Estados Unidos se enfrió en el primer trimestre

La mayor economía del mundo creció a un ritmo anualizado de solo el 0,5% del producto interior bruto

El crecimiento de la economía de Estados Unidos se moderó con fuerza en el arranque del año, al expandirse la actividad económica a una tasa anualizada de solo el 0,5% del producto interior bruto. Es casi tres veces menos que en el cuarto trimestre del pasado año y está dos décimas por debajo de lo que anticipaba Wall Street. Este crecimiento anémico justifica la prudencia de la Reserva Federal.


La debilidad del crecimiento al inicio de cada ejercicio es ya una constante desde hace seis años en EE UU, por el efecto combinado del mal tiempo con el fin de la temporada de compras navideñas. El enfriamiento es de tal calibre que pone a la mayor economía del mundo al borde de la recesión. El segundo trimestre, sin embargo, suele caracterizarse por un fuerte repunte.


Es el ritmo más lento de expansión en dos años. La economía de EE UU creció un 1,4% en el cuarto trimestre de 2015, tras hacerlo un 2% en el tercero. Para el conjunto del año quedó en el 2,4%, un ritmo que se espera se mantenga este 2016. En la coyuntura actual hace de lastre el efecto de un dólar fuerte en el negocio de las grandes multinacionales exportadoras. El consumo creció solo un 1,9%.


El desplome en el precio de la energía y de las materias primas está forzando a las empresas a recortar las inversiones en equipamiento y estructuras. La debilidad económica global hizo de lastre por la vía de las exportaciones, que cayeron un 2,6% en el trimestre. Hizo de motor el sector inmobiliario, con un incremento del 14,8% en las inversiones en vivienda, el ritmo más sólido en cuatro años.


La primera estimación del crecimiento del primer trimestre se publica un día después de que la Reserva Federal decidiera mantener los tipos de interés en una horquilla del 0,25% al 0,5%. El banco central de EE UU dejó caer la referencia a los riesgos de la tensión internacional. Pero aunque mantiene abierta la puerta a un encarecimiento del precio del dinero en junio, señaló que la actividad económica se debilitó.


Tendencias opuestas


La nota final de la reunión de abril muestra tendencias que van en sentidos opuestos. El mercado inmobiliario mejora, pero la inversión empresarial se moderó y también las exportaciones. El equipo que preside Janet Yellen opta así por la cautela en el proceso de normalización de la política monetaria. La inflación sigue baja, lo que da margen a la Fed para modelar su estrategia.
La Reserva Federal está teniendo complicado comunicar al mercado cuál sería el nivel idóneo para los tipos de interés. El pasado diciembre los miembros del comité veían como posibles cuatro subidas. Pasados tres meses se dejó en dos en el mejor de los escenarios. El ritmo lo determinará la marcha del mercado laboral, que podría ralentizarse en la segunda mitad del año por el deterioro de los resultados empresariales.


Los analistas de Credit Suisse y de BlackRock no descartan por todo esto que vaya a haber una sola subida en 2016 pese a que los potenciales riesgos globales dejaron de ser un argumento recurrente para justificar la pausa. Se da además la circunstancia de que EE UU está inmerso en plena campaña electoral y que la estrategia monetaria de la Fed va en sentido opuesto a la del Banco Central Europeo.

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Miércoles, 27 Abril 2016 06:40

Keynes, el subversivo

Keynes, el subversivo

El primer día de 1935 encontró a John Maynard Keynes escribiendo una carta para George Bernard Shaw. En la misiva señaló: Creo estar escribiendo un libro sobre teoría económica que revolucionará en gran medida la manera en que el mundo piensa sobre los problemas económicos. Mostrando cierta cautela agregaba en un paréntesis que ese resultado no se dejaría sentir inmediatamente, pero sí en los próximos 10 años. Quién le iba a decir que pasado el decenio, él estaría a punto de morir de manera prematura (a los 62 años) y que ya se habría iniciado un proceso contrarrevolucionario para distorsionar y aniquilar los principales descubrimientos de su obra.


Keynes tenía razón. Su obra fue revolucionaria. Y el mensaje central fue juzgado subversivo por la clase política y por la mayoría de sus colegas en el mundo académico. Ese mensaje puede sintetizarse en una frase: las economías capitalistas son intrínsecamente inestables y pueden mantener niveles de desempleo socialmente inaceptables durante largos periodos de tiempo.


La teoría de Keynes no se hizo en un día. La evolución puede resumirse en una de sus frases más célebres: el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente.


El mundo anterior a Keynes rechazaba la posibilidad de una crisis económica generalizada. Dominaba la idea según la cual la venta de mercancías sirve para financiar la compra de otras mercancías. Es decir, cuando una persona vende una mercancía lo hace para inmediatamente comprar otra mercancía con el ingreso obtenido. Esta idea recibe el nombre de ley de Say (por el economista francés del siglo XIX), y de aquí se desprende que todo el ingreso se gasta y lo que no se gasta se ahorra. De ahí que Keynes la redujo a la frase la oferta crea su propia demanda. Podría haber un problema de desequilibrio en un mercado particular, pero, a nivel de toda la sociedad, lo que deja de gastarse en un mercado se gastará en otro y siempre habrá, en el agregado, un equilibrio.


La obra de Keynes se basa en el principio de la demanda efectiva: la producción de mercancías se ajusta o depende de la demanda de mercancías. Esta idea implica una transformación radical: la actividad económica está determinada por la demanda, no por las limitaciones que pudieran encontrarse por el lado de la oferta (dotaciones de recursos o por la tecnología). La idea choca radicalmente con la ley de Say y el establishment no tardó en darse cuenta del peligro de este mensaje subversivo.


Keynes identificó los dos componentes de la demanda agregada, el consumo y la inversión. El consumo es más o menos estable, pero es insuficiente porque la propensión a consumir (cuando aumenta el ingreso) crece menos que proporcionalmente. La inversión, por su lado, puede colmar la brecha para alcanzar el pleno empleo (los inversionistas también demandan bienes y servicios para sus proyectos). Sin embargo, la inversión es inestable porque depende de las expectativas de los inversionistas y está condicionada por la incertidumbre, otro personaje clave en la obra de Keynes.


En 1932 Keynes pudo reconocer la relación de identidad entre los agregados macroeconómicos inversión y ahorro. Es uno de los más importantes descubrimientos de Keynes y hoy el análisis monetario permite identificar no sólo la naturaleza, sino el mecanismo a través del cual se explica esta identidad. Por la creación monetaria de los bancos privados, ya no se necesita una reducción en el consumo para tener un ahorro que pueda invertirse. El crédito bancario genera los depósitos y un incremento en la inversión provoca crecimiento del ingreso. Aquí se invierte la relación de causalidad. Hoy sabemos que el ahorro no precede a la inversión. El alto nivel de consumo, no del ahorro, es lo que lleva a mayor inversión y al crecimiento del ingreso.


Keynes mostró que aún con plena flexibilidad de precios en todos los mercados el desempleo puede mantenerse durante largos periodos de tiempo. Aun así, hoy se puede decir que el mundo de la macroeconomía se divide entre aquéllos que acompañan el análisis de Keynes y los que siguen insistiendo en que el problema del desempleo está provocado por algún tipo de rigidez. Típicamente se buscan las fuentes de rigidez en el mercado laboral (serían los sindicatos los villanos) o en las intervenciones del gobierno (que vendrían a distorsionar la bella obra de los mercados con precios flexibles). Frente a esta tontería se yergue la obra de Keynes: los precios flexibles en el mercado no sólo no resuelven el problema del desempleo, sino que pueden agravarlo.


Varios mensajes de Keynes irritan a los economistas convencionales e ignorantes. Pero hay uno que les parece intolerable porque atenta contra su creencia sacrosanta de que la esfera de lo económico es autónoma y no debe ser perturbada por nadie porque tiene la capacidad de autoregulación. Keynes demostró, por el contrario, que se necesita la intervención externa para poder estabilizar el funcionamiento de una economía capitalista.


Twitter: @anadaloficial

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“La izquierda tiene que repensar su aparato teórico y táctico”

David Harvey, uno de los pensadores marxistas más prominentes de nuestro tiempo, se sentó con el activista colectivo AK Malabocas a discutir las transformaciones en el modo de acumulación capitalista, la centralidad del terreno urbano en las luchas de clase contemporáneas, y las implicancias de todo esto para la organización anti-capitalista.

 

AK Malabocas: En los últimos 40 años, el modo de acumulación capitalista ha cambiado globalmente. ¿Qué significan estos cambios para la lucha contra el capitalismo?


