Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales

- El Gobierno de Evo Morales fue una revolución política antielitista: una sublevación no estaba en el horizonte de nadie e implica una contrerrevolución

- El líder visible es Luis Fernando Camacho, un empresario de 40 años que no participó en el proceso electoral y llegó al Palacio Quemado con una Biblia y una escolta policial

- Tras el derrocamiento del presidente, en la calle quemaban banderas indígenas y gritaban "echamos al comunismo"

 

Empecemos por el final (o por el final provisional de esta historia): durante las últimas horas de la noche del domingo, el líder cruceño Luis Fernando Camacho desfiló encima de un vehículo policial por las calles de La Paz, escoltado por policías amotinados y aupado por sectores de la población opositores a Evo Morales. Se escenificaba así una contrarrevolución cívica-policial que sacó del poder al presidente boliviano.

Morales se parapetó en su territorio, la región cocalera de El Chapare que lo vio nacer a la vida política y donde se refugió de los riesgos revanchistas. Es una parábola –al menos transitoria– en su vida política. De este modo, lo que comenzó como un movimiento en demanda de una segunda vuelta electoral tras la polémica y confusa elección del 20 de octubre, terminó con el jefe de las Fuerzas Armadas "sugiriendo" la renuncia del presidente.

Una sublevación contra Evo Morales no estaba en el horizonte de nadie. Pero en tres semanas, la oposición se ha movilizado con más firmeza que las bases "evistas", que tras casi 14 años en el poder han ido perdiendo potencia movilizadora mientras el Estado iba reemplazando a las organizaciones sociales como fuente de poder y burocratizando el apoyo al "proceso de cambio". Y en pocas horas, lo que fue el gobierno más fuerte del siglo XX en Bolivia pareció desmoronarse (hay varios exfuncionarios refugiados en embajadas). Ministros renunciaron denunciando que sus casas eran quemadas y los opositores mostraban a los tres muertos de los enfrentamientos entre grupos civiles como prenda de indignación frente a lo que llaman la "dictadura". Finalmente, el domingo Evo Morales y Álvaro García Linera renunciaron y denunciaron un golpe en marcha.

Denuncio ante el mundo y pueblo boliviano que un oficial de la policía anunció públicamente que tiene instrucción de ejecutar una orden de aprehensión ilegal en contra de mi persona; asimismo, grupos violentos asaltaron mi domicilio. Los golpistas destruyen el Estado de Derecho.

El Movimiento al Socialismo (MAS), formado en los años 90, fue siempre un partido profundamente campesino –más que indígena– y eso se trasladó en muchos sentidos al gobierno de Evo Morales. El apoyo urbano fue siempre condicionado –en 2005 una apuesta a un nuevo liderazgo "indígena" frente a la profunda crisis que vivía el país; luego porque Evo mantuvo una muy buena performance económica–, pero los intentos de Morales de permanecer en la presidencia –sumado a sustratos racistas de larga tradición y la sensación de exclusión del poder– alentaron a las clases medias urbanas a salir a la calle contra Morales.

 

Antielitismo, estatismo y clase media

 

Objetivamente hablando, el llamado "proceso de cambio" no favoreció a la clase media tradicional ni al estamento "blancoide" –como se suele denominar a los "blancos" en Bolivia–, y, en cambio, les quitó poder. La de Morales fue revolución política antielitista. Por esto chocó contra las élites políticas anteriores y las sustituyó por otras, más plebeyas e indígenas. Este hecho desvalorizó hasta hacer desaparecer el capital simbólico y educativo con que contaba la "clase burocrática" que existía antes del MAS. Entretanto, sus victorias electorales con más del 60% le permitieron copar todo el poder del Estado.

Morales pareció sellar una victoria de la política sobre la técnica. Si el neoliberalismo creía en el derecho de los "más capaces" a imponer sus visiones al conjunto, el "proceso de cambio" creía en el derecho de la Bolivia popular de imponerse sobre los "más capaces". Para actuar recurrió a la política (igualitarismo) y al reparto corporativo de cargos entre diversos movimientos sociales antes que a la técnica (elitismo). Por esta razón no llenó de manera meritocrática las vacantes dejadas por el repliegue de la burocracia neoliberal. Y tampoco recurrió sistemática y ampliamente a las universidades para proveerse de un capital cultural que, en cambio, consideraba prescindible. Esto agrió a la clase media, especialmente a su segmento académico-profesional, cuya expectativa máxima era lograr un claro reconocimiento social y económico de los saberes que posee.

Y finalmente, el MAS fue crecientemente estatista. El enfoque siempre estatista con que el Gobierno abordaba los problemas y necesidades que iban surgiendo en el país lo llevó a ignorar y a menudo a chocar con las pequeñas iniciativas privadas, esto es, con las iniciativas de la clase media. Por esta razón había roces entre el "proceso de cambio" y los sectores emprendedores no indígenas y no corporativos (los que sí se beneficiaban de los aspectos políticos del cambio e indignaban a los "clasemedieros"). Es cierto que existía un pacto de no agresión y de apoyo táctico entre el "proceso de cambio" y la alta burguesía o clase alta, pero este se fundaba en razones políticas antes que empresariales o económicas.

Por otra parte, varias medidas adoptadas por Evo Morales desestabilizaron la dotación de capitales étnicos, perjudicando a los blancos: si bien no hizo una reforma agraria, benefició a los pobres con la dotación de tierras fiscales; hubo una redistribución del capital económico –mediante infraestructuras y políticas sociales– en favor de sectores más indígenas y populares; la política educativa implementada por el Gobierno mejoró la dotación de capital simbólico a los indígenas y los mestizos, mediante la revaloración de su historia y su cultura pero, al mismo tiempo, el Gobierno hizo muy poco para elevar el nivel de la educación pública y, por tanto, para arrebatar el actual monopolio blanco de la educación (privada) de alta calidad. Así, las élites anteriores perdieron espacios en el Estado, vieron debilitados de sus capitales simbólicos y sus vías de influencia en el poder. En síntesis: el Club de Golf perdió cualquier relevancia como espacio de reproducción de poder y estatus.

Diversas encuestas ya mostraban la desconfianza de los sectores medios respecto al presidente. No por la gestión, que aprobaban, sino por la duración del dominio de la élite que Evo dirigía. Tal era la cuestión que importaba a la clase media, una cuestión que la persistencia en la meta reeleccionista de Morales hicieron imposible de resolver, precipitando a la clase media a la sedición. Y a esto se sumó que el "proceso de cambio" no debilitó los microdespotismos presentes en toda la estructura estatal boliviana. El uso de los empleados públicos en las campañas electorales y, más en general, en la política partidaria del MAS, debilitó el pluralismo ideológico entre los funcionarios incluso de menor rango.

Bolivia es un país casi genéticamente antirreeleccionista: ni Víctor Paz Estenssoro, conductor de la Revolución Nacional de 1952, logró dos periodos consecutivos. En parte esta tendencia parece una suerte de reflejo republicano desde abajo y en parte la necesidad de una mayor rotación del personal político. Y cuando alguien no se va limita el acceso de los "aspirantes". Todos los partidos populares que llegan al poder tienen el mismo problema: hay más militantes que cargos para repartir. El Estado es débil pero es una de las pocas vías de ascenso social.

Bolivia es también el paraíso de la lógica de las equivalencias de Laclau: apenas la situación se sale del carril y se ve débil al Estado todos se suman con sus demandas, indignaciones y frustraciones, que son siempre muchas dado que es un país pobre y con muchas carencias. Así también fue esta vez. Los motines policiales expresan enemistades de viejo cuño de sectores bajos con los mandos más altos, por temas de desigualdad económica y abusos de poder entre las "clases": sucedió en 2003, en el motín de 2012 y en el del fin de semana pasado.

Potosí, enfrentado con Evo desde hace años por sentir que desde la Colonia sus riquezas –ahora el litio– se esfuman y ellos siguen siendo siempre pobres, también se sumó a la rebelión. Y lo mismo pasó con sectores disidentes de todas las organizaciones sociales (cocaleros Yungas, ponchos rojos, mineros, transportistas). Esto se suma a una cultura corporativa que hace que las demandas de región o sector pesen más que las posiciones más universalistas, lo que habilita posibles alianzas inesperadas: en esta última asonada se aliaron Potosí y Santa Cruz, impensable durante las crisis de 2008, cuando Potosí fue un bastión "evista".

