Sábado, 22 Enero 2011 08:22

EE.UU. Caldo de cultivo fascista

Caldo de cultivo es cuando permanezco enganchado a un videojuego intentando matar figuras virtuales. Según Newsweek, el videojuego más vendido en Estados Unidos en 2010 fue  Grand Thief Auto 3 (El gran robo de coches 3). El jugador progresa más cuanto más crímenes comete. Si el jugador roba un coche y mata a un peatón, la policía lo perseguirá. Si dispara al policía, aparece el FBI. Si asesina al agente federal, entran en escena los militares…
 
Caldo de cultivo es cuando mi hermano lucha en Afganistán, así como mi padre lo hizo en Irak y mi abuelo en Vietnam.
 
Caldo de cultivo es entrar, a los 23 años, en una tienda y comprar, sin el menor trámite burocrático, una pistola Glock 9mm y un cargador extra que me permite disparar 33 tiros seguidos sin necesitad de rastrillar,  como hizo Jared Lee Loughner, en Tucson (Arizona), el sábado, 8/1, matando a 6 personas, entre ellas al juez federal John M. Roll, e hiriendo gravemente a varias, incluida la diputada demócrata Gabrielle Giffords.
 
Los Estados Unidos están en un impasse. La elección de un presidente negro con un discurso progresista no ha sido asimilada  por amplios sectores racistas y conservadores. Esto ha dado origen al más reciente caldo de cultivo fascista: el Tea Party, liderado por Sarah Palin, ex-gobernadora del Alaska y candidata a vicepresidenta por el Partido Republicano en 2008.
 
El movimiento Tea Party se sitúa a la derecha del Partido Republicano. Para sus adeptos, las libertades individuales están por encima de los derechos colectivos. Aunque muchos estén contra la guerra, ellos coinciden con los ultramontanos al reprobar la unión de los homosexuales y la legalización de los inmigrantes, y defender la abstinencia sexual como el mejor preservativo frente al riesgo del SIDA.
 
Obama es una decepción para muchos de sus electores. En las elecciones legislativas de noviembre,  la abstención entre jóvenes, negros y latinos que votaron por él fue alta.  No parece saber lidiar con la crisis económica que afecta al país desde 2008. Muchos perdieron sus casas debido al estallido de la burbuja especulativa;  8,5 millones de trabajadores se quedaron sin empleo y 8 millones carecen de seguro de desempleo. El propio gobierno admite que en 2012 la tasa de desempleo rebasará el 8%.
 
Pese a su Nobel de la Paz, Obama no puso fin a las guerras en Irak y en Afganistán; no redujo la amenaza terrorista; no avanzó en la cuestión ambiental; no mejoró las relaciones con Cuba; no reformó el proyecto de ley de inmigración; y no tiene seguridad de que su reforma de la salud será aceptada por el actual Congreso.
 
Hoy, los Estados Unidos están más a la derecha de la que estaba en la elección de Obama. En el pleito de noviembre, el Partido Republicano avanzó 63 sillas. Ahora, son 242 diputados republicanos y 193 demócratas.
 
Obama  se siente acorralado. No es atrevido como Roosevelt ni reformador como Kennedy. Ya cedió ante los republicanos al incumplir su promesa de campaña y anunciar, el 6 de diciembre, la prórroga de los privilegios tributarios a los más ricos, herencia de la era Bush. Dio un regalo de navidad de US$ 400 mil millones a la élite usamericana. Y redujo del 6,2% al 4,2% el impuesto  recaudado en la declaración del impuesto a la renta y destinado a financiar la Seguridad Social, ahora con menos US$ 120 mil millones.
 
Y el Senado, donde los demócratas mantienen mayoría, no dio paso, el 18 de diciembre, a la legalización de 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.
 
La democracia queda aún más amenazada desde que la Suprema Corte, hace un año, dio luz  verde para las grandes corporaciones financieras engrosen la caja dos de las campañas electorales. Se estima que en las elecciones de noviembre,  los republicanos recolectaron US$ 190 millones, y los demócratas la mitad. Y la pandilla  de la privatización de la salud contribuyó con US$ 86,2 millones para intentar boicotear la reforma propuesta por Obama al sector. En suma, el modelo usamericano de democracia es rehén del dinero.
 
El nuevo Congreso va a golpear fuerte en la tecla del recorte de gastos del gobierno. Eso significa, en un país en crisis, reducir los servicios sociales y multiplicar la exclusión social y la criminalidad. Incluyendo la  de los fanáticos como Loughner, convencidos  de que las cabezas que no piensan como las de ellos merecen una sola cosa: bala. (Traducción: J.L.Burguet . revisión  ALAI)
 
Por Frei Betto es escritor, autor de “Cartas da Cartas da Prisão” (Agir), entre otros libros. www.freibetto.org  - twitter:@freibetto

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Domingo, 16 Enero 2011 07:36

Matar al líder

El atentado contra la congresista Gabrielle Giffords (foto) en Arizona pegó fuerte en Estados Unidos. No tanto porque murieron seis personas. Eso ya no sorprende en el país norteamericano, como tampoco sorprenden las guerras interminables, los asesinos seriales, los sobres bomba o los ex empleados de oficinas federales que abren fuego a mansalva en edificios públicos. Todas esas formas de violencia ocurren cada tanto en Estados Unidos, mucho más que en cualquier otro país del mundo. Parece mucho, pero ya están acostumbrados.

En cambio el magnicidio es otra cosa. O en este caso, el magnicidio fallido que dejó malherida a la diputada Giffords. Si se me permite, como para que se entienda: para la sensibilidad de los estadounidenses el magnicidio es comparable con lo que sentimos los argentinos ante la de- saparición de una persona. Porque ya lo vivimos, ya lo consentimos como sociedad hasta que un día hicimos una especie de nunca más. Pero el fantasma sigue rondando, porque el proceso de extirpar la raíz del mal y curar la heridas es lento y no termina. Hasta que un día el monstruo reaparece. Entonces el cuerpo social reacciona con rituales cargados de emoción, proclama que los tiempos han cambiado y que no habrá vuelta atrás, pero no puede exorcizar la sensación de que esos tiempos no han cambiado lo suficiente.

Todo eso pasó el martes en el homenaje a Giffords y las víctimas de atentado que encabezó Obama en Tucson. La gente lloraba y aplaudía de pie en vivo por casi todos los canales de televisión. Todos eran Giffords. El país no vivía un momento así desde que Bush juró venganza parado sobre los escombros de las Torres Gemelas, con un bombero como único escolta, aquel trágico 11-S del 2001.

La tradición magnicida en Estados Unidos se remonta a los tiempos de Abraham Lincoln e incluye a cinco presidentes. En los sesenta y setenta el asesinato de líderes políticos y sociales se había convertido en moneda corriente. JFK, Robert Kennedy, Martin Luther King, John Lennon, George Wallace (zafó de morir, quedó paralítico), Harvey Milk, Malcolm X, seguramente algunos más que escapan a la memoria. Los nombres se suceden hasta llegar al intento de asesinato de Ronald Reagan en 1981, que el entonces presidente sobrevive con la gracia del actor de Hollywood que llevaba adentro. Después, nada.

Pasaron casi 30 años sin magnicidios. Hasta la semana pasada, cuando casi matan a Giffords, una congresista de Arizona relativamente desconocida fuera de su estado. Baleada en la cabeza a quemarropa por un loquito que se había enojado porque semanas atrás ella se había negado a contestarle una pregunta incoherente durante un acto de campaña.

En el atentado contra Reagan había muerto su secretario de prensa Jim Brady. Al poco tiempo la esposa de Brady, Sarah, se convirtió en la principal portavoz y lobbista en favor de controlar el derecho a portar armas. Los republicanos siempre habían sido renuentes a limitar su uso, derecho que garantiza la famosa segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Pero el paciente trabajo de la viuda de uno de los suyos pudo más y once años más tarde, durante la presidencia de Clinton, el Congreso sancionó la llamada ley Brady con apoyo bipartidista.

