El acuerdo mundial contra el cambio climático, en la cuerda floja

La elección de Trump y las divergencias entre los países sobre los mecanismos que deben regir el Acuerdo de París ponen en jaque la lucha mundial contra el calentamiento global


MARRAKECH. -Hace apenas un año, 195 estados dieron su visto bueno, por primera vez, a un pacto que les comprometía a todos en la lucha contra el cambio climático. El Acuerdo de París, aprobado el 12 de diciembre en la capital francesa, se proyectó al mundo como un esfuerzo “histórico” que tenía como principal objetivo evitar que la temperatura del planeta aumente más de dos grados centígrados a finales de este siglo. Ahora bien, una vez decidido el qué, falta concretar el cómo.

Eso es lo que se discute estos días en la Cumbre del Clima de la ONU que se celebra en Marrakech: cuáles van a ser los mecanismos para que los objetivos marcados en París no queden en agua de borrajas. Es la letra pequeña y menos glamurosa del documento, pero vital para saber en qué medida la lucha contra el calentamiento global de la que hizo gala París tendrá un resultado exitoso. Y, por el momento, no hay demasiadas señales que inviten al optimismo.


Son varias las amenazas que sobrevuelan el Acuerdo de París. La primera, y que cayó como un jarro de agua fría sobre los equipos negociadores que discuten en Marruecos, fue la elección de Donlad Trump como nuevo presidente de EEUU pocos días después de que comenzara la cumbre el 7 de noviembre. El magnate estadounidense es un abierto negacionista del cambio climático y entre sus promesas electorales figura la de retirar su firma del acuerdo y retirar la financiación para la lucha contra el cambio climático a la que se había comprometido Barak Obama, 3.000 millones de dólares anuales.

Aunque aún se desconoce qué decisión tomará finalmente, su llegada a la Casa Blanca ha despertado el revuelo generalizado en Marrakech. EEUU es el segundo país más contaminante del mundo (él sólo es responsable de entre un 10% y un 15% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero que se expulsan a la atmósfera) y sus compromisos de reducción de CO2 (Un 26% en 2020 con respecto a los niveles de 2005), aunque insuficientes, resultan esenciales en el cómputo global.

La ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal, ya advirtió al candidato republicano de que salirse del acuerdo le llevaría entre tres y cuatro años y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha pedido al presidente electo este martes que entienda la “urgencia” y “gravedad” del cambio climático. No obstante, Trump no tiene ni siquiera que salirse del acuerdo para entorpecerlo: como los compromisos de reducción de emisiones no son vinculantes, le basta con no cumplirlos, sin que eso vaya a suponer sanciones de algún tipo para el país.


Poca ambición


Otro de los puntos de mayor bloqueo del acuerdo es el que hace referencia a los mecanismos de revisión de los compromisos. Para cumplir con el objetivo de no aumentar la temperatura más de dos grados, cada país puso sobre la mesa el año pasado el porcentaje de reducción de emisiones con el que estaba dispuesto a comprometerse en 2020. Pero son insuficientes, es decir, que sumando los compromisos de todos ellos nos toparíamos, aún así, con un escenario de aumento de la temperatura global de casi tres grados a finales de siglo. Por ello el Acuerdo de París recoge la obligación de que los países se reúnan cada cinco años para revisar estos objetivos y hacerlos más ambiciosos. Pero no hay acuerdo sobre cuál debe ser el año de la primera revisión. En un principio se consideró que debía ser en 2018, pero “ningún país parece estar dispuesto a ello”, asegura a Público el eurodiputado de Equo en el Parlamento Europeo Florent Marcellesi. La siguiente fecha que se contempla es 2023.

Además, existen divergencias importantes en cuanto a la financiación, es decir quién y cuánto dinero se debe aportar a la lucha contra el calentamiento global. El Acuerdo de París contempla un fondo verde para el clima de 100.000 millones de dólares anuales que se destinarán a acciones de mitigación (80%) y adaptación (20%) al cambio climático, pero los países más empobrecidos, que son los más afectados y los que tienen menos responsabilidad, piden mayor porcentaje para la adaptación. En este sentido, tampoco hay acuerdo sobre si, además del fondo verde, se aportará más financiación para las pérdidas y daños que ya están sufriendo los países del sur, y que éstos reclaman.

Por LUCÍA VILLA
@Luchiva

Publicado enMedio Ambiente
Domingo, 30 Octubre 2016 05:53

Amy, mucho más que una figura trágica

Amy, mucho más que una figura trágica

Cuando se cumplen diez años de la publicación de ‘Back to Black’ y cinco de su prematuro fallecimiento, repasamos la importancia de una artista irrepetible como Amy Winehouse.



El 4 de octubre de 2006 aparecía en el mercado el álbum Back to Black, el retorno discográfico de la joven cantante y compositora británica Amy Winehouse. Uno de esos trabajos llamados a trascender géneros musicales y a situar a la artista en el lugar que merecía, al nivel de las grandes damas del jazz y del soul. De las Etta James, Sarah Vaughan o Billie Holliday. Pero, como les había ocurrido –con matices– a todas ellas, su trayectoria iría indisolublemente unida al drama. Como explica la periodista musical Patricia Godes a Diagonal, “las historias de los grandes mitos de la herstory, de las protagonistas musicales femeninas, son trágicas. En el rock y en el jazz son siempre más trágicas las figuras femeninas, y se les glorifica por la tragedia”. En cierta medida, reconoce Godes, el mito creado en torno a Amy contribuyó a devorar a la persona que creaba aquellas intensas canciones que pasaron a formar parte del imaginario popular. “Hay un cierto sadismo, como con Kurt Cobain, Janis Joplin o Sid Vicious, de refocilarse en la muerte, en la desgracia, en el drama. Ya se veía que Amy iba a acabar mal. Ya se veía que Amy era una figura trágica y que se había convertido en un mito descomunal, y no valorado por su buen hacer musical, por la gracia de sus canciones, por su extraña y novedosa técnica musical, su manera de interpretar tan peculiar, sino por las noticias contradictorias, dramáticas”.

 

Genuina


Más allá del drama y de la mitificación con él relacionada, Amy tenía una forma genuina de sentir, crear, hacer y transmitir. Y ésta es una afirmación con la que coincide Errukine Olaziregi, vocalista de Amythology, una formación madrileña creada hace unos meses con el propósito de honrar el legado de la británica. “Ojalá la industria apostara siempre por gente con un talento como el que tenía Amy, y los medios ayudarían a que el gran público empezara a consumir música como la que hacía ella. Otra cosa es que el star system y todas las tonterías que rodean a una artista de semejante éxito, la acaben asfixiando e impidiéndole llevar una vida normal, terminando por convertirla en un personaje, y, si se tiene tan fatal desenlace, en un mito. Pero esto no le resta ni un poquito de calidad a una de las, en mi opinión, artistas imprescindibles de los últimos años”.

