¿Qué hay detrás del conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte?

¿Qué está ocurriendo entre Estados Unidos y Corea del Norte que esta semana ha generado titulares como "Aumenta las tensiones de Corea" y "Corea del Norte amenaza a Estados Unidos"?

 

The New York Times informaba el 30 de marzo:

 

"Esta semana el joven dirigente de Corea del Norte, Kim Jung-un, ordenó a sus subordinados prepararse para un ataque con misiles a Estados Unidos. Se mostró en un centro de mando frente a un mapa colgado en la pared con el atrevido e improbable título de "Planes para atacar el territorio de Estados Unidos". Unos días antes sus generales se jactaron de haber desarrollado una ojiva nuclear "estilo coreano" que podía encajar en un misil de largo alcance".

 

Estados Unidos sabe bien que las declaraciones de Corea del Norte no están respaldadas por un poder militar suficiente para implementar sus amenazas retóricas, pero la tensión parece estar aumentando de todos modo. ¿Qué está ocurriendo? Tengo que retroceder un poco en el tiempo para explicar la situación.

 

Desde el final de la Guerra de Corea hace 60 años el gobierno de la República Popular Democrática de Corea del Norte (RPDCN o Corea del Norte) ha hecho repetidas veces prácticamente las mismas cuatro propuestas a Estados Unidos. Estas son:

 

1. Un tratado de paz para poner fin a la Guerra de Corea.

 

2. La reunificación de Corea, "temporalmente" dividida en Norte y Sur desde 1945.

 

3. El final de la ocupación estadounidense de Corea del Sur y la suspensión de los simulacros de combate anuales de un mes de duración entre Estados Unidos y Corea del Norte.

 

4. Negociaciones bilaterales entre Washington y Pyongyang para acabar con las tensiones en la Península de Corea.

 

A lo largo de los años Estados Unidos y su protectorado surcoreano han rechazado cada una de las propuestas. A consecuencia de ello la península ha sido extremadamente inestable desde la década de 1950. Ahora se ha llegado al punto en que Washington ha utilizado sus simulacros de guerra anuales, que empezaron a principios de marzo, para organizar un simulacro de ataque nuclear a Corea del Norte haciendo volar dos bombarderos B-2 Stealth con capacidad nuclear sobre la región el día 28 de marzo. Tres días después la Casa Blanca envió a Corea del Sur aviones de combate no detectables F-22 Raptor, con lo que la tensión aumentó aún más.

 

Veamos qué hay detrás de estas cuatro propuestas:

 

1. Estados Unidos se niega a firmar un tratado de paz para poner fin a la Guerra de Corea. Solo ha accedido a un armisticio, que es un cese temporal del combate por consentimiento mutuo. Se suponía que el armisticio firmado el 27 de julio de 1953 se iba a transformar en un tratado de paz cuando "se lograra un acuerdo pacífico final". La falta de un tratado significa que la guerra puede volver a empezar en cualquier momento. Corea del Norte no quiere una guerra con Estados Unidos, el Estado con más poder militar de la historia. Quiere un tratado de paz.

 

2. Las dos Coreas existen a consecuencia de un acuerdo entre la Unión Soviética (que hace frontera con Corea y durante la Segunda Guerra Mundial ayudó a liberar de Japón a la parte norte del país) y Estados Unidos, que ocupó la mitad sur. Aunque el socialismo prevalecía en el norte y el capitalismo en el sur, la división no iba a ser permanente. Las dos grandes potencias se iban a retirar al cabo de un par de años y permitir que el país se reunificara. Rusia lo hizo; Estados Unidos, no. Llegó entonces la devastadora guerra de tres años en 1950. Desde esa fecha Corea del Norte ha hecho varias propuestas diferentes para acabar con la separación que dura desde 1945. Creo que la más reciente es "un país, dos sistemas". Eso significa que aunque se unan ambas partes, el sur sigue siendo capitalista y el norte socialista. Será difícil, pero no imposible. Washington no lo quiere. Trata de conseguir toda la península para llevar su paraguas militar directamente a la frontera con China y también con Rusia.

 

3. Desde el final de la guerra Washington ha mantenido entre 25.000 y más de 40.000 soldados en Corea del Sur. Junto con las flotas, bases de bombarderos nucleares e instalaciones de tropas estadounidenses muy cerca de la península, estos soldados siguen siendo un recordatorio de dos cosas. Una es que "podemos aplastar al norte" y la otra es "Corea del Sur nos pertenece". Pyongyang lo ve de esta manera (y mucho más desde que el presidente Obama decidió "pivotar" hacia Asia). Aunque este giro contienen aspectos económicos y comerciales, su principal propósito es aumentar el ya considerable poder militar en la región para intensificar su amenaza a China y a Corea del Norte.

 

4. La Guerra de Corea fue básicamente un conflicto entre la República Popular Democrática de Corea del Norte y Estados Unidos. Es decir, aunque varios países de las Naciones Unidas lucharon en la guerra, Estados Unidos se hizo cargo de la guerra, dominó la lucha contra Corea del Norte y fue responsable de la muerte de millones de coreanos al norte de la línea divisoria del paralelo 38. Es completamente lógico que Pyongyang trate de negociar directamente con Washington para resolver las diferencias y lograr un acuerdo pacífico que lleve a un tratado. Estados Unidos se ha negado sistemáticamente a ello.

 

Estos cuatro puntos no son nuevos. Se plantearon en la década de 1950. En la década de 1970 visité en tres ocasiones la República Popular Democrática de Corea del Norte, un total de ocho semanas, como periodista del periódico estadounidense The Guardian. Una y otra vez en las discusiones con los altos cargos se me preguntaba por un tratado de paz, la retirada de las tropas estadounidenses del Sur y negociaciones directas. Hoy la situación es la misma. Estados Unidos no va a ceder un ápice.

 

¿Por qué no? Washington quiere librarse del régimen comunista antes de permitir que la paz prevalezca en la península. ¡Nada de "un Estado dos sistemas", pardiez! Quiere un Estado que prometa lealtad, ¿adivinan a quién?

 

Mientras tanto, la existencia de una "belicosa" Corea del Norte justifica que Washington rodee al norte con un auténtico anillo de potencia de fuego en el noroeste del Pacífico lo suficientemente cerca para casi quemar China aunque no del todo. Una "peligrosa" República Popular Democrática de Corea del Norte también es útil para mantener a Japón dentro de la órbita estadounidense y también es otra excusa para que el antes pacífico Japón se jacte de su ya formidable arsenal.

 

En relación a esto voy a citar un artículo de Christine Hong y Hyun Le publicado el 15 de febrero en Foreign Policy in Focus:

 

"Calificar a Corea del Norte como la principal amenaza para la seguridad de la región oculta la naturaleza falsa de la política del presidente estadounidense Barack Obama en la región, en concreto la identidad entre lo que sus asesores denominan "paciencia estratégica" por una parte y por otra, la postura militar y la alianza con los halcones regionales que ha desplegado. Examinar la agresiva política de Obama respecto a Corea del Norte y sus consecuencias es fundamental para entender por qué las demostraciones de poderío militar (de la política por otros medios, en palabras de Carl von Clausewitz) son las únicas vías de comunicación con Estados Unidos que parece tener Corea del Norte en esta coyuntura".

