Tres muertos en ataques aéreos a la Franja de Gaza

Al menos tres palestinos murieron ayer a causa de ataques israelíes en la Franja de Gaza. Entre las víctimas hay un joven miliciano palestino del movimiento islamita Hamas y una mujer junto a su bebé. “Estábamos almorzando cuando la casa fue bombardeada por un avión israelí. Saba (la beba) murió de inmediato”, dijo Abu Mohamed Abu Arar, un familiar. “Falastin Abu Arar, de 37 años, embarazada, falleció por las heridas que recibió en la cabeza”, confirmó en tanto el ministerio de Salud de Gaza. Además de las víctimas mortales 17 palestinos resultaron heridos.


La escalada de violencia comenzó cuando las milicias palestinas en Gaza dispararon 200 cohetes contra Israel, que respondió con bombardeos sobre 120 objetivos militares, lo que produjo las tres muertes. En Israel, en tanto, dos personas sufrieron heridas graves. Una mujer de 80 años tiene lesiones por esquirlas de un cohete en Kyriat Gat al igual que otro israelí de 50 años resultó herido en Ashkelon.


Las sirenas antiaéreas sonaron de manera intermitente durante todo el día en comunidades periféricas a la franja, pero también en otras regiones del centro del país como Bet Shemesh, a unos 30 kilómetros al oeste de Jerusalén. La policía pidió a los habitantes que se dirigieran a los refugios en cada alerta.


Entre los lugares afectados por Isarel están las oficinas de inteligencia en la ciudad de Gaza, campos de entrenamiento, fábricas de armas y un túnel ofensivos transfronterizo que Palestina excavaba desde hacías semanas. “Hemos controlado la excavación del túnel y ahora hemos decidido atacarlo y neutralizarlo”, dijo el portavoz del ejército israelí, el teniente coronel Jonathan Conricus. El túnel, continuó, es una infraestructura de alta calidad en la que la Yihad Islámica invirtió mucho tiempo y esfuerzo para poder tener la posibilidad de usarlo para atacar.


Habitantes del barrio afirmaron por su parte que uno de los edificios afectados albergaba la oficina de la agencia de prensa estatal turca Anadolu, una información confirmada por Turquía que condenó “con firmeza” el ataque denunciando una “agresividad sin límites”. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan condenó el ataque en Twitter contra la oficina de la agencia y aseguró: “Turquía y la agencia Anadolu seguirán contando al mundo sobre el terrorismo y las atrocidades de Israel en Gaza y en otras partes de Palestina”. Según Anadolu, el personal de la agencia evacuó el edificio poco antes del ataque que estuvo precedido por un aviso. En este contexto Israel anunció el cierre de los pasos fronterizos de Gaza y la veda a la pesca en el litoral del enclave.


Según una fuente de Yihad Islámica Egipto, que oficia como intermediario entre Hamas e Israel, ya están intentando una mediación para bajar la tensión. En Bruselas, la Unión Europea (UE) pidió el “cese inmediato” de los disparos.


Israel y Hamas se enfrentaron en tres momentos desde 2008. A fines de marzo, bajo el auspicio de Egipto y la ONU, negociaron un alto el fuego anunciado por Hamas pero nunca confirmado por Israel. Esto permitió mantener una relativa tranquilidad durante las elecciones legislativas israelíes del nueve de abril. Pero la situación decayó durante esta semana cuando regresaron los disparos de cohetes y globos incendiarios palestinos, así como las represalias israelíes.


Tres factores podrían sin embargo empujar a Israel a calmar la situación: las negociaciones en curso para formar una coalición gubernamental luego de la victoria de Netanyahu en las elecciones, el concurso musical Eurovision previsto en Tel Aviv a mediados de mayo, y las celebraciones por la creación del Estado de Israel que tendrán lugar el jueves.


Desde marzo de 2018, los palestinos se manifiestan en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel contra el bloqueo al enclave y por el retorno de los refugiados que fueron expulsados o tuvieron que abandonar sus tierras tras la creación de Israel, en 1948. Al menos 270 palestinos murieron desde el inicio de la movilización en las manifestaciones o en los ataques israelíes como represalia. Los organizadores de las manifestaciones y Hamas aseguran que el movimiento de la “Gran marcha del retorno” es independiente. Israel en cambio acusa a Hamas de orquestar estas movilizaciones.

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Sábado, 30 Marzo 2019 06:17

Terrorismo, un concepto vacío

Terrorismo, un concepto vacío

Los criminales ataques contra dos mezquitas de Nueva Zelanda, si bien han sido ampliamente condenados, han suscitado también vivas polémicas en las redes sociales, pues ciertos responsables políticos, determinados media e intelectuales calificaban a regañadientes a Brenton Tarrant, el autor de la masacre, como terrorista. 

Numerosos comentaristas han subrayado que tal timidez no aparecía jamás cuando se trataba de calificar al responsable musulmán de este tipo de acciones sanguinarias.


Sin embargo, más allá de estos justificados reproches que señalan a la islamofobia dominante en Occidente, habría que reflexionar sobre el término terrorismo, que se ha vuelto de uso tan corriente que ya nadie se pregunta verdaderamente sobre su significado y que parece ser utilizado para desacreditar toda violencia de carácter político.


Desacreditar a los movimientos de liberación nacional


Un pequeño repaso histórico permite sin embargo aclarar el debate. El calificativo de terrorista se ha aplicado a grupos muy diferentes, cuyas ideologías políticas cubren un amplio espectro que va desde la extrema derecha a la extrema izquierda: desde grupúsculos fascistas italianos de los años 1970 a los Tigres tamiles, pasando por el Ejército Republicano Irlandés (IRA) o la organización separatista vasca ETA. Ponerles en el mismo saco resulta una simplificación primaria.


Para comprender las razones de su acción, hay que estudiar concretamente la situación en la que se han desarrollado; ninguno se reclama del terrorismo o hace del terrorismo su objetivo, al contrario que el comunismo, el fascismo, los nacionalismos, que tienen proyectos claramente reivindicados.


En los años 1950-1960, el calificativo de terrorista se agitó muy frecuentemente para denunciar a los movimientos de liberación nacional, desde el Frente de Liberación Nacional argelino a la Organización de Liberación de Palestina (OLP), pasando por el Congreso Nacional Africano (ANC).


Recordemos que estos dos últimos grupos fueron denunciados como terroristas por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y, por supuesto, las y los dirigentes israelíes, cuyo país colaboraba estrechamente con el África del Sur del apartheid.


Ahora bien, todos esos ejemplos han probado que terroristas de ayer son a menudo gobernantes de mañana. ¿El gobierno británico no calificó de terroristas a los grupos sionistas en los años 1940, antes de crear el Estado de Israel?


El arma de los débiles


En el mejor de los casos, se puede inscribir el terrorismo en la lista de los medios militares. Y, muy a menudo, es el arma de los débiles.
Figura brillante de la revolución argelina, detenido por el ejército francés en 1957, Larbi Ben M’hidi, jefe de la región autónoma de Argel, fue interrogado sobre la razón por la que el FLN depositaba bombas, ocultas en el fondo de capazos, en los cafés o en los lugares públicos. “Si nos dan sus aviones, les daremos nuestros capazos”, respondió a sus torturadores, que le asesinarían fríamente unos días más tarde.


La desproporción de medios entre una guerrilla y un ejército regular provoca una desproporción del número de víctimas.


Si se debe considerar como terroristas a Hamas y sus aliados por haber matado a tres civiles durante la guerra de Gaza en el verano de 2014, ¿cómo habría que calificar al Estado de Israel que, según las estimaciones más bajas (las del propio ejército israelí), masacró entre 800 y 1000 personas, entre ellas un gran número de niños y niñas?


