Tsipras deshoja la margarita de un adelanto electoral

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, no ha decidido si celebrará elecciones anticipadas en Grecia tras la ruptura de Syriza, debido a las controversias en torno al tercer rescate financiero, según un ministro griego. Atenas se enfrenta hoy al mayor obstáculo: el parlamento de Alemania vota el rescate griego.


ATENAS. - El primer ministro griego, Alexis Tsipras, aún no ha decidido si finalmente celebrará elecciones anticipadas en Grecia tras la ruptura del partido que lidera, Syriza, debido a las controversias y posturas enfrentadas en relación al tercer rescate financiero, según ha podido confirmar un ministro del gobierno griego.

El equipo de ministros habló abiertamente sobre la posibilidad de una moción de confianza parlamentaria después de que Tsipras recurriese a los legisladores de la oposición para aprobar el pasado viernes el acuerdo de rescate de 86.000 millones de euros. Este "voto" de confianza al que se sometería Tsipras podría conducir a unas elecciones anticipadas en Atenas.

El ministro de Cultura, Nikos Xydakis, quitó importancia a los rumores y especulaciones acerca de que Tsipras tuviese una deuda de amortización de 3.200 millones con el Banco Central Europeo (BCE) y que usara los fondos para el programa de rescate.

Xydakis fijó el calendario en el primer examen que analiza los progresos del gobierno en el marco del nuevo plan de rescate, que los acreedores de Grecia realizarán en octubre. "Hay dos puntos de vista con el fin de tener un gobierno fortalecido. Las elecciones, ya sea antes o después de la primera revisión de rescate, son una decisión que tomará el primer ministro", dijo a la estatal ERT canal de TV.

Grecia ya ha sido rescatada dos veces por la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde el año 2010. Tsipras, que aprobó el tercer programa de rescate el pasado viernes, se comprometió a establecer políticas de reforma y austeridad, las cuales fueron rechazadas por el ala más radical de Syriza desde un primer momento. Algunos ahora amenazan con abandonar el partido.

Dar luz verde al tercer programa de rescate ha llevado a que la oposición de Tsipras quiera elecciones simplemente para que Syriza haga frente a su propia rebelión interna.


Xydakis dijo que esto no debería ser así. "Lo más importante en esta fase es que el gobierno sirva al pueblo griego y atienda a sus intereses y no a los del partido". "Tsipras es el primer ministro de 11 millones de griegos, no de 30.000 miembros del partido Syriza", añadió.

Preguntado por cuál sería el mensaje del gobierno en el caso de que se celebraran elecciones anticipadas, dijo: "La esperanza está llegando", usando el eslogan de la campaña de Syriza cuando salió elegido en enero.
El mayor obstáculo: Alemania


El tercer programa de rescate griego se enfrenta hoy a uno de sus mayores obstáculos: el parlamento de Alemania, el mayor contribuyente de los rescates, tendrá que votar sobre el rescate griego. Se espera que lo apruebe abrumadoramente, pero la canciller alemana Angela Merkel se enfrenta a una rebelión en su propio partido conservador, ya que hay legisladores que se oponen a dar más dinero a Atenas.

Grecia estuvo cerca de la quiebra financiero, antes de que Tsipras negociase el acuerdo sobre el tercer programa de rescate, lo que le obligó a cerrar los bancos durante tres semanas e imponer controles de capital en el dinero que sale del sistema bancario. Desde entonces hasta hoy se ha aliviado esta situación, pero aún no ha terminado. que desde entonces se han aliviado un poco, pero no se elimina.

La presión está bajando un poco. El Banco Central Europeo redujo la liquidez de emergencia a los bancos griegos, de acuerdo con una solicitud del gobierno griego, dijeron varias fuentes. Esta fue una señal positiva: los prestamistas están estabilizando sus operaciones y sus reservas de efectivo de construcción.

También el martes, la agencia Fitch mejoró la calificación de crédito de Grecia en un escalón, diciendo que el último programa de rescate griego redujo el riesgo de incumplimiento.

Se elevó la calificación a largo plazo de Grecia a 'CCC ' de ' CC' , diciendo que el acuerdo 14 de agosto "reduce el riesgo de Grecia incumplir con sus obligaciones de deuda del sector privado", pero agregó que los riesgos para el éxito del programa " siguen siendo elevados.

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Sábado, 15 Agosto 2015 06:47

El Eurogrupo aprobó el rescate griego

El Eurogrupo aprobó el rescate griego

El visto bueno de Bruselas llegó después de que el Parlamento de Atenas aceptara los ajustes y reformas exigidos por los acreedores como condición para avanzar en la negociación. Tsipras quedó debilitado por disidencias en su partido.

 

El Eurogrupo anunció ayer que "Grecia y las instituciones europeas, con participación del Fondo Monetario Internacional" alcanzaron un acuerdo en torno del tercer programa de asistencia financiera a Grecia. "Se llegó a un acuerdo. Grecia es, e irreversiblemente seguirá siendo, miembro de la Zona Euro", informó por su parte en un mensaje a la red Twitter el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Los ministros de Finanzas y Economía de la Eurozona dieron así su visto bueno a lo acordado con anterioridad a nivel técnico para otorgar créditos de hasta 86.000 millones de euros al gobierno de Atenas.


Los ministros de Finanzas de la Eurozona aprobaron ayer las condiciones para otorgar un nuevo paquete de ayuda a Grecia, después de que el Parlamento de Atenas aceptara los ajustes y reformas exigidos por los acreedores como condición para avanzar en la negociación. Anteriormente el primer ministro griego, Alexis Tsipras, había conseguido que el Parlamento aprobara en la noche del jueves el tercer rescate del país, según lo ha acordado con los acreedores, pero su gobierno quedó muy debilitado por las numerosas disidencias en el seno de su partido izquierdista Syriza.
"El acuerdo de hoy anulará la incertidumbre que ha pendido sobre el país y sobre la Eurozona durante demasiado tiempo", observó el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, quien aseguró que el nuevo acuerdo "creará puestos de trabajo y restaurará el crecimiento económico".


Como paso siguiente, el programa de ayudas deberá ser ratificado por algunos parlamentos nacionales del bloque europeo, donde se considera muy poco probable que surja un rechazo a lo ya decidido.


El detalle de las condiciones fue fijado por los acreedores internacionales y Grecia en la noche del martes. En contrapartida por las ayudas, los acreedores exigen que el gobierno heleno lleve adelante una serie de reformas que afectan, entre otros ámbitos, el sistema de pensiones, de impuestos y de salud.


En caso de que los Parlamentos nacionales aprueben lo acordado al inicio de la próxima semana, tal como se espera, Grecia ya podría saldar deudas por 3400 millones de euros con recursos del nuevo y tercer paquete de ayudas.
Si se presentaran en cambio obstáculos a la aprobación, podría recibir un crédito puente para no caer en impago. Su próxima fecha de pago con el Banco Central Europeo (BCE) vence precisamente el próximo 20 de agosto. En caso de incumplirse ese pago, el BCE debería cortar el flujo de fondos a Grecia, lo que derivaría en una quiebra. De todas formas se espera que la implementación de lo ya acordado avance, en cuyo caso la puesta en práctica de las reformas sería evaluada cada tres meses. El país de hecho ya ha incorporado ajustes en las últimas semanas para recuperar la credibilidad tras meses de estancadas y tensas negociaciones entre las partes.


En la reunión de ayer del Eurogrupo, varios ministros de Finanzas insistieron en la necesidad de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) participe en el próximo programa de ayudas. La directora de la entidad, Christine Lagarde, presenció la reunión de ayer por videoconferencia.


El organismo, por su parte, se ha mostrado dispuesto a participar en un nuevo programa de ayuda, pero ha supeditado su participación a las decisiones que se tomen para aliviar la deuda de Grecia, que actualmente asciende a 220.000 millones de euros.


Berlín también subrayó que "para el gobierno alemán la participación del FMI es decisiva" y el ministro alemán Wolfgang Schaüble hizo hincapié en que, desde su perspectiva, "obtener un compromiso lo más vinculante posible del FMI" es un requisito para aprobar el programa.


Si bien todo parece avanzar en las negociaciones por el otorgamiento de un tercer rescate y la aprobación parlamentaria de esta madrugada en Atenas significa un avance positivo en ese sentido, a nivel interno la situación para el gobierno de Alexis Tsipras es tensa.


Tras una sesión maratónica de más de siete horas y con numerosos ataques cruzados entre las propias filas de Syriza, el partido de gobierno, sólo votaron a favor del nuevo acuerdo 118 de los 162 diputados de la coalición de derecha e izquierda. Se considera que para gobernar en minoría hace falta el apoyo de al menos 120 legisladores.


Las medidas en sí tuvieron un amplio respaldo de, en total, 222 de los 297 diputados presentes en el hemiciclo. En la votación, que fue nominal, 64 diputados votaron en contra y 11 se abstuvieron.


