Pobre Donald Trump: su dilema irresoluble

 

Uno tiene que conceder crédito a Donald Trump por sus soberbias relaciones públicas. No importa qué haga o diga, o lo que esté ocurriendo en cualquier parte del mundo. Se las arregla para mantenerse en el constante centro de atención en Estados Unidos y por todo el resto del mundo. La gente puede quererlo u odiarlo, atacarlo o defenderlo, pero incesantemente habla de él.


Hay un chiste sobre él que anda circulando. Un votante anti-Trump nos recuerda que Trump dijo durante la contienda electoral que si los votantes elegían a Hillary Clinton se hallarían en un Estados Unidos gobernado desde el Día Uno por una presidenta que estaría enfrentando cargos criminales. El votante continúa: Trump tenía razón. Yo voté por Hillary y me encuentro con un Estados Unidos gobernado por un presidente que enfrenta cargos criminales desde el Día Uno.


Casi todos los activistas contrarios a Trump tienen mucho miedo de que las habilidades en relaciones públicas de Trump significan que será capaz de desviar esos cargos con éxito. Donald Trump parece, él mismo, menos seguro. Parece temer que los cargos se mantengan y lo fuercen fuera de su puesto.


Este es el corazón del punto que le concierne al Fiscal Especial. Utilizando una ley aprobada después de la renuncia de Nixon del cargo, el Subprocurador General designó a un llamado Fiscal Especial, cuyo deber es investigar si sí o no varios miembros de su administración, y posiblemente Trump mismo, violaron el código penal de algún modo.
Nadie sabe qué va a encontrar eventualmente el Fiscal Especial. Puede absolver a todo mundo. Puede procesar a algunos de los asociados de Trump, pero absolverlo a él. Puede incriminar a Trump. Todo el proceso puede llevar mucho tiempo, muy posiblemente un año más o menos.


Es obvio que Trump está nervioso. Hay ahora rumores de que puede decidir hacer algo que está entre sus poderes legales –despedir al Fiscal Especial. La situación es análoga a la que encontró Richard Nixon en 1973; análoga, pero no idéntica.


Nixon buscó despedir a la persona que investigaba el llamado allanamiento Watergate. Le ordenó primero al Procurador General y luego al Subprocurador General que lo corrieran. Ellos se negaron y renunciaron. Finalmente logró el acuerdo del tercero en la línea del Departamento de Justicia, el Fiscal General, para que lo hiciera.
La serie completa de eventos se conoce ahora como la Masacre del Sábado en la Noche. La mayor parte de los analistas le atribuye la caída de Nixon, un año después, a las acciones que emprendió en ese momento –que fue el punto donde significativamente socavó su respaldo público y a nivel de Congreso.


El dilema para Donald Trump es si debe despedir al Fiscal Especial ahora o correr el riesgo de encarar una serie desafortunada de cargos tiempo después. Esta es la clásica situación donde de cualquier manera pierde uno. Sean los que sean los procesos alternativos que Trump decida emprender, pierde. No hay manera de que él resuelva el dilema.


La razón básica es que no podrá cumplir sus promesas electorales en relación con los cambios que dijo que lograría inmediatamente al asumir la presidencia. Sus niveles de aprobación y respaldo en las encuestas muestran que se ha hundido constante. El resultado es que ya no se le venera ni se le teme. En cambio, se le ignora.


¿Sabe Trump esto? Es notoriamente listo, pero es notoria su exaltación. Su entraña, sin duda, le dice que corra al Fiscal Especial ahora, antes de que las cosas se pongan peores. Se encoge de hombros cuando se le dice que mucha gente puede renunciar a su gobierno. Le ha brindado tan poca lealtad a sus asociados mientras que exige una lealtad de 100 por ciento de ellos. Sospecho que muchas personas que ahora le sirven en puestos altos cuentan los días que permanecerán en sus puestos.


Las discusiones internas de la administración Trump son prácticamente un libro abierto. Las filtraciones son masivas. Parece que la mayoría de los asesores le están diciendo (en tonos apagados) que debe calmarse y no hacer nada, incluido no tweetear del asunto. También parece que es impermeable a este consejo, y de hecho resiente que se lo hagan.


Mi suposición es que se encontrará un día tan enojado acerca de los cargos contra él que explotará y despedirá al Fiscal Especial. Pero ya nos ha sorprendido antes y puede volverlo a hacer.


Lo básico que el resto de nosotros debe recordar acerca de eso es que, para Trump en lo personal, ésta es una situación en la que de cualquier forma pierde. Cómo va a hacerle el Partido Republicano para evitar ser arrastrado por Trump es otra cuestión a considerar. Es definitivamente muy pronto para saberlo. Los líderes del partido no se conocen a sí mismos.


