Colombia, plataforma de la CIA para la agresión a Venezuela

El pasado 28 de agosto, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela (Venezuela Affairs Unit, VAU por sus siglas en inglés), que estará ubicada en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, lo que exhibe a ese país sudamericano como la principal plataforma para un golpe de Estado made in USA contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el papel servil y cipayo del presidente colombiano Iván Duque.

La Unidad de Asuntos de Venezuela estará dirigida por James Story, ex encargado de negocios en la Embajada estadunidense en Caracas, y quien fue uno de los últimos diplomáticos en retirarse de la misión en la capital venezolana en marzo, después de que el presidente Nicolás Maduro rompiera relaciones con Washington.

El nivel de la VAU no es tradicional en el servicio exterior de Estados Unidos, y según trascendidos de prensa no se equiparará a una “sección de intereses” como la que existió en La Habana, Cuba, durante décadas. De acuerdo con fuentes del Departamento de Estado, su carácter provisional la coloca fuera del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en cuanto a aprobar su personal, aunque seguirá supervisando el desarrollo de las relaciones bilaterales.

La creación de la oficina diplomática paralela de EU en Bogotá contó con el apoyo bipartidista (demócrata/republicano) del Congreso, y busca dar legitimidad regional al desdibujado presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, en un momento de extrema debilidad política de la oposición interna al gobierno de Maduro.

El presidente Maduro rompió relaciones con EU el 23 de enero pasado, luego de que Donald Trump desconociera su mandato y reconociera a Guaidó, su creación, como “presidente encargado”, en medio de una campaña de intoxicación mediática en el mundo occidental dirigida a presionar, desestabilizar y producir un “cambio de régimen” en Venezuela, con apoyo de varios presidentes de la ultraderecha latinoamericana agrupados en el llamado Grupo de Lima.

Desde entonces, oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzaron a realizar contactos con funcionarios diplomáticos venezolanos con fines de reclutamiento e incitación al abandono de sus cargos, en particular en Colombia, Panamá y Naciones Unidas.

Según reportes periodísticos, a cambio de convertirse en colaboracionistas de la agencia de espionaje estadunidense, oficiales de la CIA ofrecieron sumas de dinero de entre 120 y 150 mil dólares, con el encargo, a quienes defeccionaran, de que deberían ofrecer entrevistas a medios de prensa donde evidenciarían, entre otras exigencias, rechazo al presidente Maduro y al gobierno que habían defendido hasta ese momento.

Desde entonces, también, los agentes de la CIA incrementaron sus actividades en territorio colombiano. En 2018, la agencia estadunidense ya había logrado la defección del agregado de prensa venezolano en Bogotá, Luis Espinoza. Destaca, asimismo, el apoyo brindado a una red terrorista basificada en Perú, denominada operación “Jaque Mate Venezuela 2019”, dedicada a la ejecución de actos violentos en territorio venezolano con fines de desestabilización.

Antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, entre Iván Duque y Gustavo Petro, en junio de 2018, la CIA preparó una denuncia pública donde acusaba, falsamente, a Royland Belisario, miembro del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), de un supuesto atentado contra el hoy presidente Duque. La versión fue recuperada por el diario bogotano El Tiempo el 3 de marzo de 2019 y atribuida a “organismos de inteligencia colombianos”.

El 15 de abril de 2019, durante una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó que cuando “yo era director de la CIA, mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”. La transcripción oficial del Departamento de Estado censuró esas aseveraciones, pero sí quedaron registradas en video. Y aunque es público y notorio que a lo largo de su historia la CIA ha hecho lo que Pompeo dijo, no deja de ser grave que el jefe de la diplomacia estadunidense se refiera a sí mismo de esa forma.

El 7 de febrero anterior, tras la detención del ex coronel de la Guardia Nacional Bolivariana, Oswaldo Valentín García Palomo, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela, Jorge Rodríguez, destacó ante los medios la publicación de mensajes intimidatorios y noticias falsas por parte de actores del antichavismo que delineaban el marco de una serie de acciones golpistas.

De tiempo atrás, García Palomo había contado con el apoyo de la CIA y de los gobiernos de Colombia, Chile y Brasil. En su confesión, el ex militar declaró que la Agencia Central de Inteligencia lo había contactado a través del general retirado Antonio Rivero, activista del Partido Voluntad Popular (el de Guaidó) y agente de la CIA, según Rodríguez. Detalló, también, que en territorio colombiano había contado con el apoyo de alias “Alejandro”, un general de la Policía Nacional de Colombia, quien era el enlace con el gobierno de Juan Manuel Santos.

El plan golpista había sido reactivado en mayo de 2018, previo a las elecciones colombianas, con la asesoría de alias “Indiana” y el “coronel Lee” por parte de la CIA y de “Alejandro”, por parte del gobierno de Colombia. Los oficiales instruyeron a García Palomo el plan de ataque contra Venezuela durante el primer trimestre de 2019, y su confesión, según Jorge Rodríguez, venía a desmontar la campaña de intoxicación desinformativa internacional sobre la “crisis humanitaria”, como coartada para una invasión diseñada por la CIA y el Pentágono con apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Lima.

En el contexto de una prolongada guerra híbrida imperial de desgaste, el sábado 23 de febrero de 2019, calendarizado como el enésimo “Día D” de la asediada República Bolivariana de Venezuela, resultaría otro estrepitoso fracaso de la terrorista ultraderecha internacional que responde a los dictados de la Casa Blanca.

En esa coyuntura, uno de los miembros de la estación de la CIA en Bogotá acompaño al senador estadunidense de ascendencia cubana Marco Rubio y al representante por el estado de Florida, Mario Díaz-Balart, en su visita a la localidad colombiana de Cúcuta, limítrofe con Venezuela y uno de los principales focos de tensión entre ambos países. En esa ocasión, Rubio y Díaz-Balart –representantes de la mafia cubano estadunidense de Miami− estuvieron acompañados de Carlos Trujillo, embajador de EU ante la OEA.

Cúcuta, donde según el intelectual colombiano Renán Vega Cantor “reina el poder paramilitar” −hasta el punto que se le conoce como la “República Independiente de los Paracos”−, había sido el escenario, la víspera, del concierto “Venezuela Aid Live”, organizado por la gusanería cultural del clan Estefan (el matrimonio conformado por Gloria y Emilio Estefan ), que contó con la asistencia de unos 30 artistas Made in Miami , incluido Silveste Dangond, denominado “el paramilitar del vallenato”.

Ese concierto de odio y de guerra fue concebido como una acción de distracción en la frontera colombo-venezolana, dirigido a encubrir una operación de bandera falsa en el marco de la pretendida introducción de “ayuda humanitaria” a Venezuela de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés), que desde 1961 ha sido utilizada por la CIA como una de sus armas más poderosas para sus operaciones encubiertas.

En el argot militar, las operaciones de bandera falsa son las que realiza una potencia agresora de forma clandestina, en aras de parecer agredida y culpar al enemigo. El 23 de febrero, dos camiones de la USAID con supuesta ayudada humanitaria para Venezuela fueron incendiados con cocteles molotov en el puente internacional Francisco de Paula Santander, del lado colombiano y por grupos violentos de la oposición venezolana, y el vicepresidente de EU, Mike Pence y el secretario de Estado, Pompeo, culparon al “tirano” Maduro.

La operación, que contó con la asistencia in situ del presidente colombiano Iván Duque y su homólogo chileno, Sebastián Piñera, así como del lacayo del Ministerio de Colonias de EU, el uruguayo Luis Almagro, exhibió los nexos de la mafia cubano-americana de Miami auspiciada por la CIA con los “paracos” de Cúcuta y la ultraderecha continental, pero también la impunidad con la que la agencia estadunidense desarrolla sus actividades injerencistas contra Venezuela desde el territorio de Colombia.

