Barack Obama ha alimentado las sospechas que apuntan a cierta complicidad de las autoridades paquistaníes con el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, que fue matado el lunes pasado por un comando de EEUU en su refugio en Pakistán, donde llevaba viviendo por lo menos cinco años.

"Creemos que había algún tipo de red de apoyo a Bin Laden dentro de Pakistán", comentó el presidente de EEUU en una entrevista en la cadena CBS. "Pero no sabemos quién o qué conformaba esta red. No sabemos si había alguna gente dentro del Gobierno, o gente fuera del Gobierno, pero es algo que debemos investigar y sobre todo lo debe investigar  el Gobierno paquistaní", dijo.
 

En línea con una estrategia de comunicación plagada de contradicciones desde la operación que dio muerte al terrorista más buscado del mundo, el consejero de Obama en temas de seguridad, Tom Donilon, en unas declaraciones anteriores a las de su jefe, había librado a Islamabad de cualquier sospecha.
 

"Puedo decir francamente que no he visto ninguna prueba que demuestre que responsables políticos, militares o del servicio de inteligencia tuvieran conocimiento del paradero de Bin Laden", declaró Donilon a varias emisoras. Sin embargo, coincidió con el presidente en que era necesario "investigar" el hecho de que el líder de Al Qaeda pudiera vivir tranquilamente en su mansión de Abbottabad durante tantos años.
 

Las relaciones entre ambos países han empeorado por la operación
 

Donilon también dijo que Washington había pedido a Islamabad entrevistar a las tres viudas de Bin Laden, que permanecen bajo custodia paquistaní, para ayudarles a encontrar posibles pistas o cómplices que contribuyeron a mantener en secreto el paradero del jefe de Al Qaeda. De hecho, una de las viudas, Amal Ahmed Abdulfattah, ha reconocido que la familia llevaba viviendo cinco años en Abbottabad, confirmando los primeros informes de la CIA.
 

Para mitigar la creciente tensión que desde la operación que acabó con la muerte del líder terrorista ha complicado seriamente la relación entre los dos países, el consejero presidencial volvió a alabar el papel de Islamabad en la lucha antiterrorista: "Se ha apresado y matado a más extremistas en Pakistán que en ningún otro lugar".
 

Donilon aseguró que la muerte de Bin Laden suponía un "duro golpe" para la organización islamista, visto el papel que seguía jugando, más activo del que se pensaba en un principio.
 

Un asesor de la Casa Blanca asegura que Pakistán desconocía el refugio

Fuentes paquistaníes han matizado esta valoración. "Parece ridículo" que Bin Laden siguiera "organizando una red terrorista", declaró a la agencia Reuters un responsable de los servicios de inteligencia de Islamabad. Sea cual fuera el protagonismo del líder terrorista, Al Qaeda parece "estratégicamente derrotada", insistió Donilon. "Con los pasos que dimos al ordenar el asalto al recinto", explicó, el movimiento "está más debilitado" que nunca. Debilitado, pero aún peligroso.
 

Temores de los que se hizo eco la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, al reiterar que la amenaza del movimiento islamista era un peligro muy presente. En declaraciones en el Club de Prensa de Atlanta, Napolitano aseguró "no tener dudas de que Al Qaeda, o un aliado de Al Qaeda, o aquellos inspirados por su ideología, continuarán centrando sus ataques en Occidente". La dirigente indicó, no obstante, que los niveles de alerta del Sistema Nacional de Advertencia Terrorista no habían sido revisados formalmente, por falta de pruebas concretas de un ataque inminente.
 


La prensa demanda las fotos


Material al que los medios de comunicación querrían tener acceso, sobre todo después de que la Casa Blanca difundiera los vídeos caseros de Bin Laden el pasado sábado. La agencia Associated Press ha cursado una petición, amparada por el Freedom of Information Act, para tener acceso a los documentos gráficos de la operación, incluidas las fotos del cadáver de Bin Laden.


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Jueves, 05 Mayo 2011 06:17

El asesinato de Osama Bin Laden

Los que se ocupan de estos temas conocen que, el 11 de septiembre de 2001, nuestro pueblo se solidarizó con el de Estados Unidos y brindó la modesta cooperación que en el campo de la salud podíamos ofrecer a las victimas del brutal atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.
 
Ofrecimos también de inmediato las pistas aéreas de nuestro país para los aviones norteamericanos que no tuvieran dónde aterrizar, dado el caos reinante en las primeras horas después de aquel golpe.
Es conocida la posición histórica de la Revolución Cubana que se opuso siempre a las acciones que pusieran en peligro la vida de civiles.
 
Partidarios decididos de la lucha armada contra la tiranía batistiana; éramos, en cambio, opuestos por principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas inocentes. Tal conducta, mantenida a lo largo de más de medio siglo, nos otorga el derecho a expresar un punto de vista sobre el delicado tema.
 
En acto público masivo efectuado en la Ciudad Deportiva expresé aquel día la convicción de que el terrorismo internacional jamás se resolvería mediante la violencia y la guerra.
 
Fue por cierto, durante años, amigo de Estados Unidos que lo entrenó militarmente, y adversario de la URSS y del socialismo, pero cualquiera que fuesen los actos atribuidos a Bin Laden, el asesinato de un ser humano desarmado y rodeado de familiares constituye un hecho aborrecible. Aparentemente eso es lo que hizo el gobierno de la nación más poderosa que existió nunca.
 