Finalmente, para el resto de nosotros, debemos abstenernos de festejar demasiado pronto en torno al dilema de Trump.
Pero puede ser peor.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Las elecciones francesas, una farsa siniestra

La democracia electoral pluripartidista, joya de la modernidad democrática en Europa y en Estados Unidos, está gangrenada y ha iniciado el camino de su decadencia. La dictadura ejercida por el capital de los monopolios financieros ha aniquilado visiblemente el alcance y el sentido de las elecciones. Esta es una experiencia por la que Francia ya había pasado hace unos años: el pueblo francés había rechazado por referéndum la propuesta de constitución europea; esto no preocupó en absoluto al gobierno ni al parlamento, ¡que la adoptaron al día siguiente!


La lección que sacó de ello el pueblo francés fue simplemente que el voto había perdido su alcance decisivo y que ya no valía la pena acudir a las urnas. Las elecciones presidenciales de abril de 2017 y las dos vueltas de las elecciones al Parlamento del 11 y del 18 de junio de 2017 así lo atestiguan. ¡Las abstenciones se acercan desde entonces al 60% del cuerpo electoral! Algo nunca visto en la historia de la democracia occidental. En estas condiciones, aunque Macron haya sido elegido Presidente y disponga de una confortable mayoría absoluta en el nuevo Parlamento, el voto positivo a su favor no supera el 16% de los ciudadanos, reclutados en privado en el seno de las clases medias y de los empresarios, un medio social naturalmente “pro-capitalista”, socialmente reaccionario; no constituye en absoluto “un maremoto” como lo presentan los medios de comunicación dominantes. De haberse producido un caso análogo en Rusia, en Irán o en cualquiera de los países del Sur, los medios de comunicación occidentales no habrían dejado de denunciar la farsa. Pero se guardan mucho de decir lo mismo cuando se trata de una “democracia” occidental, en este caso de Francia.


La farsa electoral es el resultado previsible del ejercicio de la dictadura continua y sin precedentes desde hace tres décadas de los monopolios financieros, una dictadura enmascarada bajo la apariencia engañosa de las “exigencias objetivas de las leyes del mercado”. Esta dictadura se ha adueñado del poder político directo, y la adhesión de la socialdemocracia al discurso y a las exigencias del neoliberalismo económico ha producido de facto una forma de poder de “partido único”, precisamente el que está al servicio de la pequeña minoría de los “más ricos”. Ya no hay ninguna diferencia en la práctica de los gobiernos de la derecha clásica o de la izquierda electoral tradicionalmente mayoritaria representada por los socialistas. Esta forma de partido único –el de los “neocons” en Estados Unidos– regula actualmente la “vida política”, de hecho la “vida despolitizada” en el Occidente europeo y norteamericano.


No hay ningún motivo para alegrarse de esta farsa siniestra. Pues la pérdida de legitimidad de la “democracia electoral” no va acompañada por el avance de una alternativa inventiva de formas nuevas y más avanzadas de una democracia real mejor. Esto vale tanto para Occidente como para los países del Sur: los pueblos constatan la deriva, pero finalmente acaban aceptando las consecuencias, a saber, la “marcha atrás” a todo gas. Para Francia, como para los demás países del centro imperialista, las ventajas que procura esta posición en el sistema mundial a la gran mayoría de los pueblos implicados están probablemente en el origen de la “adhesión” pasiva al liberalismo de los mercados.


Sin embargo, el porvenir sigue abierto. En Francia, la farsa electoral de la “República en marcha” no responde a ninguna expectativa de la amplia mayoría de los ciudadanos y de los trabajadores. La esperada adhesión de la derecha al proyecto supuestamente de “centro” no tardará en dejar al descubierto el verdadero rostro de Macron: el de un hombre de derechas al servicio del capital financiero y de las políticas neoliberales, y nada más. Como contrapunto, las luchas sociales, reforzadas por la emergencia de la fuerza política representada por “la Francia insumisa”, están probablemente llamadas a adquirir una mayor amplitud. El falso “maremoto macronista” del que presumen los medios de comunicación pese a que no tiene relación alguna con la realidad de los hechos, corre el riesgo de ser de corta duración. Conviene saber, sin embargo, que la experiencia de las tres últimas décadas ha demostrado que las luchas sociales por sí mismas no son suficientes para detener la deriva de derechas y restablecer una dinámica de avances sociales que implique la superación de las estrategias defensivas y la cristalización de un proyecto alternativo positivo, auténticamente social y democrático. Un proyecto de esta naturaleza tendrá que saber inscribirse, por la fuerza de las cosas, en una perspectiva más amplia y más larga, cuestionando de nuevo al orden mundial imperialista y al subsistema europeo atlantista que lo sostiene. Las condiciones de emergencia de las visiones de esta amplitud y de las estrategias de acción que avanzan en esta misma dirección, tendrán que ser recordadas y constituir el núcleo de los programas de debate de la izquierda radical, tanto en Francia como en el resto de Europa y en todo el mundo.

 

Samir Amin
TopoExpress
Texto de Samir Amin traducido por Josep Sarret para El Viejo Topo.