Desde inicios de 2019 y hasta la fecha, la Embajada de EU en Bogotá ha venido incrementando el número de funcionarios en su consulado en Cúcuta con dos objetivos fundamentales: apoyar las visitas de congresistas, políticos y militares estadunidenses así como de jefes y oficiales de la comunidad de inteligencia que viajan a esa región fronteriza, y para el monitoreo de la situación en Venezuela, sobre lo cual remiten partes diarios que son remitidos al Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Pentágono.

El consulado de EU en Cúcuta cuenta con un alto número de funcionarios que estaban adscritos a la misión diplomática norteamericana en Caracas, la cual debieron desalojar tras la ruptura de relaciones decretada por Nicolás Maduro. Según versiones periodísticas, entre ellos habría algunos expertos en operaciones encubiertas y al trabajo de campo con la ultraderecha venezolana, grupos paramilitares y bandas criminales, pero también con hacendados opositores, que como parte de la guerra económica contra el gobierno constitucional de Maduro, realizan operaciones clandestinas para sacar al exterior minerales (oro, bauxita, hierro), petróleo y gasolina.

En ese contexto, la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela anunciada por Pompeo la semana pasada, vendría a reforzar el papel del dúo Álvaro Uribe-Iván Duque como cipayos de Washington y el de Colombia como plataforma para la agresión del Pentágono y la CIA contra Venezuela.

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Ciberguerra, ¿cómo fue que internet se convirtió en un campo de batalla por la hegemonía global?

Los expertos consideran que el desarrollo de capacidades de los Estados para realizar ataques informáticos incluso podría generar un gran apagón digital conocido como Día Cero.

En el mundo, diariamente, se libra una guerra secreta en internet por el predominio del planeta. No se trata de una historia de ciencia ficción, sino, por el contrario, de un fenómeno cada vez más recurrente en los medios de información.

Se trata de la ciberguerra, un nuevo tipo de guerra no convencional con la que se trata de debilitar al enemigo a través de ataques coordinados en el espacio digital.

Esto, derivado del gran desarrollo de las nuevas tecnologías de la información en las últimas décadas, ha convertido a internet en un campo de batalla.

¿Qué es la ciberguerra?

En su libro 'Ciberguerra', Richard Clark y Robert Knake definen el término como "acciones efectuadas por una organización, nación o Estado con el propósito de penetrar los sistemas informáticos y redes de computadores de otra Nación-Estado, con el fin de causar daños o interrupción de los mismos".

Para Alejandra Morán, experta en derecho y ciberseguridad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la expresión refiere una disputa secreta entre grupos políticos antagónicos.

"En la ciberguerra todos los ataques se manejan a través de medios electrónicos y telecomunicaciones. Ya no son soldados disparando contra el enemigo frente a frente, ahora son delincuentes informáticos operando desde la sombra, en los que no se tiene ni idea de quién lo hizo, ni cuándo van a atacar de nuevo y que, además, tienen objetivos políticos y/o militares", señala la experta en entrevista con RT.

Un asunto que con el vertiginoso desarrollo tecnológico de las últimas dos décadas ha dejado de ser un asunto de escala menor para convertirse en un fenómeno de alcance global.

"Anteriormente se pensaba que los ciberataques tenían consecuencias limitadas, pero ahora se ha demostrado que los daños han generado grandes pérdidas, por lo cual, se considera que los ciberataques, reconocidos o no, son ya una de las armas más lesivas a los países y a los servicios públicos e información de sus pobladores", añade Morán.

Una disputa que se manifiesta de manera puntual entre las principales potencias económicas, políticas y militares del mundo.

Campo de batalla geopolítico

"El ciberespacio se ha convertido en el quinto dominio de la guerra, después de la tierra, el mar, el aire y el espacio. Actualmente hay una lucha muy fuerte por dominar el ciberespacio", señala Juan Pablo Salazar, investigador colombiano de la Universidad Complutense de Madrid, en entrevista con RT.

De acuerdo con el experto en derecho internacional y ciberguerra, el desarrollo de este fenómeno ha tenido diversas fases desde que surgió a finales del siglo XX, entre las que destacan:

  • La etapa temprana

Comprende de 1994 a 2006. Durante este periodo ocurrieron algunos ataques de tintes políticos en Chechenia, Kosovo y Oriente Medio. En ellos, se agredían sitios de partidos políticos o alguna autoridad estatal con el propósito de desconfigurarlos y mostrar el mensaje político del oponente. En esta etapa ocurrió un ataque contra la NASA, donde incluso la plataforma de lanzamiento de cohetes fue comprometida. 

  • La etapa inicial

Sucedió entre 2007 y 2009. El punto de inflexión se registró en Estonia, país que durante algunas semanas estuvo paralizado en todos sus servicios electrónicos por divergencias políticas de activistas, que lograron paralizar sistemas de gobierno y financieros mediante ataques de denegación de servicio.

  • Etapa de proliferación

Comprende de 2010 a 2016. El punto de inflexión fueron los ataques contra Irán, cuando se logró detener el enriquecimiento de uranio a su planta nuclear de Natanz a través del 'malware' conocido como Stuxnet, que tomó el control de 1.000 máquinas que participaban en la producción de materiales nucleares y les dio instrucciones de autodestruirse.

Los informes especializados señalan que fue una agresión producida por EE.UU. a Irán para detener el enriquecimiento de uranio. A partir de ahí hubo ataques de un lado para otro. Irán respondió y creó una gran fuerza de ciberataques contra EE.UU. y otros países de la península arábica.

  • Etapa actual

Pero todo cambió –refiere Salazar– a partir de los ataques cibernéticos a Ucrania. Esto, debido a que este tipo de actos dejaron de afectar objetivos militares o gubernamentales y comenzaron a atacar instalaciones civiles con el fin de causar afectaciones masivas en la vida diaria de las personas.

En diciembre de 2015, Ucrania sufrió un apagón masivo en el suministro de energía eléctrica en la región de Ivano-Frankivsk, dejando sin electricidad a 80.000 personas en plena temporada de invierno. 

Pero el especialista señala que fue en 2017 cuando ocurrió un punto de inflexión en la ciberguerra, con los ataques que paralizaron el aeropuerto de Kiev y provocaron paros en las líneas del transporte público, así como afectaciones en medios de comunicación rusos.

"A partir de 2017 ocurrió algo muy particular. Hasta entonces, parecía que los Estados estaban concentrados en probar las capacidades que tenían, pero no llegaban a producirse consecuencias directas en el mundo real, para la vida de las personas", explica Salazar.

Desde entonces, añade el experto, han ocurrido ataques grandes contra el sistema financiero y criptomonedas, así como objetivos estratégicos que evidencian el poderío de algunas naciones que se han preparado para la ciberguerra.

"¿Qué quiere decir todo esto? Que los Estados tienen capacidades y se ha logrado un predominio del ciberespacio donde algunos países han perdido, y otros han ganado, predominio geopolítico. Los Estados tienen capacidades grandes contra cualquier objetivo, militar o bienes civiles", afirma.

El experto refiere que aunque no hay datos del todo precisos, a nivel internacional, las principales potencias en el ámbito de la ciberguerra son EE.UU., China y Rusia, seguidas de otros países como Irán, Corea del Norte e Israel. Esto, además de actores como la OTAN y la Unión Europea.

En contraste, los Estados latinoamericanos se encuentran muy rezagados en esta materia, a pesar de que países como México y Chile han registrado ataques de gran escala contra instituciones financieras.

Objetivos civiles

Una de las principales características de la ciberguerra actual es la manera en que algunos países y organizaciones han orientado sus objetivos hacia instalaciones civiles, principalmente con el fin de generar caos y desestabilización en los países atacados, como ha ocurrido con centrales eléctricas.

Pero ese es apenas uno de los muchos frentes de batalla donde se despliega la ciberguerra.