Reducir la lucha a un enfrentamiento entre el Bien y el Mal


El uso del término terrorista tomó una nueva dimensión con el lanzamiento de la guerra contra el terrorismo por George W. Bush tras el 11 de septiembre de 2001.
Denunciando a los responsables de los ataques, el presidente americano declaró ante el Congreso americano: “Odian lo que ven en esta asamblea, un gobierno democráticamente elegido. Sus dirigentes se designan ellos mismos. Odian nuestras libertades: nuestra libertad religiosa, nuestra libertad de palabra, nuestra libertad de votar y de reunirnos, de estar en desacuerdo unos con otros”.


Se trataba por tanto, en particular en Próximo Oriente, de emprender una guerra de civilización contra grupos que amenazarían el modo de vida occidental.


El problema del concepto de guerra contra el terrorismo es que dispensa de todo análisis político y reduce la lucha a un enfrentamiento entre el Bien y el Mal. Si los terroristas están movidos fundamentalmente por su odio a la libertad occidental, es inútil preguntarse sobre las razones por las que esos grupos se han desarrollado, sus motivaciones, sus objetivos.
De ese modo se puede poner en la misma categoría a Hamas y a Al Qaeda, a Hezbolá y el grupo Estado Islámico (EI). Con el riesgo de caer en algunas contradicciones sobre las que no se hacen muchas preguntas: así, Occidente incluyó al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de Turquía en la lista de las organizaciones terroristas, pero para oponerse al Estado Islámico ayuda militarmente a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), el brazo armado de su rama siria.


Una guerra contraproductiva


Diecisiete años después del 11 de septiembre, se puede medir el fracaso de esa guerra contra el terrorismo, por no hablar de su coste financiero o del terrible balance humano.
Implicados en Afganistán en el conflicto más largo de toda su historia, Estados Unidos se preparan para abandonar ese país cediendo el poder a los talibanes (sin embargo calificados de terroristas), que quisieron derrocar pero que prefieren al Estado Islámico, ya sólidamente implantado en el país.


Es verdad que en Irak el Estado Islámico ha sido aplastado, pero no es inútil recordar que en el momento de la invasión americana de 2003 Al Qaeda no existía en Irak y que el Estado Islámico no habría aparecido nunca sin la guerra americana. Y que, incluso vencido militarmente, el Estado Islámico conserva fuertes bases políticas. Pero sobre todo, la región jamás ha sido tan inestable, tan dividida, tan violenta.


Así pues, el uso de la expresión guerra contra el terrorismo ha permitido prescindir de cualquier análisis político o intento de comprender las causas reales de la inestabilidad. Ha permitido ignorar las consecuencias de las políticas occidentales en Palestina o en Irak que, sin embargo, han hecho bastante más para reforzar el terrorismo que la llamada ideología islamista radical.


¿Se piensa verdaderamente que el reciente reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y de la soberanía israelí sobre el Golán sirio por la administración Trump contribuirá a reducir la violencia en la región?


Hay que repetirlo: la resolución de los problemas políticos es la única capaz de reducir las tensiones y de cortar la hierba bajo los pies de los llamados grupos radicales.


Pero, ¿cómo calificar entonces los actos criminales como los ataques contra civiles con fines políticos? ¿Hay que banalizarlos? El derecho internacional contiene conceptos como crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, genocidios, que permiten calificar esas acciones y también hacer avanzar la idea de una justicia internacional.


Pero también hay que ser claro. Si grupos como Al Qaeda y el Estado Islámico remiten a la justicia internacional, también se tendría que poder llevar ante los tribunales a los dirigentes políticos (y no solo africanos) responsables de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad en Irak, en Siria o en Palestina.


Alain Gresh es el director del diario en línea Orient XX (https://orientxxi.info). Antiguo redactor jefe de Le Monde Diplomatique, es autor de numerosos trabajos, entre ellos Un chant d’amour. Israël-Palestine, une histoire française, avec Hélène Aldeguer (La Découverte).

Por Alain Gresh
Middle East Eye

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Martes, 12 Febrero 2019 06:11

Irán seguirá con sus misiles

Irán seguirá con sus misiles

Con motivo de los 40 años del triunfo de la Revolución Islámica, el presidente iraní destacó los avances pese a las sanciones.

 

El presidente iraní, Hasan Rohani, advirtió ayer que Irán continuará desarrollando sus sistemas de misiles, ante la multitud congregada en la plaza Azadi de Teherán para festejar el 40 aniversario del triunfo de la Revolución Islámica en ese país.


En su discurso a los manifestantes reunidos en la plaza Azadi (Libertad), Rouhani desestimó los esfuerzos de Estados Unidos para aislar a Teherán y dijo que las sanciones de Estados Unidos no podrían quebrar a la República Islámica.

“La presencia de personas hoy en las calles de todo el Irán islámico significa que el enemigo nunca alcanzará sus objetivos malvados”, dijo Rohani, y agregó que el país continuará con su programa de misiles para defender al país de amenazas externas. “No hemos pedido, y nunca pediremos permiso para desarrollar nuestro arsenal de misiles mientras continuamos nuestro camino hacia el poder militar”, subrayó Rohani, quien detalló en su discurso algunos de los logros militares de los últimos 40 años. El mandatario señaló, además, que “la potencia militar de Irán es sorprendente para todo el mundo”, entre los vítores de los asistentes, que llenaron la plaza y todas las calles aledañas.


En una muestra de este poderío, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución expuso en las calles de Teherán, escenario de ceremonias los misiles Qadr, con un alcance de 2.000 kilómetros; Ghiam, de 700 kilómetros; y Zolfeghar, de 800. Los sistemas de misiles de Irán, así como su influencia regional, preocupan especialmente a Estados Unidos, pero también a Europa y a países de Medio Oriente como Arabia Saudita e Israel. Sobre la influencia regional, Rohani afirmó que gracias al apoyo de Irán a Irak, Siria, Líbano, Palestina y el Yemen, “los enemigos no lograron una victoria”. También incidió en la intervención extranjera en Medio Oriente, en particular de Estados Unidos y aseveró que esas fuerzas foráneas “deben salir de la región”.


El año pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió retirar a su país del acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015 y reactivó las sanciones contra ese país, lo que causó daños a la economía y llevó al régimen de los ayatolás a denunciar una “guerra económica”.


“La presencia de la gente en las calles de todo el Irán islámico significa que se han arruinado las conspiraciones planeadas este año por el enemigo”, afirmó el Rohani en su discurso. A su juicio, la gran participación popular en las celebraciones de ayer demuestran que “el enemigo no alcanzará sus objetivos siniestros y la vía de la revolución continuará del mismo modo que en los pasados 40 años”.


Cientos de miles de ciudadanos salieron ayer en las principales ciudades del país para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la caída del régimen del sha Mohamad Reza Pahlevi y el ascenso al poder del ayatolá Ruhollah Khomeini, el líder de la Revolución Islámica.


Las imágenes de las cadenas de televisión estatal mostraron grandes multitudes de manifestantes con banderas iraníes y coreando lemas como “Muerte a Israel, muerte a América”, proclamas habituales desde la Revolución Islámica. “A pesar de la consternación de América, la revolución alcanzó los 40 años”, reza otra de las pancartas exhibida por los manifestantes.


La elevada asistencia a las manifestaciones convocadas por el Gobierno coincide con un momento especialmente delicado para los iraníes por el aumento de los precios, la escasez de alimentos y la alta inflación, circunstancias que provocaron anteriormente una ola de manifestaciones contra el Gobierno.


