Viernes, 08 Febrero 2019 11:07

El momento exige: imaginación, proyecto propio y ganar la iniciativa

Escrito por Otra democracia sí!
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El momento exige: imaginación, proyecto propio y ganar la iniciativa

¡Colombia está patas arriba! En esta república bicentenaria, pero cada vez menos igualitaria y justa, le quieren imponer a la gente el olvido y la desmemoria respecto de los causantes históricos de la violencia y la guerra, y condenar a los de ruana a otra etapa de desangre, luto, víctimas y exclusión.

El triunfo electoral de Iván Duque en coalición con los jefes conservadores y del establecimiento en sus distintas expresiones, que contó con el respaldo de más de 10 millones de colombianos, abrió un nuevo momento político cargado de peligros y amenazas no solo para el activismo popular alternativo y crítico, sino también, para amplios sectores de la sociedad que enarbolan y defienden los derechos y conquistas alcanzados en largas luchas ciudadanas.

El sector más oscurantista, ultra-conservador, autoritario, mafioso y militarista ha quedado al frente del Estado, con mucha iniciativa en la dirección que tome la sociedad colombiana, que sin duda expresará su gran inconformidad en los meses por venir a través de diversas formas de resistencia, movilización y lucha cívico popular, desde diversos territorios del campo y la ciudad.

Todo el peso represivo del Estado y de sus herramientas generadoras de opinión se impondrá para desprestigiar y eliminar cualquier crítica, oposición y desaprobación del modelo que imponga este sector ultraconservador. Todos aquellos que defiendan el Estado social de derecho, que promuevan reformas a favor de la democracia y la justicia social, y aún los críticos más tibios, serán sancionados, abucheados y condenados como apologistas o patrocinadores de la polarización y del terrorismo. Un panorama que no solo ocurre en Colombia sino también en otras latitudes del continente americano y mundial.

El dos mil diecinueve y su tiempo inmediato, será entonces un tramo de disputa entre modelos de sociedad posibles, que desafía la imaginación y las capacidades de las mayorías y sus expresiones organizadas y, ofrecerá nuevas oportunidades de articulación y acción en procura otra democracia y, por su conducto, de vida digna. Un panorama acompañado de otras desvergüenzas y malestares generados igualmente por los económica y políticamente privilegiados:

Un fiscal de bolsillo del capital financiero y agiotista, Nestor Humberto Martínez untado hasta el tuétano de corrupción y politiquería clientelista, se atornilla y lo atornillan en su puesto para que siga cumpliendo el papel de cubrir con el manto de la impunidad el robo permanente del erario nacional y, la barbarie contra los líderes y lideresas del movimiento social.


Un paquete de reformas que indigna por sus propósitos: De impuestos abusivos a los ciudadanos que con su trabajo ganan el pan; un atraco prometido al sistema pensional que condena a unos años otoñales en desprotección, a la hoy joven generación de trabajadores; la mercantilización voraz y el endeudamiento perpetuo para acceder a la educación superior; unos planes de despojo de nuestros territorios y destrucción de sus culturas en oferta por el precio que ponen las bolsas de valores.


La suspensión de los diálogos con el ELN, que con su acción en la Escuela General Santander dio pie para el cierre definitivo y/o durante lo que dure este gobierno, de las conversaciones de paz; el desconocimiento del protocolo de la Mesa; la decisión de no habilitar ceses bilaterales de fuego; la ley de recompensas; la generalización del sapeo y el uso de las armas para los civiles; muestran que la verdadera política del actual gobierno es la guerra.

En este sentido, descaro, injusticia, soberbia y cinismo, son los materiales que confeccionan el traje de los poderosos. Pero como toda fábula, esto no es fácil de ver por parte de un considerable sector de ciudadanos, inmersos en diarios apremios, amarguras, sufrimientos y lamentos; quienes un tanto desapercibidos, ayudan a justificar el reinado de la infamia.

Pero la terca resistencia es igualmente bicentenaria, y pese a que los pueblos, los ciudadanos, las clases populares intuimos la amenaza, reconocemos que nuestra fuerza está: en los lazos de solidaridad, reciprocidad y complementariedad; en la reconstrucción de un tejido roto miles de veces por los verdugos del gran capital; en la disposición por aprehender los cambios generados por la revolución industrial en marcha y, con ello, las transformaciones en la política que la misma implica; y en la capacidad de gritar y ejercer otra democracia entre organizaciones, territorios, liderazgos y proyectos de futuro.

Otra Democracia es grito, utopía y semilla. Por eso los hombres, mujeres y jóvenes que como ¡Otra Democracia, Sí! ejercemos el derecho a pensar diferente y a construir una sociedad mejor, llamamos a avanzar en la construcción profunda de la «Asamblea Nacional del campo popular», un proceso de fortalecimiento y lucha necesario para hacer frente a las amenazas y a los males que aquejan la vida, la justicia, la decencia, el territorio y la dignidad en el hoy y ahora de nuestra realidad nacional.

 

8 de febrero de 2019

Información adicional

  • Autor:Otra democracia sí!
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
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