Viernes, 22 Abril 2016 07:03

Las Claves del asesinato de Hugo Chávez

Las Claves del asesinato de Hugo Chávez

Comparto con ustedes esta vez en mi blog una entrevista que me hicieron en inglés para la revista 'Counterpunch', aquí traducida, sobre el posible asesinato de Hugo Chávez. Creo que ahora con las amenazas contra los gobiernos izquierdistas en América Latina, el tema es más relevante que nunca.


1.- ¿Crees que Hugo Chávez fue asesinado y, en caso afirmativo, ¿quién cree que podría haber estado involucrado?


Creo que hay una fuerte posibilidad de que el presidente Chávez fuera asesinado. Hay notorios y documentados intentos de asesinato contra él durante toda su presidencia. El más notable fue el 11 de abril, el golpe de Estado en 2002, durante el que Chávez fue secuestrado e iba a ser asesinado, de no haber sido por el levantamiento sin precedente del pueblo venezolano y las fuerzas militares leales que lo rescataron y lo devolvieron al poder 48 horas después. Yo misma conseguí pruebas irrefutables utilizando la Ley de Acceso a la Información en EEUU, de que la CIA y otras agencias estadounidenses estaban detrás de ese golpe y apoyaron económica, militar y políticamente a los golpistas. Luego, hubo otros atentados contra Chávez y su Gobierno, como en 2004, cuando decenas de paramilitares colombianos fueron capturados en una finca en las afueras de Caracas que era propiedad de un activista antichavista, Robert Alonso, pocos días antes de que fueran a atacar el palacio presidencial y matar a Chávez.


Había otro atentado, menos conocido, contra Chávez que fue descubierto en la ciudad de Nueva York durante su visita a la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2006. De acuerdo a la información proporcionada por los servicios de seguridad, durante los reconocimientos de seguridad estándar de un evento en el que Chávez se dirigiría al público estadounidense en una universidad local, se detectaron altos niveles de radiación en la silla en la que se habría sentado. La radiación fue descubierta por un detector Geiger, que es un dispositivo de detección de radiación de mano de la seguridad presidencial utilizado para asegurar que el presidente no estaba en peligro de exposición a los rayos radioactivos. En este caso, la silla fue retirada y las pruebas posteriores demostraron que emanaba cantidades inusuales de radiación que podrían haber causado un daño significativo a Chávez si no lo hubieran descubierto. De acuerdo con la seguridad presidencial, una persona estadounidense que había estado involucrado en el apoyo logístico para el evento y había proporcionado la silla de Chávez, pertenecía a la Inteligencia de Estados Unidos.


Hubo numerosos otros atentados contra su vida que fueron frustrados por los servicios de Inteligencia venezolanos y, sobre todo, por la unidad de contrainteligencia de la Guardia Presidencial que se encargaba de descubrir e impedir este tipo de amenaza. Otro intento conocido ocurrió en julio 2010, cuando Francisco Chávez Abarca (sin relación), un criminal terrorista que trabajaba con el terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles, responsable por bombardear un avión cubano en 1976 y matar a los 73 pasajeros a bordo, fue detenido entrando a Venezuela y luego confesó que había sido enviado para asesinar a Chávez. Sólo cinco meses antes, en febrero de 2010, cuando el presidente Chávez estaba en un acto cerca de la frontera con Colombia, su seguridad descubrió a un francotirador a poco más de dos kilómetros de distancia de su ubicación que fue neutralizado posteriormente.


Si bien estas historias pueden sonar como ficción, están ampliamente documentados y son muy reales. Hugo Chávez desafiaba a los intereses más poderosos, y se negó a arrodillarse. Como jefe de Estado de la nación con las mayores reservas de petróleo del planeta, y como alguien que desafiaba abiertamente y directamente de Estados Unidos y el dominio occidental, Chávez fue considerado un enemigo de Washington y de sus aliados.


Entonces, ¿quién podría haber estado involucrado en el asesinato de Chávez, en caso de haber sido asesinado? Ciertamente, no resulta difícil imaginar que el Gobierno estadounidense estaría involucrado en un asesinato político de un enemigo que ellos claramente - y abiertamente - querían ver desaparecer. En 2006 el Gobierno de Estados Unidos creó una misión especial de Inteligencia clandestina para Venezuela y Cuba bajo la Dirección Nacional de Inteligencia. Esta unidad de Inteligencia de élite estuvo encargada de expandir las operaciones encubiertas contra Chávez y de dirigir misiones clandestinas desde un centro de fusión de Inteligencia (CIA-DEA-DIA) en Colombia. Algunas de las piezas clave de esta historia incluyen el descubrimiento de varios colaboradores cercanos a Chávez que tenían acceso privado a él, sin obstáculos, que huyeron del país después de su muerte y están activamente colaborando con el Gobierno de Estados Unidos. Si él hubiera sido asesinado por algún tipo de exposición a altos niveles de radiación, o por la inoculación o infección por un virus que causara el cáncer de otro modo, habría sido hecho por alguien con acceso cercano a él, en quien confiara.


2.- Quién es Leamsy Salazar y cómo se le relaciona con las agencias de Inteligencia de Estados Unidos?


Leamsy Salazar fue uno de los colaboradores más cercanos de Chávez durante casi siete años. Era un Capitán de Corbeta de la Armada de Venezuela y se dio a conocier durante el golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002, cuando alzó la bandera de Venezuela desde el techo del regimiento de la Guardia Presidencial en el palacio presidencial de Miraflores, cuando ya el rescate de Chávez estaba en marcha. Se convirtió en un símbolo de las fuerzas armadas leales que ayudaron a derrotar el golpe y Chávez lo recompensó convirtiéndolo en uno de sus ayudantes más cercanos. Salazar era a la vez un edecán y asistente de Chávez, que en algunos momentos le llevaba café y comida, estaba a su lado, viajaba con él por todo el mundo y estaba encargado de protegerlo durante los actos públicos. Yo lo conocí muchas veces en los años cuando estuvo con Chávez. Fue uno de los rostros conocidos que protegían a Chávez desde hacía muchos años. Él era un miembro clave del primer anillo de seguridad de Chávez, con acceso privado a Chávez y conocimiento privilegiado y altamente confidencial sobre sus andanzas, rutina y actividades privadas.


Después del fallecimiento de Chávez en marzo 2013, Leamsy fue transferido al equipo de seguridad de Diosdado Cabello, que era entonces presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y considerada una de las más poderosas figuras políticas y militares en el país. Cabello fue uno de los aliados más cercanos de Chávez. Cabe señalar que Leamsy estuvo cerca a Chávez durante la mayor parte de su enfermedad hasta su muerte y que tenía un acceso privilegiado limitado a muy pocos, incluso dentro su equipo de seguridad.


Sorprendentemente, en diciembre 2014, informes de prensa revelaron que Leamsy había sido trasladado en secreto a EE.UU. desde España, donde al parecer estaba de vacaciones con su familia. El avión que lo trasladó se dice que era de la DEA. Fue colocado en el programa de protección de testigos del Gobierno estadounidense e informaciones en la prensa han alegado que está proporcionando información al Gobierno de Estados Unidos sobre presuntos funcionarios venezolanos involucrados en una red de alto nivel de narcotráfico. Hasta ahora ninguna acusación de este estilo ha podido ser verificada o comprobada de forma independiente.