Arabia Saudita, líder sunnita de la región, y otros países árabes miran con recelo a Irán desde que la Revolución Islámica acabó con el régimen del sha, por el temor a que el ayatolah Khomeini sirviera de inspiración a los milicianos islámicos en Medio Oriente.


Irán y Arabia Saudita están implicadas en los conflictos de Irak, Yemen y Siria, donde defienden a bandos contrapuestos y profesan visiones opuestas del islam: el primero es chiita y su adversario es sunnita.

 

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Miércoles, 14 Noviembre 2018 05:47

Un ejército europeo para Merkel y Macron

Un ejército europeo para Merkel y Macron

“Tenemos que trabajar por una visión para crear un día un auténtico ejército europeo”, señaló la canciller. Coincidió así con planteos similares presentados por su par francés.

 

La canciller alemana, Angela Merkel,apoyó ayer el proyecto de crear un Ejército europeo, aunque sin ofrecer propuestas concretas, en un discurso ante la Eurocámara en Estrasburgo en el que presentó su visión de futuro para la Unión Europea. “Tenemos que trabajar por una visión para crear un día un auténtico Ejército europeo”, señaló la canciller, que coincidió así con planes similares planteados hace unas semanas por el presidente francés, Emmanuel Macron.


“Un ejército común europeo demostraría al mundo que nunca más volverá a haber una guerra entre países europeos”, añadió Merkel en un discurso que se vio interrumpido por abucheos, sobre todo por parte de eurodiputados de extrema derecha. Merkel consideró que un Ejército europeo podría constituir un buen complemento a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Además, la UE debería desarrollar una política común de exportación de armamento.


Recientemente, otras voces en Alemania habían apoyado la iniciativa, como Andrea Nahles, la líder de los socialdemócratas, socios de gobierno de Merkel, y de su correlegionaria y posible sucesora al frente de la Unión Democristiana (CDU) Annegret Kramp-Karrenbauer. Merkel respaldó así la propuesta del presidente francés Macron, que la semana pasada insistió en la creación de ese ejército para tener más independencia de Estados Unidos. “Lo que no me gustaría es que los países europeos aumentaran su presupuesto en defensa para comprar armas a Estados Unidos o a otros países”, dijo además el domingo a la emisora estadounidense CNN.


Sus palabras desataron las críticas inmediatas del presidente de ese país, Donald Trump, que ayer volvió a arremeter contra el mandatario galo. “Emmanuel Macron sugirió la creación de un Ejército propio para defender a Europa de Estados Unidos, China y Rusia. ¿Pero qué le ocurrió a Francia cuando Alemania actuó en la Primera y Segunda Guerra Mundial? En París estaban empezando a aprender alemán antes de que Estados Unidos llegara. ¡Paguen por la OTAN o no!”, dijo, reiterando una vez más su exigencia de que los europeos aumenten su contribución económica a la alianza atlántica.


No está claro, sin embargo, cómo podría ser ese Ejército propuesto por Macron. Según la propuesta de Francia, podría empezar por una tropa creada por un número reducido de países que interviniera en crisis, por ejemplo en el continente africano. En una siguiente etapa podría ampliarse el proyecto de un “auténtico Ejército europeo”.


Sin embargo, el gobierno alemán no está del todo de acuerdo con la propuesta de Macron porque quiere crear la tropa de intervención fuera del marco de la UE, con el objetivo de incluir a los británicos, que se saldrán del bloque en 2019. “Un ejército europeo debe crearse dentro de la Unión Europea, para eso creamos el año pasado la Unión de Defensa Europea”, dijo la ministra del ramo alemana, Ursula von der Leyen, la semana pasada, dejando claro que la decisión de intervención de las tropas tendría que seguir estando en manos de los Estados y Parlamentos nacionales. En lugar de un ejército europeo, el lunes habló de un “ejército de europeos”.


La UE cuenta desde 2007 con tropas de reacción ante crisis, pero nunca intervinieron, entre otras cosas porque son en su mayor parte los países que aportan los tropas los que deben asumir los costes. En su discurso, Merkel reiteró también su idea, ya presentada el pasado verano (boreal), de un Consejo de Seguridad europeo con miembros rotativos, al tiempo que pidió determinación a los países miembro.


Durante su discurso, la canciller alemana subrayó la importancia de la solidaridad europea y consideró que el alto endeudamiento o las limitaciones en el Estado de derecho en algunos países dañan a todo el bloque. El euro sólo puede funcionar si cada uno de sus miembros cumplen sus responsabilidades a la hora de tener finanzas saneadas en casa, dijo en una indirecta alusión a Italia, horas antes de que se cumpla esta medianoche un plazo de Bruselas a ese país para que revise su presupuesto y rebaje su objetivo de déficit para 2019, que la UE considera demasiado elevado.

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Domingo, 11 Noviembre 2018 05:58

Trump se ofende e insulta

Trump se ofende e insulta

Su anfitrión francés habló de formar un ejército europeo y el visitante se empacó, lo atacó por Twitter y se abrió de las conmemoraciones. Un momento de extrema vulgaridad en una ceremonia solemne.

 

Antes de que pisara el suelo de Francia el presidente norteamericano Donald Trump lanzó su bomba envenenada desde Twitter contra el jefe del Estado francés, Emmanuel Macron. Junto a decenas de otros jefes de Estado y de gobierno, Trump viajó a Francia para participar en las conmemoraciones de los 100 años del Armisticio, es decir, el fin de la Primera Guerra Mundial. El multilateralismo del evento seguramente le provocó una indigestión de rabia que hizo explotar en su cañón preferido, Twitter: “el Presidente Macron acaba de sugerir que Europa construya su propio ejército para protegerse contra Estados Unidos, China y Rusia. Esto es muy insultante, pero tal vez Europa debería primero pagar su contribución a la OTAN a la que Estados Unidos subvenciona ampliamente”.


Poco le importó a la diplomacia de verbo grosero el marco consensual y reconciliador de las ceremonias. Cuando llegó a París y se reunió con Macron, Trump tenía cara de haber dormido con pesadillas. Las imágenes de los dos responsables muestran a un Trump insolente, vulgar, desafiante mientras su homólogo trata de disipar el efecto con modales de alta costura. Trump se molestó con las declaraciones que hizo Macron hace unos días donde el mandatario decía: “los europeos sólo estarán protegidos si se decide la creación de un verdadero ejército europeo. Debemos protegernos ante China, Rusia, e incluso ante Estados Unidos”.


Según Trump, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial Europa se protege bajo el paraguas norteamericano sin pagar el precio justo. Luego de este primer episodio antagónico que no fue más que el preludio a muchos otros, la presidencia francesa explicó que el famoso “ejército europeo” evocado por Macron no apuntaba hacia los Estados Unidos y que, por consiguiente, hubo una “confusión” en la forma con que se interpretaron las palabras del Presidente francés. Macron abrió más tarde los paracaídas para desactivar una controversia que se agregó al clima de ímpetu y abismos profundos que separan a Estados Unidos y el Viejo Continente desde que Trump llegó a la Casa Blanca. Macron sacó los violines para ejecutar la melodía de la conciliación.


En el encuentro que mantuvo con Trump dijo: “debemos compartir mejor la carga en el seno de la OTAN”. Los dos responsables teatralizaron las reiteradas frases de “convergencia”, “amistad” y “alianza” tan comunes cuando las relaciones son ásperas. Nada ocultará sin embargo la ruptura radical que existe entre uno y otro lado del Atlántico. OTAN, medio ambiento, políticas multilaterales, relaciones comerciales, postura ante Irán, comercio mundial y filosofía de la gobernabilidad, no existe ningún tema donde los europeos y los norteamericanos compartan el más mínimo principio. El presidente Macron es un adepto de los evangelios multilaterales y Trump detesta el multilateralismo.


