El “aparato” en París: el agente de la CIA y presidente del Congreso para la Libertad Cultural Michael Josselson (centro) en un almuerzo de trabajo con John Clinton Hunt y Melvin Lasky (dcha.)

 

Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) piensa de otra forma.

De hecho, el organismo responsable de planificar golpes de Estado, cometer asesinatos y manipular clandestinamente a gobiernos extranjeros no solo cree en el poder de la teoría, sino que asignó importantes recursos para mantener un grupo de agentes secretos dedicados a estudiar a fondo lo que algunos consideran la teoría más recóndita e intricada jamás producida. Un documento de investigación escrito en 1985 y que recientemente ha sido desclasificado y publicado con ligeras adaptaciones, haciendo uso de la Ley de Libertad de Expresión, revela que la CIA dispuso de agentes dedicados a estudiar las complejas e influyentes teorías asociadas a los autores franceses Michel Foucault, Jacques Lacan y Roland Barthes.

La imagen de unos espías estadounidenses reuniéndose con asiduidad en cafés parisinos para estudiar y comparar notas sobre los popes de la intelectualidad francesa puede chocar a quienes asumen que este grupo de intelectuales eran lumbreras cuya sobrenatural sofisticación no podría caer en una trampa tan vulgar, o que, por el contrario, no eran sino charlatanes de retórica incomprensible con poco o ningún impacto en el mundo real. Sin embargo, no sorprenderá a quienes están familiarizados con la prolongada y continua utilización de recursos de la CIA en la guerra cultural global, incluyendo el respaldo a sus formas más vanguardistas, lo que ha quedado bien documentado gracias a investigadores como Frances Stonor Saunders, Giles Scott-Smith y Hugh Wilford (yo he realizado mi propia contribución con el libro Radical History & the Politics os Art).

Thomas W. Braden, antiguo supervisor de las actividades culturales de la CIA, explicaba el poder de la guerra cultural de la agencia en un relato sincero y bien informado publicado en 1967: “Recuerdo el inmenso placer que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [que contaba con el respaldo de la CIA] ganó más elogios para EE.UU. en París de los que pudieran haber ganado John Foster Dulles [i] o Dwight D. Eisenhower con cien discursos”. No se trataba, de ninguna manera, de una operación liminal o sin importancia. De hecho, como sostenía acertadamente Wilford, el Congreso para la Libertad Cultural con sede en París, que posteriormente resultó ser una organización tapadera de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, fue uno de los principales patrocinadores de la historia mundial y prestó apoyo a una increíble gama de actividades artísticas e intelectuales. Contaba con oficinas en 35 países, publicó docenas de prestigiosas revistas, participaba en la industria editorial, organizó conferencias y exposiciones artísticas de alto nivel, coordinaba actuaciones y conciertos y proporcionó generosa financiación a diversos premios y becas culturales, así como a organizaciones encubiertas como la Fundación Farfield.

La agencia de inteligencia consideraba que la cultura y la creación teórica eran armas cruciales del arsenal global dirigido a perpetuar los intereses estadounidenses en todo el mundo. El documento de investigación de 1985 recién publicado, titulado “Francia: la deserción de los intelectuales de izquierda”, examina –indudablemente con el fin de manipularla– a la intelectualidad francesa y el papel fundamental que desempeñaba en la configuración de las tendencias que generan la línea política. El informe, a la vez que sugería que en la historia de la intelectualidad francesa existía un equilibrio ideológico relativo entre la izquierda y la derecha, destaca el monopolio de la izquierda en la era inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial –al que, como sabemos, se oponía de modo furibundo la CIA– a causa del papel fundamental que jugaron los comunistas en la resistencia al fascismo y que, en último término, permitió ganar la guerra. Aunque la derecha estaba enormemente desacreditada a causa de su contribución directa a los campos de exterminio nazis, así como su agenda xenófoba, anti-igualitaria y fascista (según las propias palabras de la CIA), los agentes secretos anónimos que escribieron el borrador del informe resumen con palpable regocijo el retorno de la derecha a partir de los inicios de la década de los setenta.

Más concretamente, los guerreros culturales clandestinos aplauden lo que consideran un movimiento doble que contribuyó a que los intelectuales apartaran a Estados Unidos del centro de sus críticas y las dirigieran a la Unión Soviética. Por parte de la izquierda se produjo una desafección gradual hacia el estalinismo y el marxismo, una progresiva retirada de los intelectuales radicales del debate público y un alejamiento teórico del socialismo y del partido socialista. Más hacia la derecha, los oportunistas ideológicos a los que se denominaba Nuevos Filósofos y los intelectuales de la Nueva Derecha lanzaron una campaña mediática descarada de difamación contra el marxismo.

Mientras otros tentáculos de la organización de espionaje de alcance mundial se dedicaban a derribar gobiernos elegidos democráticamente, a proporcionar servicios de inteligencia y financiación a dictadores fascistas y a apoyar escuadrones de la muerte de extrema derecha, el escuadrón parisino de la CIA recogía información sobre el giro hacia la derecha que estaba teniendo lugar en el mundo y que beneficiaba directamente a la política exterior de EE.UU. Los intelectuales simpatizantes de la izquierda de la posguerra fueron abiertamente críticos con el imperialismo estadounidense. La influencia en los medios de comunicación que ejercía la crítica marxista sin pelos en la lengua de Jean Paul Sartre y su notable papel –como fundador de Libération– a la hora de revelar la identidad del responsable de la CIA en París y de docenas de agentes encubiertos fue seguida de cerca por la Agencia y considerada un grave problema.

Por el contrario, el ambiente antisoviético y antimarxista de la emergente era neoliberal sirvió para desviar el escrutinio público y proporcionó una excelente excusa para las guerras sucias de la CIA, al “dificultar en extremo cualquier oposición significativa de las élites intelectuales a las políticas estadounidenses en América Central, por ejemplo”. Greg Grandin, uno de los más destacados historiadores de Latinoamérica, resumió perfectamente esta situación en su libro The Last Colonial Massacre (La última masacre colonial):

“Aparte de realizar intervenciones notoriamente desastrosas y letales en Guatemala en 1954, República Dominicana en 1965, Chile en 1973 y El Salvador y Nicaragua en los ochenta, Estados Unidos ha prestado apoyo financiero, material y moral silencioso y continuo a estados terroristas asesinos y contrainsurgentes [...] Pero la enormidad de los crímenes de Stalin aseguraba que dichas historias sórdidas, por muy convincentes, rigurosas o condenatorias que fueran, no interfirieran en la fundación de una visión del mundo comprometida con el papel ejemplar de Estados Unidos en la defensa de lo que ahora conocemos como democracia”.

Este es el contexto en el que los mandarines enmascarados elogian y apoyan la incesante crítica que una nueva generación de pensadores antimarxistas como Bernard-Henri Levy, André Glucksmann y Jean-François Revel desencadena contra “la última camarilla de eruditos comunistas” (compuesta, según los agentes anónimos, por Sartre, Barthes, Lacan y Louis Althuser). Dada la inclinación izquierdista de aquellos antimarxistas en su juventud, constituyen el modelo perfecto para construir las narrativas falaces que fusionan una pretendida evolución política personal con el avance continuo del tiempo, como si la vida individual y la historia fueran simplemente una cuestión de “evolución” y de reconocer que la transformación social igualitaria es algo del el pasado, personal e histórico. Este derrotismo condescendiente y omnisciente no solo sirve para desacreditar nuevos movimientos, particularmente aquellos liderados por los jóvenes, sino que también caracteriza de forma errónea los éxitos relativos de la represión contrarrevolucionaria como progreso natural de historia.

Incluso teóricos no tan opuestos al marxismo como estos intelectuales reaccionarios contribuyeron de modo significativo a la atmósfera de desencanto hacia el igualitarismo transformador, al alejamiento de la movilización social y al “cuestionamiento crítico” desprovisto de puntos de vista radicales. Esto es crucial para comprender la estrategia general de la CIA en sus amplias y poderosas iniciativas para desmantelar a la izquierda cultural en Europa y otros lugares. Reconociendo la dificultad de abolirla por completo, la organización de espionaje más poderosa del mundo ha pretendido apartar la cultura de izquierdas de las políticas decididamente anticapitalistas y transformadoras y redirigirla hacia posiciones reformistas de centro-izquierda, menos abiertamente críticas con la política interna y la política exterior de Estados Unidos. En realidad, tal y como ha demostrado minuciosamente Saunders, la Agencia continuó las políticas del Congreso liderado por McCarthy en la posguerra con el fin de apoyar y promover de manera directa aquellos proyectos que desviaban a productores y consumidores de la izquierda decididamente igualitaria. Amputando y desacreditando a esta última, aspiraba también a fragmentar a la izquierda en general, dejando lo que quedaba del centro-izquierda con un mínimo poder y apoyo público (y a la vez potencialmente desacreditada a causa de su complicidad con la política del poder de las derechas, un tema que continúa extendiéndose como una plaga por los partidos institucionalizados de la izquierda).

Es en este contexto donde debemos situar la afición de la agencia de inteligencia por las narrativas de conversión y su profundo aprecio por los “marxistas reformados”, un leitmotiv transversal al informe de investigación sobre los teóricos franceses. “A la hora de socavar el marxismo –escriben los agentes infiltrados– son aún más eficaces aquellos intelectuales convencidos, dispuestos a aplicar la teoría marxista en las ciencias sociales, pero que acaban por rechazar toda la tradición marxista”. Citan en particular la enorme contribución realizada por la Escuela de los Annales, de historiografía y estructuralismo –especialmente Claude Lévi-Strauss y Foucault– a la “demolición crítica de la influencia marxista en las ciencias sociales”. Foucault, a quien se refieren como “el pensador francés más profundo e influyente”, es especialmente aplaudido por su elogio de los intelectuales de la Nueva Derecha, cuando recuerda a los filósofos que “la teoría social racionalista de la Ilustración y la era Revolucionaria del siglo XVIII ha tenido consecuencias sangrientas”. Aunque sería un error echar por tierra las políticas o los efectos políticos de cualquiera basándose en una sola posición o resultado, el izquierdismo antirrevolucionario de Foucault y su perpetuación del chantaje del Gulag –es decir, la afirmación de que los movimientos expansivos radicales que pretenden una profunda transformación social y cultural solo resucitan la más peligrosa de las tradiciones– están perfectamente en línea con las estrategias generales de guerra psicológica de la agencia de espionaje.

La interpretación que realiza la CIA de la obra teórica francesa debería servirnos para reconsiderar la apariencia chic que ha acompañado gran parte de su recepción por el mundo anglófono. Según una concepción estatista de la historia progresiva (que por lo general permanece ciega a su teleología implícita), la obra de figuras como Foucault, Derrida y otros teóricos franceses de vanguardia suele asociarse intuitivamente a una crítica profunda y sofisticada que presumiblemente va más allá de cualquier relación con el socialismo, el marxismo o las tradiciones anarquistas. No cabe duda y es preciso resaltar que el modo en que el mundo anglófono acogió la obra de los teóricos franceses, como acertadamente ha señalado John McCumber, tuvo importantes implicaciones políticas como polo de resistencia a la falsa neutralidad política, las tecnicidades cautelosas de la lógica y el lenguaje, o al conformismo ideológico puro activo en las tradiciones de la filosofía anglo-americana apoyada por [el senador] McCarthy. No obstante, las prácticas teóricas de aquellas figuras que dieron la espalda a lo que Cornelius Castoriadis denominó la tradición de la crítica radical –la resistencia anticapitalista y antiimperialista– ciertamente contribuyeron al alejamiento ideológico de la política transformadora. Según la propia agencia de espionaje, los teóricos posmarxistas franceses contribuyeron directamente al programa cultural de la CIA destinado a persuadir a la izquierda de inclinarse hacia la derecha, al tiempo que desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, creando así un entorno intelectual en el cual sus proyectos imperialistas pudieran medrar sin ser estorbados por un escrutinio crítico serio por parte de la intelectualidad.

