Domingo, 28 Noviembre 2004 19:00

Richard Stallman en Colombia. Es difícil hablar de libertad en Estados Unidos

Escrito por Alfonso Daza
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Una comunidad incipiente El festival estuvo anunciado, en su acto central, con la presencia de Stallman, pero también con el acompañamiento de Gustavo Petro y Hernando Gómez, quienes al final no fueron invitados. De esta manera, el acto trascurrió con la exposición de la historia y situación actual de las comunidades Linux en Colombia. Al final, de esta parte del evento, quedamos poco optimistas pues la insipiencia de esta comunidad es inmensa. Apenas llegamos a su primer nivel, el técnico. Estamos lejos de participar efectivamente en los niveles filosóficos y de construcción de comunidad, niveles ya evidentes en otros países. El evento continuo, paradójicamente, con la intervención de los representantes de las multinacionales: IBM. HP y Novel y dos representantes de empresas nacionales. De los primeros, hay que precisr, que aparecieron los lobos disfrazados de monjitas de la caridad. Según ellos se han vuelto impulsores del proyecto GNU-Linux cuando lo cierto (y válido especialmente para Microsoft) es que ante pisadas de animal tan grande, o se actualizan y reenfocan su “visión” o sucumben. Es esto tan cierto, que Stallman comenzó su exposición diciendo “le agradezco mucho a Microsoft permitirme esta oportunidad y el lugar privilegiado que ocupo ante el mundo”, lo cual lógicamente hizo “cagar” de la risa al auditorio principal de la Universidad Nacional, León de Greiff, que valga decir, estaba casi lleno. También hicieron parte del evento dos desubicados, uno de una ONG que le metió terror a los muchachos diciéndoles que había estado en la India, con auditorios de 5000 donde todos eran nivel de expertice 5 cuando aquí, que haya uno ya es mucho. El otro, representante del gobierno, precisó respecto a la legislación vigente, que unos días amanecía pensando que la misma estaba bien estructurada pero que otros no y que “se siente un poco culpable por eso…”, ese era el nivel de seriedad del expositor y del mismo asunto. Dijo, de igual manera, que el Gobierno sí ofrecía facilidades para la industria del software pero no para empresas pequeñas ya que el diligenciamiento de los requisitos exigidos, sólo están al alcance de las empresas que tuvieran departamentos jurídico, de comercio exterior, de mercadeo, etc. Es decir, en la práctica, nada de ilusiones, todo para los grandes grupos, cuando la aceptación y el impulso del software libre debería ser una de las prioridades del Plan de Desarrollo Nacional, blindándose –asi sea un poco- contra las multinacionales, y garantizando algunos signos de soberanía en este tema de ciencia y tecnología. De alguna manera, seguir el ejemplo de paises cono Brasil y Canadá. Cuatro niveles de libertad Al final, con la llegada de Stallman se justificó el evento. Con buen humor, salpicando con anécdotas, definió lo que es software libre mediante la introducción de 4 niveles de libertad en cuanto a la utilización del software por parte del usuario (desde poder ejecutar libremente los programas, hasta poderlos modificar, introduciéndoles mejoras, y su publicación oficial para ser utilizados ampliamente por terceros, con o sin fines comerciales pero dejando el código abierto). Niveles de los cuales Linux cumple con todos mientras que los productos propietarios puede que no cumplan ninguno. Aclaró sin embargo que hablar de libertad en Estados Unidos es difícil por cuanto aunque la palabra existe, en la práctica, el control total sobre los ciudadanos no la permite. Dijo que no es libertad poder escoger entre los varios productos que ofrece un monopolio y refirió cómo se utiliza el terror como estrategia del establecimiento para evitar la piratería. En el campo técnico hizo la aclaración de la diferencia entre GNU y Linux, definiendo al GNU como el Sistema Operativo y al Linux como su Kernel o núcleo y que prefería siempre hablar del agregado GNU-Linux. Nos contó como en los comienzos de su trabajo, por allá en 1984, de construir un sistema operativo de código abierto, -“no caja negra como es el software propietario”-, la actividad estaba bien vista y no se percibían enemigos a la vista. En cambio, ahora, las amenazas están por todas partes empezando por el señor Bush a quien calificó como el peor enemigo del pueblo norteamericano. Advirtió sobre el peligro inminente que implica la utilización de software como Windows XP, habiéndose detectado en él, lo que describió como puerta trasera, que es por donde el programa se comunica con Microsoft, de manera secreta para el usuario, para enviar información encriptada sobre las actividades e información manejadas por el usuario. Manifestó su No rotundo al TLC especialmente para países como Colombia. Por último, se disfrazó de jerarca eclesiástico, con todo y aureola, para pregonar una religión según la cual el pecado es usar software propietario y santifica la utilización del software libre. La lección para todo el auditorio no pudo ser mejor y más estimulante. El reto está abierto y todos podemos decidir en algún nivel.

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