 

He aquí otra cita de Brian Becker, dirigente de la coalición ANSWER:

 

"El Pentágono y el ejército de Corea del Sur hoy (y a lo largo del año pasado) han estado organizando masivos simulacros de guerra que simulan la invasión y bombardeo de Corea del Norte. Pocas personas en Estados Unidos conoce cuál es la verdadera situación. El trabajo de la maquinaria de propaganda de guerra está diseñado para asegurarse de que el pueblo estadounidense no se une para exigir que acaben las peligrosas y amenazantes acciones del Pentágono en la Península de Corea.

 

La campaña de propaganda está en pleno desarrollo ahora mientras el Pentágono asciende por la escalera de la intensificación en la parte más militarizadas del planeta. Corea del Norte es considerado el provocador y el agresor cada vez que afirma que tiene derecho a defender su país y capacidad para hacerlo. Incluso cuando el Pentágono simula la destrucción nuclear de un país al que ya trató de bombardear hasta reducirlo a la Edad de Piedra, los medios de comunicación propiedad de las corporaciones caracterizan este acto extremadamente provocativo como un signo de determinación y una medida de defensa propia".

 

Y otra cita de Stratfor, el servicio de inteligencia privado que suele estar enterado:

 

"Gran parte del comportamiento de Corea de Norte se puede considerar retórico aunque, sin embargo, no está claro hasta dónde quiere llegar Pyongyang si continúa sin poder forzar las negociaciones por medio de la beligerancia ".

 

Aquí se da por sentado el objetivo de iniciar las negociaciones.

 

La "belicosidad" de Pyongyang es casi completamente verbal (quizá varios decibelios demasiado alta para nuestros oídos), pero Corea del Norte es un país pequeño en unas difíciles circunstancias que bien recuerdan la extraordinaria brutalidad que Washington infligió al territorio en la década de 1950. Murieron millones de coreanos. Los bombardeos de saturación estadounidense fueron criminales. Corea del Norte estó decidido a morir luchando si vuelve a ocurrir, pero espera que su preparación [militar] impida la guerra y lleve a negociaciones y a un tratado.

 

Su gran y bien adiestrado ejército es defensivo. El propósito de los cohetes que está construyendo y de hablar de armas nucleares es fundamentalmente asustar al lobo que tiene a la puerta de casa.

 

A corto plazo, la reciente retórica encendida de Kim Jong-un es la respuesta directa al simulacro de guerra de un mes de duración de este año de Estados Unidos y Corea del Sur, que interpreta como un posible preludio de otra guerra. El propósito de Kim a largo plazo es crear una crisis lo suficientemente inquietante como para que Estados Unidos acceda finalmente a unas negociaciones bilaterales, y posiblemente a un tratado de paz y a la salida de las tropas extranjeras. Más adelante podría llegar alguna forma de reunificación en negociaciones entre el norte y el sur.

 

Sospecho que la actual confrontación se calmará una vez que terminen los simulacros de guerra. El gobierno Obama no tienen intención de crear las condiciones que lleven a un tratado de paz, especialmente ahora que la atención de la Casa Blanca parece absorta en el Este de Asia donde percibe un posible peligro para su supremacía geopolítica.

 

Jack A. Smith es director de Activist Newsletter.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-dangers-of-war-what-is-behind-the-us-north-korea-conflict/5329307

 

Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos 

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Bashar Assad
Bashar Assad saldrá indemne de ésta. Como salió de Deraa. Y de Homs. Saldrá indemne de Hula. Lo mismo pasará con la oposición armada al régimen, y con Al Qaeda y cualquier otro grupo que se sume a la tragedia de Siria. Sí, tal vez éste sea el momento crítico, el "punto de quiebre" del horror, cuando el colapso baazista se vuelva inevitable, más que probable.


Y sí, puede ser que el querido William Hague, ministro británico del Exterior, esté "absolutamente" horrorizado. La ONU también. Todos lo estamos. Pero un centenar de Hulas tapizan Medio Oriente, con sus niños muertos apilados entre las estadísticas, con cuchillos, cuerdas y rifles entre las armas homicidas.


¿Y qué si los soldados de Assad dejaron que la milicia alauita les hiciera el trabajo sucio? ¿Acaso el FLN argelino no usó a las unidades de la "guardia de la patria" para asesinar a sus opositores en la década de 1990? ¿Kadafi no empleó el año pasado a sus leales milicianos, y Mubarak a sus drogados ex policías, los baltagi, para arrasar a los opositores al régimen? ¿Acaso Israel no se valió de sus aliados falangistas libaneses para intimidar y dar muerte a sus opositores en Líbano? ¿No fue todo eso también "gobernar asesinando"? Y, pensándolo bien, ¿no fueron las fuerzas especiales de Rifaat, el tío de Bashar Assad, las que masacraron a los insurgentes de Hama en 1982? (No digan esto en voz muy alta, porque Rifaat se la vive ahora entre París y Londres.) Entonces, ¿quién cree que Bashar no puede salir indemne de Hula?


El paralelismo con Argelia es estremecedor. Los líderes corruptos del ELN querían una "democracia", hasta organizaron elecciones. Pero una vez que quedó claro que la oposición islamita –el infortunado Frente Islámico de Salvación– vencería, el gobierno declaró la guerra a los "terroristas" que intentaban destruir a Argelia. Sitiaron aldeas, bombardearon ciudades –todo en nombre del combate al "terror"– hasta que la oposición dio en masacrar civiles en torno a Blida, miles de ellos: bebés con la garganta rebanada, mujeres violadas. Y luego resultó que el ejército argelino también participó en las matanzas. Donde dice Hula lean Bentalha, lugar que todos hemos olvidado, como olvidaremos Hula también.


Y nosotros los occidentales bufamos y resoplamos, y llamamos a los dos bandos en Argelia a mostrar "contención", pero queríamos estabilidad en la antigua colonia francesa –no olvidemos que Siria es un antiguo territorio bajo "mandato" francés–, y estábamos muy preocupados de que insurgentes estilo Al Qaeda se adueñaran de Argelia, así que al final Estados Unidos apoyó a los militares argelinos del mismo modo que los rusos apoyan hoy a los militares sirios. Y el FLN salió indemne luego de 200 mil muertos, comparados con los apenas 100 mil que ha producido hasta ahora la guerra en Siria.


