Aserrín Aserrán VIVA EL PARO NACIONAL

Martes, 30 Enero 2018 06:46

Se aleja la paz con el ELN

Santos anunció que los contactos con la guerrilla quedaron congelados.

 

En Colombia, Santos congeló el diálogo con la guerrilla

El grupo rebelde admitió haber atacado una estación de policía. Fue el detonante de la suspensión de los diálogos con el gobierno.

 

Colombia interrumpió el proceso de paz con el que busca sepultar el último conflicto armado de América. Unos atentados guerrilleros llevaron al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a congelar ayer los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

“He tomado la decisión de suspender la instalación del quinto ciclo de conversaciones que estaba prevista para los próximos días, hasta que no vea coherencia por parte del ELN entre sus palabras y sus acciones”, afirmó el mandatario. Santos ordenó a la fuerza pública actuar “con máxima determinación” contra el grupo rebelde, el último reconocido por el gobierno, ante la ofensiva que dejó siete policías muertos y decenas de heridos el fin de semana.

Con el anuncio, quedan congelados estos esfuerzos por superar una guerra de más de medio siglo, tras la firma en noviembre de 2016 de un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, ya desarmadas y transformadas en partido político.

Los diálogos con el ELN estaban en suspenso desde el 10 de enero, cuando los rebeldes iniciaron una ofensiva contra la fuerza pública y la infraestructura petrolera. La avanzada ocurrió después de que finalizara la primera tregua bilateral y cuando estaba previsto que comenzara la quinta ronda de conversaciones de las pláticas instaladas hace casi un año en Quito. Santos, que dejará el poder en agosto tras dos periodos de cuatro años, llamó entonces a consultas a su jefe negociador, Gustavo Bell, con quien se reunió ayer. Su gobierno respondió con una ofensiva militar que deja docenas de muertes y capturas.

Las conversaciones se reanudarán “cuando el ELN haga compatible su conducta con la exigencia de paz del pueblo colombiano y de la comunidad internacional”, agregó el mandatario ayer. Y aseguró que, entretanto, seguirá “combatiendo el terrorismo con toda contundencia como si no hubiese negociación de paz”, y negociará “como si no hubiese terrorismo”. Una máxima similar a la que mantuvo durante los contactos con las FARC.

Analistas coinciden en la dificultad de negociar con el ELN, que cuenta con unos 1.800 combatientes, por su estructura federada que concede autonomía militar a sus frentes. “Realmente el escenario es muy negativo para continuar con las negociaciones”, dijo el analista Camilo Echandía. Para este profesor de la Universidad Externado de Colombia, las conversaciones están “desgastadas” por una “muy mala” agenda de negociación de seis puntos. Víctor de Currea-Lugo, autor del libro sobre el ELN Historias de guerra para tiempos de paz, prácticamente dio por finalizado el esfuerzo de paz con esa organización. “Esta suspensión es la forma ‘bonita’ de decir: no va más”, escribió en Twitter.

Una estructura urbana del ELN reconoció la noche del domingo en un comunicado el atentado a una estación policial en Barranquilla, donde el sábado murieron cinco agentes y otros 41 fueron heridos.

 

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El representante especial de la ONU para Colombia, Jean Arnault, busca destrabar el diálogo.

 

Desde Bogotá

Terminó la tregua, el conflicto se reactivó y con ello se ahondó la crisis en los Diálogos de Quito. Las comunidades aisladas en los territorios con presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), donde la guerra ha vuelto a mostrar los dientes son las más preocupadas. Una visita del nuevo Secretario General de las Naciones Unidas anunciada para este fin de semana es la esperanza para destrabar los diálogos suspendidos y la desconfianza en la voluntad de paz del ELN que en las últimas horas, según el Ministerio de Defensa, realizó doce atentados violentos, mató a un soldado y dejó heridos a dos marines.

Desde Quibdó, la capital del empobrecido departamento del Chocó, el líder de víctimas Jimmy Rodríguez se muestra angustiado ante la coyuntura actual. Esa provincia al igual que Arauca, Antioquia, Casanare, Cauca, Nariño y Norte de Santander son las más afectadas por el accionar del ELN. “Se habla mucho de paz desde hace mucho tiempo, pero nosotros acá en las regiones no alcanzamos a verlas. Para los que estamos acá levantarse de la Mesa no son muestras de paz. Ahora tenemos un miedo que nos embarga a todos, porque si los diálogos no continúan definitivamente se viene un conflicto más fuerte, por lo tanto nosotros vamos a sufrir más”.

