Miércoles, 14 Enero 2015 20:42

Consejos no pedidos para la dirigencia insurgente

Escrito por Fernando Dorado
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Consejos no pedidos para la dirigencia insurgente

Frente al momento político que vive el país, a lo que empieza a desencadenarse con ocasión del cese unilateral de fuegos por parte de la guerrilla, al reto de obtener el respaldo de la población para los acuerdos que se firmen, me atrevo a presentar los siguientes planteamientos que pueden sonar a recomendaciones o consejos.


Es importante tener en cuenta que:


- Mucha gente no sabe por qué o cómo surgió la guerrilla.

- Tienen en su mente la versión oficial que los identifica como "terroristas".


- Lo ocurrido en el Palacio de Justicia (1985), los atentados con explosivos que afectaron a la gente en forma indiscriminada (carros-bombas, uso de "tatucos" contra pueblos, y otros), las pescas milagrosas, los secuestros y la extorsión, es lo que la gente tiene en su imaginario.
- Esa imagen sirvió para justificar la acción criminal del Estado y la utilización de fuerzas paramilitares mercenarias contra la guerrilla y contra el pueblo.


- La mayoría de la población cree que la guerrilla perdió sus ideales revolucionarios y valores éticos. "Es una forma de vida" dicen muchos. "Manejan mucha plata" dicen otros. "Son una mafia" aseguran unos más.


- La guerrilla perdió fuerza política y credibilidad entre el grueso de la población.


A partir de esos presupuestos la insurgencia debe reconocer que las condiciones históricas y materiales del conflicto en Colombia (guerrilla nómada, andante, ubicada en zonas de colonización, presencia del narcotráfico) y la estrategia de "conflictos de baja intensidad" desarrollada por el imperio ("guerra sucia", guerras de 4a generación, etc.), llevaron a un alto grado de degradación de los actores armados y de la guerra misma.


Con base en ese reconocimiento la dirigencia guerrillera debería:


- Hacer una constante pedagogía sobre los orígenes del conflicto.


- Reconocer a plenitud su propia responsabilidad en la degradación del conflicto.


- No hacer depender ese reconocimiento, arrepentimiento y solicitud de perdón ante la sociedad de que la oligarquía y sus agentes políticos también lo hagan. Dar ejemplo. No condicionar el perdón ya que le quita contundencia y sinceridad.


- Desarrollar una sostenida política para recuperar niveles de credibilidad entre la sociedad y el pueblo. El cese unilateral de fuegos está en la dirección correcta.


- Superar la actitud de querer obtener réditos políticos inmediatos de las acciones humanitarias (cese de fuegos, liberación de algún retenido, etc.). Ello genera rechazo entre la población que identifica cierto cinismo en ese tipo de comportamiento.


- Mejorar la capacidad de comunicación con la gente. Más actos que palabras. Menos retórica altisonante. Eso suena a amenaza, a chantaje.


- Saber separar las propuestas que se envían a la sociedad de las que se quieren negociar realmente en la mesa (entre más pidan en la mesa menos generosidad se percibe por parte de la población).


- En general lo que se debería hacer es mostrar más humildad.


A los simpatizantes y cercanos a la guerrilla les cuesta mucho trabajo entender estos aspectos. Son más papistas que el papa. El espíritu vengativo no los deja pensar. Pero creo que también deben reflexionar. Hay que aprender de Gandhi y Mandela.

Popayán, 14 de enero de 2015

Información adicional

  • Autor:Fernando Dorado
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
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