Y vale la pena recordar que, enfrentados a la insurrección de la década de 1990, los argelinos buscaron con desesperación países a los cuales acudir en busca de consejo. Escogieron Siria, entonces bajo el imperio de Hafez Assad, y enviaron una delegación militar a Damasco para aprender cómo el régimen destruyó Hama en 1982. Ahora los estadunidenses –que hace seis meses presentaban característicamente a Bashar como un "muerto en vida"– prefieren un final tipo Yemen a la guerra en Siria, como si la crisis yemení no fuera lo bastante sangrienta de por sí. Pero remplazar a Assad con un asesino de la misma ralea (la "solución" de Sanaa) no es algo que los sirios estén dispuestos a aceptar.


Sí, es una guerra civil. Y sí, Hula podría ser el punto de quiebre. Y ahora la ONU es testigo. Pero el partido Baaz tiene raíces más profundas que la sangre –pregunten a cualquier libanés– y nosotros en Occidente pronto nos olvidaremos de Hula, cuando otra imagen de muerte en YouTube aparezca en nuestras pantallas desde la campiña siria. O desde Yemen. O desde la próxima revolución.


Traducción: Jorge Anaya

The Independent
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Si en verdad Israel ataca a Irán este año, será una chifladura peor de lo que piensan sus enemigos. Cierto, Majmud Ajmadineyad es un orate, pero también lo es Avigdor Lieberman, quien parece ser el ministro israelí del Exterior. Tal vez los dos quieren intercambiar favores. Pero, ¿por qué los israelíes desearían bombardear Irán y así poner sus cabezas bajo la furia del Hezbolá libanés y de Hamás al mismo tiempo? Junto con Siria, sin duda. Para no mencionar que absorberían a Europa oriental y Estados Unidos al mismo torneo de tiro.
 

Tal vez es porque llevo 36 años viviendo en Medio Oriente, pero algo me huele mal. Leon Panetta, nada menos que el secretario estadunidense de la Defensa, advierte que Israel podría atacar. Lo mismo dice CNN –sería difícil encontrar algo más maloliente–, y hasta el viejo David Ignatius, quien hace una o dos décadas dejó de ser corresponsal en Medio Oriente, nos advierte lo mismo, recogido, como de costumbre, de sus “fuentes israelíes”
 

Ya me esperaba algo así cuando la semana pasada revisé The New York Times Magazine –no es un anuncio, no quisiera que los lectores de The Independent quemaran sus energías en esas cursilerías– y leí la advertencia de un “analista” israelí (todavía intento descubrir lo que es un analista), Ronen Bergman, del periódico Yedioth Ahronoth.
 

He aquí la pieza, lo más cercano a un guión propagandístico: “Luego de hablar con muchos (sic) altos líderes y jefes (sic de nuevo) israelíes de la inteligencia y la milicia, he llegado a creer que Israel sí atacará a Irán en 2012. Tal vez en la pequeña y cada vez más estrecha ventana que queda, Estados Unidos escogerá intervenir a final de cuentas, pero desde la perspectiva israelí no hay mucha esperanza de que lo haga. Más bien existe esa mezcla peculiarmente israelí de temor y tenacidad, la fiera convicción, cierta o falsa, de que sólo los israelíes pueden en última instancia defenderse a sí mismos”.
Por principio de cuentas, cualquier periodista que predice un ataque israelí a Irán pone la cabeza bajo la guillotina. Pero sin duda cualquier periodista digno de ese nombre –y hay muchos de ésos en Israel– se haría esta pregunta: ¿para quién trabajo? ¿Para mi periódico, o mi gobierno?
 

Panetta, quien mintió a los soldados de su país en Irak al decirles que estaban allí a causa del 11-S, debería abstenerse de entrar en este juego. Lo mismo CNN. De Ignatius prefiero olvidarme. Pero, ¿qué hay en todo esto? Nueve años después de invadir Irak –una aventura de enorme éxito, nos siguen diciendo– porque Saddam Hussein tenía “armas de destrucción masiva”, nos preparamos para aplaudir a Israel cuando bombardee Irán a causa de unas “armas de destrucción masiva” todavía más improbables.
 

No dudo que a los pocos segundos de oír la noticia, los grotescos redactores de discursos de Barack Obama estarán sufriendo por encontrar las palabras correctas para apoyar tal ataque. Si Obama es capaz de abandonar el respaldo a la libertad y a la categoría de Estado para los palestinos con tal de lograr su relección, sin duda podrá apoyar la agresión israelí con la esperanza de que eso le permita mantenerse en la Casa Blanca.
 

Sin embargo, si misiles iraníes comienzan a estrellarse en naves de guerra estadunidenses en el golfo –para no hablar de sus bases militares en Afganistán–, los redactores de discursos tendrán mucho más trabajo. Así que por lo menos esperemos que los británicos y los franceses no se involucren.


The Independent

Traducción: Jorge Anaya
 

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Al parecer el gobierno de Obama ha dado luz verde a Israel para que ataque a una flotilla desarmada que lleva a activistas por la paz y los derechos humanos –incluido un barco con 50 estadounidenses a bordo– a la sitiada Franja de Gaza. En una conferencia del 24 de junio, la secretaria de Estado Hillary Clinton criticó la flotilla organizada por la Campaña Libertad para Gaza y dijo que “provocará acciones al entrar a aguas israelíes y creará una situación en la cual los israelíes tienen derecho a defenderse”.

Clinton no explicó por qué un país tiene “derecho a defenderse” de barcos que obviamente no constituyen una amenaza. Los organizadores de la flotilla no solo han hecho grandes esfuerzos para garantizar que no haya armas a bordo: la única carga dirigida a Gaza en el barco estadounidense son cartas de solidaridad a los palestinos de ese enclave sitiado que ha sufrido devastadores bombardeos israelíes, un bloqueo desastroso y tiene un gobierno islamista de derecha. Clinton tampoco explicó por qué el Departamento de Estado considera repentinamente que el mar Mediterráneo frente a la costa del puerto de Gaza es “aguas israelíes”, cuando toda la comunidad internacional sabe que las aguas territoriales israelíes están bien al noreste de la ruta que será tomada por los barcos.

El riesgo de un ataque israelí a la flotilla es real. Los comandos israelíes atacaron ilegalmente a una flotilla similar en aguas internacionales el 31 de mayo del año pasado, matando a nueve personas a bordo de uno de los barcos, entre ellas a Furkan Dogan, un ciudadano estadounidense de 19 años. Muchos otros, incluidos varios estadounidenses, fueron brutalmente golpeados y más de una docena recibieron balazos, pero sobrevivieron a sus heridas. Según una investigación de las Naciones Unidas, basada en testimonios de testigos presenciales y los análisis de un patólogo forense y experto balístico, a Dogan le dispararon inicialmente cuando estaba filmando el ataque y luego fue asesinado mientras yacía cabeza abajo por una bala disparada a quemarropa a la nuca. EE.UU. fue el único de los 47 miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que votó contra la adopción del informe. El gobierno de Obama nunca presentó una queja al gobierno israelí, lo que demostró su disposición a permitir que fuerzas armadas de aliados de EE.UU. asesinen a ciudadanos estadounidenses en alta mar.