La ley Brady imponía por primera vez controles a nivel nacional para la compra de armas automáticas. Más importante, visibilizó la cara, la historia y el discurso de Sarah Brady y los contrapuso al héroe épico que representaba el actor Charlton Heston, por entonces presidente y portavoz de la poderosa Asociación Nacional del Rifle.

En las elecciones de noviembre los candidatos de la línea Tea Party hicieron campaña en contra de la ley Brady, algo que no había ocurrido nunca desde su aprobación. Les salió muy bien. En las primarias el movimiento libertario ultraderechista tomó por asalto al Partido Republicano. En las legislativas puso dos pies en el Congreso. El rival que Giffords había derrotado en las legislativas hizo campaña mostrándose con un rifle de asalto M16.

En los años sesenta muchos estadounidenses exhibían sus fierros sin ningún pudor, hasta que la práctica fue ilegalizada. Las míticas Panteras Negras protestaban sentados en las escaleras de los edificios municipales con pistolas en sus cinturas y escopetas en sus regazos. Las pickups de los cowboys siempre tenían un rifle colgado en la cabina. Hasta los hippies de Grateful Dead se fotografiaron con sus fierros en la emblemática esquina de Height and Ashbury, San Francisco, durante el Verano del Amor.

Ahora, recién ahora, los estadounidenses sienten que fueron demasiado lejos. Demasiado miedo al terrorismo, odio a los inmigrantes, inseguridad económica, racismo anti-Obama, fudamentalismo cristiano, guerra en Asia y en el Golfo. Too much. Un clima de violencia que los llevó a romper el último tabú, el último dique que los hacía sentirse parte de una sociedad civilizada.

Hizo falta que un loquito baleara a una diputada. Matar al líder, de eso se trata. Desnudar su fragilidad para poner en juicio lo que representa. Romper con el mito hollywoodense de que el poder premia a los héroes y mata a los débiles. Bajar al protagonista en la mitad de la película.

Es lo que hizo Jared Lee Laughner, el joven de 22 años que atentó contra Giffords. Laughner estaba convencido de que el gobierno intentaba controlar a la población a través de la gramática, como en el 1984 de Orwell, uno de sus libros preferidos. Tenía todos los síntomas de un esquizofrénico paranoide. Pero había algo más. Muchísimas personas que padecen enfermedades mentales no hacen lo que hizo él, y cosas como las que hizo él casi siempre pasan en Estados Unidos y no en otro país. Laughner, amén de sus particularidades, se formó en un tiempo y un lugar.

Como escribió George Packer en el New Yorker, no es que los Tea Party ordenaran el asesinato de Giffords. Más bien crearon un clima de crispación y violencia que puede ser interpretado por algunos loquitos como una luz verde, como una señal para matar a quienes los Tea Party marcan como enemigos.

Los magnicidios en Estados Unidos no son crímenes estrictamente políticos. Los asesinos no son militantes, no están encuadrados ni responden a estructuras orgánicas con proyectos de toma de poder. Giffords no era ni por asomo la principal enemiga de los Tea Party, pero Giffords había sido señalada con nombre y apellido como una de las candidatas a derrotar, cueste lo que cueste. Marcada por boca de la líder del movimiento, la cazadora antisemita Sarah Palin.

Las palabras no matan, dicen los republicanos. Un loquito hizo lo que hizo y ahora los demócratas buscan sacarle rédito político porque les tocó en suerte haber recibido el ataque.

Pero las palabras dañan y pueden matar. En uno de los fallos más citados de la jurisprudencia estadounidense, Schenk vs. United States (1919), la Corte Suprema limitó la libertad de expresión con el argumento de que si alguien grita ¡fuego! ¡fuego! en un teatro lleno se produciría una estampida y alguien se podría lastimar. Con ese argumento se han escrito leyes castigando el lenguaje racista después del Holocausto.

El atentado contra Giffords había pegado fuerte y hacía falta un exorcismo. Un cambio, algo que los hiciera sentir que la masacre no había sido en vano. Hacía falta un héroe y apareció Daniel Hernández, el secretario de Giffords. Candidato ideal, latino y abiertamente gay, para que les duela más a los Tea Party.

Hernández sostuvo a Giffords en sus brazos y tapó el agujero de la bala con una mano para evitar que la diputada se desangrara, mientras con su otra mano apretaba fuerte la de Giffords. El miércoles todo el país se emocionó con él, con su discurso al borde de la falsa modestia.

Hacía falta un héroe pero también una causa. Los medios se ocuparon de eso. Llenaron miles de páginas y pantallas con el debate sobre el lenguaje violento de los Tea Party. Y otras miles con el debate sobre la vigencia del derecho a portar armas. Y se habló de las víctimas fatales, del juez, de la niñita de nueve años que se había interesado en política y quería conocer a su congresista, del abuelo de 75 que escudó con su cuerpo al amor de su adolescencia, con quien se había reencontrado recientemente después de medio siglo de vidas separadas. Y el Capitolio se llenó de proyectos para mejorar la seguridad de los congresistas.

Y habló Obama, y habló la gobernadora de Arizona, y volvió a hablar el héroe latino y gay. Y todos aplaudieron emocionados y se juramentaron que nunca más. Como si fuera posible ahuyentar la espiral de violencia descontrolada que sacude a Estados Unidos, envolviendo palabras, gestos y acciones en un mismo huracán.

Por Santiago O’Donnell

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Martes, 11 Enero 2011 07:22

Otra estrella del Tea Party

Nada menos que Ileana Ros, la que mantenía secuestrado al niño Elián en Miami, promotora de golpes de Estado, crímenes como los de Posada Carriles y otras fechorías, viajará a la vecina Haití, donde el terremoto mató un cuarto de millón de personas y la epidemia de cólera, en plena acción, ha privado de la vida a casi 4 000 y constituye una amenaza para el resto del Continente.

Un despacho de la agencia DPA informa que:

“La congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen visitará Haití este martes, en lo que se convertirá en su primer viaje al extranjero desde que fue nombrada presidenta del Comité de Política Exterior de la Cámara de Representantes ahora bajo manos republicanas, informó hoy su oficina en un comunicado.

“Durante su estancia en Puerto Príncipe, la congresista de origen cubano dijo esperar recibir un informe sobre ‘los avances’ en materia de reconstrucción en el devastado país, así como sobre la ‘continuada controversia electoral’ tras los comicios presidenciales del 28 de noviembre.

“‘Es importante que pueda ir a Haití, un país que es muy próximo y querido para Estados Unidos’, declaró la congresista por Florida, un estado donde reside un importante núcleo de haitianos.

“‘Es muy importante para los intereses de Estados Unidos y tenemos un interés personal en ver que la estabilidad, la democracia y las empresas libres se arraiguen ahí’, agregó.”

Me pregunto si el gobierno de Estados Unidos está consciente del desafío que implica para su autoridad moral de esa nación la presencia perturbadora de Ileana Ros-Lehtinen en Haití.

Pero eso no es todo, otro despacho esta vez de la agencia AP, procedente de Puerto Príncipe comunica:

“PUERTO PRINCIPE, Haití (AP) _ Observadores de la Organización de Estados Americanos recomendarán que el candidato oficialista en los comicios presidenciales de Haití sea excluido de la segunda vuelta, para cederle su puesto a un popular músico que quedó en tercer lugar en la disputada primera ronda electoral, de acuerdo con una copia de un reporte obtenido por The Associated Press.

“La OEA tenía programado presentar el documento el lunes al presidente René Preval.

“El reporte aún no se ha hecho público, pero la AP obtuvo una copia y un diplomático familiarizado con el mismo confirmó sus recomendaciones. Otro funcionario de Asuntos Exteriores dijo que el documento estaba en la última fase de edición y traducción al francés, pero afirmó que las conclusiones se mantendrán.

“La Comisión Electoral de Haití deberá decidir cómo responder al llamado, pero las recomendaciones del equipo de la OEA podrían tener mucho peso. Tres candidatos consideran que deberían participar en la segunda vuelta electoral. Luego que se anunciaron los resultados preliminares de la primera ronda, se desataron disturbios en el país.