Un nuevo líder en la oposición

Después de varios años de impotencia política y electoral de la oposición tradicional –los viejos políticos como Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina o el propio Carlos Mesa– aparece un "liderazgo carismático" nuevo: el de Fernando Camacho. Este personaje desconocido hasta hace pocas semanas fuera de Santa Cruz se proyectó primero ocupando un vacío en la dirigencia cruceña, que desde su derrota frente a Evo en 2008 había pactado cierta paz. Aupado en una nueva fase de radicalización juvenil, el "macho Camacho", un empresario de 40 años, se erigió como líder del Comité Cívico de la región que agrupa a las fuerzas vivas con hegemonía empresaria y defiende los intereses regionalistas.

Y más recientemente, frente a la debilidad de la oposición, Camacho esgrimió una mezcla de Biblia y "pelotas" para enfrentar "al dictador". Primero escribió una carta de renuncia "para que Evo la firme"; luego fue a llevarla a La Paz y fue repelido por las movilizaciones oficialistas; pero volvió al día siguiente para finalmente entrar el domingo a un desierto Palacio Quemado –el viejo edificio del poder hoy trasladado a la Casa Grande del Pueblo– con su Biblia y su carta; allí se arrodilló en el piso para que "Dios vuelva al Palacio".

Camacho selló pactos con "ponchos rojos" aymaras disidentes, se fotografió con cholas y cocaleros anti-Evo y juró no ser racista y diferenciarse de la imagen de una Santa Cruz blanca y separatista ("Los cruceños somos blancos y hablamos inglés", había dicho alguna vez una Miss). Y, en una productiva estrategia, Camacho se alió con Marco Pumari, el presidente del Comité Cívico de Potosí, un hijo de minero que venía liderando la lucha en esa región contra el "ninguneo de Evo".

Así, el líder emergente e histriónico terminó siendo el artífice de la revuelta cívica-policial. Para ello desplazó al expresidente Carlos Mesa, segundo en las elecciones del 20 de octubre, quien al ritmo de la aceleración de los acontecimientos se radicalizó sin convicción ni grandes oportunidades de ser aceptado en el club más conservador por ser considerado un "tibio".

René Zavaleta decía que Bolivia era la Francia de Sudamérica: allí la política se daba en su sentido clásico, es decir, como revolución y contrarrevolución. Pero el país ha vivido más de una década de estabilidad, un periodo que puso en duda la vigencia del pensamiento de Zavaleta. En 2008, Evo Morales resolvió su pulso con las viejas élites neoliberales y regionalistas que se habían opuesto a su asunción al poder y comenzó su ciclo hegemónico: una década de crecimiento económico, de confianza del público en su porvenir, de aprobación mayoritaria de la gestión gubernamental; un mercado interno con grandes inversiones financiadas a partir de ingresos extraordinarios en un tiempo de altos precios de las exportaciones; y una mejora en el bienestar social.

Pero la rebelión ha vuelto y se ha articulado con un movimiento conservador y contrarrevolucionario. A diferencia de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003, Evo Morales no ha sacado al Ejército a la calle. Movilizó a los militantes del MAS, al tiempo que se expandió a través de las redes sociales y los medios la imagen de las "hordas masistas" –ya no se puede decir campesinas o indígenas–.

El informe de la OEA sobre el resultado electoral, alertando sobre alteraciones, minó la autoconfianza del oficialismo: perdió la calle y las redes al mismo tiempo. Esta auditoría, que podría haber pacificado la situación, fue rechazada por la oposición, que consideraba a Luis Almagro un aliado de Evo Morales por haber avalado su repostulación. La organización acaba de pronunciarse para rechazar "cualquier salida inconstitucional a la situación".

Una de las razones del insurreccionalismo es el caudillismo, esto es, la ausencia de instituciones políticas consolidadas. No existe más que una lógica inmediatista, de "suma cero": se gana o se pierde todo, pero nunca se busca acumular victorias y derrotas parciales con la vista puesta en el futuro. Evo Morales no superó esa cultura y por eso buscó seguir en su cargo: pero la oposición hasta ahora tampoco y emerge con otro "caudillo" de derecha como Camacho.

No sabemos qué futuro político le aguarda pero ya ha cumplido una "misión histórica": que las ciudades acaben con la excepción histórica de un gobierno campesino en el país. No casualmente tras el derrocamiento de Evo se quemaron Whipalas, bandera indígena transformada en una segunda bandera nacional bajo el gobierno del MAS. Y adicionalmente, sacar al nacionalismo de izquierda del poder: "echamos al comunismo", repetían los movilizados en las calles, algunos con Cristos y Biblias.

Bolivia no es solo el país de las insurrecciones, sino también de las refundaciones. Solo la idea de una "refundación" permite cohesionar las fuerzas que requieren las salidas insurreccionales y anular la influencia social y política de quienes perdieron. Por otro lado, una "refundación", y la "destrucción creativa" de instituciones estatales y políticas que le es consustancial, permiten una movilización de promesas y prebendas con la dimensión que los nuevos ganadores requieren para "ocupar" (aprovechar) verdaderamente el poder. Pero la paradoja es que el país cambia poco en cada refundación. Sobre todo en términos de cultura política.

Ahora el péndulo ha quedado del lado conservador, veremos si la fragmentada oposición a Evo Morales logra estructurar un nuevo bloque de poder. Pero las heridas étnicas y sociales del derrocamiento de Evo serán perdurables.

 

Por Pablo Stefanoni / Fernando Molina - Revista Anfibia  

12/11/2019 - 21:28h

Publicado enInternacional
 Despliegue policiaco en el sur de La Paz para contener a manifestantes partidarios de Evo Morales.Foto Ap

Voces disidentes en Washington denuncian "un golpe más en AL que es apoyado por EU"

 

Nueva York. El presidente Donald Trump festejó la "renuncia" de Evo Morales en Bolivia como un triunfo de la democracia y advirtió que es un mensaje para Nicaragua y Venezuela; su gobierno argumentó que lo ocurrido no fue una asonada, sino una expresión de "la voluntad del pueblo", pero voces disidentes de políticos nacionales y figuras públicas estadunidenses denunciaron lo que calificaron de un golpe más en América Latina apoyado por el régimen en Washington.

"Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir la libertad y a los militares bolivianos por cumplir su juramento de proteger no sólo a una persona, sino la Constitución de Bolivia", declaró Trump.

Agregó en la declaración por escrito, difundida por la Casa Blanca, que después de casi 14 años y el intento de ignorar la Constitución de su país, la renuncia de Morales "preserva la democracia y pavimenta el camino para que el pueblo boliviano sea escuchado".

Trump concluyó: "estos eventos envían una señal fuerte a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua, de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán. Ahora estamos un paso más cerca a un hemisferio occidental completamente democrático, próspero y libre".

El Departamento de Estado sub-rayó que lo ocurrido en Bolivia no fue un golpe de Estado, según explicó un alto funcionario de la dependencia en una teleconferencia con periodistas, sino que "el pueblo bolivariano se hartó de un gobierno que ignoraba su voluntad".

El alto funcionario subrayó que el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó que el proceso electoral fue marcado por "serias irregularidades" y recomendó nuevas elecciones, evaluación apoyada por Washington.

Indicó que Washington "trabajará con los bolivianos para establecer una democracia en su país", y apremió a todas las partes de descartar la violencia para proceder hacia la transición política con la participación de todos los partidos. Otro funcionario estadunidense comentó que espera que la legislatura logre nombrar un mandatorio interino este martes.

Insistió en que "no tenemos alguna preferencia entre los candidatos" y dijo que el Departamento de Estado no ha tenido "contacto directo" con ningún líder político boliviano desde el 20 de octubre. Al mismo tiempo que convocó la participación de todos los actores, con el vocabulario diplomático reiteró la posición de su jefe, el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien antes de la renuncia de Morales sugirió que "todo oficial del gobierno" implicado en la elección "fallida" no debería participar en nuevos comicios "para restaurar credibilidad al proceso".

Los medios estadunidenses y gran parte de la clase política rehuyeron calificar de "golpe" lo ocurrido en Bolivia. Incluso, el editorial del Washington Post ayer declaró que la "anarquía" y el "caos" en Bolivia era, a fin de cuentas, responsabilidad del "cada vez más autócrata" Morales.

