China desafía al dólar con una moneda digital que utilizará en transacciones internacionales

China se encamina a cancelar el dólar estadounidense en las transacciones bursátiles y comerciar oficialmente con una nueva moneda digital estatal e-RMB, el nuevo yuan chino, en lugar de la moneda estadounidense.

La idea va más allá de sumarse a la tendencia mundial de la reducción del uso del efectivo -fenómeno que el coronavirus aceleró-, busca convertirse en una alternativa al dólar para el comercio internacional, aseguraron informes publicados en la prensa china.

Un comunciado publicado por China Daily la semana pasada señaló que el Banco Central advirtió que en esta primera etapa "no emitirá una gran cantidad" y negó que pueda generar inflación. En tanto que una columna de análisis en el mismo medio explicó que "Una moneda soberana digital provee una alternativa funcional al sistema de pagos del dólar y morigera cualquier amenaza de exclusión o sanción a nivel país o nivel empresa.

También puede facilitar la integración hacia mercados globales de divisas con bajo riesgo de ruptura por causas políticas. La estabilidad del yuan chino durante la crisis del Covid-19 mejoraron su atractivo para muchos inversores. Estos dos sistemas de pago -el del dólar estadounidense y la moneda digital china- pueden coexistir o si fuera necesario hacerlos sobre una base recíprocamente excluyente".

Para The Guardian “este es un paso audaz e importante en la historia económica de China”, pues significa que el dólar se volverá inexistente en el comercio chino. Se prevé que la moneda estadounidense caerá bruscamente frente al yuan chino y podría afectar los mercados mundiales, sorprendidos por la decisión.

China, se informó, comenzará a probar pagos en su nueva moneda digital en cuatro ciudades importantes a partir de la próxima semana, según los medios nacionales.

En los últimos meses, el banco central de China ha intensificado su desarrollo del e-RMB, que se convertirá en la primera moneda digital operada por una gran economía.

Hasta ahora en China eran frecuentes las billeteras electrónicas, pero no reemplazaban a la moneda. Esta iniciativa le permitiría al Banco Central tener seguimiento de las transacciones en tiempo real. De acuerdo al medio británico, el profesor Xu Yuan del instituto de investigación para el desarrollo nacional de la Universidad de Peking aseguró a la señal CCTV que: "Aunque el cambio es mínimo desde la perspectiva del usuario, desde la perspectiva de la supervisión del Banco Central, las futuras formas de finanzas, pagos, negocios y gobernanza social entre otras, este es el mayor cambio jamás".

“Una moneda digital soberana proporciona una alternativa funcional al sistema de liquidación en dólares y mitiga el impacto de cualquier sanción o amenaza de exclusión tanto a nivel de país como de empresa”, dijo el informe de China Daily de la semana pasada.

Por: Agencias / Aporrea | Martes, 05/05/2020 11:11 AM |

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El presidente argentino, Alberto Fernández, pagó 250 millones de dólares de deuda externa a finales de marzo. Después abrió un proceso de renegociación con acreedores. CASA ROSADA

Las enormes cantidades desembolsadas por Ecuador y Argentina en época de crisis sanitaria y social recuperan el debate de si es legítimo negarse a pagar los pasivos que históricamente acompañan a la región.

 

La Asociación de Cartoneros de Guayaquil se preparaba para elaborar los primeros doscientos ataúdes de cartón, una vez colapsado el sistema sanitario municipal y la estructura funeraria, mientras el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, pagaba una cuota de 326 millones de dólares de deuda externa. Desesperante desde el prisma social y humano, escrupuloso desde la óptica del capitalismo liberal.

También a finales de marzo, con la covid-19 llamando a la puerta, pagó 250 millones de dólares Argentina, atrapado sin remedio en una deuda pública externa (multilateral, bilateral y privada) que se difumina en las estadísticas oficiales. Los números –a 31 de diciembre de 2019– marcan una deuda bruta de la administración central de 323.065 millones de dólares, de los cuales 73.399 millones correspondían a deuda externa con organismos multinacionales y bilaterales. Todavía habría que sumar la deuda pública externa en manos de bancos y fondos de inversión extranjeros, porque el 77,89% de esa deuda pública bruta es en moneda extranjera (251.635 millones de dólares).

En los años setenta, con las crisis del petróleo, se inauguró la nueva era de la deuda externa en América Latina. "Masas de capital del petróleo fueron depositadas en el sector bancario, fundamentalmente en Europa y Estados Unidos", describe para Público el economista José Castillo, de Izquierda Socialista. "De estas inmensas masas de capital especulativo salen los préstamos al tercer mundo, con una tasa de intereses flotante, que en el origen era bastante baja". En 1981, Paul Volcker, director de la Reserva Federal de Estados Unidos, subió los tipos de interés hasta más allá del 20%: "A partir de entonces, la deuda se convierte en impagable".

Ya estaba a todo vapor también la maquinaria de préstamos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La excusa de la necesaria modernización de los países en vías de desarrollo sirvió para apuntalar también la fase multilateral de la deuda externa pública de América Latina. "Estas deudas fueron tomadas, en la mayoría de los casos, por las dictaduras militares", recuerda Castillo. "En las sucesivas transiciones a regímenes democráticos, los países, en lugar de rechazar la deuda, la terminan aceptando".

La estrategia brasileña para su deuda pública externa

Haciendo frontera con casi todos los países en problemas, pero en las antípodas en lo que a posición deudora se refiere, se encuentra Brasil, que consiguió transformar deuda en dólares a deuda en reales. "Fue un proceso largo de acumulación de reservas y cambios en la estructura de emisión de deuda brasileña, hasta que en 2006 o 2007 se alcanzó la posición de acreedor", afirma Livio Ribeiro, economista del Instituto Brasileño de Economía (IBRE) de la Fundação Getúlio Vargas (FGV).