Como sabemos gracias a las investigaciones realizadas sobre los programas de guerra psicológica de la CIA, la organización no solo ha vigilado e intentado coaccionar a los individuos, sino que siempre ha intentado comprender y transformar las instituciones de producción y distribución cultural. De hecho, su estudio sobre los teóricos franceses señala el papel estructural que desempeñan las universidades, las editoriales y los medios de comunicación en la formación y consolidación de un ethos político colectivo. En las descripciones que, como el resto del documento, deberían invitarnos a pensar críticamente sobre la actual situación académica del mundo anglófono y otros lugares, los autores del informe destacan cómo la precarización del trabajo académico contribuye al aniquilamiento del izquierdismo radical. Si los izquierdistas convencidos no podemos asegurarnos los medios materiales para desarrollar nuestro trabajo, o si se nos obliga más o menos sutilmente a ser conformistas para conseguir empleo, publicar nuestros escritos o tener un público, las condiciones estructurales que permitan la existencia de una comunidad izquierdista resuelta se ven debilitadas. Otra de las herramientas utilizadas para conseguir este fin es la profesionalización de la educación superior, que pretende transformar a las personas en eslabones tecnocientíficos integrados en el aparato capitalista, más que en ciudadanos autónomos con herramientas solventes para la crítica social. Los mandarines teóricos de la CIA alaban, por tanto, las iniciativas del gobierno francés por “presionar a los estudiantes para que se decidan por estudios técnicos y empresariales”. También señalan las contribuciones realizadas por las grandes casas editoriales como Grasset, los medios de comunicación de masas y la moda de la cultura americana para lograr una plataforma postsocialista y antigualitaria.

¿Qué lecciones podemos extraer de este informe, especialmente en el contexto político en que nos encontramos, con su ataque continuo a la intelectualidad crítica?

En primer lugar, el informe debería servirnos para recordar convincentemente que si alguien supone que los intelectuales no tienen ningún poder y que nuestras orientaciones políticas carecen de importancia, la organización que se ha convertido en uno de los agentes más poderosos del mundo contemporáneo no lo ve así. La Agencia Central de Inteligencia, como su nombre irónicamente sugiere, cree en el poder de la inteligencia y de la teoría, algo que deberíamos tomarnos muy seriamente. Al presuponer erróneamente que el trabajo intelectual sirve de poco o de nada en el “mundo real”, no solo malinterpretamos las implicaciones prácticas del trabajo teórico, sino que corremos el riesgo de hacer la vista gorda ante proyectos políticos de los que fácilmente podemos convertirnos en embajadores culturales involuntarios. Aunque es verdad que el Estado-nación y el aparato cultural francés proporcionan a los intelectuales una plataforma pública mucho más significativa que muchos otros países, la obsesión de la CIA por cartografiar y manipular la producción teórica y cultural en otros lugares debería servirnos a todos como llamada de atención.

En segundo lugar, en la actualidad los agentes del poder están particularmente interesados en cultivar una intelectualidad cuya visión crítica esté atenuada o destruida por las instituciones que los patrocinan basadas en intereses empresariales y tecnocientíficos, que equipare las políticas de izquierda-derecha con lo “anticientífico”, que relacione la ciencia con una pretendida –pero falsa– neutralidad política, que promueva los medios de comunicación que saturan las ondas hertzianas con cháchara conformista, aísle a los izquierdistas convencidos de las principales instituciones académicas y de los focos mediáticos y desacredite cualquier llamamiento al igualitarismo radical y a la transformación ecológica. Idealmente, intentan nutrir una cultura intelectual que, si es de izquierdas, esté neutralizada, inmovilizada, apática y se muestre satisfecha con apretones de manos derrotistas o con la crítica pasiva a la izquierda radical movilizada. Esa es una de las razones por las que podemos considerar a la oposición intelectual al izquierdismo radical, que predomina en el mundo académico estadounidense, una postura política peligrosa: ¿acaso no es cómplice directa de la agenda imperialista de la CIA en todo el mundo?

En tercer lugar, para contrarrestar este ataque institucional a la cultura del izquierdismo resolutivo, resulta imperativo resistir la precarización y profesionalización de la educación. Similar importancia tiene la creación de esferas públicas que posibiliten un debate realmente crítico y proporcionen una amplia plataforma para aquellos que reconocen que otro mundo no solo es posible, sino necesario. También necesitamos unirnos para contribuir a la creación o el mayor desarrollo de medios de comunicación alternativos, diferentes modelos de educación, instituciones alternativas y colectivos radicales. Es vital promover precisamente aquello que los combatientes culturales encubiertos pretenden destruir: una cultura de izquierdismo radical con un marco institucional de apoyo, un amplio respaldo público, una influencia mediática prevalente y un amplio poder de movilización.

Por último, los intelectuales del mundo deberíamos unirnos para reconocer y aprovechar nuestro poder con el fin de hacer todo lo posible para desarrollar una crítica sistémica y radical que sea tan igualitaria y ecológica como anticapitalista y antiimperialista.

Las posturas que uno defiende en el aula o públicamente son importantes para establecer los términos del debate y marcar el campo de posibilidades políticas. En oposición directa a la estrategia cultural de fragmentación y polarización de la agencia de espionaje, mediante la cual ha pretendido amputar y aislar a la izquierda antiimperialista y anticapitalista, deberíamos, a la vez que nos oponemos a las posiciones reformistas, federarnos y movilizarnos, reconociendo la importancia de trabajar juntos –toda la izquierda, como Keeanga-Yamahtta nos ha recordado recientemente– para cultivar una intelectualidad verdaderamente crítica.

En lugar de pregonar o lamentar la impotencia de los intelectuales, deberíamos utilizar la aptitud para decir la verdad a los poderosos, trabajando juntos y movilizando nuestra capacidad de crear colectivamente las instituciones necesarias para un mundo de izquierdismo cultural. Porque solo en un mundo así, y en las cámaras de resonancia de inteligencia crítica que provoque, será posible que las verdades expresadas sean realmente escuchadas y se produzca el cambio de las estructuras de poder.


Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

 


Nota:


[1] Secretario de Estado con el presidente Eisenhower entre 1953 y 1959.
(Tomado del Blog Cultura y Resistencia)

 

 

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Ecuador. “El Gobierno ha trabajado en función de los grandes grupos económicos”. Entrevista



Uno de los temas que en la campaña no se tratan es el de la híper concentración en la economía ecuatoriana. La presencia hegemónica de grandes grupos económicos en casi todos los sectores de la economía del país no es abordado por ninguno de los candidatos, incluso el de Alianza PAIS o la candidatura del general Paco Moncayo, asociada a la izquierda no correísta.

Pero en medio de la campaña, se dio el lanzamiento de una investigación de maestría de Carlos Pástor, un politólogo y doctorando del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Andina Simón Bolívar. El libro, editado por Ediciones La Tierra, se llama Los Grupos Económicos en el Ecuador. Es la primera vez que se vuelve a abordar este tema entre la academia ecuatoriana, desde la publicación de Luis Fierro Carrión, Los grupos financieros en el Ecuador, en 1991, editado por el CEDEP. Han tenido que pasar 26 años de esta publicación, que ya es un clásico en el tema, para que un intelectual ecuatoriano aborde un hecho que ha marcado el recorrido de la economía nacional. El tema no es muy estudiado por los intelectuales ecuatorianos. Antes de Fierro, fue Guillermo Navarro quien en 1976 había publicado un estudio similar. Sin embargo, Pástor y Fierro citan trabajos como los de Pablo Ospina, Decio Machado, Mario Unda, Alberto Acosta, Pablo Dávalos y otros —todos de bases marxistas— en diversas revistas y publicaciones colectivas respecto al tema.

En el resumen de la investigación, Pástor cita al economista y militante histórico del socialismo ecuatoriano, José Moncada Sánchez, "la actividad económica del Ecuador depende de un contado número de grupos económicos, industriales, financieros, agroexportadores, comerciantes, que son los que dominan la economía nacional, los que en definitiva deciden qué debe exportarse, importarse, consumirse. Son los que en un plano más amplio, ejercen significativa influencia sobre la vida política del país".

Y es Luis Fierro, quien en la presentación del texto, señala que "en la última década de gobierno de Alianza Pis, si bien se ha utilizado la retórica como la del socialismo del siglo XXI y revolución ciudadana, en la práctica el proceso de fortalecimiento del capitalismo monopolista de Estado, y de los grupos financieros, se ha acelerado y fortalecido. Si bien durante los años de auge del precio internacional del petróleo, la participación del Estado en la economía aumentó, los grupos económicos también se han visto fortalecidos, con excepción de un par de grupos (Isaías, Noboa) y se han visto sujetos a expropiaciones y juicios. Pero otros han tenido un apogeo, destacándose entre ellos los grupos Wrigth (Corporación Favorita), Eljuri, NOBIS (Isabel Noboa), Hidalgo & Hidalgo y otros grupos vinculados al comercio interno y la construcción".

La participación de los grupos económicos identificados por el Servicio de Rentas Internas, SRI, aumenta del 48% del PIB en el 2013 al 57% en el 2015, "evidenciando un alto nivel de concentración y centralización del capital en el país (mayor al encontrado en los años 70 por Navarro y en los 80 por Fierro)".

En Los grupos económicos del Ecuador, Pástor hace un recuento histórico de la conformación de los grupos en el país, desde la década de los 70 hasta la fecha y hace una línea de tiempo de los principales grupos que concentran sus capitales en la economía ecuatoriana, de acuerdo a una publicación de la revista Forbes, del 2015.

En este informe, el grupo Noboa (Álvaro Noboa Pontón) sigue manteniendo su hegemonía en el país a pesar de los contenciosos tributarios con el Estado en el gobierno de Rafael Correa. Uno de estos derivó en la incautación —y pérdida para el grupo— de la hacienda bananera La Clementina, de 12.000 hectáreas. Sin embargo, el grupo mantiene 72 empresas activas, según el ranking del SRI del 2015. Pese a sus limitantes, el grupo controla el 4% del mercado mundial de banano y sus intereses van desde las ramas agroindustrial, agroalimentaria, mobiliaria y automotriz. De hecho, de acuerdo al ente estatal, en el mercado interno la empresa que más ha ganado del grupo Noboa es Truisfruit, en Guayas, dueña de la marca Bonita Banana.

Los otros seis grupos más poderosos del Ecuador, son, según la investigación, grupo Pichincha, grupo Eljuri, grupo NOBIS, grupo Wrigth (Supermaxi), grupo Czarninsky (Mi Comisariato) y el grupo Pronaca, en ese orden. Este último, por ejemplo, controla el 45% del mercado de pollos en el país, de acuerdo a la investigación de Pástor. Los datos agregados se refieren, además, a grupos económicos segmentados por sector, en los cuales ejercen el poder del mercado en las áreas de la construcción, el acero, la cerveza, las bebidas no alcohólicas, la distribución de medicamentos, el mercado de la salud, la producción de leche, la venta al detal (supermercados)...

Pástor, en sus conclusiones, cita algunos ejemplos de grupos que se han beneficiado de las políticas económicas y sociales y de la relación política con el gobierno de la revolución ciudadana. "Para el caso de La Favorita (grupo Wrigth o Supermaxi), solo en el 2015 sus inversiones en el extranjero llegaron a 15 millones de dólares, su diversificación es hoy tan grande que han incursionado en inversiones hidroeléctricas. Pronaca no se queda atrás, su principal rama económica sigue siendo la agropecuaria y ha crecido desde su fundación. Cada año sacan de 15 a 34 nuevos productos que compiten en el mercado, ahora incluso en bebidas gaseosas con la marca liki. Al mismo tiempo podemos ver que aparecen nuevos grupos, algunos son multinacionales como el caso de Holcim, que llegó en el 2004 y a partir del 2007 ha crecido considerablemente. En el 2011 llegó a ocupar el puesto número 13 en el ranking de las empresas más grandes del país. En el 2013 llegó al puesto seis y desde el 2014 hasta hoy se mantiene como la cuarta empresa de mayores utilidades en el país. Al tiempo que crece esta empresa, las tareas de construcción promovidas por el gobierno han sido muy grandes. Para entrar en lo que el gobierno llamó cambio de matriz productiva, esta empresa modernizó su planta de cemento en Guayaquil, con una inversión de 400 millones de dólares. Con esto ampliaron su capacidad a 10.700 toneladas de clínker (la principal materia prima de la que se obtiene el cemento) por día".

Cervecería Nacional, irónicamente ya no tan nacional. Fue comprada por el grupo transnacional Bavaria. En el 2002 la empresa es vendida y en el 2006 se fusiona con el grupo SABMiller. Fruto de la fusión con la trasnacional Ambev, controla el 98% del mercado nacional de la cerveza industrial.

 

¿Cómo empieza tu interés particular por los grupos económicos en el Ecuador?