Pero algunas voces disidentes de alto perfil nacional no evitaron la palabra que marca tanto la historia estadunidense en el hemisferio. El senador y candidato presidencial demócrata Bernie Sanders tuiteó: "estoy muy preocupado por lo que parece ser un golpe en Bolivia, donde los militares... intervinieron para remover a Evo Morales". La diputada y nueva estrella del ala progresista del Partido Demócrata, Alexandria Ocasio Cortez, tuiteó que lo sucedido en Bolivia "no es democracia, es un golpe de Estado". Su colega, la diputada Ilhan Omar, expresó lo mismo.

Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy and Research, comentó que lo ocurrido fue un golpe militar que no podría haber prosperado sin el apoyo de Washington y la OEA, junto con una narrativa de fraude electoral "sin presentar jamás ninguna evidencia" que "se repitió una y otra vez en los medios, con lo cual se aceptó como verdad". En entrevista con Democracy Now, Weisbrot afirmó: "es obvio", aun sin pruebas concretas, por ahora, que la CIA apoyó este golpe, al igual que lo hicieron en ese mismo país en 1952, 1964, 1970 y 1980.

Noam Chomsky, junto con el analista Viaje Prashad, ya habían alertado desde el sábado que en Bolivia se estaba gestando "un golpe de Estado". Señalaron, en declaración pública, que la promotora de la asonada es la oligarquía boliviana que "cuenta con el total apoyo del gobierno de Estados Unidos, que desde hace mucho tiempo está ansioso por expulsar a Evo Morales, y a su movimiento, del poder". Advierten que "por más de una década, el Centro de Operaciones de la embajada de Estados Unidos en La Paz ha expresado que tiene dos planes: el plan A, el golpe de Estado; el plan B, el asesinato de Morales. Se trata de una grave violación a la Carta de Naciones Unidas y a todas las obligaciones internacionales".

Publicado enInternacional
Se consumó el golpe en Bolivia: renunció Evo Morales

“Tengo la obligación de buscar la paz”, dijo el mandatario boliviano al anunciar que deja el gobierno para intentar frenar la escalada de violencia desatada por la derecha. Remarcó que su renuncia es "para que Mesa y Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales renunció a su cargo y se refugió en la localidad de Chimoré junto al vicepresidente Álvaro García Linera. Morales anunció su salida para evitar que siga la escalada de violencia desatada por la derecha contra funcionarios y militantes del Movimiento al Socialismo (MAS).

“Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”, dijo el presidente a través de la televisión, aludiendo a los líderes opositores que convocaron a violentas protestas en su contra, desatadas el día siguiente de los comicios del 20 de octubre. "Queremos preservar la vida de los bolivianos", remarcó Morales en una comunicación en la que confirmó las dimisiones.

Evo aseguró que su renuncia "no es ninguna traición" y convocó: "La lucha sigue. Somos pueblo". "Dejamos una nueva Bolivia en proceso de desarrollo. Le digo a las juventudes: sean humanos con los más humildes", añadió.

El recién dimitido presidente de Bolivia arremetió contra la misión de auditoría electoral de la OEA que detectó irregularidades en los comicios de octubre. "La comisión de la auditoria de la OEA ha tomado una decisión política" al exigir nuevos comicios en Bolivia, declaró Morales. "Algunos técnicos de la OEA están al servicio degrupos de poder", agregó.

"El golpe de Estado se ha consumado", expresó por su parte García LInera, quien también renunció. Agregó que cumplirán el grito de rebeldía del líder indígena Túpac Katari: "¡Volveremos y seremos millones!".

En medio de una nueva ola de violencia, ministros y funcionarios habían renunciado en bloque a sus cargos. Opositores que pedían la renuncia de Morales atacaron la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en Potosí, que tras lo ocurrido renunció a su cargo. El ministro de Minería, César Navarro, presentó igualmente su dimisión luego de que su casa, también en Potosí, fuera incendiada por un grupo de opositores. Le siguió la renuncia del ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez.

Un golpe de Estado con la Biblia en la mano
El líder regional opositor Luis Fernando Camacho entregó este domingo en la casa de gobierno de La Paz una carta de renuncia que pretendía que firme Evo Morales y una Biblia.

Acompañado por miles de personas, Camacho ingresó a la vieja casa de gobierno de la Plaza Murillo junto al dirigente cívico de Potosí, Marco Pumari.

Camacho, líder del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Pumari, y el abogado Eduardo León, se arrodillaron ante un enorme escudo boliviano en medio de un salón de la casa de gobierno, donde depositaron la carta y la Biblia, según una foto divulgada en las redes sociales.

 "No estoy yendo con las armas, voy con mi fe y mi esperanza; con una Biblia en la mano derecha y su carta de renuncia en mi mano izquierda", había adelantado en un masivo mitin el lunes pasado en la ciudad de Santa Cruz, feudo de la oposición. El ultraconservador Camacho ha repetido que quiere que "Dios vuelva a la casa de gobierno".

 

El Ejército y la Policía pidieron la renuncia de Evo Morales

 

Este domingo por la tarde, antes del anuncio de Morales, los jefes de las Fuerzas Armadas y de la Policía de Bolivia pidieron al mandatario que renuncie, en línea con el reclamo de los dirigentes opositores golpistas.

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, dijo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Williams Kaliman, ante la prensa.

“Nos sumamos al pedido del pueblo boliviano de sugerir al señor presidente Evo Morales que presente su renuncia para pacificar al pueblo de Bolivia", declaró por su parte el comandante general de la Policía, general Vladimir Yuri Calderón.

Morales había convocado este domingo a nuevas elecciones, tras una auditoría de la OEA que detectó "irregularidades" en los comicios, pero su anuncio no conformó a líderes opositores que volvieron a exigir su renuncia en medio de tensiones crecientes y ataques a casas de funcionarios.

Publicado enInternacional
Domingo, 10 Noviembre 2019 06:13

Un golpe de estado en marcha en Bolivia

Un golpe de estado en marcha en Bolivia

Evo Morales llamó a resistir la intentona y convocó a un diálogo con la oposición

Con la policía amotinada, las Fuerzas Armadas comunicaron que no intervendrán en las calles y llamaron a una "solución política". La oposición pide la renuncia de Evo Morales y rechaza cualquier salida electoral. Los sindicatos agrarios salieron a las calles del Alto a apoyar al presidente.

 

.La situación en Bolivia evolucionó rápidamente de un acuartelamiento policial en Cochabamba, el viernes, a una suerte de marcha sobre la capital el sábado, con la oposición llamando a la renuncia del presidente Evo Morales. El ejército se pronunció prescindente y pidió una solución política, mientras que finalmente los pobladores del Alto, en La Paz, tomaron las calles, se pronunciaron por Evo y avisaron que van a bloquear la llegada de policías rebeldes y de opositores. 

La mecha se encendió en Cochabamba, donde a las 18 del viernes se amotinó un cuartel de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) y en las horas sucesivas se levantaron delegaciones policiales de los departamentos de Chuquisaca, Beni, Tarija, Santa Cruz, Potosí y Oruro. En la tarde del sábado, se sumó la conmoción que causaron los policías encargados de la custodia del Palacio gubernamental, que por un rato abandonaron sus lugares para hacer una asamblea, aunque después volvieron a sus puestos.

El ministro de Defensa Javier Zavaleta aseveró que el levantamiento en Cochabamba era en realidad un acuartelamiento y que estaba prevista la remoción del jefe policial. Los amotinados plantearon motivos sectoriales como la nivelación de sus salarios y jubilaciones a las de las Fuerzas Armadas. También pidieron que se garantice su independencia política y confesaron la insidia generada por el cívico Luis Fernando Camacho respecto a la promesa de “una nivelación al cien por ciento del salario”. En este contexto, en Cochabamba, fueron incendiadas las sedes de las Seis Federaciones Cocaleras del Trópico y del MAS.

Las imágenes de sublevaciones en distintas partes del país, donde se ve claramente cómo los policías agitan consignas respecto al fraude y la renuncia de Morales, entremezclándose y siendo vivados por civiles que incluso van hasta los cuarteles militares a exigirles su “apoyo al pueblo”, dan cuenta del grado político del acuartelamiento policial. Uno de los ejemplos más notorios fue en Tarija, donde el jefe policial vivó ante las cámaras el cántico hit de las protestas: “¡Nadie se rinde!”.