Otra explicación para su entrada en el programa de protección de testigos de EE.UU. podría ser su participación en el asesinato de Chávez, posiblemente como parte de una operación clandestina ('black op') de la CIA o, tal vez, incluso realizado bajo el auspicio de la CIA, pero ejecutado por agentes corruptos o comprados del Gobierno venezolano. Por ejemplo, los 'Papeles de Panamá' han revelado información sobre otro exayudante de Chávez, el capitán del Ejército Adrián Velásquez, que estaba a cargo de la seguridad del hijo de Hugo Chávez. La esposa del capitán Velásquez, exoficial de la Marina, Claudia Patricia Díaz Guillén, fue enfermera de Chávez desde hace varios años y tenía acceso privado a él sin supervisión. Por otra parte, Claudia administraba medicamentos, vacunas y otros servicios de salud y alimentos a Chávez durante varios años. Justo un mes antes de que su enfermedad fuera descubierta en 2011, Chávez nombró a Claudia como Tesorera de Venezuela, colocando bajo su control el dinero del país. Ella fue apartada del cargo justamente después del fallecimiento de Chávez.


El capitán Velásquez y Claudia aparecen en los 'Papeles de Panamá' como propietarios de una empresa fantasma con millones de dólares. También tienen propiedades en una zona muy costosa en la República Dominicana, Punta Cana, donde las casas cuestan millones de dólares. Supuestamente, han estado residenciados allí desde al menos junio de 2015. Los documentos muestran que justo después del fallecimiento de Chávez, cuando Nicolás Maduro fue elegido presidente en abril de 2013, el capitán Velásquez abrió una compañía 'offshore' el 18 de abril 2013 con la firma panameña Mossack Fonseca, llamada Bleckner Associates Limited. Una firma suiza de inversión financiera, V3 Capital Partners LLC, afirmó que gestionaba los fondos del capitán Velásquez de millones de dólares. Es imposible que un capitán del Ejército en Venezuela haya ganado esa cantidad de dinero a través de un trabajo legítimo. Ni él ni su esposa, Claudia, han regresado a Venezuela desde el año 2015.


El capitán Velásquez era muy cercano a Leamsy Salazar, además de amigos y compañeros de trabajo.


3.- ¿Puede explicar las circunstancias sospechosas en las que Salazar fue trasladado de España por la seguridad de los Estados Unidos en un avión perteneciente a la Drug Enforcement Administration (DEA)?


Por supuesto que es muy sospechoso que Salazar haya sido trasladado de España, donde al parecer estaba de vacaciones con su familia, y llevada a los Estados Unidos en un avión de la DEA. No hay duda de que estaba colaborando con el Gobierno de Estados Unidos y traicionó a su país. Lo que queda por ver es cual era su papel exacto. ¿Administró el veneno asesino a Chávez, o lo hizo en colaboración con sus socios, el capitán Velásquez y la enfermera-tesorera Claudia?


Si bien todo esto puede sonar como una teoría de conspiración, estos son hechos que pueden ser verificados de forma independiente. También es cierto, según documentos desclasificados de Estados Unidos, que desde 1948 el Ejército de Estados Unidos estaba desarrollando un arma de radiación inyectable para utilizar en asesinatos políticos contra sus enemigos. En las audiencias de la Comisión Church sobre el asesinato de Kennedy también fue revelada la existencia de un arma de asesinato desarrollado por la CIA para inducir ataques al corazón y cáncer de tejido. Chávez murió de un cáncer agresivo de tejido. En el momento en que fue detectado, ya era demasiado tarde. Hay otra información documentada sobre el desarrollo de un "virus del cáncer" que estaba siendo preparado en la década de 1960 para, supuestamente, utilizarlo contra Fidel Castro. Esto puede sonar como algo de ciencia ficción, pero solo hay que investigar y ver que es cierto. Como abogada y periodista de investigación, siempre busco pruebas contundentes y múltiples fuentes verificables. Incluso si solo vemos el documento oficial del Ejército de Estados Unidos redactado en 1948, es un hecho que el Gobierno de Estados Unidos estaba en el proceso de desarrollar un arma de radiación para el asesinato político. Más de 60 años después, sólo podemos imaginar las capacidades tecnológicas que existen.

 

4.- En una nota personal, ¿podría decirnos lo que la pérdida de Hugo Chávez ha significado para usted y cómo su muerte ha impactado al pueblo de Venezuela?


La pérdida de Hugo Chávez ha sido aplastante y devastadora. Era mi amigo y pasé casi diez años como su asesora. El vacío que ha dejado es imposible de reemplazar. Tenía un corazón enorme y realmente se dedicó a construir un país mejor para su pueblo y un mundo mejor para la humanidad. Él se preocupaba mucho por todas las personas pero, especialmente, por los pobres, los abandonados y marginados. Hay una foto tomada de Chávez por alguien, no es una foto oficial, después de haber estado en un acto en el centro de Caracas, después del cual fue caminando por una gran plaza que había sido desplazada por la seguridad. De repente, Chávez vio a un hombre joven, despeinado y aparentemente drogado, apenas capaz de mantenerse en pie, vestido con ropa sucia.

Para el horror de su seguridad, Chávez se acercó al joven con afecto y lo abrazó y le ofreció una taza de café. No lo juzgó, ni lo reprochó. Él lo trató como un ser humano que merecía ser tratado con dignidad. Se quedó allí con él durante un tiempo, simplemente contando historias y charlando como viejos amigos. Cuando tenía que irse, Chávez le indicó a uno de sus guardias para que le ofreciera toda la ayuda que necesitaba al joven.


No había cámaras allí, ni televisión, ni público. No fue un truco publicitario. Estaba simplemente reaccionando con cariño y preocupación sincera y genuina ante un ser humano necesitado. A pesar de ser presidente y un poderoso jefe de Estado, Chávez siempre se veía a sí mismo igual a todas las personas.


Su inesperada muerte ha tenido un trágico impacto en Venezuela. Lamentablemente, el país está pasando por tiempos extremadamente difíciles. Una combinación de corrupción interna y sabotaje externo por fuerzas de oposición (con apoyo extranjero), junto con la fuerte caída de los precios del petróleo, han paralizado la economía. Agencias de Estados Unidos y sus aliados en Venezuela han aprovechado la oportunidad para desestabilizar aún más y destruir todos los restos que quedan de chavismo. Ahora están tratando de arruinar y borrar el legado de Chávez, pero creo que esto es una tarea imposible. La memoria de Chávez que vive en las millones de personas que él impactó, mejorando sus vidas, será capaz de soportar la tormenta. El 'Chavismo' se ha convertido en una ideología fundada en los principios de justicia social y la dignidad humana. Pero, ¿lo extrañamos terriblemente? Sí.

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Asesinan en Colombia a una líder de las víctimas del conflicto armado

Ofelia Mosquera, una de las líderes de víctimas del conflicto armado en Colombia, que además trabajaba para la Organización Internacional de Migraciones (OIM), fue asesinada en el departamento del Chocó, informó este martes la fiscalía, que anunció la apertura de una investigación para esclarecer el crimen, que se suma a las decenas de homicidios, amenazas y atentados contra líderes sociales en 2015 en el país.

Mosquera, quien "laboraba en la OIM, además de trabajar en la implementación de la ley de víctimas", fue encontrada muerta la madrugada del sábado en el municipio de Acandí, "con dos impactos de bala en la cabeza", aunque la fiscalía no precisó si el crimen está relacionado con su labor.