Como indicó la declaración de Clinton de la semana pasada, el gobierno parece que está dispuesto a que vuelva a suceder lo mismo.

Reacción del Congreso

El año pasado, 329 de 435 miembros de la Cámara de Representantes de EE.UU. firmaron una carta que se refería al ataque de Israel que mató a Dogan y a otros como un acto de “autodefensa” que “apoyan enérgicamente”. Una carta del Senado –firmada por 87 de 100 senadores– registró su “pleno” apoyo a lo que llamaron “el derecho de Israel a la autodefensa”, y afirma que el esfuerzo por atenuar críticas escaseces de alimentos y medicinas en la sitiada Franja de Gaza era simplemente parte de un “astuto ardid táctico y diplomático” de “oponentes de Israel” para “cuestionar su reputación internacional.”

Pero no todos en el Congreso de EE.UU. creen que el ataque y el asesinato de activistas por los derechos humanos en alta mar sean legítimos. La semana pasada, el 24 de junio, seis miembros del Congreso firmaron una carta a la secretaria Clinton solicitando que “trabaje todo lo que pueda con con el gobierno israelí para garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses a bordo”. Al escribir estas líneas, todavía no habían recibido respuesta.

Antes, esta semana, el Departamento de Estado hizo una declaración pública para disuadir a los estadounidenses de que participaran en la segunda flotilla de Gaza porque podrían ser atacados por fuerzas israelíes. Sin embargo, hasta ahora ni el Departamento de Estado ni la Casa Blanca han publicado una declaración pública exigiendo que Israel no ataque a los estadounidenses que viajan legalmente por aguas internacionales. Por cierto, el viernes, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, insinuó que EE.UU. culparía a los que participen en la flotilla en lugar de al gobierno derechista israelí en caso que algo les suceda. Como los que a comienzos de los años sesenta afirmaban que los manifestantes por los derechos civiles eran responsables de los ataques de las pandillas racistas blancas porque los habían “provocado”. Nuland declaró: “Los grupos que intentan romper el bloqueo marítimo de Israel sobre Gaza están emprendiendo acciones irresponsables y provocadoras que ponen en peligro la seguridad de sus pasajeros”. De nuevo, el gobierno de Obama no expresó ni una sola palabra pidiendo cuidado y comedimiento al gobierno israelí, ni mencionó que la Cruz Roja Internacional y otros defensores del derecho internacional humanitaria reconocen que el bloqueo israelí es ilegal.

Quiénes están a bordo

Los pasajeros en el barco estadounidense, bautizado The Audacity of Hope [Audacia de la esperanza], incluyen a la celebrada novelista Alice Walker, a la sobreviviente del holocausto Hedy Epstein, al ex analista de la CIA Ray McGovern, a la veterana oficial del servicio exterior y teniente coronel retirada Ann Wright, al profesor de lingüística israelí-estadounidense Hagit Borer y a destacados activistas por la paz y los derechos humanos como Medea Benjamin, Robert Naiman, Steve Fake, y Kathy Kelly. Otros diez barcos llevan a cientos de civiles más de docenas de países y casi tres mil toneladas de ayuda. Entre los pasajeros se incluyen miembros de parlamentos nacionales y otras destacadas personalidades políticas, escritores, artistas, clérigos de diversas religiones, periodistas y atletas.

Quince barcos han navegado o han intentado llegar antes a Gaza como parte de la Campaña Libertad para Gaza. En ninguno se encontraron armas o materiales que pudieran utilizarse con propósitos militares. Los organizadores de la flotilla actual han declarado que sus cargas están “abiertas a la inspección internacional”. A pesar de ello, sin embargo, el Departamento de Estado de Obama insiste en que los israelíes tienen derecho a interceptar los barcos por la “vital importancia para la seguridad de Israel de asegurar que toda carga destinada a Gaza sea inspecionada apropiadamente en busca de armas ilegales y materiales de doble uso”.

Aunque los organizadores de la flotilla han dejado en claro que el barco estadounidense solo lleva cartas de apoyo para el pueblo de Gaza, el Departamento de Estado también ha amenazado a los participantes con “multas y encarcelamiento” si tratan de suministrar “apoyo material u otros recursos para o en beneficio de una organización terrorista extranjera designada, como Hamás”.

Como en el caso de numerosas acciones de apoyo a los derechos palestinos, la coalición de grupos que apoya a la flotilla incluye grupos pro-palestinos así como organizaciones por la paz, los derechos humanos, religiosas, pacifistas y liberales, incluyendo a Progressive Democrats of America, Pax Christi, Peace Action, Nonviolence International, Jewish Voice for Peace, War Resisters League y la Women’s International League for Peace and Freedom. A pesar de ello, Brad Sherman (California) el principal demócrata del subcomité sobre terrorismo, no proliferación y comercio del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, ha afirmado que los organizadores de la flotilla tienen “evidentes vínculos con terroristas” y ha llamado al Fiscal General de EE.UU., Eric Holder, a que encause a los ciudadanos estadounidenses que participen en la flotilla y prohíba que los participantes extranjeros vuelvan a entrar en EE.UU.

La posición de Israel

En gran parte como resultado de la flotilla del año pasado, Israel ha relajado un poco su draconiano asedio del territorio, que ha causado una grave crisis en la salud pública. El Departamento de Estado elogió a Israel por haber permitido que algún material de construcción entrara a la Franja de Gaza a fin de posibilitar la reconstrucción de algunas de las miles de casas, tiendas e instalaciones públicas destruidas en la devastadora ofensiva militar israelí respaldada por EE.UU. en 2008-2009, que causó la muerte de más de 800 civiles. En ningún momento, sin embargo, el gobierno de Obama ha criticado a Israel por haber destruido esas estructuras civiles previamente.

Como sucede con numerosas acciones directas no violentas con potencial de enfrentamiento, existen genuinas diferencias dentro de la comunidad por la paz y los derechos humanos sobre la oportunidad, la naturaleza, y otros aspectos de la próxima flotilla. Sin embargo, la reacción ante la posición del gobierno de Obama respecto a la flotilla ha sido abrumadoramente negativa. Mucha gente en su base progresista, desilusionada ya porque no ha adoptado una línea más dura contra el gobierno derechista de Israel así como por su renuencia a apoyar los derechos humanos y el derecho internacional como base para la paz israelí-palestina, se siente cada vez más distanciada del presidente.

