Sábado, 21 Noviembre 2020 07:51

A un año del paro. En las calles nos movilizamos

Escrito por Edwin Guzmán
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Un año después del hito de las protestas del 21N, la indignación de la población con este gobierno no cesa. La respuesta es la misma estigmatización, incompetencia y ausencia de voluntad. Preguntas sobre la capacidad de movilización y aguante de la protesta en las calles escapan a este artículo, pero otras, enfocadas en lo acontecido el año pasado sí las aborda.

Previo a la pandemia varios países experimentaban turbulencias sociales debido a movilizaciones contra administraciones y regímenes. Los chalecos amarrillos continuaban con sus luchas a inicios del año1. Movilizaciones continuas por mayores libertades en Hong Kong2. En la región suramericana, en Ecuador salían a las calles contra las drásticas medidas del FMI, inconformidad que sigue activa3, y en Chile se dio todo el proceso que llevó al escenario por la nueva constitución4. A pesar de las acusaciones de conspiración internacional, en Colombia las movilizaciones en contra del gobierno Duque eran permanentes, al punto que sus defensores señalaban que el problema era que no lo dejaban gobernar. Las últimas, previas al 21N, dirigían su foco en contra del Icetex5 con replicas de las realizadas a inicios de octubre.

A comienzos de noviembre el Comité nacional de paro (Cnp) comunicaba la fecha de la jornada nacional, y poco a poco distintos sectores sociales la acogieron. Nuevos actores, y con mayores motivos, expresaban su intención de participar. La estrategia de descrédito del establecimiento acusando al Cnp de falta de claridad para la movilización no tardó en llegar. El gobierno respondió como siempre, sin atender las demandas y, por el contrario, estigmatizando las protestas. Siempre repitiendo que respetaba la protesta pacífica pero implacable con los “vándalos”: 48 horas antes del 21N, Policía y Fiscalía realizaron veintisiete allanamientos en Bogotá, cuatro en Medellín y cinco en Cali. En las sedes de la Revista Cartel Urbano la orden era por acusaciones anónimas que los relacionaban con actos terroristas, de tener explosivos y armas6. La revista Cerosetenta de la Universidad de los Andes recibió del Centro Cibernético de la Policia un mensaje para que eliminara el contenido de un manual de autoprotección contra el Esmad7. Ambos espacios confirmaron que recibieron también ataques maliciosos en sus respectivos sitios web. Las declaraciones oficiales explicaban que nada tenía que ver con el paro y que era producto de inteligencia recogida desde meses atrás por parte de la policía judicial. A pesar de los númerosos allanamientos solo se incautó pólvora, aluminio y una granada lacrimógena, lo que dejaba mal parada a la inteligencia policial. También capturan a dos personas, entre ellas a un estudiante de antropología –alias Chiqui, o en otros medios El Diablo– que tuvo que ser dejado en libertad por orden de un juez.

También en esos días previos, usuarios de la telefonía Claro recibieron en sus celulares mensajes a favor del gobierno “Construir, no destruir”, otros reportaron lo mismo en operadores Tigo y Movistar. Un manejo de bases de datos de cerca de treinta millones de personas. También se disparó una falsa alarma por una maleta sospechosa, en el registro se ve muy campante a la persona que deja el maletín, a quien señalan como habitante de calle8. En Envigado decretan la ley seca, prohiben el transporte de escombros y el porte de armas. Por orden presidencial las fronteras quedan cerradas, todo enrarecía el ambiente con un discurso doble con supuesta garantía para el derecho a la protesta pacífica. Un manejo tan escabroso de la coyuntura que, Incluso, la ONU emite un comunicado donde expresa su preocupación por la creciente presencia del ejército9. También por la expedición de decretos, circulares e instructivos, para que ante la protesta las medidas no sean declarar toques de queda ni militarizar calles.

Por su parte, el tratamiento brindado por los medios masivos de comunicación a estos sucesos podria ser denominado como contención mediática, por el despliegue de una agenda favorable al gobierno que enmarcaba a la movilización bajo sospecha y azuzaba a la población a no salir por un peligro inminente. Estigmatizar la movilización para crear zozobra entre la audiencia. Con titulares sobre las deportaciones de 20 extranjeros de Chile, Ecuador, España y Venezuela que pretendían, según fuentes oficiales, infiltrar movilizaciones, todo ello reforzando la reiterada y amañada tesis de colectivos castrochavistas.