Acandí es parte de la convulsionada región de Urabá, que comprende los departamentos de Antioquia, Chocó y Córdoba, en el noroeste del país. En esa zona actúa la banda de origen paramilitar Clan Úsuga (también conocida como Los Urabeños o Autodefensas Gaitanistas), así como el guerrillero Ejército de Liberación Nacional.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos, en negociaciones de paz con el principal grupo insurgente del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), promulgó en 2011 la ley 1448, o ley de víctimas, que contempla reparar a los afectados por el conflicto armado que lleva más de 50 años.

En la lucha armada interna han muerto unas 220 mil personas.

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La Justicia colombiana sienta en el banquillo a 5 coroneles, acusados de más de 100 asesinatos

BOGOTÁ.- Por primera vez desde que en 2007 se destapara el escándalo de los asesinatos de civiles inocentes por parte del Ejército, denominados "falsos positivos", se enjuicia en Bogotá y Medellín a la totalidad de altos jefes de una unidad del Ejército, el Batallón Nel Ospina de la IV Brigada del Ejército, con sede en Medellín, a los que se acusa de centenares de asesinatos, más de 70 solo en un año.

 

Durante el juicio se ha conocido que decenas de muertes, que parecían aisladas en la región de Antioquia, formaban parte de un maquiavélico plan del Batallón, que asesinaba a sangre fría en diferentes lugares a personas inocentes, cuyas bajas eran presentadas como éxitos en la lucha contra la subversión.

 

La forma de operar de los miembros del batallón era siempre la misma. Se localizaba a personas indefensas, se las secuestraba, se las llevaba a zonas despobladas, las asesinaban, les ponían armas al lado de los cuerpos En ocasiones las disfrazaban como guerrilleros, y las reportaban como bajas en combate. Entre los muertos, los más diferentes orígenes: desde jóvenes sin trabajo a los que se llevaba a un lugar distante de su domicilio para ofrecerles supuestos trabajos, hasta simples campesinos de las veredas o incluso discapacitados. A todos se les atraía con engaños hasta zonas próximas al batallón antes de ultimarlos.

 

El origen del juicio contra los coroneles ha sido la confesión de soldados y suboficiales presionados por sus superiores y atraídos por futuros permisos y recompensas para que mostraran resultados "positivos" incrementando las víctimas de supuestos combates.

 

La revista Semana, reproducía en su última edición la declaración de uno de estos militares sobre el asesinato de cuatro hombres que fueron llevados con engaños hasta el Batallón. "Les dijeron que corrieran y a los pocos metros les dispararon. Uno de ellos cayó por un barranco. Los uniformados los dieron por muertos a todos". Horas más tarde llegó al lugar de los hechos una comisión militar en la que iba una jueza para verificar las bajas producto de "un enfrentamiento con la guerrilla". Ante la sorpresa de todos, el hombre que había caído por el barranco comenzó a gritar que estaba vivo y a pedir ayuda. Sin problema, los uniformados que le habían disparado se acercaron al borde del barranco y lo remataron. "Yo no ví nada" dijo la jueza militar.

 

El Ejército, con la complicidad de algunos sectores del Gobierno de Santos, trata de que los más de 3.000 casos de "falsos positivos" pendientes de juicios que implican a miles de militares, pasen a la jurisdicción penal militar antes de que lleguen a las más altas cabezas del estamento militar, lo que en la práctica significaría una impunidad a la que se oponen las ONG de Derechos Humanos y la propia Corte Penal Internacional.

 

Precisamente el coronel Ávila, comandante del Batallón Nel Ospina de la IV Brigada, y ahora sentado en el banquillo como criminal, fue nombrado Director de la Justicia Penal Militar, después de ser condecorado en 2009 por haber sido campeón en "Bajas enemigas" de todo el Ejército Nacional.

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EEUU: Nuevas protestas a causa de muerte de otro joven negro a manos de la policía

Este viernes en Madison, Wisconsin (noreste), un oficial asesinó de un tiro a un joven de 19 años. El chico, identificado como Anthony "Tony" Robinson, fue acusado por el policía como un supuesto "atacante", pero el adolescente iba desarmado.

El suceso ocurre en un contexto en el que la policía de Estados Unidos es blanco de fuertes cuestionamientos y acusaciones de racismo, discriminación y abuso de autoridad.

El jefe de la Policía, Mike Koval, dijo a la cadena de televisión WKOW que el oficial acudió al lugar de los hechos por una denuncia y que había forzado su entrada a un departamento tras escuchar ruidos de peleas en el interior.

"Una vez dentro, el sujeto involucrado en el incidente -el mismo que supuestamente había tenido una pelea callejera en la que habría abatido a otra persona-, atacó a mi oficial, y en el fragor del combate el agente sacó su arma y disparó contra el sujeto", dijo Koval.

El incidente la noche del viernes provocó protestas en la ciudad universitaria del medio oeste, y los medios locales informaron de una fuerte presencia policial.

Recientemente ha habido protestas en Los Ángeles y el estado de Washington (capital) por homicidios policiales de hombres desarmados, en su mayoría afrodescendientes.

(Tomado de Telesur)

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El Cóndor no es "Trendy"? Las Brisas no lo llevaron tan alto...

Solo en una nación gráficamente simbolizada por un escudo patrio, protegido por una de las aves carroñeras más grandes de la región andina que hace alusión a la "Libertad y el Orden" que la caracterizan, puede vivirse todos los días haciendo caso omiso de la realidad.

 

En Caquetá, una región azotada por la falta de la mencionada "libertad y orden", El Cóndor (esa misma ave carroñera) le da nombre a la escuela primaria del pequeño corregimiento de Las Brisas, en el área rural de Florencia, donde al igual que los lugares más recónditos del país, llegó hace pocos días una avalancha mediática del magullado metatarso de la lesionada diva futbolística del momento. Pareciera que a Las Brisas llegasen las noticias como ventarrones devastadores, pero que tan solo salieran como susurros en la nuca de sus pobladores.

 

Con nuestra gente completamente indolente, indiferente y atrofiada por las novelas de idolatrados narcos, meretrices, y figurines musicales populares (o la combinación de todas las anteriores), circos humanos noticiosos y reality shows, distraen a más de 40 millones de colombianos de los estragos de una "guerra" asimétrica, donde al igual que en el carnaval de Barranquilla "Quien lo vive es quien lo goza!".

 

En Las Brisas, el jueves 5 de febrero, 4 niños campesinos hijos de una familia desplazada fueron masacrados a tiros (sobrevivió uno por "abeja"), pero muy pocos nos enteramos, o lo hicimos tarde, ya que no vimos en redes sociales caricaturistas de todo el mundo manifestando total repudio por la muerte de los suyos en Francia, clamando libertad de expresión y ocupando las primeras páginas de todos los diarios, noticieros, podcast y redes sociales.

 

Sus compañeros de escuela, vecinos y coterráneos indignados, salieron también a marchar en su pueblo, exigiendo justicia y evidenciando la complicidad e ineficiencia del Estado ante una pronosticada tragedia que se pudo evitar. Pese a todo esto Samuel, de 17, Juliana, de 14, Xiomara de 10, y Déiner, de 4, no fueron tendencia, no eran lo suficientemente importantes para influenciar las colectividades de "Millenials" desocupados ni hipsters bloggeros cazadores de lo "cool".

