Jueves, 23 Agosto 2018 16:41

Consulta anticorrupción. Avancemos hacia un modelo integral de vida

Escrito por Equipo desdeabajo
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Consulta anticorrupción. Avancemos hacia un modelo integral de vida
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4. Presupuestos públicos con participación de la ciudadanía

¿Aprueba usted establecer la obligación de realizar audiencias públicas para que la ciudadanía y los corporados decidan el desglose y priorización del presupuesto de inversión de la Nación, los departamentos y los municipios, así como en la rendición de cuentas sobre su contratación y ejecución? Sí (  ) No (  )

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Toda participación, directa y decisiva del conjunto social sobre aspectos que competan a su vida, inmediata o mediata, es bienvenida, ese es uno de los conductos para salir de la democracia formal y transcender a la directa, radical y plebiscitaria.

 

Aquí la cuestión fundamental es que la participación sea para decidir y no solo para que escuchen la opinión de la ciudadanía, la cual finalmente queda como eso, una opinión. Es decir, llenar auditorios para que diligencien planillas de asistencia, como sucedía con los llamados Presupuestos participativos, sesiones en las cuales la gente decidía pero sobre cuestiones menores (la pavimentación de una calle, la construcción de una cancha para algún deporte, la dotación de una centro de salud de primer nivel y cosas semejantes), y cuando se quería avanzar sobre lo fundamental (el carácter del sistema de transporte de la ciudad, la construcción de un centro de salud de tercer nivel, el manejo de la Empresa de teléfonos de la ciudad –para el caso de Bogotá– o de las Empresas públicas –para el caso de Medellín), la observación era inmediata: “sobre eso no es posible discutir”, claro, mucho menos decidir.

Entonces, en esta ocasión debe avanzarse de la opinión a la decisión, y para que así sea, para que la sociedad sea quien decida, las instancias que tienen la información sobre los asuntos de Estado, sobre cada una de sus ramas, ministerios, departamentos descentralizados, institutos de diversa índole, etcétera, deberán garantizar la entrega de la información pertinente en el tiempo adecuado, de manera que quien decida concurrir a las audiencias que se abran para operativizar lo aquí votado en verdad puedan opinar, proponer y votar con real conocimiento de estos temas.

Conocer las entrañas del Estado es fundamental para poder comprender cómo funciona esta máquina, para visualizar la manera cómo absorbe el producto del trabajo de millones de personas a través de impuestos directos e indirectos, clavando a unos –a quienes menos poder tienen– y exonerando a otros –a quienes controlan las riendas del poder–, destinando finalmente lo recogido, de manera prioritaria, para todo aquello que le conviene a los grupos de poder que lo controlan, entre los cuales no están solamente los grupos nacionales sino también los internacionales.

Bien, pero una cosa es decidir sobre el presupuesto de inversión del país o de las ciudades o departamentos principales que, como es conocido, cuentan con presupuestos dignos de tal nombre, pero otra muy distinta es hacerlo en municipios quebrados, como la mayoría de los más de mil que integran el territorio nacional. En estos, que viven con pequeños tributos locales que no dan más que para garantizar el funcionamiento de una u otra dependencia municipal, así como de los aportes descentralizados provenientes de la Nación, y con los cuales opera la poca o mucha burocracia que integra cada una de estas instancias, poco, muy poco, es lo que la ciudadanía puede debatir, reflexionar, proyectar, orientar, quedando, fácilmente, sometida a un discurso de resignación o de que apruebe el pago de intereses o de los diversos empréstitos que ahogan las arcas respectivas.

En este caso, entonces, la participación sería instrumentalizada para paralizar aún más la inversión con propósito social y garantía de diversos derechos humanos, y priorizar los compromisos con el sector financiero. Toda una instrumentalización de la participación directa de la gente.

Ante esta realidad, ante la evidencia de que los municipios colombianos en su mayoría están quebrados por la ausencia de un modelo integral de vida (para no aludir al mal llamado desarrollo), los movimientos sociales colombianos deben avanzar en la vía de estimular la movilización social para construir tal modelo integral de vida, nacional y con sus particularidades departamentales y municipales, soportado sobre ejes tales como medio ambiente, soberanía alimentaria y económica, integración ciudad-campo, paz justa y derechos humanos –en toda la extensión de la palabra, no solamente vida/muerte–.

En tal perspectiva, estos movimientos sociales están ante la posibilidad de discutir y decidir un conjunto de medidas por tomar con urgencia y por decreto extraordinario en el plano nacional, un plan humano para los de abajo, a partir del cual elevar la autoestima del conjunto social, en su mayoría ajeno a los beneficios de un Estado que llegare a tener rostro humano, medidas urgentes, tales como: trabajo digno, estable y bien remunerado para todos y todas, acceso a techo para todas las familias, servicios públicos para todos y todas, con garantía de mínimos vitales, esto en una primera instancia, para avanzar de manera ininterrumpida hacia el acceso gratuito de todos y todas a los mismos, implementando a la par planes municipales y regionales para el cuidado, protección y recuperación de bosques nativos, reforestación, manejo de cuencas, etcétera, para así garantizar agua para el conjunto nacional, a la par de energía. Acceso a salud, en todos sus niveles, de manera gratuita y universal. El transporte, también, deberá ser de verdad público y colectivo, reorganizando las prioridades existentes en las ciudades para la movilidad, potenciando por esta vía el uso de lo colectivo y desestimulando el uso de los vehículos privados.

En referencia a la planeación nacional, y como avance hacia un Estado dotado de unos ingresos suficientes para poder financiar los gastos derivados de un verdadero Estado garante de los derechos humanos y que procure la felicidad de los suyos, abrir el debate sobre la privatización sufrida de todo aquello que era público y rentable, para reestatizarlo, pero más que ello, para garantizar que pase a ser común.

En fin, la opción que abre este punto de la consulta, que deberá votarse de manera positiva, es amplia, y le permitiría a la sociedad colombiana empezar a transitar el camino de lo formal a lo real. Pero esto depende de los actores sociales, que con visión propositiva y de futuro, con un pie en el presente, tienen que empezar a proponer y actuar.

 

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Información adicional

  • Antetítulo:26 de agosto. Consulta anticorrupción
  • Autor:Equipo desdeabajo
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
Visto 477 vecesModificado por última vez en Jueves, 23 Agosto 2018 21:26

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