La historia se repite. La deuda española ha vivido hoy su peor jornada en más de tres meses tras la decisión de Moody's de recortar la nota de solvencia de Portugal en nada menos que cuatro escalones de golpe hasta el nivel del bono basura. La prima de riesgo de España, que es el sobreprecio exigido a sus bonos a 10 años frente a los alemanes, de referencia, y que sirve para evaluar la confianza de los inversores en las finanzas de un país; no subía con la misma intensidad de lo que lo ha hecho hoy desde el pasado 18 de abril, precisamente cuando se empezó a hablar de que Grecia tendría que reestructurar su deuda ante el resultado fallido del primer plan de rescate de la República helena.

Tras dos meses pendientes casi exclusivamente de Grecia y de las negociaciones para seguir insuflando dinero a Atenas, ayer Moody's devolvió a Portugal al primer plano de las dudas de los inversores.

Por este motivo, las Bolsas europeas están cayendo, el euro cotiza a la baja y la presión contra la deuda de los periféricos se ha reavivado hasta el punto de que ha marcado nuevos récords desde que el país entró en el euro.

Aunque ha tardado en llegar, el correctivo se ha hecho patente a la media hora de la apertura. Así, la Bolsa española ha ampliado las caídas sufridas en los primeros instantes de cotización, que eran del 0,60%, hasta el 1,50% (10.15). Este recorte, acentuado por el lastre del sector financiero, ha situado al selectivo Ibex 35 en los 10.175 puntos. En el resto de plazas de referencia de Europa, las pérdidas eran también la tónica dominante, aunque más moderadas con descensos que iban desde el mínimo 0,30% de Fráncfort al 0,50% de París. En cuanto a los periféricos, el parqué de Milán perdía un 1,8%, Lisboa se dejaba un 2,5% y Atenas un 0,8%. En los mercados de divisas, el euro también ampliaba el recorte de primera hora hasta ceder los 1,44 dólares.

En la deuda, la prima de riesgo de España, que es el sobreprecio exigido por los inversores a los bonos a 10 años de España frente a los alemanes, de referencia por su estabilidad, subía a la misma hora a 264 puntos básicos, 17 más que ayer, con lo que suma su tercera jornada al alza tras el alivio del final de la semana pasada. Además, hoy el castigo que sufrían los títulos del Tesoro, que mañana tiene convocada otra nueva subasta de deuda, era más acusado que el infligido a los italianos, cuya prima se incrementaba en 9 puntos básicos hasta volver a superar la cota psicológica de los 200 puntos.

Aunque en las últimas jornadas su evolución había ido paralela, el trasvase de la atención desde Grecia, cuyos problemas afectan al conjunto de los periféricos por igual, a Portugal ha afectado negativamente a España, ya que el efecto contagio que más daño hace a la deuda española es el que viene del país vecino. "Después de España, los bancos españoles donde más exposición tienen es en Portugal si bien la mayor parte son créditos con bancos y empresas más que bonos soberanos", ha explicado Nuria Álvarez, analista de Renta 4, a Reuters.

De hecho, según recuerda el economista Joaquín Maudos en su blog, la banca española acumula más del 42% de la deuda portuguesa, lo que la convierte en la más expuesta. En concreto, el sector financiero se juega 64.838 millones en el país vecino, muy por encima de los 27.473 millones que tiene la banca alemana, la segunda con más exposición a Portugal. Frente a estos porcentajes, las entidades españolas tienen un 1,98% de la deuda de Irlanda y un 0,80% de la de Grecia, según los mismos datos del Banco Internacional de Pagos con cifras a cierre de 2010.

La prima de Portugal, que hoy ha se ha visto obligado a elevar el precio por emitir letras a tres meses, ha tocado nuevos máximos tras alcanzar los 922 puntos básicos, un nivel desconocido desde que el país entró en el euro. Todos los diferentes bonos del país que cotizan en el mercado secundario, donde cotizan estos títulos una vez emitidos, han tocado también récords históricos.
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El gobierno de Brasil anunció ayer que hará un aporte de 10.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional. El de-sembolso se concretará a través de la compra de los nuevos bonos que emitirá el organismo para aumentar su capital prestable, tal como se acordó en la última cumbre del Grupo de los 20. De este modo, Brasil sigue los pasos de China y Rusia, que ya dijeron que tomarán 50.000 millones y 10.000 millones de dólares, respectivamente, de esos mismos títulos. La intención de estos países es fortalecer la posición del grupo que conforman junto a India, conocido como BRIC, por sus iniciales. Son naciones emergentes poderosas que mediante acciones de este tipo se despegan del resto de los países en vías de desarrollo, buscando aumentar su incidencia en la política internacional.
 