Abunda en esa idea Aurora García, vocalista de una banda que se sumerge, con criterio propio, en las profundidades de la música de raíz afroamericana, Aurora & the Betrayers. “El talento y la personalidad vocal de Amy son innegables, por no hablar de su magnetismo como artista a todos los niveles. Sus letras son muy muy buenas y ves verdad a través de lo que canta”. Susana Ruiz, activista y vocalista más conocida en el circuito de salas madrileño como Funkwoman, considera que es en esa autenticidad, en ese marchamo de realidad vivida, donde radicaba aquello que la hacía digna de encomio: “Lo que su voz esconde y su manera genuina y auténtica de vivir, pese al tormento de drogas y alcohol al que estaba sometida. Su autenticidad como ser humano. Eligió destruirse y me parece tan lícito como no hacerlo”. Olaziregi suma su voz a la de sus dos compañeras de profesión: “Me atrevería a decir que Janis, Etta y Billie son tres de mis cinco artistas favoritas –Amy también está en ese grupo–, por ser tan de verdad, pero en el caso de Amy me admira que además escribiera tanto y de una manera tan personal y verdadera. Habiéndose muerto tan joven, hizo tanto... No me puedo ni imaginar cómo hubiera sido su carrera de no haberse ido tan pronto”.


‘Revival’ del soul


Back to Black, su esperado segundo trabajo tras un esperanzador debut con Frank (2003), tuvo el acierto de ser publicado en un momento en el que la industria musical –muy hábil en este movimiento estratégico– comenzaba a fijar de nuevo su foco en el denominado “revival” del soul, abriendo la espita para que artistas como Eli ‘Paperboy’ Reed, James Hunter o Joss Stone –por mencionar sólo algunos de los nombres más relevantes– se colaran en radios y festivales, pudiendo así gozar de un cierto reconocimiento social que alcanza hasta la actualidad. Sin embargo, en palabras de Godes, “ella tenía su propia personalidad: no era una más detrás de Mary Wilson, de Tracey Ullman, etc. Creo que el disco llamó la atención primero por la imagen, por la excelente campaña de promoción, y después porque tocaban los Dap Kings y tenía un sonido raunchy muy chulo”.

El término raunchy podría definirse como ese sonido impuro, crudo, orgánico, imperfecto pero creíble, en el que el equipo involucrado tuvo bastante que ver con el resultado, si nos atenemos, una vez más, a las palabras de García. “Las canciones de ese disco son muy buenas y producidas de una manera magistral. Mark Ronson supo ver cómo hacer brillar al máximo estas canciones, desde contar con los Dap Kings como banda hasta el tratamiento del sonido”.

Los neoyorquinos The Dap Kings, con su director musical Binky Griptite a la cabeza, fueron la banda seleccionada tanto para registrar aquel álbum, como para defender el repertorio en directo. En la actualidad siguen siendo los abanderados del “soul revival” a escala mundial, ejerciendo como banda de estudio del sello Daptone y de directo que acompaña a vocalistas como Sharon Jones o Saun&Starr. Ruiz ¬zanja la cuestión sobre la vigencia de este género tan popular en las décadas de los 50 y 60: “Creo que el sonido soul es algo que jamás pasará de moda, y, desde luego, la producción perfectamente mezclada con la calidad extrema de su voz, han hecho que ese disco sea un súper ventas. Es como estar en el sitio exacto en el momento perfecto”.

Si Amy fue una artista que trascendió con mucho el alcance de este resurgimiento del soul, entonces cabe preguntarse qué es lo que la hacía tan apetecible para el gran público. ¿Podría achacarse a saber adaptar a la actualidad su background musical, como insinúa Olaziregi? “En lo musical, creo que es fundamental el hecho de que fuera una melómana apasionada por el jazz, el ska y el rocksteady clásico, pero fiel al tiempo en el que vivía, atravesada por sonidos de su tiempo, como el hip hop. Yo creo que ahí radica su aportación”.

¿Podría deberse a la magia que desprendía, como apunta García? “Creo que es genuina por su manera de concebir la música, por la música que ha escuchado y la manera en que la ha filtrado, pero, sobre todo, porque la magia no se compra, y ella y su voz la tenían. Era auténtica y consecuente con su manera de ver la música”.

¿O, influían, además los aspectos extra-musicales, como complementa en su apreciación Godes? “Amy es muy importante porque el drama de su vida le hizo saltar del mundo de la música al mundo de los cotilleos, a los tabloids, a la prensa amarilla británica. En unos tiempos en los que la música iba para abajo, las ventas iban para abajo, de lugares comunes, de repetición de tópicos, ella consiguió llegar al público mayoritario”.

Sea como fuere, afirma García, “Amy Winehouse ha sido una de las artistas más magnéticas que ha habido en mucho tiempo. Pocos artistas llegan a tanto público hoy en día con un disco. Creo que Back to Black es uno de esos grandes discos atemporales que no envejecerá con los años como mucha música que se hace hoy en día”.

 



La fundación de Amy


Coincidiendo con el que habría sido el 28º cumpleaños de Amy, en septiembre de 2011 se puso en marcha la fundación que lleva su nombre con el fin de prevenir un mal uso y/o abuso del alcohol y las drogas entre los jóvenes dentro y fuera del Reino Unido. La fundación trabaja fundamentalmente en tres áreas concretas: a) apoyar a jóvenes desfavorecidos a desarrollar su potencial de forma íntegra, b) apoyar a aquellos jóvenes que son más vulnerables o tienen un elevado riesgo de hacer un mal uso de estas sustancias, y c) educar e informar acerca de las consecuencias del abuso en el consumo del alcohol y las drogas.

 

 

Publicado enCultura
¿Realmente promueve la inversión, el empleo y la equidad?

Colombia se caracteriza por tener elevados índices de pobreza. Dentro del contexto internacional es uno de los países con mayores niveles de desigualdad en la distribución del ingreso, situación de la que es responsable, en parte, la política de gastos y recaudos públicos.

El gasto público tiene como finalidad dotar a la sociedad de cierta cantidad de bienes colectivos, como la justicia, la seguridad, la defensa nacional, carreteras, parques, servicios públicos domiciliarios, salud, educación, etc., siendo el gasto público social prioritario por mandato constitucional para que tenga un efecto redistributivo.

No obstante, el presupuesto de gasto público dedica casi el 25% al servicio de la deuda ($50 billones en el 2016) que favorece al capital financiero. También las ayudas y subsidios benefician muchas veces más a los ricos que a los pobres, como se evidenció con el escandaloso programa Agro Ingreso Seguro. Pero el mayor problema que distorsiona la finalidad del gasto público, es el fenómeno de la corrupción, que, según un informe publicado por la Sociedad Colombiana de Economistas, le costó al país alrededor de $189 billones entre los años 1991 y 2010, equivalentes al 4% del PIB durante esos 19 años.

El sistema tributario a su vez tiene un bajo nivel de recaudo (14,7% del PIB), es profundamente inequitativo, tiene altos niveles de evasión (del 25% en renta e IVA), no apoya actividades empresariales con mayor impacto en la generación de empleo, y su alta dependencia de la producción y exportación de productos minero-energéticos ha causado un hueco fiscal de $27,2 billones ante la abrupta caída de sus precios internacionales. Por otra parte, tras la caída de la renta petrolera, la devaluación del peso frente al dólar ha encarecido el pago de intereses de la deuda en $ 7,2 billones. En resumen, el faltante en las finanzas públicas de este año asciende a $ 34,4 billones (4,3% del PIB).

