Domingo, 25 Febrero 2018 08:19

Medellín. “Hay grupos muy poderosos que manejan la ciudad a su conveniencia”

Escrito por Alejandra Correa
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Medellín. “Hay grupos muy poderosos que manejan la ciudad a su conveniencia”

La crisis ambiental que enfrenta la ciudad de Medellín y todo el Valle de Aburrá, es una amenaza latente para la salud de sus pobladores. ¿Cómo se originó, cuáles son las medidas tomadas por el gobierno local para paliarla y cuáles son los retos que le quedan a la ciudadanía en general para que esta crisis no prosiga su ensanchamiento?

 

El pasado 2 de febrero, la Alcaldía de Medellín y el Área Metropolitana acordaron el Pacto por el Aire de Medellín, con diversas instituciones académicas, autoridades ambientales, alcaldías de 10 municipios e importantes firmas empresariales como Bancolombia, Cementos Argos y Nutresa, comprometidos a promover la formulación de una política de Estado para la prevención y el control de la contaminación atmosférica, buscando mitigar los daños ambientales que padece todo el Valle de Aburrá.

 

La iniciativa fue celebrada por muchos, sobre todo por el sector empresarial –estrechamente implicado en la problemática–, porque el pacto firmado no establece normativas ni regulaciones quedando todos los “compromisos” a la buena voluntad e iniciativa de los firmantes, es decir, el nivel de producción y construcción, así como el modelo de ciudad que hasta ahora rige, mantendrán su ritmo y dominio, y con estos, la misma crisis ambiental.

 

Tanto en el 2016 como en el 2017, casualmente durante el mes de marzo, se registraron en el Valle de Aburrá los niveles más altos de contaminación por material particulado 2.5 (PM por sus siglas en inglés. Ver recuadro 1) superando los altos niveles presentados en el 2015. Una vez prendidas las alarmas por la alerta roja de contaminación, que a nivel mundial indica que los niños, los adultos y las personas con asma, deben evitar el esfuerzo excesivo y prolongado al aire libre, la Alcaldía de Medellín y las autoridades ambientales y de tránsito, tomaron medidas que fueron paños de agua tibia ante el daño.


Alerta roja vs S.O.S por el aire

 

Sin embargo, la crisis ambiental suscitó la necesidad de que la ciudadanía se organizara para emprender un cambio en beneficio del ambiente, fue así como sesionó en la Universidad de Antioquia el foro S.O.S por el aire, donde estudiantes y catedráticos de distintas facultades se citaron para debatir frente a la crisis y plantear alternativas que realmente fueran efectivas. El foro tomó forma a partir de una carta pública del escritor Pablo Montoya a través de change.org, donde llamaba a la consciencia ambiental, además de demandar de las autoridades ambientales y gubernamentales acciones concretas para paliar esta situación. Miles de personas firmaron su petición.

Pablo Montoya, en entrevista con desdeabajo, expresó que “S.O.S por el aire, fue un movimiento académico que surgió en 2016 debido a una carta pública que escribí donde protestaba por la situación ambiental desatada en Medellín en ese año y que luego se repitió en el 2017. A partir de esta protesta, poco a poco diferentes estamentos universitarios de Medellín se fueron uniendo y logramos conformar un comité interdisciplinario académico universitario llamado S.O.S por el aire. Lo que pretendía este movimiento era concientizar a la sociedad del Valle de Aburrá frente a la problemática ambiental, apoyados en numerosas investigaciones realizadas en universidades de Medellín en torno al problema del aire, el agua y de la contaminación ambiental, una acción urgente ante una problemática que, como todos sabemos, no se ha resuelto de la mejor manera; problemática que desde el punto de vista médico no cuenta con una profilaxis verdadera, así la Alcaldía y las distintas instancias digan que están haciendo todo lo posible por resolverlo”. (Ver Recuadro 2).

