Como de costumbre, el Banco de Suecia recompensa a los guardianes académicos del sistema capitalista

 Premio Nobel de Economía 2020

 

El premio del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel, llamado Premio Nobel de Economía, ha sido atribuido este año a Paul Milgrom y a Robert Wilson , ambos profesores de la Universidad de Stanford, California, especialistas en la venta en subasta.

Es decir que se han especializado en el estudio de los mecanismos por los que se llega a establecer el precio definitivo en el  que se realiza la transacción de un producto o servicio en el juego entre  uno o varios oferentes y potenciales adquirentes. Juego en que el o los oferentes tratan de obtener el precio  más elevado y los adquirentes el precio más bajo.

Un caso particular  sería el de las licitaciones públicas.

Esta  teoría  pretende  explicar –con modelos matemáticos, abscisas y ordenadas-  la manera en que se  llega al precio de mercado o precio de equilibrio de cualquier producto o servicio.

El “detalle”  consiste en  que dicha teoría es totalmente ajena a una explicación de cómo funciona la economía real. Es decir no aporta nada a la economía  política.

Es un residuo de las teorías marginalistas y subjetivistas que, en el mejor de los casos aportaron a la explicación de fenómenos económicos fragmentarios  sin llegar nunca a una comprensión global  y unitaria de la economía  y  a deducir las leyes generales de su funcionamiento.

Milgrom y Wilson hablan del mercado  pero ignoran qué es realmente el mercado: el lugar donde se encuentran  productores y consumidores, donde los primeros “llevan” los productos  fabricados  para ser vendidos  y/o los servicios  creados para –pago mediante- ser utilizados.  Y aparentan ignorar que en el caso particular de las licitaciones públicas, donde  la corrupción -pasiva  de los funcionarios  y activa de las empresas  oferentes- es habitual y distorsiona  totalmente  el “precio de equilibrio”.

Ignoran también cómo es el proceso de fabricación de  los productos y de  los servicios  destinados al mercado, en el cual  participan por un lado  los dueños del capital, de los instrumentos  y  medios de producción y  por el otro los productores reales: los trabajadores manuales e intelectuales,  por el otro.   Proceso en el que tiene lugar la explotación capitalista, fuente del beneficio de los dueños del capital (plusvalía)  y genera  la contradicción principal del sistema: que entre la producción y el consumo se interpone la explotación del productor/consumidor  final.

Hablan del mercado como si en él existiera la competencia pura y perfecta, ignorando que el precio lo fijan los monopolios  y oligopolios y la enorme influencia   de los mecanismos  que incitan a la gente a consumir por encima  de sus necesidades básicas y de sus posibilidades económicas. Por ejemplo la compra incesante e innecesaria de nuevos modelos de teléfonos portátiles, de videojuegos, de zapatillas de marca o de automóviles, según sea el nivel socio-económico del eventual comprador.

Quizás no es casual que en la misma Universidad de Stanford donde son profesores los nobelizados de este año, funciona un Laboratorio de Tecnología Persuasiva que dirigido por el psicólogo  B. J Fogg, quien ha escrito un libro cuyo título lo dice todo: Tecnología Persuasiva: utilizar las computadoras para cambiar lo que pensamos y lo que hacemos (tecnologías interactivas [Persuasive Technology: Using Computers to Change What We Think and Do (Interactive Technologies)]. También se llama a esta disciplina captología.

En resumen: no hay tal “precio de equilibrio”  que se alcanzaría en un juego limpio entre productor  y consumidor actuando  libremente.

El productor capitalista necesita vender aunque el consumidor común no tenga la capacidad adquisitiva  necesaria de  la que, como productor, fue despojado  por el capitalista  durante el proceso de producción (plusvalía).

Y esto se manifiesta claramente en tiempos de crisis,  que cada vez son más recurrentes y prolongadas.

Por ello el sistema inventa mecanismos para robotizar  al común de la gente despojándolos de discernimiento y de lo que le queda de libre arbitrio, mediante la “tecnología persuasiva”.

Los economistas nobelizados ignoran o simulan ignorar  cómo funciona realmente el mercado contemporáneo, dominado por los grandes monopolios y oligopolios y que el poder económico está confiscando el poder de decisión en todos los órdenes (en cuanto a  qué se produce, qué se consume, cómo se trabaja [si se consigue trabajo], qué se lee, qué información se difunde  y cómo se presenta ésta, qué se piensa, cómo se ocupa el tiempo libre, etc.)

Y el Banco de Suecia se ocupa de  otorgarles  una aureola de prestigio a individuos que tratan  de esconder con  teorías que no tienen nada de  científicas    la realidad del sistema capitalista imperante.

El rasgo común de estos economistas “nobelizados” es que nunca aciertan en sus previsiones. Ni cuando pronostican el fin de las crisis (jamás aciertan a preverlas) ni cuando nos prometen “un mundo feliz” con el capitalismo mundializado.

Un caso ejemplar (pero no único) de los desaciertos de los economistas nobelizados es el de Robert Merton y Myron Scholes, que recibieron el premio Nobel de economía en 1997. Scholes fue el creador, junto con Black, de un método matemático “infalible” para prevenir los riesgos financieros. Merton y Scholes eran asesores de Long-Term Capital Management (LTCM) un gestor de hedge funds de primera línea. Pero el método Scholes-Black no impidió que LTMC quebrara en 1998 y fuera salvado en última instancia por un aporte de 3500 millones de dólares proveniente de 14 grandes bancos.

Otro ejemplo. Stiglitz, muy solicitado en tribunas académicas y políticas y celebrado por los “progresistas” de todo el mundo, recibió en 2001, junto con Akerlof y Spence, el Premio Nobel de Economía por su contribución a la teoría de la asimetría de la información, que sostiene que las fallas del mercado capitalista no se deben a la inexistencia de una competencia “pura y perfecta” (“la mano invisible del mercado”) sino que es el resultado de una información asimétrica e imperfecta que, dice, podría “tener profundos efectos en la forma en la que se comporta la economía”. Véase: http://www.project-syndicate.org/commentary/asymmetries-of-information-and-economic-policy/spanish.

Una prueba de la ineficacia de las teorías y de los métodos de Stiglitz para analizar la economía real es un informe que elaboró en 2002, encomendado por los grupos financieros Fannie Mae y Freddie Mac, donde afirmó que la actividad de dichos grupos, que garantizaban los préstamos hipotecarios concedidos por los Bancos a clientes poco solventes, no implicaban prácticamente ningún riesgo para el sistema bancario. Según Stiglitz el riesgo era del orden de entre uno sobre medio millón y uno sobre tres millones.Véase: Implications of the New Fannie Mae and Freddie Mac Risk-based Capital Standard. Joseph E. Stiglitz, Jonathan M. Orszag and Peter R. Orszag.

Contra las “previsiones” de Stiglitz, basadas en modelos matemáticos, las políticas de Fannie Mae y Freddie Mac contribuyeron en buena medida a desencadenar la crisis financiera que dura hasta hoy.

Otros nobelizados se han dedicado a estudiar por qué la gente compra una cosa y no otra,  la llamada “decisión en condiciones de incertidumbre o teoría de la elección”. O a  realizar estudios que se utilizan  en las operaciones de mercadotecnia para fomentar el consumismo. Son una actualización de las orientaciones subjetivistas en economía  con un agregado “neurobiológico” (neuroeconomía y neuromercadotecnia). Así es como en 2002 se le otorgó el Premio Nobel de Economía al psicólogo Daniel Kahneman por sus trabajos sobre la “teoría de las perspectivas”, base de la “finanza comportamental” y por sus trabajos sobre la “economía de la felicidad”.

Los personajes como Milgrom y Wilson, otros nobelizados en Economía y muchos otros profesores y académicos convenientemente mediatizados  ya fueron caracterizados por Marx, quien escribió en el Epílogo a la segunda edición alemana de El Capital (Londres 1873):

“La burguesía, en Francia e Inglaterra, había conquistado el poder político. Desde ese momento la lucha de clases, tanto en lo práctico como en lo teórico, revistió formas cada vez más acentuadas y amenazadoras. Las campanas tocaron a muerto por la economía burguesa científica. Ya no se trataba de si este o aquel teorema era verdadero, sino de si al capital le resultaba útil o perjudicial, cómodo o incómodo, de si contravenía o no las ordenanzas policiales. Los espadachines a sueldo sustituyeron a la investigación desinteresada, y la mala conciencia y las ruines intenciones de la apologética ocuparon el sitial de la investigación científica sin prejuicios”.

Por Alejandro Teitelbaum | 19/10/2020 | 

Publicado enEconomía
Domingo, 13 Septiembre 2020 06:05

La ultraderecha de EU toma el mando del BID

El ultraconservador candidato de Washington, Mauricio Claver-Carone, ganó la presidencia del BID.Foto La Jornada

Logra Trump imponer a Mauricio Claver-Carone

 

Washington. Mauricio Claver-Carone, el candidato del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, es el nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y será el primer funcionario no latinoamericano en dirigir el banco regional, pese a la polémica por la ruptura de una tradición de 61 años.