Una paz estable y duradera necesita que la política macroeconómica garantice una mejor redistribución del ingreso y promueva el desarrollo industrial y agrícola, que son los sectores que mayor impacto pueden tener en el empleo en cantidad y calidad, lo que a su vez fortalecería la demanda interna como condición necesaria para la sostenibilidad del crecimiento a largo plazo. Nos corresponde en esta perspectiva diseñar un sistema tributario que se fundamente en los principios establecidos en la Constitución Política de equidad, eficiencia y progresividad.

El proyecto de reforma tributaria presentado al Congreso por parte del Gobierno no tiene ese enfoque. No garantiza un mayor recaudo mediante el desarrollo de actividades empresariales en la economía real, y por tanto de empleos con mejores ingresos. Mantiene la inequidad horizontal y vertical, y les da mayor peso a los impuestos regresivos. Veamos:

1. Disminuye el impuesto de renta a las empresas a una tarifa única del 32% y no incorpora el principio de progresividad. Se aumenta la tarifa a las personas naturales que ya declaran renta y se incorporan 500 mil nuevos contribuyentes, al bajar el ingreso mínimo para declarar de $3,7 millones a $2,65 millones. Sin embargo, el aumento de la base de contribuyentes no compensa la rebaja al impuesto de renta a las empresas, por lo que se espera que en 2017 por este concepto se reduzca el recaudo en casi $2 billones.

2. No elimina los beneficios tributarios (zonas francas, contratos de estabilidad jurídica, otras exenciones) que generan inequidad horizontal.

3. Aumenta la tarifa general del IVA del 16% al 19%, e incorpora servicios del sector de telecomunicaciones. De hecho, el 60% de la canasta familiar ya tiene IVA, por lo que se calcula un impacto en la inflación de un 2%. Por este impuesto, que grava el consumo y es altamente regresivo (en términos relativos paga más el que menos gana), el Gobierno espera aumentar el recaudo en $8,2 billones.

4. Aumenta el impuesto a la gasolina. Este es un impuesto indirecto, que también tendrá un impacto regresivo con el incremento de precios de la canasta familiar. Con él espera el Gobierno recaudar casi $1 billón.

5. De manera general les permitirá a las empresas el descuento del IVA pagado en compras de bienes de capital. No hay un tratamiento diferenciado favorable para los sectores estratégicos en el desarrollo y la generación de empleo.

6. Otros puntos del proyecto proponen: una tarifa del 10% a los dividendos, no pagarán impuestos las pensiones altas, se mantiene el régimen especial de las entidades sin ánimo de lucro, se establece el monotributo a los pequeños negocios, y cárcel para los evasores.

Sigue siendo un reto para nuestro país tener un sistema tributario ajustado a los principios constitucionales, que cumpla no solo las funciones de generar los ingresos necesarios para el funcionamiento del Estado, sino también alentar las actividades empresariales que benefician el empleo y castigue las especulativas, que son probadamente nocivas al bienestar general.

La mejor reforma tributaria es un programa de desarrollo económico que amplíe la base tributaria al aumentar la densidad y rentabilidad empresarial del sector real y el empleo estable y bien remunerado. La política tributaria puede contribuir a este propósito si se dan ventajas tributarias solo a las empresas productivas que reinviertan utilidades en modalidades de alto contenido de capital y tecnología, mientras se gravan con altos impuestos a las formas parasitarias, insanas y rentísticas del ingreso, que está más que probado tienen bajo impacto en el empleo.

¿Tiene presentación política una reforma tributaria que mantiene la inequidad y aumenta la regresividad? ¿Una reforma en la que el mayor recaudo recae en las capas medias, y que es inferior a la plata que se pierde en corrupción, evasión y exagerados beneficios tributarios?

 

Por Carlos Julio Díaz 
Director General de la ENS.

Publicado 24 de octubre de 2016.

Publicado enColombia
Sábado, 22 Octubre 2016 06:46

Los nuevos dioses del mercado global

Los nuevos dioses del mercado global

Joseph Vogl es un filósofo y profesor de literatura alemán que, entre su múltiples intereses, se detuvo a estudiar el carácter fantasmagórico de nuestra época dominada por la expansión ilimitada del capitalismo en su fase neoliberal. Buscó, recurriendo a una compleja amalgama de información financiera y de interpretación teórica y literaria, penetrar en la trama simbólica de un orden económico que vino a transformar, de manera radical, no sólo las estructuras materiales de la sociedad sino que también proyecta, y para muchos ya lo logró, modificar el sentido común y el horizonte de inteligibilidad que las sociedades construyen de sí mismas. Desentrañar el funcionamiento de la máquina financiera, penetrar en sus formas laberínticas y opacas, descifrar la telarañas de su lenguaje numérico y especulativo, es parte de su intento de comprender la actualidad de un sistema que penetra la totalidad de la vida. La digitalización del mundo de la información y el consiguiente abandono del paradigma analógico, constituye uno de los puntos cardinales de la nueva configuración de una humanidad que cada vez comprende menos el sentido de los cambios que vive cotidianamente. Un frenesí enloquecedor atraviesa cuerpos y fantasías, lenguajes y sentimientos hasta hacer estallar valores y creencias que hasta antes de ayer constituían las brújulas orientadoras de nuestras sociedades.


Para Vogl el neoliberalismo –porque de esto se trata– es mucho más que un giro en el patrón de acumulación, hay en él una potencia disruptiva que lo coloca, como en otros momentos de la historia del desarrollo del capitalismo, en la vanguardia de una colosal mutación de usos y costumbres apuntalada por una expansión tecnológica que vuelve obsoletas las prácticas y los saberes que definieron la autocomprensión de la sociedad en un pasado reciente. Así como Karl Marx explicó en apenas una frase –extraordinaria en su vuelo metafórico y anticipador– la esencia de la modernidad burguesa cuando sostuvo que “todo lo sólido se desvanece en el aire”, Vogl que no es Marx, analizando el carácter de nuestro tiempo dominado por lo espectral del capital, dirá que lo fugaz, lo insustancial, lo veloz, lo inmediato, lo narcotizante, constituyen el meollo de una sensibilidad que expresa el rasgo volátil, inasible, fantasmal, despersonalizado, desterritorializado y descorporalizado del viaje por el éter de los flujos financieros que marcan los rasgos decisivos del capitalismo contemporáneo.


En uno de sus libros, el que despertó mi interés desde su título con reminiscencias shakespereanas –El espectro del capital–, Joseph Vogl recurre a una novela de Don DeLillo –Cosmópolis– para introducir al lector en la psicología de los “emprendedores” de Wall Street, esos jóvenes aventureros que viven siguiendo el ritmo frenético de los bits de información y de los flujos etéreos de riquezas desmaterializadas capaces de cambiar el destino de millones de seres humanos en apenas un instante y de acuerdo al ingenio, a la toma de riesgo y a la amoralidad del agente de bolsa. “Sueña –el personaje de la novela de DeLillo– con la extinción del valor de uso, con el eclipse de la dimensión referencial de la realidad; sueña con que el mundo se disuelva en flujos de datos y con que se imponga la tiranía absoluta del código binario, y tiene su fe puesta en la espiritualidad del cibercapital, que se transpone en luz eterna a través de los resplandores y centelleos de los gráficos que brillan en innumerables monitores [...]. Las palabras y los conceptos del lenguaje coloquial, dice en cierto momento, aún están demasiado cargados de restos históricos de significado, son demasiado ‘premiosos’ y ‘antifuturistas’. En contraposición, a una velocidad de nanosegundos, tal como lo dictan las oscilaciones de la maquinaria bursátil, se erradica todo rastro de la historia, que queda arrasada por el vendaval de los futures y sus derivados. El presente ‘resulta succionado del mundo para hacerle lugar a un futuro de mercados incontrolados y de un desmesurado potencial inversor. El futuro resulta insistente’. Así como el mercado no tiene ningún interés ni en el pasado ni en el presente y sólo hace foco en la perspectiva de ganancia a futuro, el sueño de este capital es el olvido. Habla del poder del futuro y se consuma en el fin de la historia”. ¿Alguna relación con nuestra actualidad nacional? ¿Le recuerda, estimado lector, algunos de los golpes de efecto para resaltar la imagen de Macri construidos desde la ficción y la impostura por los agentes publicitarios del duranbarbismo?