El discurso elaborado con esmero por Obama para anunciar la muerte de Bin Laden afirma: “…sabemos que las peores imágenes son aquellas que fueron invisibles para el mundo. El asiento vacío en la mesa. Los niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre. Los padres que nunca volverán a sentir el abrazo de un hijo. Cerca de 3 000 ciudadanos se marcharon lejos de nosotros, dejando un enorme agujero en nuestros corazones.”
 
Ese párrafo encierra una dramática verdad, pero no puede impedir que las personas honestas recuerden las guerras injustas desatadas por Estados Unidos en Iraq y Afganistán, a los cientos de miles de niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre y a los padres que nunca volverían a sentir el abrazo de un hijo.
 
Millones de ciudadanos se marcharon lejos de sus pueblos en Iraq, Afganistán, Vietnam, Laos, Cambodia, Cuba y otros muchos países del mundo.
 
De la mente de cientos de millones de personas no se han borrado tampoco las horribles imágenes de seres humanos que en Guantánamo, territorio ocupado de Cuba, desfilan silenciosamente sometidos durante meses e incluso años a insufribles y enloquecedoras torturas; son personas secuestradas y transportadas a cárceles secretas con la complicidad hipócrita de sociedades supuestamente civilizadas.
 
Obama no tiene forma de ocultar que Osama fue ejecutado en presencia de sus hijos y esposas, ahora en poder de las autoridades de Pakistán, un país musulmán de casi 200 millones de habitantes, cuyas leyes han sido violadas, su dignidad nacional ofendida, y sus tradiciones religiosas ultrajadas.
 
¿Cómo impedirá ahora que las mujeres y los hijos de la persona ejecutada sin Ley ni juicio expliquen lo ocurrido, y las imágenes sean transmitidas al mundo?
 
El 28 de enero de 2002, el periodista de la CBS Dan Rather, difundió por esa emisora de televisión que el 10 de septiembre de 2001, un día antes de los atentados al World Trade Center y al Pentágono, Osama Bin Laden fue sometido a una diálisis del riñón en un hospital militar de Pakistán. No estaba en condiciones de ocultarse y protegerse en profundas cavernas.
 
Asesinarlo y enviarlo a las profundidades del mar demuestra temor e inseguridad, lo convierten en un personaje mucho más peligroso.
 
La propia opinión pública de Estados Unidos, después de la euforia inicial, terminará criticando los métodos que, lejos de proteger a los ciudadanos, terminan multiplicando los sentimientos de odio y venganza contra ellos.
 
Fidel Castro Ruz
Mayo 4 de 2011
8 y 34 p.m.
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La hija menor de edad de Osama bin Laden asegura que su padre, el terrorista fugitivo más buscado del mundo, fue capturado vivo y ejecutado por las fuerzas especiales estadounidenses durante los primeros minutos de la operación lanzada contra el complejo fortificado de Bilal Town, en la localidad de Abbottabad, según señalan altos cargos militares en declaraciones a varios medios locales.

El ejército paquistaní accedió al recinto una hora después del ataque estadounidense y, junto a cuatro cadáveres acribillados, encontró a 16 personas maniatadas con bridas de plástico. De ellos, nueve eran niños de entre 2 y 12 años y tres, mujeres, según informan varios medios locales. Del grupo, tres niños y cuatro eran hijos de los dueños de la vivienda, Arshad y Tareq, respectivamente, por lo que los otros dos eran hijos de Bin Laden, incluida la hija, de 12 años. Ella es la que ha declarado a la prensa local que su padre fue capturado y ejecutado.

De las dos mujeres, una es la última esposa del líder de Al Qaeda, Amal Ahmed Abdulfattah, nacida en Yemen en 1982. Recibió un tiro en la pierna, al parece tras interponerse para proteger a Bin Laden. Se supone que la otra mujer podría ser la médico personal de Bin Laden, que sufría dolores renales. Tras la operación, los militares de EE UU volaron hacia Afganistán. No pudieron llevarse a los familiares del líder terrorista porque no disponían de plazas suficientes en el helicóptero (el otro aparato del operativo fue derribado durante el ataque), según informan medios locales. Sí se llevaron dos búfalos, una vaca y 50 gallinas, según ha asegurado Ahmed Abdulfattah a la prensa local.

Todos los niños están "en lugar seguro y están siendo atendidos de conformidad con la ley", según ha informado el Ministerio de Exteriores paquistaní mediante un comunicado. "Algunos han necesitado cuidados médicos y están siendo atendidos en las mejores instalaciones posibles. Serán entregados a sus países de origen". Según informa Al Arabiya, los familiares de Bin Laden han sido trasladados a la localidad de Rawalpindi, cerca de Islamabad. Están siendo atendidos en el hospital local, adonde fueron transportados en helicóptero, según ha informado un miembro de las fuerzas armadas paquistaníes.

Respecto a la mujer muerta, los militares paquistaníes sostiene que podría ser o bien la mujer de Bin Laden o un familiar cercano, dado que habría sacrificado su vida por él. "Según nuestra información, hizo de escudo ante Bin Laden durante la operación y fue ejecutado por los comandos estadounidenses", según ha señalado un cargo militar a Al Arabiya.