Un cubrimiento tal de la coyuntura, para crear un ambiente de confusión, potencializado por cantidad de informaciones falsas (fake news) que generaron mayor malestar10. ¿Quiénes estaban detrás de los múltiples montajes, antes y durante las movilizaciones? Algunos eran multiplicados sin vergüenza por políticos, periodistas y medios oficiosos.

Es así como las informaciones certeras quedan opacadas e incluso confundidas como falsas. Por ejemplo, a ojos del gobierno no eran ciertas los motivos para marchar y buscaban confundir a la gente. La entonces ministra del interior, Nancy Patricia, insistía en que no era cierto que el gobierno pretendiera adelantar las reformas laboral y pensional, implementar el trabajo por horas, ni que la creación del holding financiero fuera un paso previo para privatizar algunas de las empresas allí integradas. El mismo tarifazo nacional para apoyar a Electricaribe era un mal necesario. Silencio guardado ante las acusaciones de corrupción, su incapacidad por detener los asesinatos de líderes sociales y el incumplimiento de los acuerdos de paz.

Hechos poco claros

A pesar de todo ese esfuerzo la jornada rompió toda expectativa, hasta sorprender a los propios convocantes. La respuesta del gobierno Duque fue doble: por un lado reconocer el clamor de la gente, al tiempo que recalcar en la presencia de los violentos y, por el otro, enfatizar en el compromiso de continuar con su franca labor11. Declaración tibia, por decir lo menos, sin dar cuenta de lo que estaba sucediendo en las calles y de las medidas reales que estaban tomando en la Casa de Nariño.

Primero en Cali, luego Popayán y al día siguiente en Bogotá, ante hechos puntuales de “vandalismo”, pero sobre todo por cadenas virales de desinformación, se tomaron medidas con cierta similitud, como el toque de queda. La investigación posterior realizada por Cifras y Conceptos, así como denuncias lideradas por el concejal Diego Cancino, concluyeron que no se sabe la verdad de lo sucedido12.


Las versiones de las autoridades son contradictorias, en especial sobre si existió o no patrullaje conjunto con el ejército en la ciudad pues administración y militares no coinciden con sus versiones. En síntesis, lo que sí queda claro es que nunca se dio rendición de cuentas de lo acontecido y de las medidas tomadas ante el descontento social evidenciado durante esos días. Lo que sí proliferó, una vez más, fueron las noticias falsas, con supuestos videos virales que generaron una noche de pánico entre la ciudadanía13. Fueron transmitidas imágenes como ciertas y en tiempo real, iniciando en Soacha para permear todo el suroccidente de la capital en las primeras horas del 22 de noviembre, y terminar de expandirse para contagiar toda la ciudad al avanzar la noche. El resultado: cientos de llamadas al 123 para denunciar aparentes incursiones de saqueadores, que en realidad resultaron ser solo rumores, ninguna fue real. Pero ese pánico cobraría su primera víctima. Si fue un plan orquestado para asustar a la población, como lo reconoció la alcaldía, ¿por qué las investigaciones adelantadas no llevaron a la captura de los responsables? Se sabe que desde el twitter de la senadora María Fernanda Cabal se multiplicaron dichos mensajes. Según el informe, los mismos reporteros se sentían inseguros con la policía, que señalaba su participación como infiltrados.

Al mismo tiempo circularon otros videos preocupantes a los que dieron rienda suelta en redes, como la declaración de quienes se autodenominaban como un movimiento ciudadano llamado Resistencia Civil Antidisturbios, su líder Jaime Restrepo, alias “el Patriota”, instaba a responder a las movilizaciones con un discurso cercano a las influencias paramilitares y de extrema derecha. Otros videos sí captaban a los agentes policiales agredíendo a manifestantes durante las jornadas, así como rompiendo vidrios de vehículos y residencias durante las noches14, denuncias opacadas por los medios oficiosos. Las denuncias también dieron cuenta de que para la contención de las distintas marchas siempre se utilizaron drones e incluso helicópteros para el reconocimiento facial. En Bogotá, sólo para el 21N, fueron desplegados 4.000 efectivos y toda la fuerza pública estaba en acuartelamiento de primer grado.

En otro video, el registro da cuenta del momento en que son sorprendidos dos policías infiltrados en una movilización mientras avanzaba por la Avenida Calle 26 en Bogotá15, al ser descubiertos dicen que están para proteger y se ocultan en las instalaciones de la Gobernación de Cundinamarca, mientras la gente coreaba ¿Si nos están protegiendo por qué no están con el uniforme?