El ultraconservador candidato de Washington llegó como único contendiente a la asamblea general que se realizó este sábado de forma virtual entre los 48 gobernadores del BID, pese a la oposición de México, Argentina, Chile y la Unión Europea. Sucederá al colombiano Luis Alberto Moreno a partir del primero de octubre por un periodo de cinco años con posibilidad de relección.

Claver-Carone ocupaba el cargo de director del Consejo Nacional de Seguridad para el hemisferio occidental en la Casa Blanca y ha sido un prominente promotor del embargo contra Cuba y uno de los principales estrategas en el diseño de política para buscar un cambio de régimen tanto en la isla como en Venezuela.

En junio, el senador demócrata Patrick Leahy, vicepresidente del Comité de Apropiaciones del Senado, declaró en el Congreso que Claver-Carone era el nominado equivocado para generar apoyo para el BID, por ser considerado un arquitecto de las políticas hacia América Latina del presidente Trump que "han complicado nuestras relaciones con amigos y aliados". Así lo documentó este diario en su edición del 10 de septiembre (https://bit.ly/3bRWFh2).

Claver-Carone trabajó en el Departamento del Tesoro durante el gobierno de George W. Bush. También dirigió la empresa de cabildeo US-Cuba Democracy PAC, cuyo objetivo es influir en las políticas de Washington para lograr un cambio de gobierno en Cuba.

Tras la victoria de Donald Trump fue integrante del equipo de transición. Está vinculado estrechamente con el senador republicano por Florida Marco Rubio y es considerado uno de los impulsores de la marcha atrás en la política de apertura hacia Cuba del ex presidente Barack Obama y de la imposición de sanciones a Venezuela.

 Lucha geopolítica

Argentina, México, Chile y Costa Rica, así como representantes de la Unión Eruopea –preocupados por los efectos a largo plazo de la decisión– buscaron inicialmente retrasar la votación, pero no consiguieron el respaldo suficiente.

Pese a un llamado de Argentina a abstenerse de votar, debido a las tensiones que generó que Estados Unidos rompiera la tradición de que el BID fuera liderado por un latinoamericano, Claver-Carone consiguió el apoyo de la mayoría de los países de la región y recibió 30 votos de los gobernadores, con 23 apoyos de la región. En porcentaje ponderado según las acciones por país, el estadunidense recibió 66.8 por ciento del total, informó una fuente de Washington.

Para ganar, un candidato debe tener el apoyo de al menos 15 de los 28 países americanos: 26 naciones que reciben créditos, más Estados Unidos –principal accionista del BID, con 30 por ciento del financiamiento– y Canadá.

"Esta victoria es para América Latina y el Caribe. Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y receptivo", dijo Claver-Carone en una declaración después de la elección.

La elección del jefe del BID se ha convertido en una lucha geopolítica entre el gobierno de Trump, quien busca fortalecer su posicionamiento en América Latina (región rica en recursos) y contrarrestar la influencia de China.

El papel del BID será central en una región devastada por la pandemia, para la cual el Fondo Monetario Internacional pronostica una contracción de la economía de 9.4 por ciento.

El BID surgió en 1959 en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y había tenido cuatro presidentes, todos de origen latinoamericano: el chileno Felipe Herrera (1960-1970), el mexicano Antonio Ortiz Mena (1970-1988), el uruguayo Enrique Iglesias (1988-2005) y el colombiano Luis Alberto Moreno.

Publicado enInternacional
Estos cinco movimientos rebeldes quieren cambiar cómo funciona el dinero

Siempre ha habido movimientos que discrepan con el sistema monetario, cómo funciona y a quién beneficia. Sin embargo, después de la crisis financiera de 2008 ha surgido una nueva oleada de agitadores pecuniarios, cada uno con ideas muy diferenciadas sobre lo que significa el dinero. Desde los predicadores del bitcoin hasta los abanderados de la teoría monetaria moderna, estos rebeldes del dinero se han repartido en bandos enfrentados.

 

Siempre ha habido movimientos que discrepan con el sistema monetario, cómo funciona y a quién beneficia. Sin embargo, después de la crisis financiera de 2008 ha surgido una nueva oleada de agitadores pecuniarios, cada uno con ideas muy diferenciadas sobre lo que significa el dinero. Desde los predicadores del bitcoin hasta los abanderados de la teoría monetaria moderna, estos rebeldes del dinero se han repartido en bandos enfrentados.

Para comprender a estos grupos y por qué luchan es importante que entendamos el sistema que cuestionan. Nuestro sistema monetario se caracteriza por los bancos centrales nacionales y las tesorerías, que emiten la base monetaria. Dicha base engloba el dinero físico en efectivo que tenemos en la cartera y también reservas, es decir, dinero digital en un formato especial que los bancos comerciales guardan en sus cuentas centrales, fuera de nuestro alcance.

Estas entidades se dedican entonces a aumentar la masa monetaria emitiendo una segunda capa de dinero sobre el dinero del banco central, mediante un proceso llamado multiplicador monetario (a veces, reserva fraccionaria). De esta forma se crea el dinero de la banca comercial, que aparece en nuestras cuentas en forma de depósitos.

Los pormenores son sutiles y complejos (sobre todo a nivel internacional), pero la interacción de estos agentes que emiten el dinero y lo sacan de la circulación hace que la masa monetaria se expanda y se contraiga, como un pulmón al respirar. Los grupos que abogan por una reforma monetaria apuntan a diferentes elementos de esta dinámica. Aquí tenemos cinco ejemplos:

Los guerreros del dinero público

Cuando amanece decimos que sale el sol, pero en realidad el sol está siempre en el mismo sitio y el amanecer es una ilusión creada por la rotación de la Tierra. La teoría monetaria moderna plantea que la noción que tenemos del dinero público trae un espejismo parecido: a menudo decimos que un gobierno central “recauda dinero” mediante los impuestos y después lo gasta, pero la realidad es que son las instituciones gubernamentales las que crean el dinero al gastarlo por primera vez y lo retiran de la circulación al exigir el pago de impuestos. Si el gobierno emite el dinero, ¿por qué tiene que pedir que se lo devuelvan?

Los partidarios de la teoría monetaria moderna esgrimen que la idea de que a un gobierno se le puede acabar el dinero como a cualquier hogar o empresa es una mera ilusión. Un gobierno solo puede quedarse sin dinero si no acuña su propia moneda soberana (como ocurre con los países de la Unión Europea que han optado por el Euro), o bien si se ha fijado un límite político sobre la emisión de moneda. En el segundo caso, los gobiernos primero deben recuperar el dinero mediante la recaudación fiscal (y otros medios) antes de volver a emitirlo en otro lugar.

Por esto, los partidarios de la teoría monetaria moderna no les compran a los conservadores el argumento de que “no hay dinero” cuando estos quieren recortar en sanidad y educación. “Los gobiernos que tienen el monopolio de su moneda siempre pueden sufragar las políticas prioritarias”, declara Pavlina Tcherneva, catedrática de Economía en el Levy Economics Institute del Bard College de Nueva York.

Según la teoría monetaria moderna, si hay personas en desempleo que quieren trabajar y recursos materiales para que lo hagan, el gobierno federal puede emitir dinero nuevo sin generar inflación, porque el incremento de la masa monetaria vendrá acompañado de un aumento de la producción. “El objetivo es poner las arcas públicas al servicio del interés general sin acelerar la inflación”, apuntó Stephanie Kelton, catedrática de Políticas Públicas y Economía en la Universidad de Stony Brook y antigua asesora jefe del senador independiente de Vermont Bernie Sanders.

Los reformistas del dinero bancario

Los reformistas del dinero bancario quieren cambiar el poder que ostenta la banca comercial para crear dinero. Otros grupos critican el sistema basado en el dinero bancario de entidades comerciales, aduciendo que genera inestabilidad económica, sobrendeudamiento y concentración de poder en manos de los bancos: esos mismos bancos que nos llevaron a la crisis financiera de 2008.

Algunos grupos que abogan por una reforma del dinero bancario son el American Monetary Institute, Dinero Positivo[1] y el Movimiento Internacional para la Reforma Monetaria (IMMR por sus siglas en inglés).

Los bancos comerciales crean dinero nuevo al conceder préstamos. El ala moderada del movimiento reformista de la banca arguye que, ya que el gobierno les otorga ese privilegio, las entidades y sus préstamos deberían estar sometidas a un mayor escrutinio democrático. Las posturas más duras, por otra parte, defienden que debería prohibirse directamente la creación de dinero por parte de los bancos.