En este sentido, los expertos coinciden que en la ciberguerra no sólo participan Estados, sino también organizaciones de ciberactivistas, redes criminales, hackers individuales, empresas de mercenarios, vándalos digitales, sindicatos criminales y también unidades de servicios de inteligencia.

Algunas de las actividades ligadas a ciberataques en las últimas décadas son:

  1. Fraude electoral
  2. Espionaje industrial
  3. Ruptura del mercado de valores por beneficio o diversión
  4. Provocar derrames intencionales en instalaciones petroleras
  5. Toma del control de la fábricas
  6. Comprometer el teléfono de políticos
  7. Chantaje masivo a través de las redes sociales
  8. Ataque contra centrales eléctricas o hidroeléctricas
  9. Centrales productoras de gas
  10. Ataque contra aeropuertos
  11. Sistemas de distribución y almacenaje de agua

Una situación que ha provocado que tanto los Estados como las organizaciones inviertan cada vez más recursos en seguridad informática.

Día Cero y la disputa por las telecomunicaciones

Otro factor crucial para entender los términos en que se despliega la ciberguerra es la batalla por el control de las telecomunicaciones.

"Los que detentan la infraestructura surgen como los líderes en el mundo digital, porque son quienes tienen la propiedad de los cables submarinos, sobre todo los tendidos de fibra óptica, además de los enlaces de microondas y satelitales", afirma Salazar.

Una situación que, en buena medida, permite entender el boicot de EE.UU. hacia la empresa china de tecnología Huawei, luego de que el presidente Trump afirmara que los teléfonos creados por la compañía eran usados para espiar a funcionarios estadounidenses.

"Estos activos cibernéticos se convierten en activos preponderantes de los Estados. Con la conectividad y el despliegue de la red 5G, los países que estén detrás de la infraestructura será quienes detenten el poder en el ciberespacio", agrega el experto.

Una batalla que podría conducir a escenarios catastróficos, ya que, incluso, algunos especialistas en informática hablan de que el mundo podría derivar en un ciberataque de gran escala, conocido como Día Cero, con el que todos los sistemas dejarán de funcionar, lo cual implicaría un gran apagón digital a nivel global.

"Es el gran ataque que pondrá a nuestro mundo 'offline'", dice Salazar.

Ataques recientes

En lo que va de 2019, las grandes potencias han intercambiado acusaciones de ciberataques y espionaje, tal como señaló EE.UU. en un informe reciente en el que califica a China y Rusia como las mayores amenazas de ciberespionaje.

Una acusación con la que el presidente Donald Trump intentó justificar el boicot contra la empresa china Huawei.

En marzo pasado, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que algunos apagones masivos en el suministro de energía eléctrica en su país estaban relacionados con ciberataques orquestados por EE.UU.

En México se descubrió una red de noticias falsas que buscaba afectar la imagen del entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, en los comicios de 2018.

Ese mismo mes, el Ministerio de Defensa de España aseguró que una "potencia extranjera" estuvo detrás de un ataque a su red informática.

En abril, el Gobierno de Ecuador pidió ayuda a Israel para protegerse por los más de 40 millones de ataques cibernéticos recibidos tras la detención del activista australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks.

En junio, un informe del Equipo Técnico de Respuesta de Emergencia de la Red Informática Nacional de China señaló que la mayoría de los ataques cibernéticos contra el gigante asiático provienen de EE.UU., además de registrar un aumento de 90,8 % en el número de ciberataques respecto al año previo.

Los presidentes de los EE.UU. y China, Donald Trump y Xi Jinping, en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019. / Kevin Lamarque

Días después, el diario The New York Times afirmó que el Pentágono y la Inteligencia de EE.UU. realizaron ataques masivos contra las redes de suministro de energía eléctrica de Rusia, señalamiento que fue negado por Trump. Un asunto que generó reacciones en Moscú, que advirtió que el ataque supondría un claro ejemplo de ciberguerra. 

También en junio, medios estadounidenses informaron que Trump lanzó un ataque cibernético dirigido contra un grupo de Inteligencia con vínculos con la Guardia Revolucionaria de la República Islámica.

La agencia Reuters señaló que 'hackers' chinos intentaron sustraer secretos comerciales en ocho de los proveedores de servicios de tecnología más grandes del mundo.

El Centro Nacional de Coordinación de Incidentes Informáticos de Rusia aseguró que EE.UU. y la Unión Europea son las principales fuentes de ciberataques contra el país presidido por Vladimir Putin.

En agosto, el subsecretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Oleg Jrómov señaló que EE.UU. intenta crear un mecanismo legal para culpar a otros países de realizar ataques cibernéticos sin necesidad de pruebas, con objeto de responder militarmente contra países incómodos.

Todos estos son acontecimientos recientes que marcan una nueva etapa en el desarrollo de la ciberguerra en la lucha por la hegemonía global.

 

Publicado: 19 ago 2019 15:40 GMT | Última actualización: 19 ago 2019 19:32 GMT

Putin apoya a Venezuela frente a la avanzada de EE.UU.

Rusia ratificó hoy su respaldo a la resistencia venezolana frente a los "intentos de Estados Unidos de cambiar a las autoridades electas”, tras una reunión compartida por los cancilleres de ambos países en Moscú.

"Destacamos la presión sin precedentes de Washington, encaminada a desestabilizar la situación en su país", afirmó el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoig, en una reunión que celebró con su par venezolano, Vladimir Padrino López. "Apoyamos los esfuerzos de las autoridades (venezolanas) de llevar a cabo una política exterior independiente y oponerse a los intentos de Estados Unidos de cambiar el gobierno legítimo electo", agregó

El ministro ruso celebró el hecho de que el gobierno venezolano frustrara un plan, que le atribuyó a Estados Unidos, para organizar protestas masivas y dividir a la sociedad bajo la excusa de recibir ayuda humanitaria. "Consideramos que sólo los venezolanos tienen derecho a definir su futuro. La injerencia externa, especialmente en una situación tan tensa como la actual, es inadmisible", remarcó.

Shoig también afirmó que Rusia observa "con atención los acontecimientos que tienen lugar en Venezuela". "Destacamos la presión sin precedentes de Washington, encaminada a desestabilizar la situación en su país", añadió, subrayando que las Fuerzas Armadas de Venezuela son las verdaderas garantes de la integridad territorial del país.

Por su parte, Padrino López también condenó el accionar de Estados Unidos y acusó a Washington de violar el derecho internacional. El ministro de Defensa venezolano subrayó que su país se mantiene firme y continúa dando batalla, al tiempo que agradeció a Shoigú y al presidente ruso, Vladimir Putin, la invitación para participar en los Juegos Militares Internacionales Army 2019, y aseguró que los uniformados venezolanos que participen del certamen regresarán a su patria con valiosas experiencias.

El gobierno de Putin es uno de los mayores aliados de Venezuela, y se opone con firmeza a la ofensiva diplomática que lidera Estados Unidos para desalojar a Nicolás Maduro del poder. Se ha pronunciado en reiteradas oportunidades a favor del diálogo entre la oposición y el gobierno de Maduro, en el marco de la legalidad vigente como única salida posible a la crisis que atraviesa el país.

Rusia es, junto a China y Cuba, uno de los países que no reconoce como presidente a Juan Guaidó, quien se juramentó a la cabeza del Poder Ejecutivo por encargo de la Asamblea Nacional. 

Venezuela no sólo abrió las puertas a las inversiones de Rusia, sino que además es el principal importador de armas rusas en América Latina, con compras de miles de millones de dólares en los últimos años, que incluyen desde aviones de combate y helicópteros, hasta fusiles Kaláshnikov.

