Roma, 23 de diciembre. Las embajadas de Chile y Suiza en la capital italiana fueron hoy blanco de ataques con explosivos que dejaron dos heridos y desataron una alerta general en las sedes diplomáticas establecidas en este país europeo y en Suiza, que se atribuyó la Federación Anárquica Informal (FAI).

La sicosis desatada por las explosiones se extendió a la embajada de Ucrania en Roma y hasta la representación de la Unión Europea en Berna, Suiza, donde hubo falsas alarmas sobre bultos que finalmente resultaron inofensivos.

A primera hora de hoy estalló el artefacto en la sede chilena, hiriendo de gravedad a un empleado. Al mediodía explotó en la misma zona la bomba dirigida a la embajada de Suiza, donde resultó herido el portero de la legación.

Decidimos hacer oír nuestra voz de nuevo con palabras y hechos. Destruyamos el sistema de dominación, viva la FAI, viva la anarquía, decía una nota que se encontró en la embajada chilena.

Los ataques de hoy fueron similares a un episodio ocurrido el mes pasado en Grecia, donde activistas anarquistas enviaron paquetes bomba a gobiernos y embajadas extranjeras en Atenas.

La nota estaba firmada por la célula revolucionaria Lambros Fountas de la FAI, un anarquista griego muerto en enfrentamientos con la policía de Atenas en marzo.

La FAI es bien conocida por las autoridades. Servicios de inteligencia dijeron en un reporte el año pasado que ésta es la principal amenaza terrorista nacional de tipo anarquista-insurreccionista.

En diciembre de 2009, el grupo reivindicó una bomba que explotó parcialmente en un túnel bajo la Universidad Bocconi de Milán, sin causar víctimas.

No se encontró una nota en la embajada suiza, pero la policía dijo que los paquetes que detonaron eran casi idénticos.
 

Acto irracional y brutal

Lo que ocurrió en nuestra embajada es un acto de terrorismo absolutamente irracional y brutal. No logramos explicarnos por qué hemos sido atacados, afirmó el embajador chileno Óscar Godoy, quien precisó que el paquete estaba destinado a la sección cultural.

La fiscalía en Roma informó que pudo comprobar que el envoltorio recibido en las oficinas chilenas fue enviado desde Italia, pero por la destrucción total del paquete correspondiente a Suiza, resultó imposible determinar su origen.

Estamos siguiendo la pista anarquista insurreccional, afirmó en un principio el ministro del Interior Roberto Maroni, quien hizo referencia a intentos de ataque similares a los de Grecia el 4 y 5 de noviembre pasado, reivindicados por la organización Conspiración de Células de Fuego.

Hará falta un par de días antes de que surja más información. Pero no parece la típica cosa de yihaidistas. Parece el acto de un grupo de izquierdista o marginal, consideró Stephan Bierling, profesor de política internacional de la Universidad de Ratisbona, en Alemania, antes de que se conociera la reivindicación de la FAI.

El opositor Partido Demócrata italiano comentó por medio de un experto en asuntos de seguridad pública, Emanuele Fiano, que los hechos son graves y alarmantes, sobre todo luego del hallazgo hace dos días de un presunto paquete bomba en un vagón del metro, que en realidad contenía cemento.

Los ataques ocurrieron un día después de que un grupo de 10 a 15 personas encapuchadas y armadas se presentó en un complejo turístico a orillas del mar, 30 kilómetros al sur de Bastia, e hizo estallar artefactos que sólo causaron daños materiales, sin que nadie se haya atribuido la agresión.

A todo esto, al cierre de esta edición se reportó que un paquete sospechoso hallado en el metro de Estocolmo obligó a desalojar y clausurar temporalmente la estación de Kungsträdgarden.

El paquete, que había sido hallado por personal de seguridad, fue destruido por expertos en explosivos, informó una portavoz de la policía de Estocolmo. Al parecer, el paquete fue armado con el objetivo de imitar una bomba.

Publicado enInternacional
Londres, 8 de diciembre. Corporaciones estadunidenses acusadas de tratar de silenciar a Wikileaks fueron objeto de un ataque sostenido por una alianza global de hackers cibernéticos anónimos.

Mientras Julian Assange, el australiano de 39 años editor en jefe de Wikileaks, languidece en la prisión de Wandsworth, acusado de delitos sexuales, las compañías tecnológicas y financieras que bajo presión del gobierno estadunidense retiraron apoyo a la organización de libertad informativa fueron golpeadas por hackers en línea, que paralizaron sus operaciones por Internet.

El sitio de MasterCard fue colapsado. Otra de las empresas, PayPal, confirmó que la intervención del Departamento de Estado la hizo dejar de aceptar donativos para Wikileaks, lo cual confirma las sospechas de que Estados Unidos presiona a las empresas para que dejen de apoyar el sitio, el cual ha estado filtrando más de 250 mil comprometedores cables diplomáticos estadunidenses.

La conjura aumentó de nuevo cuando Wikileaks reveló que Estados Unidos intervino para tratar de enmendar un anteproyecto de ley que se discute en el Parlamento ruso (Duma), el cual habría perjudicado a Visa y MasterCard. Horas antes, las dos empresas anunciaron que cortaban vínculos con el sitio web de Assange.

El cable, fechado el primero de febrero de 2010, reveló que el gobierno de Barack Obama había cabildeado con altos funcionarios rusos en nombre de esas compañías, en contra del plan de un consorcio de bancos de propiedad estatal de cobrar honorarios por procesamiento, estimados en 4 mil millones de dólares anuales.

En tanto, Wikileaks, que a su vez ha sido desestabilizado por ciberataques, resurgió como el ave Fénix a medida que cientos de "sitios espejo" surgieron en toda la red para permitir que los cibernautas conozcan sus filtraciones más recientes.

Actuando como vengador de Assange, un grupo mundial de hackers, que se presentaron como "anónimos", paralizó el sitio de MasterCard, saturándolo de solicitudes de información. En un mensaje colocado en un tablero de boletines de Internet, amenazaron con lanzarse sobre el sitio de redes sociales Twitter, en protesta por la "censura" a los foros de discusión del grupo, acusación que la firma estadunidense rechazó.

