Desplome industrial: se ubicó en -6,8% en abril

La producción industrial en Colombia no levanta cabeza, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, al revelar que durante abril se registró un desplome que llegó al -6,8% frente al mismo mes de 2016, cuando el crecimiento de la producción fue de 9%.


Según la encuesta manufacturera, en este periodo siete de las 39 actividades industriales, registraron variaciones positivas en la producción real de la industria manufacturera.
Sobre estos resultados de la industria, el presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, consideró que “la economía está afectada, no tiene un buen crecimiento”, y dijo que “las alertas están prendidas y se deben buscar medidas de choque”.

El paro influyó


Para el presidente de Asopartes, Tulio Zuloaga, la situación de la producción manufacturera en el país es preocupante y los resultados que presentó el DANE se vieron afectados por el paro cívico de Buenaventura, donde fueron retenidas más de 37 mil toneladas de mercancías que afectaron a la industria nacional.
En el sector de autopartes, dijo que esta situación llevó a un aumento en el hurto de vehículos y a una baja en las ventas, fenómeno que se puede replicar en junio.
Dijo que el problema principal es que no hay política industrial, el sector está abandonado a su suerte, los TLC han acabado con la producción colombiana y no hay un freno al contrabando que afecta las ventas de la poca producción nacional que queda.

Las industrias que aportaron de forma negativa a la variación del sector fueron elaboración de bebidas con -13,4%, fabricación de productos minerales no metálicos con -9,8% y fabricación de vehículos automotores y sus motores con -42,8%.


Las principales variaciones positivas se registraron en coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles con una variación de 7,5%, fabricación de sustancias químicas básicas y sus productos con 11,0% y elaboración de productos de molinería, almidones y sus derivados con 10,9%.


Razones de la caída


Señala el DANE que el comportamiento en elaboración de bebidas se explica por los fenómenos climáticos que en lo corrido de 2017 han afectado el consumo y por tanto, la producción, en comparación con el mismo periodo en 2016, cuando el verano estimuló el consumo y la producción.


También mencionan las fuentes que en el mes de referencia se contaba con inventarios suficientes para satisfacer la demanda.


En el caso de productos minerales no metálicos, las fuentes explican que se debe a menores despachos en Antioquia, Atlántico y Bogotá.
De igual manera señalan que las lluvias fueron un hecho importante que afectó la dinámica del sector.


En relación con fabricación de Vehículos automotores y sus motores, las fuentes que reportan en esta actividad explican que en el mes de referencia se registra una reducción de los pedidos.


El crecimiento en coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles se explica, según las fuentes, porque el efecto del aumento de la capacidad instalada para refinación se mantiene.


De acuerdo con la entidad de estadística, el crecimiento en fabricación de sustancias químicas básicas y sus productos se debe al incremento de la demanda tanto del mercado interno como externo.


Las fuentes manifiestan que el crecimiento en Elaboración de productos de molinería, almidones y sus derivados se explica por la mayor disponibilidad de materia prima (arroz).
Las ventas


En abril de 2017 las ventas reales registraron una variación de -5,1% y el personal ocupado varió -1,1%. En abril de 2016 las variaciones de las ventas reales y el personal ocupado fueron 9,5% y 1,0% respectivamente.


Según lo informado por las fuentes, en abril de 2017 la producción real de la industria presentó reducción en varias de las actividades debido a la Semana Santa, puesto que el número de días hábiles fue inferior al de 2016, año en el cual la Semana Santa fue en marzo. Según informan las fuentes, en 2017 durante los días hábiles de Semana Santa, los establecimientos industriales programaron paradas en la producción para efectuar mantenimientos rutinarios. En abril de 2017 la variación anual de la producción de la industria manufacturera en la serie desestacionalizada fue 2,1%. En abril de 2016 la variación fue 3,2%.


Durante 2017


En los primeros cuatro meses de 2017 la producción real de la industria manufacturera presentó una variación de -1,5%, al compararse con el mismo periodo de 2016 cuando se registró una reforma que fue 5,8%, la más alta para este periodo en los últimos ocho años.


Entre enero y abril de 2017, diez de las 39 actividades industriales presentaron variaciones positivas en su producción real.


Las industrias que aportaron de forma positiva a la variación del sector fueron Coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles con una variación de 7,3%; Elaboración de aceites y grasas de origen vegetal y animal con 14,7%, y Fabricación de sustancias químicas básicas, y sus productos con 5,8%.


Las principales variaciones negativas se registraron en Elaboración de bebidas con -9,5%; Confección de prendas de vestir con -9,3%, y Fabricación de productos minerales no metálicos n.c.p. con -3,9%.


Entre enero y abril de 2017, las ventas reales presentaron una variación de -1,6%. Por su parte, el personal ocupado registró una variación de -0,4%. En el mismo periodo de 2016 las variaciones fueron 6,5% y 1,4% respectivamente.

En el último año


Entre mayo de 2016 y abril de 2017, la producción real de la industria manufacturera presentó una variación de 1,5%. En el periodo mayo 2015 - abril 2016 la variación fue 4,0%.


En el periodo mayo 2016 - abril 2017, 15 de las 39 actividades industriales estudiadas por la encuesta, registraron variaciones positivas en su producción real.
Entre ellas se destacan por su contribución las industrias de coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles con una variación de 16,0%, fabricación de productos elaborados de metal con 7,1% y Elaboración de productos de molinería, almidones y sus derivados con 8,2%.


Las principales variaciones negativas se registraron en fabricación de productos minerales no metálicos con -6,8%, elaboración de azúcar y panela con -12,1% y fabricación de aparatos y equipo eléctrico con -10,9%. En el periodo mayo 2016 - abril 2017 las ventas reales de la industria presentaron una variación de 1,8% y el personal ocupado de 0,2%.


En el periodo mayo 2015 - abril 2016 las variaciones fueron 4,1% y 1,1% respectivamente.

 

Vuelve a bajar confianza


Sumado a lo anterior, la confianza de los consumidores, medida por Fedesarrollo durante mayo, cayó luego de tres meses de recuperación y se ubicó en -16,9%, cuatro puntos por debajo del registro de abril.


Según el centro de estudios económicos, la mayor caída en la confianza de los consumidores se presentó en Bucaramanga y Cali.


En el tema de la compra de vivienda, el indicador cayó en 11 puntos porcentuales frente al mes anterior y fue arrastrado por las respuestas en Bogotá y Bucaramanga.

 

Bogotá
Junio 15, 2017 - 12:33 PM

Publicado enColombia
Miércoles, 14 Junio 2017 06:13

La muerte del centro comercial

La muerte del centro comercial

En las economías capitalistas desarrolladas la crisis financiera de 2007 tuvo como epicentro el sector inmobiliario y las hipotecas de mala calidad. Los bancos centrales rescataron al sistema bancario privatizando las ganancias y haciendo público el costo de la crisis. Y ahora que lo peor del frente de tormenta pasó, se consolida la percepción de que la borrasca ha sido controlada. Esa es una idea equivocada y peligrosa.

La verdad es que el problema en Estados Unidos se ha desplazado del ámbito residencial a los centros comerciales, los famosos y feos shopping malls. Esas enormes construcciones están hoy en el corazón del próximo huracán financiero. Al igual que en 2007, los efectos del mal tiempo se dejarán sentir en la economía global.

Los centros comerciales en Estados Unidos se están muriendo lentamente. Los locales vacíos se multiplican porque las ventas no cubren las altas rentas y los comercios en bancarrota aumentan todos los días. Casi no se habla de este tema, pero lo cierto es que en Estados Unidos crece cada día el número de centros comerciales fantasma, abandonados o con grandes espacios vacantes. Hasta se habla del modelo chino en el que el crédito barato y la especulación inmobiliaria han llevado a construcciones de millones de metros cuadrados que hoy son cascarones vacíos sostenidos por millones de toneladas de concreto, miles de kilómetros de cables eléctricos y tuberías, amén de una colosal huella ecológica.

