"Trump miente y me despidió por la investigación sobre Rusia": Comey

Prepara el terreno para acusar de obstrucción de la justicia al presidente: analistas

 

James Comey, en sus primeras declaraciones públicas desde que fue despedido como director de la FBI por el presidente, estableció este jueves los elementos para promover un caso de obstrucción de la justicia contra Donald Trump.

El ex director de la FBI acusó al gobierno de Trump de difamar a su persona y a la agencia federal, comentó que interpretó como orden la sugerencia del presidente de suspender la indagación criminal sobre Michael Flynn, su ex asesor de Seguridad Nacional, y consideró que fue despedido por la manera en la que estaba manejando la investigación de posible colusión de la campaña electoral de Trump con los rusos.

En su comparecencia ante el Comité de Inteligencia del Senado, Comey contó serenamente de sus nueve intercambios a solas cada vez más incómodos con el presidente y explicó que los empezó a documentar desde un principio, ya que "estaba honestamente preocupado de que él pudiera mentir sobre la naturaleza de nuestra reunión". Indicó que nunca había experimentado algo parecido anteriormente con Barack Obama o George W. Bush.

Aunque rehusó explícitamente acusar al presidente de obstrucción de la justicia, preparó el terreno para esa conclusión, al narrar una serie de incidentes en donde el presidente buscaba descarrilar la investigación que encabezaba Comey.

Contó que en una reunión en la Casa Blanca, Trump sacó a los otros asistentes, incluido el procurador general (el superior directo del jefe de la FBI) y a su asesor y yerno Jared Kushner para quedar a solas con Comey. Ahí, Trump abordó el asunto de la investigación sobre Michael Flynn y sus relaciones con funcionarios rusos, comentando al entonces director: "espero que puedas dejar ir esto". Aunque algunos republicanos insistieron en que decir "espero" no es una solicitud, y menos una orden, Comey respondió que aunque no era explícito, "yo lo tomé como una instrucción, se trata del presidente de Estados Unidos. Lo tomé como instrucción".

Además, preguntó, "¿por qué echó a todos de la Oficina Oval? Eso, para mí como investigador, es un hecho muy significativo".

Al responder sobre si el presidente estaba obstruyendo la justicia, en este contexto, Comey declaró: "no creo que me corresponda decir si la conversación que tuve con el presidente fue un esfuerzo para obstruir. Lo tomé como algo muy perturbador y preocupante, pero estoy seguro que es una conclusión hacia la cual trabajará el fiscal especial, quien intentará entender cuál fue la intención y si eso fue una transgresión".

Ese fiscal especial es Robert Mueller, quien ahora encabeza la investigación del Departamento de Justicia sobre las relaciones de socios de Trump con funcionarios rusos, este jueves fue elogiado por el ex director (de hecho, ha trabajado previamente con él). Comey informó que él ya le había entregado todos los memorandos de sus intercambios con Trump, lo cual implica que esa investigación ya se ha ampliado para abordar el tema de su despido, entre otras cosas.

En una revelación sorprendente, Comey admitió que él estaba detrás de la filtración al New York Times de los detalles de su memorando sobre la reunión con Trump relacionada con el caso de Flynn. Contó que le envió su resumen de ese intercambio a un amigo que es profesor de leyes en la Universidad de Columbia (el Washington Post lo identificó más tarde como Daniel Richman) con instrucciones de filtrarlo a un medio después de que Trump había amenazado a Comey en un tuit insinuando que tenía grabaciones de sus conversaciones con el presidente. Ante ello, decidió que era importante sacar esa información al público, y que tenía el derecho de hacerlo, ya que no estaba clasificada y él ya era un ciudadano privado, y, a la vez, pensaba que eso podría impulsar el nombramiento de un fiscal especial para el caso, algo que sucedió un día después de publicarse la información, con la designación de Mueller.

Comey dijo ante los senadores: "espero que existan las grabaciones", y agregó que si ese es el caso, que se hicieran públicas lo antes posible.

Acusó que al despedirlo el 9 de mayo, el gobierno de Trump "optó por difamarme y, aún más grave, difamó a la FBI", al declarar que la agencia estaba en un estado de "desorden" y que él no gozaba del apoyo de sus filas. "Esas son, plena y sencillamente, mentiras".

Ante las confusas razones oficiales ofrecidas para justificar su despido, Comey afirmó: "a mi juicio, fui despedido por la investigación rusa. Fui cesado para, de alguna manera, cambiar el esfuerzo de cómo se estaba conduciendo la investigación sobre Rusia". Agregó que tomó la palabra del presidente, respecto de que "fui despedido por la investigación sobre Rusia", al referirse a una entrevista que ofreció Trump poco después en la cual contradijo la versión oficial que había dado al principio.

Ante preguntas de senadores republicanos de por qué no le dijo a Trump que sus solicitudes privadas eran indebidas, Comey aceptó que tal vez debió haber informado al presidente que sus solicitudes de "lealtad" personal, su sugerencia de que suspendiera parte de la investigación y que anunciara que Trump no estaba personalmente bajo investigación, entre otras, no eran apropiadas, ya que la FBI tenía que mantener su independencia e integridad. Pero indicó que estos intentos del presidente lo dejaron "asombrado" al inicio y que eventualmente solicitó al procurador general, Jeff Sessions, ya no permitir que el presidente estuviera a solas con él.

La sesión fue transmitida en vivo por las tres cadenas nacionales, que interrumpieron su programación normal de telenovelas, programas de chismes y de juegos, después de casi tres horas, la sesión pública concluyó y minutos después arrancó una segunda sesión a puerta cerrada para abordar temas "clasificados".

La primera reacción de la Casa Blanca fue asegurar que "el presidente no es mentiroso", algo que, a decir de algunos comentaristas, nunca es un buen mensaje.

En un discurso a mediodía, Trump declaró –sin mencionar la audiencia ni a Comey– ante un foro de líderes religiosos conservadores, que él y sus simpatizantes están "bajo sitio", pero que saldrán de esto "más fuertes que nunca". La gran sorpresa en el transcurso del día fue que Trump no ha tuiteado sobre el asunto, hasta ahora.

Poco después, Marc Kasowitz, el abogado externo recién contratado por Trump, encargado de defender personalmente al presidente, atacó a Comey por revelar los contenidos de sus memorandos y amenazó que las autoridades determinarán si es necesario investigarlo por ello. En una declaración esta tarde, afirmó: "Comey hizo divulgaciones no autorizadas a la prensa de comunicaciones privilegiadas con el presidente". A la vez, rechazó tajante que Trump hubiera solicitado "lealtad" personal o que haya pedido que se dejara de investigar a cualquier persona.

Ambos partidos batallaron para descifrar lo que había ocurrido; republicanos resaltaron que Comey confirmó que Trump personalmente nunca había estado bajo investigación (aunque no se sabe sí ahora lo esté), mientras los demócratas destacaron los intentos de manipulación y engaño del presidente.

La "nube" de la cual Trump desea escaparse hoy se volvió más oscura y expertos legales están debatiendo sobre si el presidente será acusado en algún momento de obstrucción de la justicia.

El distinguido profesor de derecho constitucional en Harvard, Laurence Tribe, comentó que lo presentado por Comey "fortalece mi creencia de que el presidente intentó influir y hasta poner fin a una investigación en curso (...) eso constituye obstrucción de la justicia", dijo en entrevista con The Guardian. "Trump dejó en claro sus deseos y despidió a Comey cuando éstos no fueron respetados", indicó el profesor de leyes en Cornell Jens David Ohlin, al Washington Post.

Aun si Mueller concluye algo así, sólo el Congreso podría proceder con un juicio político, y por ahora está en manos de los republicanos. Mientras tanto, el pronóstico es que seguirá muy nublado sobre la Casa Blanca.

Publicado enInternacional
Sábado, 27 Mayo 2017 10:46

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.
Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

Publicado enEdición Nº235
El desafío de la izquierda, no callar

Cuando cayeron los gobiernos de muerte y opresión que se impusieron en Latinoamérica hasta fines del siglo XX, nos quedamos todos –finalmente, sobrevivientes– con al menos dos certezas: una, en torno a los valores irrenunciables de la democracia; otra, la defensa de los derechos humanos. Democracia como respuesta a la tragedia del poder concentrado y la discrecionalidad bruta, la decisión en manos de algunos iluminados que dicen actuar en nuestro nombre. Derechos humanos, como respuesta a la tragedia de que algunos, con la excusa de estar velando por nuestros intereses, persigan al que piensa diferente, o se muestren capaces de herir de muerte a quienes se le opongan.


El compromiso con la democracia que nos enseñó a sangre y muerte la dictadura no requiere de nosotros el resignarnos al sometimiento con elecciones: no hablamos de democracia en el sentido leve, superficial o “formal” de “otro que decide por nosotros, no importa lo que queramos o hayamos votado”. Hablamos de democracia, en fin, en el sentido elemental de elecciones periódicas, con gente en las calles, acuerdos y disensos que se forjan a través de disputas continuas, en donde tenemos la posibilidad de escucharnos mutuamente, para luego dirimir nuestras peleas en las urnas. Por su parte, el compromiso con los derechos humanos es el que pone el piso, la base mínima e innegociable del respeto mutuo, que impide la tortura, la muerte del oponente, la resolución de nuestros conflictos a los tiros.


En la Venezuela de hoy existen tres elementos negativos que, aun estando presentes en la gestión de Hugo Chávez, se han profundizado de manera dramática bajo la gestión de Maduro, y nos advierten sobre los peligros que afrontan la democracia y los derechos humanos. El primero tiene que ver con la concentración del poder en el ejecutivo, en un contexto de quiebre de la hegemonía electoral del chavismo. Más allá del carácter siempre controversial de la oposición antichavista, de lo que digan ciertas derechas unidimensionales u oportunistas, el caso es que objetivamente hablando el proceso de pérdida de la mayoría electoral del chavismo generó una respuesta de no-reconocimiento y de deriva autoritaria cada vez mayor por parte del gobierno de Maduro.


Esta dinámica que arrancó a partir del desconocimiento por parte del ejecutivo de otras ramas del poder (la Asamblea Legislativa) donde la oposición hoy cuenta con la mayoría, luego del triunfo en las elecciones de diciembre de 2015, se fue agravando y potenciando exponencialmente con el posterior bloqueo y postergación del referéndum revocatorio –una herramienta democratizadora introducida por la propia constitución chavista–, la postergación de las elecciones a gobernador el pasado año, hasta llegar el reciente y fallido autogolpe del ejecutivo. Todo ello generó un nuevo escenario político, marcado por la violencia y la ingobernabilidad, cuyas consecuencias dramáticas aparecen ilustradas en el incremento diario de víctimas que arrojan los enfrentamientos entre la oposición y las fuerzas gubernamentales, en un marco de represión institucional cada vez mayor.


A esto hay que añadir un elemento regresivo más, vinculado a la crisis económica producida por la caída del precio del petróleo. Uno de ellos es la consolidación de un Estado rentista, que hoy se manifiesta de diferentes maneras: desde la incapacidad para producir bienes básicos para la población y la destrucción del tejido productivo en un contexto de desabastecimiento; hasta el incremento sideral de la corrupción que atraviesa importantes sectores de las clases gobernantes (lo cual incluye militares, hoy en altos puestos y gobernaciones). Otro es la radicalización del extractivismo, pues en su desesperada búsqueda de divisas, el gobierno de Maduro abrió a la explotación megaminera casi 112 mil kilómetros cuadrados, 12% del territorio nacional, creando una Nueva Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco, por lo cual suscribió alianzas y acuerdos con diferentes empresas transnacionales (chinas, rusas, entre otras), cuyo contenido se desconoce, pues el decreto de estado de excepción y emergencia económica permite que las contrataciones puedan tener discrecionalidad y no requieran la autorización de la Asamblea Nacional.


En suma, más allá de la lectura que hagamos del gobierno de Hugo Chávez, el proceso de mutación política sufrida en los últimos años es un hecho. Como subraya Edgardo Lander, reconocido intelectual de izquierda venezolano, al que pocos podrían calificar de antichavista, se han acentuado los peores rasgos que estaban presentes en Chávez, mientras han desaparecido aquellos otros elementos positivos de aquel gobierno, que apuntaban a un empoderamiento de las organizaciones sociales y de la democracia participativa. En consecuencia, es necesario reconocer que la Venezuela de 2017 nos enfrenta a un régimen crecientemente deslegitimado y autoritario, con una crisis generalizada que atraviesa todos los estratos sociales y afecta el conjunto de la vida política, social y económica.


En esta línea crítica, el propio Lander lanzó hace poco más de un mes una suerte de llamado a sus colegas reprochando el apoyo incondicional de las izquierdas de la región al chavismo, lo cual habría reforzado desde su punto de vista las tendencias negativas del proceso. Desde nuestra perspectiva, como intelectuales latinoamericanos y de izquierda, debemos asumir ese desafío. Hablar de Venezuela significa decir, no callar. Hablar alto y claro, al menos hasta que se asegure otra vez que nadie muere por pensar distinto. Hablar alto y claro hasta que no haya dudas de que las disputas deben resolverse, finalmente, a través de las urnas, entendiendo que enfrente no están los enemigos sino los que no piensan como nosotros, pero que en lo que importa son iguales a nosotros: seres humanos dignos, que piensan y sienten y sufren y se emocionan, y que merecen, como nosotros, igual consideración y respeto.

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"El éxito danés reside en ser muy buenos en los cambios"

El director del 'think tank' Cevea analiza las razones por las que su país es el más feliz del mundo, según Naciones Unidas
"La gente en Dinamarca es particularmente confiada. Hay una gran confianza en la sociedad, en los individuos y también en las instituciones". "Esta es una cultura donde la corrupción no se acepta. La gente cumple"


Kristian Weise es director del think tank progresista Cevea, ligado a la izquierda danesa. Sociólogo, filósofo y economista por la London School of Economics y la Copenhagen Business School (CBS), habla en esta entrevista de la complejidad de los cambios en el Estado de bienestar de su país, uno de los más exitosos del mundo. La entrevista discurre en un ambiente relajado, en donde Weise, de treinta y ocho años, defiende hasta lo que considera indefendible para explicar esa evolución. Antes de dirigir Cevea, fue secretario ejecutivo de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, y asesor del ex primer ministro danés Puol Nyrup Rasmussen.


Estoy llegando a Dinamarca y pienso: ¡Oh, estoy en el país más feliz del mundo! (según Naciones Unidas) ¿Por qué es así?


El tema fundamental está en que la mayor parte de la gente no tiene que preocuparse sobre cosas normales de la vida: la seguridad económica, social y otros tipos de seguridad en los que Dinamarca tiene unos estándares muy altos. Al mismo tiempo, hay un énfasis muy grande en que las personas puedan tener una vida personal, social. Que tengan la posibilidad real de disfrutar de ello. Hay un buen sistema de guarderías y de soporte para que las personas puedan trabajar sin dificultad.


Pero hay un aspecto secundario, también importante. Se han hecho estudios donde se pregunta a la gente cuán feliz es, y aparentemente los daneses son bastante optimistas. Lo que quiero decir es que no es sólo el sistema social. Acabo de estar en una reunión escandinava y corría un chiste sobre los finlandeses que decía: “¿cuál es la diferencia entre el tango en Argentina y en Finlandia? La felicidad; porque los finlandeses no son felices”.


Bueno... eso es porque no conocen Argentina... No es que la gente allí viva contenta...


¡Ahhhh! ¡Es gracioso! Pero lo que quería decir es que Finlandia es un país con altos estándares también, y no son felices.


Dinamarca tiene uno de los niveles más bajos de corrupción. ¿Por qué?


La gente en Dinamarca es particularmente confiada. Hay una gran confianza en la sociedad, en los individuos y también en las instituciones. Los investigadores dirían que esto tiene algo que ver con los vikingos. Los vikingos eran gente que se iba fuera del país, básicamente para robar y pelear, pero volvían a casa y lo primero que tenían que hacer era compartir lo que se habían robado. Si alguno de los viajeros había muerto en las peleas, el resto de la tribu tenía que hacerse cargo de la familia del difunto.


¿Se puede confiar en ladrones?


En la tribu, los acuerdos eran otros. Es una anécdota. Es difícil conocer el presente sin mirar la historia. Hemos tenido la suerte de vivir en un lugar igualitario, donde la gente que trabaja para el Estado trabaja para la gente. Los motivos para la corrupción son más bajos.


Pero los humanos son humanos en cualquier parte. Ustedes deben de tener alguna manera de vigilar, algún sistema de rendición de cuentas que frene la corrupción...


Si se miran, por ejemplo, los impuestos, tenemos un sistema muy transparente. Siempre lo ha sido. Tú informas de cuánto dinero tienes y de cuánto estás pagando. El empleador es responsable de dar los datos de cuánto dinero está ingresando y cuánto va a impuestos.


Pero la gente que menos impuestos paga no son las personas, sino las empresas...


Pueden ser ambos. Por supuesto, tenemos instituciones de vigilancia; pero creo que hay un componente cultural que influye. Esta es una cultura donde la corrupción no se acepta. Eso hace que la gente cumpla. Tiene que ver también con las instituciones, pero es difícil saber qué viene primero, si la vigilancia o el autocumplimiento cultural.


Si ustedes viven tan contentos, en una sociedad tan rica, que paga impuestos... ¿por qué quieren cambiar el sistema?


Lo primero que hay que decir es que la razón por la que los daneses han sido tan exitosos es porque han sido muy buenos en los cambios, en adaptarse. La mayor parte de los cambios se han hecho paso a paso. Por ejemplo, en Francia se discute todo el tiempo si se debe aumentar la edad de jubilación, y cada vez que se habla de ello hay una gran pelea porque quieren subirla diez años. Es muy cuestionable. Ahora en Dinamarca se está discutiendo si la edad de jubilación puede aumentarse seis meses. En vez de decirle a la gente que se va a retirar a los sesenta y cinco años se le dice que se retirará a los sesenta y cinco y medio. Aun así esto está creando muchísimo debate. En 2006 se hizo una reforma en la que se decía que la edad de jubilación se iba a adaptar a la esperanza de vida; es decir, que si la gente dentro de un tiempo vive un promedio de cien años, probablemente se retire más tarde que ahora.


Pero se desmantela un sistema que funciona muy bien.


Ha habido un abuso ideológico de las reformas pragmáticas. Entre 2001 y 2011 hemos tenido un gobierno de derechas, un gobierno de izquierdas durante cuatro años, y luego otro gobierno de derechas. La derecha quiere tener básicamente una sociedad distinta. El primer ministro que llegó al poder en 2001, Anders Fogh Rasmussen, publicó un libro sobre cómo deberíamos ser un Estado más liberal, antes que un Estado de bienestar. Uno de sus argumentos era que el Estado de bienestar hace a la gente vaga.


Pero ustedes han demostrado durante décadas que esto no es cierto.


Los liberales dirían que, de acuerdo con las cifras, el 25% de la población no está trabajando. Tenemos uno de los índices de empleo más altos del mundo, pero eso no impide que haya un 25% de la población que no trabaja, a pesar de estar en edad de trabajar: puede ser que sea porque están sin empleo, o enfermos, o porque son discapacitados...


Es lógico que si están enfermos, no trabajen.


Tiene gracia que yo utilice un argumento a su favor, pero es sólo para explicar lo que está ocurriendo. Por una parte, hay una necesidad de tener mucha gente trabajando para sostener el Estado de bienestar. Un tercio de la población trabaja para el sector público, y la única manera que existe para tener un tercio de la población en el sector público es que mucha gente esté trabajando en el sector privado. Pero la discusión es: ¿qué haces con esa población que por alguna razón no está trabajando? La derecha ha tenido éxito en decir que una gran parte está siendo impulsada a no trabajar.


Las reformas que se han llevado a cabo en los últimos diez o quince años han sido dar incentivos a la gente para que trabaje más. Lo que dicen es que se debería trabajar más horas a la semana y por un período más largo de la vida.


