Sábado, 21 Marzo 2020 09:16

Covid 19, oportunidad popular, Sin dilaciones, un país para todos y todas

Escrito por Equipo desdeabajo
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Covid 19, oportunidad popular, Sin dilaciones, un país para todos y todas

Como lo habíamos previsto, el país entra a partir del próximo martes 24 de marzo, en una larga cuarentena, con posibilidades de prolongación. La decisión del gobierno Duque, sin permitir un día de respiro para las poblaciones que ya estaban en aislamiento obligatorio –para que pongan en orden al menos parte de aquello que lo requiera–, resume con claridad la disputa del gobierno nacional con los municipales. La ausencia de una acción pública de los sectores alternativos, entre ellos el Comando nacional de paro, demandando medidas previas en favor del conjunto nacional, reduce el espacio social y político para liderar la construcción de otro modelo social y económica, uno donde la democracia sea real, directa, radical, y no simplemente formal, uno donde la riqueza no quede en manos de unos pocos, con un gobierno sometido y actuando en favor de ellos.

 

Las cifras sobre el avance del Covid-19 en Colombia no dejan lugar a dudas: poco a poco el conjunto de nuestra población se verá afectada por esta pandemia. No es casual que así sea, ya que gobernantes y empresarios actuaron de manera mancomunada para mantener los aeropuertos abiertos, las empresas de aviación en plena operación, sin obligar a quienes administran las terminales a implementar verdaderos sistemas de control para toda aquella persona que llegara procedente de otro país. Los que viajaban desde el interior del país también deberían someterse a medidas de control.

Paralelo a ello, como radiografía de nuestro sistema de salud pública, la posibilidad de acceder a pruebas médicas sin costo alguno –test Coronavirus– para verificar si es una gripe tradicional o si en efecto se trata del virus, tampoco fue implementado. Medida que no se cumple, incluso, en el momento actual, expresión de Improvisación, negligencia, que llega hasta al punto que la persona diagnosticada de padecer el virus, sale para su casa a cumplir una terapia de aislamiento voluntario, con unos controles laxos por parte de las secretarías de salud y centros hospitalarios, algunas/os de ellas/os, por ejemplo en municipios que no son capitales de departamento, mal dotados, lo que obliga al personal médico a prestar atención con alto riesgo de contagio.

Como es conocido, por decretos y comunicaciones oficiales, la destinación de ayudas financieras por el gobierno nacional tiene como preocupación central extender la mano a los grandes empresarios, inyectarles liquides, facilitarles créditos de diverso tipo, además de autorizarles acudir al recurso de vacaciones individuales o colectivas anticipadas de los trabajadores. En tanto, para los pequeños y medianos empresarios, no hay opciones, como tampoco las facilitan los bancos (ver propuesta No. 7). Situación igual para los sectores populares, para quienes no han destinado recursos extras a los existentes en programas como Familias en Acción y otros similares, en este caso centralizados o reorientados para atender esta coyuntura.

En estas condiciones, asumiendo que la pandemia no terminará en pocos días, no menos de 8 semanas, y que estamos ante una oportunidad para ahondar relacionamientos sociales, profundizar solidaridades y fraternidades, así como levantar una alternativa ante lo estatal, es imperioso, a la par de la demanda de la respuesta del Estado (ver artículo, https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39098-covid-19-oportunidad-popular-construyamos-un-pais-para-los-50-millones-que-somos.html), precisar medidas por implementar entre y para los marginados y excluidos de siempre.

Pero antes de proponer algunas medidas para el debate, las que demandan coordinación de experiencias sociales existentes, así como potenciar recursos de todo orden, además de disposición popular para dejar a un lado la atomización que desde siempre ha sido su sello, algunas demandas que no podemos dejar de plantear (en próximo artículo desarrollaremos las medidas por acordar e implementar desde el campo popular).

Acción urgente

  1. Reubicación de partes del presupuesto nacional.

En el momento actual vivimos una confrontación entre la vida y la muerte, y para que venza la vida necesitamos muchos más recursos orientados hacia la vida, y esos recursos existen. La sociedad debe exigir que por lo menos el 50 por ciento del presupuesto 2020 de las Fuerzas Armadas, se destine para la financiación de un plan de salubridad pública y de asistencia social de emergencia, para atender las demandas a las cuales nos expone la pandemia.