Lo relevante, según Ribeiro, "no es la deuda pública externa" en sí misma, "sino la cantidad de deuda indexada en moneda extranjera, que puede ser tanto interna como externa". Es precisamente uno de los laberintos de Argentina, que "sigue estancada en los años ochenta, con el mismo mix de políticas económicas, con el mismo tipo de problema que se observaba a finales de los ochenta en Brasil". Livio Ribeiro valora, en conversación con este periódico, que Argentina "no ha conseguido alcanzar durante los años noventa y los años dos mil un nivel de atracción, seriedad o seguridad que permitiera a los inversores extranjeros tener confianza para colocar dinero en su economía y financiar la deuda en moneda doméstica".

Brasil aumentó, durante ese mismo periodo, su base de activos en dólares –reservas internacionales–, al mismo tiempo que disminuía pasivos en dólares. "Se mostró atractivo al capital extranjero, lo cual permitió que el Banco Central comprara dólares para guardar. Así se consiguió voltear la situación: de deudor líquido pasó a ser acreedor líquido", apunta el analista del Instituto Brasileño de Economía. La mayor parte de los países de América Latina no lo logró.

Explicaba el presidente ecuatoriano el último episodio macabro de la relación de América Latina con la deuda externa con un razonamiento basado en que gracias a abonar al día las cuotas de la deuda, Ecuador sería reconocido por fin como un buen pagador, pudiendo optar con más facilidad a nuevos créditos. Y, aunque se trate de un callejón sin salida, pronto anunció el presidente la renegociación de cuotas con los acreedores, y la llegada de 700 millones de dólares prestados por el Banco Interamericano de Desarrollo y otros 643 millones de dólares prestados por el Fondo Monetario Internacional.

Mónica de Bolle, economista brasileña, trasladaba hace unos días una lectura similar a la de Ribeiro. Para Brasil, la parte menos mala de la crisis –desde el punto de vista financiero– es que, dado que la mayor parte de la deuda pública brasileña está en su propia moneda, dado que existen grandes reservas internacionales y además no hay problema en el balance de pagos, "no hay riesgo de que el país necesite acudir al Fondo Monetario Internacional para acceder a mayor liquidez".

No han podido salvarse de esa embarazosa petición al FMI, además de Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras. Todas estas líneas de crédito, excepto la de Colombia, son emergenciales –la de Honduras pertenece a un marco diferenciado: por encontrarse el país entre los 77 países más pobres del mundo, su deuda sí que podrá aplazarse durante unos meses–.

Consecuencias de negarse a pagar la deuda pública externa

El primer país en dejar de pagar la deuda pública externa, en 1982, fue México, provocando un efecto dominó. A partir de ahí se encadenan una sucesión de planes de ajuste para intentar renegociar y pagar esas deudas. "En los noventa ya se reconoce que es imposible", cuenta José Castillo, incluso con agresivos planes de ajuste e intervención de grandes compradores de deuda –a base, por ejemplo, de privatizaciones de lo público en los países afectados–. Ni vendiendo los países por pedazos se conseguía rebajar la deuda.

"Las cesaciones de pago (default) han sido una constante en la historia de la deuda pública externa de América Latina. Hay muchos casos, del más diverso tipo, de gobiernos revolucionarios y de gobiernos normales". En palabras de Castillo, que en 2001 llegara el momento del no pago de la deuda en Argentina "facilitó que una masa de fondos pudiera ser aplicada a la recuperación económica y social".

Consecuencias comerciales, según el economista argentino, "puede haber". Eso sí: "Las consecuencias apocalípticas –te invaden, te aíslan–, no existen. A Argentina le embargaron una fragata, y hubo años después un juicio en Estados Unidos contra los fondos buitre". Tanto él como su partido abogan por dejar de pagar la deuda externa. "En la relación costo-beneficio, hoy sale mejor no pagar. ¿Quién tiene crédito en el mundo de hoy? A escala mundial de están rompiendo las cadenas de pago". El Ejecutivo de Alberto Fernández, de momento, ha iniciado un proceso de renegociación con todos sus acreedores.

Argentina, Ecuador, en su día también Brasil, Uruguay, y el resto de países de la región saben por experiencia que los préstamos habitualmente llegan con severas condiciones. La mayoría de programas de las instituciones financieras internacionales, además de solicitar cuadrar el balance de pagos, exigen certezas, austeridad y ajustes, que traducido al español de América Latina significa recortes, pérdida de derechos y opresión.

06/05/2020 08:19

Por VÍCTOR DAVID LÓPEZ

@VictorDavLopez

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El dólar se dispara en América Latina y las bolsas caen ante el desplome del petróleo y en medio del temor al coronavirus

Las monedas de Colombia, Brasil, Uruguay, México y Chile se han depreciado en la jornada de este lunes. Mientras, se dispara el riesgo país en Argentina.

Este lunes, las bolsas de valores de América Latina se desplomaron y el dólar se disparó en la región, siguiendo la tendencia de los principales mercados bursátiles del mundo.

Esta baja se debe principalmente a la caída del valor del barril de petróleo, que descendió un 30 %, tras el fracaso del acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que buscaba realizar un recorte adicional de la producción petrolera de 1,5 millones de barriles por día en respuesta a la reducción de la demanda mundial de hidrocarburos debido a la epidemia del coronavirus.

Las cifras negativas en las bolsas y monedas de Latinoamérica también sucede mientras crece el número de afectados por el coronavirus. Argentina ya registró el primer muerto, un hombre de 64 años que había regresado de Francia y estuvo internado durante cinco días en un hospital.

