Viernes, 10 Julio 2020 05:47

Putin y Pinochet

Putin y Pinochet

 Los Pinochet, como los Hitler, surgen cuando el capitalismo está en peligro

 

Toque de queda. En una ciudad nocturna adormecida, todo el barrio oye el crujir de los frenos y el ruido de los soldados que saltan desde la parte trasera del camión. Golpes de culatas derriban la endeble puerta de la casa en los suburbios obreros. Después de unos minutos, gritos de personas que salen a la calle y órdenes cortas. Muchas miradas asustadas, malévolas y curiosas, miran a través de cortinas y persianas el drama de la familia vecina. Mi esposa chilena nunca se librará de los recuerdos de su infancia: un padre cavando un agujero en el patio de su casa para enterrar allí todos los libros, revistas y registros rusos, y unos meses después, militares que destruyen muebles en su casa en busca de rastros de un comunista escondido.

Antes del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Chile era el lugar más politizado de América del Sur y el único país capitalista donde las fuerzas que tenían como objetivo construir el socialismo lograron llegar al poder de manera pacífica y democrática. El gobierno socialista de Allende se basó en la clase trabajadora unificada y en los representantes más prominentes de la cultura chilena, quienes vieron este proyecto como la única alternativa. Después de que la oligarquía local lo derrocó con la participación activa de los Estados Unidos, fue importante para los defensores de los «valores occidentales y cristianos» tomar el poder para enseñar al pueblo chileno una lección inolvidable de terror: llevar a los ilusos ciudadanos de vuelta al redil.

Por eso el bombardeo y asalto al palacio presidencial. Por eso el salvaje asesinato del cantante Víctor Jara en el estadio de la capital. Y unos días después, la inyección fatal al destacado poeta, premio Nobel, Pablo Neruda, realizada por un «médico» desconocido en el hospital de Santiago. Por eso, cientos de cuarteles y estaciones de policía fueron convertidas en verdaderas fábricas de tortura, la violación fue practicada por perros especialmente entrenados, nombrados en honor a los líderes del gobierno derrocado. Hubo ratas en las vaginas de mujeres interrogadas, desapariciones de personas y cuerpos de «prisioneros de guerra» civiles aún vivos, atados a rieles que cayeron al Pacífico desde helicópteros.

Después de dieciséis años de esta continua limpieza del país de la suciedad del marxismo, el periodista internacional ruso Mijaíl Kozhujov se disculpó con Pinochet en Santiago por «lo que escribió sobre él bajo la influencia de la propaganda comunista cuando era joven». El famoso comediante Alexander Ivanov, desde un alto escenario de Moscú, habló de su admiración por el dictador chileno, y el bardo de Petersburgo, Alexander Rosenbaum, llamó a Pinochet «un abuelo fuerte y bien educado», que «reprobó» al «imbécil» de Víctor Jara.

La Rusia de Gorbachov y Yeltsin rápidamente cambió a un curso diferente de la historia, y el cambio ideológico de zapatos de la intelectualidad postsoviética, como una veleta, tuvo lugar rápida e irrevocablemente. Es útil recordar que en esos tiempos recientes, el general Augusto Pinochet fue una figura muy positiva para la mayoría del público liberal ruso que ahora moviliza a la gente para «luchar contra el régimen». Después de todo, fue visto como un luchador exitoso contra el comunismo y un arquitecto del llamado «milagro económico chileno» tan querido por el agitprop de Yeltsin. ¿Qué sucedió durante este tiempo con la prensa liberal rusa, cuyos estándares latinos de filantropía no permitieron lágrimas de debilidad para los izquierdistas y comunistas abrumados por el abuelo chileno, para que ahora vuelvan a convertir a Pinochet en un personaje familiar?

Sí, una parte de la intelectualidad rusa ahora hace popular una absurda comparación entre la dictadura de Pinochet y el gobierno de Putin (atención, ninguno de los medios occidentales lo hace). Aunque cualquiera que sepa al menos un poco lo que es la dictadura militar latinoamericana, solo hace una mueca en respuesta a tales paralelos. Además, estamos hablando del uso egoísta del tema terrorista Pinochet, que ofende la memoria de sus muchas víctimas.

Desprecio por el electorado, manipulaciones baratas sobre temas de espiritualidad y patriotismo, reformas antisociales, represión policial, proximidad a los oligarcas, falta de escrúpulos políticos, deseo de control sobre los medios de comunicación, presión a los tribunales y corrupción crónica, para gran disgusto de algunos luchadores por el bien, no son rasgos exclusivos del régimen autoritario de Putin, sino características típicas de la mayoría de los países capitalistas del mundo. Y dado que el capitalismo se ha convertido en la elección de la Rusia actual, sería absurdo exigir algo diferente de su gobierno.

Este sistema antisocial nunca estará dirigido a la búsqueda del bien común, sino al servicio del egoísmo de las élites estatales y corporativas, lo que explica las políticas internas y extranjeras profundamente contradictorias del gobierno ruso. La lucha contra el islamismo en Siria, junto con el juego en torno a la geopolítica y la industria petrolera, el apoyo incondicional al régimen moralmente defectuoso de Assad, junto con la indiferencia hacia el destino del heroico Rojava kurdo, las relaciones amistosas con Cuba y Venezuela, el vil «asunto de la Red» [La supuesta organización anarquista antigubernamental cuyos miembros, reconocidos antifascistas, fueron arrestados en 2017 y sentenciados en febrero de 2020 por un tribunal militar ruso a penas de prisión de hasta 18 años. Nota del Traductor.], la especulación franca en torno a la celebración de la victoria sobre el nazismo, los coqueteos populistas con las masas y la broma desagradable sobre el color de la bandera en la embajada estadounidense. Todo esto no es más que un conjunto de movimientos oportunistas a corto plazo. Las autoridades actúan de la manera que más les convenga, y sería ingenuo buscar en todo esto una visión del futuro con un componente ético.

Los ataques regulares de Vladimir Vladimirovich, primero contra Lenin, luego contra la URSS y ahora contra la Constitución soviética, no son más que celos. Como persona inteligente, no puede dejar de comprender que la Rusia actual ni siquiera tiene una pequeña fracción del proyecto creativo y de movilización que logró resultados impresionantes incluso en los peores momentos del período soviético. A diferencia de las autoridades, sabe que todo sigue funcionando de manera bastante tolerable, en comparación con muchas regiones del resto del mundo capitalista, en la esfera social, como resultado de una larga inercia de lo que se creó bajo la URSS. Y es curioso ver que la mayoría de los intelectuales rusos que protestan contra el deterioro de la educación, la atención médica y la protección de las pensiones lo hacen en nombre de algún tipo de capitalismo democrático de derecha que existe exclusivamente en sus sueños formados por los medios de comunicación posteriores a la perestroika.