Los cien días de tregua entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Juan Manuel Santos acordados en Quito terminaron el pasado 10 de enero, mientras los equipos que negocian la paz en Ecuador estaban a punto de sentarse nuevamente para dar inicio al siguiente ciclo de conversaciones. Todo quedó en veremos después del atentado a infraestructura petrolera y el ataque a la Armada realizados por el Frente Domingo Laín, del que se ha dicho no le juega a la salida negociada que se inició en febrero del año pasado en el vecino país. Hasta ayer, el jefe del equipo negociador nombrado recientemente, Gustavo Bell, seguía en Bogotá tras el pedido presidencial de abandonar Quito al conocerse que los “elenos” reactivaron los atentados en Arauca y Casanare.

“Desde las zonas más afectadas por el conflicto le pedimos a las partes que hagan una evaluación de lo que ha venido ocurriendo, que determinen cada cuál en qué se falló, y sobre todo que piensen bien qué es lo mejor pensando en las comunidades. Los Diálogos de Paz se deben reanudar prontamente”, expresó a PáginaI12 Rodríguez, de la ONG Conafro. Para el líder social, aunque haya habido errores o incumplimientos al cese al fuego de ambas partes, hay que mirar al futuro y tomar cautela por la coyuntura electoral que se aproxima. Jimmy teme que, reactivándose aún más la guerra en Chocó, “los muchos grupos armados ilegales que están aprovechando la salida de las Farc y la clase política corrupta y que se favorece de la guerra, aprovechen para ganar terreno y miedo a favor de sus intereses, y nosotros como siempre quedamos en la mitad pagando los platos rotos”.

Por su parte, comandantes y delegados de paz del ELN aseguran en comunicados y redes sociales que ha sido “el régimen” el culpable de que los alivios humanitarios que trajo el cese al fuego hayan quedado a medias, y los acusan de haber violado los protocolos del cese bilateral atacando dos campamentos “elenos” en Chocó y movilizando sus tropas de guerra cuando la guerrilla citó a una reunión a civiles también en ese departamento.

Las discrepancias sobre cómo medir, interpretar y registrar los incumplimientos al cese al fuego llevaron incluso a la guerrilla a retirarse del Mecanismo de Monitoreo que, en el caso del proceso de paz con Farc, trabajó con éxito y en unión hasta el día de la dejación final y destrucción de armamento de la ex guerrilla hoy partido político. “Durante diciembre se trabajó en una mesa transitoria para solucionar las diferencias en cuanto al Mecanismo y el gobierno. Tras no poder subsanar las diferencias debido a la negativa del gobierno, el ELN toma la decisión de retirar sus integrantes de ese mecanismo”, le explicó a este diario Oscar Serrano, jefe de prensa de la Delegación de Paz en Quito. De septiembre a enero, periodo de la tregua bilateral, hubo cuarenta incidentes violatorios. Cinco casos nada más fueron tramitados por el Mecanismo. En la actualidad Naciones Unidas espera que gobierno le informe si continuará el cese para mantener el personal del Mecanismo en Colombia.

Gustavo Bell, quien apenas estrenándose como jefe del equipo de gobierno toma las riendas de una crisis, dijo ayer a los medios que Santos le pidió asistir a la reunión del fin de semana con el Secretario General de ONU y que espera instrucciones del Presidente al término de ese encuentro para saber qué sigue en los Diálogos de Quito. El balón está en la cancha del gobierno, aseguran desde los campamentos del ELN como lo dijo en la red social Twitter el comandante Uriel, del Frente de Guerra Occidental que domina gran parte de Chocó.

Para analistas como Víctor DeCurrea Lugo “los elenos están creciendo en las regiones, por las torpezas del gobierno, la falta de Estado en las zonas dejadas por las FARC y la desprotección gubernamental ante el avance del paramilitarismo”. El médico, que ha escrito varios libros sobre el conflicto y esa guerrilla en particular, asegura que, además de discutir el cese al fuego, este Proceso de Paz tiene urgencias mayores “pero todo esto se margina por el afán de hacer demostraciones de fuerza en el terreno, por demás innecesarias”. Rodríguez por su parte insiste en que el rumbo que tomaron los Diálogos de Quito es desacertado. “Recordemos que esta región del Pacífico le apostó a la paz, por donde usted lo mire un cese bilateral lo único que trae son ahorros de sufrimientos para el país, y al mantener un conflicto vigente en el Pacífico será más difícil recobrar la confianza más adelante”. El joven afro le pide al ELN “que reconsidere, que si es un Ejército de liberación Nacional que piense en la gente más estropeada, que no se dejen llevar por las rencillas y el choque armado”.

Entre tanto el gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado lamentó que “volvimos a los errores del pasado, con las balas como argumentación y mecanismo para imponer las ideas”. En ambas regiones, y según cartas que envían desde diversos rincones de Colombia, la sociedad civil pide una pronta salida a esta crisis que ya empezó a cobrar vidas.

 

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