DH: Desde una perspectiva macro, cualquier modo de producción tiende a generar un tipo distintivo de oposición, la cual es un espejo curioso de sí mismo. Si miras atrás, en los ’60 o ’70, cuando el capital estaba organizado en grandes formas corporativas, jerárquicas, tenías estructuras de oposición que eran corporativas, tipos sindicalistas de aparatos políticos. En otras palabras, un sistema fordista generaba una oposición de tipo fordista.


Con el quiebre de esta forma de organización industrial, particularmente en los países capitalistas avanzados, se terminaba con una configuración del capital mucho más descentralizada: más fluida sobre el espacio y el tiempo que lo pensado previamente. Al mismo tiempo veíamos el surgimiento de una oposición que está ligada a las redes, a la descentralización y a la que no le gusta la jerarquía y las formas previas de oposición de tipo fordista.
Así, que de una manera curiosa, las y los militantes de izquierda se reorganizan a sí mismos en el mismo modo en el que la acumulación del capital se reorganiza. Si entendemos que la izquierda es una imagen en espejo de lo que estamos criticando, entonces tal vez lo que debamos hacer es romper el espejo y salir de esta relación simbiótica con aquello que estamos criticando.

MK: ¿En la era fordista, la fábrica era el principal sitio de resistencia. Dónde podemos encontrarla ahora que el capital se ha movido lejos del piso fabril hacia el terreno urbano?


DH: Antes que nada, la forma fabril no ha desaparecido. Todavía encuentras fábricas en Bangladesh o en China. Lo que es interesante es cómo el modo de producción en las ciudades centrales cambió. Por ejemplo, el sector logístico se ha expandido: UPS, DHL y todos sus trabajadores y trabajadoras están produciendo valores enormes hoy en día.


En las últimas décadas, un gran cambio tuvo lugar en el sector servicios también: los más grandes empleadores de mano de obra en la década de 1970 en los Estados Unidos eran General Motors, Ford y US Steel. Los más grandes empleadores de mano de obra hoy son Mc Donalds, Kentucky Fried Chicken y Walmart. Antes, la fábrica era el centro de la clase obrera, pero hoy encontramos a la clase obrera más que nada en el sector servicios. ¿Por qué diríamos que producir autos es más importante que producir hamburguesas?


Desafortunadamente la izquierda no se siente cómoda con la idea de organizar a los trabajadores y trabajadoras de la comida rápida. Su imagen de la tradicional clase obrera no encaja con la producción de valor de los trabajadores y trabajadoras de servicios, los de distribución, de restaurants, de los supermercados.


El proletariado no desapareció, pero hay un nuevo proletariado que tiene características diferentes del que tradicionalmente la izquierda solía identificar como la vanguardia de la clase trabajadora. En este sentido, las y los trabajadores de Mc Donalds se convirtieron en las y los trabajadores metalúrgicos del siglo XX.


MK: ¿Si esto es lo que es el nuevo proletariado, cuáles son los lugares desde organizar la resistencia hoy?


DH: Es muy difícil de organizar en los lugares de trabajo. Por ejemplo, las y los trabajadorss de la distribución se mueven de un lado a otro. Así que esta población tal vez podría organizarse mejor fuera del lugar de trabajo, quiero decir, en sus estructuras barriales.


Hay una frase interesante en el trabajo de Gramsci de 1919 que dice que organizarse en el lugar de trabajo y tener concejos fabriles está muy bien, pero que deberíamos tener también concejos en los barrios también. Y los concejos de los barrios, dijo, tienen un mejor entendimiento de lo que son las condiciones de toda la clase trabajadora, comparado con el entendimiento sectorial de la organización en el lugar de trabajo.


Las organizadoras y organizadores fabriles solían saber muy bien lo que un trabajador metalúrgico era, pero no entendían lo que el proletariado era como un todo. La organización barrial habría incluido, por ejemplo, a los trabajadores y trabajadoras de la limpieza urbana, de la distribución y las trabajadoras doméstica. Gramsci nunca tomó esto y dijo: “Vamos! el Partido Comunista debería organizar asambleas barriales”


No obstante, hay algunas excepciones en el contexto europeo donde los partidos comunistas organizaron, de hecho, concejos barriales, porque no podían organizarlos en las fábricas, por ejemplo en España. En la década de 1960 esta era una forma de organización muy poderosa. Por ello, como he discutido por un largo tiempo, deberíamos ver la organización barrial como una forma de organización de la clase. Gramsci sólo lo mencionó una vez en sus escritos y nunca lo desarrolló más en profundidad.


En Gran Bretaña en los ’80, hacía formas de organización laboral en plataformas a lo largo de la ciudad, sobre la base de concejos de oficios, que estaban haciendo lo que Gramsci sugirió. Pero dentro del movimiento sindical, estos concejos siempre fueron mirados como formas inferiores de organización laboral. Nunca se los trató como un componente fundacional de cómo el movimiento sindical debería operar.


De hecho, ocurrió que los concejos de oficios fueron a menudo mucho más radicales que los gremios tradicionales y eso era porque estaban basados en las condiciones de toda la clase trabajadora, no sólo de los sectores más privilegiados de la clase. Así, al punto de que estos tenían una definición mucho más amplia de la clase, los concejos tendieron a darse políticas mucho más radicales. Pero esto nunca fue valorado por el movimiento sindical en general, siempre fue mirado como un espacio en el que lxs radicales podían actuar.


Las ventajas de esta forma de organización son obvias: supera la brecha entre organizarse de manera sectorial, incluye todas las formas de trabajo “desterritorializado” y es muy adaptable a nuevas formas de organizaciones comunitarias y de base asamblearia, como Murray Boockchin planteó, por ejemplo.


MK: En las recientes oleadas de protesta -en España y Grecia, por ejemplo, o el movimiento Occupy- puedes encontrar esta idea de “localizar la resistencia”. Pareciera que estos movimientos tienden a organizarse alrededor de cuestiones de la vida cotidiana, más que en torno a grandes cuestiones ideológicas en las que la izquierda tradicional solía enfocarse.


DH: Por qué dirías que organizarse alrededor de la vida cotidiana no es una de las grandes cuestiones. Yo creo que es una de las grandes cuestiones. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y la vida cotidiana urbana es a lo que la gente está expuesta y en lo que encuentra dificultades. Estas dificultades residen tanto en la esfera de realización del valor como en la esfera de la producción del valor.


Este es uno de mis más importantes argumentos teóricos: todo el mundo lee el Volumen I del Capital y nadie lee el Volumen II. El Vol I es acerca de la producción del valor, el II es sobre la realización del valor. Al enfocarse en el Vol II, puedes ver claramente que las condiciones de realización son tan importantes como las de producción.


Marx a menudo hablaba de la necesidad de ver al capital como la unidad contradictoria entre la producción y la realización. Donde el valor es producido y donde es realizado son dos cosas diferentes. Por ejemplo, mucho valor es producido en China y, de hecho, es realizado por Apple o por Walmart en los Estados Unidos. Y, por supuesto, la realización del valor trata de la realización del valor por medio de costoso consumo de la clase obrera.


El capital puede conceder salarios más altos en el punto de la producción, pero luego los recupera en el punto de la realización por el hecho de que los trabajadores y trabajadoras tienen que pagar alquileres y gastos de vivienda más elevados, costos de teléfono, tarjetas de crédito y así sucesivamente. Así que las luchas de clase en torno a la realización, alrededor de viviendas más baratas por ejemplo, son tan significativas para la clase trabajadora como las luchas acerca de salarios y condiciones de trabajo. Cuál es el punto de tener un salario más alto si te es inmediatamente extraído en términos de gastos más elevados para tener un techo?


En su relación con la clase trabajadora, los capitalistas han aprendido hace mucho que pueden hacer un montón de dinero recuperando lo que antes habían entregado. Y, al punto que -particularmente en los 60 y 70- lxs trabajadorxs se empoderaron de manera creciente en la esfera del consumo, así que el capital comienza a concentrar mucho más en extraer valor a través del consumo.


Así que las luchas en la esfera de la realización, que no eran tan fuertes en los tiempos de Marx, y el hecho de que nadie lea el maldito libro (Vol II), es un problema para la izquierda convencional. Cuando vos me decís: “¿cuál es el problema macro aquí?”- bueno, ¡esto es un problema macro! La concepción del capital y la relación entre producción y realización. Si no ves la unidad contradictoria entre ambos entonces no vas a tener la imagen completa. Tiene lucha de clases escrita todo alrededor y no puedo entender por qué un montón de marxistas no logran ver cuán importante es esto.