Rusia es una aleación interesante de culturas, épocas, riquezas y paisajes. El actual estado ruso es otro depredador capitalista, no peor ni mejor que la mayoría de los demás, sujeto a la presión de parientes aún más grandes y más sedientos de sangre que desean obtener el control de sus recursos naturales, mercados y personas. Por eso en Ucrania, el país más cercano a Rusia, hubo un golpe de derecha en el Maidan. Con la complicidad de las élites locales venales, la Ucrania nacionalista se ha convertido en un indecente protectorado dependiente, un laboratorio de reformas antisociales y, al mismo tiempo, una herramienta de provocación constante contra Moscú. Pero la mayoría de los liberales postsoviéticos que critican a Putin por violar los principios de la democracia, apoyan sinceramente al gobierno ucraniano que es mucho más represivo y antidemocrático, mientras sueñan en secreto con la «democracia» del tanque de Yeltsin. Los intentos de comparar a Putin con Pinochet están diseñados para terminar de eliminar lo que queda de cerebro de la cabeza del postsoviético común, ya completamente confundido.

¿Puede el capitalismo de Putin convertirse en una dictadura militar? Claro, como todo capitalismo. Pero hay que admitir que este es un tema completamente diferente. Los Pinochet, como los Hitler, surgen cuando el capitalismo está en peligro. El capitalismo en la Rusia actual es parte de la ilusión popular no gastada. El infantilismo político de millones de rusos, traumatizados por la experiencia de los años noventa y los acontecimientos en la vecina Ucrania, fortalece su sueño ingenuo de un renacimiento gradual de la «Rusia que hemos perdido», que las autoridades parasitan con confianza, asegurando su dominio sin disparar al Parlamento ni manchar los estadios de sangre.

Por lo tanto, Putin, por supuesto, no es Pinochet en absoluto, aunque, tal vez, tal comparación lo halague.

9 julio 2020

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Elecciones en Bolivia: la derecha se une para intentar frenar al MAS 

Preocupados por la preeminencia del Movimiento al Socialismo (MAS) en todas las encuestas serias, la derecha boliviana se prepara a unir fuerzas contra el partido de Evo Morales. Así, la presidenta de facto de Bolivia Jeanine Áñez está intentando conformar un frente unido con Carlos Mesa para las elecciones presidenciales del 6 de septiembre. El ministro de Gobierno Arturo Murillo precisó que Áñez le hará “muy buenas propuestas” al actual candidato de Comunidad Ciudadana (CC). Por su parte, el expresidente Evo Morales recalcó que se trata de un frente conformado por la vieja derecha boliviana. “Se juntan en conveniencia para reeditar la megacoalición del neoliberalismo”, sostuvo el líder del MAS.

Coalición "antipopulista"

Los partidos de derecha ya habían coincidido en su apoyo al golpe de Estado apañado por la OEA en noviembre pasado, cuando Morales superó ajustadamente la diferencia de 10 puntos necesaria para ganar en primera vuelta. Luego volvieron a dividirse de cara a las próximas elecciones, cada uno con la aspiración de colocar al nuevo presidente. Pero ahora las encuentras indican que Luis Arce, el candidato del MAS y exministro de economía de Morales, les saca una amplia ventaja a Mesa y Áñez. De esa manera corre riesgo el objetivo central del golpe: que las fuerzas populares queden definitivamente fuera de cualquier instancia de poder. Así fue como, con el poco disimulado empuje de la embajada de Estados Unidos, empezaron los contactos entre las diferentes fuerzas de la derecha para llegar a candidaturas unificadas. El objetivo es lograrlo de cara a la primera vuelta.

Fue el ministro de Gobierno Arturo Murillo el encargado de hacer pública la posibilidad de un acercamiento entre Áñez y Mesa, según informó el diario El Deber. “Yo creo que no es difícil. Habrá sorpresas en los próximos días... veremos cuál es la apertura del señor Mesa", indicó Murillo. Al ser consultado sobre la posibilidad de conformar una alianza que presente candidato único, señaló que habrá grandes sorpresas en los próximos días. “Nuestra presidenta realizará muy buenas propuestas”, sostuvo el funcionario. Murillo advirtió que esta vez no solo está en juego quién será presidente y quién no, sino los próximos 30 años de democracia. "Eso deben saberlo todos los candidatos que dicen ser de la línea democrática", insistió el ministro. Mesa es el principal oponente de la presidenta interina dentro las fuerzas "antipopulistas". El candidato de CC había quedado segundo en las elecciones de octubre pasado, en las que la dupla Morales-García Linera le sacó más de diez puntos de ventaja en la segunda vuelta.

Quemen el archivo

Desde que la pandemia se instaló en Bolivia, Mesa se había convertido en uno de los principales críticos a las medidas tomadas por el gobierno de facto. Por su parte Añez había manifestado presiones del líder de CC al momento de promulgar la ley con la que convocó a elecciones. “La Asamblea Legislativa, controlada por el MAS, ha aprobado la ley para elecciones el 6 de septiembre. He recibido presiones del MAS, de Carlos Mesa y otros políticos para ir a elecciones”, había denunciado en un tweet la presidenta interina. Estos hechos hacían pensar a la mayoría de los analistas políticos que sería muy difícil conformar un frente común. Sin embargo Murillo adelantó que la presidenta está trabajando en ese sentido. "Áñez está dando todo por su país, por la patria y por la democracia, y lo seguirá haciendo. Por eso vendrán las sorpresas”, enfatizó el funcionario.

Consultado sobre una posible alianza, el jefe de campaña de CC Ricardo Paz no quiso adelantar nada. "Es muy difícil hablar en base a suposiciones", indicó Paz. El portavoz sostuvo que el tiempo para acuerdos preelectorales ya había pasado. Sin embargo ratificó que Mesa está abierto para conversar con todas las fuerzas democráticas y construir espacios de confluencia. Antes de la crisis desatada por la pandemia, en febrero de este año, la CNN le había preguntó Mesa si para evitar el retorno de Morales consideraría ir con Áñez en una sola fórmula. “Siempre hay una posibilidad, negarlo sería cerrar las puertas al desafío que debemos enfrentar. El MAS tiene una opción de voto muy importante y uno no puede descuidarla”, había señalado el expresidente boliviano en aquél entonces.