El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, dejó en claro ese objetivo al formular el anuncio. “Es un aporte que Brasil hace con parte de sus reservas para que el FMI tenga disponibilidad financiera para ayudar a países emergentes que enfrentan escasez de capital a causa de la crisis internacional”, indicó. Es la primera vez que el socio del Mercosur destina semejante cantidad de dinero al organismo de crédito, y lo hace en un momento de agudas tensiones en el mundo. “Antes ocurría lo contrario, el FMI era el que prestaba, el que daba socorro a Brasil, cuando era un país menos sólido. Ahora Brasil alcanzó esa solidez, acumuló reservas como para poder ayudar a la comunidad internacional”, destacó Mantega. “Es un paso importante para convertirse en acreedor y no en deudor del FMI”, se jactó.
 
La decisión está fundada en razones geopolíticas antes que financieras. Brasil se diferencia del pelotón de naciones emergentes y pasa a jugar en la liga de las potencias. Se acomoda como uno de los países que ponen dinero en el FMI (son 47), no entre los que sacan. El gobierno de Lula pretende ganar influencia en los organismos internacionales, empezando por el propio Fondo, que prepara una nueva reforma de su administración para reconocer mayor poder de voz y voto a los países en ascenso. Brasil se anota en esa lista junto a China y Rusia, sus socios del BRIC. La Argentina puede ver esta jugada como el vaso medio lleno, por la coincidencia en los aspectos macro con la administración de Lula, o medio vacío, porque se agranda la brecha en su presencia internacional.
 
Brasil tiene reservas por 205.000 millones de dólares. La compra de bonos al Fondo no las reduce, sino que cambia recursos antes invertidos en títulos del tesoro estadounidense por estos otros papeles. El titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, elogió a Brasil: “Una vez más ha reafirmado su papel como una de las economías emergentes líderes” en el mundo, le dedicó.

Por David Cufré
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La Reserva Federal de Estados Unidos, FED, emitió entre 2008 y 2010 más de dos millones de millones de dólares. Para restablecer los circuitos de circulación del dinero adquirió títulos hipotecarios “basura”, bonos del Tesoro en manos del mercado de capitales y otros valores, con lo cual ha creado excedentes de liquidez.

¿Para dónde corre este dinero? Las condiciones monetarias en Estados Unidos, por el bajo valor, a veces negativo, de la tasa de interés y por la inestabilidad de la recuperación, no garantizan inversiones rentables, ni nuevas burbujas, inmobiliarias o de empresas de Internet como otrora, y han impelido a buscar mercados emergentes donde hacer agostos. La crisis europea acentuó dicha tendencia, habiendo enormes sumas varadas en los paraísos fiscales.

Las valorizaciones bursátiles en dólares en 2010 fueron inverosímiles. En Mongolia, donde cotizan empresas mineras, con explotaciones en el desierto del Gobi para surtir a China, fueron del 405,8%. En otras, como Sri Lanka del 128%; en Argentina del 82%; en Tailandia del 70%; en Ucrania del 68%; en Estonia del 65%; en Indonesia del 50,2%; en Colombia del 48,4%; en Chile del 39,8% y en Turquía del 34,6%. Según el índice MSCI, los activos bursátiles, principalmente las acciones empresariales, aumentaron en todo el mundo el 7,42%, mientras en los emergentes crecieron el 13,08%, viniendo, una parte del incremento, de la revaluación de las monedas nativas a las que se convierten los dólares importados. Este es un fenómeno global.

El capital financiero, resultado de la fusión entre el capital bancario y el industrial, lo baña todo, impactando también las cotizaciones de productos primarios transados en las bolsas de valores. Siete de los diez fondos más gananciosos en Inglaterra invierten en oro y el promedio de sus valorizaciones fue 66,92%; igual ocurre con los hidrocarburos y con el café. Los alimentos básicos nuevamente son filón para los especuladores y su índice de precios se disparó a récords históricos, afectando a los países importadores de cereales y oleaginosas como Colombia. Esa es razón principal de la carestía, más que el invierno. La política económica en los países emergentes se orienta a facilitar esa avalancha de dólares, a desaguarla asegurándoles máximas tasas de ganancia, a la Confianza Inversionista. Las leyes fiscales de Santos y Echeverry, que descartan cualquier control al ingreso de capitales foráneos, apuntan hacia allí. Grupos económicos, como AVAL o GEA, intermedian tales maniobras y traen dólares, prestados o mediante bonos emitidos en Wall Street, para aplicarlos aquí jugosamente. Colombia y demás naciones emergentes ratifican el papel actual de los estados pequeños: “Ser eslabones en la cadena de operaciones del capital financiero mundial”. Son colonias y sus serviles gobernantes son los regentes.

Bogotá, enero 18 de 2011
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