Publicado enInternacional
Suspende Maduro diálogo con la oposición por bloqueo de EU

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, canceló ayer el viaje de su delegación a la mesa de diálogo con la oposición que se instalaría hoy y mañana en Barbados, en respuesta al bloqueo que esta semana impuso el gobierno de Estados Unidos, y anunció una "revisión" al mecanismo de negociación.

Esta decisión se tomó "en razón de la grave y brutal agresión perpetrada de manera artera por la administración de Donald Trump contra Venezuela, que incluye el bloqueo ilegal de nuestras actividades económicas, comerciales y financieras", explica un comunicado.

Trump firmó el pasado martes una orden ejecutiva que congela todos los bienes del gobierno bolivariano en territorio estadunidense y sanciona a terceros que apoyen a la presidencia de Maduro, en una decisión que fue celebrada por Guaidó, quien se proclamó "presidente encargado" en enero pasado.

El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, quien encabeza la delegación oficialista, anunció la ruptura, por ahora, de las negociaciones. No se precisó si se retomará el proceso más adelante.

Al cierre de edición no se conoció reacción de Guaidó, cuya delegación ya está en Barbados.

En tanto, la vicepresidenta Delcy Rodríguez denunció que un barco que se dirigía a su país con 25 mil toneladas de soya para la producción de alimentos fue retenida en el Canal de Panamá, lo que fue rechazado por autoridades de esa zona.

Miles de chavistas vestidos de rojo y con banderas venezolanas marcharon en el centro de esta capital para rechazar el bloqueo de activos de Venezuela en Estados Unidos.

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, denunció que "una agresión de este tipo no es contra los chavistas, sino contra todo el país, donde se ha levantado un sentimiento de patria y nacionalismo, ante esta nueva agresión del imperialismo".

En tanto, la cancillería de China manifestó que su gobierno se opone a la interferencia estadunidense en los asuntos internos de Venezuela, tras la aplicación de las nuevas sanciones, y llamó a Estados Unidos a dejar de "acosar" a otros países.

La Unión Europea reiteró que está en contra de la aplicación de sanciones unilaterales estadunidenses, mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que no existe una solución militar a la situación política o económica que atraviesa Venezuela.

Publicado enCrisis Venezuela
¿Qué hay detrás de los apagones en Venezuela?

Un nuevo corte de luz de escala nacional dejó este lunes a 15 estados del país caribeño sin energía eléctrica, incluida Caracas. La situación, que provoca grandes pérdidas económicas en un país ya castigado por la crisis, se asemejó a lo acontecido a partir del pasado 7 marzo y hasta el 9 de abril, con cortes masivos que se prolongaron hasta una semana en algunas regiones. Tanto entonces como ahora el gobierno venezolano adujo ataques electromagnéticos contra el sistema eléctrico. El artículo que reproducimos a continuación fue publicado originalmente en abril de este año.

 

El final del ciclo de expansión rentístico se evidencia en el período 2014-2018, un quinquenio que se caracterizó por cinco caídas sucesivas en el Pbi, algo nunca antes visto en la economía venezolana. Para los años 2017 y 2018 se observa un agravamiento de la crisis, con la irrupción de una hiperinflación que ha roto récords en América Latina. La caída estimada del Pbi en el primer trimestre de 2019 puede rozar el 45 por ciento, según pronósticos moderados. Todo ello podría generar una caída anual de alrededor de 25 por ciento, lo que podría llevar a la pavorosa cifra de 62,5 por ciento de caída de la producción para el período 2013-2019.

De forma extremadamente sintética, puede decirse que:

 

—  por quinto año consecutivo el país exhibirá la inflación más alta del mundo, estimada, según la Asamblea Nacional (AN), en 1.698.488,2 por ciento para 2018. De este modo, el país detenta el decimosexto mes consecutivo con hiperinflación (noviembre de 2017 a febrero de 2019);

—  aunque es posible sostener que la estimación de la AN es exagerada, en el mejor de los casos la inflación de 2018 fue de alrededor de 90 mil por ciento, considerando una depreciación de similar magnitud en el tipo de cambio;

—  el valor del dólar paralelo (que sirve para fijar casi todos los precios de la economía) se incrementó en más de 88 mil por ciento en 2018, lo cual ha desintegrado por completo el poder adquisitivo;

—  el salario real para el período 2013-2018 descendió 95 por ciento.

 

Esta dramática situación económica ha herido gravemente los servicios públicos “gratuitos”. La crisis ha hecho insostenible la transferencia de la exigua renta petrolera por la vía de gigantescos subsidios, lo que ha redundado en su contracción.

¿POR QUÉ VENEZUELA SUFRE BLACKOUTS?

En el país, apenas 1 por ciento de la generación de energía primaria proviene de biocombustibles y residuos, y sólo 11 por ciento se explica por la energía hidroeléctrica; 54 por ciento proviene del petróleo y 34 por ciento, del gas natural (2015), pese a que Venezuela tiene un enorme potencial hidroeléctrico subutilizado. Entre 2000 y 2015 el uso de petróleo se ha incrementado 20 por ciento y la utilización de gas ha descendido en la misma proporción. El cambio hacia energías menos contaminantes se ha frenado por el forzado sostenimiento de dantescos subsidios a la energía.

Aunque lamentablemente no es posible contar con el presupuesto de la nación, que no se publica desde 2016, se podría decir que la energía se regala a través de tarifas que reflejan precios irrisorios. Se puede decir, como ejemplo, que con un dólar (paralelo) se pueden llenar unos 200 mil tanques de gasolina de 40 litros cada uno. Con la electricidad sucede algo similar. De acuerdo a un estudio realizado en 2014, el país pierde (como costo de oportunidad) 51.000 millones de dólares al año para mantener el subsidio en gasolina, diésel, energía eléctrica y gas.

El bajo precio de la gasolina le costó al país 17.000 millones de dólares anuales, lo que representó 98,4 por ciento del costo real del combustible; ahora esta cifra ha empeorado porque la gasolina es aun más barata en términos reales. Por el obsequio del diésel se dejan de percibir 13.000 millones de dólares anuales. En total, anualmente, el país gastó (año 2014) aproximadamente 34.000 millones de dólares en la subvención de los combustibles. Ni hablar de que la gran compañía estatal Cadafe pierde 40 por ciento de su electricidad (energía no facturada) por sostenidos robos en conexiones ilegales.

Se estima que los subsidios totales entregados por concepto energético entre 2014 y 2016 alcanzaron los 75.000 millones de dólares, alrededor de diez veces la deuda externa completa de Bolivia en 2016. Vistos de forma acumulada, equivaldrían a cerca de 20 por ciento del Pbi promedio de esa tríada de años. Esto es evidentemente insostenible y una invitación al derroche. El gasto estatal en educación, salud y vivienda (sumados) apenas alcanzó en 2013 el 9,6 por ciento del Pbi, muy por debajo del subsidio general otorgado.

ALGUNAS RAZONES ESTRUCTURALES.

Para la mayoría de las grandes ciudades (excepto las ubicadas en el estado Zulia), los apagones eran excepcionales hasta finales de 2018. Sin embargo, muchas ciudades y pueblos lejos de la capital han venido sufriendo un fuerte racionamiento eléctrico que los ha dejado días sin ese esencial servicio. Esa “administración de carga”, como ahora llama el gobierno al racionamiento, tiene al menos diez años manifestándose sotto voce. Entre los años 2001 y 2005 ya habían ocurrido 316 interrupciones mayores de 100 megavatios en el Sistema Interconectado Nacional.

Aunque la vigente ley eléctrica, que data del 14 de diciembre de 2010, dice que el acceso a la electricidad es un derecho humano, este se ha venido vulnerando en repetidas ocasiones, lo que causa graves daños al país. En setiembre de 2015 murieron siete bebés prematuros en el Hospital Universitario Doctor Luis Razetti de Barcelona, estado Anzoátegui, por causa de una prolongada falla eléctrica. Un caso análogo ocurrió en el pediátrico Menca de Leoni, el 14 de febrero de 2018, en Guayana, donde la falla eléctrica duró cuatro horas: la planta eléctrica del pediátrico no funcionó y por lo tanto fallaron las presiones del aire comprimido y del oxígeno, y el saldo fue de seis recién nacidos muertos.