“No se prevé que Preval responda al reporte públicamente sino hasta después del miércoles, cuando se cumple un año del devastador terremoto del 12 de enero de 2010.

La segunda vuelta estaba prevista para el domingo, pero se retrasó en parte para esperar los resultados de la evaluación de la OEA que busca resolver el estancamiento político. Funcionarios han dicho que los comicios no se realizarán hasta por lo menos el mes próximo.

El país estaba en total calma. La lucha contra la epidemia avanzaba exitosamente. Durante los últimos 17 días consecutivos, la Misión Médica Cubana y la Brigada Henry Reeve han atendido 9 857 enfermos de cólera sin un solo fallecido.

El Presidente Preval había discutido con las representaciones diplomáticas, incluido el de la OEA, el escritor brasileño Ricardo Seitenfus, una solución política al complejo problema.

De acuerdo con las noticias recibidas, después que el mismo fue sorpresivamente despedido por el Secretario de esa organización, se presenta el actual problema. Esperamos que los representantes de América Latina y los países acreditados en Naciones Unidas eviten el caos que pudiera crearse en Haití, si en la situación actual, la lucha entre partidos rivales se desata en medio de la destrucción, la pobreza y la epidemia que todavía bate con fuerza esa nación.

Fidel Castro Ruz
Enero 10 de 2011
9 y 50 p.m.
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Un fondo “libertario” [1] reservado sin ánimo de lucro, vinculado a Charles Koch, financió los esfuerzos destinados a crear miedo, según una extendida opinión, con el propósito de inclinar la elección presidencial en favor del senador John McCain en 2008. A día de hoy, de dónde procedía el dinero sigue siendo un misterio acaloradamente debatido.
 
Siete semanas antes de las elecciones presidenciales de 2008, aproximadamente 100 diarios y revistas de los Estados Unidos, entre los que se contaban el New York Times, Wall Street Journal, Miami Herald, Philadelphia Inquirer, y St. Petersburg Times, distribuyeron millones de DVDs del documental “Obsession: Radical Islam’s War Against the West”. ["Obsesión: La guerra radical del Islam contra Occidental"]. Los DVDs se encartaron en las ediciones dominicales.
 
En conjunto, incluyendo una campaña aparte de envíos directos por correo, 28 millones de DVDS inundaron los hogares de los votantes de estados clave por decidir.
 
Los periódicos desconocían quién subvencionaba esta campaña de propaganda masiva y a lo que parece no les importaba. Insertaron el DVD en sus dominios Pulitzer [2] con la misma naturalidad con la que habrían incluido una muestra de detergente sin espuma. La organización sin ánimo de lucro que aparecía en el envoltorio del DVD como entidad responsable de la película, Clarion Fund, Inc., carecía de historial conocido y tenía como dirección una oficina virtual en Nueva York sin presencia física ni empleados in situ. Los documentos entregados al IRS [Internal Revenue Service, el fisco norteamericana] para conseguir un estatus exento de impuestos muestran que el Clarion Fund exigía una reserva total por parte de los vendedores:
“En todo momento, ya sea mientras se preste servicio a Clarion o después, el Proveedor de Servicios mantendrá la reserva y no revelará ni hará uso, en su beneficio o en el de otros, de cualquier conocimiento, datos, material, documento u otra información de cualquier tipo relativa a Clarion, o a sus afiliados, directores, miembros, gestores, agentes, empleados u otros asociados, o que ese Proveedor de Servicios consiga de otro modo en el curso del suministro de servicios (colectivamente, la ‘Información Confidencial’.).”
 
El envoltorio del DVD era hábil, consiguiendo el visto bueno de los puntos de venta de los medios de primera fila enumerando 73 como parte de su red de distribución. La cubierta llevaba una banda roja que bramaba: “Más de 20 millones de espectadores la han visto en todo el mundo en las noticias de la CNN y la FOX”. Se realzó el título de la película con la “O” de “Obsession” luciendo la media luna y estrella islámicas y la “N” representada por una tremenda arma automática puesta en vertical. El contenido de la película también era hábil. La primera mitad consiste en interminables escenas de terroristas suicidas y carnicerías humanas; la segunda intercala fragmentos de Hitler, las Juventudes Hitlerianas o analogías de Hitler intermitentemente con multitudes musulmanas y niños que blanden el puño en el aire clamando por la muerte de los occidentales. Una vez al principio y de nuevo al final, la película nos recuerda que no todos los musulmanes quieren aparentemente matarnos; a la mitad de la película, cuantifica el número de los que sí querrían (sin ningún sostén que apoye ese pálpito): la friolera de 100 a 150 millones, es decir, del 10 al 15% de 1.000 millones de musulmanes.
 
En un aspecto, sobre todo, recuerda una película de propaganda de estilo gubernamental: guarda silencio sobre los cientos de miles de civiles musulmanes, incluyendo mujeres y niños, muertos por bombas y acciones militares norteamericanas.
 
Un posible vínculo con intereses del gobierno es el de Erik Werth. Werth trabajó con el Secretario del Tesoro Robert Rubin en la Casa Blanca de Clinton, donde se ocupó de un análisis de alto secreto de la seguridad de la Casa Blanca. También fue productor de bloques del programa Dateline de la NBC. En documentos presentados al IRS a fin de conseguir un estatus exento de impuestos para el Clarion Fund figura la dirección de correo electrónico de Werth. Se nombra a Werth como codirector y coproductor del posterior documental del Clarion Fund, “The Third Jihad” ["La tercera Yijad"]. La página en red del Fondo, RadicalIslam.org avisa de que hay todavía una tercera película en preparación, “Iraniam”, que trata de Irán y las armas nucleares.
 
La reacción a este proselitismo propagandístico de medios de comunicación empresariales en los últimos días de una carrera presidencial en la que ya se estaba desprestigiando a un candidato por sus lazos musulmanes fue inmediata y áspera. Un redactor de Democratic Underground que utiliza el sobrenombre de MrMickeysMom agarró el teclado para dar salida a su espontánea reacción: “Vale - ¿Quién MÁS revolvió entre los anuncios del domingo y se puso hoy a ver este DVD? (…) Aquí están para avisarnos de la declaración de guerra a la cultura occidental y la destrucción del Cristianismo y el Judaísmo, justo a tiempo para las elecciones. De modo que esto es lo último, chicos. Este DVD arrasador es un paso más: el paso mayor, más audaz que yo haya podido ver para orquestar el miedo, el odio y para cambiar vuestro voto (…) Me cuenta que la Casa Blanca cambiará y se convertirá en la Casa Musulmana…que Norteamérica debe despertar y que se está estrangulando con ‘nuestra corrección política’ “.
 
Margaret Lewis, de Durham, Carolina del Norte, mandó disparada una carta a The News & Observer, de Durham: “¡No doy crédito al hecho de que me hayan enviado este videodisco de ‘Obsession’ en mi periódico para sembrar el odio y crear miedo! ¿Qué será lo siguiente que van a incluir? ¿Ropajes del KKK [Ku Klux Klan]?”
 
Hal Chase, de Hudson, escribió al St. Petersburg Times: “Mi mujer y yo quedamos asombrados al ver el CD titulado “Obsesión” metidito inocentemente entre los anuncios de nuestro periódico dominical. Esta propaganda llena de odio no es otra cosa que parte de la táctica de temor y difamación de los extremistas de derecha. Su esperanza reside en conseguir que los norteamericanos tengan miedo de cualquiera que no sea exactamente como ellos, y comprometer de ese modo el resultado de las elecciones de noviembre”.
 
Unos 60 diarios aproximadamente se negaron a aceptar el DVD para su distribución, entre los que se contaban el Detroit Free Press, el Plain Dealer de Cleveland, el St. Louis Post-Dispatch y The News & Record de Greensboro, Carolina del Norte.
 
En ese momento, John Robinson, director de The News & Record, afirmó que el diario declinó distribuir el DVD porque “…creaba división y jugaba con los temores de la gente…Como he comentado en otras ocasiones respecto a ciertas decisiones relativas a las noticias, sólo porque puedas publicar algo no significa que debas hacerlo”.
 