El movimiento que aspira a poner coto al dinero bancario es más diverso políticamente que el de la teoría monetaria moderna. Esta idea se ha granjeado el apoyo de algunos liberales, como el economista ya fallecido Murray Rothbard, economistas neoclásicos como Irving Fisher y también grupos de izquierda, como el Partido Verde británico, que plantea que la creación de dinero por parte de la banca conlleva crisis medioambientales y dominación empresarial.

Sus recetas son diversas: Dinero Positivo (movimiento hermano del británico Positive Money, que elabora estudios y campañas sobre política monetaria en Reino Unido) aboga por que la creación de dinero sea competencia exclusivamente de un órgano público democrático, transparente y que rinda cuentas, dando lugar a un sistema de “dinero soberano” donde todos podamos tener una cuenta en el banco central. Esta propuesta es distinta de una banca de reserva 100 %, en cuyo caso tu banco debería disponer de reservas que respalden la totalidad de los depósitos de tu cuenta.

Los cruzados de las criptomonedas

Los cruzados de las criptomonedas no solo rechazan el sistema monetario nacional y el papel de la banca comercial, sino que rechazan de plano el concepto del dinero basado en el crédito (donde el dinero se “crea de la nada” gracias a las leyes o a un pacto social) y piden que se sustituya con “dinero mercancía” (que se “crea a partir de algo” mediante un proceso de producción). Estos grupos han recogido el testigo de los goldbugs (literalmente, “escarabajos del oro”), que aspiraban a restablecer el patrón oro.

Este movimiento comenzó con el Bitcoin y argumenta que el mejor sistema monetario es uno que no dependa de la política humana. Dicha idea se encuadra en una tradición filosófica según la cual los sistemas deberían regirse por los límites que marque Dios, la física o las matemáticas, en lugar de las leyes que elaboran los políticos. Por ejemplo, en el caso del oro existen límites geológicos a la cantidad de oro que se puede hallar y extraer. En el caso del Bitcoin, el sistema fija un máximo de dinero que puede emitirse y obliga a los participantes a “minarlo” como si fuera un recurso natural.

Los partidarios más ortodoxos del Bitcoin creen que el verdadero dinero es un bien de oferta limitada que debe extraerse mediante un proceso de producción, por lo que sostienen que el dinero fiduciario (que crean los bancos o los países) es un dinero artificial o engañoso, controlado por unos poderes corruptos. Hay un cierto puritanismo en estos cruzados de las criptomonedas que desconfían de las instituciones humanas y se encomiendan al orden “divino” abstracto de las matemáticas y los mercados.

Mientras otras corrientes como la teoría monetaria moderna se apoyan en las instituciones humanas, los criptocruzados consideran que la política es un quehacer absurdo. Esa desconfianza es sintomática: muchas veces el movimiento está tan enfrentado con el sistema crediticio como consigo mismo, como demuestran las encarnizadas luchas intestinas entre los partidarios de las diferentes criptodivisas.

No obstante, son los reformistas monetarios más acaudalados ya que, irónicamente, muchos usuarios de las criptomonedas se han hecho millonarios en la moneda fiduciaria que tanto dicen detestar.

Los localistas

Las monedas alternativas no gubernamentales ya estaban ahí mucho antes de que surgieran las criptomonedas. Estas originales alternativas al dinero corriente engloban sistemas de crédito mutuo, bancos de tiempo (donde se emplea el tiempo para medir cuántos créditos se ganan) y monedas sociales y locales, como la libra de Brixton y sistemas como el Wir suizo, una moneda que se usa entre empresas.

Esta tradición también recela de los grandes sistemas monetarios donde interactúan el gobierno y la banca privada, pero, en lugar de exigir que dichos sistemas se sustituyan por un algoritmo robótico, proponen que las comunidades más pequeñas dispongan de competencias para acuñar una moneda local.

Al contrario que los promotores de las criptomonedas, para estos grupos no hay problema con “crear dinero de la nada”, sino más bien con quién lo hace y en qué magnitud. Creen que los sistemas a gran escala alienan a las personas y disuelven las comunidades que están íntimamente unidas.

Un sistema de crédito mutuo como el Sardex de Cerdeña, por ejemplo, no rechaza la idea de la expansión y la contracción de la masa monetaria, pero integra a la comunidad de la isla a la hora de decidir en qué términos ocurre.

Mientras los demás movimientos hablan alto y claro, los entusiastas de las monedas sociales complementarias a nivel local suelen mantener un perfil bajo, son más humildes y, aunque mal remunerados, trabajan para construir estructuras resilientes en sus comunidades.

“Las monedas locales cambian cómo se emite el dinero, cómo circula y en qué se puede gastar para relocalizar economías, fomentar conductas más ecológicas y apoyar a la pequeña empresa”, declara Duncan McCann de la New Economics Foundation.

La alianza de los criptocréditos: el crédito mutuo y la tecnología blockchain se dan la mano

Este es el movimiento menos conocido o con menos desarrollo, pero quizás sea el más emocionante. Hay iniciativas incipientes, como Trustlines, Holochain, Sikoba, Waba y //medium.com/@cemilturun/we-had-paper-blockchains-for-decades-13ac29c4efd0">Defterhane, que buscan crear un híbrido entre alternativas más antiguas, como los sistemas de crédito mutuo, y las arquitecturas de cadenas de bloques sobre las que se construyen las criptomonedas. Tienen cosas en común tanto con los partidarios de la teoría monetaria moderna, que considera que el dinero entendido como mercancía es un atraso, como con los promotores de las criptomonedas, que quieren sacar al gobierno de la ecuación.

Las criptomonedas suscitaron una oleada de creatividad, aunque en gran medida esta se echó a perder en una corriente tóxica de especulación. Por otra parte, los movimientos localistas que promueven el crédito mutuo tienen ideas potentes, pero a menudo no logran darles difusión ni diseminarse. Los grupos más innovadores están explorando las posibilidades creativas que ofrecería la unión de ambos sistemas para solucionar las carencias que tienen por separado.

Por Brett Scott, es un autor y activista crítico proveniente del sistema financiero. Su trabajo examina el funcionaniento interno de las instituciones financieras, incluyendo sus dimensiones culturales.

29 jul 2020 08:32

[1] Puedes leer más sobre Positive Money aquí.

Publicado enEconomía
Lunes, 13 Julio 2020 06:23

Deudas exóticas

Deudas exóticas

Se divulgó que entre 2015 y 2019 se emitieron bonos de deuda respaldados por las ganancias de compañías asociadas con los poderosos grupos que conforman la mafia italiana de ´Ndrangheta, que opera en Calabria.

Esos bonos, que superarían un valor de mil millones de euros, fueron comprados por grandes bancos y otras empresas financieras para colocarlos entre sus clientes en el mercado internacional. Entre los inversionistas que los adquirieron hay fondos de pensiones, fondos de coberturas y oficinas que gestionan los bienes de familias con grandes patrimonios (se conocen como family office).

Según el reportaje del Financial Times (julio 7, 2020), se trata de una demanda creciente por lo que denomina "deudas exóticas", creadas para ganar altos rendimientos, en una situación en que las tasas de interés se han mantenido inusualmente bajas en los principales mercados financieros. Este eufemismo sobre la extravagancia en las inversiones tendría que llamarse prosaicamente como especulación y, en muchos casos, estafa.

Hay distintos mecanismos para crear este tipo de bonos y otros instrumentos. De esto trata una parte relevante del área del negocio del dinero dedicado a la ingeniería financiera. En este caso se constituían con base en facturas no pagadas de entidades del sistema de salud italiano emitidas por empresas de servicios médicos, parte de la fachada de los negocios de aquella mafia. Las cuentas por cobrar eran un respaldo de los bonos.

Este tipo de instrumentos "exóticos" estuvieron en la base de la crisis financiera de 2008 asociada con el vertiginoso aumento de las hipotecas chatarra que finalmente se convertían, por ejemplo, en base de los certificados de deuda colaterizada, término que por sí mismo indica la nebulosidad reinante.

En esos múltiples CDC acabó por no saberse qué activos los respaldaban y, menos aún, cuál era su calidad; en buena parte era basura financiera. La situación fue tan especulativa que los mismos emisores y otros fondos acabaron por apostar a que esos títulos no serían pagados. Así se hicieron pingües ganancias y también se reforzaron las bases de un entorno financiero cada vez más distanciado de las inversiones productivas.

Es como el juego de las sillas. Cada vez que para la música, hay menos lugar dónde sentarse. Unos pocos se llevan el pozo acumulado y otros muchos salen del juego en mala forma, sin siquiera saber que participaban en él.

El exotismo en las inversiones puramente financieras, en aras de un alto rendimiento esperado, es parte de lo que se conoce como "inversiones desnudas". Responden a un motivo expreso, una alta ganancia en el corto plazo, sin importar la materialidad del uso de ese dinero.