 

Como no se trata del amarillismo de la "Miss Tanguita", ni de los memes de la "Miss Tanbestia", sino de la decadente realidad "mágica" de nuestra sociedad enferma, ¿para qué carajos compartimos?, si no nos toca directamente.

 Vamos por el camino de la paz por lo visto!!

 

Como diría otro de los "libres" de esta ordenada nación: "Buenas noches país de mierda"

.

 

EGP

 

9 de febrero de 2015 a la(s) 17:55

 

#YoSoyVanegasGrimaldo #CaquetaDeLuto #PaisDeMierda

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En Bogotá no para el asesinato de jóvenes

La acción criminal contra los jóvenes no encuentra límite en Bogotá. Durante el año 2014 los sicarios asesinaron 215, de ellos 72 en la localidad de Ciudad Bolívar.

Los informes de la Policía y otras instituciones de control reportan estos crímenes, entre otros factores, como venganza o control del territorio –dominio de 'ollas'. La sensación que generan los mismos hechos entre amplios sectores juveniles, en el conjunto urbano como en la localidad en cuestión, es de zozobra y temor a ocupar las calles.

En efecto, un informe de estos organismos describe así esta realidad: "A lo largo del 2014 se presentaron 215 asesinatos por sicariato que tuvieron relación directa con el posicionamiento del microtráfico en barrios de 6 localidades: Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Bosa, Usme, Engativá y Suba respectivamente cuya causa principal fue la venganza1", y continúa "[...] los conflictos [...] se presentan entre los poderes mafiosos por testaferrato y disputa minera de territorios luego de la muerte de Víctor Carranza".

Asesinatos y violencia que desune. No es extraño, por tanto, la desconfianza reinante entre jóvenes en distintos barrios populares de Bogotá. No es casual el temor. Y éste, además de la desunión y la demanda de más presencia policial, cámaras de control, alarmas, cuadrantes de seguridad, etcétera, hace parte de las pretensiones y de los logros de quienes temen la protesta juvenil, sectores del poder colombiano que desde siempre han estimulado el consumo de alcohol o de sustancias psicoactivas por parte de los potenciales rebeldes. Aunque suene extraño esto es así. Lo fue en Estados Unidos donde con ello controlaron la rebeldía negra en los años 70 del siglo veinte, y lo es entre nosotros donde este tipo de consumo desune, individualiza, confronta, impide que miles de jóvenes centren su rabia en contra de quien les niega un presente de realizaciones.

Estos sectores, como es público, muestran a diario su eficiencia, a través de los reportes de los grandes medios de comunicación, con informes de capturas de jíbaros, el eslabón más frágil y menos importante de la cadena.
Silencio cómplice y acción policial ineficaz. Es conocido en cada barrio el lugar donde está ubicada la olla, pero también es público que en muchas partes sus controladores pasan "la mordida" para que no los persigan. Y todo sigue igual: drogadicción y mercado; juventud y criminalización; acciones delictivas menores e informes constantes de los medios oficiosos de comunicación que recrean la inseguridad ciudadana, ambientando la necesidad de mayor presencia policial y mayor control social.

Duda. El diagnóstico de los asesinatos sucedidos durante el 2014 en Bogotá difiere de un informe privado firmado por Carlos Mario Perea2, construido a partir de un seguimiento de los homicidios cometidos en la ciudad durante 6 años, que indica lo siguiente:

Número de homicidios según tipo de circunstancias. 2005-2011

Fuente: Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Cálculos nuestros.

Es decir, la problemática que padece la juventud no está reducida al consumo y mercadeo de psicoactivos sino que es más amplia y compleja. Al asesinato que los afecta, está determinado por circunstancias de distinto orden, que evidencia que este fenómeno es un mecanismo de control social y que detrás del mismo está la disputa por la misma ciudad. Es decir que con el asesinato, la violencia urbana, se instala una dinámica de control con la cual intimidan, desunen, criminalizan. Y en ese proceder los barrios populares son algunos de los lugares predilectos para operar. El desplazamiento interurbano, como efecto de las rivalidades desprendidas de esta realidad, es otro efecto y manifestación de esta disputa territorial y de este control social.

¿Por qué los barrios populares? Porque en ellos habitan infinidad de desempleados, de inconformes, de rebeldes sin causa, de jóvenes a los cuales el sistema les niega un presente digno. Jóvenes sin futuro, "carne de cañón" de un sistema social inhumano; jóvenes a los cuales hay que impedirles que lleguen a encontrar causa para esa rabia acumulada producto de negaciones y más negaciones. Estamos ante el asesinato como mecanismo de control social, el cual puede tener un primer asidero en la disputa por el comercio de narcóticos pero cuya explicación supera esta realidad.

Para jóvenes pobres: reclutamiento forzoso

Tal realidad también cubre al reclutamiento de jóvenes como fuerza bruta para el Ejército Nacional (ver recuadro), factor ilegal pero que continúan realizando dentro de los sectores populares. Jóvenes humildes, muchos de ellos soporte económico para los adultos de sus hogares, los mismos que por décadas han surtido de "materia prima" a los defensores armados del régimen, así como surtido de "clientela" a las cárceles, otro de los mecanismos de control, colmadas, como lo reconoce cualquier desprevenido, por jóvenes de los sectores populares. Cárceles que, como lo puede reconocer cualquier penalista o estudioso del factor humano, no revitaliza al infractor de las normas vigentes sino que lo destruye, lo convierte en una pieza más del engranaje del crimen, el mismo que como rueda sin fin sirve para hacer más efectivo el control social. Hay que reproducir el miedo, el deseo de protección, pero también hay que reproducir a los potenciales criminales.

Como es vivido, conocido y padecido, lo único que realizan las fuerzas del orden -que más parecen las fuerzas protectoras de los ricos- ante el creciente número de denuncias, son consejos de "seguridad" donde quieren que la misma población ejerza de policía. Buscar la fiebre en las sábanas, esta parece ser la lógica dominante pues las circunstancias estructurales que le dan piso a esta realidad ni siquiera son considerada: una sociedad que le niega el presente y el futuro a sus nuevas generaciones; una sociedad donde los negados de siempre no importan y por tanto son tratados como desechos, como excusa para el control social que garantiza la seguridad de los potentados de siempre.

1 Comunicado de prensa secretaría de gobierno.
2 Resituar la Ciudad: conflicto violento y paz. Instituto de estudios políticos y relaciones internacionales enero - abril de 2013.

Recuadro

Continúan las batidas ilegales en Bogotá

Caso Nº 1
Lugar: Arborizadora Alta Sector Sena (a media cuadra del Centro de Desarrollo Comunitario de la Secretaria Distrital de Integración Social Ciudad Bolívar).
Fecha: Noviembre 23 de 2014
Hora: Entre las 8 y 9 p.m.
Oficial: Ejército Nacional (vestidos de civil).
Procedimiento Ilegal: Durante el desarrollo de los hechos fueron reclutados 30 jóvenes por parte de militares vestidos de civil, quienes con ultrajes los subieron a un camión, el cual toma rumbo hacia el batallón de mantenimiento José María Rosillo, Calle 19 sur Nª 6 40, barrio 20 de julio. A pesar de que varios de los enrolados manifestaron ser estudiantes, la respuesta por parte de sus captores fue el silencio. El 24 de noviembre algunos de estos jóvenes fueron trasladados al batallón de la Avenida Jiménez, y uno de ellos, Santiago Quintero Pulido, estudiante de bachillerato, fue enviado a Saravena –Arauca– lugar en el que ha recibido maltrato físico (tablazos) y permanente maltrato verbal.