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Brasil se paraliza mientras Michel Temer intenta salvar su pellejo

El pasado miércoles el Congreso de Brasilia dejó de funcionar. Diputados y senadores han pasado las últimas 48 horas moviéndose de una cámara a otra para obtener informaciones, evaluar la gravedad de los hechos, y formar nuevas alianzas.
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El sociólogo João Paulo Lima bromeaba el viernes en las redes sociales sobre la situación en la que se encuentra el mandatario brasileño Michel Temer: “Nunca había visto que un presidente tuviera tantas posibilidades de caer. No podemos dudar que Brasil es un país democrático, no le faltan opciones”.


Desde la noche del miércoles cuando la cadena Globo dio a conocer unas conversaciones en las que Temer autorizaba la compra del silencio de Eduardo Cunha – ex líder de la Cámara preso por corrupción en el escándalo Petrobrás y responsable del impeachment contra Dilma Rousseff-, las noticias para el mandatario brasileño no han hecho más que empeorar.


Las grabaciones registradas por los dueños de la JBS, la mayor productora de carne de Brasil (y del mundo) investigada por corrupción en la operación Lava Jato, se hicieron públicas en la tarde del jueves. Unas horas antes el juez del Tribunal Supremo Federal encargado de Lava Jato, Edson Fachin, acató la petición de la Procuraduría General de la Unión y aceptó investigar formalmente a Michel Temer.


Poco después de darse a conocer la denuncia, el presidente hizo su primer pronunciamiento público tras la noticia: “No renunciaré”, repitió tres veces. También dijo que no tenía “nada que ocultar” y que “jamás” había comprado el silencio de un diputado. Con un tono irritado y un tanto airado advirtió que no sería fácil sacarlo del puesto: “Las aclaraciones oportunas se verán en el proceso jurídico con el Supremo. Si han sido tan rápidos para usar grabaciones clandestinas, también lo serán para investigarlas”, señaló.


El viernes la Fiscalía presentó las tres acusaciones que caen sobre el mandatario: corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y organización criminal. Los tres delitos se encontrarían en el contenido de los diálogos entre Temer y Joesly Batista, dueño de JBS que está investigado en cinco procesos por corrupción. Con eso curriculum cuesta entender que el presidente brasileño aceptara recibirlo un jueves a las once de la noche en el Palacio de Jaburu (residencia oficial), en una cita que no constaba en su agenda presidencial. Un encuentro que marca un antes y un después en la carrera de Michel Temer.


Esa noche Batista grabó una conversación en la que en diversas ocasiones este empresario le dice al presidente que ha resuelto “las pendencias” con diversos diputados, le dice que mantiene los “acuerdos” con Eduardo (Cunha), también cuenta que va a conseguir la “ayuda” de dos jueces del Supremo y de un procurador al que tienen de su lado. Temer tan solo asiente, no muestra sorpresa, indignación, miedo, sólo indica que “las cosas sigan así” o la famosa frase en relación a “cuidar” de Cunha: “Hay que mantenerlo así, ¿vale?”.


El congreso paralizado


El miércoles a las ocho de la tarde el Congreso de Brasilia dejó de funcionar. Diputados y senadores han pasado las últimas 48 horas moviéndose de una cámara a otra para obtener informaciones, evaluar la gravedad de los hechos, y formar nuevas alianzas.


A medida que pasan las horas los medios anuncian nuevos contenidos de las grabaciones y delaciones hechas por Batista y por el director de JBS, Ricardo Saud, donde cada vez salen más parlamentarios, ex presidentes y gobernadores incriminados.


El jefe de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia, quien sustituiría al presidente Temer en el caso de que fuera apartado, abandonó el Congreso el miércoles por la noche y ha pasado los últimos dos días de lado del mandatario en el Palacio de Planalto. Maia también es investigado por la operación Lava Jato y puede convertirse en reo en cualquier momento.


Desde la noche del miércoles Temer no se separa de sus abogados que como primera medida han solicitado la pericia de la cinta porque argumentan que podría haber sido “manipulada”. El presidente ha cancelado su agenda presidencial sin previsión de cuándo será reanudada. Por ahora se ha dedicado a convocar una romería de reuniones con sus aliados para intentar convencerles de que no abandonen el barco.


Además de la denuncia del Supremo, el presidente está a la espera de que en cualquier momento la Cámara de los Diputados acepte uno de los ocho pedidos de impeachment que se presentaron el jueves. Los tres delitos que alega el Supremo también podrían considerarse crimen de responsabilidad, argumento esencial para iniciar una proceso de destitución.


El próximo 6 de junio Temer también se enfrenta al proceso que está a cargo del Tribunal Superior Electoral que juzga la destitución del equipo Dilma-Temer por uso de dinero negro en su campaña electoral de 2014. Algunos analistas señalan que este juicio podría ser el que decidiera antes la destitución del mandatario, pero en el caso de que fuera condenado todavía podría presentar un recurso que le daría más tiempo en el cargo.


La cadena Globo de televisión, la misma que apoyó el impeachment contra Rousseff y aupó a Temer a la presidencia, se ha convertido en la principal enemiga del mandatario. Además de ser el medio que publicó la exclusiva, también se ha postulado como la voz de la conciencia del presidente al que le pide que renuncie “lo antes posible”. Una de las economistas de la cadena, Flávia Oliveira, señalaba que “el empeño de Temer de seguir en el cargo solo va traer más desestabilidad a la economía”. Según Oliveira, en los próximos meses el mandatario “va a invertir su tiempo en defender su mandato y no podrá esforzarse en sacar adelante al país”.