Lo más significativo es que la reacción del gobierno de Obama puede representar un retorno a las políticas del gobierno de Reagan de defender el asesinato de trabajadores estadounidenses por los derechos humanos a fin de disuadir actos de solidaridad internacional en la base, como cuando los funcionarios de Reagan trataron de culpar a las víctimas y exonerar a los perpetradores en el asesinato de cuatro monjas estadounidenses por la junta de El Salvador y en el asesinato del ingeniero estadounidense Ben Linder por los contras nicaragüenses. Tal vez el gobierno de Obama espera que dar luz verde a un ataque israelí contra el barco estadounidense y otros barcos de la flotilla servirá de advertencia. Tal vez espere que los estadounidenses que participan como voluntarios en grupos como Peace Brigades International, Witness for Peace, Nonviolent Peaceforce, Christian Peacemaker Teams, International Solidarity Movement, y otros, que operan en zonas de conflicto como México, Colombia, Guatemala, El Salvador, Sri Lanka, Palestina, Nepal, Indonesia y otros sitios lo pensarán dos veces, a sabiendas de que el gobierno de EE.UU. no cumplirá sus obligaciones de intentar proteger a los activistas estadounidenses no violentos contra la violencia perpetrada por gobiernos aliados.

Por cierto, nada atemoriza más a un Estado militarista que el poder de la acción no violenta.

Stephen Zunes es columnista y analista senior de Foreign Policy In Focu y profesor de política y de la cátedra de Estudios de Medio Oriente en la Universidad de San Francisco. Es autor, junto con Jacob Mundy, de Western Sahara: War, Nationalism, and Conflict Irresolution (Syracuse University Press, 2010).

Foreign Policy in Focus

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Fuente: http://www.fpif.org/articles/washington_okays_attack_on_unarmed_us_ship
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Libia, guerra total. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) intensificó hoy sus bombardeos en el este de la capital libia, mientras el gobierno del líder Muamar  el Gadafi interceptó un nuevo cargamento de armas de Qatar para los opositores, en momentos en que Francia anunció que suspende el lanzamiento de armas para los insurrectos al considerar que "ya no es necesario" pues alcanzaron cierto grado de autonomía política y se abastecen a través de terceros.

La televisión estatal informó que aviones de la OTAN atacaron áreas en el occidente y suroccidente de Trípoli para facilitar el avance de la oposición hacia la capital.

El vocero Moussa Ibrahim, confirmó que fueron capturadas 11 personas a bordo de dos embarcaciones frente a las costas de Janzour, al oeste de la capital, cuando introducían armas enviadas presuntamente por Qatar.

Ibrahim apuntó que el arsenal consta de cien rifles de asalto de fabricación belga y miles de municiones de diverso calibre. Señaló que la acción qatarí ocurre días después de conocerse que Francia reconoció que suministró armas por vía aérea a los rebeldes en la región montañosa de Nafusa.

Según analistas, dicha acción viola la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas que autorizó establecer una zona de exclusión aérea sólo para "proteger a civiles".

El ministro de Defensa, Gérard Longuet, anunció que Francia suspendió el lanzamiento en paracaídas de armas para los rebeldes porque consideró que "ya no es necesario", pues alcanzaron cierto grado de autonomía política y se abastecen a través de terceros. No se refirió al rechazo de Rusia y China, entre otras naciones, a la entrega de esas armas, lo que además viola la resolución 1973.

A todo esto, el Senado estadunidense abandonó sus planes para votar este martes una resolución simbólica que autoriza la participación de Estados Unidos en la ofensiva en Libia después que varios republicanos demandaran centrar la atención en los problemas de la deuda del país.
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Domingo, 20 Marzo 2011 10:11

Dos justicias, ninguna justicia

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El Consejo de Seguridad de la ONU decidió por unanimidad solicitar a la Corte Penal Internacional (CPI) que investigue los crímenes que dicen cometió el gobierno de Muammar Khadafi. Sin ningún atisbo de pereza, el fiscal jefe ante la CPI, Luis Moreno Ocampo, anunció que se abocará a investigar los crímenes contra la población libia y enfatizó que en esta ocasión contaba con el voto unánime de los miembros del Consejo de Seguridad, incluidos sus miembros permanentes, que ejercen poder de veto. Ello sucedía mientras se decidían sanciones económicas contra Libia y se multiplicaban declaraciones anunciando posibles ataques, como las producidas por Hillary Clinton y el mismo Barack Obama. Bajo el trillado argumento de salvar vidas se esconden intereses económicos. Lamentablemente, el ataque de la OTAN ya comenzó.

Uno de esos miembros permanentes, los Estados Unidos, no forman parte del Estatuto de la CPI, han bloqueado sistemáticamente todo avance de justicia internacional que pudiera significar someter a juicio a alguno de los suyos, celebrando decenas de convenios bilaterales para otorgar impunidad a sus agentes en las “misiones” que llevan a cabo en distintos puntos del mundo. Es decir, Estados Unidos tiene el privilegio de vetar cualquier investigación que comprometa a sus agentes o a agentes de potencias aliadas. Para completar el panorama, todas las denuncias presentadas contra agentes de la OTAN y norteamericanos fueron desestimadas por la Fiscalía. En el caso de Libia hubo unanimidad en el Consejo de Seguridad para reclamar de inmediato una investigación, sin que existiera siquiera un mínimo rubor por todos aquellos crímenes llevados a cabo por la OTAN y por los Estados Unidos en sus llamadas guerras preventivas, que fueron consentidas por la ONU. Ahora se agregan los ataques que esas fuerzas militares iniciaron contra Libia. La comunidad internacional necesita contar con normas claras para juzgar los crímenes más graves, como el de agresión, los de lesa humanidad y el genocidio. Pero para ello debe tener herramientas eficientes que permitan juzgar a todos los responsables y no a unos pocos. Pero ello no podrá ser posible si se mantienen los privilegios en el Consejo de Seguridad y si los que tienen mayor poder militar se sustraen sistemáticamente de todo alcance legal.

En conclusión, la CPI, que entró en vigencia en julio de 2002 (en agosto de ese mismo año el Congreso de Estados Unidos sancionó una ley por la que se opuso a cualquier tipo de colaboración), ha dejado un saldo esqueléticamente parcial y la impunidad de los crímenes internacionales más graves que se han cometido en la última década. En ese contexto, al llevar adelante investigaciones contra unos pocos, Moreno Ocampo es un fiel cumplidor de las políticas que se diseñan en Washington. Y los argentinos podemos concluir que el principal beneficio que trajo la CPI es que Moreno Ocampo (que se opuso a la reapertura de los procesos por crímenes de lesa humanidad cometidos en la Argentina) esté lejos por unos años. Con el ataque de la OTAN a Libia se ha dado un paso más para declarar la defunción de la ONU y de la CPI.