Un activista anónimo escribió en el foro 4chan: "Mientras más incendiemos MasterCard, mejor". Otro apremió: "Sigan atacando, hagamos una guerra, no una batalla, como siempre ocurre".

Los hackers atacaron también el sitio web del abogado sueco que representa a las dos trabajadoras voluntarias suecas de Wikileaks que están en el centro de las acusaciones sexuales contra Assange.

El abogado Claes Borgstrom, quien denunció el hackeo a la policía, dijo que los cargos presentados por las mujeres no tienen una motivación política contra Assange. “No tiene nada que ver con Wikileaks ni con la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos)”, aseguró.

También se lanzaron ataques contra el brazo financiero del sistema postal suizo, Postfinance, que esta semana canceló la nueva cuenta bancaria de Assange, la cual contiene un fondo de defensa de 26 mil libras esterlinas (unos 41 mil dólares).

El hackeo corporativo, cuyo nombre en clave es Operación Represalia, se dio en respuesta a que varias empresas se han retirado de Wikileaks durante la semana. La primera fue Amazon, que quitó el sitio de sus servidores.

Amazon negó haber recibido alguna presión de Washington para retirar los documentos filtrados. La firma estadunidense de datos EveryDNS también retiró a Wikileaks de sus entradas el jueves pasado, con el argumento de que los ataques cibernéticos contra éste amenazaban su capacidad de albergar miles de sitios.

El fin de semana, PayPal anunció que detenía la captación de donativos; más tarde reveló que el Departamento de Estado le había "avisado" que las actividades de Wikileaks eran ilegales.

Antes de ser puesto bajo custodia, Assange señaló que las acciones de empresas en su contra equivalen a una "privatización de la censura gubernamental" en Estados Unidos.

"Estos ataques no detendrán nuestra misión, pero deben hacer sonar la alarma sobre el imperio de la ley en Estados Unidos", agregó.

En lo que va del año, la organización no lucrativa ha dado a conocer 400 mil documentos secretos estadunidenses sobre la guerra de Irak y 76 mil acerca de Afganistán. En la actualidad trabaja con más de 250 mil cables diplomáticos.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton –quien trabaja con el propósito de reparar las maltrechas relaciones de Washington con sus aliados–, afirmó que las filtraciones son un ataque no sólo a Estados Unidos, sino a la comunidad internacional.

Hace unos días, en sus primeros comentarios públicos desde que los documentos comenzaron a darse a conocer, la funcionaria afirmó que Wikileaks actuó contra la ley al subir el material a la red. Agregó que el gobierno de Obama "persigue enérgicamente" a los responsables de la revelación.

Uno de los aliados de Estados Unidos culpó a Washington en vez de a Wikileaks.

El ministro australiano del exterior, Kevin Rudd, señaló este miércoles que "Assange no es responsable de la revelación no autorizada de 250 mil documentos de la red de comunicaciones diplomáticas de Estados Unidos: los culpables son los estadunidenses".

Los partidarios de Assange han prometido que el flujo de revelaciones continuará, a pesar de que él esté en prisión.

En tanto, fracasó el esfuerzo del gobierno francés por obligar a la firma de servicios web OVH a que retire su apoyo a Wikileaks. Los jueces señalaron que no quieren apresurarse a emitir un juicio sobre un caso que consideran altamente técnico.

Shiar Youssef, portavoz del grupo de presión británico Corporate Watch, consideró "sumamente molesto" el retiro de apoyo corporativo a Wikileaks.

"MasterCard dice que no quiere asociarse con actividades ilegales cuando nadie ha demostrado que esa actividad sea ilegal", expresó.

“Ninguna compañía puede decir que es ilegal; ha sido el escándalo de la derecha estadunidense lo que ha llevado a las empresas a cortar vínculos con Wikileaks.”

Por Martin Hickman
The Independent
Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional
Decenas de muertos, centenares de desaparecidos y fosas comunes componen una imagen desgarradora del Sahara Occidental. Hash Ahmed, ministro saharaui responsable de las relaciones con los países latinoamericanos, llegó el miércoles a la Argentina y dialogó con Página/12. Ahmed participó ayer de una audiencia en el Congreso para denunciar la situación humanitaria del pueblo saharaui (ver aparte).

La República Arabe Saharaui Democrática es una nación nómade, sin Estado, formada por la antigua provincia española del Sahara Español. En 1975, ese territorio africano fue ocupado militarmente por Marruecos. Desde entonces, el Frente Polisario y Marruecos se disputan la soberanía. En 1991 acordaron un alto el fuego y se creó la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), que aún no logró que cesen las violaciones a los derechos humanos ni que los saharauis decidan su destino.

El 10 de octubre último, miles de saharauis levantaron un campamento en el desierto de El Aaiun para protestar por sus condiciones de vida. El lunes, las fuerzas marroquíes irrumpieron en el lugar, dejando a su paso un panorama trágico. En simultáneo con el ataque, estaban reunidas en Nueva York las delegaciones marroquí y saharaui para avanzar en las negociaciones de paz. En las últimas horas, se anunció que el martes se reunirá el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para debatir la cuestión.

–¿Por qué los saharauis decidieron montar ese campamento?

–Los hechos comenzaron cuando una población autóctona decidió, como un gesto pacífico de protesta por las condiciones de vida, por la marginación, por el no respeto de sus libertades y por la explotación ilegal de los recursos, montar un campamento. Lo han hecho en el desierto, afuera de la ciudad. Estaba previsto hacerlo también en otras ciudades, pero los marroquíes se decidieron a abortar el intento a tiempo, impidiendo la salida de la población. Hay más de 20 mil personas, incluyendo a mujeres y niños. Además, había activistas europeos y latinoamericanos con los saharauis y la cifra podría haberse elevado más pero, en un momento determinado, los marroquíes cercaron eso con una muralla y tropas, que están hace tres semanas asediando el campamento e incluso impidiendo el acceso de agua.

–¿A qué se debió la incursión militar marroquí?