DeLillo nos describe, con minuciosidad no carente de perversidad, el terrible día de este joven que ha pasado una noche de insomnio, que sólo piensa en expandir sus inversiones especulativas hasta el punto de vivir en una suerte de realidad virtual que, sin embargo, determina el destino, glamoroso u horroroso –las diferencias entre una y otra posibilidad dependen del azar o del ingenio del inversor– de un sinnúmero de seres humanos de carne y hueso. Vértigo, violencia, armazones tecnológico-informacionales que controlan todo a través de cámaras y dispositivos comunicacionales que, de modo omnipresente, colonizan todos los aspectos de la vida (la enorme limusina blanca, suerte de oficina-casa-madriguera del joven agente de bolsa, es una máquina inconcebible en donde hay todo lo que necesita para desplegar su aventura financiera, su saber holístico de los meandros del universo del capital). Más allá de su itinerario psicótico y destructivo que finaliza en el cierre de su propio destino al encontrarse con su asesino, lo que DeLillo busca mostrar –y eso es lo que le interesa a Vogl– es el proceso caótico que caracteriza al capitalismo actual. Novela de iniciación y de final de viaje donde el tiempo fluye del mismo modo aniquilador al de un sistema económico que se mueve al ritmo de la obsolescencia permanente de las cosas-mercancías y, claro, de los seres humanos que apenas si son números descartables en el juego del mercado global. Creación fantasmal de riqueza que se consume en el altar de la especulación sin que nada ni nadie pueda frenar esta locura destructiva.


Siguiendo los movimientos erráticos y aparentemente irracionales –del mercado y de la economía mundial–, en Cosmópolis DeLillo “trae a la memoria las crisis financieras que se sucedieron a gran velocidad desde el siglo XX hasta el XXI: desde el colapso de Wall Street de 1987 y la crisis de Japón de 1990, la debacle de los mercados de bonos en 1994 y la crisis rusa de 1998, hasta lo que se dio en llamar la burbuja tecnológica o burbuja puntocom de 2000 y el desastre de 2007 y 2008 y los años posteriores, todos hechos que, de acuerdo con las probabilidades económicas, nunca deberían haber ocurrido o a lo sumo podrían ocurrir una vez cada varios miles de millones de años”. Esa profusión de inesperados cimbronazos, que se parecen a vientos huracanados que golpean con furia la supuesta solidez de los mercados globales, constituyen una extraña dialéctica, al decir de Vogl, a través de la cual el sistema se sigue reproduciendo exacerbando su potencial disgregador, pero también son la evidencia de la anarquía que hoy domina lo que supuestamente era una lógica económica que prometía la racionalidad como núcleo de su despliegue y que sin embargo dibuja los trazos de un final posible. Recurriendo nuevamente a una metáfora literaria, Vogl dirá que al igual que “el Fausto de Goethe, este homo economicus (actor central de la fase actual del anarco-capitalismo financiero) pasa a ser entonces un tipo que siente la carencia en la abundancia y que, en la falta, reconoce el condicionamiento de su deseo para manejar, finalmente, el arte de la insuficiencia: querrá, desde el anhelo infinito, bienes finitos y siempre escasos. Esa sería la máquina deseante del homo economicus, que, con sus preferencias egoístas, efectos involuntarios, conocimientos limitados y, finalmente, un deseo que no conoce límite, quiere lo que no puede y hace lo que no quiere” (resonancias de otra frase de Marx en la que el autor de Das Kapital decía que los seres humanos desatan fuerzas que no controlan y que “lo hacen pero no lo saben”). “Eso implica, en primer lugar, que ese homo economicus moderno no entra en escena como mero sujeto racional, sino como sujeto pasional que a lo sumo regula sus pasiones aplicando una mecánica de intereses. En segundo lugar, actúa como sujeto ciego, con un saber reducido. Gesta, precisamente desde su ceguera (sin voluntad ni conciencia), la armonía de la interacción social. Por eso su hoja de vida es particular, intramundana: adquiere sabiduría desde la falta de saber y avanza con una conciencia reducida y desde un horizonte estrecho”. Así como las sociedades de una remota antigüedad creían que las fuerzas de la naturaleza remitían a poderes anímicos y a potencias sobrenaturales, los hombres y mujeres de la actualidad se sienten pequeños e insignificantes ante las tormentas que los dioses del mercado desatan sobre sus frágiles cuerpos. Que el amigo lector haga las comparaciones que crea convenientes entre este análisis de un filósofo alemán que se inspira en un novelista estadounidense y la vertiginosa entrada de nuestro país, de la mano de Macri y de sus ceos amorales, en ese doble movimiento de apropiación por unos pocos de la riqueza generada por los muchos y la puesta en funcionamiento de una tómbola en la que esos muchos son los que pierden sin terminar de comprender quién ni cómo desató esa tormenta que los deja, una vez más, desamparados ante los dioses inescrutables del mercado.

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Sobre la concepción social de triunfar en la vida

El sistema dicta su sentencia y los peones la acatan: hay que adaptarse y cualquier saber que no tenga aplicación práctica dentro del sistema es sencillamente considerado inútil. ¿Para qué sirven las humanidades? Se pregunta buena parte de la sociedad. El objetivo pues se ha cumplido, y es que se cree que algo que no tiene una aplicación clara en el sistema productivo es perder el tiempo.

Hay que triunfar, y triunfar se considera poder comprar un buen coche, tener una buena casa y manejar billetes para hacer lo que a uno le dé la gana. Esta es la concepción de triunfo que "acata" una buena parte de la sociedad. Hay que triunfar y para ello el pragmatismo es fundamental. ¿Pero qué es triunfar? ¿Ser una persona adinerada y al mismo tiempo un ave de rapiña? ¿Es esto triunfar? ¿O el triunfo más bien está relacionado con el cultivo interior y con una manera de ver la vida? ¿Son los políticos, por ejemplo, unos triunfadores porque tienen dinero y "poder" o son en realidad unos miserables que dan lástima? Estos miserables (en su mayoría) son unos psicópatas que ya no son capaces de sentir, son puros mercenarios acaudalados que han perdido por completo aquello que les hacía humanos, ¿es esto triunfar? ¿o en realidad es fracasar?

