Sábado, 26 Septiembre 2015 13:07

Apariencias, manipulaciones y mucho más

Apariencias, manipulaciones y mucho más

La crisis que una vez más viven las relaciones entre Colombia y Venezuela desnuda el modelo informativo que practican varios medios nacionales, su incondicionalidad con el gobierno de turno, a la vez que la ausencia de una política social, económica y política integral en nuestro país, causa de la inmensa diáspora que tomó forma en los años 60 del siglo XX y aún no termina. Narcotráfico, paramilitarismo, multinacionales, además de ineficiencia y errores en la política oficial del país vecino también resaltan. ¿Quién le coloca el cascabel al gato?

 

No fue gota a gota, tampoco como un chorro. No, fue más intenso. Sus voces ensordecedoras llegaron por radio como una cascada. Unas veces, dando parlante a funcionarios como el alcalde de Cúcuta para decir: "El señor Maduro no puede actuar como un tirano, como un nuevo Hitler" (02-09-2015), y en otras para dejar de informar y los periodistas pasar a actuar como simples propagandistas, desinformadores, como simples creadores de opinión. Así dijo uno de ellos el pasado 28/08 a las 05:10:20 por igual onda y franja radial: "Maduro cada vez más demente, más dictador, más arbitrario...", "El gobierno de la banda de Maduro...", "[... ] queda la arbitrariedad de este tipo que nos ha tocado como Presidente, entre comillas, de Venezuela, que está en manos de militares, de Diosdado Cabello [...]".

 

Sin control público, ni responsabilidad profesional, el 27/08/5:02:36, vociferó: "[...] este espectáculo es verdaderamente ofensivo, degradante, eso ni en la época nazi, porque ese señor Maduro y su banda se parecen cada vez más a los nazis. Eso de revolucionario y bolivarianismo no tiene absolutamente nada, es un fachista, así de claro [...]". El día anterior ya había vomitado: 26/08/05-06, "[...] de los centenares de colombianos que están siendo bellacamente, de manera indigna, humillante, expulsados de Venezuela en las más lamentables condiciones, violando cualquier principio revolucionario, bolivariano es pura carreta de un régimen oprobioso, arbitrario, dictatorial que la emprendió, además Maduro contra los medios de comunicación en Colombia, como si nosotros fuéramos los responsables de la penosa situación que se vive y atraviesa ese hermano país; las peores épocas de toda la historia de Venezuela en manos de una dictadura que algunos quisieran que se trasladara a Colombia, pensando en candidaturas de ese mismo corte en el año 2018".

 

Así y mucho más, realzando, además, hasta la morbosidad las difíciles condiciones de vida de muchas de las personas que llegaban a Cúcuta desde la frontera del país vecino, trasmitieron las ondas radiales y las televisivas desde el pasado 19 de agosto, cuando por orden del gobierno que encabeza Nicolás Maduro fue cerrada la frontera que linda con la capital de Norte de Santander, mandato extendido luego al límite con La Guajira.

 

Mucha propaganda, poca o nula información veraz. Voces, gritos, que daban eco en lo fundamental, a las palabras y las acciones provenientes desde el alto gobierno, que sin perder la ocasión procedió a transformar la pobreza y las necesidades de quienes buscan mejor destino para los suyos más allá del territorio que los vio nacer, en un nacionalismo hirsuto que con el sedicente argumento de defender la dignidad de los compatriotas deportados, pretendía alardear de comprometido y eficiente.

 

Era (¿es?) sorprendente verlos hacer lo que nunca han realizado para calmar, suplir y superar las necesidades de los millones de connacionales robados, violados, y obligados por el paramilitarismo a salir de sus terruños, a lo largo y ancho del país durante las últimas tres décadas, para continuar llenando las ciudades con sus necesidades y afán de sobrevivir, como ya había sucedido en los años 50, 60 y 70 del siglo anterior, y como continuó siendo durante los primeros años del siglo que corre; realidad que aunque con menor intensidad, aún no culmina.

 

Propaganda y un poco de algo más. "Bienvenidos a Colombia", "Aquí tendrán lo que les negaron allá", con estas y otras expresiones el presidente Santos instaba al nacionalismo. Parecía en campaña electoral (¿lo está?), cargando niños, dando besos, colocando cara de compungido. Afán de evidenciar lo que no son y lo que no serán: solidarios, justos, buenos gobernantes.

 

Palabras y gestos que poco durarán pues no responden a una política oficial, a un plan político, económico y social de largo plazo para superar las desigualdades que resquebrajan el país o, como mínimo, una política constante para superar los graves indicadores de pobreza que caracterizan a toda la frontera entre Colombia y Venezuela, donde, como es el caso de La Guajira, no son extrañas ni pocas las muertes que ya no debieran ocurrir, como las ocasionadas por desnutrición o hambre. Políticas de pantalla, limitadas, que no dan cuenta del real costo de vida en el país, con subsidios temporales reducidos a $250.000 para arriendo, con mercados mínimos y con búsqueda de puestos de trabajo no calificados para los recién deportados o huidos del país vecino.

 

Lo que niegan

 

La orden expedida el 19 de agosto por el presidente Maduro para cerrar la frontera es uno de los coletazos de la grave crisis económica que azota a su país. Beneficiaria por años de un alud de dólares producto de los buenos precios de que gozaba el petróleo, y superada por esa bonanza que por manejos ineficientes terminó –a la par y como efecto de la guerra económica que sufren desde hace varios años– traducida en inflación, carestía y destrucción de buena parte de los logros sociales alcanzados por la Revolución Bolivariana, a la vez que polarizando la sociedad entre los sectores más populares –a quienes se han dirigido los beneficios de la redistribución de la renta– y una clase media y alta inconforme con los giros que va tomando su sociedad.

 

¿Por dónde se fugan los alimentos que cada día deben llegar a las mesas de los venezolanos? ¿Quiénes están acumulando los dólares que cada día se fugan del país? ¿Cómo hacer para reencausar la economía nacional y controlar la inflación? Estas y otras muchas preguntas deben haber sido sopesadas en los Consejos de Gobierno encabezados por Maduro, y las respuestas seguramente fueron diversas, pero una o varias de ellas apuntaron hacia los 2.219 kilómetros de frontera compartidos con Colombia.

 

El diagnóstico indica que por ella salen miles de toneladas cada mes, a tal punto, según Juan Carlos Tanus –vocero de la organización "Colombianos en Venezuela", que quienes lideran ese negocio de contrabando cuentan, ante el cierre de los pasos fronterizos, con mercancía para surtir por 9 meses sus expendios en Colombia, con particularidades como las de Cúcuta que, según el diagnóstico venezolano, se surte en un 80 por ciento de mercancías sacadas de manera ilegal desde la patria de Bolívar.

 

Negocio inmenso, a tal punto que el contrabando de gasolina alcanza a 1 millón 300 mil litros diarios (se calcula, según Tanus, que 17 millones de colombianos se surten de esta gasolina que llega, incluso, hasta Bogotá, además de otros muchos productos sacados de manera ilegal). Entre alimentos, electrodomésticos, drogas y otros, además del combustible, las cifras anuales del negocio del contrabando, con multinacionales, paramilitares, narcotraficantes y otros detrás del mismo, bordea los 12 mil millones de dólares, algo así como 4 puntos del PIB colombiano, con lo cual Venezuela termina asumiendo parte de la política pública y social que le correspondería implementar al gobierno de Santos en la frontera y otras partes de su país. Un inmenso costo para cualquier sociedad, y un inmenso yunque para cualquier proyecto político que quiera girar a favor de los empobrecidos la historia de su país.