 

Es una inquietud que la tuve desde el pregrado, sobre todo desde el debate de la Ley de Tierras y cómo estos grupos inclinaron la balanza en la elaboración de artículos a su favor. Un primer acercamiento es desde el tema rural. En la especialización de Cambio Climático, que estudié en la Andina con Carlos Larrea, intentamos hacer un estudio de los grupos económicos que estaban alrededor de la venta de agroquímicos en el país. Descubrimos que una sola empresa, que se llama Innovagro, controla la venta a escala nacional de todo lo que es agroquímicos: distribuye a Ecuaquímica, Agripac y otros. Y cuando revisas el directorio y sus capitales, están Dupont, Monsanto, Syngenta... Todos venden estos kits de semillas, de fertilizantes. Este libro es una articulación de todas estas inquietudes, e inicialmente parte de las publicaciones que se han hecho en el país sobre los grupos económicos. El clásico, como el de Guillermo Navarro —La concentración de capitales en el Ecuador— me apasionó, porque siempre había intentado la investigación de temas rurales, pero desde lo abstracto —cifras de la concentración de tierra, del agua— pero en lo concreto mi interés era saber los grupos económicos con nombres y apellidos. Luego de este libro aparece el clásico de Andrés Guerrero, Los oligarcas del cacao, y el de Patricia de La Torre, Patrones y conciertos o Jornaleros y grandes propietarios de Manuel Chiriboga, o El banano en el Ecuador de Carlos Larrea, y finalmente en el 91, el libro de Luis Fierro.

 


Es increíble que nos hayamos tardado 25 años en un nuevo libro sobre los grupos económicos.

 


El de Fierro es un clásico, pero antes hay tesis de doctorado sobre grupos económicos. Pero en el periodo noeliberal se terminan las publicaciones sobre los grupos. Una de las causas puede ser las limitaciones de las fuentes. Y eso pasa en este libro también, porque no tienes acceso a todos los directorios, a conocer la conformación de los capitales. Porque ya no es como en Patrones y conciertos, donde tenías el gran terrateniente y podías ir articulando sus relaciones con sus familias y los políticos. Ahora son corporaciones con capitales extensos, variados y diversificados. Esto se denomina como el burgués trípode, que tiene un pie en la agroexportación, uno en el comercio interno y un pie en la banca. Esto se reafirma con la tesis de José Moncada, quien ya decía en el 90 que hay un pequeña élite que decide qué se compra, qué se vende, qué se consume, cómo se maneja la balanza comercial y son ellos los que direccionan las políticas públicas del gobierno. Sabemos que el Estado es un aparato a su servicio, pero lo que sería importante volver a estudiar son los mecanismos de estos grupos económicos para direccionar la acción del Estado.

 

¿Qué ha pasado en estos diez años con los grupos económicos y el gobierno de Correa?


Casi todos han ganado como nunca. Ese es un consenso en la comunidad académica. Tienes que se ha dado un incremento significativo de los grupos concentrados en el mercado interno. Mientras que los agroexportadores, con la crisis de los commodities bajaron. Pero ahora tenemos un tratado con Europa, con el cual los grupos agroexportadores son los más beneficiados.

Un hecho determinante en la dinámica económica del Ecuador es su carácter oligopólico. Casi todos los sectores, si no todos, están dominados por una o dos empresas o grupos, pero ese no es un tema que se tope en la campaña electoral.
El estudio tiene un carácter académico. Pero me parecería importante conocer qué piensan los candidatos sobre la concentración de la riqueza en el Ecuador. Tienes una concentración de 0.80 en el índice de Gini en el acceso a la tierra. (El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad —todos tienen los mismos ingresos— y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad —una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno—.Ndlr). El Gini del agua es mucho peor, pero el índice de concentración de la riqueza es significativo. Luego de haber creado la Superitendencia de Control del Poder de Mercado, tienes un grupo como el de La Favorita que está más fuerte que nunca, el grupo El Rosado más fuerte igual, tenemos al grupo Eljuri que está fuertemente vinculado al gobierno, tenemos al Consorcio Nobis, igual. El ejemplo perfecto del burgués trípode es Nobis. Está en todo, en procesos industriales, agroexportación, comercio interno, construcción... Un capital muy diversificado. Me parece que esta concentración de capitales en los últimos diez años se ha incrementado. Si vemos el centro comercial que abrieron hace poco en Latacunga y hacemos un mapeo de las marcas que ahí se alojan, te puedes dar cuenta de los grupos económicos que están en esa provincia. Lo que tienes, cuando se abren todos estos centros comerciales, es que la concentración de todo el dinero, o la mayor parte, de la zona va a favorecer a estos grupos económicos en desmedro de las pequeñas tiendas, locales o mercados. Porque además ellos llegan con el paquete de lo moderno: escaleras eléctricas, infraestructura, su aparato de publicidad. Algo con lo cual es muy difícil competir.


Una de las promesas del 2006 de Alianza Pais fue precisamente la potenciación y crecimiento de la economía popular y solidaria. La visión era que estas centenas de miles de emprendimientos puedan competir adecuadamente en el mercado interno y externo.

 

Hay que ver el tema de modo integral. No podemos impulsar la economía popular y solidaria porque esta debiera tener un proceso previo para fortalecerse. Por ejemplo, el acceso a la tierra. Un campesino que tiene acceso a semilla, tierra y agua puede tener una producción mínima, la agricultura familiar. Y esta podría servir para el consumo de la familia y comercializar el excedente en el mercado. Pero el mercado ecuatoriano está hecho para favorecer a los grandes. No da cabida a la pequeña producción, porque esta no tiene acceso a bienes de capital y por tanto queda al margen del mercado, salvo pequeñas iniciativas que han logrado ingresar, pero es mínimo. Si vemos al programa estatal de provisión de alimentos, este debiera al menos destinar el 60% de sus compras a pequeños y medianos campesinos o productores.

Pero los principales proveedores de este programa son Nestle, Pronaca, los grandes grupos. En realidad la política pública está dirigida al fortalecimiento de estos mismos grupos. Si habría una voluntad política para fomentar la economía popular y solidaria debió darse, en estos años, la redistribución de tierra, el acceso a semillas. Tenemos una Ley de Tierras que fomenta la extranjerización de la tierra, el arrendamiento y la concentración. Hay una Ley de Semillas que está intentando imponer una semilla certificada para abrir la puerta a los transgénicos. Una Ley de Agua que direcciona el uso del agua a la producción del monocultivo. Todo está pensado en función del mercado externo y el paradigma que tienen es que si tienen una gran cantidad de tierra y agua pueden competir. Y eso significa también, en cuanto al monocultivo, el uso de poca mano de obra y gran cantidad de agroquímicos. Todas estas leyes empatan con tratado de libre comercio con la Unión Europea. Todo ha sido pensado para eso. El modelo de la economía popular y campesina queda al margen, y los que sí quedan articulados y posicionados para acumular mucha más riqueza son estos grupos económicos.

 

 

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Lunes, 28 Noviembre 2016 14:28

Trabajo social se moviliza en Colombia

Trabajo social se moviliza en Colombia

 

El 2 de octubre de 2015, el Ministerio de Educación Nacional –MEN–, mediante la Resolución 16460, reorganizó la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior –Conaces, instancia encargada de coordinar y orientar los procesos asociados al “aseguramiento de la calidad de la educación superior, la evaluación del cumplimiento de los requisitos para la creación de instituciones de educación superior, su transformación y redefinición, sus programas académicos” (*)

 

La resolución precisa que la Conaces se apoyará en expertos académicos, organizados en diez (10) salas de evaluación, que se “integrarán según las áreas del conocimiento o campos de acción de la educación superior definidos en la clasificación internacional normalizada de la Educación adaptada para Colombia Cine-2011, y de acuerdo con las necesidades del servicio y las políticas en materia de Educación Superior”. Las salas de evaluación apoyarán el proceso de evaluación, además de presentar las recomendaciones de orden académico sobre las condiciones para el otorgamiento y/o renovación del registro calificado, y formular propuestas para la adopción de criterios relacionados con el aseguramiento de la calidad, entra otras funciones.

 

En este contexto, el 28 de diciembre de 2015, el MEN emitió la Circular 79, por la cual se informa sobre la “Nueva composición y estructura de las salas de evaluación de Conaces a partir del 1 de enero de 2016”. En esta nueva formulación orgánica, la Comisión ubica a los programas de Trabajo Social como integrantes de la sala de evaluación Salud y Bienestar, lo que implica nuevos referentes para la consecución del registro calificado y de alta calidad (ya que en su mayoría quienes la conforman son profesionales de las ciencias de la salud), así como de la transformación de la visión del campo de aplicación de esta profesión y disciplina.

 

Estos actos administrativos, expedidos por el MEN, desconocen la formación histórica de la profesión, su labor y aporte a los procesos de transformación de la realidad del país en general, y de las condiciones de vida de sus comunidades en particular. En consecuencia, estos hechos han generado la indignación de quienes están vinculados a Trabajo Social en el país, promoviendo que de manera amplia, egresados, estudiantes y docentes pongan de manifiesto entre otros puntos los siguientes:

 

- La historia del Trabajo Social tiene una formación ubicada en el contexto de las ciencias sociales y humanas que no puede borrar una disposición ministerial.

- La construcción histórica del estatuto epistemológico, teórico, metodológico y ontológico se enmarca en las ciencias sociales y humanas.

- La decisiones tomadas por el MEN ponen en riesgo el ejercicio de la profesión porque restringen el desempeño profesional al área de la salud, la asistencia a adultos mayores y discapacitados, y asistencia a la infancia y servicios para jóvenes; desconociendo la multiplicidad de escenarios académicos y laborales en los que nos hemos desempeñado en el mundo, y en los 80 años de historia en Colombia.

- Al así proceder, se desconocen aportes importantes en los temas sobre diseño, formulación y gestión y evaluación de las políticas públicas, algunas de ellas como: las políticas públicas de mujer y géneros, las políticas públicas de infancia y adolescencia, las políticas públicas de juventud, las políticas públicas de educación, entre otras.

- Trabajo Social es una disciplina-profesión que históricamente ha tenido una incidencia importante en diferentes sectores y atención de problemas sociales, como la estructuración de servicios sociales, ambiente y biodiversidad, rehabilitación social, farmacodependencia, establecimiento de pisos de seguridad y protección social, en la educación popular y en el fortalecimiento de las comunidades para afrontar colectivamente sus problemas sociales.

- Trabajo Social no solo se ha preocupado por la investigación de los problemas sociales colombianos, también ha sido abanderada en procesos de atención, organización y desarrollo en comunidades, con mujeres, jóvenes, adultos y en áreas que sobrepasan los límites de la salud; no sobre recalcar los avances en términos de la rehabilitación social, en el área de los procesos comunitarios en contextos de vivienda, educación, familia, etcétera.

- Trabajo social es una disciplina-profesión que ha contribuido notoriamente en procesos de investigación de los diversos problemas sociales colombianos. En especial, frente a la actual coyuntura que vive el país, con respecto de lo que ha significado la participación del Trabajo social en la compresión del conflicto armado, la atención a las víctimas, la recuperación de la memoria histórica y colectiva, la construcción de escenarios de paz y el trabajo en todas las regiones del país desde la pedagogía de paz. De hecho, Trabajo Social ha sido una profesión altamente comprometida con la paz y los derechos humanos.

- Históricamente diferentes profesionales en esta área del saber, han incidido de manera contundente para establecer modelos de atención social, políticas públicas y un sin fin de iniciativas que impactan en la vida cotidiana de los colombianos. Podría mencionarse en los últimos tiempos a mujeres como Gilma Jiménez (exsenadora de la República Qepd), Martha Nubia Bello (Coordinadora del informe Basta Ya), Adriana Córdoba (exveedora Distrital de Bogotá), Gloria Cuartas (exalcaldesa de Apartadó) y colegas como Alejo Vargas (Asesor y acompañante en el proceso de paz con las Farc en el actual gobierno), quienes han trabajado arduamente por atender situaciones, pero además quienes han fomentado la inspiración por el Trabajo Social, como una Ciencia Social consolidada, con alta incidencia política ,y con un compromiso por la defensa de los derechos humanos.

- En fin, Trabajo Social, como punto de referencia en las Ciencias Sociales para transformar las condiciones que afectan el desarrollo y bienestar colectivo. Trabajo social, contiene en su interior una carga histórica y política que confronta y propone frente a los problemas sociales, su naturaleza, abordaje, políticas públicas y forma de concebir el bienestar social. Más aún, interroga el papel de quienes se ven sujetos a sus implicaciones y consecuencias.