Si la imagen exitosa del centro comercial se mantiene es sólo porque algunos malls subsisten en buenas condiciones. Pero esos centros son la minoría: en Estados Unidos sólo 20 por ciento de los centros comerciales genera más de dos terceras partes de las ganancias de este sector. Esos centros comerciales están localizados en puntos que mantienen alta densidad de población con poder de compra o en centros de concentración turística y económica. Lo cierto es que la crisis en el resto de los centros comerciales es una triste realidad que no va a desaparecer. Se calcula que en los próximos dos o tres años desaparecerán cerca de 800 shopping malls (más de la mitad del total) en todo el territorio estadunidense.

Muchos podrían pensar que el principal responsable de la debacle del centro comercial se debe al auge del comercio en línea. Pero lo cierto es que a pesar de su crecimiento, el comercio vía Internet apenas representa 12 por ciento de las ventas totales de las tiendas departamentales que sirven como ancla de los malls.

La razón de fondo de la nueva crisis es que la construcción de centros comerciales en las últimas dos décadas ha procedido a un ritmo muy superior al crecimiento del poder de compra en la mayoría de las ciudades estadunidenses. Mientras la demanda se estancaba se construyeron más de siete millones de metros cuadrados para centros comerciales en los últimos cinco años.

¿Por qué se ha mantenido la inversión en los centros comerciales? La respuesta es inmediata: cálculos de riesgo equivocados y mucha especulación. Éste es un sector en el que los inmuebles sirven de garantía, facilitan la obtención de financiamiento y permiten un mayor apalancamiento. La inversión en centros comerciales estuvo ofreciendo rendimientos estables que prometían superar 6 o 7 por ciento y con una garantía aparentemente tan sólida como el concreto y acero utilizados en su construcción. Eso explica el rápido crecimiento de capacidad instalada que hoy rebasa todas las proyecciones sobre la evolución de la demanda. Por eso las tiendas en los malls ofrecen constantes ofertas y descuentos sobre toda la gama de artículos en venta, lo cual comprime los márgenes de ganancia y lleva a la apertura de concursos de quiebra. En consecuencia, los operadores de los centros comerciales enfrentan serias dificultades para enfrentar sus compromisos de deuda. Para los próximos 18 meses se necesita refinanciar unos 130 mil millones de dólares en créditos para el sector de centros comerciales, una operación que no se anuncia fácil.

La gran diferencia de la crisis que se avecina es que los principales acreedores no son los grandes bancos, sino los llamados inversionistas institucionales como los fondos de pensión y las compañías aseguradoras, así como otros agentes financieros –en especial, los fondos de cobertura hedge funds– y uniones de crédito. Las implicaciones para el sistema financiero son más graves que las de la crisis de 2007 porque el rescate de las compañías aseguradoras y los fondos de pensión se anuncia casi imposible. Los efectos en cascada sobre los ingresos de jubilados y el desplome de recaudación fiscal (por impuestos prediales) son múltiples y serán difíciles de revertir: vender uno de esos centros es mucho más complicado que el deshacerse de mil casas. A diferencia del cierre de una fábrica y de la pérdida de empleos, el cierre de un centro comercial no puede explicarse con una retórica fácil sobre la globalización o un mal tratado comercial. El crepúsculo de los shopping malls se debe a problemas estructurales del capitalismo avanzado.

Twitter: @anadaloficial

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El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

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El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

Publicado enEdición Nº235
Proyecciones negativas para la economía colombiana

Hay tensión en el ambiente tras conocerse nuevas cifras que confirman la inminente crisis económica en Colombia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reporte “Panorama Económico Mundial” del mes de abril bajó la perspectiva de crecimiento económico para el país, pasando de un 2,6% a un 2,3. Su proyección coincide con el informe presentado por el Dane el día 17 de abril sobre el desempeño de la industria y el comercio criollo, en el cual se informa de un bajonazo en estos dos sectores para el primer bimestre del presente año, en relación con el anterior. Según el Departamento de Estadísticas la industria cayó un 3.2% y el comercio un 7.2. A su vez, el jueves 20 de abril el Ministerio de Minas y Energías informó que “la producción promedio de crudo durante el mes de marzo fue de 804.000 barriles por día, presentando una disminución de 6,94% respecto al mes de febrero donde fue de 864.000 barriles” y una disminución del 12,2% con respecto a marzo del 2016.


Los reportes sorprenden pues, según las proyecciones oficiales, durante este año la economía superaría lo alcanzado en los años anteriores. Pero sucede todo lo contrario. De manera gradual y persistente, el Producto Interno Bruto registra una caída continua (2011: 6,6%; 2012-2014: 4; 2015: 3,1; 2016: 1,8). Especialistas en el tema afirman que el primer trimestre del presente año podría ser peor a su par del 2016. El augurio no es escalofriante dado que dicho año mostró el peor rendimiento económico desde 2009.

 


Por tal razón –razones– en Colombia predomina el pesimismo. «Muchas cosas van mal, hay otras que se le pueden echar incienso, pero no todas. Cuando uno tiene cifras en enero de menos 2,2%; cuando usted tiene cifras en febrero de menos 7,2% y cuando uno tiene en alimentos menos 1,1 eso es una realidad preocupante que la certifica una institución que es el Dane» dijo en entrevista para el programa «Pregunta Yamid», Guillermo Botero, presidente de Fenalco. «Este bimestre fue muy regular para la industria. La refinería en Cartagena mostró un 5% negativo» dijo en el mismo programa, Bruce Mc Master, presidente de la Andi.


Por el contrario y con aires embaucadores, Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, insiste en afirmar que la economía colombiana crecerá 2,5% para el presente año, cifra que, como señala Guillermo Botero, no parece corresponder a la realidad del país. Su falso optimismo se basa en la inversión que hará el gobierno en infraestructura del mismo modo como se hizo en los Estados Unidos para salir de la gran crisis del 29, una estrategia que desde entonces se conoce como política keynesiana, en referencia a su promotor el economista británico John Keynes. Sin embargo, esta estrategia, en últimas, abulta con dinero público el bolsillo privado gracias a las APP (Alianzas Público Privadas),en las cuales las empresas se encargan de ejecutar las obras; pero recordemos con el caso de Odebrech y el de los Nule toda la corrupción que entraña esto. El Ministro Cárdenas también confía en el repunte del oro negro, un repunte que, sin embargo, la mayoría de los analistas no ven para el futuro próximo ni mediano; el mismo pronóstico se estima para la balanza comercial.

Causas de la caída


La mayoría de presidentes gremiales y especialistas en la materia coinciden al señalar que la disminución en la demanda interna de las familias es la razón principal de dicho comportamiento económico. Argumentan en ese sentido que la reforma tributaria del 2016 provocó una disminución significativa en el gasto de las familias. Sin embargo, y por el contrario, análisis más agudos enfatizan que el problema radica en la disminución en la producción de materias primas de exportación como el petróleo, lo cual refleja un problema aún mayor: la gran inestabilidad de la economía colombiana al depender exclusivamente de la exportación de materias primas. De igual modo como sucedió en el país en los siglos XIX y XX con otros productos de la tierra como la quina y el café. Un problema histórico que las clases dominantes han sido incapaces de resolver.


Así, frente a la reducción fiscal, el Estado plantea como solución disminuir la inversión social, al gasto público y a su vez crear reformas tributarias con el supuesto de subsanar su carencia de ingresos. En el 2015 se recortó 8,5 a 9 billones, en el 2016 6 billones y en el presente año entre 4 y 5 billones. Los sectores más afectados son Hacienda y Trabajo.