¿Y la gente lo acepta?


Creo que hay manipulación. Pongo un ejemplo: hace unos cinco o seis años teníamos un sistema de prejubilación. Te podías prejubilar cuando cumplías sesenta años, y mucha gente lo hacía porque quería. La derecha quiso quitar las prejubilaciones, y los medios comenzaron a publicar la idea de que muchos de los que se prejubilaban, pagados por el Estado, eran dentistas que jugaban al golf en Marbella. Por supuesto, era una fotografía equivocada. Habría algunos, pero no eran la mayoría, y el sistema no estaba hecho para ellos. Ha habido una insistencia muy fuerte en decir que teníamos que efectuar las reformas: con esto, con la globalización, con la competencia en el mundo...


Para dar crédito, desde la perspectiva socialista o de izquierdas sería ingenuo decir que el Estado de bienestar tal como estaba planteado en los años setenta sería el mejor Estado de bienestar en 2017. Todo se tiene que ir adaptando, para crear un Estado de bienestar mejor; pero eso no siempre ocurre.


La derecha está ganando las elecciones. Incluso la ultraderecha gana votos en este país. ¿Cómo lo explica?


En primer lugar, la derecha populista no es derecha cuando se trata de desarrollar políticas económicas. Eso hay que tenerlo muy en cuenta. En muchos asuntos sociales y económicos ha copiado la posición de los socialdemócratas. Es muy de derechas cuando habla de inmigración, pero cuando trata cuestiones sociales de los daneses nativos, está con el partido socialista; quiere aumentar las pensiones y en muchos otros asuntos estarían del lado de los socialdemócratas.


Casi una cuestión de suerte.


Sí. La fotografía no es muy clara. Cuando tuvimos a la derecha gobernando durante diez años, hasta la crisis económica estuvieron aumentando el tamaño del sector público. Gastaban más dinero en hospitales, más dinero en cosas como el cuidado de los niños, en las personas mayores... Pero al mismo tiempo estaban recortando impuestos.


¿Cómo podían hacerlo?


Teníamos un boom económico. Era un buen momento y podían llevarlo a cabo.


¿Crecieron gracias a la construcción?


Tuvimos una buena burbuja inmobiliaria. España e Irlanda la tuvieron mayor burbuja, pero nosotros también la tuvimos.


Ustedes tenían un sistema de cooperativas de vivienda, el modelo Andel, que protegía a la vivienda de la especulación...


Es algo que también cambió. Aún tenemos una tradición muy importante de casas que forman parte de cooperativas, pero muchos cambiaron sus reglas. Por una parte, las viviendas se volvieron más caras. Y por otra, muchas cooperativas cambiaron sus bases para transformarse en apartamentos privados. De hecho, estamos en un área [a unos pasos de la estación central de Copenhague] que es un muy buen ejemplo. Este es un barrio muy obrero. Estos inmuebles no se ven como edificios obreros, pero cuando entras, hay muchos apartamentos pequeñitos. Quince años atrás podías encontrar un apartamento de estos, cooperativos, por unos 20.000 euros, porque había un tope de precio. Y de un día para otro estos mismos apartamentos pasaron a costar 150.000 euros. En la mayor parte de las cooperativas hoy, incluso en las que hay lista de espera para entrar, el valor de las viviendas es casi como el precio normal del mercado.


Podría entenderse que haya gente enfadada.


La gente que vivía en esas cooperativas de pronto se hizo más rica. Y es muy difícil de organizar quiénes pueden comprar en el futuro... Pero para responder a tu pregunta, nosotros también tuvimos una burbuja inmobiliaria. Los precios de las viviendas subieron muy de repente. Luego bajaron un 30% con la crisis financiera, y ahora están volviendo nuevamente al nivel de la burbuja. La gran diferencia desde la crisis es que es muy desigual la forma en que han aumentado: han crecido en Copenhague y en otras grandes ciudades, pero en las zonas rurales no. Y eso es distinto que durante la burbuja, cuando los precios crecían en todas partes.


¿Qué pasa con la gente que no puede pagar el alquiler o la hipoteca?


La diferencia entre Estados Unidos y Dinamarca es que allí si no puedes pagar le das las llaves al banco y te vas. Aquí sigues teniendo la deuda.
Igual que en España... y eso es un gran problema: tienes deuda pero no techo.


La diferencia con España es que aquí no hubo tanta gente que tuvo que dejar sus casas. Aquí mucha gente tuvo la posibilidad de hacer una reestructuración de la deuda a un tipo menor de interés. No tuvimos un escándalo tan grande. Una de las razones es que no tuvimos índices de desempleo tan altos. Cuando más tuvimos fue del 8% o 9%.


Se dice que el futuro nos espera con menos trabajo y más robots. ¿Cómo se enfoca el futuro en Dinamarca?


La política general ha ido hacia el lado contrario, para que la gente trabaje más. Hay nueve partidos en el Parlamento, y sólo dos de ellos, los más de izquierda, están hablando de trabajar menos horas.


Hay gente pensando que más que seguir creciendo tendríamos que decrecer...


Aquí la mayor parte de los políticos hablan de crecimiento, y eso tiene que ver con hacer crecer el Estado de bienestar. La generación de riqueza es trabajar de forma efectiva, no trabajar mucho tiempo. Hay que tener cuidado con la agenda del decrecimiento porque si tienes un crecimiento inteligente tendrías más crecimiento y menos usos de los recursos al mismo tiempo. En Dinamarca tenemos un aumento de la riqueza, pero estamos estables en la producción de CO2.


En cuestiones de medio ambiente van bien.


Dinamarca ha sido muy ambiciosa en temas medioambientales, en reducir el CO2. Y la forma de hacerlo es, por un lado, impulsando las energías renovables —producimos cerca del 40% de nuestras energías de fuentes renovables—; por otro, mediante la reforma de casas para que sean energéticamente más inteligentes. Muchas viviendas cooperativas se renovaron gracias a ayudas que dieron tanto el Estado como el Ayuntamiento. La gente realmente pagó una pequeña parte de los costes. Una reforma que se subvencionó fue el cambio de ventanas para hacerlas más eficientes energéticamente.


Una vez más, es el Estado el que paga, y hay gente que dice que hay que cortar con eso y pagar menos impuestos.


Pero nuestros impuestos son los más altos del mundo. Trato de explicar por qué no deberíamos recortarlos, pero para poner un ejemplo de los argumentos que se usan diré que después de pasar por todas las reformas del partido en el poder, tenemos los impuestos más altos del mundo.


¿Qué ocurre con los refugiados?


Acabo de escribir un capítulo de diez páginas de un libro sobre esto. El año pasado fue el asunto más debatido. Fue uno de los argumentos para decir que había que efectuar recortes, porque iba a ser imposible de pagar. Aunque la crisis de los refugiados se ha frenado, todavía hay discusión.
Ustedes tenían fama de país que acepta, ayuda e integra refugiados...


En el caso danés, la cuestión principal son las cifras. Cuando Dinamarca era abierta, las cifras [de refugiados] eran mucho menores; y la gente venía de mucho más lejos. Ahora son países vecinos, y la cantidad es mucho más grande. La gente piensa que tiene que protegerse. Hay que tener en cuenta que en el sistema danés, en el momento en que llegas tienes casi los mismos derechos que un danés. No tienes que pagar por tu casa. Tienes asilo. Te dan clases de danés y dinero hasta que te integres.


Si recibimos, por ejemplo, 100.000 personas de Siria, esto sería casi igual a decir que de pronto hay 100.000 nuevos desempleados con derecho a ayudas. Las respuestas políticas no son fáciles. Otro de los debates está en dónde deberían vivir. ¿Pueden las municipalidades asumir la estancia de estas personas? ¿Pueden darles un hogar? ¿Hay espacio en las escuelas? En una de las discusiones participaban alcaldes de ciudades pequeñas que decían que era muy difícil. No quiero defender políticas que no ayudan, pero sí que cuando tienes un Estado de bienestar tan grande, el asilo y la inmigración se vuelven también más complicados. Si eres un refugiado sirio en Grecia te dejan en la calle y arréglate. Aquí el sistema te ayuda. Yo estoy contento de que sea así, pero es un dilema, porque puedes dejar que entren 15.000 personas y darles buenas condiciones, o dejar que entren 500.000 y no hacerlo.


El hecho de que tengan muchas facilidades con el cuidado de los niños y los ancianos, ¿ha supuesto que las mujeres se hayan integrado más en el mundo laboral?


Las mujeres en los últimos veinte años han tenido mucho éxito en política. Llegamos a tener al mismo tiempo una mujer primera ministra, una mujer líder del partido de la oposición, una mujer líder del tercer y el cuarto partido. Desde la derecha hasta la izquierda, tuvimos básicamente mujeres en cargos de liderazgo. Pero eso no se repitió en las compañías privadas. El 95% de las veinte corporaciones más importantes están gobernadas por hombres. Tenemos un debate sobre si deberíamos tener cuotas.


¿Deberían?


No hay consenso. Lo más importante es que que el sistema de bienestar danés está pensado para la igualdad. Y una de las maneras de conseguirla es asegurándose de que tenemos buenas instituciones de bienestar; bajas maternales y bajas paternales, guarderías y otros cuidados de la infancia. Y que eso no debería ser muy caro. Hay una expectativa de que la mujer debería tener acceso a una carrera laboral. Y también de que los trabajos del hogar sean compartidos.

Por Mariana Vilnitzky
28/03/2017 - 14:04h

Publicado enInternacional
Reflexiones variadasdesde la Ciudad de México, posteriores al paro del 8 de marzo de 2017, a propósito de las políticas de las mujeres y un cierto malestar ante los balbuceos del feminismo descolonial de GLEFAS

Hace unas semanas, una amiga politóloga y activamente comprometida con los derechos a la vida de las personas me preguntaba por qué los movimientos de izquierda radical, ubicados en un lugar no privilegiado del espectro geopolítico (campo y no ciudad, barrios marginales y no universidades, pueblos indígenas y no cabeceras municipales, etcétera) o en lugar políticamente golpeado por su radicalidad (las madres y padres de los desaparecidos y muertos de la escuela normal rural de Ayotzinapa, por ejemplo) “prefieren” increpar a la izquierda, antes que confrontar a la derecha, por su falta de responsabilidad social, su cerrazón ante los problemas que provoca la minería, la construcción de represas, la edificación de campos para la energía eólica, amén que por su incapacidad de diálogo con los sectores que están a su izquierda y/o al margen del sistema de representación.


La pregunta me recordó todas, absolutamente todas, las expresiones de defensa de los grupos revolucionarios y reformistas que se han institucionalizado (o buscan hacerlo) contra quien ensaya y explicita su interés por otras vías que la electoral mayoritaria para incidir en la transformación de la sociedad.Como yo le dijera a mi amiga que me parecía obvio buscar el debate con quien, se supone, tiene algunos puntos de acción e interpretación en común, me respondió que la temporada electoral no es el momento paradebatir. Y agregó que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Consejo Nacional Indígena, las madres y padres de los estudiantes desaparecidos y asesinadosde las escuelas normales rurales, como Ayotzinapa, las madres de las mujeres desaparecidas, torturadas, tratadas y asesinadas en Ciudad Juárez, las feministas, las y los anarquistas, les hacen el juego a los candidatos de la derecha en la carrera por la presidencia.


Cerrazón aun de una mujer muy inteligente, académica, con un pasado fuerte de activismo y represión y un presente de trabajo en grupos para la defensa de los derechos humanos. ¿Acaso defensa de unas reglas del juego que no se quieren volver a pactar? Más bien apego a los caminos de relación política que no se identifican con la historia de la representación, propia de las políticas posteriores a la Revolución francesa y la Revolución Industrial. Justificación de la búsqueda del poder para proponer cambios sociales desde el poder. Estas y más ideas cruzaron por mi cabeza, mientras revisaba por qué me sigue pareciendo obvio, necesario, indispensable que las clases que se escapan a las definiciones del capitalismo (¿Cuántos son y cómo se organizan los y las que Marx llamó lumpen?) se separen y cuestionen a la izquierda “institucional” que intenta sacudírselos de encima, porque le molestan, porque no sabe cómo responderles y los considera idiotas o atrasados o sin progreso o.... La izquierda que opta por la vía electoral, en efecto, no escucha a los sectores populares, sus demandas y sus propuestas, porque usa las reglas, el lenguaje, los modos de una corrección política ajena a la urgencia de sus necesidades. Por ello ridiculiza o descalifica los proyectos de futuro distintos a los de la linearidad del desarrollo, postulada por la economía capitalista, de origen europeo e historicidad colonial.


En México, en particular, este argumento es muy espinoso, ya que la “izquierda” de partido tiende a identificarse con un caudillo, es decir una sola persona, y no con un programa. Como en algunos de los otros casos de reciente caudillismo reformista en América, se trata de una persona considerada más “honesta” que sus contrincantes. Lo cual es fácil, en un continente marcado por 500 años de colonialismo donde las cúpulas de poder derivan de una clase-etnia que se identifica con la cultura de los conquistadores, y por lo tanto con sus actitudes de rapiña. Igualmente, se trata de una persona que, de alguna forma, “ha roto” con los grupos de poder establecidos, aunque mantiene vínculos con los partidos o el ejército de procedencia. Algunos de estos dirigentes fueron realmente carismáticos, algunos sacudieron la estética del poder llevando a la presidencia a hombres (básicamente se trata de dos hombres, el coronel Hugo Chávez y el dirigente cocalero Evo Morales) que las cúpulas económico-religiosa-sociales menosprecian por su apariencia física (no se parecen a los miembros de la clase-etnia que se identifica con los conquistadores), otros provenían de las clases quenunca habían tenido acceso al poder, como el obrero industrial Luis Inácio Lula da Silva, una era una mujer que había tomado las armas, había sido torturada y sufrido graves vejámenes por su participación en la guerrilla, otros y otras actuaban movidos por alguna inspiración ideológica no bien definida que los impulsaba hacia las “masas” populares, fuera el catolicismo tutelar y misóginode Rafael Correa, fuera el deseo de emular a Eva Perón de Cristina Fernández.


He puesto varias palabras entre comillas porque hay que comprobar su honestidad (¿con relación a qué?), la ruptura con las cúpulas de poder (han buscado entre ellas los miembros de su burocracia y siguen permitiendo y fomentando las actividades mineras y extractivas) y porque la abstracción de la palabra masa esconde a diversos sectores de mujeres, hombres, ubicados política y geográficamente en lugares precisos, acuerpados alrededor de sus tierras comunales o su cultura.


Sin embargo, coincidía en un punto con mi amiga politóloga: si en México al actual caudillo de la izquierda institucional no le hubieran robado-manipulado en dos ocasiones las urnas, como presidente no habría desencadenado esta guerra sucia en acto, dirigida contra el pueblo y en particular contra las mujeres y hombres jóvenes y dirigentes ambientalistas que defienden su territorio. Unaguerra contra el pueblo que ha causado más de 30.000 personas víctimas de desapariciones forzadas y 200.000 personas asesinadas. Quizás habría buscado resolver el piso de asesinatos y desapariciones de mujeres jóvenes, que se mantiene aún en las épocas de paz social, creciendo en los momentos de violencia generalizada. Probablemente, tampoco habría vendido Petróleos Mexicanos y otras empresas y recursos nacionales.

 

Actúo en defensa del derecho a la vida de cualquier persona, y más específicamente del derecho de las mujeres a caminar sin miedo por las calles, a dirigirse sin temor a los bosques, los campos, los ríos, a actuar, a expresar su disenso y, por qué no, sus consensos, a no sufrir injurias por parte de los agentes de estado. He estado con comunidades de pueblos diversos, reunidas en asambleas donde sus miembros –mujeres, hombres y trans-inter-géneros- hablaban de la inseguridad que viven por ser indígenas, campesinos, ecologistas, estar ubicados en zonas de interés para la explotación de recursos minerales, forestales e hídricos, porque sus territorios colindan con zonas de tráfico de estupefacientes o de trata de mujeres y niñas. He estado con mujeres jóvenes de pueblos que la Ciudad de México –como urbe, no como entidad federativa– ha englobado sin proporcionarles educación, medios de transporte seguros, trabajo, exponiéndolas a la violencia feminicida. Pertenezco a la muy dispersa y poco articulada fauna de las y los artistas, sin seguro médico, sin acceso a editoriales, museos, galerías ni la posibilidad de mantenerse con un trabajo cualquiera,debido a las jornadas laborales del neoliberalismo, de más de 11 horas por día. He acompañado a las muy reprimidas mujeres de los movimientos por el agua en barrios populares o las del movimiento urbano que intentan conseguir vivienda mediante políticas de presión, casi siempre de dirección masculina. Participo de reflexiones colectivas de mujeres que intentan construir otras maneras de sustento para sí y su grupo de convivencia (pareja, trieja, comuna, familia nuclear o reconstruida, monoparental o abierta)a través de la agricultura urbana, la mecánica de bicicletas, la panadería comunitaria. Por lo general, estas participaciones me llevan a escuchar a personas que critican ferozmente al dirigente de la izquierda electoral por su incapacidad de escuchar a los sectores de la población que a su izquierda no lo alaban.
Las feministas populares, que en muchos casos han acompañado, en los 17 estados de México donde se ha legislado que la vida empieza en la concepción, a mujeres perseguidas por abortos espontáneos, temen que el caudillo no intervendrá para castigar a la derecha neoevangélica y católica que actúa con odio contra las mujeres que abortan, y contra las y los transgéneros y transexuales. Solo pocas piensan que de haber él llegado a la presidencia (votaron por él, aunque lo critican), probablemente el actual clima de odio a las mujeresno habría podido crecer a los extremos de invisibilizar los actos de violencia de hombres contra compañeras, aún en los colectivos de resistencia y lucha.


Debatíamos con mi amiga, los míos eran ejemplos, las suyas teorías acerca de la democracia que se sostienen sobre datos y expresiones perfectamente articuladas. Después de más de media hora de discusión, ella soltó: ¿Y qué posibilidad de ganar tiene la mujer indígena que va a postular el CNI a las elecciones?


No creo, sería realmente improbable que la candidata que vayan a proponer 43 de los 69 pueblos originarios de México logre ganar una contienda electoral, en un país donde el voto no es obligatorio, los partidos cooptan sectores de votantes y la mayoría de la población vive en ciudades de cultura desarrollista, manipuladora y racista. Eso es, no creo que vaya a ganar porque la mayoría de la población de México no quiere, aborrece, teme identificarse como indígena y porque las mujeres somos menospreciadas, utilizadas, ridiculizadas, temidas y no se nos quiere reconocer como posibles dirigentes.
Mi amiga exultó: ¿Ves?, me dijo, me das la razón: quien la propone sólo quiere desviar votos, le hace el juego a la derecha. Y me dejó plantada sobre mis dos pies, pensando en qué momento le había dado la razón.


A la semana estaba yo con algunas de mis amigas y compañeras en el paro del 8 de marzo. Por supuesto, hubo mujeres de los sectores más altos de la burocracia, algunas pequeñas empresarias y profesoras universitarias que no quisieron parar porque a ellas “el trabajo las liberó”. También recibimos expresiones de mujeres albañilas que nos dijeron que no podían parar porque de hacerlo las despedirían. Lo mismo pasó con las mujeres de intendencia de la universidad donde laboré por 14 años y de los deportivos públicos de la ciudad. En solidaridad con ellas, una mecánica de bicicletas se quedó trabajando. Las trabajadoras del hogar en su mayoría se unieron al paro, asalariadas y no. Una mujer anciana, de una comunidad nahua, escribió que a ella parar le daba la fuerza de soñar con que iba a tener derecho a descansar y pensar en sí misma si se detenía el 8 de marzo.