  1. Disposición de hospitales, edificios, hoteles y otros para atender la pandemia.

Una de las mejores dotaciones con que cuenta el país a nivel de atención médica está en manos de los militares, instalaciones que hoy tienen menor ocupación como efecto directo de la reducción de heridos producto de la guerra. Bien, el hospital militar, así como aquellos bajo la administración de la Policía, deben prepararse, reorganizar secciones y alistar personal para atender esta coyuntura.

De igual manera debe hacerse con secciones de cuarteles, para atender infectados en caso de no poderlos atender en otras instalaciones.

Muy importante concretar la utilización de hoteles que disponen de infraestructura que rápidamente se puede adecuar para esta contingencia, y de otras edificaciones, colegios y coliseos. Con todos ellos hay que pasar a reorganizarlos y prepararlos para recibir y cuidar gente diagnosticada como portadora pasiva o activa del virus.

  1. Vincular más personal médico.

La demanda de personal médico es palpable. Hay que hacer una convocatoria nacional a todos los médicos, enfermeras, técnicos de atención prehospitalaria, egresados en las promociones de los últimos años, que no hayan prestado su año rural y que estén desempleados, para que se presenten para contratación, al menos por 6 meses. Este personal tiene el conocimiento básico para atender el potencial de pacientes que se tendrán, y a la par son jóvenes, quienes, según los informes de prensa, son menos propensos a caer dominados por el virus.

El llamado a este personal por los diversos medios de comunicación o, simplemente, a partir de la base de datos construida para citarlos al sorteo en el que participan para realizar el año rural.

  1. Descongestionar cárceles y centros de detención.

Una situación dramática, conocida y prolongada a pesar de las sentencias de la Corte Constitucional, es el hacinamiento en cárceles de todo tipo, así como de los centros de detención transitorios. El hacinamiento, además de la insalubridad que caracteriza a todas las edificaciones del encierro, es una realidad que atenta contra el derecho a la vida de quienes ahora ven correr los días tras las rejas. ¿Qué puede ocurrirle a cientos de presos/as que conviven casi sin distancia alguna entre unos y otros, si uno de ellos/as llega a padecer el virus?

Para superar esta realidad y esta posibilidad, para cumplir en parte con lo señalado en reiteradas ocasiones por la Corte Constitucional, para proteger la vida de miles, es urgente: 1. Otorgar casa por cárcel a todas las personas presas de manera preventiva; 2. Liberar en igual condición domiciliaria a los menores de edad sometidos a encierro en calabozos improvisados, preventorios y centros similares, para el caso de Bogotá las Unidades de Reacción Inmediata y Centro Especializados para Adolecentes –Cespa–. 3. Brindar el beneficio de casa por cárcel también a todas aquellas personas que ya han purgado por lo menos el 50 por ciento de su pena.

  1. Plan urgente para traer al país a todos los nacionales que ahora están bloqueados en distintos países del mundo.

La inesperada realidad que ahora afecta al mundo en su totalidad sorprendió a muchos nacionales en diversas geografías, bloqueados por la cancelación de tiquetes aéreos, sin recursos propios para prolongar su estancia por semanas y meses. Es imperioso realizar un censo de todos ellos y diseñar un plan de urgencia para traerlos de regreso. Como es obvio, antes y después de abordar el transporte aéreo, someterlo a todas las medidas de rigor, además del aislamiento por el tiempo requerido en centros especialmente dispuestos para ello.

  1. Viendo por todos y todas

Varias ciudades y departamentos del país implementaron planes experimentales –pequeñas ‘cuarentenas’– este fin de semana y en la noche del viernes 20 de marzo se decretó, desde el próximo martes 24 de marzo, aislamiento preventivo obligatorio en todo el país, extendido hasta el 13 de abril, que con seguridad se ampliará en término por varias semanas más. No olvidar que las personas mayores de 70 años estarán asiladas por ahora hasta el 31 de mayo.