 

El contrabando, aunque histórico entre ambos países, nunca había alcanzado la dimensión ni la estructura de que ahora goza, aupado tanto por los errores políticos, administrativos, financieros y la corrupción oficial que realzan como constante en Venezuela, como por la capacidad que tienen las multinacionales para ello, así como por la decisión de paramilitares y narcotraficantes de meterse en el negocio, lavando por su conducto grandes sumas de dinero e implementando, consciente o inconscientemente, las políticas internacionales destinadas a quebrar la Revolución Bolivariana.

 

Contrabando que ganó inmensas proporciones una vez el gobierno vecino tomó la decisión de cerrar el grifo a la fuga de dólares, al prohibir el envío de divisas hacia Colombia, las cuales estaban autorizadas hasta 1.500 dólares por persona mes. Si bien mucho trabajador surtía así a sus familias, la verdad es que la autorización servía para desangrar las divisas provenientes del petróleo y para engordar los bolsillos de los enemigos del proyecto bolivariano.

 

El gobierno colombiano, de manera oficial, también contribuye a esto. Así lo asegura Tanus cuando aclara que la Resolución externa Nº 8 del 5 de mayo de 2000 del Banco de la República, con la cual se reglamentaron las casas de cambio en Colombia, potencian el empobrecimiento del bolívar y consolidan el contrabando.

 

Con esta Resolución, por ejemplo, el Banco de la República de Colombia cotizaba para inicios de septiembre la moneda vecina en 252 pesos por bolívar, pero en la frontera "[...] las mafias criminales tienen la facultad de pagarlo a 4,8".

 

¿Qué permite este manejo de la moneda?

 

"Si yo vengo a Venezuela a comprar 1 kg de arroz y tengo que comprar el bolívar a 252, no me alcanza porque con (los) 2.700 pesos (con) que compro 1 kg de arroz en Colombia obtendría al cambiarlo en el Banco 11 bolívares. Si por el contrario, tomo esos 2.700 pesos, se los llevo a un cambista y me da 560 bolívares, compro 21 kilos de arroz en Venezuela", explicó Juan Carlos Tanus.

 

Entonces, según el mismo analista, "[...] si diariamente 11 mil vehículos cruzan la frontera, si cada uno lleva un kilo de arroz, serían 11 toneladas de arroz y multiplique cuántas veces va un carro hasta la frontera para llevar no sólo arroz sino también otros productos. En estudios que hemos hecho determinamos que 72 por ciento de los productos de contrabando desaparecen si desaparece la resolución número 8 del año 2000". Lo que permite explicar que el contrabando no perderá su dinamismo, ni dejará de afectar en la manera que lo hace a la economía venezolana, sino se elimina la Resolución Nº 8 del 2000, la que según puede deducirse, se transforma en el talón de Aquiles de la negociación que afrontan las cancillerías de ambos países, empantanada, todo parece indicar, porque el gobierno colombiano no acepta su responsabilidad en esta crisis, tomando los correctivos a que ello obliga. No es gratuito que en Cúcuta se estimen hasta en 700 las llamadas casas de cambio y que Carlos Eduardo Luna Romero, actual candidato de la coalición del partido de la U y el partido Liberal a la alcaldía de Cúcuta, haya sido presidente de la Asociación de profesionales del Cambio de Norte de Santander (Asocambios), y luego presidente de la Cámara de Comercio de Cúcuta, como tampoco puede considerarse una simple coincidencia que en algún momento fuera encargado de negocios de la embajada colombiana en Venezuela.

 

Estamos, por tanto, ante una parte de la realidad que llevó al gobierno vecino a romper en su aguante con la política fronteriza, desde donde se coordinaba el contrabando y el desangre de su economía, fortaleciendo con ello bandas paramilitares, las mismas que ya tenían control de territorios específicos adentro de la frontera, pero donde también se estaban instalando barrios de invasión, y donde los indocumentados crecían sin parar.

 

No está de más recordar que según el gobierno vecino la cifra de connacionales instalados allí ronda los 5 millones seiscientas mil personas, y que la migración de colombianos, a pesar de la crisis que afecta a Venezuela, no para. Cada año continúan asentándose allí más de cien mil colombianos. Para hacernos una imagen de lo que esto significa, recordemos que en la Unión Europea, sumados sus 28 Estados socios y sus poco más de 300 millones de pobladores, tales países están conmocionados y en disputa por ver quién acepta 20 mil, 30 mil, 50 mil emigrantes africanos, para legalizar en un año 200 mil: y Venezuela, un solo país, con algo más de 20 millones de pobladores, ve arribar a su territorio cifras similares de colombianos año tras año. Esta es la crisis que niega el gobierno de Santos.

 

Como puede deducirse, el tema no es minúsculo, ni puede reducirse a los mil y algo más de deportados hacia Colombia, ni a los otros diez mil o más que salieron por trochas pues, todo indica, que estos connacionales no habitaban aquel país con los registros o formalidades que exigen sus leyes (recuerden ustedes lo que le sucede a los cubanos, asiáticos y otros que cada mes capturan en nuestro país, en procura de llegar a los Estados Unidos). La crisis debería llevar a discutir entre quienes habitamos Colombia –para tomar medidas sobre el particular– ¿qué es lo que sucede en nuestro país para que tanto connacional tenga que buscar mejor vida en Venezuela (o en países como Estados Unidos, Canadá, México, Costa Rica, Ecuador, Perú, Argentina, Brasil, España, Francia, etcétera)? ¿Por qué no se implementan políticas redistributivas que quiebren la colosal concentración del ingreso que ratifican las investigaciones independientes y las mismas oficiales? ¿Por qué no domina entre nosotros un régimen de verdad democrático, que más allá del rito electoral, garantice igualdad, justicia y felicidad? ¿Qué está sucediendo en nuestro país para que sus migrantes ganen mala fama, como en Chile, por implementar modelos de control y expoliación social como el llamado "gota gota", y en países como Estados Unidos, España y otros ir llenando celdas como "mulas" o sicarios?

 

Dicen algunos que de toda crisis surge algo bueno, procuremos que ésta no sea la excepción.

 


 

Recuadro 1

 

La Resolución Nº 8 del 2000

 

La consideración de esta Resolución propuesta por la canciller venezolana Delcy Rodríguez, debe tener muy preocupada a (María Ángela) Holguín toda vez que se devela el nivel de complacencia que tiene el gobierno colombiano con el empobrecimiento del bolívar, y con su disposición para afectar al pueblo venezolano.

 

Recuadro 2

 

¿Cuál es el fondo del desabastecimiento en Venezuela, la baja producción o el contrabando?

 

Ejemplifica Juan Carlos Tanus: "Si usted tiene 30 millones de venezolanos, pero además tiene que atender a 17 millones de colombianos con gasolina usted tiene que producir para 47 millones igual pasa con los productos de la canasta básica que no solo es para los venezolanos también está abasteciendo a Colombia por lo menos un 60 por ciento de la población colombiana consume productos venezolanos. Usted cierra la frontera y la primera crisis es la gasolina y la segunda en unos ocho meses va a ser los productos se han surtido de tal forma que aguantarían un bloqueo de 9 meses".

Publicado enEdición Nº 217
Jueves, 17 Septiembre 2015 07:06

Maduro y Santos acuerdan verse en Quito

Maduro y Santos acuerdan verse en Quito

La reunión será el lunes próximo. El presidente ecuatoriano Rafael Correa y el secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, estarán presentes como mediadores. Mientras tanto, Caracas sumó al estado de Apure a la emergencia fronteriza.