–El rey de Marruecos dio un discurso muy agresivo y eso se tradujo en el terreno en una operación brutal de las fuerzas marroquíes. Entraron a quemarropa, destruyendo a sangre y fuego todo el campamento. Mucha población se esparció en el desierto. Hay muchos desaparecidos todavía. La cifra de muertos es también elevada. Ya circulan fotos de camiones llevando cadáveres. Se supone que los llevan para enterrarlos en tumbas colectivas o para guardarlos en secreto. Ha sido una matanza contra una población inerme y ha provocado una reacción mundial terrible por el desprecio al ser humano por parte del régimen marroquí. Lo grave del asunto es que desde el martes se están sumando colonos a la persecución de los saharauis. Parece una operación de limpieza étnica, con marroquíes que van a linchar por las calles, a allanar las casas así como a destruir y saquear establecimientos comerciales que son de saharauis.

–¿Qué papel juega la Minurso en la región?

–La misión está, es una presencia simbólica. Pero Marruecos les hace la vida imposible, no les permite moverse más allá del margen que él quiere. Pero esos efectivos nunca se han preocupado cuando hubo ataques por parte de Marruecos, alegando que no tienen potestad para vigilar los derechos humanos, cuando ésa es una misión implícita.

–¿Cómo podría la ONU haber resuelto la disputa?

–Es uno de los conflictos más sencillos de resolver: toda la población saharaui se puede amontonar en un estadio de fútbol y en un solo día determinar si quieren ser marroquíes, como defiende Marruecos, o si quieren ser otra cosa. Pero Marruecos no quiere la consulta.

–¿Qué responsabilidad tiene España en este conflicto?

–Es absoluta. Los muertos, en la práctica, son de España, porque la administración le corresponde a este país. Que se busquen una justificación para no lanzar la voz de alarma y romper las relaciones con Marruecos es simplemente una excusa. Ellos creen que cerrando los ojos para que el monstruo marroquí se coma a la criatura saharaui, esto va a saciar la sed devoradora de Marruecos. Pero el día que devore a los saharauis, se va a lanzar sobre Canarias.

Entrevista: Luciana Bertoia.
Publicado enInternacional
La llamaron “Operación Brisa del Mar”. A pesar del lindo nombre, el violento ataque del comando israelí contra una flotilla de buques de ayuda humanitaria, que dejó un saldo de nueve civiles muertos, provocó la indignación internacional. El ataque tuvo lugar en la madrugada del 31 de mayo, cuando las seis embarcaciones de la flotilla cargadas con ayuda humanitaria aún estaban en aguas internacionales, rumbo a Gaza, donde 1,5 millones de habitantes palestinos llevan tres años de bloqueo impuesto por Israel. Desde el inicio, Israel procuró limitar el debate sobre el ataque y controlar las imágenes difundidas.

Botes y helicópteros militares israelíes atacaron las embarcaciones y tomaron el control de la flotilla. Nueve de los activistas que estaban a bordo de la embarcación más grande, el Mavi Marmara, fueron asesinados a quemarropa por comandos israelíes que dispararon balas de plomo. Un ciudadano estadounidense de diecinueve años de edad, Furkan Dogan, recibió un disparo en el pecho y cuatro disparos en la cabeza. Israel secuestró los seis buques y arrestó a los 700 activistas y periodistas que estaban a bordo, los trasladó al puerto israelí de Ashdod y los mantuvo incomunicados de su familia, la prensa y abogados durante días. El gobierno israelí confiscó todas las grabaciones y equipos de comunicación que encontró – aparatos que contenían casi todas las pruebas del ataque que lograron grabarse – permitiéndole así al Estado de Israel controlar lo que el mundo pudo conocer acerca del ataque. Los israelíes seleccionaron, editaron y publicaron las imágenes que quisieron que el mundo viera.

Cuatro días después de su captura, la mayoría de los detenidos fueron deportados por el gobierno israelí, mucho después de que la información sobre el incidente hubiera sido tergiversada.

Esta semana entrevisté a dos periodistas de trayectoria que estaban a bordo de la Flotilla por la Libertad de Gaza haciendo la cobertura para el periódico australiano Sydney Morning Herald, el corresponsal Paul McGeough y su fotógrafa, Kate Geraghty. Ambos estaban en Estambul, a donde habían sido deportados desde Israel. Habían estado en la mayoría de los buques de la flotilla, pero cuando ocurrió el ataque se encontraban a bordo del más pequeño, el buque de bandera estadounidense Challenger I.

Kate Geraghty describió en la entrevista cómo le dispararon con una pistola eléctrica Taser: “Estaba tomando fotografías de Paul. Y estaba mirando a un lado del bote cuando llegaron los comandos- un comando israelí vino hacia nosotros. Entonces estaba tomando fotografías y básicamente sentí un golpe en el brazo justo encima del codo, que me empujó cerca de un metro, un metro y medio. Y luego, inmediatamente me sentí mal y comencé a vomitar. Y luego el comando vino hacia mí y trató de sacarme la cámara por la fuerza. Tenían armas, entonces, simplemente dijimos, como mencionó Paul, que somos periodistas australianos, que trabajamos para el periódico Sydney Morning Herald. Y eso no importó”.

Y esta fue la descripción de McGeough: “Kate recibió un choque de una pistola eléctrica que la empujó en la cubierta. Apenas tuvimos tiempo de recuperarnos cuando los hombres enmascarados y con trajes camuflados, se amontonaron sobre un lado de la escotilla superior, donde nos encontrábamos. Se avalanzaron para quitarnos las cámaras. Arremetieron para quitarnos el teléfono satelital, que estaba en mi mano. Estaba hablando con el Sydney Morning Herald en Australia, presentando una denuncia. Hablaron con acento australiano, lo cual fue bastante sorprendente. Y cuando dijimos que éramos periodistas profesionales, dije 'Sydney Morning Herald', uno de ellos dijo 'Sabemos que trabajan para el Herald', no 'conocemos al Herald', sino 'sabemos que ustedes trabajan ahí'”.

Le comenté a Paul McGeough que en una encuesta realizada por Rasmussen el 49 por ciento de los votantes estadounidenses respondió que creía que los activistas pro-palestinos que estaban en los buques de ayuda son culpables de lo sucedido. McGeough me dijo al respecto: “Si el estadounidense promedio hubiera visto debajo de la cubierta a los hombres con las muñecas atadas con esposas de plástico, arrodillados durante horas, si hubera visto que se les negaba permiso para ir al baño y se veían obligados a hacerse encima y hubiera visto a las mujeres suplicando para poder darle de beber a los hombres, eso hubiera cambiado su sensación de lo que sucedió en los buques”.