El problema es cómo entendemos a Marx en el 2015. En los tiempos de Marx, la extensión de la urbanización era relativamente conveniente y el consumo de la clase trabajadora era casi inexistente, así que de lo único que Marx tenía que hablar era acerca de la clase trabajadora arreglándoselas para sobrevivir con un salario magro y cómo eran bastante sofisticados para hacerlo. El capital los dejaba hacer con sus propios dispositivos lo que les gustaba.


Pero hoy en día, vivimos en un mundo en el que el consumo es responsable de casi el 30% de la dinámica de la economía global; en EE UU llega al 70%. Así que ¿por qué estamos aquí sentados y diciendo que el consumo es casi irrelevante, pegándonos al Volúmen I y hablando acerca de la producción en lugar del consumo?


Lo que hace la urbanización es forzarnos a cierto tipo de consumo, por ejemplo: tienes que tener un auto. Y tu estilo de vida está dictado en muchos sentidos por la forma que toma la urbanización. Y de nuevo, en los tiempos de Marx esto no era significativo, pero en nuestros días es crucial. Tenemos que amigarnos con formas de organización que de hecho reconozcan este cambio en la dinámica de la lucha de clases.


Los grupos que marcaron los recientes movimientos con su estilo, viniendo de tradiciones anarquistas y autonomistas, están mucho más metidos en la política de la vida cotidiana, mucho más que las y los marxistas tradicionales.


Les tengo mucha simpatía a las y los anarquistas, tienen una mucha mejor línea en este tema, precisamente al lidiar con la política del consumo y su crítica acerca de lo que el consumo es. Parte de su objetivo es cambiar y reorganizar la vida cotidiana alrededor de nuevos y diferentes principios. Así que creo que esto es un punto crucial hacia el cual mucha de la acción política debería ser dirigida en estos días. Pero desacuerdo con vos cuando decís que esta no es una “gran cuestión”.


MK: Así que, mirando ejemplos de Europa del Sur -redes de solidaridad en Grecia, auto-organización en España o Turquía- parece ser muy crucial para construir movimientos sociales alrededor de la vida cotidiana y las necesidades básicas en estos días. ¿Ves esto como un acercamiento promisorio?


DH: Creo que es muy promisorio, pero hay una clara limitación ahí, lo que es un problema para mí. La propia limitación es la reticencia para tomar el poder en algún punto. Bookchin, en su último libro, dice que el problema con las y los anarquistas es su negación del significado del poder y su inhabilidad para tomarlo. Bookchin no va tan lejos, pero yo creo que es su rechazo a ver al Estado como un posible aliado hacia la transformación radical.


Hay una tendencia a considerar al Estado como enemigo, el enemigo al 100 %. Y hay muchos ejemplos de estados represivos fuera del control público en el que este es el caso. No hay duda: el estado capitalista debe ser combatido, pero sin dominar el poder del estado y sin tomarlo, pronto vuelves a la historia de lo que pasó por ejemplo en 1936 y 1937 en Barcelona y luego en toda España. Al rechazar tomar el Estado en un momento en el que tenían el poder para hacerlo, los revolucionarios y revolucionarias de España permitieron que el estado volviera a caer en las manos de la burguesía y del ala estalinista del movimiento comunista. Y el estado se reorganizó y aplastó la resistencia.

MK: Eso puede ser cierto para el estado español en la década de 1930, pero si miramos al estado neoliberal contemporáneo y el retroceso del estado de bienestar, ¿que queda de estado para conquistar, para aprovechar?

DH: Para empezar, la izquierda no es muy buena para responder la pregunta de cómo construimos infraestructura masiva. ¿Como construirá la izquierda el puente de Brooklyn, por ejemplo? Toda sociedad reposa sobre grandes infraestructuras, infraestructuras para toda una ciudad, como el suministro de agua, electricidad, etc. Yo creo que hay una gran reticencia dentro de la izquierda para reconocer que necesitamos diferentes formas de organización.


Hay áreas del aparato de estado, aún del aparato de estado neoliberal, que son terriblemente importantes; el centro de control de enfermedades, por ejemplo. ¿Cómo respondemos a epidemias globales como el Ébola o similares? No puedes hacerlo al modo anarquista del “hazlo tu mismo o tú misma”. Hay muchas instancias en las que necesitas alguna forma de infraestructura de tipo estatal. No podemos confrontar el problema del calentamiento global a través de formas descentralizadas de confrontación y actividades solamente.


Un ejemplo que es frecuentemente mencionado, a pesar de sus muchos inconvenientes, es el Protocolo de Montreal para enfrentar el uso de clorofuorocarbono en heladeras para limitar la afectación de la capa de ozono. Fue reforzada de manera exitosa en los ’90 pero necesitó de un tipo de organización que es muy diferente a aquella que proviene de una política basada en asambleas.


MK: Desde una perspectiva anarquista, yo diría que es posible reemplazar aún instituciones supranacionales como la OMS con organizaciones confederales que serían construidas de abajo hacia arriba y que eventualmente arribarían a una toma de decisiones global.


DH: Quizás a un cierto grado, pero tenemos que ser conscientes de que siempre habrá algún tipo de jerarquías y de que siempre enfrentaremos problemas como la responsabilidad o el recurso correcto. Siempre habrá relaciones complicadas entre, por ejemplo, gente lidiando con el problema del calentamiento global desde el punto de vista del mundo como un todo y desde el punto de vista de un grupo que está en el territorio, digamos, en Hanover o similar, y que se pregunta, por qué debería escuchar lo que ellxs están diciendo?


MK: Entonces, ¿crees que esto requeriría alguna forma de autoridad?


DH: No, va a haber estructuras de autoridad de cualquier modo, siempre las habrá. Nunca he estado en una reunión anarquista en la que no hubiera una estructura de autoridad secreta. Está siempre esa fantasía de todo siendo horizontal, pero me siento, miro y pienso, “oh dios, hay toda una estructura jerárquica acá pero está encubierta”


MK: Volviendo a las protestas recientes alrededor del Mediterráneo, muchos movimientos se han concentrado en luchas locales. ¿Cuál es el siguiente paso hacia la transformación social?


DH: En algún punto tenemos que crear organizaciones que sean capaces de ensamblar y reforzar el cambio social en una escala más amplia. Por ejemplo, será ¿Podemos en España capaz de hacer eso? En una situación caótica como la crisis económicas de los últimos años, es importante que la izquierda actúe. Si la izquierda no lo hace, entonces la derecha será la siguiente opción. Yo pienso -y odio decirlo- que la izquierda tiene que ser más pragmática en relación a las dinámicas que están ocurriendo ahora.


MK: ¿Más pragmática en qué sentido?


DH: Bueno, ¿por qué apoyé a SYRIZA aunque este no fuera un partido revolucionario? Porque abría un espacio en el que algo diferente podía pasar y eso era una movida progresiva para mí.


Es un poco como Marx diciendo: el primer paso hacia la libertad es la limitación de la duración de la jornada de trabajo. Demandas muy estrechas abren un espacio para resultados más revolucionarios, y aún cuando no hay ninguna posibilidad para ningún resultado revolucionario, tenemos que buscar soluciones de compromiso que sin embargo se apartan del sinsentido de la austeridad neoliberal y abren el espacio en el que nuevas formas de organización pueden tener lugar.


Por ejemplo, sería interesante si Podemos buscara organizar formas de confederalismo democrático, porque en cierto modo Podemos surgió de un montón de reuniones de tipo asambleario teniendo lugar a lo largo de España, así que tienen mucha experiencia con ese tipo de estructura.


La cuestión es cómo conectarán la forma asamblearia a formas más permanentes de organización, en relación a su creciente posición como un partido fuerte en el parlamento. Esto también vuelve a la pregunta de la consolidación del poder: tienes que encontrar maneras de hacerlo, porque si no la burguesía y el capitalismo corporativo van a encontrar modos de reafirmarse y tomar nuevamente el poder.

MK: ¿Qué piensas acerca del dilema de las redes de solidaridad llenando el vacío que dejó la retirada del estado de bienestar e indirectamente convirtiéndose en un aliado del neoliberalismo en ese sentido?

DH: Hay dos formas de organizarse. Una es el vasto crecimiento del sector ONG, pero mucho de eso está financiado de manera externa, no son organizaciones de base, y eso no se acerca a la cuestión de los grandes donantes que marcan la agenda, la cual no será una agenda radical. Aquí nos acercamos a la privatización del Estado de bienestar. Esto me parece que es muy diferente políticamente a las organizaciones de base en las que la gente dice “Ok, el estado no se ocupa de nada, así que vamos a tener que hacernos cargo de nosotros y nosotras mismas” Esto me parece que tiende a formas de organizaciones de base con un status político muy diferente.