Ayer anoche un amigo me envió la reflexión de las miembras de Glefas (Grupo Latinoamericano de Estudio, Formación y Acción Feminista), un colectivo de académicas, maestras y activistas que se identifica como “descolonial”, titulada: “Algunas reflexiones sobre metodologías feministas. A propósito del llamado a un paro internacional de mujeres para el 8 de marzo. Balbuceandoun punto de vista feminista descolonial”. Me sorprendió encontrar ahí expresada la idea que las mujeres que llamaron al paro eran una especie de occidentalizadas privilegiadas, que apelaban a la idea de huelga de los obreros europeos, incapaces de actuar acorde a formas no occidentalizadas de expresar el malestar y la acción política de las mujeres.


Puede ser, de hecho es cierto que la huelga no es un sistema de organización para la manifestación del propio disenso pensada desde los pueblos originarios e indígenas de América, pero cuando ha sido necesario los pueblos indígenas han llamado a paros laborales y manifestaciones. ¿Acaso la masacre de los pueblos maya quichés de Totonicapan en octubre de 2014 no se dio durante un paro laboral y de actividad comercial contra la reforma educativa y el cambio de las tarifas eléctricas? ¿No recurren a diversas formas de paro laboral, comercial, de respuesta, de movilidad las comunidades indígenas de diversos territorios de Abya Yala cuando quieren manifestarse contra autoridades locales o nacionales?
Que el feminismo (¿acaso nos son ya décadas que en Nuestramérica se habla de “feminismos”, así en plural?) nuestroamericano sea “profundamente eurocentrado en sus análisis y en sus metodologías” por haber llamado a un paro de mujeres, desde Buenos Aires hasta México, me parece una reflexión ligera, priva de conocimiento de la historia reciente de las formas de apropiación de algunos instrumentos de lucha originados en las prácticas obreras fabriles por parte de los pueblos indígenas.


¿Acaso las Glefas creen que no hay transmisión de las metodologías de una pueblo a otro cuando tienen utilidad? Es decir, ¿que si algo me sirve pero ha sido inventado-descubierto-utilizado por otro debo evitar usarlo para no perder mi identidad y ser colonizada por esa metodología? De no ser por una posición de intransigencia ideológica de corte no dinámico, esencialista, esta afirmación no tiene sentido: “El paro de actividades ha sido una estrategia que surge dentro del contexto particular de la revolución industrial y la lucha de la clase obrera europea. Un método que logró legitimidad dentro del pacto entre clase obrera y burguesía en los años del Estado de bienestar europeo. El “paro” como estrategia hace parte de una genealogía de resistencia dentro del mundo de lo humano, aquel constituido por el pleno desarrollo del sistema capitalista. Allí las clases obreras y campesinas enfrentaron relaciones de poder que les sometían, dando lugar al “paro” como instrumento de la lucha de clases. El “paro” ha sido engendrado dentro de este contexto histórico particular y, dentro del mismo, habría que celebrarlo”. Hay errores históricos evidentes: el paro ha sido utilizado en diversos países (es un paro de labores, anticolonialista, que cruza las clases sociales, el que encabeza Gandhi en la lucha por la independencia de la India) y en las relaciones obrero-patronales data del siglo XIX, cuando en Europa no existía un estado debienestar. Y hay errores de interpretación: nadie puede apropiarse de lo inventado por otro, por ende la historia no tiene importancia alguna y las relaciones humanas son consideradas en el esquema inamovible de un juego de poderes.


Por supuesto, comparto con las Glefas, y con Silvia Rivera Cusicanqui, una pensadora radical que considera la existencia de diferentes tradiciones de descolonización del pensamiento en Nuestramérica, que la vida social del continente americano está caracterizada por una heterogeneidad estructural, una abigarraba composición social, “en donde cohabitan matrices de organización capitalista y comunal de la vida con horizontes utópicos muy distintos, pero coincidentes en un mismo tiempo histórico”. Esto implica formas diferentes de visualizar el trabajo, con o sin empleo asalariado, explotado y explotador de muchas formas, colaborativo o coactivo, en las actividades agropecuarias y en redes de comercio contemporáneas pero no dirigidas a la misma población. En quinientos años, no sólo ha devenido de manera colonial una mano de obra explotada por la industria capitalista, se han realizado recomposiciones de clases tan diversas así como contrapuestasmaneras de considerar la propiedad, donde lo privado y privativo se enfrenta a lo comunitario y lasorganizaciones de lo común. En este escenario, es forzado pasar a sostener que no existen reapropiaciones de las políticas de productividad sin que las mujeres que se apropian de la masculina, sindical, industrial herramienta de la huelga de brazos cruzados omitan el uso de otros modelos de organización comunal. O que todas las asalariadas tilden de “atrasadas, improductivas, no desarrolladas, arcaicas” las relaciones laborales de “millones de mujeres racializadas en nuestro sub-continente”.


¿Estoy reaccionando como mi amiga cuando pretendía decirme que hay que votar por el caudillo de la izquierda electoral mexicana? ¿Considero acaso que es indispensable que todas nos sumemos al paro? No lo creo, pero considero taimado desestimar una decisión tomada por las mujeres de diversos países que lograron coordinarse.


La celebración del 8 de marzo es de origen socialista, dio pie al inicio de la Revolución Rusa y está siendo recuperada para manifestarse contra una violencia de crueldad creciente contra el cuerpo y la vida de mujeres racializadas (todas los somos, aunque de manera diferente) y feminizadas por el sistema.


Está siendo rescatada básicamente por mujeres urbanas, es cierto. Entre ellas, se sumaron al paro muchas mujeres indígenas desplazadasa las ciudades por la violencia delincuencial y política, el ecocidio, los caciquismos y desastres ambientales. La posición de condena del paro que las Glefas postulan por ser una universalización de un medio de lucha política propia del mundo industrial (cosa que yo pongo en duda) permitiría considerarlas como mujeres que no se resisten de manera radical al capitalismo y a la expansión del orden moderno-colonial. ¿Realmente están diciendo esto?


Seguramente para la mayoría de las teóricas feministas contemporáneas (las Glefas entre ellas) el concepto de “mujeres” presenta muchas dificultades. Sin embargo su significado es de primaria importancia si queremos llegar a políticas democráticas, sea en relación con las mismas mujeres, para permitir que sus diferentes experiencias culturales e históricas, con sus respectivos constructos de género, lugar de asignación y formas de liberación se expresen, sea en relación con las personas de los otros géneros en sus respectivas culturas. Sean dos géneros, como en las culturas islámicas, cristianas y laicas de origen cristiano, judías y del valle del Indo, o sean tres, como en la cultura zapoteca, la bri briy otras, o sean cinco, como en ciertas culturas de Malasia, entre los géneros siempre hay un lugar para definir a las mujeres, en algunas muy específicamente las “mujeres femeninas” y las “mujeres masculinas”.Ahora bien, el 8 de marzo de 2017, sobre la ola de varias acciones y marchas contra los feminicidios desde Argentina hasta México, han sido “las mujeres” las que han decidido entrar en paro. ¿Todas? Obviamente no, nunca hemos tenido una expresión política que aglutine la mitad de los seres humanos en una sola acción. Sin embargo, sostener que “un puñado de mujeres privilegiadas definen la política feminista en América Latina” porque ha habido un llamamiento al paro, es equivalente a decir, como lo hacen las y los portavoces de la cultura patriarcal, de todas las clases sociales propias del mundo capitalista, también algunos dirigentes indígenas, que la violencia contra las mujeres no es una expresión de odio de los hombres, sino que la fomentan las mismas mujeres.


A ver, ¿quiénes serían esas privilegiadas? Mujeres que sostienen con su trabajo sus núcleos de convivencia; mujeres que son explotadas; mujeres que estudian a pesar de que sus aportes a la investigación son invisibilizados por las publicaciones científicas; mujeres afrodescendientes, mestizas, blancas, de pueblos y nacionalidades originarias, asiáticodescendientes que compiten por un acceso siempre más restringidos a los estudios; mujeres asalariadas que han perdido junto con los hombres los derechos laborales adquiridos gracias a las luchas del siglo XX y que ahora soportan el peso de una segunda jornada laboral doméstica alargada por las tareas de sustitución de los beneficios perdidos; mujeres sin pensión ni seguro social porque el trabajo de reproducción y reposición de la vida no es reconocido como trabajo, sino como tarea asignada a las mujeres. Vaya privilegiadas.


¿En qué momento el llamado al paro para un día de conmemoración y agitación implica “la subalternización de los mundos que le exceden condenando a invisibilidad las apuestas y las metodologías de resistencia de millones de mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas y populares que cada día enfrentan la violencia sistemática del sistema moderno colonial capitalista de género”?


Seguramente, en las comunidades donde las mujeres tienen otras formas de expresar su malestar con la inferiorización y explotación de su trabajo como mujeres, el paro no tiene sentido de ser. Pero en las ciudades sí lo tiene. En las zonas de rebelión organizada de manera igualitaria contra el capitalismo global, el paro no tiene razón de ser. Pero sí en las familias de las zonas marginales donde la jornada laboral doméstica de una mujer es de 13 horas.


No tiendo a la universalización de una estrategia, de manera que no afirmaría que el paro es un instrumento útil para todas las mujeres; lo que sé es que condenarlo porque el llamado a realizarlo ha sido lanzado por una red de mujeres urbanas transcontinental (y no solo de los países de mayoría blanca) excluye a las mujeres que sintieron la necesidad de realizarlo. Las que se expresaron en él. Las que finalmente gozaron de un día de descanso gracias a él.


En la Ciudad de México, alrededor de la Victoria Alada (el monumento emblemático de la ciudad que, durante años, por la misoginia de las simbolizaciones significantes, fue llamado Ángel de la Independencia a pesar de sus tetas), desde las 12 del día se sucedieronperformances, sentadas de reflexión, prácticas colectivas de dibujos, momentos de autoconciencia y la realización de carteles para la marcha que partiría a las 5 de la tarde.Se realizaron gracias al paro de labores de las mujeres el 8 de marzo y no reunieron a un selecto grupo de “privilegiadas”ni reprodujeron metodologías propias de la lucha fabril. Hubo bordadoras ñahnú, vendedoras callejeras mazahuas, mujeres trans aceptadas en sus pueblos y mujeres trans que han hecho de la ciudad su refugio de la violencia homo y transfóbica de sus comunidades. Había jóvenes que debatían acerca de si el trabajo asalariado es un fin, si debe ser considerado el único que proporciona derecho a la salud y el retiro y si construye relaciones de horizontalidad. Había madres felices de encontrarse con otras mujeres y recurrir al cuidado colectivo de sus hijas e hijos. Había bailarinas gordas que nunca tendrán acceso a un ballet convencional y se sienten liberadas en sus cuerpos gracias a la acción feminista. Había viejas que no alcanzaron la pensión por cambios de leyes que las rebasaron y que quieren saber cómo no convertirse en seres desechables en la sociedad capitalista financiera global. Había mujeres de todas las edades cuestionando que la familia sea el núcleo de la sociedad, que la heterosexualidad sea normativa y que la blanquitud implique un pase al mundo de los privilegios.


Dos días después, en México nos enteramos que en Guatemala, mientras se realizaba el paro y la marcha feminista, en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción 40 niñas y adolescentes eran encerradas en un cuarto por parte de policías y custodios para que murieran asfixiadas y quemadas.En Guatemala se ha recurrido sistemáticamente a la violencia para someter a la población a un orden extremadamente injusto, autoritario, racista y clasista. Las feministas han denunciadohechos atroces, genocidios, asesinatos de personas inermes perpetrados con saña por un Estado que deja de lado las necesidades de las mayorías, poniéndose al servicio de una élite patriarcal, racista y excluyente que se ha perpetuado en el poder a través de un sistema político colapsado.


El fatal incendio fue la cúspide de una acumulación continuada de violencias, que las propias jóvenes denunciaron en reiteradas ocasiones como auténtico infierno. Las autoridades habían sido señaladas por cometer abusos, violaciones sexuales, torturas y una serie de agresiones que condujeron a un desenlace atroz. La denuncia y la rebeldía de las niñas fueron castigadas con la pena de muerte, como el sistema patriarcal castiga a toda persona que se oponga a las desigualdades, la violencia y la corrupción.


El feminicidio institucional que ocurrió en el Hogar de la Virgen de la Asunción involucró a agentes del Estado en funciones, que tenían la obligación de proteger y garantizarcondiciones de vida digna a las víctimas. El crimen afecta al conjunto de la sociedad, genera terror y no puede quedar en la impunidad. Entre las jóvenes que han sobrevivido al incendio y entre las víctimas muchas estaban embarazadas a consecuencia de violaciones. En esas condiciones ¿las blancas eran privilegiadas? Las que hoy nos manifestamos contra el estado feminicida de Guatemala, como las mujeres que pararon el 8 de marzo, no dudamos que pertenecer a una comunidad indígena o a un núcleo familiar pauperizado aumenta las probabilidades de ser “rescatada”, es decir tutelada y privada de libertad y relaciones afectivas, por el estado. No dudamos que en una comunidad indígena esas niñas tendrían otras condiciones y oportunidades. No obstante, sabemos que muchas hijas e hijos de familias de militantes y de personas que buscan alternativas sociales radicales, pertenezcan a los grupos racializados y las clases que sean, han sido encerradas en espacios semejantes. Exigimos justicia y poner fin a la violencia feminicida para todas ellas.

Publicado enPolítica
Autocríticas feministas y movimientos antisistémicos

La vitalidad de un movimiento, como la de cualquier ser vivo, se puede palpar en su capacidad para cambiar, modificar el rumbo, ejercer la crítica y la autocrítica, algo tan olvidado por las viejas izquierdas. Una característica de lo avejentado es la repetición, la inercia y la incapacidad de moverse del lugar elegido.

Este 8 de marzo nos ha deparado enormes movilizaciones, que son la doble consecuencia de la violencia sistémica contra las mujeres y de la persistencia de los movimientos feministas que no se arrugan a la hora de ir contra la corriente, aún siendo pocas en cada movilización. Más de 200 mil manifestantes en Montevideo, ciudad que cuenta con poco más de un millón de habitantes, habla de la extensión notable del movimiento que, para llegar a esa cifra, realizó decenas de actividades y concentraciones pequeñas en los últimos años.

Uno de los hechos más notables fue la difusión de un documento titulado Algunas reflexiones sobre metodologías feministas, emitido por un conjunto de referentes y organizaciones que se reivindican del "feminismo descolonial". No tengo la menor intención de inmiscuirme en los asuntos internos del movimiento, sólo pretendo destacar lo que los varones antipatriarcales y los movimientos antisistémicos podemos aprender de un texto que, en su subtítulo, anuncia: "a propósito del llamado a un paro internacional de mujeres para el 8 de marzo" (goo.gl/rpqvH8).

El documento destaca que los espacios de mujer están haciendo un ejercicio de autocrítica al reconocer "su raíz eurocéntrica, las limitaciones de sus agendas y lo problemático de sus estrategias cuando entran en contacto con esos otros mundos que existen en nuestro continente". En suma, los mundos negros, indios y mestizos.

El eje del texto gira en torno a los métodos de lucha, destacando que "ellos dicen mucho sobre las bases en que se asienta un movimiento social" y tienen además la capacidad de regular los mundos. La crítica/autocrítica gira en torno al llamado a realizar un paro del pasado 8 de marzo. Vale la pena citar largo.

“El paro de actividades ha sido una estrategia que surge dentro del contexto particular de la revolución industrial y la lucha de la clase obrera europea. Un método que logró legitimidad dentro del pacto entre clase obrera y burguesía en los años del Estado de bienestar europeo. El "paro" como estrategia hace parte de una genealogía de resistencia dentro del mundo de lo humano, aquel constituido por el pleno desarrollo del sistema capitalista”.

El texto nos remite a Frantz Fanon, al destacar la diferencia entre el mundo donde se respeta la humanidad de las personas y el mundo de los sótanos, donde la vida humana no vale nada. Entonces, dice, el problema del paro surge cuando se intenta convertirlo en "método universal aplicable a cualquier experiencia histórica". Es evidente que las mujeres (y los varones) de ese mundo no pueden hacer paro, por eso cortan rutas, toman edificios, ocupan tierras.

El documento llama a "pensar en las compañeras que no pueden parar, las que por necesidad venderán en la marcha, las que el día de huelga convocada estarán sembrando, cultivando o cocinando el alimento que comeremos las que ese día paramos". La lista sigue e incluye las formas de vida autogestionadas (tianguis por ejemplo), las trabajadoras del sexo, "aquellas que junto a sus compañeros subalternos serán responsables de que el mundo siga girando y la vida siga siendo posible mientras nosotras paramos". El paro es una estrategia útil, se preguntan, para las "personas racializadas y subalternas", para "las condenadas del mundo", para las lesbianas y trans antirracistas.

El texto es fuerte. Sobre todo cuando pone el dedo en temas delicados. "Es interesante cómo determinados países dentro del sur global, y dentro de América Latina en particular, se convierten en referentes y vanguardias de la lucha feminista". "¿Qué significa que nuestras luchas políticas sean definidas por un pequeño grupo de feministas blancas y blanco-mestizas privilegiadas asentadas en las capitales de los países hegemónicos de la región?".

Sin duda se refiere a "nuestros" países, Buenos Aires en primer lugar, donde nació el Ni Una Menos, pero también Montevideo y otros donde predomina un feminismo radical, pero blanco y de clases medias. Es incómodo. Pero es una incomodidad necesaria, imprescindible para no convertirnos, un siglo después, en algo similar a los dirigentes de la socialdemocracia alemana que terminó traicionando al movimiento obrero.

Debo confesar que el documento me remitió directamente a la comunidad que me recibió cuando la escuelita zapatista, a los espacios de las mujeres negras desplazadas por la guerra en Colombia, a las vivencias de nasas y misak del Cauca, a las comunidades mapuche, a favelas como la Maré, en Río de Janeiro, y tantos otros espacio-tiempos donde no rige la lógica en la que me eduqué y formé políticamente. Es muy incómodo cuando una negra favelada o una indígena te reciben como si fueras un conquistador, un opresor blanco.

Sin embargo, creo que esa vivencia es parte de la formación antisistémica, y no por algún empeño masoquista, sino porque es necesario sentir "en el cuerpo y en el alma" (León Felipe), aunque sea una mínima parte de los dolores humanos que se sufren en el sótano. Algo que no se puede siquiera palpar en la comodidad de la "zona de lo humano", por volver a Fanon. En este punto, el documento de las feministas descoloniales provoca esa incomodidad imprescindible.

Desde los movimientos y el pensamiento crítico podemos hacer un esfuerzo por mirarnos en el espejo que nos colocan, sobre todo esa consigna final "¡Que ni una sea menos!" El texto citado puede rebatirse en cuando a su oportunidad e, incluso, en su contenido. Es parte del debate que procesan las mujeres en sus colectivos, y no nos corresponde a los varones entrar en esa polémica.

Publicado enCultura
Martes, 24 Enero 2017 16:56

¿Para dónde va la salud en Colombia?

¿Para dónde va la salud en Colombia?

En el marco del inicio de un nuevo año, donde se suelen hacer balances y establecer perspectivas, vale la pena reflexionar sobre cuáles son las posibles tendencias del sector salud en la actual coyuntura nacional.

 

Para acercarse a la realidad que caracteriza a la salud en nuestro país, debe tenerse como referencia dos aspectos claves de la coyuntura. Por un lado, recordar que se cumplen dos años de la expedición de la Ley 1751 de 2015, conocida como Ley Estatutaria en Salud, lo que a su vez establece que se cumple el plazo para la reglamentación de algunos de sus componentes. De otro lado, están los acuerdos suscritos entre el Gobierno y las Farc, en los cuales aunque la salud no fue un eje central, sí dejo estipulados aspectos en esta materia que pueden influir en su tendencia.