 

La mayor parte de la frontera entre Venezuela y Colombia quedó bajo régimen militar después de que el presidente Nicolás Maduro extendiera el estado de excepción a la zona sureña de Apure. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo que no es con el cierre de los pasos que se resolverán los problemas en la frontera. En medio de la controversia limítrofe, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció que los mandatarios de Colombia y Venezuela se reunirán el lunes en Quito para dialogar sobre el conflicto fronterizo que mantienen ambos países desde mediados de agosto. Fue Maduro quien confirmó el encuentro con su par colombiano. El gobernante dijo que la cita tendrá lugar gracias a la mediación de Correa y del secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper.


En este sentido, el presidente bolivariano agradeció las intervenciones para que las partes se acercaran. "Saludo el logro de la reunión que se ha obtenido entre el presidente de Colombia y este servidor", dijo Maduro, quien felicitó tanto a Correa como a su colega de Uruguay, Tabaré Vázquez, por el esfuerzo para concretar la cita. "Voy con mi espíritu bolivariano, voy a tierras bolivarianas, voy a la Quito de Manuelita Sáenz, a la tierra de Eloy Alfaro", señaló.


"Allí estaré, dándole la mano al presidente Santos y sentándonos a conversar a fondo todos los temas de la agenda para construir una nueva frontera de paz y que podamos avanzar y firmar un nuevo pacto histórico de convivencia y construcción de una relación de hermandad y beneficio mutuo entre nuestras repúblicas", sostuvo. En una intervención en la televisión oficial, desde la casa de gobierno, Maduro destacó que espera sostener con Santos un diálogo cara a cara y con respeto. "No va a ser una reunión fácil, será una reunión compleja, pero estoy seguro de que vamos a conseguir la sabiduría y estoy seguro de que vamos a tener muy buenas noticias", agregó.


La frontera colombo-venezolana, que abarca más de 2500 kilómetros, avanza hacia una paralización total debido a que casi 20 municipios de las regiones de Táchira, Zulia y Apure están bajo el estado de excepción y su virtual militarización. Maduro anunció en la noche del martes que extendía la medida a siete municipios de Zulia y la estableció en tres de Apure, que se suman a los otros 10 de Táchira, donde el 19 de agosto se inició la tensión con Colombia. "He dado instrucciones precisas al general en jefe Vladimir Padrino (ministro de Defensa) de reforzar toda la presencia de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana a todo nivel, el Ejército, la Armada, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Aviación Militar Bolivariana, tomando todas las medidas de previsión para evitar provocaciones de aquel lado (por Colombia)", señaló el mandatario venezolano en su programa En contacto con Maduro.


Los estados de excepción se suman al cierre de los pasos de personas y transporte de San Antonio, en Táchira, y de Paraguachón, en Zulia, que son las vías más transitadas de la frontera. Los municipios tienen un militar encargado de aplicar las restricciones previstas a las garantías constitucionales en estado de excepción, que incluyen la inviolabilidad del hogar, el derecho de reunión pública y la privacidad de las comunicaciones, entre otras iniciativas. La aplicación del estado de excepción en la zona está acompañada por el desplazamiento de miles de soldados a los municipios fronterizos. Las operaciones en Táchira derivaron en la deportación de más de 1000 colombianos.


La combinación del cierre de la frontera y la aplicación del estado de excepción fue descripta por Maduro como un torniquete para contener la salida hacia Colombia de alimentos, medicinas, y, principalmente, gasolina. El gobernante fijó como oficial el lema de una "nueva frontera, una frontera de paz", con la que se busca erradicar los grupos armados irregulares, los contrabandistas y las bandas de narcotráfico. "En la frontera tiene que haber una estructura para la economía productiva, adaptada a cada una de las zonas especiales", dijo, y señaló que las regiones que integran la frontera colombo-venezolana deben convertirse en zonas productivas para que la población venezolana adquiera productos a precio justo y se exporten rubros bajo las condiciones de exportación nacional.


Sin embargo, las poblaciones de la frontera viven un cambio radical de sus vidas por el cierre de los pasos, desde que el 19 de agosto un ataque a tiros, atribuido a grupos paramilitares, dejó tres soldados venezolanos heridos. El gobierno sostiene que con la medida evitó la salida del país de 29,9 millones de litros de gasolina, que, según Maduro, es un negocio más rentable que la droga. Santos reaccionó a la ampliación del cierre fronterizo anunciada por Maduro y aseguró que de esa manera no se supera la crisis binacional que completa casi un mes y que deja cerca de 20.000 afectados. Asimismo, el mandatario reiteró, desde la Casa de Nariño, que está dispuesto a encontrarse con su homólogo, para dar solución a la crisis fronteriza, bajo el cumplimiento de condiciones mínimas humanitarias que beneficien a los afectados. Y advirtió que no caerá en provocaciones. Santos reveló que en la mañana de ayer le había pedido telefónicamente a su par ecuatoriano, Rafael Correa, que continuara con los esfuerzos para concretar un encuentro con Maduro para dar por cerrado el conflicto o antes posible.

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Domingo, 13 Septiembre 2015 06:25

Frontera

Frontera

Decía Ludwig von Bertalanffy que la primera condición para que exista un sistema es determinar lo que forma parte y lo que no forma parte de él.


Esto es válido para conjuntos matemáticos, organismos biológicos y países.


Toda frontera es permeable, pero el organismo que quiere sobrevivir admite por ella sólo los elementos que lo nutren y fortalecen, y rechaza los que lo dañan.


México recibió con brazos abiertos a colonos estadunidenses que ocuparon Texas y perdió la mitad de su territorio. Recibió Palestina amorosamente a hebreos que fueron a colonizar, y perdió el país entero.


Bolivia empleó en su cancillería a brasileños con doble nacionalidad y perdió un tercio de su territorio en favor de Brasil.
Venezuela acogió con brazos abiertos a todo el mundo, y perdió más de un tercio de su territorio sin disparar un tiro.
No hay conflicto que respete fronteras, a menos que éstas se hagan respetar. El conflicto de Vietnam se extendió a Laos y Cambodia, y se peleó en Estados Unidos con símbolos y manifestaciones.


El doloroso conflicto de la hermana república lleva más de medio siglo, y oligarquías que no han podido vencerlo en su territorio quieren expandirlo a toda América Latina.


Bienvenido quien entre en son de paz, venga de donde viniere. Quien venga en son de guerra no puede esperar que lo reciban con pétalos de rosa.


El presidente Nicolás Maduro declara que son 5 millones 600 mil los colombianos que viven entre nosotros. Ello significaría que casi uno de cada cinco habitantes del país es o fue colombiano. No los obligamos a venir: lo hicieron por propia voluntad. Nadie les impide regresar: si permanecen en Venezuela es porque lo encuentran ventajoso.


Esta situación es irreversible. No entran en nuestra legislación ni en la generosa manera de ser del venezolano la deportación en masa ni la discriminación. Lo único que se pide a los habitantes del territorio, sea cual fuere su nacionalidad, es que cumplan con la ley. La excepcional y necesaria devolución de algunos delincuentes jamás será norma aplicada a la mayoría laboriosa y honrada.