Las Fuerzas especiales estadounidenses solo se llevaron dos cuerpos en el helicóptero. Se supone que uno era el de Bin Laden y el otro, el de su hijo. Cuando llegaron los soldados y las agencias de seguridad paquistaníes, los comandos de EE UU ya sobrevolaban las montañas del cinturón tribal de Pakistán, de camino a Afganistán.

Por ÁNGELES ESPINOSA | Abbottabad 04/05/2011

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La policía ha vuelto a abrir fuego esta tarde contra jóvenes manifestantes que se dirigían a Deraa, al sur de Siria, y, según informa la agencia France Presse, han muerto tres personas. La cifra de fallecidos desde el viernes asciende, por tanto, hasta los 15.

"Las fuerzas de seguridad dispararon cuando llegaban del norte, hay cuerpos caídos en las calles", ha indicado un testigo. Los jóvenes marchaban hacia Deraa desde localidades próximas para mostrar su solidaridad con los seis civiles muertos anoche por disparos de las fuerzas de seguridad junto a una mezquita en el centro de esta ciudad.

La única consecuencia política de estos sucesos es la destitución del gobernador de Deraa, Faysal Kolthoum, según ha informado la agencia oficial SANA, que no ha dado más detalles. Horas antes, la represión de las manifestaciones pro-democráticas había llevado a Francia a pedir a Siria que renuncie al uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes y a condenar las muertes de la madrugada. Un portavoz del Ministerio francés de Asuntos Exteriores ha indicado que se ha pedido a Siria que realice "una investigación transparente" sobre los sucesos de los últimos días, y ha expresado su solidaridad con las víctimas y sus familias. También ha solicitado a las autoridades sirias que liberen a los detenidos en las manifestaciones y ha urgido al Gobierno de Damasco a emprender reformas políticas lo antes posible "para responder a las aspiraciones expresadas por el pueblo sirio". Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha hecho un "llamamiento a las autoridades sirias para que se abstengan de utilizar la violencia y se atengan a sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos, entre los que se encuentra el derecho a la reunión pacífica".

La pasada madrugada, la policía asesinó a seis personas como consecuencia de los disparos realizados en los alrededores de la mezquita de Omari , han informado fuentes del bando de los rebeldes a Reuters. Uno de los fallecidos por los disparos es un médico, procedente de una conocida e influyente familia de la ciudad, que se había desplazado a la zona para atender a las víctimas. Los disturbios se concentraron en la zona en la que cientos de manifestantes se congregan desde hace días para exigir al régimen sirio una apertura democrática y el fin de la corrupción. Gritos de "Dios es el mejor" empezaron a escucharse al iniciarse los tiroteos. Se desconoce si los manifestantes en contra del régimen del partido Baaz portaban armas en el momento en que las fuerzas de seguridad abrieron fuego.

El ataque a la mezquita de la pasada madrugada estuvo precedido del corte de la luz y del teléfono. Un comunicado oficial del Gobierno ha culpado del tiroteo a "bandas armadas" y ha desdeñado las "mentiras que emiten sobre la situación en Deraa elementos extranjeros". Ha asegurado que el doctor fallecido fue "atacado por una banda armada" y que las "fuerzas de seguridad se enfrentaron a esa banda cerca de la mezquita Omari, disparando a varios de sus miembros y arrestando a otros". Además, ha señalado que uno de los miembros de las fuerzas de seguridad ha resultado muerto. Finalmente, dice que "la banda almacenaba armas y munición en la mezquita y secuestró a niños para usarlos como escudos humanos".

El imán de la mezquita, Ahmad Siasneh, contó horas antes del ataque a la cadena Arabiya que las fuerzas sirias estaban cerca del edificio, alrededor del cual los manifestantes, que aseguran que no se piensan mover hasta que sean atendidas sus demandas, han levantado tiendas. El ataque se produce un día después de que la oficina de los Derechos Humanos de Naciones Unidas pidiera a las autoridades del país la necesidad "de un alto inmediato del excesivo uso de la violencia contra los manifestantes pacíficos" e hizo hincapié en la utilización de fuego real. Con los nuevo fallecidos las últimas horas, se eleva a 15 el número de muertos a manos de las fuerzas del orden sirias durante los seis días de manifestaciones pro-democráticas.

Deraa, escenario de las protestas por quinto día consecutivo, parece "un cuartel militar" según la descripción que hizo un activista pro-derechos humanos. Cientos de personas volvieron a marchar durante el día en claro desafío al régimen de Bachar el Asad al grito de "libertad, libertad, pacíficos, pacíficos" tanto en Deraa y como en la vecina Nawa, ambas cerca de la frontera con Jordania.

Pan y libertad

"Queremos pan, pero también libertad", declaró un vecino en Deraa, donde la producción de trigo ha caído por la sequía que ha afectado al país. Los manifestantes reclaman el fin de la corrupción y de la represión por parte de la policía secreta. Siria vive desde 1963 bajo la ley de emergencia, que impide la convocatoria de manifestaciones públicas, pero en los últimos días ha habido distintas concentraciones para reclamar reformas políticas en ese país, que hasta ahora no se había visto contagiado por las revueltas de Túnez, Egipto, Libia, Bahréin o Yemen.

El régimen se refirió por primera vez a las marchas que empezaron el viernes al calor de las revueltas en la región. El Asad "continuará por el sendero de la reforma y la modernización de Siria", declaró el vicepresidente Faruk al Shara a la cadena Al Manar. Añadió que el presidente Asad "no puede estar en contra de ningún ciudadano sirio".