Ante la falta de apoyo suficiente dentro de su propia agrupación, Tsipras podría verse obligado a solicitar un voto de confianza la semana próxima. No está obligado legalmente a dar ese paso porque podría cerrar una alianza de gobierno con partidos de la oposición, pero hasta el momento ha rechazado esta posibilidad.


El gobierno tampoco confirmó cuál será la decisión del jefe de gobierno, pero medios locales, que citan a fuentes oficiales, dan por hecho que se convocará a un voto de confianza después del 20 de agosto, día en que Grecia tiene que pagar al BCE.

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Jueves, 13 Agosto 2015 06:46

La realidad y los sueños

La realidad y los sueños

Escribir es una forma de ser útil si consideras que nuestra sufrida humanidad debe ser más y mejor educada ante la increíble ignorancia que nos envuelve a todos, con excepción de los investigadores que buscan en las ciencias una respuesta satisfactoria. Es una palabra que implica en pocas letras su infinito contenido.


Todos en nuestra juventud oímos hablar alguna vez de Einstein y, en especial, tras el estallido de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, que puso fin a la cruel guerra desatada entre Japón y Estados Unidos. Cuando aquellas bombas fueron lanzadas, después de la guerra desatada por el ataque a la base de Estados Unidos en Pearl Harbor, ya el imperio japonés estaba vencido. Estados Unidos, el país cuyo territorio e industrias permanecieron ajenos a la guerra, pasó a ser el de mayor riqueza y mejor armado de la tierra, frente a un mundo destrozado, repleto de muertos, heridos y hambrientos.

 

Juntos, la URSS y China habían perdido más de 50 millones de vidas, sumadas a una enorme destrucción material. Casi todo el oro del mundo fue a parar a las arcas de Estados Unidos. Hoy se calcula que la totalidad del oro como reserva monetaria de esa nación alcanza 8 mil 133,5 toneladas de dicho metal. A pesar de ello, haciendo trizas los compromisos suscritos en Bretton Woods, Estados Unidos, declaró unilateralmente que no harían honor al deber de respaldar la onza Troy con el valor en oro de su papel moneda.


Tal medida decretada por Nixon violaba los compromisos contraídos por el presidente Franklin Delano Roosevelt. Según un elevado número de expertos en esa materia, crearon así las bases de una crisis que entre otros desastres amenaza golpear con fuerza la economía de ese modelo de país. Mientras tanto, se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas.


Como fue expresado con toda claridad por el Partido y el Gobierno de Cuba, en prenda de buena voluntad y de paz entre todos los países de este hemisferio y del conjunto de pueblos que integran la familia humana, y así contribuir a garantizar la supervivencia de nuestra especie en el modesto espacio que nos corresponde en el universo, no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos, con independencia del color de la piel y el país de origen de cada habitante del planeta, así como por el derecho pleno de todos a poseer o no una creencia religiosa.


La igualdad de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad, la cultura, la ciencia, y al bienestar, es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños de justicia e igualdad para los habitantes de nuestro mundo, es lo que deseo a todos; los que por comulgar en todo o en parte con las mismas ideas, o muy superiores pero en la misma dirección, les doy las gracias, queridos compatriotas.

 

Fidel Castro Ruz
Agosto 13 de 2015
1 y 23 a.m.

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Miércoles, 12 Agosto 2015 06:54

Acciones prioritarias

Acciones prioritarias

Grecia, que este martes pactó con sus acreedores nuevas medidas económicas para acceder a un tercer plan de financiamiento en cinco años de crisis, tendrá que ejecutar algunas acciones prioritarias antes de comenzar a recibir recursos. Estos son los puntos más relevantes del acuerdo:


Objetivos


– El déficit presupuestario primario –el total de gastos de la administración, antes de considerar el pago de deudas– se situará en 0.25 por ciento del PIB en 2015, seguido de un superávit de 0.5 por ciento en 2016, de 1.75 por ciento en 2017 y de 3.5 por ciento en 2018.


– La economía griega se contraerá entre 2.1 y 2.3 por ciento en 2015, 0.5 por ciento en 2016 y volverá a registrar en 2017 un crecimiento del PIB a una tasa de 2.3 por ciento.


Acciones prioritarias


Las acciones prioritarias exigidas antes del desembolso de recursos son:


– Nuevas leyes sobre préstamos morosos en manos de los bancos.


– Desregulación del mercado del gas natural.


– Creación de un fondo soberano independiente en Grecia de 50 mil millones de euros, tres cuartas partes de los cuales se usarían para recapitalizar bancos y reducir la deuda.


– Eliminar las exenciones fiscales a los agricultores.


– Aumento de 4 a 6 por ciento del impuesto de solidaridad que pagan contribuyentes con ingresos de 50 mil a 100 mil euros al año.


Medidas aprobadas previamente


Grecia aprobó una serie de medidas prioritarias en julio, que incluyen:


– Simplificar las tarifas del IVA y aplicar el impuesto de forma más amplia.


– Reducir las pensiones y hacer independiente el organismo nacional de estadística.


– Modernizar el sistema judicial civil.


– Adoptar las normas de la UE sobre rescates bancarios a partir del 1º de enero de 2016.


Próximas acciones


Se espera también que el acuerdo griego de rescate despeje el calendario para las siguientes medidas:
– Reforma de pensiones.


– Reformas para la apertura de comercios en domingo, la propiedad de farmacias y la venta de leche y pan.


– Privatización de la red de transmisión de electricidad.


– Revisión de normas sobre acción industrial y negociación y despidos colectivos.


Grecia acuerda con acreedores un tercer rescate económico

Reuters, Afp, Dpa y Ap


Grecia alcanzó este martes un acuerdo técnico en principio con sus acreedores para recibir un tercer paquete de financiamiento por 85 mil millones de euros, que serán entregados en un plazo de tres años, aunque todavía deben solventarse algunos detalles y está sujeto a la aprobación del Parlamento griego y de otros cuerpos legislativos en Europa.


El primer ministro griego, Alexis Tsipras, convocó a una sesión de emergencia del Parlamento para este jueves por la noche con la finalidad de que se someta a votación el documento negociado en las dos últimas semanas con la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, una entidad proveedora de fondos, supervisada por los ministros de finanzas del continente.


Disidentes del gobernante Partidode Izquierda Radical (Syriza, por sus acrónimo en griego) adelantaron de inmediato que votarán contra el nuevo paquete de reformas, igual que hicieron en julio pasado, cuando fue aprobado el primer conjunto de medidas, establecidas como condición para iniciar la ronda de negociaciones que está por concluir. Esta primera votación fracturó a la organización que desde 2012 se creó para detener los programas impuestos por los acreedores.


Los gobiernos de izquierda deben realizar acciones de izquierda, afirmó Costas Lapavistas, uno de los miembros de Syriza que anunciaron su rechazo al acuerdo, que se propone impulsar acciones prioritarias que deben ser cumplidas por Grecia antes de que las fuentes financieras comiencen a desembolsar los recursos.


Adonis Georgiadis, también parlamentario de la fracción disidente de Syriza, criticó directamente a Tsipras, de quien dijo: es un incompetente que en seis meses ha logrado destruir todo lo que gobiernos previos hicieron en cinco años. Todo lo que las administraciones rechazaron, él lo ha aceptado. Ha firmado todas las demandas de la troika (UE, BCE y FMI) y aún tiene la audacia de hablar acerca de una negociación honorable".


Otro parlamentario de Syriza, Yanis Balafas, aclaró, sin embargo, que el pacto tiene aspectos positivos, como un paquete de 35 mil millones de euros que se destinará a inversiones (no especificadas) y ayudará al gobierno griego a cumplir pagos a proveedores locales, agobiados por años de austeridad.


Uno de los puntos destacados del acuerdo plantea el objetivo de que Grecia comience a tener un superávit primario –es decir, el total de gastos de la administración, antes de pagar deudas financieras– de 0.25 por ciento en 2015 y hasta de 3.5 por ciento en 2018. También se propone recuperar el crecimiento del producto interno bruto en 2017 a una tasa de 2.3 por ciento.


Annika Breidhardt, vocera de la comisión para asuntos económicos de la UE, confirmó que las partes negociadoras convinieron un acuerdo en principio sobre una base técnica y prosiguen las conversaciones para los detalles.


Los ministros de finanzas de los países miembros de la UE conocieron el documento negociado durante una teleconferencia, este martes. Después del anuncio oficial sobre el pacto, Tsipras se comunicó con los presidentes de Francia, François Hollande, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, así como con la canciller federal alemana, Angela Merkel, con quien, según fuentes oficiales griegas, el gobernante griego no fue muy cálido".