CounterPunch puede informar hoy de cuánto costó esta campaña de provocación racial e instigación al odio y de dónde salió el dinero, al menos nominalmente. Los 28 millones de DVDs, con un coste total de 15.676.181 dólares, los produjo Artist Direct Media, que fabrica CDs y DVDs en cantidades masivas con descuentos dependiendo de la cantidad. La compra entre los grandes medios del espacio para insertarlos en los dominicales costó la bonita suma de 719.436 dólares y la llevó a cabo NSA Media, una unidad del gigante pubicitario global, Interpublic Group, matriz de McCann-Erikson. Esa cifra parece decididamente liviana, de modo que debe haber otras fuentes de financiación que no han salido todavía a la luz. (NSA Media es una poderosa compradora de espacios publicitarios, que representa a varios de los mayores compradores de publicaciones y marcas de consumo del país, lo que podría ayudar a explicar por qué los periódicos más importantes hicieron tan pocas preguntas acerca de este proyecto tan impropio). La factura completa la pagó Donors Capital Fund, la superhermética organización “libertaria” sin ánimo de lucro. En 2008, el Clarion Fund se convirtió en el mayor beneficiario de Donors Capital Fund por un amplio margen, recibiendo 17.778.600 dólares. Esa suma constituía el 96% de todos los fondos recibidos por el Clarion en 2008 y nueve veces sus ingresos de 2007.
 
Donor’s Capital Fund es una “organización de apoyo” de Donors Trust, una organización hermana sin fines lucrativos. Ambas están comprometidas con la meta de resolver las necesidades de bienestar social con fondos privados en lugar de recurrir a soluciones gubernamentales: quieren un Estado pequeño. (Teniendo en cuenta que hay 43 millones de norteamericanos que viven por debajo del umbral de pobreza, resulta fascinante que estos tipos destinaran 17 millones de dólares no a aliviar el hambre sino a empaquetar DVDs. Que coman plástico, tal vez sea eso).
 
Las sombras de Charles Koch se ciernen sobre Donors Capital y Donors Trust. Dos beneficiarios que recibieron repetidas y apreciables subvenciones de Donors Capital figuran entre las favoritas de las fundaciones de Koch: la George Mason University Foundation y el Institute for Humane Studies. Otro vínculo es el de Claire Kittle. Un proyecto de Donor’s Trust es Talent Market.org, una oficina de cazatalentos para buscar personal a las organizaciones sin ánimo de lucro que sea gente “correcta” [3]. Kittle trabaja como directora ejecutiva de Talent Market y era la anterior responsable del programa de liderazgo y desarrollo de talentos [Program Officer for Leadership and Talent Development] de la Charles G. Koch Charitable Foundation [Fundación Caritativa Charles G. Koch]. Tenemos también a Whitney Ball, presidente tanto de Donors Capital Fund como de Donors Trust. Ball fue uno de los invitados estrella en el festejo secreto de Aspen, sólo para invitados, que organizó Charles Koch en junio de este año, tal como informó ThinkProgress.org. En la lista de invitados de la celebración de Koch figuraba también Stephen Moore, miembro de la junta editorial del Wall Street Journal. Moore es director del Donors Capital Fund. Y poniendo el broche final de tan estrechos lazos está Lauren Vander Heyden, que trabaja como coordinadora de servicios a los clientes [Client Services Coordinator] en Donors Trust. La señora Vander Heyden trabajó anteriormente como coordinadora de subvenciones y analista política de la Charles G. Koch Charitable Foundation.
 
Los consejeros legales de los Koch declinaron responder a dos correos electrónicos enviados con una semana de plazo que intentaban clarificar la relación de los Koch con Donors Capital y Donors Trust.
 
Lo que no queda claro es quién es el donante subyacente dentro de Donors Capital que hizo posible esa ingente suma. ¿Se trató de un esfuerzo conjunto por parte de opulentos donantes para impulsar las aspiraciones presidenciales del senador McCain? ¿Fue un único islamófobo? Mientras los DVDs llegaban hasta los hogares entremetidos en los periódicos, el Clarion Fund anunciaba su respaldo a McCain como presidente en su página en red, una infracción legal en el caso de una organización sin fines lucrativos del tipo 501 (c) (3). Cuando los medios lo airearon, retiró rápidamente ese respaldo. Lo que es seguro que el o los donantes tenían todas las razones del mundo para creer que nunca serían descubiertos. La organización aconseja a sus donantes en su espacio en red: “Al contrario de lo que sucede con las fundaciones privadas, las donaciones de su cuenta seguirán siendo tan anónimas como usted desee”.
 
Con anterioridad a esta sofisticada y cara campaña de los medios en el tramo final de las elecciones, “Obsession” era parte de la gira universitaria de 2007 encabezada por un izquierdoso pasado a la derecha radical, David Horowitz (quien mejoró espectacularmente su tramo fiscal descubriendo que la mayor amenaza al futuro de Norteamérica residía en el Islam radical, justo antes de que el país descubriese que la mayor amenaza al futuro de Norteamérica la constituían los terroristas de casa armados de algoritmos y ordenadores de alta velocidad de los parqués de Wall Street). Mientras Horowitz tenía a un cuarta parte del país contemplando las variantes del bigote de Hitler, los cimientos de la infraestructura financiera de Norteamérica explotaban justo ante nuestras narices). Horowitz se suma a las filas cada vez más abultadas de expertos y académicos que se ganan muy bien la vida gracias a organizaciones subvencionadas sin fines lucrativos mientras claman contra el Estado del bienestar. Su sueldo en Freedom Center eran unos dulces 480.162 dólares en 2008, según la declaración de impuestos más reciente de la que disponemos en red. Los salarios y prestaciones totales del Centro representaban el 40% de los ingresos en 2008.
 
A lo largo del otoño de 2007 y después en 2008, Horowitz promovió este programa de “Alerta sobre islamo-fascismo” (Islamo-Fascism Awareness) en más de un centenar de campus universitarios, poniendo a su disposición la posibilidad de ver la película “Obsession”. Su Freedom Center estableció un programa y una página en la red con el nombre de Proyecto de Alerta sobre Terrorismo (Terrorism Awareness Project), que enlazaba con grupos de estudiantes conservadores en los campus.
 
¿Existía un nexo entre el dinamismo de Horowitz a la hora de promover la película y que ésta fuera luego financiada por una entidad “libertaria” superopulenta? Lo que sabemos seguro es que la extrema derecha ha reunido una maquinaria entrelazada de 6.000 millones de dólares entre grupos de expertos, cabilderos, comités de acción política, grupos tapadera de falsos movimientos de base o “astroturfs” [4], aduladores de los medios de comunicación, cátedras bien dotadas, tapaderas políticas con base en los estados, y ahora hasta una oficina centralizada de cazatalentos; todo para dejarnos con la intuición de que la verdadera amenaza para las clases medias y pobres de Norteamérica es la dominación empresarial.

Por Pam Martens
Sin Permiso*
 
NOTAS T.:
[1] Hemos traducido libertarian como “libertario”, poniendo no obstante el término entre comillas, pues es bien sabido que en Europa y entre la izquierda la palabra es sinónimo de “anarquista” o “ácrata”, en tanto que en los Estados Unidos y entre la derecha se refiere a la forma de individualismo propietario extremo que reniega (aparentemente) de cualquier intervención del Estado.
[2] Utilizado como sinónimo de excelencia periodística: recuérdese que Pulitzer es el nombre que reciben los premios periodísticos más prestigiosos de los Estados Unidos.
[3] En el original, “right”, o sea tanto gente “correcta” como de derechas.
[4] Aunque los hemos traducido, los términos originales utilizados por Martens son bien reconocibles para el lector avezado: “think-tank” para “grupos de expertos”, “lobbyists” para “cabilderos” o representantes de “grupos de presión” o “PACs” (Political Action Comittees) para “comités de acción política”. Menos difundido y cada vez más importante es el término “astroturf” que, según Wikipedia, “designa un término utilizado en campañas de relaciones públicas en el ámbito de la propaganda electoral y los anuncios comerciales que pretende dar una impresión de espontaneidad, fruto de un comportamiento con base social. El nombre se debe a AstroTurf, una conocida marca estadounidense de césped artificial, y el significado del término inglés grassroots, cuya traducción literal sería «raíces del césped» pero cuyo significado es «de raíz», auténtico o, como hemos traducido más arriba, «con base social». La comparación con el césped artificial indicaría esa falsa base que se arroga el astroturfing.” Así, un ejemplo de verdadero césped artificial AstroTurf sería el que cubre el estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid. Y otro de auténtico astroturfing político, es decir de pseudomovimiento social tapadera de poderosos intereses económicos lo constituiría en buena medida, aunque no completamente, el Tea Party norteamericano.
 