Respecto a las Fuerzas Armadas, Zavaleta aseguró que “el presidente Evo Morales y nuestro Gobierno han dado una orden estricta a que bajo ninguna circunstancia va haber un acuartelamiento, ni ninguna operación en calles de ninguna ciudad. Por tanto, la situación de las Fuerzas Armadas en los nueve departamentos y todo el país es de normalidad”. Y sobre los policías amotinados apuntó a que confía que el comandante nacional, Yuri Calderón, haga “reflexionar a los policías que por alguna razón se han amotinado y estamos seguros que la Policía va a continuar cumpliendo su labor constitucional que es dar resguardo a la ciudadanía”.

Este sábado por la tarde, las Fuerzas Armadas se pronunciaron por primera vez desde que hace 20 días estalló el conflicto, después de las cuestionadas elecciones de septiembre. Lo hicieron para anunciar que "nunca se enfrentarán al pueblo boliviano" y pedir que en el ámbito político se encuentre una solución velando los intereses del país.

“Las Fuerzas Armadas, enmarcadas en la democracia y las leyes, garantizaremos la unión entre compatriotas, por lo que ratificamos que nunca nos enfrentaremos con el pueblo, a quien nos debemos y siempre velaremos por la paz, convivencia entre hermanos y el desarrollo de nuestra patria”, anunció el comandante de esa institución, Willams Kaliman. El anuncio se hizo en conferencia de prensa junto todo el Alto Mando, compuesto por el jefe de Estado Mayor del Comando en Jefe, el Inspector de las FFAA y los comandantes de las tres fuerzas.

El gobierno denuncia, los cívicos avanzan

El viernes por la noche la Cancillería boliviana hizo público un comunicado a la comunidad internacional dando cuenta del golpe de Estado. Este sábado, el presidente Morales, volvió a ser enfático al denunciar el golpe en marcha contra su gobierno, “contra los movimientos sociales y contra los más humildes”. Por eso llamó a una gran movilización pacífica en pos de la democracia y del voto popular y convocó a una mesa de diálogo con las cuatro fuerzas políticas que obtuvieron asambleístas en las elecciones.

En cuanto a la oposición, quienes concentran por estas horas la atención mediática son los dirigentes de los comités cívicos encabezados por Camacho --de Santa Cruz-- y Marco Pumari --de Potosí--, que continúan incentivando al cerco de La Paz a través de la llegada de grupos de choque desde distintos puntos del país para presionar aún más sobre plaza Murillo y la Casa Grande del Pueblo. Camacho volvió a acercar las posiciones con Carlos Mesa y pronunció el mensaje más explícito de golpismo al celebrar los amotinamientos y felicitar a los policías “por estar con su pueblo, ¡Dios los bendiga!” y pedir a los militares que se unan “para cumplir el compromiso con el pueblo”.

La crisis se prolonga y se profundiza, la fecha máxima --entre el martes y miércoles próximo-- para que la OEA dé las conclusiones de la auditoría de las elecciones parece una eternidad. El propio lunes se avizora como otro atolladero institucional y una vuelta de tuerca sobre la convulsión ante la decisión tomada por opositores al mando de Camacho de entregar formalmente y en conjunto la carta de renuncia a Morales, lo cual elevará aún más las tensiones. La ofensiva de Camacho parece destinada a lograr la salida de Morales antes de que se conozca el resultado de la auditoría de la OEA. Camacho ya rechazó cualquier salida electoral y ni siquiera reconocería el llamado a una segunda vuelta, como propuso la OEA al comienzo de la crisis.

Apenas tres semanas han transcurrido desde la victoria electoral del MAS, pero el gobierno tambalea, la democracia cruje y sólo sobra la incertidumbre. Pero algo está claro respecto a los motines policiales: otro eslabón se ha roto en el camino del golpe de Estado.

Producto de los acuartelamientos, el sábado hubo actos vandálicos y agresiones a funcionarios, periodistas y militantes del MAS en distintos puntos del país. Entre varios hechos, el gobernador de Oruro sufrió el incendio de su vivienda, trabajadores estatales del canal Bolivia TV y de Radio Patria Nueva denunciaron que fueron secuestrados y privados de su derecho al trabajo por grupos de choque de la oposición que cercaron el edificio, y la sede paceña de la Confederación Campesina (CSUTCB) fue invadida y atacada, delito que fue repudiado por el propio presidente Morales antes de reunirse con los dirigentes de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba.

Justamente la CSUTCB convocó a cercar La Paz para que el cívico Camacho abandone en 48 horas la ciudad, medida a la que se plegaron las federaciones vecinales y diversas organizaciones de El Alto. Con el respaldo de los alteños se plantea un escenario de mayor conflictividad, pero que puede ser un factor de alivio para el gobierno boliviano.

 


Informe preliminar de la OEA insta a repetir las elecciones en Bolivia

 

Rusia today

 

 

La Organización de los Estados Americanos (OEA) a través de un comunicado, publicado este 10 de noviembre en su sitio web, ha instado a anular los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre en Bolivia y convocar nuevos comicios ante la tensa situación que se vive en este país latinoamericano, después de la victoria del actual jefe del estado, Evo Morales, entre denuncias de fraude por parte de la oposición.

"Desde la Secretaría General de la OEA reiteramos la disposición para cooperar en la búsqueda de las soluciones democráticas para el país, es por ello, que en virtud de la gravedad de las denuncias y análisis respecto al proceso electoral, que me ha trasladado el equipo de auditores, nos cabe manifestar que la primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente, efectuándose la primera ronda tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral", reza el comunicado del secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro.

 

Publicado: 10 nov 2019 10:01 GMT

Publicado enInternacional
Sábado, 09 Noviembre 2019 06:39

Un siquiatra para los geopolíticos

Un siquiatra para los geopolíticos

Entre los numerosos exabruptos que se circulan estos días, de todos los colores y sinsentidos, algunos merecen ser destacados porque ilustran un tipo de pensamiento elitista. Ante la oleada de rebeliones, estallidos y levantamientos que está atravesando el continente, los gobiernos acusan siempre a sus enemigos por fomentarlos; la derecha a la izquierda y viceversa.

Unos y otros no pueden imaginar que la gente que se manifiesta lo hace por propia voluntad, que los pueblos no son marionetas cuyos hilos manejan los grandes países o los caudillos. Desestiman la autonomía, que existe, y sólo pueden ver la heteronomía, que también existe, pero que en modo alguno puede explicar las rebeliones en curso.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, culpa sin pruebas a Nicolás Maduro y al ex presidente Rafael Correa, por el levantamiento que durante 12 días sacudió al país. "Lo que ha sucedido en estos días en el Ecuador, no es una manifestación social de descontento y protesta frente a una decisión de gobierno, no. Los saqueos, el vandalismo y la violencia demuestran que aquí hay una intención política organizada para desestabilizar el gobierno", dijo Moreno (https://cnn.it/2C8Givm).

De ese modo cree que puede eludir los reales problemas del país, que han llevado a cientos de miles a las calles, con inusitada rabia, forzándolo a dar marcha atrás con su paquete del medidas inspiradas por el Fondo Monetario Internacional.

El inefable secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, denunció que existe un "patrón" de desestabilización que viene de Venezuela y de Cuba. "Las brisas del régimen bolivariano impulsadas por el madurismo y el régimen cubano traen violencia, saqueos, destrucción y un propósito político de atacar directamente el sistema democrático y tratar de forzar interrupciones en los mandatos constitucionales", dijo el 24 de octubre. (https://bit.ly/2pDRrlp).

El Departamento de Estado de Estados Unidos manifestó que hay claras señales de personas que están "aprovechando el debate" para "fomentar el conflicto" en los países sudamericanos, principalmente "mediante el uso y abuso de las redes sociales y de alborotadores", apuntando a Rusia y a sus aliados en la región (https://bit.ly/36rhOvt).

Desde el lado opuesto, el progresismo latinoamericano, se procede exactamente del mismo modo. El mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, acusa a Washington de inspirar las manifestaciones estudiantiles contra su gobierno y, de paso, acusa de "terroristas" a quienes se lanzaron a las calles contra su régimen (https://bit.ly/2PQCzef).

El gobierno de Vladimir Putin acusa en la misma dirección a Estados Unidos por desestabilizar a sus aliados en América Latina, denunciando "un nuevo modelo de injerencias de todo tipo en asuntos soberanos, intentos de golpes ilegítimos, cambios de régimen" (https://bit.ly/2WVXbmV).

"La crisis que atraviesa Bolivia por las denuncias de fraude en las elecciones" es atribuida por el gobierno de Evo Morales a Washington, actuando de modo simétrico a los demás gobiernos que acusan de sus problemas al imperio (https://bit.ly/2r9zLyB).