La especulación desnuda tiene, por ello, un efecto muy adverso sobre el crecimiento económico y es un elemento clave de la mayor concentración de la riqueza. Una de las expresiones de este fenómeno es que aparece, paradójicamente, como un exceso de ahorro, que se mantiene en un circuito ajeno a la producción, amplía el desempleo, reduce los ingresos de las familias y provoca una insuficiencia del gasto agregado en inversión y consumo tanto del sector privado como del gobierno.

Mientras más capital se destina a la especulación, a la acumulación de deudas de gobiernos y grandes corporaciones, la situación se presenta como una insuficiencia de proyectos de inversión productiva suficientemente rentable y, eso, en medio de la mayor fragilidad social en general.

No hay empleo más costoso que el que no se crea. Ese incentivo es el que se ha perdido, con muy serias consecuencias. El entorno es el de una exacerbada pérdida de bienestar de grupos cada vez más grandes de la población a escala global. La austeridad fiscal, el control monetario, las fluctuaciones cambiarias, las guerras comerciales, la permisividad en los mercados de dinero y de capitales ahondan el entono recesivo y éste, a su vez, la desigualdad. El círculo perverso se cierra.

En plena pandemia se pone de manifiesto, aun de modo más evidente, el carácter del fenómeno recesivo: la insuficiencia crónica de la demanda que ahora se suma a la caída de la producción, ocurren mientras crecen los precios de las acciones en Wall Street, en medio de una fuerte volatilidad que estimula un mayor comportamiento especulativo, sin que esos fondos financien la producción.

Son las condiciones negativas que crean la desigual distribución de los recursos, ingresos y la riqueza las que definen, finalmente, las distorsiones que se advierten; sus efectos se retroalimentan en la forma de crisis económicas y financieras de mayor profundidad, en las que el bienestar social queda como un residuo cada vez más insuficiente y que crea mayor precariedad.

Publicado enEconomía
El presidente argentino, Alberto Fernández, pagó 250 millones de dólares de deuda externa a finales de marzo. Después abrió un proceso de renegociación con acreedores. CASA ROSADA

Las enormes cantidades desembolsadas por Ecuador y Argentina en época de crisis sanitaria y social recuperan el debate de si es legítimo negarse a pagar los pasivos que históricamente acompañan a la región.

 

La Asociación de Cartoneros de Guayaquil se preparaba para elaborar los primeros doscientos ataúdes de cartón, una vez colapsado el sistema sanitario municipal y la estructura funeraria, mientras el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, pagaba una cuota de 326 millones de dólares de deuda externa. Desesperante desde el prisma social y humano, escrupuloso desde la óptica del capitalismo liberal.

También a finales de marzo, con la covid-19 llamando a la puerta, pagó 250 millones de dólares Argentina, atrapado sin remedio en una deuda pública externa (multilateral, bilateral y privada) que se difumina en las estadísticas oficiales. Los números –a 31 de diciembre de 2019– marcan una deuda bruta de la administración central de 323.065 millones de dólares, de los cuales 73.399 millones correspondían a deuda externa con organismos multinacionales y bilaterales. Todavía habría que sumar la deuda pública externa en manos de bancos y fondos de inversión extranjeros, porque el 77,89% de esa deuda pública bruta es en moneda extranjera (251.635 millones de dólares).

En los años setenta, con las crisis del petróleo, se inauguró la nueva era de la deuda externa en América Latina. "Masas de capital del petróleo fueron depositadas en el sector bancario, fundamentalmente en Europa y Estados Unidos", describe para Público el economista José Castillo, de Izquierda Socialista. "De estas inmensas masas de capital especulativo salen los préstamos al tercer mundo, con una tasa de intereses flotante, que en el origen era bastante baja". En 1981, Paul Volcker, director de la Reserva Federal de Estados Unidos, subió los tipos de interés hasta más allá del 20%: "A partir de entonces, la deuda se convierte en impagable".

Ya estaba a todo vapor también la maquinaria de préstamos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La excusa de la necesaria modernización de los países en vías de desarrollo sirvió para apuntalar también la fase multilateral de la deuda externa pública de América Latina. "Estas deudas fueron tomadas, en la mayoría de los casos, por las dictaduras militares", recuerda Castillo. "En las sucesivas transiciones a regímenes democráticos, los países, en lugar de rechazar la deuda, la terminan aceptando".

La estrategia brasileña para su deuda pública externa

Haciendo frontera con casi todos los países en problemas, pero en las antípodas en lo que a posición deudora se refiere, se encuentra Brasil, que consiguió transformar deuda en dólares a deuda en reales. "Fue un proceso largo de acumulación de reservas y cambios en la estructura de emisión de deuda brasileña, hasta que en 2006 o 2007 se alcanzó la posición de acreedor", afirma Livio Ribeiro, economista del Instituto Brasileño de Economía (IBRE) de la Fundação Getúlio Vargas (FGV).

Lo relevante, según Ribeiro, "no es la deuda pública externa" en sí misma, "sino la cantidad de deuda indexada en moneda extranjera, que puede ser tanto interna como externa". Es precisamente uno de los laberintos de Argentina, que "sigue estancada en los años ochenta, con el mismo mix de políticas económicas, con el mismo tipo de problema que se observaba a finales de los ochenta en Brasil". Livio Ribeiro valora, en conversación con este periódico, que Argentina "no ha conseguido alcanzar durante los años noventa y los años dos mil un nivel de atracción, seriedad o seguridad que permitiera a los inversores extranjeros tener confianza para colocar dinero en su economía y financiar la deuda en moneda doméstica".

Brasil aumentó, durante ese mismo periodo, su base de activos en dólares –reservas internacionales–, al mismo tiempo que disminuía pasivos en dólares. "Se mostró atractivo al capital extranjero, lo cual permitió que el Banco Central comprara dólares para guardar. Así se consiguió voltear la situación: de deudor líquido pasó a ser acreedor líquido", apunta el analista del Instituto Brasileño de Economía. La mayor parte de los países de América Latina no lo logró.

Explicaba el presidente ecuatoriano el último episodio macabro de la relación de América Latina con la deuda externa con un razonamiento basado en que gracias a abonar al día las cuotas de la deuda, Ecuador sería reconocido por fin como un buen pagador, pudiendo optar con más facilidad a nuevos créditos. Y, aunque se trate de un callejón sin salida, pronto anunció el presidente la renegociación de cuotas con los acreedores, y la llegada de 700 millones de dólares prestados por el Banco Interamericano de Desarrollo y otros 643 millones de dólares prestados por el Fondo Monetario Internacional.

Mónica de Bolle, economista brasileña, trasladaba hace unos días una lectura similar a la de Ribeiro. Para Brasil, la parte menos mala de la crisis –desde el punto de vista financiero– es que, dado que la mayor parte de la deuda pública brasileña está en su propia moneda, dado que existen grandes reservas internacionales y además no hay problema en el balance de pagos, "no hay riesgo de que el país necesite acudir al Fondo Monetario Internacional para acceder a mayor liquidez".

No han podido salvarse de esa embarazosa petición al FMI, además de Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras. Todas estas líneas de crédito, excepto la de Colombia, son emergenciales –la de Honduras pertenece a un marco diferenciado: por encontrarse el país entre los 77 países más pobres del mundo, su deuda sí que podrá aplazarse durante unos meses–.

Consecuencias de negarse a pagar la deuda pública externa

El primer país en dejar de pagar la deuda pública externa, en 1982, fue México, provocando un efecto dominó. A partir de ahí se encadenan una sucesión de planes de ajuste para intentar renegociar y pagar esas deudas. "En los noventa ya se reconoce que es imposible", cuenta José Castillo, incluso con agresivos planes de ajuste e intervención de grandes compradores de deuda –a base, por ejemplo, de privatizaciones de lo público en los países afectados–. Ni vendiendo los países por pedazos se conseguía rebajar la deuda.

"Las cesaciones de pago (default) han sido una constante en la historia de la deuda pública externa de América Latina. Hay muchos casos, del más diverso tipo, de gobiernos revolucionarios y de gobiernos normales". En palabras de Castillo, que en 2001 llegara el momento del no pago de la deuda en Argentina "facilitó que una masa de fondos pudiera ser aplicada a la recuperación económica y social".

Consecuencias comerciales, según el economista argentino, "puede haber". Eso sí: "Las consecuencias apocalípticas –te invaden, te aíslan–, no existen. A Argentina le embargaron una fragata, y hubo años después un juicio en Estados Unidos contra los fondos buitre". Tanto él como su partido abogan por dejar de pagar la deuda externa. "En la relación costo-beneficio, hoy sale mejor no pagar. ¿Quién tiene crédito en el mundo de hoy? A escala mundial de están rompiendo las cadenas de pago". El Ejecutivo de Alberto Fernández, de momento, ha iniciado un proceso de renegociación con todos sus acreedores.