Antiguamente se considera que una persona era una triunfadora si lograba despertar su humanitas con lo que uno podía domar la fortuna, y domar la fortuna significaba domar el interior y con ello los acontecimientos de la vida. Evidentemente esto ya no es así y ahora triunfar o ser feliz solo puede ser en base a conseguir objetivos materiales y sociales, y lo curioso es que la sociedad en general lo ha creído. Han creído el mensaje emitido por el sistema, a saber, que uno solo puede ser feliz si dispone de una buena cantidad de dinero, no lo suficiente como para poder vivir dignamente sino lo suficiente como para situarte por encima de la mayoría. El problema es que desde el momento en que uno cree esto se convierte en un esclavo del sistema.

Y es que el triunfo debería ser asociado al grado de humanidad y libertad que uno consiga en su paso por este breve instante que es la vida, ¿y cuál es el grado de libertad de aquél que su felicidad depende de una posición social o de lo material? ¿es esta una persona libre o es en realidad un esclavo? ¿Y cuál es el grado de humanidad de aquellos egoístas patológicos que han conseguido ascender en la sociedad pero que son incapaces de sentir ya nada ni conmoverse porque se han convertido en seres insensibles? ¿Dónde está aquí el triunfo?

Evidentemente a los psicópatas que son admirados por la sociedad en general, a los "triunfadores", les fastidia mucho que los que no disponen de su capacidad de consumo (los que "están por debajo") puedan sentirse libres y es que a pesar de tener todo el dinero del mundo en realidad no son gente que disfrute de la vida y necesitan siempre más pero nunca tendrán suficiente, porque en realidad son esclavos del sistema. Los hombres libres son otros, son aquellos que comprenden que su libertad no depende del sistema productivo-consumista sino todo lo contrario; comprenden que ceñirse por los parámetros de este es la peor de las cadenas. Y es que no se trata de que uno tenga que desprenderse de todo para ser libre y feliz (faltaría más), se trata de romper más bien la farsa con la que nos bombardean, la farsa que afirma que aquél que tenga menos dinero y por tanto tenga menor capacidad de consumo ha de ser necesariamente menos feliz que otro que tengas más capital. Y es una farsa que es creída en general y ahí radica el problema.

Se trata, en definitiva, de comprender que triunfar en la vida tiene más que ver con la humanidad (algo cada vez menos frecuente), con la creatividad, con la capacidad de reflexión y el pensamiento crítico, con la autonomía respecto al exterior y con el grado de libertad interior (el verdadero poder, el poder que se trata de ocultar) logrado en este tan breve instante de tiempo que es la vida; tiene mucho más que ver con esto que con lo material. Y mientras la gente no se dé cuenta de esto y se aferre al materialismo y al anhelado consumismo ni será libre ni será feliz y el sistema gana.

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“Adicción a las drogas, enfermedad cerebral crónica, pero tratable”

Los adictos a las drogas pierden la capacidad de la determinación personal, se vuelven literalmente esclavos de esas sustancias, afirmó Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés), de los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos.

La adicción, enfermedad del cerebro, está muy estigmatizada en la sociedad, porque se cree que los adictos consumen estupefacientes porque así lo deciden, porque les produce placer y tienen una tendencia hedonista, pero no es así, sostuvo Volkow.

Pionera en el uso de imagen cerebral a través de tomografía de positrones para investigar el efecto tóxico y propiedades adictivas del abuso de drogas, añadió que desde hace varios años se creía –aún es una idea generalizada– que los adictos tienen una falla moral y falta de fuerza de voluntad.

"Una persona que se inicia en el consumo de una droga lo hace porque ésta es reforzadora. Las drogas tienen la capacidad de activar los sistemas reforzadores en el cerebro. La mayoría de las de abuso produce sensaciones intensas de placer. Esa experiencia inicial de euforia va seguida de otros efectos, que difieren según lo que se consuma", explicó en la conferencia ¿Qué sabemos de la adicción?, que ofreció en la Reunión General de la Academia Mexicana de Ciencias, Ciencia y Humanismo II.

Por ejemplo, con estimulantes como la cocaína, el high o euforia es seguido de sentimientos de poder, autoconfianza y mayor energía. Por el contrario, el uso de opiáceos, como la heroína, es seguido de sentimientos de relajamiento y satisfacción.

Lo que hacen todas las drogas que producen adicción es aumentar la dopamina y activar el núcleo accumbens, al cual se atribuye una función importante en el placer, incluyendo la risa y la recompensa, así como el miedo, la agresión, la adicción y el efecto placebo.

Con el tiempo, el continuo consumo de drogas hace que las actividades placenteras lo sean menos: “Un adicto consume drogas no por tener placer, sino para tratar de no sentirse tan mal, de sentirse ‘normal’.

"Hemos demostrado que los cocaínomanos tienen una respuesta muy atenuada a reforzadores como la comida, el sexo y el dinero; sufren una disminución total de la sensibilidad del sistema límbico. El cerebro necesita de esos reforzadores, porque son los que motivan a hacer cosas."

Un adicto que tiene este sistema totalmente atenuado ha aprendido que ni sus amigos, trabajo y dinero lo motivan; sin embargo, sabe que las drogas, aun cuando no le causan el mismo placer, pueden activar ese sistema, lo cual es una de las razones de la recaída.

"Sin embargo, las drogas manipulan muchas más cosas que el sistema reforzador; también afectan la corteza frontal, que nos permite hacer juicios, tener los procesos ejecutivos del cerebro, como analizar una situación para tomar decisiones."

Todas las drogas de abuso, directa o indirectamente, atacan el sistema de gratificación del cerebro inundando el circuito con dopamina, neurotransmisor que está en regiones que regulan el movimiento, las emociones, la cognición, la motivación y los sentimientos de placer. La sobrestimulación de ese sistema, que recompensa los comportamientos naturales, produce los efectos de euforia que buscan las personas que abusan de las drogas y les enseña a repetir este comportamiento, señaló la científica.

Gratificación

El cerebro, precisó Volkow, está diseñado para asegurar que repitamos las actividades que sostienen la vida, al asociarlas con el placer o con una recompensa o gratificación. Cada vez que este circuito se activa, el cerebro nota que pasa algo importante que debe recordar y nos enseña que debemos repetirlo una y otra vez, sin pensarlo. Debido a que las drogas de abuso estimulan el mismo circuito, aprendemos a abusar de ellas de la misma manera.

A pesar de estos avances, todavía hay mucha gente que no comprende por qué algunas personas se vuelven adictas a las drogas, ni cómo éstas cambian al cerebro para fomentar el abuso compulsivo de ellas, señaló.

Sin embargo, gracias a los avances científicos se puede decir que la adicción es una enfermedad tratable. De acuerdo con el NIDA, ésta se define como un padecimiento crónico del cerebro con recaídas, caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de drogas, a pesar de las consecuencias nocivas. Las drogas cambian a este órgano: modifican su estructura y su funcionamiento.

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Para EE.UU. todavía es la economía, estúpido

Hillary gana en las encuestas, pero la economía del país gobernado desde hace ocho años por demócratas no está en su mejor momento: en la crisis, los sectores medios y bajos perdieron una porción importante del poder adquisitivo.