 


Gestión de la Alcaldía

 

Anunciada la alerta roja y los riesgos que la misma representaba para la salud de la ciudadanía, la Alcaldía de Medellín puso en marcha medidas que a nivel mundial son el cliché ecológico: aumento del horario para el pico y placa, tanto para motos como para carros; cambio de las jornadas laborales y un sinfín de comunicados y mensajes por las redes sociales invitando al conjunto social a contribuir con la problemática. Ah, y silencio, guardar silencio por parte de los funcionarios municipales, como lo ordenaba un audio de la Alcaldía que se hizo viral por WhatsApp, a través del cual les ordenaba no informar a nadie sobre la grave situación que se presentaba en el aire de la ciudad, pues “la sociedad podía entrar en pánico”. De acuerdo a ellos, con algunas medidas ecológicas bastaría para contrarrestar la situación. La realidad que a febrero de 2018 vive la ciudad es clara muestra de su mala fe, de cómo administran favoreciendo de quienes prosiguen llenando la ciudad de carros, como de quienes continúan con sus industrias, así como de todos aquellos que siguen enriqueciéndose con la pervivencia de un modelo urbano a todas luces contrario a los intereses de las mayorías que habitan en este territorio.

Al respecto, Pablo Montoya, como ciudadano preocupado por el ambiente y la crisis que sobrelleva el mundo, y nuestra ciudad, compartió su opinión frente a la gestión de la alcaldía: “Existe una serie de funcionarios que están muy enterados de la situación ambiental de la ciudad, que la conocen al dedillo, andan con mapas tridimensionales y muestran cifras y saben lo que está pasando acá […]; entonces, frente a este desbordamiento, estos empleados tienen unos informes, siempre dan la cara, son muy amables y siempre estuvieron hablando con nosotros, explicando las medidas que están tomando; pero de alguna manera, pienso, y esa es mi conclusión, que esas medidas no son suficientemente eficaces, en primer lugar porque no controlan el lobby automotriz, lo que nos muestra que falta un alcalde, lo suficientemente valiente e inteligente y evidentemente consciente de la situación, para decirle a esos lobby poderosos de la industria automotriz: por favor, tenemos que parar la entrada de los carros, tenemos que hacer un plan verdaderamente sensato frente a esa proliferación de vehículos, estamos desbordados de motos, de carros; para colmo, hay una irresponsabilidad tremenda con ciertos carros que emiten gases contaminantes, que los dejan transitar sin ningún problema; el lobby industrial tampoco se controla y el lobby inmobiliario es una mafia… ¡Hay que controlar esas mafias!”.

El pacto firmado el 2 de febrero, demostró que a la administración municipal no le interesa involucrar en la toma de medidas de fondo a los colectivos ecológicos y ambientales que trabajan por encontrar una solución real y eficiente a esta crisis ambiental, y prefiere jugar sólo con sus medios, a lo cual, el escritor enfatizó en que hay grupos muy poderosos que manejan la ciudad a su conveniencia, y que los alcaldes son “simplemente títeres o marionetas de esos grupos poderosos o son complacientes con ellos”, y aunque son amables cuando los inquieren no escuchan las exigencias ciudadanas pues no les interesa arriesgar su capital político y económico.

 

La razón del problema

 

El Valle de Aburrá tiene una particularidad: está rodeado por montañas, que lo convierten prácticamente en una olla donde los gases se estacionan. Esta particularidad hace más imperioso el diseño e implementación de medidas para evitar el tipo de crisis ambientales vividas.

Particularidad que lleva a que la ciudad esté incliuida entre las urbes con mayor riesgo de sobrepasar la alertas naranjas y rojas, y convertirse en zona de emergencia ambiental. Tal particularidad geográfica, representa una problemática cuando se presentan alteraciones en los índices de calidad del aire o ICA (Ver imagen 1).

Lo paradójico, es que esa no es la verdadera razón de la problemática; su origen está en la inexistente falta de control frente al crecimiento voraz del parque automotor, del sector inmobiliario (que sigue construyendo todos los alrededores de la ciudad) y de la pervivencia de un sector industrial que no puede existir en medio de un territorio densamente habitado, que con sus desechos tóxicos continúa ahogando a la ciudad.