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"El tercer rescate de Grecia está diseñado para fracasar"

"El despotismo sádico de la ideología dominante". "La lectura moral de esta crisis". "El abrazo mortal de la deuda". Yanis Varoufakis (Atenas, 1961) recibe a EL PAÍS en su céntrica casa de la capital griega, con su famosa moto aparcada en la esquina. En las distancias cortas, el ya exministro se muestra amable y desenvuelto. Acerca al periodista una taza de café, se sirve otra y al asomar la grabadora demuestra por qué se le considera una de las lenguas más afiladas de la izquierda europea. 45 minutos después, duele dejar fuera de este texto un puñado de frases como las que sirven para arrancar el párrafo.


De su cabeza perfectamente rasurada no dejan de brotar ideas y alguna que otra contradicción. El tercer rescate a Grecia, vaticina, no va a funcionar; "está diseñado para fracasar" y es el punto final a una especie de "golpe de Estado" de los acreedores. Berlín tiene un plan para llevar a la troika hasta París, "el premio gordo". Y la Europa que atemoriza con la salida de Grecia del euro, sostiene, va camino de convertirse en una idea siniestra, con fuertes dosis de prejuicios morales y un pésimo diagnóstico de la crisis que ha llevado a recetar políticas profundamente equivocadas una y otra vez.


Pregunta. Dejó el ministerio hace poco. ¿Cómo es su día a día?


Respuesta. Los periodistas sospechan que estoy desanimado, pero no entré en política para hacer carrera. Entré para intentar cambiar las cosas. Y hay que pagar un precio por tratar de hacerlo.


P. ¿Cuál es ese precio?


R. El desdén, el profundo odio del establishment. Si uno llega a la política sin querer hacer carrera acaba metiéndose en problemas.


P. ¿Tiene la sensación de haber logrado cambiar las cosas?


R. Por supuesto. ¿Por qué si no ha venido usted a verme? El Gobierno griego fue elegido para negociar duro, con argumentos que no eran aceptables para la eurozona. El mandato de Syriza era claro: conseguir un pacto con Europa con la idea de decirles a los socios que no podían seguir ahogando a Grecia de esa forma inhumana. Los griegos nos lanzamos con una fuerza imparable contra un Eurogrupo con una lógica inamovible e irracional. El resultado ha sido un montón de ruido. Y espero que también algo de luz.


España y el riesgo de ser como Grecia




Preguntado por las declaraciones en las que Mariano Rajoy sugiere que otros países pueden tomar la misma deriva que Grecia si ganan peso opciones similares a Syriza, Varoufakis apunta que el país heleno "se ha convertido en una especie de pelota de fútbol para los políticos de derechas, que insisten en asustar con Grecia a la población".


"Los españoles tienen que mirar su situación económica y social y sobre eso valorar qué es lo que su país necesita independientemente de lo que pase en Grecia o donde sea.


El peligro de convertirse en Grecia siempre sigue ahí y se hará real si siguen repitiéndolos mismos errores que se impusieron en Grecia", dice el exministro. "Castigar el orgullo de un país para atemorizar a otros no es la idea de Europa por la que lucharon Felipe González, Valéry Giscard d'Estaing o Helmut Schmidt. Tenenos que recuperar el significado de ser europeo, encontrar maneras para recrear el sueño de combinar prosperidad con democracia".


Varoufakis no cree que Podemos haya perjudicado a su Gobierno: "Nunca diría que Podemos ha sido un problema para nosotros. Puede haber intensificado el proceso. Pero sin Podemos, Europa habría usado la misma estrategia del miedo".


P. En su último libro, Economía sin corbata, le explica la crisis a su hija. Con el tercer rescate, Grecia seguirá bajo tutela de la extroika hasta mediados de siglo; hasta que su hija tenga más o menos su edad. ¿Cómo lleva eso?


R. Se equivoca. No es la antigua troika: la troika ha vuelto.


P. ¿Y qué le parece que los hombres de negro vayan a seguir en Atenas hasta que sus nietos sean adultos?


R. No lo harán. El acuerdo no tiene futuro. Se basa en proseguir con la farsa de la patada hacia adelante: prorrogar la crisis con nuevos préstamos insostenibles, y fingir que eso resuelve el problema.


P. ¿Qué espera entonces de los próximos meses? ¿Nada bueno?


R. El tercer rescate está diseñado para fracasar. Seamos sinceros: el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, nunca estuvo interesado en pactar nada que pueda funcionar. Su plan es rediseñar la eurozona: parte de ese rediseño es echar a Grecia. Creo que está completamente equivocado, pero tiene mucho poder. Una de las falacias de estos días es presentar el pacto entre Atenas y los acreedores como una alternativa al plan de Schäuble. No es así: el acuerdo es parte del plan de Schäuble.


P. ¿Da por seguro el Grexit?


R. Ojalá no sea así. Pero habrá mucho ruido, retrasos, incumplimiento de objetivos, más recesión, problemas políticos. Cuando llegue el momento se verá si Europa quiere o no seguir adelante con el programa de Schäuble.


P. Berlín acaba de sugerir un plan para aplicar las reglas del euro aún con más dureza.


R. Schäuble quiere dejar de lado a la Comisión y crear una especie de autoridad fiscal con capacidad para echar abajo los presupuestos nacionales, incluso en países que no estén bajo programa. Es como poner a todos los socios bajo programa. El plan Schäuble es imponer la troika en todas partes. En Madrid y en Roma. Pero especialmente en París.


P. ¿París?


R. París es el premio gordo, el destino final de la troika. El Grexit se usará para crear el miedo necesario en Madrid, Roma y París.


P. ¿Sacrificar Grecia para cambiar la fisonomía de Europa?


"El 'plan Schäuble' es imponer la troika en todas partes. Sobre todo, en París"


R. Es una demostración: esto es lo que pasa si no os sometéis a la troika. Lo ocurrido en Grecia es un golpe de Estado: la asfixia de un país a través de restricciones de liquidez. En Bruselas nunca hubo interés por ofrecer un pacto mutuamente beneficioso. Las ayudas no llegaban; había que hacer frente a continuos pagos al FMI y al BCE, y al final nos quedamos sin dinero. Luego nos dieron un ultimátum y nos vimos obligados a cerrar los bancos. El resultado es el mismo que haber derrocado a un Gobierno o haberle forzado a derrocarse a sí mismo.


P. ¿En qué lugar queda Europa en ese relato?


R. Nadie puede ser libre si una sola persona está esclavizada: esa es la paradoja de Hegel. España y los demás socios no pueden prosperar, ser libres o cuidar de su soberanía y sus democracias si se impide a otro socio la prosperidad, la soberanía o la democracia.


P. Nadie discute que la austeridad era excesiva ni la necesidad de reestructurar la deuda: se discute su estrategia negociadora.


R. Nada de lo relacionado con la austeridad y el alivio de la deuda era indiscutible en enero: es indiscutible ahora, porque pusimos ese debate sobre la mesa. A todos los que me dicen que hemos fracasado, les diría que hemos logrado abrir un debate no solo sobre Grecia, sino sobre Europa, que vale su peso en oro.


P. ¿Le satisface el resultado?


R. El euro estaba mal diseñado, como se vio tras el colapso de Lehman. Desde entonces, Europa vive en estado de negación y ha hecho lo contrario de lo que debía. Un país como Grecia, con apenas el 2% del PIB europeo, eligió a un Gobierno que ha puesto sobre la mesa asuntos cruciales; tras seis meses de lucha hemos perdido la batalla. Pero ganamos la guerra: hemos cambiado el debate.


P. ¿Entonces le basta con eso?


"En Bruselas nunca hubo interés en un pacto mutuamente beneficioso"


R. Por supuesto. No puedo cuantificar ese resultado; no puedo decirle cuántos miles de millones vale transformar el debate. Pero hay cosas que se miden por su valor, no solo por su precio.


P. Usted tenía un plan B: una moneda paralela dentro del euro. ¿Aún puede activarse?


R. Vamos a separar dos cosas. Había un esquema, denominado plan X, un plan de contingencia para responder a los actos de agresión por parte del BCE, el Eurogrupo y demás instituciones. Y un diseño para un nuevo sistema de pagos a través de la oficina de impuestos. Este sistema se debería haber aplicado de todos modos; debería aplicarse mañana. Pero el plan X ya es historia.


P. Según Tsipras, no había alternativa al pacto. ¿Con el plan B está usted diciendo lo contrario?


R. Desde joven he rechazado esa idea thatcheriana de que no hay alternativa. Siempre la hay.


P. Ha hablado de terrorismo monetario y de tortura fiscal. ¿Esa retórica no fue muy nociva?


R. Esa idea de la tortura fiscal es una descripción exacta de lo sucedido. La idea es que al torturado se le mete la cabeza en el agua; antes de que se asfixie, se le permite respirar para después volver a sumergírsela, y así hasta que confiese. A Grecia se le asfixia con la falta de liquidez. Incluso tras el rescate, los socios han dado solo 7.000 millones, lo justo para pagar al FMI y al BCE: de esa manera el Gobierno sigue bajo absoluto control. En cuanto al terrorismo, el 25 de junio los acreedores nos obsequiaron con una propuesta para cinco meses, a sabiendas de que era imposible cumplir las condiciones. Decidimos someterla a referéndum, y pedimos una extensión del rescate de dos semanas para votar en paz. El Eurogrupo nos negó esa ampliación; nos obligó a cerrar los bancos. En una economía moderna, cerrar los bancos es la peor forma de terrorismo monetario. ¿Qué es el terrorismo, sino perseguir una agenda política mediante el miedo? Eso hicieron: aterrorizar a la gente sobre los efectos de votar no. Si en Bruselas se hubieran abstenido de asustar a los griegos, yo no habría usado esa palabra.