*Pam Martens trabajó en Wall Street durante 21 años; no tiene intereses, ni a corto ni a largo plazo, en ninguna de las empresas mencionadas en este artículo, salvo los que el Tesoro norteamericano le ha impuesto sin su consentimiento, como al resto de sus compatriotas norteamericanos, con sus planes de rescate. Escribe regularmente sobre cuestiones de interés público desde New Hampshire.
 
Traducción para www. sinpermiso.info: Lucas Antón
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Florida, escenario tradicional de batallas decisivas en las urnas, es el reflejo perfecto del panorama electoral en Estados Unidos: un consagrado político republicano desplazado por un desconocido del Tea Party, un candidato demócrata castigado por la impopularidad de la gestión de la Administración federal y ríos de dinero corriendo en la campaña como si se tratase esta de una votación crucial sobre el destino de la nación. En buena medida lo es. De lo que ocurra dentro de dos semanas depende la gobernabilidad de la primera potencia mundial y la consagración de una vía ideológica extremista que puede encontrar imitadores en otros países.
 
En unas elecciones en las que salen a votación los 435 miembros de la Cámara de Representantes, 36 escaños del Senado y 37 puestos de gobernador entran en juego multitud de factores que frecuentemente no están conectados entre sí. Pero, en su conjunto, estos comicios que se celebran en la mitad del mandato de un presidente son, históricamente, una oportunidad de valorar su gestión y corregir el rumbo. Desde la II Guerra Mundial, solo en dos ocasiones ha triunfado el partido que ocupa la Casa Blanca, lo que indica una clara tendencia de los norteamericanos a equilibrar en las legislativas su voto de las presidenciales.
 
Así va a ser de nuevo este año. Si no se produce una sorpresa mayúscula, los demócratas se preparan para una fuerte derrota que les hará perder la mayoría en la Cámara de Representantes y, probablemente, también en el Senado. La presidencia de la Cámara, el tercer cargo en jerarquía del país, pasará de las manos de Nancy Pelosi, una elegante progresista de San Francisco, a las de John Boehner, un ardiente conservador de Ohio.
 
La derrota, en sí misma, no representa un cambio dramático ni el augurio de una transformación más profunda. Bill Clinton o Ronald Reagan, por ejemplo, perdieron sus elecciones legislativas intermedias y obtuvieron después rutilantes victorias en las presidenciales. Lo que hace las elecciones de este año potencialmente mucho más trascendentes son los movimientos que se han venido dando, sobre todo en el campo conservador, en los meses anteriores a la jornada de votación.
 
Volvamos al ejemplo de Florida. Hace poco más de un año el gobernador del Estado, Charlie Crist, un republicano tan exitoso que sonaba como candidato presidencial, era el aspirante indiscutible al escaño del Senado vacante en esta circunscripción. Una gestión eficaz y un carácter moderado parecían la combinación perfecta para un triunfo del que nadie dudaba. Pero bastó un mero gesto de cortesía, un abrazo con Barack Obama en una de las visitas presidenciales a esta zona, para que todo se viniese abajo. El movimiento Tea Party, entonces en pleno desarrollo, le acusó de traición y decidió apoyar a su desconocido rival, el joven de origen cubano Marco Rubio. Sarah Palin, la anterior candidata a la presidencia, secundó inmediatamente esa decisión.
 
De repente, Rubio, un político sin ninguna experiencia anterior y con un mensaje limitado a su fe en Dios y en la patria que acogió a su familia, comenzó a subir como la espuma. Acabó derrotando en las primarias a Crist, quien, frustrado y arrinconado, decidió continuar su batalla como candidato independiente. Hoy Rubio aventaja en las encuestas por 15 puntos a Crist y por más de 20 al candidato demócrata, Kendrick Meek.
 
El mérito es mucho menos de Rubio, cuyo programa se reduce a repetir el lema del Tea Party -contra los impuestos, contra el Estado, contra el socialismo-, que de los apoyos recibidos. Consumado como un candidato del Tea Party, convertido casi en un símbolo de ese movimiento, Rubio recibió dinero para su campaña en proporciones jamás conocidas. En septiembre, Karl Rove creó en Florida una sucursal de su American Crossroads, una organización formalmente sin ánimo de lucro -por tanto, autorizada a mantener en secreto la identidad de sus donantes- que el antiguo consejero político de George Bush puso en pie en 2009 para aglutinar las toneladas de dinero circulante en contra de Obama.
 
Crossroads ha empleado aquí cientos de miles de dólares en anuncios a favor de Rubio y en contra de Crist y del presidente. Nunca unas elecciones en Florida han estado tan influidas por dinero de fuera de sus fronteras estatales. Nunca unas elecciones en ningún Estado del país han recibido antes inyecciones de dinero similares a las que se manejan hoy. En Nevada, donde el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, batalla angustiosamente por retener su escaño, casi la mitad del dinero gastado en la campaña ha sido recolectado fuera del Estado. Crossroads y sus afiliados llevan gastados, según la organización no partidista Centro por una Política Responsable, 127 millones de dólares (91 millones de euros) en propaganda, alguna de ella de una bajeza moral inconcebible. La Cámara de Comercio, la mayor organización empresarial, ha utilizado otros 75 millones de dólares en la misma dirección.
 
Esa combinación de la pujanza del Tea Party con la masiva afluencia de dinero constituye la gran novedad de esta campaña. El Tea Party ha puesto la energía, Karl Rove ha puesto los medios. El Tea Party aporta las ideas, Rove, el dinero. De algún modo, es el matrimonio del conservadurismo primitivo y extremo de las bases republicanas con la versión más pura del conservadurismo neocon. O más bien: la unión de todos los sectores radicales del Partido Republicano para recuperar el poder, y esta vez ejercerlo sin concesiones.
 
El mejor ejemplo de esa santa alianza se vio el pasado fin de semana en California. Con ocasión de la Bakersfield Business Conference, acto que reúne anualmente a distintas figuras conservadoras y en el que comparecieron juntos Sarah Palin, Karl Rove, Newt Gingrich, Mitt Romney y Dick Cheney, renacido tras su última operación de corazón. La influencia del ex vicepresidente, tanto personalmente como a través de su hija Liz, una de las figuras republicanas más poderosas del momento, crece cada día. Gingrich, aunque enemistado con ellos en el pasado, es el lazo de unión con la revolución conservadora de los noventa, y Romney acude a todas las citas por si se deciden a convertirlo en el candidato de unidad del partido.
 
Todas estas fuerzas cabalgan ahora sobre los lomos del Tea Party, a veces sin que el movimiento sea consciente de ello. El resultado muy probablemente va a ser lo que el profesor de la Universidad de Princeton Sean Wilentz llama "el Congreso más conservador de la historia de EE UU". Más de 30 candidatos del Tea Party pueden llegar a la Cámara baja, hasta ocho tienen posibilidades de acceder al Senado. Todos ellos con la misión de no hacer prisioneros. Llegan con la voluntad de ejecutar el sueño fanático y maximalista nacido en la América rural y antiintelectual, una América castigada y desorientada ahora por la crisis económica.