En otros registran la presencia de encapuchados y gente de civil que participaba en los actos y después tenían un contacto con la policía. Mientas se acusaba a la movilización de tener influencia de colectivos en Chile, nunca se cuestionó el procedimiento de los agentes policiales que, igual que los chilenos, apuntar y disparan a los ojos de los manifestantes, varios de los cuales sufrieron graves heridas oculares. Por contacto personal, conocí varios estudiantes que sufrieron impactos en sus ojos.

El paro como hito de movilización


La jornada del 21 de noviembre culminó con el gran cacerolazo que cubrió toda la ciudad y se extendió por otras regiones del país. Todo demostraba que a pesar de los intentos por desvirtuar la protesta no pudieron ocultar el gran malestar ciudadano. Mientras las centrales obreras comunicaban el fin del mismo, diversos sectores sociales se mantenían en la calle. Autonomía social que trasluce con toda nitidez la desconexión entre la dirigencia sindical y la ciudadanía en general, en particular el estudiantado y los movimientos juveniles y feministas. La protesta prosiguió hasta febrero de manera activa. Se vislumbraron grandes movilizaciones en las calles a finales de noviembre y comienzos de diciembre, pese a los abusos y la represión desmedida del Esmad.


La jornada continúo más allá de cálculo alguno, y durante las distintas convocatorias se generaron hechos noticiosos que mostraban el apoyo de un amplio sector social al paro y el intento de los medios por eclipsarlo. Por ejemplo, el suicidio del soldado Brandon Cely quien, a raíz de su apoyo al paro recibió muchas presiones y acosos que lo llevarían a esa trágica decisión. Ese mismo día, 23 de noviembre, muere el joven estudiante de secundaria Dylan Cruz impactado por un proyectil tipo bean bag (una bolsa textil repleta de perdigones) disparada con una escopeta calibre 12 y que se alojaría en la zona occipital dejando lesiones cerebrales que lo llevarían a un coma y dos días después a la muerte16.

En los videos se evidencia como el joven, que trata de alejar una bomba lacrimógena, al retirarse es impactado por un policía que tira a quemaropa.

Es una acción violenta y homicida que también toma otros ribetes. Entre los días 21 de noviembre y 2 de diciembre, cerca de 916 personas fueron detenidas principalmente en Bogotá, pero también en Barranquilla, Cali, Popayán y Bucaramanga. De ellas 146 fueron judicializadas por violencia contra la policía y afectación en bien ajeno. Según la misma Policía, en los primeros días la cifra de heridos superaba las 769 personas, entre civiles y policías.

El 27 de noviembre el joven Cristian Caicedo sufre un trauma craneoencefálic, facial y de extremidades, al caer del puente vehicular de la calle 183 con autopista Norte al tratar de huir de una arremetía violenta del Esmad. El 3 de diciembre muere el estudiante de educación física de la Universidad de Antioquia Julián Andrés Orrego Álvarez al explotarle una papa bomba. El joven, líder en la vereda La Loma, en el corregimiento San Cristóbal, zona rural de Medellín, actuaba también indignado por la precaria atención que recibía su madre, también activista, y quien padecía un cáncer, enfermedad que meses después ocasionaría su deceso.


Nuevas convocatorias y expresiones

A pesar de la represión, las movilizaciones en diversas formas y agentes convocantes dinamizaban actividad tras actividad. El 8 de diciembre se realiza en Bogotá con éxito masivo, el concierto “Un canto por Colombia”17. La cantidad de asistentes forzó a los grandes medios a registrarlo, incluso a medios institucionales, y motivaría la realización de su segunda versión en Medellín el 22 de diciembre.

La movilización tomaba fuerza, la minga sumó su apoyo al paro con su guardia indígena como mecanismo de autoprotección de las movilizaciones. Día tras días las marchas y cacerolazos, como actos de protesta, dejaban atónitos a sus contradictores. Según el investigador Nicolas Aguilar Forero, la movilización encontró una confluencia que denomina las cuatro CO: Comunicación, Confianza, Colaboración y Construcción de lo Común18. Su carácter festivo convocaba más sectores; a juicio del investigador eran muy llamativas las batucadas y cacerolazos, diversificando las formas de movilización y encunbrando al actor juvenil como sujeto activo.

Una renovación de actores sociales en la que también destaca la capacidad del movimiento de mujeres, proyectando su mensaje y estructura antipatriarcal y la asimetría en las relaciones entre géneros. Su capacidad organizativa y colaborativa permite ver la fuerza que tiene al interior de las organizaciones sociales.