"Tienen la revolución en la puerta de casa y el régimen está todavía coqueteando con las reformas", declaró Haitham al Maleh, exjuez y abogado octogenario que lleva toda una vida de oposición pacífica contra el régimen del partido único Baaz.

La Unión Europea calificó de inaceptables la represión violenta de los manifestantes pacíficos que reclaman un cambio de régimen en Siria, y las detenciones arbitrarias. La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, aseguró que está preocupada y que los Veintisiete estarán "vigilantes".
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Un avión teledirigido estadunidense causó hoy la muerte de más de 40 personas, en uno de los ataques más devastadores en la región tribal de Waziristán del Norte, en el noroeste de Pakistán, lo que llevó al gobierno de Islamabad a pedir a Estados Unidos que se disculpe y suministre explicaciones.
 
"El gobierno de Pakistán condena firmemente el ataque del avión teledirigido que causó un gran número de víctimas", dijo la cancillería, cuyo titular, Salman Bashir, "transmitió esta firme condena" al embajador de Estados Unidos, Cameron Munter, y le exigió disculpas y explicaciones.
 
Ese ataque, el más mortífero de ese tipo en los últimos tres años, tenía como objetivo presuntamente un centro de entrenamiento de los talibanes aliados de Al Qaeda en su bastión del distrito tribal de Waziristán del Norte, señalaron las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia, que hablan de 41 talibanes muertos.
 
No obstante, el gobernador de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, Syed Masood Kausar, condenó el ataque en que murieron varios ancianos y policías tribales. "Quiero explicar claramente que el gobierno paquistaní y su pueblo no tolerarán este tipo de ataques, ya que están en contra de la soberanía del país", sostuvo.
 
Explicó que el avión disparó al menos seis misiles aire-tierra contra un edificio donde se celebraba una jirga (asamblea tribal), 40 kilómetros al oeste de Miranshah.
 
En Waziristán del Norte son frecuentes los ataques de aviones no tripulados estadunidenses pese a las protestas de Islamabad por las víctimas mortales que causan entre la población civil.
 
En este contexto, la embajada de Estados Unidos en Islamabad cerrará sus puertas y las del consulado este viernes, por las protestas que se extienden en todo el país tras la absolución y liberación del empleado de la CIA Raymond Davis, acusado de asesinar, en enero, a dos paquistaníes.
 
El agente fue absuelto el miércoles por un tribunal de la ciudad de Lahore, tras lo cual cientos de personas han salido a las calles de esa y otras provincias para protestar contra el gobierno de Islamabad, al que acusan de haber vendido la soberanía del país.
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Domingo, 20 Febrero 2011 13:34

La masacre en la cárcel

Aislado a 40 kilómetros de El Cairo, el penal de Al Qatta fue escenario de una carnicería. Los guardias abrieron fuego, mataron a decenas de presos y al comandante del servicio penitenciario, y luego cortaron la luz y el agua, abandonando a los sobrevivientes. El ejército ahora rodea el lugar.
 
Egipto acaba de abrir una investigación sobre un fusilamiento de detenidos que puede ser la peor atrocidad cometida por agentes del Estado durante las protestas que terminaron con el gobierno de Hosni Mubarak. Los guardias de la prisión de Al Qatta son acusados de abrir fuego contra decenas de prisioneros, abandonar a los heridos en medio de los cadáveres y negarse a alimentar a los sobrevivientes por días. Los cargos surgen del testimonio de detenidos y familiares de las víctimas, con un prisionero diciendo que los muertos fueron 153.
 
El fiscal de Giza del Norte, Mahmoud el Hefnawy, abrió la investigación por la denuncia de familiares de once presos, pero todavía no visitó el penal, 60 kilómetros al noroeste de El Cairo, por la falta de seguridad. La prisión está rodeada de tanques y blindados del ejército, con tres retenes en la ruta y seis tanques estacionados en el penal, que tiene 3500 prisioneros.
 
Las versiones que trascendieron surgen de llamadas realizadas por los presos con celulares entrados de contrabando y de testimonios recogidos por la ONG de derechos humanos Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales. La investigación puede ser la primera prueba para las promesas de transparencia de los militares que ahora gobiernan, y un signo de hasta dónde el país realmente podrá desarmar el aparato de seguridad creado tras sesenta años de autoritarismo.
 
En Al Qatta puede haber hasta cuatrocientos manifestantes todavía detenidos. Según organizaciones internacionales de derechos humanos, varios fueron torturados. En las manifestaciones de la victoria de este viernes, a una semana de la caída de Hosni Mubarak, se exigió que se liberara a todos los detenidos.
 
Al comenzar las manifestaciones contra el régimen, el 28 de enero, los presos de Al Qatta vieron por televisión las marchas, los casos de saqueo y las fugas de prisioneros en otros penales. Aparentemente, los detenidos se concentraron en el patio de la prisión y pidieron ser liberados ellos también. Yahya Mohammed Abdel Gabar, que tiene un hermano detenido en esa prisión, contó que “hubo una revolución ahí adentro, con los presos exigiendo ser liberados, especialmente luego de que los directores de Al Qatta se fueron y dejaron a los guardias solos”.
 