Por ANTONIO CAÑO - Miami - 17/10/2010
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Perú tuvo su proceso electoral Regional y Municipal el domingo 3 de octubre. Veinticinco regiones, 195 provincias y más de 1800 distritos eligieron sus autoridades. Una campaña electoral sucia y macartista donde a la candidata Susana Villarán, en sus palabras, representante de una “izquierda renovada y progresista” la sacaron en los medios como aliada del “terrorismo”. Fotos suyas junto a la de Abimael Guzmán ocuparon las carátulas de diarios. La acusaron de aliarse con Patria Roja, la izquierda radical y con Patria Libre conformado por ex - miembros del MRTA. Ella deslindó con esas acusaciones, criticó a Fidel Castro y a Chávez en todos los tonos. El mismo día de las elecciones, La Razón tituló su edición, “terrorismo o democracia”.
 
El domingo de las elecciones, Ipsos-Apoyo realizó un conteo rápido de actas, el método más cercano a la realidad que se conoce, y dió como resultado el triunfo de Susana Villarán por un margen de 1 por ciento. Estamos terminando el día miércoles 6 y todavía no se sabe si Susana ganó realmente. Ya se leen distintos artículos preocupados por el fraude, llamados a “ponerse la vincha verde de Susana para denunciarlo” y otros que llaman a esperar con calma. 22% de las Actas han sido impugnadas, hecho sin precedentes.
 
Después de larga espera, la jefa de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), Magdalena Chu, dio a conocer los resultados al 100% de los votos escrutados (73.810% del total), en los que la candidata de Fuerza Social, Susana Villarán, obtiene el 38.49 % de los votos válidos, en tanto que Lourdes Flores, del Partido Popular Cristiano, alcanza el 37.58%. Hay más del 20% de las Actas del proceso electoral impugnadas, sin que se resuelva eso, no habrá resultados finales. La diferencia de votos entre ambas, 31 mil 164 votos
 
Los especialistas Fernando Tuesta Soldevilla de la PUCP y Alfredo Torres de Ipsos-Apoyo, declaran que es casi imposible que se revierta la tendencia de la votación. Lourdes Flores su contendora y los dirigentes de su agrupación no reconocen su derrota.
 
La derecha insiste a través de los medios de comunicación que “no ha ganado la izquierda”, que no es que la izquierda haya crecido, la explicación es “la simpatía de la candidata Villarán, su carisma.”  Susana fue una excelente candidata, pero votaron por ella, no solamente por su sonrisa sino por la esperanza que ella decía representar, la de construir una propuesta para cambiar el país.
 
¿Qué pasó en el interior del país?
 
Varias regiones dieron el triunfo a listas progresistas, de izquierda en Piura, Cajamarca, San Martín, Junín, Cusco y Arequipa. En otras, las opciones de izquierda tendrán que ir a segunda vuelta pues no lograron pasar la valla del 30%. La izquierda peruana se ha vuelto a colocar con posibilidades en la escena electoral. La derecha está asustada y por eso la dureza y la suciedad de la campaña. El temor no se circunscribe a estas elecciones sino que prevé con preocupación el proceso electoral de abril 2011, el Congreso y las presidenciales.
 
El índice general de la Bolsa de Valores de Lima alcanzó ayer su máximo nivel en dos años y diez meses con un alza de 3.51%.Con ese crecimiento la BVL ingresó al grupo de las 10 bolsas más rentables del mundo en el año, según Bloomberg, al rendir 37.4% en términos de dólares. La campaña de terror desatada por la derecha en el sentido que el crecimiento del país estaba en peligro por la posible victoria de la izquierda, ha sido desmentida en la práctica.
 
Regiones y alcaldías importantes tendrán gobernantes de izquierda. Una buena base para cualquiera que intente la elección presidencial el próximo abril. Los partidos políticos nacionales estuvieron ausentes en la contienda, el APRA totalmente derrotado, buscará recuperarse y anunciará su candidato para el 2011. Hay dudas sobre sus posibilidades reales de mantener su 15 o 18% histórico, aún en momentos difíciles. Ollanta Humala, Partido Nacionalista Peruano que jugaba al centro izquierda, ahora tiene un escenario complicado. El centro está tugurizado. Susana y su naciente partido Fuerza Social la novedad; más a la derecha pero buscando parecer de centro izquierda Alejandro Toledo; Solidaridad Nacional con Luis Castañeda, Alcalde de Lima actual, buscará parecer de centro izquierda también porque el espacio existe; Ollanta Humala ya no podrá jugar a acercarse al centro, no hay mucho espacio para eso. A la derecha, la radical candidatura de Keiko Fujimori que amenaza el estado de derecho del Perú y que sigue apareciendo en las encuestas en el primer lugar de preferencias con un 20%. Aparecerán otros/as que piensen nuevamente que siempre hay lugar para un/a nuevo/a “outsider”.
 
No culmina aún el proceso electoral del día 3, vendrá la segunda vuelta en las regiones que culminará a finales de noviembre y de ahí a abril la campaña electoral presidencial. Mientras tanto, seguirá la lucha del pueblo de Espinar, Cusco por el agua. Las demandas de los pueblos amazónicos por el respeto a sus territorios y la defensa de sus recursos; la exigencia a las mineras de respeto a los derechos de las comunidades. Los juicios a más de 2,000 dirigentes sociales criminalizados por protestar, siguen su curso.
 
Dice el FMI que el crecimiento del año 2010 en el Perú será de 8%, mientras que el promedio para la región está alrededor del 5.5%. El crecimiento con exclusión que el país vive hace varios años no le da seguridad a la derecha.
 
La campaña electoral promete ser muy dura, titulares como el del diario La Razón el día de las elecciones, cuando ya no se puede hacer propaganda “Terrorismo o democracia” serán la tónica.
 
Por Diana Avila Paulette es sociólogo y periodista peruana.
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Martes, 21 Septiembre 2010 06:38

Los eurorracistas cotizan en las urnas

La difusión del odio y la discriminación son una fructífera inversión electoral en la Europa de la primera década del siglo XXI. “La bandera de la tolerancia fue bajada y las fuerzas oscuras terminaron finalmente por tomar como rehén a la democracia sueca”, dice el editorial del diario sueco conservador Expressen. El comentario alude a los 20 diputados con los que el partido xenófobo de ultraderecha sueco Demócratas de Suecia (DS) entró el Parlamento al cabo de las elecciones celebradas el domingo (5,7 por ciento) de los votos. La crisis económica golpeó a los partidos socialdemócratas del Viejo Continente y benefició a las corrientes populistas y racistas, ya presentes en Europa desde los años ’80.

Con un discurso de duro rechazo a los extranjeros, y en particular a los árabes, y contra el multiculturalismo, la extrema derecha ha ido conquistando territorios impensables de la Unión Europea. El jefe de fila de la alianza de los movimientos de la extrema derecha europea y número dos del ultraderechista Frente Nacional francés, el eurodiputado Bruno Gollnisch, celebró ayer la inédita conquista lograda por el DS sueco. “Espero que ocurra lo mismo en otros países, en Europa e incluso fuera de Europa, porque los efectos de la globalización, es decir los estragos de la libre circulación de las personas, de las mercancías y de los capitales, pese a sus apariencias humanistas, tienen los mismos efectos destructores de las identidades de los pueblos, de su independencia y de su soberanía en todas partes”, dijo Gollnisch.