Renuncia o destitución eterna


En la única aparición pública desde que se supo la noticia, el presidente fue enfático al asegurar que no dejaría el cargo. Una hipotética renuncia dependería de dos factores fundamentales: la reacción de las calles y el papel que tome el PSDB, el principal partido aliado del Gobierno.
La última encuesta de Datafolha señalaba que el 92% de los brasileños consideraban “malo o muy malo” el gobierno Temer. El pasado jueves movimientos sociales de izquierda se manifestaron en diversas ciudades para pedir la salida del presidente y exigir elecciones anticipadas. Este domingo está prevista otra manifestación con los grupos de izquierda, pero a última hora del viernes los movimientos conservadores, que también habían confirmado su asistencia, dieron marcha atrás.


Por otro lado el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), principal socio de Temer hasta el momento, también se ha convertido en otra de las grandes víctimas de las grabaciones. En otro diálogo se escucha a Aécio Neves (ex presidente del PSDB) pidiendo 600.000 euros a la empresa JBS para pagar su defensa en la operación Lava Jato.
Este audio provocó que el juez Edson Fachin apartara a Neves de su cargo como senador y de la presidencia del PSDB. La pérdida de uno de los pesos pesados de esta sigla ha dejado al partido en una situación delicada. En un primer momento decidieron alejarse del gobierno Temer, pero después el presidente les convenció para esperar: “Temer es un paciente terminal y el PSDB lo está monitoreando”, dijo el periodista Gerson Camarotti.


Si no hubiera renuncia Temer podría ser destituido por una condena del Tribunal Supremo, por un proceso de impeachment o por el proceso pendiente en el Tribunal Superior Electoral. Ninguna de las opciones serían rápidas, podrían llevar meses.


La incertidumbre está sobre la mesa y el poder de alguna forma vuelve de nuevo a las calles donde se demostrará la capacidad de los brasileños para presionar al Congreso. Mientras, los posibles candidatos para las elecciones de 2018 como Lula da Silva, Marina Silva o Jair Bolsonaro, esperan en silencio nuevas informaciones. En Brasil ya se sabe que en apenas 24 horas, todo puede cambiar.


Temer, del comienzo al final

Emir Sader


Ni el rescate de la confianza del gobierno, ni la recuperación económica, ni el fin de la corrupción. Temer termina como había empezado: en la mediocridad y en la intrascendencia.


Marx se preguntaba, en el XVIII Bruario, como un personaje tan insignificante como Luis Bonparte podría tener un rol importante en la historia de Francia. Eran necesarias unas circunstancias muy excepcionales para que esto se produjera. ¿Que condiciones se dieron para que un personaje tan mediocre como Temer llegara a la presidencia de Brasil?
Temer alcanzó el protagonismo político cuando el PMDB agotó su fuerza de redemocratización, Ulysses Guimaraes murió y el partido se desgastó durante la presidencia de Jose Sarney. A partir de ese momento la muerte ideológica y política del partido era inevitable


La mediocridad de Michel Temer lo convertía en el cuadro adecuado para el nuevo período del PMDB, donde se haría con el rol de sostén, alternándose entre los gobiernos de la derecha y la izquierda. Como no es nada en si mismo, Temer pudo protagonizar distintos roles del partido, actuando como equilibrio entre los distintos liderazgos del partido. Así el PMDB estuvo con Cardoso en los años 1990 y con el PT desde 2003 hasta 2014. Gobiernos frontalmente opuestos, pero que han dependido del apoyo parlamentario del PMDB para gobernar.


Temer no fue escogido por el PT para ser vicepresidente sino que, en su calidad de presidente del PMDB, fue propuesto por este partido para la lista de Dilma Rousseff. El PMDB, a pesar de no tener un programa propio siempre apoyó los programas de otros partidos y aunque tampoco tuvo candidatos a la presidencia de Brasil siempre lo anunció pero siempre adhiriéndose al PSDB o al PT.


En las campañas electorales del 2010 y del 2014, Temer defendió los gobiernos de Lula y de Dilma y sus programas atacando a la alternativa de la derecha, representada por los candidatos del PSDB.


La crisis del gobierno de Dilma, a comienzos de su segunda mandato, abrieron las puertas para que la mediocridad de Temer se pusiera al servicio de un otro proyecto, el que había sido derrotado cuatro veces sucesivamente en las urnas por unas listas de las que había formado parte. Valiéndose de la disposición desestabilizadora de los medios y de las grandes empresas, y del giro del PMDB hacia la derecha bajo la conducción de Eduardo Cunha, ha recogido el listado de las propuestas mas retrógradas y más de derecha, para que Temer presentara como un programa mediante el cual el se proponía a recuperar la confianza en el gobierno, el crecimiento de la economía y terminar con la corrupción. De esta forma Temer rompió la alianza con el PT y se jugó la posición aventurera que ahora se termina.