Cuando los periodistas pueden trabajar libremente, pueden informar la verdad. Las fuerzas armadas israelíes se vieron obligadas a retractarse de su afirmación de que los pasajeros a bordo de la flotilla eran agentes de al-Qaeda. Un comunicado de prensa de las Fuerzas de Defensa de Israel publicado dos días después del ataque dice que aproximadamente 40 pasajeros de la flotilla “son mercenarios que pertenecen a la organización terrorista Al Qaeda”. El periodista independiente Max Blumenthal cuenta que tanto él como otro colega israelí le pidieron a la oficina de prensa de las fuerzas armadas israelíes que fundamentara su afirmación. No proporcionaron pruebas, y un día más tarde el comunicado de prensa fue modificado. El titular original, que decía “Se comprobó que los atacantes de los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) eran mercenarios de Al Qaeda”, fue reemplazado por “Atacantes de los soldados de las FDI carecían de documentos de identificación”.

Max Blumenthal habló desde Jaffa, Israel: “Llamé a la FDI junto con mi colega periodista Lia Tarachansky, que les habló en hebreo. Yo les hablé en inglés. Ambos obtuvimos la misma respuesta: no hay pruebas. Esta afirmación provino del círculo íntimo de Netanyahu. E inmediatamente cambiaron el comunicado de prensa para que dijera cuarenta pasajeros 'carecían de documentos de identificación' a bordo del Mavi Marmara, básicamente retractando la afirmación sobre al-Qaeda”.

Paul McGeough, del Sydney Morning Herald, me dijo: “Esto es lo que hacemos: nos sumamos a batallones de las fuerzas estadounidenses en Irak y de las fuerzas australianas en Afganistán y hacemos la cobertura de lo que sucede”. Dijo “He hablado con funcionarios israelíes, y en Cisjordania y Gaza he hablado con Hamas y con jóvenes futuros atacantes suicidas, porque así es como conseguimos las noticias. Si solo cuentas un lado de la historia, la gente no puede tener una visión sensata de conflictos dinámicos como estos para entender cómo podrían resolverse”.

McGeough y Geraghty y todos los demás periodistas aún no han recuperado sus laptops, cámaras, videos, fotos y otras posesiones confiscadas por los israelíes. Israel ha dicho que no aceptará una investigación independiente del ataque que perpetró. Los intentos persistentes de Israel de ocultar la verdad lo único que logran es poner en peligro la seguridad de los israelíes, de los palestinos y de quienes trabajan por una paz justa en Medio Oriente.

————————–
Por Amy Goodman
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Publicado el 10 de junio de 2010
Publicado enInternacional
Viernes, 04 Junio 2010 06:04

¿Hasta cuándo la impunidad de Israel?

El asalto realizado por el ejército israelí en la madrugada del 31 de mayo a la flotilla de buques que transportaba ayuda humanitaria a Gaza habría provocado una veintena de muertos. El ataque se produjo en aguas internacionales y ha suscitado numerosas condenas, incluyendo las de los países europeos y las del gobierno francés. Bernard Kouchner ha declarado que "nada puede justificar el uso de semejante violencia, que condenamos". Varios países, entre ellos Suecia, España, Turquía y Francia, han llamado a consultas al embajador israelí. Grecia ha suspendido unas maniobras aéreas que tenía previsto desarrollar con Israel y ha cancelado una visita del jefe de la Fuerza Aérea Israelí.
Por supuesto, estas condenas son bienvenidas. Sin embargo todavía hay algunas personas que se atreven a buscar justificaciones a la acción israelí. Así, el portavoz de la UMP, el inefable Frédéric Lefebvre ha dicho, según AFP, que su partido "lamenta" los muertos, pero ha denunciado las “provocaciones” de “quienes se llaman amigos de los palestinos”.

La víspera del ataque militar, haciendo gala de una clarividencia que forma parte de sus innumerables cualidades, Bernard-Henri Levy dijo en Tel Aviv: "Nunca he visto un ejército tan democrático y que se plantee tantas cuestiones morales”. (Haaretz.com, 31 de mayo). Es cierto que durante la guerra de Gaza nuestro filósofo, encaramado a lomos de un tanque israelí, entró pavoneándose en territorio gazatí. En respuesta al ataque de hoy, Levy lo ha calificado, según refiere AFP, como "estúpido", porque amenaza con empañar la imagen de Israel. Ni una sola palabra de condena, ni una palabra de condolencia por los muertos...

La única pregunta pertinente ahora es qué precio deberá pagar el gobierno israelí por su crimen. Durante años la ONU ha adoptado decenas de resoluciones ("Resoluciones de la ONU que Israel no ha respetado”, Le Monde diplomatique, febrero de 2009), la Unión Europea ha votado infinidad de textos exhortando a Israel a cumplir el derecho internacional, o simplemente la legislación humanitaria, levantando, por ejemplo, el bloqueo de Gaza. Estos textos no tienen nunca ninguna consecuencia práctica. En lugar de ello, la Unión Europea y los Estados Unidos recompensan a Israel.

Esto quedó demostrado la semana pasada con la admisión de Israel en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), y con la visita a Francia del Primer Ministro israelí Netanyahu para asistir a la entronización de su país. Como señaló un comunicado de la Asociación Solidaridad Franco-Palestina (AFPS) del 30 de abril ("¿Israel en la OCDE? Un duro golpe contra la paz!"), esta adhesión equivale a aceptar la inclusión de Cisjordania y los Altos del Golán en el "perímetro" de Israel. El hecho de que a los pocos días Israel se haya permitido atacar a la Flotilla de la Paz confirma que ese Estado interpreta esos gestos de cortesía como una carta blanca para sus acciones.

Ese fue el caso en diciembre de 2008. Entonces fue la Unión Europea la que decidió "aumentar" las relaciones bilaterales con Israel, otorgando a ese Estado privilegios de los que hasta entonces sólo disfrutaban unas pocas grandes potencias. Pocos días después los tanques israelíes se lanzaron al asalto de Gaza y cometieron con total impunidad "crímenes de guerra" y "crímenes contra la humanidad".