Trump no sólo se expresa como un malcriado sino que, además, manifiesta su desacuerdo boicoteando el acontecimiento central que rodea las conmemoraciones. Uno de los momentos más fuertes de estos dos días es el foro internacional sobre la paz y la gobernabilidad mundial. Este encuentro es, de hecho, una tribuna ideal de la defensa del multilateralismo. La delegación norteamericana se lo tomó muy a pecho y decidió no participar en el foro. En vez de acudir a la cumbre, Trump irá el cementerio norteamericano de Suresnes, en las afueras de París. Este sábado, ni siquiera se animó a desafiar el frío que hacia en el Norte de Francia y a último momento anuló la visita prevista al cementerio de la localidad de Bois Belleau.


La diplomacia francesa había preparado el foro con la intención de hacer del foro una suerte de “Davos” dedicado a la seguridad colectiva y no a la economía, como es el caso del foro de Davos que se lleva a cabo en Suiza. Justin Vaïsse, el presidente del foro por la paz, explicó que se necesitaba la presencia “ de ONG, empresas y fundaciones para tratar temas como el cambio climático, la gobernabilidad de internet, la inteligencia artificial o el desarrollo de los Estados. Este foro es un lugar de defensa y de adaptación del multilateralismo”.


La acción colectiva es la palabra envenenada para Trump. Con su propia agenda de ogro solitario contra el mundo y una actitud de patotero en jefe del patio planetario, Trump sembró su mal humor en un acontecimiento que tiene varios ejes: uno de los principales es volver a reafirmar el carácter irreversible de la reconciliación franco alemana. Por ello, Macron y la canciller alemana Angela Merkel acudieron a Rethondes, un predio despejado cercano a la localidad de Compiègne, al norte de París, donde, el 11 de noviembre de 1918, en el vagón de un tren, se firmó el Armisticio que selló la paz luego de cuatro años de una de las guerras más cruentas del Siglo XX. Países vencedores y países vencidos se hicieron presentes así como las naciones que surgieron con el desmembramiento de los imperios que siguió al conflicto mundial. La primera potencia mundial miró hacia otro lado.


Incluso lo que en un momento se evocó como casi seguro, tampoco se plasmó enla realidad: no habrá en Francia una cumbre entre Trump y el presidente ruso Vladimir Putin. Según deslizaron fuentes presidenciales francesas, el encuentro Trump-Putin no tuvo lugar debido a “la escasa predisposición norteamericana”. La memoria del Armisticio de 1918 habrá servido al final para poner en escena de forma cinematográfica la discordia entre Washington y las capitales europeas. Al principio de su mandato iniciado en 2017, Emmanuel Macron activó lo que se llamó “la diplomacia del beso”. Gestos efusivos de amabilidad, cuidadosos honores diplomáticos y guiños afectuosos se congelaron con el tiempo. “Nos fuimos haciendo buenos amigos”, dijo Trump ante Macron. Una frase de plástico. La distancia quedó retratada en la frialdad que rodeó el saludo oficial entre los dos presidentes en las escaleras de la presidencia francesa. El próximo foco multilateral donde Trump estará presente es la cumbre del G20 que se celebra a finales de mes en la Argentina. Ya debe estar pensando con que descortesía sepultará lo poco que va quedando del sistema internacional hecho de pactos y consensos que se plasmó luego de la Segunda Guerra Mundial.


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Ataque aéreo en Yemen alcanza autobús escolar; hay 50 muertos

Saná, Yemen

 

Un ataque aéreo lanzado este jueves por la coalición encabezada por Arabia Saudita que lucha contra los rebeldes hutíes, apoyados por los chiítas, alcanzó a un autobús en un mercado concurrido del norte de Yemen, con saldo de al menos 50 muertos, entre ellos 29 niños, y 77 heridos, informó la televisora rebelde Al Masirah.

La coalición aseguró que atacó a los rebeldes hutíes, que dispararon este miércoles un misil, con resultado de una persona muerta en el sur del reino: un residente yemenita.

Al Masirah difundió imágenes dramáticas de niños con la ropa y mochilas escolares cubiertas de sangre mientras permanecían en camillas de los hospitales. El Comité Internacional de la Cruz Roja tuiteó que su equipo en un hospital al que financia en Saada recibió los cadáveres de 29 menores, que no llegaban a los 15 años. El equipo también recibió a 48 personas heridas, entre ellas 30 niños, agregó.

El ataque ocurrió en el mercado Dahyan, en la provincia de Saada, en la frontera con Arabia Saudita. La región de Saada es el bastión de los rebeldes hutíes, a los que combate la coalición dirigida por Riad, que interviene en apoyo a las fuerzas del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi.

Los hutíes, que forman parte de la minoría zaidita (una rama del chiísmo), se consideran marginados en un país mayoritariamente sunita y tienen apoyo de Irán, que niega darles respaldo militar.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, exigió una investigación rápida e independiente.

“De nuevo numerosos niños habrían muerto o resultado heridos cuando un autobús escolar fue atacado en el norte de Yemen… ¿El mundo realmente necesita ver más niños inocentes muertos para poner fin a la guerra cruel en Yemen?”, se preguntó el director del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para Medio Oriente, Geert Cappelaere.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert dijo: Exhortamos a la coalición encabezada por Arabia Saudita a realizar una investigación exhaustiva y transparente respecto al incidente.

El autobús bombardeado transportaba a civiles locales, muchos de ellos menores, según jefes tribales yemeníes que hablaron a condición del anonimato por temor a represalias.

No hubo un desglose de las víctimas fatales y se desconocía de momento cuántas correspondían al autobús y cuántas eran transeúntes en los alrededores. También se desconocía si hubo otros ataques aéreos en la zona.

El coronel Turki al-Malki, portavoz de la coalición, dijo que la incursión en Saada estuvo dirigida a los insurgentes que dispararon un misil contra la ciudad saudita de Jizán, donde también causaron 11 heridos. Precisó que el proyectil fue interceptado, pero sus fragmentos causaron las víctimas.

Al-Malki insistió en que el ataque en Saada fue una acción militar legítima acorde a los usos y costumbres del derecho internacional. Acusó a los hutíes de reclutar niños y utilizarlos en los campos de batalla para encubrir sus acciones.

La guerra de Yemen dejó más de 10 mil muertos desde la intervención de la coalición en 2015 y provocó la peor crisis humanitaria en el mundo, según la ONU.

 


Tres palestinos muertos en el fuego cruzado entre Israel y Hamas en la frontera de la Franja de Gaza

 

Página12

 

Los fuegos cruzados entre la organización palestina Hamas y el ejército israelí sacudieron la madrugada de ayer los territorios a un lado y otro de la frontera en la Franja de Gaza. 180 cohetes partieron del lado palestino hacia Israel, quien respondió con ataques aéreos a más de 150 objetivos. Murieron una mujer embarazada palestina, su bebé de 18 meses y un miembro de Hamas.

La nueva escalada de tensiones comenzó el martes cuando el ejército israelí abrió fuego con un tanque a un puesto de vigilancia palestino, porque interpretó que un ejercicio con fuego real del brazo armado de Hamas ponía en peligro un destacamento suyo. La milicia islamista que controla la Franja de Gaza enseguida prometió represalias, pero éstas no llegaron sino hasta el miércoles por la noche, cuando una lluvia de cohetes cayó sobre suelo israelí.