 

Crisis crónica

 

La situación del sector ha mantenido una tendencia marcada en los últimos años, sin mayor modificación, en medio de un debate en el cual los sectores gubernamentales sostienen que no hay crisis, mientras muchos sectores políticos, académicos, gremiales y sociales se pronuncian, una y otra vez, denunciando aspectos de esta crisis y demandando su solución.

 

Desde la óptica del Ministro de Salud, lo que sucede es que “hay una tendencia de muchos sectores de la opinión, incluido el periodismo, de negar el progreso”1, razón por la cual para Gaviria el sector ha tenido avances muy loables, solo que no se reconocen.

 

No podemos desconocer algunos avances del Ministerio del ramo: cobertura de aseguramiento en salud de casi al 100 por ciento de la población; concreción de la orden de la Corte Constitucional de la interrupción voluntaria de embarazo (IVE); imposición del precio al fármaco Imatinib (medicamento anticancerígeno, quitándole a la casa farmacéutica este privilegio); contención de las aspersiones con glifosato para el control de cultivos de drogas ilícitas.

 

Como puede verse, son avances puntuales, no estructurales, los que contrastados con las necesidades, sufrimientos y caos cotidiano que se vive en el sector, terminan como elementos marginales que no rompen la constante de incumplimiento de su función social central: garantizar y proteger la salud de la población.

 

Y es que no son de poca monta los problemas del sector, algunos de ellos relacionados con la corrupción –que ha desviado enormes recursos públicos de salud para intereses particulares–, el deterioro de la red pública hospitalaria, la situación de precariedad laboral de los trabajadores del sector, los atropellos y violaciones cotidianas al derecho a la salud que sufren los pacientes, etcétera.

 

Muchos sectores expresan que hay una crisis del sector. Por ejemplo, el propio gremio de empresarios agremiado en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) así lo reconoce, sosteniendo que “no hay duda que el sector de la salud vive desde hace años una crisis para la cual no se ha planteado una solución estructural”2, ubicando eso sí, que la crisis es principalmente de orden financiero.

 

Según la Andi la cartera vencida crece de manera acelerada, llevando en muchas regiones a un déficit en la prestación en los servicios. Según la Encuesta de Cartera de las empresas afiliadas a las cuatro Cámaras de la Salud de la Andi, a junio de 2016, las acreencias eran de $3.1 billones, de los cuales $1.6 billones correspondían a cartera vencida3.

 

Por su parte la Asociación de Clínicas y Hospitales de Colombia (Achc) planteó que la cartera del primer semestre de 2016 de sus instituciones, tanto públicas como privadas, ascendió a $7.1 billones4. Por su parte, para la Superintendencia de Salud el déficit en el sector es de $5.5 billones5.

 

En medio de esta situación se han liquidado varias EPS, entre ellas y en el último periodo Caprecom y Saludcoop y se está en proceso de venta de Cafesalud. Así mismo, 33 instituciones tienen medida de intervención por parte de la Superintendencia de Salud.

 

La propuesta de la Andi para superar esta crisis es que los recursos del cuatro por mil en las transacciones bancarias pasen al sector salud. Propuesta que no es nueva, planteada antes por sectores sociales y comunitarios, pero sin visto bueno en la Casa de Nariño.

 

Otros gremios, como los profesionales de la salud, también expresan esta crisis. Es el caso de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare) que ha manifestado su preocupación ante la crisis financiera y de servicio del sector salud, que compromete de manera grave la calidad en la atención a los pacientes y el derecho al trabajo digno de los profesionales de la salud6.

 

O como lo expresan los sectores sociales reunidos en la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud (Mnds) que “han sido muchos años, 21 para ser exactos, en los que hemos sido testigos de cómo la estructura del sistema de salud en Colombia ha venido ‘adecuándose’ para mejorar las condiciones del negocio de la salud para unos pocos a costa del sufrimiento de muchos...La crisis de la salud no sólo es el resultado de ineficiencia y mala gestión, es una crisis creada para mejorar las condiciones y ganancias de las grandes empresas”7.

 

Declaraciones que evidencian, unas y otras, que el debate sobre la crisis del sector sigue vigente, que las miradas frente a su situación son diversas, e igualmente las salidas propuestas; pero lo que si se acepta por todos es que hay una profunda deslegitimación social del sistema de salud y que esto es una bomba social cocinada por largos años, evidenciando la cronicidad de los problemas y su no adecuado enfrentamiento.

 

Lo que dejan los acuerdos de La Habana en salud

 

En La Habana no discutieron como punto central el tema de la salud y por tanto en los Acuerdos no hay un análisis crítico del sector, ni una reflexión sobre las posibles alternativas para el posacuerdo en esta materia.

 

Pero en tanto los acuerdos colocaron acento en las condiciones de vida y bienestar para la población campesina y los excombatientes, allí sí aparecen temas relacionados con la salud.

 

En este sentido, en el punto de la política de reforma rural integral se habla de la configuración de un Plan Nacional de Salud Rural que implica su construcción de forma participativa y con enfoque diferencial; el fortalecimiento de la infraestructura y el desarrollo tecnológico en salud con mayor oportunidad y pertinencia; un modelo de salud pública para zonas dispersas basado en la prevención, que llegue a hogares y lugares de trabajo con un enfoque diferencial con énfasis en niñez y mujer gestante, y un proceso de seguimiento y evaluación de su implementación.

 

Igualmente, en este punto de política de reforma rural integral, se habla de la creación de un Sistema de Seguridad Alimentaria con Consejos de Alimentación y Nutrición; programas contra el hambre y desnutrición de cobertura nacional con énfasis en población vulnerable; promoción de mercados locales y regionales que acerquen al productor y al consumidor; y campañas orientadas a la producción y consumo de alimentos con un alto contenido nutricional.

 

En el punto del fin del conflicto, se habla de salud integral, atención psicosocial y salud mental a excombatientes, víctimas y comunidades en zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) y se acuerda que los y las excombatientes entraran a ser parte de los asegurados a través del régimen subsidiado.

 

En el punto de solución al problema de las drogas ilícitas, se ubica un abordaje integral a la problemática de la producción, transformación, comercialización y consumo de drogas y la creación de un Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo de Drogas Ilícitas con enfoques de derechos humanos, salud pública, diferencial, participativo, basado en la evidencia, que incluye la creación de un Sistema Nacional de Atención al Consumidor de Drogas Ilícitas.

 

En el punto de víctimas, se define la ampliación de la cobertura pública mediante el aumento de centros locales de atención y unidades móviles para sitios lejanos, a fin de mejorar la calidad de la atención psicosocial y en salud mental para la recuperación emocional de las víctimas de manera diferencial y medidas de recuperación emocional a nivel individual y colectivo.

 

Así las cosas, a través de los acuerdos de La Habana la salud puede marchar en otra dirección; asunto que así podría ser de cumplirse la propuesta de una mayor participación y democratización en el país, sostenida en los Acuerdos, y por esta vía avanzar en la configuración de una política de salud rural que funde las bases para configurar un nuevo sistema y un nuevo modelo de atención en salud en el país, permitiendo atender de manera adecuada a las víctimas, y garantizando el derecho a la salud como condición indispensable para la paz.

 

Pacto nacional por la salud

 

La tendencia del sector salud en los próximos años, si va a seguir dependiendo de las medidas que tomen los gobiernos de orientación neoliberal, como han sido hasta ahora, mantendrá su rumbo de negocio y de incremento de la crisis, expresada en problemas de atención, de salud pública y financieros.

 

Esta tendencia se ratifica con medidas como la de vender Cafesalud o la liquidación de EPS e IPS, política constante en los últimos años, que en nada resuelven los problemas estructurales del sector8.

 

De igual manera, con reglamentaciones de la Ley Estatutaria en Salud, como la dada por la Resolución 1328 “por la cual se establece el procedimiento de acceso, reporte de prescripción, garantía del suministro, verificación, control, pago y análisis de la información de servicios y tecnologías en salud no cubiertas por el Plan de Beneficios en Salud con cargo a la UPC y se dictan otras disposiciones”, la cual, al decir de los integrantes de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud, “lesiona gravemente la autonomía médica y limita la formulación y el acceso a medicamentos y tecnologías para los pacientes”9, con lo cual se mantiene la lógica de un paquete limitado de acceso a bienes y servicios, que es un aspecto estructurante de los modelos de aseguramiento privado en salud, como el colombiano.

 

Las esperanzas cifradas en la Ley Estatutaria en Salud para que se diesen los cambios necesarios para configurar una nueva política de salud garante del derecho a la salud, pasados dos años, muestran sus escasas posibilidades.

 

Con los diálogos entre la insurgencia y el Gobierno, se ha tenido la esperanza que se discutan y abran los caminos para que temas vitales de lo social, como es el caso de la salud, puedan ser discutidos a fondo y transformados. Las posibilidades de una asamblea nacional constituyente o de otro mecanismo para un pacto nacional deben seguir siendo presionados desde estos escenarios.

 

Desde hace muchos años, sectores sociales, comunitarios, académicos y gremiales, hemos hablado de la necesidad de un pacto social en el país que genere los acuerdos necesarios para ir en otra dirección; mecanismo a través del cual posiblemente podría enfrentarse el triángulo de poder que ha alimentado la salud como negocio: Gobierno, Congreso de la república y empresarios de las EPS10.

 

Esto ha sido recientemente planteado por Horacio Serpa, actual presidente del partido liberal, quien ha dicho que “se debe avanzar un gran pacto nacional por la salud para adelantar una reforma estructural que sea liderada por el Gobierno que llegue a la Casa de Nariño en 21018”11.

 

El pacto debe ser entre el conjunto de la sociedad, no entre las elites, para poder ir en una dirección adecuada a las demandas y necesidades de salud de la gente. Estaría por verse si hay las condiciones de correlaciones de poder para lograr un pacto en estas condiciones. Por ahora lo único claro es que para los sectores proclives a la salud como derecho no queda más camino que la movilización, la lucha, la denuncia y la presentación de propuestas, para lograr que la salud en Colombia vaya en la dirección de derechos y no de negocio.

 


 

* Profesor Departamento de Salud Pública, Universidad Nacional de Colombia
1 Alejandro Gaviria: “Llevo la contraria a los mercaderes de la inmortalidad, la Iglesia y la industria farmacéutica”. El País. Edición digital 27 de diciembre de 2016. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/26/colombia/1482786967_462812.html
2 Carta de la Andi dirigida al Senado de la República, a varios Ministros y al Director de Planeación Nacional. 30 de noviembre de 2016.
3 Ídem.
4 Achc. Comunicado de Prensa. Noviembre 23 de 2016. http://achc.org.co/documentos/prensa/Boletin%20ACHC%20-%20Deudas%20superan%207%20billones.pdf
5 Superintendencia Nacional de Salud. Informe seguimiento Indicadores de Permanencia. Decreto 2702 de 2014. Número 1. Mayo de 2016. https://docs.supersalud.gov.co/PortalWeb/SupervisionRiesgos/EstadisticasEPSRegimenSubsidiado/9.%20INFORME%20SEGUIMIENTO%20INDICADORES%20DE%20PERMANENCIA_DICIEMBRE%202015.pdf
6 Scare. Carta dirigida al Ministro de Salud y Protección Social. 21 de diciembre de 2016.
Dice Scare que “la carencia de recursos en el sistema, ha conllevado a la intervención de varias instituciones por parte de las autoridades administrativas, ausencia de insumos, cierre de servicios en Hospitales y Clínicas y al incumplimiento en el pago de acreencias a quienes prestan los servicios de salud; lo cual ha puesto en riesgo la seguridad de los pacientes y ha causado, en términos generales, tanto una negativa en la prestación de servicios, como una sobreocupación de la capacidad instalada en las diferentes IPS, impidiendo que se brinde una atención adecuada y de calidad”.
7 Mnds. Comunicado: “La crisis de la salud: una crisis creada para mejorar las ganancias para EPS y multinacionales extranjeras a costa de la salud de la gente”. Agosto 17 2016.
8 Ver “¿Liquidar los hospitales públicos es la opción?”, periódico desdeabajo julio de 2016, https://www.desdeabajo.info/ediciones/29369-liquidar-los-hospitales-publicos-es-la-opcion.html
9 Mnds. Comunicado: “La crisis de la salud: una crisis creada para mejorar las ganancias para EPS y multinacionales extranjeras a costa de la salud de la gente”. Agosto 17 2016.
10 Torres-Tovar Mauricio. El triángulo de poder en salud en Colombia. Semanario virtual Caja de Herramientas. Edición N° 00378 – Semana del 22 al 28 de Noviembre de 2013. http://viva.org.co/cajavirtual/svc0378/articulo08.html
11 Caracol radio. Partido Liberal pide pacto nacional para reformar sistema de salud. Edición 5 de enero de 2017. http://caracol.com.co/m/radio/2017/01/05/politica/1483639091_306922.html

Publicado enEdición Nº231
Sábado, 14 Enero 2017 06:05

Alquimia zapatista

Alquimia zapatista

El valor de la palabra es algo que cuidamos mucho. Cuando nos referimos a alguien, no sólo lo nombramos, sino que también nombramos su estar con nosotras, nosotros.


Así decimos “hermano”, “hermana”; pero cuando decimos “compañera”, “compañero” hablamos de un ir y venir, de alguien que no está fuera, sino que, junto nuestro, mira y escucha el mundo y por él lucha.


Menciono esto porque está aquí, junto nuestro, el compañero zapatista Don Pablo González Casanova, quien, como es evidente, es en sí mismo un municipio autónomo rebelde zapatista.


Como está aquí el compañero Pablo González Casanova, voy a tratar elevar el nivel y el rigor científico de mi exposición, evitando toda clase de albures (en grande o en chiquito, presten atención).


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Alquimia. Antes de que agoten su saldo consultando en sus celulares y tabletas qué es “alquimia”, en “Wikipedia”, y que me abrumen con toda clase de definiciones, les aclaro que con esto nos estamos refiriendo a un antecedente, a un paso previo (si es necesario o no, ahí lo vean) a la constitución de una ciencia como tal. O como como decía el finado SupMarcos, “la alquimia es una ciencia enferma, una ciencia invadida por los parásitos de la filosofía, el “saber popular”, y las evidencias que saturan el complejo mundo de la comunicación actual”, según se puede leer en uno de los documentos que dejó a su muerte.


En ese texto, el difunto señalaba que la alquimia no era necesariamente un antecedente de la ciencia en el sentido de la expresión “toda ciencia fue alquimia antes de ser ciencia”, sino que era una no-ciencia que aspiraba a ser ciencia. Dice también que la alquimia, a diferencia de las pseudo ciencias, no construye en base una mezcla de verdades y conocimientos, con evidencias y lugares comunes. La pseudo ciencia, señala, no se acerca a la ciencia, sino que se separa de ella y se convertirá en su enemigo más feroz y con mayor éxito de difusión en una situación de crisis; no constituye una explicación alternativa de la realidad (como sería en el caso de la religión), sino un “razonamiento” que suple, invade y conquista al pensamiento científico, ganándole la batalla más importante en una sociedad mediática: la de la popularidad.
La pseudo ciencia no pretende ni aspira al argumento de la fe, la esperanza y la caridad, sino que ofrece una explicación con estructura lógica que “embauca” a la razón. En sentido llano: la pseudo ciencia es un fraude, propio de la charlatanería que abunda en la academia.


La alquimia, por otro lado, aspira a liberarse, a “curarse”, a “purgar” los parásitos que son los elementos no-científicos.
Aunque reclama para sí el dudoso derecho de la maternidad de las ciencias, la filosofía, autodenominada “la ciencia de las ciencias”, es, siempre siguiendo el texto del difunto, uno de esos parásitos. “Acaso el más peligroso”, continua el fallecido, “porque se le presenta a la ciencia como un consuelo a la afirmación-negación del “no sé” con el que, tarde o temprano, topa la ciencia. El afán por lo racional, lleva a la ciencia a suplir la religión con la filosofía cuando llega a su límite”.


Por ejemplo, si no tuviera capacidad para explicar científicamente el por qué llueve, en lugar de recurrir al argumento de que es dios quien decide la precipitación pluvial, la ciencia preferirá un razonamiento del tipo “la lluvia no es más que una construcción social, con apariencia teórico-empírica, en torno a una percepción aleatoria que se da en el contexto de un continua conflagración entre el ser y el no-ser; no es que te mojes si llueve, sino que tu percepción de “mojarse” es parte fluctuante de una decolonialidad universal”.


Aunque todo esto pudiera resumirse en “muy su pedo de la lluvia si cae o te cae”, la ciencia abrazaría esa explicación ajena, entre otras cosas porque cree, la ciencia, que su capacidad de explicación está en el lenguaje, y no en el poder de posibilitar la transformación de la realidad. “Conocer para transformar” nos dijeron aquí hace unos días. La filosofía le vende con éxito a la ciencia su certificado de legitimidad: “eres ciencia cuando alcanzas una lógica en el lenguaje, no cuando puedes conocer”.


Si vamos más allá, para la “alquimia zapatista”, la ciencia no sólo conoce la realidad y posibilita así su transformación, también el conocimiento científico va “abriéndose camino” y definiendo nuevos horizontes. Es decir, para la alquimia zapatista, la ciencia cumple al llegar continuamente al “falta lo que falta”.


Si, en el pensamiento filosófico y el científico del siglo pasado, las ciencias iban “desmontando” las explicaciones religiosas, ofreciendo un conocimiento comprobable; en la crisis por venir, las pseudo ciencias no se enfrentan a la realidad con una explicación mágica, sino que “invaden” o “parasitan” las ciencias, primero con el objetivo de “humanizarlas”, después con la meta de suplirlas.


Las filosofías se convierten así, ya no en el tribunal que sanciona la cientificidad de acuerdo a la estructura lógica del lenguaje, sino en la explicación genérica, naturista y homeopática, frente a la explicación de “patente”, científica. Para que me entiendan: para la filosofía posmoderna, las micro dosis son la mejor arma contra los grandes monopolios farmacéuticos.


La popularidad de las pseudo ciencias radican en que no es necesaria la formación científica, basta nutrirse en los recovecos del lenguaje, suplir la ignorancia con la pedantería mal disimulada, y las evidencias y lugares comunes con la elaboración lingüística compleja.


Frente a una afirmación del tipo: “la ley de la gravitación universal afirma que la fuerza de atracción que experimentan dos cuerpos dotados de masa, es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa”, la ciencia recurrirá a la observación y la experimentación, mientras la filosofía analizará el razonamiento lógico en el lenguaje.


Otro ejemplo: una aseveración de las Neurociencias, del tipo “una lesión en el área 17 del lóbulo occipital puede causar ceguera cortical o puntos ciegos, dependiendo de la extensión de la lesión”, puede ser comprobada con resonancia magnética funcional, con un electroencefalograma o tecnologías semejantes.


Para esto, claro, fue necesario que la ciencia avanzara hasta poder estudiar el cerebro y explicar sus partes, pero también fue necesario el desarrollo de otras ciencias que permitieron la tecnología para obtener neuroimágenes funcionales.


Cuando, a recomendación de una compa, leí ese excelente texto llamado “El hombre que confundió a su esposa con un sombrero”, del neurólogo Oliver Sacks, pensé que Sacks se había quedado con las ganas de abrirle la cabeza al hombre ése para ver qué pasaba en su cerebro. Aunque yo hubiera preferido abrirle la cabeza a la esposa, para entender cómo podía aguantar que la confundieran de esa forma y no le “arregló” la disfunción a su marido con un buen zape.


Ahora el avance científico tecnológico hará posible estudiar, por ejemplo, lo que ocurre en el cerebro del Gato-perro sin necesidad de abrirle la cabeza.


