Las deudas de tarjetas de crédito en EE.UU. alcanzan un nivel histórico

Más de 177 millones de consumidores que tienen acceso a dinero plástico arrastran deudas que incluso los dejan sin fondos para su jubilación.

 

Un informe de la Reserva Federal de EE.UU. reveló que las deudas de tarjetas de crédito en ese país alcanzaron el nivel histórico de 1.021 billones de dólares en junio de 2017, una cifra que supera el récord anterior alcanzado en abril de 2008, cuando los consumidores norteamericanos acumularon un crédito pendiente de 1.020 billones de dólares.


El analista de CredicCards.com, Matt Schulz, advierte a Market Watch que este nuevo registro supone "una llamada de atención" y una "emergencia inesperada", incluso "si siente que su deuda es manejable".
Además, el crédito rotativo —relacionado con las cuentas corrientes o de ahorro asignado por el banco según los ingresos de sus clientes— ha crecido anualmente un 4,9 %, con lo cual más de 171 millones de consumidores tuvieron acceso a esas tarjetas en el primer trimestre de 2017. La mayor cantidad previa databa de 2005, cuando casi 163 millones de personas tuvieron dinero plástico.


Por su parte, un informe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, uno de los 12 más importantes de EE.UU., publicó un informe que arrojó que la deuda colectiva en marzo de este año llegó a 12 billones de dólares.


Menos casas, más autos


Si se comparan estos montos con los de 2008, el tipo de endeudamiento ha cambiado. Antes, los créditos estaban destinados a sufragar la compra de viviendas, mientras que en estos momentos se emplean para adquirir vehículos y pagar estudios.


Así, mientras que la deuda relacionada con la vivienda cayó cerca de un billón de dólares desde 2008, los saldos de préstamos para automóviles son 367.000 millones de dólares más altos y los préstamos estudiantiles superan los 671.000 millones de dólares, según la Reserva Federal de EE.UU.


Si bien la deuda inmobiliaria ha disminuido desde 2008, las hipotecas aún constituyen la mayor parte del total de la deuda (un 67 %) a partir de 2016. No obstante, los préstamos estudiantiles han provocado que comprar casas resulte más difícil para los consumidores jóvenes y una disminución de los precios de los inmuebles, debido a que hay tasas más altas de morosidad en la devolución de préstamos estudiantiles.


Este estudio también confirmó que la edad de los endeudados ha aumentado debido a que padres y abuelos asumen los pasivos de sus hijos y nietos, por lo que podría mermar la cantidad de ahorros para cuando dejen de trabajar.


Según Market Watch, la pareja estadounidense promedio tiene ahorrados 5.000 dólares para su jubilación y solo un tercio de los estadounidenses que trabajan guardan dinero en cuentas patrocinadas por su empleador o con impuestos diferidos.

 

Publicado: 8 ago 2017 04:46 GMT

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"Carnicería americana": EE.UU. consumido por las drogas

La crisis sanitaria que emerge en Estados Unidos es apenas la punta del iceberg de problemas mucho más profundos y de carácter estructural. Dos de ellos parecen insoslayables: la hegemonía del capital financiero y la ambición por mantenerse en el primer lugar en el mundo mediante el uso y abuso de su poder militar.

 

Aunque es un tema bien conocido, la máxima autoridad económica estadounidense, Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, alertó que la epidemia de muertes por drogas está trastocando el mercado laboral al punto que las industrias no encuentran personal calificado para cubrir vacantes.


Yellen compareció ante el Senado de los EEUU a mediados de julio, donde afirmó que "la industria manufacturera tiene dificultad para dar con aspirantes con la preparación adecuada para desempeñar sus funciones" aunque, paradójicamente, el sector capacitado de la población "no se moviliza porque los salarios son bajos".


La tasa de participación laboral de los estadounidenses se encuentra al mismo nivel que en la década de los 70, hace casi medio siglo, en gran medida por "la adicción de los jóvenes en edad de trabajar a los opiáceos".


La funcionaria encontró tres razones para esa verdadera epidemia, que mata más personas que el pico del sida, alcanzado en 1995. Los jóvenes consumidores no se forman porque abandonan sus estudios. En segundo lugar, el consumo de opiáceos y otras drogas los apartan cada vez más del mercado de trabajo. En tercero, se registra una elevada tasa de suicidios y muertes por sobredosis, en gran medida por depresiones, en regiones que sufren problemas económicos y desocupación.


En 2014 hubo 1,3 millones de personas que necesitaron asistencia médica por consumo de medicamentos con receta y opiáceos, lo que representa el doble que en 2005. En referencia a lo que se considera una epidemia de drogadicción, que castiga especialmente a las personas en un grupo de edad entre los 25 y los 44 años, Yellen dijo que le resulta "extremadamente insólito", porque "EEUU es la única nación avanzada en la que hemos visto algo así".


Un extenso informe de The New York Times del mismo mes sostiene que las muertes por sobredosis son la primera causa de defunciones entre los menores de 50 años, y constata que siguen creciendo a un ritmo infernal: 19% entre 2015 y 2017. En la década de los 80, las muertes por sobredosis de drogas oscilaban entre 6.000 y 7.000 personas por año, trepando ocho veces hasta rozar las 60.000 que se estiman para 2017.
Lo más curioso es la percepción que las elites estadounidenses tienen sobre el tema, al que el New York Times considera "una plaga moderna", con la carga de miedos y temores que caen sobre una nación que desde siempre teme repetir las causas de lo que hace dos milenios provocó la "decadencia del Imperio Romano".