P. ¿Llamar criminal al FMI, como hizo Tsipras, favoreció en algo las condiciones del acuerdo?


"Lo ocurrido es un golpe de Estado: la asfixia de un país a través de restricciones de liquidez"


R. Seamos precisos: Tsipras habló de un programa de negligencia criminal que impuso a los griegos una crisis monumental, incluida una crisis humanitaria. No subimos el nivel de nuestra retórica hasta final de junio. Hasta ahí fuimos extremadamente corteses, pese a la increíble hostilidad del Eurogrupo. Para entonces, Tsipras había acordado el 90% del programa. ¿Qué hicieron los acreedores? Dar marcha atrás y volver a plantear medidas inaceptables, por ejemplo en el IVA. Ese fue un acto de agresión: ahí hablamos de negligencia criminal.


P. Si el acuerdo es tan malo, ¿por qué lo aceptó Tsipras?


R. Eso debe preguntárselo a él.


P. ¿Por qué no consiguió un solo aliado en el Eurogrupo?


R. Esa idea de que el Eurogrupo son 18 contra uno es ilusoria. Hay una pequeña minoría que cree en la austeridad. Hay un grupo mayor de Gobiernos que no creen en la austeridad, pero están obligados a defenderla porque la impusieron. Y todavía un tercer grupo, con Francia, que ni cree en la austeridad ni la practica.


P. ¿Los griegos que votaron a un partido de izquierdas entienden las fotos en Paris Match?


R. Dese un paseo conmigo por las calles y verá. Aun así, me arrepiento de esa sesión fotográfica, por lo demás estéticamente terrible. Puede que no me crea, pero cuando acepté no conocía Paris Match. Cometí el error de aceptar la sesión de fotos. Pido disculpas.


P. Una vez dijo que el legado de Thatcher fue la peligrosa financiarización de la economía y, sobre todo, Tony Blair. ¿Qué legado dejará Angela Merkel?


R. Europa corre el riesgo de convertirse en una jaula de hierro: espero que la canciller Merkel no quiera dejar esa herencia.

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Domingo, 02 Agosto 2015 05:23

La isla del (des)encanto

La isla del (des)encanto

Quienes visitan Puerto Rico comprenden por qué la llaman la isla del encanto. Lo palpan en el aire, en la luz, en el paisaje y también en la gente que la habita. Algo muy diferente provoca la dramática situación que vive su pueblo. Porque los puertorriqueños nunca han sido dueños de ese entorno maravilloso ni tampoco de su destino, amarrados bajo el dominio colonial, primero de España y durante los últimos 117 años de Estados Unidos.


Washington trató de engañar al mundo disfrazando la colonia con el embeleco de un imaginario Estado libre asociado (ELA), que promovía como una vitrina del Caribe de las bienandanzas que la tutela norteña ofrecía generosamente. La experiencia para los boricuas fue bien diferente. Sus consecuencias sociales, políticas y económicas han encontrado siempre la resistencia popular, muchas veces desconocida fuera de la isla.


Tras recorrer un largo camino el tema llega hoy a una coyuntura definitoria. El ELA fue rechazado por la mayoría absoluta del pueblo puertorriqueño en el plebiscito efectuado allí en noviembre de 2012, que las autoridades estadunidenses ignoran hasta ahora.


En los últimos años la situación se ha complicado, hasta el extremo de que el país no puede pagar sus deudas, la economía continúa decreciendo y urge encontrar una salida a la grave crisis financiera. La asamblea legislativa local aprobó una ley enfilada a buscar una solución, olvidando que ni ella ni ninguna otra institución del ELA posee capacidad soberana.


Quienes verdaderamente mandan allá se lo recordaron. El 6 de julio de 2015 la Corte Federal de Apelaciones del primer circuito, ubicada en Boston, Massachusetts, que es la máxima instancia judicial para Puerto Rico, determinó la inconstitucionalidad de esa ley y la anuló subrayando, argumento irrefutable, que es el Congreso federal estadunidense el que tiene plenas facultades sobre ese país y no la asamblea insular.


Hay que agradecer a los jueces del mentado tribunal haber puesto el dedo en la llaga aunque, en rigor, repitieron lo que ya se sabía y lo han sufrido los boricuas por más de un siglo. Sólo que el recordatorio no llega en un momento cualquiera.


El estatus colonial fue rechazado categóricamente por la población y ahora se comprueba igualmente que el modelo económico ha fracasado, ya no es viable y quienes lo administran no tienen capacidad legal para enfrentar el desastre. La quiebra de su economía es consecuencia directa del sometimiento a Estados Unidos y cualquier medida, en las condiciones actuales, estaría exclusivamente en manos del gobierno federal.


La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz, se refirió el 15 de julio a los problemas que afectan a Puerto Rico y de los que el gobierno federal evade su responsabilidad y se abstiene de tomar decisión. "Su falta de acción en cuanto a las herramientas que nos prohíbe tener y nos niegan, como es la quiebra, lo demuestran... son una serie de instancias en las que Estados Unidos continuamente nos ha faltado el respeto como nación."


Esa actitud, junto con la negativa de excarcelar a Óscar López Rivera, hace afirmar a Carmen Yulin que el estatus de Puerto Rico es insostenible y el país tiene que decir basta ya.


Por mucho tiempo la propaganda estadunidense se empeñó en presentar a Puerto Rico como un modelo para el resto de América Latina, con su economía supuestamente floreciente en un país libre, feliz y pacífico.


Ocultaba el verdadero rostro del ELA: la destrucción de la economía autóctona, el dominio absoluto de las corporaciones yanquis, el desempleo generalizado, la emigración masiva, el grave deterioro del medio ambiente y la persecución al movimiento patriótico, víctima del acoso y el espionaje del FBI y de otras incontables acciones hostiles, incluyendo asesinatos que han conmovido al país pero siguen totalmente impunes.


Hace ya más de 10 años que ese modelo entró en la crisis que ahora alcanza titulares en la gran prensa. Desde entonces, la economía se estanca o retrocede. Luego de saquear sus recursos, no pocos inversionistas se han retirado de la isla; el déficit fiscal no dejó de crecer, y más de la mitad de la población se ha visto forzada a emigrar: quedan en la isla unos 3.7 millones y su diáspora en Estados Unidos se acerca ya a 5 millones, según el censo oficial más reciente.


El pueblo, por su parte, ha librado una lucha admirable. Cuando por todas partes avanzaba la ola neoliberal, en Puerto Rico las masas trabajadoras impedían la privatización de servicios públicos esenciales. Lograron con su lucha sacar al ejército invasor de Vieques y de otras bases militares; fueron sus estudiantes los primeros que tomaron las universidades y las calles exigiendo que la educación no fuera presa del lucro; soportando la represión que nunca ha cesado y enfrentando al imperio más poderoso, dieron su voto, en noviembre de 2012, rechazando de modo aplastante al régimen colonial.


Ahora, mientras los políticos discuten y los grandes emporios mediáticos descubren que Puerto Rico existe, decenas de miles de boricuas más se van, escapan del falaz encanto. No van hacia el paraíso. Los esperan, como siempre, la pobreza y la miseria, pero también la discriminación, el odio racial y el desprecio en los arrabales de New York y Chicago, en las granjas de Florida y en otras partes. Su partida es la prueba irrefutable: la vitrina se cae en pedazos.
Publicado en Cubadebate.


Por Ricardo Alarcón de Quesada, escritor, doctor en filosofía y letras y político cubano. Entre 1993 y 2013 fue presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, máximo órgano legislativo del país.

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Varoufakis tacha las negociaciones con el eurogrupo de "guerra financiera"

El exministro griego de Finanzas dice en una entrevista que Grecia "no fue derrotada con vehículos blindados, sino con bancos". Confiesa también que durante la crisis se planteó introducir una moneda paralela al euro para mejorar la posición negociadora de Atenas

BERLÍN.- El exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis calificó las negociaciones de Grecia con el eurogrupo como una "guerra financiera" en la que su país fue derrotado no con vehículos blindados, sino con los bancos.

"Se trataba de una guerra financiera. Hoy ustedes no necesitan vehículos blindados para derrotar a alguien. Tienen sus bancos", dijo Varoufakis en una entrevista que publica mañana la revista alemana Stern.