Probablemente hubo hechos de violencia en ese momento, con los guardias refugiándose en las torres y murallas. Entonces llegó un inspector de prisiones, el general Mohammed el Batran, acompañado de un guardia de Al Qatta, Said Gelal, que tenía buen diálogo con los internos. Según algunos de los presos, el general prometió que serían liberados y que los guardias torturadores serían detenidos y castigados. Según prisioneros que hablaron con The Independent, los guardias mataron a balazos al general e hirieron a Gelal. Un preso, Mahmoud Hassan Mohammed, también fue asesinado al intentar ayudar a Gelal.
 
Según las autoridades carcelarias, fueron los presos quienes balearon al general, aunque la ONG de derechos humanos que investiga el caso considera “muy poco probable” que los detenidos tuvieran armas de fuego. Lo que sí está establecido es que los guardias abrieron fuego desde las torres de vigilancia, primero sobre el patio y, cuando los prisioneros se refugiaron dentro del edificio, contra las ventanas de las celdas. Los sobrevivientes dicen que las celdas están cribadas de balazos.
 
Los presos denunciaron que los guardias cortaron la luz y el agua del edificio y los dejaron adentro por una semana sin alimentos. Los cadáveres no fueron recogidos y los heridos no recibieron atención médica por cuatro días. Según un prisionero entrevistado por teléfono por The Independent –cuyo nombre se reserva para protegerlo– los presos escribieron una lista de 153 víctimas fatales del fusilamiento.
 
Mientras se espera que el fiscal visite Al Qatta y eventualmente reciba esta lista, el número oficial de víctimas fatales es de 23, cuyos cadáveres fueron enviados a una morgue local el 9 de febrero. El fiscal afirmó que vio estos cuerpos luego de que las familias los reclamaran. Un vocero del servicio penitenciario del Ministerio del Interior egipcio dijo que la cifra de 153 muertos era “un sinsentido”, pero se negó a dar precisiones.
 
Según Mahmoud Eid al Sayed, su hijo de treinta años, Adil, lo llamó desde la prisión a las cuatro de la mañana del 30 de enero. Adil, que tiene tres hijos y lleva ocho años preso por tráfico de drogas, le dijo a su padre que “ya mataron a ochenta” y que habían cortado la luz y el agua. Sayed recibió otra llamada a las diez de la noche del mismo día. Esta vez era otro preso, que le dio “las condolencias” porque habían asesinado a su hijo frente a la mezquita de la prisión.
El 1º de febrero, Sayed fue a la prisión con otros dos hijos para tratar de recuperar el cuerpo de Adil, pero se encontró con “agentes de la seguridad estatal y militares” que los detuvieron con balazos al aire. Sayed se retiró porque “ya perdí a un hijo y no quería perder a otro más”. Sólo el 9 de febrero se permitieron visitantes. Para ese momento ya se estaba distribuyendo pan y los heridos estaban en un centro médico militar. Los visitantes vieron que la clínica y el pabellón de visitas se habían incendiado. Los guardias terminaron atacando a las familias con balas de goma y gases lacrimógenos.
Al parecer, los tiros y la violencia en Al Qatta sólo cesaron el viernes 7 de febrero, cuando el vicepresidente Omar Suleiman anunció por televisión que Mubarak renunciaba. Los prisioneros comenzaron a gritar y festejar y los guardias abrieron fuego, matando a Ahmed Magdi Mousa e hiriendo a otro preso. El último episodio denunciado ocurrió horas después, cuando un grupo de guardias ordenó llevar el cuerpo de Mousa a la puerta principal. En camino, los cinco detenidos que llevaban el cuerpo se encontraron con un grupo de guardias que les ordenó detenerse, mientras otro les gritaba que siguieran. Finalmente, alguien abrió fuego y mató a otro detenido e hirió a dos.
 
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Por Donald Macintyre *
Desde Al Qatta, Egipto
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Al menos 15 personas han sido asesinadas en Guatemala en las últimas 24 horas, entre ellas dos presuntos sicarios —linchados por una turba—, una precandidata a alcaldesa y siete de sus guardaespaldas, asesinados a balazos, según informaron fuentes de socorro y las fuerzas de seguridad.

Un informe de la Policía Nacional Civil (PNC) señala que cientos de pobladores de la aldea San Sebastián, a 330 kilómetros al oeste de la capital, fronteriza con México, lincharon a dos hombres a los que acusaban de haber asesinado a balazos horas antes a un vecino del lugar.

El hombre, Elvín Rodríguez, de 43 años, fue abatido a balazos por dos individuos que viajaban en una motocicleta y que fueron detenidos por centenares de vecinos cuando pretendían huir del lugar. "La turba les desarmó, amarró y golpeó hasta provocarles la muerte", informaron medios locales.

En otro suceso, el pasajero de un autobús disparó contra cuatro presuntos delincuentes que iban a cometer un atraco en el propio autobús, en un barrio popular del oeste de la capital. Los cuatro hombres, heridos de gravedad, se lanzaron del autobús en marcha y uno de ellos murió.

Horas después, en un bulevar del norte de la capital, desconocidos asesinaron a balazos a tres adolescentes, dos chicas de 13 y 15 años y un chico de 16, cuando se encontraban conversando en una esquina.

Los asesinos, que según testigos iban en una motocicleta, dispararon más de 30 balazos contra los jóvenes.

Casi al mismo tiempo, en Ciudad Pedro de Alvarado, fronteriza con El Salvador, varios hombres asesinaron a la dirigente del partido Gran Alianza Nacional (GANA), Mayra Lemus, y a siete de sus guardaespaldas, e hirieron de gravedad al menos a otras cinco personas, cuando se encontraban comiendo en un restaurante.