Richard Falk, enviado especial de la ONU para los Territorios Ocupados, escribió en Le Monde Diplomatique (marzo 2009) un texto titulado "Hay que llevar al banquillo a los responsables de la agresión contra Gaza". Unos meses más tarde, la Comisión de la ONU presidida por el juez sudafricano Richard Goldstone entregó sus conclusiones. Resultaron devastadoras para Israel, aunque tampoco eximían a Hamás. El texto del informe Goldstone confirma que fue efectivamente el ejército israelí el que rompió el alto el fuego, y arrojó luz sobre los crímenes cometidos. Este texto confirmó muchos de los informes ya publicados por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Estos textos no han dado lugar a ninguna sanción contra el Gobierno israelí. Uno de los argumentos esgrimidos para justificar esta inacción es que los hechos denunciados han sido objeto de investigaciones serias por parte de Israel, extremo que desmintió de forma argumentada el abogado Sharon Weill en Le Monde Diplomatique (septiembre 2009, "Desde Gaza a Madrid: el asesinato selectivo de Salah Shehadeh”).

Además se está desarrollando en Israel una ofensiva sin precedentes contra las organizaciones defensoras de los derechos humanos, tanto internacionales como israelíes, consideradas ahora como una amenaza estratégica para el Estado israelí a la que sólo supera en importancia la amenaza de Irán, Hamas e Hizbulá. Una auténtica campaña de deslegitimación de esas organizaciones se está llevando a cabo a través de grupos apoyados por el Gobierno y la extrema derecha israelíes, tales como NGO Monitor (Monitor de ONG). Paralelamente, se está librando una guerra de propaganda para justificar lo injustificable (véase Dominique Vidal, "Cuanto más grande es la mentira…”, Le Monde Diplomatique, febrero de 2009). En semejante contexto apenas sorprende que los soldados israelíes consideren a los militantes que transportan suministros a Gaza como "terroristas" y los traten como a tales.

¿La impunidad continuará, o algunos gobiernos se atreverán a adoptar medidas para sancionar a Israel, para hacer comprender a su Gobierno (y a su gente) que su política tiene un precio, que la represión tiene un precio y que la ocupación tiene un precio?

Dentro de la Unión Europea París podría sugerir a sus socios suspender el Acuerdo de Asociación en virtud del artículo 2, que establece explícitamente que Israel está obligado a garantizar la protección de los derechos humanos (léase Isabelle Avran, "Los retrasos de la UE con respecto a Israel”, La Valija diplomática, 25 de junio de 2009).

Francia podría adoptar tres medidas desde ahora mismo, sin esperar a llegar a un acuerdo con sus socios europeos:

- En primer lugar –y en estricto cumplimiento de la legalidad y de las decisiones de la Unión Europea–, iniciar una campaña para determinar el origen de los productos israelíes exportados a Francia, y prohibir (no sólo gravar) la importación de productos procedentes de los asentamientos;

- En segundo lugar, declarar que la instalación de colonos en los territorios palestinos ocupados es inaceptable y que tales colonos quedarán sujetos a un régimen de visado si desean viajar a Francia, una medida muy fácil de aplicar a partir de las direcciones de las personas que desean visitar nuestro país;

- Por último, decretar que los ciudadanos franceses que hagan su servicio militar en Israel no están autorizados a servir en los territorios ocupados, y que si colaboran con las acciones de un ejército de ocupación pueden sufrir consecuencias penales.

Bernard Kouchner ha anunciado que no hay ningún ciudadano francés entre los muertos de la flotilla humanitaria. Pero ¿sabe acaso si hay ciudadanos franceses entre los responsables de ese crimen?

Alain Gresh
Le Monde Diplomatique

Traducido para Rebelión por LB
Publicado enInternacional
Ramallah, Cisjordania, 26 de abril. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, prohibió este lunes el comercio de bienes hechos por israelíes que viven en asentamientos en Cisjordania, con lo que incrementa una campaña destinada a reunir apoyo para un veto internacional.

"El presidente Abbas entregó hoy una ley que veta el comercio de bienes hechos en asentamientos", dijo a Reuters el asesor legal de Abbas Hassan al-Awri.

Quienes la transgredan enfrentarán sentencias de cárcel y multas que varían según la cantidad de bienes de asentamientos encontrados en su poder, agregó.

La medida es parte de una campaña lanzada en enero para "limpiar" los mercados palestinos de bienes originados en los asentamientos.

También busca alentar a es-tados miembros de la Unión Eu-ropea a prohibir el comercio con empresas establecidas en asen- tamientos, las cuales son consideradas ilegales por el derecho internacional.

"Hay un consenso internacional de que los asentamientos son ilegales y por lo tanto es inaceptable apoyarlos", indicó al-Awri.

La campaña no incluye productos de Israel propiamente, de los que dependen los palestinos. Las campañas de algunos grupos locales para boicotear todo el comercio con Israel han tenido muy poco éxito.

Funcionarios palestinos estiman que las empresas israelíes en los asentamientos venden bienes por un total de 500 millones de dólares anuales en el mercado cisjordano, desde nueces hasta materiales de construcción.

Los activistas creen que al eliminar este comercio minarán la viabilidad de los colonos en los territorios ocupados por Israel, que los palestinos desean para la creación de un Estado.

En la ciudad cisjordana de Hebrón, el ejército israelí mató a Ali Swaiti, líder de Hamas; el hombre era acusado de ataques contra militares israelíes desde hace décadas.
Publicado enInternacional
Washington, 16 de febrero. La Casa Blanca afirmó hoy que no descarta ninguna posibilidad, incluso la opción militar, para enfrentar el programa nuclear de Irán.

Horas antes, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, advirtió que "responderá con vehemencia" a eventuales “nuevas sanciones contra su país, y reiteró su disposición a un intercambio de uranio "en un marco equitativo", y más todavía "con Estados Unidos".