Por ahora, ese país registra 12 casos; Brasil tiene 25 casos confirmados; Ecuador, 15; Chile, 10; Costa Rica, nueve; México, siete; Perú, siete; República Dominicana, cinco; Colombia, tres; y Paraguay, uno.

Chile

"Todo indica que hoy podría ser otro día complejo para el cobre, la bolsa y el peso", dijo este lunes el ministro de Economía de Chile, Lucas Palacios.

Su pronóstico no falló. Pasadas las 10:00 de la mañana (hora local), el dólar se cotizaba a 845,70 pesos chilenos, un nivel por encima de su máximo histórico, que fue de 829 pesos el 28 de noviembre del año pasado.

Mientras, el cobre desplomaba su valor en la bolsa de metales de Londres, con un precio de 2,48 dólares la libra, el más bajo desde mayo de 2017.

En tanto, la Bolsa de Valores de Santiago operaba con una caída del 4 %, en línea con el desplome mundial.

"Desde el Gobierno estamos anticipándonos: el viernes anunciamos primer conjunto de medidas para proteger a empresas de turismo y consumidores", mencionó Palacios.

México

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) también registró una caída de 6,4 %, su máxima baja diaria desde 2008. El índice de Precios y Cotizaciones (IPC) bajó a los 38.730 puntos, un piso que no se alcanzaba desde agosto de 2019.

En cuanto a la moneda, el peso mexicano superó la barrera de los 21 pesos por dólar. La divisa norteamericana se vendió a 21,17 pesos, según el Banco Central local, un nivel no visto desde el 27 de enero de 2017.

Brasil

Al mismo tiempo, la Bolsa de Sao Paulo abrió con una baja de más de un 10 % y tuvo que suspender operaciones durante 30 minutos por una caída superior al 10 % del índice Bovespa, que se ubicaba en 88.178 puntos.

Al cierre de la jornada, el índice Bovespa registró una baja del 12,17 %, lo que representó su mayor caída porcentual diaria desde septiembre de 1998. 

El real brasileño, por su parte, sufrió una depreciación de 2,53 %. El dólar estadounidense se cotizaba este lunes al máximo histórico de 4,73 reales.

Colombia

La moneda colombiana ha sido una de las más afectadas en la jornada de este lunes.

El dólar estadounidense abrió a un precio de 3.730 pesos; cifra que ascendió hasta los 3.825 pesos con el pasar de los minutos.

Así, la moneda colombiana registra una caída de un 5,09 % y una pérdida acumulada del 9,38 % en las últimas nueve semanas.

Entretanto, el índice Colcap de la Bolsa de Valores de Colombia ha perdido 7,45 % en la jornada, ubicándose en los 1.390,51 puntos.

Argentina y Uruguay

El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires ha registrado este lunes una caída de 13,75 %, hasta los 30.379,90 puntos.

Sin embargo, el cambio del peso argentino a dólares no ha tenido mayor variación respecto al viernes. Así, la moneda estadounidense se cotiza este lunes en 59 pesos para la compra y 64 para la venta en el Banco de la Nación.

Sin embargo, se disparó el riesgo país, que llegó a 2.791 puntos, su punto más alto desde el año 2005.

La moneda uruguaya, por su parte, sí se ha visto afectada. Este lunes, el dólar interbancario se cotizaba a 43,77 pesos uruguayos, 5,15 % superior al cierre del viernes, cuando estaba en 41,63.  

Publicado: 9 mar 2020 20:43 GMT

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El comercio latinoamericano cae un 10% en medio del frenazo económico global

El descenso proyectado por la Cepal sitúa a los intercambios regionales en el nivel más bajo en una década

América Latina no se quiere a sí misma como socio comercial y el frenazo global no ayuda. Los intercambios dentro de la región se contraerán un 10% en 2019 tras dos años de recuperación, según las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicadas este martes en su informe anual Perspectivas del comercio internacional. La reducción coloca a los intercambios regionales en el nivel más bajo en una década y pone de manifiesto las conexiones deficientes entre los países del bloque.

Paradójicamente, los lazos con el vecino de enfrente son más tenues que con el que vive dos calles más allá. Las proyecciones de la Cepal muestran que el comercio dentro de Latinoamérica cae más que los intercambios entre el subcontinente y el resto del mundo, que están previstos que se reduzcan en apenas un 0,1%. Es decir, la región deja de comerciar consigo misma antes que con los demás países.

Con este descenso, apenas el 15,5% del comercio del subcontinente será con países de la región, una tasa muy baja comparada a la de otras partes del mundo − Europa tiene un 60% de intercambios regionales−. La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, apunta a la necesidad de superar ese rezago. “Llegamos a estar en 21% cuando se creó Mercosur [1991]; al menos deberíamos llegar a ese porcentaje y aún así estaríamos por debajo de Europa y Asia”, asegura.

Más allá de sus fronteras, los países latinoamericanos también están comerciando menos con el resto del mundo. La Cepal proyecta que para 2019 el valor de las exportaciones disminuya un 2% y el de las importaciones, un 3%. Cuanta mayor es la dependencia en productos básicos, mayor es la caída. El precio de 26 de las 30 principales exportaciones de la región ha bajado, entre ellos el del azúcar de palma − un 33% −, el carbón −un 22% − y el petróleo − un 10%−. Venezuela, antigua potencia petrolera que vive inmersa en una profunda crisis económica, vuelve a tocar fondo. En 2019, el país importará un 60% y venderá un 50% menos al resto del mundo que en 2018, según las predicciones de la Cepal.