El Ejército de Israel aseguró que durante la noche fueron lanzados 150 proyectiles hacia su territorio, de los que más de 30 fueron interceptados pero la mayoría cayó en el campo. En respuesta, Israel atacó más de 150 objetivos en la Franja de Gaza. “Sólo atacamos objetivos militares que sin duda eran utilizados por Hamas”, dijo el portavoz militar Jonathan Conricus. Sin embargo, a pesar de las declaraciones de los militares, una mujer embarazada que cursaba el octavo mes de embarazo, Inas Jamash, de 23 años, y su hija Bayan, de 18 meses, perdieron la vida mientras dormían en su casa en un bombardeo que alcanzó Jafarawi, en el centro de Gaza. “No puedo entenderlo. Me gustaría que el soldado israelí que disparó contra mi hermana y mi sobrina pueda sentir por un segundo el dolor y agonía con los que yo ahora tengo que vivir”, dijo a la cadena qatarí Al Jazzera la hermana de la víctima, Iman, con quien Inas había pasado las últimas semanas eligiendo ropa para su segunda hija. El tercer palestino muerto fue identificado por Hamas como Ali Ghandur, un miembro de la rama armada del movimiento, la brigada Ezedin al Qasam.

Ayer por la tarde se instaló una breve calma en el territorio, que terminó con la caída de un cohete palestino cerca de Beersheva, a unos 40 kilómetros de Gaza. El artefacto no provocó daños ni víctimas, pero parecía una advertencia a Israel ya que se trata de la primera vez desde la guerra iniciada en 2014 que se lanza un cohete tan en el interior del territorio del Estado hebreo, en lugar de las proximidades de Gaza. Al final de la tarde, hubo respuesta israelí en la que se atacó a un edificio de cinco pisos donde funcionaba un teatro.

Tras estos últimos episodios de violencia, una asociación de resistencia armada, a la que pertenece Hamas, dio por terminada la escalada de violencia con Israel. “Esta escalada se ha acabado gracias a la mediación internacional y regional”, informaron. Según sus declaraciones, Egipto y el enviado especial de la ONU Nickolay Mladenov habían logrado mediar un acuerdo de alto el fuego entre Israel y las milicias, que entró en vigor por la medianoche local. Mladenov previamente ya había llamado a acabar con la escalada. “Estoy profundamente alarmado por la escalada de violencia entre Gaza e Israel, y en especial por los numerosos cohetes lanzados hoy hacia una localidad del sur de Israel”, declaró el diplomático quien hizo, además, un llamado a la moderación.

“Se ha llegado a un acuerdo de calma a cambio de calma, que comienza a medianoche”, dijo un miembro del comité conjunto de las milicias armadas en Gaza que pidió no ser identificado. El medio digital israelí Ynet señaló que fuentes palestinas confirmaron la entrada en vigor de una tregua, aunque aseguró que portavoces del Ministerio de Exteriores israelí no habían respondido por el momento a preguntas sobre la cuestión. Las informaciones sobre el alto el fuego siguieron, sin embargo, a una declaración en sentido contrario del Gabinete de Seguridad israelí, que tras varias horas reunido con altos mandos de Defensa emitió un comunicado en el que aseguraba que había ordenado al Ejército que continuara actuando con fuerza contra los que llamó los elementos terroristas.

Israel y Hamas mantienen desde la guerra de 2014 un muy tenso alto el fuego, que con regularidad se ve puesto a prueba por actos hostiles a ambos lados de la valla fronteriza israelí que cierra herméticamente la frontera.

El 30 de marzo comenzaron una serie de manifestaciones masivas contra el bloqueo israelí y para exigir el derecho de retorno de los palestinos que fueron expulsados de sus tierras con la creación de Israel, en 1948.

Las tensiones se vieron exacerbadas por el traslado, el 14 de mayo, de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén. Esta decisión, que rompió con décadas de consenso internacional, coincidió con un baño de sangre en el que más de 60 palestinos murieron a lo largo de la valla fronteriza. Desde marzo, el fuego israelí ha acabado con la vida de al menos 165 gazatíes. Un soldado israelí también murió en esos enfrentamientos el 20 de julio, por primera vez desde 2014.

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Domingo, 20 Mayo 2018 05:41

Nuevos nacionalismos, nuevos arsenales

Nuevos nacionalismos, nuevos arsenales


El mundo vive una nueva carrera armamentística, esta vez multipolar y tecnológica, marcada por el nacionalismo y la desconfianza en las grandes potencias

 

El pasado 4 de mayo, el almirante John Richardson, jefe de las operaciones navales de EE UU, anunció la reconstitución de la histórica segunda flota tan solo siete años después de su disolución. La unidad naval se había responsabilizado durante décadas de las operaciones en el Atlántico Norte. Fue la que gestionó la dramática operación de control de Cuba durante la crisis de los misiles de 1962, ordenada por el presidente Kennedy para evitar la entrega de cualquier material ofensivo por parte de la URSS al régimen de Castro. También fue la flota que se encargó de sostener la invasión de la isla de Granada ordenada por Ronald Reagan en 1983. En septiembre de 2011, una década exacta después del 11-S, cuando el mundo parecía en otra era geopolítica con respecto a la Guerra Fría, la Administración de Barack Obama procedió a su disolución en el marco de una reorganización de recursos.

Por aquel entonces, el Pentágono no consideraba a Rusia un desafío estratégico y por tanto el Atlántico Norte no era una prioridad; además, Washington se disponía a reducir el gasto militar tras haber alcanzado en 2010 la histórica cifra de 768.000 millones de dólares anuales, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés).


En pocos años, mucho ha cambiado. Hoy, las nubes de una carrera armamentística se ciernen oscuras en el horizonte global, también en el Atlántico. Tambores de retórica nacionalista retumban en varias latitudes, especialmente en las principales capitales del planeta. Y los síntomas de la nueva fiebre se hallan por doquier.


Dos días antes del anuncio de la resurrección de la segunda flota, el 2 de mayo, el SIPRI informaba de que, según sus cálculos, en 2017 hubo un nuevo incremento en el gasto militar mundial (una subida del 1,1% con respecto al año anterior). El salto sitúa el total en 1,69 billones de dólares, nuevo récord histórico desde que hay datos razonablemente fiables (1991), batiendo la anterior marca global, que se alcanzó en 2011.


Cuatro días después, el pasado 8 de mayo, el presidente Trump anunciaba la retirada de EE UU del pacto nuclear con Irán, firmado por otras cinco potencias. Se trataba de la enésima andanada contra una arquitectura global para el control de armamento que se halla en un equilibro muy precario. En la madrugada del día 10, Israel respondió con vehemencia militar a un supuesto ataque iraní contra el Golán. El ministro de Defensa israelí avisó de que "si en Israel llueve, en Irán diluviará".


El mismo día 10, la canciller alemana Angela Merkel afirmó, en la solemne entrega del Premio Carlomagno, que Europa ya no puede contar con EE UU para su protección; con coherencia, su Gobierno propugna un aumento del gasto militar. Y esta semana se ha visto que incluso la única buena noticia aparente en el panorama —el incipiente deshielo con Corea del Norte— es en realidad una frágil esperanza a la que el riesgo de colapso espera a la vuelta de cualquier esquina.


Nueva carrera armamentística en el siglo XXI


Estas son las pequeñas piezas de un rompecabezas que dibuja un escenario cada vez más claro: el amanecer de una nueva carrera armamentística con características del siglo XXI.


"Sí, estamos en una carrera armamentística. Pero no una clásica. Es una carrera tecnológica, en la que se pugna por la calidad y la precisión, tanto de armas convencionales como nucleares, y no por la cantidad", considera Thomas Countryman, que es presidente de la Arms Control Association y fue subsecretario de Estado para el Control de las Armas y la Seguridad Internacional en la Administración de Obama.