En 1992, el gobernador de Arkansas, Bill Clinton, rompió todos los pronósticos al vencer al presidente George H. W. Bush en su búsqueda por la reelección. Un año antes de los comicios, Bush, que había llevado exitosamente a los Estados Unidos a la guerra en el Golfo Pérsico, contaba con el 90 por ciento de aprobación de la opinión pública, pero en campaña fue demolido por el demócrata, que entendió que en última instancia lo que se evalúa a la hora de elegir al inquilino de la Casa Blanca es el bolsillo. La frase “la economía, estúpido”, escrita en un pizarrón del centro de campaña, se transformó en el slogan principal en su camino a la presidencia.


Veinticuatro años más tarde, su mujer Hillary, tras desarrollar una excepcional carrera política por su cuenta, está cerca de seguir sus pasos. A ochenta días de los comicios, todas las encuestas le dan una ventaja amplia sobre su rival, el republicano Donald Trump, tanto a nivel nacional como en los estados clave. Sin embargo, la economía del país gobernado desde hace ocho años por demócratas no está en su mejor momento: luego de la gran crisis económica de 2008 se recuperaron el crecimiento y el empleo pero en el camino los sectores medios y bajos perdieron una porción importante del poder adquisitivo.


La distribución del dinero entre los sectores más concentrados y la clases populares pueden ser uno de los grandes ejes de debate en las semanas que quedan para los comicios. En el equipo de Trump citan encuestas que marcan que ese asunto está primero entre los factores que evalúan los votantes y también que hay un amplio descontento con la marcha de la economía: “Ese puede ser el camino a la victoria”, señala un asesor del magnate, fuera de micrófono, en diálogo con Página/12.


Por eso, Trump presentó en las últimas semanas un plan económico destinado a seducir a la clase media y baja mediante quitas de impuestos, proteccionismo para crear puestos de trabajo, pero del lado demócrata no hubo aún una propuesta concreta, aunque Clinton detalló en varios actos de campaña algunos de los ejes principales, que van en la dirección contraria a los de su rival: más impuestos para la punta de la pirámide de forma tal de poder financiar más gasto del Estado en forma de beneficios sociales y un ambicioso plan de infraestructura destinado a generar empleo. En los próximos días, aseguran cerca de la candidata, habrá novedades al respecto.


Trumponomics


La base del plan del candidato republicano se basa en la propuesta de eliminar los impuestos federales para todos aquellos que ganan menos de 25 mil dólares por mes, y reducir la carga de las categorías superiores al mismo tiempo que se reforzaría el control para evitar la evasión y la contabilidad creativa. El dinero que se dejaría de percibir por esta vía sería compensado con un fuerte recorte del gasto público y una reducción sustancial del déficit comercial. Es “el plan impositivo más revolucionario desde Reagan”, se jactó en un acto en Detroit, hace algunos días.


En un artículo publicado en el diario Wall Street Journal, Trump prometió políticas que “permitan a la clase media mantener la mayoría de sus deducciones mientras se eliminan aquellas que utilizan los más ricos” de forma tal que “con más dinero en el bolsillo, crezca el gasto en consumo y los ahorros para la educación” al tiempo que “baje la deuda personal” de los ciudadanos.


Una pata central de la propuesta del magnate tiene que ver con una intervención proteccionista en la balanza comercial del país. En su plan, el recorte de impuestos a las grandes corporaciones permitirá que mejoren su competitividad, y pretende que así decidan repatriar puestos de trabajo que las empresas de capital estadounidense relocalizaron en otros puntos del planeta en los últimos años. Además prometió intervenir más en comercio internacional para sostener las ventajas comparativas del país y renegociar acuerdos como el NAFTA y el inminente Tratado Trans Pacífico.


El gasto, estúpido


A diferencia de Trump, que promueve una reducción sustancial del gasto público esperando que la inversión salga de bolsillos privados, la candidata demócrata parece inclinarse por una participación activa del Estado a la hora de inyectar dinero en la alicaída economía local. Para tener esa plata disponible, su propuesta, tomada en parte de la plataforma que presentó durante las primarias su rival el senador socialista Bernie Sanders, es aumentar significativamente los impuestos de los ricos y de las corporaciones. Otro punto que tomó de las propuestas de Sanders fue la suba del salario mínimo federal, que hoy está en siete dólares y medio, hasta diez o más dólares.


A falta de un programa económico detallado, en el que su equipo está trabajando y que podría presentarse en los próximos días, es útil remitirse a su sitio oficial de campaña, HillaryClinton.com: “Es indignante que los multimillonarios puedan regirse por reglas diferentes a las que aplican a las familias trabajadoras, especialmente en lo que refiere a pagar sus impuestos justos y correspondientes dice allí.


Hillary propone exenciones impositivas para la clase media así las familias pueden lidiar mejor con sus gastos. Y va a solventarlo subiéndo los impuestos de los más ricos y eliminando las lagunas legales en el código tributario”. La ex secretaria de Estado también propone un plan de infraestructura centrado en rutas, puentes, transporte público, puertos, aeropuertos y acceso a internet internet. Para lograrlo, propone fundar un banco de desarrollo para dar créditos a emprendimientos privados y estaduales por hasta 250 mil millones de dólares, según los cálculos de su equipo. Otros 250 mil millones saldrían directamente del gasto federal e iría destinado a las obras de mayor calibre.


En conjunto, esto ayudaría a crear puestos de trabajo y reactivar sectores que permanecen deprimidos desde 2008, sostiene Clinton. “En mis primeros cien días, voy a trabajar con ambos partidos para aprobar un plan que cree la próxima generación de empleos de calidad. El corazón de ese plan será la mayor inversión en infraestructura en décadas, incluyendo un banco de infraestructura que atraiga dinero del sector priva

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Oliver Stone, durante la presentación de 'Snowden' en la Comic-Con.

 

El director presenta en la Comic-Con de San Diego su película 'Snowden'
El filme repasa la historia del exanalista de la NSA y su filtración masiva

En la Comic-Con los superhéroes conviven con los trolls, legiones de tropas de asalto de La guerra de las galaxias comen pizza con lo que queda de los ejércitos elfos de El Señor de los Anillos y una gigantesca estatua del Capitán América celebra el 75º aniversario de este héroe de papel ahora trasladado al cine. Este es el paisaje que se respira en el foro de la cultura popular que tiene lugar estos días en San Diego y donde el polémico cineasta Oliver Stone presentó su último trabajo, Snowden. Fue un pase sorpresa que llenó hasta la bandera y donde asistió (vía satélite) hasta el mismísimo exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA), Edward Snowden, que dio pie a la filtración masiva de información secreta en la que se basa este thriller. “Es la historia de la mayor conspiración”, subrayó el director ante una audiencia aficionada a las teorías conspiroparanóicas, aunque en el campo de la ficción. En Snowden, como aclaró Stone, la historia es real. “Es algo gigantesco que está sucediendo ahora, bajo nuestras narices y que nos afecta a la mayoría; a vosotros también”, recalcó intentando llegar a un público joven que muchos consideran políticamente desconectado.


Stone dio muestras en su discurso del mismo fervor que posee toda su filmografía, ya fueran los ataques contra la guerra en Platoon (1986) o contra el capitalismo en su versión más salvaje en Wall Street (1987). Solo cambió el tipo de público, dirigiendo sus palabras a una nueva generación, un océano de todo lo que es friki como es la Comic-Con. Un foro nuevo para él, ya que esta es la primera vez que asiste en el casi medio siglo de historia de esta convención. Pero la producción de Snowden también fue diferente. El filme es un proyecto rechazado por todos los grandes estudios de Hollywood con los que Stone había trabajado con anterioridad y que se hizo posible gracias a financiación francesa y alemana y con la distribución de Open Road, ganadores el pasado año del Oscar a la mejor película con Spotlight.


