Sábado, 07 Abril 2012 08:14

De la cárcel al Parlamento sin escalas

De la cárcel al Parlamento sin escalas

La Premio Nobel de la Paz de 1991, Aung San Suu Kyi, consiguió esta semana una banca en el Parlamento de Burma (ex Birmania) tras quince años de prisión domiciliaria por defender la democracia ante un régimen represivo. Tras casi medio siglo de opresión militar, la oposición prodemocrática nucleada en su Liga Nacional para la Democracia (LND) consiguió colarse en el Parlamento. Allí controlará 37 escaños de los 440 de la Cámara baja, cuatro de la Cámara alta y dos de la Cámara regional, que representa a parte de las ocho grandes etnias y 135 tribus que se reparten el territorio. A pesar de este notable avance, impensable hace sólo dos años, la oposición no podrá hacerle sombra al régimen porque el oficialista PDSU ostenta la mayoría absoluta y, además, la Constitución reserva al Ejército un cuarto de los diputados. Pero su mera presencia parlamentaria, junto a la celebración de estas elecciones parciales, demuestran la apertura iniciada en Burma y suponen la antesala de los comicios presidenciales previstos para 2015, en los que podría participar Aung San Suu Kyi.
 

A los 66 años, La Dama se pasó tres lustros de las dos últimas décadas confinada bajo arresto domiciliario por su defensa de la libertad y la democracia en Birmania. Su liberación siguió a las elecciones que tuvieron lugar en noviembre de 2010, que en realidad fueron una fachada que sentó en un gobierno civil a generales retirados de la anterior junta militar, como el presidente Thein Sein. Tras relevar al hasta entonces “hombrefuerte” de Birmania, el general Than Shwe, éste puso en marcha una serie de reformas que sorprendieron incluso a sus más críticos detractores. Entre ellas destacan la liberación de cientos de presos políticos, la relajación de la represión y la censura, la firma del alto el fuego con varias guerrillas étnicas y la apertura económica para captar turistas e inversión extranjera. “Las elecciones se han celebrado con éxito”, se congratuló Thein Sein durante la cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean), que tiene lugar en Phnom Penh, capital de Camboya.
 

Para premiar a Birmania por su transición hacia la democracia, el foro Asean le prometió la presidencia en 2014 y pidió a Estados Unidos y la Unión Europea acabar con las sanciones. “Instamos a la comunidad internacional a considerar el levantamiento de las sanciones sobre Burma para que su pueblo pueda disfrutar mejores oportunidades en sus aspiraciones por la paz, la reconciliación nacional, la democracia y el desarrollo”, señaló el viceprimer ministro de Camboya y titular de Exteriores, Hor Namhong, en un comunicado de la Asean.
 

“El presidente Thein Sein me ha dicho que el proceso es más importante que el resultado, lo que creo que es la actitud correcta porque el proceso forma parte de la reconciliación nacional”, explicó el secretario general de Asean, Surin Pitsuwan. A la espera de comprobar más avances democráticos, EE.UU. y la UE ya se plantean levantar algunas de las sanciones impuestas con la vista puesta en la vuelta a la escena política de Aung San Suu Kyi y la transición tranquila de Birmania.
 

En 1990, la LND fue despojada de la victoria por la junta, que había encerrado a Suu Kyi. En 2010, la opositora estaba aún en una residencia vigilada mientras que su partido boicoteaba las elecciones, desacreditando un proceso marcado por las irregularidades.
 

San Suu Kyi reconoció, no obstante, que estas elecciones eran imperfectas, pero admitió que eran necesarias. “No creo que podamos decir que se trata de unas elecciones libres y justas, si se tiene en cuenta lo observado en los últimos meses”, dijo en una conferencia de prensa realizada en Rangún, en la que reivindicó la necesidad de participar en ellas. Ahora, gracias a su enorme apoyo popular, la oposición entrará en el Parlamento con 43 diputados, pero no hará sombra al gobierno porque el ejército se reserva un cuarto de los escaños.
 

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Bordeaux , 1° de abril. Tres semanas antes de la primera vuelta de la elección presidencial, a diario se publican en la prensa francesa sondeos que fluctúan. Alternan Nicolas Sarkozy (UMP), presidente, quien busca relegirse, y François Hollande (Partido Socialista), en primer y segundo lugares, con un promedio de 28 por ciento de intenciones de votos, y Jean-Luc Mélenchon (Frente de Izquierda) y Marine Le Pen (Frente Nacional, extrema derecha) en tercer y cuarto sitios, con 15 y 13 por ciento. En cambio, para la segunda vuelta la situación sigue estable: frente a Nicolas Sarkozy, François Hollande ganaría con 54 por ciento de sufragios.
 

La mayoría de los candidatos ya presentaron los principales lineamientos de sus programas, menos Sarkozy, quien los anunció para los días próximos. Mientras tanto, muchos diarios y revistas publican números especiales sobre el balance del gobierno electo en 2007 y sus reformas, tratando de explicar el antisarkozismo de una parte de la población y la responsabilidad del presidente y su partido en la crisis económica interna.
 