El programa era una versión de los que el PSDB había presentado a los largo de las cuatro ultimas elecciones presidenciales y que había sido derrotado sucesivamente, con el apoyo del PMDB a los candidatos del PT. Fue una oportunidad histórica que Temer encontró para intentar salir de su mediocridad y desempeñar algún rol histórico. Para ello anunció que era necesario reunificar el país, reconquistar la confianza en el gobierno y retomar el crecimiento económico.
Nada de eso se cumplió y un año después del golpe en contra de Dilma Temer ha vuelto a ser un personaje decorativo ya que ni siquiera pudo aprobar el grueso del paquete regresivo que el pretendía. Los casos de corrupción que salpicaron al gobierno y que ahora se hacen públicos convierten a Temer en un personaje mediocremente inútil. El se va sin pena ni gloria y el país queda en una situación caótica del punto de vista político e institucional,inmerso en una gran crisis económica y social, y en medio de grandes movilizaciones populares que demandan las elecciones directas imediatamente para presidente de Brasil.


Ahora se abre el período post-Temer y la derecha pretende que no sea el periodo post-golpe. Se abre la disputa sobre esas alternativas y la izquierda, bajo el liderazgo de Lula, interviene firmemente por la retomada de la democracia, después del interrogante golpista de Temer, el mediocre, el breve.

20 May 2017

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El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció ayer que Robert Mueller (en imagen de archivo) será el fiscal especial para la indagatoria sobre una posible colusión entre el equipo de campaña de Donald Trump y funcionarios del gobierno ruso durante el proceso electoral de 2016. Mueller fue director de la FBI de 2001 a 2013 y goza de amplia confianza entre demócratas y republicanos

 

Expertos en leyes consideran que en esta crisis política “ya estamos en territorio de impeachment”

 

Nueva York.

 

El comandante en jefe empezó a chillar: ningún político en la historia, y lo digo con gran seguridad, ha sido tratado peor o más injustamente, que él. Tal vez esto podrá ser confirmado por un nuevo fiscal especial nombrado este miércoles, que continuará la investigación encabezada por el director de la FBI hasta la semana pasada, antes de que lo despidiera el presidente, lo cual detonó una tormenta política que ha puesto en jaque a la Casa Blanca.

En medio de las múltiples controversias que ha detonado, el presidente Donald Trump insistió, en un discurso ante la Academia de la Guardacostas, en tono desafiante: no me eligieron para servir a los medios o los intereses especiales en Washington. Me eligieron para servir a los hombres y mujeres olvidados de nuestro país. Reiteró que seguirá luchando y resaltó sus grandes objetivos de reducir impuestos, la reforma al sistema de salud y la construcción del muro fronterizo. Culpó del maltrato, sobre todo, a los medios.

Pero con la revelación explosiva de que el presidente podría haber obstruido la justicia al solicitar en febrero al entonces director de la FBI James Comey frenar la investigación sobre su ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, y eso sólo un día después de que Washington fue sacudido por la noticia de que Trump había compartido información de inteligencia muy delicada con diplomáticos rusos en Washington, y todo esto sobre el insólito despido del director de la FBI la semana pasada, cada vez más políticos y expertos expresan que el ocupante de la Casa Blanca está al borde de llevar al país a una grave crisis política.

La tarde de este miércoles, el Departamento de Justicia anunció el nombramiento de Robert Mueller –director de la FBI entre 2001 a 2013, quien goza de amplia confianza bipartidista– como fiscal especial para encabezar la investigación sobre la posible colusión entre socios de Trump y funcionarios del gobierno ruso en el proceso electoral de 2016 y sus secuelas.

La decisión fue anunciada por el subprocurador general, Rod Rosenstein, en un comunicado ante un creciente coro bipartidista que exige una investigación independiente del asunto después de que el despido de Comey, el papel del propio Rosenstein en esa acción y el hecho de que el procurador general, Jeff Sessions, se viera obligado a recusarse de esta investigación por sus propios contactos con funcionarios rusos durante la elección (lo cual ocultó), puso en duda la credibilidad de cualquier indagatoria oficial.

Rosenstein enfatizó que esta decisión no implica que se haya determinado la comisión de delitos, sino que con base en las circunstancias actuales, únicas, el interés público requiere poner esta investigación bajo la autoridad de una persona que ejerza un grado de independencia en la cadena normal de mando. A la vez, indicó que Mueller está autorizado a fiscalizar delitos federales si son detectados en esta investigación.

Trump emitió una declaración en la cual afirma que la investigación confirmará que no hubo colusión entre su campaña y una entidad extranjera, y que espera que el asunto se resuelva lo antes posible. Aparentemente, la Casa Blanca no fue informada hasta poco antes del nombramiento del fiscal especial, reportó el sitio de noticias Politico.

Aunque el liderazgo republicano en el Congreso sigue expresando confianza en el presidente, entre sus filas cada vez hay más preocupación. El representante conservador Justin Amash fue el primer legislador federal republicano en declarar públicamente que si son ciertas las nuevas informaciones, el presidente podría ser sujeto al impeachment (juicio político), reportó The Hill.