Argentina, Ecuador, en su día también Brasil, Uruguay, y el resto de países de la región saben por experiencia que los préstamos habitualmente llegan con severas condiciones. La mayoría de programas de las instituciones financieras internacionales, además de solicitar cuadrar el balance de pagos, exigen certezas, austeridad y ajustes, que traducido al español de América Latina significa recortes, pérdida de derechos y opresión.

06/05/2020 08:19

Por VÍCTOR DAVID LÓPEZ

@VictorDavLopez

Publicado enEconomía
La salida de capitales de los países emergentes alcanza los 83.000 millones desde el inicio de la crisis

El FMI advierte de que el coronavirus ha provocado la mayor fuga de dinero del bloque desde que hay registros

El Fondo Monetario Internacional (FMI) arroja luz sobre una de las mayores sangrías financieras desde que comenzó la crisis del coronavirus: la fuga de capitales de los países emergentes. Según los cálculos del organismo con sede en Washington, el bloque en vías de desarrollo ha sufrido ya la salida de 83.000 millones de dólares (77.400 millones de euros, casi tanto como el PIB de Uruguay) de sus mercados de renta fija y variable. Hace menos de dos semanas, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) calculaba esa pérdida en 30.000 millones: una cifra enorme, pero incomparable en todo caso con este último recuento del Fondo. La llegada del virus a Europa y a EE UU ha empeorado las cosas en los mercados financieros y los emergentes están pagando parte de la factura. Es “la mayor salida de capitales [del bloque] desde hay que registros”, constata su directora gerente, Kristalina Georgieva, en una nota publicada este lunes tras la conferencia telefónica entre los líderes del G20.

La preocupación del FMI es especialmente importante con el grupo de naciones de ingresos bajos. “Las economías avanzadas”, apunta Georgieva, “están en general en una posición mejor para responder a la crisis, pero muchos países emergentes y de bajos ingresos encaran desafíos significativos: están viéndose negativamente afectados por las salidas de capitales y su actividad doméstica se verá severamente impactada" por el coronavirus. Cuando los inversores huyen de activos de riesgo, los países pobres y los emergentes son el eslabón más débil de la cadena; el que primero salta. Y es exactamente lo que está ocurriendo ahora. Se añade, además, otro factor: son, en su mayoría, exportadores netos de materias primas y estas están sufriendo uno de los golpes más severos de la crisis por la doble parálisis de la industria y del consumo.

El comunicado, en el que la jefa del FMI aplaude la acción fiscal de los Estados miembros, pinta un escenario muy oscuro para la economía mundial a corto plazo y algo más luminoso en un horizonte temporal más largo. “Nuestro pronóstico para 2020 es negativo: una recesión al menos tan fuerte como durante la crisis financiera o más. Pero esperamos una recuperación en 2021 y, para llegar a ella, es capital priorizar la contención [del virus] y reforzar los sistemas de salud. El impacto será severo, pero la recuperación será tan rápida y tan fuerte como sea el freno al virus".

En el caso particular de los países emergentes, el Fondo valora las acciones de varios bancos centrales, entre ellos la Reserva Federal de EE UU, para inyectar liquidez en el mercado. Este grupo de países, que enfrenta una presión sin precedentes recientes -con varias monedas latinoamericanas, por ejemplo, en mínimos históricos, es el más beneficiado por esas acciones. Pero, más allá de los institutos emisores, el propio organismo debatirá en las próximas semanas la posibilidad de abrir nuevas líneas. “Son circunstancias extraordinarias en las que muchos países están tomando medidas sin precedentes. Nosotros, en el FMI, haremos lo mismo”, promete Georgieva.

Madrid - 23 mar 2020 - 15:34 COT

Publicado enEconomía
Covid 19, oportunidad popular, Sin dilaciones, un país para todos y todas

Como lo habíamos previsto, el país entra a partir del próximo martes 24 de marzo, en una larga cuarentena, con posibilidades de prolongación. La decisión del gobierno Duque, sin permitir un día de respiro para las poblaciones que ya estaban en aislamiento obligatorio –para que pongan en orden al menos parte de aquello que lo requiera–, resume con claridad la disputa del gobierno nacional con los municipales. La ausencia de una acción pública de los sectores alternativos, entre ellos el Comando nacional de paro, demandando medidas previas en favor del conjunto nacional, reduce el espacio social y político para liderar la construcción de otro modelo social y económica, uno donde la democracia sea real, directa, radical, y no simplemente formal, uno donde la riqueza no quede en manos de unos pocos, con un gobierno sometido y actuando en favor de ellos.

 

Las cifras sobre el avance del Covid-19 en Colombia no dejan lugar a dudas: poco a poco el conjunto de nuestra población se verá afectada por esta pandemia. No es casual que así sea, ya que gobernantes y empresarios actuaron de manera mancomunada para mantener los aeropuertos abiertos, las empresas de aviación en plena operación, sin obligar a quienes administran las terminales a implementar verdaderos sistemas de control para toda aquella persona que llegara procedente de otro país. Los que viajaban desde el interior del país también deberían someterse a medidas de control.

Paralelo a ello, como radiografía de nuestro sistema de salud pública, la posibilidad de acceder a pruebas médicas sin costo alguno –test Coronavirus– para verificar si es una gripe tradicional o si en efecto se trata del virus, tampoco fue implementado. Medida que no se cumple, incluso, en el momento actual, expresión de Improvisación, negligencia, que llega hasta al punto que la persona diagnosticada de padecer el virus, sale para su casa a cumplir una terapia de aislamiento voluntario, con unos controles laxos por parte de las secretarías de salud y centros hospitalarios, algunas/os de ellas/os, por ejemplo en municipios que no son capitales de departamento, mal dotados, lo que obliga al personal médico a prestar atención con alto riesgo de contagio.

Como es conocido, por decretos y comunicaciones oficiales, la destinación de ayudas financieras por el gobierno nacional tiene como preocupación central extender la mano a los grandes empresarios, inyectarles liquides, facilitarles créditos de diverso tipo, además de autorizarles acudir al recurso de vacaciones individuales o colectivas anticipadas de los trabajadores. En tanto, para los pequeños y medianos empresarios, no hay opciones, como tampoco las facilitan los bancos (ver propuesta No. 7). Situación igual para los sectores populares, para quienes no han destinado recursos extras a los existentes en programas como Familias en Acción y otros similares, en este caso centralizados o reorientados para atender esta coyuntura.

En estas condiciones, asumiendo que la pandemia no terminará en pocos días, no menos de 8 semanas, y que estamos ante una oportunidad para ahondar relacionamientos sociales, profundizar solidaridades y fraternidades, así como levantar una alternativa ante lo estatal, es imperioso, a la par de la demanda de la respuesta del Estado (ver artículo, https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39098-covid-19-oportunidad-popular-construyamos-un-pais-para-los-50-millones-que-somos.html), precisar medidas por implementar entre y para los marginados y excluidos de siempre.

Pero antes de proponer algunas medidas para el debate, las que demandan coordinación de experiencias sociales existentes, así como potenciar recursos de todo orden, además de disposición popular para dejar a un lado la atomización que desde siempre ha sido su sello, algunas demandas que no podemos dejar de plantear (en próximo artículo desarrollaremos las medidas por acordar e implementar desde el campo popular).

Acción urgente

  1. Reubicación de partes del presupuesto nacional.

En el momento actual vivimos una confrontación entre la vida y la muerte, y para que venza la vida necesitamos muchos más recursos orientados hacia la vida, y esos recursos existen. La sociedad debe exigir que por lo menos el 50 por ciento del presupuesto 2020 de las Fuerzas Armadas, se destine para la financiación de un plan de salubridad pública y de asistencia social de emergencia, para atender las demandas a las cuales nos expone la pandemia.

  1. Disposición de hospitales, edificios, hoteles y otros para atender la pandemia.

Una de las mejores dotaciones con que cuenta el país a nivel de atención médica está en manos de los militares, instalaciones que hoy tienen menor ocupación como efecto directo de la reducción de heridos producto de la guerra. Bien, el hospital militar, así como aquellos bajo la administración de la Policía, deben prepararse, reorganizar secciones y alistar personal para atender esta coyuntura.

De igual manera debe hacerse con secciones de cuarteles, para atender infectados en caso de no poderlos atender en otras instalaciones.

Muy importante concretar la utilización de hoteles que disponen de infraestructura que rápidamente se puede adecuar para esta contingencia, y de otras edificaciones, colegios y coliseos. Con todos ellos hay que pasar a reorganizarlos y prepararlos para recibir y cuidar gente diagnosticada como portadora pasiva o activa del virus.

  1. Vincular más personal médico.

La demanda de personal médico es palpable. Hay que hacer una convocatoria nacional a todos los médicos, enfermeras, técnicos de atención prehospitalaria, egresados en las promociones de los últimos años, que no hayan prestado su año rural y que estén desempleados, para que se presenten para contratación, al menos por 6 meses. Este personal tiene el conocimiento básico para atender el potencial de pacientes que se tendrán, y a la par son jóvenes, quienes, según los informes de prensa, son menos propensos a caer dominados por el virus.