Se trata de una carrera que responde a distintas fuerzas motrices. Al anunciar la reactivación de la segunda flota, el almirante Richardson dio una clave esencial: "Nuestra Estrategia de Defensa Nacional (publicada este año) deja claro que hemos regresado a una era de competencia entre las grandes potencias, mientras el panorama de seguridad se torna cada vez más desafiante y complejo. Por eso reconstituimos la segunda flota".


Tras una época enfocada en las operaciones contra grupos terroristas, la acentuada desconfianza entre naciones poderosas (EE UU, China y Rusia) marca hoy todo el tablero, con una dinámica cambiante, de alta inestabilidad y, por tanto, peligrosidad: una potencia en fuerte ascenso (China), otra en inexorable declive que se niega a aceptarlo (Rusia) y una superpotencia en pleno viraje político que persigue ahora sin ningún complejo sus intereses de forma unilateral y vehemente (los EE UU de Trump).


Guerra Fría


En las tres, el nacionalismo impregna el discurso político como nunca desde el fin de la Guerra Fría. Putin articula toda su trayectoria de poder alrededor de la idea de la orgullosa resurrección de una gran Rusia; Trump alcanza la Casa Blanca bajo el indisimulado mantra del América first frente a los supuestos abusos de los demás; Xi Jinping vira de forma cada vez más acentuada hacia el nacionalismo a medida que se consolida en el poder. El discurso del líder chino de marzo ante la asamblea legislativa anual fue quizá el más explícito en ese sentido desde que llegó al poder. Y en India —un actor de notable peso estratégico en la escena internacional— ocupa el poder un político con un historial de corte nacionalista hindú, Narendra Modi.


La retórica de estos líderes se adentra de manera inquietante en territorio militar. "En el último año ha habido profundos cambios, tanto tecnológicos como políticos. Hemos visto a Trump y Putin alardear de sus misiles casi al estilo norcoreano, algo inconcebible hasta hace poco", señala Ian Williams, investigador asociado y director del programa sobre sistemas antimisiles del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Esa es la inquietante música de fondo en el eje principal.


Pero el mundo actual tiene una complejidad adicional. "A diferencia de lo que ocurría en la Guerra Fría, ya no tenemos una competición bipolar, sino una con múltiples frentes: India con China y Pakistán; Corea del Norte con Japón y Corea del Sur; Irán con Israel y Arabia Saudí", dice Williams. India y Arabia Saudí, desprovistos de la tecnología necesaria, son enormes compradores de armamento. Williams y Countryman coinciden en que hay una carrera de armamento y que su carácter es multipolar y tecnológico.


La posición de los principales actores induce a pensar que nos hallamos ante el arranque de una carrera sostenida. El impulso de las principales potencias va en esa dirección.
Estados Unidos, bajo la Administración de Trump, emprende un camino de constante aumento en el gasto militar. Frente a los recortes en la mayoría de Departamentos, el Pentágono goza de un claro fortalecimiento de sus recursos. Para el próximo ejercicio, la Casa Blanca busca un aumento de cerca del 10%. Desde el pico de los 768.000 millones de dólares en 2010, Obama redujo el presupuesto hasta los 600.000 en 2016. Pero con Trump pronto se superará otra vez el umbral de los 700.000.


China, respaldada por su creciente vigor económico y tecnológico, y estimulada por su voluntad de reforzarse como potencia, seguirá sin duda incrementando su inversión militar. En la década transcurrida desde 2008 ha duplicado su gasto, desde los 108.000 millones hasta los 228.000.


Europa, superada la crisis económica y espoleada por la escasa confianza en los EE UU de Trump, también se adentra en una probable senda de mayor gasto, tal y como apunta el Gobierno alemán y como le exige la propia Casa Blanca. Los cuatro grandes países europeos —Francia, Reino Unido, Alemania e Italia— siguen siendo importantes actores militares, con un gasto aproximado de 180.000 millones de dólares anuales.


El tercer mayor inversor del mundo, Arabia Saudí, encarrilado en una política de abierta rivalidad con Irán, con un inusitado activismo regional y con la guerra de Yemen abierta, tampoco aflojará.


Rusia, en cambio, camina a la contra. Tras el espectacular aumento de la inversión bajo el mandato de Putin —desde 20.000 millones en 2001 a 70.000 en 2016—, el Kremlin ha tenido que frenar debido a las graves dificultades económicas vinculadas a las sanciones internacionales y a la caída del precio del petróleo. La actual retórica de Putin parece privilegiar las condiciones de vida de los ciudadanos, frente a la inversión en Defensa. Pero el repunte del precio del petróleo lleva a pensar que pueden abrirse nuevas posibilidades de gasto también para Rusia.


A la propicia disposición hacia la inversión militar y a la retórica nacionalista —que siempre se sabe dónde empieza pero no dónde termina— hay que sumar el desmorone de la arquitectura de control de armas, un grave factor de volatilidad. El entramado de tratados en ese área no solo ha permitido limitar los despliegues, sino que, a la vez, introdujo elementos de control que elevaron la confianza mutua, la predictibilidad de los comportamientos. Varias piezas de ese puzle están desapareciendo.


En cuanto a las armas nucleares, la salida de EE UU del pacto con Irán podría conducir al ala dura del régimen de los ayatolás a reanudar el desarrollo de su programa atómico. Arabia Saudí no tardaría en poner en marcha el suyo si se da el caso. Por otra parte, el tratado entre EE UU y Rusia —conocido como New START— expira en 2021. Las partes no parecen muy inclinadas a renovarlo.


"Todos los presidentes que ha tenido EE UU desde Eisenhower (1953-1961) han tratado de liderar los acuerdos de no proliferación armamentística. Trump ha dejado claro que no quiere asumir ese papel. Le interesa más demostrar su hombría que reducir el riesgo de una catástrofe nuclear. El consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, es muy poco partidario de las políticas de no proliferación", apunta Countryman. "Nos adentramos en el periodo de menor regulación bilateral entre Moscú y Washington en materia de armamento, y eso, sumado a la imprevisibilidad de Trump, resulta alarmante", señala. EE UU ya se retiró en 2002 del Tratado sobre Misiles Antibalísticos.


En cuanto a Rusia, Williams comenta: "Desde los sesenta, Moscú solo se ha interesado por los acuerdos bilaterales para el control armamentístico y la no proliferación en momentos en que sentía que iba perdiendo. Ahora parece que entramos en una fase en la que apenas quedarán acuerdos en vigor, y Putin parece sentirse cómodo en este escenario".


Pero la caída del sistema de control también afecta al sector convencional. "En muchas regiones necesitamos que haya una mayor confianza entre los países rivales. Y eso se consigue con mucha más transparencia y con mucho más diálogo, aunque sea para que cada cual fije sus líneas rojas", advierte Siemon Wezeman, investigador principal del programa sobre transferencias de armas y gasto militar en el SIPRI. "Veamos en qué queda el intento en la península de Corea. Cada vez se avisa y se informa menos de las maniobras militares, y eso es muy peligroso con los niveles actuales de desconfianza. Son muchas las zonas en las que un error militar puede precipitar rápidamente una escalada bélica: India con Pakistán o China, Irán con Arabia Saudí, China con Japón...".


Administración de Obama


Todos estos factores espolean una carrera que, coinciden los expertos, tiene en la primacía tecnológica su estrella polar. En el sector nuclear, EE UU se ha embarcado en una descomunal renovación de sus arsenales, emprendida ya bajo la Administración de Obama (una suerte de condición impuesta por el Congreso para aprobar el New START), valorada en 1,2 billones de dólares hasta 2036, según cálculos de la Oficina Presupuestaria del Congreso.


