Martes, 17 Marzo 2009 11:33

Foro Reelegir ¿sí o no? Un 15 por ciento que rompió con las encuestas

Escrito por Luis Fernando Vega Lugo
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El pasado 10 de marzo se realizó en la Universidad Javeriana de Bogotá, un foro para discutir sobre la reelección del presidente Uribe en 2010. Un tema que los medios de comunicación quieren imponer en el ambiente social colombiano, pese a la urgencia de confrontar ideas ante la crisis económica mundial, las opciones para América Latina y el papel que deberá jugasr Colombia.

Al evento, organizado por una organización denominada “Revel”, fueron invitados los senadores Marta Lucía Ramírez, del Partido de la U; Rodrigo Lara Restrepo, de Cambio Radical; y Jaime Dussán, del Polo Democrático; además del representante Roy Barreras, de Cambio Radical; el ex precandidato a la Presidencia Rodrigo Rivera, del Partido Liberal; el periodista español Jorge Rabago, miembro del Partido Popular de su país, y el asesor presidencial José Obdulio Gaviria. Solamente este último dejó de asistir, ¡vaya alguien a saber por qué!

El evento, programado para las 8 de la mañana, desde muy temprano despertó el interés del público, en especial universitario, pues la fundación organizadora está conformada por miembros de distintos centros privados de educación. Más cerca de las 8 fueron llegando los asistentes más adultos, los panelistas invitados y los periodistas.

El auditorio Luis Carlos Galán, con lleno total, se alistaba para presenciar un debate democrático que seguramente, pretendiendo reflejar los resultados reales o amañados de las encuestas, contaba con un 85 por ciento de panelistas que son simpatizantes del gobierno Uribe, con un Jaime Dussán en representación del porcentaje restante. En ese momento no era muy claro el sentimiento político del auditorio, pero por los panelistas uno podía suponer que los más interesados serían los oficialistas; sin embargo, aún no era el momento de cálculos significativos. Luego de esperar por mucho tiempo a Roy Barreras y al asesor José Obdulio, el moderador procedió a comenzar el evento sin la totalidad de los invitados. Todo empezó como suele empezar ese tipo de cosas, con himnos e intervenciones que simplemente le dan una formalidad de la que la gente poco se percata.

En concordancia con los motivos de la convocatoria, se le dio la palabra a Rodrigo Rivera, quien en un discurso muy bélico habló de buscar la paz “a través de bombas atómicas populares por parte de los colombianos contra el terrorismo”, de su ya conocida propuesta de hacer de la ‘seguridad democrática’ una “política de Estado”. La solución política y negociada del conflicto armado en el ex senador Rivera es nula, pues, pese a los logros que, según él, ha dado la política guerrerista de Álvaro Uribe, no es factible negociar con una insurgencia “tan debilitada”. Para Rivera, el próximo presidente de Colombia no puede ser un “manoblandita” (retomando el término, sin rubor alguno, del ahora héroe suyo), celebra la extradición de los jefes paramilitares sin mencionar a las víctimas y pide más golpes “a todo tipo de criminales”. Dijo que la reelección de Uribe, de darse, no será por razones jurídicas ni políticas sino por mero “instinto de conservación”. Rodrigo Rivera nunca aclaró dónde estuvo el cambio en el ambiente político que lo ha llevado, en tres años, de hacer campaña contra la reelección del Presidente, y en pro de su propia elección, a estar hoy alzando muy fuerte las banderas del uribismo. ¿Involución pudiera llamarse este paso?

El siguiente en tomar la palabra fue Jaime Dussán, representante de la oposición en este foro tan ‘plural’. Dussán criticó fuertemente la estrategia política de Álvaro Uribe para aprobar la posibilidad de ser reelegido en 2010. Instigó la idea de constantes reformas a la Constitución, como lo hacen “Uribe y Chávez para hacerse reelegir”; señaló que el presidente Uribe nunca hubiera llamado a la oposición para juntos tratar de encontrar el camino hacia la paz, y mostró dos puntos estratégicos del Presidente para aprobar el “articulito” que le permita aspirar a una segunda reelección: por un lado, la aprobación a toda costa del referendo en el Congreso y, por otro, la aprobación de la reelección de alcaldes y gobernadores. Aseguró que Uribe quiere “hacerse el imprescindible”, mostrando como candidatos de su bancada a candidatos viejos o muy jóvenes que fortalecen “su imagen de imprescindible”. Criticó la fuerte crisis institucional que se agudiza cada día aupada por la reelección y el peligro que corre la división de poderes en Colombia.

Luego era el turno de la madre de la ‘seguridad democrática’, la senadora Martha Lucía Ramírez, quien ganó algunos minutos haciendo ostentación de su espíritu javeriano, saludando a la comunidad de su alma máter, a los estudiantes universitarios en general, a sus profesores, etcétera. Recordó que los colombianos no tienen necesidad de volver a “tomar decisiones políticas por temor” y que “la guerrilla está derrotada, al igual que el paramilitarismo”, sin tener en cuenta, por supuesto, las denuncias provenientes de todas partes frente al crecimiento de las llamadas bandas “emergentes” de paramilitares. Se ufanó de que en el país hay pluralismo político, aunque se le olvidó que el organismo que controla a la rama judicial y la oposición es el DAS. Ramírez cree en la continuidad de las ideas y en que las cosas no funcionaron antes en el país porque nunca hubo continuidad, omitiendo, por ejemplo, la hegemonía conservadora que gobernó entre 1887 y 1930, o la liberal, que lo hizo entre 1930 y 1946, entre otros muchos ejemplos. De pronto, para ella, la continuidad de las ideas es simplemente la continuidad de una persona en el poder. Pero al menos Martha Lucía reconoció que la falta de oportunidades sí es el sustento del conflicto armado y habló de políticas para solucionar tal problemática. Señala la “imprescindibilidad de Uribe”, ya que es quien se necesitaba para “frenar a la insurgencia”. No fija una decisión clara frente a la reelección, pues dice que, si los colombianos quieren reelección, sigue la ‘seguridad democrática’ por Uribe y, si no, por interpuesta persona, pero no contempla interrupciones en esa política.