Sobre esos 5 millones 600 mil faltan, ante todo, informaciones. La cifra sólo ha sido revelada recientemente. Queda por saber cuántos se han nacionalizado, dónde residen, qué edad promedio tienen, cuáles son sus profesiones, cuántos tienen empleo, en qué sectores de la economía, cuántos estudian y qué, cómo se organizan, cuáles son sus actitudes políticas, cuántos son beneficiarios del sistema de salud, seguridad social y servicios públicos de Venezuela. Es inconcebible que un fenómeno migratorio tan importante haya evolucionado con tan poco conocimiento de las autoridades.


Algunas informaciones dan idea de la situación. Ochenta y cinco por ciento de colombianos que han dejado su país huyendo del conflicto interno y de la mala situación económica residen en Venezuela; 15 por ciento en otros países.
El gobierno venezolano ha construido y asignado en años recientes unas 800 mil viviendas para necesitados, 25 por ciento de ellas han sido entregadas a colombianos. (Carlos Aznárez. Entrevista a Tarek William Saab, defensor del pueblo venezolano: Felipe González fue y es un agente del franquismo, y además el creador del GAL, 30/8/2015). Todos los beneficios sociales acordados para venezolanos se otorgan asimismo a colombianos. Conocemos casos de algunos que viajan expresamente para recibirlos, sobre todo operaciones y cuidados médicos.


Parece razonable la hipótesis de que un quinto o más de los recursos de Venezuela deben entonces ser aplicados para proporcionar educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios públicos, trabajo y pensiones a personas que no los encontraban en su lugar de origen. Es admisible solicitarles que no hagan tales bienes inaccesibles para quienes los acogen.
Y justamente es ésta la situación que hace indispensable el cierre temporal de la frontera. Venezuela dedica 60 por ciento de su ingreso público a inversión social. Ésta incluye importantes subsidios para que los bienes básicos de primera necesidad estén al alcance de la población. En parte, gracias a ello, el índice de Gini lo señala como el país con menor desigualdad social de América Latina, mientras que categoriza a Colombia como uno de los más desiguales.


En Venezuela se vende la gasolina más barata del mundo e innumerables productos, desde alimentos hasta medicinas, pasando por artículos de aseo personal, se expenden a precios subsidiados. Ello hace muy lucrativo un contrabando de extracción hacia Colombia, en el cual, según el presidente Nicolás Maduro, se pierde cerca de 40 por ciento de todo lo que Venezuela produce o importa.


Al respecto, comenta el neogranadino Andrés Gil, vocero de Marcha Patriótica: en Táchira, departamento fronterizo con Colombia, circulan 160 mil vehículos, pero ahí se consume más gasolina que en Caracas. Un millón diario de galones de gasolina sale de Venezuela hacia Colombia. ¿Pueden creerlo? ¿Y quiénes se nutren del meganegocio de traer clandestinamente gasolina a $200 el galón (la más barata del mundo) a Cúcuta, donde el galón vale de 4 mil a 5 mil? ¿Los pinpineros? No. Hablamos de un negocio más rentable que el mismo narcotráfico y que obviamente controlan las mafias que el gobierno llama bacrim, es decir, bandas paramilitares.


Pero el contrabando de gasolina es apenas un problema. Táchira posee 4.5 por ciento de la población venezolana, pero consume 8.5 por ciento del total de alimentos de este país, es decir, prácticamente la mitad de lo que llega a esta región sigue derecho hacia Colombia, como contrabando. Hagan cuentas: mientras un litro de leche subsidiado por el Estado bolivariano cuesta en 200 bsf, en Colombia lo venden a 14 mil bsf.


Agrava la situación el hecho de que las autoridades colombianas no sólo lo permiten, sino pretendan consagrarlo mediante decretos. Afirma Paravisini que en 2004, ante la declinación en la producción de crudo en Colombia (por debajo de 400 mil barriles de petróleo), Ecopetrol determinó que Colombia dejaría de autoabastecerse de combustibles a partir de ese año.
Bajo esta presión, el entonces presidente Álvaro Uribe desconoció los acuerdos firmados con el comandante Chávez y emitió los decretos 2337, 2338, 2339 y 2340, claves para legalizar el ilícito fiscal y apropiarse sin pagar de cuantiosos volúmenes de gasolina y diésel venezolanos.


Otras fuentes confirman la magnitud del desangramiento: Se estima que alrededor de 100 mil barriles diarios de productos derivados del petróleo se van diariamente de Venezuela a Colombia, lo cual genera pérdidas al país por 3.5 millones de dólares. A esa fuga se suman otros 6.5 millones de dólares en alimentos, para sumar un total de 10.000.000 millones de dólares anuales, equivalente a más de 62 por ciento de las reservas internacionales del país (Colombia propone a Venezuela eliminar inversión social como solución al contrabando. AVN, Sábado 05/09/15)


El mismo Andrés Gil denuncia que quienes se ocupan de éste y otros negocios ilícitos son bandas paramilitares, por el estilo del MAS, las AUC, las Convivir, el Bacrim, las Águilas Negras, los Rastrojos y otras.


Su última hazaña fue el atentado en agosto de 2015 contra un grupo de militares venezolanos en uno de los estados fronterizos.


Estas pandillas siguen activas y extienden su actividad hacia países vecinos. Hace más de una década que un grupo de venezolanos advertimos infructuosamente sobre la infiltración de paramilitares en nuestro país, su suplantación del hampa común vernácula, su progresivo dominio del comercio informal, de prostíbulos, casinos, empresas de transporte y de producción, su cobro de vacunas, instalación de alcabalas y su ascenso hacia la parapolítica mediante complicidades con la oposición golpista en acciones terroristas y crímenes horrendos.


Nunca el Estado colombiano ha publicado una lista de paramilitares buscados. O no los busca, o los esconde.


Todo país revolucionario o simplemente progresista es sometido a una incesante agresión a través de sus fronteras.
Venezuela no tiene una frontera, sino una herida.


La última estrategia de los imperios es pelear sus conflictos mediante bandas de mercenarios genocidas que penetran las sociedades, las dividen, las desbaratan y las arruinan desde adentro. Quien se sirve de delincuentes termina sirviéndolos.
Conmovedoras voces se han levantado para exigir que no nos defendamos contra extranjeros armados que delinquen y dañan al país y a sus ciudadanos. Semejante estatuto sólo lo pretenden soldados de Estados Unidos, que ocupan con bases militares un país vecino, son inmunes a las leyes y tribunales del país ocupado y en virtud de ello asesinan y violan impunemente a los ciudadanos de éste.


Venezuela no es ni será nunca un país ocupado.


Estamos todavía a tiempo de evitar ser regidos por una parapolítica, una paralegislación, una parajusticia, una paraeconomía, una parafinanza, una parasociedad, una paracultura donde sicarios elegidos por nadie tendrán todos los poderes y el ciudadano ninguno.


Para que sigamos siendo independientes, cabe formular algunas recomendaciones urgentes:


–Actualizar leyes y políticas de fronteras y extranjería para adaptarlas a la delicada situación actual.


–Estrechar la colaboración entre autoridades y movimientos sociales para aplicar dichas políticas y normas y localizar y neutralizar la infección paramilitar en curso.


–Coordinar todos los institutos académicos del sector público para realizar un estudio continuo, integral y actualizado sobre los aspectos jurídicos, geográficos, económicos, culturales, políticos y sociales de la situación colombiana y su incidencia en el país y en el resto de la región.


–Articular una política cultural, educativa y comunicacional basada en la integración y asimilación de los contingentes inmigratorios, con énfasis en las semejanzas y no en las diferencias, inspirada siempre en la atracción y la seducción y nunca en la reprobación y la aversión.