Caso Nº 2
Lugar: Corabastos
Fecha: Noviembre 4 de 2014
Hora: 8 a.m.
Oficial: Ejército Nacional
Procedimiento Ilegal: En la primera semana del mes de noviembre es detenido Kevin Alexander Chavarro Martínez citándolo para comparecencia de reclutamiento en el Distrito Militar Número 3 de Kennedy, lugar en el cual le realizaron una serie de preguntas y demanda bajo presión de los militares para firmar diversidad de documentos. A pesar de que en todo momento manifestó ser estudiante (colegio humanista Johann Kepler) y sostener económicamente a su familia, fue reclutado ilegalmente y enviado a Larandia, Caquetá.

Caso Nº 3

Descripción: El 28 de noviembre de 2014, hacia las 7 pm, el joven Jefferson Andrés Alemán Cortéz se encontraba en el sector de San Francisco, localidad Ciudad Bolívar, cuando fue abordado por militares y subido a un camión, en el cual fue llevado al Batallón del 20 de Julio. Al día siguiente José Alemán, su padre, fue a esa unidad militar para entregar documentos que soportan que su hijo es bachiller, los militares no prestaron ninguna consideración y les importó poco el alegato del progenitor. El sábado 29 de noviembre el joven fue enviado al batallón Ayacucho, allí estuvo hasta el 2 de diciembre de 2014 (5 a.m.) cuando lo enviaron a Saravena–Arauca, donde actualmente se encuentra en muy mal estado de salud: ha sufrido desmayos y maltratos permanentes por parte de los militares de dicho batallón. Jefferson Andrés no desea continuar allí y por lo tanto solicita su caso sea denunciado.

Publicado enEdición 209
Miércoles, 07 Enero 2015 20:06

En el corazón de la Libertad

En el corazón de la Libertad

Lo ocurrido este miércoles en horas matutinas en Francia nos deja suspendidos en el limbo del horror y la incomprensión; del miedo, el hastío y el dolor. La posibilidad de que cada ciudadano, en pleno ejercicio de sus derechos, pueda convertirse en víctima de la violencia y el fanatismo nos hiela la sangre. Además, que este brutal hecho ocurriera en París, Francia, a plena luz del día, cuando tres extremistas vestidos de negro, portando fusiles Kalashnikov, entraron al semanario 'Charlie Hebdo' gritando 'Alá es grande', asesinando de manera fría y brutal a varios ciudadanos para luego salir con calma y rematar a un oficial del policía, le añade una carga tremendamente simbólica a una tragedia que anuncia, sin medias tintas, a lo que está abocada toda, toda la humanidad.


Los abismos ideológicos son sustituidos por el insalvable y fétido fanatismo. El odio irracional y el miedo desproporcional han hecho del mundo un lugar violento, despiadado e inseguro. No hay cámara, ni dron, ni ejercito capaz de contener o combatir la acción fantasma de las hordas fanáticas. Nadie está ni estará a salvo de los extremismos y las violencias; todos seremos sospechosos de algo, una amenaza que se debe conjurar llegando, incluso, a la violación sistemática de derechos y libertades, de esos mismos derechos y libertades que la Revolución Francesa proclamó, con guillotina y todo, en 1789.


Esta realidad criminal, no ajena a la histórica barbarie que ha marcado el paso de la especie humana por el planeta tierra, es más brutal, dirigida, extrema y difusa que nunca antes, y nos anuncia, sin contemplaciones, lo que se viene para el mundo entero. Ningún Estado, por homicida, tecnológico y brutal que sea, podrá garantizar la seguridad de sus ciudadanos ni el fin del terrorismo. Los que prometen seguridad son los mismos que proponen muerte y destrucción.
Las cosas han cambiado aunque siguen igual. Ya no son dos ejércitos perfectamente reconocibles, con dominio territorial y jerarquía definida, con pliegos de demandas y banderas de ocupación los que asolan las poblaciones; ahora son ciudadanos enfermos, seres anulados por el odio y la sed de venganza, seres carentes de raciocinio que diseminados por el mundo actúan como mercenarios enajenados, dispuestos a causar daño, dolor, muerte y violencia, a cobrar con sangre años de agresiones y deudas históricas, a dejar una estela de sangre y vergüenza en el mundo occidental y también oriental. No son soldados matando a otros soldados en campos de batalla; son extremistas silenciosos que se mueven de manera desapercibida por las calles, los cines y los barrios, que saludan y dan las gracias, que comparten silla en el metro o en el avión, que caminan con la mirada atenta y la cabeza gacha, listos para asesinar a ciudadanos inocentes, ajenos al mundo militar y a las guerras de dominación.


Cada ciudadano en razón de las políticas de un gobierno que no controla – al amparo de una útil fachada democrática- y sobre el cual su incidencia es mínima, se ha convertido en objetivo militar, en una víctima potencial de una guerra sinuosa, brutal e irracional. No hay punto de inflexión ni acuerdo posible; con el fanatismo no puede haber diálogo; la monomanía, la ausencia de reflexión lógica y la ausencia de racionalidad lo imposibilitan. Cualquiera puede ser un violento "justiciero", un potencial verdugo con capacidad para actuar de manera devastadora en cualquier lugar, cualquier día, a cualquier hora. Nadie estará a salvo de sus semejantes. La gente cerrara las puertas con cerrojo, cambiara de silla en el servicio público, denunciará a sospechosos sin tregua alguna por el sólo hecho de hablar árabe, kurdo o algún dialecto similar o derivado, mirará con desconfianza a su vecino y todos temerán por su vida. Una cacería de brujas se desatará, el miedo reinará y no habrá marcha atrás para el horror que sacude y seguirá sacudiendo a la humanidad. La palabra "Islam" que significa "paz" y "sumisión" y se interpreta como "aceptación y sometimiento ante Dios", hoy significa amenaza, terror, peligro, violencia y crueldad.


Un mensaje desolador

El mensaje tras los trágicos hechos ocurridos en Paris, es contundente; tan claro y desalentador que ya no hay espacio para la especulación ni para la esperanza.


Esta masacre, perpetuada a plena luz del día contra la prensa francesa y la libertad de expresión, posee una enorme carga simbólica difícil de ignorar: Francia, la tierra del pensamiento libre, de la revolución que convirtió a súbditos en ciudadanos con derechos, que puso fin al absolutismo y en cuyo seno se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; que transformó los sistemas sociales, políticos y económicos de ese país y de buena parte del mundo; la tierra de la solidaridad, la prensa libre y la democracia ha caído bajo la tiranía delirante de la más abyecta, cruel y extremista inhumanidad.


Sin embargo, sus ciudadanos no se ocultan, se levantan erguidos, indignados, adoloridos y desafían en las calles el terror y el miedo, caminan firmes y exigen respuestas a un gobierno que no puede garantizar seguridad ni responder con eficacia a la mirada vidriosa, temerosa y enfurecida de sus ciudadanos, de los ciudadanos del mundo que se saben indefensos ante la acción homicida de los fanáticos, de los gobiernos tiránicos y de dictadorzuelos sedientos de sangre, poder, riqueza y muerte.

