Jueves, 06 Septiembre 2018 07:56

Otra medicina. Por un orgasmo libre

Escrito por Vente como Eres
Valora este artículo
(0 votos)
Otra medicina. Por un orgasmo libre

Cuando vamos a una cita médica llegamos buscando explicaciones. Y aunque la medicina, más que respuestas nos plantea preguntas, no deja de llamarnos la atención cuán ignorante es en asuntos ginecológicos: las caras de sorpresa de los expertos cuando ven un clítoris completo, el silencio incómodo cuando consultamos sobre el uso de la copa menstrual, entre otras situaciones. Esa ignorancia es la que nos ha llevado a desconocer afecciones muy comunes en personas con ovarios, útero, vagina y senos.

Los miomas uterinos, por ejemplo, son tumores benignos de fibra muscular que se desarrollan en los cuerpos de entre el 20 y el 40 por ciento de las personas con útero. Ante la presencia de un mioma, la respuesta médica consiste en la extracción de los tejidos comprometidos, es decir la extracción parcial o total del útero. De acuerdo con muchos –de los pocos– estudios médicos que existen al respecto, el útero tiene una función netamente reproductiva y es por eso que, a la hora de considerar su extracción total, se desestima completamente que, por ejemplo, a través de la contracción uterina es posible alcanzar un orgasmo, y que ante la ausencia del órgano se pierde esa específica posibilidad de sentir placer. Y sin embargo, la capacidad anatómica para el placer no se considera un argumento médico sólido para decidir que no se extraiga completamente el útero.


Alrededor de las afecciones ginecológicas hay bastantes y variadas historias. Pasa, por ejemplo, que se minimizan los dolores menstruales, no se realizan los exámenes necesarios para saber qué sucede y luego de algún tiempo aparecen miomas, pólipos, tumores o fibroides. Y el tratamiento no busca entender qué significan estas formaciones o por qué suceden, se trata de cortar, sacar, extirpar, realizar dolorosos legrados y cirugías invasivas. Además, a las personas que deben someterse a estas intervenciones no se les avisa sobre lo que viene después, sobre el tiempo de reposo, los dolores, la persistencia de los recuerdos sobre situaciones de violencia sexual, los cambios del cuerpo...

Por eso, el consejo de hoy es hablar con las amigas, contarles qué nos pasa, qué sentimos, qué sabemos y qué no sabemos, escuchar y conocer otras vivencias. Aprender de nuestras experiencias y confiar en lo que desde ahí sabemos. Porque el poder atraviesa nuestros cuerpos, oculta y reprime lo que la historia ha querido ocultar, convierte en síntoma las violencias silenciosas que hemos debido soportar. El cuerpo ha sido un objeto de explotación, pero también de emancipación. De los discursos feministas hemos aprendido que no es necesario esencializar nuestros cuerpos ni encasillarlos, que el cuerpo lo conoce y lo maneja mejor quien lo lleva puesto.

Queremos que cuando nos digan: “tiene un tumor en el útero”, tengamos en mente a otras personas que también los han tenido, porque no es anormal, no es extraordinario, no es designio de nada, es algo con lo que debemos convivir los cuerpos y podemos afrontarlo. ¿Cómo lo han afrontado otras personas en otras situaciones antes que nosotras? Queremos saber que no estamos solas, que tenemos fuentes cercanas de información y de apoyo. Queremos que las preguntas no-respuestas por la medicina Occidental encuentren conversaciones en otros espacios, en otras formas de conocernos. Porque, al final, la decisión sobre los métodos que queremos usar para sanar o convivir con el cuerpo que llevamos, son nuestras. Tenemos el conocimiento en nuestras historias y nuestras experiencias, no tenemos que escoger el único camino que parece posible para la medicina.

Información adicional

  • Autor:Vente como Eres
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Vente como Eres
Visto 84 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.