La aceptación de Grecia de las condiciones del eurogrupo para negociar un nuevo paquete de rescate fue calificado por Varoufakis como el ataque más grave que ha sufrido la democracia en Europa desde el final de la II Guerra Mundial.

Según Varoufakis, desde enero, cuando Alexis Tsipras llegó al poder, hubo una especie de "gabinete de guerra" en Atenas. "Tuvimos un gabinete de guerra, cinco o seis personas que se ocupan de un posible grexit. Juntos consideramos todas los escenarios posibles en ese contexto para luego desecharlos", explicó.

En medio de la crisis, Varoufakis se planteó introducir en Grecia una moneda paralela al euro como una herramienta para mejorar la posición negociadora de Atenas. "Ese es un tema al que le he dedicado toda mi carrera académica", dijo Varoufakis, considerado un experto en la llamada teoría del juego. La idea de introducir un medio de pago alternativo no era fácil en la situación en que estaba Grecia. "Para eso se necesitan todo tipo de recursos", explicó el ministro.

Varoufakis admitió haber procedido en las reuniones del eurogrupo con una táctica de guerra psicológica, permaneciendo siempre tranquilo en medio de un ambiente que a veces es bastante rudo. Según el ex ministro griego, el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, es alguien que puede "explotar" en ciertas circunstancias. "Schäuble puede ponerse muy agresivo, yo vi como una vez puso de vuelta y media al jefe del eurogrupo (Jerome) Dijsselbloem", explicó.

"Conmigo nunca hizo algo así, siempre fue amable. Lo aprecio, me gusta Wolfgang y creo que él aprecia mis conocimientos. Schäuble sabe lo que quiere y lo dice claramente, una Europa autoritaria con menos estado de bienestar", agregó.

Su confrontación con Schäuble dentro del eurogrupo es vista retrospectivamente por Varoufakis como una batalla perdida de antemano. "En ese juego yo estaba desnudo y él era un gladiador protegido por una armadura. Usted puede ser todo lo inteligente que quiera, pero cuando su antagonista está en una fortaleza y usted sentado en la boca del cañón no se le sirven ni los mejores argumentos", dijo.

Con respecto al vicecanciller y ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, Varoufakis se declaró decepcionado después de que al comienzo había sentido que eran "como hermanos". "No había nada que apuntara a una diferencia de opiniones. Era fantástico, como si hablara con un compañero de Syriza. Un compañero. Y poco después veo como arremete contra nosotros. Inconcebible", sostuvo.

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Sábado, 25 Julio 2015 17:37

"No es verdad que no haya alternativa"

"No es verdad que no haya alternativa"

"¿No hay alternativa? Eso fue lo que dijo Margaret Thatcher en los ochenta. La alternativa está acá, somos nosotros, toda esta gente que podés ver y la que no está pero quiere luchar. La austeridad no es el camino, tampoco las barreras que se levantan en Europa desde hace años contra los inmigrantes", señalan desde la plataforma griega Keerfa.

 

Niko reparte volantes a los pies del parlamento griego, en la plaza Syntagma, junto a otros jóvenes de la plataforma antirracista Keerfa. Las drásticas medidas de austeridad, asegura, refuerzan el discurso antisistema y nazista del partido Amanecer Dorado. "El resultado es el crecimiento de la xenofobia y de la extrema derecha. Estamos acá para decirle no al memorándum y porque es necesario actuar contra el peligro que representan los ultranacionalistas", señala.


El peligro no es una amenaza, es un hecho. Los neonazis de Amanecer Dorado se convirtieron en la tercera fuerza política más votada en las elecciones de enero pasado, pese a que su principal líder, Nikolaos Mijaloliakos, estaba encarcelado. Entre las acusaciones que pesaban y pesan sobre él figura la de pertenecer a una banda criminal que habría orquestado el asesinato de los jóvenes Pablo Fyssas y Sheh-zad Luqman, en 2013. En total, 69 miembros de Amanecer Dorado están acusados de asesinato, entre otros crímenes y delitos por los que afrontan un juicio que podría durar por lo menos dos años. Liberado en marzo de este año, Mijaloliakos está bajo arresto domiciliario; no puede salir de Grecia pero sí asistir al parlamento. "¿No hay alternativa? Eso fue lo que dijo Margaret Thatcher en los ochenta. Claro que hay alternativa. La alternativa está acá, somos nosotros, toda esta gente que podés ver y la que no está pero quiere luchar. La austeridad no es el camino, tampoco las barreras que se levantan en Europa desde hace años contra los inmigrantes", sostiene el activista de Keerfa.


En medio de la plaza, Claire conversa con todo aquel que se acerca a la manifestación contra el segundo paquete de medidas aprobado en el parlamento griego la madrugada del jueves. Entre ellos hay una joven que lleva una camiseta con la frase "Todavía no lo entiendo", un sentimiento compartido por Claire. "Después de todo lo que pasó, cuando el pueblo dijo claramente No en el referéndum, estuve tres días sin salir de casa. Fue una sorpresa. Ahora estoy desilusionada pero no voy a renunciar. Vamos a parar este plan con huelgas, manifestaciones, no vamos a permitir que los políticos nos tomen el pelo. Es una gran traición. Creo que todos los que votamos a la izquierda pensamos así. Ellos dicen que no hay alternativa pero sí la hay y la respuesta no la vamos a encontrar en esta Europa ni en la continuación de este modelo, este sistema está acabado", remarca.


La palabra "chantaje" está presente en carteles, remeras y volantes. Los miles de sindicalistas que marchan hacia Syntagma gritan: "El poder lo tiene el pueblo". "Lo que buscan es ahogarnos. Si está claro que no podemos pagar, ¿por qué siguen adelante con todo esto? Quieren que nos endeudemos más y más para seguir apropiándose de todos los recursos naturales de Grecia", protesta Yanis en medio de la marcha. "El plan de austeridad podrá seguir su curso, pero nosotros seguiremos acá en la calle", agrega.


María, Chris y Alex sujetan una pancarta que reza: "Seguiremos diciendo No. Lucharemos hasta el final". Los tres tienen 30 años y vienen del barrio Zografou, a una hora del centro de Atenas. Chris es ingeniero, Alex es profesor de alemán y María, profesora de música. Excepto Chris, que trabaja como publicista, el resto del grupo no tiene empleo. "Cuando Syriza dice que no hay alternativa actúa exactamente igual que la oposición, pero olvida que llegó al poder con otro discurso. Se negaron a discutir otra vía. Es imposible salir adelante dentro de la zona euro", dice Chris. "Yo creo que el gobierno no esperaba el resultado del referéndum, una posición tan clara y fuerte de los griegos. El propio Varoufakis dijo que luego del resultado sus compañeros de partido estaban como si hubiera muerto alguien", recuerda Chris. A su lado, Alex lamenta la posición tomada por Syriza. "Esta izquierda no es izquierda. No acá en Grecia. Si lo comparamos con los estándares europeos puede definirse como radical, claro", sostiene. Ambos coinciden en que los griegos asistirán a la formación de un nuevo partido de izquierda que agrupará al sector de Syriza liderado por el ex ministro de Industria Panayotis Lafazanis y otras fuerzas políticas progresistas.
María, como todos sus colegas, está cansada. Sale a la calle a protestar desde hace cinco años, con el breve paréntesis abierto tras la llegada de Syriza al poder. "Lo cierto es que la mayor parte de la gente está en estado de shock. Todavía no sabemos cómo va a reaccionar la sociedad cuando salga de este impacto, pero lo hará, será inevitable", asegura.

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Sábado, 25 Julio 2015 05:03

El coraje de la desesperanza

El coraje de la desesperanza

Según el reconocido filósofo esloveno, a los griegos no se les pide que traguen muchas píldoras amargas para un plan realista de reactivación económica, se les pide que sufran para que otros puedan seguir soñando su sueño imperturbables.


Giorgio Agamben dijo en una entrevista que "el pensamiento es el coraje de la desesperanza", una visión que es especialmente pertinente para nuestro momento histórico, cuando como regla general aun el más pesimista de los diagnósticos termina con una insinuación optimista de alguna versión de la proverbial luz al final del túnel. El verdadero coraje no es imaginar una alternativa sino aceptar las consecuencias del hecho de que no hay una alternativa claramente discernible: el sueño de una alternativa es una señal de la cobardía teórica, sus funciones como un fetiche que evita que pensemos hasta el final de nuestro predicamento. En otras palabras, el verdadero coraje es admitir que la luz al final de túnel es la luz de otro tren que se nos acerca en la dirección opuesta.


No hay mejor ejemplo de la necesidad de tal valor que Grecia hoy.