Para ser un cineasta capaz de entrevistarse con algunos de los personajes más controvertidos de la historia reciente, incluido el propio Snowden, Stone se mostró confundido ante los miles de aficionados congregados en la Comic-Con, una muestra muy diferente a los festivales de cine que está acostumbrado a frecuentar (repetirá, fuera de concurso, en la próxima edición del certamen de San Sebastián). Ante ellos describió a Snowden como “un hombre que se mueve bajo el radar, muy reservado y que vive en su ordenador”. Alguien con gran fortaleza que no se amilana ante la oposición. “Solo le han hecho más fuerte”, añadió.


Pero las palabras de Stone también atacaron al consumismo que se respira en un foro contracultural como la Comic-Con donde todo está a la venta. Ante la que parecía una inocente pregunta de un miembro del público que quiso saber su opinión sobre el juego de realidad aumentada Pokémon Go que ha causado el frenesí entre los aficionados estadounidenses el director definió esta aplicación como el último arma del “capitalismo de la vigilancia”. “Es un nuevo nivel de invasión” contra la intimidad del individuo, subrayó.


El propio Edward Snowden participó en el acto, por videoconferencia, y habló de su presencia en la película: "Nos comunicamos a través de la narrativa. Yo no soy un actor y no creo que haya ningún político bastante carismático como para conectar con la gente hablando de estos asuntos tan abstractos. Pero tenemos a gente, que son estos avatares, de los que me gusta pensar que son campeones del bien público —como Joseph Gordon-Levitt y Shailene [Woodley, la protagonista del filme]— que pueden alcanzar nuevos públicos de maneras nuevas y conseguir que la gente hable de cosas que no tiene tiempo de leer o investigar a nivel académico".

 

 

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Miércoles, 13 Julio 2016 07:31

Nuestra mente, esa pequeña casa

Nuestra mente, esa pequeña casa


Marta Riskin sostiene que los medios de comunicación distribuyen contenidos e instalan matrices lógicas y resortes de pensamiento automático frente a lo cual es necesario interrogarnos por qué cuestionar acciones e ideas siempre fue una elección, pero hoy es de supervivencia. A partir del análisis de la oferta televisiva dirigida a jóvenes y adolescentes.

No requiere mucho esfuerzo evocar otros gobiernos ejecutando las mismas medidas que negaron enfáticamente, durante la campaña electoral.


Ni demasiada imaginación para, frente a los ajustes tarifarios, equiparar la sensibilidad de un funcionario diciendo “si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir”, con la de aquella reina que habría sugerido al pueblo de Francia, en 1789, que si no tenía pan, comiera tortas.


La novedad está en la actual visibilidad de las paradojas culturales y en la oportunidad de observar a los votantes afrontando la naturalidad neoliberal de sus cirujanos. Por ejemplo, a quien interpreta el acceso al consumo como una ofrenda al propio mérito y renuncia a las mismas cosas que antes reclamaba.


Los argumentos pivotean sobre las “duras medidas adoptadas” como productos inevitables de “la herencia recibida” y soslayan, sistemáticamente, la comparación de datos.


Hay quienes aseguran “No podíamos seguir así” y lamentan su “irreal” calidad de vida anterior y “opositores” que niegan la coherencia entre ideología y medidas del gobierno y aquellos que pierden memoria histórica e insisten en “darles tiempo”, confiando en persuadirlos pra corregir “errores”.


Muchos de estos planteos proceden de personas inteligentes, que descreen de la estabilidad de los mercados y dudan que exista una sola economía real.


¿Por qué aceptarían fallidas recetas económicas como única medicina? ¿Algo así como “Si duele, cura y si es horrible, pasa más rápido”? Clásicos, como La rama dorada de Frazer, describen los caminos de resolución mágica de las contradicciones y explican ciertas estrategias de las políticas de ajuste.


También, un cuento popular y común a varias tradiciones.


Un pobre campesino vivía con su numerosa familia en una minúscula habitación que era toda su casa. Nadie podía descansar allí. Cuando la falta de sueño ya lo estaba volviendo loco, el padre decide recurrir al sabio de la aldea, en busca de consejo. El erudito reflexiona y afirma tener la solución. Entonces, indicará que esa noche lleve una vaca a la morada. Al día siguiente, el hombre está desesperado pero el consejero insiste para que, noche tras noche, además de la vaca, introduzca en la casa a dos ovejas, tres cabras, la yegua y por último, a las gallinas. Recién al cabo de una semana de penurias, se le permitirá retirar todos los animales. Por la mañana, el pobre agradecerá al cielo lo bien que ha dormido y el gozar de una casa que ya no juzga tan pequeña.


Esta fábula tiene dos moralejas. Una expresa la sensatez de apreciar y cuidar lo que se tiene. La otra, exhibe un modo de estructuración lógica del pensamiento humano.


En la actualidad, nichos compactos de producción y divulgación ideológica despliegan idénticos valores y consignas –organizados según nivel socio-económico, género, edad y paladar del consumidor– en múltiples ficciones y publicidades.
Los medios de comunicación no solo distribuyen contenidos. También instalan matrices lógicas y resortes de pensamiento automático.


Aunque estudios sobre las redes sociales han revelado algoritmos administrando las opiniones dominantes de los grupos de referencia, aún nos preguntamos si es posible que baste la construcción virtual de una masa crítica de pares para que algunos ciudadanos se crean en la peor situación posible y luego, agradezcan cambios negativos y sinceramientos falaces.


El pensamiento mágico no resuelve problemas ni paradojas pero investigarlo desenmascara sus aplicaciones, resultados prácticos y consecuencias emocionales.


Así, los “cambios” que recorren el mundo, re significan al descripto por Lampedusa.


Ya no se trata del cambio para que todo siga igual sino de un cambio feroz, impuesto por marketing a conciencias globalizadas y que conduce el deseo de las masas hacia un proyecto mundial de retorno a servidumbres feudales.
Ricas tradiciones intelectuales y religiosas exhortan a abandonar prejuicios y concentrar la atención en el presente, sin negar el pasado y soñando futuros.


La escucha y la mirada, interior y exterior, son a esta altura de los acontecimientos, actos estrictamente prácticos para lograr cierta perspectiva personal y advertir como y cuánto estamos conectados con los demás.
Acciones tan simples y complejas como interrogarnos a nosotros mismos y a nuestros conciudadanos acerca de “qué veo, oigo, pienso, siento” conectan mente y corazón, evitan ingerir precocinados cantos de sirena y permiten disputar lógicas de construcción de realidades automáticas.


Cuestionar acciones e ideas siempre fue una elección pero hoy, es de supervivencia.


El Régimen impone y cada ser humano del planeta, elige.


* Antropóloga UNR.

Martes, 31 Mayo 2016 07:05

El desastre del agua embotellada

El desastre del agua embotellada

El agua es fundamental para la vida. ¿Por qué no deberíamos comprar agua embotellada? La privatización del agua se convierte directamente en un crimen contra la humanidad, sin ella no se puede vivir, por lo que su privatización supone negar un derecho humano y generar gran cantidad de residuos consumiendo recursos naturales no renovables.