MK: Pero ¿cómo evitar llenar esa brecha al ayudar, por ejemplo, a gente desempleada para que no sean exprimidos por el estado neoliberal?

DH: Bueno, tiene que haber una agenda anti-capitalista, para que cuando el grupo trabaje con gente todo el mundo sepa que no se trata sólo de ayudarla a arreglárselas sino que hay todo un intento organizado de tratar de cambiar políticamente el sistema en su integralidad. Esto quiere decir tener un proyecto político muy claro, lo cual es problemático con tipos de movimientos no centralizados, no homogéneos, donde alguna gente trabaja de un modo, otra trabajan de manera diferente y no hay ningún proyecto colectivo en común.


Y esto se conecta con la primera pregunta que hiciste: no hay coordinación acerca de lo que son los objetivos políticos. Y el peligro es que sólo estes ayudando a la gente a arreglárselas y que no haya política saliendo de ahí. Por ejemplo, Occupy Sandy ayudó a la gente a volver a sus casa e hizo un maravilloso trabajo, pero en última instancia, hicieron lo que la Cruz Roja y los servicios de emergencia federales deberían haber hecho.

MK: El fin de la historia parece haber pasado de largo. Mirando las condiciones actuales y los ejemplos concretos de lucha anti capitalista, ¿piensas que “ganar” es todavía una opción?

DH: Definitivamente; y más aún, tienes fábricas ocupadas en Grecia, economías solidarias a través de cadenas productivas siendo forjadas, instituciones de democracia radical en España y muchas cosas hermosas ocurriendo en muchos otros lugares. Hay un crecimiento saludable del reconocimiento de que necesitamos ser mucho más amplios y amplias en lo que concierne a la política en todas esas iniciativas.


La izquierda marxista tiende a desdeñar un poco estas cosas y creo que está equivocada. Pero al mismo tiempo no creo que ninguna de estas cuestiones sea lo suficientemente grande en sí misma como para lidiar con las estructuras fundamentales de poder que necesitan ser desafiadas. Aquí hablamos de nada menos que del Estado. Así que la izquierda debe repensar su aparato teórico y táctico.


Fuente: https://roarmag.org/magazine/david-harvey-consolidating-power/
Traducción: de Gabriela Mitidieri para Democracia Socialista, editado por VIENTO SUR

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El mundo a través de una pantalla: juventud y sociedad en la era digital

La adicción a lo audiovisual limita la capacidad de reflexión.
Giovanni Sartori, Homo Videns

 

Vivimos lo que se puede llamar la era de la comunicación. Las sociedades humanas que habitan el planeta están interconectadas de manera global. Las redes de información son un valor en alza y estar enlazados a ellas se ha convertido en una necesidad. Una de las consecuencias de este hecho es que nos hace vulnerables. Tener predominio en los medios confiere un poder de control y manipulación sobre la sociedad que hace real el omnipresente Big Brother que Orwell alcanzó a prever.


A este incremento de las posibilidades de información/comunicación, y su consiguiente penetración social, han contribuido las tecnologías desarrolladas desde la segunda mitad del siglo pasado. Sin duda, los medios han evolucionado deprisa en las últimas décadas y lo han hecho de una forma que nos es difícil procesar. Inmersos en el frenético devenir diario, sometidos por un trabajo que nos deja pocos momentos de descanso y presionados por la demanda de atención de las nuevas tecnologías, no tenemos tiempo para evaluar las consecuencias que este cambio está generando en nuestras vidas, ni lo que puede suceder a mediano o largo plazo.


Cuando activamos nuestra terminal electrónica, no nos detenemos a reflexionar que estamos accesibles, entretenidos y olvidados de nosotros mismos. Este proceso afecta sobre todo a las nuevas generaciones, educadas en un escenario que antes no existía. La juventud vive vinculada a los medios digitales y es su promotora ante el resto de la sociedad, que va adaptándose a las costumbres impuestas por el avance tecnológico.

 

¿Cómo llegamos hasta aquí?

 

Modelamos nuestras herramientas y luego éstas nos modelan a nosotros.
M. McLuhan, Comprender los medios

 

El desarrollo y la propagación de las nuevas tecnologías han supuesto un hecho histórico tan determinante como la imprenta o la revolución industrial. El cambio producido afecta nuestras relaciones, perturba los sistemas de valores y convulsiona la propia estructura social. La tecnología nos ha modificado las costumbres, la vida y hasta la manera de pensar.


La historia de la comunicación va paralela al desarrollo de la civilización humana. La actual revolución tecnológica permite la transmisión de datos con tal repercusión que se ha corroborado el concepto de “aldea global” enunciado por Marshall McLuhan en La Galaxia Gutenberg (1962): “La nueva interdependencia electrónica vuelve a crear el mundo a imagen de una aldea global.” El pensador canadiense también alertó sobre el determinismo tecnológico al expresar que “el medio es el mensaje”.


Las posibilidades de comunicarnos y emitir información se han multiplicado sin cesar. El sistema de correos tradicional se vio reforzado a principios del siglo XIX con la invención del primer medio electrónico de comunicación: el telégrafo. Años más tarde, el teléfono entró en nuestras vidas para hacer realidad la conexión distante en tiempo real. Durante el siglo XX se desarrolló un conjunto de instrumentos tecnológicos que se introdujeron en los hogares para transmitir información: radio, televisión y reproductores de música experimentaron una acelerada metamorfosis, al igual que las cámaras fotográficas y las grabadoras de imágenes y sonidos. A partir de la década de los ochenta vivimos la expansión informática y la computadora se ha impuesto como el medio más eficaz para almacenar, procesar y difundir datos de todo tipo.


En los últimos veinte años se produjo la consolidación de internet, una red de redes global formada por computadoras interconectadas. La Red se ha intercalado en todos los sectores de la vida social y, en la actualidad, gracias a una sofisticada tecnología, nos mantiene virtualmente conectados con todo lo que pasa en el planeta. La mayoría de la población posee una terminal digital con la que puede obtener información, escribir, producir y acceder a material audiovisual, publicarlo y comunicarse con cualquiera persona o entidad que también la posea.


Hay muchas cosas que ahora nos parecen normales pero que hace cuarenta años eran poco menos que impensables. La juventud de entonces sentía la urgente necesidad de modificar costumbres y valores sociales, pero, cuando el cambio se produjo, los jóvenes sólo aportaron su espíritu renovador: el timón nunca estuvo en sus manos, la dirección fue marcada por una clase empresarial mundial que sólo atendía intereses económicos y políticos, un poder desproporcionado que mantiene el control y arrastra a la humanidad al desequilibrio.

 

Los tiempos cambian

 

La tecnología está aquí para quedarse, con todas las maravillas que aporta, pero es el momento de considerar cómo afecta a otras cosas que apreciamos.
Sherry Turkle, Reclaiming Conversation

En la era digital todo está mediatizado y en pocas décadas han cambiado nuestras costumbres cotidianas. Hay aspectos de la vida humana que han sido afectados, positiva o negativamente, por la revolución tecnológica. El desarrollo de internet ha transformado la sociedad y trajo consigo otra manera de hacer las cosas. La Red maneja la economía, la política y la cultura; en definitiva, la sociedad global depende de ella. La llamada nube de información (cloud computing) que se está configurando, parece haber encontrado su sitio en algún lugar virtual de la atmósfera terrestre. El ser social, en cuerpo y mente, está atrapado en una niebla de redes inalámbricas que lo rodea día y noche. La nube administra y domina nuestras vidas, nos pasamos horas pendientes del correo electrónico, de las redes sociales, de mensajes y noticias. Vivimos obsesionados por la información y la comunicación, desconectarse es cada vez más difícil y no queremos hacerlo por temor a perdernos algo importante.


En el campo de los valores y sentimientos también ha habido cambios. En especial entre los jóvenes, que se han criado en estos parámetros tecnológicos. Cuando los observamos ensimismados en la realidad virtual, nos llegan las preguntas: ¿Qué buscan ahora los jóvenes, cuáles son sus sueños, por qué estarían dispuestos a luchar, a dar la vida? ¿Les sigue motivando alcanzar una sociedad más justa e igualitaria como a la juventud del siglo pasado?


No hay indicios de que hayan surgido nuevos planteamientos que combinen y equilibren la realidad evolutiva con la ética natural, en busca de objetivos comunes al margen de fanatismos políticos, sociales o imposiciones divinas. Se tiene la sensación de que, para la mayoría de la juventud, esa línea de pensamiento orientada hacia la consecución de un ideal humano ha sido abandonada, bloqueada por modelos individualistas, de culto a la imagen. Permanecen embelesados por el perfil público que ellos mismos diseñan y proyectan, confirmando así la metáfora esencial del libro Comprender los medios de comunicación (Understanding Media), de McLuhan: el mito de Narciso. No existe un debate social abierto ni se plantean alternativas, no parece haber ganas de ponerse a razonar o a valorar, más bien se aprecia una indolencia convenida, reforzada por la tendencia a dejarse llevar por estímulos cada vez más virtuales.