El llamado a este personal por los diversos medios de comunicación o, simplemente, a partir de la base de datos construida para citarlos al sorteo en el que participan para realizar el año rural.

  1. Descongestionar cárceles y centros de detención.

Una situación dramática, conocida y prolongada a pesar de las sentencias de la Corte Constitucional, es el hacinamiento en cárceles de todo tipo, así como de los centros de detención transitorios. El hacinamiento, además de la insalubridad que caracteriza a todas las edificaciones del encierro, es una realidad que atenta contra el derecho a la vida de quienes ahora ven correr los días tras las rejas. ¿Qué puede ocurrirle a cientos de presos/as que conviven casi sin distancia alguna entre unos y otros, si uno de ellos/as llega a padecer el virus?

Para superar esta realidad y esta posibilidad, para cumplir en parte con lo señalado en reiteradas ocasiones por la Corte Constitucional, para proteger la vida de miles, es urgente: 1. Otorgar casa por cárcel a todas las personas presas de manera preventiva; 2. Liberar en igual condición domiciliaria a los menores de edad sometidos a encierro en calabozos improvisados, preventorios y centros similares, para el caso de Bogotá las Unidades de Reacción Inmediata y Centro Especializados para Adolecentes –Cespa–. 3. Brindar el beneficio de casa por cárcel también a todas aquellas personas que ya han purgado por lo menos el 50 por ciento de su pena.

  1. Plan urgente para traer al país a todos los nacionales que ahora están bloqueados en distintos países del mundo.

La inesperada realidad que ahora afecta al mundo en su totalidad sorprendió a muchos nacionales en diversas geografías, bloqueados por la cancelación de tiquetes aéreos, sin recursos propios para prolongar su estancia por semanas y meses. Es imperioso realizar un censo de todos ellos y diseñar un plan de urgencia para traerlos de regreso. Como es obvio, antes y después de abordar el transporte aéreo, someterlo a todas las medidas de rigor, además del aislamiento por el tiempo requerido en centros especialmente dispuestos para ello.

  1. Viendo por todos y todas

Varias ciudades y departamentos del país implementaron planes experimentales –pequeñas ‘cuarentenas’– este fin de semana y en la noche del viernes 20 de marzo se decretó, desde el próximo martes 24 de marzo, aislamiento preventivo obligatorio en todo el país, extendido hasta el 13 de abril, que con seguridad se ampliará en término por varias semanas más. No olvidar que las personas mayores de 70 años estarán asiladas por ahora hasta el 31 de mayo.

Es así como iniciamos un prolongado encierro generalizado en el país, una medida que no puede dejar de lado, a su suerte, a miles de miles que viven del rebusque diario. Un plan urgente de entrega mensual, de un salario mínimo por familia, para garantizar su manutención, es indispensable. Estos recursos se pueden conseguir en acción conjunta del gobierno central con los presupuestos municipales y distritales. Una emisión extraordinaria por parte del Banco de la República, en caso de ser indispensable, puede ser la solución para el permanente lamento del gobierno nacional.

Que nadie quede tirado a su suerte, y que los recursos públicos lleguen a una parte ampliada de la ciudadanía.

  1. Apoyo y crédito para pequeños y medianos empresarios, así como para comerciantes.

Desde esta semana se viene cerrando todo, y los empleadores, solo algunos, han dispuesto que sus trabajadores salen a vacaciones anticipadas, y solo con 15 días de salario en el bolsillo, pero la gran mayoría serán despedidos porque el tipo de contrato lo permite, o la calamidad pública lo habilita, y el empleador no tiene cómo pagar sino produce. De acuerdo al discurso del empresariado, nadie quiere despedir, pero ese es el resultado más visible sino hay una acción urgente, de cambio, desde el poder central. El país es de todos, y no de la minoría que ha concentrado la riqueza (revise cada uno las ganancias de los bancos, por ejemplo, para que llegue a conclusiones), y en pos del país todo hay que actuar.

Por ello, sino queremos empezar a escuchar al empresariado diciendo “tuve que despedir a los trabajadores pues no tengo con que pagar la nómina”, pues el gobierno central tiene que liberar apoyos económicos, cubrir parte de la nómina, obligar a los bancos a conceder créditos diferidos para su cancelación con cero intereses. Todo esto es posible, el gobierno inglés acaba de promulgar medidas similares. Lo fundamental es mantener la producción en pie, y si algunos tienen que cerrar que los trabajadores/as tengan un ingreso para sobrevivir en esta calamidad.

Además muy pocos trabajos pueden realizarse en casa, y en estos casos, si bien el empleo puede mantenerse, a los pequeños empresarios y comerciantes les queda imposible cumplir con las cargas laborales. Entonces, insistimos, debe disponerse que las entidades bancarias faciliten el dinero para cancelar estos salarios, sin interés, por lo menos por 8 semanas, y los empresarios se comprometen a cancelar el crédito luego de salir de la crisis. La nóminas de estas empresas está bancarizada, y la entidad puede consignar a cada trabajador el valor de su salario, en los términos que desde tiempo atrás lo venía haciendo el empleador.

El gobierno dispuso que se faciliten créditos para estos empresarios, pero hoy los bancos solo refinancian deudas, y dicen que no puede realizar nuevos créditos para estos efectos. Saben el riesgo y por eso no sueltan el dinero, en un claro mensaje de lo que están visualizando, y de la crisis en la que esta situación nos dejará sumidos.

  1. Protección para quienes atienden a las personas infectadas

Debe disponerse, de manera inmediata, la compra de suministros para proteger a quienes atienden a los infectados. La precariedad con que se labora en las instituciones de salud pública es lamentable y en la situación es que entramos conlleva poner al límite a su personal. Protegerlo con todas las garantías es un acto ético indiscutible así como una manifestación de responsabilidad y respeto con el conjunto que lo integra.

  1. Transportistas en general

De igual manera hay que proceder con quienes transportan alimentos, medicinas, elementos de primera necesidad en general, así como aquellos que mantienen las instalaciones de los servicios públicos, el combustible, para todos los cuales hay que disponer medidas y recursos para protegerlos en su integridad.

Que nadie pierda la vida como resultado de no invertir para impedir que quienes atienden a la mayoría de la sociedad, ahora obligada al resguardo, terminen infectados por el virus.

Para hacerlo posible

Las propuestas y acciones aquí extendidas para el debate y la acción, no se harán efectivas si quienes detentan el poder no sienten pisadas de animal grande. Sin descuidar las medidas de protección requeridas hay que actuar, entre todas y todos, para que asì sea. 

 

 

Publicado enColombia
Kathleen Day

"Desafortunadamente, nuestra economía está basada en que la gente compre cosas. En nuestro sistema se piensa que podemos comprar nuestra salida ante los problemas. Esta idea está muy arraigada en los mercados internacionales"

"Lo facilitadores de crédito ofrecen a los consumidores lo que algunos han llamando "crack financiero"; "crack" como la droga. Te dicen que te lo puedes permitír, que lo puedes refinanciar, cayendo en una trampa insostenibles de deudas" 

"¿Quién va a comprar si los que trabajan son robots y no personas que puedan consumir? Aquí hay potencial para una crisis, porque puede ser que los consumidores no tengan nivel adquisitivo"

Kathleen Day pasó cuatro décadas cubriendo finanzas y asuntos económicos de primer orden en Estados Unidos para el diario The Washington Post. Esa experiencia le ha llevado a ser ahora profesora de crisis económicas para la Universidad Johns Hopkins, no lejos de la capital estadounidense.

Day ha presentado este año el libro que a ella le hubiera gustado leer cuando llegó a la redacción para cubrir la mayor economía del mundo. Se titula Broken Bargain (Ed. Yale University Press, 2019), algo así como "El trato roto", un volumen sobre "banqueros, rescates y los esfuerzos para domesticar a Wall Street".

Según Day, en Estados Unidos ya se han puesto las bases para que haya nuevas turbulencias económicas y financieras. En esta entrevista con eldiario.es, Day habla de "señales de alarma" en su país como son los elevados niveles de deuda de los hogares y una desigualdad en el reparto de la riqueza que recuerda a los momentos previos al crac del 29.

En este contexto, la administración del presidente de Donald Trump también es un problema. "La administración Trump le ha dicho básicamente a Wall Street: 'podéis hacer lo que queráis'", dice Day.

¿Qué opina de la gestión económica del presidente Donald Trump?

La administración Trump está preparando las bases para la siguiente crisis, deshaciendo todos los dispositivos de seguridad, no sólo para los consumidores, sino para todo el mundo. Esta administración está propiciando el trabajo básico para que haya una nueva crisis.

