Sábado, 06 Septiembre 2008 19:00

"Somos destechados, hijos de este pueblo". Marcha llegó a Armenia

Escrito por Equipo desde abajo
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Marcha llegó a Armenia

De repente, a las 8:30 a.m. comienza una reunión que congrega a los anfitriones, quienes nos recibieron de manera cálida el día anterior, cuando comimos y se proyectaron videos, uno de ellos que recrea la toma de La María en Piendamó, por parte de los indígenas caucanos y de los manifestantes procedentes de Popayán.

 

Este lugar está circundado por barrios populares, repartidos aproximadamente en ocho comunas. Desde allí partiremos en unos minutos. Entre tanto, en la reunión conversan, festejando el esfuerzo de la Marcha, representantes de variadas organizaciones de Pereira; se plantean discusiones sobre el panorama que debe abrir esta movilización.

 

Al terminar esta reunión se ultiman detalles para el próximo recorrido por la ciudad, minutos después se parte. Los caminantes dan un respiro y retoman la marcha. Se sale del colegio en el que estamos hospedados y nos dirigimos en las chivas hacia el viaducto de la ciudad, donde se encumbra un puente majestuoso /el de los suicidas) con terminaciones que hacen ver hacia el cielo; este puente es conocido por los suicidios recurrentes, habitantes desesperados que han recurrido a él para acabar con sus vidas.

 

Marchamos desde allí parando el tráfico. Un policía de tránsito no oculta su disgusto ante algo que se le sale de las manos. Aún así continuamos con determinación. Nos dirigimos a la plaza de Bolívar. Al llegar la circundamos y proseguimos hacia la Terminal de transporte, que queda ubicada en el barrio San Luís, en plena salida de la ciudad, hacia el sur. Este trecho nos llevará a la ciudad aledaña: Armenia. Caminamos con persistencia, pero con cansancio. Al llegar nos despedimos de quienes nos apoyaron con la estadía y nos acompañaron desde el día anterior en el trayecto por su urbe.

 

Las chivas andan con cierta rapidez, son las 3:00 p.m., de suerte que llegamos a Armenia antes de las 4:00 p.m. Arribamos por el norte, un sector acomodado de la ciudad que nos recibe como un baldado de agua fría. Suenan las consignas, pero los espectadores miran con desdeño, algunos otros con indiferencia y siguen en sus respectivos restaurantes y negocios de alcurnia. Las consignas suenan pero al otro lado sólo responde el silencio de un muro sin vida.

 

Sin embargo, los marchantes no se desaniman: cantan, gritan, ríen. Llegamos al centro de la ciudad. Se nota el peso de los días en esos cuerpos gloriosos. Por fin nos concentramos en el sector donde está ubicado el Banco de la República. Allí, en el mismo lugar donde suelen concentrarse en otras oportunidades para protestar, distintos representantes de Derechos Humanos, de organizaciones políticas y sindicatos, reciben a la marcha.

 

                      


Corren los minutos. Son las 6 p.m. En este momento proseguimos hacia nuestro destino de este día. Algunos tienen ya asomos de cansancio y los cuerpos se deslizan, mientras llegan las chivas, hacia alguna acera que permita un descanso temporal. Partimos. Nuestro destino: el INEM de Armenia. Allí reposaremos hasta el día siguiente, cuando la marcha continuará, el domingo 7, hacia Calarcá.


Por: Julián Carreño

 

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