En paralelo, Morales criticó a los miembros de la posible coalición y señaló el recorrido de los dos candidatos. “Se viene la alianza entre quien, antes que enfrentar a las transnacionales pedía limosnas, y quien, en medio de la pandemia y antes de salvar vidas hace negociados hasta con los respiradores”, escribió el expresidente en Twitter. Además señaló la mano de Estados Unidos detrás de ambos candidatos. “Cumpliendo las instrucciones del gobierno de Trump, Mesa y Áñez acordaron un pacto para ir 'Juntos' en las elecciones del 6 de septiembre en Bolivia con asesores que apoyaron la campaña de Sánchez de Lozada. ¡El pueblo digno y soberano será primero!”, enfatizó el líder cocalero.

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Vladimir Putin votando este miércoles en el referéndum constitucional. Presidencia de Rusia.

El referéndum constitucional que permite a Putin mantenerse en la presidencia hasta 2036 ha sido aprobado con una amplia mayoría

 

Rusia ha aprobado en referéndum una reforma constitucional que, además de permitir a Putin presentarse a dos elecciones más –legalmente podría mantenerse en el poder hasta 2036–, blinda constitucionalmente su proyecto de convertir Rusia en un país mucho más conservador. Entre sus más de 200 enmiendas está la inclusión de Dios en la Carta Magna, una visión tradicional y excluyente de la familia, el fortalecimiento del ruso como lengua del "pueblo fundador" y la prohibición de cuestionar la versión oficial de la historia. Según los resultados preliminares, la reforma ha recibido el apoyo de más del 70% de los votantes.

Uno de los cambios más discutidos es el que limita la extensión del cargo a dos mandatos de seis años. Sin embargo, hace borrón y cuenta nueva, por lo que no cierra el camino al actual presidente, que en las próximas elecciones de 2024 cumple dos mandatos consecutivos. Putin lleva en lo más alto del poder político desde el año 2000.

"Es evidente que Putin se está abriendo camino hacia una presidencia vitalicia. Eso no quiere decir que vaya a ocurrir, pero está abriendo el camino", sostiene Mila Milosevich, analista del Real Instituto Elcano para Rusia y Eurasia. "Tenemos que tener en cuenta que desde el año 2000 ya ha hecho dos manipulaciones para mantenerse en el poder. Primero se cambió el papel con el entonces primer ministro, Dmitri Medvédev, y después, en 2012, cambió el mandato de cuatro a seis años", añade.

"Estas reformas constitucionales empezaron como una forma de cambiar el balance de poder en Rusia. No porque Putin quisiera apuntalar un sistema democrático, sino porque quería producir más opciones para darse a sí mismo y a su régimen más margen de maniobra", opina Sam Greene, director del Instituto Rusia en el King's College de Londres. "Finalmente calcularon que los riesgos de ese tipo de diversificación eran demasiado altos y acabaron en una mayor concentración de poder en manos del presidente", añade.

Conservadurismo y nacionalismo

Otra de las enmiendas más criticadas es el veto constitucional al matrimonio homosexual. "Mientras yo sea presidente, no habrá progenitor uno y progenitor dos, habrá mamá y papá", afirmó el presidente en febrero. Milosevich recuerda que el tema LGTBI ha sido uno de los temas principales en la campaña del presidente y que su posición cuenta con gran apoyo entre la población rusa.

También hay varias reformas en materia cultural y de memoria histórica que van en la dirección del conservadurismo y nacionalismo promovido por el presidente. A partir de ahora, la Constitución incluirá un artículo en defensa de la "verdad histórica" sobre su papel en la Segunda Guerra Mundial. "El menoscabo de la gesta del pueblo durante la defensa de la patria es inadmisible", sostiene la enmienda. Putin ha lanzado una campaña internacional para reivindicar el papel de Rusia como el gran liberador de la guerra. Por otro lado, se describe el ruso como la lengua del "pueblo fundador del Estado", lo que deja a un segundo nivel a las minorías étnicas.

El paquete de reformas incluye del mismo modo el concepto de Dios en la Carta Magna. "Si en el himno se puede decir 'patria querida y protegida por Dios', ¿por qué no se puede decir en la Constitución?", se preguntaba el patriarca Cirilo I de Moscú, cabeza de la Iglesia Ortodoxa rusa y promotor de esta enmienda. Además, la Constitución rusa se establece a sí misma por encima del derecho internacional.

"Poner a Dios en la Constitución es una imitación a EEUU. Putin escribió una carta a Obama y al pueblo estadounidense en 2013 diciendo que es peligroso el excepcionalismo de Washington. En ese sentido, este cambio es como una respuesta: ustedes no son excepcionales y Dios no solo está con vosotros", afirma Milosevich. "Es extremadamente peligroso animar a la gente a verse a sí misma como excepcional", argumentaba Putin en la carta publicada en The New York Times.

La experta cree que el del derecho internacional es otro asunto inspirado en EEUU. "Es clarísimamente una imitación de EEUU y símbolo de gran potencia: no me puede juzgar nadie, excepto yo mismo. Esa actitud es arrogante", indica Milosevich.

"Desde la llegada de Putin, su proyecto ha sido conservador, nacionalista y con tintes de un patriotismo basado en la Segunda Guerra Mundial. Lo que está haciendo con esta reforma es blindar ese proyecto por ley, pero el país no se va a volver más conservador de lo que lo es hasta ahora", sostiene. "En este sentido, creen que Europa va por el camino equivocado de decadencia y perversión y en cambio Rusia tiene la verdadera fe y la verdadera cultura. En Rusia existe esta tradición cultural muy arraigada en el siglo XIX", añade.

"El referéndum constitucional muestra el auge del papel del nacionalismo y la instrumentalización de la religión en Rusia", sostiene Kerim Has, doctor en Ciencia Política y analista de Rusia. "La inclusión de visiones patrióticas para los niños en la educación, la ilegalización de los matrimonios homosexuales, el concepto de Dios, entre otros, demuestran el creciente tono nacionalista del régimen político en Rusia. Es muy probable que en este nuevo periodo, el Kremlin use la Iglesia Ortodoxa rusa como una herramienta política", añade.