Más de lo mismo

El siglo XXI se encapricha con el mundo árabe. Por tercera vez las bombas de Occidente aran las tierras de un régimen árabe con el pretexto de devolverle al país la libertad. Afganistán fue, en 2001, el primero en saborear las pulsiones liberadoras de la administración Bush. El ex presidente montó una coalición –en ella estaban y siguen estando Londres y París– con el objetivo de derrocar al régimen fundamentalista de los Talibán, los famosos “estudiantes de teología”. El operativo fue la respuesta de Washington al apoyo que los talibán le habían proporcionado a Osama Bin Laden. Pero aquellos nefastos “estudiantes” habían sido también aliados de Estados Unidos y de Occidente, obedientes agentes locales que luego se volvieron contra los imperios del Oeste. Bush quiso sacarlos del poder e implantar un esquema democrático occidental. Afganistán sigue ocupado y en estado de guerra. En 2003, el segundo en experimentar la importación de la democracia con bombas fue Saddam Hussein. Aquí, el pretexto consistió en decir que Saddam Hussein escondía armas de destrucción masiva. Saddam no era cualquiera. Fue un poderoso, espantoso, sangriento y benemérito dictador respaldado por prácticamente todas las democracias del mundo desarrollado. En la lucha contra Irán, Saddam resultó una pieza esencial de Occidente. Le vendieron armas, le compraron su petróleo, le construyeron palacios y edificios mientras el tirano oprimía a su pueblo mucho más allá de los límites de la barbarie. Masacró a chiítas y kurdos, torturó y desangró a su país hasta la náusea. Georges Bush lo desalojó con una invasión. En nombre de la democracia y las armas de destrucción masiva (después se volvieron armas de desaparición masiva) una coalición internacional, en la que no estaba Francia, sembró bombas y muerte en el suelo iraquí. El país sigue ocupado y en guerra. Libia es un caso aparte, pero los argumentos son los mismos: la cruzada militar se hace en nombre de los civiles a los cuales Muammar Khadafi asesina sin miramientos desde que el país se le levantó a mediados de febrero. Occidente encontró en Khadafi un aliado ideal para hacer explotar sus bombas allí donde los sacudones de la historia lo habían excluido. La revolución libia deriva de las revoluciones biológicas que estallaron en Túnez y se propagaron en todo el sur del Mediterráneo y los países del Golfo. Era, por una vez, un movimiento genuino, auténtico, una demostración histórica, colectiva y emocionante de que todas las pavadas y mentiras a propósito del mundo árabe no eran más que la burda propaganda de Occidente, una construcción embustera y racista para excluir a los árabes del legítimo lugar que tenían en la modernidad y sacar, con ello, el conveniente provecho: con el pretexto de la amenaza terrorista o del fundamentalismo islámico se mantuvo en el poder a dinosaurios sangrientos y corruptos con los cuales las grandes potencias hacían negocios múltiples. Las revoluciones árabes, de Egipto a Túnez, pasando por Yemen, Bahrein, Libia o Jordania, le demostraron al mundo que ser árabe o musulmán no significaba ser terrorista, que el Corán no era una bomba ni la barba el distintivo de un kamikaze y que detrás de esa imagen cincelada y modelada por las inteligencias y los intereses occidentales había una sociedad civil. La irrupción de aviones occidentales en el cielo libio viene a empañar esa dinámica. Otra vez, la empresa mesiánica de las grandes potencias se pone en marcha para salvar a los civiles de un tirano con el cual esas mismas potencias mantenían relaciones de fructuosa proximidad. Ningún demócrata puede deplorar el fin de una tiranía, pero sí la forma en que Khadafi vive, tal vez, sus últimos momentos al frente de un país trastornado por 42 años de dictadura, las dos fases del colonialismo italiano –antes y durante Benito Mussolini– la administración británica y la enclenque monarquía del rey Idriss, reintroducido en Libia por los británicos. El operativo montado para sacarlo del poder huele a precipitación, a intereses políticos transversales, a aventura armada, tiene acentos de legitimidad insegura y deja una sensación de desconfianza que el buen fin que se propone, liberar a un pueblo de la dictadura y a la represión, no llega a borrar. Sin dudas había otros medios de ayudar a la oposición libia a sacarse de encima a Khadafi. Con menos intereses en juego entre los actores centrales y periféricos que influyen en esta crisis no hubiese sido necesario recurrir una vez más a la cirugía militar occidental. Existían muchos caminos, pero Occidente volvió sobre sus pasos para servir la fórmula de siempre: la liberación a sangre y fuego. Las potencias se metieron con las armas en un juego que no les correspondía y que ellas contribuyeron a complicar con sus mediaciones precipitadas, su falta de coherencia, su cobardía y sus remotos reflejos, siempre renovados: cerrar los ojos, pactar con los diablos, y luego abrirlos cuando ya es demasiado tarde, para todos.

Por Rodolfo Yanzón *


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Un avión teledirigido estadunidense causó hoy la muerte de más de 40 personas, en uno de los ataques más devastadores en la región tribal de Waziristán del Norte, en el noroeste de Pakistán, lo que llevó al gobierno de Islamabad a pedir a Estados Unidos que se disculpe y suministre explicaciones.
 
"El gobierno de Pakistán condena firmemente el ataque del avión teledirigido que causó un gran número de víctimas", dijo la cancillería, cuyo titular, Salman Bashir, "transmitió esta firme condena" al embajador de Estados Unidos, Cameron Munter, y le exigió disculpas y explicaciones.
 
Ese ataque, el más mortífero de ese tipo en los últimos tres años, tenía como objetivo presuntamente un centro de entrenamiento de los talibanes aliados de Al Qaeda en su bastión del distrito tribal de Waziristán del Norte, señalaron las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia, que hablan de 41 talibanes muertos.
 
No obstante, el gobernador de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, Syed Masood Kausar, condenó el ataque en que murieron varios ancianos y policías tribales. "Quiero explicar claramente que el gobierno paquistaní y su pueblo no tolerarán este tipo de ataques, ya que están en contra de la soberanía del país", sostuvo.
 
Explicó que el avión disparó al menos seis misiles aire-tierra contra un edificio donde se celebraba una jirga (asamblea tribal), 40 kilómetros al oeste de Miranshah.
 
En Waziristán del Norte son frecuentes los ataques de aviones no tripulados estadunidenses pese a las protestas de Islamabad por las víctimas mortales que causan entre la población civil.
 
En este contexto, la embajada de Estados Unidos en Islamabad cerrará sus puertas y las del consulado este viernes, por las protestas que se extienden en todo el país tras la absolución y liberación del empleado de la CIA Raymond Davis, acusado de asesinar, en enero, a dos paquistaníes.
 
El agente fue absuelto el miércoles por un tribunal de la ciudad de Lahore, tras lo cual cientos de personas han salido a las calles de esa y otras provincias para protestar contra el gobierno de Islamabad, al que acusan de haber vendido la soberanía del país.
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Martes, 25 Enero 2011 11:01

Horror terrorista en Moscú

Desde Moscú

Un terrorista suicida se detonó en la zona de equipajes de las salidas internacionales del principal aeropuerto de Moscú ayer, matando a por lo menos 35 personas y aparentemente llevando la lucha por un estado islámico a la capital rusa. Los testigos dijeron que el terrorista gritó “los mataré a todos” antes de provocar la explosión que lanzó esquirlas en todo el aeropuerto Domodedovo. Dmitri Medvedev, el presidente ruso, prometió perseguir a los responsable de la explosión, que dejó más de 170 heridos. Nadie se adjudicó el atentado, pero la culpa recayó sobre militantes de la región del Cáucaso Norte, donde las autoridades rusas han usado métodos draconianos para apagar las revueltas locales.