"En Ohio, que presentó una demanda la semana pasada acusando a cinco compañías farmacéuticas de fomentar la epidemia de opiáceos, estimamos que las muertes por sobredosis aumentaron en más del 25% en 2016", sostiene el periódico.


La droga más mortífera en este momento, sobre todo en estados donde la desindustrialización hizo estragos como Ohio, es el fentanilo y el carfentanilo, un tranquilizante 5.000 veces más potente que la heroína. Más de dos millones de personas dependen de los opiáceos legales y otros 95 millones de analgésicos recetados en 2016. En algunos condados, las reuniones de Narcóticos Anónimos están repletas de abogados, contadores y jóvenes profesionales con alto nivel educativo.


Se trata de un país que con el 5% de la población consume el 80% de los opiáceos farmacológicos del mundo. El Gobierno de Donald Trump ha creado una comisión para debatir medidas contra la epidemia de drogadicción, a la que ha definido como un problema del mismo nivel que el crimen y las pandillas, a las que denomina "la carnicería americana".


Los medios, los políticos y el empresariado estadounidense parecen rehuir la relación entre la epidemia de muertes por sobredosis y el modelo económico y social impuesto desde la década de los 80. En el mismo período en que se produjo el crecimiento exponencial del consumo de opiáceos, la riqueza del 1% se elevó hasta niveles inéditos, mientras los ingresos de la clase media blanca se derrumbaron.
Lea también: El 77% del dinero ilegal de la droga se queda en Estados Unidos y Europa


Millones de adictos comenzaron por el consumo de tranquilizantes en la década de los 90, cuando empezaron a sentirse las primeras consecuencias del modelo neoliberal. Los opiáceos de prescripción legal son un inmenso negocio para las farmacéuticas. En los últimos 15 años las recetas de estos medicamentos contra el dolor se han triplicado, pero el 75% de los heroinómanos empezó con esos analgésicos.


Se trata de personas con sus vidas y familias destrozadas, ya que al perder sus puestos de trabajo en la vieja industria fordista, reconvertida con la automatización y luego con la robotización de la cuarta revolución industrial, no pudieron reciclarse a los nuevos empleos altamente tecnificados. Nadie los ayudó, en un país individualista donde surgen voces que piden que se deje morir a los drogadictos sin atenderlos, como ya sucede con las autoridades de algunos condados de Ohio.


La crisis sanitaria que emerge en Estados Unidos es apenas la punta del iceberg de problemas mucho más profundos y de carácter estructural. Dos de ellos parecen insoslayables: la hegemonía del capital financiero y la ambición por mantenerse en el primer lugar en el mundo mediante el uso y abuso de su poder militar.


El capital financiero siempre existió, pero sólo se vuelve dominante cuando la economía real, la producción de mercancías, es desplazada por la especulación, signo inequívoco de la decadencia de las naciones. Los propietarios del capital dejan de confiar en inversiones de largo plazo y apuestan por ganancias inmediatas en el casino de la especulación, convirtiendo a las bolsas de valores en parte del mecanismo especulativo.


EEUU muestra varias fracturas que tienden a crecer. Al viejo conflicto social que afecta a la población negra se suma la actual epidemia de opiáceos, que muestra dos nuevas y tremendas fracturas. Por un lado, la que afecta a las clases trabajadoras y profesionales, como consecuencia del modelo neoliberal. En paralelo, aparece la división geográfica entre la Costa Este, decadente, y la Oeste, más próspera y volcada hacia las nuevas tecnologías. Ambas pueden terminar por hundir al mayor imperio de la historia.

 

Raúl Zibechi
Sputnik

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El Fondo Monetario Internacional recorta ligeramente la proyección de crecimiento para América Latina, la región más vulnerable

La recuperación de la economía mundial avanza “a paso firme”, confirma el Fondo Monetario Internacional en la actualización de sus proyecciones. Los riesgos, según Maurice Obstfeld, están “más bien equilibrados”. Sin embargo se produjo un cambio en la distribución del crecimiento en solo tres meses. El crecimiento fue mejor de lo esperado en países como España, Brasil y México pero no colmó las expectativas en Estados Unidos, Reino Unido y el conjunto de América Latina.


El FMI mantiene una expansión global del 3,5% para este año, frente al 3,2% registrado en 2016. El crecimiento para las economías avanzadas pasará del 1,7% hace un año al 2%. Los riesgos relacionados con las elecciones, dice el equipo que dirige Obstfeld, “se atenuaron”. Pero señala que no solo se mantiene elevada la incertidumbre respecto a las políticas que se van a adoptar, sino que podría “agravarse”.


Es una referencia clara a la situación en Estados Unidos. La mayor potencia mundial crecerá un 2,1% en 2017 y 2018, lo que representa un salto de medio punto porcentual respecto a 2016. Es una estimación que está en línea con lo que proyecta la Reserva Federal y la Oficina Presupuestaria del Congreso. Sin embargo representa un recorte de dos décimas y de cuatro décimas respecto a lo avanzado en abril.


Y sobretodo se queda lejos del 3% que promete el presidente Donald Trump. El recorte, como indica Obstfeld, es “importante” para EE UU y se justifica, como ya avanzó en le informe del país a final de junio, porque no termina de concretarse el plan de estímulos del nuevo gobierno. “A corto plazo es menos probable que la política fiscal de EE UU sea expansionista”, indica el economista jefe del FMI.