Putin, un presidente popular

Milosevich recuerda que Putin sigue manteniendo unos elevados niveles de popularidad para los estándares europeos. "Su popularidad no baja del 56%, durante la votación en Crimea superó el 80% y el año pasado bajó al 59-60%, según estudios independientes. Además, la oposición en Rusia no está organizada y Putin es un líder indiscutible. Se puede criticar, pero tiene el control de la política rusa", comenta.

Greene cree que "los rusos han votado por la Constitución porque se les ha animado a hacerlo y porque para la mayoría una alternativa a Putin no traerá una mejor gobernanza y mayores niveles de vida". "En el futuro más probable, Rusia seguirá prácticamente como está actualmente: estancado, dividido y sin un claro camino para superar sus problemas", añade.

Por Javier Biosca Azcoiti

01/07/2020 - 21:11h

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Sábado, 27 Junio 2020 06:23

Resultado más que obvio

Resultado más que obvio

La reforma constitucional –diseñada por y para el presidente Vladimir Putin– se aprobó en tiempo récord por todas las instancias que forman parte de la élite gobernante, pero para entrar en vigor requiere de la legitimidad de las urnas.

Para ello los operadores políticos del Kremlin se sacaron de la manga una votación popular que no contempla la propia Constitución, que no es vinculante, que no exige la mitad más uno del padrón para ser válida, que no admite observadores, que permite votar en el transcurso de una semana, que no evita que una misma persona ejerza su derecho al sufragio varias veces, que lleva las urnas a las casas de los jubilados y un largo etcétera de excepciones y facilidades que restan toda seriedad a una votación legitimadora que nada tiene en común con un referendo, el cual no se puede convocar para modificar la Carta Magna.

La votación concluirá el 1 de julio siguiente con un resultado más que obvio: la reforma será aprobada y entrará en vigor. Lo único que –en estos tiempos de coronavirus con muchos descontentos por la pérdida de empleo, desplome de su nivel de vida y el manejo de la emergencia sanitaria desde el Kremlin– podría empañar el triunfo anunciado, y la posibilidad que pretende Putin de perpetuarse en el poder, es una participación escasa.

Ello no va a suceder: la cifra de asistencia será la que decidió ya la Oficina de la Presidencia –se comenta, no menos de 55 por ciento de participación, con entre 60 y 65 por ciento de votos en favor– para satisfacer el anhelo de legitimidad del titular del Krem-lin. Dispone de recursos para inducir, si no el sentido del voto, sí la participación de los millones de personas cuyos ingresos dependen del presupuesto (pensionistas, empleados públicos, trabajadores de los grandes consorcios del Estado, maestros, médicos), aparte de quienes acudan con la idea de sacarse, como en Moscú, un vale de descuento (hay 2 millones) para tiendas, restaurantes y bares que se rifarán entre quienes vayan a votar, igual que otros premios.

Hace 12 años Putin pensaba muy diferente: “Desde el primer día en el cargo de presidente de la Federación Rusa decidí que no voy a violar la Constitución vigente (…) Creer que el sillón de jefe máximo es tuyo para siempre, hasta la muerte, lo considero absolutamente inadmisible”.

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Imagen de archivo del ex asesor de seguridad nacional John Bolton, cuyo libro The Room Where it Happened estará a la venta desde mañana.Foto Ap

Nueva York., John Bolton, ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, sigue furioso porque fracasaron sus objetivos de resucitar la Doctrina Monroe, derrocar al gobierno de Venezuela y dañar a Cuba, y culpa de ello a su ex jefe Donald Trump en su libro que está por salir a la venta el martes, del cual La Jornada obtuvo una copia adelantada.

El “régimen ilegítimo de Venezuela… ofreció una oportunidad al gobierno de Trump. Pero requería una determinación persistente de nuestra parte, y presión consistente, total e implacable. Fracasamos en cumplir con esa norma. El presidente vaciló y tambaleó, exacerbando desacuerdos internos del gobierno… y repetidamente impidió nuestros esfuerzos para llevar a cabo una política”, escribe Bolton en un capítulo titulado "Venezuela libre", el único dedicado a un país latinoamericano en el libro, The Room Where it Happened.

El libro, cuya publicación Trump fracasó en frenar, trata de los 17 meses de Bolton en la Casa Blanca (hasta septiembre de 2019) y califica a su ex jefe de "errático y desinformado" al revelar la política exterior de este gobierno. Algunos de las novedades del libro ya se habían filtrado recientemente [https://www.jornada.com.mx/2020/06/ 18/mundo/023n1mun], pero el volumen ofrece más detalles sobre el manejo de la política exterior hacia América Latina.

Venezuela era pieza clave en el objetivo de resucitar la Doctrina Monroe y Bolton calificaba al régimen de Maduro como "una amenaza por su vínculo con Cuba y las aperturas que ofreció a Rusia, China e Irán". Explica, con nostalgia, que "America se había opuesto a amenazas externas en el hemisferio occidental desde la Doctrina Monroe, y era hora de resucitarla después de los esfuerzos de Obama-Kerry para enterrarla".

Bolton cuenta cómo poco después del atentado con drones contra Maduro, Trump le dijo: "hazlo", en referencia a derrocar al mandatario venezolano, y que se quejó: "Es la quinta vez que lo pido". El mandatario estadunidense insistió en que deseaba "opciones militares" para Venezuela y que ese país "en verdad es parte de Estados Unidos". Bolton señala que él y otros explicaron por qué la opción militar no era la mejor y que "podríamos lograr el mismo objetivo trabajando con los opositores de Maduro". Poco después, en noviembre de 2018, Bolton bautiza a Venezuela, Cuba y Nicaragua como “la troika de la tiranía” y anuncia nuevas sanciones contra los tres países.

El libro relata que Trump ordenó que el petróleo de Venezuela tenía que estar bajo control estadunidense y, mientras el presidente insistía sobre opciones militares, de repente planteaba reunirse con Maduro para resolver "todos los problemas", a lo cual se oponían Bolton y el secretario de Estado Mike Pompeo. Por cierto, en una entrevista con Axios publicada este domingo, Trump de nuevo dice que tal vez contemplaría una reunión con Maduro e indicó que ha perdido confianza en Juan Guaidó.

Cuando Guaidó se declaró presidente interino, Bolton pensó: "Esta es la revolución", e impulsó la declaración de apoyo de su gobierno.