Los testigos hablaban de una nube de humo que todo lo cubría, y que cuando se disipó reveló una escena horrible. “Oí un sonido intensísimo y de pronto pude ver cuerpos por todos lados. No sé cuántos. Quizá 19, quizá 20 –dijo Alexei Spiridonov, un trabajador del aeropuerto que estaba justo a unos pocos metros de la explosión–. Pasó un minuto y medio antes de que la gente comenzara a entrar corriendo para ayudar.” Spiridonov dijo que creía que la mayoría de los muertos estaba entre la gente que esperaba la llegada de los pasajeros que bajaban de los vuelos.

Mark Green, un viajero de British Airways que acababa de llegar, dijo que oyó la inmensa explosión mientras dejaba la terminal. “Literalmente nos sacudió. Un montón de alarmas comenzaron a sonar y la gente empezó a salir de la terminal, algunos cubiertos de sangre –le dijo a la BBC–. Un señor tenía un par de jeans que estaba rasgado desde arriba de muslo hasta la rodilla y estaba cubierto de sangre.” Se cree que la bomba contenía el equivalente a siete kilos de TNT. Se veía “gente quemada corriendo”, otros “llevando cuerpos destrozados en camillas”, relató Andrei, quien se hallaba cerca del mostrador de informaciones del aeropuerto.

“Lo que pasó es horrible. Están sacando a decenas de personas en camillas y carritos”, declaró una pasajera, Nadezhda, a la radio City FM. “Hay gente en camillas, a algunos de ellos se los llevan. Hay heridos, gente cubierta de sangre”, contó a la emisora. “No se sabe quién está vivo ni quién está muerto”, afirmó otro testigo, Alexei, al mismo medio.

“Todos a mi alrededor murieron –dijo Artyom Zhilenko, un conductor de 30 años cuyas ropas estaban cubiertas de barro seco y sangre–. El tipo que estaba a mi lado quedó hecho pedazos.”

Medvedev describió a la rebelión en el norte de la región del Cáucaso como la mayor amenaza a la seguridad de Rusia. Los rebeldes están conducidos por Doku Umarov, que dice que quiere crear un estado islámico en las regiones inestables de Rusia. Los militantes han prometido llevar la campaña de bombas a Moscú y apuntar a los blancos de transporte y económicos. Los analistas creen que los rebeldes están planeando intensificar su campaña violenta mientras el país se prepara para las elecciones presidenciales del 2012. También lanzaron amenazas contra los Juegos de Invierno 2014, programados para ser celebrados en Sochi, región que ellos reclaman como parte de su “emirato”.

La agencia de noticias Interfax, citando fuentes de las autoridades competentes, dijo que se había encontrado la cabeza del supuesto terrorista suicida. “Encontramos la cabeza de un hombre de apariencia árabe de unos 30 a 35 años”, declaró a la agencia una fuente de seguridad no identificada.

Moscú sufrió su peor ataque en seis años en marzo de 2010, cuando dos terroristas suicidas mujeres de Dagestán detonaron explosivos en el subterráneo, y mataron a 40 personas. El liderazgo ruso apostó su reputación a sofocar la rebelión. Vladimir Putin, el ahora primer ministro, lanzó una guerra en 1999 para derrocar al gobierno disidente, pero la insurgencia continúa y se ha propagado a dos regiones vecinas.

“La seguridad será reforzada en los grandes centros de transporte –escribió Medvedev en Twitter–. Lloramos a las víctimas del ataque terrorista en el aeropuerto de Domodedovo. Los organizadores serán buscados y castigados.” Medvedev ordenó que todos los aeropuertos de Moscú, el subterráneo y otros medios de transporte fueran puestos en alerta alta. Además, el mandatario ruso aplazó su viaje al Foro Económico Mundial que se reúne esta semana en Davos, Suiza, en momentos en que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), “conmocionada”, expresaba su “solidaridad” con Moscú.

La televisión mostró docenas de personas tiradas en el piso y un humo espeso que cubría el hall. Más tarde los videos mostraban a los trabajadores de emergencias sacando de la terminal, en camillas, a los heridos. Horas después de la explosión, los pasajeros que llegaban de sus vuelos se alineaban para pasar por los detectores de metales que habían sido instalados en todas las entradas. Por lo menos 20 ambulancias y 10 camiones de bomberos permanecían afuera.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, prometió una rápida ayuda a las víctimas del atentado perpetrado ayer, mientras que la ministra de Salud, Tatjana Golikova, recorrió los hospitales adonde fueron trasladados los heridos, entre los que se encuentran extranjeros: una actriz eslovaca, un italiano y un ciudadano francés.

No es la primera vez que el aeropuerto de Domodedovo es blanco de terroristas suicidas (ver aparte) . En 2004, dos de ellas pudieron abordar aviones comprando boletos ilegalmente al personal del aeropuerto. Las terroristas suicidas se detonaron en el aire y mataron a las 90 personas a bordo de los dos aviones. Domodedovo es el aeropuerto ruso por el que pasa la mayor cantidad de pasajeros. Poco antes del atentado habían aterrizado aviones provenientes de El Cairo, Tokio, Düsseldorf (Alemania) y Londres.

Por Shaun Walker *
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Domingo, 09 Enero 2011 11:42

Un acto atroz

Una triste noticia se divulgó en la tarde de hoy (8 de enero) desde Estados Unidos: la congresista demócrata por Arizona, Gabrielle Giffords, fue víctima de un atentado criminal mientras participaba en un acto político en su distrito electoral de Tucson.