Algo similar pasa con Reino Unido, al rebajar tres décimas su proyección para 2017, que ahora queda en el 1,7%. Obstfeld ofrece dos motivos. Primero, porque el rendimiento de la economía británica se mostró “tibio” en el primer semestre. Segundo, porque el impacto del abandono de la Unión Europea sigue incierto a la espera del resultado de la negociación. Se mantiene en el 1,5% para el próximo.


Zona euro y España


La percepción es distinta para la zona euro, con una expansión prevista en el 1,9% este año y del 1,7% el que viene. Obstfeld dice que es posible que sea “más robusto” gracias a que el empuje de la demanda interna es mayor del previsto. El crecimiento de España será el más sólido del grupo, con un 3,1% en 2017 frente al 1,8% de Alemania o del 1,5% de Francia. Es medio punto más alto al que se anticipó en abril. Se moderará al 2,4% en 2018, tres décimas mejor de lo que se anticipó.


Los países emergentes y en desarrollo son los que siguen tirando, con un crecimiento que se proyecta en el 4,6% para este año y del 4,8% el que viene. Rusia supera la recesión y a China le eleva el crecimiento al 6,7%. Aunque se moderará tres décimas en 2018, el retroceso será dos décimas menos de lo que se dijo en abril. Este ritmo tan robusto tiene un riesgo, porque alimenta la rápida expansión del crédito.


Aunque los técnicos del FMI son optimistas, lo que más les preocupa a corto plazo es que los bancos centrales de las economías avanzadas muestren un interés mayor por retirar los estímulos monetarios, como está haciendo la Reserva Federal. Eso afectaría a los países emergentes y en desarrollo que recibieron capital a tipos de interés muy bajos. Por eso, aprovechando que la inflación sigue baja, pide cautela.


Obstfeld vuelve a pedir que se aproveche que la economía gana virgo para adoptar reformas que permitan recuperar el potencial previo a la gran crisis. En este sentido, señala, que el bajo crecimiento no solo impide una mejora en la calidad de vida, “además acarrea el riesgo de exacerbar las tensiones sociales” y las políticas proteccionistas. Concluyó que la cooperación multilateral también es clave para garantizar la prosperidad y que se distribuya.


Lenta recuperación en Latinoamérica

S. P.


El Fondo Monetario Internacional certifica que América Latina supera la recesión. Proyecta un crecimiento del 1% este año, que doblará al 1,9% en 2018. La región, sin embargo, sigue siendo la más vulnerable. “Continúa arrastrando un crecimiento por debajo del potencial”, explica Maurice Obstfeld. La proyección para los próximos dos años se rebaja una décima respecto a la que se anticipó hace solo tres meses.


“La actividad económica irá recuperándose poco a poco a medida que países como Argentina y Brasil se recuperen de la recesión”, afirma el organismo en su actualización. En el caso de la economía brasileña, pasará de una contracción del 3,6% para estabilizarse y crecer un tímido 0,3%, antes de pasar a un 1,3%. Es una mejora de una décima para este año, explica, “gracias al vigor del primer trimestre”


Pero el crecimiento en 2018 será cuatro décimas más moderado de lo anticipado el que viene “por la persistente debilidad de la demanda interna y la agudización de la incertidumbre en torno a la situación política y a la política económica”. El FMI añade que las revisiones para el resto de la región son “principalmente a la baja” y señala “un nuevo deterioro de las condiciones económicas en Venezuela”.


México, sin embargo, ve mejorar su proyección dos décimas para este año, que se eleva ahora al 1,9%. Los técnicos del FMI reconocen que la economía rindió mejor de lo esperado en el primer semestre y eso permitirá que la moderación no sea tan brusca como se temía hace tres meses. La estimación se mantiene en el 2% para 2018 y estará tres décimas por debajo del crecimiento registrado en 2016.

 

Por Sandro Pozzi
Nueva York 23 JUL 2017 - 22:06 COT

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El mundo compra un millón de botellas de plástico por minuto que acaban en vertederos o en el mar

El consumo anual de botellas de plástico alcanzará medio billón en 2021, superando ampliamente los esfuerzos de reciclado
Las principales marcas de bebidas producen el mayor número de botellas de plástico: Coca Cola hace más de 100.000 botellas al año; 3.400 por segundo

Cada minuto se compra un millón de botellas de plástico en todo el mundo, y la cifra se disparará otro 20% para 2021, creando una crisis medioambiental que algunos activistas comparan en gravedad con el cambio climático.


Nuevos datos obtenidos por the Guardian revelan un aumento en el uso de botellas de plástico, más de medio billón de las cuales se venderán anualmente a finales de esta década.


La demanda, equivalente a la compra de 20.000 botellas por segundo, está impulsada por un deseo de agua embotellada aparentemente insaciable y por la llegada de la cultura de consumo occidental a China y a la región de Asia Pacífico.


En 2016 se vendieron más de 480.000 millones de botellas de plástico de bebidas en todo el mundo, frente a los 300.000 millones de hace una década. Puestas en fila, se quedarían a mitad de camino hacia el Sol. En 2021, esta cifra aumentará hasta los 583.300 millones, de acuerdo con las estimaciones más actualizadas del informe global de tendencias de envases de Euromonitor International.