El asesor de Seguridad Nacional cuenta cómo la delegación de legisladores de Florida, sobre todo los cubanoestadunidenses, fueron claves en convencer a Trump sobre apoyar a Guaidó, pero el mandatario exigió: "Quiero que él [Guaidó] diga que será extremadamente leal a Estados Unidos y a nadie más".

Bolton y sus aliados apostaban todo por la oposición venezolana encabezada por Guaidó y planeaban una sublevación militar para lograr su objetivo. Señala que fue un error sacar al personal estadunidense de la embajada en Caracas, ya que "la ausencia de asesores estadunidenses" en el terreno cambió el resultado de los intentos para derrocar al régimen.

Cuba, un superpoder

En el libro Cuba es caracterizada como un superpoder y le atribuye haber mantenido intacto el régimen venezolano y elogia el logro de revertir la política de apertura de Barack Obama y la aplicación de todas las medidas de la Ley Helms-Burton, como "un embargo pleno y completo" sobre la isla.

Revela que Trump solicitó opciones de uso de fuerza, incluyendo la interdicción, para interrumpir los cargamentos de petróleo entre Venezuela y Cuba.

El libro condena la apertura aplicada por Obama, la cual permitió que Cuba no fuera percibido como "adversario", y critica que durante ese tiempo "la creciente influencia rusa, china, iraní y cubana en el hemisferio no fue prioridad". Cuenta de los esfuerzos para "apretar" a La Habana, incluyendo la decisión de revertir una licencia que permitía a las Grandes Ligas "traficar con jugadores cubanos" y acusa a los dueños de los equipos de estar "durmiendo con el enemigo".

Bolton describe varias ocasiones en que los legisladores y organizaciones anticastristas de Florida, sobre todo los de Miami, lo ayudaron a fijar la política hacia Cuba y Venezuela. Se vanagloria de cómo el senador Marco Rubio lo presentó ante cientos de cubanoestadunidenses y venezolanoestadunidenses en Miami diciendo que su nombramiento "es un mal día para Maduro y Cuba, y un gran día para la causa de la libertad".

El autor señala que trabajó mucho tiempo sobre estos temas, y el público lo sabía. Bolton no oculta el narcisismo en su libro y destaca los elogios que recibe de fuerzas conservadoras, sobre todo en Miami, por ejemplo, en su presentación ante la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos, y se enorgullece cuando sus enemigos lo mencionan. "Cuba ahora también me ataca por mi nombre; entonces, estoy de buen humor", cuenta.

México es frontera

Sobre México hay sólo unas cuantas referencias en el libro –no hay mención del presidente López Obrador– y casi todo gira en torno a la obsesión de su jefe con la migración y el muro fronterizo. Bolton cuenta de las explosivas disputas internas del gabinete sobre cómo cumplir con la orden de Trump de "frenar las caravanas".

Trump insiste en declarar que la frontera con México está "cerrada", y se irrita cuando se le explican las complicaciones; en una reunión gritó: “Díganles que el país está cerrado… es como una sala de cine cuando está llena”, además de recordar a sus ministros y asesores: los ciudadanos “me eligieron por este tema…”

En un polémico episodio, el entonces jefe de gabinete John Kelly estaba en la Oficina Oval con Trump cuando llegó un mensaje de que el yerno del presidente, Jared Kushner, deseaba reportar al mandatario su conversación con el canciller mexicano Luis Videgaray. Kelly, irritado, preguntó por qué Kushner estaba hablando con los mexicanos, y Trump respondió: "porque se lo pedí. ¿De qué otra manera vamos a frenar las caravanas?", y agregó: "Ninguno de ustedes, genios, ha logrado frenar las caravanas".

Kelly, como otros han hecho, contempló renunciar por este tipo de intercambio con el jefe, comentando a Bolton: "He comandado hombres en combate y nunca he tenido que aguantar mierda como ésta".

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Lunes, 22 Junio 2020 05:33

Trump, en la cuerda floja

Trump, en la cuerda floja

Luego de superar con éxito el juicio político ( impeachment) que intentaron realizarle los legisladores demócratas, el presidente estadunidense, Donald Trump, parecía encaminarse a una relección inevitable, sin más obstáculos que un candidato opositor tan gris e insustancial como ex vicepresidente Joe Biden.

Sin embargo, los acontecimientos de los tres meses recientes han colocado al magnate neoyorquino en una súbita posición de debilidad, que tuvo su más reciente expresión en el desastre político ocurrido en Tulsa, Oklahoma, donde el republicano realizó un mitin de campaña en un auditorio con capacidad para 19 mil personas al que sólo asistieron poco más de 6 mil, pese a que el propio Trump había alardeado que había recibido un millón de solicitudes para ingresar al acto.

Se afirma que el mandatario fue víctima del troleo de jóvenes que reservaron lugares en masa por medio de la red social TikTok con la consigna de no asistir a fin de dejar semivacío el local, una versión que los estrategas republicanos desmienten de manera enfática.

Lo cierto es que, haya sido por una jugarreta de adolescentes o por falta de capacidad de convocatoria, la campaña de Trump hacia la relección arranca en una situación de acentuada vulnerabilidad. Otro factor de debilidad del presidente es la divulgación de algunos pasajes de las memorias de John Bolton –un prominente halcón de la ultraderecha estadunidense y ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca– en el que se describe a Trump como corrupto, incompetente, errático y en extremo inescrupuloso.

Para empeorar las cosas, el magnate ordenó al Departamento de Justicia que impulsara la censura del libro, petición que fue rechazada por el Poder Judicial.

Pero los hechos que más han erosionado la posición del mandatario republicano son, sin duda, sus propias acciones, tanto su desastrosa actuación como jefe de Estado para enfrentar la pandemia de Covid-19 como sus impresentables reacciones frente a las protestas en contra del racismo que detonaron a raíz del asesinato, el pasado 25 de mayo, del ciudadano afroestadunidense George Floyd a manos de varios policías de Minneapolis, Minnesota, y se expandieron por más de un centenar de ciudades de Estados Unidos.

Lejos de manifestar su solidaridad con la población negra del país, oprimida y discriminada desde siempre, y de adoptar decisiones sustantivas para combatir el racismo que predomina en las instituciones y en buena parte de la sociedad de Estados Unidos, Trump se atrincheró en la descalificación de las protestas y buscó reprimirlas incluso con las fuerzas armadas, a lo que el propio secretario de Defensa se opuso de manera contundente.