 

Además, la normatividad internacional y las decisiones que ello derivan para el MEN, no pueden desconocerse las condiciones y dinámicas propias de los países y sus comunidades, teniendo en cuenta que una misma idea no puede ser aplicada de la misma forma sobre contextos distintos.

 

Por todo ello, Trabajo Social, de manera gremial, ha movilizado a sus estudiantes, docentes y egresados en todas las regiones de Colombia de forma pacífica y propositiva, manifestando su indignación y recordándole al país sus aportes históricos, su papel al servicio del bienestar social y, no menos importante, su aporte a las ciencias sociales. Ello reclama y promueve un escenario favorable para la consolidación de ejercicios de participación que incidan en la modificación de las determinaciones tomadas por la Conaces, que permita ejercer el Trabajo Social de manera digna y acorde con las problemáticas del país.

 

* Decreto 2230 de agosto 8 de 2003.

 

 

Publicado enEdición Nº230
Descrédito de los think tanks de EU: cabilderos de trasnacionales, según NYT

Quienes ignoran la profundidad de los íntimos lazos pecuniarios en Estados Unidos (EU) entre sus trasnacionales y sus no lucrativos (¡supersic!) think tanks sacralizados –pretenciosos centros oraculares de pensamiento con máscara "académica"– se suelen postrar al estilo reptil ante sus "hallazgos" que, en realidad, están cocinados de antemano debido a la obligada orientación ideológica de los espurios donativos de sus interesados benefactores.

 

Inside Job, documental laureado con un Oscar, ya había demolido a los seudoacadémicos economistas de altas polendas, lubricados por los banksters de Wall Street, quienes habían ocultado la gravedad de la crisis financiera que estalló en 2008 (https://goo.gl/Uy63gm).

 

NYT y The New England Center for Investigative Reporting publicaron una reciente serie de dos artículos sobre el flagrante conflicto de intereses entre los think tanks y las trasnacionales de EU (http://goo.gl/Q9KQ4n).

 

Del primer artículo, Hannah Gold hace una espléndida síntesis: los “ think tanks promueven agendas de las trasnacionales a cambio de donativos (http://goo.gl/0d5ulC)”.

 

Los "donativos" están exentos de impuestos y, al final de cuentas, los think tanks constituyen unos vulgares "cabilderos (lobistas)", para no decir proxenetas ideológicos, que padecen la hipoteca mental de las contribuciones envenenadas de vulgar compraventa.

 

La investigación se centró en los “lazos financieros entre la Brookings Institution, próspero think tank con sede en Washington, y la empresa Lennar, una de las mayores constructoras de casas de EU”.

 

A cambio de su "validación (sic) pública" del proyecto de bienes raíces en San Francisco, Brookings recibió 400 mil dólares de Lennar como "donativos".

 

No se salvan los otros think tanks como AEI, CSIS y Atlantic Concil (lubricada por Fedex), "en temas tan variados como ventas de armas a países foráneos, comercio internacional, manejo de sistemas de autopistas (sic) y desarrollos inmobiliarios" cuando "a menudo se han vuelto vehículos para la influencia de las trasnacionales y sus campañas mercadotécnicas", rezuma Hannah Gold.

 

La senadora Elizabeth Warren inculpa que las "trasnacionales gigantes" invierten "pocas decenas de millones de dólares" a cambio de "influir en los resultados en Washington con los que descuelgan miles de millones de dólares", lo que pone en la picota la narrativa de los ejecutivos de los think tanks, los cuales alegan que su "investigación es objetiva y académica (sic)".

 

Otros donadores de Brookings son el mayor banco estadunidense, JP Morgan Chase (con la mayor contribución histórica), KKR (http://goo.gl/C1Orvn) –firma israelí-estadunidense global de inversiones manejada por el ex director de la CIA general David Petraeus y el ex.

 

Llama la atención que la "investigación" se haya concentrado solamente en las lubricaciones deshonestas de Brookings donde aparecen 90 empresas: desde Alcoa, pasando por General Electric, hasta el banco Wells Fargo.

 

Nada casualmente NYT exime de su escrutinio a los pletóricos think tanks israelí-estadunidenses vinculados a Aipac y que traslapan sus intereses con los otros mil 835 (¡supersic!) centros de EU.

 

En su segunda entrega (http://goo.gl/1KMQvo), NYT desnuda a los seudoinvestigadores de 75 think tanks y su "papel dual", quienes "han trabajado simultáneamente (sic) como cabilderos registrados, miembros de los consejos de administración de las trasnacionales y consultores foráneos en litigios y en disputas de regulación", que tienen por objetivo "ayudar a reconfigurar la política del gobierno".

 

Resalta el israelí-estadunidense Roger Zakheim, del think tank AEI y cabildero del Pentágono para Northrop Grumman, vinculado a BlackRock (http://goo.gl/QAElJH) y, sobre todo, hijo del siniestro rabino (literal) y anterior "contralor" del Pentágono Dov Shlomo Zakheim –del grupo de "los Vulcanos" de Condy Rice, ex asesora de Seguridad Nacional de Baby Bush (http://goo.gl/P5dJNC)–, quien fue imputado de haber birlado la estratosférica suma de 2.3 billones de dólares (http://goo.gl/uHOlc0). ¡Ya "robarle" al Pentágono!

 

Dejo en el tintero la perturbadora entrega del NYT de hace dos años “Las potencias extranjeras compran influencia en los think tanks (http://goo.gl/j2eiX5)”.

 

El portal The Best Schools selecciona a los “50 más importantes think tanks de EU (http://goo.gl/33Zm3e)”, donde aparecen en forma forzada los polémicos Human Rights Watch (http://goo.gl/0yt02f) y Open Society Foundation (http://goo.gl/vQ1ZjW), teledirigidos por el cruel megaespeculador con máscara de "filántropo" George Soros, presunto hombre de paja de los banqueros esclavistas Rothschild.

 

Expongo el mapa de Muckety de algunos de los más influyentes think tanks de EU: Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), vinculado al antimexicano ITAM (http://goo.gl/4b225j) y a bancos, petroleras, aseguradoras, vendedoras de armas, farmaceúticas, Reserva Federal, etcétera; Center for Strategic and International Studies (CSIS) (http://goo.gl/gZKV9c), donde brillan Kissinger y Brzezinski, ex asesores de Seguridad Nacional, además de Bill Gates, General Electric, Ford, Banco Mundial etcétera; American Enterprise Institute (AEI), ligado al ex vicepresidente Dick Cheney, los neoconservadores straussianos y Obama (http://goo.gl/38DZDF); CATO Institute (http://goo.gl/Y1wwXz); RAND Corporation, ligada a la Fundación Rockefeller, y al que los rusos colocan en el primer sitial (http://goo.gl/zCO8aN); Aspen Institute, muy activo en el “México neoliberal itamita”, donde destacan Google y Bloomberg (http://goo.gl/oJXEkz); Brookings Institution, donde destellan AT&T y Microsoft (http://goo.gl/bYnBRb); Belfer Center for Science and International Affairs, vinculado a Harvard y al secretario del Pentágono Ashton Carter (http://goo.gl/YjWGGY); Heritage Foun­dation, ligado a Searle y al feroz comentarista Sean Hannity, de Fox News (http://goo.gl/a2dDyG); Center for American Progress, donde brillan Soros, Bank of America, Deloitte, Northrop, Walmart, Facebook, Time, Coca Cola, Apple, Visa y Blackstone (http://goo.gl/o1t7kv); Woodrow Wilson Center (http://goo.gl/bq3A19); Hoover Institution (http://goo.gl/ArxYPL); Carnegie Endowment for International Peace, vinculado a ExxonMobil, Chevron, BP, Pentágono, Departamento de Estado, Departamento de Energía, General Motors (http://goo.gl/7b2TIS), y Atlantic Council (http://goo.gl/ZbJBV6).

 

Los think tanks del “México neoliberal itamita” que alaba EU por convenir a los intereses unilaterales de sus trasnacionales –Comexi, Ceesp, IMCO, Cidac, Transparencia (sic) Mexicana (un seudópodo de la CIA, según Red Voltaire: (http://goo.gl/uum8BR): ¡todos los que promovieron la entrega del petróleo a las empresas anglosajonas!– son de carcajada y no resisten el análisis: guetos de propaganda barata de la plutocracia local/israelí/estadunidense. ¿Cuáles son los criterios de (s)elección? ¡Sepa Dios!

 

Obvio: no aparecen los centros de la UNAM ni la UAM ni el Poli, donde están concentrados los máximos pensadores del "México profundo".

 

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Lunes, 01 Agosto 2016 07:04

Marx llevaba bastante razón

Marx llevaba bastante razón

Como consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tienen en los mayores medios de difusión y comunicación, incluso académicos, en España (incluyendo Catalunya), el grado de desconocimiento de las distintas teorías económicas derivadas de los escritos de Karl Marx en estos medios es abrumador. Por ejemplo, si alguien sugiere que para salir de la Gran Recesión se necesita estimular la demanda, inmediatamente le ponen a uno la etiqueta de ser un keynesiano, neo-keynesiano o “lo que fuera” keynesiano. En realidad, tal medida pertenece no tanto a Keynes, sino a las teorías de Kalecki, el gran pensador polaco, claramente enraizado en la tradición marxista, que, según el economista keynesiano más conocido hoy en el mundo, Paul Krugman, es el pensador que ha analizado y predicho mejor el capitalismo, y cuyos trabajos sirven mejor para entender no solo la Gran Depresión, sino también la Gran Recesión. En realidad, según Joan Robinson, profesora de Economía en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y discípula predilecta de Keynes, este conocía y, según Robinson, fue influenciado en gran medida por los trabajos de Kalecki.

 

Ahora bien, como Keynes es más tolerado que Marx en el mundo académico universitario, a muchos académicos les asusta estar o ser percibidos como marxistas y prefieren camuflarse bajo el término de keynesianos. El camuflaje es una forma de lucha por la supervivencia en ambientes tan profundamente derechistas, como ocurre en España, incluyendo Catalunya, donde cuarenta años de dictadura fascista y otros tantos de democracia supervisada por los poderes fácticos de siempre han dejado su marca. Al lector que se crea que exagero le invito a la siguiente reflexión. Suponga que yo, en una entrevista televisiva (que es más que improbable que ocurra en los medios altamente controlados que nos rodean), dijera que “la lucha de clases, con la victoria de la clase capitalista sobre la clase trabajadora, es esencial para entender la situación social y económica en España y en Catalunya”; es más que probable que el entrevistador y el oyente me mirasen con cara de incredulidad, pensando que lo que estaría diciendo sería tan anticuado que sería penoso que yo todavía estuviera diciendo tales sandeces. Ahora bien, en el lenguaje del establishment español (incluyendo el catalán) se suele confundir antiguo con anticuado, sin darse cuenta de que una idea o un principio pueden ser muy antiguos, pero no necesariamente anticuados. La ley de la gravedad es muy, pero que muy antigua, y sin embargo, no es anticuada. Si no se lo cree, salte de un cuarto piso y lo verá.

 

La lucha de clases existe

 

Pues bien, la existencia de clases es un principio muy antiguo en todas las tradiciones analíticas sociológicas. Repito, en todas. Y lo mismo en cuanto al conflicto de clases. Todos, repito, todos los mayores pensadores que han analizado la estructura social de nuestras sociedades –desde Weber a Marx- hablan de lucha de clases. La única diferencia entre Weber y Marx es que, mientras que en Weber el conflicto entre clases es coyuntural, en Marx, en cambio, es estructural, y es intrínseco a la existencia del capitalismo.

 

En otras palabras, mientras Weber habla de dominio de una clase por la otra, Marx habla de explotación. Un agente (sea una clase, una raza, un género o una nación) explota a otro cuando vive mejor a costa de que el otro viva peor. Es todo un reto negar que haya enormes explotaciones en las sociedades en las que vivimos. Pero decir que hay lucha de clases no quiere decir que uno sea o deje de ser marxista. Todas las tradiciones sociológicas sostienen su existencia.