Todo empezó el día de la elección presidencial, el 6 de mayo de 2007, cuando el nuevo mandatario fue a festejar su victoria a uno de los restaurantes más selectos de París, el Fouquet’s, con 55 invitados especiales. Muy bien representadas estaban las grandes empresas que cotizan en la bolsa. Siguieron las vacaciones en el yate de uno de los hombres más ricos de Francia. El que pretendía cambiar el país apareció pronto como lo que iba a ser descaradamente: "el presidente de los ricos", representante de una derecha cuyos únicos valores se concentran en el dinero, la bolsa y los paraísos fiscales. El llamado "paquete fiscal" exoneró de impuestos (15 mil millones de euros) a las fortunas más grandes y desestabilizó el presupuesto del Estado. "Las arcas del país están vacías", afirmó cínicamente Sarkozy en febrero de 2008, para justificar la modificación de las leyes laborales (flexibilización de los contratos, despidos no justificados).
 

Todavía no se vislumbraba el vacío cultural e intelectual en que el presidente más reaccionario y vulgar que haya tenido Francia iba a hundir el país. Hombre de poca cultura, literaria e histórica por lo menos, ha manifestado un desprecio real por la cultura, odio a los intelectuales, y ha favorecido la sociedad del espectáculo, en la que ha sido omnipresente. Su distorsión de la historia nacional e internacional (entre otros, el discurso neocolonial de Dakar); sus lances sobre los enfermos mentales y la siquiatría, los magistrados, los jueces, las cárceles y los delincuentes, los migrantes, los jóvenes de los barrios populares, los extranjeros, los indocumentados y los desempleados, son una vergüenza para los franceses. También la firma en Lisboa del tratado europeo, rechazado por los franceses en las urnas y, finalmente, ratificado por el gobierno. De igual forma la participación en la guerra contra Libia, en que Francia y Gran Bretaña violaron el mandato de la Organización de Naciones Unidas.
 

En el campo social, la estocada la dio el gobierno con la reforma a las jubilaciones, presentada como necesaria para la "adaptación al mundo actual". Millones de trabajadores, en las calles de Francia, padecieron uno de los fracasos más importantes del movimiento social.
 

Pero hoy, muchos electores se preguntan si cambiar de presidente garantizaría un cambio real.
 

El empleo continúa siendo la preocupación mayor de los franceses. En febrero se contaban 2.9 millones de desocupados y más de 4.5 millones de trabajadores en actividad reducida.
 

François Hollande propone crear 500 mil "contratos de generación" –contratación de tiempo completo de un joven de menos de 30 años, acompañado por un trabajador experimentado (hasta la jubilación del segundo)– y 150 mil para los jóvenes de los barrios populares. Además, en cinco años se crearían 60 mil puestos en el sector educativo.
 

Para el Frente de Izquierda hay que restablecer primero las 35 horas semanales, con la contratación correspondiente de trabajadores en todos los sectores, sobre todo en el sector público, y suprimir progresivamente las horas extras. Realizar cada año reuniones regionales para el empleo, que definirían necesidades y objetivos con todos los interesados de la sociedad civil.
 

La segunda preocupación de los franceses es el poder adquisitivo.
 

Para el Partido Socialista, después de la elección se podría aumentar el salario mínimo (mil euros actualmente) en el marco de una negociación con sindicatos y empresarios.
 

El Frente de Izquierda quiere un salario mínimo de mil 700 euros, porque daría alivio a las clases populares y arrastraría los otros salarios hacia arriba.
 

Pero, finalmente, si el contenido de los programas políticos es importante, también la manera en que se van a aplicar. Los electores ya no están para firmar cheques en blanco. La exigencia de participación y control ciudadano se va abriendo camino. A los candidatos les queda tres semanas para convencer.
 

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La derecha salvadoreña se acerca otra vez al poder tras su victoria en las legislativas
La derecha opositora de El Salvador, agrupada bajo el paraguas de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), triunfadora de las elecciones legislativas del domingo, no ha parado de festejar su triunfo en las urnas. Los conservadores se convierten de nuevo en la primera fuerza electoral de este país centroamericano de seis millones de habitantes, poder que perdieron hace tres años cuando fueron derrotados en las presidenciales de 2009 por la exguerrilla de izquierda del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), que sigue detentando el poder ejecutivo, en manos de Mauricio Funes. A partir de los nuevos resultados, y de cara a los comicios presidenciales de marzo de 2014, las principales fuerzas políticas salvadoreñas han comenzado a recomponer sus estrategias.

El triunfo de Arena muestra una recuperación impresionante de la derecha. Es lo primero que salta a la vista, puesto que en enero de 2009 había perdido la bancada mayoritaria en el parlamento (de 84 diputados). Entonces, el Frente Farabundo Martí -que combatió al Ejército durante la guera civil que asoló el país durante los años ochenta y hasta 1992- obtuvo 35 legisladores, y Arena 32. En las municipales las fuerzas quedaron parejas. Pero en marzo de ese mismo año sobrevino la debacle conservadora en las presidenciales: la derecha perdió por primera vez en 20 años y la izquierda exinsurgente conquistó la presidencia. Unos meses después Arena sufrió una fractura interna y perdió 14 diputados que formaron un nuevo partido al que denominaron Gran Alianza de Unidad Nacional (Gana).

En vista del pobre pasado reciente de Arena, su victoria demuestra que la derecha salvadoreña es capaz de reorganizar rápidamente sus fuerzas con el objetivo de recuperar el gobierno central. Y la izquierda teme no poder retener el poder que tanto tardo en lograr. “Sí, definitivamente ha sido un golpe duro en San Salvador y en las alcaldías aledañas, que nunca nos imaginamos que íbamos a perder", dijo a EL PAÍS Wilfredo Zepeda, una veterano militante del FMLN y asesor de su dirección política. "Hoy nos toca hacer una reflexión profunda y buscar las explicaciones exactas de lo que ha sucedido”.