La caída del ciclo económico


Lo que se vive a nivel económico corresponde, entonces, a un nuevo ciclo inherente a la dinámica del capitalismo. «Colombia, en particular, alcanzó un crecimiento económico máximo de 6,6% en 2011; durante 2012-2014 mantuvo un aumento del PIB por encima del 4 por ciento; en 2015, debido a la caída en los precios del petróleo, se desacelera la actividad productiva a 3,1%; en 2016 el ritmo económico anual se derrumba a 1,8%; para 2017, por el efecto recesivo de la reforma tributaria (contracción de la demanda de los hogares), el ajuste en el desbalance fiscal y el déficit acumulado en la balanza comercial, el crecimiento del PIB no logrará superar el 1,6%», según proyecta Libardo Sarmiento Anzola.


Esta contracción económica llevará por tanto a que el Gobierno central pretenda seguir empobreciendo con más impuestos a los hogares de nuestro país, sin tocar para nada a los grandes capitales. Como siempre, socializan la crisis y privatizan las ganancias.

Publicado enColombia
Un tribunal dictamina que la Fanta y el Sprite pueden ser "venenosos" para la salud

La decisión de la corte tiene lugar nueve años después de que un empresario decidiese exportar estos refrescos al Reino Unido, donde fueron destruidos por las autoridades por razones de salud pública.


Una jueza de una corte de la ciudad nigeriana de Lagos ha dictaminado que las bebidas Sprite y Fanta de la multinacional Coca-Cola Company podrían representar una amenaza para la salud pública del país.


Según explica la agencia Sahara Reporters, la sentencia establece que los niveles altos de ácido benzoico y los aditivos que contienen estos refrescos pueden resultar "venenosos" cuando se combinan con el ácido ascórbico, conocido popularmente como la vitamina C.


La jueza Adedayo Oyebanji ordenó que la Nigerian Bottling Company (NBC, por sus siglas en inglés), la empresa embotelladora de estas bebidas en el país, coloque en sus envases unas etiquetas con una advertencia que explique el peligro de su consumo junto con vitamina C.


La decisión de la corte es resultado de un proceso judicial iniciado por el empresario nigeriano Fijabi Adebo hace nueve años. En 2007, su compañía intentó exportar estas bebidas al Reino Unido, pero fueron confiscadas y destruidas por las autoridades británicas al considerar que su consumo no era seguro para la salud. Tras este suceso, Adebo presentó una demanda contra la NBC.


Por su parte, un portavoz de la compañía estadounidense ha señalado al diario británico 'The Independent' que todos los productos de la marca "son seguros y cumplen las regulaciones de los países donde se venden". Además, ha añadido que sus refrescos "cumplen con los estrictos estándares de calidad y de seguridad global" de la compañía de Atlanta.
El representante ha hecho hincapié en el que "en todas las partes del mundo revisamos y desarrollamos nuestras recetas para cumplir con las necesidades de los mercados y con las preferencias locales".

 

Publicado: 30 mar 2017 22:36 GMT

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Economía: I bimestre en blanco y negro

Al contrario de lo que muchos piensan o esperan, al despegue de 2017 el desempeño de la economía aunque muestra buenos síntomas también hay nubarrones. Se destaca el crecimiento de las exportaciones, el recaudo de impuestos al alza, pero el crecimiento está frenado y el desempleo sigue acosando a la población, con problemas de desarrollo de la infraestructura y con la confianza industrial en terreno negativo.

 

Inflación, tendencia a la baja


Tal y como lo estimaban los analistas el Índice de Precios al Consumidor viene a la baja desde septiembre de 2016. Al cierre de febrero de 2017 el costo de vida para los colombianos se ubicó en 1,01%, con una reducción importante en el precio de los alimentos. El acumulado de la inflación en los dos primeros meses del año llegó a 2,04% y en los últimos 12 meses la variación del IPC fue de 5,18%. De marzo 2015 a febrero de 2016 fue de 7,59%.

Aumentan las exportaciones


En enero de 2017 se exportaron US$2.614,4 millones Free On Board y en enero de 2016 se exportaron US$1.869,0 millones FOB con una variación de 39,9%. En enero de 2016 la variación fue -35,6%. A enero de 2017 se registran tres períodos consecutivos con tasas de crecimiento positivas. Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones colombianas, con una participación de 28,0% en el valor total exportado; le siguieron en su orden, Panamá, España, China, Ecuador y Bahamas.

Tasas de interés se reducen


En las últimas reuniones de la Junta Directiva del Banco de la República, los codirectores del Emisor han decretado una baja en las tasas de interés de referencia. Al cierre de 2006 la tasa repo del Banco Central se ubicaba en 7,50% y en su reunión de finales de febrero determinó otro recorte de 25 puntos básicos, con lo que la tasa de referencia del Emisor quedó en 7,25: Tanto el Gobierno como analistas económicos han solicitado una baja agresiva del costo del dinero a fin de reactivar la economía.

Cayó confianza del consumidor


Durante enero la confianza del consumidor en la economía cayó a sus niveles más bajos históricamente. Este indicador, medido por Fedesarrollo registró una reducción del 30,2%, lo que representa una contracción de 19,6 puntos porcentuales en comparación con diciembre de 2016. Este es el nivel más bajo desde que se realiza la encuesta desde 2001. el efecto se sintió con fuerza en la ciudad de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. A esto se suma que el índice de confianza se contrajo en todos los niveles socio-económicos.

Desempleo sigue a la baja


Las más recientes cifras del DANE indican que la tasa de desempleo en Colombia se redujo, aunque levemente en enero de 2017. En el primer mes del año, el desempleo fue 11,7% y la de enero de 2016 fue 11,9%. En el trimestre móvil noviembre 2016 – enero 2017 la tasa de desempleo para el total nacional se situó en 9,3% y completa 4 periodos consecutivos noviembre-enero con tasas de un dígito. Las tasas de desocupación más bajas se registraron en Santa Marta con 7,9%, Barranquilla con 8,1% y Bucaramanga con 8,6%. Las ciudades con tasas de desempleo más altas en el trimestre móvil fueron Cúcuta AM con 16,5%, Quibdó con 15,9% y Armenia con 15,2%.

El dólar, una moneda volátil


La divisa norteamericana abrió 2017 con un precio de $3.000,71. Durante enero la moneda estadounidense en el mercado colombiano registró una tendencia a la baja hasta llegar a los $2.855 y luego, durante febrero, un mes marcado por la volatilidad de los mercados internacionales comenzó a corregir su rumbo hacia los $2.960, gracias a los anuncios de la Reserva Federal de los Estados Unidos de una posible nueva alza en las tasas de interés en ese país, lo que daría como resultado una corrida de dólares de mercado nacional hacia la nación del norte.

Petróleo baja producción, precio estable


Colombia es uno de los países que más se vio afectado a nivel mundial por la caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales iniciada en 2014. Durante el llamado ‘boom’ petrolero las exportaciones del país superaban los US$60 mil millones de dólares, pero con la caída de los precios del crudo las ventas nacionales se redujeron en el último año hasta US$36 mil millones. Durante enero la producción promedio de crudo de 860 mil barriles por día, presentando un aumento de 2,74% respecto a diciembre del 2016. El crecimiento obedece al incremento de producción en los campos Casabe, Castilla Norte, Chichimene, Infantas, La Cira, Rubiales, Provincia y Quifa. El precio del barril en el mercado internacional ha oscilado alrededor de los US$53.

Gasolina más cara por impuestos


El valor promedio del galón de gasolina al inicio de 2017 era de $8.081, pero con la entrada en vigencia de la reforma tributaria de 2016, que contempla un impuesto de $135 por emisiones de carbono, el costo del carburante subió más de lo esperado. Para marzo el Ministerio de Minas y Energía reveló que en marzo el valor de los combustibles a los compradores quedó así: El precio de la gasolina subió $141 en Bogotá al pasar de $8.181 a $8.322. Por su parte el ACPM quedó en $7.756.