Ahora que se acerca el verano y comienza ya el calor propiamente dicho, oiremos ese reportaje que año tras año se repite en los medios de comunicación sobre hidratarse constantemente para evitar males mayores.


El agua es fundamental para la vida. Sin ella, las reacciones químicas de nuestro cuerpo no tendrían lugar. Es más, el agua fue la cuna de la vida, esencial para que los primeros microorganismos pudieran desarrollarse y dar lugar a toda la increíble biodiversidad de la que consta nuestro planeta en la actualidad.


Sin embargo, para el presidente de la multinacional Nestlé, conocida por su chocolate, aunque también tiene lucrativos negocios en el tema de la venta de agua embotellada, "el agua no es un derecho; debería tener un valor de mercado y ser privatizada".


Es decir, que para el presidente de Nestlé, si no tienes dinero directamente te mueres (seguramente vayas al cielo donde cada día podrás saturar tu estómago con chocolate Nestlé).


Como el propósito de privatizar el agua no lo puede conseguir, por lo menos a corto plazo, Nestlé (y otras compañías comercializadoras de agua embotellada) han iniciado una cruzada contra el agua del grifo.


Pero, ¿existe alguna diferencia entre el agua embotellada y el agua del grifo? Para responder a esta pregunta es necesario tener en cuenta dos situaciones.


La primera de ellas es la de los países con unas instalaciones de potabilización y redes de distribución adecuadas. Es el caso de la gran mayoría de municipios de España (exceptuando pequeños núcleos urbanos más o menos aislados).


En este caso, no existe ningún peligro para la salud humana al ingerir agua del grifo. En muy puntuales excepciones es posible que el agua sea bastante "dura" (alto contenido en magnesio y/o calcio, por ejemplo), y que no sea aconsejable su ingesta directa para las personas propensas a formar piedras en el riñón. Sin embargo, esto puede arreglarse con un simple filtro para la cal.


El agua potable de las ciudades pasa unos controles de calidad muy estrictos y la única razón por la que podría llegar con deficiencias de calidad a los hogares es debido a la antigüedad de las tuberías de algunos edificios. Por tanto, no existe ninguna razón objetiva para preferir el agua embotellada a la del grifo. Esto lo sabe perfectamente el presidente de Nestlé, y precisamente por ello aboga por privatizarla, para que no nos quede otra opción que comprar sí o sí agua embotellada.


Ahora bien, ¿por qué no deberíamos comprar agua embotellada? Las razones son múltiples, y en muchas ocasiones se encuentran interrelacionadas.

Solamente destacaré algunas de las más importantes.


1) El agua es un bien público y pertenece a toda la Humanidad, es vital para la vida, sin ella no se puede vivir, por lo que su privatización supone negar un derecho humano, supone un crimen contra la Humanidad.


2) El consumo de agua embotellada consume recursos naturales no renovables y genera ingentes residuos que si no son tratados adecuadamente generan gravísimos problemas ambientales.


3) El agua embotellada tiene que ser trasladada hasta los puntos de venta, generando emisiones de CO2 que, unidas a las emisiones que se producen en todos los otros puntos comentados, suponen emisiones de CO2 a la atmósfera completamente evitables.


4) En muchas ocasiones el agua proviene de acuíferos en los que se explota el agua a mayor velocidad que la tasa de recarga, produciendo numerosos problemas para la población local que depende de esos acuíferos.


La segunda situación o contexto en el que debemos analizar el consumo de agua embotellada corresponde a aquellos países que no cuentan con unas adecuadas infraestructuras de tratamiento y distribución de agua potable.


Es urgente y de vital importancia garantizar un adecuado suministro de agua potable en estos territorios. Sin embargo, nos encontramos con la paradoja de que las grandes corporaciones multinacionales dedicadas a la producción de agua embotellada tienen concesiones de explotación de acuíferos en estos países para producir agua embotellada a precios inasequibles para la población local.


Es decir, en vez de suministrar el agua potable a sus ciudadanos, los dirigentes de estos países se la otorgan a empresas extranjeras. ¿A cambio de qué? No hay que pensar demasiado para suponerlo.


Nadie quita a sus ciudadanos su agua y se la otorga a una empresa extranjera de forma gratuita. Así, nos encontramos con países en los que las precipitaciones anuales son suficientes para abastecer a la población pero sin embargo no tienen acceso al agua potable por falta de infraestructuras. Eso sí, en los comercios se puede encontrar agua embotellada a un precio mayor que el salario medio diario.


De esta forma, sólo tendrán acceso al agua potable aquellas personas con suficientes recursos como para contar con sistemas de extracción, canalización y potabilización de agua en sus casas, es decir, las personas con un alto poder adquisitivo.


Ésta es la situación que está viviendo la ciudadanía de muchos países en vías de desarrollo. Además, hay que tener en cuenta que tanto la falta de sistemas de potabilización como de depuración de aguas supone un gravísimo problema de salud pública. Determinados virus como el cólera se encuentran directamente relacionados con condiciones de insalubridad en las aguas. Si a esto se le añade la situación de escasez de medicamentos en estos lugares el problema deviene en una tormenta perfecta, donde la muerte por una simple diarrea en niños se convierte en un drama diario.


Tampoco hay que olvidar que sin un agua de calidad no son posibles ni la agricultura ni la ganadería, por lo que también se está negando la posibilidad de crear una industria agroalimentaria de calidad. Como consecuencia, tendrán que comprar aquellos alimentos provenientes de la Unión Europea tan baratos debido a los terribles resultados que supone la Política Agraria Comunitaria. Aunque este es otro tema.


Así, la privatización del agua se convierte directamente en un crimen contra la humanidad. Y como tal, las personas que niegan el derecho al libre acceso al agua potable deberían ser juzgadas. Se está condenando a muerte a millones de personas.


Tratados como el TTIP supondrían dar aún más vía libre a estos intentos de privatización de bienes públicos y a la impunidad de los dirigentes de las multinacionales. No es casual que la mayor parte de las empresas que se dedican al negocio del agua embotellada participen también en otros negocios de cierta opacidad que implican el tráfico y explotación de niños, como por ejemplo el chocolate.


Tampoco hay que olvidar que para la elaboración de las bebidas refrescantes se necesita una importantísima cantidad de agua (famosos son algunos casos como la extracción de agua en zonas con sequía extrema de la India para la elaboración de una célebre marca de cola).


Ahora bien, ¿qué podemos hacer desde nuestros privilegiados países del Primer Mundo?


En primer lugar, de forma general, evita comprar agua embotellada. El agua que sale del grifo de tu casa, muy probablemente, es tan sana (o más) que el agua embotellada. Evita también comprar refrescos de esas famosas marcas. Hay refrescos artesanales o zumos que pueden perfectamente saciar tu sed.


Investiga. Como ya hemos comentado, muchas de estas marcas que comercializan agua embotellada también se dedican a la venta de otros productos. Consumir los productos de esas marcas es contribuir al aumento de sus beneficios y, con ello, a impulsar que sigan privatizando el agua.


Lee, infórmate sobre los efectos del consumo del agua embotellada.

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