Miércoles, 15 Enero 2020 07:16

Bitácora del Paro Nacional: algunas impresiones sensibles de un participante cualquiera

Escrito por Iván Darío Avila
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Bitácora del Paro Nacional: algunas impresiones sensibles de un participante cualquiera

21 de noviembre de 2019: inicia el paro nacional y se cierra el día con cacerolazos “espontáneos” en diversas partes del país. 

Acabo de llegar de la marcha-cacerolazo más bella de mi vida: sin importar la madrugada para acudir al trabajo, sin pensar en la productividad económica que continuamente nos desposee de nuestras vidas, decenas de niños, abuelas, gente en pijama, familias con sus compañeros perros, etc., habitaron nocturnamente, sin miedo y con alegría, calles normalmente oscuras y peligrosas, demostrando que, ante la precariedad que nos quiere temerosos, divididos y compitiendo, los hilos que constituyen la vida común son imposibles de desgarrar sin consecuencias. A partir de hoy, las calles, los barrios, el oikos, son un poco más nuestros. Algo está pasando, y está pasando por contagio, micrológicamente, a través de vibraciones que escapan de toda consigna específica. En medio de este invierno capitalino, ha empezado la tan esperada primavera.

23 de noviembre de 2019: tras ser decretado un toque de queda acompañado de la aparición de grupos “vandálicos”, aparentemente conformados por la misma fuerza pública y el gobierno nacional. Estos grupos amedrentaron conjuntos residenciales y provocaron la, de facto, paramilitarización de organizaciones vecinales “espontáneas”.


Es importante reaccionar ante el imperio del miedo, el cual delata a quienes están realmente asustados, a quienes le temen a la oleada de afectos alegres que cerró la primera jornada del paro nacional, a quienes no soportan la reapropiación de los territorios y la creación de vínculos capaces de hacerle frente a la precariedad/desposesión generalizada. Desean familias y sectores populares (para)militarizados, armados, sumidos en el terror y enfrentados a enemigos difusos prefabricados, lo que equivale realmente a un enfrentamiento entre sí que solo ahonda dinámicas de competencia intestina, xenofobia y exclusión; sin embargo, en lugar de su anhelada Purga, tendrán multitudes libres, con ganas de vivir mejor colectivamente, conectadas por vibraciones entre cacerolas que nos recuerdan que habitamos un mismo hogar, que queremos compartir los alimentos y tenerlos garantizados para todo el mundo, que nuestra enfermedad no es la pereza, sino el trabajo desrealizante y explotador sin porvenir alguno, ni para los seres humanos promedio ni para la mayor parte del planeta en su conjunto. ¡Llueva o truene nuestra primavera se mantiene!

27 de noviembre de 2019: dos sospechas frente al paro nacional.


1. A los migrantes venezolanos casi no se los ve en el transporte público por estos días. Es evidente que se encuentran aterrorizados, pero lo peor es que puede que muchos hayan "desaparecido" durante el toque de queda. Sobre todo quienes se resistieron a convertirse en agentes de pánico. Algo similar pudo haber sucedido con algunas personas en situación de calle. Antes del paro las cifras de asesinatos a estas poblaciones eran tan inciertas como desconocidas, no quiero ni imaginar lo que puede estar sucediendo en el contexto actual. Las reformas negociadas y los cambios en curso deben contemplar políticas efectivas a ese respecto.


2. Es probable que algunos representantes de los transportadores hayan sido comprados o amenazados (es conocido el régimen del terror en el que, por ejemplo, viven los conductores y empleados de la empresa Transmilenio en Bogotá). Imagínense lo que estaría pasando si se hubieran sumado al paro. Espero estar equivocado o que ellos se encuentren aguardando para aparecer en el mejor momento.

12 de enero de 2020: después de que Uber anunciara su salida del país y algunos de sus trabajadores decidieran sumarse al paro nacional.


Que los conductores de Uber se sumen al paro a favor de Uber, y no directamente por su precaria situación, no confirma que esta sea la tierra del realismo mágico, sino que los problemas desbordan el clásico diagnóstico que sitúa como fundamento incontrovertible de todos los males a un abstracto neoliberalismo reducido, conceptualmente, al ataque de lo público-estatal y la consecuente aceleración de la privatización. En el fondo, lo que está en juego es cierto flujo deseante, y un conjunto de haceres más o menos imperceptibles macropolíticamente, que intentan reconfigurar, buscando mayor autonomía real o aparente, la manera en que nos movilizamos, contactamos, comunicamos, etc. En otras palabras, Uber, y toda la llamada economía de plataformas, está entendiendo a la perfección el terreno de disputa y nos está ganando cada vez más espacio, solo así se comprende que muchas de esas empresas operen, paradójicamente, con millonarias pérdidas (caso emblemático de Rappi en Colombia): no van solo detrás de ganancias aprovechando la precariedad asociada al desmonte de determinados mecanismos que proveen seguridad social, van detrás de nuestros más profundos deseos y haceres legítimamente antiburocráticos y antiestatales, van detrás de nuestros conatos de autonomía,... En fin, persiguen la plena supeditación de la vida misma al Capital. Vieja historia.

…21 de enero de 2020: A parar para avanzar, ¡viva el paro nacional!

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  • Autor:Iván Darío Avila
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
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