El recaudo de impuestos va bien


Durante enero de 2017, el recaudo bruto de los impuestos administrados por la DIAN alcanzó los $15,1 billones, valor que representa una variación nominal de 7,3% respecto al mismo período de 2016, en el que se logró recaudar la suma de $14,1 billones. El crecimiento del recaudo total se explica en buena medida por el comportamiento del recaudo del Impuesto al Valor Agregado, IVA, que presentó un incremento de 9,6% pasando de $5,5 billones en 2016 a $6,0 billones en 2017 mostrando una participación de 3,7% en la variación, es decir, que de los 7,3 puntos porcentuales en los que aumentó el recaudo del mes de enero de 2017 en relación con el mismo mes de 2016, el IVA explica 3.7 puntos porcentuales. De otra parte, por Retención en la Fuente a título de Renta, IVA y Timbre, en enero se logró un recaudo de $5,0 billones revelando un crecimiento de 5% en relación con el mismo período 2016 y una contribución a la variación de 1,7%.

Café mejora producción


La producción de café para el primer semestre del 2017 estará entre los 6,3 y 6,8 millones de sacos, que tendrá un comportamiento similar los últimos seis meses del año y una cosecha total entre los 14.2 y 14.5 millones de sacos. El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez, explicó que hoy la caficultura colombiana esta renovada y con un precio interno que ha venido mostrando una estabilización por encima de los US$800 mil, lo que lleva a decir que se ha recobrado la rentabilidad. "Hoy el cafetero está más tranquilo, está siendo capaz de pagar sus deudas, de empezar a pensar a futuro y en cómo manejar su finca hacia adelante", indicó el dirigente.

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Lunes, 13 Febrero 2017 06:35

“El gran problema es el poder”

“El gran problema es el poder”

Consumo, entretenimiento y conciencia precocida. Esos son los tres platos principales del menú que ofrece el poder corporativo globalizado y que consume obediente Uruguay, sostiene Aldo Mazzucchelli. En diálogo con Brecha pone en entredicho al progresismo como núcleo ideológico, y a la tendencia del poder global a reinar en alianza con la dispersión informativa y la división en categorías identitarias.

 

—¿Por qué sostiene que hay un eclipse de la política en la esfera pública? ¿O que el ágora, como espacio de discusión, está cada vez más limitado?
—Quizás alguien me podría contestar a esta observación diciendo que la política ya no puede discutir grandes temas, porque los grandes temas son muy complejos. Que hay que discutir cosas concretas. Y que para eso están los técnicos, con soluciones concretas y más eficientes.


—Es el discurso tecnocrático.
—Claro. ¿Qué lugar ocupa la población en la política? Alguien me decía que El Día vendía 400 mil ejemplares en los sesenta. Sólo con ese diario, más de un millón de personas estaban en contacto con un tipo de análisis escrito de la información y la opinión, que genera un tipo de participación política que yo considero más compleja. Ahora hay muchísima más información gratis, pero la dispersión y la falta de edición fuerte hacen que sea inasible, salvo para un ciudadano muy formado. La sociedad discute menos y peor. Hacia 1900 había 30 diarios en Montevideo, ¿ahora?: ¿tres, cuatro?

—Pero menos gente estaba habilitada a discutir la política en 1900. Uruguay era un país de elites.
—No es así. Uruguay estaba mucho menos elitizado hace un siglo que ahora. La alfabetización a fines del siglo XIX era muy alta, más de 60 o 70 por ciento. Toda esa gente se comunicaba de alguna manera a través de lo escrito, además de los discursos en vivo. ¡Claro que no vamos a volver al Novecientos! Ni a una vida política basada en una discusión seria de argumentos y posiciones. Pero tengo la obligación de sacar la conclusión de que ahora la calidad democrática es peor.

—¿La política no se democratizó con la participación de sectores sociales antes excluidos? ¿O con discutir desde otros lugares y formas distintas a la escrita?
—Pero ¿se discute dónde? ¿Y con qué consecuencias? El proyecto de la modernidad democrática es un proyecto de individuos vinculados a la alfabetización y la escritura. Los nuevos medios permiten interacciones fabulosas, pero no es igual a interactuar por escrito. En la interacción oral, incluso en el chat, que es una suerte de oralidad escrita, podés interactuar. Pero si no adquirís el hábito de fijar tus pensamientos, de llegar a niveles de abstracción, de conectar cosas que no se ofrecen conectadas, ni siquiera te vas a dar cuenta de que no tenés esa capacidad. Puedo estar leyendo todo el día, pero esa lectura puede no tener ningún significado estratégico, porque estoy aceptando bloques de información. Todo el mundo está conectado, y se generan dinámicas en esa comunicación. ¿Pero dónde está la conexión con una de las ideas centrales de la democracia, que es el control ciudadano del poder? Reunirse en la casa de un amigo a charlar, sin generar ninguna consecuencia, porque todos terminan votando lo mismo, es política de mala calidad. ¿Política es re¬u¬¬¬¬¬¬¬n¬irse para tomar acciones en torno a la agenda de derechos? Sí. Pero si ese tipo de politización se convierte en una simplificación superficial... Yo lo que veo son discursos que dividen a la gente y la reconfirman en grupos identitarios relativamente cerrados, que sienten que están haciendo política, aunque repitan una y otra vez el mismo pensamiento.

—Critica en sus columnas a la agenda de derechos porque se basaría en una “ideología del victimismo” promovida por el poder global para “dividir y reinar” sobre grupos identitarios excluyentes. ¿Tampoco comparte los derechos de esa agenda?
—Me parece perfecto todo ajuste social que vaya en el sentido de la libertad. ¡Pero cuidado! A la libertad hay que apoyarla con educación, porque veo que la libertad también genera excesos. Yo critico los discursos de odio, no los derechos. A mí no me consta que, más allá de lo discursivo, haya grandes avances en la igualdad de género, salvo cambios económicos por el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo. Estoy de acuerdo con las reivindicaciones de igualdad, con el rechazo a la violencia de género, con las comisarías de mujeres, con la difusión en los medios contra la violencia masculina. Pero hay que separar todo eso de los patrulleros del lenguaje, y de toda una tendencia global a dividir a la gente en categorías.

—¿Pero no le parece que cuando se critica en bloque la “corrección política” se meten en una misma bolsa los “discursos de odio”, los derechos y cualquier lucha contra la exclusión o humillación que han sufrido las personas por razones de género, etnia o sexualidad?
—Bueno, de alguna manera tenés que referirte a las cosas, ¿no? Escribí una columna hace unos años que se llamaba “Patrulleros del lenguaje”, porque veo una simplificación lamentable de la discusión, basada en lógicas binarias, donde hay un malo y un bueno. Por eso hablo de discursos de odio. Sé que algunos lo justifican en términos de lucha, de que hay que cortar grueso, de que tiene que haber bandos para empujar los cambios. Si alguien se quiere dedicar a vivir así, que lo haga. Yo no lo voy a apoyar. Es una forma pobre de procesar las diferencias. Todo va de la mano: un cambio en el uso de la escritura, que trae un cambio en las formas de discusión, que trae un cambio en la capacidad de ver y darle un espacio al otro, que genera un inmediatismo en la discusión, que genera violencia... Tiene que ver con la decadencia, probablemente con la muerte, del modelo de naciones democrático-republicanas de la modernidad. Con un tipo de ciudadano y organización de la discusión que están detonados totalmente por la globalización. No veo que la gente se preo-cupe por conocer la tradición uruguaya, ni lo que hizo la gente que vivió antes acá, sino una cabeza de: “nací acá, pero cuando pueda me voy”. Esta suerte de canto de sirena del mundo que te venden continuamente, genera una forma de estar en el mundo que lleva a concentrarte en producir dinero, consumir y entretenerte. Hay gente que intenta salirse de este esquema, irse al campo, hacer una huerta, vivir en una comunidad, o tratar de ser conscientes. Fijate que el discurso que te vende la vida urbana, la más contaminante que existe, también te vende la bicicleta y la buena conciencia. Es un mundo que te obliga a vivir en contradicción.