Irán comenzó a enriquecer uranio al 20 por ciento la semana pasada, como parte de su programa nuclear, que asegura tiene fines pacíficos. Las potencia atómicas, encabezadas por Estados Unidos, sostienen que el objetivo de Teherán es militar.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs señaló que el rechazo iraní a todos los intentos del gobierno del presidente Barack Obama por lograr un compromiso diplomático, es una prueba de que su programa nuclear "no es para los fines ni del tipo que ellos han tratado de convencer a otros".

Ahmadinejad aseveró, previamente, que un país que trate de imponerle nuevas sanciones por su programa nuclear, se arrepentirá de sus acciones: "Si alguien trata de crear problemas, nuestra repuesta no será como en el pasado, será suficientemente firme".

Desestimó también las acusaciones hechas ayer por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de que Irán avanza hacia una dictadura militar, y acusó a Estados Unidos de "efectuar invasiones militares para cambiar gobiernos Actualmente tiene más de 300 mil soldados en la región y está involucrados en tres guerras", dijo.

Irán, por otra parte, sigue dispuesto a un intercambio de uranio, "incluso con Estados Unidos", indicó Ahmadinejad, quien reiteró que de llegarse a un acuerdo, interrumpirá el proceso de enriquecimiento de ese material.

En Arabia Saudita, Hillary Clinton, afirmó hoy ante estudiantes de la Universidad Femenina de Dar Al Hekma, en Yeda, que Irán pretende que su programa "tiene objetivos pacíficos, pero no hay pruebas que sustenten eso".

Una estudiante le preguntó por qué Estados Unidos tiene una posición dura con Irán cuando se da por sentado que Israel ya tiene la bomba atómica.

Clinton no mencionó a Israel, pero dijo que Irán suscitó preocupación al iniciar el enriquecimiento de uranio, reconocer que construye una planta de uranio cerca de Qom y rechazar una propuesta internacional de intercambio de uranio por combustible nuclear. Además, "Irán es el principal apoyo al terrorismo en el mundo".

Estados Unidos, Rusia y Francia enviaron una carta a la Agencia Internacional de Energía Atómica, en la que expresaron su preocupación por las intenciones nucleares de Irán.

Ahmadinejad, por otra parte, afirmó que Israel se prepara para lanzar una guerra en "la primavera o el verano" boreal próximos, lo que fue desmentido en Moscú por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

"Según nuestras informaciones, los israelíes se preparan para lanzar un guerra en la primavera o en el verano, pero todavía no han tomado una decisión definitiva", dijo Ahmadinejad en una conferencia de prensa, sin precisar contra quien sería el ataque.

"Pero si ese régimen impostor emprende algo, la resistencia y los países de la región lo aplastarán", agregó el mandatario iraní.

"No planificamos ninguna guerra. Los iraníes se dedican a diversas manipulaciones", declaró Netanyahu en la capital rusa, donde está en visita oficial.
Publicado enInternacional
Miércoles, 14 Enero 2009 10:35

Geografía de la propaganda israelí

Todo depende de dónde viva uno. Esa es la geografía de la propaganda israelí, diseñada para demostrar que los blandengues como nosotros –liberalitos que mimamos bebés en nuestros hogares seguros de Occidente– no nos damos cuenta del horror de las 12 (ahora 20) muertes de israelíes en 10 años, de los miles de cohetes y el inimaginable trauma y estrés de vivir cerca de Gaza.

Olvidemos los 600 palestinos muertos allí en ese lapso; viajar en los dos lados del Atlántico en las dos semanas pasadas ha sido una experiencia instructiva, por no decir extrañamente repetitiva.

Fue algo así: en Toronto abrí el diario derechista National Post y me encontré a Lorne Gunter tratando de explicar a los lectores lo que se siente estar bajo un ataque con cohetes palestinos. “Suponga el lector que vive en el suburbio de Don Mills, en Toronto, y que los pobladores del suburbio de Scarborough –ubicado a unos 10 kilómetros– lanzaran 100 cohetes diarios a su patio, a la escuela de su hijo, al centro comercial de su calle y al consultorio de su dentista...”

¿Captan el mensaje? Ocurre, claro, que los pobladores de Scarborough son marginados, con frecuencia nuevos inmigrantes –muchos de Afganistán–, en tanto los de Don Mills son en su mayoría de clase media, entre ellos cierto número de musulmanes. Nada mejor que encajar un puñal en la sociedad multicultural canadiense para mostrar por qué Israel está totalmente justificado en su represalia contra los palestinos.

En un periplo a Montreal, dos días después, eché un ojo al periódico La Presse, en lengua francesa. Y sí, había un artículo firmado por 16 escritores, académicos y economistas pro israelíes que trataban de explicar lo que se siente estar bajo el fuego de cohetes palestinos. “Imaginen por un momento que los niños de Longueil viven día y noche en el terror, que los negocios, tiendas, hospitales y escuelas son blancos de terroristas ubicados en Brossard.” Longueil, debe añadirse, es una comunidad de negros e inmigrantes musulmanes, afganos e iraníes. Pero, ¿quiénes son los “terroristas” de Brossard?

Dos días más tarde estoy en Dublín. Abro The Irish Times y encuentro una carta en la que el embajador israelí en Irlanda intenta explicar a esa nación lo que se siente estar bajo el fuego de cohetes palestinos. ¿Adivinan lo que sigue? Claro que sí. “¿Qué harían ustedes –pregunta Zion Evonry a los lectores– si Dublín fuera sujeta a un bombardeo de 8 mil cohetes y morteros...?” Y así sucesivamente.

Inútil es decir que estoy a la espera de que esos escritores nos pregunten cómo nos sentiríamos si viviéramos en Don Mills o Brossard o Dublín y estuviéramos bajo el fuego de aviones supersónicos y tanques Merkava y miles de soldados cuyos proyectiles y bombas vuelan en pedazos a 40 mujeres y niños fuera de una escuela, descuartizan familias enteras en sus camas y que, después de casi una semana, han dado muerte a 200 civiles y causado lesiones a 600.

En Irlanda, mi justificación favorita de este baño de sangre provino de mi viejo amigo Kevin Myers. “La cuota de muertes en Gaza es, por supuesto, estremecedora, aterradora, indescriptible –deploró–. Sin embargo, no se compara con la cuota mortal de israelíes si Hamas lograra sus objetivos.” ¿Entienden? La masacre en Gaza se justifica porque Hamas haría lo mismo si pudiera, aunque no lo haga porque no puede.

