MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Sábado, 18 Octubre 2008 17:01

La Minga indígena, un reto que desespera a Uribe

Escrito por Equipo desde abajo
Valora este artículo
(0 votos)
Hasta el sábado 18 de 2008, la cifra expresa la magnitud de la agresión contra la Minga Indígena: un asesinado y 90 heridos, muchos de ellos por disparos de armas largas, otros por el disparo de cápsulas recargadas con alambre, tornillos y otros componentes metálicos.

El tamaño de la agresión, y la fiereza con que actúan policías y soldados, permite detallar con toda claridad la estrategia del Gobierno: golpear sin compasión para luego, sí, someter.

Estrategia integral: primero agreden a los manifestantes, luego declaran por los medios de comunicación que “no negocian bajo presión”, si la protesta persiste, aseguran que “las farc los ha infiltrado”, y si la gente defiende su integridad y su vida, entonces “son terroristas”.

Estrategia aplicada sin reparos de ningún tipo. Ni éticos ni de respeto a los derechos humanos. El 16 de octubre, a partir de las 8:30 a.m., por ejemplo, miembros del Esmad y soldados contraguerrilla penetran en el territorio indígena de La María, municipio de Piendamó (Cauca), distante de la carretera central o Panamericana. Resultado de su “intrépida acción”: 9 heridos, todos ellos de bala, algunos de los cuales perderán órganos preciosos de su cuerpo. Sin embargo, en un claro ejercicio mediático de engaño y manipulación, aseguran que “los indígenas son los terrotistas”.

Ataques y violación sistemática de los derechos humanos, que permite decir al Procurador General de la República, Edgardo Maya Villazón, que “el uso de la fuerza contra los indígenas ha sido excesivo”. Opinión compartida por el Defensor del Pueblo del Cauca.

Estado al servicio de los ricos

El proceder de la fuerza pública en Colombia, como respuesta del Estado ante las exigencias, en este caso, de los indígenas, evidencia, sin reparos su carácter de clase y su ligazón con los intereses más tradicionales de terratenientes, hacendados y ricos en general.

Proceder que pone en tela de juicio, los supuestos espacios que reinan en el país para garantizar el derecho a la protesta, además de aquellos preciados derechos humanos nunca cumplidos, y que si de verdad se desea acceder a ellos hay que demandarlos y protestar para lograrlos: acceso a salud, educación, vivienda, tierra, trabajo digno, etcetera.

Carácter del Estado, manifestado de manera nítida e inconfundible, en el otro conflicto que desde hace un mes largo viven los trabajadores de la caña. Perseguidos, reprimidos, como los indígenas, con fiereza por el Esmad y otros aparatos armados oficiales, vinculados, así mismo, con las farc, y perseguidos hasta criminalizarlos.

El viernes 17 el propio Presidente, además de altos oficiales y otros funcionarios gubernamentales, informaron de la existencia de órdenes de captura contra 6 dirigentes de la huelga que mantienen desde hace más de treinta días estos trabajadores agrícolas. Ese mismo día, en horas de la tarde, ejecutaron la primera de estas órdenes, al capturar y encarcelar a Rául Antonio Chacón Lennis, uno de los principales dirigentes del movimiento huelguístico. Criminalizar para amedrentar.

Un Estado que así actúa, disponiendo todo su aparataje al servicio de los más ricos, no esconde su carácter. Estado solidario con sus principales apropiadores. Pero que al mismo tiempo, se enfurece porque los trabajadores desarrollan solidaridad entre ellos, viendo ese ejercicio de clase como clara expressión de la acción de la insurgencia(!!).
Así prosigue la lucha social en Colombia. Una puja que aún no llega a tu cenit, pero que adquiere en la actualidad algunos destellos, algunos de ellos de mucha importancia.

El Gobierno lo sabe. La Central Unitaria de Trabajadores, en unión con otros espacios de coordinación social como la Gran Coalición Democrática, han citado para el próximo 23 de octubre un paro nacional en solidaridad con los sectores en conflicto, pero también, en defensa del derecho a la salud del magisterio.

Para desinflarlo, se afanan por instalar una mesa de negociación con el movimiento indígena del Cauca, enviando a la zona a varios ministros. Al mismo tiempo, desde el Consejo Comunitario que desarrolló en el municipio de Quetame, Cundinamarca, el presidente Uribe asegura que comprarán toda la tierra que haga falta para cumplirle a los indígenas. Palabras ya dichas por este y otros presidentes, e igualmente incumplidas por éste y por los otros.

Por su parte, los dirigentes indígenas han asegurado que hace falta mucho más que tierra para satisfacer sus demandas, entre otros, respetar a los pueblos indígenas y reivindicar su buen nombre.

Reivindicación que parece lejana de lograrse, pues el propio Presidente, recordando actuaciones de meses atrás, ha ofrecido este sábado 18 de octubre recompensas por delatar a los dirigentes indígenas supuestamente vinculados a la insurgencia. Una acción para dividir a los indígenas y crear cizaña entre a su interior. Claramente lo ha precisado este mismo 18 de octubre, Luis Évelis Andrade Casama, presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC-, en foro desarrollado en La María, con la presencia de funcionarios de varias embajadas europeas,: “Nosotros no necesitamos que nadie nos diga como reclamar nuestros derechos. Desde hace mucho tiempo somos sujetos de pensamiento, sujetos de paz que hemos contribuido a la construcción de este país con propuestas”.

Mientras los mensajes van y vienen, pueblos indígenas en Minga por varios departamentos de Colombia se encuentran en Asamblea permanente. Esperan los resultados de las conversaciones que se lleven a cabo en el Cauca.

Entre tanto, los más pobres de Colombia esperan el resultado de esta lucha, que cuestiona un gobierno autoritario y una oligarquía  que, como ya dijera un líder asesinado: “tenía la metralla homicida para los hijos de la patria y la rodilla hincada en tierra ante el oro gringo”

Recuadro

¿Qué puede suceder con el Ejército Nacional y con la Policía, integrada en ambos casos por hombres y mujeres en su inmensa mayoría procedentes del pueblo, para que ataquen con tanta sevicia a sus hermanos, a los pobres de todas las regiones del país?
No hay conflicto social donde no aparezca un cuerpo armado oficial que, instruido supuestamente para proteger al pueblo, rompa su deber y persiga e irrespete los derechos de trabajadores movilizados en defensa de su pan.
Es casi incomprensible que esto suceda. En muchas ocasiones, soldados o policías, son apenas unos pubertos salidos del bachillerato. Muchachos que con toda seguridad, unos meses antes, estaban riendo y gozando en su centro de estudios. Muchachos que veían con desconfianza a la policía y al propio ejército.
Sin embargo, como por efecto de magia, tras una breve “instrucción”, son máquinas de violencia. Seres que pierden toda autonomía y con ceguera atacan a sus hermanos de clase. Protegen a los ricos.
¿Qué sentirán al volver a sus casas, donde también falta todo? ¿Habrán pensado dónde está la justicia o cómo alcanzarla?

Visto 3532 vecesModificado por última vez en Martes, 21 Octubre 2008 18:13

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.