Podría pensarse que no hubo dinero para invertir en el sistema eléctrico. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Según Víctor Poleo (ex viceministro de Energía y Minas), hubo un despilfarro estimado en 40.000 millones de dólares en inversiones que sólo sirvieron para enriquecer a una burguesía corrupta asociada a la alta burocracia estatal. Para muchos, la debacle del sistema deviene de la desnacionalización de Electricidad de Caracas (Edc), por una venta írrita realizada por el gobierno de Hugo Chávez en 2000 a la empresa estadounidense Aes. La Edc estuvo en manos de Aes hasta 2007, cuando fue recomprada por Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La operación fue de 1.200 millones de dólares, pero lo que Aes vendió no fue lo que compró en 2000, pues ya había vendido muchas partes a empresas de España y Colombia.

Obviamente, hubo un ingente sobreprecio que dejó jugosas comisiones. Dennis Vásquez, presidente de Aes, dijo que nunca habían hecho un negocio tan bueno como ese. Infaustamente, las “nacionalizaciones” del gobierno bolivariano fueron pingües negocios con monumentales comisiones que enriquecieron a una elite y que de ningún modo fueron parte de una “revolución socialista” o de algo remotamente similar.

La clase obrera del sector también alertó sobre los gravísimos problemas que no tenían ninguna respuesta gubernamental. Los obreros de la Corporación Eléctrica Nacional (Corporelec), la central que agrupa a todas las empresas de electricidad de Venezuela, tienen, desde 2012, sin firmar su contrato colectivo. Obreros técnicos que en 2011 ganaban más de diez salarios mínimos ahora sólo reciben cerca de dos salarios mínimos y, a la sazón, ganan 12 dólares mensuales (al tipo de cambio oficial).

Con un salario tan bajo, los obreros técnicos más calificados han decidido emigrar. Se estima que de 50 mil empleados ahora quedan 30 mil, y lamentablemente subsisten los menos preparados o los más cercanos a la jubilación. En el Centro de Atención Eléctrica trabaja menos de un tercio del personal que trabajaba hace seis años, y con menos herramientas, uniformes y equipos. Manifestar descontento o una vocación política adversa al gobierno pueden granjearles persecución, los típicos insultos de “apátrida” y “traidor” o, peor aún, puede ser motivo de sospecha de una actividad de sabotaje, como el emblemático caso de Elio Palacios, sindicalista (chavista) que denunció la falta de mantenimiento e inversiones en el sector y vislumbró la posibilidad de colapso eléctrico. Palacios fue detenido y llevado a la cárcel, según el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), por la difusión de “información falsa (…) destinada a causar pánico y zozobra en la ciudadanía”.

RAYOS ELECTROMAGNÉTICOS O SIMPLE INCENDIO.

Para Poleo, lo que ocurrió el 7 de marzo fue una serie de incendios en el tramo de Guri a Malena, subestación que está a 120 quilómetros de la represa en la desembocadura del río Caura en el Orinoco. Las imágenes tomadas por satélite muestran ámbitos con 700 o más grados centígrados, es decir, varios incendios en ese tramo y también en el Malena-San Gerónimo (Guárico). Los incendios quebrantan mecánica y eléctricamente los conductores, y los sistemas de protección disparan la salida. Ese día, a las 16.30, desconectaron el Caroní. Pero ese volumen de carga se devolvió violentamente contra la casa de máquinas y sacó de servicio las turbinas del Guri, Caruachi y Macagua; el sistema entró en situación de inestabilidad y, como no hay termoeléctricas, se produjo una demanda en vacío y el país se apagó.

Nicolás Maduro comentó, en cadena nacional, que el Sistema Eléctrico Nacional (Sen) había sufrido un ciberataque. Pero todos los expertos en el área eléctrica lo consideraron por completo imposible, debido a que los sistemas de control del Sen no están conectados a ninguna red externa con posibilidad de conexión atacable a través de Internet. En la misma cadena, Maduro aseveró que habían sido ataques con rayos de pulso electromagnético, que a través de dispositivos, naves o algo así habían sido disparados contra estaciones de transmisión eléctrica por órdenes de Trump y Guaidó. Sin embargo, la posibilidad de un rayo electromagnético destructor es completamente descartable, por no decir ridícula, debido a que la energía necesaria para que este rayo pueda destruir partes del Sen requiere de una liberación de energía equivalente a la que una bomba nuclear desarrolla en su explosión. De haber sido así, serían visibles los rastros de algún estallido, que nadie vio, fotografió (ni oyó) en Venezuela.

*    Economista, magister scientiarum en ingeniería industrial y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (Cifo) en Venezuela.

(Tomado de Nueva Sociedad, con autorización del medio. Brecha reproduce fragmentos.)

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EU boicotea foro de la ONU por la participación de Venezuela

Sanciones de Washington impiden que Caracas destine recursos a programas médicos de trasplantes

Ginebra. Estados Unidos, junto con algunos miembros del Grupo de Lima, abandonaron ayer la Conferencia de Desarme, foro internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizado en esta ciudad, en protesta por la asunción de Venezuela a la presidencia rotatoria de este coloquio, al mantener la presión contra la república bolivariana.

"Tenemos que hacer todo lo posible para impedir que estados como el venezolano presidan organismos internacionales", explicó Robert Wood, embajador estadunidense, tras boicotear la sesión.

Anunció que su delegación no participará en las próximas cuatro semanas de la conferencia, tiempo que dura la presidencia venezolana, en rechazo a que ese "Estado paria" la encabece. Aclaró que su acción es un gesto de apoyo al autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, el opositor Juan Guaidó, a quien le expresó su deseo de trabajar "en el futuro" en este encuentro.

Wood, junto con las representaciones de Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Paraguay, Panamá y Perú abandonaron la sala cuando Jorge Valero, embajador de Venezuela ante la ONU en Ginebra, tomó la palabra tras recibir la presidencia de la Conferencia de Desarme.

Lindsey Graham, senador estadunidense, sugirió el domingo pasado, en entrevista para la cadena Fox, que su gobierno debería considerar una invasión militar a Venezuela, similar a la que Ronald Reagan realizó en Granada en 1983, si Cuba "no sale" del país petrolero y los militares venezolanos apoyan a Maduro.

Sin interrupciones, Valero rechazó las maniobras de Estados Unidos y los miembros del Grupo de Lima de usar el foro "para promover matrices de opinión golpistas e intervencionistas contra el gobierno que preside Nicolás Maduro".

Denunció que Washington "impide los pagos del país, por conducto de la banca internacional, y no le permite importar medicamentos y bienes necesarios para el desarrollo del pueblo venezolano". Resaltó, al citar estudios del Centro de Estudios Latinoamericanos de Geopolítica, que las sanciones y bloqueos unilaterales han provocado un daño por 350 mil millones de dólares.

En tanto, representantes de Maduro y Guaidó retomaron ayer las conversaciones exploratorias en Oslo, auspiciadas por el gobierno de Noruega, para facilitar una solución a la crisis en Venezuela, que según Estados Unidos debe hacerse con la salida del poder del mandatario socialista.

Fuentes del grupo opositor, consultadas por el diario venezolano El Nacional, indicaron que la agenda a tratar es la salida de Maduro mediante elecciones libres. El Centro de Comunicación Nacional del Palacio de Miraflores aclaró que todavía no hay ni agenda ni acuerdo pactado para estos contactos.

La televisora pública noruega NRK precisó que las partes se reunieron el lunes pasado, y que podrían terminar antes del viernes, para hablar de la posibilidad de convocar nuevos comicios.

