Lunes, 06 Abril 2020 12:05

Pandemia, xenofobia y guerra religiosa viven 80 colombianos en India

Escrito por Sebastián Navarrete Aldana
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Pandemia, xenofobia y guerra religiosa viven 80 colombianos en India

Narendra Modi, primer Ministro de India, desde su campaña en 2019 concentra sus esfuerzos en la persecución a la población musulmana, la segunda religión más populosa del país, un proceder que ha disparado la tensión política y religiosa, arrojando decenas de muertos. A su vez Modi, al empezar la pandemia, declaró que “los extranjeros trajeron el virus covid-19”, declaración que propagó la xenofobia más rápido que el virus a lo largo del territorio.


Un ambiente de tensión y de alto riesgo, con militarización en todas las ciudades, que viven cerca de 80 colombianos que por distintos motivos pasaban por este país y quedaron atrapados por la cuarentena que ahora inmoviliza a millones en todo el globo. Grupo humano que pide un vuelo humanitario para volver al país antes que su seguridad y salud se vean más comprometidas. El gobierno nacional, a través de la cancillería, no ha declarado alguna ruta clara para solucionar este delicado problema.


Los colombianos Alex Betancourt y Luis Guillermo Londoño estaban en su aventura y expedición en bicicleta por la India, la que comenzaron desde inicios de enero del 2020, pedaleando entre la majestuosidad de los Himalayas, la cordillera más alta de la Tierra, subiendo también empinadas carreteras por Nepal. A los pueblos más recónditos del país llegaron y eran motivo de asedio por los pobladores: fotos, autógrafos y recibidos con la gran hospitalidad del pueblo de la India. La mañana del domingo 22 de marzo, cerca de la ciudad de Chandigarth al norte del país, se despertaron en el establo que un campesino les había ofrecido para dormir, pero aquella mañana habían declarado la cuarentena total en el segundo país más poblado del mundo.


“Sin saber qué hacer, el dueño del establo nos dijo que nos teníamos que ir de allí porque la gente lo empezaba a mirar mal y él tenía miedo de meterse en problemas con la policía. Llamamos a la policía y no llegaron ni uno ni dos, sino 12 policías en 2 patrullas y con ambulancias. Nos llevaron a un hospital para hacer las pruebas si teníamos coronavirus, con resultado negativo, pero se suponía que teníamos que hacer la cuarentena por 14 días, pero solo nos quedamos un día en el hospital. Nos dieron un papel para mostrarlo en hoteles y no tuviéramos ningún problema” narró, recordando los tensos momentos, el aventurero Alex Betancourt.


“Le cuento hermano, continua su relato Alex, que ni con policía encontramos sitio para quedarnos. Salimos del hospital en nuestras ciclas, la gente nos miraba mucho, y de repente empezamos a ver una, dos, tres barricadas, en cada cuadra. Y al poco tiempo nos alcanzaron en una moto dos personas de civil, que eran en realidad policías, y nos hablaron con respeto que debíamos irnos con ellos. Nos llevaron a una barricada con policías uniformados y a partir de allí empezamos a ser su responsabilidad. En la tarea de conseguir hotel con ellos duramos 8 horas caminando por la ciudad de Chandigarth y ningún hotel nos quería recibir […]”, recuerda el viajero, que a su vez iba impresionado mirando cómo los militares obligaban a los ciudadanos, que incumplían la cuarentena, a hacer sentadillas.


A su vez, Alex relacionaba en su mente un cúmulo de interpretaciones de la volcada realidad que estaba viviendo, pensaba que pocos días atrás compartía con la gente, comían juntos, se contaban historias y fluía una fuerte solidaridad y nobleza del pueblo anfitrión hacia los extranjeros. “El pánico hizo su trabajo y la pandemia los volvió recelosos, temerosos y xenofóbicos. Ahora los que éramos asediados por las –selfies y autógrafos–, ya no había manera de que nos miraran. Y como fue dicho por el propio Ministro de India: los extranjeros fuimos los que trajimos la peste a su país. Y así somos vistos ahora, como los que trajimos la peste a su país”, contó Alex con tono de preocupación, puesto que como se sabe la xenofobia despierta odio en algunos seres humanos, provocando en ocasiones hasta homicidios premeditados.


Sin encontrar dónde quedarse ese día, Alex Betancourt y su compañero de aventura Luis Guillermo Londoño, cogieron los celulares y empezaron a mover su red de contactos. Comenzaron con un contacto desde Colombia que los remitió a otro en Canadá y esa persona los llevó a hablar con el Superintendente de Información de la ciudad de Chandigarth que les dio permiso para hospedarse en un hotel exclusivo para funcionarios públicos de la ciudad.


El gobierno de la India conoce su problema de sobrepoblación, no cuenta con los suficientes hospitales, ni personal médico, es por eso que las medidas militares han aumentado con el aislamiento obligatorio y con mucha restricción, una realidad que viven en su alojamiento como queda evidente en las palabras de Alex: “Estamos en un hotel con políticos y parlamentarios de la India, y nos dan dos comidas diarias. Nos dieron cuatro ollas metálicas, como unas coquitas. Permanecemos en la habitación, y suena un timbre, salimos con las cuatro coquitas, las dejamos en el suelo, afuera de nuestra puerta y volvemos a entrar al cuarto. Llenan nuestras cocas con una sopa, como si fuera un curry, o con un caldo blanco parecido a una mazamorra con comino y especies. Después suena el timbre de nuevo, ya se han ido y podemos comer. Al principio era denigrante y doloroso, porque nos sentíamos los apestados, pero ahora lo vemos con buenos ojos porque nos da seguridad a nosotros y a ellos. Y la solidaridad de ellos hacia nosotros ha sido grande. La única condición es que no podemos cruzar la puerta por nada del mundo”, contó el aventurero Alex que logró pedalear 5.000 kilómetros en bicicleta por la India antes de empezada la cuarentena.


