Viernes, 06 Agosto 2010 06:48

Los retos del gobierno de Santos

Escrito por El Telégrafo
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La llegada del presidente Juan Manuel Santos a la Casa de Nariño genera expectativas entre los ciudadanos que habitan en  Colombia. Cada uno de ellos,  que en total suman 48 millones, tiene sus prioridades, pero  la de mayor importancia  es su situación económica.    

Así lo determina una encuesta  publicada por Invamer Gallup, que indica que el 42% de los encuestados cree que el principal problema que el Gobierno debe atender es su capacidad adquisitiva.   

Según el informe de la Misión de Empleo, Desigualdad y Pobreza, el 45,5% de los colombianos vive en la pobreza y el 16,4% en la pobreza extrema. A esto se suman las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), que determinan que hay más de 2 millones 600 mil personas sin empleo. 

Por ello,  tal como lo aseguró  el Presidente electo Juan Manuel Santos -quien mañana asume el poder- durante  una entrevista con El Telégrafo,  su Gobierno  tiene como meta reducir los índices de pobreza  y aumentar las plazas de trabajo  a 2,5 millones de empleos nuevos.  

Otro de los temas que deberá afrontar  de inmediato el nuevo Mandatario es reforzar  la seguridad y  mejorar las relaciones internacionales, sobre todo con Ecuador y Venezuela.  Para el ex viceministro de Justicia, Rafael Nieto, el Gobierno entrante enfrentará tres retos importantes en materia de seguridad: la culminación del conflicto armado, la reducción de la actividad del narcotráfico y la disminución de los índices de criminalidad urbana. 

“El conflicto armado obliga a la distracción de una gran parte de los recursos del Estado e implica un costo muy alto en vidas humanas. La producción de narcóticos hace un gran daño a la economía, sigue siendo el principal elemento corruptor de la política y es el motor de la violencia”, explica Nieto.

Una de las principales metas de Santos, como lo demostró en su corta gira como presidente electo por Latinoamérica y Europa, será tener una relación más abierta y cordial con los demás países, pero sobre todo darle un rumbo distinto a las relaciones con los vecinos.   

La especialista en Relaciones Internacionales Socorro Ramírez señala que  “el comienzo de un nuevo Gobierno es una oportunidad para comenzar a construir una política exterior de Estado, de largo aliento, que vincule a los estamentos institucionales”. A su juicio, no es suficiente con los gestos y anuncios de cambio, se requiere con urgencia una política exterior integral, “que tenga una mirada de conjunto”. 

En medio de la ruptura diplomática de Venezuela con Colombia se abre la pregunta entre los expertos sobre cuáles serán los rasgos que caractericen la política exterior del Mandatario electo. Nadie puede predecir sus efectos, pero sí  advertir, desde ya, algunos de sus lineamientos. Por ejemplo, en medio de la ruptura de relaciones con Venezuela, Santos ha preferido guardar silencio, lo que ha sido calificado por los especialistas como una actitud prudente.  

La gira de Santos por Europa (Inglaterra, Alemania, Francia y España) y la actual por América Latina puede considerarse como la primera piedra de esa política de diversificación en las relaciones exteriores.  “Esa fue una señal de que la política exterior tendrá muchos cambios”, señala la politóloga Laura Gil, tras agregar que América Latina no estaba en el radar de la política exterior, salvo para buscar algún acercamiento con Venezuela. 

Otro elemento que destacan los analistas    en la nueva política externa del Gobierno, es  que Santos será amigo de EE.UU., pero sin la subordinación que demostró Uribe.  La internacionalista Socorro Ramírez destaca: “El país debe cambiar su forma de relacionarse, construir una política exterior más diversificada, que entienda que sus intereses no pueden ser iguales a los de Washington. Que mire a la región con respeto”. El politólogo Alejo Vargas considera que, al mismo tiempo, Santos tendrá que mantener la política de seguridad democrática impulsada por su antecesor, “pero introduciendo ajustes tácticos y estratégicos que se adecuen a las nuevas condiciones de la confrontación con las guerrillas y especialmente con las bandas emergentes o neo-paramilitares”, asegura Vargas.

Sin embargo, el Mandatario deberá dar también prioridad a la política de seguridad ciudadana para las grandes ciudades y a una política de seguridad fronteriza que reconozca los esfuerzos de los países vecinos.

El director del Observatorio de Conflicto Armado, Mauricio Romero, sostiene que entre  la lista de prioridades también  está una política de seguridad más activa para las zonas fronterizas. “La guerrilla se desplazó a las zonas limítrofes, lo mismo hicieron estructuras que quedaron de la desmovilización de las autodefensas, en aras del control de la producción de la droga”, explica. 

Y agrega que   no solo se requiere de una política de seguridad, sino de generación de desarrollo específica para las zonas fronterizas, y atención a los desplazados. También, cooperación con los gobiernos vecinos, no  confrontación, pues sin la normalización de las relaciones es imposible resolver el problema fronterizo.
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