La mayoría de las botellas de plástico utilizadas para bebidas sin alcohol y agua están hechas de tereftalato de polietileno, que es altamente reciclable. Pero mientras su uso aumenta en todo el mundo, los esfuerzos de recoger y reciclar las botellas para evitar que contaminen los océanos no logran seguirle el ritmo al consumo.


De las botellas compradas en 2016, menos de la mitad se recogió para su reciclado y solo el 7% de aquellas recogidas se convirtió en nuevas botellas. En su lugar, la mayoría de las botellas de plástico producidas acaba en vertederos o en océanos.


El plástico, parte de nuestra cadena alimenticia


Entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico se filtran cada año en los océanos del mundo y son ingeridos por aves marinas, peces y otros organismos. Para 2050, el plástico de los océanos pesará más que los peces que haya en ellos, de acuerdo con una investigación de la Fundación Ellen MacArthur. Los expertos advierten que parte de estos residuos ya están entrando en la cadena alimenticia humana.


Científicos de la Universidad de Ghent en Bélgica han calculado recientemente que la gente que come marisco ingiere al menos 11.000 pequeñas piezas de plástico al año. El pasado agosto, los resultados de un estudio de la Universidad de Plymouth encontraron plástico en un tercio de los peces pescados en Reino Unido, incluidos el bacalao, la merluza, la caballa y los crustáceos. El año pasado, la Autoridad Europea para la Seguridad Alimenticia solicitó un estudio urgente, citando la preocupación creciente por la salud humana y la seguridad alimenticia “dado el potencial de la contaminación de microplásticos en tejidos comestibles de pescado comercial”.


La exmarinera Ellen MacArthur ahora hace campaña para promover la economía circular en la que las botellas de plástico sean reutilizadas, rellenadas y recicladas en lugar de utilizarlas una sola vez y tirarlas. “Movernos hacia una economía realmente circular para los plásticos es una gran oportunidad de cerrar el círculo, ahorrar miles de millones de dólares y separar la producción de plásticos del consumo de combustibles fósiles”, señala.


Huga Tagholm, del grupo de activismo y conservación marina Surfers Against Sewage, afirma que los datos son aterradores. “La contaminación de plástico rivaliza con la amenaza del cambio climático, dado que contamina todos los sistemas naturales y un creciente número de organismos en la tierra”. “La ciencia actual muestra que los plásticos no se pueden asimilar en la cadena alimenticia. Si se ingieren, tienen toxinas. La producción de plástico se va a doblar en los próximos 20 años y se cuadruplicará para 2050. El momento de actuar es ahora”, añade.


China, un cuarto del consumo mundial


La preocupación por el impacto de la contaminación de los plásticos en los océanos del mundo ha aumentado. El mes pasado, los científicos encontraron cerca de 18 toneladas de plástico en una de las islas más remotas del mundo, un atolón sin habitar al sur del Pacífico.


La mayoría de las botellas de plástico utilizadas en todo el mundo son para beber agua, de acuerdo con Rosemary Downey, directora del envases en Euromonitor y una de las mayores expertas en la producción de botellas de plástico.


China es responsable de la mayoría del aumento de la demanda. El consumo público chino de agua embotellada representa cerca de un cuarto de la demanda mundial. En 2015, los consumidores en China compraron 68.400 millones de botellas de agua y en 2016 esta cifra alcanzó los 73.800 millones de botellas: 5.400 millones más.


“Este incremento está causado por la creciente urbanización”, explica Downery. “Existe un deseo por un vida saludable y preocupaciones sobre la contaminación del agua subterránea y la calidad del agua del grifo. Todo ello contribuye al incremento del uso de botellas de agua”. India e Indonesia también están viviendo un fuerte crecimiento.
Coca-Cola y sus 3.400 botellas por segundo


Las principales marcas de bebidas producen el mayor número de botellas de plástico. Coca-Cola produce más de 100.000 botellas de usar y tirar al año —o 3.400 por segundo—, de acuerdo con un análisis realizado por Greenpeace después de que la compañía se negase públicamente a revelar su consumo de plástico. Las seis principales empresas de bebidas del mundo usan tan solo una media de 6,6% de tereftalato de polietileno (altamente reciclable) en sus productos, de acuerdo con Greenpeace. Un tercio no tiene objetivos establecidos para incrementar el uso de plástico reciclado y ninguno pretende llegar al 100% de tereftalato de polietileno.


Las bebidas en botellas de plástico podrían estar compuestas de un plástico 100% reciclable, pero las empresas se muestran reticentes a utilizar este tipo de plástico por razones cosméticas, ya que quieren que sus productos estén en un plástico brillante y transparente, señala Steve Morgan, de Recoup en Reino Unido.
En una declaración ante la Cámara de los Comunes británica, la Federación de Plásticos de Reino Unido afirmó que hacer botellas con un plástico 100% reciclable requiere un 75% menos de energía que crear nuevas botellas de plástico vírgenes.


Coca-Cola ha afirmado que sigue considerando las solicitudes de Greenpeace para publicar su uso global de plásticos. Una portavoz de la empresa afirma: “A nivel mundial, seguimos incrementando el uso de plástico reciclado en los países donde es factible y está permitido. Seguimos incrementando el uso del plástico reciclado en los países donde está aprobado para un uso alimenticio, 44 países de los más de 200 donde operamos".