Por su parte, el analista Roberto Rubio, director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), dijo que “si uno empieza a analizar cualitativamente los datos, es muy preocupante para el FMLN. El mensaje que tiene que saber leer [la izquierda] es que, definitivamente, con sus votantes no gana... Quedan dos años de un gobierno que va a ser difícil que pueda con los problemas de la delincuencia y de la economía, a no ser que haya cambios drásticos”.

Rubio recalcó que “el FMLN por sí solo no va a ser capaz de halagar al votante que se necesita para ganar las presidenciales (que no es voto fiel o duro). El FMLN tiene que estar abierto a candidatos de fuera, a pesar de la experiencia mala que han tenido con Funes; tiene que redefinir su relación con el gobierno, y tiene que redefinir su pensamiento y su enfoque".

Otro analista salvadoreño, Roberto Cañas, un exjefe guerrillero desvinculado del FMLN, recomendó a su antiguo partido “vincularse con el movimiento social; dejar de ser soberbio y escuchar a la gente en sus necesidades”. Esa falta de cercanía con el pueblo, que fue seña de identidad de la guerrilla durante la guerra civil (1980-1992), explica en parte su derrota en los comicios legislativos, así como el golpe que podría sufrir en 2014 frente a una derecha fortalecida que, según Cañas, “hará hasta lo imposible por retornar al poder”.

Por Juan José Dalton El Salvador 13 MAR 2012 - 04:22 CET
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Lunes, 05 Marzo 2012 07:20

Mujeres, sexo y elecciones

Mujeres, sexo y elecciones
A veces es casi increíble que lo ofrecido en el espectáculo político-electoral aquí no sea una parodia. ¿De verdad los aspirantes conservadores a la presidencia creen que Dios ordenó que a las mujeres no les sea permitido el acceso a la contracepción porque eso lleva al sexo irresponsable que, como todos saben, es trampa puesta por el diablo, y que esto amenaza a Estados Unidos?

Pues según lo que los precandidatos presidenciales republicanos y sus aliados en las legislaturas estatales y hasta en la federal han expresado durante las últimas semanas, parece que el tema fundamental para esta nación es el sexo. La contracepción y, peor aún, el derecho al aborto, son presentados como algo que vuelve prostitutas a las mujeres: algo que los hombres tienen que controlar en el nombre de Dios.

De pronto, los republicanos, que abogan por reducir la intromisión del gobierno en los asuntos de los individuos, desean –cuando se trata de las mujeres– imponer regulaciones y obligaciones que, según ellos, son provenientes de Dios.

"Si quisiera tener al gobierno en mi matriz, me cogería a un senador", se leía en la pancarta de Judy McIntyre, senadora estatal demócrata por Oklahoma, furiosa porque los republicanos en su legislatura estatal habían impulsado un proyecto de ley que busca definir a los fetos como "personas".

Durante semanas, los precandidatos y legisladores conservadores han competido por ver quién es el más fundamentalista en torno a los derechos reproductivos de las mujeres (lo mismo por quién es el más antimigrante, antisindical, antigay). No sólo se han enfocado en quién es el más antiaborto, sino quién es el genuino defensor de la idea religiosa ultraconservadora sobre los contraceptivos. Insisten en que no se trata de algo contra la mujer, sino de "libertad religiosa".

El jueves pasado, el Senado de Estados Unidos derrotó por un margen muy cerrado (51 contra 48) una enmienda promovida por el republicano Roy Blunt que habría permitido a los patrones negar beneficios de seguro de salud que cubran control natal a sus empleadas si lo hacían por una oposición "moral" a la contracepción.

Los republicanos han acusado a los demócratas de "amenazar la libertad de religión", mientras los demócratas acusan a los republicanos de amenazar los derechos de las mujeres. Las iglesias, sobre todo la católica, han nutrido el debate, que se intensificó en torno a la reforma de salud de Obama, que incluye el pago de contraceptivos para mujeres.

Este ataque conservador es tanto a nivel federal como estatal. La semana pasada, en Virginia, legisladores estatales aprobaron una medida que estipula que a una mujer se le debe ofrecer una imagen de ultrasonido del feto antes de practicarle un aborto. No sólo eso, sino que la cámara baja de ese estado aprobó un proyecto que otorga el derecho a las personas –incluido un padre– de presentar demandas legales contra una mujer por la muerte de un feto. Hay iniciativas parecidas en varios estados más, reportó el columnista político Dana Milbank en el Washington Post, y preguntó: "¿cuándo pararán los republicanos su monólogo de la vagina?"

Este "monólogo" llegó a nuevas alturas el pasado miércoles, cuando el muy influyente locutor de radio ultraconservador Rus Limbaugh afirmó en su programa nacional que Sandra Fluke, estudiante de leyes invitada por legisladores federales demócratas a presentar su posición a favor del control natal en una audiencia, era una "puta". Argumentó que ella, al defender el principio de que entre los beneficios de su seguro de salud, deben incluirse contraceptivos, se "convierte en prostituta. Quiere que se le pague por tener sexo". Los legisladores republicanos, en control de la cámara baja federal, no permitieron que Fluke se presentara y sólo quedaron hombres en el "panel" de expertos sobre el tema.

El viernes, el presidente Barack Obama se comunicó con Fluke para expresarle su solidaridad y agradecerle el apoyo a sus iniciativas de salud. Ella ha comentado a los medios que percibe los comentarios de Limbaugh y de otros como él como un "asalto" contra los derechos de la mujer, y como "un intento para callarme y callar a toda mujer".