Sin embargo, frente a una explicación científica del funcionamiento del cerebro, la pseudo ciencia ofrecerá su propia explicación utilizando un lenguaje pretendidamente científico y nos dirá que los problemas que tenemos se deben a que no hemos desarrollado la capacidad del funcionamiento cerebral. Así pululan las teorías de que la inteligencia se mide por el porcentaje de uso del cerebro. Una persona más inteligente es la que usa un porcentaje mayor del cerebro. Por ejemplo, Donald Trump y Enrique Peña Nieto tendrían en común que usan el 0,00001 % del cerebro, mientras que Einstein habría usado digamos el 30%. El éxito de la película “Lucy” no es sólo de taquilla y porque es de Luc Beson y sale mi ex, Scarlett Johansson; es porque permite la aparición de charlatanes que ofrecen cursos para que usted sea más inteligente con “técnicas científicas” para aprovechar al máximo la capacidad cerebral.


Así fue fugaz el éxito de la comercialización de productos con feromonas para atraer al sexo opuesto (“si usted, mi buen, no agarra ni el autobús, no es porque no se despegue de la pantalla de la tv o de la computadora, sino porque no utiliza este jabón-perfume que, al primer uso, verá cómo se le arrojan encima como si usted fuera youtuber, tuitstar, o el meme de moda. Y mire nomás, por esta única vez tenemos esta oferta de 333 por el precio de 2 pero sólo si en los próximos 15 minutos marca el número que aparece en pantalla. Recuerde tener a la mano el número de su tarjeta de crédito. ¿No tiene usted tarjeta de crédito? Mta magre, pues por eso usted no pesca ni un resfriado; no, amigo, amiga, ni las feromonas le servirán. Mejor cambie de canal o póngase a ver videos de caídas graciosas, de las profecías de Nostradums o cosas parecidas que le den material de conversación en la sala de chat de su preferencia).


Pero al relevo está la chambonada de la “capacidad cerebral”, que está supliendo, a las lociones con feromonas, con productos que desarrollan sus capacidades cognitivas y puede ser usted, amiga, amigo, una persona de éxito y aprender pilotaje y reparación de naves interestelares en youtube.


Tal vez este planteamiento, que no es ni moderno ni posmoderno, no sería tan respaldado incluso por [email protected] cientí[email protected], si supieran que uno de sus promotores fue Dale Carniege, con su best seller de superación personal -que data de 1936-, titulado “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, el libro de cabecera de John M. Ackerman et al.
En resumen, mientras los científicos tratan de confirmar o descartar sus hipótesis sobre cómo funciona el cerebro, los pseudo científicos te venden cursos de gimnasia cerebral y cosas por el estilo.


Y, en general, mientras las ciencias requieren rigor, estudio, teoría y práctica exhaustivas, las pseudo ciencias ofrecen el saber al alcance de un click en ese oscuro objeto del deseo del Gato-perro: el mouse de la computadora.


O sea que la ciencia no es fácil, cuesta, exige, demanda, obliga. Es obvio que no sea popular ni siquiera entre la comunidad científica.


Y luego la ciencia no hace nada por sí misma y le da por romperte el corazón sin ninguna contemplación. A mí por ejemplo, me pasó. Tienen que ser fuertes y madurar para lo que les voy a decir. Siéntense, relájense, póngase en armonía con el universo, y prepárense para conocer una cruda y cruel verdad. ¿Están listos? Bueno, resulta que la moka o moca no existe, no hay tal cosa como un árbol de moka o un mineral de moka. La moka no es una creación de los dioses primeros para aliviar la vida y muerte del SupMarcos. No es el fruto prohibido con el que la serpiente, disfrazada de vendedora de cosméticos rejuvenecedores, engañó a la maldita Eva, quien a su vez sonsacó al noble Adán y se chingó Roma. Tampoco es el grial sagrado, la piedra filosofal que mueve la búsqueda del conocimiento. No, resulta que... la moka es un híbrido o una mezcla o algo así. No me acuerdo de qué con qué, porque, cuando me lo dijeron, me deprimí más que cuando uno de los científicos dijo que el más brillante alquimista no estaba presente, y entonces, lo confieso, me tiré al vicio y a la perdición. Me alejé de las distracciones mundanas y entendí entonces el éxito de las filosofías y las pseudo ciencias en boga actualmente. ¿Para qué vivir si la moka no es sino una construcción del imaginario social? Entonces comprendí mejor a ese filósofo espontáneo que hubiera tenido un gran éxito en redes sociales y que respondió al nombre de José Alfredo Jiménez.

“Caminos de Guanajuato” sería la Kritik der reinen Vernunft que Kant no pudo elaborar.


Pero, pese a heridas y cicatrices, sus pláticas de ustedes empiezan a producir efectos:


Un oficial insurgente escuchó la plática que dio el Dr. Claudio Martínez Debat en lo que refiere a herencia genética, y concluyó que es cierto. “Rápido lo apliqué pensando en los pueblos y sí, si un compa tiene un modo de cómo es, lo ves que su papá o su mamá también tiene su modo. Por ejemplo, si el SubMoy es muy bravo es que su papá era muy bravo de por sí”.


“Ah”, le dije, “¿entonces el SubMoy se embravece con nosotros, no porque no cumplimos los trabajos, sino porque su papá era muy bravo?”


Quedó pendiente la investigación científica porque en ese momento llegó el SubMoy a checar si ya habíamos preparado las cosas para ir a Oventik. O sea nos cayó la justicia.


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Éste es un encuentro entre [email protected] zapatistas y las ciencias. Le agregamos el “con” a “ciencias”, no sólo por el juego de palabras, también porque el haber aceptado reunirse con nosotras, nosotros, va más allá de su quehacer y pudiera implicar también una reflexión sobre el mundo, además de la explicación de lo que trabajan en sus respectivas especialidades.


Ya en nuestras participaciones anteriores, el Subcomandante Insurgente Moisés y quien esto dice y escribe, nos estamos esforzando en darles datos para que se formen una imagen, (un perfil se diría ahora), del tipo de zapatista que está interesado en aprender de ustedes.


Seguimos en el empeño porque, también como señalamos en otra intervención, nuestra aspiración es que este encuentro se repita, y se multiplique cuantitativa y cualitativamente.


Con sus intervenciones, ustedes no sólo nos dan algunas señales de su conocimiento, también del por qué aceptaron nuestra invitación y están aquí presentes, en persona o mediante textos, audios y videos.


Porque necesitamos la ciencia, es que estamos, junto con el SubMoy, ahora sí que desplegando nuestros encantos, para convencerlos, convencerlas, de que aquí, con nosotras y nosotros, pueden y deben hacer ciencia.


Por eso les hablamos no de ciencia, sino de lo que hemos sido y somos, de lo que queremos ser.


Podemos hacer lo que podemos. No podemos ofrecerles becas, recursos, reconocimientos que abulten su curriculum vitae. Vaya ni siquiera les podemos hacer el paro para conseguir, ya no digamos una plaza, al menos algunas hora-salón.
Cierto, podríamos intentar el chantaje, poner cara de “soy un pobre zapatista que habita en la serranía”.


O insinuarles con, voz seductora: “Tons qué mi plebeyoa, vámonos a Querétaro las manzanas, poninas dijo popochas, y pin pon papas, ya ve que dicen los científicos que ya no produzcan la producción porque el mundo está como vagón del metro a las 0730, y que ya no hagan productos, que mejor adopten; tons usted y yo vamos como quien dice a darles su surtido rico, de lengua y de maciza, para que tengan opciones, si sale varoncito le damos hasta que salga la niña, o al revés volteado, así hasta por pares, el asunto es que no importa ganar sino competir”.


O con un DM que invite: “ándele, vámonos a deconstruirnos las ropas y a contextualizar nuestras partes privadas”
O mandarles a un whatsapp que sugiera: “usted, yo, un acelerador de partículas, no sé, piénselo”


Podríamos, aunque es seguro que no tendríamos éxito.


Lo que pensamos es hacer lo que estamos diciendo: mostrarnos como somos y cómo hemos llegado a ser lo que somos.
Para que no se sientan en desventaja al saber que están siendo no sólo escuchados, sino también evaluados (la clausura de este encuentro, el día 4 es la evaluación que del encuentro hacen las 200 encapuchadas y encapuchados, compañeros y compañeras nuestros, bases de apoyo zapatista), es que tratamos de darles elementos para que ustedes nos evalúen y puedan responderse a la pregunta compleja de si vuelven, o archivan estos días en la carpeta de “no volver a repetir nunca jamás”.


Esa evaluación, ahora sí que será nuestra primera desavenencia, y tendremos que decidir si la superamos como personas maduras y recurrimos a una terapia de parejas, o hasta ahí nomás.


En todo caso, es de esperar que, en el viaje de regreso a sus lugares, se digan para sí: “mta magre, y yo que me quejaba del Conacyt y su Sistema Nacional de Investigadores”.

 

-*-


Antes les dije que un camino para conocernos era preguntar por qué preguntábamos lo que preguntábamos, así que otras preguntas podrían ser “¿qué entienden o esperan de la ciencia, y de los científicos?”


Para nosotras, nosotros, la ciencia significa un conocimiento que no depende de otros factores. Ojo, la ciencia, no la investigación científica. Es decir, por ejemplo, la ciencia exacta por antonomasia, la matemática o las matemáticas. ¿Hay una matemática capitalista y una de abajo y a la izquierda? Pongo ese ejemplo extremo porque, a partir de ciencias en proceso de constitución, o “jóvenes” como se dice, con las comprensibles errores y “tropezones” explicativos, se generaliza y se dice “la ciencia es culpable de tal y tal cosa”. “La ciencia es racista, discrimina, no toma en cuenta el drama personal y pasional del científico”, y de ahí, en el apocalipsis del gato-perro, pasar a convertirse en la “madre de todas las desgracias”
Nosotras, nosotros, zapatistas no hacemos ciencia, pero queremos aprenderla, estudiarla, conocerla, aplicarla.


Conocemos el cortejo que tenemos de las pseudo ciencias y su ruta de optimización de la pobreza: el querer engatusarnos diciéndonos que, los no-conocimientos que tenemos son, en realidad, “saberes”, dicen.


Voy a dejar de lado que esa posición invariablemente viene de la mano de quien nunca ha hecho ciencia, quiero decir, además de los experimentos de laboratorio en la secundaria.


Así nos dicen, y nos ponen de ejemplo que sabemos cuándo hay que sembrar. Cierto, sabemos cuándo hay que sembrar, identificamos ciertas “señales” en la naturaleza y, por usos y costumbres, sabemos que hay que plantar la semilla.


Pero no sabemos por qué con esas señales se indica el inicio de la siembra, ni cuál es la relación entre esas señales.
El interés de la juventud zapatista por la ciencia, (como en el ejemplo del estafiate que nos platicó el Subcomandante Insurgente Moisés hace unos días) encuentra eco y apoyo ya en los adultos y ancianos, porque el cambio en el clima ha provocado que las señales se vuelvan borrosas.


Ocurre ahora que, con el cambio climático, los tiempos de “seca” o de lluvia se han trastornado. Ahora llueve cuando no le toca, y no llueve cuando le toca. Los fríos se empiezan a hacer más cortos en duración e intensidad. Animales que se supone que pertenecen a determinadas zonas, empiezan a aparecer en otras que no tienen ni vegetación ni clima semejantes.


Cuando la lluvia tarda en aparecer y corren peligro las siembras, en los pueblos acostumbran lanzar cohetones al cielo “para que despierta la nube”, o para darle de saber al dios que ya es su tiempo de llover, o sea que le recuerdan de su trabajo al dios por si es que está distraído. Pero resulta que, o el dios está muy ocupado, o no escucha, o no tiene nada qué ver con el alargamiento de la sequía.


Vean entonces que no basta el conocimiento ancestral, si es que se puede llamar conocimiento.


Así, lo que algunos llaman “el saber ancestral” de los indígenas se enfrenta a un mundo que no entienden, que no conocen; y, en lugar de consolarse en las ermitas o iglesias, o acudir al rezo, las zapatistas, los zapatistas, se dan cuenta de que necesitan el conocimiento científico, ya no por curiosidad, sino por la necesidad de hacer algo real para transformar la realidad o lidiar con ella en mejores condiciones.


Por eso empiezan las generaciones que prepararon y realizaron el alzamiento, las que sostuvieron la resistencia con rebeldía, y las que crecieron en la autonomía y mantienen la rebeldía y la resistencia, a confluir en una necesidad: el conocimiento científico.
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No sabemos qué tan sensible es la ciencia a la opinión pública, a las redes sociales, a la imposición de rumbos o explicaciones, ya no por presión del dinero, el Poder, el sistema, sino por auto censura.


No sabemos si existirá algo que se pueda llamar “otra ciencia”, y si eso corresponderá al tribunal mediático o social que juzga, condena y ejecuta la sentencia contra las ciencias.


¿A quién corresponde la construcción de la otra ciencia, si es que hay algo que así se llame?


Nosotras, nosotros, zapatistas, pensamos que es a la comunidad científica. A ella, sin importar sus fobias y sus filias, su militancia política o no. Y pensamos que deben resistir y combatir a los parásitos que les acechan, o que ya habitan en ustedes y los debilitan.


Por eso, aunque no les hallemos el modo y no encontremos la forma de convencerlas, convencerlos, de que el nuestro es también un esfuerzo de vida y que les necesitamos en ese empeño, ustedes deben seguir sin descanso, sin darse tregua, sin hacer concesiones, ni a nosotros ni a nadie.


Deben seguir porque su compromiso es con la ciencia, es decir, con la vida.


Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitiera, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

SupGaleano.


México, 2 de enero del 2017.



Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.


El 3de3 del Gato-Perro


No sé si todavía, pero hace unos 10-12 años, se cantaba-bailaba el ska. Recuerdo vagamente que se organizaban conciertos para la banda y en solidaridad con las distintas luchas populares. No sé tampoco si todavía se haga eso, pero en esos toquines, la entrada, en lugar del varo, la luz, la paga, los pesares, la lana, la marmaja, la pachocha, se conseguía con un kilo de arroz, frijol o azúcar que era enviado luego a esos movimientos. Algunos de esos conciertos fueron en apoyo a la resistencia de las comunidades zapatistas, y en aquella ocasión, creo en 2004, me mandaron unos vídeos donde sólo veía una nube de polvo, en la que, vagamente, la banda brincaba como si tuviera hormigas en la coliflor, al ritmo de “La Carencia”, que es lo que “Defensa Zapatista” encontró al buscar en internet el significado de la susodicha palabra. Le dije al compa que no se veía ni maís palomas, me respondió que tal vez era mi computadora, porque en la de él se veía, cito textualmente, “chido, mano, chido”.


Luego resultó que su computadora era de ésas ultramodernas, con palanca al piso, helipuerto, mesa de boliche y servibar, y la mía, pues cómo les diré, usaba el sistema operativo de disco o DOS, y que lo más moderno que leía eran los disquettes de 5 ¼ pulgadas (lo que era como tratar de leer la llamada “Piedra del Sol” que está, o estaba, en el Museo Nacional de Antropología, con la ayuda desinteresada de IBM).


En una vuelta que se dio a estas montañas, el compa revisó mi computadora portátil y sentenció, cito textualmente: “no pos está cabreras, y pior que ni es el video original, ése quién sabe de quién es, éste el efectivo, el merengues mendez”, y puso ya otro video tomado desde el templete. Y ahí sí se podía escuchar la música y ver a la raza cargando diversos tipos de muñecos de peluche. Si es que todavía se toca, canta y baila esa música, deben haber muerto de envidia cuando vieron los muñecos de Sherlock Holmes y Einstein de la primera plática.


Bueno, resulta que por aquellos años el difunto SupMarcos grabó, con los musiqueros que se autodenominan “Panteón Rococó”, un cidi que se llamó “3 veces 3”, aunque ignoro la causa, motivo o razón para que se llamara así. Esto viene al caso, o cosa, según, porque tal vez ahí es donde se puede encontrar el antecedente de eso que llaman el “3de3”. Ahora que ya es público que el Congreso Nacional Indígena formará un Concejo Indígena de Gobierno y presentará a la vocera de dicho Concejo como candidata a la presidencia de la república mexicana en 2018, el Gato-Perro se sintió obligado a presentar su declaración “3de3”, por aquello del no te entumas y más vale pájaro en mano que siéntate porque te caes. Va:


1 de 3: La Inteligencia Artificial contra la Inteligencia Zapatista.


“El sistema político ha sido hackeado”, reza el letrero que cintila en todas las pantallas del complejo de Inteligencia Artificial de la Sociedad del Poder.


La sala central de Chat se enciende, En forma casi simultánea aparecen diversos “nicknames”, a cual más de ridículos.
Empieza un parloteo insulso, que cesa inmediatamente cuando aparece el nickname de “Bossy”.


No es una reunión como cualquier otra. Y no me refiero a que nadie asiste de cuerpo presente. Ni siquiera aparecen los avatares de rigor. Sólo voces.


Pero cada voz sabe su lugar en la jerarquía. Mientras menos hable, mayor su rango.


En este momento, una voz señala:


“No creo que haya de qué preocuparse realmente. Es claro que eso no hará sino saturar aún más el centro. Una opción más para quienes creen que eligen y deciden. No le veo mayor problema, hay que dejarlos seguir. Y, bueno, esa geografía ya está definida desde hace tiempo. Sugiero que pasemos a otro tema...


Otra voz interrumpe, en su tono dubitativo se adivina su nivel:


“Disculpen. Creo que no debemos menospreciar lo que pretenden. Basta darse cuenta que ni siquiera estaba contemplado entre los miles de escenarios que previeron nuestros sistemas. De hecho, no nos dimos cuenta hasta que las pantallas lo avisaron.


Cuando vimos el parpadeante destello de “Warning. El sistema político ha sido hackeado.”, pensamos que era otra incursión de hackers y que no habría de qué preocuparse. Los firewalls se encargarían no sólo de anular el ataque, también de contra atacar con un virus que devolvería al intruso a la comunicación con señales de humo. Pero no, el sistema ni siquiera advertía de un virus o de un riesgo de infiltración. Simplemente señalaba que estaba algo para lo que no tenía ni siquiera una tipificación para clasificarlo”.


Otra voz, mismo volumen, tono parecido:


“Coincido. La propuesta es demasiado arriesgada como para que se conformen con disputar el centro. Estuve haciendo cuentas, y creo que apuntan a quienes ni siquiera aparecen en nuestras estadísticas. Esta gente quiere destruirnos”.
Varias voces estallaron en murmullos. Las pantallas cintilaron con textos en caracteres ilegibles para los no conocedores.


Una voz cuestionó con autoridad:


“¿Qué sugieren?”


“El vacío”, dijo otra voz, “que los medios miren hacia otro lado. Y que la izquierda bien portada los ataque. Racismo no les falta, y bastará alguna insinuación y seguirán por inercia. Ya lo hemos hecho antes, así que no habrá problema.”


“Procedan”, dijo la voz con autoridad y varias pantallas se iluminaron con la sentencia “Offline”.


Sólo quedaron las voces más pequeñas chateando:


“Bueno”, dijo una, “pues creo que otra vez tendremos que lidiar con sorpresas no previstas, como la de 1994”.
“¿Y tú qué harías?”


“Mmh... ¿Recuerdas el chiste malo de hace unos años, que si querías prepararte para el futuro tendrías que aprender chino? Bueno, pues yo recomendaría empezar a estudiar lenguas originarias. ¿Y tú?”


“Bueno, podríamos tratar de encontrar un puente, algún tipo de comunicación.”


“¿Para qué?”


“Pues para negociar condiciones dignas en la cárcel. Porque no creo que esa gente ofrezca amnistía alguna, ni anticipada ni posterior.”


“¿Y tú que sugieres?“


Una voz, hasta ese momento en silencio dijo:


“Diría que aprender, pero creo que ya es demasiado tarde para eso”.


“Pero tengo una hipótesis”, continuó, “lo que ocurrió es que la Inteligencia Artificial que anima nuestro servidor central funciona con los datos con los que la alimentamos. En base a ellos, la IA prevé todos los escenarios posibles, sus consecuencias y las medidas a tomar. Lo que pasó es que lo que hicieron no estaba en ninguno de nuestros escenarios, la IA se, como quien dice, sacó de onda y no supo qué hacer, activando simultáneamente la alarma anti hackers y antivirus y echando a andar la reacción al escenario más cercano que tuvo a la mano, es decir, el SupMarcos como aspirante presidencial”.