“Si vamos a aumentar todavía más la cantidad de plástico reciclado en nuestras botellas, se necesita una nueva aproximación para crear una economía circular para las botellas de plástico”, señala la portavoz.

 

Sandra Laville / Matthew Taylor
30/06/2017 - 18:53h
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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Google dejará de espiar correos de usuarios de Gmail

 

Google informó el viernes que dejará de explorar el contenido de las bandejas de entrada de los usuarios de Gmail para la orientación de anuncios publicitarios, con lo que pone fin a una práctica que ha alimentado las preocupaciones sobre la privacidad desde que se lanzó el servicio gratuito de correo electrónico.

Google explicó en un comunicado que los usuarios de Gmail seguirán viendo anuncios "personalizados" y mensajes de marketing, pero que éstos estarán basados en otros datos, como consultas de búsqueda o hábitos de navegación.

La vicepresidenta senior de Google Cloud, Diane Greene, dijo en un blog que el servicio gratuito de Gmail seguirá las mismas prácticas que su empresa G Suite Gmail. "El contenido de los consumidores de Gmail no se utilizará ni explorará para la personalización de anuncios después de este cambio", aseguró.

"Esta decisión hace que los anuncios de Gmail se alineen con la forma en que personalizamos los anuncios de otros productos de Google. Los anuncios que se muestran se basan en la configuración de los usuarios. Los usuarios pueden cambiar esa configuración en cualquier momento, incluyendo inhabilitar los avisos personalizados", agregó.

Los defensores de la privacidad se han quejado desde hace tiempo de que la exploración de los contenidos de correo electrónico equivale a una "escucha indebida" no autorizada por los usuarios. El gigante de internet llegó a un acuerdo a principios de este año en una demanda colectiva en la materia, pero una jueza federal lo rechazó por inadecuado.

Danny Sullivan, editor fundador del blog en línea Search Engine Land, calificó la medida como un "gran cambio" para Gmail, señalando que la exploración de contenido de correo electrónico "ha sido el mayor golpe contra los servicios desde que comenzó". Pero Sullivan escribió en Twitter: "Por otro lado, ¿tranquiliza a los consumidores saber que Google tiene mejor información ahora para perfilarlos que leyendo sus correos electrónicos?"

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La teoría que explica por qué Hollywood trata a la mujer como un trozo de carne

La pionera Laura Mulvey publicó hace 40 años un ensayo que analizaba la concepción sexual de la mujer en el cine a través del psicoanálisis
La veterana directora está estos días en Madrid, donde imparte un curso sobre maternidad en la gran pantalla y participa en el festival Filmadrid

La representación de las mujeres en el cine está en crisis, pero no es algo nuevo. Hoy en día nos parece normal que este problema se debata en las universidades y que las actrices exijan su parte equitativa del pastel en voz alta. Aunque no lo sepamos, esto se normalizó en 1975 gracias a Laura Mulvey (Oxford, 1941) y al ensayo Placer visual y cine narrativo, que convirtió a su autora en una pionera en el análisis feminista del séptimo arte.


A través de la teoría del psicoanálisis de Freud, este texto relaciona la imagen de la mujer en Hollywood como objeto sexual con el falocentrismo de la industria del cine. "Pretendemos ocuparnos aquí de cómo ese placer erótico se intercala en el cine, de su sentido y, en particular, del lugar central que ocupa la imagen de la mujer. Suele decirse que al analizar el placer o la belleza se los destruye. Esa es la intención de este ensayo", escribió la directora en plena Segunda Ola Feminista.


Mulvey basó todo en la escopofilia, la búsqueda desesperada del placer sexual a través de la mirada, y en la figura del personaje femenino como materia prima. O, dicho de otra forma, en su representación como un un trozo de carne con ojos. "Las mujeres son mostradas para producir un impacto visual y erótico tan fuerte, que puede decirse de ellas que connotan mirabilidad", explica a través de los casos de Marilyn Monroe en Río sin retorno y Lauren Bacall en Tener o no tener.


Budd Boetticher, director clásico de Hollywood, afirmó: Lo que cuenta es lo que la heroína provoca o, mejor aún, lo que representa. Es ella, o más bien el amor o el miedo que inspira en el héroe, lo que le lleva a a actuar tal como lo hace. Por sí misma, la mujer ni tiene la más mínima importancia.


La autora asegura que hoy en día el ensayo ha perdido cierta vigencia porque se escribió en un contexto determinado y porque el feminismo al fin forma parte de los debates académicos, algo que parecía imposible en los años 70. "Yo lo escribí como una especie de intervención política, influenciada por el Movimiento de Liberación de la Mujer, en el que leímos a Freud y comprendimos la utilidad de la teoría psicoanalítica para un proyecto feminista", cuenta Laura Mulvey a eldiario.es.


Los derechos reproductivos


Nos reunimos con la cineasta de 76 años en el centro de Madrid, donde estos días imparte un curso en la Universidad Complutense y participa en el festival de cine Filmadrid. Más de cuatro décadas después, la autora opina que la batalla por la igualdad en las pantallas no ha hecho más que empezar. Agradece que los más jóvenes aún reivindiquen su ensayo, pero piensa que hay que abrir el foco a otros países y a nuevos discursos.


Eso es lo que ella intenta en Una mirada a las representaciones de la maternidad a través de la imagen y la narrativa, la conferencia que está recibiendo más de un centenar de asistentes al día.