—Parece paradójico que mientras se globaliza la agenda de derechos, la resistencia sea atrincherarse en los nacionalismos, que sí han producido identidades esencialistas.
—Una cosa es querer a tu nación y otra es ser nacionalista, son dos cosas distintas. ¿Pero cómo hacés para referirte a la gente que usa la agenda de derechos para simplificar o enfrentar? Tengo muchos amigos que hablan públicamente en una posición similar a la mía, diciendo que la corrección política es una basura, pero al mismo tiempo están a favor de la agenda de derechos o, por lo menos, de que se discuta libremente y se avance por vías políticas normales... Yo lo veo así: es un mundo organizado en torno a la compra y venta de productos o ideas, que precisa un marketing global para aumentar su público y, al mismo tiempo, un marketing especializado para diversificarlo. El big data está ayudando con eso. El primer político que utilizó el big data para hacer marketing político fue Obama. Identifican a los indecisos y les envían mensajes personalizados de forma fina e indirecta a través de noticias, por ejemplo, sobre Obama y los derechos humanos, que te llegan por Facebook. Contenidos ecológicos, de comida sana, de formas de espiritualidad, también se vehiculizan así: “Comprá tal cosa”, “Adherite a esto”, “Hacé esto”. No veo que estos contenidos sean articuladores de discusiones, sino de verdades. Se presentan bajo la forma de la retórica, no de la dialéctica. Es el centro de la comunicación contemporánea, cada vez más personalizada. Este reinado incontestado de la retórica es mejor para orientar el consumo, pero peor para orientar las discusiones. Te doy todo esto gratis, pero te saco información de tus hábitos para venderte productos y comunicarte ideas. A este tipo de cabeza no le interesa la filosofía, ni las discusiones estratégicas, salvo en áreas del quehacer práctico que tengan un correlato económico. Este funcionamiento, al que nos estamos adaptando, no libera al individuo, lo apega a un menú con tres platos: consumo, entretenimiento y conciencia precocida.


—¿Ve algo auspicioso en la globalización? ¿O ya nos convertimos en ese “ciborg” del que habla en sus escritos, acoplado a la tecnología y distraído en el entretenimiento?
—Eso ya está pasando. Si escuchás el discurso de la gente de Silicon Valley, gente muy inteligente y completamente adaptada, porque básicamente han creado este modelo global de comunicación y movilidad, tienen un gran optimismo humano y tecnológico. A mí me encantaría tenerlo. Pero para que sea auspicioso hay que hacer fuerza y corregir muchas cosas, no dejar que vaya solo. Está claro que hay cosas de la tecnología y la globalización que nunca volverán atrás, y que cada vez resulta más barato y fácil moverse por el mundo. No estoy hablando contra eso, yo lo he disfrutado mucho. Justamente por conocerlo bien, pienso que es un error hacer la plancha. Cuando hablo de que es humano desarrollar tu propio lenguaje, en lugar de comprar paquetes ideológicos y repetir clics, me acusan de fascista. Gente que se pasó la vida diciendo que no a los acuerdos comerciales porque disminuían la soberanía, ahora también están en contra de que Trump rechace esos acuerdos. No reaccionan a ideas, no profundizan, repiten memes. Están cómodos, siguen el trillo porque les da sentido de pertenencia, temen decir cosas que los puedan aislar. Está bien. Es una forma de vivir. A mí me parece que te disminuye.


—En sus columnas también reflexiona sobre el poder global y el mundo consumista que venden las grandes corporaciones empresariales. ¿Es, digamos, anticapitalista?
—A ver, hay definiciones filosóficas de largo aliento y definiciones políticas de corto plazo. En el largo aliento creo en la libertad y en la competencia, pero también en la igualdad. Todos queremos, creo, compatibilizar libertad e igualdad. Mi posición, si me apretás, es que no veo que la izquierda práctica haya entregado lo que prometió. Eso no te convierte en derecha, aunque la izquierda te va a acusar de derecha. Hay que profundizar la capacidad crítica para obtener un discurso de mejor calidad sobre cómo está organizado el poder. El gran problema es el poder. Cuando el limpiador de un shopping tiene poder sobre otro limpiador, ahí está el poder. Es decir, me refiero a un tipo de fenómeno humano en el que alguien toma decisiones que afectan a otros, y hace que tengan que someterse. ¿Cómo se organiza eso? Esa sería una pregunta política elemental. Tenés poder de peor calidad cuando no lo podés controlar. El poder necesita control. El poder que hemos generado como humanidad está descontrolado. Hay más comunicación, pero menos control del poder. Hay más producción, pero más manipulación de cabezas. Fijate lo que han hecho los políticos en Estados Unidos: han usado el big data para darle a la gente un mensaje precocido y para que la gente actúe. Es muy conductista y retórico. Yo defiendo lo dialéctico, en el sentido platónico.


—¿Es tan unilateral esa dominación? ¿No ve puntos de fuga o fisuras en ese mundo del big data?
—Hay fisuras. Hay gente que las ve, y opera en contra. También hay un caos bueno en la humanidad, porque siempre se le escapa al poder; iniciativas que no se pueden controlar. Un ejemplo: el dinero. La política global tiende a ir eliminando el efectivo con la bancarización o financiarización. Si el dinero, que es el símbolo de tu libertad, lo tenés en tus manos, el gobierno no lo puede controlar. Pero si tu dinero se convierte en un número controlado por un banco, que a su vez está vinculado a un gobierno, porque hay supervisión y bancos centrales, es obvia la conexión entre el poder político y el financiero. La forma que encontraron las estaciones de servicio de Maldonado para enfrentar al gobierno por la tasa que pagan a las tarjetas de crédito fue aceptar sólo efectivo en las ventas de nafta. ¿Es una medida pro o anticapitalista? Por eso pienso que es una pregunta de largo plazo. Hoy no existe otro sistema que el capitalismo. China es capitalista... Yo trato de estar lo más fuera que puedo del sistema, usarlo hasta donde quiero, me conviene y puedo. Trato de estar lo menos conectado a esas formas de control, vivir lo más que pueda fuera de Montevideo. Pero tengo que tener un trabajo, una cédula de identidad... no tengo más remedio que estar dentro, aunque tienda a irme saliendo. Qué decisiones tomás, qué compras, adónde vas, dónde vivís, qué energía usás, son también formas discursivas, o formas de votar con los pies.


—En su página de Facebook tradujo del inglés un artículo de la feminista de izquierda Nancy Fraser que explica el triunfo de Trump como una insubordinación más a la “hegemonía neoliberal progresista” de Estados Unidos. Pero suscribió el artículo con reparos.
—Lo que creo que le falta a la columna de Fraser es una mayor agudeza en su crítica a los mecanismos del poder. ¿De dónde sale el discurso de la legitimidad de las democracias occidentales? La modernidad fue un movimiento que mató a Dios, para decirlo rápido, y fundó su legitimidad en fuentes racionales vinculadas al bien común, la ciencia, la verdad en el sentido de razón. La ciencia va a sustituir a Dios. Lo que la verdad científica no pueda decir, no existe. O hay que postergarlo o deslegitimarlo. Es un problema, porque erosiona la legitimación del sistema. La legitimidad tiene que ser trascendente y estar fundada en algo que esté fuera del sistema. Eso es básico, incluso para una teoría de sistema. Dios, la fe, cumplían esa función de legitimidad. Pero en la medida en que Occidente decidió remplazar el sistema de legitimación trascendente por un sistema de legitimación inmanente, entró en serios problemas.