¿Se refiere a una nueva crisis financiera?

Dos tipos de crisis económicas son posibles. Una puede deberse a las fuerzas del mercado, algo que no se puede atribuir realmente a nadie en concreto. Puede ser que los consumidores dejen, por lo que sea, de comprar, por ejemplo. Esto puede deberse a preocupaciones diversas, por motivos que pueden estar relacionados, por ejemplo, con la inestabilidad internacional. Pero hay otro tipo de crisis que son evitables, que se pueden evitar frenando a la gente que hace lo que causa esas crisis. 

¿Cómo cree usted que será la siguiente crisis económica?

Hay un límite en la capacidad de la gente para comprar cosas. Y esto es importante. Desafortunadamente, nuestra economía está basada en que la gente compre cosas. En nuestro sistema se piensa que podemos comprar nuestra salida ante los problemas. Esta idea está muy arraigada en los mercados internacionales. Es una idea que viene de Estados Unidos y que se ha exportado a todo el mundo. Consiste en pensar que el consumo puede levantar la economía en todo momento.

Sin embargo, ahora más que nunca, se plantea un problema con las aplicaciones de la inteligencia artificial y la robótica. Las empresas están incrementando ahora su productividad a través del uso de robots. Estados Unidos es un gigante de las manufacturas, pero ahora lo somos, cada vez más, gracias al uso de robots. Esta es una realidad que plantea la siguiente cuestión: ¿Quién va a comprar si los que trabajan son robots y no personas que puedan consumir? Aquí hay potencial para una crisis, porque puede ser que los consumidores no tengan nivel adquisitivo.

También se habla de las posibles consecuencias de una desigualdad creciente.

Sí, el contexto general es que los ricos están haciéndose cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y, en un momento dado, ocurrirá que no habrá más gente que pueda comprar cosas. Ésta es una crisis económica estructural a la que tendremos que enfrentarnos.

Usted hablaba al inicio de esta entrevista del trabajo de la administración Trump y de cómo se está poniendo las bases para la siguiente crisis. ¿Podría desarrollar este punto?

Nadie sabe dónde está el origen de la siguiente crisis financiera y, además, no se suele tener razón cuando se hacen previsiones al respecto. Ahora bien, puede haber una recesión o una desaceleración económica por motivos relacionados con la guerra comercial que Donald Trump le ha declarado ha China o por inestabilidades políticas internacionales. Pero también podría darse otra crisis debido a un escándalo financiero.

La última crisis financiera fue una crisis de este tipo, cuando las instituciones bancarias estadounidenses, muchas de ellas internacionales, se dedicaron a animar la concesión de créditos sin evaluaciones de riesgos. De una situación así se puede decir: 'es culpa de los consumidores, que fueron estúpidos pidiendo esos créditos'. Pero eso no es así. Porque en muchos casos los consumidores fueron animados a firmar esas hipotecas [subprime]. Esto es algo que yo documento en mi libro.

¿Tiene usted pistas de qué prácticas en el mundo de las finanzas pueden llevar a otra crisis?

Ahora mismo hay mucha inversión en bonos corporativos de alto riesgo. Demasiada inversión en estos instrumentos y un mal uso de los bonos colaterales, que en principio pueden ser una buena idea, pero también pueden amplificar los problemas. Este mecanismo es el mismo que, usándose mal, dio lugar a la última crisis financiera.

¿De qué otros modos está contribuyendo la administración Trump a que se corran riesgos para la economía?

Se está facilitando a las entidades de crédito dar créditos a los consumidores de forma irresponsable. En el sector del crédito al consumo, se está facilitando el acceso a créditos a gente que no puede pagar esos créditos o que, directamente, no los necesita. Por ejemplo, entre los colectivos más afectados de estas prácticas se encuentran nuestros veteranos de guerra. En muchos aspectos, en Estados Unidos tratamos a nuestros veteranos de manera deplorable. Son el objetivo de entidades que dan dinero y se comportan como carroñeros, carroñeros que van a por hogares que están sufriendo económicamente.

Lo que estos facilitadores de crédito están ofreciendo a los consumidores es lo que algunos han llamando "crack financiero"; "crack" como la droga. Te lo ofrecen diciéndote que puedes permitírtelo, que luego lo puedes refinanciar, cayendo en muchos casos en una trampa insostenibles de deudas, mientras que los que ofrecen el crédito obtienen muchos beneficios a corto plazo. Cuando el consumidor se declara en bancarrota, los que ofrecían el crédito han cobrado varias veces lo que prestaron porque los intereses en este sector varían, entre un 300% y un 500%. A este tipo de créditos al consumo es más fácil acceder con la actual administración de la Casa Blanca.

¿Qué otras realidades económicas le preocupan?

La administración Trump le ha dicho básicamente a Wall Street: 'podéis hacer lo que queráis'. Por ejemplo, Betsy DeVos, la Secretaria de Estado para la Educación, está dificultando que los estados en Estados Unidos puedan proteger a los consumidores frente a las entidades que ofrecen créditos a los estudiantes para pagar sus estudios. Esto es lo mismo que pasó en la crisis de las hipotecas. Se dijo, como hace DeVos ahora, que sólo las autoridades federales pueden proteger a los consumidores. Pero con las hipotecas, las autoridades federales no hicieron nada.

Luego, hay otras realidades preocupantes. La administración Trump está haciendo más difícil que los ciudadanos vayan a los tribunales frente a entidades de crédito. El sector agrícola del país presenta una deuda de 409.000 millones de dólares (unos 369.600 millones de euros), lo que pone al sector cerca de los niveles de la crisis que vivió en los 80. Podría seguir dando datos, pero pienso, de todos modos, que llegará el día en que haya que hacer cuentas y habrá gente que no pueda pagar deudas. Entonces habrá otra crisis.

¿Cómo de malas serían esas noticias para la economía en Europa?

Una crisis en Estados Unidos se haría notar internacionalmente. Se dice, con una economía como la de Estados Unidos, que cuando Estados Unidos tose, el resto cogen neumonía. Nuestras economías están todas vinculadas, del mismo modo que lo estamos con China. Pero si hay una crisis financiera por mal uso de productos financieros en Estados Unidos como los que he mencionado, entonces Europa se puede ver afectada o no en función de cómo las instituciones europeas se comporten respecto a este tipo de actividades económicas, y también en función del tamaño de los desmanes cometidos en Estados Unidos.

Su análisis confiere mucha importancia a los consumidores. ¿Por qué?

Los consumidores son el motor de la economía. En Estados Unidos se identifican con los consumidores 6,5 céntimos por cada 10 céntimos que se consume en la economía. Cualquier cosa que dañe a los consumidores está dañando a la economía. Si uno se aprovecha de los consumidores como ocurrió con la última crisis, todo el mundo lo va a notar.

En 2018 la deuda de los hogares estadounidenses ya superó el nivel máximo de deuda en 2008. Además, en Estados Unidos, y pienso también que en el mundo, está creciendo la diferencia entre ricos y pobres. La desigual distribución de la riqueza comienza a parecerse a la de los años 20, antes de la gran recesión que supuso el crac del 29. Esto son señales de alarma.

¿Qué vínculo hay entre esta situación económica y la realidad política que se observa en Estados Unidos y Europa, donde se está produciendo un auge de la extrema derecha?

Yo puedo hablarle de que, económicamente, los efectos de las políticas de Trump van a ser un desastre. En los años 30, Estados Unidos flirteó con la dictadura, o al menos alguna gente. Y ahora también. Piense en que el Tea Party [movimiento ultraconservador del Partido Republicano] surgió de la última crisis, una crisis que el Tea Party nunca entendió. Ellos crearon el mantra: 'no creemos en la regulación, ni en la ciencia...'. Es ridículo.

El problema es que los dictadores saben que, cuando la gente tiene hambre o no pueden pagar la luz ni las cosas más básicas, lo que quieren es poder acceder a esas cosas y apoyarán al que se lo dé. Dará igual si es un dictador o alguien con tendencias dictatoriales. El problema con las crisis económicas es que ponen la atención de mucha gente en la próxima paga y en la próxima comida. Ahí es cuando se es capaz de apoyar a cualquiera, incluida una mala persona que promete que arreglará la situación.

¿Hay otras soluciones?

Sí, sabemos, por ejemplo, que la solución a la crisis del sector del carbón está en crear puestos de trabajo en energía solar, por ejemplo. También hay ideas a considerar como la de establecer una renta mínima anual de subsistencia para así lidiar con el creciente desempleo que crea el uso de robots.

Por Aldo Mas

22/11/2019 - 21:37h

Publicado enInternacional
Miércoles, 24 Octubre 2018 05:43

Dinero endógeno: escondido a plena vista

Dinero endógeno: escondido a plena vista

Ya es lugar común criticar a los economistas convencionales por su incapacidad para entender la crisis de 2008. Hay muchas razones para dirigir una severa amonestación a estos economistas. Pero hay una crítica que es fundamental y que no ha recibido la atención que merece, quizá porque está relacionada con un fenómeno que se ha mantenido escondido a plena vista de todos: el dinero endógeno.