Al otro lado de la frontera se encuentra México, el país latinoamericano al que pertenecía ese territorio, cuando en una injusta guerra le fuera arrebatado más de la mitad de su extensión.
Por su árida superficie, muchos de los que emigran de México, Centroamérica y otros países latinoamericanos intentan escapar del hambre, la pobreza y el subdesarrollo a los que han sido conducidos esos pueblos por Estados Unidos. El dinero y las mercancías pueden cruzar libremente la frontera; los seres humanos, no. Sin hablar de las drogas y las armas que en una y otra dirección cruzan esa línea.
Cientos de miles de latinoamericanos, que en aquel país realizan los trabajos más duros y peor pagados, son capturados cada año y devueltos a sus puntos de partida, muchas veces separados de sus familiares más allegados. Ellos esperaban de la nueva administración una rectificación de esa política criminal e inhumana.
De acuerdo a las noticias recién llegadas, 18 personas fueron alcanzadas por las balas, y seis murieron, entre ellas, una niña de 9 años y el juez federal John Roll.
La congresista fue gravemente herida por un disparo en la cabeza. Los médicos luchaban por preservarle la vida.
Está casada con el astronauta de la NASA Mark Kelly. Fue electa por primera vez al Congreso en el 2006, a la edad de 36 años. “Es partidaria de la reforma migratoria, la investigación con células embrionarias y las energías alternativas”, medidas que detesta la extrema derecha.
Había sido reelecta como representante demócrata en las pasadas elecciones.
Preguntado su padre por la prensa si tenía enemigos, respondió: “Todo el Tea Party“.
Se conoce que la ex candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos en las elecciones del 2008 y líder del Tea Party, Sarah Palin, publicó en su sitio web como objetivo para los seguidores de su partido, un mapa del distrito congresional de 20 de los representantes que habían apoyado la propuesta de reforma de salud del presidente Obama, y los tenía marcados con la mirilla de un fusil.
El contrincante de la congresista Gabrielle Giffords, era un ex marino que en la campaña electoral apareció con un fusil M-16 en un mensaje, cuyo contenido según se informa era: “Ayuda a sacar a Gabrielle Giffords…Dispara el cargador completo de un M-16 automático con Jesse Kelly.”
En marzo de 2010 la oficina electoral de Gabrielle fue atacada. Ella declaró que cuando la gente hacía eso se tiene que dar cuenta de sus consecuencias; los líderes políticos deben reunirse y decir el límite.
Cualquier persona sensata podría preguntarse si un hecho como este ocurrió en Afganistán o en un distrito electoral en Arizona.
Obama declaró textualmente: “Es una tragedia incalificable, un número de estadounidenses fueron baleados…”.
“Y mientras seguimos investigando, sabemos que algunos han fallecido y que la representante Giffords está gravemente herida…”.
“Aún no tenemos todas las respuestas. Lo que sabemos es que un acto de violencia tan insensato y terrible no tiene cabida en una sociedad libre…”.
“Pido a todos los estadounidenses unirse a mi y a Michelle para tener a la congresista Giffords, las víctimas de esta tragedia y sus familias presentes, en nuestras oraciones.”
Es relativamente dramática y bastante triste su apelación. Hasta los que no compartimos en absoluto sus ideas políticas o filosóficas, deseamos sinceramente que no mueran niños, jueces, congresistas, ni ciudadano alguno de Estados Unidos de forma tan absurda e injustificable.
Es triste recordar que en el mundo están perdiendo la vida cada año muchos millones de personas, como consecuencia de guerras absurdas, pobreza, hambrunas crecientes y deterioro al medio ambiente, promovida por las naciones más ricas y desarrolladas del planeta.
Nos gustaría que Obama y el Congreso de Estados Unidos compartieran con los demás pueblos esas preocupaciones.
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Tucson, 8 de enero. La congresista demócrata por Arizona Gabrielle Giffords resultó herida en la cabeza y otras seis personas murieron –entre ellas el juez federal John Roll y una niña de nueve años–, después de que un hombre abrió fuego durante un mitin político en esta ciudad estadunidense.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó el ataque como “una tragedia para todo el país”, por lo que envío al director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, para esclarecer el crimen.
Giffords participó en el evento El Congreso en tu esquina, que consiste en reuniones públicas para darle a los electores la posibilidad de conversar directamente con ella, cuando fue atacada desde poco más de un metro de distancia, dijo la estación de radio NPR.
Según esa fuente, la congresista conversaba con una pareja simpatizante cuando fue tiroteada. En el ataque se utilizó una pistola con un cargador ampliado, informó la cadena CBS, que citó a fuentes policiales, las que por el momento no han querido especular sobre el motivo del atentado.
Tras el ataque, Gabrielle Giffords fue trasladada al Centro Médico Universitario de Tucson, donde fue intervenida quirúrgicamente de urgencia.
El vocero del hospital, el doctor Peter Rhee, declaró que la legisladora demócrata “recibió un disparo en la cabeza que entró y salió. Ya es capaz de reaccionar a los estímulos y atender órdenes, lo que constituye un buen síntoma”, señaló. Rhee se declaró “optimista sobre su recuperación”.
Rick Kastigar, funcionario del departamento del sheriff del condado de Pima, señaló que en el tiroteo, seis personas perdieron la vida, entre ellas el magistrado federal John Roll y una niña de nueve años, además de que 18 personas resultaron heridas.
El presidente Obama se dirigió a la nación en un breve mensaje televisivo en donde confirmó que una menor de nueve años y el juez federal habían fallecido, y además calificó el hecho como “una tragedia para todo el país”.
El jefe de la Casa Blanca ofreció poner a disposición de Arizona todos los recursos del gobierno federal para investigar el atentado contra la legisladora demócrata.
El presidente, quien habló por teléfono con la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, informó que “un sospechoso se encuentra en custodia pero aún no sabemos qué provocó este acto deplorable”.
Obama señaló que una investigación integral se encuentra en marcha y que instruyó a Mueller ayudar a coordinar los esfuerzos para esclarecer el ataque.
El presidente estadunidense describió a Giffords como una amiga personal, una servidora pública extraordinaria y una persona cálida. Además, pidió a los estadunidenses dedicar sus oraciones y plegarias a Giffords, a las otras víctimas y sus familiares.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México, por su parte, manifestó en un comunicado sus condolencias a los familiares de las víctimas y deseó una pronta recuperación de los heridos. También expresó su solidaridad al Congreso y al pueblo de Estados Unidos, en particular al de Arizona, y al presidente Obama.
El presunto autor del tiroteo fue identificado por la policía como Jared Loughner, un joven de 22 años de edad, quien se encuentra bajo custodia.
La secretaria federal de Seguridad Interna, Janet Napolitano, afirmó a los medios que “no hay lugar en nuestra sociedad o discurso para actos de violencia sin sentido y sin conciencia”.
La gobernadora de Arizona dijo estar conmovida de que Giffords haya sido víctima de una “cruel violencia”, por lo que ordenó que las banderas en los edificios del gobierno estatal se coloquen a media asta en honor de los que perdieron la vida.
De su lado, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, señaló que “un ataque contra una persona que brinda servicio es un ataque contra todos aquellos que brindan servicio”.
Giffords estaba llamada a ser una de las voces activas en el debate del nuevo Congreso sobre la reforma migratoria.
Tras asumir esta semana su tercer periodo en el Congreso, Giffords, de 40 años, era una de las pocas demócratas que sobrevivieron a la aplanadora de los republicanos en las elecciones de noviembre pasado, tras superar por poco a su oponente.
La congresista es una firme opositora de la legislación antinmigrante de Arizona, la SB 1070, y apoya la reforma de salud de Obama, que busca ser abolida la próxima semana por la Cámara de Representantes, ahora dominada por los republicanos.
Giffords ha ejercido presión para que se aumente el número de tropas que custodian la frontera entre México y Estados Unidos, y está en favor de que la legalización de los inmigrantes esté condicionada a la verificación de antecedentes penales, el pago de impuestos y el aprendizaje de inglés.
Además, ha integrado las comisiones legislativas de Defensa, Asuntos Exteriores y de Ciencia y Tecnología. Está casada con el astronauta Mark Kelly, con quien tiene dos hijos.
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