Se necesitó un Fintan O’Toole, filósofo en jefe residente del Irish Times, para decir lo indecible: “¿Cuándo expira el mandato de victimidad? –preguntó–. ¿En qué punto el genocidio nazi de los judíos en Europa deja de exculpar al Estado de Israel ante las demandas del derecho internacional y el derecho común de la humanidad?”.

Lo que sospecho, sin embargo, es que la separación y casi guerra civil entre Hamas y la Autoridad Palestina tiene mucho en común con la división entre el Estado Libre Irlandés y las fuerzas opositoras al tratado que condujo a la guerra civil irlandesa de 1922-23; que la negativa de Hamas a reconocer a Israel, y la de los enemigos de Michael Collins que rehusaron reconocer el tratado angloirlandés y la frontera con Irlanda del Norte, son tragedias que también tienen mucho en común. Hoy, Israel desempeña el papel de Gran Bretaña, al conminar a quienes están por el tratado (Mahmud Abbas) a destruir a quienes están en contra (Hamas).

Terminé la semana en uno de esos debates del Servicio Mundial de la BBC, en el que un fulano del Jerusalem Post, uno de Al Jazeera, un académico británico y quien escribe ejecutaron los acostumbrados pasos de baile en torno de la catástrofe en Gaza. En el momento en que mencioné que 600 palestinos muertos por 20 israelíes muertos en Gaza en 10 años era algo grotesco, los escuchas pro israelíes me condenaron por dar a entender (cosa que no hice) que sólo 20 israelíes han perecido en todo Israel en 10 años. Desde luego que han muerto cientos de israelíes fuera de Gaza en ese tiempo, pero lo mismo ha ocurrido con miles de palestinos.

Mi momento favorito llegó cuando señalé que los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS. A lo cual un periodista del Jewish Telegraph de Praga respondió que “las fuerzas de defensa de Israel no son Hitler”. Claro que no. Pero, ¿quién dijo que lo fueran?

 Por Robert Fisk *

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Publicado enInternacional
Jueves, 08 Enero 2009 07:59

Sharon, Barak, Gaza

Es cada día más evidente que la invasión israelí a Gaza no es una mera represalia: las tropas de Tel Aviv bombardean sin piedad blancos civiles y los “daños colaterales” de niños palestinos se estimaban, hasta el domingo pasado, en un 20 por ciento de los muertos y un 10 por ciento de los heridos (edition.cnn.com, 4-1-09). Por lo demás, Hamas no es el único movimiento que arroja misiles al territorio del vecino: lo hacen también las brigadas de Los Mártires de Al Aqsa, grupo armado afín a la Autoridad Palestina (AP) asentada en Cisjordania y bendecida hoy por EE.UU. e Israel (Michel Warschawski, Programmer le désastre, ediciones La Fabrique, París 2008, págs. 11-12). Es un hecho confirmado por Amnesty International (www.amnesty.org, 31-12-08). Al Fatah, base política de la AP, sufrió una derrota aplastante ante Hamas en las elecciones del 2006 en Gaza y es su ríspido adversario declarado.

La operación Plomo Fundido, que Israel inició el 27 de diciembre, no es una improvisación: “Fuentes militares revelaron que el ministro de Defensa, Ehud Barak, ordenó hace más de seis meses a las fuerzas de Defensa de Israel que prepararan esa operación, aun cuando Israel había comenzado a negociar un cese del fuego con Hamas”. Esto no lo denuncia un diario árabe, sino el periódico israelí Ha’aretz (27-12-08) y subraya el doble discurso de Olmert y Cía. En realidad, el plomo de la operación se viene fundiendo hace años y su objetivo es echar a los palestinos de su tierra. Los cuatro millones de desalojados desde 1948 ya no le bastan a Tel Aviv.

Ariel Sharon, a poco de asumir el cargo de primer ministro de Israel, en febrero del 2001, ordenó un operativo en el que los cazas F-16 de fabricación estadounidense se utilizaron por primera vez para bombardear ciudades palestinas: “Un plan de contingencia –su nombre codificado es Operación Venganza Justificada– fue diseñado en junio pasado (del 2001) para reocupar toda Cisjordania y tal vez la Faja de Gaza” (The Washington Times, 19-3-2002). El propósito del plan era lanzar un ataque en gran escala para aplastar a la autoridad palestina, “sacar del juego” a su líder Yasser Arafat “y matar o detener a los efectivos de su ejército” (The New York Times, 12-7-01). El presidente egipcio completó el cerco israelí de Gaza, de consuno con Tel Aviv: ordenó el cierre de los pasos fronterizos que permitirían huir de la matanza a miles de civiles palestinos. Al parecer, la voluntad de exterminio no sólo está dedicada a Hamas.

Esa operación se conoció también como el Plan Dagan, por el general (R) Meir Dagan, entonces asesor de Sharon y actual jefe del Mossad. El ataque se desencadenaría “después de un atentado suicida palestino que causara muchos muertos y heridos civiles en Israel, esgrimiendo la justificación del derramamiento de sangre” (www.MiddleEast.org, diciembre 2001). El Plan Dagan incluía una suerte de cantonización de los territorios palestinos, aislando completamente a Gaza de Cisjordania y negociando por separado con cada “gobierno” de ambos territorios y con los respectivos responsables de la seguridad y de los servicios de inteligencia (Le Monde, 17-12-01). Hay más.

El asesinato de Yasser Arafat estaba sobre la mesa de las autoridades israelíes desde 1996 y era otro componente del Plan Dagan. En un documento preparado por los servicios de seguridad en octubre del 2000 a pedido del entonces primer ministro Ehud Barak –del que publicó detalles el diario israelí Ma’ariv (6-7-01)– se indicaba que “Arafat, la persona, es una grave amenaza a la seguridad del estado (de Israel) y los perjuicios que causaría su desaparición son inferiores a los que su existencia origina”. El gabinete israelí decretó su “remoción” a mediados de septiembre del 2003 por considerarlo “un obstáculo para la paz”. El sentido de la palabra “remoción” quedó claro: el entonces ministro de Defensa Shaul Mofaz declaró: “Elegiremos el medio correcto y el tiempo correcto para matar a Arafat” (www.mehrnews.com, 9-11-05). Un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU condenando la decisión israelí fue vetado por EE.UU. (news.bbc.co.uk, 16-9-03). Cuándo no.