Para la senadora federal demócrata Barbara Mikulski, el ataque republicano a la salud reproductiva forma parte de "un ataque sistemático contra las mujeres".

Algunos republicanos están preocupados por el impacto político de todo esto. Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York y ex precandidato presidencial republicano, comentó: “hace que el partido no se vea como un partido moderno… que no entiende el mundo moderno en que vivimos”. Jeb Bush, hermano del ex presidente, afirmó: "yo era conservador", pero aclaró que ya no se identifica con la manera en que su partido enfoca estas posiciones.

Parte de la razón por la cual los precandidatos y otros políticos republicanos, incluidos algunos que ni comparten estas posiciones en privado, atacan temas como la contracepción es que la base del Partido Republicano ha cambiado. Ryan Lizza, de The New Yorker, explica que en los últimos 10 años los republicanos autoproclamados conservadores se han incrementado de 62 a 71 por ciento en las filas de ese partido; los que se consideran moderados se han reducido de 31 a 23 por ciento, y los que dicen ser liberales son casi inexistentes.

Oponerse a regulaciones gubernamentales que prevén pagar la contracepción (y por supuesto el aborto), según estos republicanos, es seguir los mandamientos de Dios. Como resumió el gran satírico Stephen Colbert en su programa Colbert Report, como según la fe cristiana la "transmisión de la vida" es un acto sagrado entre una pareja casada, en el que Dios participa al otorgar alma al ser que se está creando, los republicanos alegan que el presidente y los demócratas desean "obstaculizar el pene del todopoderoso".

El diablo, mientras, se muere de risa.
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El desafío de Putin: de la ingeniería del caos controlado a la transformación del desarrollo (nanotecnología)
La prensa británica arremetió contra la elección presidencial en Rusia: desde El putinismo y el fin de Putin (The Guardian, 27/2/12) hasta El inicio del fin de Putin (The Economist, 3/3/12).

El peor escenario para Gran Bretaña (GB) es el retorno a la presidencia de Vlady Putin, “el zar geoenergético global”, ya no se diga para el círculo de superhalcones de Estados Unidos (EU) y sus aliados de Israel del modelo CPD (ver Bajo la Lupa, 22 y 26/2/12). Hoy el único país que puede detener la demencia bélica de la tripleta EU/GB/Israel es Rusia, pero con un presidente con visión geoestratégica como Putin, dotado de 5 mil ojivas nucleares.

Cuando Rusia ha trazado inequívocas líneas rojas, la OTAN encabezada por EU (y su aliada Israel) no ha tenido más remedio que retroceder, como ha sucedido desde septiembre de 2008 en Georgia (El mundo cambió en el Cáucaso, Bajo la Lupa, 20/8/08) y ahora en el caso de Siria (antesala del bombardeo contra Irán).

Igor Panarin, connotado geopolitólogo y presunto vocero oficioso de Putin, vislumbra su nueva presidencia de seis años (Russia Today, 2/3/12), quien en forma audaz refirió que también se postularía por otro periodo en 2018 (Ria Novosti, 2/3/12), es decir, 12 años, que los propagandistas británicos reducen al mínimo viable, con la instigación de una inminente implosión de la sociedad civil.

Feroz crítico de la dupla anglosajona, Panarin vaticinó en el verano de 1998 el colapso de EU para 2010 en seis pedazos (basado en el modelo yugoslavo de desintegración).

En 2005 acuñó el término geoestratégico de nuevo imperio británico, que inició su formación en 1945 y consiste en siete niveles, en orden jerárquico:

1. El capital trasnacional anglosajón: centros de control en Londres y Nueva York y su centro de análisis, la RAND (California); 2. EU: centro de control en Washington y su centro de análisis, el Departamento de Estado; 3. El commonwealth británico: centro de control en Londres y su centro de análisis, la BBC (¡supersic! ¿Dónde dejó al Financial Times y a The Economist?); 4. Estados Caballo de Troya: Polonia y Arabia Saudita (sic); 5. Estados económicamente controlados; 6. Estados políticamente controlados, y 7. Estados para la desestabilización: Asia Central, Afganistán, Irak, Israel (¡supersic!) y Yugoslavia (¿dónde deja a Siria, Irán, Pakistán y Cachemira, no se diga los estrechos de Ormuz, Bab Al-Mandab y Málaca?). ¿El itamita México neoliberal pertenece a los niveles 5 y 6?

Es llamativo que en la percepción cupular rusa trasciendan ante todo las finanzas (¡supersic!) de la dupla anglosajona (hipótesis que Bajo la Lupa ha sostenido contra vientos y mareas de los palafreneros del modelo financierista anglosajón).

En la óptica de Panarin, el 11/9 pudo haber sucedido con el fin de sustituir los niveles 2 y 3 del nuevo imperio británico con China y el commonwealth Chino, respectivamente, el cual tuvo como propósito acelerar el colapso de EU o, en su defecto, prevenir su decadencia, lo cual amplía en su libro Guerra de la información y geopolítica, Generation, Moscú, 2006.

Por lo visto, una década más tarde, el 11/9, pese a todo su montaje hollywoodense, no impidió la decadencia inexorable de EU. Llama la atención que de los 14 libros de Panarin, 12 hayan sido consagrados a las guerras de información y dos a la sicología aplicada a seguridad nacional.

