Martes, 16 Septiembre 2008 19:00

Se repite la represión contra los obreros agrícolas. Gobierno reprime la pacifica protesta de corteros de caña

Escrito por Julián Carreño
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En septiembre de 2007 dos mil trabajadores se tomaron las instalaciones del Ingenio La Cabaña en el norte del Cauca, tras el incumplimiento de un Acta de Acuerdo firmada en junio de ese año, y con el cual se exigía la contratación directa de los corteros de caña de azúcar, recuperación de la seguridad social, aumento salarial, entre otras condiciones. Se solidarizaron con los trabajadores en conflicto, en ese entonces, quienes cortan la caña de los ingenios Castilla y Cauca.

¿La respuesta del gobierno? Contuvo a los protestantes con masivos comandos de la Policía Nacional,  Escuadrón Móviles Antidisturbios (ESMAD) e inclusive con efectivos del Ejército. El conflicto se agudizó pero la patronal no cedió y para el 31 de agosto ya había despedido 900 corteros. Cuando reiniciaron actividades, también se contaban 25 personas heridas y otros 100 contusas, que se dirigieron a exigir se les respetara el derecho al trabajo.

Dos años han corrido desde entonces y las cosas no difieren mucho. Salvo que la represión militar, en cabeza de 150 efectivos del ejército nacional adscritos a la brigada III -al mando del General Pérez- y otros 100 activos del ESMAD, han ocasionado (hasta el martes 16), la cifra de 33 heridos en tan sólo el ingenio La Provincia, y 4 más en el Ingenio Cauca. Además del ambiente de tensión en los ingenios Tumaco, Pichichi y Manuelita, el primero en estado crítico, pues la fuerza pública no ha permitido el ingreso de alimentos. Todo a partir de una orden emitida por parte del presidente Uribe de “neutralizar” a los trabajadores cesantes con medidas represivas.

Dichos sindicatos están a la cabeza de esta movilización, denunciando con insistencia las flagrancias cometidas por la fuerza pública y la seguridad privada, traducidas en la realización de reuniones con los transportadores pagados por las cooperativas, en donde se les conmina a no proseguir en la movilización; la presencia de fuerza pública en los campos y cortes preguntando sobre las actividades de los sindicatos, y la presencia de motociclistas que escoltan los buses que transportan a los corteros de los ingenios Cabaña y Central Castilla, entre otras acciones.

Todo lo anterior se enmarca en la estrategia gubernamental de favorecer a los inversionistas privados, bajo el esquema de desregulación laboral y producción masiva de etanol. Se sabe por ejemplo que 1.600 propietarios de estas tierras  controlan el 75% de la tierras cultivadas en la región, lo que implica 200.000 hectáreas de monocultivo; además de las legislaciones que se impusieron en el mes de abril para que los dueños de ingenios gozaran de beneficios que los exoneraran del pago de contribución solidaria del 20% de sobrepeso en el consumo de energía, obligación jurídica estipulada en el artículo 89 de la Ley 142.


El pliego contiene los siguientes puntos:

  1. 1. La contratación directa con las empresas y estabilidad laboral, pago de los días perdidos por paradas de la empresa, pago de los días que se va al médico y los tres primeros días de incapacidad por enfermedad que no pagan las EPS; además de auxilios para educación vivienda, educación, primas de antigüedad, vacaciones, entre otros.
  2. 2. El control efectivo de la caña con mecanismos concertados que elimine las dudas (Báscula móvil), la terminación del sistema global regresando al mecanismo del peso por uñadas.
  3. 3. Respeto por el derecho al trabajo ante la creciente mecanización del corte de caña.
  4. 4. Que las empresas, EPS y ARP resuelvan el problema de los más de 200 trabajadores que se incapacitan anualmente. De otro lado, que no se le niegue la pensión a los corteros que tienen una incapacidad permanente.
  5. 5. Aumento salarial del 30% para compensar el altísimo costo de vida, las extenuantes jornadas de trabajo y la rudeza de las labores del corte de caña.
  6. 6. No aplicar represalias contra los trabajadores que participen de esta pacífica protesta.



Caña suda a todo vapor


Ir por el Valle del Cauca es sumergirse en vastas zonas de cultivo de caña de azúcar. Al borde de las carreteras que recorren la parte central de este departamento, se aprecia el inmenso monocultivo que desplazó a los campesinos. Todo anuncia el trabajo incansable de muchos que han dedicado su vida a esta labor. Hoy estas zonas están destinadas a la producción de agrocombustibles, según lo definido en el Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno, lo que implica, hasta ahora, según Sinaltrainal sede Bugalagrande, la reubicación de 7.000 hectáreas para la producción de etanol.
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