En otro orden, Erick Altuve, uno de los cuatro menores con cáncer que murieron mientras esperaban un trasplante de médula en Venezuela, fue velado por sus familiares en el barrio de Petare, en Caracas.

Decenas de personas protestaron la semana pasada frente al Hospital Pediátrico J M de los Ríos para responsabilizar al gobierno de Maduro del colapso en la atención médica. Autoridades argumentaron que las sanciones estadunidenses impidieron a Venezuela usar dinero para llevar a los niños a Italia, donde recibirían sus trasplantes.

En tanto, el canciller Jorge Arreaza tuiteó ayer que las sanciones de Estados Unidos a Venezuela impiden que el gobierno pague el tratamiento, financiado por PDVSA, a un grupo de niños en Argentina para hacerles un trasplante de hígado.

Isabella es una venezolana de casi dos años que nació con una enfermedad congénita y tuvo que recibir trasplante. Su tratamiento estaba a cargo de la Fundación Simón Bolívar, pero en febrero notificaron a sus padres que no recibirían la ayuda debido a la sanciones contra Citgo, filial de la estatal PDVSA en Estados Unidos.

En otro orden, después de más de tres años sin dar indicadores económicos, el Banco Central de Venezuela reportó ayer que la inflación en 2018 cerró en 130 mil por ciento, mientras este año fue de 114.4 en febrero; 34.8 en marzo y 33.8 en abril, al tiempo que enero reportó la mayor alza en los precios al consumidor con 196.6 puntos porcentuales.

 

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Se cae la acusación de que Lula es dueño de una propiedad en Sao Paulo entregada como soborno

Brasilia. La aceptación de solicitud de venta de una propiedad atribuida a Luiz Inácio Lula da Silva en el municipio Atibaia, en Sao Paulo, como pago por presuntos favores políticos, echó por tierra ayer acusaciones contra el ex presidente brasileño.

El ministerio público federal fue favorable a la solicitud de autorización del empresario Fernando Bittar, quien es el dueño del inmueble, para venderlo.

Tal aprobación refuerza los argumentos presentados por la defensa del ex mandatario de que no tiene nada que ver con la posesión, como argumentan los fiscales de la operación anticorrupción Lava Jato.

El portal Brasil 247 indica que el proceso contra el ex dirigente izquierdista, "sin pruebas y sin crimen, produce anomalías jurídicas".

Lula fue condenado a 12 años y 11 meses de cárcel por corrupción pasiva, activa y lavado de dinero, sin haber probado ninguna acusación. El proceso ahora está en el tribunal federal de la cuarta región para juicio en segunda instancia.

El sitio de noticia señala que la condena fue dictada por la juez Gabriela Hardt, en una "sentencia inmoral por ser una literal copia y pega" de las acusaciones del caso del departamento de Guarujá, con extractos del fallo emitido por el cuestionado ex juez Sérgio Moro, incluidas las inconsistencias.

Durante el juicio, Lula nunca negó que frecuentaba el inmueble de sus amigos.

Pero los fiscales alegan que el ex gobernante era el dueño oficial y fue beneficiado por supuestas reparaciones realizadas por la empresa Odebrecht en el inmueble.

Dicha constructora brasileña está envuelta en una ola de escándalos por corrupción en casi toda América Latina.

La anomalía está justamente en el hecho de que Lula no es el dueño de la propiedad, sino Bittar, conforme el ministerio público reconoce al aceptar su pedido de venta.

Por otra parte, Lula, quien ayer cumplio 416 días en prisión, envió una carta al Salón del Libro Político en Sao Paulo. "Leer es un acto político. No es casualidad que nuestros adversarios, al mismo tiempo que intentan criminalizar la política e impedir toda forma de activismo, atacan con tanto odio el saber, el conocimiento. Quieren más armas y menos libros", escribió Lula en la misiva leída por el actor Sérgio Mamberti.

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Miércoles, 01 Mayo 2019 06:44

Nuevo intento de golpe de Estado

Nuevo intento de golpe de Estado

La operación de desestabilización desatada en la madrugada por Juan Guaidó, el liberado Leopoldo López y un grupo de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no logró el objetivo de propagarse entre cuarteles.

El tiempo ha vuelto a acelerarse en Venezuela. Nuevamente, luego de semanas de una calma tensa, la derecha volvió a intentar un desenlace en su intento de derrocar a Nicolás Maduro. Esta vez fue a través de una acción militar que se inició a las 4 de la madrugada en la base militar de La Carlota, la principal de Caracas. Allí se registró una acción encabezada por un grupo de aproximadamente cien integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) perteneciente al cuerpo de la Guardia Nacional Bolivariana.


El hecho en la base militar fue controlado en horas de la mañana. El punto principal fue la aparición en ese sitio de Juan Guaidó junto a Leopoldo López, el dirigente del partido -Voluntad Popular -al que pertenece Guaidó- que escapó de su prisión domiciliaria. Guaidó afirmó en un video publicado a través de sus redes sociales que se trataba de la fase definitiva de lo que ha denominado la “operación libertad”, puesta en marcha desde el mes de abril. En su llamado afirmó contar con el respaldo de la Fanb y llamó a tomar las calles.


La acción golpista contó con el respaldo público internacional del gobierno norteamericano, a través de su vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado Mike Pompeo, del presidente de Colombia Iván Duque, del gobierno de argentina a través del canciller Jorge Faurie, el secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, entre otros. El gobierno de España por su parte rechazó el intento violento: “Debe quedar claro que España no respalda ningún golpe militar”.
Con el paso de la mañana el foco de concentración de las operaciones golpistas se desplazó de la base militar -donde lograron derribar una reja pero no ingresar- al distribuidor de Altamira, donde se reunió una parte de los militares alzados con tanquetas robadas, dirigentes de la oposición como Guaidó y María Corina Machado, grupos de confrontación callejera de la derecha, así como manifestantes a favor del golpe de Estado.


“La mayoría de los objetivos que acudieron al distribuidor iban engañados. Esto es un acto cobarde, terrorista y un intento de golpe de Estado de una magnitud muy pequeña (…) el 80 por ciento de los efectivos que acudieron a este llamado fueron engañados”, afirmó Padrino López en un pronunciamiento de la Fanb al mediodía. “Hacemos responsables de todo derramamiento de sangre a la dirigencia fascista, antipatriótica”, afirmó Padrino López.


El presidente Maduro por su parte afirmó: “He conversado con los comandantes de todas las REDI -región de defensa integral- y ZODI –zona de defensa integral- del país, quienes me han manifestado su total lealtad al pueblo, a la constitución y a la patria”. La versión de Guaidó afirmando contar con el respaldo de la Fanb se evidenció falsa.


La operación desatada en la madrugada no logró entonces uno de sus objetivos que era el de propagarse entre cuarteles para construir una escalada hacia el centro del poder. En cuanto al efecto mediático el plan fue logrado, así como la creación de un nuevo escenario de violencia, desestabilización, y construcción de un nudo crítico en Altamira, con el plan de poder crecerlo y extenderlo por varios puntos de la ciudad y el país. Esto último no ha sucedido, y Caracas, así como los diferentes estados del país, presenta una tranquilidad con mucha tensión. En cuanto al chavismo, se encuentro movilizado frente al Palacio de Miraflores.


Ya se han presentado acciones violentas, como la que denunciada por Padrino López: “Denuncio la violenta agresión de la cual fue víctima el coronel Yerzon Jimenez Baez, jefe de operaciones del CZGNB-43, herido de bala a la altura del cuello en la autopista Francisco Fajarado. Al momento ingresando en el quirófano”. A su vez, fue registrado un hecho todavía no aclarado, donde una tanqueta atropelló a unos manifestantes.