A su juicio, la presente crisis económica es sintomática de una transformación mundial, por lo que la presidencia de Putin deberá canalizar este levantamiento global del caos controlado a un desarrollo constructivo.

Su punto de partida es justo 2011, cuando el mundo entró en una fase de cambio profundo y transformación en política, ideología, finanzas y economía: hoy la situación económica y los parámetros sociales (sic) en EU y Europa continúan deteriorándose y el nuevo orden mundial se ha vuelto más descarado en su ingeniería (¡supersic!) de caos controlado, como en Libia, donde la OTAN asentó un precedente muy peligroso (sic) al intervenir en los países soberanos y al sembrar el caos: mismo escenario que aplica en Siria y puede proseguir al RIC (Rusia, India y China). ¡Muy interesante! Juzga que a Rusia no le interesa desencadenar la inestabilidad global y aboga por la transformación mediante el progreso gradual. 

Hoy la situación internacional requiere una respuesta adecuada (sic) de Rusia para crear un mecanismo de defensa (sic) contra la agresión (sic) de los multimedia foráneos (¡supersic!). ¡El gran geopolitólogo ruso teme más a los multimedia y a las redes sociales que controla el nuevo imperio británico (Google, Facebook, Twitter, etcétera) que a sus letales ojivas nucleares! 

Sugiere que Putin debe reconocer ante todo que la ideología y la información (sic) son las vulnerabilidades constantes del Estado ruso, que han causado dos veces su colapso en el siglo XX, por lo que el gobierno deberá establecer una ideología de Estado (sic) basada en la espiritualidad (sic), grandeza y dignidad e instaurar un conjunto de medidas administrativas, de relaciones públicas y multimediáticas que permitirá a Rusia convertirse en el centro de gravedad paneuroasiático en términos económicos y espirituales (sic). ¡La importancia del marketing geoestratégico!

Pregona crear la Unión Euroasiática (el gran proyecto de Putin) y desde 2005 abogó en el foro Diálogo de civilizaciones, en la isla de Rodas, por la doctrina de la nueva Eurasia (de París a Pekín, de Moscú a Delhi y Teherán) y la estabilidad en Asia Central. ¡El antídoto espiritual para la toxicidad bursátil de Samuel Huntington y su Choque de civilizaciones! 

Sugiere una serie de medidas para contrarrestar el poder multimediático anglosajón que ha intoxicado a la opinión pública, entre ellas, publicar una evaluación ética y espiritual del proceso privatizador (sic) de la década de los 90 que ponga de relieve su injusticia. De seguro la fauna neoliberal anglosajona, sumida en la anomia global, catalogará los anticuerpos de Panarin como arcaicos. 

Propone un mercado común pancontinental (una mezcla entre Eurasia y la eurozona) que iría desde Escocia (sic) hasta Nueva Zelanda, con su propio banco (¡supersic!). ¿Lo dejará la balcanización inducida por la dupla anglosajona? Se pronuncia por las reformas de las instituciones para asegurar su mejor desempeño en interacción con la sociedad, con el objetivo estratégico de asegurar el consenso social para compensar el daño sufrido durante la desindustrialización de los 90 y así lanzar una nueva industrialización tecnológica bajo el modelo de desarrollo de transformación del sexto ciclo tecnológico (la nanotecnología).

Su fuente de financiamiento provendría de su mercado doméstico y de la venta de recursos naturales con la divisa rusa (rublo). A Putin le urge quitar la bandera de las reformas a su oposición ilustrada –presuntamente teledirigida por el Departamento de Estado–, ya que de otra manera se presagia una nueva implosión en Rusia (El infierno sin Putin, Andrew Roth, Ria Novosti, 2/3/12).

http://alfredojalife.com
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Putin defiende el rearme como base del desarrollo de Rusia
Vladímir Putin, primer ministro y candidato favorito a la presidencia de Rusia, aspira a que su país esté preparado para la guerra al más alto nivel y se rearme con equipos sofisticados de producción nacional. Según Putin, la industria militar rusa puede ser la base de la modernización económica y, a semejanza de la norteamericana y a diferencia de la soviética, debería ser capaz de transferir tecnologías al sector civil.

 
Putin ha expuesto sus ambiciones en el terreno militar y en la industria de defensa en uno de los artículos dedicados a su programa electoral. Su objetivo es que Rusia, apoyándose como antes en su potencial de disuasión nuclear, desarrolle nuevas armas y recupere el papel de superpotencia mundial desempeñado por la URSS. El enemigo ahora hay que buscarlo entre quienes piensan que la “soberanía nacional no debe ejercerse sobre los recursos de importancia global”.

 
“La renovación de la industria militar será la locomotora del desarrollo de las más diversas ramas, la metalurgia, la construcción de maquinaria, la industria química, radioelectrónica, las tecnologías de información y las telecomunicaciones”, ha afirmado Putin, según el cual la inversión en industria bélica tendrá el “mismo efecto que otros programas de modernización” existentes, pero con “más envergadura”. El presidente Dmitri Medvédev ha apoyado varios programas de modernización que afectan al sector civil.


A lo largo de la próxima década Moscú planea gastar 23 billones de rublos (más de 580.000 millones de euros) en Defensa. El coste de ese “programa sin precedentes” ha sido criticado por el exministro de Finanzas Alexéi Kudrin, y, según Ruslán Pújov, director del centro de análisis de estrategias y tecnologías, es imposible de financiar si los precios del petróleo descienden por debajo de los 100 dólares por barril. “Unos excesivos gastos militares” podrían impedir la modernización de la infraestructura de sanidad y educación y hacer aumentar los impuestos, ha afirmado el experto.