–Rediseñar nuestro sistema educativo y cultural para reforzar el sentimiento de nacionalidad y la conciencia de las gestas que forjaron la patria. Colombia insiste en la formación sobre la historia y geografía de ese país. Gracias al presidente Rafael Caldera, en Venezuela esas materias fueron desacertadamente eliminadas del pensum de educación primaria.


En La Grande Illusion, de Jean Renoir (1937), dos prófugos de una prisión militar alemana huyen por el bosque nevado. Uno pregunta si ya han cruzado la frontera, porque todo parece igual. No sé, contesta el otro, las fronteras las inventaron los hombres.


Habrá un mundo sin fronteras, después de que desaparezcan las que separan las clases sociales y la propiedad privada de los medios de producción.


Por Luis Britto García, escritor venezolano, ganador del Premio Nacional de Literatura.

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"Si Venezuela cierra la frontera, Colombia tiene productos venezolanos para nueve meses"

En una entrevista publicada el pasado 10 de julio por noticiasbarquisimeto, reveladora del fenómeno del lavado de dinero que se efectúa en Venezuela a través del contrabando hacia Colombia, como del saqueo que está sufriendo la economía bolivariana producto del accionar de mafias, que incluso llegan a determinar la dinámica cotidiana del Bolívar, Juan Carlos Tanus, representante de colombianos en Venezuela, se anticipa a la crisis que hoy viven estos dos países. Su lectura permite comprender lo que oculta o no quiere reconocer el gobierno colombiano, así como la imperiosa necesidad que tiene Venezuela de solucionar esta situación.

 

El representante de colombianos en Venezuela, Juan Carlos Tanus (JCT) estuvo como invitado en Somos Televisión, y allí converso con el Periodista José Israel González (JIG) sobre los temas del "bachaqueo", el contrabando de productos hacia Colombia y el manejo desde Cúcuta del llamado Dólar Today.

 

JIG. ¿Qué está pasando en Venezuela que se están llevando nuestros productos?
JCT. Bueno, la gran realidad es que hay una población en Colombia que consume los productos que llegan de contrabando del territorio venezolano. Grandes mafias logran tener una infraestructura económica, financiera y criminal en la frontera, y lógicamente articulan. Cerca de 3.500 personas se fortalecen día a día con el escenario del contrabando. Pero estos son trabajadores de 25 grandes mafias que operan en el corredor fronterizo. Hemos demostrado que no solamente los productos subsidiados son apetitosos para los contrabandistas, cualquier producto en Venezuela con la fijación empobrecida del Bolívar en la frontera va a ser llamativo. ¿Por qué? Porque resulta que mientras tenga la facultad un grupo de cambistas en Colombia de darle valor al bolívar, nunca se va acabar la posibilidad de tener los mismos pesos en Colombia

JIG: ¿Cómo funciona esto?
JCT. En Colombia la resolución ocho del año 2000, creó la figura de las casas de cambio, que son doce estructuras fortalecidas consolidadas en Colombia, que operan con una legislación establecida de la resolución ocho, pero además tienen el control de la superintendencia financiera, esta misma resolución creó los profesionales de la compra y venta de las divisas, llamados "cambistas", que se constituyen como empresas a partir de hacer un oficio y una declaración en la cámara de comercio, se inscriben y ya son inmediatos cambistas.

JIG. ¿Cómo hacen la conversión?
JCT. La resolución ocho le dio facultades para quienes intervengan en el proceso de la compra y venta del Bolívar, sean los que fijen el valor. Entonces, hay 5 grupos económicos mafiosos vinculados al paramilitarismo en Cúcuta, que determinan todos los días antes de las 4 de la tarde cuanto va a costar el día siguiente, ¿Cómo lo hacen? Sencillo, ponemos un ejemplo de 10 mil pesos, con 10 mil pesos en Colombia se pueden comprar hoy 2 kilos de arroz, con 10 mil pesos en Venezuela, cambiados con el Bolívar empobrecido, se puede comprar aquí hasta 60 kilos de arroz.

JIG. ¿Dónde lo compro?
JCT. En cualquier parte, compras en San Cristóbal, en Maracaibo.

JIG. ¿Con pesos o con Bolívares?
JCT. No, con bolívares.

JIG. 60 kilos de arroz, ¿Cuántos bolívares doy?

JCT. Seria 10 mil pesos colombianos entre 6.

JIG. ¿Dónde lo convierto?
JCT. En Cúcuta.

JIG.- ¿Quién me da los bolívares?
JCT. Los cambistas, que regularmente no saben de manera legal cuanto es el movimiento en bolívares, porque la legislación no les permite que se declare, no los obliga a declarar cuanto bolívar se mueve a diario.

JIG. ¿Esa persona que cambio 10 mil pesos a bolívares, va a Venezuela y compra el arroz?
JCT. Eso es correcto. Compra arroz, lo lleva a la frontera, luego lo pasa a Colombia, y va a vender 60 kilos de arroz a un promedio de 4.700 pesos. Ahí esta el gran negocio.

JIG. Pero si gaste 10.000 pesos.
JCT. Correcto, el gran secreto esta en tomar el pesos colombiano, convertir en bolívares pero con el cambio empobrecido del Bolívar, que se fija en la frontera, traer los bolívares acá, comprar cualquier producto. Mire los estudios indican que el 62% de los productos son venezolanos.

JIG. ¿Cuándo vendo, cobro en pesos?
JCT. Eso es correcto

JIG.- ¿Qué hago con ese peso?
JCT. Lo vuelvo a convertir.

JIG. Ahora bien ¿Qué tiene que ver eso con el bendito DolarToday?
JCT. Fíjese, hay dos cosas importantes que debemos tener en cuenta como referencia. La primera, DolarToday hizo un acuerdo los cambistas en Cúcuta, y a partir del año 2012 lo toman como referencia para la asignación de DolarToday,

JIG.- ¿DolarToday como hace para ponerse de acuerdo con estas mafias colombianas?
JCT. Simplemente revisan. En Colombia la tasa representativa del mercado, para efecto del dólar, la determina la superentendía financiera, esta semana tuvo un pico de 2.628, luego bajo a 2.550.

JIG. Entonces primero verifican como está el peso?
JCT. Primero ven cuánto vale un dólar en Colombia, que vale 2.500 pesos, esos 2.500 pesos lo dividen en cambio empobrecido del Bolívar que lo asigna una mafia, y ella le va a dar el resultado. Ustedes en sus casas lo pueden hacer, un dólar en Colombia vale 2.500 pesos, y eso lo dividen en 6 y es el valor empobrecido del Bolívar, eso le va a dar una tendencia en Dólar Today. Este acuerdo está enmarcado dentro de una acción de guerra, porque el movimiento del Bolívar hace parte de la dinámica que tiene la guerra económica que se ha sustentado en Colombia, que lógicamente tiene un enorme impacto, y que hoy la fijación de los productos y servicios en gran parte de la frontera y hacia el interior del país, son determinados por DolarToday y el Bolívar en Cúcuta.

JIG.- ¿Cómo paso yo esa mercancía para Colombia y cómo Colombia permite que ingrese?
JCT. Bueno, digamos, de aquí para allá tiene la complacencia de las estructuras que cuidan frontera, eso no se puede desconocer, GNB y algunos otros.

JIG. ¿Eso funciona igual para la gasolina?
JCT. Debe funcionar igual. Donde si estamos públicamente convencidos de la participación de los organismos es en Colombia, porque usted puede revisar en los videos, la policía reconoce que detiene, que los ve pasar, que convive con ellos, pero no los pueden detener, porque es parte de la economía del día a día.