 

Como resultado de estos factores, se tiene la presencia de material particulado 2.5, la más pequeña entre estas partículas pero también la más peligrosa para quienes la respiran. Tal como lo expresó Héctor Lugo, de la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, en entrevista con desdeabajo: “son las partículas más problemáticas en la calidad del aire por toda su relación en problemas respiratorios y en cáncer, esa partícula PM 2.5 es principalmente generada por la quema de combustibles, sobre todo Diesel”.

 

El tema de los combustibles que se consumen en Colombia es álgido y sigue sin soluciones concretas. Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, cuando se presentó la alerta roja en 2017, exigió a Ecopetrol la venta de combustibles de mejor calidad que no generara PM 2.5 ni PM 101, pero poco o nada logró al respecto. El tema fue retomado el pasado 2 de febrero con la firma del Pacto por el Aire de Medellín, donde aseguraron que los cerca de 1.400.000 vehículos que circulan en Medellín usarán combustibles de normativa Euro III. que, de acuerdo con Eugenio Pietro, director del Área Metropolitana, serán más limpios. Todo un contrasentido, pues es público que tal normativa de combustible fue desechada hace aproximadamente 11 años en muchos países de Europa, países que actualmente consumen las normativas Euro IV y V. Medellín y el Valle de Aburrá, mientras tanto, consumen combustibles Euro I y II, los más nocivos para el aire y la salud.

 

“Hay una afluencia de carros Diesel que todos los días pasan, durante todo el día, por la autopista de norte a sur que recorre todo el Valle de Aburrá, son todos los vehículos de carga pesada que hacen tránsito por toda la autopista y no tenemos vías alternas, dejando mucha cantidad de partículas PM 2.5, eso hace que cuando haya alerta roja se interrumpa el flujo vehicular durante el día para que las condiciones de contaminación en el Valle de Aburrá disminuyan […], los vehículos Diesel de transporte púbico que recorren la ciudad por un lado, y por el otro, todo el parque vehicular de la administración municipal que es Diesel en su mayoría, están en movimiento todo el día. El municipio tendría que transformar su parque automotor para disminuir sustancial y de manera significativa la contaminación del aire” (Ver recuadro 3).

 

 

Desde hace un par de años se escucha en el Valle de Aburrá sobre la creación de un Cinturón Verde, que básicamente es la siembra de árboles en las zonas periféricas. El discurso de las administraciones fue engañoso, le dijeron a la sociedad que este cinturón ayudaría a resolver el problema de la contaminación, pero científicamente está comprobado que los árboles sembrados en las periferias no cumplen esa función. De acuerdo con Héctor Lugo, los 34 mil millones de pesos invertidos en este proyecto, tendrían más utilidad y efectividad en la renovación del parque automotor, que sustancialmente es la causa principal de la contaminación atmosférica (Ver recuadro 4).

 

¿Medellín, una ciudad para la muerte?

 

Los informes epidemiológicos de Medellín Ciudad Saludable, del 2016 al 2017, cambian drásticamente. En materia de información, los centros de salud, hospitales y demás entidades del área, se limitan a los estudios que la Alcaldía de la ciudad entrega, por lo que no pueden dar información al respecto. El informe presentado en 2016 constata que fueron registrados: 2.943 casos de tuberculosis, 1.170.465 casos de Infección Respiratoria Aguda (IRA), 221 casos de Infección Respiratoria Aguda Grave Inusitada y 24 casos de sarampión y rubeola; enfermedades que, según la Organización Mundial de la Salud, se deben a la contaminación atmosférica de las zonas, sobre todo, de las grandes ciudades.

Este tipo de circunstancias propiciaron que muchas familias se mudaran para áreas periféricas o alejadas de la ciudad, buscando respirar un mejor aire y contar con una mejor salud. Para Héctor Lugo, “La gente tiene razón al correr de esta ciudad, porque si vos diariamente estás respirando aire contaminado, estás en riesgo de enfermarte, si la ciudad enferma la ciudad se pierde, ya es muy común encontrar gente que dice que se tuvo que ir porque se enfermó, entonces están poblando otras zonas, los corregimientos de los municipios y todo el Valle de San Nicolás que es todo el altiplano del oriente de Antioquia”.