La lista es interminable y se puede incluso retrotraer a crisis anteriores. Creo que esta lógica tiene consecuencias nefastas para los pueblos. Es una pervivencia de la guerra fría, en la que toda acción popular era atribuida a una de las superpotencias, porque todo debilitamiento de un campo beneficiaba al otro. Si esta actitud tuvo escaso asidero durante la guerra fría, ahora no tiene el menor sentido.

En primer lugar, este pensamiento que antepone la geopolítica a la emancipación, permite aplastar pueblos, clases, géneros y generaciones porque su lucha es considerada como un obstáculo para resolver la "contradicción principal" (nocivo concepto de Mao), que sería la que enfrenta a las naciones con el imperialismo y a la clase obrera con la burguesía.

En segundo lugar, revela profunda incomprensión de las nuevas realidades de los pueblos. La emergencia de los pueblos originarios y del movimiento feminista deslegitima el colonialismo y el patriarcado y le da vuelos autónomos a los sectores populares.

La negativa de los pueblos ecuatorianos a dejarse utilizar por el gobierno de Lenín Moreno o por el ex presidente Rafael Correa, habla de esta nueva manera de pararse en el mundo. Se niegan a que algunos de los bandos políticos se beneficien de sus luchas, lo que revela madurez y aprendizajes.

En Chile las mujeres están realizando sus propios cabildos, porque buscan "una profunda transformación económica, social, política y cultural" que no puede contenerse en un cambio de gobierno, ni siquiera en una asamblea constituyente, porque "en un momento de crisis política, a las mujeres y disidencias sexuales nos asalta el miedo fundado de que vuelvan a dejarnos fuera" (https://bit.ly/34ByzCa).

Observamos una lucha por debajo de la lucha, el intento de cada pueblo y cada sector de la sociedad de hablar por sí, sin mediadores ni representantes.

Publicado enPolítica
Crisis en Bolivia: Las mujeres marcharon contra el racismo

La Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa encabezó una gran marcha en Cochabamba contra el odio y el racismo frente a los golpistas "que arremeten la dignidad de las mujeres". Manifestantes a favor y en contra de Morales chocaron en el área de las oficinas gubernamentales.

 

Desde el 20 de octubre, en ciudades como La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, se registran agresiones de opositores contra mujeres de pollera y de rasgos indígenas. Ya durante la semana pasada, la Alianza de Organizaciones Sociales de Mujeres por la Revolución Democrática y Cultural, conformada por mujeres de organizaciones sociales, obreras, campesinas, indígenas, quechuas, guaraníes, servidoras públicas, estudiantes, luchadoras sociales de larga trayectoria, entre otras, repudió los hechos de discriminación y violencia.

Uno de los más brutales episodios de intolerancia lo padeció, de parte de dirigentes cívicos de Santa Cruz, la gremialista Paola Aguilar Serrudo, quien denunció secuestro, torturas y lesiones graves ante el Comité Nacional de Lucha contra el Racismo y toda forma de Discriminación. Las denuncias de este tipo estructuran la movilización de mujeres y se complementan con el perdido del cese del paro cívico, ya que son ellas y sus familias quienes más se perjudican ante el debilitamiento de la economía informal.

La carta de la violencia

Finalmente, y como era previsible, la violencia latente estalló anoche en la ciudad de La Paz. Las escaramuzas y choques no han faltado durante las más de dos semanas de protestas contra el resultado de las elecciones del 20 de octubre, pero ahora se confirmó lo que desde finales de la semana pasada circulaba como rumor: grupos de universitarios de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) -la mayor del país-, que responden al cuestionado rector saliente Waldo Albarracín, articularían con integrantes de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) para escalar tácticas y logística en los enfrentamientos en las calles paceñas, sobre todo en el área de plaza Murillo, donde se concentran ministerios, la Asamblea Legislativa y el Palacio de Gobierno -Casa Grande del Pueblo-, custodiados por cientos de miembros de las organizaciones sociales y militantes del Movimiento Al Socialismo.

Hubo choques de todo tipo: entre quienes exigen la renuncia del presidente Morales y quienes lo defienden y, cerca de la medianoche, entre estudiantes y policías. Hubo fuego, piedrazos, golpes y detonaciones de dinamita, la Policía utilizó un carro antidisturbios y agentes químicos. El saldo fue de al menos ocho heridos, -seis universitarios, un comunario de Oruro y un médico, estos últimos con traumatismos cerebrales-, y varios detenidos.

José Antonio Barrenechea, comandante Departamental de la Policía de La Paz, reportó que las detenciones fueron "por ataques violentos y tenencia de explosivos y objetos contundentes". "Nos encontramos con personas contrarias a la pacificación que atacaron con piedras, explosivos y objetos contundentes a nuestro personal", explicó a la agencia estatal ABI. Tras tres horas de operativos, la Policía retomó el control de la zona, pero los universitarios se replegaron a bloquear en inmediaciones de la UMSA, corte que continúa hasta hoy junto a otras áreas clave del centro de la ciudad.

Albarracín, que durante los primeros días de la convulsión incitó a la guerra civil, había advertido horas antes en el canal universitario que sacaría por la violencia a los 'Ponchos Rojos' -campesinos de La Paz que respaldan a Evo Morales- si ingresaban a las dependencias de la UMSA. "Al momento que quieran dar un paso dentro de la universidad, los vamos a sacar. Así que ni se atrevan", amenazó. A su vez, informes policiales revelaron que el rector autorizó el uso de espacios de la institución pública para que los jóvenes escondieran escudos, máscaras, explosivos y otros elementos de ataque.

Tampoco se descarta que otro detonante de la violencia haya sido la tan mentada carta de renuncia escrita por el cívico cruceño Luis Fernando Camacho, que en horas de la tarde empezó a circular bajo réplicas en distintos nudos de conflicto, así por ejemplo la ostentaban los estudiantes a modo de trofeo o la quemaban los campesinos en señal de repudio.

La misiva llegó incluso a Londres, donde residentes bolivianos increparon a Luis Almagro, titular de la Organización de Estados Americanos -organismo a cargo de la auditoría del escrutinio que determinó la victoria del MAS en primera vuelta-, y le dieron el extorsivo mandato que Camacho no pudo llevar firmado a Santa Cruz ante un pueblo que iba a esperarlo de rodillas, según prometió en el cabildo del día lunes.

Fiel a su estilo de equilibrista algo tendencioso, Almagro tuiteó que "las protestas por la misión de la auditoría me hacen reafirmar la convicción que la misma debe continuar su trabajo. El pueblo de Bolivia merece toda la certeza técnica, jurídica y política, más necesarias que nunca".

Guerra a la economía

Por estas horas el país está semibloqueado debido al cambio de estrategia, que ha pasado de los cortes urbanos a la toma de instituciones. Aún persisten piquetes en algunas rutas interdepartamentales y se suma la medida del sector del transporte de carga pesada, que bloquea pasos internacionales, con lo cual la economía boliviana ya acusa el golpe de más de dos semanas de paro cívico.

El ministro de Economía, Luis Arce, informó que el daño económico a nivel país alcanzó los 167 millones de dólares -a un ritmo diario de 12 millones- y señaló que el efecto negativo será mayor en el Producto Interno Bruto (PIB) con el anuncio de toma de instituciones públicas y el cierre de fronteras, como sucede con el Servicio de Impuestos Nacionales o la Aduana Nacional, cuyos ingresos están paralizados.

"Estas medidas que ha tomado el Comité Cívico tendrán consecuencias para los municipios, para las gobernaciones y para las universidades públicas que reciben recursos de la coparticipación", advirtió Arce e indicó que uno de los sectores más perjudicados es el industrial, "que poco a poco se va quedando sin insumos para operar".

Otro efecto no deseado de los bloqueos, y que perjudica a decenas de miles de beneficiarios, es la suspensión provisoria de los pagos de la Renta Dignidad -para adultos mayores, "quizás el único sustento periódico que reciben nuestros abuelitos"- y el Bono Juancito Pinto -para escolares-, dado que la toma de instituciones, cuyo ordenamiento realizó Fernando Camacho este lunes, también contempla a las entidades bancarias, afectando a su seguridad y a la de la población. "Eso se paga en oficinas del Banco Unión, que han sido tomadas, y del Senasir -Servicio Nacional del Sistema de Reparto-, varias de cuyas agencias han sido también tomadas por el comité cívico. Estamos dejando de pagar pensiones", comunicó el ministro.

