Lunes, 16 Abril 2018 07:00

Timbiquí-Cauca: tan solo un ejemplo de las contradicciones colombianas

Escrito por Karen Álvarez Ome
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Timbiquí-Cauca: tan solo un ejemplo de las contradicciones colombianas

Marzo 5,con la luz del nuevo día organicé las últimas prendas en la maleta. En pocas horas me encontraré con mis cinco compañeras para emprender el viaje con destino a Timbiquí, con el fin de realizar nuestras prácticas académicas, para las cuales elegimos uno de los 170 municipios priorizados para la implementación del punto uno del Acuerdo de Paz firmado entre las Farc y el gobierno nacional.


Con entusiasmo y con la disposición que tiene todo estudiante de último semestre para corroborar en la práctica lo visto por años en las aulas, emprendimos el viaje para apoyar diferentes secretarías de la Alcaldía municipal, pero,de manera principal, apoyar los Programas de desarrollo con enfoque territorial –Pdet que la Agencia de Renovación del Territorio está implementando en los municipios priorizados.

 


Así, con disposición y curiosidad, iniciamos uno de los viajes que nos permitirá conocer más realidades y contradicciones de nuestra Colombia.


El municipio de Timbiquí está ubicado en el departamento del Cauca, e integra la subregión de la costa pacífica caucana. Beneficiado por abundante agua en sus alrededores, lo bañan tres principales ríos: Saija, Bubuey y Timbiquí, los cuales desembocan en sentido oriente-occidente en el Océano Pacífico, ríos que a su vez ordenan espacialmente a la población, permitiendo la conexión, el transporte y el recurso económico de carácter extractivo. La cabecera municipal se levanta al lado del Río Timbiquí, de aguas caudalosas por la pendiente del terreno que desde el muelle de la cabecera evidencia la doble corriente típica de la parte baja de los ríos del Pacífico colombiano, debido a que la marea represa el desemboque del río y lo hace retornar aumentando su caudal.

 

Primeras impresiones

 

Desde nuestra llegada empezamos a evidenciar el poco ordenamiento y planeación de nuestro país, pues la ciudad principal más cercana,y que brinda conectividad, es Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, la cual ofrece servicios para la población timbiquireña. La otra opción para los servicios y la conectividad –en este caso por medio marítimo–, está en la ciudad de Buenaventura.Pero de manera contradictoria, el municipio solo se ordena administrativamente desde Popayán, capital del departamento del Cauca, la cual tiene muy poca o nula conexión, por lo que su población fluye hacia el Valle.


Una vez en territorio nos percatamos de que la población ribereña de la cabecera, y zonas aledañas, no dispone de agua potable. Y los usos del agua de río son limitados, pues su contaminación por la minería ilegal de oro, junto con la mala disposición de los residuos de todo tipo, genera en la población malestar, desconfianza, transmisión de enfermedades en la piel y dependencia del agua lluvia, factor que expone a su población ante un escenario de variabilidad y cambio climático, pues ante patrones anormales de poca lluvia queda en evidente riesgo o crisis de abastecimiento. En otras palabras, Timbiquí es sinónimo de agua (por el río) pero sin agua.


Por otro lado, la población, que en su mayoría es afro, es alegre, extrovertida y muy luchadora. Su historia está escrita bajo la resistencia de un pueblo esclavizado que buscó y encontró su libertad. Sin embargo, el mercado, la publicidad y el marketing es la actual forma de esclavitud, pues la auto-discriminación y el machismo brota de forma natural de las pieles negras de esta población. Por ejemplo, la mayoría de las mujeres tienen cabello artificial, ninguna le gusta su cabello y, por el contrario, prefieren estar sometidas a químicos fuertes para alizar, controlar o colocar las extensiones que aprietan el cuero cabelludo y pesan en su cabeza, desde las niñas, las adolescentes y las adultas, todas sueñan con otro cabello. Junto a ello, bromas y juegos dirigidos al más negro.


Factor económico. Timbiquí padece de la enfermedad holandesa, pues es un pueblo que vive de la minería ilegal del oro y la coca. Nos cuentan historias de que en el 2010-2013 hubo un auge aurífero, cada persona podría sacar más de 40 libras de oro diarias. El exceso de dinero en el pueblo encareció la vida, generó poca o nula producción de comida, las ideas de autoabastecimiento fueron olvidadas y, en cambio la población prefería comprar y traer todo desde afuera (Buenaventura y Cali) que producirlo en la región. Sumado a ello, el negocio de la coca, lo que agravó, aún más, el problema. El panorama actual es de un pueblo que ya no extrae tanto oro, con un costo de vida altísimo, con erradicaciones forzadas de cultivos de coca que han dañado las pocas plantaciones de pan coger y afectado especies acuáticas. Timbiquí termina, así, como un pueblo que no produce comida y, como dice la canción de Herencia de Timbiquí: “[…] se olvidaron de plantar papachina, chontaduro, yuca y la pepa de pan […]”.