Y Agregó, “es como si la ciudad se fuera desarrollando para producir contaminación y no lo contrario, es una lógica absurda y la inmobiliaria va por un lado produciendo soluciones de vivienda terribles, además que son cajones que no sirven para vivir, son montones de gente apiñada en lugares muy pequeños y todos se mueven en carro y sobre ese desarrollo de ciudad no hay ningún control ni hay una racionalidad de planificación para saber si eso es viable o no para esta ciudad; lo que yo pienso es que no es viable el desarrollo urbano que nosotros estamos haciendo, porque eso va a producir más contaminación y esa contaminación va a poner en riesgo la vida de la gente”.

Además, para el mismo año, Elkín Matínez, médico epidemiólogo, informó que 1.500 personas estarían muriendo por enfermedades cardiovasculares generadas por las PM 2.5, que son las partículas que logran entrar al torrente sanguíneo y respiratorio de las personas2.

En lo referente a los informes epidemiológicos de Medellín, durante 2017, la administración municipal solo entregó información relacionada con enfermedades de transmisión sexual, interrupción del embarazo y enfermedades transmitidas por alimentos. Nada que pueda relacionarse con la crisis ambiental de la ciudad.

 

Hacía una conciencia ecológica

 

Pablo Montoya, como escritor y docente, por distintos medios y de distintas maneras, realiza un llamado al cambio de conciencia de las personas, invita a entender la naturaleza como un territorio sagrado que es uno solo con el ser humano y demás especies, desechando esa mentalidad de explotación y abuso de la tierra y toda su riqueza. Su lucha no solo es a nivel público, sino que también es con el entorno más privado de su vida, “Hay una historia muy simpática que me pasó en el jardín donde tenía a mi hija, que tenía 3 años en ese entonces. A un padre de familia se le ocurrió proponer una clase en el jardín: la clase del pequeño empresario, para inculcarle a los niños el espíritu empresarial, yo tuve una discusión muy fuerte con estos padres de familia y les dije que no, que lo que se necesitaba era justamente eliminar ese espíritu empresarial tal y como lo hemos entendido, y les dije ¿por qué no proponemos mejor el pequeño ecólogo?, ¿por qué no inculcamos a los niños un respeto por la naturaleza?”.

 

Enfatizando en la importancia de la educación frente a cómo se entiende y se relacionan los niños, jóvenes y adultos con la tierra, pero también en la educación brindada en el hogar. “[…] es hacerle entender a la persona que ella tiene un vínculo profundo con la naturaleza y debe respetarla y no esperar que sean los demás; el respeto viene desde la misma casa, saber reciclar por ejemplo, meter en un lado los desechos de un tipo y todas esas cosas se aprenden en la casa y se van proliferando con los intercambios sociales; pero ese cambio de mentalidad no solo atañe a los medellinenses, atañe a todo el mundo, a todo el planeta, y si no hay un cambio de mentalidad y si no hay medidas urgentes que se tomen frente a este asunto, las consecuencias serán seguramente nefastas”, nos compartió el escritor.


Al final, la lección que tenemos ante nosotros es que el modelo de ciudad construido es un desastre y tenemos que superarlo, y junto con éste, aprender a convivir con nuestra Madre, como le dicen los pueblos originarios a la naturaleza. Ahí caben los usos y consumos, nuestros hábitos, también todo un desastre por aquello de úselo y bótelo. Lo público por sobre lo privado es la prioridad, de ahí que el peatón debe ser respetado por sobre todas las cosas, de manera que tenemos que ir arrinconando, poco a poco, el carro particular, todo un desastre que nos impuso el capital.

 

1 Pueden penetrar hasta las vías respiratorias bajas
2 Movilidad, medio ambiente y contaminación, Viena Yisel Cuesta Chaverra.

 

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Video

Medellín. Crisis ambiental

Información adicional

  • Antetítulo:Medellín crisis ambiental
  • Autor:Alejandra Correa
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Periódico desdeabajo N°243
Visto 1361 vecesModificado por última vez en Domingo, 25 Febrero 2018 08:56

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