Por lo que hace a la pandemia, ha resultado indignante y estremecedor observar a un mandatario en permanente conflicto con sus asesores médicos, empecinado en recomendar fármacos que las propias instancias de salud del país vecino consideran peligrosos e inadecuados, e insensible ante las decenas de miles de muertes ocasionadas por el nuevo coronavirus y ante el sufrimiento de millones de personas que han quedado en el desamparo económico total a raíz de la epidemia.

En forma previsible, conforme se aproxima la culminación del proceso electoral de este año, la peligrosidad de Trump –su sobrina Mary Trump lo describe como "el hombre más peligroso del mundo" en un libro de próxima aparición– tenderá a aumentar, habida cuenta de su afición a las huídas hacia adelante y a la creación de tensiones al límite como recursos distractores de su catastrófica gestión presidencial. Es de prever, por ello, que el mundo se encamina a vivir meses difíciles y riesgosos.

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Poder dual, golpismo y comicios en Bolivia

El boliviano René Zavaleta, primer director de Flacso México entre 1976 y 1984, teorizó conceptos muy importantes en sociología, como el de sociedad abigarrada, un Estado aparente donde se superponen diferentes capas sociales, pueblos y comunidades culturales. Una formación social donde coexisten la dominación colonial y capitalista, y formas de resistencia anteriores a los mismos. Los términos de sociedad abigarrada fueron muy útiles para entender la Bolivia plurinacional destruida por el neoliberalismo, pero para entender lo que está pasando hoy en el país andino-amazónico, nos sirve mucho más otro de los grandes conceptos acuñados por René Zavaleta, el de poder dual.

El concepto de poder dual retomaba a Lenin y la revolución rusa de 1917: “El doble poder –según Lenin– se manifiesta en la existencia de dos gobiernos: uno es el gobierno principal, el verdadero, el real gobierno de la burguesía (...) el otro es un gobierno suplementario y paralelo, de ‘control’, encarnado por el Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado, que no tiene en sus manos ningún resorte del poder, pero que descansa directamente en el apoyo de la mayoría indiscutible y absoluta del pueblo, en los obreros y soldados armados”.

Es decir, poder dual alude a un gobierno que tiene la legalidad, pero convive con otro gobierno legítimo conformado por el pueblo organizado.

Esto es lo que coexiste hoy en Bolivia, un gobierno golpista que había llegado con el único objetivo declarado de convocar a elecciones, y un pueblo que se va organizando para resistir y que, además, tiene de su lado a una Asamblea Legis-lativa Plurinacional, donde el Movimiento al Socialismo de Evo Morales tiene la mayoría suficiente para aprobar leyes.

Ese poder dual cristaliza hoy en la convocatoria de unas elecciones previstas para el 3 de mayo, pero que fueron pospuestas por la pandemia global. La Asamblea aprobó la Ley 1297 de Postergación de las Elecciones Generales, y marcó el 2 de agosto como límite para la celebración de nuevos comicios. Pero esta ley fue recurrida por el gobierno golpista de Áñez ante el Tribunal Constitucional, institución que tras un acuerdo apoyado por Naciones Unidas y la Unión Europea, entre el MAS y la mayoría de partidos de oposición presentó la propuesta del 6 de septiembre como nueva fecha electoral.

Pero en una nueva vuelta de tuerca al poder dual que se vive en Bolivia, Jeani-ne Áñez, quien además es candidata presidencial, mandó una carta a la presidenta del Senado, Eva Copa (MAS), pidiéndole un informe técnico y científico que validara la fecha de las elecciones, torpeza política porque si Áñez no promulga la Ley 691 en 10 días, el Senado tiene la facultad de hacerlo.

Es claro que existe una voluntad en retrasar todo lo que se pueda la convocatoria de elecciones, pues están perdiendo aceleradamente apoyos entre la opinión pública debido a los numerosos escándalos de corrupción en los que han incurrido autoridades en el medio año que lleva instalado el gobierno golpista.

En febrero destituyeron al gerente de la principal empresa de telecomunicaciones del país, Entel, nacionalizada durante el gobierno de Evo Morales, y en estos días el presidente de YPFB, la empresa hidrocarburífera estatal, se encuentra en búsqueda y captura tras varios escándalos de corrupción.

Aunque el mayor escándalo ha sido la corrupción destapada por la compra en España de respiradores para hacer frente al Covid-19, que ha llevado al encarcelamiento del ministro de Salud de una Áñez que cada vez tiene más difícil afirmar que llegaron de forma transitoria para convocar a elecciones tras el golpe de Estado, cuando la imagen que dan son de que llegaron para quedarse el mayor tiempo posible, y mientras tanto, saquear y vaciar un Estado que costó poner en pie 14 años de proceso de cambio.

Pero además, los golpistas continúan con sus torpezas y han desaparecido los ministerios de Deportes, Comunicación, y Culturas. El cierre de este último, con un presupuesto de 100 millones de bolivianos (menos de 15 millones de dólares) frente a los 7 mil millones que manejan Gobierno y Defensa, ha supuesto que la comunidad cultural y una parte de la clase media se levante en pie de guerra contra el gobierno.

Esta dinámica deja a los golpistas casi fuera de la carrera electoral, pero aunque el MAS-IPSP pueda recuperar una parte de los apoyos perdidos durante los meses de octubre y noviembre de 2019, en realidad quien más favorecido se ve por la coyuntura es el timorato y cómplice del golpe, Carlos Mesa, que tiene todo un carril central para apostar por "ni masistas ni golpistas" después de que en las elecciones pasadas consiguiera articular 37 por ciento del voto opositor anti Evo Morales.

Es probable también que los poderes que impulsaron el golpe de Estado, desde las élites económicas a sectores de lapolicía y el ejército, pasando por la estación de la CIA en La Paz, dejen caer a Áñez y su gobierno para articular una unidad parcial en torno a Carlos Mesa como garante de una transición que garantice el control de los recursos naturales y su posterior privatización al mismo tiempo que una relativa paz social.

Será tarea colectiva que el poder dual que hoy impera en Bolivia se mantenga en caso de que el golpe de Estado consumado el 10 de noviembre de 2019 se perpetúe mediante una victoria electoral golpista.