La prolongación de la protesta, aunque con desgaste, y sostenida en lo fundamental por el activismo juvenil, mantenía su aire convocando, incluso, una movilización para el 25 de marzo, pero la pandemia le dio un respiro a Duque.


Todo sigue igual

Las razones que llevaron al paro siguen intactas. El fracaso evidente de la mesa de negociación, instalada solo el 13 de enero, era predecible, ninguna duda dejaba sobre el particular un gobierno sin voluntad de diálogo y acostumbrado al irrespeto de lo firmado. Como una constante sin contención, los asesinatos de lideres sociales persisten, así como la criminalización y estigmatización de la protesta social. El gobierno no cambia su rumbo, ya no está Guillermo Botero como ministro de Defensa pero sí Holmes Trujillo, ejecutando las mismas medidas de erradicación forzada de cultivos ilegales, con insistencia en el uso del glifosato e incursiones militares en campamentos donde hay presencia de menores de edad.

El entonces fiscal de bolsillo Néstor Humberto Martínez, blindado para la impunidad, es reemplazo por Francisco Barbosa, cercano a Duque y garantizando las mismas directrices de encubrimiento en el ente acusador. La incompetente ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez, ahora consejera presidencia de derechos humanos, dejó en su reemplazo a otra de peor calaña, Alicia Arango, con historial de relaciones poco santas y un pensamiento desnudado por su lengua que no deja dudas sobre el carácter del actual régimen.

Es decir, sobran motivos para una nueva convocatoria a la protesta, más allá de celebrar su primer aniversario. Motivos acrecentados por el asesinato de Javier Ordoñez, y la masacre que recibió la digna protesta social que siguió a este insuceso. La movilización de la minga hasta Bogotá, así como de los excombatientes de las Farc, ambas en procura de lograr atención ante denuncias y exigencias diversas, permite concluir que la agenda social sigue intacta.

¿Logrará la pandemia contener la protesta o, por el contrario, sus consecuencias de recesión y crisis social generalizada la atizarán?

1 https://www.france24.com/es/20191115-un-a%C3%B1o-de-los-chalecos-amarillos-una-movilizaci%C3%B3n-que-sigue-viva
2 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-48611163
3 http://www.laizquierdadiario.com/Ecuador-se-moviliza-este-jueves-contra-el-acuerdo-con-el-FMI
4 https://www.dw.com/es/la-cronolog%C3%ADa-del-estallido-social-de-chile/a-51407726
5 https://www.elpais.com.co/colombia/sede-de-icetex-fue-atacada-con-piedras-y-bombas-molotov-en-marchas-en-bogota.html
6 https://cartelurbano.com/noticias/persecuciones-allanamientos-e-intimidaciones-son-el-abrebocas-del-paro-del-21n
7 https://cerosetenta.uniandes.edu.co/nonoscallaremos-070-le-dice-no-a-la-censura/
8 https://noticias.canal1.com.co/nacional/el-extrano-paquete-orinado-que-obligo-a-evacuar-el-metro-de-medellin/
9 https://www.hchr.org.co/index.php/informacion-publica/comunicados-de-prensa/440-ano-2019/9121-pronunciamiento-sobre-el-paro-nacional-del-21-de-noviembre
10 https://colombiacheck.com/especiales/paro-21-noviembre/
11 https://www.eltiempo.com/vida/educacion/paro-nacional-21-de-noviembre-en-colombia-siga-en-vivo-la-jornada-de-marchas-435814
12 https://cifrasyconceptos.com/persiguiendo-fantasmas/
13 https://twitter.com/davinci137/status/1199394025922605056
14 https://pacifista.tv/notas/violencia-en-el-21n-abuso-policial-vandalismo-y-saqueos/
15 https://www.publimetro.co/co/noticias/2019/11/21/videos-manifestantes-retiraron-presuntos-infiltrados-la-marcha-del-21n.html
16 https://www.youtube.com/watch?v=Shq4z2ulvqU
17 https://www.elespectador.com/noticias/bogota/en-imagenes-masiva-asistencia-tuvo-el-concierto-un-canto-por-colombia-en-bogota-galeria-894908/
18 https://revistas.unal.edu.co/index.php/anpol/article/view/89408

 

 

 

 

 

 

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Información adicional

  • Autor:Edwin Guzmán
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
  • Fuente:Periódico desdeabajo Nº274, noviembre 20 - diciembre 20 de 2020
Visto 90 vecesModificado por última vez en Sábado, 21 Noviembre 2020 07:56

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