Miércoles, 10 Octubre 2018 08:39

“Las finanzas de las universidades públicas colombianas en tiempos de crisis”. Leopoldo Múnera

Escrito por Daniel Vargas
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“Las finanzas de las universidades públicas colombianas en tiempos de crisis”. Leopoldo Múnera

El 18 de septiembre sesionó en la Universidad de Antioquia, el Encuentro nacional de profesores universitarios que tuvo como temática la “Crisis de la universidad pública: mitos y realidades”. Allí intervino el doctor en ciencias políticas Leopoldo Múnera Ruiz, quien expuso con cifras el profundo déficit financiero por el que atraviesan las universidades públicas en Colombia. También enfatizó en la manera cómo las políticas públicas favorecen a las instituciones privadas y al sector financiero con programas como Ser Pilo Paga, entre otros temas de gran importancia.

 

Múnera se refirió al Acuerdo por lo superior 2034, en el cual se propuso una inversión constante y progresiva para lograr una tasa de cobertura bruta en educación superior del 84 por ciento en 2034, es decir, crear 1.722.183 nuevos cupos. Sin embargo, la inversión destinada a las universidades públicas sería de apenas el 35 por ciento, ya que el 65 restante sería para la educación técnica y tecnológica. Lo mismo para la creación de nuevos cupos. También sería incrementado el subsidio a la demanda, es decir el endeudamiento de la ciudanía con créditos estudiantiles, de tal manera que el 50 por ciento que acceda a la educación superior estará endeudada con el Icetex.

 

 

 

En cuanto a las finanzas de la universidad pública, la involución del Gasto Público en educación superior es evidente: en 2002 correspondía al 0,50 por ciento del PIB y para el 2016 descendió al 0,42 por ciento, a pesar de que la cobertura aumentó considerablemente en los últimos 25 años. Así las cosas, el Estado pasó de invertir $12 millones anuales por estudiante en 1993 a escasos $5 millones anuales en 2017.

 

 

Por su parte, Ser pilo paga (Spp) es, de acuerdo a Múnera, un programa basado en la igualdad individual de oportunidades para un promedio de 10 mil estudiantes por cohorte, programa que instrumentaliza la acreditación institucional como un criterio para la distribución de los recursos e intenta borrar las fronteras entre lo público y lo privado en función del crédito y el subsidio a la demanda.

Hay gran desigualdad respecto a la distribución de los recursos destinados a ese programa. Por ejemplo, entre 2015 y 2017 la Universidad de Los Andes vinculó a 1.906 estudiantes beneficiarios y recibió del Estado más de 47 mil millones de pesos; en contraste, la Universidad Nacional, del Valle y la de Antioquia en el lapso de tiempo inscribieron a 2.490 alumnos y recibieron en total tan solo 12 mil millones de pesos, para las tres universidades públicas.

 

La diferencia también es abismal en el costo por estudiante matriculado. Al Estado le cuesta 24,8 millones de pesos cada estudiante inscrito/a en Los Andes; en la del Valle y en la Nacional 5,7 y 5,4 millones respectivamente, y en la Universidad de Antioquia 1,9 millones de pesos.

 

 

De acuerdo a Leopoldo Múnera, el programa Spp tampoco disminuye la desigualdad en la distribución de los recursos para la educación entre los 32 departamentos del país, como queda evidente Vaupés, Amazonas, Guainía, Guaviare, Vichada, Chocó y San Andrés, departamentos en donde la tasa de cobertura en educación no supera el 4 por ciento; el índice multidimensional de pobreza oscila entre el 56 por ciento (Chocó) y el 84 por ciento (Guaviare) y los beneficiarios del programa en cada departamento no alcanzan a ser más de 100 personas.

En su intervención el profesor Múnera mostró como la desfinanciación ha obligado a las universidades públicas a generar sus propios recursos, ya sea aumentando el valor de las matrículas, ofertando programas de extensión y, en el peor de los casos, a través de reducir la inversión en planta docente e investigación.

Un dato increíble brindado en esta exposición: ningún gobierno de los que ha tenido el país durante los últimos 25 años –desde que fuera aprobada la ley 30 de 1993– ha desarrollado políticas que fomenten la educación pública de calidad y de acceso universal; la versión más grotesca de ello fue el programa Spp, un claro ejemplo de que la educación está pensada como un negocio de los grandes capitales que manejan el sector educativo.

Información adicional

  • Autor:Daniel Vargas
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Periódico desdeabajo
Visto 185 vecesModificado por última vez en Miércoles, 10 Octubre 2018 08:56

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