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Jóvenes estadunidenses simpatizantes de Bernie Sanders han renunciado a esperanzas de una buena vida, afectados por el doble golpe del Partido Demócrata a éste. Foto Ap

Antecedentes: en 2016, a Bernie Sanders, apoyado por los millennials, el establishment del antidemocrático Partido Demócrata le hizo trampa en Iowa para colocar a Hillary como candidata presidencial.

Dos años más tarde,“Bernie Sanders con sus millennials humillan a Hillary en Nueva York (https://bit.ly/2BZ8nIN)”. La rebelión de los millennials desde Latinoamérica (https://bit.ly/2XX8E7N), hasta Europa y Occidente tout court (https://bit.ly/3d42pU5) exhibió en los recientes cuatro años “la insoportable desigualdad del neoliberalismo global que se manifiesta en el Índice Gini”.

En febrero de este año resalté a los “ millennials con el socialista (sic) Bernie, a quien temen más demócratas que republicanos (https://bit.ly/3hgs6Uu)”: “50 por ciento de los millennials y 51 por ciento de la Generación Z sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra y tienen una mayor vista desfavorable del capitalismo”.

En el mismo febrero expuse “la colosal deuda universitaria de los millennials en EU: ¡1.6 millones de millones de dólares! ( https://bit.ly/3fboPnI )” cuando EU se encuentra “inundado por sus deudas al consumo: la deuda de los hogares rebasa los 14 millones de millones de dólares (https://bit.ly/37pIu0l)”.

Hechos: la vez anterior expuse que “la verdadera revolución demográfica será implosiva con el ascenso de los centennials (Generación Z) hispánicos de EU y su promedio asombroso de 11 años de edad (https://bit.ly/2MUSAgy)”. Nick Turse ( NT), de Intercept –portal independiente que cobró fama mundial por haber publicado las incandescentes filtraciones de Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, y que ha sido uno de los peores golpes al espionaje electrónico de EU– obtuvo vía la Enmienda de la Libertad de la Información un “juego de guerra ( wargame)” del Pentágono el documento Joint Land, Air and Sea Strategic Special Program (JLASS-2018; https://bit.ly/2zx7ypW) donde ofrece un escenario en el que los miembros de la Generación Z –nacidos después de 1996y que vienen detrás de los millennials (Generación Y)–, impulsados por el malestar y el descontento lanzan la Z-belión en EU en 2028 –que se empata curiosamente con mi prospectiva.

NT trae a colación la Z-belión debido a que “las impactantes protestas en curso en Estados Unidos están compuestas ampliamente por jóvenes (https://bit.ly/2MPXCL6)”, ya que “muchos integrantes de la Gen-Z –sicológicamente marcados por las cicatrices en su juventud por el trágico 9/11 y la Gran Recesión, aplastados por la deuda universitaria y el desencanto con sus opciones de empleo–, han renunciado a sus esperanzas para una buena vida y creen que el sistema está manipulado en su contra” ¡Cómo no va a estar manipulado si su admirable representante Bernie Sanders fue dos veces defraudado por el establishment del antidemocrático Partido Demócrata en Iowa!

Aunque los millennials experimentaron el 11/9 y la Gran Recesión, a juicio de NT, la “ Gen-Z vivió con ellos como parte de su infancia, afectando su realismo y su cosmogonía” que resultaron en un sentimiento de inquietud e inseguridad.

La Generación Z “seguido es descrita buscando independencia y oportunidad, pero también se encuentra entre los menos probables a creer que existe tal cosa como el sueño estadunidense, según NT, quien los describe como buscando ser agentes del cambio social (sic) que anhelan plenitud y entusiasmo en sus trabajos para ayudar a mover el mundo hacia delante.

En forma impactante y a diferencia de los millennials que son adictos a la tecnología, según NT, la Gen Z, “pese a la habilidad tecnológica que posee, prefiere el contacto persona a persona, opuesto a la interacción online” y rechaza el excesivo consumismo !pues no esta nada mal!: en contraste a la orgia consumista de los plutócratas parasitarios de Wall Street.

Conclusión: Hay que tomar en cuenta la explosividad volcánica de los millennials y la Generación Z en EU cuando una de las características de México hoy es que es un “país millennial”, cuyo promedio de edad es de 29 años y que en los próximos siete años será un “país centennial”.

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Sorpresiva baja de la tasa de desempleo en Estados Unidos

La tasa se ubicó en torno al 13,3 por ciento cuando en abril había sido de 14,7 por ciento. "Tomamos todas las decisiones correctas", sostuvo el presidente de Estados Unidos.

 

El desempleo en Estados Unidos registró una sorpresiva baja en mayo que obligó a recalcular las previsiones pesimistas para el país. La tasa se ubicó en torno al 13,3 por ciento cuando en abril había sido de 14,7 por ciento. El presidente Donald Trump festejó la noticia como un gol en el último minuto. "Tomamos todas las decisiones correctas", sostuvo el mandatario republicano. A su vez, le reclamó a los gobernadores que levanten las cuarentenas en los Estados que aún no lo hicieron. También aprovechó para mencionar George Floyd, el afroamericano asesinado por la policía hace más de una semana. "Esperemos que George esté mirando hacia abajo en este momento y diciendo que esto es algo grandioso para nuestro país", indicó Trump. Hubo nuevas marchas contra el racismo en varias ciudades de EEUU.

Números de campaña

En mayo se crearon 2,5 millones de empleos según reveló un informe del Departamento de Trabajo. Estas cifras superan hasta las previsiones de los analistas más optimistas. Las proyecciones más alentadores proyectaban que la tasa de desempleo podía subir hasta el 20 por ciento, con una pérdida de 8 millones trabajos. Esta cifra hubiera ubicado al país como en las peores etapas de la Gran Depresión de 1930. "Esta mejora en el mercado laboral refleja una reanudación limitada de la actividad económica que se había visto reducida en marzo y en abril por la pandemia del coronavirus y los esfuerzos por contenerla", indicó la Oficina de Estadísticas de Empleo. La Bolsa de Nueva York celebró los datos con alzas que alcanzaron el 2,6 por ciento.