Otra voz lo interrumpe: “¿Pero no el Marcos ya está muerto?”.


“Está”, responde otro, “pero por lo mismo”.


“O sea que nos la volvieron a hacer, pinches zapatistas”.


“¿Y ya no tiene remedio?”


“Pues no sé ustedes, pero yo ya tengo apartado el vuelo para Miami”.


“Yo ya miro con temor a la indiada, nunca se me hubiera ocurrido que podrían llegar a mandar”.


En forma casi simultánea, las distintas pantallas se iluminaron con la misma frase: “Standby mode”


Las luces rojas siguen encendidas. Las sirenas de alerta suenan sin parar, alarmadas, histéricas.


Lejos de ahí, unas mujeres del color que somos de la tierra, apagan su computadora, desconectan el cable del servidor, y sonríen y parlotean en una lengua incomprensible.


Entonces una niña llega y pregunta en español: “Oí mamaces, ya lo acabé la tarea, ¿ya podemos ir a jugar? Es que no hemos completado el equipo, pero no preocupas mamaces, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”


Las mujeres salen corriendo y riendo detrás de la niña. Corren y ríen como si al fin hubiera un mañana.
Doy fe.


Guau-Miau.


Nota: Cuestionado el Gato-perro por qué su declaración “3de3” sólo tenía una parte y no las 3 como su nombre lo indica, respondió gruñendo y ronroneando: “falta lo que falta”.

Lunes, 02 Enero 2017 08:33

El Gato-Perro y el Apocalipsis

El Gato-Perro y el Apocalipsis

Ciencia ficción.


Recuerden eso: ciencia ficción. Ya verán que, en sus próximas pesadillas, les ayudará para no angustiarse tanto, o al menos para no angustiarse inútilmente.
Tal vez recuerden alguna película de ciencia ficción. Tal vez a alguna, alguno de ustedes, la ciencia ficción los llevó luego al camino de la ciencia científica.


A mí no, tal vez porque mi película de ciencia ficción favorita es “La Nave de los Monstruos”, con el inolvidable Eulalio González, “el Piporro”, y cuya banda sonora ha sido injustamente excluida de los premios Oscar, los Globos de Oro, o el renombrado y local “Pozol de Barro”. Tal vez hayan escuchado hablar de ella, es una película de “culto”, según alguna de esas revistas especializadas que nadie lee, ni los que la editan. Si recuerdan el filme y/o lo ven, de seguro entenderán por qué terminé perdido en las montañas del Sureste Mexicano, y no extraviado en la asfixiante red burocrática que, al menos en México, ahoga la investigación científica.


Y también celebrarán que haya sido esa película mi referente de ciencia ficción, y no “2001, Odisea del Espacio” de Kubrick, o “Alien, el octavo pasajero” de Riddley Scott (con la teniente Rippley rompiendo el esquema del macho sobreviviente de Charlton Heston en “El Planeta de los Simios”), o “Blade Runer”, también de Ridley Scott, donde la pregunta, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es el punto nodal.


Así que al Piporro y su “Estrella del Desello”, y al robot Tor enamorado de una rockola, deben agradecer el que yo no esté de su lado en este encuentro.
En fin, filias cinéfilas aparte, supongamos una película promedio del género: un apocalipsis en curso o en el pasado; la humanidad entera en peligro; primero un audaz e intrépido varón como protagonista; después, de la mano del feminismo inocuo, una mujer, también audaz e intrépida; un grupo de científicos es convocado a una instalación súper secreta (claro, invariablemente situada en la Unión Americana); un militar de alto rango les explica: deben crear un plan que salve a la humanidad; se hace, pero resulta que necesitan de un individuo o individua que, dicho de paso, anule el trabajo colectivo y, en el último segundo, corte, con unas pinzas que aparecieron inexplicablemente, el cable verde o azul o blanco o negro o rojo en una decisión azarosa, y zás, la humanidad está a salvo; el grupo de científicos aplaude a rabiar; el muchacho o la muchacha encuentran el verdadero amor; el respetable público se retira de la sala, mientras los colados revisan los asientos para ver si alguien dejó, a medio terminar, algún cartón de palomitas, con ese delicioso e inigualable sabor a benzoato de sodio.


La catástrofe tiene variados orígenes: un meteorito ha cambiado de ruta con la misma constancia de un político haciendo declaraciones sobre el gasolinazo; o un tornado de tiburones; o un planeta desviado de su curso; o un sol irritado y lanzando fuera de su órbita una de esas lenguas ígneas; o una enfermedad proveniente del espacio o de una nave extraterrestre; o un arma biológica que se sale de control y, convertida en gas inodoro, transforma a quien entra en contacto con él y lo transmuta en político profesional o en algo no tan horrible.


Eso, o el apocalipsis ya es un hecho y un grupo de sobrevivientes deambula sin esperanza, introyectando la barbarie exterior en su comportamiento individual y colectivo, mientras la humanidad agoniza.


El final puede variar, pero la constante es el grupo de científicos, sea como responsables de la catástrofe, sea como esperanza de salvación, claro, si un chico o chica guapa aparece en el momento oportuno.


O el desenlace puede ser de interrogante, o de plano modelo “dark azotado” (ya José Alfredo Jiménez nos había advertido que “la vida no vale nada”).


Bien, tomemos como ejemplo cualquier novela, película o serie de televisión de tema apocalíptico o catastrófico. Digamos una con tema de moda: zombis.
Un ejemplo concreto, la serie de televisión “The Walking Dead”. Para quien no la conoce el argumento es sencillo: por alguna causa sin definir, las personas que mueren, se “convierten” en zombis; el protagonista deambula, se topa con un grupo, establecen una organización jerárquica en continua crisis, y tratan de sobrevivir. El éxito de la serie pudiera deberse a que muestra a personajes que en situaciones normales son mediocres o parias, y se convierten en heroínas y héroes dispuestos a todo. [email protected] de ellos:


Michonne, una ama de casa ninguneada por el marido y los hermanos, convertida en una temible guerrera con katana (interpretada por la actriz y dramaturga Danai Jekesal Gurira y, no es por dárselas a desear, es la única de quien doy el nombre real porque, en el baúl dejado por el SupMarcos encontré una foto de ella en el personaje de Michonne, dedicada de su puño y letra al finado, ¡arrrrroz con leche!).


Daril, un paria manipulado, transformado en un “tracker” y ballestero temible. Hasta ahora, el símbolo de la insumisión, la resistencia y la rebeldía.


Glenn, un repartidor de pizzas vuelto explorador estrella. El milusos y mil vidas de la serie, hasta que Rickman regresó al comic.


Maggie, una joven a la que el apocalipsis zombi salva de la vida monótona de la granja y la convierte en líder aún embarazada.


Carol, una esposa maltratada, transfigurada en la versión femenina de Rambo pero inteligente.


Carl, un púber que esconde detrás del parche a un asesino serial, como bien dedujo Negan.


Eugene, el nerd que simboliza la ciencia y pasa a ser, de mitómano, a útil para el colectivo.


El Padre Gabriel, el religioso convenenciero y oportunista que se reconvierte y se vuelve necesario.


Tara y Aaron, la lesbiana y el gay que aseguran corrección política a la trama.


Rosita, mi sueño húmedo preferido, la latina que combina pasión, habilidad y coraje.


Morgan, el superviviente en modo monje shaolín.


Sasha, la mujer que muta del rol clásico romántico a la de superviviente realista.


Y, en la parte alta de la jerarquía, el maltrecho símbolo del orden, Rick, un ex alguacil que difícilmente puede ocultar las inclinaciones fascistas de cualquier policía.


No sé en qué temporada van. Desde la quinta dejé de verla porque al películero que me mandaba las ediciones “alternativas” le cayó la justicia y a saber dónde está (lo que es una pena, porque me había prometido hasta la temporada 10, aunque ni siquiera Kirkman sabe si habrá 10 temporadas). Pero con lo que he alcanzado a ver, me doy cuenta del porqué de su éxito.


Como quiera, no es difícil seguir la trama, basta revisar los spoliers que se cuelan en twiter en los hashtags respectivos.


Hace algunas lunas, le pregunté a una compañera qué hubiera pasado si Rick, o cualquiera de los del grupo, supiera con anterioridad que iba a pasar lo que pasó. Elijo al policía porque parece que es el único que tiene garantizada la supervivencia, al menos en el comic homónimo.


Rick, ¿se hubiera preparado?, ¿habría construido un bunker y en él acumularía alimentos, medicinas, combustible, armas y municiones, las obras completas de George Romero?


¿O tal vez intentaría detener el desastre?


La compañera, zapatista al fin, me respondió con la misma pregunta: ¿qué pensaba yo que hubiera hecho Rick Grimes?


No dudé en responderle: nada. Aun sabiendo lo que iba a pasar, ni Rick, ni cualquiera de los personajes hubieran hecho nada.


Y eso por una sencilla razón: a pesar de todas las evidencias, seguirían pensando, hasta el minuto previo, que nada malo iba a pasar, que no era para tanto, que alguien en algún lado tendría la solución, que el orden se restablecería, que habría a quien obedecer y a quien mandar, que, en todo caso, la desgracia le pasaría a otros, en otra parte, lejos en geografía o lejos en posición social.


Pensarían hasta la víspera que la desgracia es algo destinado, no a ellas, ellos, elloas, sino a quienes sobreviven abajo... y a la izquierda.


Zombis aparte, en la mayoría de esas narraciones apocalípticas, hay uno o varios momentos en que alguien, invariablemente el o la protagonista, cuando todos están rodeados por una horda de zombis, o el meteorito está a poca distancia de sus cabezas, o una situación límite semejante, con serenidad y aplomo dice: “Todo va a salir bien”.


Y resulta que, en este encuentro, a mí me ha tocado el ingrato papel de aguafiestas. Así que debo decirles lo que vemos: No, no es una película de ciencia ficción, sino la realidad; y no, no todo va a salir bien, sólo algunas pocas cosas saldrán bien si nos preparamos antes.


Según nuestros análisis (y hasta ahora no hemos visto a nadie ni nada que los refute, antes bien, los confirman), estamos ya en medio de una crisis estructural que, en términos coloquiales significa imperio de la violencia criminal, catástrofes naturales, carestía y desempleo desenfrenados, escases de servicios básicos, colapso energético, migraciones, hambre, enfermedad, destrucción, muerte, desesperación, angustia, terror, desamparo.
En suma: deshumanización.


Un crimen está en curso. El más grande, brutal y cruel en la breve historia de la humanidad.


El criminal es un sistema dispuesto a todo: el capitalismo.


En términos apocalípticos: es una lucha entre la humanidad y el sistema, entre la vida y la muerte.


La segunda opción, la de la muerte, no se las recomiendo.


Mejor no se mueran. No les conviene. Créanme, yo algo sé de eso porque he muerto varias veces.


Es muy aburrido. Como las entradas al cielo y al infierno sufren de una burocracia pesada (aunque no tanto como las de las universidades y centros de investigación), la espera es peor que en un aeropuerto o central de autobuses en épocas decembrinas.


El infierno es ídem, tienes que organizar encuentros de artes, de ciencias exactas y naturales, de ciencias sociales, de pueblos originarios, y cosas igualmente terribles. Te obligan a bañarte y peinarte. Te inyectan y te fuerzan a comer sopa de calabazas todo el tiempo. Tienes que escuchar a Peña Nieto y a Donald Trump en una conferencia de prensa sin fin.


El cielo, por su parte, es igual, sólo que ahí tienes que soportar el coro monótono de unos ángeles descoloridos, y todos te dan largas si lo quieres hablar al dios para quejarte de la música.


En resumen; digan no a la muerte y sí a la vida.


Pero no se engañen.


Van a tener que luchar todos los días, a todas horas y en todo lugar.


En esa lucha, tarde o temprano, se darán cuenta de que sólo en colectivo tendrán posibilidades de triunfar.


Y, aun así, verán que necesitan también las artes, y que nos necesitan también a nosotras, y a otros, otras, otroas como nosotros.


Organícense.


Como zapatistas que somos no sólo no les pedimos que abandonen su práctica científica, les demandamos que continúen en ella, que la profundicen.


Sigan explorando éste y otros mundos, no se detengan, no desesperen, no se rindan, no se vendan, no claudiquen.


Pero también les pedimos que busquen las artes. Aunque parezca lo contrario, ellas “anclarán” su quehacer científico en lo que tienen en común: la humanidad.
Disfruten la danza en cualquiera de sus versiones. Tal vez al inicio no puedan evitar enmarcar los movimientos en las leyes de la física, pero después sentirán, punto.


Vayan más allá de la geometría, la teoría del color y la neurología y gocen la pintura y la escultura.


Resistan la tentación de encontrarle lógica científica a ese poema, a esa novela, y dejen que las palabras les descubran galaxias que sólo en las artes viven.
Ríndanse ante la falta de sustento científico en las historias que en teatro y cine se asoman a lo humano imperfecto, voluble e impredecible.


Y así con todas las artes.


Ahora imaginen que no es su cotidianeidad de ustedes, sino esas artes las que están en peligro de extinción.


Imaginen a personas, no estadísticas, hombres, mujeres, niños, ancianos, con un rostro, una historia, una cultura, amenazadas con el aniquilamiento.
Véanse en esos espejos.


Entiendan que no se trata de luchar por ellas o en su lugar, sino con ellas.


Véanse a sí mismas, a sí mismos, como los vemos nosotras, nosotros, zapatistas.


La ciencia no es su límite, su peso muerto, su carga inútil, la actividad que deben ejercer en la clandestinidad u ocultándose en el closet de las academias y los institutos.


Entiendan ya lo que ya entendimos nosotros: que, como científicas y científicos, ustedes luchan por la humanidad, es decir, por la vida.

-*-


Ayer nos explicaba el Subcomandante Insurgente Moisés, que los pueblos son ya, y desde hace décadas, nuestros maestros, nuestros tutores. Que el interés por las ciencias es nuevo en el zapatismo. Que ha sido incitado por las nuevas generaciones, por las jóvenas y jóvenes zapatistas que quieren saber más y mejor de cómo es el mundo. Que de los pueblos organizados salió el novísimo empujón que nos tiene frente a ustedes.


Cierto. Pero lo que no es nuevo en el zapatismo es la lucha por la vida.


Aun en la disposición y planes frente a la muerte, tuvimos desde el inicio la preocupación por la vida.


Los que tienen más edad, o interés a pesar de la edad, pueden conocer lo que fue el alzamiento: la toma de las 7 cabeceras municipales; los bombardeos, los choques con las fuerzas militares, la desesperación del gobierno al ver que no podía derrotarnos, el levantamiento civil que lo obligó a detenerse, lo que le ha seguido en estos ya casi 23 años.


Lo que tal vez no conozcan, es lo que le voy a contar a continuación:


Nos preparamos para matar y morir, eso ya se los resumió el Subcomandante Insurgente Moisés. Entonces teníamos dos opciones frente nuestro: el país se incendiaba o nos aniquilaban. Imaginen nuestro desconcierto cuando no ocurrió ni una ni otra cosa, pero eso es otra historia para la que tal vez habrá ocasión.
Dos opciones, pero ambas tenían como común denominador la muerte y la destrucción. Aunque no lo crean, lo primero que hicimos fue prepararnos para vivir.
Y no me refiero a quienes combatimos, a quienes los conocimientos de resistencia de materiales nos sirvieron para tomar abrigo y cubierta en combates y bombardeos; o a los conocimientos que permitieron a las insurgentas de sanidad salvar la vida de decenas de zapatistas.


Hablo de las bases de apoyo zapatistas, ésas a quienes, como explicó anoche el Subcomandante Insurgente Moisés, les debemos el camino, el paso, el rumbo y el destino como zapatistas que somos, así como les debemos el interés por las artes, las ciencias, y el esfuerzo por incluirnos con trabajadores del campo y de la ciudad, el cuartel mundial de lucha, de resistencia y rebeldía que se llama “Sexta”.


Desde algunos años previos a ese primero de enero aparentemente ya lejano, en las comunidades zapatistas se formaron los llamados “batallones de reserva”.
La misión que se les encomendó fue la más importante del gigantesco operativo que llevó al combate a miles de combatientes: sobrevivir.


Durante meses se les dio instrucción. Miles de niños, niñas, mujeres, hombres y ancianos se entrenaron para protegerse de las balas y las bombas, para reunirse y replegarse en orden en caso de que el ejército atacara o bombardeara los poblados, para colocar depósitos de comida, agua y medicinas que les permitieran sobrevivir en las montañas durante mucho tiempo.


“No morir” era la orden única que debían acatar.


La que teníamos quienes salimos a combatir era: “No rendirse, no venderse, no claudicar”.


Cuando regresamos a las montañas y nos reencontramos con nuestros pueblos, fusionamos las dos órdenes y las convertimos en una sola: “luchar por construir nuestra libertad”.


Y acordamos hacerlo con todas, con todos, con todoas.


Y acordamos que, si no era posible hacerlo en este mundo, entonces haríamos otro mundo, uno más grande, uno mejor, uno donde quepan todos los mundos posibles, los que ya hay y los que aún no imaginamos pero que ya están en las artes y las ciencias.
Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitierra.

SupGaleano.


México, diciembre del 2016.


Del cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.


“La Carencia”


Estaba yo en mi champa, revisando y analizando algunos videos de las jugadas de Maradona y de Messi.


Como si fuera una premonición, llegó rebotando una pelota hasta el interior. Detrás de ella llegó “Defensa Zapatista”, entrando sin avisar ni pedir permiso. Detrás de la niña, entró el mentado gato-perro.


“Defensa Zapatista” tomó el balón y se acercó a mirar por encima de mi hombro. Yo estaba demasiado ocupado tratando de evitar que el gato-perro se comiera el ratón de la computadora, así que no me di cuenta de que la niña miraba con interés los videos.


“Oí Sup”, me dijo, “¿tú lo crees que son muy muy el Maradona y el Messi?”


Yo no respondí. Por experiencia sé que las preguntas de Defensa Zapatista o son retóricas, o no le interesa saber qué respondo.
Ella siguió:


“Pero no lo estás viendo bien el asunto”, dijo, “por más que mucho de arte y de científicos, los dos tienen una gran carencia”.


Sí, así dijo: “carencia”. Yo ahí sí la interrumpí y le pregunté: “¿Y tú de dónde la sacaste esa palabra o dónde la aprendiste?”


Me respondió indignada: “Me la dijo el Pedrito, el muy maldito. Me dijo que no podía jugar fútbol porque las niñas tienen una carencia de técnica”.


“Yo me embravecí y le di un zape, porque no lo sé qué cosa quiere decir esa palabra y qué tal que es una grosería. Claro, el muy maldito de Pedrito fue a acusarme con la promotora de educación y me llamaron. Yo lo expliqué a la maestra como quien dice la situación nacional y de internacional, que está cabrón de la Hidra y todo. Y como la promotora entendió que tenemos que apoyarnos como mujeres que somos, no me regañaron, pero me pusieron a buscar qué cosa quiere decir “carencia”. Y yo pues pensé que es mejor ese castigo a que me manden a comer sopa de calabaza”.


Yo asentí comprensivo, mientras trataba de quitarle el mouse de la boca al gato-perro.


“Pues total, que lo fui a buscar en el internet de la Junta de Buen Gobierno qué cosa es “carencia” y ahí nomás lo vi que es una canción de los musiqueros de lucha, que es bien alegre y todos se ponen a bailar y a brincar como que se metieron a donde hay hormiga arriera. Entonces fui con la promotora de educación y ya le dije que “carencia” es una canción que dice: “Por la mañana yo me levanto, no me dan ganas de ir a estudiar”. La promotora se río y dijo “será a trabajar”.