A este “remolino caótico” que es la sociedad actual sólo se le podrá encontrar sentido a través de la observación: ver quiénes somos, en dónde estamos ubicados, qué nos está pasando y qué necesitamos. Es importante hacernos conscientes del vacío que nos rodea y descubrir hacia dónde se dirige este camino que estamos recorriendo. La pregunta fundamental es saber si realmente hemos elegido transitarlo o se trata de una imposición. ¿Podríamos ejercer el libre albedrío, decir no, aunque sea a nivel personal, y abrir otras brechas por dónde caminar? ¿Existe realmente la probabilidad de hacerlo o el sistema nos pondría toda clase de trabas? La respuesta tiene que darla cada uno, pero sospecho que la mayoría no cree que sea posible y adopta una actitud de dejarse llevar, de justificar su entrega para seguir encomendados a un ente superior, en este caso tecnológico, que excluye toda reflexión o duda.

 

Consecuencias y perspectivas

 

Debido a que el presente es siempre un período de penoso cambio, cada generación tiene una visión del mundo en el pasado.
B. R. Powers

 

En definitiva, los cambios han sido notables: entre las formas de comunicarse que existían hace cien años y las actuales hay un abismo. Las nuevas tecnologías nos han invadido súbitamente, produciendo transformaciones sociales y culturales que afectan nuestros círculos más próximos: el trabajo, la educación, la familia...; su manejo en cualquier ámbito se hace imprescindible. Las sociedades contemporáneas dependen de la tecnología para funcionar en todos sus estratos. Hoy en día, los medios audiovisuales son los canales de socialización más importantes; quien los controle puede influir de forma decisiva sobre los puntos de vista y el criterio de las audiencias.


Las relaciones interpersonales y los comportamientos sociales se han modificado desde que manejamos equipos digitales. Nuestra actividad en períodos de descanso sería diferente si tuviésemos desconectada nuestra terminal móvil; hacerlo sería para muchos inconcebible. La dependencia de los dispositivos y sus prestaciones es cada vez mayor. Utilizarlos nos hace vivir pendientes de ellos y en consecuencia desconectados de nuestra realidad: limitan el tiempo de reposo y la atención para relacionarnos. Un buen ejercicio sería recordar qué cosas hacíamos antes y ver qué hacemos ahora, para distinguir con claridad lo que ha cambiado en nuestras vidas.


En su más reciente libro, Reclaiming Conversation (2015), la psicóloga Sherry Turkle, que estudia estos temas desde hace años (Vida en pantalla, 1997; Alone together, 2011), al referir a que estamos perdiendo la capacidad de conversar afirma que “se nos ha olvidado que hay una nueva generación que ha crecido sin saber lo que es una conversación ininterrumpida”. Cuando la conversación se produce se ve interrumpida constantemente porque mantenemos abiertos canales virtuales de relación que atendemos con descaro estemos con quien estemos. De esta costumbre emerge un nuevo concepto: phubbing, que hace referencia al acto de ignorar a alguien al mirar el teléfono en lugar de prestarle atención.


Las nuevas tecnologías nos mantienen conectados pero no nos comunican realmente, se nos escapa el mundo de las experiencias directas y los vínculos afectivos, no sentimos los latidos de nuestra propia vida. ¿Podrá la electrónica sustituir el –hasta ahora– necesario contacto físico?


El consumo tecnológico en aparatos y en tiempo se expande, lo que puede convertirse en una barrera para establecer relaciones cordiales, abiertas, creativas. Las redes sociales, a pesar de su capacidad de ser plataformas para ejercer la libertad de expresión y luchar por el bien común, se vuelven espejo de los nuevos tiempos, donde se refleja una imagen proyectada, un escaparate más en el centro comercial del culto al ego.


Las consecuencias del uso de las nuevas tecnologías suscitan más preguntas que respuestas porque todavía están sin analizar. Se habla del tema pero no se reflexiona sobre la manera en que afectan la cultura y el arte, los valores sociales, a niños y jóvenes que se están formando. El porcentaje de uso de equipos móviles entre la juventud es el más elevado y eso deja secuelas.


¿Qué bagaje trae la juventud? Las nuevas generaciones han crecido en esta dinámica de relación que implica otro esquema de valores. El mundo virtual les resulta más cercano, inmediato y conocido, incluso más natural; una realidad donde enfrentan menos problemas porque tienen el control. Las terminales digitales móviles –para qué seguir llamándolas teléfonos– se han convertido en una extensión de los sentidos y nos provocan problemas de atención y omisiones de conciencia.


Ante la evidencia del predominio del ambiente virtual entre los jóvenes, se nos plantea una cuestión que puede ser vital para el futuro de la sociedad: ¿las nuevas generaciones serán capaces de frenar el ímpetu tecnológico que está cambiando nuestra visión del mundo y encontrar alternativas donde confluyan los nuevos tiempos con la realidad física cotidiana tal como ahora la conocemos?


La pregunta queda en el aire, sólo el tiempo podrá darnos la respuesta. Mientras tanto, convendría recordar lo que Marshall McLuhan afirmaba: “No hay absolutamente nada que no pueda evitarse mientras exista el deseo de contemplar lo que está ocurriendo.” (The Medium is the Massage, 1967). Tenemos que mantener la esperanza y creer que, por medio del análisis y reconocimiento de pautas de relación, conseguiremos entender la realidad social y sus circunstancias, afrontarla y armonizarnos con ella •

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Resurge en EU el consumo de heroína, alerta informe de ONU

El consumo de heroína resurge en Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas, con una participación creciente de los cárteles mexicanos, advierte un informe presentado este miércoles en Viena por el órgano de control de drogas de la Organización de Naciones Unidas (ONU).


Según el informe 2015 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), también ha habido un aumento en la producción de metanfetaminas en México y Centroamérica.


En contraste, la oferta de cocaína ha bajado en el mundo de manera constante desde 2007. La disminución se relaciona sobre todo con la reducción de cultivos de arbusto de coca.


Perú y Bolivia encabezan los esfuerzos en ese sentido, según el informe, mientras Colombia dio un paso atrás.
En Bolivia los cultivos se redujeron 11 por ciento en 2014, su cuarta baja anual consecutiva, y en Perú la superficie disminuyó 17.5 por ciento anual, según los datos disponibles (2013), el nivel más bajo en 14 años, añadió la JIFE.
En cambio, Colombia registró un aumento de 44 por ciento en el área cultivada en 2014, que invirtió la tendencia que llevaba, si bien la superficie sigue siendo 58 por ciento menor a la existente en 2000.


Aunque la mayor parte de la cocaína que circula en Estados Unidos se produce en Colombia, en otros países también se han encontrado laboratorios.


La incautación de hoja y pasta de coca, así como el descubrimiento de laboratorios clandestinos en países vecinos, como Argentina y Chile, parecen indicar que la refinación también se lleva a cabo en otros lugares de la región, dice el informe.


Pero es la heroína la que enciende focos rojos porque vuelve a ser una de las sustancias objeto de mayor abuso en América del Norte, tras varios años en que la prevalencia había disminuido, señala el documento.


En Estados Unidos, el volumen de heroína incautada aumentó 81 por ciento en cinco años, las detenciones de traficantes se duplicaron entre 2007 y 2014 y aumentó 39 por ciento el número de muertes por sobredosis de heroína entre 2012 y 2013.


En sus recomendaciones, el organismo de la ONU llamó a los países de la región a reforzar el sistema de fiscalización de sustancias químicas usadas para fabricar drogas sintéticas.
Se ha informado que cada vez con más frecuencia se instalan laboratorios de metanfetamina en Centroamérica, advierte el documento.


El órgano de la ONU también recomendó un mayor control de la venta y el movimiento de avionetas que se utilizan con frecuencia creciente para el tráfico de cocaína desde pistas clandestinas de zonas remotas de América del Sur.

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Miércoles, 02 Marzo 2016 07:08

G-20: ¿estancamiento o crisis?

G-20: ¿estancamiento o crisis?

La cumbre financiera del G-20 que concluyó el sábado pasado dejó un mal sabor de boca. El cónclave reunió a los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20. Más allá del ceremonial, la junta puso a la vista dos cosas importantes: la falta de coordinación en materia de política macroeconómica y las dificultades por las que atraviesa la economía china.