Rusia, por su parte, alardea de grandes innovaciones en sus arsenales. En el último discurso del estado de la nación, Putin emprendió una amplia digresión en ese capítulo, y presentó una nueva generación de armas, mostrando incluso un vídeo con cabezas nucleares apuntando a Florida, donde Trump tiene una residencia. Entre otras cosas, habló de un supuesto misil de crucero con propulsión nuclear ("nadie en el mundo tiene algo parecido", dijo); de un misil balístico intercontinental capaz de golpear tras sobrevolar los polos; de drones submarinos de alta velocidad armados con cabezas nucleares o convencionales ("prácticamente invencibles"); de misiles hipersónicos lanzados desde aviones de combate. Los expertos tienen profundas dudas sobre la capacidad real rusa en estos dominios, pero el discurso es revelador.


Y China, por su parte, protagoniza grandes progresos. Avanza en la constitución de una flota de alta mar y mejora su tecnología en todo el espectro, lo que le abre también mercados de venta. "China ha invertido muchísimo en innovación y ya produce material muy avanzado y más barato que el ruso o el norteamericano", explica Wezeman, del SIPRI. "Hace 30 años fabricaban basura y hoy venden algunos de los mejores drones que existen. Las opciones de Pekín de competir realmente con Washington y Moscú en el mercado global de las armas pasan por que sea capaz de penetrar en el mercado de Oriente Próximo, que está en plena ebullición y todavía se le resiste".


La carrera amenaza con adentrarse en territorios desconocidos, con hallazgos tecnológicos que pueden ser desequilibrantes. Pero también por resucitar viejas estructuras como la segunda flota de EE UU. Un escenario repleto de riesgos.

 

Madrid 18 MAY 2018 - 12:12 COT

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F-16 derribado: nuevas reglas en los cielos de Oriente Próximo

La pérdida de un caza tras un ataque en suelo sirio cuestiona la libertad de acción de la aviación israelí durante la guerra

“Fuimos muy afortunados. El misil estalló tan cerca del avión que pudo habernos matado”, relataron los dos aviadores del F-16 israelí derribado el sábado después de haber participado en un ataque contra objetivos iraníes en Siria. La grabación de su declaración filtrada a la prensa israelí confirma que la explosión dañó seriamente el fuselaje. El piloto —herido por la metralla— y el navegante ya solo pudieron pulsar el botón de eyección antes de que el caza, dotado de defensas electrónicas anticohete, se estrellara en un kibutz de Galilea.


Israel ha perdido su primer avión de combate desde la guerra de Líbano de 1982. Nadie pone en duda su supremacía aérea en los cielos de Oriente Próximo, pilar de consecutivas victorias en guerras e incursiones en la región (incluso en las no reconocidas). Pero la libertad de acción que han mantenido sus escuadrillas para intervenir en Siria durante siete años de conflicto parece estar tocando a su fin. El despliegue militar ruso en auxilio del régimen de Bachar el Asad ya limitó su margen de actuación desde el otoño de 2015. El derribo del F-16 lo cuestiona ahora.


En la tarde del sábado, después de que la aviación hubiese lanzado la mayor ofensiva en más de tres décadas contra posiciones militares en Siria, el gabinete de Seguridad de Benjamín Netanyahu se planteaba desencadenar nuevos ataques de represalia. Ocho baterías sirias de misiles —la mitad de los sistemas de defensa aérea del país árabe— y cuatro objetivos iraníes habían sido destruidos de una tacada.


Una llamada del presidente ruso, Vladímir Putin, al primer ministro israelí para pedirle que evitase dar pasos que pudiesen conducir a “una nueva etapa de peligrosas consecuencias para la región” enfrió el ardor guerrero. La calma sobre el espacio aéreo sirio que siguió a la comunicación telefónica muestra quién es el “verdadero jefe en Oriente Próximo”, diagnostica Amos Harel, analista de defensa del diario Haaretz. Cerca de 50.000 miliares rusos han rotado por el frente sirio desde hace dos años.
Aunque los responsables del Estado Mayor israelí ya han transmitido que un nuevo enfrentamiento con Irán es “solo cuestión de tiempo”, su capacidad de maniobra para impedir que se rearme la guerrilla libanesa de Hezbolá desde Siria parece haber quedado limitada tras el derribo del caza. El cambio en las reglas de juego coincide con la advertencia lanzada por Teherán y sus aliados chiíes de que responderán con contundencia a las nuevas incursiones de Israel.Ya no se trata de una mera amenaza retórica.


En el inicio de la secuencia de enfrentamientos del sábado, ocho F-16 de Israel atacaron de madrugada instalaciones de la Guardia Revolucionaria iraní en la base T-4, cerca de Palmira. Desde allí se manejaba el avión no tripulado que había sido abatido poco antes por un helicóptero Apache tras penetrar en el espacio aéreo israelí.
En un aparente exceso de confianza tras más de un centenar de misiones en Siria, uno de los cazas permaneció al margen de la formación para verificar la destrucción de los objetivos. Las defensa sirias dispararon una veintena de SA-5 y SA-17, y un cohete fijó su guía de autodirección en el aparato israelí que acabó estrellándose.

Jerusalén 12 FEB 2018 - 16:14 COT

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Nueva doctrina nuclear de EE.UU. prevé el uso de armas nucleares en caso de un ataque convencional

 

EE.UU. está listo para usar armas nucleares en caso de un ataque convencional, según la nueva doctrina nuclear publicada por la Administración del presidente Trump.

Washington continuará en gran parte con la política sobre armas nucleares de la Administración Obama, pero al mismo tiempo adoptará una postura más agresiva hacia Rusia, según el documento, titulado 'La Revisión de la Postura Nuclear' (NPR, por sus siglas en inglés).

 

Cambio clave


Un cambio clave de la política de armas nucleares existente es la expansión de los escenarios en los que se considerarían el uso de la fuerza nuclear. En particular, los ataques no nucleares ahora podrían constituir un motivo para una represalia nuclear estadounidense. Bajo el nuevo documento, un ataque convencional que causase bajas masivas o tuviera como objetivo infraestructuras clave podría desencadenar una respuesta nuclear.

Un B-52 lanza una bomba GBU-57A/B MOP en unas pruebas en 2009"No calculan lo que vendrá después, y vendrá una catástrofe": El peligro de las ambiciones de EE.UU.


El documento aclara que Washington "solo consideraría el uso de armas nucleares en circunstancias extremas para defender los intereses vitales de EE.UU., sus aliados y socios". Sin embargo, estas circunstancias extremas podrían ser catalizadas por ataques estratégicos no nucleares contra el país o sus intereses.

 

Enfoque agresivo hacia Rusia


La doctrina recomienda un enfoque agresivo en la cooperación con Rusia sobre la proliferación nuclear e insta a EE.UU. a abordar una serie de "amenazas sin precedentes" planteadas por potencias extranjeras como Rusia, China, Corea del Norte e Irán.

La doctrina advierte que Rusia está "desarrollando y desplegando nuevas ojivas nucleares y lanzadores" y que "continuará aumentando su capacidad de despliegue de ojivas nucleares" en el futuro. Washington encuentra "preocupante" la adopción por parte de Moscú de estrategias y capacidades militares que representan una escalada nuclear.

 

"No queremos considerar a Rusia como un adversario. Esta doctrina no está centrada en Rusia", dijo, a su vez, la subsecretaria de Estado interina para Control de Armas, Verificación y Cumplimiento, Anita Friedt, en la presentación del informe en el Pentágono este viernes. EE.UU. "sigue comprometido con la moratoria sobre los ensayos nucleares", agregó el gerente de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, Steve Erhart.

Según Friedt, EE.UU. informó a Rusia sobre el contenido de su nueva doctrina nuclear antes de su publicación. "Informamos [por adelantado] a Rusia sobre la doctrina nuclear", dijo, y agregó que Washington y Moscú "están en proceso" de planificación de una nueva ronda de conversaciones sobre la estabilidad estratégica.