La doble vuelta en U que tuvo la crisis griega en julio de 2015 no puede sino aparecer como un paso no sólo de la tragedia a la comedia, sino, como Stathis Kouvelakis apuntó, de la tragedia llena de reveses cómicos directamente al teatro del absurdo (¿hay alguna otra manera de caracterizar el cambio de un extremo a otro, que pudiera deslumbrar incluso al filósofo hegeliano más especulativo?). Cansado de las interminables negociaciones con los ejecutivos de la Unión Europea (UE), en la que una humillación siguió a otra, Syriza llamó al referendo del domingo 5 de julio, que preguntaba al pueblo griego si apoyaba o rechazaba la propuesta de nuevas medidas de austeridad de la UE. Aunque el propio gobierno claramente apoyó el No, el resultado fue una sorpresa para el propio gobierno: la sorprendentemente abrumadora mayoría de más del 61 por ciento votó No al chantaje europeo. Los rumores comenzaron a circular de que el resultado –la victoria para el gobierno– era una mala sorpresa para Tsipras, que secretamente tenía la esperanza de que el gobierno perdiera, de modo que una derrota le permitiría salvar el honor al rendirse a las exigencias de la UE ("tenemos que respetar la voz de los votantes"). Sin embargo, literalmente, a la mañana siguiente, Alexis Tsipras anunció que Grecia estaba dispuesta a reanudar las negociaciones, y días más tarde Grecia negoció una propuesta con la UE, que es básicamente la misma que habían rechazado los votantes (en algunos detalles, aún más duras). En resumen, actuó como si el gobierno hubiera perdido, no ganado, el referéndum:
"¿Cómo es posible que un devastador No a las políticas de austeridad se interprete como una luz verde para un nuevo memorando de entendimiento? El sentido de lo absurdo no es sólo un producto de este cambio inesperado. Surge sobre todo del hecho de que todo esto se está desarrollando ante nuestros ojos como si nada hubiera pasado, como si el referendo fuera algo así como una alucinación colectiva que terminara repentinamente, dejando que continuemos haciendo libremente lo que hacíamos antes. Pero debido a que no todos nos hemos convertido en comedores de loto, vamos al menos a dar un breve resumen de lo que ocurrió en los últimos días. Desde el lunes por la mañana, antes de que los gritos de victoria en las plazas públicas del país hubieran desaparecido totalmente, empezó el teatro del absurdo. El público, aun en el estado de goce por el resultado del domingo, observaba cómo el representante del 62 por ciento se subordinaba al restante 38 por ciento en el período inmediatamente posterior a una resonante victoria para la democracia y la soberanía popular. Pero el referendo ocurrió. No era una alucinación de la que todo el mundo ahora se ha recuperado. Por el contrario, la alucinación es el intento de rebajarla a un temporario "dejar que se ventile el humo antes de reanudar el descenso hacia un tercer acuerdo".


Y las cosas siguieron en esa dirección. En la noche del 10 de julio, el Parlamento griego le dio a Alexis Tsipras la autoridad para negociar un nuevo plan de rescate, por 250 votos contra 32, pero 17 diputados del gobierno no apoyaron el plan, lo cual significa que tiene más apoyo de los partidos de la oposición que del suyo propio. Días más tarde, la Secretaría de Política de Syriza, dominada por el ala izquierda del partido, concluyó que las últimas propuestas de la UE eran "absurdas" y que "exceden los límites de la resistencia de la sociedad griega" –¿extremismo izquierdista?–. Pero el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), en este caso una voz del capitalismo mínimamente racional, hizo exactamente lo mismo: un estudio del FMI publicado el día anterior mostró que Grecia necesita mucho más alivio de la deuda de los gobiernos europeos que lo que éstos estaban dispuestos a contemplar hasta ahora. Los países europeos tendrían para dar a Grecia un período de 30 años de gracia para cumplir con toda su deuda en Europa, incluidos nuevos préstamos, y una extensión de la madurez dramática. No es de extrañar que el propio Tsipras declarara públicamente su duda sobre el plan de rescate: "No creemos en las medidas que nos impusieron", dijo Tsipras durante una entrevista de televisión, dejando en claro que la apoya por pura desesperación, para evitar un colapso económico y financiero total. Los eurócratas utilizan tales confesiones con impresionante perfidia: ahora que el gobierno griego aceptó las sus duras condiciones, dudan de la sinceridad y la seriedad de su compromiso: ¿cómo puede Tsipras realmente luchar por un programa en el que él no cree? ¿Cómo puede el gobierno griego estar realmente comprometido con el acuerdo cuando se opone al resultado del referendo?


Sin embargo, declaraciones como las del FMI demuestran que el verdadero problema es otro: ¿la UE realmente cree en su propio plan de rescate? ¿Realmente cree que las brutales medidas impuestas promoverán el crecimiento económico y por lo tanto el pago de las deudas? ¿O es que la motivación final de la brutal presión extorsionista sobre Grecia no es puramente económica (ya que es obviamente irracional en términos económicos), sino política e ideológica –o, como dijo Krugman, "la rendición no es suficiente para Alemania"–, que quiere el cambio de régimen y la humillación total de Grecia. Y hay una facción importante que sólo quiere sacar a Grecia de la UE, y más o menos le daría la bienvenida a un estado fallido como una advertencia para el resto. "Uno siempre debe tener en cuenta el horror que Syriza representa para el establishment europeo" (un miembro conservador polaco del Parlamento Europeo apeló incluso directamente al ejército griego para dar un golpe de Estado con el fin de salvar al país).


¿Por qué este horror? A los griegos ahora se les pide que paguen el alto precio, pero no para una perspectiva realista de crecimiento. El precio que se les pide que paguen es la continuación de la fantasía de "extender y pretender". Se les pide que asciendan a su sufrimiento real con el fin de sostener el ensueño de otros (eurócratas). Gilles Deleuze dijo hace décadas: "Si vous êtez pris dans le rêve de l'autre, vous êtez foutus" ("si estás dentro del sueño de otro, estás en problemas") y ésta es la situación en cual Grecia se encuentra ahora: a los griegos no se les pide que traguen muchas píldoras amargas para un plan realista de reactivación económica, se les pide que sufran para que otros puedan seguir soñando su sueño imperturbables. El que ahora necesita despertar no es Grecia, sino Europa. Todo el mundo que no está atrapado en este sueño sabe lo que nos espera si el plan de rescate se promulga: otros 90 mil millones de euros, más o menos, serán arrojados al cesto griego, aumentando la deuda griega a unos 400 mil de millones (y la mayoría de ellos volverán rápidamente a Europa occidental. El verdadero plan de rescate es el rescate de los bancos alemanes y franceses, no de Grecia), y podemos esperar que la misma crisis estalle en un par de años...


Pero ¿ese resultado es realmente un fracaso? A nivel inmediato, si se compara el plan con su resultado real, obviamente sí. A un nivel más profundo, sin embargo, no se puede evitar la sospecha de que el verdadero objetivo no es darle a Grecia una oportunidad, sino transformarlo en un estado semicolonizado económicamente, mantenido en la pobreza y la dependencia permanente como una advertencia a otros. Pero en un nivel más profundo, hay nuevamente un fracaso, no de Grecia, sino de la propia Europa, del núcleo emancipatorio del legado europeo.


El No del referéndum fue sin duda un gran acto ético-político: contra una propaganda enemiga bien coordinada que difundía mentiras y temores, sin ninguna perspectiva clara de lo que yace delante, contra todas las probabilidades pragmáticas "realistas", el pueblo griego rechazó heroicamente la presión brutal de la UE. El No griego fue un gesto auténtico de la libertad y autonomía, pero la gran pregunta es, por supuesto, lo que ocurre el día después, cuando tenemos que volver de la extática negación al sucio negocio de todos los días, y aquí surge otra unidad, la unidad de las fuerzas "pragmáticas" (Syriza y los grandes partidos de la oposición) contra el Syriza de Izquierda y Amanecer Dorado (ultraderecha). Pero ¿significa esto que la larga lucha de Syriza fue en vano, que el No del referéndum fue sólo un vacío gesto sentimental destinado a hacer más palpables los dictámenes de capitulación?


Lo realmente catastrófico de la crisis griega es que en el momento en que el referendo aparecía como la elección entre el Grexit (salida de la Zona Euro) y la capitulación a Bruselas, la batalla estaba ya perdida. Ambos términos de esta elección se mueven dentro de la eurocrática visión predominante (Recuerde que los alemanes de línea dura antigriega, como el ministro de Finanzas, Schauble, ¡también prefieren el Grexit!) El gobierno de Syriza no estaba luchando sólo por un mayor alivio de la deuda y por más dinero nuevo dentro de las mismas coordenadas globales, sino por el despertar de Europa de su sueño dogmático.