"Podemos pensar de una forma muy sofisticada sobre el género y la maternidad, pero en otras muchas partes del mundo hay mujeres luchando por sus derechos más básicos", recuerda Mulvey. Defiende que este es un tema tan candente como el de la hipersexualización de las actrices o la desigualdad salarial en los rodajes, sobre todo porque no solo afecta a Hollywood.


"Ya que estamos en un momento nada progresista de la historia, la cuestión de los derechos del cuerpo de la mujer y de la reproducción se vuelven casi tan urgentes como en los primeros días del Movimiento Feminista", asegura. Para ilustrar este difícil debate al público madrileño, la catedrática ha elegido títulos muy distintos por su época y procedencia.


El realismo social iraní, la vanguardia británica o el documental feminista italiano le sirven para rescatar temas comunes como el complejo de mala madre, la violencia machista o la depresión derivada de la austeridad y la decadencia posindustrial. "En tiempos de austeridad, son las mujeres quienes sufren primero y pierden el apoyo institucional. A pesar de que ellas son quienes luchan por dar de comer a sus hijos, mantener su trabajo y en encontrar una guardería. Ese es el feo mundo en el que vivimos", se lamenta.


Considera que las políticas austeridad son la peor excusa para mermar el control de la mujer sobre su propio cuerpo. "En mi país, los fondos dedicados a mujeres que sufren violencia machista han sido arrancados de raíz. En EEUU, el nuevo gobierno ha eliminado el dinero de los cursos de formación anticonceptiva y las ayudas a los abortos.

También ha prohibido cualquier asistencia extranjera en los países en desarrollo para ayudar a controlar la natalidad. Nos tratan como recipientes, casi como en la época medieval", enfatiza Mulvey.


"Hollywood es muy cansino"


Lo que de verdad le sorprende a Laura Mulvey del ensayo Placer visual y cine narrativo es su error al pensar que todo iba a cambiar en cuarenta años. "Si me hubieras preguntado entonces qué proporción de mujeres estarían haciendo películas en el cambio de siglo te habría dicho que 50 %, con mucha seguridad", confiesa. "También pensaba que los años de esplendor de Hollywood tenían los días contados", dice con sorna.


Hoy más que nunca, la directora cree que la industria estadounidense debería dejar de ser el espejo en el que Europa se quiere mirar. "El Hollywood actual no es la misma industria que fue en su día. Los estudios son muy poco ingeniosos, hacen remakes constantemente. Es un cine muy cansino", espeta.


Sin embargo, reconoce que debemos aprovechar los fondos y la plataforma que tienen al otro lado del Atlántico para incentivar el debate sobre la representación de la mujer en la gran pantalla. Es ahí donde Mulvey coloca al fenómeno de Wonder Woman, la heroína de DC que está arrasando en taquilla.


Según su teoría de la escopofilia, la Wonder Woman de Gal Gadot no combate la dictadura estética que somete al personaje desde hace años. "Creo que es interesante porque millones de chicas jóvenes irán a verla y se preguntarán esto mismo. ¿No debería ser distinto ahora que la directora y gran parte del equipo de producción son mujeres? ¿Qué tipo de heroína va a ser? ¿Cuál es su principal virtud como chica de acción?", enumera Mulvey.


Aunque reconoce que el progreso es muy lento, como ella ha podido comprobar en sus propias carnes, aplaude la acogida de estos proyectos y los considera una buena forma de medir el pulso al séptimo arte. "Creo que hay todavía un enorme deseo por el cine y la gente no solo se sienta en su casa con el portátil en las rodillas para ver una película -que también-. La muestra es que, cuando se estrena Wonder Woman, las salas se llenan", recalca.


Mulvey insiste en apuntar que no es algo exclusivo de los blockbusters, que los clubs de cine, los festivales menos masificados y las salas autogestionadas están haciendo mucho por las nuevas narrativas y el apoyo a la mujer cineasta. "Es aquí donde las mujeres jóvenes necesitan crear historias sobre ellas mismas y los problemas de las nuevas generaciones con las redes sociales", opina la veterana directora.


"Las mujeres siempre han estado sometidas a presiones por su apariencia, pero esa presión ha crecido con Facebook o Instagram; una presión por tener que encajar con un patrón físico determinado", observa. Piensa que esta nueva cultura, peligrosa en ciertos casos, necesita ser explorada y analizada a través del cine de la misma forma que lo hicieron en los viejos tiempos.


"Tengo muchas ganas de ver cosas nuevas y aún más interesantes de las que hicimos nosotras". Mulvey abre así unos puntos suspensivos en su legado para "una guerra que no ha hecho más que empezar".

Por Mónica Zas Marcos
15/06/2017 - 21:02h

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Desplome industrial: se ubicó en -6,8% en abril

La producción industrial en Colombia no levanta cabeza, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, al revelar que durante abril se registró un desplome que llegó al -6,8% frente al mismo mes de 2016, cuando el crecimiento de la producción fue de 9%.


Según la encuesta manufacturera, en este periodo siete de las 39 actividades industriales, registraron variaciones positivas en la producción real de la industria manufacturera.
Sobre estos resultados de la industria, el presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, consideró que “la economía está afectada, no tiene un buen crecimiento”, y dijo que “las alertas están prendidas y se deben buscar medidas de choque”.