El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al G-20 comenzar a preparar un programa coordinado de estímulo para el crecimiento. Pero el secretario del Tesoro estadunidense Jack Lew respondió que no había necesidad de instrumentar un programa anti-crisis como en 2009 cuando el G-20 puso en marcha un programa coordinado de estímulos para evitar una depresión mundial. Tenemos mucha incertidumbre, dijo Lew, pero no una crisis. Eso es casi lo mismo que decían las autoridades monetarias en Estados Unidos a finales de 2007.


El ministro alemán de finanzas Wolfgang Schaeuble fue más claro e insistió que seguir hablando de más estímulos es una forma de distraer la atención sobre lo que realmente se necesita hacer. Como siempre, el alemán insistió en que lo que realmente urge es poner las cuentas macroeconómicas en orden. Es decir, lo que se necesita es más austeridad.


Todos sabemos que lo que suceda con la economía china tendrá enormes repercusiones a nivel mundial. El premier chino Li Keqiang hizo todo lo posible por mostrar una imagen de un gobierno que tiene pleno control de la situación económica. Pero lo cierto es que la evolución de la economía en China es uno de los más grandes focos de inquietud e incertidumbre para inversionistas en todo el mundo. Las medidas del banco central de los últimos meses buscaron quitar algo de presión a la gigantesca burbuja de endeudamiento que padece la economía china. Pero al final eso sólo llevó a mayores niveles de endeudamiento y terminó por hacer más frágil a todo el sistema financiero y bancario. El discurso de Li Keqiang no pudo contrarrestar los efectos del derrumbe del mercado de valores en China o las malas noticias sobre su desempeño reciente.


La economía china ocupa el primer lugar en niveles de endeudamiento (razón deuda contra ingreso) del sector financiero para el período 2007-2014. Pero también ocupa el tercer lugar en el mundo en endeudamiento del sector corporativo y cuarto en materia de endeudamiento de las familias. Como señala Amir Sufi de la Universidad de Chicago, los problemas de la economía china van mucho más allá del sector financiero pues ese país ha seguido el mismo sendero de todas las economías capitalistas que buscan asegurar crecimiento rápido: endeudamiento masivo para la construcción y para la compra de bienes de consumo duradero. Y ese proceso siempre culmina invariablemente con episodios crónicos de burbujas inflacionarias que al estallar conducen al estancamiento, tal y como se observa en el gigante asiático hoy.


Muchos piensan que Pekín tiene suficientes reservas en el banco central para enfrentar esta crisis. Y es cierto que China mantuvo durante años un superávit en la cuenta corriente de su balanza de pagos, lo que en teoría debería permitirle bastante más flexibilidad. Sin embargo, esas reservas se están evaporando a un ritmo impresionante (alrededor de 100 mil millones de dólares cada mes) y claramente los tres billones de dólares que hoy tiene el banco central no van a durar eternamente. De hecho el mercado financiero ya ha tomado nota del ritmo al que se están usando las reservas del banco central y eso no ha dejado de tener un impacto en términos de volatilidad.


Hay que observar que la coyuntura en China tiene parecidos con la situación en Japón a finales de los años ochenta. Este último también mantuvo un superávit en la cuenta corriente durante años y contaba con grandes reservas a finales de los ochenta pero eso no impidió las burbujas en los precios de bienes inmuebles y el sobreendeudamiento que condujo a veinte años de estancamiento. Hoy algunos datos sobre el desempeño de la economía china lo dicen todo. Por ejemplo, el crecimiento del consumo de energía eléctrica pasó de 25 a 15 por ciento entre 2010 y 2012, pero en 2015 ese crecimiento fue cero. Otro indicador alarmante es que el volumen de carga que se movió en la economía china en 2015 tuvo una caída de 11 por ciento. Si se suma a todo esto la cantidad de capacidad instalada ociosa en casi todas las ramas de la industria china, la idea de que el aterrizaje no va ser suave comienza a adquirir más credibilidad. El impacto en la economía global será desastroso.


Quizás China pueda mantener tasas de crecimiento mediocres en los próximos años. Pero una cosa es segura, el capitalismo en China está mutando hacia un sistema social que no se parece al de una economía capaz de elevar el nivel de vida de la mayor parte de la población.


La respuesta del FMI no se hizo esperar: al finalizar la reunión redujo su estimación para 2016 sobre el crecimiento de la economía global de 2.7 a 2.5 por ciento. Pero parece que los mercados no comparten el optimismo del FMI.


Twitter: @anadaloficial

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Viernes, 26 Febrero 2016 06:13

El sexo en la era digital

El sexo en la era digital

Históricamente la tecnología siempre ha tenido relación con el erotismo y el sexo. Desde las revistas pornográficas, las películas XXX y los programas radiales eróticos de la era analógica hasta los programas televisivos de encuentros, las líneas telefónicas “hot” y canales de televisión “premium” de la década del 90. Con la digitalización de las comunicaciones y la aparición de aplicaciones multimedia, las tecnologías digitales transformaron el consumo y la difusión de contenidos sexuales. A diferencia de lo que sucede en los medios tradicionales donde las personas ocupaban el rol de consumidores pasivos –el lector para los periódicos, la audiencia para la radio y el espectador para el cine y la televisión– la expansión y auge de Internet en los últimos veinte años dio la posibilidad a los usuarios, no sólo de recibir contenidos, sino también de producirlos y difundirlos públicamente. Desde su apertura comercial, la red transformó el consumo del porno y la producción casera de contenidos. A partir de la popularización de la web como servicio más popular de Internet comenzaron a aparecer los primeros sitios pornográficos por suscripción y chats eróticos para el intercambio. Para el filósofo español Roman Gubern –autor del libro El eros electrónico– el anonimato que propicia Internet permite las relaciones entre extraños en tanto que cuando se tiene poca información sobre el interlocutor es fácil proyectar sus deseos o fantasías sobre él, de modo que un individuo sin rostro se le puede idealizar colocándole el más atractivo o deseado.


En el nuevo milenio, la llegada de los celulares inteligentes y la incorporación de cámaras en los mismos el intercambio de material íntimo se popularizó como práctica cotidiana. Esta tendencia lleva el nombre de “sexting” –derivado de las palabras “sex” y “texting”, en inglés– que denota la transmisión de imágenes de contenido erótico o sexual a través de servicios o aplicaciones de Internet. Consta del envío fotografías, videos y/o sonidos de producción casera obtenidos mediante autofoto o “selfie”, tanto así como filmaciones autoproducidas mediante computadoras, celulares u otros dispositivos. Las imágenes se caracterizan por contener escenas de desnudez o semidesnudez, retratos de autoestimulación y también de tipo pornográfico. Si bien suele relacionarse con los adolescentes, el sexting –al igual que las redes sociales de encuentros– es una tendencia que incluye a los adultos. En algunos casos esta tendencia se presenta como sustituto de las relaciones carnales y forma de sexo seguro, mientras que para algunos jóvenes oficia como etapa previa a la iniciación sexual por las inhibiciones que presenta el “cara a cara”. Asimismo, el intercambio puede utilizarse como un fin de estimulación propia –denominado en la jerga de Internet como “cibersexo”– o como estrategia de seducción.


Un estudio reciente de la Universidad de Drexter en Filadelfia afirma que el sexting mejora la vida sexual de las parejas adultas a partir del juego de roles que desata en una relación sentimental. Independientemente de los beneficios que puede acarrear esta práctica, la transmisión de estos contenidos a través de la red conlleva una serie de riesgos y peligros para las personas. Gracias a la filtración de material erótico o pornográfico se creó en los últimos años una nueva categoría dentro de los sitios web pornográficos: el “sexo casero” o “amateur”. Esto deriva de un fenómeno que en el lenguaje de la red se lo conoce como “porno venganza”, que consiste en la retrasmisión o publicación por parte de un tercero no autorizado de material erótico sin el consentimiento del usuario. Una vez que una persona utiliza los servicios y aplicaciones de Internet para intercambiar estos contenidos, pierde el control del mismo. El riesgo es la “viralización” o su reproducción en sitios web, redes sociales o programas de intercambio de archivos. Más del 90 por ciento de las fotos y videos pornográficos amateur que circulan por Internet son publicados por ex parejas, ex novio/as o conocidos. Por otro lado, existe el peligro de la “sextorsión”, una forma de explotación que consiste en el chantaje a una persona a partir de la posesión de una imagen desnuda o semidesnuda sin su consentimiento. Las motivaciones pueden ser el abuso sexual –obligando a la víctima a concertar un encuentro cara a cara con él–, el envío de dichas fotos o videos, y en menor medida, la solicitud de dinero, todo bajo amenaza de divulgar públicamente dichos contenidos.