Pero si algo hemos aprendido en nuestra travesía al Himalaya, Sebastián, me cuenta Alex en un audio por WhastApp, es la red de solidaridad, nos pusimos hacer un ejercicio y nos contactaron 53 personas que no conocíamos, eran amigos de los amigos de los amigos. Y esa red espontánea es la que nos tiene en un lugar muy agradable. Por eso creemos tanto en los amigos y en las redes de contacto, para que este reto de retornar a casa sea posible junto con los casi 80 colombianos que están regados por toda India y desean volver a Colombia.


¿Cómo piensan volver todos los colombianos que están allá?, le pregunto a Alex, que respira con esperanza y me dice: “hicimos un grupo en whatsapp, y un amigo georreferenció para saber dónde estamos cada uno de los colombianos. Ahora que termine el toque de queda que va hasta el 14 de abril, debemos viajar hasta Nueva Delhi en busca de la embajada colombiana. Estamos pidiendo información y después corredor humanitario para poder regresar en un vuelo. Si es avión humanitario estamos dispuestos a pagar los tiquetes, necesitamos la vía diplomática, las cosas están muy feas en India: xenofobia, los hoteles cerrando y echando colombianos. Esperar más tiempo es esperar una enfermedad segura y alto de riesgo de seguridad para todos nosotros”.


Después de todos los días que han pasado en cuarentena y desde esa mañana que los cogió en el establo la medida, los dos aventureros han sido testigos de cómo en India el problema político, religioso y de salud se ha puesto cada vez más tenso, en relación a lo cual Alex precisó: “India dejó entrar muchos inmigrantes de países vecinos y a los musulmanes le han puesto muchas trabas, y ahora ellos están violando el toque de queda. Si llega a explotar ese problema religioso, el coronavirus sería un chiste. Se va a juntar un problema político, religioso y de salud, va a estar muy feo. Ya hay registro de muertos por eso. La petición es entonces al gobierno nacional, a la embajada, que busquen por todos los medios la concreción de ese corredor humanitario y poder retornar a casa”, terminó de explicar el viajero oriundo de San Antonio de Prado, Antioquía.


Una demanda justa y necesaria de satisfacer, en tanto da cuenta de los derechos humanos, así como de compromisos aceptados y refrendados por el Estado colombiano. Por ejemplo, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (Pidcp) (1966), aprobado mediante la ley 74 de 1968, por la cual se aprueban los “Pactos Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de Derechos Civiles y Políticos, así como el Protocolo Facultativo de este último, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en votación Unánime, en Nueva York, el 16 de diciembre de 1966”; Pactos en los que destaca, como prohibición a los países, en su artículo 12 numeral 4) “Nadie podrá se arbitrariamente privado del derecho de entrar en su propio país”. 

 

Un Pacto ahora violado y/o desconocido por el decreto 439 de 2020, ratificado por la cancillería que en comunicado del jueves 27 de marzo expresó: “[…] todos los vuelos de llegada al país están prohibidos”, y negado de nuevo el pasado 3 de abril cuando la Canciller Claudia Blum a través de video aseguró que habrá ayudas para los colombianos que demandan regresar al país, pero no retorno.

 

Ante la demanda de estos colombianos atrapados contra su voluntad en territorio distinto al de su país, y ante su demanda de regreso, la sociedad en pleno está ante el dilema, ¿silencio e indiferencia o demanda y presión al gobierno nacional para que cumpla con los deberes desprendidos de la Carta Nacional, así como de los Pactos internacionales firmados por el Estado que representa.

 

Ver artículo –“Un vuelo de rescate” –:
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39250-un-vuelo-de-rescate.html

 

Información adicional

  • Autor:Sebastián Navarrete Aldana
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Periódico desdeabajo
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2 comentarios

  • Enlace al ComentarioDavid GomezSábado, 18 Abril 2020 14:52publicado por David Gomez

    ¡Saludos! También soy colombiano y estoy en India sin poder movilizarme por el momento. Necesito contactar al grupo de colombianos que están organizándose para tratar de conseguir un vuelo de regreso. ¿Pueden ayudarme a entrar en contacto con ellos? Gracias.

  • Enlace al ComentarioMónica PerdomoSábado, 11 Abril 2020 09:41publicado porMónica Perdomo

    Buenos días, es dramatica la situación de estas personas, y de los otros ciudadanos colombianos que se encuentran varados en la India.
    Mis suegros quedaron varados en Delhi, son de la tercera edad, y están desesperados con la situación. Se siente temor al momento de salir a comprar víveres, la cultura y los métodos de represión de la Fuerza Publica son particularmente drásticos.
    Si saben de noticias para su regreso, agradezco que me puedan informar. Estamos muy angustiados por su salud física y psicológica.

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