—¿Y entonces?
—Y bueno, la gente siguió creyendo y teniendo fe. Que el Estado no lo represente, que el discurso público no lo legitime, que la modernidad siga diciendo que es una superstición creer en cosas que la ciencia todavía no puede demostrar, es parte de la libertad. Pero también lo es tener fe, por eso muchas veces hablo a favor de esa libertad. Hay fuentes de riqueza existencial que la ciencia no las da, aunque haga esfuerzos casi místicos. Ray Kurz-weil, en The singularity is near (La singularidad está cerca) y en The age of espiritual machines (La era de las máquinas espirituales), dice que la generación de una cantidad de información descomunal y su procesamiento autónomo por robots van a terminar llevando a una nueva forma de espiritualidad, en cierto modo, creada por el hombre. Eso abre la puerta a nuevos discursos sobre la trascendencia y sobre la muerte de la muerte. No me opongo al esfuerzo de ampliar los límites de la tecnología, pero eso requiere pensar e informarse. Es un proyecto humanístico. Cada persona tiene que sacar su mejor lenguaje, su espíritu, su creatividad, su capacidad de discusión y entender al otro, su mejor amor. Este proyecto de las humanidades no puede morir, tiene que tener un lugar, lo va a tener. Porque una cosa son las humanidades institucionales, y otra es pensar, leer, escribir, investigar. Y eso, como humanidad, lo seguiremos haciendo.


Señas


Aldo Mazzucchelli es escritor y ensayista. Doctor en letras por la Universidad de Stanford. Profesor grado 5 de la Facultad de Humanidades. Redactor, junto a Amir Hamed, Gustavo Espinosa y Carlos Rehermann, de la web cultural Interruptor desde 2012. Fue subeditor general de Posdata (1994-2000). Publicó cuatro libros de poesía y ganó el primer Bartolomé Hidalgo en 2010 por el ensayo La mejor de las fieras humanas, una biografía literaria de Julio Hererra y Reissig.
Izquierda y derecha



“La oposición es una fotocopia atrasada del Frente Amplio”


—“Uruguay es un país de derecha en sus hábitos”, dice en una columna suya. También que la dicotomía izquierda/derecha mantiene cierta operatividad, pero no le ve futuro. ¿Puede explicar eso?
—Somos un país muy conservador, con un discurso más grandioso de lo que realmente son nuestras prácticas. Somos muy de rebaño, con personas que conocen todos los mecanismos para mantenerse en su posición. Conocen la política de alianzas, lo que tienen que decir, las agachadas que tienen que hacer para conservar lo poquito que tienen o van a tener. El discurso de izquierda tiene recursos teóricos para eso.


—Pero dice que la izquierda se cree superior moralmente.
—Si sos de izquierda ya tenés garantizada una serie de cosas en este país. En “Zombi”, un ensayo que escribí hace años (en 2005), dije que Uruguay sustituyó a un partido político por otro en el poder sin cambiar el fundamento conservador ligado al Estado y a zonas de la actividad privada con poder. Los que realmente hacen correr al país decidieron que era la hora del Frente Amplio (FA). Y el Frente se adaptó para jugar en ese terreno. Tabaré Vázquez fue quien mejor entendió que su base de votantes era bastante conservadora. A eso me refiero con lo de izquierda y derecha.


—¿A qué?
—A que antes se entendía a la izquierda como un desafío al conservadurismo, y a la derecha como el conservadurismo. Si es así, Uruguay es un país de derecha. Pero la forma en que se presenta la izquierda hace que necesite encontrar una derecha. Francamente no veo que las políticas que proponen los partidos tradicionales, paupérrimas en sus programas, porque son lo mismo que propone el FA, presenten grandes cambios. No veo que sean de derecha, son más de lo mismo. ¿Dónde está la derecha en Maldonado? Es un departamento que se prestaría para que se lo regalasen a los ricos del mundo, sin embargo el intendente (Enrique) Antía hace una política muy similar a la que hizo el FA. Pero, según la izquierda, es un señor de derecha. Yo vivía en Maldonado cuando gobernó la izquierda. Era lo mismo. No creo que haya cambios sustanciales si gana alguien, entre comillas, de derecha.


—Ese progresismo que describió en “Zombi”, ¿lo ve anclado en todos los partidos?
—En todos. Los partidos de la oposición son una fotocopia del FA. Más de lo mismo, pero peor, con menos gracia y más atraso. Ahora veo que blancos y colorados están intentando incluir las mismas cosas que trajo el FA desde 2005. No veo en la oposición una fuerza fresca, original, que se atreva a decir cosas distintas. Me parece dramática la situación de Uruguay.



Humanidades, ciencia y progresismo


Rescatar a Platón


—Sostiene que es un problema el declive de la cultura escrita frente al retorno de la cultura oral. ¿Ese es el principal desafío de las humanidades en la era de la virtualidad?1
—Es inevitable un pensamiento comparativo con el pasado, para buscar conexiones y causalidades. No significa ser conservador ni desear que vuelva el pasado, lo cual es imposible. La humanidad se ha ido acomodando a los cambios, incluso los ha aplaudido, pero hay que tener cautela; yo la tengo, frente al progresismo como núcleo ideológico. No tiene que ver con la política (partidaria), sino con una tendencia central a la modernidad que se origina en el Renacimiento, aunque sea un concepto posterior. En el Renacimiento hubo una fuerte tendencia hacia atrás, para recuperar lo griego. Un esfuerzo de traducción de obras desconocidas o perdidas en la Edad Media que comenzó en Toledo, apoyado por Alfonso el Sabio, y siguió en Italia, medio siglo después. Primero se recuperaron lo que podríamos llamar textos científicos: astronómicos, médicos; luego textos más literarios. Pero al mismo tiempo que hubo un esfuerzo por recuperar la cultura antigua, creció otra tendencia, que llamo progresismo, que consideraba que el pasado era un atraso a superar y no algo a tomar como referencia. Esta línea coexistió con la otra, incluso la compartió la misma gente, y tenía que ver con un tipo de actividad basado en la experimentación y la observación controlada, que sería el origen de la ciencia moderna. Para el progresismo el pasado no tenía valor porque las nuevas formas de conocimiento tenían una mayor legitimidad. Durante varios siglos eso fue generando una ideología, una forma de ver el mundo, apoyada en la ciencia experimental, hasta convertirse en la forma oficial de conocimiento. Las humanidades no son científicas en ese sentido experimental. Cuando hablo de humanidades me refiero a las tres clásicas: historia, filosofía y letras; luego se agrega la antropología. Y las diferencio de las ciencias sociales, como la sociología, disciplinas de la época positivista del siglo XIX que aspiran a tener una base científica, sobre todo estadística, con modelos matemáticos y predictivos. El conocimiento científico, por sus resultados técnicos, parece no estar cuestionado como aproximación segura a la verdad, mientras que las humanidades han ido quedando... Una cosa es escribir, pensar, hacer historia, algo que existe desde que hay escritura, y otra cosa son las humanidades institucionalizadas como disciplinas, como proyecto moderno iniciado en la Universidad de Berlín en la primera década del siglo XIX. La tendencia a la especialización en filosofía, literatura o historia ya es una subdivisión tributaria de la forma científica de ver el mundo y de organizarlo en conceptos cuantificables.


—Las humanidades, vistas así, estarían siendo colonizadas o domesticadas por una lógica cuantificable que las ciencias sociales tomaron de las ciencias exactas.
—Algo de eso hay. Pensemos en los métodos. Uruguay se ha integrado al corpus mundial de investigación científica organizada con fondos privados y estatales. La Agencia Nacional de Investigación e Innovación, Anii, de la que formo parte, sigue la tendencia mundial de tomar como referencia a las ciencias duras o exactas para evaluar proyectos con resultados. La manera de formular los proyectos es siempre igual: objetivos, metodología, marco teórico; y se adapta, como las revistas arbitradas de investigación, a un tipo de aproximación al conocimiento. Pero no se adapta a una mentalidad ensayística, que implica otro tipo de libertad de búsqueda y de dejar aparecer líneas o tendencias en el lenguaje que no necesariamente están todavía formalizadas o formuladas, ni van a ser medibles. Su utilidad no es cuantificable, medible, objetivable. Lo digo sin querer generar una oposición con la ciencia, porque no estoy diciendo que hay que deslegitimar la ciencia. De lo que se trata es de recordar que hay formas distintas de estar en el mundo y relacionarse con la existencia. Las humanidades están más asociadas al pensamiento libre, ensayístico, poético, a problemas del lenguaje escrito. El lenguaje escrito genera un tipo de capacidad de hacer y relacionarse con el mundo diferente a otras formas de comunicación, como la oral.