 

Las teorías de Kalecki

 


Kalecki es el que indicó que, como señaló Marx, la propia dinámica del conflicto Capital-Trabajo lleva a la situación que creó la Gran Depresión, pues la victoria del capital lleva a una reducción de las rentas del trabajo que crea graves problemas de demanda. No soy muy favorable a la cultura talmúdica de recurrir a citas de los grandes textos, pero me veo en la necesidad de hacerlo en esta ocasión. Marx escribió en El Capital lo siguiente: “Los trabajadores son importantes para los mercados como compradores de bienes y servicios. Ahora bien, la dinámica del capitalismo lleva a que los salarios –el precio de un trabajo- bajen cada vez más, motivo por el que se crea un problema de falta de demanda de aquellos bienes y servicios producidos por el sistema capitalista, con lo cual hay un problema, no solo en la producción, sino en la realización de los bienes y servicios. Y este es el problema fundamental en la dinámica capitalista que lleva a un empobrecimiento de la población, que obstaculiza a la vez la realización de la producción y su realización”. Más claro, el agua. Esto no es Keynes, es Karl Marx. De ahí la necesidad de trascender el capitalismo estableciendo una dinámica opuesta en la que la producción respondiera a una lógica distinta, en realidad, opuesta, encaminada a satisfacer las necesidades de la población, determinadas no por el mercado y por la acumulación del capital, sino por la voluntad política de los trabajadores.

 

De ahí se derivan varios principios. Uno de ellos, revertir las políticas derivadas del domino del capital (tema sobre el cual Keynes no habla nada), aumentando los salarios, en lugar de reducirlos, a fin de crear un aumento de la demanda (de lo cual Keynes sí que habla) a través del aumento de las rentas del trabajo, vía crecimiento de los salarios o del gasto público social, que incluye el Estado del bienestar y la protección social que Kalecki define como el salario social.

 

Mirando los datos se ve claramente que hoy las políticas neoliberales realizadas para el beneficio del capital han sido responsables de que desde los años ochenta las rentas del capital hayan aumentado a costa de disminuir las rentas del trabajo (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual” en Le Monde Diplomatique, julio 2013), lo cual ha creado un grave problema de demanda, que tardó en expresarse en forma de crisis debido al enorme endeudamiento de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares (y de las pequeñas y medianas empresas). Tal endeudamiento creó la gran expansión del capital financiero (la banca), la cual invirtió en actividades especulativas, pues sus inversiones financieras en las áreas de la economía productiva (donde se producen los bienes y servicios de consumo) eran de baja rentabilidad precisamente como consecuencia de la escasa demanda. Las inversiones especulativas crearon las burbujas que, al estallar, crearon la crisis actual conocida como la Gran Depresión. Esta es la evidencia de lo que ha estado ocurriendo (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015)

 

De ahí que la salida de la Gran Crisis (en la que todavía estamos inmersos) pase por una reversión de tales políticas, empoderando a las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital. Esta es la gran contribución de Kalecki, que muestra no solo lo que está pasando, sino por dónde deberían orientar las fuerzas progresistas sus propuestas de salida de esta crisis, y que requieren un gran cambio en las relaciones de fuerza Capital-Trabajo en cada país. El hecho de que no se hable mucho de ello responde a que las fuerzas conservadoras dominan el mundo del pensamiento económico y no permiten la exposición de visiones alternativas. Y así estamos, yendo de mal en peor. Las cifras económicas últimas son las peores que hemos visto últimamente.

 

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Publicado enEconomía
Culminó el primer Foro Nacional Financiero por la Paz de la Uneb.   Ideas, posiciones, aprendizajes.

Son 260.000 asesinatos, 45.000 desaparecidos, 6.8 millones de desplazados, 2.800 sindicalistas asesinados, infinidad de robos, torturas, violaciones, los que obligan a frenar el conflicto armado en Colombia. La manifiesta corresponsabilidad en esta tragedia por parte del sistema financiero colombiano obliga a pensar en soluciones desde el mismo sector que antes que víctima ha sido victimario por su activo papel en el empobrecimiento y sometimiento de la ciudadanía al capital financiero, así como por su activa labor en pro de la acumulación y el incremento de la desigualdad en el país. El Primer Foro Financiero por la Paz convocado por la Uneb, valioso escenario para el intercambio de ideas y posiciones de actores que conciben de forma diferente el desenvolvimiento del sector financiero en el post acuerdo.

 

 

Entre los días 19 y 20 de mayo se llevó a cabo el Primer Foro Nacional Financiero por la Paz en Bogotá. En el centro de convenciones G12 se reunieron líderes de sindicatos, de cooperativas, representantes de ONG's, ministros, parlamentarios, analistas políticos y académicos, para reflexionar en torno a la consecución y la construcción de la paz en Colombia. Alrededor de mil, fueron los participantes en el evento.

 

La Unión Nacional de Empleados Bancarios (Uneb) convocó este foro en búsqueda de consolidar otro escenario en el contexto de sus luchas por “[...] una política pública financiera democrática e incluyente que oriente el ahorro público de manera ‘virtuosa’ hacia el desarrollo sostenible del país, en provecho de los usuarios, promoviendo los derechos de los trabajadores, el bienestar de las familias y una economía fundamentada en los principios de justicia, igualdad y solidaridad”. A partir de la interpretación de las instituciones y del mismo sector financiero como “corresponsables del conflicto colombiano”, el foro buscó generar propuestas orientadas al periodo del post acuerdo en el que se propone un cambio de rol, una participación dinámica y asertiva del sector en el macro proceso social que comenzará a germinar una vez hayan sido pactados los acuerdos.

 

 

Diversos participantes, heterogéneas opiniones.

 

Sofía Trinidad Espinoza Ortiz, presidenta de la Uneb abrió el evento en la mañana del 19 de mayo con la ponencia principal de la jornada. Empezó por endilgar responsabilidades al proceso de financierización: “[...] está correlacionado con el período de mayor conflicto en la época moderna de Colombia. Los efectos generados por este proceso son factores determinantes en la guerra que se ha desarrollado en el país: el quebrantamiento del aparato productivo, los altos índices de intermediación, la exclusión crediticia, la concentración del ingreso, el aumento del desempleo y la pobreza, la exclusión, el alza en los homicidios y la precarización de los mercados de trabajo”.

 

Es por esta responsabilidad manifiesta que, según lo pronunciado por Sofía Espinoza: “En consecuencia, el sector financiero colombiano no puede estar ajeno a las preocupaciones y los retos orientados a lograr que las víctimas del conflicto colombiano conozcan la verdad de lo sucedido, reciban una respuesta o reparación integral y establecer una serie de medidas para garantizar el fin de los atropellos a la dignidad humana y prevenir o evitar que estos se vuelvan a cometer”. Y vincula a esta respuesta un proceso amplio de consulta y participación que debe ser llevado a cabo entre todos los ciudadanos y sectores sociales afectados e involucrados en el sistema financiero.

 

Esa verdad que debe ser conocida implica escandalosas cifras de afectados: ocho millones de víctimas (solo entre 1985 y 2015), 260.000 asesinatos, 45.000 desaparecidos y 6.8 millones de desplazados. A las que se suman el desangre y el sufrimiento de compatriotas producidos por grupos económicos locales y transnacionales, expoliadores de recursos naturales, latifundistas agropecuarios y propietarios del capital financiero.

 

En relación con estos últimos actores, precisó Sofía Espinoza en su intervención: “[...] el proceso de “financiarización” –iniciado en la década de 1970, potenciado por el modelo neoliberal en los años 1980 y consolidado durante la última década del siglo XX– ha contribuido al encumbramiento de la violencia, a debilitar la tasa de inversión productiva y a promover instituciones económicas extractivas, aumentar a la vez, la inflación, el desempleo, la precarización del mercado de trabajo y la flexibilidad laboral; ha conducido, también, a que los ingresos del trabajo progresen menos que las utilidades del capital, a llevar hasta los extremos la concentración de la riqueza y el ingreso, ha obstaculizado la reducción de la pobreza y la exclusión, despojado de sus viviendas a las clases populares y medias, animado la corrupción, la especulación, la cultura mafiosa y el lavado de activos, exacerbando los conflictos sociales, políticos, económicos y ambientales, y, de manera continua, desequilibrado las finanzas públicas y a la vez ha restado recursos a las políticas públicas de carácter social”.

 

Carlos Raúl Yepes, expresidente de Bancolombia, también trajo sus opiniones al foro donde fueron bien recibidas a pesar del perfil empresarial del orador. El empresario es integrante de la Agencia Nacional de Reintegración, del Departamento de Prosperidad Social, miembro de la junta directiva de Reconciliación Colombia, ha sido integrante de la Comisión de Paz e interlocutor en La Habana con los miembros plenipotenciarios de las Farc. Trayendo a colación estas afiliaciones y participaciones, el orador quiso resaltar su interés particular por el desarrollo de temas sociales en el país y su autoridad como exbanquero para hablar de rol del sector financiero en el escenario del post acuerdo.

 

Una de las propuestas de Yepes se basa en la implementación de una “Banca más humana” basada en los valores de respeto y confianza que fundamentaron el proyecto en Bancolombia, banco que limó asperezas con la sociedad interconectándose con los intereses de sus clientes. El esquema de “cobranza digna”, mediante el cual el banco empezó a aproximarse de una manera digna a los clientes para cobrar sus obligaciones, es una de las nuevas formas de esta banca. Los bancos deben tener un mejor trato con los clientes, propender por el crédito a bajos costos, por el desarrollo social, humano, económico, por la reintegración de excombatientes, por el cese de la guerra y por asumir con entusiasmo la nueva era de posibilidades que se abre.

 

A diferencia de Yepes, cooperativizar antes que financierizar fue la propuesta de Oswaldo Gómez Castaño, Gerente General de la Cooperativa Confiar. Señaló en su intervención: “Para el sector cooperativo de ahorro y crédito financiero, es relativamente fácil apostar [...] por el propósito de construir la paz [...] el papel de las cooperativas es servir a la comunidad, promover el ahorro en la ciudadanía y no el endeudamiento irresponsable [...] uno de los problemas más serios del sector financiero son los créditos de consumo que de alguna manera aumenta la capacidad adquisitiva de los/as ciudadanos/as, pero que en últimas no promueve la movilidad social y mucho menos disminuye la brecha social en el país que sigue siendo en América Latina el país más desigual después de Haití”.

 

Gómez Castaño se mostró desconfiado por el rol del sector financiero en el periodo del post acuerdo: “Además nos genera preocupación, cuando de manera insistente [...] los gobernantes de este país –en cabeza del presidente de la República– dicen que el modelo (financiero) no está en discusión. [...] Modelo en el que a partir de una falsa igualdad donde todos los pobres tenemos la posibilidad de acceder a teléfonos celulares –así no tengamos minutos– y no seamos sujetos de derecho a la educación, sino sujetos de créditos para poder estudiar”.

 

Similar posición tuvo la Jefa de Educación de la Cooperativa del Magisterio, Amanda del Socorro Rincón, para quien la alternativa al sector financiero tiene que ver con la cooperativización: “En los últimos 25 años “[...] se ha propuesto la economía solidaria y el cooperativismo en particular como un componente muy importante de la economía, la propiedad, las formas de generar riqueza y satisfacer necesidades, al elevarse al rango constitucional el principio del pluralismo [...] económico; reconociéndose, promoviéndose y protegiéndose institucionalmente tres formas de propiedad: estatal o pública, la privada capitalista y la solidaria o autogestionaria. Años caracterizados también por una expansión notable y una crisis profunda en el subsector de ahorro y crédito financiero [...]el propósito de las organizaciones solidarias del sector financiero [...] es contribuir al desarrollo del ser humano [...] se para la guerra pero el pueblo colombiano sigue con las mismas necesidades y los mismos sufrimientos”.

 

Clara López Obregón, Ministra de Trabajo, también estuvo presente en el evento, portando una elegante chaqueta azul que venía anunciando el distanciamiento discursivo y político de los tintes “amarillos” que se habían superpuesto a sus juveniles tonos rojos. La Ministra dirigió unas palabras de estímulo a la participación de los sindicatos en el proceso de paz, prosiguió señalando los “beneficios económicos” de la paz estimados por el DNP en 1.1 y 1.9 puntos porcentuales adicionales anuales de crecimiento del PIB, marco en el que se mueve lo que ella denomina la posible “contribución del sector financiero” al proceso de implementación de los acuerdos y de la ampliación de la presencia del Estado en Colombia, exigida en el post conflicto.