JIG. Si eso llega a Colombia quiere decir que alguien de Venezuela lo dejo pasar...
JCT. Claro. Por una parte hay que tener en cuenta José Israel, que Cúcuta, Maicao y Arauca dejaron de recibir producto de las remesas. Cuando Venezuela corta las remesas con Colombia, Cúcuta dejó de recibir un millón quinientos mil dólares, mensuales. ¿Qué hicieron las estructuras mafiosas? Tomaron ese dinero, lo convirtieron en bolívares y lograron hacer una socialización del bachaqueo.

JIG. ¿Bienvenida clase social bachaquera?
JCT. La cultura en el norte santardeniana, la cultura Guajira, los pobladores de frontera, el tema del contrabando es una cotidianidad, porque es una forma de vida, es una forma de trabajo, siempre e incluso sociológicamente quienes lo realizan reconocen que no son contrabandistas, que ellos no violan ninguna normativa, ellos simplemente son comerciantes que compran barato, que utilizan algunos métodos, buenos, regulares, malos, para llevar el producto y venderlo.

JIG. Los guajiros hemos conocido toda la vida eso, pero no tenia influencia directa en la economía.
JCT. Por eso insistimos en la socialización. El contrabando y el bachaqueo se dan, a partir que se producen ingresos de las mafias, producto de las remesas. Esa acción del contrabando ya genera una estructura de orden social. Usted puede encontrar familias completas dedicadas a este proceso, hacen la cola, sacan el dinero, hacen la cola, luego lo llevan y se vende a un mayorista, hay un centro de acopio que dependiendo del tipo de producto moviliza el transporte para la frontera. Ahora esto es una modalidad de contrabando, pero también hay otra modalidad, que es las grandes transnacionales. Con 10 mil pesos en Colombia compro dos kilos de arroz, y aquí compro 60. Al llevarlo allá, cuanto no se me va a multiplicar, cuando al día siguiente traiga el resto del dinero. Hay que multiplicar 60 unidades con el valor de compra del producto en Colombia, eso va a dar muchísimo dinero, entonces con esos recursos lógicamente el circuito del contrabando va a ser multiplicador, porque genera una cantidad circulante, claro, enorme.

JIG. Por eso, ¿quién va a querer trabajar en una empresa con una economía informal así?
JCT. Por eso en Colombia el desempleo es altísimo.

JIG. ¿El desempleo formal?
JCT. En el departamento de la Guajira, que es cuando nosotros hablamos de la socialización del bachaqueo, el 57% de su población es pobre, muy pobre, y cuando sumamos todo lo que pasa por contrabando por la Guajira, se queda menos del 2% del contrabando porque, además, un kilo de arroz de contrabando si se lo fuesen a vender a la población con el 50% del valor del precio en Colombia, uno diría "puede ser", pero son 100 pesos por debajo del valor que se consigue el producto nacional o el importado legalmente por Colombia, significa que 25 grandes mafias colombianas se llevan los recursos para otros departamentos, o incluso van al exterior para incluirse en otro tipo de negocio.

JIG. ¿Están identificadas estas 25 mafias colombianas?
JCT. Sin señalar algunas aquí, hay proyecciones por departamentos, algunos grupos económicos vinculados, algunos factores políticos vinculados a ellos: en el caso del norte de Santander hay de a dos o tres.

JIG. ¿EL gobierno colombiano no hace nada?
JCT. El gobierno lógicamente no hace nada porque debe parecer ilógico, el Ministro del Interior y Justicia está ligado al desarrollo político del norte de Santander. Su hermano Andrés Cristo es Senador de la República. Parte de su electorado, parte de las finanzas que se recaudan para su actividad política proviene de la economía informal y, dígame, ¿de dónde se surte?, se nutre de la economía cucuteña. ¿Cómo conseguir entonces que los productos que van para una campaña se puedan bloquear con una ley antricontrabado o con una defensa de los grandes negocios?

JIG. Es decir, indirectamente financiamos campañas electorales en Colombia?
JCT. No solo campañas, hemos señalado con documentos en mano, que Venezuela mitiga los efectos que produce la ausencia de petróleo y políticas públicas en Colombia, y Venezuela sigue atendiendo el tema de la salud, de la educación, de la vivienda, de miles de colombianos que viven en este país, que le correspondería al gobierno colombiano. Las grandes mafias financian candidaturas. Ñuna Romero es el candidato del Partido Liberal a la alcaldía de Cúcuta, fue asesor económico y de negocios del embajador colombiano en Venezuela, Y hoy aspira a ser el alcalde de Cúcuta, pero además es el presidente de la Asociación de Cambistas, es el que preside a la estructura que empobrece a Venezuela.

JIG. ¿El poder político en Colombia ampara la mafia?
JCT. El circuito esta dado por una expresión política organizada, el proceso de los cambistas, el proceso de los comerciantes, el paramilitarismo y el narcotráfico, es un círculo.

JIG. ¿Ya desplazo ser bachaquero al tema del narcotráfico?
JCT. Aun no, porque resulta que la fortaleza del narcotráfico no es Venezuela, son los países, en caso concreto, Estados Unidos, y hay un proceso de lavado que llega a la frontera, y lógicamente el contrabando lo que hace es lavar el dinero del narcotráfico, es decir todavía no lo va reemplazar, pudiese hacerlo en ese sector fronterizo, pero el contrabando sigue facilitando el lavado de activos por esa parte.

JIG. ¿El dinero del bachaqueo, del contrabando sirve para lavar el dinero del narcotráfico?
JCT. Sí, claro, porque yo tomo un millón de dólares, lo convierto a Bolívar empobrecido, por la maquinaria de la frontera, ya yo no soy un narcotraficante, yo soy un contrabandista de la colombianidad, que es tener estatus, que en Colombia es ser un tipo inteligente, que burla la justicia, que tiene buenas relaciones políticas, que la vida es capaz de identificar. Todavía la oligarquía no ha dado instrucciones de que tienen activa esa profesión, mientras que el tema del narcotráfico sí. Son enemigos encontrados en el poder, es una realidad que vive hoy la frontera porque los gobiernos no han querido sacar la resolución ocho del año 2000. Pastrana negoció con el Bolívar la aplicación de esta resolución, un gran negocio, primero para mantener el control del Bolívar, porque que ocurriría: si un migrante que ahorra aquí 10 mil bolívares en tres meses, para enviar a Colombia se lo pagarán a como el Banco de la República lo paga hoy, el Banco de la República en Colombia paga 219 pesos por un Bolívar, eso es de manera oficial, y estos señores cambistas en la frontera le dan a ese migrante, óigase bien, 60 mil pesos por 10 mil bolívares, cuando el Banco le da dos millones ciento noventa mil, el valor del Bolívar en el Banco de la República son 219 pesos,

JIG. ¿Las transnacionales participan en el contrabando?
JCT. Claro, las que producen en Venezuela. Si usted revisa lo de aquel gran contrabando, si bien hemos señalado que a partir de la eliminación de las remesas con destino Colombia hay una socialización del bachaqueo que permanece, antes de eso las trasnacionales que producen en Venezuela tienen grandes movimientos al corredor fronterizo, no es el bachaqueo de 100 kilos, 80 kilos 40 kilos, son toneladas o gandolas completas que fue el de 22 toneladas de productos. Ponemos un ejemplo concreto de la Colgate-Palmolive: en Colombia se ha detectado producto de la Colgate-Palmolive que en el interior del producto dice elaborado estado Carabobo y la cajita de cartón dice en Jumbo-Cali departamento Valle del Cauca, dice que es hecha aquí, entonces qué ocurre por las toneladas, por lo que se ve en la frontera, y no sólo la frontera, mire, los cálculos que tenemos es que en Colombia un 60% de la población, óigase bien, consume algún producto de contrabando de origen venezolano; y le vamos a dar la siguiente información: en la costa norte colombiana –desde la Guajira hasta el departamento de Córdoba– está surtida por productos del contrabando, que si se cerrará la frontera hoy los contrabandistas tendrían, por lo menos, nueve meses para sostener el stock en este corredor, por eso nosotros creemos que el tema del bachaquero no es lo que le da la consistencia el contrabando, ya están las trasnacionales que producen en Venezuela detrás de ella.