—¿Por eso dice que se escribe o “letrea” cada vez más parecido a la cultura oral, pero se intercambia cada vez más lejos del pensamiento complejo que supone la cultura escrita?
—Claro, se usa muchísimo el lenguaje escrito a través de varias pantallas, nos “texteamos” continuamente..., el mundo comercial lo usa para hacer facturas, cuentas o nóminas. Pero lo hacemos del modo que se usó antes de que se lo usara para la filosofía. Una de las funciones que cumplía el lenguaje escrito, antes de Platón, era dejar constancia, por ejemplo, de los sacos de trigo que se intercambiaban, o de las observaciones astronómicas. Pero el uso de la escritura con fines especulativos, de fijar el pensamiento complejo, es otra cosa. Tiene un antecedente oral: en Grecia la poesía fue oral durante siglos, pero la fijación de los poemas homéricos es tardía, y el gran artífice del cambio fue Platón. El proyecto de Platón es hacia la apertura al diálogo y la profundización de las cuestiones... Las humanidades no te tienen que dar un lenguaje precocido, vos tenés que sacar de dentro tu propio lenguaje. Pero la investigación en humanidades está impregnada de una ideología simplista basada en estudios de género y minorías. Es una ideología precocida que cualquier puede reproducir. Facilita la masificación porque a la gente se le da un menú: “estos son los buenos y estos los malos”; “este es el tipo de investigación que tenés que hacer”; “estas son las conclusiones a las que tenés que llegar”. El estudiante tendrá que demostrar dónde hay una aparente injusticia o un fenómeno histórico con víctimas y desigualdades. Es un pensamiento deductivo.


1. Humanidades Milenio 3. La naturaleza y el futuro de los saberes humanísticos en la era de la virtualidad. Autores varios. Montevideo. H Editores, 2016.

Publicado enCultura
Así acabó la era de las experiencias con la revolución digital

La web ha trastocado nuestras vidas. La supervivencia de los libros y el auge de los discos de vinilo y de las películas Kodak son una muestra de que ya no utilizamos la tecnología como fin sino como me

Esta semana salí de la burbuja de pesimismo que me envuelve y me percaté de un hecho surrealista. Kodak ha recuperado las películas Ektachrome para dar respuesta a una demanda creciente de películas tradicionales de gama alta. Me pregunto si estamos hablando de la misma empresa Kodak que en 2012 se declaró en quiebra, después de que se evaporaran 47.000 puestos de trabajo, cuando, según los profetas, la revolución digital alcanzó la mayoría de edad.


Y este no es el único indicador. Las ventas de discos de vinilo vintage se han disparado, han alcanzado el nivel máximo de los últimos 25 años y ha sido necesario reabrir fábricas para producirlos. Las ventas de los libros en papel también se están recuperando y cada vez se ven menos dispositivos para libros electrónicos en las estanterías. Los clubs de ganchillo están de moda, como también lo están los gin-tonics y el baile de salón. Para viajar en un tren de vapor es necesario reservar. Incluso los canales se están quedando sin amarres. Por lo que respecta a cualquier tipo de actuación en vivo, es un negocio tan lucrativo que se gana mucho dinero vendiendo y revendiendo entradas.


Se tendría que ser muy necio para no reconocer el asombroso papel que ha desempeñado el sector digital. Sin embargo, su importancia no va unida a las sensaciones que despierta en los usuarios. Tengo la impresión de que muchos usuarios se han cansado del ritmo imparable de la revolución digital, así como de sus fanfarronadas constantes y los nubarrones en el horizonte.


Los hackers, los virus, los trolls, los pedófilos, las noticias falsas y la ciberguerra son referencias constantes en Internet. Me cuentan que la mayoría de las ofertas de empleo para informáticos quieren cubrir vacantes en la industria de los juegos y las apuestas online y para garantizar la seguridad informática.


Escéptico desde los inicios de la revolución digital, el autor Evgeny Morozov , que escribe sobre avances tecnológicos, alertó de los peligros de un Internet que rechaza la moralidad. Surgen nuevos algoritmos y los chips son cada vez más potentes, pero nadie se ha planteado cuestiones éticas sobre el bien y el mal, como si con el gran Dios de las matemáticas no fuera necesario. Solo hace falta recordar la respuesta que dieron el año pasado Facebook y Google cuando estalló el escándalo de las noticias falsas. Afirmaron que los problemas éticos no son asunto suyo.


Ya no parece que Internet nos proporcione una mayor libertad personal; más bien se parece a la anarquía monopolista que encumbró a los magnates ferroviarios del siglo XIX. Esa revolución también fue perturbadora, tanto desde un punto de vista económico como social. El desplazamiento ya no era lento sino rápido y terminó con la privacidad de los viajeros. Transformó las relaciones sociales, destruyó comunidades enteras y dio más poder al Estado. El ferrocarril fue una bendición y, al mismo tiempo, hacía ruido, era peligroso y podía ser feo.


Algunas personas influyentes, como el escritor John Ruskin y el poeta William Wordsworth se opusieron a esta revolución. Otros optaron por reivindicar el pasado. Construyeron estaciones de ferrocarril que parecían viejas casas de campo. La de Euston era como un templo griego mientras que la de St Pancras, parecía un ayuntamiento de Flandes. La modernización desenfrenada trajo consigo un movimiento que defendía la estética clásica. Se construyeron nuevas iglesias de estilo medieval, las novelas tenían un estilo gótico y el arte, prerrafaelita. Muchos se protegieron e intentaron bloquear un proyecto de ferrocarril que percibían como grande, perjudicial y negro como el hollín.


Cuando las revoluciones se asientan es necesario un proceso de ajuste. Con el tiempo se aprobaron leyes que regulaban la red de ferrocarril y su imagen fue mejorando. De la misma forma, ahora estamos intentando discernir cuáles son las cuestiones más relevantes de la red; qué es beneficioso y qué es perjudicial. Me gusta comprar por Internet pero no me gusta hacer gestiones bancarias por Internet. Soy usuario de la economía 'gig' o de 'los bolos' [sistema en el que predominan las contrataciones concretas para una actividad puntual] pero me da miedo que destruya la cohesión de mi barrio. Me fascina la inteligencia artificial pero me horroriza la obsesión de las agencias públicas por la vigilancia electrónica.
El resurgimiento de la tecnología retro no es negativa y tampoco un capricho hipster . Mi teléfono fijo funciona mejor que mi móvil y mi radio FM es mejor que la digital. Los fotógrafos afirman que las fotografías reveladas son mejor que las digitales. Y un DJ sabe que un disco de vinilo tiene unos graves más profundos.


En su estudio sobre la artesanía, el sociólogo Richard Sennett señaló que estamos programados para hacer cosas con las manos. “Lo hacemos por el mero hecho de hacerlo”, incluso si un ordenador podría hacerlo por nosotros. Esto incluye actividades tan dispares como tocar música, cuidar el jardín, pintar, cocinar y, evidentemente, viajar. De hecho, cuando se jubilan muchos trabajadores cualificados se sumergen en un mar de actividades de este tipo.