Entonces le dije que las músicas son según cada quien y según su problema que tiene. O sea que le di la explicación política, pero creo ella no entiende, porque sólo se ríe. Y entonces que me manda de vuelta, que no la canción, sino que tengo que saber qué quiere decir la palabra. Y anda vete, ahí voy de vuelta y tengo que esperar que el que está de guardia en la Junta lo manda una denuncia, y entonces ya pude entrar yo y ahí lo miré que “carencia” quiere decir que te falta algo. Y voy otra vuelta con la promotora y ya le dije, y entonces ella me dijo que ya vi que no es grosería y me felicitó, pero como ahí estaba el Pedrito de metiche, le di otro zape, por andar diciéndome que me falta la técnica. Y entonces pues la promotora dijo que le va a decir a mis mamaces que así estoy haciendo, entonces pues me vine a esconder aquí porque lo sé que a ti no hay quien te viene a ver”.


Yo encajé la puya con heroísmo, pues logré al fin arrebatarle el ratón al gato-perro.


“Defensa Zapatista” siguió su perorata:


“Pero no preocupas Sup, antes de entrar, primero me asomé para ver si no estás viendo fotos de mujeres encueradas que, errrr, de una vez, Sup, no se puede creer, y como quiera no te voy a acusar con el colectivo de “Como mujeres que somos”, pero claro te digo que no sirve así como haces, porque eso quiere decir que tienes carencia de mamaces, o sea que, como dice el SubMoy cuando se embravece, no tienes madre”.


Yo aclaro aquí que no es cierto lo que dice “Defensa Zapatista”, lo que pasa es que estaba yo tomando un curso por correspondencia de anatomía.
Como quiera, antes de que la niña siguiera balconeándome, le pregunté por qué decía que Maradona y Messi tenían una gran carencia.


Ella ya casi estaba en el dintel de la puerta cuando me respondió: “Porque les falta algo que es lo más importante: ser mujeres”.


-*-

“Un Viaje Interestelar”


Entre el montón de papeles y dibujos que dejó en difunto SupMarcos, encontré esto que a continuación les leo. Es una especie de borrador o apuntes para un guion, o algo así, de una supuesta película de ciencia ficción. Se llama:


“¿Hacia dónde la Mirada?”


Planeta Tierra. Algún año lejano en el futuro, digamos 2024. Entre los nuevos destinos turísticos, ahora se puede viajar al espacio y dar la vuelta al mundo en un satélite adaptado “ad hoc” para ese fin. La nave espacial es una réplica en escala del satélite lunar, con un gran ventanal que da vista, todo el tiempo del viaje, a la Tierra. En el lado contrario, digamos la parte posterior, hay una especie de claraboya, del tamaño de una ventana casera, que da siempre vista hacia el resto de la galaxia. Los turistas, de todos los colores y nacionalidades, se agolpan en el ventanal que mira hacia el planeta de origen. Se toman selfies y trasmiten en stream a sus familiares y amistades las imágenes del mundo, “azul como una naranja”. Pero no todos los viajeros están de ese lado. Al menos cuatro personas están frente a la ventana contraria. Se han olvidado de sus respectivas cámaras y miran extasiados el abigarrado collage de cuerpos celestes: el serpenteante trazo de luz polvosa de la Vía Láctea, el rutilante destello de estrellas que tal vez ya no existan, la danza frenética de astros y planetas.


Una de las personas es artista; no está inmóvil, en su cerebro imagina notas y ritmos, líneas y colores, movimientos, secuencias, palabras, representaciones inertes o móviles; sus manos y dedos se mueven involuntariamente, sus labios balbucean palabras y sonidos incomprensibles, cierra y abre los ojos continuamente. Las artes miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.


Otra de las personas es científica; nada de su cuerpo se mueve, mira fijamente no las luces y colores cercanos, sino las más lejanas; en su cerebro imagina galaxias impensadas, mundos inertes y vivos, estrellas naciendo, hoyos negros insaciables, naves interplanetarias sin banderas. Las ciencias miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.


La tercera de las personas es indígena, de estatura menor, de tez oscura y rasgos ancestrales, mira y toca la ventana. Su mente y cuerpo cargan sobre el sólido material transparente. En su cerebro imagina el camino y el paso, la velocidad y el ritmo; imagina un destino en continua mutación. Los pueblos originarios miran lo que miran y miran la vida que puede llegar a ser creada para ser mirada.


La cuarta de las personas es zapatista, de complexión y tez cambiante, mira a través y toca delicadamente con su mano el cristal, saca su cuaderno de apuntes y empieza a escribir frenéticamente. En su cerebro empieza a hacer cuentas, listas de tareas, trabajos a emprender, traza planos, sueña. El zapatismo mira lo que mira y mira el mundo que será necesario construir para que las artes, las ciencias y los pueblos originarios puedan realizar sus miradas.


Al término del viaje, mientras los demás viajeros adquieren los últimos souvenirs en las tiendas “duty free”, la persona artista corre a su estudio, o lo que sea, para que su mirada sea sentida por otros, otras, otroas; la persona científica convoca inmediatamente a otras y otros científicos porque hay teorías y fórmulas que hay que proponer, demostrar, aplicar; la persona indígena se reúne con sus semejantes y les cuenta lo mirado, para que, en colectivo, la mirada defina el camino, el paso, la compañía, el ritmo, la velocidad y el destino.


La persona zapatista va su comunidad, en la asamblea del pueblo explica y detalla todo lo que hay que hacer para que la artista, la científica y la indígena puedan viajar. La asamblea lo primero que hace es criticar la historia o cuento o guion o como se diga, porque falta poner a los trabajadores del campo y la ciudad. Se propone entonces que una comisión le haga una carta al finado SupMarcos para que ponga en el cuento al quinto elemento, o sea al gato-perro, que porque ya se comió el cable del internet y dos usb´s de los Tercios Compas, y se la pasa persiguiendo el mouse de la computadora, así que mejor se lo lleven; y que ponga, como sexto elemento, a la Sexta también, porque sin la sexta no está cabal la historia. Aprobado eso, la asamblea propone, discute, agrega y quita, planea los tiempos, distribuye los trabajos, vota el acuerdo general y nombra las comisiones para cada tarea.


Antes de que se dé por terminada la asamblea y cada quien vaya al trabajo que le corresponde, una niña pide la palabra.


Sin pasar al frente, parada casi al fondo de la casa comunal, la niña se esfuerza por elevar la voz y dice: “yo propongo que en la lista de cosas que les van a dar para que llevan, pongan una pelota y una bola de pozol”.


El resto de la asamblea estalla en risas. El SubMoy, que es quien está en la mesa que coordina la reunión, llama al respeto. Conseguido el silencio, el SubMoy le pregunta a la niña cómo se llama. La niña responde “Yo me llamo Defensa Zapatista” y pone su mejor cara de “no pasarán, manque sean extraterrestres”. El SubMoy entonces le pregunta a Defensa Zapatista por qué propone eso.


La niña se sube a la banca de madera y argumenta:


“La pelota es porque si no van a poder jugar, pues de balde van a donde quieren ir. Y la bola de pozol es para agarran “juerza” y no se desmayan en el camino. Y también para que allá, lejos, donde están los otros mundos, no se olvidan de dónde salieron”.


La propuesta de la niña es aprobada por aclamación.


El SubMoy está a punto de dar por terminada la reunión, cuando “Defensa Zapatista” levanta su manita pidiendo de nuevo la palabra. Se le concede.
La niña habla mientras, con un brazo, sostiene un balón de fútbol, y con el otro abraza un animalito que parecer ser un perro... o un gato, o un gato-perro:
“Sólo les quiero decir que no hemos completado el equipo, pero no preocupan, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”.
Doy fe.


Guau-miau.

 

29 de diciembre del 2016.

Miércoles, 28 Diciembre 2016 08:28

“La culpa es de la flor”

“La culpa es de la flor”

“El 30 de febrero de este año de 2016, la revista electrónica sueca especializada en temas científicos, “River´s Scientist Research Institute”, publicó un estudio que, tal vez, habrá de revolucionar las ciencias y su aplicación al entorno social.


Un grupo de científicos, encabezados por los doctores suecos Stod Sverderg, Kurt Wallander y Stellan Skarsgard, presentaron un complejo análisis multidisciplinario que llega a una conclusión que sonará escandalosa: hay una relación directa entre el aumento en la cantidad y calidad de los movimientos feministas y la disminución de la tasa de natalidad.


Combinando métodos de estadística, embriología, biología molecular, genética y análisis conductual, los científicos establecen que el aumento en la diversidad y beligerancia del feminismo, provoca una inhibición de la libido en los varones, lo que reduce la frecuencia de la actividad sexual reproductiva.


Pero no sólo. Análisis de laboratorio establecen que los espermatozoides de los varones expuestos a la actividad feminista son más débiles que los de los varones que no están expuestos. Lo que se conoce como astebizisoermia, o síndrome del “espermatozoide perezoso”, tiene más presencia en la población masculina de las sociedades donde el feminismo ocupa un lugar protagónico en las relaciones sociales. Según la prestigiada publicación citada, el doctor Everet Bacstrom, del “Rainn Wilson Institute”, con sede en Londres, Inglaterra, confrontó los resultados de la investigación con una muestra de varones europeos, de clase media, WASP, y obtuvo la misma conclusión.


Por su parte, las activistas feministas europeas, Chloë Sevigny y Sarah Linden, consultadas por la publicación, declararon que todo no era más que una sucia maniobra de lo que llamaron “el cientificismo patriarcal”.


Mientras tanto, el centro internacional de consultoría para gobiernos “Odenkirk Associated”, declaró, a través de sus voceros, James Gordon y Harvey Bullock, que recomendarían a los gobiernos de los países del primer mundo, cito textualmente, “inhibir el activismo y la beligerancia de los grupos feministas”, para así elevar la tasa de natalidad en los países desarrollados. Así mismo, declararon que recomendarán a los gobiernos de los países del Tercer mundo, principalmente en África y Latinoamérica, alentar el surgimiento y participación de grupos feministas, principalmente en zonas marginadas, de modo que se reduzca la tasa de natalidad en esos sectores, evitando así que proliferen los disturbios sociales.


Consultadas al respecto, las asesoras de la Comunidad Económica Europea, Stella Gibson y Gillian Anderson, se negaron a confirmar o desmentir que el citado estudio será la base de la nueva política internacional de Europa para con el tercer mundo.”


Bien, esto que les he leído es un ejemplo del nuevo periodismo científico. Aunque es mi autoría total, se los damos como regalo de fiestas decembrinas. Tómenlo y hagan un experimento: publíquenlo.


No recurran a la prensa escrita. Salvo el que esto escribe y un cada vez más reducido número de personas, ya nadie lee los periódicos y revistas para informarse. Vaya, ni siquiera quienes escriben en esos medios los leen, sólo consultan las referencias que de sus textos se hagan en redes sociales; y más, son las redes sociales quienes les dictan el tema que deben tratar. Hace apenas unos meses, leí a un “líder de opinión” y “analista especializado”, preguntar a sus “seguidores” el tema que debía tratar en su columna periodística: “fav, si sobre la candidata del Consejo Nacional Indigenista” (me cae que así escribió), “rt, si sobre el gran camarada y dirigente, sol de nuestra ruta y preclaro constructor del porvenir”. No necesito decirles que ganaron los rt.


No, si quieren tener “repercusión mediática” recurran, como fuente primaria de difusión, a las redes sociales.


Busquen a una estrella de las redes sociales, por ejemplo, un adolescente tuitstar con cientos de miles de seguidores, alguien preocupado siempre por darle a sus fans materiales que promuevan la tolerancia crítica, el debate racional y la reflexión profunda (cosas que, es evidente, se encuentran en abundancia en esa estimulante red social). Alguien como, por ejemplo, John M. Ackerman (253 mil seguidores). Sí, ya sé que dije que un adolescente, y el señor John Ackerman ya tiene sus kilómetros recorridos, pero estoy hablando de edad mental, así que sean comprensivos.


Luego “síganlo” y consigan que no los bloquee. Esto es muy sencillo, no necesitan escribir nada medianamente inteligible. Basta con llenar su “time line” de rt´s de todas las grandes y sólidas verdades que emanan del teclado del susodicho. Y tampoco eso es complicado, porque pueden configurar su cuenta de ustedes para que dé rt en automático.


Bien, ahora sólo necesitan convencer a ese “influencer” que ponga una breve referencia al citado estudio, y sus cientos de miles de seguidores, en automático, le darán fav y rt.


Así el estudio “científico” será un éxito y será la base de futuros análisis, coloquios, mesas redondas y entrará a la abultada biblioteca de las teorías de la conspiración.


No, no tendrán que preocuparse de que alguien se tome la molestia de analizar críticamente la nota supuestamente científica y se dé cuenta de lo siguiente:


.- Febrero no tiene 30 días.


.- “River” es una serie policial británica en la que protagonista, John River, es interpretado por el sueco Stellan John Skarsgård.
.- Stod Sverderg y Kurt Wallander, son personajes de la serie policial sueca “Wallander”.


.- Everet Bacstrom, es el nombre del protagonista de la serie policial “Bacstrom”, y Rainn Wilson es el nombre del actor.

.- Chloë Sevigny es el nombre de la actriz que protagoniza, en el papel de Catherine Jensen, la serie policial danesa “Those Who Kill”


.- Sarah Linden es el nombre de la protagonista de la serie policial estadunidense The Killing, con la actriz Mireille Enos.


.- Bob Odenkirk es el nombre del actor principal de la serie “Better Call Saul”, supuestamente la precuela de Breaking Bad.


.- James Gordon y Harvey Bullock son personajes de la serie “Gotham”.


.- La Comunidad Económica Europea no existe más, desapareció en 2009 para dar paso a Unión Europea.


.- Y Stella Gibson y Gillian Anderson, son respectivamente el personaje protagónico y la actriz que desempeña ese papel en la serie “The Fall”.


Ahí disculpen si mi pronunciación del inglés está lejos de la etiqueta de coloquios científicos internacionales, y más bien parece de “wet back” de los años 40´s, pero la solidaridad con los migrantes latinos que padecen la pesadilla Trump tiene caminos insospechados y no siempre evidentes. En todo caso, quienes lean y no escuchen estas palabras, no tendrán por qué ligar nada con el horror que ya se vive al norte del río Bravo.


Claro, hubiera bastado que cualquiera de ustedes “googleara” las principales referencias para darse cuenta de que el supuesto “estudio científico” descrito, es un completo fraude.
-*-
¿Tiene qué preocuparse la ciencia de esos fraudes que reducen el quehacer científico a una caricatura de consumo masivo?


¿Creen que sólo deben enfrentarse a la religión y al creacionismo? La religión es la religión, no pretende ser científica. En cambio, la pseudociencia sí es un problema mayor. Si creen que están en la época de la Ilustración, y son felices ridiculizando los paradigmas religiosos y ganando las encuestas de popularidad de la televisión en stream, donde se enfrentan ateos contra creyentes, no se han dado cuenta del boquete que las ciencias tienen bajo la línea de flotación.


Las pseudociencias o ciencias falsas no sólo ganan cada vez más seguidores, se están convirtiendo ya en una explicación aceptada de la realidad.
Si no me creen, tomen una terapia de cuarzo y de balance bioenergético. O inscríbanse en un diplomado de “Teoría de la Ciencia”, en la división de estudios superiores de una universidad respetable, y sorpréndanse de que deben cursar una materia que se llama “filosofía científica” (el oximorón que les persigue desde aún antes de las leyendas de Prometeo, Sísifo y Teseo).


Créanlo o no, los tiempos oscuros que se vienen, llevan ya a las ciencias, del banquillo de los acusados, al patíbulo social.


Ya volveré en otra ocasión sobre este punto más en extenso.


Pero ahora esto viene al caso, o cosa, según, porque, así como ustedes tienen que confrontar la invasión de esas ciencias falsas, nosotras, nosotros zapatistas enfrentamos eso y algunas cosas más.


-*-


En nuestra participación en la primera sesión general de ayer, les presenté algunas de las preguntas que mis compañeras y compañeros que han sido seleccionados como alumnas y alumnos suyos, prepararon.


No son mis preguntas. Si fueran mías, hubieran sido de otro estilo. Serían preguntas tipo: ¿Qué relación hay entre la sopa de calabaza y la deficiencia cognitiva?, ¿Cuáles son cualidades nutritivas de ese portento alimenticio que es el helado de nuez?, ¿las inyecciones son una forma pseudocientífica de la tortura?, etcétera.


Así que lo único que hice con las preguntas de mis compas fue agruparlas. Quité algunas preguntas porque supuse que serían respondidas en las exposiciones y por otra razón que, si da tiempo, les explicaré.


Estas 200 compañeras y compañeros, 100 mujeres y 100 hombres, fueron seleccionados para asistir, es decir, responden a colectivos. Su presencia aquí no obedece a interés o beneficio personal. Al regresar, deben responder a sus colectivos sobre lo que este encuentro fue, lo que aprendieron o no, lo que entendieron o no. O sea que están obligados a socializar el conocimiento. Esta es la razón por la que ven que estos compas escriben y escriben en sus cuadernos y se consultan entre sí, con una agitación que dudo que encuentren en su alumnado en la academia.


Con esto quiero decirles que, aunque aparentemente ustedes están confrontando a 200 encapuchados y encapuchadas, en realidad sus palabras llegarán a decenas de miles de indígenas de diferentes lenguas originarias.


Sí, da un poco de miedo. O mucho, según.


El interés por la ciencia en las comunidades zapatistas es legítimo, real. Pero es relativamente nuevo, no ha sido siempre así. Responde a una de las transformaciones que nuestra lucha ha experimentado, a nuestro proceso de construcción de nuestra autonomía, es decir, de nuestra libertad.
Esto se los explicará más en extenso el compañero Subcomandante Insurgente Moisés en la sesión de mañana. Por ahora sólo me detendré en un par de detalles:


1.- Las comunidades indígenas zapatistas, representadas aquí por estos 200 transgresores del estereotipo del indígena que reina en la derecha y la izquierda institucional, no conciben este encuentro como un evento único. Para que me entiendan: no es una aventura pasajera. Ellos, los pueblos zapatistas, esperan que este primer encuentro sea el inicio de una relación estable y duradera. Esperan seguir en contacto con ustedes, mantener un continuo intercambio. O como dicen en los pueblos: “que no sea la primera ni la última vez”.


2.- El modo de nuestro modo. Para que no se desesperen y para que entiendan por qué no hay preguntas después de cada exposición, permítanme explicarles cuál es nuestro modo como alumnas y alumnos.


Nosotras, nosotros, no nos planteamos problemas individuales. Como alumnado funcionamos también en colectivo. Cada quien hace sus apuntes, luego de la clase o la plática, se reúne el colectivo y se completan los apuntes tomando lo de todos. Así, si alguna o alguno se distrajo o entendió otra cosa, los demás le completan o le aclaran. Por ejemplo, en la ponencia de ayer, la del físico que leyó la Doctora, hay una parte donde él señala que alguien pudiera decir que no hay avances en las ciencias, comparando con países desarrollados, porque en México somos indios. Un compa zapatista estaba bastante molesto porque, según él, el físico nos estaba criticando como indígenas que somos y nos echaba la culpa del nulo avance científico en nuestro país. En la recapitulación colectiva le aclararon que no el físico decía eso, sino que el físico criticaba a los que decían eso.
Con las preguntas ocurre lo mismo. Primero se preguntan entre ellos sus dudas. Así, buena parte de ellas se aclaran porque son producto de que no escucharon, o no apuntaron bien o no entendieron lo que se decía. Otro tanto de las preguntas las responden entre sí. Y ya entonces quedan las preguntas que sí son dudas colectivas.