Estas palabras pueden sonar algo enigmáticas, porque van en contra de un mensaje transmitido por autoridades y académicos sin interrupción desde el nacimiento de la teoría económica. El mensaje corresponde a la pregunta: ¿De dónde viene el dinero? La respuesta tradicional tiene tres componentes centrales. Primero, no existe una fábrica de dinero, pero sí un instituto emisor que tiene el monopolio de la creación monetaria y se llama banco central. Segundo, ese organismo es independiente de las fuerzas económicas y del mercado, por lo que sus decisiones sobre la cantidad de dinero que hay que emitir son externas a la economía. A ese dinero emitido por el banco central se le denomina dinero exógeno. Tercero, los bancos son simples intermediarios entre los agentes que depositan sus ahorros en sus bóvedas y aquellos que recurren a los bancos para satisfacer su demanda de capitales para invertir.

Todo eso forma parte de una historieta que es falsa. Existe una mejor y más certera descripción del fenómeno de creación monetaria. Proviene de los trabajos de economistas que han cuestionado los dogmas oficiales. En esta visión alternativa la mayor parte del dinero es creado no por el banco central, sino por los bancos comerciales privados. Y esta creación monetaria se lleva a cabo mediante un proceso que no tiene nada que ver con el cuento de hadas de la intermediación bancaria. En síntesis, los bancos no necesitan que un agente deposite sus ahorros para poder otorgar un préstamo. El proceso es al revés: cuando un banco otorga un préstamo, en esa misma operación crea un depósito. En lugar de requerir de un depósito para poder realizar el préstamo, los depósitos son creados al otorgar el crédito.


El crédito otorgado por el banco corresponde en rigor a una creación monetaria. La creación de dinero deja de ser monopolio del banco central y responde a las necesidades de crédito de la economía. Es decir, la oferta monetaria es determinada por la demanda de crédito. A ese circulante se le denomina dinero endógeno, porque su cantidad depende de las fuerzas al interior de la economía y no de las decisiones de un instituto como el banco central. Los bancos comerciales privados pueden satisfacer esa demanda de crédito creando dinero de la nada.


Para darnos cuenta de que el cuento sobre la intermediación bancaria es falso, basta echar un vistazo a los agregados que constituyen la oferta monetaria en cualquier economía capitalista. Ese examen revelará que el dinero emitido por el banco central es sólo una pequeña parte (no más de 5 o 6 por ciento) del total de la oferta monetaria. El resto es emitido por el sistema bancario comercial privado. Lo que mueve a la economía es el dinero creado por los bancos privados mediante los préstamos que otorgan.


Pero si la creación monetaria se lleva a cabo mediante el otorgamiento de crédito, ¿cómo sabe el sistema bancario cuando detenerse? O, para decirlo de otro modo, ¿cuándo saben los bancos en su conjunto cuando ya no es prudente otorgar más crédito? La respuesta es que no lo sabe, porque no hay límites intrínsecos al otorgamiento de crédito. No existe un foco rojo que mande la señal inequívoca de que la economía se ha saturado de crédito (o, lo que es igual, de dinero endógeno). El crédito no es como un producto industrial de la economía real, en la que la sobre-producción envía la señal de que los inventarios están creciendo (la mercancía no vendida se está acumulando). En el caso de los bancos, para cuando el sistema bancario se percata que se ha rebasado el umbral de saturación, ya es demasiado tarde. Buena parte de la crisis de 2008 se debe a este fenómeno.


Las implicaciones del fenómeno de dinero endógeno son enormes y no deben evadirse. Este concepto, que la escuela postkeynesiana tanto ha contribuido a desarrollar, exige redefinir los temas centrales de la teoría y la política macroeconómicas, entre ellos las causas de la inflación, la determinación y el papel de la tasa de interés, la relación entre ahorro e inversión y, por supuesto, la regulación bancaria y del sistema financiero.


Pero mientras los economistas del sistema y la enseñanza de la teoría macroeconómica continúen perpetuando las falsedades de la ortodoxia, no se podrá avanzar en estos temas.
La creación monetaria por los bancos privados es lo que permite a la economía moverse. Está en todas partes y nos parece tan natural que por eso mismo pasa desapercibida. Decía Sherlock Holmes que no hay nada más invisible que lo que es obvio. Seguramente estaba pensando en el dinero endógeno.
Twitter: @anadaloficial

Publicado enEconomía
La tasa de paro en Estados Unidos cae al nivel más bajo desde 1969

Wall Street aguanta la respiración. La economía de Estados Unidos sigue dando muestras de que avanza con solidez. En septiembre se crearon 134.000 empleos, pese al efecto del huracán Florence, y la tasa de paro cayó al 3,7%, el nivel más bajo desde diciembre de 1969. Esta evolución del mercado laboral, sin embargo, da argumentos para que la Reserva Federal siga retirando los estímulos monetarios al crecimiento, lo que provocó que el tipo de interés en los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años superara el 3,2% y se colocara a su nivel más alto en siete años.

EE UU lleva ocho años creando empleo de una manera continuada. Es cierto que la primera lectura del indicador de septiembee está por debajo de lo que anticipaba el consenso de mercado, pero el dato se ve distorsionado por el efecto del huracán que azotó el mes pasado la costa de las Carolinas. Fue, en todo caso, un ritmo suficiente para llevar la tasa de desempleo a un nivel que no se veía desde la Guerra de Vietnam. Se revisó al alza agosto y julio.


La economía está que arde, como dicen los analistas a prácticamente un mes de las legislativas en EE UU. Hasta el presidente de la Fed, Jerome Powell, dice que las cosas no pueden ir mejor y por eso argumenta que la política “acomodaticia” ya no se justifica. Ese término voló del comunicado final que publicó el banco central tras su última reunión. Lo citaba para indicar que pese a la subida de tipos, la estrategia monetaria seguiría estimulando la economía.


Eso se acabó. En sus palabras, los tipos “están aún lejos” de lograr una posición neutral. Eso implica, según los agentes del mercado, que tiene margen y puede ir más alto del 3%. Ahora están en el 2% y 2,25%. Esta reflexión lleva toda la semana reverberando por el mercado de bonos y castigando las divisas de los mercados emergentes, que pierden valor mientras el optimismo fortalece el dólar.


El bono a 10 años es un indicador clave para los inversores globales. La combinación con la apreciación del billete verde eleva el coste de la deuda en dólares. El efecto se replica en otros países avanzados, así como en los emergentes. A final de marzo ya se vivió una situación de tensión por el mismo motivo, cuando se acercó al 3%. Entonces, como ahora, Wall Street estaba en máximos históricos.


La última vez que el tipo del bono a 10 años estaba a este nivel, la economía de EE UU crecía un tímido 1%. Ahora lo hace por encima del 3% y la tasa de paro es la más baja en casi cinco décadas. El mercado laboral está en una situación de pleno empleo, lo que obliga a su vez a las empresas a elevar los salarios para retener a sus empleados. Lo hicieron tres décimas en septiembre, aunque la anual se moderó ligeramente al 2,8%.
Recalentamiento


La escalada de la deuda pública y corporativa es un claro factor de vulnerabilidad cuando los tipos de interés suben. Es un asunto recurrente este año, junto a la tensión por la batalla comercial y el encarecimiento del petróleo. Jerome Powell asegura que el incremento de tipos en EE UU será “gradual”, pero insiste en que debe seguir el curso al alza para evitar que la economía se recaliente. El reto en este momento es que no pasarse al pisar freno a los estímulos.


La solidez de la economía estadounidense contrasta con la europea, a la que le cuesta remontar, y eso provoca que la brecha con el tipo de bono alemán sea la mayor desde la caída del Muro de Berlín, hace tres décadas. Es más, los analistas no descartan que la diferencia pueda ampliarse porque los fundamentales de los dos polos económicos son divergentes. También pesa la incertidumbre política.


Esta situación está obligando a los bancos centrales de Argentina y Turquía a subir los tipos como reacción para defender sus respectivas monedas. El Fondo Monetario Internacional tiene previsto publicar sus previsiones económicas el próximo martes. La expansión global continúa, como indicó Christine Lagarde esta semana. Pero la directora gerente advierte de que el tiempo empieza a cambiar.


Cita entre los factores de riesgo que comienza a materializarse la presión de un dólar fuerte y de las restricciones en las condiciones financieras en los países emergentes. Esta situación explica la sensibilidad que muestra el mercado desde hace seis meses hacia los tipos, por el potencial que puede tener el valor de los activos. De momento, domina más la cautela que la preocupación.

Publicado enEconomía
Página 1 de 3