Mahoma, el último mensajero de Alá, se revuelve en su tumba o en su más allá; los profetas ocultan sus rostros, en nombre del amor, la libertad y la justicia se han cometido las más terribles y brutales acciones. El hombre contra el hombre; humanos contra humanos, inventando enemigos, justificando lo que jamás podrá ser justificado: el horror, la sevicia y la bestialidad amordaza los humanos corazones; vamos henchidos de vanidad y orgullo hacia la destrucción final.

"El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes"
Mahoma


"La auténtica riqueza del ser humano es el bien que hace al mundo"
Mahoma


"El castrador de otros o de sí mismo no es seguidor mío"
Mahoma

 

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Reconstrucción de la captura y muerte de los estudiantes de Iguala

La noche del 26 de septiembre, Ernesto Guerrero, de 23 años, vio como el cañón de un Colt AR-15 le apuntaba.

- Vete o te mato.


En aquel momento no lo supo, pero el agente le había librado de una muerte segura. No fue por azar ni por piedad, sino por pura y simple saturación. Como Ernesto recordaría semanas después, los policías municipales tenían a decenas de compañeros de la Escuela Rural Normal de Ayotzinapa tumbados boca abajo en el asfalto y se los estaban llevando en camionetas a la comisaría. Iban hasta los topes. Tan ocupados estaban, que habían pedido ayuda a los agentes de la vecina localidad de Cocula, y cuando Ernesto, armado de valor, se acercó a preguntar por la suerte de sus amigos, ya no disponían de tiempo ni espacio para uno más. Directamente le apuntaron con el fusil y le conminaron a irse. "Vi alejarse por la avenida a mis compañeros", rememora. Esa fue la última vez que supo de ellos.


Aquel 26 de septiembre, Ernesto había llegado a Iguala, junto con casi un centenar de alumnos de magisterio, en dos autobuses procedentes de Ayotzinapa. Radicales y revoltosos, los estudiantes iban a recaudar, como otras veces, fondos para sus actividades. Esto significaba pasar el bote por sus calles más céntricas, entrar en unos pocos comercios e incluso cortar alguna avenida.


Su desembarco no había pasado inadvertido. Los halcones del narco, según la reconstrucción de la fiscalía mexicana, habían seguidos sus pasos y alertado a la central de la Policía Municipal. Los normalistas no eran bienvenidos. En junio del año anterior, tras el asesinato y tortura del líder campesino Arturo Hernández Cardona, los estudiantes habían culpado del crimen al alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y atacado el ayuntamiento.
Los sicarios y los policías, que en Iguala vivían en perfecta simbiosis, creyeron que iban a repetir al algarada, pero esta vez no contra el regidor, sino contra alguien aún más poderoso: su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa.


Ella, como apuntan las investigaciones policiales, dirigía las finanzas del cartel de Guerreros Unidos en la ciudad. El vínculo con el narco le venía de lejos. Era hija de una antigua operaria de Arturo Beltrán Leyva, el Jefe de Jefes, y sus propios hermanos habían creado por orden de este capo el embrión de la organización criminal con el objetivo de enfrentarse a Los Zetas y a La Familia Michoacana. Cuando ambos fueron ejecutados y arrojados a una cuneta de la carretera de Cuernavaca, ella tomó las riendas en Iguala, protagonizando junto con su marido un fulgurante ascenso social que ahora quería completar con su última ambición: ser elegida regidora en 2015. Para ello, ese 26 de septiembre había preparado un gran acto en el zócalo de la villa. Era el inicio de su carrera electoral.


La irrupción en la ciudad de los normalistas, encapuchados, rebeldes, con ganas de protesta, les hizo temer que fuesen a reventar el discurso. El alcalde exigió a sus esbirros que lo impidiesen a toda costa y, según algunas versiones, que los entregasen a Guerreros Unidos. La orden fue acatada ciegamente. Las fauces del horror se abrieron de par en par. Posiblemente nunca se llegue a saber cómo la barbarie llegó a tal extremo, pero lo que las pesquisas policiales han logrado sacar a la luz es que a los normalistas, que seguramente no sabían cuál era la naturaleza del poder municipal en Iguala, se les dio trato de sicarios, se les persiguió con la saña con que se mata a los cárteles rivales. En sucesivas oleadas, la policía atacó a sangre y fuego a los estudiantes. De nada les valieron sus desesperados intentos de huir en autobuses tomados a la fuerza. Dos murieron a tiros, otro fue desollado vivo, tres personas ajenas a los hechos perdieron la vida a balazos al ser confundidas con normalistas. En la cacería, decenas de estudiantes fueron detenidos y conducidos a la comandancia policial de Iguala. Nadie dio orden de parar. El reloj siguió adelante.


El jefe de los sicarios, Gildardo López Astudillo, avisó al líder supremo de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias Salgado. En sus mensajes le informó de que los responsables de los desórdenes de Iguala pertenecían a Los Rojos, la organización criminal contra la que libraban una salvaje guerra. Sidronio dio orden de "defender el territorio".


En una operación de exterminio bien diseñada, fruto posiblemente de experiencias anteriores, los estudiantes fueron recogidos de la comandancia de Iguala por agentes de Cocula, quienes, cambiando las placas de sus matrículas, les entregaron a los liquidadores del cartel en la brecha de Loma de Coyote. Todo estaba preparado para no dejar huellas.


En una noche sin apenas luna, hacinados como ganado en un camión y una camioneta, los normalistas fueron conducidos hacia el basurero de Cocula. Fue un viaje al infierno. Muchos estudiantes, posiblemente una quincena, malheridos y golpeados, murieron de asfixia en ese recorrido. Al llegar al paraje, los supervivientes fueron bajando uno a uno. Con las manos en la cabeza, les obligaban a caminar un trecho, tumbarse en el suelo y contestar a sus preguntas. Querían saber por qué habían acudido a Iguala y si pertenecían al cartel rival. Los normalistas, según las confesiones de los detenidos, respondían aterrorizados que ellos eran estudiantes y que no tenían nada que ver con el narco. De poco les sirvió. Acabado el interrogatorio, recibían un tiro en la cabeza. El núcleo del comando ejecutor, aunque contó con la ayuda de más sicarios, lo formaban Patricio Reyes Landa, El Pato; Jonathan Osorio Gómez, El Jona, y Agustín García Reyes, El Chereje. Con bestialidad metódica, mataron a todos los normalistas y, a lo que ya venían muertos, los arrastraron, cogidos de las piernas y los brazos, fuera de los vehículos.


Como en un ritual bárbaro, prepararon una inmensa pira en aquel basurero. Sobre una cama de piedras circular, apiñaron primero una capa de neumáticos y luego otra de leña. Ahí encima colocaron los cadáveres. Los rociaron de gasolina y diésel.


La hoguera prendió la noche más oscura de México. Las llamas fueron alimentadas durante horas. Los sicarios, en su impunidad, incluso se marcharon a la espera de que el fuego se consumiese solo. Pasadas las cinco de la tarde, tras arrojar tierra encima, se acercaron a los restos. Los desmenuzaron y los metieron en ocho grandes bolsas de basura negras. Al atardecer, los asesinos abandonaron el paraje. En su viaje de vuelta, arrojaron las bolsas a la corriente del río San Juan. México aún tardaría algunos días en despertar al horror.