El auge de los ultraderechistas Demócratas de Suecia se suma a éxitos similares obtenidos por partidos de la misma tendencia en otros países. La extrema derecha racista, discriminatoria y agresiva que cambió sus camperas negras de antaño por corbatas de seda y un lenguaje pulcro tiene los vientos favorables. El Frente Nacional francés, precursor de la conquista de las urnas, el Vlaams Belang en Bélgica, el FPÖ en Austria, la Liga del Norte en Italia, el British National Party en Gran Bretaña, el movimiento Jobbik en Hungría o el PPV en Holanda modificaron el mapa electoral europeo. La extrema derecha entró por la puerta grande en los gobiernos de Italia y en los Parlamentos de Austria, Bulgaria, Letonia, Eslovaquia, Dinamarca y, ahora, Suecia. La crisis económica, el desempleo, el discurso nacionalista, la promoción de la homogeneidad y lo nacional, el populismo rayano y el oportunismo electoralista de la derecha tradicional legitimaron una propuesta política que sólo ocupaba un margen simbólico. La extrema derecha es hoy un actor central. El estilo con que irrumpen en los Parlamentos no difiere al empleado por el DS sueco. Los Demócratas de Suecia montaron una campaña sucia en la que llegaron a usar un anuncio televisivo –censurado posteriormente– que mostraba a un grupo de mujeres musulmanas vestidas con burka adelantarse a una anciana con muletas en una carrera simbólica por apropiarse de los subsidios gubernamentales.

El blanco preferido de la ultraderecha han sido los musulmanes. A menudo, en su afán por atraer los votos de la ultraderecha, los gobiernos de derecha moderada han sacado de la galera medidas selectivas contra los musulmanes. Referendo sobre los minaretes en Suiza, prohibición de la burka en Francia y Bélgica, debate sobre la identidad nacional en Francia, adopción de esquemas represivos para los inmigrantres por parte de la Unión Europea –la iniciativa retorno por ejemplo–, islamofobia galopante y una inagotable serie de groserías dichas en la televisión por responsables políticos marcaron los últimos años de la política europea. Las sociedades del Viejo Continente con pasado colonial en Africa y los países árabes son reacias a aceptar la presencia no sólo de los inmigrantes sino, sobre todo, de los hijos de la inmigración que nacieron aquí. En Francia se los llama con un nombre hipócrita: “Las minorías visibles”.

Las cifras de la inmigración, sin embargo, van en contra de los argumentos de la ultraderecha. Datos de la agencia europea Frontex revelan que la cifra de inmigrantes ilegales en Europa cayó en 36 por ciento en los tres primeros meses del año si se las compara con los índices de 2009. “Los políticos aseguran que Europa está siendo invadida, pero si uno se fija en las estadísticas, se da cuenta de que no es cierto”, indica Sergio Carrera, del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas.

El debate abierto en Francia por la expulsión de gitanos hacia Rumania y Bulgaria expone un cuadro alarmante sobre una tendencia “disuasiva” que lleva al Estado a difundir un discurso de exclusión racial. Los gitanos están entre las más pequeñas minorías que viven en un país donde hay 63 millones de habitantes y en el que los inmigrantes pesan cerca del 8 por ciento. Las consultas electorales sucesivas van esbozando una expansión del hongo xenófobo. En las elecciones europeas de junio de 2009, la ultraderecha obtuvo resultados de dos dígitos en siete estados miembros de la Unión Europea (Holanda, Bélgica, Dinamarca, Hungría, Austria, Bulgaria e Italia) y entre 5 y 10 por ciento en otros seis estados (Finlandia, Rumania, Grecia, Francia, Reino Unido y Eslovaquia). Magali Balent, miembro de la Fundación Robert Schuman y especialista de las cuestiones europeas, explica que “desde el auge de los años ’80 la extrema derecha probó que se había convertido en una fuerza política significativa en el escenario europeo”. Actor central y contaminante, su discurso impregnó el lenguaje de la derecha tradicional, amordazó a los socialdemócratas y logró poner en tela de juicio uno de los proyectos políticos de construcción común, de respeto de la libertad, de valores conjuntos y de expresiones multiculturales más ambicioso de la historia de la humanidad. ¿Quién ganará la partida? ¿El humanismo promovido por Europa o la versión menos gloriosa y moral de su historia?

Por Eduardo Febbro
Desde París
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 Con la grabadora encendida responde moderado... Aunque la expresión de su rostro, que en 40 minutos no deja la rigidez, permite ver un gesto de sorpresa ante la pregunta que cierra esta entrevista... Así, dice que no tiene por qué molestarle que militantes de A. País quizá tomen sus críticas como las de un “pequeño burgués”.
 
Esto en alusión a sus familiares banqueros. Su abuelo gerenció por más de 40 años el Banco Pichincha y su primo hoy es el Presidente adjunto. “Cada quien es libre de ver mi posición como quiera. A cuenta de ser parte de un proceso revolucionario no voy a aceptar jamás la ética del poder por el poder...”.
 
Pero, al final de la entrevista, con la grabadora apagada, señala que no puede borrar sus orígenes. Y jovial puntualiza: “Además no soy un pequeño burgués”. Y rompe la formalidad al ponerse de pie para probar lo contrario con su 1,86 metros de estatura.
 
Hace más de cuatro años usted era uno de los mentalizadores de la candidatura presidencial de Rafael Correa. ¿Se arrepiente de eso?
No es momento de arrepentimientos, sino de analizar qué se propuso, qué se ha hecho y cuáles son las expectativas. No se quiso llegar a la Presidencia para controlar al menos una parte del poder político, sino para ser un Gobierno que transforme radicalmente las estructuras. No tiene mucho mérito ser mejor que el de Gutiérrez, Noboa, Mahuad...
 
¿Este Gobierno se ha vuelto de derecha?
Luego de la presentación del informe a la nación de Rafael Correa hay más elementos que permiten preguntarse si el Gobierno mantiene la línea de izquierda o se está derechizando.
 
¿Cuáles elementos?
El Presidente dedicó gran parte de su mensaje a atacar a los aliados estratégicos que permitieron que se ponga en marcha este proyecto. Habló contra indígenas, sindicalistas, ecologistas; arremetió contra el MPD y Pachakutik. Sin ese respaldo habría sido impensable aprobar la Constitución, el 28 septiembre del 2008.
 
¿Por qué Correa se aleja de sus antiguos aliados?
Porque no quiere tener interlocutores para hablar de una manera igualitaria y equitativa sobre cómo organizar la sociedad. Ya sabe lo que hay que hacer, ya tiene todas las respuestas y conoce lo que la gente quiere, no abre el espacio para construir expectativas compartidas. No se trata de compartir cargos burocráticos.
 
¿Habla como a oposición?
Desde hace un tiempo sostengo que cada vez el Gobierno tiene más rasgos de autoritarismo, de individualismo e intolerancia. Agrede a la izquierda, ya se olvidó de la partidocracia, los pelucones, la oligarquía. Y pide olvidar los crímenes de Alberto Dahik.
 
Usted estuvo cerca, compartió con él, ¿qué le pasa?
No sabría explicarlo, no he vuelto a encontrarme personalmente, vis a vis con él, desde el 28 de septiembre del 2008. A lo mejor Correa no tenía sólidos fundamentos de izquierda, transformadores y revolucionarios. Era quizá un buen economista keynesiano, que en el auge neoliberal aparecía como renovador.
 
¿Qué le ha ocurrido?
Se produjo talvez una liposucción ideológica del grupo que le rodea y que mina sus sólidas bases revolucionarias de izquierda.
 
¿Por qué no lo ha buscado?
Estoy abierto a una conversación el rato que sea posible y necesario. No lo he buscado. No tengo ese afán, pero no tendría inconveniente alguno de hablar con él.
 
Fue el asambleísta más votado, ¿no le crea eso un compromiso para hacer algo?
El compromiso está presente siempre, con o sin esa votación. Lo tengo y no solo se debe manifestar a través de una función pública. Estoy en la trinchera del análisis y discusión académica, que no deja de ser también política.
 
¿Es suficiente con enviar e-mails con sus reflexiones sobre las coyunturas?
Quizá no. Pero debato, asisto a reuniones, reflexiono... Me gustaría que desde los movimientos sociales se configure un gran frente popular, no solo para oponerse al gobierno de Correa sino para rescatar las banderas de lucha. Alianza País en su plan de Gobierno del 2006 y en la Constitución recogió el sentir de cambio.
 
¿Usted lo lideraría?
Parecería que quiero hacer algo en beneficio personal...
 
Alguien debe liderarlo...
Desde hace meses propongo a los movimientos sociales que defiendan la Constitución. El proceso de revolución empieza a quedar trunco. En el mejor de los casos hay un Gobierno reformista.
 