El paro influyó


Para el presidente de Asopartes, Tulio Zuloaga, la situación de la producción manufacturera en el país es preocupante y los resultados que presentó el DANE se vieron afectados por el paro cívico de Buenaventura, donde fueron retenidas más de 37 mil toneladas de mercancías que afectaron a la industria nacional.
En el sector de autopartes, dijo que esta situación llevó a un aumento en el hurto de vehículos y a una baja en las ventas, fenómeno que se puede replicar en junio.
Dijo que el problema principal es que no hay política industrial, el sector está abandonado a su suerte, los TLC han acabado con la producción colombiana y no hay un freno al contrabando que afecta las ventas de la poca producción nacional que queda.

Las industrias que aportaron de forma negativa a la variación del sector fueron elaboración de bebidas con -13,4%, fabricación de productos minerales no metálicos con -9,8% y fabricación de vehículos automotores y sus motores con -42,8%.


Las principales variaciones positivas se registraron en coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles con una variación de 7,5%, fabricación de sustancias químicas básicas y sus productos con 11,0% y elaboración de productos de molinería, almidones y sus derivados con 10,9%.


Razones de la caída


Señala el DANE que el comportamiento en elaboración de bebidas se explica por los fenómenos climáticos que en lo corrido de 2017 han afectado el consumo y por tanto, la producción, en comparación con el mismo periodo en 2016, cuando el verano estimuló el consumo y la producción.


También mencionan las fuentes que en el mes de referencia se contaba con inventarios suficientes para satisfacer la demanda.


En el caso de productos minerales no metálicos, las fuentes explican que se debe a menores despachos en Antioquia, Atlántico y Bogotá.
De igual manera señalan que las lluvias fueron un hecho importante que afectó la dinámica del sector.


En relación con fabricación de Vehículos automotores y sus motores, las fuentes que reportan en esta actividad explican que en el mes de referencia se registra una reducción de los pedidos.


El crecimiento en coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles se explica, según las fuentes, porque el efecto del aumento de la capacidad instalada para refinación se mantiene.


De acuerdo con la entidad de estadística, el crecimiento en fabricación de sustancias químicas básicas y sus productos se debe al incremento de la demanda tanto del mercado interno como externo.


Las fuentes manifiestan que el crecimiento en Elaboración de productos de molinería, almidones y sus derivados se explica por la mayor disponibilidad de materia prima (arroz).
Las ventas


En abril de 2017 las ventas reales registraron una variación de -5,1% y el personal ocupado varió -1,1%. En abril de 2016 las variaciones de las ventas reales y el personal ocupado fueron 9,5% y 1,0% respectivamente.


Según lo informado por las fuentes, en abril de 2017 la producción real de la industria presentó reducción en varias de las actividades debido a la Semana Santa, puesto que el número de días hábiles fue inferior al de 2016, año en el cual la Semana Santa fue en marzo. Según informan las fuentes, en 2017 durante los días hábiles de Semana Santa, los establecimientos industriales programaron paradas en la producción para efectuar mantenimientos rutinarios. En abril de 2017 la variación anual de la producción de la industria manufacturera en la serie desestacionalizada fue 2,1%. En abril de 2016 la variación fue 3,2%.


Durante 2017


En los primeros cuatro meses de 2017 la producción real de la industria manufacturera presentó una variación de -1,5%, al compararse con el mismo periodo de 2016 cuando se registró una reforma que fue 5,8%, la más alta para este periodo en los últimos ocho años.


Entre enero y abril de 2017, diez de las 39 actividades industriales presentaron variaciones positivas en su producción real.


Las industrias que aportaron de forma positiva a la variación del sector fueron Coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles con una variación de 7,3%; Elaboración de aceites y grasas de origen vegetal y animal con 14,7%, y Fabricación de sustancias químicas básicas, y sus productos con 5,8%.


Las principales variaciones negativas se registraron en Elaboración de bebidas con -9,5%; Confección de prendas de vestir con -9,3%, y Fabricación de productos minerales no metálicos n.c.p. con -3,9%.


Entre enero y abril de 2017, las ventas reales presentaron una variación de -1,6%. Por su parte, el personal ocupado registró una variación de -0,4%. En el mismo periodo de 2016 las variaciones fueron 6,5% y 1,4% respectivamente.

En el último año


Entre mayo de 2016 y abril de 2017, la producción real de la industria manufacturera presentó una variación de 1,5%. En el periodo mayo 2015 - abril 2016 la variación fue 4,0%.


En el periodo mayo 2016 - abril 2017, 15 de las 39 actividades industriales estudiadas por la encuesta, registraron variaciones positivas en su producción real.
Entre ellas se destacan por su contribución las industrias de coquización, refinación de petróleo y mezcla de combustibles con una variación de 16,0%, fabricación de productos elaborados de metal con 7,1% y Elaboración de productos de molinería, almidones y sus derivados con 8,2%.


Las principales variaciones negativas se registraron en fabricación de productos minerales no metálicos con -6,8%, elaboración de azúcar y panela con -12,1% y fabricación de aparatos y equipo eléctrico con -10,9%. En el periodo mayo 2016 - abril 2017 las ventas reales de la industria presentaron una variación de 1,8% y el personal ocupado de 0,2%.


En el periodo mayo 2015 - abril 2016 las variaciones fueron 4,1% y 1,1% respectivamente.

 

Vuelve a bajar confianza


Sumado a lo anterior, la confianza de los consumidores, medida por Fedesarrollo durante mayo, cayó luego de tres meses de recuperación y se ubicó en -16,9%, cuatro puntos por debajo del registro de abril.


