Sábado, 23 Noviembre 2019 15:18

Pánico y desinformación. Primero en Cali, luego en Bogotá

Escrito por Equipo desdeabajo
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Pánico y desinformación. Primero en Cali, luego en Bogotá

Noviembre 22, tras una noche de cacerolazos que con el característico sonido metálico de las ollas, cucharas y palos fueron cubriendo las sombras que surgen tras el ocultamiento del sol, la ciudad despierta con la inquietud e inseguridad de lo que pudiera suceder a lo largo de un día que también debiera ser de denuncias y protestas contra el mal gobierno, uno que además no tiene personalidad y está sometido a su protector y creador, así como a las demandas de los grandes grupos económicos, tanto nacionales como internacionales.

La inconformidad social demanda que así sea, pero además la confianza despertada por la alegría y masividad de las protestas del día anterior brinda la fuerza necesaria para que las voces de exigencia se extiendan a lo largo y ancho del territorio sabanero. Fuerza, voces y denuncias, que también debieran estar presentes a lo largo del país.

 

La jornada

 

El reloj no alcanza a marcar más allá de las 7 am cuando ya es evidente que en diferentes estaciones del transporte público, como Molinos, Tintal, Terreros, y Usme, portal de Las Américas, las gentes hacen sentir su inconformidad contra el tipo de vida que le depara la actual sociedad y el gobierno que ahora soportan. En Patio Bonito y en sectores de Ciudad Bolívar tomaban forma saqueos sobre almacenes de cadena, como Surtimax y Ara; sobre la Autopista Sur se llevaban a cabo bloqueos. Al mismo tiempo, estaciones de Transmilenio ubicadas en el centro de la ciudad son atacadas por grupos no identificados.

Transcurren las horas y la tensión gana cuerpo sobre la capital del país. El transporte público comienza a sentirse disminuido, realidad agravada tras cada hora y que se incrementará hasta prácticamente desaparecer apenas iniciando la tarde. ¿Respuesta adecuada de quienes administran el sistema –ante una amenaza real de exponer la vida de quienes aborden el servicio– o manipulación de una inseguridad creada de manera artificial para someter a la ciudadanía a extensas jornadas de caminata y así despertar repudio contra la protesta social, la genuina, que aún no termina por tomar forma por parte alguna?

Con las primeras horas de la tarde también llegan los rumores sobre grupos de pobladores robando, y con ello la amenaza de toque de queda, la que en primera instancia queda reducida a ley seca a partir de las 12 m y hasta las 6 am del sábado;
al tiempo que grupos de activistas empiezan a desplazarse para concurrir al cacerolazo citado para las 4:30 en la Plaza de Bolívar, de la cual son desalojados por el Esmad con disparos de gases lacrimógenos, todo esto a pesar que simplemente estaban allí armados de ollas y actitud pacífica para expresar su descontento por el régimen económico y su política neoliberal, así como el gobierno que las aplica dispuesto cada vez más al servicio de los grupos corporativos dominantes en Colombia.

Mientras esto sucede en esta parte de la ciudad, en sectores del sur la refriega no se detiene, aunque sostenida por pequeños grupos de pobladores; en ningún momento alcanza a percibirse una actitud organizada de los mismos. Paralelo a esto, por el norte, occidente, sur y oriente de la urbe, numerosos grupos de trabajadores/as se desplazan a pie hacia sus casas; entre estos, quienes caminan por las troncales de Transmilenio lo hacen ocupando sus carriles, y los pocos buses que aún circulan quedan bloqueados al ritmo de los transeúntes.

Para esta hora –5-6 pm– el rumor de toque de queda gana más intensidad, así como el eco de supuestos salteadores de viviendas que en grupos ponen en peligro la vida y pertenencias de los pobres, ya que tales rumores provienen de barrios del sur de la capital.

Soportada sobre esta realidad, en gran parte especulación y pánico creado por una política de terror orquestada desde los grupos de poder, a las 6:30 pm toda la ciudad queda bajo toque de queda por regir a partir de las 9 pm; desde las 8 pm en las localidades de Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar. En Soacha y Fusagasugá se mantiene igual disposición vigente en esos municipios desde el día anterior.

A esta hora ya es claro que el establecimiento, así como décadas atrás creó el paramilitarismo como instrumento de control social –bajo el terror del fusil y la motosierra– ahora implementa la confrontación de pueblo contra pueblo, a través de reales o ficticios copamientos y hurtos de residencias. Su efecto inmediato: centenares de pobladores, armados de palos y machetes aguardan al filo de sus apartamentos y casas, haciendo guardia a lo largo de la noche y la amanecida, a los que no han de llegar los supuestos maleantes. Mientras tanto el poder descansa a todo dar.

El control extendido sobre las ciudades también llega a las fronteras con el cierre de las que nos separan de Venezuela y Ecuador. Según el parecer oficial, todo el país está bajo riesgo de ‘no se sabe que’.

Como mensaje de seguridad sobre la atemorizada población nacional, pero sobre todo de Bogotá y Cali, quedan en disposición unidades del Ejército Nacional para que refuercen los operativos policiales. Sin duda, no hay mejor mecanismo de control que el miedo, aunque sea inducido.

Ante el anuncio de toque de queda los caminantes aceleran su paso y los pocos vehículos de transporte público que prestan su servicio, en particular los que aún no son parte de Transmilenio, recortan sus rutas, pareciendo cada vez más circulares, y hacen su agosto en noviembre.

La noche prolonga sus sombras y en multitud de barrios sus pobladores empiezan a sonar cacerolas.

En mensaje televisivo, el inquilino de la Casa de Nariño anuncia que la semana que entra citará reunión para un diálogo nacional. El Comando de Paro tiene la tarea de no dejar dilatar, como siempre hace el poder, acuerdo alguno, y concretar de inmediato reformas que le hagan sentir al poblador común y corriente, al que estuvo sometido a largas caminatas para llegar a su sitio de trabajo o para regresar desde el mismo a casa, así como a quienes perdieron una noche de sueño esperando a quien no habría de llegar, que la lucha aun es moza pero que los logros pueden ya palparse, aprestándose de esta manera para la intensa jornada de confrontación social que vendrá con el 2020.

 

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Información adicional

  • Antetítulo:Colombia. Para desmontar la protesta social
  • Autor:Equipo desdeabajo
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Periódico desdeabajo
Visto 850 vecesModificado por última vez en Sábado, 23 Noviembre 2019 15:40

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