Según medios locales, fue un ataque directo contra Lemus, que pretendía presentarse a la alcaldía del municipio de Moyuta, en el departamento de Jutiapa, en las elecciones generales de septiembre próximo.

Con un promedio de quince asesinatos diarios, Guatemala se ha convertido en uno de los países más violentos de América Latina.

Según el Gobierno, la mayoría de los asesinatos que se registran en el país están relacionadas con las bandas del crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas juveniles.
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Miércoles, 19 Enero 2011 07:40

El asesinato de Lumumba

En la mañana del 30 de junio de 1960, en Leopoldville (hoy Kinshasa), el rey Balduino I de Bélgica pensó que tras declarar en persona la independencia de la República Democrática del Congo, pueblo y colonos quedarían eternamente agradecidos con la metrópoli colonial. Pero algo salió mal.

Patricio Lumumba, joven primer ministro del gobierno presidido por Joseph Kasavubu, tomó el micrófono y los encargados del protocolo quedaron tiesos: "Nunca más seremos vuestros monos", dijo Lumumba en las narices del rey. El monarca de la casa eeal de Sajonia-Cobenza-Gotha empalideció, y tuvo que oír las desgarradoras palabras del líder nacionalista:

“Durante los 80 años del gobierno colonial, sufrimos tanto que no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, o encontrar vivienda, o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son…

“Hemos sufrido ironías, insultos y golpes nada más porque somos negros… ¿Quién podrá olvidar las masacres de tantos de nuestros hermanos, o las celdas en que han metido a los que no se someten a la opresión y explotación? Hermanos, así ha sido nuestra vida.”

Totalmente inesperado en la agenda (una ceremonia ordenada y agradecida con el amo blanco), el discurso estremeció a los pueblos del África negra y el mundo colonial. En Bélgica, la prensa conservadora atacó a Lumumba, manifestando que su muerte sería “…una bendición para el Congo”.

El diario católico La Libre Belgique estimó que algunos ministros lumumbistas “…se han convertido como primitivos e imbéciles, o como criaturas comunistas” (12/7/1960). Marcel de Corte, profesor de moral y filosofía de la Universidad de Lieja, expresó de Lumumba: "Es un bárbaro que hace llorar de rabia a los oficiales, cuando bastaría un gesto viril de uno de éstos para librar al planeta de su sangrante despojo" (ídem, 27/7/1960).

En Los últimos 50 días de Patricio Lumumba (investigación de G. Heinz y H. Donnay) se apunta que desde antes del histórico discurso, Lumumba era considerado en los medios europeos como el político congoleño a quien había que separar a toda costa del poder.

El periodista P. de Vos, dirigente de importantes sociedades coloniales, escribió que deseaba ver al líder nacionalista “…muerto con una bala en su pellejo… Sé que habrá en uno de los asilos de Kasai, un loco que se encargará de este trabajo” (Ibérico Europea de Ediciones, Madrid 1970, p. 31).

En septiembre de 1960, el coronel Joseph Mobutu (quien de 1965 a 1997 gobernó despóticamente el país que rebautizó con el nombre de "Zaire"), dio un golpe de Estado, y Lumumba fue detenido en las afueras de Kinshasa. Liberado por su escolta y militantes del Movimiento Nacional Congoleño (MNC), el líder retornó a la ciudad, donde arengó a la multitud.

Simultáneamente, las potencias imperialistas entraban en acción. A un mes de la toma de posesión del gobierno, con el respaldo de Washington, París y Bruselas, el títere Moisé Tshombé declaraba la secesión de Katanga, ubérrima provincia minera que durante la Segunda Guerra Mundial fue la principal fuente de caucho, y minerales como el titanio y cobalto. El uranio usado para las bombas atómicas que Estados Unidos arrojó sobre Hiroshima y Nagasaki provino de la mina Shinkolobwe, una de las tantas administradas por el "Congo Belga".

Lumumba pidió ayuda a Moscú, y Allen Dulles, jefe de la CIA, sugirió quitarlo de en medio “…lo antes posible”. El presidente Dwight Eisenhower autorizó la acción. El ejército y los cascos azules de la ONU arrestaron a Lumumba el 10 de octubre. El premier consiguió nuevamente escapar, y trató de llegar a Stanleyville (hoy Kisangani), su principal base de apoyo. Finalmente, fue detenido por los hombres de Mobutu.

El 10 de enero Lumumba fue embarcado en un avión civil belga y piloteado por un belga, que lo trasladó a Elizabethville (hoy Lubumbashi), capital de la provincia de Katanga. Durante las seis horas del viaje, mercenarios belgas y soldados congoleños lo torturaron y golpearon sin piedad.

Ludo de Witte, sociólogo flamenco, quien en 2000 publicó una enjundiosa investigación con base en archivos oficiales belgas y documentación de Naciones Unidas, desbarató la versión oficial de Bruselas, que durante 30 años atribuyó el crimen a "ajustes de cuentas" entre las distintas facciones congoleñas.

La tarde del 17 de enero, Lumumba y sus colaboradores Mauricio Mpolo y José Okito, fueron amarrados a un árbol y asesinados uno tras otro por militares belgas en una ejecución supervisada a corta distancia por Tshombé. De Witte probó que la operación llamada Barracuda fue dirigida por el capitán belga Julián Gat.