Según el centro de estudios económicos, la mayor caída en la confianza de los consumidores se presentó en Bucaramanga y Cali.


En el tema de la compra de vivienda, el indicador cayó en 11 puntos porcentuales frente al mes anterior y fue arrastrado por las respuestas en Bogotá y Bucaramanga.

 

Bogotá
Junio 15, 2017 - 12:33 PM

Publicado enColombia
Miércoles, 14 Junio 2017 06:13

La muerte del centro comercial

La muerte del centro comercial

En las economías capitalistas desarrolladas la crisis financiera de 2007 tuvo como epicentro el sector inmobiliario y las hipotecas de mala calidad. Los bancos centrales rescataron al sistema bancario privatizando las ganancias y haciendo público el costo de la crisis. Y ahora que lo peor del frente de tormenta pasó, se consolida la percepción de que la borrasca ha sido controlada. Esa es una idea equivocada y peligrosa.

La verdad es que el problema en Estados Unidos se ha desplazado del ámbito residencial a los centros comerciales, los famosos y feos shopping malls. Esas enormes construcciones están hoy en el corazón del próximo huracán financiero. Al igual que en 2007, los efectos del mal tiempo se dejarán sentir en la economía global.

Los centros comerciales en Estados Unidos se están muriendo lentamente. Los locales vacíos se multiplican porque las ventas no cubren las altas rentas y los comercios en bancarrota aumentan todos los días. Casi no se habla de este tema, pero lo cierto es que en Estados Unidos crece cada día el número de centros comerciales fantasma, abandonados o con grandes espacios vacantes. Hasta se habla del modelo chino en el que el crédito barato y la especulación inmobiliaria han llevado a construcciones de millones de metros cuadrados que hoy son cascarones vacíos sostenidos por millones de toneladas de concreto, miles de kilómetros de cables eléctricos y tuberías, amén de una colosal huella ecológica.

Si la imagen exitosa del centro comercial se mantiene es sólo porque algunos malls subsisten en buenas condiciones. Pero esos centros son la minoría: en Estados Unidos sólo 20 por ciento de los centros comerciales genera más de dos terceras partes de las ganancias de este sector. Esos centros comerciales están localizados en puntos que mantienen alta densidad de población con poder de compra o en centros de concentración turística y económica. Lo cierto es que la crisis en el resto de los centros comerciales es una triste realidad que no va a desaparecer. Se calcula que en los próximos dos o tres años desaparecerán cerca de 800 shopping malls (más de la mitad del total) en todo el territorio estadunidense.

Muchos podrían pensar que el principal responsable de la debacle del centro comercial se debe al auge del comercio en línea. Pero lo cierto es que a pesar de su crecimiento, el comercio vía Internet apenas representa 12 por ciento de las ventas totales de las tiendas departamentales que sirven como ancla de los malls.

La razón de fondo de la nueva crisis es que la construcción de centros comerciales en las últimas dos décadas ha procedido a un ritmo muy superior al crecimiento del poder de compra en la mayoría de las ciudades estadunidenses. Mientras la demanda se estancaba se construyeron más de siete millones de metros cuadrados para centros comerciales en los últimos cinco años.

¿Por qué se ha mantenido la inversión en los centros comerciales? La respuesta es inmediata: cálculos de riesgo equivocados y mucha especulación. Éste es un sector en el que los inmuebles sirven de garantía, facilitan la obtención de financiamiento y permiten un mayor apalancamiento. La inversión en centros comerciales estuvo ofreciendo rendimientos estables que prometían superar 6 o 7 por ciento y con una garantía aparentemente tan sólida como el concreto y acero utilizados en su construcción. Eso explica el rápido crecimiento de capacidad instalada que hoy rebasa todas las proyecciones sobre la evolución de la demanda. Por eso las tiendas en los malls ofrecen constantes ofertas y descuentos sobre toda la gama de artículos en venta, lo cual comprime los márgenes de ganancia y lleva a la apertura de concursos de quiebra. En consecuencia, los operadores de los centros comerciales enfrentan serias dificultades para enfrentar sus compromisos de deuda. Para los próximos 18 meses se necesita refinanciar unos 130 mil millones de dólares en créditos para el sector de centros comerciales, una operación que no se anuncia fácil.

La gran diferencia de la crisis que se avecina es que los principales acreedores no son los grandes bancos, sino los llamados inversionistas institucionales como los fondos de pensión y las compañías aseguradoras, así como otros agentes financieros –en especial, los fondos de cobertura hedge funds– y uniones de crédito. Las implicaciones para el sistema financiero son más graves que las de la crisis de 2007 porque el rescate de las compañías aseguradoras y los fondos de pensión se anuncia casi imposible. Los efectos en cascada sobre los ingresos de jubilados y el desplome de recaudación fiscal (por impuestos prediales) son múltiples y serán difíciles de revertir: vender uno de esos centros es mucho más complicado que el deshacerse de mil casas. A diferencia del cierre de una fábrica y de la pérdida de empleos, el cierre de un centro comercial no puede explicarse con una retórica fácil sobre la globalización o un mal tratado comercial. El crepúsculo de los shopping malls se debe a problemas estructurales del capitalismo avanzado.

Twitter: @anadaloficial

Publicado enEconomía
El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

Publicado enColombia
El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

Publicado enEdición Nº235