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Viernes, 31 Octubre 2014 05:56

"El sufrimiento no se negocia"

"El sufrimiento no se negocia"

"La confianza no se pide, la confianza se gana", le espetaron los padres de los 43 estudiantes desaparecidos al presidente Enrique Peña Nieto durante una reunión de más de cinco horas en la residencia oficial de Los Pinos. "El gobierno no se da cuenta de que el sufrimiento no se negocia y que las vidas humanas no tienen precio", dijo Emiliano Navarrete, padre de uno de los normalistas desaparecidos.


Luego de más de cinco horas de reunión entre Peña Nieto y los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos, el gobierno mexicano avivó la frustración de buena parte de la sociedad al poner el manejo de la crisis de derechos humanos que ha despertado la preocupación internacional por encima de la investigación que esclarezca uno de los mayores casos de desaparición forzada en México en tiempos recientes.


"Le dijimos: 'No confiamos en su gobierno, y si usted no se cree competente para dar resultados, que vengan de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos'", dijo Felipe de la Cruz, otro de los padres. La dignidad de estos campesinos, víctimas también ellos de la desaparición de sus hijos, acorraló al presidente Peña Nieto, al que obligaron a volver dos horas después al salón donde se había reunido con ellos, junto con el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, y el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, para poner por escrito y firmar la minuta con los diez compromisos verbales que les habían hecho a lo largo del encuentro realizado en la residencia oficial de Los Pinos.
Ya avanzada la noche del miércoles, en una conferencia de prensa en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, representantes de los familiares y los estudiantes normalistas reclamaron que "sigue sin llegar la respuesta que se espera por parte del Estado mexicano". También fueron claros al condicionar un nuevo encuentro con el gobierno de Peña Nieto para que haya resultados reales en la búsqueda de los estudiantes víctimas de desaparición forzada a manos de la policía municipal de Iguala, en el estado de Guerrero, desde el 26 de septiembre.


Antes, desde la residencia oficial de Los Pinos, el presidente Peña Nieto apareció en una cadena nacional con un discurso que apeló a las emociones, no a exponer acciones concretas de su administración ni a demostrar verdadera voluntad política. La intención de la reunión con los familiares de los desaparecidos, dijo ante las cámaras de televisión, "busca generar confianza".


Con un discurso que nuevamente se quedó lejos de las expectativas, Peña Nieto resumió las nuevas promesas hechas durante el encuentro: accedió a buscar a los 43 estudiantes desaparecidos, asumiendo que siguen vivos, y ya no sólo en fosas clandestinas, como han hecho hasta ahora; incorporar a la investigación de la PGR al equipo de forenses argentinos, que lleva ya varias semanas en México, y aceptar a personas de reconocida calidad moral como coadyuvantes; no dar espacio a la impunidad; respetar los derechos humanos de todos los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y frenar su criminalización, así como reconocer la importancia de las normales rurales y dignificar sus instalaciones; y crear una comisión de seguimiento con los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos, los propios normalistas de Ayotzinapa y representantes de la sociedad civil, junto con representantes de la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación. Eso sí: para ello ofreció controlar la información de las investigaciones con el fin de evitar filtraciones a los medios.


Los llamados "compromisos" que asumió públicamente Peña Nieto el miércoles es lo mínimo que los familiares de los desaparecidos y amplias capas de la sociedad han reclamado desde hace ya 35 días en decenas de movilizaciones por todo el país y en cerca de medio centenar de ciudades por todo el mundo. Por eso era importante para los familiares que el presidente y sus funcionarios los pusieran por escrito y los firmaran. "Las palabras se las lleva el viento", dijeron.
A tono con esa premisa, Peña Nieto apareció ante las cámaras hablando de sí mismo en tercera persona. Dijo que "el presidente de la República por igual está indignado por estos hechos", y aseguró que su administración "asume por igual la indignación y consternación que estos hechos no sólo han causado en ellos como familias sino (también) a la sociedad mexicana". El presidente fue ridiculizado de inmediato en las redes sociales, donde varios preguntaron si también participará en las siguientes marchas de protesta contra la ineficacia de su propio gobierno.

En realidad, la tónica de la reunión fue el dolor, la angustia, la consternación e indignación de los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos, pero sobre todo flotó la impaciencia porque aún no los han encontrado.


"Yo me voy igual que como llegué. La reunión se da 33 días después, y no porque (Peña Nieto) quisiera recibirnos, esto se logró por la presión de la sociedad, no salió por él mismo. Me decepciona como gobierno que son, les falta mucho para representar a una sociedad. Como le dije a él, yo no le vengo a pedir un favor sino justicia como ciudadano mexicano que soy. Fueron personas de gobierno quienes cometieron el atropello contra nuestros hijos", explica Emiliano Navarrete, padre de uno de los 43 estudiantes desaparecidos, y aplasta toda demagogia con una lógica irrebatible: "Para mí no están desaparecidos, porque no se perdieron solos. Se los llevaron contra su voluntad, hay gente que sabe dónde están".
Para Melitón Ortega, padre de otro estudiante desaparecido, Peña Nieto "sale contento porque ya hay un acercamiento. No se da cuenta, él o algunas personalidades políticas, de que el sufrimiento no se negocia, que las vidas humanas no tienen precio".


Lo ocurrido con los estudiantes normalistas de Ayotzinapa "es un crimen de lesa humanidad", dijo Felipe de la Cruz Sandoval, otro padre que tampoco sabe qué fue de su hijo. Junto con los demás familiares hizo un llamado a la sociedad "a mantener el dolor, la indignación, el coraje y la ira para exigir que aparezcan nuestros hijos".

Mientras tanto, el Estado mexicano sigue sin responder la pregunta que el país –y el mundo– le plantea desde hace más de un mes: ¿dónde están los 43?

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Viernes, 17 Octubre 2014 08:21

¿Quién mató a Rafael Uribe Uribe?

¿Quién mató a Rafael Uribe Uribe?

Al cumplirse un centenario del asesinato del líder liberal, el escritor Philip Potdevin publica un libro que promete levantar polvareda, pues se aventurar a decir quién fue el verdadero autor intelectual del primer magnicidio del siglo XX.

 

Cerca de las 2 p.m. del 14 de octubre de 1914, en las escaleras laterales que llevan al Capitolio Nacional, ubicado en el centro de Bogotá, el reconocido general Rafael Uribe Uribe, héroe liberal de la Guerra de los Mil Días, fue atacado por dos artesanos a punta de hachuela.

Colombia por esa época vivía un período de relativa paz. La guerra civil había terminado 12 años antes -1902- y ya para la época los debates partidistas, aunque duros, habían ganado un espacio en el Congreso, precisamente donde Uribe Uribe era uno de los oradores más reconocidos.

Atrás habían quedado sus años de guerrero. Ya en la legalidad, el General era uno de los principales abanderados de la paz y había trasladado al escenario político sus ideas de un socialismo de carácter corporativo. "Yo he podido renunciar de una vez por todas y para siempre a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas", escribió alguna vez.

En esas estaba cuando Leovigildo Galarza y Jesús Carvajal lo atacaron en plena tarde capitalina. "Usted es el que nos tiene fregados", le dijo uno de ellos cuando lo dejaron ensangrentado y moribundo a la entrada lateral del Capitolio. Al día siguiente, el General murió en su casa ante el estupor de todo un país que nunca terminó de comprender qué fue lo que realmente pasó.