Otro belga, el comisario Gerard Soete, jefe de policía de Tshombé, confesó a la televisión de Bruselas VRT (y también a De Witte) que se le ordenó hacer desparecer a las víctimas con ácido sulfúrico. De recuerdo, Soete se quedó con dos dientes de Lumumba, y una bala incrustada en el cráneo.

Por José Steinsleger
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Quito, 31 de octubre. Alberto Acosta toma su portafolio y se dispone a salir de su cubículo en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), pues sus alumnos lo esperan en el salón de clases. Concluye la entrevista con La Jornada con una frase que resume, no sólo su rechazo a la vía golpista que estuvo nuevamente a punto de apoderarse de la escena ecuatoriana el 30 de septiembre, sino su deslinde ante la ambigüedad que mantienen organizaciones indígenas y progresistas frente al peligro que vivió ese día el proceso de cambio que, con sus luces y sombras, hubiera sido sofocado definitivamente por las armas, hace un mes.
 
Todo se puede hacer dentro de la constitución, nada al margen y menos en contra de ella.
 
Acosta es un político de izquierda que impulsó la idea de la revolución ciudadana ecuatoriana; un economista que vio en su discípulo Rafael Correa madera de líder y lo introdujo al universo del movimiento social que en 2006 finalmente conquistó la presidencia. Fue clave en la formación del partido Alianza PAIS y en la forja de la Constitución de Montecristi, una de las más avanzadas de Latinoamérica hoy en día. Es también crítico implacable del presidente.
 
La mancuerna Acosta-Correa se rompió en 2008. Fue una fractura que alejó del gobierno al sector social y a una parte de la intelectualidad progresista. A pesar de ello, el actual profesor de Flacso rechaza el alegato de quienes, contra toda evidencia, niegan que el 30 de septiembre se intentó derrocar, incluso asesinar la mandatario.
 
Se paralizó golpe al Estado
 
“Si no estuvo fraguado antes, sí hubo un intento de golpe después; más bien un golpe al Estado, porque lo paralizaron. Eso es lo que recomienda el teórico clásico de los golpes de Estado Curzio Malaparte en su Técnica del golpe de Estado, escrita en 1931.”
 
Voces antiCorrea, lo mismo desde la derecha que desde la izquierda o del movimiento indígena, ridiculizan la versión de que la vida de Correa estuvo peligro. Acosta afirma: Está probado hasta la saciedad: al presidente de la república se le quiso asesinar al final de la jornada.
 
Cita otro saldo aún más preocupante: las fuerzas armadas, omnipresentes en la vida política de Ecuador en el siglo XX, volvieron a ser el fiel de la balanza.
 
La nueva constitución les quitó a los militares ese rol. Su única tarea es garantizar la soberanía nacional y la integridad territorial. En la práctica volvieron a ser actores dirimentes de la democracia.
 
–Con los elementos a la vista ¿cual sería el interés de negar esta evidencia?
 
–Fue un ensayo general. Los grupos golpistas ya pueden hacer su lectura: ¿cómo reacciona Correa? Ya le midieron ¿Cual es la capacidad de respuesta de su gobierno como grupo organizado? Muy limitada. ¿Cuál es la capacidad de respuesta de su movimiento político? Una gran maquinaria electoral con una muy pobre capacidad de movilización. ¿Cuál fue el papel de la Asamblea Nacional? Nulo. ¿Qué hicieron los líderes de PAIS? Perdidos en el espacio.
 
“El ensayo dio a los golpistas información muy valiosa. Y me temo que el próximo intento no va a ser un golpe de Estado como los que eran tradicionales. Un accidente en el que desaparezca el Correa y este proceso está terminado, no tiene futuro. (Hay un antecedente en el país: la muerte del ex presidente Jaime Roldós en un dudoso accidente aéreo en 1981).
 
–¿Qué dice esto de la naturaleza de la revolución ciudadana?
 
–Terminó descansando en un solo hombre. Nunca se planteó la necesidad de tener un líder indiscutible, menos con prácticas mesiánicas y personalistas a ultranza. Pero en la práctica eso es lo que se ha construido. Y no porque el presidente Correa lo haya buscado directamente, pero así es.
 
–¿Qué es esto que llaman socialismo del siglo XXI?
 
–Yo no veo tal socialismo, ni del siglo XXI. No estoy en contra del socialismo, al contrario, pero todavía no estamos caminando hasta allá. Lo que se ha hecho es reinventar el extractivismo del siglo XXI. Uno de los elementos fundamenta- les del plan de gobierno 2007-2011 tenía entre otros objeti- vos construir una economía diferente, no atada a la producción y exportación de bienes primarios. Fuimos país cacao- tero, bananero, camaronero, floricultor y ahora se abre la puerta al país minero. Queríamos superar la dependencia de los productos primarios que mar- can y caracterizan nuestro es- tado de subdesarrollo.”
 
–¿La maldición de la abundancia, que usted ha descrito?
 
–No hemos sabido cómo romperla. Y hay cómo hacerlo. Ni Correa ni Chávez se lo cuestionan. Evo sí, pero todos terminan apostando por un neoextractivismo. Tiene aspectos interesantes: mayor participación del Estado en la renta minera o petrolera, mayor control del Estado en las actividades mineras, canalizar esos recursos a los sectores sociales. Pero no se cuestiona la forma de inserción sumisa en el mercado internacional como exportadores de materias primas.
 