Industrialización en suspenso

Además de los trastornos ocasionados a una población y a una economía cada vez más cautivas por las medidas extorsivas de la oposición, otro golpe fuerte al desarrollo del país se produjo en este contexto y tiene que ver con la industrialización del litio, o mejor dicho con su interrupción.

Luego de presiones que comenzaron las semanas previas a los comicios, el Comité Cívico Potosinista (COMCIPO) logró que el gobierno derogara el decreto que disponía la creación de la empresa mixta YLB-ACISA, que integraba a Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y la empresa alemana ACI Systems Gmbh, que ya había garantizado 1.300 millones de inversión en plantas industriales en el salar de Uyuni para alcanzar un volumen de producción de hasta 65 mil toneladas anuales, con lo cual Bolivia se ponía a la par de las megaempresas chilenas y de capitales trasnacionales.

El proyecto contemplaba la producción de hidróxido de litio y de baterías de ion litio a escala industrial para exportar a distintos mercados, principalmente el alemán. Según el portal digital Primera Línea, COMCIPO está asesorado por Juan Carlos Zuleta, funcionario del gobierno de Chile. Hoy, en declaraciones a medios de comunicación, el dirigente de COMCIPO, Marco Pumari, llamó a la sociedad a "presionar en la Casa de Gobierno" y pidió que las protestas se trasladen de los departamentos a La Paz. 

Publicado enInternacional
Martes, 29 Octubre 2019 06:32

Bolivia sitiada por los paros 

Corte de calle en un puente del centro de La Paz Imagen: EFE

Gran parte de la población que no participa de las medidas es rehén de los paros, imposibilitada de asistir al trabajo y a la escuela. 

Las principales ciudades amanecieron paralizadas por bloqueos y una huelga nacional en contra del resultado de las elecciones que determinaron un nuevo mandato presidencial de Evo Morales. El vicepresidente Alvaro García Linera anunció que ya se trabaja en cómo se implementará la auditoría de los votos que es respaldada por la ONU.

La convocatoria al paro fue realizada por sectores que por estos días se congregan en la "Coordinadora Nacional de la Democracia" -CONADE-, recientemente formada por políticos varios y los llamados "comités pro cívicos", que desde hace años congregan a los más acérrimos opositores al gobierno del Movimiento Al Socialismo. En conferencia de prensa brindada esta mañana,  García Linera tildó a la CONADE como "la mayor conspiración contra el voto de los bolivianos".

Desde las cinco de la mañana el "paro cívico" se manifiestó a través de bloqueos en las principales rutas del país y en cientos de esquinas estratégicas de ciudades como La Paz y Santa Cruz. Como si fuera una parábola de la lucha de clases, los actuales bloqueos abrevan en las medidas de fuerza que realizaban en los '70, '80 y '90 mineros, indígenas y cocaleros en una Bolivia hundida en la miseria y el saqueo. Resurgieron en años recientes como forma de protesta de sectores medios y altos en contra de Evo Morales en torno a la consigna "Bolivia dijo no" y consisten en piquetes de media docena de personas con cintas plásticas, palos y escombros en las esquinas.

Por las características geográficas del territorio boliviano, en las ciudades el transporte público utilizado masivamente son los minibuses, y cuando hay bloqueos no hay "minis", con lo cual puede decirse que gran parte de la población que no participa de las medidas es rehén de la situación, con cientos de miles de personas imposibilitadas de asistir a sus lugares de trabajo y niñas y niños sin poder ir a la escuela. También se perjudican el comercio y la actividad bancaria, que si bien están en funcionamiento, han disminuido su flujo.

Las protestas incorporaron desde el viernes pasado la realización de cacerolazos a partir de las 9 de la noche, aunque fueron menguando durante el fin de semana. Y se da por hecho que esta tarde retomen las manifestaciones en forma de revueltas que realizan principalmente grupos de jóvenes. Por otro lado, y en defensa del gobierno, se presume que será multitudinaria la movilización convocada para esta tarde en El Alto por los movimientos sociales, "una celebración festiva" según la calificó García Linera.

Luego de un fin de semana en que el clima político estuvo atravesado por denuncias cruzadas entre oficialismo y oposición, sin avances para destrabar la situación electoral que ha desencadenado la crisis política en el país, García Linera ofició como portavoz del gobierno en conferencia de prensa, denunció los intentos de golpe de Estado, condenó las medidas de fuerza y llamó a la sensatez de los opositores, quienes ya ni siquiera piden la realización de una segunda vuelta sino que van por la impugnación de la primera.

En primer lugar anunció la creación en las próximas 72 horas de una comisión de autoridades electorales para fijar cómo se auditará "el voto a voto" junto a funcionarios de la Organización de Estados Americanos y otros organismos, en base a "la voluntad del gobierno para que se transparente todo el proceso electoral". Luego se abocó a fustigar a la oposición, principalmente al expresidente y candidato que quedó en segundo lugar, Carlos Mesa, por ser el principal instigador local de la actual desestabilización y "el títere político" de "una confabulación perfecta", que la completarían Carlos Sánchez Berzaín -exfuncionario, responsable político de las masacres cometidas durante el gobierno de Sánchez de Lozada y prófugo de la justicia boliviana- y Branko Marinkovic -millonario empresario cruceño y agitador del separatismo y la violencia entre 2006 y 2008-, "el que pone la platita".

"Quien se opone a la auditoria es el señor Carlos Mesa, a qué le tiene miedo, por qué quien perdió las elecciones y denuncia fraude se opone a que se haga el recuento y que organismos internacionales vengan a auditar acta por acta?", cuestionó García Linera. También señaló que el objetivo de Mesa "es volver al voto censitario" y denunció que "pedir la renuncia del presidente Morales, desconocer el voto de las mayorías, incitar a disturbios, intimidar a periodistas, salir en camionetas en pesquisa de collas, quemar instituciones, mandar a apalear campesinos" son actos antidemocráticos. "Carlos Mesa es un mal perdedor que ha instruido desconocer la voluntad popular y está generando mucho sufrimiento a los trabajadores, los campesinos, las amas de casa, es el pueblo el que sufre la violencia", puntualizó.

Además repudió las incitaciones al golpe de Estado promovidas durante días pasados desde Miami por Sánchez Berzaín, a quien definió como "el asesino de El Alto y Warisata"; y de Branko Marinkovic, "el separatista del dinero", de quien evocó sus antecedentes en graves hechos ocurridos en Santa Cruz en 2008 y que planteó que "los obreros migrantes tenían que tramitar un pasaporte especial para trabajar en el Oriente". Ellos, junto "al asesino neoliberal" de Mesa, son quienes "pretenden prender fuego a Bolivia", apuntó el vicepresidente.

Publicado enInternacional
Rob Urie expone que la CIA está detrás del impeachment contra Donald Trump, lo cual tampoco es novedoso cuando se sabe que Soros libra una guerra contra el presidente.Foto Ap

Rob Urie, de Counterpunch, en su artículo el “I mpeachment de la CIA” (sic), además del control geoestratégico de los hidrocarburos (sic) de Ucrania, desmenuza la operatividad de las tres fases de los "golpes de Estado" de la CIA contra Trump (https://bit.ly/2o5K2KZ), acorralado por el espionaje del Deep State, que incluye al FBI (https://bit.ly/33abMg4).

Rob Urie se basa en la "fórmula del derrocamiento de la CIA", del libro del ex corresponsal del NYT, Stephen Kinzer: Todos los Hombres del Sha: El golpe de Estado de EU y las raíces del terror en Medio Oriente (https://amzn.to/2wsDgR5).

Stephen Kinzer expone que en 1953 la CIA y el Mi6 británico asestaron un golpe de Estado contra el primer ministro iraní Mossadegh, elegido democráticamente y cuyo pecado capital fue nacionalizar el petróleo.

El objetivo de las iniciales "siete hermanas" petroleras anglosajonas era controlar los hidrocarburos de Irán, colocando a su títere idóneo: el déspota Sha –más que llevar "democracia" y "libertad". ¡Ajá!

Las tres fases son: 1. “Colocar a un inimaginable horrendo villano –llamémosle comunismo; y alinear al líder/gobierno para ser expulsados conjuntamente”; 2. "Derrocar al líder y a su gobierno, mientras se manifiestan los pagados operadores jugando a los comunistas frente a la prensa de EU"; y 3. "Instalar un gobierno títere afín a los intereses de EU y declarar la victoria por la libertad (sic)".