La derecha desde Altamira mostró signos de recuperar capacidad de beligerancia a la vez que desorientación ante un cuadro acelerado pero sin fuerza real para objetivos mayores: Guaidó convocó a movilizar hacia el oeste, es decir hacia el centro político, para luego retroceder e insistir con el llamado a movilización ya previsto para mañana primero de mayo. En cuanto al apoyo real en las calles este no ha logrado masificarse como contaban dentro de su plan de escalada. Se espera, en ese contexto, que se den acciones violentas, como lo muestra la quema de un autobús en las cercanías de Altamira, y la decisión de no retirarse de las calles.


Este cuadro de río revuelto con armas y disparos es un escenario buscado por la derecha, como parte del plan de escalada de la confrontación para buscar el quiebre de la relación de fuerzas, o lograr una mayor capacidad de sensación de victoria en un momento de dificultad de mantener la expectativa generada por Guaidó. El apoyo directo de EEUU pone sello a la acción. Varios países se han pronunciado en contra del intento de golpe de Estado y a favor del respaldo a la democracia y el diálogo, como los gobiernos de Bolivia, Rusia e Irán.


 Casi cuatro meses sin tregua

Venezuela: cronología de la crisis

 

Venezuela vive horas de tensión tras el nuevo intento de golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro, y en medio de una crisis que se profundiza. Estos son los hechos más relevantes desde que Juan Guaidó se proclamó el 23 de enero presidente interino de Venezuela.


23 de enero: Juan Guaidó se autojuramenta, luego de que el Congreso declarara "usurpador" a Maduro tras iniciar el 10 de enero un segundo mandato desconocido por la oposición. Donald Trump reconoce inmediatamente a Guaidó, por lo que Maduro rompe relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Washington le siguen Canadá y varios países latinoamericanos, nucleados en el Grupo de Lima.


Rusia, China, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Turquía apoyan a Maduro.


24 de enero: La Fuerza Armada renueva su apoyo a Maduro. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, denuncia un "golpe de Estado" en marcha, alentado por Washington.


25 de enero: Maduro se dice dispuesto a encontrarse con Guaidó, quien rechaza un "falso diálogo".


26 de enero: En el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos llama a todos los países a apoyar a Guaidó. Rusia y China bloquean proyecto estadounidense en apoyo al Parlamento opositor. El agregado militar de Venezuela en Washington, José Luis Silva, desconoce a Maduro. La oposición parlamentaria tramita una amnistía para funcionarios civiles y militares que desconozcan a Maduro.


28 de enero: Estados Unidos sanciona a la petrolera estatal PDVSA y da a Guaidó el control de activos y cuentas venezolanas en ese país.


29 de enero: El Tribunal Supremo de Justicia prohíbe a Guaidó salir del país y congela sus cuentas, en investigación por "usurpar" funciones de Maduro. Washington advierte contra cualquier "daño" al opositor.


1 de febrero: EEUU reitera que "todas las opciones están sobre la mesa" para "restaurar la democracia", y prohíbe a entidades extranjeras que comercian con PDVSA utilizar el sistema financiero estadounidense desde el 28 de abril.


2 de febrero: Opositores y oficialistas marchan en Caracas. El general de la aviación Francisco Yáñez desconoce a Maduro, el militar de más alto rango en hacerlo.


4 de febrero: Una veintena de países europeos reconoce a Guaidó como presidente, tras un ultimátum a Maduro para que convocara a elecciones.


6 de febrero: John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de Trump, anuncia que Washington eximiría de sanciones a militares que reconozcan a Guaidó.


7 de febrero: Medicinas y alimentos enviados por Estados Unidos llegan a Cúcuta, Colombia, en la frontera. Maduro acusa a Washington de usar la ayuda humanitario como "excusa" para una invasión militar.


12 de febrero: Guaidó anuncia que el 23 de febrero entrará la ayuda humanitaria. Días después, Maduro cierra tráfico aéreo y marítimo con Curazao y la frontera terrestre con Brasil, donde también se almacena ayuda.


22 de febrero: Concierto en Cúcuta organizado por el multimillonario Richard Branson. Guaidó aparece sorpresivamente, junto a presidentes de Colombia, Chile y Paraguay, desafiando la prohibición de salida del país. Del lado venezolano se realiza otro evento musical. Maduro ordena cerrar la frontera con Colombia por Táchira.


23 de febrero: Disturbios en fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil: Un grupo de jóvenes opositores queman dos camiones, pretendiendo responsabilizar a la Guardia Nacional Bolivariana, según constató el diario The New York Times. Venezuela rompe relaciones con Colombia. Guaidó pide a la comunidad internacional considerar "todas las cartas".


25 de febrero: Guaidó participa en Bogotá en reunión del Grupo de Lima, que descarta el "uso de la fuerza". Después, parte en gira por Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador.


28 de febrero: Rusia y China vetan proyecto estadounidense en la ONU que buscaba elecciones "justas". Contrapropuesta de Moscú también naufraga.


1 de marzo: Estados Unidos sanciona a seis altos funcionarios de seguridad y revoca visas de 49 allegados a Maduro. Luego suma a otras 77 personas.


4 de marzo: Guaidó regresa a Venezuela apoyado por manifestación de seguidores.


7 de marzo: El peor apagón en Venezuela afecta a 23 de 24 estados, y a Caracas. Maduro denuncia sabotaje para desestabilizarlo.


16 de abril: Cruz Roja comienza distribución de ayuda humanitaria, tras autorización de Maduro.


17 de abril: Estados Unidos impone sanciones contra el Banco Central de Venezuela.


19 de abril: Guaidó convoca a una marcha en Venezuela el 1° de mayo, para exigir "el cese definitivo de la usurpación".


26 de abril: Estados Unidos impone sanciones financieras a Jorge Arreaza. Rusia pide "poner fin a la política del chantaje" en defensa de Maduro.


28 de abril: Entran en vigor sanciones estadounidenses que prohíben compra de crudo a PDVSA.


30 de abril: Un grupo de militares se alza contra el gobierno. Guaidó llama a tomar las calles hasta lograr la caída de Maduro, quien denuncia un intento de golpe de Estado.

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Jueves, 14 Marzo 2019 06:08

Investigan la causa del apagón

Investigan la causa del apagón

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, exigió ayuda a la ONU así como a sus países aliados Cuba, China, Irán y Rusia para investigar el presunto ciberataque que causó un masivo apagón en el país el jueves pasado y duró varios días. Por su parte, China respondió de inmediato y se puso a disposición del gobierno de Maduro para ofrecer ayuda y asistencia técnica. “Nombré una comisión de investigación especial del ciberataque y pedí la incorporación de especialistas internacionales. Voy a pedir el apoyo de la ONU, y además el apoyo, ya activo, de Rusia, China, Irán y Cuba”, dijo el mandatario en cadena nacional. 

Según explicó Maduro, al frente de la comisión estará la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien estará acompañada por el fiscal general, Tarek Saab, y científicos locales. “Vamos a desgranar para que ustedes sepan cómo fue el ataque, hemos descubierto muchas cosas, ya yo sé muchas cosas, solo puedo decir que se dirigió desde Houston y desde Chicago, desde dos ciudades de Estados Unidos”, denunció Maduro.


Ante su pedido a la ONU, la entidad internacional respondió ofreciendo ampliar su ayuda. Si bien una delegación de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, está trabajando desde el lunes en Venezuela en la investigación de delitos contra los derechos humanos, a partir de hoy se pondrán en contacto con funcionarios venezolanos para abordar las secuelas que dejó el apagón. La falla ocurrió en la central hidroeléctrica de Guri, la principal del país y responsable de abastecer de energía a cerca de 70 por ciento de Venezuela. Desde un principio, el Palacio de Miraflores responsabilizó a Estados Unidos y a la oposición local que no tardó en desentenderse del tema. En su alocución presidencial, Maduro explicó que la instalación fue atacada de manera cibernética, mientras que las líneas de transmisión padecieron sabotajes electromagnéticos y físicos mediante el uso de tecnologías que, aseguró, solo tiene Estados Unidos. En esta línea, ayer respaldó la decisión de la Fiscalía de abrir una investigación contra el jefe del Parlamento y autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó.