En el otro lado de la cuerda, México es uno de los países que mejor aguanta el tirón. Sus exportaciones crecerán casi el 3% en 2019. La guerra comercial entre las dos grandes potencias le ha beneficiado, gracias a la sustitución en EE UU de las importaciones chinas por las mexicanas. “México no necesita al resto de la región porque está incorporado a las cadenas de producción global”, resume Ignacio Martínez, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pero el caso mexicano es una de las pocas excepciones. El estancamiento de la demanda global e interna explica parte del declive del comercio regional. Las ventas a la Unión Europea se han desplomado casi un 8% y el crecimiento de los envíos a China se ha ralentizado. Paralelamente, el apetito de la región por sus propios productos también se hunde por un crecimiento económico letárgico que la Cepal proyecta en un 0,2% para 2019.

Ante este panorama, la receta pasa por mejores carreteras y puertos y por una mayor integración, según el organismo. Alicia Bárcena sostiene que la región debe “repensar su reinserción en el comercio internacional” más allá de los productos básicos. Menos petróleo y más smartphones, ese es el objetivo. “Latinoamérica tiene una historia de extraer materia prima y sacarla al exterior. Un patrón que no hemos podido resolver”, afirma.

Además, el organismo estima que se necesita invertir un 6% del PIB anual en infraestructura y en servicios, frente al 1,8% actual, para enfrentar el problema. En la actualidad, solo un 23% de las carreteras en América Latina están pavimentadas. “No hay un corredor logístico de Sudamérica al centro y norte del continente y los itinerarios aeroportuarios son principalmente de Asia”, coincide Ignacio Martínez, de la UNAM. Como ejemplo, la red ferroviaria es un parche de vías con siete anchos distintos. Un rompecabezas de hierro que da idea del desafío al que se enfrentan los intercambios comerciales de la región en pleno frenazo global.

Por Jon Martín Cullell

México 29 OCT 2019 - 20:38 COT

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Cientos de isleños acudieron ayer a una decena de tiendas en La Habana para comprar electrodomésticos y piezas de autos con precios en dólares. El presidente Miguel Díaz-Canel presentó el programa a mediados de mes y señaló que lo que se recaude servirá para financiar la industria. Los interesados sacaron una cuenta con una tarjeta magnética en la que depositaron dólares, entre otras divisas. Cuba enfrenta dificultades por el endurecimiento de sanciones impuestas por Estados Unidos. Foto Ap.

Cientos de cubanos acudieron ayer a una decena de tiendas en esta capital para comprar electrodomésticos y piezas de autos con precios en dólares, una nueva fórmula del gobierno para obtener divisas de las importaciones.

El presidente Miguel Díaz-Canel presentó este programa a mediados de mes y aseguró que parte de lo que se recaude servirá para financiar la industria nacional.

Para participar, los interesados sacaron desde la semana pasada una cuenta con una tarjeta en la que depositaron sus dólares, pero también euros, libras esterlinas o pesos mexicanos.

Más de una decena de comercios comenzaron a vender televisores, refrigeradores, lavadoras automáticas, hornos de microondas, aires acondicionados, repuestos para autos y motocicletas. Estas mercancías antes sólo se podían conseguir de gente que los traía desde el extranjero a un precio más caro.

Funcionarios aseguraron que en la semana previa a la apertura de las tiendas se abrieron unas 10 mil cuentas.

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El FMI alerta de los riesgos para la banca por la fortaleza del dólar

La sobrevaloración del billete verde vuelve a poner en riesgo los balances de los bancos en medio de un clima de especulación creciente en los mercados cambiario y de deuda, según el informe financiero del organismo internacional, que avisa también de que España mantiene niveles de endeudamiento corporativo aún altos.

 

Cuando una línea aérea mexicana adquiere a su rival brasileña financia su compra con dólares obtenidos desde bancos no estadounidenses. “Es sólo un ejemplo de la hegemonía del billete verde en las transacciones internacionales” que monopoliza múltiples acuerdos empresariales de fusión o adquisición entre dos contendientes mercantiles sin pasaporte americano. De esta manera tan gráfica explican Claudio Raddatz y Adolfo Barajas, autores del capítulo del Global Financial Stability Report, el informe financiero del FMI, las serias consecuencias que, a su juicio, puede provocar la sobrevaloración del dólar en los mercados cambiarios, y que el consenso de los analistas privados sitúa en un 18% por encima de su valor estimado.

Pero, “¿qué ocurre si un banco no estadounidense, de repente, se queda corto de billetes verdes? Es lo que ocurrió entre bambalinas, durante la crisis de 2007-2008, en medio de una súbita demanda de firmas americanas que reclamaban con urgencia financiación en dólares para aportar liquidez a sus negocios o delegaciones en el exterior. O para afrontar desembolsos propios. Para prevenir el colapso, dicen Raddatz y Barajas, la Reserva Federal nutrió al sistema con más de medio billón de billetes en circulación, a través de fondos de emergencia con los que satisfizo la petición de otros bancos centrales, a los que envió esa cantidad a modo de suministro monetario urgente.

Lo recuerdan en un blog oficial del Fondo en el que ofrecen más detalles del daño colateral que podría desencadenar en los distintos modelos financieros internacionales la fortaleza inusitada del dólar en el último bienio, impulsada por una nueva reedición de la política de dólar fuerte (apaciguada durante el doble mandato de George W. Bush y de Barack Obama) decidida por la Administración Trump. Para atestiguar a continuación que la historia vuelve a tener visos de ser reincidente.

Los activos en dólares de los bancos no estadounidenses alcanzaron en el ecuador del pasado ejercicio los 12,4 billones de dólares frente a los 9,7 billones que atesoraban en 2012. Cifra comparable, a precios actuales de mercado, a los niveles que mantenían en los años que precedieron a la crisis. “La proliferación del dólar reverbera y expande los costes asociados a su encarecimiento en toda la arquitectura financiera internacional” afirma el informe del Fondo. En un clima, aún, en el que las tasas de endeudamiento privado, de empresas no financieras y hogares, y público (servicios de deuda soberana), no invitan al optimismo precisamente.