Rob Urie recuerda a los desmemoriados que los “logros de la CIA incluyen la guerra de EU en Vietnam, que dejó cuatro millones de vietnamitas muertos, el "Irán-Contra" que tuvo a Oliver North operando un anillo de contrabando global de cocaína desde el sótano de la Casa Blanca para colectar dinero y financiar a las milicias de extrema derecha que aterrorizaron a Centroamérica en los ochenta, y la epidemia de crack que devastó las vecindades miserables en todo EU al inicio de los noventa” (https://bit.ly/2Znb5ml).

Rob Urie no expone nada nuevo sobre las hazañas macabras de la CIA cuando existen muchas peores.

Lo interesante subyace en que expone que la CIA se encuentra detrás del impeachment contra Trump, lo cual tampoco es novedoso cuando se sabe que el grupo de George Soros, adscrito a la CIA, libra una guerra sin cuartel contra el presidente, lo cual se subsume en la batalla global entre "globalistas" –la banca Rothschild/Soros– contra los "nacionalistas".

En “Occidente (Whatever that means)”, los globalistas han pasado a un feroz contrataque que tiene a la defensiva a los nacionalistas y a sus singulares fenotipos: Trump/Netanyahu/Bolsonaro/Boris Johnson (el primer británico), arrinconados y al borde de serios descalabros políticos.

Llama la atención la audaz voltereta del presidente galo Macron –anterior funcionario de la banca Rothschild– quien se transmutó de ferviente globalista a un muy creativo nacionalista europeo cuando diagnosticó el "fin de la hegemonía de Occidente" (https://bit.ly/2kyu367) –muy diferente a los nacionalismos economicistas y "evangelistas sionistas" de corte anglosajón (https://bit.ly/2oum0sN) –cuando maniobró un espectacular acercamiento con el nacionalismo de corte "espiritual ortodoxo" de Rusia y entiende los alcances de otros subtipos/fenotipos de nacionalismos ideológicos/teológicos redivivos de China e India (con su supremacismo hindú; https://bit.ly/2JZur8P).

No todos los nacionalismos se parecen e incluso pueden colisionar entre si, cuando entra en juego su idiosincrática geopolítica.

Es la geopolítica la que acerca al desglobalizado presidente galo Macron y su neonacionalismo que lo aleja de la variante nacionalista del eje anglosajón conformado por Trump y Boris Johnson, mientras lo acerca del nacionalismo ruso del zar Vlady Putin.

Al final del día, la globalización pudo operar en forma imperturbable gracias a la imperante unipolaridad que al momento de sufrir sus sonoros descalabros financieristas, dio pie a la multipolar resurrección de los nacionalismos multiformes en los cuatro rincones del planeta: desde Irán hasta México (con su neo-nacionalismo regionalizado) bajo el signo de los hidrocarburos.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalife

Publicado enInternacional
Guaidó, la narcopolítica y la invisibilización mediática

Dirigentes políticos, directivos de medios, periodistas y blogueros opositores quedaron en medio de una inquietante crisis tras la difusión viral de las fotografías y el video del autoproclamado presidente Juan Guaidó con dos peligrosos cabecillas de la banda narcoparamilitar colombiana Los Rastrojos, que lo escoltó en su ingreso a Colombia el 22 de febrero último, presuntamente por pedido del gobierno colombiano.

Guaidó, quien había asegurado no saber quiénes eran las personas con las que se estaba fotografiando fue duramente cuestionado por partidarios de la oposición, quienes dudan de su ingenuidad, sobre todo porque en las imágenes uno de los identificados como líder de la agrupación paramilitar porta un armamento en la cintura.

El Presidente Nicolás Maduro hizo referencia a los hechos del pasado 23 de febrero, momento en que Guaidó apareció en Colombia, pese a medidas cautelares que le prohibían salir de Venezuela. “Tremendo bandido, tremendo criminal, que ha elegido el gobierno de los Estados Unidos para ser el líder de la oposición. Tengo la seguridad de que fue Álvaro Uribe Vélez quien dio la orden a Los Rastrojos de prestar ayuda y seguridad a Juan Guaidó. Más temprano que tarde te llegará la justicia”, acotó.

Mientras El País titulaba “Las polémicas fotos de Juan Guaidó con Los Rastrojos en la frontera, el líder opositor colombiano Gustavo Petro señalaba que “si un senador de la República de Colombia estuviera en una foto así, sería de inmediato procesado por la Corte Suprema de Justicia”.

En las redes venezolanas, el filósofo e influencer opositor Erick Del Bufalo tuiteó que una persona con la apariencia del líder de Los Rastrojos debe tener “mínimo 10 muertos encima”. Francesco Manetto, corresponsal de El País español en Colombia, destacó que las fotos “son suficientes para levantar sospechas muy graves” sobre los posibles vínculos de Guaidó con grupos paramilitares y narcotraficantes.

Por supuesto que la mayor responsabilidad de la explicación de las fotos la tenía en este caso el empresario mediático Alberto Federico Ravell, en su condición de “ministro de información” de Guaidó.

Tras no hallar justificativo, optó por la excusa de la popularidad extrema de Guaidó, un tipo tan carismático que miles de personas pugnan por hacerse fotos con él, inclusive algunos delincuentes de alta estofa, como John Jairo Durán Contreras, apodado “el Costeño” o “el Menor” y Albeiro Lobo Quintero, alias “el Brother”.

Si las fotos podrían servir para explicar una ingenuidad de Guaidó, al sacarse selfies con “cualquiera”, el video no dejó ninguna duda, pues muestra el cruce del puente hacia Colombia rodeado exclusivamente por narcos y algunos de sus ayudantes.

Quizá ese verso de la ingenuidad es lo que la audiencia opositora quiere oír, dispuesta a aceptar hasta las historias más inverosímiles, siempre que refuercen las creencias y los puntos de vista cristalizados es la base sociológica del fenómeno de la posverdad que funciona, en este caso, a favor del liderazgo de la derecha, señala Clodovaldo Hernández.

Desde Bogotá, el seudoembajador de Guaidó Humberto Calderón Berti fue el encargado de dar la explicación, con aire de diplomático conservador del siglo pasado, acerca de que los grandes líderes no pueden solicitar antecedentes penales a todo aquel que quiera tomarse una foto.

Varias horas después y por orden de los laboratorios de comunicación, el propio Guaidó quiso pasar a la ofensiva al señalar que la gente no debe preguntarse por qué él se fotografió con los paracos, sino mediante qué conexiones criminales llegaron esas fotos a manos del gobierno venezolano.

Al esfuerzo por sacar a Guaidó del pantano se sumaron el presidente colombiano, Iván Duque, el expresidente Andrés Pastrana y otras figuras de la misma laya. El primero -a quien el escándalo lo involucra directamente ante evidencias de que su gobierno realizó una operación con esta banda criminal para trasladar a Guidó al lado colombiano -lo llamó héroe y titán, al margen de con quién aparezca en fotos; el segundo lanzó la tesis de que Guaidó le tendieron una trampa.

El escándalo de las fotos con los narcoparacos trató de ser invisibilizado por las agencias trasnacionales de noticias y las televisoras cartelizadas. Los medios colombianos usaron epítetos asépticos, descafeinados como “incómodas” o “polémicas” y un arsenal de presuntos y supuestos, que quieren invisibilizar la realidad, lo evidente.

Deliberadamente se oculta que las fotos fueron difundidas por Wilfredo Cañizares, un activista colombiano de derechos humanos que ya ha denunciado las actividades criminales de los Rastrojos, entre las que se incluyen las terribles casas de pique, lugares donde la organización delictiva descuartiza personas.

Los laboratorios de faknews trabajan en un escándalo alternativo que minimice o haga olvidar el de Guaidó.

Estas revelaciones confirman que los líderes de la derecha venezolana no sólo no experimentan ningún escrúpulo en conspirar contra su país con gobiernos extranjeros e instancias multilaterales completamente desprestigiadas, sino que además basan sus operaciones en una red de complicidad con grupos criminales y sus cabecillas confesos sin que les represente algún inconveniente ético la gravedad de los ilícitos perpetrados por éstos, señaló un editorial del diario mexicano La Jornada.