Es así como iniciamos un prolongado encierro generalizado en el país, una medida que no puede dejar de lado, a su suerte, a miles de miles que viven del rebusque diario. Un plan urgente de entrega mensual, de un salario mínimo por familia, para garantizar su manutención, es indispensable. Estos recursos se pueden conseguir en acción conjunta del gobierno central con los presupuestos municipales y distritales. Una emisión extraordinaria por parte del Banco de la República, en caso de ser indispensable, puede ser la solución para el permanente lamento del gobierno nacional.

Que nadie quede tirado a su suerte, y que los recursos públicos lleguen a una parte ampliada de la ciudadanía.

  1. Apoyo y crédito para pequeños y medianos empresarios, así como para comerciantes.

Desde esta semana se viene cerrando todo, y los empleadores, solo algunos, han dispuesto que sus trabajadores salen a vacaciones anticipadas, y solo con 15 días de salario en el bolsillo, pero la gran mayoría serán despedidos porque el tipo de contrato lo permite, o la calamidad pública lo habilita, y el empleador no tiene cómo pagar sino produce. De acuerdo al discurso del empresariado, nadie quiere despedir, pero ese es el resultado más visible sino hay una acción urgente, de cambio, desde el poder central. El país es de todos, y no de la minoría que ha concentrado la riqueza (revise cada uno las ganancias de los bancos, por ejemplo, para que llegue a conclusiones), y en pos del país todo hay que actuar.

Por ello, sino queremos empezar a escuchar al empresariado diciendo “tuve que despedir a los trabajadores pues no tengo con que pagar la nómina”, pues el gobierno central tiene que liberar apoyos económicos, cubrir parte de la nómina, obligar a los bancos a conceder créditos diferidos para su cancelación con cero intereses. Todo esto es posible, el gobierno inglés acaba de promulgar medidas similares. Lo fundamental es mantener la producción en pie, y si algunos tienen que cerrar que los trabajadores/as tengan un ingreso para sobrevivir en esta calamidad.

Además muy pocos trabajos pueden realizarse en casa, y en estos casos, si bien el empleo puede mantenerse, a los pequeños empresarios y comerciantes les queda imposible cumplir con las cargas laborales. Entonces, insistimos, debe disponerse que las entidades bancarias faciliten el dinero para cancelar estos salarios, sin interés, por lo menos por 8 semanas, y los empresarios se comprometen a cancelar el crédito luego de salir de la crisis. La nóminas de estas empresas está bancarizada, y la entidad puede consignar a cada trabajador el valor de su salario, en los términos que desde tiempo atrás lo venía haciendo el empleador.

El gobierno dispuso que se faciliten créditos para estos empresarios, pero hoy los bancos solo refinancian deudas, y dicen que no puede realizar nuevos créditos para estos efectos. Saben el riesgo y por eso no sueltan el dinero, en un claro mensaje de lo que están visualizando, y de la crisis en la que esta situación nos dejará sumidos.

  1. Protección para quienes atienden a las personas infectadas

Debe disponerse, de manera inmediata, la compra de suministros para proteger a quienes atienden a los infectados. La precariedad con que se labora en las instituciones de salud pública es lamentable y en la situación es que entramos conlleva poner al límite a su personal. Protegerlo con todas las garantías es un acto ético indiscutible así como una manifestación de responsabilidad y respeto con el conjunto que lo integra.

  1. Transportistas en general

De igual manera hay que proceder con quienes transportan alimentos, medicinas, elementos de primera necesidad en general, así como aquellos que mantienen las instalaciones de los servicios públicos, el combustible, para todos los cuales hay que disponer medidas y recursos para protegerlos en su integridad.

Que nadie pierda la vida como resultado de no invertir para impedir que quienes atienden a la mayoría de la sociedad, ahora obligada al resguardo, terminen infectados por el virus.

Para hacerlo posible

Las propuestas y acciones aquí extendidas para el debate y la acción, no se harán efectivas si quienes detentan el poder no sienten pisadas de animal grande. Sin descuidar las medidas de protección requeridas hay que actuar, entre todas y todos, para que asì sea. 

 

 

Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • País:Colombia
  • Región:Suramèrica
  • Fuente:desdeabajo
Visto 553 vecesModificado por última vez en Sábado, 21 Marzo 2020 12:07

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