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Kalev Leetaru, columnista de Forbes.

11 marzo 2019 - Forbes, revista estadounidense especializada en negocios y finanzas, publicó este sábado en su página web un artículo mostrando que si es muy factible que el cerebro informático de la Central Hidroeléctrica del Guri, la principal planta generadora de energía de Venezuela, haya sido víctima de un ataque cibernético por parte de un gobierno extranjero, como el estadounidense, como causa principal de una falla eléctrica que afectó a todo el país.

El artículo es escrito por Kalev Leetaru, académico y emprendedor estadounidense con más de 20 años de experiencia en el mundo de Internet, egresado de la escuela Edmund A. Walsh de Servicio Exterior en la Universidad de Georgetown.


Leetaru inicia su artículo reseñando las afirmaciones del gobierno venezolano, de que las fallas que se presentan desde el pasado 7 de marzo pasado se deben a un ataque informático al sistema que controla la principal central hidroeléctrica del país. Aunque él cree que la causa de las fallas eléctricas pueden deberse más bien a falta de mantenimiento, sin embargo él también admite que "la idea de que un Estado nación extranjero manipule la red eléctrica de un adversario para forzar una transición gubernamental es muy real".


Indica Leetaru que, en un artículo previo en 2015, él exploró el concepto de "primer ataque cibernético", en el que los gobiernos utilizarían técnicas de guerra cibernética y otras formas de agresiones, con el fin de debilitar a un adversario antes de iniciar una invasión convencional, o con el fin de causar una transición en el gobierno de un país enemigo, y que ellos puedan negar haberlo causado.


Interrumpir el suministro de energía y agua, interrumpir los patrones de tráfico, ralentizar o bloquear el acceso a Internet, hacer que viviendas con instalaciones informáticas "inteligentes" se caoticen e incluso desencadenar fallas catastróficas en centrales nucleares de forma remota, son temas cada vez más discutidos entre miembros de la Seguridad Nacional estadounidense, como tácticas legítimas y legales para socavar un estado extranjero.


Al respecto, es necesario recordar que, en 2009, fue creado el Cibercomando o Comando Cibernético estadounidense, uno de los diez comandos unificados del Departamento de Defensa de ese país. El Cibercomando está muy relacionado con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y se especializa en ejecutar ataques cibernéticos contra enemigos de Estados Unidos, y defender al país de este tipo de ataques.


De hecho, Leetaru cita otro artículo escrito en 2015 por Aliya Sternstein para el portal Nextgov, titulado "Contratistas del Pentágono desarrollan armas cibernéticas letales", en el que la autora explica que el Cibercomando de Estados Unidos ejecutó ese año un proyecto de 460 millones de dólares para subcontratar el desarrollo de herramientas de software y "código fuente capaz de eliminar a adversarios". Esperaban desarrollar herramientas para crear "incendios cibernéticos" (ataques a redes informáticas) como parte de una misión militar.
En el artículo se explica que, por ejemplo, si se necesita que un avión vuele sobre una zona ocupada y ataque un blanco, se podría lanzar un ciberataque primero para tumbar la red de energía eléctrica que surte a dicha zona, con lo que "se habrán degradado las habilidades del enemigo" para defenderse.


El artículo plantea la controversia de que se usen este tipo de armas cibernéticas para causar muertes en el bando enemigo. "Cuando usamos el término ‘ciberguerra’, estoy pensando en eso, en un sentido de guerra. Entonces, sí, la guerra es violencia", explicó Bill Leigher, un almirante retirado que dirige la división de "soluciones cibernéticas" de Raytheon, uno de los contratistas de defensa militar más grandes de los Estados Unidos.


Por ello, Leetaru señala que, en el caso de Venezuela, "la idea de que un gobierno como los Estados Unidos interfiera de forma remota en su red eléctrica, es, en realidad bastante realista". Explica que las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia en el lugar,haciendo que sean ideales para ejecutar una operación que cause un efecto grave, pero que ellos puedan negar su participación.


"Dadas las preocupaciones, que desde hace mucho tiempo, tiene el gobierno estadounidense en torno al venezolano, es muy probable que Estados Unidos mantenga una profunda presencia en la infraestructura eléctrica del país, haciendo que sea relativamente sencillo interferir con sus operaciones. La muy desactualizada infraestructura de Internet y electricidad hace que sean pocos los obstáculos para estas operaciones, y hacen que sea relativamente fácil remover cualquier evidencia de que hubo una intervención extranjera", señala el artículo de Forbes.


"Las fallas masivas de energía eléctrica y conectividad de Internet, como la que Venezuela experimentó la semana pasada, son extraídas directamente del manual moderno de jugadas cibernéticas. Cortar la electricidad en las horas pico, asegurar el impacto máximo en la sociedad civil y causar un montón de imágenes post-apocalípticas atractivas para los medios de comunicación, encaja perfectamente como una operación psicológica tradicional que busca influir y causar cambios en un país".


"Hacer que una falla eléctrica ocurra en un momento de agitación social, de forma tal que deslegitime al gobierno actual justamente cuando un nuevo grupo se presenta como una alternativa lista para tomar el poder -dice Leetaru en referencia a Guaidó- es en realidad, una de las tácticas que se describen en mi artículo escrito en 2015".


Aunque el autor opina que las fallas eléctricas en Venezuela son comunes debido a problemas de mantenimiento y mala administración, señala que "esa es precisamente la razón por la que la guerra cibernética es tan poderosa como operación psicológica" para influir y causar cambios. "La mayoría de los países, incluidos los EE.UU., han expresado preocupaciones sobre sus redes de servicios públicos, cada vez más obsoletos y sobrecargados. Una planta de energía que falle debido a un equipo defectuoso o una línea de transmisión que falle por estar sobrecargada, es más probable que se les atribuya a mala administración que a un ciberataque desde otro país".


"Si una línea de transmisión eléctrica falla y provoca un incendio forestal gigantesco, de inmediato se achacará su culpa a falta de mantenimiento preventivo y no a un sabotaje extranjero deliberado", explica Leetaru.


"Las operaciones psicológicas de influencia están diseñadas para empujar silenciosamente a un país hacia un resultado particular. Las infraestructuras de servicios públicos antiguas y obsoletas son un vehículo perfecto para tales operaciones, ya que la culpa de las fallas de la red generalmente recae en los funcionarios del gobierno por no supervisar adecuadamente la infraestructura, incluso en aquellos casos cuando empresas privadas las mantienen o son responsables de las mismas. Los ataques cibernéticos contra las empresas de servicios públicos pueden alterar todas las facetas de la vida moderna y generar amplia repercusión en los medios, sinque el país iniciador pueda ser detectado y culpado, lo que las convierte en un arma casi perfecta".


Leetaru cree que la causa del apagón en Venezuela son los problemas de infraestructura del país, pero también dice que "es imposible descartar que Estados Unidos u otro país hayan realizado una intervención extranjera, ya sea deliberada o accidental", lo que "demuestra el increíble poder del uso de ciberataques para atacar a las empresas de servicios públicos. Dichas interrupciones pueden hacer que una población se vuelva rápidamente en contra de su gobierno y, al mismo tiempo, hace que sea casi imposible probar definitivamente la intervención extranjera".


"Al final, independientemente de lo que realmente sucedió la semana pasada en Venezuela, es probable que los ataques cibernéticos contra infraestructuras continúen creciendo como un arma de la guerra moderna".

Por: Albaciudad.org | Lunes, 11/03/2019 11:14 AM |

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