 

 

 

Otros factores

 

Además, la alienación y manipulación de la población es tangible. A pesar de que es un pueblo de constantes marchas, donde cada día conmemorable, exigencia, despedida o duelo, se manifiesta mediante un desfile con banda de guerra o tambores, marimba y guasa por las calles, al pueblo le queda difícil luchar por condiciones de vida digna, expresada en factores como agua potable y saneamiento básico, o por mejorar la calidad en la prestación de servicios como acueducto, luz y gas. Por el contrario, venden sus votos a la mejor oferta monetaria y esperan proyectos o programas de organismos multilaterales que les brinden el asistencialismo enfermizo. 


En resumen, al emprender nuestro viaje teníamos muchas expectativas, no era para menos, una entiende y proyecta a los pueblos del Pacífico como sinónimo de resistencia, lucha y organización. Sin embargo, continúan existiendo contradicciones en nuestro pueblo difíciles de superar, las mismas que son profundizadas por el asistencialismo, la violencia, la fiebre por el oro y el marketing.


¿Será posible superar esa idea, tan posicionada en todo el país, de que las cosas deben llegar desde el Estado, bien central o departamental? ¿Será posible retomar proyectos autogestionados, esos que en otra época le permitieron al pueblo negro resistir la avanzada colonialista y la misma esclavitud? Difícil, pero no imposible. El factor cultural, como puede apreciarse, se torna aquí en palanca fundamental para ordenar otro modelo de vida, que sí es posible.

 

 

A partir de expectativas e ilusiones alusivas a lo que encontraríamos en esta región, se desprenden diferentes expresiones de una aventura que nunca se olvidará y que, por sí sola, nos brinda inspiración:

La desnaturalización del Pacífico medio

 

Por Fabián Mesa R.

 

Dichoso el mundo de girar tantas veces como fuesen necesarias para lograr aquella extraña perfección,
protegida por montañas guardianas, del vicio, ocio y locura,

de aquel mundo de desespero por el desarrollo y la carrera por la muerte,

extraña perfección aquella que encontró la unión entre mares y ríos,

tejiendo redes como cuna para criar toda clase de exóticas y aventuradas especies,

aquellas entendidas descendientes que de forma innata e instintiva se encontraron con la simbiosis exacta,

extraña perfección aquella del sonido de noches servidoras del sueño y la libertad,

sin delimitar imposibles recibió la humanidad como un hijo más,
Acogedor lugar que de frutas llenó sus manos,
entretenido espacio de verdes praderas que acariciaban sus pies descalzos,

espiritual escena aquella donde las estrellas eran guías y el agua maestra,

la historia charla con el tiempo todavía,

como el espacio logró maravilla aquella,

pero con el pasar de los días consigo el río traía

un rugido maldito, humo denso e impactante,
entre bellas luces en el cielo, un miedo estremecía el centro de la tierra.
Entre indígenas y negros amaban su hábitat

suelo consentían y especies protegían.

Aunque fuerte vibra a lo diferente

su alma de oscuridad se atestaba y su lucha desvariaba

preciosa piedra que sin conocerse brillaba por el río denso, pesado se sintió aquel día el aire
mientras las montañas preocupadas se consolaban
sin entender, aquellos seres sentían el ardor correr
algunos culpables otros quizá víctimas, pero todos cómplices por primera vez su alma sintió miedo y odio
mientras muros se elevaban, muertos se acumulaban
y sus costumbres culturas raíces y sentimientos involucionaban

ya no más coco, ni papa china acaso el naidí es culpable

cambiaron las frutas de sus manos por piedra extravagante

mientras sus hermanos mayores desprotegidos susurran desaparición

es la hora y siguen sin entender cómo nuevamente son esclavos,

esclavos en busca de felicidad ajena, falsa felicidad
falsa como el valor de aquel mineral, desentendido del conflicto

entre sus sueños el recuerdo del paraíso
recuerdo de letras a sus ríos, inspirados en el bañar de sus límites

algunos sufren lloran ríen el recuerdo de su historia

el tiempo sigue la historia cambia
y aquel paraíso que entre casualidades causales se creo
con valor sigue entregando su desnaturalización.

 

 

Información adicional

  • Autor:Karen Álvarez Ome
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
Visto 292 vecesModificado por última vez en Lunes, 16 Abril 2018 18:26

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