Varios expertos en leyes ya están proponiendo el caso para un juicio político, y veteranos políticos, como David Gergen, quien fue asesor de varios presidentes de ambos partidos, comentó: “creo que estamos en territorio de impeachmnent”. Sin embargo, nadie cree que eso sea una posibilidad inminente, por ahora.

Varios senadores republicanos han expresado que las nuevas revelaciones son muy perturbadoras y anoche el influyente John McCain se atrevió a declarar que todas estas controversias en torno a Trump están alcanzado dimensiones “del tamaño y escala del Watergate”.

La noche del martes el presidente del Comité de Supervisión Gubernamental, el republicano Jason Chaffetz, solicitó a la FBI entregar toda documentación que Comey mantenía sobre sus reuniones con el presidente. Indicó que si la agencia no lo hacía voluntariamente, estaba dispuesto a emitir una orden legislativa para obligarlos.

Este miércoles, el Comité de Inteligencia del Senado se sumó a la solicitud de la FBI de compartir todo informe de Comey sobre sus reuniones con Trump. Más aún, invitó a Comey a presentarse ante el comité. Otros comités también están invitando al ex jefe de la agencia.

Comey apuntó los detalles, y hasta citas, de la reunión con Trump en febrero, donde el presidente le solicitó soltar a Flynn y dejar de investigarlo. El director de la FBI estaba en la Casa Blanca con el procurador general, Jeff Sessions, y el vicepresidente, Mike Pence, para una reunión con el presidente sobre medidas antiterroristas, y Trump pidió que se quedara un rato más después de que se fueron los demás. Espero que puedas soltar esto, dijo el presidente sobre la investigación de Flynn, según apuntes de Comey en un memorándum de dos cuartillas que escribió inmediatamente después de este encuentro, reveló el New York Times en su exclusiva.

De hecho, la conversación empezó con denuncias de Trump por las constantes filtraciones a los medios de información desde el gobierno, y comentó que Comey debería contemplar encarcelar a reporteros que publicaran información confidencial. Acto seguido, abordó el tema de Flynn, reportó el Times.

Comey interpretó esto como algo no sólo inapropiado, sino un intento para interferir en una investigación federal. Tan delicado era que no compartió los detalles con sus agentes a cargo de la indagatoria sobre los vínculos de la campaña de Trump con Rusia. Comey hacía un informe después de cada encuentro o conversación telefónica con Trump, reportó Politico citando a un amigo del ex director.

Por tanto, en los próximos días se espera no sólo que Comey se presente –tal vez la próxima semana– ante el Congreso para testificar por primera vez desde que fue despedido, sino que también se obtendrán los memorandos de sus conversaciones con Trump. Expertos en leyes señalan que ese tipo de apuntes de oficiales de la FBI son admisibles como pruebas en un proceso judicial.

La incertidumbre en la cúpula política empezó a afectar por primera vez a los mercados, con un desplome en las bolsas de valores.

 

 

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Temer (Izq.) fue filmado dando su aval al pago de coimas para silenciar al ex diputado Cunha (Der.).

 

Temer fue grabado por Joesley Batista, uno de los dueños de JBS Friboi –el mayor frigorífico el mundo–, dando su aval a la compra del silencio del ex jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, condenado a más de 15 años de prisión.

 

Una bomba de proporciones inimaginadas le estalló en las manos a Michel Temer y podría hacer implosionar su gobierno. Según divulgó ayer el diario O Globo, el presidente de Brasil fue grabado por Joesley Batista, uno de los dueños de JBS Friboi –el mayor frigorífico el mundo–, dando su aval a la compra del silencio del ex jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien finalmente fue condenado a más de 15 años de prisión por su participación en la trama de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. Cunha fue cercano aliado del mandatario y considerado motor y cerebro del juicio político que destituyó a Dilma Rousseff. Delante de Batista, el mandatario señaló al diputado Rodrigo Rocha Loures, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), que lidera Temer, para resolver un asunto del holding J&F Investimentos, controlado por JBS, se desprende de las filtraciones realizadas por O Globo en su página web. Luego, según el diario, el diputado fue filmado recibiendo una valija con 500.000 reales (unos 160.000 dólares) enviados por Batista. No bien se difundió la grabación que involucra a Temer, la oposición exigió la apertura de un juicio político contra el presidente. El diputado Alessandro Molon, del partido Red de Sustentabilidad, anunció el inicio el tramite de apertura para que se lleve a cabo un juicio político, o “impeachment”, contra el jefe de Estado, informaron los medios locales.

La información revelada por O Globo involucra a nuevos delatores en un nuevo megaescándalo de corrupción que socava el sistema político de Brasil: los hermanos Joesley y Wesley Batista, que sirvieron de carnada para Temer y Neves en filmaciones controladas por la fiscalía y la policía federal. En una de las conversaciones, según las filmaciones de marzo pasado en poder de la Fiscalía General de la República citadas por O Globo, Temer es informado por Wesley Batista que le estaba pagando a Cunha y al lobbista Lucio Funaro, presos en la Operación Lava Jato, para que permanezcan callados y no entreguen a nadie.