JIG. ¿Qué tiene esa ley anti contrabando, y el problema que los bachaqueros en Colombia la protestan?
JCT. Bueno, los bachaqueros en Colombia que están en contra de la ley, son las grandes estructuras que han controlado el contrabando históricamente, porque también el presidente Santos y los autores de esta normativa, que es un sector que está enfrentado a Santos en la frontera, también pretenden con ello resolver una situación interna. Con ello aspiran a mejorar el nivel de empleo en la capital, aspiran a bajar dos puntos porcentuales el índice desempleo en Cúcuta, porque resulta que la ley anti contrabando pone, como tope, 12 mil 100 dólares para calificarlo de contrabajo. Si yo tengo una que llega a costar 12 mil ciento 1 dólar, se declara contrabando, pero si muevo unos 12 mil dólares no hay contrabando.

JIG. Es un tema de mayor interés del lado venezolano que del lado colombiano, y sin embargo no han podido?
JCT. No, incluso yo creería que no va a ser posible si no hay intervención del gobierno colombiano, y se llegue a un acuerdo entre Caracas y Bogotá para resolverlo; hay que eliminar la resolución 8 del año 2000; hay que ponerle un mayor control y no se puede determinar un techo de contrabando tan altísimo como el que acaba de aprobar la ley. Yo creo que aquí hay que trabajar un gran acuerdo entre los dos gobiernos para controlar la frontera. Ahora, esto no es fácil por todo lo que significa recibir entre 8 mil y 12 mil millones de dólares al año producto del contrabando en toda la frontera. Eso inhibe a cualquier Presidente.

Entrevista publicada el 10 de Julio de 2015 en www.noticiasbarquisimeto.com

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Bandas paramilitares, narcotráfico, y poder político y económico en Colombia y la frontera con Venezuela

En Sevilla, pueblo al norte del departamento del Valle del Cauca, Colombia, Artemo, joven comerciante de carnes, al comienzo de una noche cualquiera se despidió de su socio y de la última vecina de la cuadra que le acababa de comprar una libra de asadura, o cacheo, o desperdicios, la incierta combinación de vísceras de res, corazón, hígados, intestinos, etc., que se fríen en su propia grasa y es indicada para elevar los niveles de colesterol. La pobreza no permite ningún miramiento en dietas.

Artemo tenía una hija a la que amaba y una ex mujer a la que no odiaba demasiado. Más o menos tranquilo en cuanto a los afectos, por dentro lo carcomían las difíciles condiciones económicas. No debía una gran suma, pero la que tenía era suficiente para trasnocharlo. El monto adeudado no estaba lejos de sus alcances, pero las condiciones del préstamo sí bastaban para hacerle trizas la tranquilidad a cualquiera.

Al día siguiente, Artemo no abrió el negocio a las 6 de la mañana, como de costumbre. Tampoco lo hizo a las 8, o a las 9, o más tarde. Al mediodía, su socio, luego de llamarlo en vano varias veces al teléfono celular, fue hasta la casa, a unas cuadras. Un rato después de no conseguir ninguna respuesta a sus llamados, se tomó el atrevimiento de empujar la puerta con fuerza e ingresar. Halló a Artemo en el cuarto del fondo colgado de una viga del techo. Hacía varias horas que se había suicidado, según dictaminó el médico forense. No dejó mensajes o nota alguna.

Una semana antes, Artemo había recibido una amenaza seria. Se lo comentó al socio, en secreto. Si no pagaba la deuda junto a los copiosos intereses que se habían venido sumando con cada día de retraso, le matarían la hija, la ex mujer, y los padres, y luego él, en tal orden. Tanto Artemo, como el socio eran conscientes de que no se trataba de una broma o una exageración. Así, o casi así, habían hecho con Antonio, y con Marco, y con otros conocidos que de la noche a la mañana habían caído en la espiral sin fondo de los préstamos "gota a gota", que controlan con mano de hierro las bandas paramilitares de la región.

A nuestro personaje le habían prestado 400 mil pesos, menos de 150 dólares, unos meses atrás, para salir de algún atolladero. Pagó día tras día los altísimos intereses del 10% diario durante un buen tiempo, pero las cosas se complicaron y empezó el retraso con las cuotas, intereses que fueron acrecentando la obligación inicial, hasta que la cifra se salió de los márgenes en pocas semanas.

En Colombia, la estructura paramilitar de otros tiempos ha evolucionado hacia formas más sofisticadas de penetración y control social: Las llamadas "Bandas criminales", que no son otra cosa que entidades atomizadas, pero organizadas y coordinadas, de los paramilitares, dominan una extensa gama de los negocios y el comercio del país. En unos participan activamente, en algunos más son una especie de armazón parasitario, mas insoslayable.

Es un andamiaje de bandidos que ya no opera sólo desde arriba, apropiándose de los recursos de la salud, la educación o de la riqueza de los megaproyectos económicos, como hace años, sino que empieza carcomiendo la bases más elementales de la sociedad. Afecta desde la esquina, la cuadra más pobre, el negocio informal, el establecimiento medio surtido, asciende por la buseta del barrio, el mini mercado, la peluquería de medio pelo, hasta llegar a las estructuras del contrabando organizado, como algunos comercios de los San Andresito, cuyos comerciantes protestan en masa y a pedrada limpia ante la sola amenaza del gobierno de legalizarlos, la distribución de partes de automotor, alimentos, electrodomésticos, los almacenes de cadena, aquello que mueve dinero en el país. Es decir, todo.

Lo cierto es que son pocas las actividades económicas, transacciones, flujos de dinero, cultivos, establecimientos, legales e ilegales, que hoy en día pueden permanecer al margen de la acción criminal organizada del cruce entre paramilitarismo y narcotráfico. Operan en los pequeños pueblos de la Costa Atlántica y en las ciudades intermedias del interior, en los pueblos polvorientos de los Llanos Orientales y en la propia capital de la república, en las aldeas insondables del Chocó y en las dos o tres esquinas para mostrar de Medellín. Por supuesto, tienen tomadas las fronteras, y, de manera particular, los extensos límites con Venezuela, históricos, activos, fulgurantes, indivisibles, que superan los 2.200 kilómetros.

Controlan la piratería, el contrabando de mercancías, gasolina y personas, el tráfico de drogas, la especulación monetaria, la compraventa de bolívares y pesos y la fachada de las casas de cambio, son prestamistas y usureros. El estado colombiano, en los tiempos de Álvaro Uribe, como es bien sabido, no sólo fue permisivo, sino que auspició y fortaleció el paramilitarismo. La justicia se acercó a los tentáculos políticos, pero dejó indemne la estructura económica, la misma que causa estragos al interior del país, y que afecta de modo sensible a Venezuela. Las ganancias son exorbitantes. Y donde las hay, los hay.