Queda pues demostrada por enésima ocasión la bancarrota moral de la derecha venezolana o, cuando menos, del sector de la derecha elegido por Estados Unidos y sus gobiernos satélite en la región para desestabilizar al gobierno legítimo de Venezuela e impulsar una salida violenta a la crisis que atraviesa la nación caribeña, añadió

Por Victoria Korn, periodista venezolana asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado enInternacional
Domingo, 15 Septiembre 2019 06:04

Un complot made in USA para voltear a Francisco

Los ricos ultraconservadores de EE.UU. se unieron para dañar al Papa. Imagen: AFP

Un círculo preciso que mueve los hilos y el dinero: los sectores ultraconservadores híper ricos de Estados Unidos. Y una víctima asediada: el Papa. 

“Para mi es un honor que los norteamericanos me ataquen”, dijo el Papa Francisco cuando el periodista francés Nicolas Senèze, corresponsal del diario católico La Croix en Roma, le entregó, en el avión que los llevaba a Mozambique, su investigación sobre el complot de los norteamericanos contra su papado: “Cómo América quiere cambiar de Papa” (Comment l’Amérique veut changer de pape, Bayard, 276 páginas). Los detalles de este complot, los nombres de los protagonistas y de los grupos a los que obedecen están ampliamente expuestos en estas páginas que detallan, desde el inicio, la mecánica de la hostilidad. El operativo tiene un nombre: The Red Hat Report: un lugar de origen: Estados Unidos. Un círculo preciso que mueve los hilos y el dinero: los sectores ultraconservadores híper ricos de Estados Unidos. Y una víctima asediada: el papa Francisco. Las piezas de este juego de calumnias y poder encajan en los intercisos del rompecabezas que los adversarios del sumo pontífice han ido armando en los últimos años. El golpe empezó a fomentarse en Washington, en el año 2018. El grupo de ultraconservadores se reunió en la capital norteamericana para fijar dos metas: dañar lo más posible la figura de Francisco y adelantarse a su sucesión eligiendo entre los posibles cardenales el más idóneo a sus intereses conservadores. The Red Hat Report es el nombre del informe que encargaron a ex policías y miembros del FBI, abogados, gabinetes especializados, periodistas y universitarios para estudiar la vida y las ideas de cada cardenal con el fin de destruir su carrera o, al contrario, beneficiarla para cuando llegue el momento oportuno. Y mientras llega ese momento, el grupo puso manos a la obra con la meta de llevar a cabo lo que Senèze llama “un golpe de Estado” contra el Papa Francisco.

Una mañana de 2017, Roma amaneció cubierta con afiches contra el Papa. Fue el primer acto de la ofensiva: el segundo y, sin dudas, el más espectacular, intervino en agosto de 2018 cuando, por primera vez en la historia del Vaticano, un cardenal hizo pública una carta exigiendo la renuncia del Papa. Se trata de Monseñor Carlo Maria Vigamo, ex nuncio del Vaticano en Estados Unidos. El corresponsal de La Croix en el Vaticano detalla la odisea maligna de este grupo de poder en su empeño por sacar del medio a un Papa cuyas posiciones contra el liberalismo, la pena de muerte, a favor de los inmigrados y su inédita defensa del medio ambiente a través de la encíclica Laudato engloba una corriente contraria a la de estos empresarios. Los complotistas poco tienen de santos: son adeptos a la teología de la prosperidad, poseen empresas ligadas a los seguros y hasta la explotación del Amazonas. Francisco es un clavo bajo sus pies y una cruz sobre sus ambiciones. Según Senèze, organizaciones caritativas como Los Caballeros de Colón (pesan 100 mil millones de dólares gracias a las compañías de seguro que administran), el banquero Frank Hanna, la red de medios Eternal World Television Network (EWTN), cuyo promotor y abogado, Timothy Busch, creó el Napa Institut con la intención de difundir “una visión conservadora y libre de la economía”, están entre los miembros más activos. Pero hay otros como Lagatus, o George Weigel y su ya fomoso think tank Ethics and Public Policy Center. En dialogo con Página/12,  Senèze desenvuelve la trama de un complot que, pese al poder de sus actores, no logró quebrar al Papa.

--Historia de novela, pero historia real: el Papa Francisco fue y es objeto de una de las campañas más densas que hayan existido contra un sumo pontífice.

---El Papa Francisco no sirve los intereses de este grupo de empresarios ultraconservadores y por ello decidieron, de alguna manera, licenciarlo. Actuaron igual que lo hubiese hecho el consejo de administración de una empresa cuando despide al director porque este no alcanzó los objetivos deseados. Esta gente cuenta con enormes recursos financieros pero, pese a ello, durante el mandato de Francisco no lograron influenciar su línea. Por ello se fueron acercando a las personas que, dentro de la Iglesia, estaban contra Francisco. Algunos, como Monseñor Vigamo, llegaron incluso hasta exigir públicamente su renuncia. Creo, de todas formas, que este grupo de ultraconservadores sobrevaluaron sus fuerzas. Monseñor Carlo Maria Vigamo, por ejemplo, sobrevaluó su influencia y no calculó la lealtad de las personas que, dentro del Vaticano, no estaban dispuestas a traicionar al Papa, incluso si muchas eran criticas con Francisco.

--El operativo The Red Hat Report tenía dos objetivos, uno ahora y otro más tarde.

--Efectivamente. Como no lograron derrocar al Papa, ahora preparan una nueva etapa. Francisco tiene 84 años y podemos pensar que estamos cerca del fin de su pontificado. Lo que están haciendo es preparar el próximo conclave. Para ello han invertido mucho dinero, han contratado a ex miembros del FBI para preparar dossiers sobre los cardenales que participarán en el cónclave para descartar aquellos que tienen la intención de continuar con las reformas que aplicó el Papa Francisco. El problema de esta geste es que, al menos por ahora, no cuenta con ningún candidato verosímil. No les será fácil. Sin embargo, lo que sí pueden hacer es dañar la credibilidad de los candidatos más reformistas y obtener de esa manera la elección de un candidato débil y manipulable para desmontar las reformas de Francisco. Cuentan para ello con un gran presupuesto. Creo profundamente que la mayoría de los católicos norteamericanos respaldan al Papa Francisco. Pero en Estados Unidos la cantidad no basta. A la cantidad hay que agregar el factor dólar.

--Estos grupos ya existían antes pero nunca habían actuado con tantas evidencias.

--Son empresarios con enormes medios a su disposición. Cada uno de ellos fue creando su grupo de reflexión dentro de la Iglesia, su escuela de teología, su universidad católica, su gabinete de abogados para defender la libertad religiosa. Es una nebulosa que funciona mediante una red de instituciones privadas y que ha llegado a dominar el catolicismo norteamericano. Son por ejemplo ellos quienes donaron mucho dinero a las diócesis norteamericanas que tuvieron que pagar enormes indemnizaciones luego de los casos de abuso sexual. Por eso pueden imponerles una dirección a las diócesis. Por ejemplo, Tim Busch está presente en todas las etapas de este montaje. Para proteger poderosos intereses económicos en el Amazonas, estos grupos pesan con toda su fuerza para desviar la atención y evitar así que se hable demasiado de ecología. Siempre tratan de distraer la atención en los debates fundamentales, por ejemplo, en los sínodos, e imponer sus puntos de vista, o sea, sus intereses.

--¿ Y cómo un grupo tan poderoso pudo dejar que Francisco fuese electo Papa ?

--No se dieron cuenta porque la elección de Francisco se llevó a cabo según otras necesidades: este Papa fue electo debido a la crisis en el seno de la curia y gracias a la voluntad de los obispos del mundo entero de sacar a la iglesia del debilitamiento creado por las malas combinaciones de la curia italiana. Bergoglio se impuso así para reformar la Iglesia. Pero su ideología choca con la visión que los católicos ultraconservadores de Estados Unidos tienen de la Iglesia. Hay, además, otro ingrediente propio al catolicismo norteamericano: un desprecio innato de los católicos blancos norteamericanos por los latinos. El sector WASC (White, Anglo-Saxon Catholic) menosprecia a los hispanos porque estos son pobres, no tuvieron éxito. Los WASC están muy influenciados por la teología de la prosperidad difundida por los evangelistas.

--¿Donald Trump juega en este patio?

--No creo que Trump tenga muchas convicciones propias. Es seguro que los escucha, pero quien tiene una cercanía con ellos es el vicepresidente, Mike Pence. Las confrontaciones son numerosas entre Washington y el Vaticano. El tema de la pena de muerte, la impugnación del Papa Francisco de un liberalismo fuera de control, etc, etc. El Papa, finalmente, ataca los fundamentos del poder económico de Estados Unidos.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Página 1 de 15