 

Gustavo Sain, especialista en cibercrimen y profesor de la Universidad Nacional de Quilmes.

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Martes, 16 Febrero 2016 05:47

Estar afectados

Estar afectados

Se ha logrado que las cosas no nos afecten. Con todo lo cual la gente se hunde en la ignorancia, y el conocimiento ya no es más posible, pues aparece como un tejido de datos, noticias e información, que cada quien logra que no lo afecte, por lo menos demasiado.


Hay numerosas cosas —y gente— que nos son indiferentes. Por una razón u otra. Por el contrario, hay cosas, personas, lugares y experiencias que nos afectan. En ocasiones, nos afectan enormemente. Vale la pena pensar por un instante en el tema.


El afecto tiene una doble connotación. De un lado, hace referencia a unas causas, por definición, distintas de los efectos. La causa afecta. En numerosas ocasiones no somos causas de nosotros mismos. Y para la mayoría de la gente, su propia vida es agenciada por numerosas otras causas, y ellos, simplemente van, se dejan llevar. No son, en sentido propio, agentes.


De otra parte, el afecto se refiere a una efectuación sobre nuestra propia subjetividad, nuestra interioridad, ese lugar recóndito y enigmático del que surge nuestra existencia. Cuando algo nos afecta, nos afecta en el cuerpo, en la mente, y también en el espíritu. En ocasiones dejamos de dormir o de comer, o suspendemos los ritmos habituales, y disminuimos los niveles de concentración y actividad.


Es lo que sucede, por ejemplo, en el caso del amor, e incluso de esa experiencia de borrador que es el enfatuamiento; enamoramiento digamos en español castizo. Hay palabras o gestos, silencios o acciones, pero también temores y fantasías que nos afectan. En ocasiones.


Hay quienes viven la vida todo el tiempo afectados. Y hay quienes no. Si en ocasiones en el lenguaje popular alguien afectado puede ser alguien con amaneramientos, asimismo alguien afectado es siempre una persona de extrema sensibilidad.


Nos afectan paisajes y música, personas y recuerdos, ilusiones y expectativas, y cuando somos afectados sucede esa paradójica experiencia en la que nos sentimos vulnerables, pero al mismo tiempo experienciamos nuestra entera subjetividad.


Las afectaciones les suceden a algunos en el estómago, a otros en la garganta, y otros más en el control de sus palabras o en el movimiento de manos y dedos. Hay afectaciones que se salen a la cara y casi todas se reflejan en la mirada, la cual deja de ser “normal”. Hay incluso a quienes las cosas les afectan en el colon, y entonces aparecen problemas digestivos y otros. Sin la menor duda, cada época somatiza las afectaciones de formas diferentes.


Y, sin embargo, vivimos una época que enseña a los individuos, a veces ya desde la niñez, a disimular las emociones y a cobijar las sensibilidades. Los hombres, verosímilmente, deben ser fuertes, y las mujeres disimuladas. El romanticismo no tiene demasiada cabida en un mundo de beneficios y competitividad, y los soñadores están siempre susceptibles de ser arrastrados por las tormentas, que es uno de los nombres de la realidad; la realidad–real, esa que es crasa y fría.


Para los griegos el conocimiento comenzaba por el asombro (thaumaxein), esa capacidad de dejarnos llevar por cosas, experiencias, ideas o fenómenos. Cuando la verdad es que, hoy por hoy y cada vez más, hay cada vez menos gente que se asombra. Se niegan a, o cierran sus emociones y sensibilidad. Entonces las noticias del mundo se asimilan a otros datos más y más información, y nada nos asombra ni nos afecta ya. Se ha logrado que las cosas no nos afecten. Con todo lo cual la gente se hunde en la ignorancia, y el conocimiento ya no es más posible, pues aparece como un tejido de datos, noticias e información, que cada quien logra que no lo afecte, por lo menos demasiado.


Quienes evitan dejarse afectar por las cosas reconocen, implícitamente, que son impotentes ante la fuerza de las cosas. Y es ese sentimiento de impotencia lo que conduce a reducir las emociones, a negar la sensibilidad, a ese llamado horripilante a “ser realistas” y que le abre las puertas de par en par al pragmatismo y al utilitarismo. Un sujeto que no sueña ha dejado de vivir, hace ya un tiempo. Eso es lo que Hollywood pinta como el país de los zombies, los cuales se alimentan de los cerebros de los vivos. Un mito urbano más producto del realismo craso (principium realitatis).


En contraste, hay quienes no dejan de asombrarse, y se niegan a aceptar los hechos crudos y las noticias planas. Se trata de personas que se ven afectadas, y en ocasiones por una cosa y otra. Sin la menor duda, se trata de seres sensibles, y siempre críticos y reflexivos. Pero esa es gente molesta para el statu quo, que con diferentes tonos desarrolla estrategias y terapias de in–sensibilización. Para que las cosas no nos afecten “demasiado”.


Justamente en ese sentido, una de las principales armas es justamente la industria del entretenimiento. Que por definición es distinta a la industria de la cultura. (Si de industrias se trata). El principal sector económico en Estados Unidos, hoy por hoy, no es el automovilístico o el petrolero, sino la industria del entretenimiento. Hollywood, Disney, Broadway y demás. Pasar el tiempo, gastar el tiempo y hacer que la vida sea placentera sin preocuparse demasiado. “Que ya demasiados problemas hay en el mundo” (= para tener uno más). Es el colchón y la cuna del conformismo.


Ponerle cabeza a las cosas y que el corazón no nos afecte tanto, se dice. Hacer la vida lo más llevadera posible y disfrutar cada instante. Porque el pasado genera nostalgia y el futuro no es seguro que llegue. Se dice. Una postura que ni siquiera se acerca al estoicismo, sino que es pura política de aguante. Ojalá, por lo menos, hubiera resistencia; que es una de las expresiones de cuando las cosas nos afectan.


Ser actor, ser agente, ser sujeto es algo que cada vez más se le quiere dejar a entes y no ya a los individuos. Son actores y agentes, en esta lectura, las empresas y las iglesias, las instituciones y el Estado, y otros nombres y figuras semejantes. Son estos los que actúan en el mundo, “pues una golondrina no hace verano”. Sucede así el desplazamiento total de los afectos y las afectaciones.


Nos afectan casi siempre las cosas que entendemos, y las cosas que vemos con nuestros propios ojos, sin imágenes ni reflejos. Nos afectan las cosas que siempre, aunque sucedan en los otros, nos son propias. En fin, nos afecta todo aquello que también afecta al entendimiento y a la razón sensible. Pues en verdad no existen dos cosas, sino una sola: la sensibilidad y el pensamiento. Los grandes del arte y la filosofía, de la ciencia y la cultura siempre lo han reconocido así, y muchos otros lo han vivido como una experiencia propia.


En la afectación somos los otros, y somos la naturaleza misma. Y comprendemos que no hay dos cosas, sino una comunidad de esencia. Estar afectados, dejarse afectar, vivir afectados, tiene ciertamente mucho de una existencia trágica, pero es también la primera forma de la alegría. Para no mencionar esa experiencia única que es la compasión. Sentir con los otros, padecer con los otros, ser los otros mismos. Eso que un poeta maldito llamara como el yo que es otro. (Rimbaud: Je est un Autre).


La imaginación y la gran literatura, la buena ciencia y la mejor filosofía, las experiencias verdaderas y las más auténticas ponen todos de manifiesto que la mejor comprensión y entendimiento sucede como una experiencia desde adentro, jamás como alteridad y diferencia, nunca como trascendencia y especificidad singular. Vivir, vivir de veras es estar afectados, permanentemente y en grados diversos por los acontecimientos. Al fin y al cabo, el mundo entero es lo que sucede en nuestro interior, en las emociones y sentimientos y en el cerebro. Pero cada quien es tan sólo una interface entre su propia intimidad y el universo entero.

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Idean solución a bomba de tiempo de desechos plásticos en océanos

Científicos han ideado la mejor manera de retirar millones de toneladas de desechos plásticos que flotan en los océanos, bomba de tiempo que amenaza con envenenar el ecosistema marino.


Se estima que unas 8 millones de toneladas de desechos plásticos, como empaques de alimentos y botellas, son derivadas hacia los océanos cada año, donde se descomponen en microplásticos que atraen toxinas químicas ingeridas por las criaturas oceánicas más pequeñas.


Se prevé que la cantidad acumulada de plástico en el océano se decuplicará en 2020, y las consecuencias persistirán durante siglos, dado el tiempo requerido para que los plásticos se biodegraden. Esto ha producido llamados a una iniciativa global para recoger el desperdicio plástico flotante en la superficie de los mares.