Las fronteras de Colombia han estado en situación de tensión desde los tiempos de la Independencia. Hemos perdido territorios por descuido, se han vuelto a correr los mojones en silencio, las hemos violado para asesinar guerrilleros "en caliente", decimos hacerlas respetar para despertar falsos sentimientos de patria, como son todas las conmociones patrióticas del ex presidente mencionado. Los habitantes de esas distantes tierras son colombianos negados. Y son invasores los venezolanos o brasileños o ecuatorianos que cruzan de los puentes para acá. En Cúcuta, en Leticia, en Ipiales, la misma cosa.

La situación no ha cambiado. Los departamentos de frontera colombianos son pobres y abandonados. Los fronterizos paisanos sobreviven sin políticas de generación de empleo digno, sin acceso a la educación y con un sistema de salud aun peor que el del resto del país, lo cual es difícil de imaginar. No les llegan los planes de vivienda que apenas si asoman por Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla.

Ningún gobierno colombiano ha generado políticas sociales para los habitantes de las fronteras. De acuerdo con estudios del Departamento Nacional de Planeación y del PNUD, los 12 departamentos y 70 municipios fronterizos, que a lo largo de 6.301 kilómetros le dan casi la vuelta a Colombia, exhiben, con contadas excepciones, indicadores por debajo de la media nacional y muy lejos de los de la capital.

El cierre de la frontera decretado por el gobierno Venezolano es una medida que obliga a discutir la política social y económica del Estado colombiano en estas zonas. No es una crisis nueva ni única. Es un problema de hace muchos años, cuya solución siempre se ha esquivado. Según cifras oficiales, la actual campaña anti contrabando del gobierno venezolano, que lleva un año, ha dejado 1.185 detenidos, 176 trochas inhabilitadas y 19.000 toneladas de productos confiscadas. Las cifras se incrementaron en los días recientes. Pero es un problema profundo, entre dos pueblos hermanos, cuya atención debe ser integral, y asumida de manera responsable y mancomunada por ambos gobiernos. Lo que no se ha hecho.

La alianza entre paramilitarismo, narcotráfico y poder político es vieja en Norte de Santander, el departamento limítrofe con el eje de penetración regular más importante entre los dos países. Data, al menos, de 1999, cuando la Casa Castaño le encargó a Salvatore Mancuso el control del Bloque Catatumbo. El poderoso Clan Barriga (conformado por los hermanos Carlos Emiro, ex senador, Pedro Luis, multimillonario empresario de la construcción y de fábrica de asfalto, quien según la ONG Progresar era el jefe de finanzas del "Bloque Catatumbo", y Rafael, alias "Toyota", que amasó su gran fortuna como contrabandista prototipo de carros robados en Venezuela), tuvo vínculos estrechos con "El Iguano", reconocido comandante paramilitar, y con el asesinado narcotraficante Luís Pérez Mogollón, alias "El Pulpo". (1)

Si los tres mosqueteros eran cuatro, los tres apóstoles del Clan Barriga fueron cinco o más. También figuraba el extraditable Yensy Miranda Dávila, beneficiario del programa Agro Ingreso Seguro del gobierno del expresidente Álvaro Uribe, acusado por el juez Baltasar Garzón de efectuar envíos masivos de cocaína colombiana hacia Europa, a través de Venezuela, con escala en Guinea Bissau, en África. (2)

En la lista de beneficiarios directos, concurrentes, allegados y pupilos de estos vínculos perversos, existen dirigentes y líderes nacionales, regionales y locales, hubo y hay senadores y ex senadores, representantes y ex representantes, ex gobernadores y el actual gobernador, ex alcaldes, secretarios de gobierno y hacienda, secretarios de todas las carteras, funcionarios y funcionarias de todas las pelambres, contratistas, terratenientes de la palma aceitera, concesionarios de la explotación de yacimientos petrolíferos y de la veta de carbón ubicada entre Sardinata y La Gabarra, en fin.

Muchos de los nombres presuntos, condenados o vinculados a investigaciones figuran en investigaciones previas, denuncias y artículos, desde 2006. El régimen de terror llevado a cabo contra testigos e investigadores no ha permitido mayores avances (3). Pero hay verdades irrefutables: "La oleada paramilitar en El Catatumbo nortesantandereano dejó cerca de once mil campesinos (as) asesinados. Más de ciento treinta mil desplazados y pasan de ochocientos los desaparecidos registrados" (4).

Las bandas criminales del paramilitarismo y del narcotráfico vieron una oportunidad excelsa en la frontera con Venezuela. La han aprovechado de la manera excesiva y despiadada que saben hacerlo. Es un problema para Venezuela, cuyas pérdidas sólo en cuanto al contrabando de gasolina se estima que supera los 200 millones de dólares anuales. Una de las puntas del iceberg.

Pero, ante todo, es un problema para Colombia y de los colombianos, que también son víctimas del esquema implantado e implementado por el enlace entre los paramilitares, los narcotraficantes y la dirigencia política, que se desborda por las fronteras.

La ilegalidad es una moda repentina en este país, que de pronto pone a circular la alharaca mediática para incrementar audiencias, el golpe de pecho de algún funcionario despistado, un prelado de súbito moralista o un incómodo opositor de izquierda. Porque no solamente está inserta en un negocio específico o en la sustancia de uso ilícito, sino que, sobre todo, está enquistada en los endebles articulados de unas leyes hechas con el firme propósito de que no se cumplan, o se cumplan a medias, o se cumplan de acuerdo con la ocasión y el marrano.

Nunca se estableció con claridad si Artemo se suicidó o si lo suicidaron. Si lo hizo con mano propia o si fue con un poco de ayuda de sus amigos prestamistas. Tomó un dinero que la usura no le permitió cancelar, pero también pudo no ser así. De igual modo, habría llegado un buen vecino con el fin de garantizarle que su local no sería incendiado, o él asesinado a tiros una mañana, o la hija secuestrada al salir del colegio, a cambio de lo cual debería abonar a diario una suma ponderada de acuerdo con sus ingresos, o un tantico por encima. Trances delincuenciales como este no se daban antes en Venezuela. Ahora avanzan, como en una oleada, de occidente a oriente.

En todo caso, la justicia colombiana se da por bien servida con cualquier teoría más o menos creíble sobre la muerte de Artemo, con tal de evitarse embrollos, líos en los que el propio juez puede terminar optando entre suicidarse y quitarse la vida.

Notas:

(1) "El negocio de la droga en el bloque Catatumbo". La República. Bogotá, 28 de abril de 2013. http://www.larepublica.co/economia/el-negocio-de-la-droga-en-el-bloque-catatumbo_37429

(2) "Otro Extraditable recibió AIS." Noticias UNO. Bogotá, 24 de octubre de 2009. http://noticiasunolaredindependiente.com/2009/10/24/noticias/extraditable-con-ais/

(3) Cepeda Castro, Iván. "Los campos de exterminio y las fosas comunes en El Catatumbo." Derechos Humanos en Colombia. Bogotá, 1 de julio de 2006. Equipo Nizkor. http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/catacumbo1.html

(4) Meneses Reyes, Carlos. "El clan Barriga: Parapolítica y negocios en Norte de Santander". Portal Rebelión. 10 de marzo de 2014. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181817

 

Por Juan Alberto Sánchez Marín es periodista y director de cine y televisión colombiano. Colaborador en Hispantv.com

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