Yo sé que a ustedes les puede parecer un proceso engorroso y tardado, y que más de una, uno se desilusione pensando que no participamos, o que no supo captar la atención de nosotros. Se equivoca: después de que se reúnan los colectivos de cada zona, escribirán las preguntas que les surgieron y se las haremos llegar por el mismo medio por el que se les invitó a este encuentro. Al menos mientras acordamos un medio y un modo para estar comunicados.


Claro, todo esto parte del convencimiento nuestro de que este encuentro es el primero de muchos, y que todas, todos ustedes mantendrán comunicación con sus alumnas y alumnos, y, a través de ellas y ellos, con decenas de miles de zapatistas.


Entonces, tengan paciencia. Al menos la misma con la que acometen sus investigaciones y experimentos, o con la que desesperan a que les aprueben el presupuesto para sus proyectos.


Dicho lo anterior, permítanme proponerles la metodología zapatista por excelencia: responder a una pregunta con otra pregunta.


Así, tendrían que iniciar sus respuestas con una pregunta fundamental: ¿por qué están preguntando eso?


Bien, les explico. Debido al modo del zapatismo, nuestra acción en las comunidades no pretende hegemonizar ni homogeneizar. Esto es: no nos relacionamos sólo entre zapatistas, ni pretendemos que todos lo sean. Mientras nuestros tropiezos y errores son sólo nuestros, nuestros logros y avances los compartimos con quienes no son zapatistas e incluso con quienes son antizapatistas. Para entender el porqué de eso, sería necesario estudiar nuestra historia, algo que rebasa con mucho las pretensiones de este encuentro.


Por ahora baste con decir que, por ejemplo, los promotores de salud apoyan también a partidistas. Así que, si un promotor de salud está vacunando, no es extraño que se tope con partidistas que se niegan porque, argumentan, las vacunas no son naturales, porque son venenosas, porque enferman, porque meten males en el cuerpo y otras supercherías que se deben, lo que sea de cada quien, al fraude que es el sistema gubernamental de salud. En efecto, los mayores y mejores promotores de la mala salud en las comunidades partidistas, son las autoridades gubernamentales.


Por eso, frente a los dichos de los partidistas, la promotora de salud busca cómo argumentar y convencer de que sí es buena la vacuna. Por eso es lógico que una de las preguntas que les leí ayer sea: ¿Científicamente es necesario vacunarse y por qué, o hay medios y/o formas para sustituir las vacunas por otras cosas? Por ejemplo, las enfermedades de tosferina, sarampión, viruela, tétano, etc. Con esta pregunta, les están pidiendo más argumentos.


Igual es con los promotores de educación, las locutoras de radio comunitaria, las autoridades y las coordinaciones de colectivos.


Otro ejemplo: cuando en una comunidad una persona se convulsiona o se enferma y presenta síntomas extraños, los partidistas empiezan a decirse que es que alguien hizo brujería. Como las acusaciones de brujería suelen terminar en linchamientos, los zapatistas se esfuerzan en convencer a los partidistas de que no hay tal cosa, que las convulsiones tienen una explicación científica y no mágica, y que no es brujería sino epilepsia lo que provoca esos ataques. Por eso les preguntan de lo sobrenatural, las ciencias ocultas, la telepatía, etcétera. No hay estadísticas de esto, pero más de un partidista le debe al neozapatismo el no haber sido linchado por brujería, mal de ojo, y cosas parecidas.


Están también las preguntas sobre tópicos de los que han recibido visiones contradictorias. Por ejemplo, los transgénicos. Hay quien les dice que son perjudiciales y hay quien dice que no, o que no como se cree. Entonces los compas piden pruebas científicas, y no consignas, de una u otra posición.


El día de ayer, la bióloga nos platicaba de una encuesta que realizó, me parece, en redes sociales. Nos dijo que alguien le respondió que participaría cuando incluyera entre las opciones algo como “la ciencia es un mal”.


Bueno, a las comunidades zapatistas llega todo tipo de gente. La mayoría a decirnos lo que debemos o no hacer. Llega gente, por ejemplo, que nos dice que es bueno vivir en casas con piso de tierra y paredes de bajareque y barro; que es bueno andar descalzos; que todo eso nos beneficia porque nos pone en contacto directo con la madre naturaleza y recibimos así, directamente, los efluvios benéficos de la armonía universal. No se reían pensando que estoy caricaturizando, estoy transcribiendo textualmente una valoración de un exalumno de la escuelita zapatista.


“La modernidad es mala”, dicen, e incluyen en ella el calzado, el piso, las paredes y el techo de material, y la ciencia.


Claro, la ciencia no tiene mucho a su favor. De su mano llegan las minas a cielo abierto, las maquinarias para levantar hoteles y fraccionamientos, los cultivos impuestos con dádivas y programas gubernamentales de “progreso”.


Se dice que la religión llegó a las comunidades indígenas con la espada, cierto. Pero se olvida que las pseudociencias y las anticiencias llegan de la mano de la buena vibra, el naturismo como neo-religión, el esoterismo como “sabiduría ancestral”, y las microdosis como neo-medicina.


Yo comprendo que esas cosas funcionen en los establecimientos hípsters de San Cristóbal de Las Casas o de los Coyoacanes más cercanos a su corazón, y que suenen bien mientras se dan un toquecín (prexta pa la orquexta), bebiendo smartdrinks y consumiendo drogas blandas. Ok, cada quien se evade de la realidad según su presupuesto. No lo juzgamos.


Pero entiendan que el reto que nos hemos propuesto afrontar como zapatistas que somos, necesita herramientas que, lamento si desilusiono a más de una, uno, SÓLO nos pueden proporcionar las “ciencias científicas”, que es como el Subcomandante Insurgente Moisés denomina a las ciencias “que sí son ciencias”, a diferencia de las ciencias que no lo son.


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También ayer se nos habló de un experimento de algo así como “ciencia y género”. Creo que era así: se ponían a un hombre y a una mujer a competir por un puesto en la academia, una y otro con idéntico curriculum vitae; quienes seleccionaban, estaban al par: igual cantidad de hombres que de mujeres; seleccionaban al hombre; les preguntaban por qué lo habían elegido a él y no a ella, y respondieron que la mujer era sumisa, conciliadora y débil.


Claro, mi composición químico biológica incluye las obras completas de José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, así que celebré la decisión. Pero luego, con el SubMoy quedamos pensando y haciendo cuentas.


Le preguntamos a la insurgenta Erika (aquí presente) qué pensaba de eso. Ella, a su vez, me preguntó qué significaba “sumisa”, le dije que “obediente”. Luego que qué quería decir “conciliadora”, “que no pelea, que no quiere imponer, que busca el acuerdo”, le respondí. De “débil”, dijo que sí entendía. Quedó pensando un rato y nos respondió: “creo no conozco esas cosas”.


Así que, discúlpenme si vivimos en otro mundo, pero no conocemos a ninguna compañera que sea sumisa, conciliadora y débil. Tal vez porque si lo fueran, no serían zapatistas.


Sin embargo, creo que en estas tierras, ése experimento tendría tal vez el mismo resultado, pero con la razones en contra, a favor. Es decir, elegirían al hombre precisamente porque la mujer no es sumisa, ni conciliadora, ni mucho menos débil.


Y les menciono esto, por lo que a continuación explico:


La anécdota me la contó el Subcomandante Insurgente Moisés y se las narro aquí, después de confirmar los detalles con él.


Debió haber sido en un caracol, en una reunión para el curso de la Hidra que se dio a mensajeros y mensajeras, no está seguro.
El asunto es que una compañera jóvena lo topó al SubMoy y le dijo algo como “Oí compañero subcomandante, yo tengo una duda a ver si lo puedes resolver” (el cambio continuo del femenino al masculino en una misma oración no debe sorprenderles, es ya parte del “modo” en que se habla la castilla en muchas de las comunidades).


El SubMoy le respondió algo como “bueno compañera, dime y si sí sé, te respondo; y si no, pues vamos a ver cómo le hacemos”.


Se veía que la jóvena tenía días y noches con la pregunta rondándole la cabeza, así que la soltó sin titubear:


¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?


Ella no se detuvo ahí. Sentía que había librado el obstáculo principal (expresar la pregunta), así que se siguió de largo:
“Y no quiero que me respondan que la madre tierra con su sabiduría así la hizo a la flor, o que el Dios, o lo que sea. Quiero saber cuál es la respuesta científica”.


El SubMoy pudo haber respondido lo que cualquier militar, de izquierda o de derecha, hubiera respondido: que se dejara la compañera de tonterías y se fuera a la posta, o al trabajo que le tocaba, o que se pusiera a estudiar los 7 principios, o que se aprendiera bien la explicación de la Hidra; o tal vez la hubiera remitido a la JBG o al MAREZ o a la comisión de educación o de salud.


Pudo haber hecho eso, pero no lo hizo. El SubMoy me explicó lo que le respondió, cierto. Pero yo me quedé pensando en la multitud de opciones que, en diferentes calendarios y geografías, hubieran inspirado otras respuestas.


Ya con todo eso pasado, a mí, alquimista inédito y anacrónico, se me ocurre que la compañera zapatista no esperaba que el SubMoy le respondiera por qué la mentada flor era la flor que era, sino que captara, como quien dice, la complejidad que en esa flor se anidaba


Tan sólo la pregunta y quien la hacía, ya daba para un seminario completo de historia del zapatismo. No, no los voy a abrumar contándoles una historia que seguro no les interesa. Ustedes ahora, como yo entonces, están más interesados en saber qué le respondió el SubMoy a la compañera.
El SubMoy me contó, con el tono pausado y didáctico que es su modo de por sí, que se dio cuenta de que, detrás de esa pregunta, había no sólo una pregunta, sino una pregunta todavía más grande.


Una pregunta que tenía qué ver con lo que, entonces y ahora, se refiere a los cambios que hay en las comunidades zapatistas.


La compañera jóvena, a diferencia de su madre y de su abuela cuando tenían la misma edad, ha ya rechazado dos propuestas matrimoniales (“acaso estoy pensando en marido”, fue la idéntica respuesta que recibieron los 2 pretendientes que, previamente, se habían vaciado medio frasco de loción y se habían peinado con un gel que les durará siglos); habla con fluidez dos lenguas, la materna y la castilla; sabe leer y escribir con una corrección que ya quisieran estudiantes de licenciatura de cierta universidad nacional; ha cursado la primaria y la secundaria autónomas; se desempeña como promotora de salud y Tercio Compa; maneja sin dificultad la computadora y hasta 3 sistemas operativos distintos (iOS, Windows y Linux), además de cámara y programas de edición de video; y navega con soltura en internet, claro, siempre que el clima atmosférico le permita al enlace satelital de la JBG superar la barrera de upload y download de 0,05 kilobites por segundo, y que el límite contratado no se haya agotado con las denuncias de las comunidades.


Con esos antecedentes, era de esperar que no quedara satisfecha con la respuesta de “la madre tierra, con su infinita sabiduría, ha hecho esa flor así como es, porque todo está en armonía con la fuerza universal que emana de la naturaleza” (aquí pueden todos cerrar los ojos, tomarse de las manos y repetir conmigo “ommm, ommmm”).


O sería lógico pensar que, cuando su madre, como respuesta a la pregunta, la hubiera mandado por agua o por leña, la jóvena fuera por las susodichas sin rezongar, pero rumiando la pregunta en el camino de 4 kilómetros a por la leña, o de 2 km a por el agua.


Claro, si les digo que la jóvena zapatista de la pregunta se llama “Azucena”, o “Camelia”, o “Dalia”, o “Jazmín”, o “Violeta”, o, claro, “Flor”, ustedes van a pensar si no son ya suficientes las obviedades absurdas como para seguir lloviendo sobre mojado, así que no, no tiene ninguno de esos nombres. Y no les diré la verdad, a saber, que la compañera se llama Rosita, su mamá se llama Rosa y su abuela se llama Rosalía. Imaginen el horror si la compañera tiene una cría hembra, seguro le va a poner de nombre “Rositía”.


Bueno, el asunto es que, cuando unos días después, el SubMoy me dijo que teníamos que pensar en cómo contactar a los científicos, yo puse la misma cara de extrañeza que pusieron ustedes cuando vieron el título de esta participación. Por supuesto que el SubMoy no se dio por aludido, así que me obligó a preguntarle: “¿y eso por qué, o a qué viene?”


El SupMoy encendió un cigarrillo y me respondió lacónico: “La culpa es de la flor”.


Yo, claro, a mi vez encendí la pipa y quedé callado, pero puse cara de “ah, ¿te cae?”. Nah, no es cierto, puse cara de “¡¿What?!”. Nah, tampoco es cierto. Pero de algo puse cara, porque no traía pasamontañas y el SubMoy se río y me explicó lo que antes les he referido.


El contexto, como quien dice, de la pregunta, y la respuesta, es lo que el SubMoy les platicará mañana.


Así que si a ustedes, científicas y científicos, cuando ya estén de regreso en sus mundos, alguien les pregunta por qué se realizó este encuentro, o a qué vinieron, o de qué se trató, o cómo les fue, pueden ustedes iniciar su larga o corta respuesta así:


“La culpa es de la flor”.


Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, Latinoamérica, planeta Tierra, Sistema Solar, etc.
SupGaleano.
27 de diciembre del 2016.


Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro:


Defensa Zapatista, el arte y la ciencia.


No se ha podido esclarecer bien a bien la razón. Unos dicen que fue una apuesta. Otros que el Pedrito se pasó de rosca y así le fue. Algunos señalan que sólo era una práctica. Los menos, hablan de un partido de fútbol en toda su forma, decidiéndose en los últimos segundos cuando el árbitro, el SupMoisés, decretó la pena máxima.


El caso, o cosa, según, es que la niña Defensa Zapatista está a unos metros del manchón de penal, donde un balón deshilachado espera.
En la portería, el Pedrito balancea sus brazos como el portero que fue de lo que fue la selección de fútbol de lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: Lev Yashin, “la araña negra”. Pedrito sonríe socarrón, pues según él, puede predecir a dónde dirigirá su disparo la niña: “Defensa Zapatista es perfectamente predecible. Como acaba de regresar de la plática de mensajeras, seguro que tirará abajo y a la izquierda”
Por su parte la niña, que apenas levanta poco más de un metro del suelo, voltea a mirar hacia uno de los costados de la cancha (en realidad es un potrero en el que irrumpen, impertinentes, vacas con becerros, además de un caballo tuerto).


En ese costado se pueden ver: un extraño ser, mitad perro y mitad gato, meneando alegre la cola; y a dos individuos que, si no fueran éstas tierras zapatistas, se podría decir que desentonaban totalmente con el paisaje. El uno, de complexión mediana, cabello canoso y corto, portando una especie de gabardina. El otro, flaco, alto y desgarbado, con un elegante gabán y un sombrero ridículo en la cabeza.


La niña va hacia el extraño grupo. El caballo choco se acerca también. Cuando están reunidos, el hombre delgado dibuja extrañas figuras sobre el suelo, mientras la niña mira con atención y asiente cada tanto con la cabeza.


La niña Defensa Zapatista regresa al área grande y toma posición. Inicia un trote hacia el balón, pero se sigue de largo, sin tocar siquiera el esférico, y se detiene a pocos centímetros del lado derecho de la portería defendida por el Pedrito, que mira receloso a la niña. Defensa Zapatista se ha detenido y, en cuclillas, empieza a escarbar un poco el suelo, de modo de tomar una flor con todo y su raíz. Con cuidado, la niña lleva la flor en sus manitas, la planta de nuevo lejos de la portería y regresa a la cancha.


El respetable está en vilo, intuyendo que está presenciando uno de esos eventos irrepetibles en la historia del mundo mundial.
El Pedrito, por su parte, está más que confiado. Si tenía alguna duda, Defensa Zapatista ha cometido un grave error: al quitar la flor de donde se encontraba, la niña ha delatado la dirección a la que irá su disparo: abajo y a la izquierda de Pedrito. Claro, se dijo Pedrito, porque las niñas cuidan las flores, entonces Defensa Zapatista no querría que el balón arrancara la flor.


Por si faltara más suspenso, la niña se ha colocado no a distancia del balón y frente a la portería, sino que se coloca justo a un lado de la pelota y dándole la espalda a un Pedrito que ya sonríe imaginando las burlas que le hará a Defensa Zapatista por el penal fallado.


Defensa Zapatista voltea el rostro hacia donde se encuentra el extraño ser llamado Gato-perro, quien empieza a dar brinquitos, girando sobre sí mismo, como un monito bailarín. La niña sonríe e inicia un movimiento que dividirá las opiniones durante las próximas décadas:
Unas participantes del CompArte dicen que inició con la primera posición de ballet, levantó y recogió su pierna derecha, y empezó a girar sobre sí misma, en el movimiento que llaman “pirouette en dehors”, con “relevés” y “passés” rotados. “Fue impecable”, añadieron.


El finado SupMarcos dijo que lo que había ejecutado Defensa Zapatista no era otra cosa que la Ushiro Mawashi Geri Ashi Mawatte, el movimiento de artes marciales que se logra poniéndose de espaldas al objetivo, dando un giro de casi 360 grados y culminando con una patada al frente con el talón del pie.


Las insurgentas reunidas en la célula “Como Mujeres que Somos”, por su parte, dijeron que la flor que recogió Defensa Zapatista era del bejuco conocido como “Chenek Caribe”, cuyas flores semejan pollitos o pajaritos y que es con lo que las niñas más pequeñas juegan en las comunidades indígenas de la Selva Lacandona. El “Chenek Caribe” suele florecer en potreros y acahuales, y es un indicador de que la tierra está lista para la siembra de maíz y frijol.


El SupGaleano que, como siempre, está de colado en estos textos, dice que estaba claro que el Pedrito se iba a confundir con lo evidente; que, en efecto, Defensa Zapatista iba a tirar el disparo abajo y la izquierda, pero que Pedrito pensó que a SU abajo y a la izquierda, y el tiro fue abajo y a la izquierda sí, pero desde la perspectiva de la niña.


El Doctor Watson dijo que lo que hizo Defensa Zapatista fue una breve emulación de la danza-meditación Sema de los Derviches de la orden Sufí, tal y como la vio en su estancia en Turquía, y en la que los danzantes giran sobre sí mismos y se desplazan, semejando el movimiento de los planetas en el cosmos.


El detective consultor Sherlock Holmes explica que ni una cosa ni la otra, que lo que hizo la niña fue aplicar la explicación científica que le dio sobre la inercia rotacional de un cuerpo y la aplicación de la fuerza centrífuga sobre el esférico. “Elemental, mi querido Watson” dijo el detective extraviado en las montañas del Sureste Mexicano, “era claro que, dado el peso y la estatura de Defensa Zapatista, había que aumentar lo más posible la fuerza con la que conectará el esférico, de modo de darle al balón la velocidad y aceleración necesarias para recorrer los 11 metros. Claro, las probabilidades de que el disparo tuviera éxito estaban en 50 y 50%. Es decir, el guardameta bien podría moverse al lado contrario, o moverse hacia el lado donde iría el balón, deteniéndolo sin dificultad.”


“¿Y la flor?”, preguntó el Doctor Watson. “Ah”, respondió Sherlock, “eso, mi querido Watson, es aportación de la niña y no se me ocurrió a mí. Es más, me sorprendió tanto como al parecer sorprendió al niño que resguardaba el marco. Con eso que hizo, aumentó las probabilidades de que el portero se moviera hacia la dirección donde se encontraba la flor. Fue algo que, es claro, no tenía qué ver con la ciencia, ni con el arte. Si me permite Doctor Watson, fue como si ella hubiera logrado sintetizar ambas cosas. Muy interesante, mi querido Watson, muy interesante.”


Después de la algarabía, los Tercio Compas entrevistaron al Pedrito. Cuestionado sobre la causa del gol recibido, el Pedrito respondió lacónico:
“La culpa es de la flor”.


Doy fe.


Guau-miau

 

27 de diciembre del 2016.