El mercado de trabajo comenzó a estabilizarse a medida que las empresas comenzaron a abrir después del confinamiento decretado a mediados de marzo. El gobierno norteamericano implementó un paquete de rescate de cerca de 3 billones de dólares. Además, varias líneas de crédito para empresas por miles de millones de dólares, e incentivos para muchos negocios que pudieron recontratar a sus trabajadores, señalaron varios expertos. El empleo subió en sectores como el ocio, la hotelería, la construcción y el comercio minorista, muy golpeados por las cuarentenas. "Estos datos apuntan a que la economía está comenzando a repuntar tras el impacto de la pandemia", señaló Mike Fratantoni, economista jefe de la firma MBA. Por su parte el economista de Harvard Jason Furman advirtió que las cifras del gobierno muestran una reducción de los despidos temporales. "Es la parte fácil de la recuperación", sostuvo Furman e indicó que la creación de empleo en el futuro puede ser más compleja.

Superar "la plaga China"

Pero para Trump el informe del Departamento de Trabajo fue una bocanada de oxígeno. El presidente estuvo todo el día con los datos en la mano. "Teníamos la mayor economía de la historia. Y esa fuerza nos permitió superar esta horrible pandemia, que ya hemos superado en gran medida, creo que nos está yendo bien", indicó el mandatario. A su vez sostuvo que se trataba de la mayor recuperación en la historia de EEUU y que sólo era el principio. El líder republicano defendió su gestión de la crisis pese a que el país tiene el mayor número de muertos por coronavirus: 108.000. En total 1.883.033 personas dieron positivo de la covid-19 en territorio estadounidense. El presidente se refirió a la pandemia como la plaga de China y dijo que ese país se aprovechó de EEUU.

A casi dos semanas de la muerte de Floyd el presidente sostuvo que tal violencia no era permisible. Sin embargo afirmó que su administración hizo más por los afroamericanos que los presidentes anteriores. El mandatario sostuvo que durante su gobierno se redujo la tasa de desempleo en esa población. "Este es un gran, gran día en términos de igualdad", comentó Trump nuevamente haciendo referencia a la baja del desempleo. Sin embargo, el informe del Departamento de Trabajo detalló que la falta de empleo para las personas negras subió ligeramente hasta llegar al 16,8 por ciento.

Bastante lejos del optimismo del mandatario, en varias ciudades hubo nuevas movilizaciones para protestar contra la discriminación hacia la comunidad negra. En la ciudad de Nueva York las marchas volvieron a ser anoche mayormente pacíficas. Los ánimos se caldearon cuando se difundió el video de un policía que empujó a un manifestante de avanzada edad en Buffalo, una ciudad del Estado. En el mismo se ve cómo el hombre cae hacia atrás y golpea su cabeza contra la vereda tras acercarse a un grupo de policías. En ese momento estaba por empezar el toque de queda en la ciudad. Sin perder tiempo, el alcalde Byron Brown anunció la suspensión sin goce de sueldo de los dos agentes involucrados en el hecho.

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Bolivia realizará las elecciones presidenciales el 6 se septiembre

Acuerdo entre las fuerzas políticas, incluido el MAS, a siete meses del golpe

El Tribunal Supremo Electoral presentará el acuerdo en el Congreso para su aprobación. El presidente del organismo, Salvador Romero, dijo que una vez aprobado propondrán esa fecha para la votación. 

 

Las principales fuerzas políticas de Bolivia, incluido el Movimiento Al Socialismo (MAS), y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) establecieron el 6 de septiembre como fecha límite para realizar las elecciones presidenciales. El acuerdo, que tiene que ser refrendado por el Parlamento, fue presentado por candidatos y miembros del TSE. El presidente del organismo Salvador Romero dijo que una vez aprobada la ley propondrán esa fecha para la realización de los comicios. 

Las elecciones generales estaban previstas para el pasado 3 de mayo. Pero a finales de marzo habían sido aplazadas sin fecha por el gobierno de facto al declarar el estado de emergencia sanitaria por el coronavirus.

El pasado 30 de abril el Parlamento boliviano, donde el partido de Evo Morales tiene mayoría, había promulgado una ley que daba un plazo máximo de noventa días para ir a las urnas. En ese momento la presidente interina Jeanine Áñez se había manifestado en contra de la decisión. Ese plazo se cumpliría el próximo 2 de agosto. Sin embargo esta vez buena parte del arco político boliviano llegó a un acuerdo junto con las autoridades electorales. El mismo quedó rubricado en un proyecto de ley donde se puso como fecha límite para realizar las elecciones el 6 de septiembre. Aún resta que la Asamblea Legislativa apruebe el proyecto que enviará el TSE al Parlamento. Se espera que así ocurra ya que el MAS tiene mayoría en ambas cámaras y formó parte de la elaboración del mismo.

El presidente del TSE declaró que el proyecto de ley acordado es fruto del diálogo entre las ocho candidaturas. “El proyecto prevé la realización de la elección general hasta el domingo 6 de septiembre de 2020. Una vez publicada la ley, el Órgano Electoral fijará ese día como fecha de la elección general a través de una resolución”, indicó Romero. Las declaraciones de los candidatos tras el acuerdo apuntan a que las elecciones se celebrarán ese primer domingo de septiembre.

Bolivia tiene que elegir presidente, vicepresidente, senadores y diputados, después de que fueran anuladas las elecciones de octubre pasado. En ellas Morales había logrado imponerse a Carlos Mesa, el segundo candidato más votado. Pero las denuncias de fraude crearon el caldo de cultivo para lo que luego fue el golpe de Estado. El líder del MAS se exilió en México y desde el 13 de diciembre se encuentra como refugiado político en la Argentina.

Casi todos dieron el sí

En su comparecencia el presidente de TSE estuvo rodeado de varios candidatos. Entre ellos se encontraba Luis Arce Catacora, elegido por el MAS para llegar a la presidencia. "Hemos viabilizado este acuerdo para que podamos tener el cuidado en la salud, en primera instancia, pero también dar la certeza a los bolivanos y bolivianas que este año habrá elecciones, y que se realizarán el 6 de septiembre. Esperamos que el Tribunal tome las decisiones para que esa fecha se cumpla", sostuvo Arce. 

También estuvo presente el candidato de Comunidad Ciudadana y expresidente Carlos Mesa. Por su parte la presidenta interina Jeanine Áñez, candidata por Alianza Juntos, publicó un mensaje en Facebook donde dijo que aceptará la decisión del TSE. Sin embargo pidió al organismo escuchar a los especialistas antes de determinar la fecha de la elección. En contra de la decisión del órgano electoral se manifestó el partido Creemos que lleva como candidato a Luis Fernando Camacho, expresidente del Comité Cívico de Santa Cruz.

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