“Hay que seguir haciendo eso”, dice Temer en la grabación revelada por el sitio online del diario de Rio de Janeiro. Joesley Batista entregó a la Corte Suprema la grabación, en la cual también consta que Temer negoció la entrega de 500 mil reales, unos 150 mil dólares, en concepto de coima para resolver asuntos del gigante JBS con el Estado. El dinero lo recibió el diputado Rodrigo Rocha Lourdes, quien fue filmado, siempre según O Globo.

Los hermanos Batista estuvieron el miércoles pasado declarando todo ante siete abogados en el despacho del juez de la Corte Suprema Edson Fachin, instructor del caso Lava Jato para personas con fuero privilegiado. O Globo informó además que Joesley Batista y su hermano Wesley, dueños de JBS Friboi, una de las mayores exportadores de carne a nivel mundial, intentan cerrar un acuerdo de colaboración con la Justicia, como ya hicieron 77 ex directivos del grupo Odebrecht, implicado en el caso Petrobras.

Temer también fue citado en varios de los testimonios que dieron a la Justicia los ex ejecutivos de Odebrecht, pero la ley impide investigar al jefe de Estado por hechos ocurridos antes de su mandato. También la edición online del diario O Globo publicó que el ex candidato presidencial derrotado en 2014 Aécio Neves, un senador aliado de Temer, le pidió unos 2 millones de reales (600 mil dólares) a los dueños de JBS para pagar su defensa en la Operación Lava Jato, una transacción que se hizo y fue filmada.

Asimismo, O Globo señaló que el dinero fue entregado al primo de Neves en una cena que resultó filmada por la Policía Federal, que rastreó el dinero y descubrió que fue a parar a una empresa del senador Zeze Perrella, de su mismo partido. Joesley Batista relató, según el diario, que el ex ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, también implicado en el caso Petrobras, era su contacto en el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen los ex presidentes Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, ambos salpicados por el escándalo. Según Joesley, citado por O Globo, con Mantega se negociaban los sobornos distribuidos a los petistas y a los aliados de sus Gobiernos.

Asimismo, reveló que también había realizado el pago de cinco millones de reales (unos 1,6 millones de dólares) a Eduardo Cunha, después de ingresar en prisión, en concepto de coimas y añadió que todavía le debía 20 millones de reales más (unos 6,5 millones de dólares) por la tramitación de una ley de incentivos fiscales para el sector del pollo.

 

 

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La política exterior de Trump: ¿incoherente o impredecible?

 

El presidente Donald Trump parece tener una política exterior que cambia constantemente. Muchos analistas han documentado que publica una cosa en Twitter y unas cuantas horas después dice o hace algo diferente.

Esta repetida incertidumbre acerca de lo que piensa o pretende hacer ha sido profundamente desconcertante para casi todo mundo. Al interior de Estados Unidos sus principales colaboradores designados parecen asumir posiciones que son diferentes de las de él. Y en cualquier caso, no se les previene de los virajes en la línea de acción. Aun algunos de sus más fieles simpatizantes populares encuentran los cambios confusos (aunque no encuentren razón para dejar de respaldarlo).

Fuera de Estados Unidos, presidentes, primeros ministros y diplomáticos parecen perturbarse por la impredictibilidad o la falta de claridad de los puntos de vista de Trump. Esto con frecuencia se expresa de la siguiente forma: Ahora sabemos X, pero esto es una posición táctica. ¿Cuál es la visión de largo alcance de Trump, si es que acaso tiene una?

Si uno se pone en los zapatos de Trump, el cuadro puede ser muy diferente. Primero que nada, si yo Trump, soy impredecible, tengo cierta fuerza extra en mi posición, dado que otros podrán intentar acomodar por adelantado lo que piensan que es mi postura.

Además, la incoherencia de mi posición es un modo de calibrar cuál es la posición que mejor sirve a mis intereses, que implican incrementar mi poder dentro y fuera de Estados Unidos. Mantener mi posición personal y en segundo lugar la de Estados Unidos es mi objetivo primordial. No tengo y no quiero tener una visión de compromiso de largo plazo. No soy un ideólogo, sino una persona que busca una posición de dominación.

Ahora hagamos un viraje a la perspectiva de la mayoría de la población mundial que no son simpatizantes de Trump. De hecho, la mayoría teme la incoherencia de Trump pues, como presidente de Estados Unidos, controla el ejército estadunidense y su terrible armamento. Nosotros, la mayoría, tememos que no se halle en control de sí mismo. Tememos que es egoísta y susceptible, y que pueda lanzar acciones irreversibles en un arranque de irritación.

Por esta razón estaríamos relativamente más felices si de hecho tuviera una visión de largo plazo y, por tanto, un compromiso con ciertas actividades que contrarresten sus arranques de irritación. En suma, queremos que sea coherente. Queremos que se comprometa con algo, sean los derechos humanos o el control de la inmigración. Queremos una mayor certeza.