Estaba reflexionando sobre la última historia de terror de cómo el futuro digital terminará con muchos puestos de trabajo cuando leí un artículo sobre cómo las esposas de los altos ejecutivos financieros se gastan las bonificaciones de sus maridos. La mayoría se decantan por negocios que ofrecen “experiencias”: vacaciones, decoración de interiores, entretenimiento, estética corporal y tutores para los hijos. Eso sin contar el ejército de jardineros, entrenadores personales, terapeutas, subastadores, abogados, médicos y contables cada vez más expertos en separar “el patrimonio neto” de aquellos que lo tienen.


Se gastaron cada céntimo en servicios que requieren mucha dedicación por parte del proveedor. Obviamente, no todo el mundo está casado con un alto ejecutivo del sector financiero, pero las encuestas sobre gasto de la Oficina Nacional de Estadística británica revelan que no se consumen objetos sino experiencias.


Esta es la nueva economía de servicios de la que dependerá la prosperidad del Reino Unido tras el Brexit.


La digitalización ha hecho que nos situemos más allá de los objetos. Estamos pasando de la era digital a la era de las experiencias. En este caso, las nuevas tecnologías están al servicio de disfrutar de esta experiencia y no son una experiencia en sí mismas. La genial Ada Lovelace, considerada la primera programadora informática, ya lo había avanzado en el siglo XIX. Es la “economía de la vida”; de Ticketmaster a Tinder.


Me parece una tendencia muy alentadora. Indica que somos capaces de asimilar una revolución sin desgarrarnos; la prueba concluyente de la solidez de una civilización. Y hace que todas nuestras otras insatisfacciones parezcan menos graves.


Traducido por Emma Reverter

Publicado enSociedad
Miércoles, 01 Febrero 2017 07:12

Guía para entender el neoliberalismo

Guía para entender el neoliberalismo

La mayoría de las veces el término neoliberalismo se usa para criticar la economía de mercado, como si fuera una palabra clave de cualquier argumento anticapitalista. Además, tampoco se entiende con facilidad por qué hay que ponerle prefijos al liberalismo, la filosofía política de los siglos XVIII y XIX sobre la que se sustenta la democracia moderna.


Sin embargo, el “neoliberalismo” es una corriente ideológica con unas características muy bien definidas, que toma algunos aspectos del liberalismo económico y los modifica sustancialmente para adaptarlos a los nuevos tiempos. Según Wikipedia la palabra se usa desde 1938, y aparece en un artículo de 1951 escrito por Milton Friedman, un reconocido impulsor del proyecto neoliberal.


Pero es Michel Foucault, un famoso filósofo francés, quien en 1979 explora en profundidad esta corriente de pensamiento durante un curso universitario publicado con el título El nacimiento de la biopolítica. Este autor también se muestra partidario del neoliberalismo, al que considera la forma de gobierno que mejor garantiza la libertad del individuo.


Según describe Foucault, las ideas neoliberales empiezan a fraguarse a partir de 1930, en Alemania, con la escuela de los “ordoliberales” (así se llamaban a sí mismos), y en Austria, con pensadores como Ludwig Von Mises y Friederich Hayek. Tras la II Guerra Mundial, el centro de gravedad de esta doctrina se traslada a la Escuela de Chicago, donde emigran muchos de sus impulsores.


Esta corriente teórica se desarrolló lentamente en entornos académicos reducidos, mientras que la realidad política iba por otros derroteros: las décadas posteriores a la guerra (1940-1970) estuvieron dominadas por las políticas keynesianas de gasto público y el desarrollo del Estado de Bienestar, con gobiernos progresistas, laboristas y de izquierdas.


La situación cambió en la década de 1980 con los triunfos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, quienes aplicaron a conciencia la políticas neoliberales, creando una nueva realidad social y política. Es entonces cuando comienza la globalización, triunfa la sociedad de consumo, y el ideal del éxito económico da lugar a un individualismo creciente. En Latinoamérica el neoliberalismo también se instala con fuerza, a veces gracias a dictaduras militares como la de Augusto Pinochet en Chile, donde se siguieron con vehemencia los consejos neoliberales de los “Chicago Boys”.


A partir de entonces el término neoliberalismo empieza a usarse de forma crítica para referirse a todas estas políticas basadas en la privatización de los recursos públicos, la liberalización de la economía y la destrucción del Estado de Bienestar. En Breve historia del neoliberalismo, el profesor de la David Harvey describe esta fase de aplicación de las políticas neoliberales:
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Esta interpretación del neoliberalismo como un proyecto político basado en el incremento de la desigualdad y la mercantilización de todos los recursos es a la que estamos más acostumbrados. Sin embargo, al ser una interpretación de la realidad política siempre se prestará a la discusión entre los que están “a favor” o “en contra” del sistema capitalista. Por ello, para salir del debate estéril, es necesario entender el origen histórico de la teoría neoliberal y su justificación ideológica.
Dos hechos que lo cambian todo


En la década de 1930 el mundo había sufrido grandes cambios. La guerra mundial había hecho que los Estados crearan “economías de guerra”, movilizando a toda la sociedad para sostener el esfuerzo colectivo de la guerra. La economía nacional se convierte entonces en asunto de Estado, que debe responsabilizarse de su buena marcha para hacer frente a los retos del mundo moderno.


Además, a principios del siglo XX los movimientos obreros habían demostrado ya con creces su poder de movilización, logrando el éxito de la revolución rusa. Esto hace necesario que, para mantenerse, el sistema de mercado necesite de forma clara la protección del Estado. En gran parte, la construcción de una “clase media” con capacidad de consumo fue vital para calmar las reclamaciones de los movimientos proletarios.


Estos dos factores históricos —la guerra mundial y la movilización obrera— hacen que las teorías liberales del laissez faire y el desarrollo autónomo del mercado queden desactualizadas. En cierto sentido, la I Guerra Mundial y la Revolución rusa son para liberalismo clásico lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo de Estado: el hecho histórico que muestra el agotamiento ideológico de un modelo político.


El mundo sobre el que James Stuart Mill, John Locke o Tocqueville habían desarrollado la filosofía política del liberalismo había dejado de existir; al igual que hoy en día el “proletariado” industrial del que hablaba Marx en el siglo XIX se ha transformado en algo diferente.


En estas circunstancias, los teóricos neoliberales recuperan algunos de los preceptos del liberalismo económico —olvidando completamente sus ideas políticas como los derechos civiles o la soberanía popular/nacional— para construir una nueva ideología, más acorde con los nuevos tiempos. El resultado es la idea de que el Estado tiene que esforzarse en promocionar el desarrollo de la economía de mercado.


La clave es que el Estado neoliberal no interviene sobre la economía, como proponen comunistas y socialdemócratas, sino sobre la sociedad. Su función es crear condiciones de libertad para los agentes económicos, previniendo que los movimientos sociales y políticos interrumpan el normal funcionamiento de los mecanismos competitivos del mercado.
Foucault lo explica mucho mejor que yo:


<El objetivo es hacer de la competición el único principio rector de la vida social, y del sistema de mercado el principio regulador de toda la sociedad. Tal como aclara más adelante: la política neoliberal “no debe entonces anular los efectos antisociales de la competencia, sino los mecanismos anticompetitivos que pueda suscitar la sociedad” (p. 190).>>
En resumen, el neoliberalismo es un modelo ideológico basado en la competición, a la que identifica como principio de progreso y condición de la libertad individual. Por ello, se opone frontalmente a las dinámicas de solidaridad y apoyo mutuo, a las que considera manifestaciones irracionales que se alejan de la búsqueda del beneficio propio.


Estaremos todos de acuerdo en que cada persona debe ser libre para decidir sobre que principios y valores quiere basar su vida; pero creo antes de alinearnos con una determinada ideología conviene conocer su origen, así como sus implicaciones teóricas y prácticas.

 

*El autor es profesor coordinador del Máster CCCD, miembro del grupo de investigación Cibersomosaguas y editor en Teknokultura

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