 
Putin alega que no se trata de una “militarización” del presupuesto nacional, sino del pago atrasado por los años en los que el Ejército y la Flota estuvieron “crónicamente infradotados”. Admite el primer ministro que la probabilidad de una guerra mundial entre las potencias nucleares es “reducida”, porque ella significaría “el fin de la civilización”. En el futuro las capacidades militares en el espacio, las batallas informativas y el ciberespacio podrán llegar a ser “decisivas” para determinar el carácter de los conflictos armados. A más largo plazo, Putin se ha referido a “la creación de armas sobre nuevos principios físicos”, a saber, “de rayos, geofísicas, de ondas, de genes, psicofísicas”. Junto con el arma nuclear, todo esto permitirá obtener instrumentos cualitativamente nuevos para lograr fines políticos y estratégicos”, ha dicho y, sin dar detalles, ha sentenciado: “Estos sistemas de armamento serán equiparables por sus resultados al empleo del arma nuclear, pero más “aceptables” en el terreno político y militar”.

 
Los planes de de Putin suenan inquietantes, pero a veces designan más un deseo que una realidad. El dirigente considera necesario “fortalecer” a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la entidad militar formada por Rusia y sus aliados en el espacio postsoviético. Según Putin, la OTSC está “preparada para cumplir su misión de garante de la estabilidad en el espacio euroasiático”. Sin embargo, las fuerzas de reacción rápida de la OTSC no han actuado en ningún conflicto y se quedaron al margen durante los pogromos contra la población uzbeka en el sur de Kirguizistán en 2010.

 
Tras pasar revista a las penurias sufridas por el Ejército y la industria militar en los años noventa, Putin ha afirmado que el potencial de desarrollo de la estructura militar heredada de la URSS está agotado. La única salida, ha dicho, es “construir un nuevo Ejército de tipo moderno, móvil y capaz de mantener una disposición de combate permanente”. Entre otras cosas, Moscú ha reanudado los vuelos de su aviación estratégica y su flota ha restablecido su presencia en las regiones estratégicas del océano y en el mar Mediterráneo. “Esta exhibición de la bandera rusa ahora será permanente”, ha agregado. En diciembre de 2011 se crearon en Rusia las tropas de defensa espacial-cósmica, que, junto con las fuerzas nucleares estratégicas, forman parte de la respuesta al escudo antimisiles norteamericano.

 
Para rearmar al Ejército con centenares de misiles balísticos intercontinentales, decenas de submarinos, centenares de aviones, más de 1.000 helicópteros, y decenas de equipos de misiles antiaéreos, Rusia apostará por su industria nacional, ha afirmado Putin, quien, en una aparente justificación por la compra de los portaviones tipo Mistral a Francia, ha afirmado que las ventas al extranjero serán aisladas y tendrán por objeto “estimular la producción nacional”. El objetivo es dotar al Ejército de un equipo nuevo que “ve más lejos, dispara con más precisión, reacciona más deprisa que los sistemas análogos de cualquier adversario potencial”.


Pilar Bonet Moscú 1 MAR 2012 - 19:34 CET



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Relección de Putin e incertidumbre de la relación con EU
Vienen en serie una serie de elecciones trascendentales en países relevantes que son susceptibles de definir el rumbo geoestratégico del siglo XXI: Irán, Rusia, Francia, México, Estados Unidos y China: tres superpotencias (Rusia, Estados Unidos y China), una potencia colonial en declive (Francia) y dos potencias medianas en vías de desarrollo (Irán y México, que Goldman Sachs coloca detrás de los asombrosos BRICS –Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica– como los "Próximos-11": "N-11").

El 4 de marzo se celebra en Rusia, una potencia eurasiática a carta cabal, una elección que será definitoria para el incipiente orden multipolar y en la que se espera sea relegido a la presidencia Vlady Putin, a quien caracterizamos como el zar geoenergético global, pese a su tropiezo en las recientes elecciones parlamentarias de su partido Rusia Unida y al intento de su asesinato (Ria Novosti, 27/2/12).

Recomiendo el artículo del geopolitólogo alemán F. William Engdahl en su portal (9/1/12), quien expone las razones por las cuales Estados Unidos desea defenestrar a Putin mediante sus ONG trasnacionales (subvencionadas por el Congreso).

Putin resucitó a Rusia del cementerio global geoestratégico después de la aciaga etapa de balcanización del muy locuaz Gorbachov (quien le hizo el juego a la Dama de hierro británica, Maggy Thatcher).

Rusia estuvo a punto de ser pulverizada por Yeltsin (con severos problemas clínicos), quien regaló su petróleo a los peores postores y a los mejores impostores (los "oligarcas" aliados de Wall Street y el sionismo), y hoy vive milagrosamente su fase de restauración desde 2000 con Putin y sus dos presidencias consecutivas, con un intervalo presidencial de Medvediev.

El eje Estados Unidos-Gran Bretaña se equivocó grotescamente al haberse inmiscuido en forma flagrante en la sucesión rusa: se volcó a favor de Medvediev –a quien consideraron como más "pro occidental" y más "neoliberal"– y en contra de Putin, a quien catalogan de "anti occidental" y "estatista".