En contraste con los bancos de EEUU, alertan Raddatz y Barajas, el resto de entidades financieras no tienen acceso estable a una base de depósitos en dólares. De hecho, operan con límites claros, enfatiza el informe de estabilidad financiera del Fondo. “Así que, deben extremar la prudencia al acudir a fuentes de financiación a corto plazo, ante previsibles, potenciales y volátiles cambios en la evolución de las divisas, con objeto de garantizar sus préstamos comerciales y los créditos que solicitan diariamente a otras entidades bancarias” resaltan estos autores. Porque en caso de que sus líneas de prestación monetaria y crediticia sean insuficientes, tendrán que acudir a instrumentos como los foreign currency swaps que son más caros y pueden provocarles episodios de stress (tensiones) en sus balances por la acumulación de activos tóxicos.

Los analistas del Fondo también vinculan la volatilidad en los mercados cambiarios, con el dólar como referente intratable, a las embestidas de las disputas comerciales, que han contagiado a los mercados de capitales, han generado desconfianza en el sentimiento empresarial, con caídas de los flujos de mercancías, servicios e inversiones, y que conducen a la economía mundial a un escenario de “contracción sincronizada” con el dinamismo más moderado desde el estallido de la Gran Depresión de 2008. “Con 15 billones de dólares de deuda en los parqués financieros bajo rentabilidades negativas”, advierte. Esta fase de pérdida de atractivo por la adquisición de deuda afecta a aseguradoras, fondos de pensiones e inversores institucionales que derivan sus carteras hacia valores de mayor riesgo, pero con menos liquidez. O a refugios recurrentes como el oro o el franco suizo.

Ante esta tesitura, el FMI recomienda a los gobiernos medidas que reduzcan las vulnerabilidades. Centradas, sobre todo, en aplicar prudencia macroeconómica y en fortalecer los instrumentos de supervisión financiera. Y, en concreto, en activar mecanismos de demanda para equilibrar sus mercados inmobiliarios (la vivienda es el principal factor de endeudamiento de las familias) y en facilitar herramientas de acceso convenientes, con estabilidad económica, a empresas y bancos a la financiación del exterior. Por ejemplo, contribuyendo a rebajar la alta tensión arancelaria en los mercados, reduciendo el grado de incertidumbre en sus mercados y ofreciendo garantías frente a las vulnerabilidades de sus sistemas bancarios.

Un asunto nada baladí, porque el FMI alerta sobre los cada vez más intensos movimientos especulativos. El intenso baile de divisas que se libra en los mercados monetarios en el último año y medio, con el dólar en su valor más alto de 2019 desde finales de agosto, encierra un caso de doping. La sustancia estimulante es una vieja conocida de la crisis de 2008: los productos estructurados. De alto riesgo, identificados entonces como los activos tóxicos que precipitaron el quebranto de los sistemas financieros.

Tesis que corrobora el Banco Internacional de Pagos (BIS) en su informe del segundo trimestre de este año, en el que constata que el volumen diario de contratación en el negocio inversor y mercantil del intercambio de monedas entre los meses de abril y junio creció en un 29%, impulsado por la efervescencia de los derivados, especialmente swaps, lo que catapultó las operaciones en este mercado hasta cotas nunca antes registradas en un periodo trimestral: más de 6,6 billones de dólares. Un tamaño similar a la suma de los PIB de Japón y de España. Y una cantidad muy alejada de los 5,1 billones del segundo trimestre del año precedente.

Este ambiente de oscilaciones se ha trasladado también al mercado de bonos. “El nivel de deuda especulativa en riesgo es significativo en varios países, debido a sus todavía elevados niveles de endeudamiento soberano y corporativos”. Apartado en el que cita a China, Francia, España y Reino Unido, que “migraron” activos tóxicos de sus sistemas bancarios “en los momentos de mayor adversidad de la crisis financiera”. A juicio del Fondo, “el deterioro de la calidad crediticia es palpable en China y Reino Unido”, acentuada por las dudas en torno al Brexit y “focalizada en sus multinacionales”, mientras “Francia y España se mantienen a resguardo” por los exigente requerimientos de higiene del Sistema Monetario Europeo. En conjunto, en EEUU, Reino Unido, China, Japón y las cuatro mayores economías del euro, el montante de la deuda corporativa en riesgo alcanza los 19 billones de dólares, casi el 40% de su total acumulado, que podría entrar en peligro “en 2021, bajo otro escenario financiero adverso”.

No es la única mención que realiza sobre España. El estudio del FMI admite que la deuda familiar “se ha moderado” y que los precios inmobiliarios “han caído en términos reales”. A diferencia de mercados como el británico o el estadounidense, donde han superado con creces los niveles previos a la crisis. Al igual que la corrección del endeudamiento empresarial, aunque de menor intensidad. Porque dice que el componente especulativo de esta deuda privada, la corporativa, va en aumento y supera el 50% de sus vencimientos futuros. Como Italia y Reino Unido. Y, junto a Francia, ha saltado hasta las cotas que registraban en los años que precedieron a la quiebra de Lehman Brothers.

En general, el Fondo ensalza la fiabilidad alcanzada por las normas de unión bancaria y de supervisión en la zona del euro. Pero alerta a sus autoridades sobre “la debilidad de los bancos de pequeña y mediana dimensión” si las tensiones financieras se acentúan. Por lo que recomienda a sus socios que “extremen” la precaución, pese a operar con una regulación “robusta y rigurosa” y les insta a “ampliar el perímetro supervisor” a entidades financieras no bancarias que actúan de intermediarias en el sistema crediticio, en especial, las que tienen como clientes a grandes compañías, a vigilar su “exposición tanto a firmas inmobiliarias como a este tipo de instituciones prestatarias”, exigiéndoles provisiones de capital y de gestión adecuadas o dirigiendo sus exámenes de stress hacia los bancos que prestan a sectores o industrias con altos listones de riesgo corporativo.