Ahí reside la grandeza auténtica de Syriza: en la medida en que el ícono de la agitación popular en Grecia fueron las protestas en la plaza Syntagma, Syriza se comprometió a la labor hercúlea de promulgar el cambio del Syntagma al paradigma que, en el largo y paciente trabajo de traducir la energía de la rebelión en medidas concretas que cambiarían la vida cotidiana de las personas. Tenemos que ser muy preciso aquí: el No del referéndum griego no era un No a la "austeridad" en el sentido de los sacrificios necesarios y el trabajo duro, era un No al sueño de la UE de seguir con el negocio como de costumbre. Varoufakis (el ministro de Finanzas que renunció poco antes del referendo) repetidamente dejó en claro un punto: no alcanza con endeudarse más, hace falta una rehabilitación global para darle a la economía griega la oportunidad de recuperarse. El primer paso en esa dirección debería ser un aumento en la transparencia democrática de nuestros mecanismos de poder. Nuestros aparatos estatales democráticamente electos están cubiertos por una red espesa de "acuerdos" (TISA, etc.) y los órganos "expertos" no electos que ostentan el poder económico (y militar) real. Aquí está el informe de Varoufakis en un momento extraordinario en sus tratativas con Jeroen Dijsselbloem:


"Hubo un momento en que el presidente del Eurogrupo decidió actuar contra nosotros y nos excluyó efectivamente, e hizo saber que Grecia estaba esencialmente saliendo de la Eurozona. Hay una convención que los comunicados deben ser unánimes, y el presidente no puede convocar una reunión de la zona euro y excluir a un Estado miembro. Y él dijo: 'Oh, estoy seguro de que puedo hacer eso'. Así que pidió una opinión legal. Creó un poco de jaleo. Durante unos 5 a 10 minutos la reunión se detuvo, los secretarios, funcionarios estaban hablando entre sí, por sus teléfonos, y, finalmente, algún funcionario, algún experto legal se dirigió a mí y dijo: 'Bueno, el Eurogrupo no existe legalmente, no hay un tratado que haya convocado a este grupo'. Así que lo que tenemos es un grupo inexistente que tiene el mayor poder para determinar la vida de los europeos. No le tiene que rendir cuentas a nadie, dado que legalmente no existe y es confidencial. Así que ningún ciudadano sabe lo que se dice ahí adentro dentro. Estas son decisiones casi de vida y muerte, y ningún miembro tiene que rendir cuentas ante nadie."


¿Suena familiar? Sí, para cualquiera que conozca cómo funciona el poder de China hoy en día, después de que Deng Xiaoping puso en marcha un sistema dual único: el aparato y el sistema legal amparan las instituciones del partido que son, literalmente, ilegales, o, como dijo He Weifang, un profesor de Derecho en Beijing, sucintamente: "Como organización, el partido se sienta por fuera y sobre de la ley. Debería tener una identidad legal, en otras palabras, una persona a la que demandar, pero ni siquiera está registrada como organización. El partido existe fuera del sistema legal totalmente". Es como si, en palabras de Benjamin, la violencia del estado fundador permanece presente, encarnada en una organización con un estatuto jurídico confuso:


"Parecería difícil ocultar una organización tan grande como el Partido Comunista de China, pero cultiva su rol de trasfondo con cuidado. Los departamentos grandes del partido que controlan a los medios de comunicación y a su personal mantienen un perfil público deliberadamente bajo. Los comités del partido (conocidos como 'conductores de grupos pequeños') que guían y dictan la política a los ministerios, que a su vez tienen la tarea de ejecutarlos, trabajan ocultos. Rara vez se hace referencia a la composición de todos estos comités, y en muchos casos incluso su existencia, en los medios de comunicación controlados por el Estado, para no hablar de cualquier discusión sobre la forma en que se llegan a las decisiones."


No es de extrañar que exactamente lo mismo que a Varoufakis le sucedió a un disidente chino que, hace algunos años, se presentó formalmente al juzgado y acusó al Partido Comunista Chino de ser culpable de la masacre de Tiananmen. Después de un par de meses, recibió una respuesta del Ministerio de Justicia: no pueden continuar con su acusación ya que no hay organización llamada "Partido Comunista Chino" oficialmente registrado en China. Y es fundamental señalar cómo esta opacidad del poder es falso humanitarismo: después de la derrota griega, hay, por supuesto, tiempo para preocupaciones humanitarias. Jean-Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) dijo hace poco en una entrevista que él está tan contento por el acuerdo de rescate porque va a aliviar de inmediato el sufrimiento del pueblo griego que tanto le preocupaba. Escenario clásico: después de una represión política llega la preocupación humanitaria y la ayuda, incluso posponiendo los pagos de deuda, etc.


¿Qué se debe hacer en una situación tan desesperada? Uno debería especialmente resistir la tentación del Grexit como un gran acto heroico de rechazar nuevas humillaciones y salirse... ¿adónde? ¿Estamos entrando en un nuevo orden positivo? La opción Grexit aparece como el "verdadero-imposible", como algo que llevaría a una desintegración social inmediata: "Tsipras aparentemente se dejó convencer, hace algún tiempo, de que la salida del euro era completamente imposible. Parece que Syriza ni siquiera hizo una planificación de contingencia para una moneda paralela (espero descubrir que esto es un error).

Esto lo dejó en una posición de negociación desesperada". El punto de Krugman es que el Grexit es también un imposible-verdadero que puede suceder con consecuencias imprevisibles y que, como tal, puede ser arriesgado: "todos los jefes sabios diciendo que el Grexit es imposible, que daría lugar a una implosión completa, no saben de que están hablando. Cuando digo esto, no necesariamente significa que están equivocados. Creo que lo están, pero cualquiera que confía en algo aquí se está engañando a sí mismo. Lo que quiero decir, en cambio, es que nadie tiene ninguna experiencia de lo que estamos viendo". Si bien, en principio, esto es cierto, no obstante, hay demasiados indicios de que un Grexit súbito ahora llevaría a una total catástrofe económica y social. Los estrategas económicos de Syriza están muy conscientes de que tal gesto causaría una caída inmediata del nivel de vida adicional del 30 por ciento (como mínimo), llevando la miseria a un nuevo nivel insoportable, con la amenaza de descontento popular e incluso de dictadura militar. La perspectiva de este tipo de actos heroicos es por lo tanto una tentación que debe ser resistida.


Luego están las convocatorias de Syriza para volver a sus raíces: Syriza no debe convertirse en otro partido parlamentario gobernante más. El verdadero cambio sólo puede venir de las bases, desde el pueblo mismo, desde su propia organización, no de los aparatos estatales, otro caso de posturas vacías, ya que evita el problema crucial de cómo hacer frente a la presión internacional con respecto a la deuda, o cómo ejercer poder y dirigir un estado. Las bases de autoorganización no pueden sustituir al Estado, y la pregunta es cómo reorganizar el aparato para que funcione de manera diferente.


Sin embargo, no es suficiente decir que Syriza luchó heroicamente, probando lo que es posible. La lucha continúa, acaba de empezar. En lugar de insistir en las "contradicciones" de la política de Syriza (después de una triunfal NO, acepta que el mismo programa que fue rechazado por el pueblo), y de ser atrapado en recriminaciones mutuas sobre quién es culpable (la mayoría de Syriza cometió una "traición" oportunista, o la Izquierda fue irresponsable en su preferencia por Grexit). Uno debería centrarse en lo que el enemigo está haciendo: las "contradicciones" de Syriza son un reflejo de las "contradicciones" del esta-blishment de la UE que están socavando gradualmente los fundamentos mismos de la Europa unida. En el disfraz de las "contradicciones" de Syriza, el establishment de la UE está simplemente recibiendo su propio mensaje en su verdadera forma. Y esto es lo que Syriza debería estar haciendo ahora. Con un pragmatismo despiadado y cálculo frío, debe explotar las grietas más pequeñas en la armadura del rival. Debería utilizar todos aquellos que se resisten a las políticas predominantes de la UE, desde los conservadores británicos a UKIP en el Reino Unido. Debería coquetear descaradamente con Rusia y China, jugando con la idea de darle una isla a Rusia como su base militar en el Mediterráneo, sólo para asustar totalmente a los estrategas de la OTAN. Parafraseando a Dostoievski, ahora que el Dios UE falló, todo está permitido.


Cuando uno escucha las quejas de que la administración de la UE ignora brutalmente la difícil situación del pueblo griego en su ciega obsesión por humillar y disciplinar a los griegos, que incluso los países del sur europeo como Italia o España no mostraron solidaridad con Grecia, nuestra reacción debería ser: ¿es sorprendente todo esto? ¿Qué esperaban los críticos? ¿Que la administración de la UE va a entienda mágicamente la argumentación de Syriza y actúe de acuerdo a ella? La administración de la UE simplemente está haciendo lo que siempre hizo. Luego está el reproche de que Grecia está buscando ayuda en Rusia y China, como si la propia Europa no estuviera presionando a Grecia en esa dirección con su presión humillante.