No tiene remedio la maniquea cosmogonía primitivamente lineal del eje Estados Unidos-Gran Bretaña, que no entendió nada –al menos que su deseo sea fomentar perversamente la disensión interna en el Kremlin– del arreglo cupular que ha llevado a la permutación en el poder de la dupla Putin-Medvediev de San Petersburgo (la ciudad más "occidental" de Rusia desde Pedro El Grande): reflejo del águila bicéfala de la Rusia eterna.

¡Cómo le hace falta a Estados Unidos la genialidad geoestratégica de George Kennan! La decadencia de Estados Unidos no es solamente sico-socio-económica, sino más que nada intelectual.

Las apuestas del gabinete Obama han sido oscilantemente riesgosas: después del espectacular acercamiento de la perezagruzka ("reajuste"; ver Bajo la Lupa, 11/3/09 y 30/11/11), el vicepresidente Joe Biden enterró retóricamente a Rusia debido a su calamidad demográfica (la grave declinación de su natalidad).

Vlady Putin escribió un artículo vibrante sobre las relaciones exteriores de Rusia a menos de una semana de la elección (Moskovskiye Novosti, 27/2/12). Su leitmotiv: el lugar de Rusia en el mundo como superpotencia respetada y los mecanismos para fortalecerla.

Considera que "Estados Unidos persigue sus intereses en detrimento de la seguridad mundial" y recalca que Rusia continuaría oponiéndose a esta política irredentista en caso de su regreso al Kremlin.

Coloca la relación bilateral con Estados Unidos con base en el respeto mutuo, en particular en esta fase tan "turbulenta".

Fustiga el ominoso despliegue misilístico de Estados Unidos en Europa, cerca de las fronteras de Rusia, "que ha socavado" la seguridad rusa y "opera contra la estabilidad mundial".

Rememora los agravios contra Rusia de parte de la OTAN encabezada por Estados Unidos, quien "ha sobrextendido su autoridad (sic) para regular (sic) las relaciones internacionales".

Aduce que los "crímenes contra la humanidad" deben ser castigados por las cortes penales internacionales. ¡Cómo: si Estados Unidos no reconoce a ninguna corte penal internacional y solamente las utiliza para castigar a sus enemigos globales!

Se pronuncia a favor de los derechos humanos (una "demagogia" de Estados Unidos y la OTAN), pero no mediante la intervención militar foránea en los "estados soberanos" y sin la aprobación de la ONU, ya que, como sucedió en Libia, pueden resultar en "muertes, violación de esos mismos derechos humanos y en consecuencias impredecibles". A mi juicio, Putin se aferra demasiado a la disfuncional ONU, que ni "Occidente" respeta para librar sus aventuras militares globales.

Reconoce que la definición de "seguridad" de Estados Unidos y la OTAN "difiera fundamentalmente" de la rusa: EU "está obsesionado con la idea de asegurar su invulnerabilidad absoluta (sic)", lo cual "es utópico" y "no puede ser alcanzable tecnológica ni geopolíticamente", lo que conduce a que "la absoluta invulnerabilidad para uno significa la vulnerabilidad absoluta para los demás".

Defiende el doble veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que la postura de "Washington y sus aliados europeos y árabes hubiera abierto la puerta a la intervención militar foránea de Siria".

Arguye que la forma en que Estados Unidos y Occidente desean llevar la "democracia con la ayuda de métodos violentos" es impredecible y seguido lleva precisamente al resultado opuesto: "algunas fuerzas, que incluyen los extremistas religiosos, emergen y tratan de cambiar la dirección del desarrollo de estos países y la naturaleza laica de los gobiernos", en obvia alusión a la colisión entre el partido socialista Baas sirio y la dupla teológica de los Hermanos Musulmanes/Salafistas.

Reconoce la importancia de las redes sociales en las revoluciones árabes y afirma que el poder blando (“soft power”) "ha sido utilizado por los países (léase: Estados Unidos) para avanzar sus objetivos de política exterior sin tener que recurrir a la fuerza" cuando "nuevos métodos de comunicación" han sido usados "para provocar extremismo, separatismo, nacionalismo, y manipular a la opinión publica para interferir directamente en los asuntos internos de los países soberanos".

Putin no entiende que para Estados Unidos la única "soberanía" que existe es la propia.

Sobre Irán expone su "alarma" (sic) sobre los preparativos de un ataque nuclear (sic), que "tendría consecuencias verdaderamente catastróficas (sic) a escala masiva".

Se pronuncia por la desnuclearización de la península coreana, fustiga "la ingeniería política" de Estados Unidos en las regiones cercanas a Rusia y recuerda que había propuesto en 2007 una solución a Baby Bush para resolver las diferencias sobre el escudo misilístico balístico, la cual "hubiera dramáticamente mejorado la relación bilateral y alcanzado un grado cualitativo parecido al modelo de una alianza". ¡Qué ilusión!

Le da vuelo a los BRICS –3 mil millones y más de 25 por ciento del PIB mundial, además de numerosas ojivas nucleares: el único lenguaje que entienden los superhalcones de EU embriagados por el "modelo CPD" (ver Bajo la Lupa, 26/2/12)–, que deberán desarrollar una postura coordinada en los asuntos globales.

Hace bien en "jerarquizar (sic)" las relaciones de Rusia con los BRICS, a quienes califica acertadamente como "el símbolo más patente de la transferencia de un mundo unipolar a un orden mundial más justo", que, a mi juicio, no es sino multipolar.

http://alfredojalife.com
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Pacto con el diablo: la campaña de Obama y la financiación de las empresas

“El presidente se equivoca”, afirma uno de los flamantes directores de la campaña de reelección del Presidente Barack Obama.

