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Lunes, 18 Agosto 2008 19:00

Orlando Fals Borda

Escrito por LA JORNADA
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Fals Borda fue uno de los críticos más consistentes, lúcidos e informados de la realidad socio-económica colombiana. Simultáneamente profesor universitario, investigador, ministro de Agricultura, dirigente político y editor, fue, hasta su muerte, presidente honorario del Polo Democrático Alternativo, la más importante coalición electoral de la izquierda colombiana.

A lo largo de sus últimos años de vida criticó sin concesión y con rigor teórico cualquier coqueteo con el proyecto neoliberal, con el Estado paramilitar y mafioso en Colombia, y con la doctrina de la llamada “seguridad democrática” impulsada por el presidente Álvaro Uribe. Ajeno a veleidades socialdemócratas, promovió la lucha por el socialismo autóctono como expresión de la resistencia del pueblo colombiano, en su diversidad regional, etnosocial e histórica.

De origen protestante, Fals Borda estudió sociología en la Universidad de Florida. Junto con el sacerdote católico Camilo Torres fundó la primera facultad de esa disciplina en la Universidad Nacional de Colombia. Su formación académica en Estados Unidos provocó que los sectores más cavernarios y paranoicos de la izquierda universitaria lo acusaran de ser “agente del imperialismo”.

Sus primeras investigaciones analizaron empírica y rigurosamente la realidad campesina y rural colombiana y la capacidad de respuesta de las elites dirigente a los retos de una sociedad en transición. Se anticipó, documentó y problematizó la necesidad de emprender transformaciones profundas en las estructuras de la tenencia de la tierra en América Latina. Asustado por el triunfo de la revolución cubana en 1959, John Kennedy promovió entre los países de la región la Alianza para el Progreso. Aprobada en la Conferencia de Punta del Este en 1961, la Alianza ató la ayuda económica estadunidense de los países del área a la realización de cambios estructurales como la reforma agraria y la fiscal. En naciones como Venezuela, Chile y Colombia se efectuaron reformas agrarias.

Fue un convencido de que lo importante para un intelectual no es sólo conocer la realidad, sino transformarla, y de que la indagación sociológica debe efectuarse junto al compromiso político con los sectores populares. Esta concepción del quehacer profesional se materializó en la investigación acción participativa (IAP), método de investigación cualitativo que pretende no sólo conocer las necesidades sociales de una comunidad, sino también agrupar los esfuerzos para transformar la realidad con base en los requerimientos populares, sin perder rigor científico. Fue uno de los fundadores y el representante más destacado de esta perspectiva teórica, que hoy se enseña en más de 2 mil 500 universidades del planeta.

Entre otras muchas distinciones académicas de las que fue merecedor a lo largo de su vida, destacan dos: el Premio Malinowski, concedido por la Sociedad de Antropología de Norteamérica, y el Premio Diskin, entregado por la Asociación de Estudios Latinoamericanos.

Junto con Eduardo Umaña Luna y el padre Germán Guzmán escribió La violencia en Colombia (1962, dos tomos), obra que ya es un clásico y ha sido muy difundida porque analiza la conflictiva problemática social vivida entre 1948 y 1960, así como el sangriento periodo de la historia colombiana conocido como La Violencia. El libro recoge testimonios sobre los 200 mil muertos a causa de la represión política y cuestiona fuertemente a la Iglesia católica y el Ejército.

En los años 70 participa de lleno en el movimiento campesino que lucha por la tierra, acompañando estas acciones con un trabajo de educación y fundamentación de sus reivindicaciones.

Promovió distintas iniciativas políticas de izquierda. Junto a Camilo Torres dio vida, entre 1964-1965, al Frente Unido. A fines de la década de los 80 animó la formación de Colombia Unida. A pesar de que nunca fue parte formal de la organización revolucionaria M-19, fue detenido por el gobierno, acusado de ser su ideólogo. Después de la legalización del movimiento formó parte de la bancada de Alianza Democrática M-19 durante la Asamblea Constituyente de 1991. Su labor allí consistió en procurar establecer un nuevo ordenamiento regional, más afín a la realidad de las culturas que componen el territorio. A su muerte, era presidente honorario del Polo Democrático Alternativo, nacido en 2006.

En 1974, junto a Gabriel García Márquez y el periodista Enrique Santos Calderón, fundó la revista Alternativa. La publicación fue pionera de la comunicación alternativa. Años después, esa publicación, que buscaba divulgar las luchas populares, se rompió. Fals Borda comenzó a editar entonces Alternativa del Pueblo. En los últimos años impulsó la conformación del Centro Estratégico de Pensamiento Alternativo y dirigió la revista CEPA.

Fals Borda consideraba que su país se había transformado “en un portaviones gringo dentro de América Latina”. Al final de su vida señaló: “cansados seguramente de nuestra sempiterna guerra interna que vuelve a sus andanzas en otras quizás más pérfidas formas, parece que no queda otro camino que tratar de reconstruir en serio la nación de naciones originarias que son como las raíces vivas del árbol colombiano, y hacerlo buscando una paz que no sea la del cementerio, ni la paz de los pudientes ni la Pax Americana

Con Orlando Fals Borda muere uno de los últimos integrantes de una especie desgraciadamente en extinción en América Latina: la de los intelectuales comprometidos con las luchas populares y la construcción del socialismo.

 

Luis Hernández Navarro

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