Quien seguía a Ramírez era el senador Rodrigo Lara Restrepo, quien empezó hablando en un tono muy violento, pero no en el sentido guerrerista del oficialismo sino en el sentido de los argumentos jurídicos de algunos dignos representantes de quienes las encuestas han relegado al 15 por ciento. Para Lara, la discusión sobre la reelección no debe girar en torno a la ‘seguridad democrática’ y sus logros sino frente a la democracia en Colombia, y el respeto a las instituciones y al imperio de la ley. Para él, el pueblo colombiano es “inteligente y no dependerá de una sola persona para garantizar la seguridad”. Comparte con su colega Dussán su miedo por la amenaza a la división de poderes en el marco de una eventual reelección presidencial. Para él, “es demagógico acudir al pueblo para legitimarse” y, como Dussán cree que los “tiranos como Chávez” son quienes acuden constantemente a referendos, que desde su punto de vista sólo “agudizan la polarización y agravan las crisis sociales”, considerando eso como otro reflejo del irrespeto a las leyes. Señala que el buen gobernante es “quien respeta las leyes y no el líder providencial que hace buenas leyes”, en un tono irónico respecto al mesianismo creado alrededor de la figura de Uribe. Como argumento mayor, dice que es claro que el pueblo no quiere reelección, pues ésta, según la última encuesta, sólo tiene respaldo del 45 por ciento de los colombianos, aunque “los medios la manipularon y la mostraron como del 80”. Finalizó diciendo que estas figuras de “líderes providenciales” desacreditan el debate público a través de las encuestas.
Luego tendría la palabra el representante Roy Barreras, quien arrancó defendiendo el referendo como derecho del pueblo, ignorando la intervención del senador Lara sobre el reflejo en las encuestas de la voluntad nacional. Afirmó que el Congreso no es la representación de la voluntad del pueblo, por lo cual “la reelección es una decisión que debe ser tomada por el pueblo”. Señaló que los colombianos sí saben decidir y, por eso, en un referendo tomarán la mejor decisión. Sin embargo, señaló que lo único que resta, y como tarea de todos, es “reequilibrar la división de poderes”.

Finalmente, era el turno del español Rabago, quien en una intervención muy breve dijo que él respeta la coyuntura colombiana y que lo único que puede decir es que en España, por tradición, en cada campaña los ciudadanos deciden si reelegir o no. Sin embargo, desde su consideración, Colombia ya le dijo sí a la reelección. Sin duda, fue una intervención en la que la gente no entendió el sentido invitar a este personaje.

Finalizadas las intervenciones, se abrió una ronda de preguntas algo desordenada y en la cual tuvieron la palabra solamente los javerianos, una extraña coincidencia. Sin embargo, probablemente con un mal cálculo, las encuestas se voltearon y de repente las preguntas dirigidas en su mayoría a Rodrigo Rivera y a Martha Lucía Ramírez eran verdaderos dardos contra la ‘seguridad democrática’. Uno que otro disparo contra Rodrigo Lara y Jaime Dussán, controlado por el resto del público cuando, al final de cada respuesta, aplazaban las preguntas con prolongados aplausos. Inadvertido pasó Roy Barreras, quien sólo recibió una pregunta y eso que fue una de esas generales, y usó su intervención para atacar al Polo y su decisión del pasado Congreso de ratificar a Carlos Gaviria en la presidencia del PDA, a lo cual Dussán respondió que Gaviria la había tomado “sólo por tres meses”, y que va a ser lanzado a la precandidatura presidencial luego de ese período, a lo cual el público respondió con más aplausos prolongados. Desde ahí, Barreras poco y nada se vio.

Las intervenciones no tuvieron mucho de novedoso. En la de Rodrigo Lara, lo sorprendente no fue el contenido sino la persona, pues del vocero de Cambio Radical en el Senado nadie hubiera esperado críticas de ese calibre para el gobierno del presidente Uribe, lo que sorprendió a la concurrencia.
Muchas dudas quedaron al respecto, pues no todos fueron claros al responder la pregunta clave, ya que, por un lado, el temor a los argumentos mostrado por el periodista español, y, por otro, las aspiraciones políticas de Ramírez y Rivera, los coartaron para hablar con cierta libertad. Ese cálculo político les restó franqueza para responderles a los asistentes y sustentar con argumentos desde una postura guerrerista, como lo hizo Barreras, quien dio un sí radical; desde una postura política, como Dussán, quien dio un no rotundo; o desde una postura jurídica al estilo de Lara, quien lanzó un no profundísimo.

El evento terminó con la lagartería de siempre, con caras bajas en Rodrigo Rivera, Roy Barreras y Martha Lucía Ramírez, con un buen semblante en Dussán y Lara, y con un español que ratificó haber sido invitado sólo por su carné del Partido Popular. En fin, los javerianos como que dejaron ver el lado crítico de su formación jesuítica.

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