 

Llevar al Estado a todo el territorio nacional fue uno de los ejes centrales del discurso de la Ministra del Trabajo: “Llevar al Estado a todos los confines implica llevar todos los servicios públicos, complementar lo que ha sido la presencia de la Fuerza Pública como única presencia estatal en muchos municipios de Colombia con la inversión pública, la inversión social en infraestructura, en carreteras, en llevar los puestos de salud, las aulas, las escuelas, los continentes de ingenieros, de trabajadores sociales, de trabajadores de la salud [...]”.

 

Pero el Estado no irá solo. Según clara López, “[...] esa presencia del Estado tiene que ir acompañada de una presencia de la política empresarial y de la política financiera para complementar los servicios públicos con los servicios económicos básicos para la generación de empleo y de empleo en el campo, de ahí que la bancarización se constituye en uno de los elementos clave, porque uno no pude pensar que va a tener un desarrollo económico efectivo en los campos sin una inclusión financiera, con la profundidad que se requiere, que es no solamente cuentas bancarias, cuentas de ahorro, sino, principalmente, acceso al crédito productivo”. Inclusión financiera, democratización del crédito y enfilar las ramas productivas en el agro para generar condiciones son las herramientas que propone para fundamentar una base material real para construir una economía viable para el sector campesino y empresarial. Crédito y ahorro en el sistema financiero, herramientas fundamentales para López Obregón, así como la ampliación de la cobertura bancaria en la ruralidad, claves en el proyecto del post acuerdo.

 

Con abucheos y consignas contra la nueva reforma tributaria fue recibido el ministro de hacienda y crédito público, Mauricio Cárdenas. El Ministro señaló la importancia de que en todos los municipios del país exista cobertura financiera garantizada por la existencia de al menos un corresponsal bancario, el hecho que el 75 por ciento de la población adulta tuviera algún producto bancario, la expansión del microcrédito, la aparición de un nuevo tipo de intermediario financiero orientado al segmento informal de la población (sociedades especializadas en depósitos y pagos electrónicos). Este es, según el Ministro de Hacienda, el país que encontrará “la paz”, un “país donde la agenda de inclusión financiera ha sido exitosa”.

 

El post acuerdo traerá consigo grandes posibilidades, según Cárdenas: “La paz no solo va a mejorar la calidad de vida de todos los colombianos, nos va a dar la seguridad, nos va a permitir que tengamos una sociedad en mayor armonía, una sociedad más prospera, una sociedad que al mismo tiempo va a lograr que podamos tener un país donde se protegen más todos los derechos humanos, además de eso la paz va a tener un gran rédito económico, un gran beneficio económico, nosotros tenemos cálculos de que con la paz el ingreso de los colombianos va a aumentar en como mínimo un 1% adicional por año por encima de lo que ha sido el crecimiento vegetativo del país en las últimas décadas”.

 

Los motivos por los que va a registrarse este crecimiento económico, de acuerdo al Ministro son: 1. vamos a poder aprovechar mejor sectores de la economía que han estado deprimido (sector agropecuario, turismo). 2. La paz va a permitir que haya más inversión, “Hay muchos inversionistas que están esperando que esto se dé para volcarse sobre Colombia, para venir a hacer inversiones sobre Colombia”. “¿Cuál es el papel del sistema financiero en todo esto?”, pregunta Mauricio Cárdenas.

 

En consonancia con López Obregón, el Ministro cree en financiarizar, en la utilidad de este sistema para irrigar recursos a las zonas afectadas por el conflicto (víctimas y desmovilizados), la utilidad del mismo sistema como asegurador del crédito de las personas, en sus palabras: “[...] la forma en la que podemos mejorar las condiciones de vida de millones de compatriotas que viven en zonas afectadas por el conflicto donde hay grandes necesidades económicas es asegurando el acceso al crédito [...] lo primero que tenemos que hacer en el proceso de implementación de los acuerdos de paz, de reivindicación de los colombiano en esa zona es ofrecerles crédito, convertirlos en sujetos de crédito en condiciones que sean atractivas [...], la agenda de paz es la agenda de acceso al crédito [...]”. Destacarlo, darle cada vez más importancia, buscar las respuestas del post conflicto en el sistema financiero, es la propuesta del Ministro de Hacienda y Crédito Público.

 

Julián Arévalo, asesor del alto comisionado de paz, boga por la modificación de las condiciones territoriales para evitar los ciclos de violencia en que nos hemos visto como sociedad. Para cerrar los ciclos de violencia hay que impulsar las transformaciones territoriales donde la ciudadanía juegue un papel fundamental. El asesor manifestó, “Aquí no se trata, como se dice en algunos textos, de llevar el Estado al territorio y de imponer cosas en ellos, sino que tiene que ser la ciudadanía la que activamente lidere estos cambios en los territorios”.

 

Lo dicho en La Habana, corresponde, según Arévalo, al “qué” de la implementación, pero es en las comunidades donde se decide el “cómo”, se está apostando a unas transformaciones en los territorios a partir de espacios de participación ciudadana. Se espera que esta participación ciudadana contribuya junto a los replanteamientos en la relación del Estado con los ciudadanos, de la misma manera que a la construcción de confianzas en los territorios a consolidar lo que ha sido denominado conceptualmente como “paz territorial”. Al menos en términos discursivos, esta posición proporcionaría la posibilidad de que los habitantes de los espacios de paz y reintegración decidieran sobre un eventual proceso de reintegración o no. Está por verse.

 

En la tarde del 19 de mayo, habló el analista político mexicano Alfredo Jalife Rahme. Se refirió al contexto financiero internacional al que se articulan los países latinoamericanos: “El mundo no sale de la crisis financiera de 2008. De la mano de los créditos internacionales están los intereses geopolíticos. En el mundo hay 13 bancos de Wall Street que controlan la mayor parte de las trasnacionales del mundo y a la vez controlan a los países en vías de desarrollo. Por eso cuando vemos de cuales instituciones llegan las ayudas para este acuerdo de paz, vemos que todas son manejadas por E.U; entendemos que la paz es patrocinada por ellos. Los países de Sur América están entrando en un neo-monroísmo neoliberal. Debido a la inexperiencia financiera, los países latinoamericanos pierden contra las potencias, y así seguirá siendo en un mundo regido por el modelo financiero, a menos que adquieran mejores conocimientos”.

 

También hizo lo propio con el sector financiero local en el periodo del post cont acuerdo: “El rol a desempeñar por parte del sector financiero es [debería] hacer veeduría por el buen uso de la riqueza nacional, evitar que continúe el enriquecimiento de la plutocracia, evitar que el dinero siga siendo manejado únicamente por la banca tradicional. En ese contexto de paz promotor de la inversión extranjera se corren grandes riesgos con el deterioro del patrimonio público porque, al fin y al cabo, lo que buscan al invertir es apropiarse de las empresas nacionales. En el caso de Ecopetrol, para poder solventar el déficit es necesario que vendan parte de sus activos, la joya de la corona: Refinería de Cartagena. y obviamente la minería, especialmente el oro y de igual forma la agricultura”.

 

Serias preguntas del analista mexicano a la tesis de la bancarización y financiarización en sectores emergentes y zonas de paz propuestos por empresarios y el Gobierno colombiano, realidad que pretende ser incuestionable, estrategia univoca e irrefutable para el crecimiento económico y el desarrollo en los años venideros. Pero, opina Jalife que la naturaleza del sector financiero es predatoria, están acostumbrados a ganar el mayor margen, acumular excesivamente, a crecer indefinidamente, y así seguirá siendo en cualquier otro periodo y en cualquier otro contexto donde tengan participación.

 

El Representante a la Cámara por el Polo, Alirio Uribe, hizo algo de memoria. Citando a Joseph Stiglitz –Premio Nobel de economía se cuestionó: “¿Cómo es posible que en Colombia, en el marco de un conflicto armado, se mantuviera una tasa de crecimiento del PIB del 5 por ciento. Tuvimos un modelo de desarrollo criminal, el crecimiento económico se daba de la mano de la violencia del desplazamiento, del asesinato, de la violación de mujeres, de masacres; un modelo de desarrollo de la mano de la violencia y del despojo. [...] el sector financiero tuvo, durante eta época de conflicto utilidades billonarias, de ahí que los índices Gini para medir la desigualdad en la distribución de la tierra y de la riqueza sean mayores del 50 por ciento”. El modelo económico colombiano está centrado en la extracción de materias primas, la concentración del sector agroindustrial y en la financiarización de la economía”.

 

El mismo sector económico que pretenden argumentar como el redentor del post acuerdo, fue el que se enriqueció por cuenta del sufrimiento de los colombianos. Así lo ilustró Uribe: “Se creó un concepto de banca central pensando en la inflación y no en la creación de empleo; en un esquema para aumentar las tasas de interés, no para incrementar el poder adquisitivo de los colombianos, sino para aumentar la rentabilidad financiera de los bancos. Allí se hicieron reformas a la salud para hacer del derecho a la salud y a la seguridad social un negocio jugoso para el sector financiero”.

 

León Valencia, analista político e investigador, también hizo presencia en el foro financiero convocado por la Uneb. Valencia no se refirió al sector financiero, manifestó sentirse contento porque los sindicatos del sector financiero hayan llegado a la conclusión de que va a haber un acuerdo de paz, de que es importante empezar a hablar de post conflicto, que es importante hablar de futuro. Sin embargo hizo duras críticas al sindicalismo colombiano: “Nosotros hicimos una investigación sobre el sindicalismo asesinado: 2.800 sindicalistas, gente vinculada al sindicalismo muerto en este conflicto, asesinado en este conflicto. En los años 90 y a principios de este siglo la Escuela Nacional Sindical hizo la estadística, teníamos, nosotros, los sindicalistas colombianos, el 63% de los sindicalistas muertos en el mundo. Es una vergüenza para le país, pero es una vergüenza para el sindicalismo que no sea interlocutor de las negociaciones de La Habana, es una vergüenza eso que no sea un interlocutor privilegiado, que no haya estado presente para reivindicar la memoria de todos los que han muerto en el sindicalismo colombiano, que solo se haya dispuesto a construir la memoria del sindicalismo en Colombia”.

 

Además recordó otros de los objetivos de los sindicatos: “Tenemos derecho a construir democracia, a participar en política, tenemos derecho a ser algo distinto en este país. Esa es la causa principal de las muertes, pero ¿eso no está ligado a la lucha sindical? ¿Acaso la lucha por la democracia no es una lucha sindical? ¿Acaso la lucha sindical es una lucha solo por los salarios? No, la lucha por la democracia es la principal tarea del sindicalismo, la participación política es la principal tarea del sindicalismo, ahora en el post conflicto hay que salir a ganarle a la ultraderecha el plebiscito, hay que salir a ganarle la refrendación, a construir partido político a las guerrillas que vienen a la vida civil”.

 

 
La realidad en pugna.

 

Entre las lecciones del Primer Foro Nacional Financiero por la Paz desarrollado en Bogotá se encuentra el reconocimiento del periodo del post acuerdo como un periodo histórico al que estamos a punto de desembocar, periodo con realidades en pugna por la contraposición de posiciones que versan sobre la estrategias que deben implementarse para reconfigurar escenarios locales cuando comiencen a implementarse los acuerdos de La Habana y posiblemente los propios con la guerrilla del Eln.

 

La estrategia del Gobierno y de sectores afines es clara: su punta de lanza, la profundización de la bancarización y financiarización del país a partir de la penetración en zonas esquivas al capital financiero, el incremento de los negocios de la banca a partir de la proliferación de créditos blandos en el escenario del post acuerdo, el neoliberalismo económico y político basado en la trasferencia de responsabilidades sociales a los ciudadanos y el subsecuente apoyo a las estrategias de emprendimiento en los mismos.

 

Por otra parte se anteponen a este discurso los de quienes hacen memoria de las responsabilidades, así como explican el funcionamiento y las ambiciones propias del funcionamiento del sector financiero local, regional y mundial. La alternativa al paradigma de la bancarización y financiarización se encuentra en la cooperativización, en la proliferación de las economías solidarias, en una mayor participación de las asociaciones sindicales en la construcción de paz y país.

 

Estrategias contrapuestas que no parecen querer negociar axiomas y fundamentos. La diferencia de poderes y de intereses es evidente entre las posición del Gobierno y la posición de Ong, cooperativas, sindicatos, académicos, políticos y analistas. Postura que tiene la ventaja evidente de construir una alternativa sobre el reconocimiento de los vicios intrínsecos al funcionamiento del sistema financiero nacional (corresponsable del conflicto armado en Colombia), el mismo que ahora pretende usarse para solucionar las conflictividades sin depurar los algoritmos de sus operaciones de ganancia y acumulación.