 

15/10/2019 12:54 Actualizado: 16/10/2019 14:42

Por DIEGO HERRANZ

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EEUU ahoga a Cuba con más sanciones económicas por apoyar a Venezuela

Estados Unidos ha reforzado este viernes el régimen de sanciones contra Cuba, aumentando las restricciones sobre las remesas y eliminando la exención sobre ciertas transacciones, con el fin de "aislar financieramente" a la isla caribeña.

"Estamos dando pasos adicionales para aislar financieramente al régimen cubano", ha dicho el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que ha señalado como motivos "la opresión al pueblo cubano y el apoyo a otras dictaduras de la región, como el ilegítimo régimen de (Nicolás) Maduro" en Venezuela.

En concreto, el Tesoro ha limitado a mil dólares trimestrales el dinero que se puede enviar desde Estados Unidos a un nacional cubano, mientras que ha prohibido directamente el envío de remesas a familiares cercanos de dirigentes cubanos.

Como contrapartida, ha autorizado las remisas a "ciertos individuos y ONG independientes de Cuba" para "apoyar la actividad económica en el sector privado".

También ha prohibido a las entidades bancarias bajo jurisdicción estadounidense que efectúen transferencias de dinero con origen y destino fuera de Estados Unidos, conocidas como U-turn.

"Mediante estas enmiendas reguladoras, el Tesoro está negando a Cuba el acceso a divisas fuertes y frenando el mal comportamiento del Gobierno cubano", ha destacado Mnuchin.

El Tesoro ha incidido en que estas acciones sancionadoras se enmarcan en la decisión del presidente, Donald Trump, de poner fin al histórico diálogo con Cuba iniciado por su antecesor inmediato en el cargo, Barack Obama, en 2014.

06/09/2019 18:43 Actualizado: 06/09/2019 18:46

reuters

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Los dos grandes pelean, el mundo se resfría

 EE UU y China desenfundan la divisa como arma en un conflicto que ya no es solo comercial y para el que no hay visos de acuerdo. Se agravan así los temores a un frenazo de la economía global

 

“¿Cómo negocias con mano dura con tu banquero?”, se preguntaba en 2009 la entonces secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton. Esta frase, recogida en un cable revelado por Wikileaks, resumía la complicada relación de Washington con China, que controlaba deuda pública de la mayor potencia mundial por valor de un billón de dólares. Una década después, el país asiático ha aumentado ligeramente su cartera de bonos estadounidenses. Pero eso no ha impedido que el hoy presidente Donald Trump use todas las armas contra su gran competidor global, que además sigue siendo su mayor banquero.

En el conflicto, China ha echado mano esta semana de una nueva arma: el tipo de cambio. Tras el anuncio por parte de Trump de nuevos aranceles a partir de septiembre —una tasa del 10% para productos chinos por valor de 300.000 millones de dólares—, Pekín respondió poniendo fin a lo que hasta entonces parecía un tabú: su banco central dejó traspasar la barrera psicológica del cambio de siete yuanes por dólar.

Con esta (moderada) devaluación, China ha despertado el temor a que el choque comercial, que ya mutó en tecnológico, avance hacia una guerra de divisas. Los expertos consultados dudan que se haya llegado a este punto. China ha contenido hasta ahora la caída de su moneda, que habría sido mayor sin la intervención gubernamental. El dólar, por su parte, sí está sobrevalorado: entre el 6% y el 12%, según un informe del FMI de julio. El yuan puede ir perdiendo valor poco a poco, pero los analistas no esperan un brusco desplome, ya que, entre otros motivos, originaría una fuga de capitales que en Pekín nadie desea.

“No creo que estemos en una guerra de divisas, sino en una espiral de represalias. Al devaluar su moneda, China ha mostrado que si es preciso va a librar esta batalla con otras armas más allá de los aranceles”, responde el técnico comercial Enrique Feás. Su compañero del Real Instituto Elcano Miguel Otero coincide. “El movimiento de la divisa es un pequeño detalle en una gran partida. Lo que se juega aquí es la hegemonía geopolítica y tecnológica y la capacidad de las dos potencias de influir en todos los ámbitos. Esa es la gran partida”, añade. Como ejemplo, Otero ve más importante el que Huawei acabe de presentar su propio sistema operativo que la, por ahora, ligera oscilación del yuan.

Ya sea el inicio de una serie de devaluaciones competitivas o un mero ajuste, el movimiento del banco central chino desató una tormenta en los mercados. Al día siguiente, la Bolsa de Nueva York registró su mayor caída del año. Y la huida de los inversores a valores considerados seguros tumbó la rentabilidad de la deuda de EE UU y Alemania.

En el fondo, esta nueva disputa chino-americana —que fue acompañada de la denuncia de Washington a Pekín por manipular su divisa y del cese por parte de China de compras de productos agrícolas estadounidenses— muestra que el conflicto global está lejos de resolverse. Y que amenaza con contagiar a una economía global ya en desaceleración y sobrada de riesgos. En una encuesta publicada el viernes por Reuters, los economistas daban un 45% de probabilidades a que EE UU caiga en recesión en los dos próximos años, 10 puntos más que un mes atrás. China también encajará el golpe: Commerzbank acaba de rebajar su previsión de crecimiento para la segunda potencia mundial a causa de la batalla con la primera.

Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, recuerda que tres de los cuatro motores del mundo —EE UU, China y Alemania— ya se acercaban al fin de ciclo alcista y que los últimos acontecimientos elevan la probabilidad de que este frenazo de las supereconomías sea más brusco que lo esperado. Las reverberaciones del terremoto se notarían en todo el mundo. En Europa, además, se suman los mayores riesgos por un Brexit fuera de control y la preocupante situación de Italia.

Con la tormenta asomando en el horizonte, crece la presión sobre los bancos centrales para que echen una mano en la tarea de esquivar la recesión. Estos días, países tan distantes como Nueva Zelanda, India, Tailandia o Filipinas han recortado sus tipos de interés. Todo apunta a que la Reserva Federal de EE UU —que acaba de bajar tipos por primera vez en 11 años— y el Banco Central Europeo (BCE) harán lo mismo a la vuelta del verano. “La calificación de China como manipulador de divisas es un serio aviso para la eurozona. Si el BCE aprueba en septiembre nuevos estímulos, EE UU podría incluirlo en la lista negra, aumentando la probabilidad de nuevos aranceles a los productos europeos”, recalca Carsten Brzeski, economista jefe de ING.

En el fondo, la divisa no es un elemento nuevo en un conflicto que se alarga desde 2018. Trump lleva tiempo insistiendo en lo que él considera prácticas desleales de otros países para hacer más competitivas sus exportaciones. Cuando el presidente del BCE, Mario Draghi, insinuó la aprobación de nuevas medidas de estímulo, el mandatario norteamericano le atacó por lo que consideraba una triquiñuela para devaluar el euro. Trump es el primer líder estadounidense en décadas que aboga abiertamente por un dólar débil.

A China, por su parte, no le interesan grandes fluctuaciones. El régimen comunista busca estabilidad por encima de todo. Y es consciente de que en una guerra de divisas todos saldrían perdiendo. Pero también tiene claro que si es golpeado, tendrá que responder. Cristina Varela, economista de BBVA Research, cree que por ahora China está sufriendo más los ataques que EE UU. Pero también recuerda que el gigante del este dispone de más margen para impulsar políticas que sostengan el crecimiento que su rival occidental. “Lo ocurrido esta semana sirve como recordatorio de que la guerra comercial evoluciona hacia una guerra económica hecha y derecha”, cierra Brzeski.

Madrid 11 AGO 2019 - 02:40 COT

Publicado enEconomía
¿Por qué se desacelera la inflación en Venezuela, a pesar de su crisis económica?

El país suramericano experimenta una tendencia a la baja en la variación del índice de precios al consumidor en el primer cuatrimestre de este año. 

El Banco Central de Venezuela (BCV) rompió esta semana el silencio sobre los principales indicadores económicos del país sudamericano, y en medio de las cifras que confirman la profunda recesión, un dato fue soslayado en los titulares de la prensa internacional: en abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 33,8%.


De hecho, esa cifra está por debajo del registro de marzo pasado, que se ubicó en 34,8%, con lo cual el índice inflacionario regresó a dos dígitos en la variación mensual, después de que enero y febrero cerraran con 196,6% y 114,4%, respectivamente.


Ya mucho antes de la divulgación de las cifras del ente emisor, firmas económicas privadas adelantaban un "freno" en el acelerado proceso de hiperinflación, mientras que el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios de Venezuela (Consecomercio) ratificaba el "rezago" de precios en varios productos y servicios.


Un reflejo de ese fenómeno fue el rubro de 'alimentos y bebidas no alcohólicas', detallado en la variación mensual del BCV en lo que va de año: en enero escaló a 204%, y en abril descendió a 29,3%. Algo similar ocurrió con la medición de hoteles y restaurantes, que pasó de 238,3% en enero a 38% en abril.
¿Cómo pasó?


Para el economista y ex ministro de Comercio Exterior, Jesús Faría, uno de los factores que incidía en la velocidad hiperinflacionaria era la especulación en la compra y venta ilícita de divisas.


Sin embargo, refiere que ese escenario cambió cuando el BCV autorizó la compra y venta de dólares para los bancos privados mediante mesas de cambio, cuyas transacciones incluyen reportes diarios de las operaciones, que luego el ente emisor promedia y publica como tasa oficial.


A criterio de Faría, esa medida ha permitido al BCV frenar el marcaje ilegal del precio del dólar paralelo, una "excusa reiterada de los comerciantes" para subir los precios.


"Lo que estamos observando en los últimos meses es el esfuerzo del Estado en la aplicación de nuevas políticas macroeconómicas que hacían falta" para equilibrar el mercado, agrega.
Otro aspecto clave es el encaje legal aplicado al sistema bancario. La medida vigente obliga a la banca a congelar en el BCV, a modo de reserva, parte de los depósitos. Esto limita el exceso de liquidez (bolívares), ayudar a "estabilizar" la cotización ilegal del dólar paralelo, e impide el alza indiscriminada de los precios.


Un informe gubernamental, citado por La Iguana, señala que la implementación del encaje atenuó "el incremento de la liquidez monetaria" y ha permitido la "consecuente desaceleración de la hiperinflación".


No se puede cantar victoria


Aunque en frío la cifras apuntan hacia una ralentización progresiva de la hiperinflación, alguien que gana salario mínimo en Venezuela no puede aún cantar victoria, pues la limitación del dinero circulante, sumado a la galopante especulación en "precios dolarizados" y el acaparamiento de productos básicos para su reventa al doble o triple de su costo original, golpea todavía con fuerza el poder adquisitivo de la población.


A pesar de que algunos precios no han aumentado con la misma proporción de 2018 (año en que la inflación acumulada se ubicó en 130.000%), la remuneración básica fijada en 40.000 bolívares mensuales, siete dólares al cambio oficial, es insuficiente para adquirir la mayoría de los rubros prioritarios.


