Lunes, 07 Diciembre 2009 09:59

La seguridad colombiana, en duda

Escrito por El País
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Una afirmación del analista colombiano León Valencia, basada en una investigación de la corporación Arco Iris que él mismo dirige, ha provocado un revuelo en Colombia y ha puesto a la defensiva al Gobierno de Álvaro Uribe: la seguridad democrática, la bandera del actual Gobierno, ha empezado su declive.

El informe alerta sobre el rearme de paramilitares y la reorganización y reactivación de la guerrilla en algunos departamentos del centro del país y en las zonas fronterizas. Según estos datos, la seguridad democrática habría llegado a un punto de quiebre.

El estudio asegura que a la cabeza del rearme están varios mandos medios paramilitares que quedaron fuera de la ley de Justicia y Paz, el marco jurídico de la desmovilización de estos grupos. De acuerdo al informe, estos ejércitos ilegales operan en 293 de los cerca de mil municipios del país, incluidas las grandes ciudades; trafican con drogas y siguen matando líderes sociales, maestros, víctimas que denuncian a los paramilitares o que reclaman sus tierras.

Para Valencia, el proceso de desmovilización de los paramilitares estuvo "muy mal manejado" y algunas de sus estructuras, entre ellas las del narcotráfico, quedaron intactas. Una versión totalmente opuesta a la oficial, que califica a los nuevos paramilitares de bandas criminales y defiende la idea de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están al borde de la derrota.

Nada más conocer el informe, el Gobierno acusó a Arco Iris de dar aire a la subversión, de desprestigiar al Ejecutivo de Uribe y de entregarle armas a la oposición. Alfredo Rangel, de la Fundación Seguridad y Democracia, tachó el informe de "propaganda política opositora, revestida de un falso ropaje académico". La polémica generada es relevante en tanto y cuanto se produce en la antesala de las elecciones presidenciales de mayo de 2010.

"Sin duda esta política ha generado logros indiscutibles que han supuesto una mejora de la calidad de vida de la gente. Pero el conflicto cambia, no es igual que hace siete años", aseguró a EL PAÍS el candidato independiente Sergio Fajardo. Este matemático, que, junto al ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, parte como favorito en caso de que Uribe no esté en el ramillete de candidatos, asegura sin rodeos: "Las FARC no están derrotadas, se ajustan a las circunstancias y esto obliga a replantear las estrategias de la Fuerza Pública".

El ciudadano de a pie ve que las cosas no van por buen camino: en Medellín, la cifra de menores de 18 años asesinados este año en la puerta de sus casas o escuelas supera los 100; en Cali, tercera ciudad del país, el pasado domingo asesinaron en el cementerio a seis personas de una misma familia; en Bogotá, la sensación de inseguridad crece a diario...

"La criminalidad urbana no es parte de la concepción de seguridad democrática; ésta no desarrolló herramientas para enfrentarla y está creciendo en toda Colombia", asegura Fajardo, para quien la raíz de este fenómeno nace de la disputa del negocio de la venta de droga en las grandes capitales. "Es consecuencia del proceso contra los paramilitares -ligados desde siempre al narcotráfico- y su suspensión, en 2008, con la extradición de sus jefes. Los mandos medios se disputan este mercado estratégico", concluye.

León Valencia lo tiene claro: Si se sigue minimizando el fenómeno de los nuevos paramilitares, muy pronto el problema se les puede ir de las manos.

PILAR LOZANO | Bogotá 07/12/2009
Visto 1508 vecesModificado por última vez en Miércoles, 23 Diciembre 2009 06:35

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