 

 

 

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Miércoles, 28 Octubre 2015 20:01

La vitalidad del impacto local

La vitalidad del impacto local

Numerosas revoluciones locales están teniendo lugar permanentemente en el mundo hoy en día. A nivel de intercambios académicos, artísticos o culturales, o bien a nivel de una ingente producción local de reflexiones, pensamientos y estudios.

 

En ecología, las escalas en orden descendiente son la biosfera, los ecosistemas, los biomas, la ecología de paisajes y los hábitats. Para los sistema vivos, los fenómenos más acuciantes suceden a nivel de sus hábitats. Análogamente, en meteorología, cabe distinguir en general los climas y temperaturas, pero cualquier persona conocedora sabe que los acontecimientos verdaderamente significativos acontecen a nivel de los microclimas. Es aquí en donde emergen y se expanden los más fabulosos fenómenos que ocupan a los meteorólogos.


Pues bien, basta con algunos viajes caprichosos alrededor del mundo, o con una buena lectura, para comprobar una magnífica vitalidad de pensamiento, ciencia y cultura a nivel local, de un lugar a otro, de una latitud a la siguiente.


En efecto, numerosas editoriales locales, o también numerosas publicaciones de universidades en un país o en otro, en una región u otra, da muestra de una producción apasionante de pensamiento, reflexión, análisis y crítica con un evidente impacto inmediato local y, en el mejor de los casos, regional. Y, sin embargo, a nivel nacional, internacional o mundial, esa vitalidad local pasa desapercibida y, finalmente, ignorada, como inexistente.


La inmensa mayoría de tirajes universitarios e independientes rondan las centenas de ejemplares. Incluso en los Estados Unidos, los tirajes universitarios son generalmente del orden de 1000 ejemplares por título. Se busca, con diversos criterios, consumos locales, y al cabo, regionales o nacionales. Los editores, habitualmente conservadores, apuestan a un mercado fijo, o al menor de los riesgos en las inversiones. Esta es, sin lugar a dudas, la principal motivación de los tirajes locales, libros, revistas y demás.


Sólo las grandes trasnacionales de la cultura le apuestan a varios miles de ejemplares, y poseen sus propios circuitos de promoción y circulación. A decir la verdad, estadística y culturalmente hablando, las ediciones de las grandes industrias de la cultura constituyen la excepción. Una notable excepción, a decir verdad. Pues la norma es la existencia de autores, pensadores, científicos y artistas de impronta local; en cada caso.


Hace poco leía en Researchgate (un portal académico; o también una de las más importantes redes sociales de académicos en el mundo), que un profesor de Indonesia con frecuencia es invitado por universidades de Nyanmar, Vietnam, Laos, Tailandia, Cambodia y Laos a dictar cursos y conferencias. En otro espectro, por ejemplo, algún prestigioso investigador o autor latinoamericano es invitado con frecuencia a países como Costa Rica, México, Perú, Ecuador, Venezuela y San Salvador. En otro espectro del mapamundi, un prestigioso investigador nigeriano es invitado con frecuencia a participar en eventos académicos y culturales a países como Camerún, Benin, Togo, Ghana, Costa de Marfil, o Gabón. Pues bien, sin duda alguna, los tres profesores, desconectados entre sí, observan el mismo fenómeno que aquí comentamos.


Tres ejemplos conspicuos de tres fenómenos similares de escala local, o regional; según se mire.


La vitalidad local es, asimismo, una enorme dinámica regionalmente concentrada. Se requieren varias circunstancias para que un texto sea traducido a otros idiomas, eufemísticamente llamados mayores o menores. Las traducciones contribuyen mucho a des–localizar el pensamiento y la vida. Y, sin embargo, el gran catalizador de la cultura y la vida es, hoy por hoy, internet.


Un texto o una obra subida a la web se hace virtualmente inmortal. En contaste con la fabulosa producción local impresa a nivel local en numerosos lugares. Internet permite romper la vieja clasificación de las ciencias sociales del siglo XIX entre geografía e historia. Al fin y al cabo, la propia noción de "cultura" remite siempre a experiencias locales, particulares, concretas. La "cultura" es un concepto conservador por particularista. El polo a tierra, en cada caso, de la experiencia humana.


Numerosas revoluciones locales están teniendo lugar permanentemente en el mundo hoy en día. A nivel de intercambios académicos, artísticos o culturales, o bien, igualmente, a nivel de una ingente producción local de reflexiones, pensamientos y estudios. Se trata de revoluciones que pasan desapercibidas ante la gran mirada superficial de los grandes medios de comunicación masivos. Que siempre tienden a uniformar el mundo y la realidad, a verlos como acontecimientos planos y lineales.


En contraste, la vitalidad local en cada caso es la evidencia de que, análogamente a lo que enseña la geología, los movimientos telúricos siempre acontecen a nivel local, y que lo verdaderamente significativo de los mismos son las réplicas que tienen o pueden tener. Las réplicas y no la fuerza. Las consecuencias y no el primer impacto.


Ahora bien, ¿qué es lo que hace de un texto, un libro o una obra un acontecimiento de orden internacional o mundial? Esta pregunta no tiene una única respuesta. Sin embargo, con seguridad, se trata de las redes, conexiones y repercusiones que, siempre desde la esfera local, tiene o puede tener en otras esferas, redes, lugares y momentos.


Para el autor, se trata, siempre, de una apuesta. En ocasiones, una intuición. Desde luego que van habiendo indicios en el camino. Como quiera que sea, actuamos a nivel local, en ocasiones, con desconocimiento del espectro global del mundo, o bien, igualmente, por momentos, como una apuesta de un impacto mayor. Hoy por hoy se distinguen dos niveles: el impacto social y el impacto científico. El primero apunta exactamente a las expresiones locales que aquí consideramos. ¿El segundo? Bueno, es el objeto de otro texto aparte.


En cualquier caso, los microclimas y los hábitats: las raíces de la acción local.

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El presidente Correa busca apoyo académico en Estados Unidos

Rafael Correa visitó este miércoles Harvard para hablar del "sueño ecuatoriano" que se ha alcanzado dentro del proceso político conocido a nivel interno como Revolución Ciudadana. La charla magistral llamada "Development as political process: The ecuadorian dream" duró poco menos de una hora y fue uno de los eventos más importantes dentro de la gira por Estados Unidos que hace el presidente ecuatoriano desde el pasado 8 de abril.

 

Boston ha sido la primera parada de Correa y su comitiva, pero también visitarán New Heaven y Nueva York, donde se reunirán con la comunidad ecuatoriana que reside en esa ciudad y cerrará su periplo el próximo 12 de abril. La última vez que el mandatario ecuatoriano pisó suelo estadounidense fue en 2011, cuando viajó para promocionar la iniciativa Yasuní-ITT ante la Organización de las Naciones Unidas y otros foros. Esta vez el motivo es dar a conocer la ciudad del conocimiento Yachay y allanar el camino de futuras alianzas académicas con las universidades de Harvard, Yale y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). La agenda del presidente Correa, sin embargo, no incluye entrevistas con autoridades.


La visita al Media Lab del MIT fue una cita clave porque se busca firmar un convenio para la transferencia de tecnología y facilitar el acceso de estudiantes ecuatorianos a este espacio que impulsa proyectos de investigación para el bienestar del ser humano. René Ramírez, Secretario Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, y Héctor Rodríguez, gerente de Yachay, se reunieron el martes con el fundador y director de este laboratorio de innovación, Nichols Negroponte.


La charla magistral de Correa en Harvard empezó con el usual inventario de éxitos económicos que ha alcanzado Ecuador durante su presidencia: la disminución de la pobreza y aquel 1,3 millones de ecuatorianos que dejaron de ser pobres, la tasa de crecimiento de 4,2 que tiene el país, el sueldo digno que perciben los trabajadores (340 dólares) y que es el más alto en la región andina, el Latinobarómetro que ubica a Ecuador en el primer lugar en cuanto a satisfacción de vida, entre otros indicadores. Luego habló del "orden mundial inmoral" y criticó que los países ricos privaticen el conocimiento que generan, mientras que los países en vías de desarrollo poseen bienes como los ambientales por los que nadie paga. Esta idea ya la esbozó en el discurso inaugural de Yachay y dijo que si fuera lo contrario, las naciones ricas ya hubieran invadido a las pobres para hacerles pagar una compensación por los bienes ambientales. Mencionó a los medios de comunicación para decir que son estos los únicos que hablan de tiranías en su Gobierno y terminó hablando de Abraham Lincoln, que es considerado el mejor presidente estadounidense, aunque sus contemporáneos lo tacharon de tirano, déspota, fanático y loco por su noble lucha para abolir la esclavitud.
Esto fue lo mismo que escribió en un artículo de opinión que publicó el miércoles el periódico The Boston Globe, donde señaló también que admira la habilidad para innovar y el espíritu de lucha que tienen los norteamericanos, su sistema de educación y la prestigiosas universidades.Correa es fruto de una de ellas, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde obtuvo el grado de PhD en 2001. Él mismo en varias ocasiones se ha llamado a sí mismo como un "Chicago boy" (como se llamó a la generación de economistas de corte neoliberal), una expresión que fue complementada por Hugo Chávez quien solía llamarlo: "un Chicago boy de la izquierda".


La conferencia magistral fue comentada en Quito, en un acto que organizó la Universidad Pontificia Católica del Ecuador y la Secretaría Nacional de Comunicación. Carlos Marx Carrasco, uno de los ministros de más largo aliento dentro del Gobierno de Correa, dijo que ninguno de los logros que reseñó el presidente en Harvard ha sido al azar y que todo ha sido fruto de diseñar políticas públicas para los 15 millones de ecuatorianos. El historiador Juan Paz y Miño resaltó la importancia de que un presidente ecuatoriano de lecciones sobre la nueva izquierda en América Latina en una universidad tan prestigiosa como Harvard. El presidente ecuatoriano hará una segunda gira este mes, el próximo 23 de abril estará en España para recibir un doctorado "honoris causa" otorgado por la Universidad de Barcelona y luego se dirigirá a Madrid y Génova, donde se reunirá con la colonia ecuatoriana. Posteriormente, el 27 de abril estará en Roma donde participará en la canonización del Papa Juan XXIII.

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Frenan investigación de nueva vacuna contra malaria: Patarroyo

La gran mayoría de las vacunas para combatir enfermedades infecciosas son de tipo biológico y se desarrollan con una metodología creada hace más de 130 años. Sin embargo, Manuel Elkin Patarroyo, director de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia, trabaja en un nuevo tipo de vacunas: las sintéticas. El Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 1994 explicó lo anterior en una conferencia de prensa en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN.


Manuel Patarroyo creó hace 27 años la primera vacuna sintética, cuya patente entregó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la tiene engavetada, según comentó. Ahora trabaja en el desarrollo de una vacuna química contra la malaria que, señaló, es el principal problema de salud pública del mundo, ya que al año infecta a más de 200 millones de personas y mata a 1.2 millones.
Molécuas neutralizadoras

Para crear anticuerpos las vacunas biológicas usan todo el virus, la bacteria o el parásito muerto o desactivado para inyectarlo en el torrente sanguíneo. Hay otras técnicas en las que se emplean fragmentos del ADN que codifican ciertas proteínas, lo cual también se inyecta en el cuerpo del paciente. Las vacunas sintéticas del equipo que encabeza Patarroyo son moléculas diseñadas para neutralizar los mecanismos químicos que los agentes infecciosos utilizan para adherirse a los glóbulos rojos.


Fue en 1980, luego de trabajar en Estados Unidos junto al Premio Nobel Bruce Merrifield y el destacado inmunólogo Henry Kunkel, contó Patarroyo, cuando se me ocurrió que las vacunas se pueden hacer conociendo las características químicas de las moléculas del parásito y con eso nos fuimos a vacunar monos (contra la malaria) a la mitad del Amazonas.


Estos animales le han acarreado problemas. Luego de que consiguió la primera vacuna, Patarroyo continúo sus investigaciones para encontrar una nueva forma de hacer vacunas para combatir enfermedades transmisibles, como la malaria, y siguió ensayando en monos. Ahora unos ecologistas que me están acusando no de matarlos, no de hacerles daño, sino de traerlos ilegalmente del otro lado del río.