El mundo asiste hoy a la aplicación del Plan Dagan tal como se diseñó en el 2001: establece “una invasión del territorio palestino por unos 30.000 soldados israelíes con la misión claramente definida de destruir la infraestructura del liderazgo palestino... y de expulsar o matar a su comando militar” (www.globalresearch.ca, diciembre 2001). La idea tiene un rancio abolengo ya señalado en esta columna (ver Página/12, 4-1-09). Como dijera el legislador árabe-israelí Jamal Zahalka: “El dilema del sionismo en 1948 era, en realidad, elegir un sistema de apartheid o la guerra y la expulsión de los palestinos”. Y una cosa antes de la otra o las dos juntas, ¿por qué no?
   
 Por Juan Gelman

Publicado enInternacional
Martes, 06 Enero 2009 07:47

La guerra llegó a las calles

Fuertes combates se llevaban a cabo en el norte de la ciudad de Gaza anoche, mientras el ministro de Defensa Israelí, Ehud Barak, se comprometía a continuar la guerra contra Hamas –que entra en su décimo día– hasta que la paz y la tranquilidad vuelvan al sur de su país. Los residentes de la capital informaron sobre fuertes bombardeos por tierra y por aire que enviaban nubes de humo al aire como llamas y los fuegos se encendían periódicamente en el cielo sobre el distrito de Zeitoun, donde se cree que se están desarrollando algunos de los más intensos combates. Hubo informes no confirmados anoche de que hasta nueve soldados israelíes habían muerto en Gaza. El gobierno israelí se negó a confirmarlo, diciendo que sólo ocho soldados habían sido heridos. En el primer reconocimiento de que hubo gran intercambio de fuego en las calles de Gaza entre las tropas y militantes Hamas, el ejército dijo que las fuerzas aéreas y de artillería “habían apoyado a las fuerzas terrestres atacando a hombres armados que se les acercaban y atacando áreas de lanzamiento desde las que Hamas disparaba cohetes a las fuerzas”. Añadió que habían “impactado docenas de operativos terroristas”. Por su parte, la facción islámica –que disparó alrededor de dos docenas de cohetes a Israel– prometió esperar a los soldados israelíes en “cada calle y en cada callejón”.

Mientras que las cifras citadas por el ministro palestino de Salud decía que el total del número de muertos hasta ahora por el ataque había crecido a 534 y que por lo menos 2470 había resultado heridos, un informe de la ONU dijo anoche que “la dificultad para extraer a los heridos de los edificios colapsados” hacía difícil hacer una estimación. Diciendo que la población de Gaza estaba “cargando con el peso” de la violencia, el número de muertos palestinos había aumentado a 94 desde el comienzo de la ofensiva terrestre el sábado a la noche (ayer eran 50). Decía “muchas muertes recientes habían sido mujeres y niños, algunas familias enteras” entre los muertos. Reuters informó anoche que trece miembros de una sola familia habían muerto por el bombardeo de una casa en el este de Gaza. Para las 15 horas, 25 palestinos habían muerto desde la mañana y se creía que por lo menos diez eran niños.

De acuerdo con la ONU, las fuerzas terrestres israelíes, apoyadas por tanques livianos y artillería, fueron desplegadas alrededor de los centros poblados de Gaza, incluyendo la ciudad de Gaza, Geit Hanoun, Beit Lahiy y el campo de refugiados Jabalya, así como Gaza del este, la sección media del norte de la franja, y Rafah, en el sur. Con Gaza ahora dividida en dos, el movimiento interno en la franja era “extremadamente peligroso”.

El informe de la oficina de la ONU de Coordinación de Asuntos Humanitarios añadió: “Más de un millón de habitantes no tienen ni electricidad ni agua y miles de personas han huido de sus casas en busca de asilo además de la destrucción de la infraestructura esencial”. Las fuerzas israelíes –que un vocero militar dijo que se habían estado entrenando durante dos años en una ciudad árabe para prepararse para posibles guerras urbanas en Gaza– seguían moviéndose hacia pobladas áreas anoche a pesar de la actividad diplomática en la región (ver aparte).

Algunos países europeos –especialmente Gran Bretaña– sostienen que los esfuerzos internacionales deberían enfocarse a reforzar la seguridad egipcia en la frontera sur de Gaza para detener el contrabando de armas por parte de Hamas. Tal plan contempla que la fuerza internacional debería ser una retribución por abrir los cruces –incluso para bienes comerciales– como medio de revivir la economía de los habitantes de la franja desde que Israel impuso su embargo.

Pero el trato está lleno de dificultades. Israel, además de resistir una relación directa entre el tema de los cruces y las medidas anticontrabando, que considera de suma importancia, sostiene que cualquier trato debería hacerse con la comunidad internacional, la Autoridad Palestina con sede en Ramalá, y no con Hamas.

El canciller británico, David Miliban, voló anoche a Nueva York, donde los cancilleres árabes se están preparando para una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU hoy, dirigida a armar un nuevo borrador para una resolución de la ONU pidiendo un fin a la “agresión israelí” y un cese de fuego permanente. El canciller palestino, Riyad al-Malki, les dijo a los periodistas en Nueva York que los estados árabes esperaban que el borrador fuera adoptado por los quince miembros del consejo. El último borrador pide monitores en la frontera internacional y una fuerza internacional para proteger a los civiles en Gaza.

Sin embargo, los diplomáticos de la ONU dijeron que después de que Washington bloqueó un borrador libio el sábado, sería difícil que una resolución fuera adoptada hoy mismo. El presidente palestino, Mahmud Abbas, residente en Ramalá, estará en Nueva York para la sesión, que será pública y, por lo tanto, establecerá una confrontación entre Estados Unidos y sus críticos árabes.

Por Donald Macintyre *. Desde Jerusalén

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Publicado enInternacional