Esta revolución ciudadana no ha dado cuenta de una manera adecuada –como es de esperar– en reducción de la pobreza; por el contrario, aumenta, y más para los indígenas. Eso explica también el malestar de sus organizaciones.
 
–¿Cómo le afectó al sector bancario tener que vender sus empresas mediáticas?
 
–A los banqueros sus medios les generaban pérdidas, pero les daban mucho poder político. En Ecuador los grupos económicos poderosos consolidaron su poder alrededor de la banca y controlan la televisión y la radio.
 
–¿A quién conviene un golpe de Estado que deje trunco este proceso?
 
–Muchos banqueros pueden estar interesados. Lo que significó para Estados Unidos perder a sus unidades de inteligencia en Ecuador, su base de Manta, la disolución de la antigua partidocracia, lo que significa la nueva constitución –de vanguardia, de ruptura– para afectar los privilegios de las oligarquías.
 
Los grupos de derecha, intactos
 
–¿Cómo sale Correa de esto? ¿Debilitado, fortalecido?
 
–Según las encuestas, fortalecido. Pero con una gran fragilidad, unas fuerzas armadas posicionadas como garantes de la democracia, un partido –Alianza PAIS– endeble para enfrentar la política real. Los grupos de derecha que están intactos y el movimiento indígena dividido. Lástima que Correa ha sido el principal promotor para la violación de varios aspectos de esta constitución: minería, hidrocarburos, agua, cosas que no se están cumpliendo.
 
–¿Por qué se rompió esa alianza?
 
–Correa los ha insultado a diestra y siniestra. Pero desde el sector social tampoco ha habido capacidad de convocar una defensa de la democracia desde la Constitución.
 
–Hay quienes dicen que si no se ve una alternativa para la sucesión de Correa desde una perspectiva progresista es porque Alberto Acosta se hizo a un lado.
 
–No, no. Yo sí estoy en la política, pero no en la política contingente. Prefiero que Alianza PAIS haga un esfuerzo por rencontrarse con sus orígenes y salir adelante. Ésa es la opción.

Por Blanche Petrich
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Ni su avanzada edad (85 años) ni los argumentos sobre su estado de salud pudieron impedirlo. El dictador argentino Jorge Rafael Videla volvió este viernes a sentarse en el banquillo de los acusados para responder por el fusilamiento en 1976 de 29 presos políticos en una cárcel de la provincia de Córdoba, en el centro del país.

Han pasado 25 años desde que el dictador fue condenado a cadena perpetua en el histórico juicio a las Juntas Militares, pero cinco años después fue indultado por el entonces presidente, Carlos Menem.

Durante cuatro meses, 60 testigos desfilarán por el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba, donde Videla comparece junto al general Luciano Benjamín Menéndez y otros 23 imputados. Los cargos: homicidio calificado y aplicación de torturas.

Los hechos ocurrieron entre abril y octubre de 1976, cuando se decidió el fusilamiento de los presos, que habían sido detenidos antes del golpe de Estado de ese mismo año.

El fusilamiento se justificó con argumento de que los presos políticos habían intentado fugarse de la Unidad Penitenciaria de San Martín, lo cual se demostró falso.

Organismos de derechos humanos consideran este proceso como el más importante después del histórico juicio a las Juntas Militares, que en 1985 concluyó con condenas de prisión perpetua para Videla y el almirante Emilio Massera, y severas penas para otros jerarcas de la dictadura.

Gracias a la amnistía presidencial de Menem, Videla y otros líderes de la dictadura -en la desaparecieron unas 30.000 personas, según las organizaciones de derechos humanos- estuvieron durante 20 años al resguardo de un proceso judicial. Pero un juez acabó por anular el indulto con el que se había beneficiado, decisión que la Corte Suprema de Justicia ratificó en abril de este año.

El fallo determinó que las amnistías no protegen de los delitos de lesa humanidad, decretó la inconstitucionalidad de los indultos y recordó la obligación de los estados de "esclarecer [los delitos] e identificar a sus culpables".

Videla, el primero de los cuatro presidentes que hubo durante la última dictadura argentina y que gobernó de facto el país entre 1976 y 1981, estaba detenido desde finales de 2008 en una cárcel de la unidad militar de Campo de Mayo, después de que un juez federal le revocara el beneficio de prisión domiciliaria del que gozó durante una década.
Robo de niños

La semana pasada fue trasladado desde una cárcel militar bonaerense a una celda del penal de Bouwer, en las afueras de la capital cordobesa, para que pudiera asistir este viernes al inicio del juicio en su contra.

Jaime Díaz, presidente del tribunal que le juzgará, adelantó que el dictador está "perfectamente bien" de salud a pesar del cáncer de próstata que padece. La delicada salud fue uno de los argumentos usados por la defensa de Videla para tratar de esquivar a la Justicia.

El ex presidente de facto afronta múltiples causas judiciales, entre ellas por el robo de hijos de desaparecidos durante el régimen militar y por el Plan Cóndor, como se denomina a la coordinación represiva de las dictaduras del cono sur americano en las décadas de 1970 y 1980.

En agosto próximo, Videla volverá a sentarse en el banquillo, esta vez en la norteña provincia de Santiago del Estero, para responder por el secuestro y asesinato de un estudiante en 1976.
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