El laboratorio donde trabaja el científico se encuentra en la zona de la selva donde colindan las fronteras de Colombia, Brasil y Perú. Según explicó, algunos de los monos utilizados en sus investigaciones fueron traídos de las selvas de Brasil (a 300 metros del laboratorio) y de Perú (que está a 320). Me acusan de traerlos del otro lado de la calle, indicó.


Las autoridades colombianas han fallado en su contra y por ello las investigaciones sobre la vacuna llevan tres años detenidas.
Hasta ahora las pruebas indican que esta segunda vacuna contra la malaria es efectiva en animales; sin embargo, aún hacen falta investigaciones para poder utilizarla en humanos.


Sin interés lucrativo


Elaborar cada dosis cuesta, según el científico, 10 centavos de dólar. Sin embargo, explicó que hasta ahora los laboratorios farmacéuticos con los que ha tenido contacto argumentan que la producción de la vacuna costaría 150 dólares por dosis. Señaló que esta vez no cometería el error de entregarle la patente a la OMS, pues no sucedió nada con la vacuna anterior.


Su intención, dijo, no es hacer dinero con esta vacuna. A nosotros nos pagan bien por las investigaciones, así que buscará la forma de hacerlas llegar a los lugares donde se necesitan. En estas investigaciones, comentó, Colombia ha invertido no más de 50 millones de dólares en 35 años para esta vacuna, contra los 15 mil millones invertidos por otros grupos en su búsqueda.


El médico participará en el 13 Congreso Internacional de Parasitología organizado por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Sociedad Mexicana de Parasitología, el cual se celebrará en agosto en la ciudad de México. Ahí impartirá su conferencia magistral Las nuevas vacunas, donde presentará su trabajo, el cual podría servir para atacar otras enfermedades infecciosas e incluso algunos tipos de cáncer, explicó.

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“El sistema escolar es la puerta de los derechos”

Un argentino será el nuevo secretario ejecutivo de una de las redes de investigación más grandes del mundo, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Lo eligieron el jueves a la mañana directores de centros de toda América latina. En el pase de mando, Pablo Gentili le dijo a quien le daba el bastón: “Cuando sea grande yo quiero ser como Emir Sader”.

 

Gentili es un investigador especializado en educación de 48 años que se define como “hincha de Gimnasia y Esgrima emigrado a un país tropical”. En 1992 se fue por seis meses a Río de Janeiro y se quedó. Es director de Flacso Brasil y hasta ayer era secretario ejecutivo adjunto de Clacso con Sader, que es un carioca de Río de Janeiro capaz de hablar en porteño perfecto mientras ejerce una de sus pasiones: formar gente.

 

Gentili vivió el jueves el mejor momento que puede pasar un presidente o un secretario de Clacso. El momento de los abrazos tras una asunción es irrepetible. En este caso, además, es una asunción votada, porque los directores tienen mandato y votan.

 

“Es un reconocimiento personal muy importante si pienso en el peso que tienen los que me antecedieron”, dijo Gentili a Página/12 en una brecha entre abrazo y abrazo. “Emir Sader, Atilio Boron y Aldo Ferrer. Los tres tuvieron y tienen un gran papel en el debate intelectual latinoamericano. Nada de lo que se escriba sobre el pensamiento social podrá obviarlos. Yo podría decir que es una responsabilidad grande cargar con ese legado, pero también digo que es un orgullo.”

 

El nuevo secretario remarcó que Clacso es, además de grande, “una red muy integrada”, porque “la gente se conoce, se encuentra, planifica y quiere hacer cosas con los demás”. Y agregó: “No es una institución donde funciona una relación piramidal de pedido de recursos o de autoridad política. Pero además Clacso es un espacio de izquierda plural”.

 

–¿Dicho así, abiertamente?

 

–Sí. En Clacso mantenemos muy firmes ciertas convicciones que hoy en América latina son fundamentales y que se reflejan en algunos gobiernos. En una época fue una trinchera del pensamiento social alternativo. Hoy es un gran espacio de diálogo y de formulación de alternativas incluso con –y junto a– gobiernos. Somos independientes y autónomos, pero tenemos compromisos en los procesos de cambio de la Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Venezuela y Ecuador. En esos gobiernos hay compañeros que han estado en Clacso y nos preguntan y nos interpelan. Al mismo tiempo criticamos, defendemos y tratamos de preservar nuestro espacio.

 

–Emir Sader dijo a Página/12 que los intelectuales de América latina no son contemporáneos de los cambios políticos, que están por detrás.

 

–Sin lugar a dudas hace décadas el campo intelectual parecía ser más imaginativo y creativo que hoy, justo cuando hay gobiernos populares, democráticos o progresistas que a veces parecen más osados que ellos. Hacen cosas que a veces los intelectuales ni propusieron. Los intelectuales de izquierda no siempre están a la altura de las provocaciones de los gobiernos. Tenemos que generar espacios de diálogo mayor entre gobiernos y el campo intelectual progresista porque hay una gran contribución que las ciencias sociales pueden hacer a los gobiernos. Ahora, a la vez los gobiernos no siempre están preparados para escuchar. Por eso hay que construir un vínculo que será positivo para los dos sectores. Las universidades mejoran cuando son interrogadas, provocadas. Incluso sucede cuando hay gobiernos de derecha. Pasa con Sebastián Piñera en Chile. La universidad es interpelada a producir conocimientos que permitan resistir esas políticas. La provocación se genera cuando nos estimulan a pensar e intervenir. Se trata de construir un vínculo que permita que las universidades sigan siendo críticas en el diálogo con el poder político y que los gobiernos democráticos la aprovechen.

 

–¿En qué áreas los gobiernos desaprovechan a los intelectuales?

 

–Cito mi área, la de educación. Puedo decir que ahí América latina es la región más avanzada del mundo en términos de producción académica e intelectual. Tenemos los mejores intelectuales sobre política educativa y formación de profesores. Pero nuestros gobiernos siguen muy presos de una camisa de fuerza que heredaron de los gobiernos neoliberales y a veces tienen miedo de ampliar el debate público más allá de temas como la educación para el mercado de trabajo o las pruebas estandarizadas. Hay un cierto desajuste entre el gran avance educativo y cómo se presenta la política educativa a la sociedad. Nuestros gobiernos ampliaron el derecho a la educación, pero son culpabilizados por los resultados y los estándares. Es necesario mostrar que aunque salgamos en los últimos lugares de la prueba Pisa, la calidad educativa mejoró en la Argentina. Y lo mismo en Brasil. Y en Venezuela.

 

–¿En qué mejoró?

 

–Se amplió la esfera pública de la educación. ¿Por qué hay que entrar en la discusión sobre si figuramos en el puesto 78 o en el 79? La calidad educativa hoy tiene que ser medida en términos de derechos y no sólo en términos de resultados de aprendizaje, aunque éstos, aclaro, son importantísimos. En Brasil ocurre hoy lo mismo que pasó en la Argentina con el peronismo. Los gobiernos de Lula y Dilma estimularon el acceso de los pobres a la universidad. Más de un millón y medio de jóvenes entraron a la universidad como primera generación en sus familias. Esos jóvenes ya piensan que sus hijos van a poder estudiar. ¿Hace veinte años quién escuchaba decir eso a los jóvenes negros? Ahora los más pobres sueñan con derechos que van a ejercer. No queremos ser como Finlandia, y no hablo en contra de Finlandia sino que preciso nuestra realidad. Quiero que los más pobres tengan derechos. Y el sistema escolar es la puerta de los derechos, porque forma ciudadanos combativos con otros derechos. No se van a conformar. Van a exigir, entre otras cosas, mejores universidades que las que les tocan hoy a los pobres. Puedo darles el mismo texto a un finlandés, a un coreano y a un jujeño. Pero antes de medir su comprensión tengo que pensar hace cuánto existen libros en la casa de cada uno. Y hace cuántos años tienen condiciones de vida que les permitan leer. Paulo Freire puro. Que los propios ciudadanos se apropien del mundo mediante la lectoescritura. La simple posibilidad de que los pobres tengan acceso a un libro hoy es un acto revolucionario.

 

–¿Por qué circula la obsesión por los rankings?

 

–Es la gran dictadura sobre la educación en América latina. No participan los países latinoamericanos en la elaboración de rankings, pero los países latinoamericanos se tratan de reflejar. Si yo abro las puertas de la universidad a miles de jóvenes, estoy elevando la calidad. Enseñar bien a 20 tipos con un presupuesto 200 veces superior es fácil. Hoy el gran desafío de las universidades es incluir. Hay miles de jóvenes afuera. La universidad argentina tiene déficit, pero la gran conquista fue democratizar. Chile es privatizado y elitista y Brasil está dejando de ser público y elitista. La UBA tiene que mejorar, las universidades nacionales también, pero para ser mejores también en inclusión.

 

–Los investigadores se quejan de las formas de evaluación del trabajo intelectual.

 

–En la academia también vivimos la dictadura de las clasificaciones. ¿Cómo medir la producción académica e intelectual de una persona? La Enciclopedia Latinoamericana que fue editada en libro y Página/12 publicó en suplementos en el ranking de un académico vale lo mismo que un pequeño libro. Busquemos otras mediciones. Midamos el impacto: para qué sirve lo que hacen las universidades. Por ejemplo, la extensión junto a movimientos sociales también es calidad académica. La universidad no puede ser un centro de venta de servicios o un mecanismo de difusión cultural o artística que haga lo mismo que la industria cultural convencional. En América latina hay muchísimos proyectos de extensión universitaria que se inspiran en algunos que hubo en la Argentina, de llevar la universidad a las comunidades populares y traer las comunidades populares a la universidad.

 

–¿Vale lo mismo una obra en soporte de papel que en Internet?

 

–En las mediciones que estoy cuestionando hay una gran distorsión que incluso banaliza la producción académica. Clacso trabajó para que las obras publicadas valieran igual en Internet que en libros. Todos los académicos sociales están financiados por los Estados. Incluso por los Estados más reaccionarios. Entonces, todo lo que tiene financiamiento estatal tiene que tener acceso público. Y esto no va contra el derecho de quien trabajó a su propiedad. Es ridículo que valga menos un trabajo en Internet. Es no tener en cuenta que en Internet, por masividad, soy más evaluado, más criticado, más fiscalizado y, obviamente, más aprovechado. Las universidades mejor medidas debieran ser las que más abren su producción.

 

–¿Es un pedido de ranking?

 

–No, no quiero más rankings. Digo que los rankings no son inocentes. No son un espejo de la realidad que hace que el que no se mira en ellos es porque no se quiere ver. Solo aparecen dos buenas universidades, la UNAM de México y la de San Pablo. Entonces, ¿de qué me sirve? Será la mirada del New York Times proyectada al mundo universitario. Es interesante saber cómo nos ven, pero no es lo mismo que saber cómo somos.

 

–¿Cuáles serán los subrayados iniciales del nuevo mandato en Clacso?

 

–Me voy a sentir satisfecho si dentro de tres años Clacso hace el balance de haber logrado un proyecto que ya definimos: contribuir al desarrollo del posgrado en Haití y en Paraguay, dos países donde el pensamiento social fue aniquilado. Por eso lanzamos una iniciativa con Haití para formar cien jóvenes en maestrías que tienen un muy buen nivel académico y un compromiso político muy grande. Una va a ser en economía del desarrollo, otra en política educativa, otra en derechos de la infancia y la juventud y otra en estudios latinoamericanos y caribeños. Y, fuera de estos proyectos, naturalmente quiero dar continuidad y profundizar los programas a través de las becas, de los grupos de trabajo, de la red de posgrados, que son espacios potentes como iniciativas. También mediante la biblioteca virtual.

 

–¿En qué le sirve Clacso a la Argentina?

 

–Que la sede esté en Buenos Aires nos crea una excelente posibilidad. Con Emir se intensificó el diálogo con el gobierno argentino, con el Ministerio de Desarrollo Social, con la Secretaría de Derechos Humanos, con la Jefatura de Gabinete en la organización de jornadas de debate sobre el período de posneoliberalismo de la Argentina, Brasil y Uruguay. Tenemos que entender mejor y reflexionar. Es interesante saber qué paso en cada país y cuál es la visión de lo que pasó en cada uno mirada desde los otros, para generar un debate intelectual que consolide la integración regional más allá del mercado y de los intereses empresariales. Es muy importante que la intelectualidad de un país entienda a los otros intelectuales y a los otros países.

 


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