¿Alberto Acosta colgó los botines de la política?
Uno nunca se aleja de la política, ya Aristóteles lo decía' Benjamín Carrión decía que mientras más político, menos animal. Cuando reflexiono, escribo, mi trabajo aparentemente es solo académico, pero sin vinculación con la sociedad no fructifica'
 
(Durante la entrevista repite que dejó de ser parte de A. País. Sobre la convención, en la que se decidirá si se mantiene como movimiento o se convierte en partido, dice que no es un tema de fondo. Recuerda el proverbio chino: “No interesa que el gato sea negro o blanco sino que cace ratones”. Relata que charla con asambleístas de País, gente del buró y del Gabinete, preocupados por no tener un espacio de debate. Antes de la entrevista, de su oficina en la Flacso, sale Fander Falconí, el ex canciller y miembro del buró política de Alianza País. No niega que tocan temas de Gobierno). 
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Domingo, 22 Agosto 2010 06:58

Errores de la derecha

Con inmensa autoconfianza, Luiz Inácio Lula da Silva ha expresado que la presente campaña será la más fácil para el Partido de los Trabajadores (PT). En comparación con las anteriores, el PT tiene la ventaja de poder exhibir los resultados de su gobierno sin estar limitado por un contexto crítico sobre otras administraciones. Este factor ya decidió –en gran medida– favorablemente la elección de 2006, pero ahora, tras dos períodos, parece contar aún más.

Para el favoritismo actual cuentan también los errores de la oposición, de lo que esta campaña es una demostración cabal. Antes que nada, la derecha –que sobre todo mantiene el monopolio de los medios de comunicación como su mayor fuerza– persiste en la creencia de que representa el poder de la opinión pública, algo que cada vez es menor.

La campaña de 2005 contra el gobierno y la utilización pertinaz del monopolio mediático en el primer turno en los comicios de 2006 –donde consiguieron, con manipulaciones, pasar a segunda vuelta– les produjeron una sensación de omnipotencia desde donde hablar en nombre del país, de la opinión pública. Se quedaron con la impresión de un poder –declinante– que fueron perdiendo conforme se iba consolidando el apoyo al gobierno.

Pero las mayores equivocaciones vinieron de la mano de la asunción a fondo de valores neoliberales –suponiendo que la gente se plegaría a estas posiciones–, confundiendo sus intereses con los del país, algo típico de los medios de comunicación conservadores. Llegaron a creer que el brasileño aborrece al Estado, que lo que viene de él se percibe como negativo y, en consecuencia, lo producido por el mercado es aceptable para la población.

Criticaron todo tipo de gasto del gobierno, sin discriminar ni analizar su destino, como si al pueblo cualquier acción estatal le pareciera negativa. No diferenciaron entre si se trataba de contratar burócratas ineficientes –el cliché que tienen del funcionario público– o profesores, enfermeras, médicos, para la atención masiva de la gente.

Las críticas del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y del candidato opositor José Serra acerca del “corporativismo” (?) del gobierno de Lula carecen de sentido para personas comunes a quienes escapa el significado del concepto, por lo que no lo consideran entre los principales problemas del país. La revista conservadora británica The Economist juzga incluso que al pueblo brasileño le simpatiza el Estado que garantiza sus derechos. Como este proceso no está incluido en el punto de vista neoliberal –el de los derechos–, la derecha resulta víctima de sus propios prejuicios y se ubica a contramano de la opinión del elector.

Por Emir Sader
, Secretario general de Clacso.
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Jueves, 12 Agosto 2010 06:46

Los errores de la derecha brasileña

Con inmensa autoconfianza, Luiz Inacio Lula da Silva ha expresado que la presente campaña será la más fácil para el Partido de los Trabajadores (PT). En comparación con las anteriores, el PT tiene la ventaja de poder exhibir los resultados de su gobierno sin estar limitado por un contexto crítico sobre otras administraciones. Este factor ya decidió –en gran medida– favorablemente la elección de 2006, pero ahora, tras dos periodos, parece contar aún más.

Para el favoritismo actual, cuentan también los errores de la oposición, de lo que esta campaña es una demostración cabal. Antes que nada, la derecha –que sobre todo mantiene el monopolio de los medios de comunicación como su mayor fuerza– persiste en la creencia de que representa el poder de la opinión pública, algo que cada vez es menor.

La campaña de 2005 contra el gobierno y la utilización pertinaz del monopolio mediático en el primer turno en los comicios de 2006 –donde consiguieron, con manipulaciones, pasar a segunda vuelta– les produjeron una sensación de omnipotencia desde donde hablar en nombre del país, de la opinión pública. Se quedaron con la impresión de un poder –declinante– que fueron perdiendo conforme se iba consolidando el apoyo al gobierno.

Pero las mayores equivocaciones vinieron de la mano de la asunción a fondo de valores neoliberales –suponiendo que la gente se plegaría a estas posiciones–, confundiendo sus intereses con los del país, algo típico de los medios de comunicación conservadores. Llegaron a creer que el brasileño aborrece el Estado, que lo que viene de él se percibe como negativo y, en consecuencia, lo producido por el mercado es aceptable para la población.

Criticaron todo tipo de gasto del gobierno, sin discriminar ni analizar su destino, como si al pueblo cualquier acción estatal le pareciera negativa. No diferenciaron entre si se trataba de contratar burócratas ineficientes –el cliché que tienen del funcionario público– o a profesores, enfermeras, médicos, para la atención masiva de la gente.

Las críticas del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y del candidato opositor José Serra acerca del corporativismo (?) del gobierno de Lula carecen de sentido para personas comunes a quienes escapa el significado del concepto, por lo que no lo consideran entre los principales problemas del país. La revista conservadora británica The Economist juzga incluso que al pueblo brasileño le simpatiza el Estado que garantiza sus derechos. Como este proceso no está incluido en el punto de vista neoliberal –el de los derechos–, la derecha resulta víctima de sus propios prejuicios y se ubica a contramano de la opinión del elector.

Consideran, asimismo, que la participación de los sindicatos y los partidos es tenida como negativa por el pueblo, y afirman que todo sustento ideológico desvirtúa las finalidades del Estado. Son incapaces de comprender que la gente prefiere un gobierno afín a los sindicatos –que representan las reivindicaciones de un gran número de personas– a uno como el de Cardoso, que criminalizó a los gremios y les negó sus derechos.

A escala internacional, la derecha arrastra la concepción tradicional sobre relaciones privilegiadas (subordinadas) con Estados Unidos y Europa. Se imaginan que la dinámica económica externa a seguir es por esas rutas y propugnan privilegiar dichas relaciones. La situación presente ha demostrado exactamente lo contrario: los países capitalistas centrales no salen de la crisis, mientras que aquellos que optaron por la integración regional lo hicieron al lado del conjunto de naciones del sur.

La derecha cree en las mentiras que propaga. Por ejemplo, que existe un empate técnico y que los candidatos inician el calendario electoral en Brasil en situación de equilibrio. La derecha es víctima de su propio veneno.

El error más significativo, sin embargo –por el que paga un alto precio–, fue el del gobierno de Cardoso, cuando consideró que la simple estabilidad monetaria le podía ganar apoyo popular para perpetuar en el poder el proyecto del bloque de tucanes y demistas (alianza de su partido, el Movimiento Brasileño Democrático, con el de los Demócratas Brasileños). Su régimen sacrificó las políticas sociales, el desarrollo económico, la soberanía nacional, el papel activo del Estado, la regulación económica, los derechos generales de la población, en función del ajuste fiscal y la hegemonía del capital financiero. Cardoso eligió como tema central de conducción la estabilidad monetaria, con la inflación golpeando los salarios y el ajuste fiscal como remedio para todos los males. Lula escogió atacar la injusticia social y le aplicó crecimiento y distribución del ingreso como antídotos. Quedó claro quién tenía razón y quién ganó: los méritos para la izquierda y los errores para la derecha.

Por Emir Sader

Traducción: Ruben Montedónico
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