La alto cargo aseguró que Rusia "no es una prioridad de esta doctrina", ya que en ella se mencionan también otros países, como China, Corea del Norte e Irán.

 

Se combina lo nuclear y lo no nuclear


La revisión también exige una mayor integración entre las fuerzas nucleares y no nucleares, así como la mejora de los aviones de combate F-35 para transportar bombas y misiles nucleares. De esta manera se vuelve más difusa la línea que separa la guerra nuclear y la no nuclear.

"Las fuerzas estadounidenses fortalecerán su capacidad para integrar la planificación y las operaciones militares nucleares y no nucleares", según la doctrina NPR.

"La mejora de nuestros cazabombarderos de doble capacidad gracias a la próxima generación de aviones de combate F-35 mantendrá la fuerza de la postura de disuasión de la OTAN y mantendrá nuestra capacidad de desplegar armas nucleares, de exigirlo la situación de seguridad", reza el informe elaborado por la Oficina del Secretario Defensa.

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Misiles tomahawk guiados en ruta a su objetivo en Siria.

 

Mientras más peligroso se vuelve el chiflado presidente estadunidense, más sano cree el mundo que está. Basta con mirar la mitad inicial de sus primeros 100 días en el cargo: los frenéticos tuits, las mentiras, las fantasías y valoración de sí mismo de este líder misógino del mundo occidental nos tenían pasmados a todos. Pero en el momento en que se lanzó a la guerra en Yemen, disparó misiles a Siria y bombardeó Afganistán, hasta los medios estadunidenses a los que Trump había condenado con tanta ferocidad comenzaron a tratarlo con respeto. Y lo mismo hizo el resto del planeta.

Una cosa es tener en la Casa Blanca a un lunático que ve la televisión de madrugada y tuitea todo el día. Pero ahora resulta que cuando ese lunático va a la guerra se vuelve una mejor apuesta para la democracia, un presidente fuerte que enfrenta a los tiranos (a menos que sean sauditas, turcos o egipcios) y que actúa por emoción humana y no por cinismo.

¿De qué otro modo puede uno explicarse la extraordinaria nota en el New York Times que relataba cómo la angustia de Trump ante las imágenes de la muerte de bebés sirios lo impulsó a abandonar el aislacionismo?

A los estadunidenses les encanta la acción, pero típicamente han confundido el infantilismo guerrerista de Trump con una toma madura de decisiones. ¿Qué otra cosa se puede pensar cuando un columnista normalmente sano como David Ignatius compara de pronto a Trump con Harry Truman y elogia la flexibilidad y pragmatismo de su demencial presidente?

Es ridículo. Un orate que fanfarronea por cualquier cosa que no le gusta en CNN está sencillamente loco de remate. Un hombre de mente enferma que ataca a tres países musulmanes –dos de los cuales estaban incluidos en su veto a refugiados de siete naciones– es un peligro para el mundo. Y sin embargo, en el momento en que dispara 59 misiles a Siria después de que más de 60 civiles perecen en un aparente ataque químico del cual culpa a Assad –pero ninguno después de que muchos más son masacrados por un atacante suicida sirio–, hasta Angela Merkel pierde el seso y alaba a Trump, junto con la matrona de Downing Street, la signora Mogherini y diversos potentados más. ¿Acaso nadie se ha dado cuenta de que ahora Trump está llevando a Estados Unidos a una guerra a balazos?

Dar más poder al Pentágono –virtualmente el acto más peligroso de cualquier presidente estadunidense– significa que el secretario de la Defensa, James Perro Rabioso Mattis, anima ahora a los sauditas cercenadores de cabezas a bombardear Yemen –añadiendo aún más activos estadunidenses de inteligencia a esa empresa criminal– y da vuelo a la idea engañosa de los árabes del Golfo de que Irán desea conquistar el mundo árabe. Adonde quiera que miren, dijo Mattis a sus anfitriones sauditas este mes, si hay disturbios en la región, encuentran a Irán,

¿Eso es entonces lo que ocurre en Egipto, hoy bajo ataque del Isis mientras su presidente desaparece a miles de sus propios ciudadanos? ¿Es así en Turquía, cuyo aún más demencial presidente ha encerrado a decenas de miles de sus compatriotas mientras se convierte en dictador por ley?

Echemos un vistazo a la reacción de Trump al tramposo referendo de Recep Tayyip Erdogan, que le ha dado el poder de un califa sobre Turquía. Un recuento de las cifras más recientes de Turquía, hecho por el periódico francés Liberation, muestra que ha habido 47 mil arrestos desde el golpe fallido del año pasado; se han revocado 140 mil pasaportes, 120 mil hombres y mujeres han sido despedidos de su empleo (entre ellos 8 mil oficiales militares, 5 mil académicos, 4 mil jueces y abogados, 65 alcaldes y 2 mil periodistas). Mil 200 escuelas y 15 universidades han sido cerradas, junto con 170 periódicos, televisoras y radiodifusoras.

Y después del referendo que dio a Erdogan una estrecha (y muy dudosa) mayoría para legitimar estas atrocidades, Trump telefoneó al presidente turco para felicitarlo por su victoria. Así como sigue felicitando al mandatario egipcio Abdul Fattah al-Sisi por su batalla contra el terror, guerra en la cual Al Sisi –quien llegó al poder mediante un golpe de Estado contra el primer presidente electo de su país– parece estar perdiendo. Al Sisi, dijo Trump con entusiasmo, será alguien muy cercano a él.

Todos sabemos que el ataque de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos a Yemen, en el cual pereció Wiliam Owens, de los Seals, mató a más civiles que miembros de Al Qaeda. No sabemos (o, sospecho, no nos importa) mucho de lo que hizo la madre de todas las bombas en la provincia afgana de Nangahar. Primero dio muerte a 60 combatientes del Isis. Luego fueron 100 combatientes del Isis y ningún civil... sin duda algo que jamás había ocurrido en la historia militar estadunidense. Pero luego, extrañamente, no se ha permitido a nadie ir al sitio de la explosión de la monstruosa bomba. ¿Sería porque sí hubo víctimas civiles? ¿O porque –y esto es un hecho– los sobrevivientes del Isis continuaron combatiendo a las tropas de tierra estadunidenses después del estallido?

Ahora Trump envía un grupo de batalla naval a amenazar a Corea del Norte, ella misma consumada maestra en amenazas infantiles. ¡Cielos! ¿Y este es un hombre que es ahora flexible y pragmático? Es instructivo notar que después de su primera edición, el New York Times cambió su encabezado sobre la angustia de Trump por Siria por Trump vira drásticamente su política exterior, concediéndole una política exterior (inexistente) pero quitando la angustia. Me cuentan que el encabezado original de la primera edición decía: En el ataque a Siria, el corazón de Trump pesó primero. Interesante. Si en verdad fue así, se puede ver cómo el NYT cayó poco a poco en cuenta –muy poco a poco– de que había empezado a enamorarse de su bravucón presidente.

Ahora todos esperamos la batalla por Corea, olvidando esa guerra anterior que ahogó en sangre la península: sangre estadunidense y británica, al igual que coreana y china. Tal vez Trump, en su estilo vago y aterrador, ha decidido que el sudeste de Asia será su verdadero frente. Y ahí, desde luego, la comparación con Truman se acerca mucho más a la realidad. Porque Truman llegó apenas al final de la Segunda Guerra Mundial, después de la muerte de Roosevelt, y su logro culminante en el conflicto fue también en el sudeste de Asia: las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

El cielo nos libre de los próximos 100 días.

 

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 

 

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