Los dos asesinos siempre sostuvieron que actuaron por motivación propia, y esa es la versión oficial que quedó del crimen. Pero hay sospechas que apuntan a que hubo una razón más de fondo para el asesinato.

Por eso han corrido todo tipo de hipótesis que culpan a los republicanos, a los conservadores y hasta a los mismos liberales –descontentos por la cercanía de Uribe Uribe con algunos dirigentes conservadores–. Nunca se pudo comprobar nada.

Pero ahora, cuando se cumple un centenario del asesinato del líder liberal, y en medio de las conmemoraciones que realiza el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación en la 'Semana de la Memoria', el escritor Philip Potdevin lanza el libro 'En esta borrasca formidable', que, según las palabras del propio autor, "cuenta realmente quiénes estuvieron detrás del asesinato del General Uribe Uribe".

El escritor trabajó por nueve años en la novela, consultando fuentes históricas y documentos de la época, y aunque no hay un texto que pruebe su teoría, dice que la perspectiva histórica le permitió llegar a esa conclusión. El libro se lanza este miércoles a las 6 de la tarde en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

Reconciliación Colombia habló con Potdevin acerca del magnicidio que cambió la historia de Colombia.

 

¿Su libro es una historia de ficción basada en hechos reales o una investigación histórica construida con datos reales?

Es ambas cosas. La investigación sobre el complot para el asesinato de Rafael Uribe Uribe es absolutamente basada en hechos reales y documentación de la época y posterior. Pero hay hilos narrativos que entrecruzan la ficción con la realidad. Por eso en la novela hay personajes históricos y otros que son narrativos. La novela quiere rectificar la historia a través de una verdad literaria.

 

¿Qué lo llevó a embarcarse en una novela histórica sobre el asesinato del General Uribe Uribe?

La novela tiene dos hilos narrativos. Uno es revelar quién estuvo detrás del complot contra el General y el otro es un debate real que se dio en 1920, seis años después del asesinato, en la intelectualidad científica colombiana, cuando unos médicos dijeron que la raza colombiana estaba degenerada y propusieron que la solución era el blanqueamiento de la raza con la migración masiva de europeos.

Todo nació cuando yo hice una maestría en historia en la Universidad Javeriana hace nueve años y comencé una tesis inconclusa sobre el tema del debate de la raza. Eso evolucionó a novela, y en medio de la escritura apareció el tema de General Uribe Uribe, lo cual fue un hallazgo maravilloso.

 

¿Y cómo entrecruza ambos hechos en la novela?

En medio de ese debate científico ingresa Isidoro Amorocho, un personaje de ficción que pone en ridículo a la intelectualidad colombiana con su tesis de blanqueamiento de raza y en conversaciones que tiene con un amigo anarquista descubre quién es el verdadero autor de los hilos del complot contra Uribe Uribe.

 

¿Qué fuentes utilizó para realizar una investigación de esta envergadura?

Muchísimas. Los medios de comunicación de la época, como El Tiempo, El Espectador, la Revista Gráfico; los archivos del Banco de la República, y mucha información que se encuentra en internet. Una de las fuentes principales es un libro que se escribió tres años después del asesinato, cuyo autor es Marco Tulio Anzola Samper, y que se llama 'Quiénes fueron los verdaderos asesinos de Uribe Uribe'.

Es un trabajo de investigación tremendamente minucioso. Pero las mejores fuentes son las primarias: revistas y periódicos de la época que narraban las cosas tal como sucedían. Lo que pasa es que ahora, leyéndolas con distancia y perspectiva se puede encontrar qué es lo que realmente se estaba moviendo detrás.

 

¿Cuánto tiempo le tomo investigar, escribir y publicar el libro?

Nueve años. Fue un trabajo titánico que arrancó cuando comencé a hacer mi tesis. Mi última novela había sido en el 2005, y desde entonces no he sacado nada más.

 

¿Usted, de verdad, logró descubrir quién ordenó asesinar al General? Ese sería uno de los secretos más buscados en la historia de Colombia...

Ya había indicios de que hubo un complot y no fue una obra aislada de dos carpinteros, como se ha sostenido hasta ahora. Esta bastante explicito en los documentos y medios de la época, por ejemplo, que estaban involucrado el General de la Policía y varios sacerdotes jesuitas, identificados con nombre propio en el libro.

Sin embargo, uno como historiador no se puede quedar a mitad de camino. Había que seguir subiendo para encontrar en dónde estaba el interés real, y eso me llevó a la conclusión que aparece en la novela.

 

¿Y quién fue?

Había un gran temor por parte del oficialismo conservador católico de que el General Uribe Uribe pudiera llegar al poder porque era el único liberal de la época que tenía la capacidad de ser elegido presidente. Ellos temían que así acabara la hegemonía conservadora y se pusiera en peligro el patrimonio de la Iglesia y la permanencia de las comunidades religiosas del país.

Leyendo sobre la época con perspectiva histórica, es claro que había una persona que en realidad gobernaba al país por encima de los presidentes y gobiernos de turno. Era un jerarca de la iglesia Católica, que quitaba y ponía a los presidentes. Pero no cuento más porque daño la novela.

 

¿Hay pruebas?

Obviamente no hay un documento que lo demuestre porque nunca se dio una orden escrita. Pero distintas personas hemos llegado a esa misma conclusión. De hecho, a raíz de este centenario, hay otros autores que han escrito libros sobre el tema y entre varios estamos llegando a la misma verdad. Por ejemplo, Adelina Cobo también publica en estos días el libro 'Asunto tenebroso', en el que llega a la misma persona, sin que los dos hayamos hablado nunca del tema.

Además, si uno habla con historiadores, ellos lo aceptan, pero pocos estarán dispuestos a ponerlo por escrito porque no existe una fuente escrita.

 

Y hablando de eso, ¿su libro lo han leído historiadores y académicos? ¿Qué le han dicho?

Sí, ha sido positivo. De hecho, en estos días sale una columna de Enrique Santos Molano en El Tiempo, donde opina sobre el libro. El leyó la novela desde el comienzo y me apoyó para seguir el hilo investigativo que llevaba. Aunque seguramente otros van a contradecir la tesis de la novela y van a decir que no fue así. Pero esto va a servir para dar el debate.

 

El asesinato de Uribe Uribe fue el primero de una serie de magnicidios que horrorizaron a Colombia durante todo el siglo XX, ¿cree que los efectos de ese asesinato se siguen sintiendo hoy?

Es que su pregunta es muy diciente. El asesinato de él fue el primer magnicidio del siglo XX y como quedó impune, más allá de la condena a los sicarios, quedó viva la mala costumbre de que en Colombia se podían hacer magnicidios sin consecuencias para los autores intelectuales.

 

Eso se repitió con Gaitán, Jaime Pardo, e incluso con líderes de derecha como Álvaro Gomez Hurtado. Lo que hizo carrera es que quien detenta el poder en algún momento, independientemente de su ideología, no tolera pensamiento diferente, ni oposición. Hay miedo de que en el poder pueda estar alguien que piensa diferente.

 

¿Qué significó Rafael Uribe Uribe para el país?

El fue un adelantado para su época. Lo que luego, en décadas posteriores, defendieron los sindicatos o los socialistas, ya estaba el pensamiento de Rafael Uribe Uribe a principios del siglo XX, una época en la que había una hegemonía conservadora que estaba en el poder desde 1985.

 

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Extacto de la novela "En esta borrasca formidable"

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