"Es una lamentable consecuencia del freno momentáneo de la hiperinflación: ha habido una pérdida significativa del ingreso de los trabajadores", comenta a este medio el economista e investigador social, Oscar Forero.


Los economistas consultados creen que intentar detener la hiperinflación es uno de los pasos clave que ha venido dando el Ejecutivo para el "reordenamiento del mercado", pero no debe ser el único. Faltan otras medidas para recuperar la productividad nacional y la capacidad del compra.


Forero añade que uno de los aspectos que actualmente eleva los costos de los productos es la disponibilidad al combustible, que impacta directamente en el traslado de los alimentos y otros productos.


"En Táchira y Mérida (región andina) por la dificultad de conseguir la gasolina, los comerciantes que trasladan mercancía hacia el centro u oriente del país le suman al precio final lo que pagan en combustible", relata Forero.


Objetivo: no perder lo avanzado


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó a finales del año pasado que uno de los propósitos de su Gobierno en el primer semestre de 2019 era "detener la inflación".
Faltando poco para despedir los primeros seis meses del año, Faría considera que la meta es mantener la desaceleración inflacionaria lograda hasta ahora.


No obstante, las sanciones de EE.UU. contra Venezuela amenazan en boicotear ese logro. "Sin duda, el bloqueo norteamericano ha acelerado el colapso de la economía venezolana", expresa Forero, quien cree que sin las acciones de Washington el proceso hiperinflacionario "no fuese tan profundo" en la actualidad.


A juicio de Faría, las medidas coercitivas unilaterales que aplica Washington contra Caracas es el "arma económica por excelencia para causar hiperinflación".


Detalla que el bloqueo, según cálculos oficiales, le ha costado al país más de 65.000 millones dólares: "Son recursos que el país ha podido utilizar para atender las necesidades de la población y disminuir el impacto inflacionario".


Esa cifra se suma a las pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios, entre 2013 y 2017, lo que equivale a 8.400 y 12.100 dólares por cada venezolano, según un estudio publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).


Aún con ese panorama cuesta arriba, el Ejecutivo ha dicho que los siguientes meses "serán claves para ir recuperando poco a poco la actividad económica en Venezuela", según reza un documento reseñado por medios locales.


Por ahora, la atención se centra en que la cifra de hiperinflación al cierre de 2019 no culmine en el cálculo de 10.000.000% hecho por el Fondo Monetario Internacional (FMI). O que por lo menos la tendencia siga a la baja para beneficio de todo el país: "Creo que se podrá lograr, pese a las sanciones", vaticina Faría.

Por Manuel Palma

Publicado: 31 may 2019 20:53 GMT

Publicado enEconomía
El Banco Central de Rusia envía sus activos de EEUU a China

El Banco Central de Rusia ha cambiado drásticamente la distribución geográfica de sus activos en moneda extranjera y en oro.


Como informa la entidad bancaria en su reporte anual, en 2018 la participación de los activos estadounidenses se redujo considerablemente: del 29,9% de todas las reservas del Banco Central al 9,7%.


Al mismo tiempo, los activos chinos y japoneses del Banco Central aumentaron considerablemente del 2,6% al 14,1% y del 1,5% al 7,5%, respectivamente. En Finlandia, la participación de los activos del Banco Central de Rusia aumentó del 0,9% al 1,8%.


Al mismo tiempo, los activos en el Reino Unido cayeron del 7,2% al 6,6% y en Canadá del 2,8% al 2,3%. La participación de los activos en las organizaciones internacionales no ha cambiado, se conserva en el nivel del 3,9%.


Además, el regulador ha reducido a la mitad la participación de sus activos en dólares estadounidenses, desde 45,8% hasta 22,7%. Al mismo tiempo, la participación de los activos en yuanes aumentó del 2,8% al 14,2%, en euros del 21,7% al 31,7% y en oro del 17,2% al 18,1%.


"En 2018, los activos en oro del Banco de Rusia aumentaron debido a la compra de oro de las instituciones de crédito rusas (270 toneladas). El 31 de diciembre de 2018, su volumen ascendió a 2.077 de toneladas", detalla el informe.


En total, a fines de 2018, el volumen total de activos del Banco Central en moneda extranjera y en oro era de 473.900 millones de dólares, de los cuales 385.800 millones de dólares son activos en divisas de la categoría "reservas internacionales de la Federación de Rusia", 85.600 millones de dólares son activos en oro y 2.500 millones de dólares son otros activos en moneda extranjera.


A lo largo del año, los activos del Banco Central de Rusia crecieron en 36.100 millones de dólares. "El factor principal detrás de su crecimiento fue la compra de moneda extranjera en el mercado de divisas nacional por parte del Banco de Rusia en relación con la adquisición de moneda extranjera por parte del Tesoro Federal bajo la regla presupuestaria", explican en la entidad bancaria.


Al mismo tiempo, el Banco Central destacó que el crecimiento en los activos fue parcialmente compensado por los cambios en las tasas de cambio del dólar estadounidense y la salida de fondos de clientes de las cuentas en el Banco de Rusia.


En enero de 2019 se informó que el Banco Central transferiría una quinta parte de sus reservas internacionales de dólares a euros y yuanes en el segundo trimestre de 2018. Las inversiones de Rusia en bonos del Tesoro de EEUU cayeron de 96.000 millones a menos de 15.000 millones. Esto sucedió después de que Estados Unidos impusiera sanciones contra los multimillonarios rusos Oleg Deripaska, Víktor Vekselberg, Suleimán Kerímov, jefe del banco VTB, Andréi Kostin, jefe de Gazprom, Alexéi Miller y contra funcionarios de alto rango y oficiales de seguridad.

02:19 08.05.2019(actualizada a las 13:20 08.05.2019)

Publicado enEconomía
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