Martes, 26 Noviembre 2019 19:13

La movilización del 25 de noviembre fue la despedida para Dilan Cruz

Escrito por Felipe Martínez
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La movilización del 25 de noviembre fue la despedida para Dilan Cruz

El 25 de noviembre una ola llena de alegría, solidaridad, sororidad y resiliencia se tomó las calles de la ciudad de Bogotá. Desde las 4:30 de la tarde el Parque Nacional se convirtió en el lugar de encuentro de miles de mujeres dispuestas a entusiasmo y vitalidad el Día internacional de la no violencia contra las mujeres, día en el que, además, se conmemoran la vida y lucha de las tres mariposas dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal asesinadas en 1960 a manos del dictador Rafael Leonidas Trujillo.

 


Poco a poco la Carrera Séptima se fue colmando de colores diversos, con los morados y violetas –representando la fuerza de los feminismos– destellando con mayor intensidad. Pañoletas, banderas, carteles, pancartas y cuerpos desnudos expresaban mensajes rechazando las violencias de todo orden que desde tiempos inmemorables las afecta, violencia que en tiempos de capitalismo neoliberal comporta especificidades que la distinguen de otras épocas, pero que continúa conservando particularidades en lo económico, político, simbólico, psicológico, físico, político, laboral, entre otras de sus manifestaciones cotidianas.


Una ola que se contagió de otras mareas


Esta movilización, a pesar de su motivo original, se encontró en esta ocasión con una movilización inédita en Colombia. Las fuerzas sociales que se desataron en la ciudad y el país desde el 21 de noviembre con el llamado al Paro Nacional alimentaron como cauces de agua al mar de las mujeres, posibilitando con ello una jornada multitudinaria.

 


Lo multicolor de los colores también se impuso en las formas de sumarse a esta jornada, así como los cánticos entonados. Es así como miles de personas salieron a las calles con cacerolas en mano y gritando consignas que, aunque sin perder de vista el motivo de la movilización del 25, iban agregando múltiples problemáticas e inconformidades que la sociedad colombiana padece a diario, por tanto, no fue extraño escuchar gritos en reclamo de una educación de calidad, en contra de la represión policial, en contra el gobierno de Iván Duque, entre algunas de las más entonadas.

 


Esta movilización se desató como continuación de un fin de semana festivo, en donde desde las barriadas donde habitan sectores populares, pero también medios y altos, se realizaron los denominados cacerolazos en las cuadras y calles de toda la ciudad. El barrio histórico del 20 de Julio al Suroriente de la ciudad (barrio popular), por ejemplo, fue la muestra de una fiesta popular. Igual el barrio La Soledad (clase media) donde un animado mitin se transformó en jolgorio, evidencia de que la lucha contra un gobierno de apariencias y violencias ocultas, aunque muchas veces evidente, puede ser desnudado en sus pretensiones con la fuerza del cántico, la danza, el gozar del cuerpo, el compartir sonrisas y la hermandad del sentido común.

 


Por su parte en el Suroriente bogotano, desde las 6 de la tarde del sábado 23 de noviembre, cientos de habitantes de la localidad de San Cristóbal se reunieron en la plazoleta de la emblemática iglesia del 20 de Julio. Madres cabeza de familia, abuelas/os, niñas, niños, jóvenes y adultos fueron llegando con cacerolas que después de una hora ya eran un rugido de inconformidad. Los tambores de las batucadas, la danza, el fuego, los malabares y cintas acompañaron la alegría popular y motivaron la permanencia de la comunidad en un mitin prolongado por más d tres horas.


De igual manera, en la mañana del domingo 24 de noviembre la ciclovía (espacio para la recreación y el deporte en Bogotá) se convirtió en una nueva jornada de movilización que para el caso de la localidad de San Cristóbal sirvió como jornada preparatoria de la movilización del lunes 25.

Un 25 para la memoria


La inmensa ola de personas que desafío de nuevo la noche bogotana, cargada de frío, cruzó cerca del Hospital Universitario San Ignacio, lugar en donde se encontraba entre la vida y la muerte Dilan Cruz, atacado de manera brutal –como es característico de su actuar– por el Escuadrón Móvil Anti Disturbios (Esmad) el sábado 23.


A la entrada del hospital, miles de personas gritaban su nombre y lo animaban a seguir luchando por mantenerse con vida. No fue suficiente. El trauma sufrido en su cabeza fue fatal.


La marcha traspasó las puertas del San Ignacio y llegó la noticia de que Dilan había empeorado, fue el momento en el que aquel joven se empezaba a despedir tanto de sus seres queridos, como también de las personas que lo recordaron frente al hospital.


Culminó la conmemoración del Día internacional de la no violencia contra las mujeres y fue pública la noticia del deceso de Dilan. A Dilan lo acompaño en su último día el mar de la esperanza, el mar que busca otra realidad en esta Colombia herida. A Dilan lo acompañó en su muerte el calor de las mujeres que con su grito de dignidad van creando otra sociedad posible.

Información adicional

  • Autor:Felipe Martínez
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Periódico desdeabajo
Visto 240 vecesModificado por última vez en Martes, 26 Noviembre 2019 19:58

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