Así que así está. A casi todo mundo le disgusta la falta de una visión de largo plazo. Casi todos piensan que sería mejor, desde su punto de vista, que tuviera una visión así. Casi todo mundo quiere que sea un ideólogo. El principal disidente de esta esperanza es el mismo Trump.

Personalmente pienso que todo este modo de análisis está de cabeza. Pienso que sería peor, no mejor, si tuviera una visión, un compromiso, una ideología. Déjenme explicar. Tiene que ver con lo que podría minimizar el daño que Trump es capaz de hacer a Estados Unidos y al mundo en su doble capacidad como 1) líder incontrovertido de un movimiento social mundial y 2) presidente electo de Estados Unidos y líder del Partido Republicano.

Estoy interesado en lo que todos podamos hacer para afectar sus decisiones reales. Existen campañas de resistencia, ahora, en Estados Unidos y en otras partes. Hay potencias mundiales importantes (pienso particularmente en China, Rusia e Irán) que buscan forzarlo a modificar sus posiciones.

Hasta donde puedo entender, tanto las campañas de resistencia como los esfuerzos de otras potencias mundiales importantes han tenido, de hecho, un efecto, y lo han conducido, en varios puntos, a modificar su posición. Pienso que estas iniciativas tienen cierta oportunidad de mantener a Estados Unidos sin involucrarse demasiado en el pantano de Medio Oriente. No demasiado, no es cero. Pero reducir el involucramiento es mejor que nada.

La razón por la que estos esfuerzos pudieran forzar una modificación de su posición es precisamente porque no tiene un compromiso firme con nada. Su impredictibilidad es la sola arma que el resto de nosotros tenemos contra el Trump guerrero. Hacerlo menos impredecible significa hacerlo menos abierto al cambio. En cierta forma, esto nos condenaría.

Lo que tenemos que mantener en la mente en los próximos meses son sus ulteriores arreglos con China. La reciente reunión del presidente Xi, de China, y Trump, fue un buen comienzo y es evidencia de la postura que tomé hace poco, de que ambos países se acercarán en vez de alejarse. Debemos observar si se hace algo realmente serio para castigar a Rusia o para romper con las mejoradas relaciones con Irán.

Sospecho que Trump terminará resultando el gran indeciso. Esto, por supuesto, debilitará su posición. Pero hacer cualquier otra cosa debilitará su posición aún más. ¡Hurra por la impredictibilidad!

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

 

 

Publicado enPolítica
Lunes, 23 Enero 2017 06:39

Once años de Evo

Once años de Evo

El presidente boliviano cumplió once años en el poder y destacó “el empoderamiento de mujeres, pueblos originarios y jóvenes”. Morales buscará otra vez ser candidato en 2019 para gobernar hasta el 2025.

 

Evo Morales celebró hoy once años en la presidencia de Bolivia con un discurso de más de cuatro horas en la sede del Palacio Legislativo en el precisó las transformaciones que experimentó el país en diversas áreas tras la nacionalización de los recursos naturales y la implementación de un nuevo modelo económico y social. Adelantó además algunos los cambios en su gabinete de ministros que prevé anunciar mañana. Uno de ellos será la creación de un nuevo ministerio, el de Energía.


Destacó también la reducción de la pobreza extrema al 16,8 por ciento, 21 puntos menos que en 2005. La construcción en once años de más de mil establecimientos de salud nuevos. Mencionó que "la desnutrición crónica se redujo de 32 por ciento a 18 por ciento". Otro de los elementos que hizo notar es cómo ha mejorado la distribución del ingreso en el país: antes de su llegada al poder, el 10 por ciento más rico tenía 128 veces más ingresos que el 10% más pobre, cifra que bajó a 37 veces ahora.


Señaló que hoy existe en Bolivia una recuperación de “una voz propia” en materia de relaciones exteriores. Dijo que en relación a la política exterior, antes de 2006, cuando asumió su primer mandato, la nación andina “carecía de identidad”, mientras que a partir de ese año “mediante la diplomacia de los pueblos por la vida, las relaciones diplomáticas se ampliaron con identidad, dignidad, soberanía, voz propia y el liderazgo". Remarcó “el empoderamiento de mujeres, pueblos originarios y jóvenes” durante su administración. Bolivia es “en el mundo el segundo país con mayor representación de mujeres en el Congreso, después de Ruanda", logro que fue posible después de la reforma de la Constitución de 2009.


"En la República, los más marginados, excluidos, han sido el movimiento indígena y las mujeres de las distintas clases sociales; durante el período de la República hasta el 2005 no existía representación de jóvenes de entre 18 y 25 años". Sin embargo, hoy “más del 50 por ciento de las plazas de la Asamblea está ocupado por mujeres, 41 bancas están ocupadas por indígenas y 29 por jóvenes”, remarcó Morales, que atraviesa su tercer mandato, de 2015 a 2020, después del triunfo en las urnas en octubre de 2014, con un 61,3 por ciento de los votos.

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