Luego está la afirmación de que fenómenos como Syriza demuestran cómo la tradicional dicotomía izquierda / derecha sobrevive. En Grecia, Syriza es llamada la extrema izquierda, y en Francia, Marine Le Pen la extrema derecha, pero estos dos partidos tienen mucho en común efectivamente: ambos luchan por la soberanía, contra las corporaciones multinacionales. Por lo tanto, es bastante lógico que en la propia Grecia, Syriza está en coalición con pequeño partido derechista pro soberanía. El 22 de abril de 2015, François Hollande dijo en la televisión que Marine Le Pen hoy suena como George Marchais (un líder comunista francés) en la década de 1970. La misma defensa patriótica de la difícil situación de los franceses comunes explotados por el capital internacional. No es de extrañar que Marine Le Pen apoye a Syriza, una rara afirmación que no dice mucho más que el viejo liberalismo sabio acerca de que el fascismo es una especie de socialismo. En el momento en que ponemos en el tapete el tema de los trabajadores inmigrantes, todo este paralelo se desmorona.


El problema final es uno mucho más básico. La historia recurrente de la izquierda contemporánea es la de un líder o partido elegido con entusiasmo universal, prometiendo un "nuevo mundo" (Mandela, Lula), pero, entonces, tarde o temprano, por lo general después de un par de años, se topan con el dilema fundamental: ¿se atreven a tocar los mecanismos capitalistas, o se deciden a "seguir el juego"? Si uno perturba los mecanismos, uno es muy rápidamente "castigado" por las perturbaciones del mercado, el caos económico y el resto.


El heroísmo de Syriza fue que, después de ganar la batalla política democrática, se arriesgaron a un paso más perturbando el buen funcionamiento del capital. La lección de la crisis griega es que el capital, aunque en última instancia sea una ficción simbólica, es nuestra realidad. Es decir, las protestas y revueltas de hoy se sostienen por la combinación (superposición) de los diferentes niveles, y esta combinación explica su fortaleza: luchan por la democracia (parlamentaria "normal") contra los regímenes autoritarios; contra el racismo y el sexismo, sobre todo contra el odio dirigido a inmigrantes y refugiados; por el Estado de Bienestar contra el neoliberalismo; contra la corrupción en la política y la economía (empresas contaminando el medio ambiente, etc.); por nuevas formas de democracia que van más allá de los rituales multipartidistas (participación, etc.); y, por último, el cuestionamiento del sistema capitalista global como tal, tratando de mantener viva la idea de una sociedad no capitalista. Ambas trampas deben ser evitadas aquí: el falso radicalismo ("lo que realmente importa es la abolición del capitalismo parlamentario liberal, el resto de las peleas son secundarias"), así como el falso gradualismo ("ahora luchamos contra la dictadura militar y por la simple democracia, olviden sus sueños socialistas, esto viene después, tal vez..."). Cuando tenemos que hacer frente a una lucha específica, la pregunta clave es: ¿cómo será nuestra participación en ella o la retirada de la misma afectará a otras luchas? La regla general es que, cuando una revuelta comienza contra un régimen opresivo semidemocrático, como fue el caso en el Oriente Medio en 2011, es fácil movilizar a grandes multitudes con lemas que uno no puede sino caracterizar para agradar a la multitud –por la democracia, contra la corrupción, etc.–. Pero entonces nos acercamos poco a poco a decisiones más difíciles: cuando nuestra rebelión tiene éxito en su objetivo directo, nos damos cuenta de que lo que realmente nos molestó (nuestra no-libertad, la humillación, la corrupción social, la falta de perspectivas de una vida digna) continúa en una nueva forma. En Egipto, los manifestantes lograron deshacerse del régimen opresivo de Mubarak, pero la corrupción permaneció, y la perspectiva de una vida digna se alejó aún más. Después del derrocamiento de un régimen autoritario, los últimos vestigios de la atención patriarcal para los pobres pueden caer lejos, de modo que la libertad recién adquirida se reduce de hecho a la libertad de elegir la forma preferida de la propia miseria. La mayoría no sólo sigue siendo pobre, pero, para colmo de males, se les dice que, ahora que son libres, la pobreza es su propia responsabilidad. En tal situación, tenemos que admitir que hubo fallas en nuestra propia meta, que la meta no era suficientemente específica. Por ejemplo, que la democracia política estándar puede también ser la forma misma de no-libertad: la libertad política puede fácilmente proporcionar el marco legal para la esclavitud económica, con los más desfavorecidos vendiéndose "libremente" a la servidumbre. Por lo tanto hemos de exigir más que sólo democracia política. También la democratización de la vida social y económica. En resumen, tenemos que admitir que lo que al principio tomamos como el fracaso de no darnos cuenta plenamente que un principio noble (el de la libertad democrática) es un fracaso inherente a este principio en sí. Aprender este paso de la distorsión de una noción, su realización incompleta, a lo inmanente distorsión a esta noción es el gran paso de la pedagogía política.


La ideología dominante aquí moviliza todo su arsenal para impedirnos llegar a esta conclusión radical. Empiezan diciéndonos que la libertad democrática trae su propia responsabilidad, que tiene un precio, que no estamos todavía maduros si esperamos demasiado de la democracia. De esta manera, nos culpan por nuestro fracaso: en una sociedad libre, por lo que se nos dice, somos todos capitalistas invirtiendo en nuestras vidas, decidiendo poner más en nuestra educación que en divertirnos si queremos tener éxito, etc. En un plano político más directo, la política exterior de Estados Unidos elaboró una detallada estrategia de cómo ejercer el control de daños re-canalizando un levantamiento popular hacia limitaciones parlamentarias capitalistas aceptables. Como se hizo éxitosamente en Sudáfrica tras la caída del régimen del apartheid, en Filipinas después de la caída de Marcos, en Indonesia después de la caída de Suharto, etc. En esta coyuntura precisa, la política emancipatoria radical se enfrenta a su mayor desafío: cómo llevar las cosas más allá después de que la primera etapa entusiasta termina, cómo dar el paso siguente sin sucumbir a la catástrofe de la tentación "totalitaria". En resumen, cómo moverse más lejos de Mandela sin convertirse en Mugabe.


El coraje de la desesperación es crucial en este punto.


Slavoj Zizek, filósofo y crítico cultural, es profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Su obra magna Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (Akal) se publicará en español en septiembre de este año.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Inminente rompimiento en Syriza tras la aprobación de más ajustes, prevén en Grecia

Los acreedores de Grecia recibieron satisfactoriamente la aprobación de los legisladores al segundo paquete de reformas; la Comisión Europea también saludó la medida. Las negociaciones para un tercer plan de rescate podrían prolongarse hasta el 18 de agosto.

Gran parte de los medios de prensa en Grecia coinciden en apuntar a una inminente escisión del partido de izquierda gobernante Syriza, del primer ministro Alexis Tsipras, después de que numerosos diputados de la formación volvieron a votar en la madrugada de este jueves contra el segundo paquete de reformas presentado por el gobierno sobre los sistemas de justicia y bancario.


Mientras, representantes de los acreedores internacionales –el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea (UE), a los que se une el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)– viajarán este viernes a Atenas para preparar el arranque de las negociaciones formales sobre el nuevo rescate económico para Grecia, informó el gobierno de Tsipras.


Los acreedores de Atenas recibieron satisfactoriamente el voto favorable de los legisladores griegos al segundo paquete de reformas; también la Comisión Europea (CE) saludó la medida. El comisario de Economía de la UE, Pierre Moscovici, informó que las negociaciones para otorgar a Grecia un tercer plan de rescate podrían prolongarse hasta el 18 de agosto.


Las reuniones se harán en dos vías paralelas, una sobre un nuevo memorando de entendimiento sobre las acciones que debe adoptar Grecia, y otro sobre el segundo flujo de préstamos que el país espera obtener. Se habla de un programa de unos 85 mil millones de euros (93 mil millones de dólares) para los próximos tres años.


En tanto, Tsipras ha tenido que pagar un alto precio dentro de su partido al tener que plegarse a las medidas de austeridad exigidas por los acreedores a cambio de un próximo tercer rescate financiero, que ha llevado a su gobierno de coalición con el pequeño partido soberanista Griegos Independientes (Anel) a tener minoría en el Parlamento con 126 diputados (113 Syriza y 13 de Anel).


Muy cerca de una escisión, titula el diario conservador Kathimerini, que además acusa a Tsipras de convertir el gobierno de izquierda en una fortaleza que no quiere abandonar voluntariamente. El diario de centro Ta Nea opina que Tsipras será intransigente en su lucha por un acuerdo con los acreedores. Después, apunta, ajustará cuentas con las voces críticas.
La escisión continúa, titula el diario de izquierdas 0I Efimerída ton Syntaktón. La fractura dentro de Syriza sigue siendo grande, pese a un resultado algo mejor que en la votación de la semana pasada. Tsipras perdió su mayoría de gobierno por segunda vez en pocos días.


El ministro griego de Infraestructuras, Christos Spirtzis, vertió duras críticas contra la prevista privatización de 14 aeropuertos griegos que pasarán a manos del grupo alemán Fraport AG de Francfort y al griego Copelouzos, que consideró propio de una política colonial. Otros 30 aeropuertos que no dan beneficios seguirán en manos del Estado.

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