Existe ya un plan ambicioso de acopio de recursos para recoger desechos que circulan en un enorme parche de basura en medio del Pacífico, mediante el uso de barreras inflables de 100 kilómetros de largo, alineadas a través de las corrientes marinas.


Pero un nuevo estudio sugiere que esto sería mucho más efectivo si se hiciera cerca de líneas costeras densamente pobladas, en especial en las costas de China e Indonesia, donde gran parte del desperdicio entra al mar.
Limpiar desde tierra


El llamado gran parche de basura del Pacífico es una ilustración altamente visible de la escala del problema global. Sin embargo, los investigadores creen que sería mejor acometer la limpieza más cerca de su fuente en tierra, donde cada año se tira el equivalente a más de 15 bolsas de plástico de supermercado por cada 30 metros de línea costera del mundo, señalan.


El estudio, llevado a cabo por un equipo del Colegio Imperial, es comparado con dos métodos hipotéticos de recoger plástico marino en un periodo de 10 años entre 2015 y 2025, ya sea retirando el desecho del medio del océano o emplazando las barreras de recolección frente a la costa, cerca de zonas densamente pobladas.


Modelos de computadora sugirieron que colocar dispositivos de recolección más cerca de las costas retiraría alrededor de 31 por ciento de los microplásticos, pequeños trozos y fibras resultantes de la descomposición ambiental de piezas más grandes. Sin embargo, cuando todas las barreras de recolección se colocan dentro de los parches de basura que circulan en mitad del océano, sólo se retirarían 17 por ciento de los microplásticos, según el estudio publicado en la revista Environmental Research Letters.


Tiene sentido retirar plásticos donde entran al océano, alrededor de centros económicos y de alta densidad de población en las costas. También significa que se pueden quitar antes de que puedan causar daño. Los plásticos del parche han viajado mucho y potencialmente han hecho mucho daño, comentó Erik van Sebille, del Colegio Imperial, director del trabajo.
Aunque existe una masa enorme de desechos plásticos circulando en los giros del océano –corrientes circulares–, sería más eficiente atacar el problema donde la mayor parte del desperdicio entra al mar, que por coincidencia es más rico en vida silvestre, señaló Peter Sherman, estudiante de física que participa en el estudio.


Detener la fuente contaminante


El gran parche de basura del Pacífico cuenta con una masa enorme de microplásticos, pero el mayor flujo de plásticos está frente a las costas, donde entra a los océanos. Hay mucho plástico en el parque, pero es una zona relativamente muerta para la vida en comparación con la riqueza en torno a las costas, expresó Sherman.


Necesitamos limpiar de plástico los océanos, y en última instancia esto debe hacerse deteniendo la fuente de contaminación. Sin embargo, esto no ocurrirá de la noche a la mañana, así que se requiere una solución temporal, y los proyectos de limpieza pueden serlo si se hacen bien.


Un estudio de 192 países realizado el año pasado encontró que la mayor parte de los desechos plásticos de los océanos procede de personas que viven en una franja costera de 50 kilómetros. Se estima que cada año se generan 275 millones de toneladas de desperdicios en el mundo, y entre 4.8 y 12.7 millones son arrojados deliberadamente al mar o son arrastrados a él.


Otro análisis encontró que 90 por ciento de las aves marinas han tragado plásticos y que esas aves se concentran en torno a las costas. Las predicciones de cómo se incrementará la cantidad de desperdicio plástico tomaron en cuenta la creciente industrialización de las naciones en desarrollo, el crecimiento de la población y los intentos de limitar la deriva de desechos hacia los océanos mediante actividades de manejo de desperdicios en tierra.


Traducción: Jorge Anaya

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Lunes, 08 Febrero 2016 06:20

Globalización histérica

Globalización histérica

Al principio pareció divertido. Excitante. Estimulante. La globalidad, su simultaneidad hiperconectada, la sensación de ser ultramodernos nos convencieron de que vivíamos un progreso único en la escala humana. Tal vez fuera verdad, mas no para nosotros, la humanidad presente. Con perdón de Hegel, la Historia siempre termina. Cada vez estamos en el fin de la Historia; sólo a los ideólogos oportunistas proclaman la perogrullada de que hemos llegado (y venturosamente) a ese fin por primera y definitiva ocasión. ¿Para iniciar algo mejor, más humano que lo humano, por el incesante progreso de la especie? Sentimos nadar la felicidad de la facilidad. Abundan no obstante indicios de que ya alcanzamos ciertos límites.

Como dice Rüdiger Safranski, nos movemos en un universo hecho por nosotros, donde el humano tiene que vérselas cada vez más y en todo momento consigo mismo. Un mundo artificial (donde el interés urbano y extractivo, por ejemplo, se antepone a cualquier otro) que a la larga, intuye Safranski, devendrá mortalmente aburrido. Y eso si se mantiene viable. El actual catastrofismo ambiental, económico, demográfico, y el inspirado en religiosidades delirantes, podrían dar al traste con todo antes que nos alcance el tedio.


Los pobladores originarios de Australia, horriblemente diezmados en pleno siglo XX por una sociedad civilizada, o sea brutal, son quizá los más humillados de la Tierra. También son la población humana más antigua: 10 mil años ininterrumpidos. Solos en su continente, solían caminar grandísimas distancias. Cuando llegaban a su destino, se sentaban en silencio un cierto tiempo, para esperar a que los alcanzara su alma. ¿No estaremos así? Hemos logrado todo esto pero como especie no estamos preparados. El espíritu humano sigue sin alcanzarse, por eso vivimos tiempos tan peligrosos. Domina la irresponsabilidad de políticos, científicos, magnates y ejércitos que manipulan técnicas humanas superiores a ellos mismos y reducen a la humanidad a una minoría de edad de nuevo tipo, modelada por el consumismo al que prácticamente nadie escapa.


Safranski apela a las historias, lo único real posible dentro de la Historia (¿un eco de John Berger?): hormiguero de historias ya que no podemos verla en su conjunto. Alumno de Adorno y colega de Sloterdijk (con quien condujo en Alemania el programa televisivo El cuarteto filosófico, 2002-2012), su amigo José María Pérez Gay destacaba su doble calidad de filósofo y escritor. Sin exhibicionismo, Safranski ha formulado algunas de las preguntas más pertinentes del tiempo actual. Lúcido y conciso, propone hacer un claro en el bosque ante la histeria globalista que nos condena a la rapidez, fascinados por ella. Si no nos hacemos sitio estaremos perdidos. Habrá que adoptar conductas y pensamientos que signifiquen menos rapidez, como cultivar el sentido de lo local, la capacidad para desconectar, para no estar accesible (¿Cuanta globalización podemos soportar?, Tusquets, 2004).


No olvidemos que en la red comunicativa no hay ninguna no comunicación, pues también ésta es un acto comunicativo. Lo sabe bien todo el que tiene un teléfono móvil. Potencialmente está siempre accesible, y por ello es tarea suya dar las razones cuando no lo está, advierte Safranski. "Estar siempre accesible, el ideal de la sociedad de la comunicación, se tiene por un progreso, y se ha olvidado que antes sólo tenía que estar accesible el ámbito de lo 'personal'. Hoy en cambio presionamos para que nos empleen como mensajeros de la red de comunicación".


Estas constante disposición y disponibilidad olvidan que no sólo nuestro cuerpo requiere una protección inmunológica, sino también nuestro espíritu. No podemos permitir que todo entre en nosotros; ha de entrar sólo en la medida en que podamos apropiarnos de ello. Pero la lógica del mundo enlazado comunicativamente está dirigida contra la protección inmunológica de la cultura. Perdidos en un sistema sin filtros, quien no se doblegue a la coacción de la comunicación renunciará al orgullo de estar siempre a la altura de la época y en la cúspide del movimiento.


Esto lleva a pensar en espejismos cuyo efecto a largo plazo aún desconocemos, como las amistades intangibles y esencialmente falsas de las redes sociales (independientemente de la eficacia informativa que éstas puedan proporcionar). Nos encontramos ante una dudosa abolición de la distancia. Interroga Safranski: "Nuestra civilización, en la que crece la participación de los 'singulares', ¿no se está transformando en una sociedad de consumidores finales que, desligados de la cadena de generaciones, sólo se cuidan de sí mismos?" Ya nadie se deja enredar con el sentido de responsabilidad. Sólo consumimos ofertas.


¿Cuánto más seguiremos transformando el mundo sin obliterar la existencia de una humanidad que pierde el sentido de la responsabilidad? Luego nos extrañamos de cómo votan los pueblos en lo que hoy se da por "democracia".

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