 
Esas cuatro palabras encabezan el sitio web de la organización Progresistas Unidos (Progressive United) fundada por el ex Senador estadounidense y actual asesor de la campaña de Obama, Russ Feingold, en referencia al reciente anuncio de Obama de que aceptará fondos de los comités de acción política (súper PAC, por sus siglas en inglés) para su campaña de reelección. Feingold escribió: “El Presidente se equivoca al adherir a la política empresarial corrupta de Citizens United mediante la utilización de los Súper PAC. Se trata de organizaciones que recaudan sumas ilimitadas de dinero de empresas y de individuos ricos, a veces en secreto absoluto. No solamente es una mala política, sino que además es una estrategia tonta”. Y agrega: “Es hacer un pacto con el diablo”.

 
En 1905, el presidente Theodore Roosevelt dijo ante el Congreso “Los aportes de las empresas a comités políticos o con cualquier fin político deberían estar prohibidos por ley”. Roosevelt promulgó una ley para la prohibir dichas contribuciones en 1907. En 2012, este control del financiamiento de las campañas electorales que tenía 100 años de historia se terminó gracias a cinco magistrados de la Corte Suprema de Estados Unidos que tomaron la decisión en 2010, en el caso Citizens United, de que las empresas pueden utilizar su dinero para ejercer la libertad de expresión, con el objetivo de influir en las elecciones del país.

 
Tras haber representado al estado de Wisconsin en el Senado de Estados Unidos durante 18 años, Feingold perdió su reelección ante Ron Johnson, un candidato republicano multimillonario y miembro del tea-party que autofinanció su campaña. Desde entonces, Feingold ha dictado clases de derecho, fundó Progresistas Unidos y, a pesar de haber apoyado los esfuerzos de destituir al gobernador de Wisconsin Scott Walker, tomó la firme decisión de no candidatearse como gobernador de dicho estado ni a la banca del Senado de Estados Unidos que quedará vacante tras la jubilación del Senador Demócrata Herb Kohl.

 
Feingold fue el único miembro del Senado que votó en contra de la Ley Patriota de Estados Unidos. Fue un acérrimo crítico del programa de escuchas telefónicas sin órdenes judiciales del gobierno de Bush. Si bien Obama, cuando era senador, amenazó en un principio con apoyar una medida obstruccionista para impedir la aprobación de cualquier legislación que le otorgara inmunidad retroactiva a las empresas de telecomunicaciones que participaron en las escuchas telefónicas, cambió de postura antes de la Convención Demócrata de 2008 y votó a favor del proyecto de ley. Feingold se opuso en todo momento a la ley. Y acerca de la guerra de Afganistán, Feingold me dijo: “Fui el primer miembro del Senado que solicitó un plazo para la retirada de Afganistán. Incluso antes de que Obama fuera electo, cuando la contienda era entre [John] McCain y Obama, pregunté: '¿Por qué estamos hablando de enviar más soldados?'...Enviar a nuestros soldados allí, gastar millones y millones de dólares en Afganistán no tiene sentido. Y creo que fue un error que el presidente enviara más soldados y también creo que está comenzando a darse cuenta de que debemos retirarnos de allí”.

 
Feingold se opuso al proyecto de ley de reforma de Wall Street propuesto por Obama por ser demasiado débil en su opinión y apoyó a los fiscales generales estatales, entre los que se encontraban el fiscal de Nueva York Eric Schneiderman y la también flamante co-directora de campaña de Obama, la fiscal de California Kamala Harris, quienes en un principio se opusieron al acuerdo con los cinco bancos más importantes del país por acusaciones de fraude hipotecario y la firma de documentos sin previa verificación. La reacción de Feingold al acuerdo de 25.000 millones de dólares promovido por la Casa Blanca fue la siguiente: “Fuimos de los pocos que nos negamos a celebrar tras el anuncio...cuando se trata de Wall Street, siempre algo acaba mal”.

 
Durante la entrevista a Feingold apenas horas después de que fuera nombrado como uno de los 35 co-directores de campaña de Obama le pregunté, teniendo en cuenta su crítica al presidente, si no consideraba que su designación era un poco curiosa. Feingold respondió: “¿Qué me dice de un director de campaña que se enorgullece de que el Presidente haya brindado asistencia médica a los estadounidenses por primera vez en 70 años? ¿Qué me dice de un director de campaña que cree que el Presidente ha hecho algo bueno con la economía y que ayudó a aprobar el paquete de estímulo económico que nos ha permitido tener 22 meses seguidos de crecimiento del empleo? ¿Qué me dice de un director de campaña de un presidente que tiene mejor reputación en el extranjero que cualquier presidente de que se tenga memoria, que revirtió el terrible daño realizado por el gobierno de Bush, que en conflictos como los de El Cairo, India e Indonesia logró acercarse al resto del mundo? Créame, si hacemos un balance, no caben dudas. Y por último, ¿qué me dice de un director de campaña de un presidente que, creo, nos ayudará a designar magistrados que reviertan el fallo de Citizens United?”

 
Hasta que eso suceda, y especialmente ahora que la campaña de Obama ha decidido “hacer un pacto con el diablo”, los súper PAC, quizá el co-director de campaña Russ Feingold nos ayude a seguir el rastro del dinero.

 
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Publicado el 24 de febrero de 2012
 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

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Jueves, 16 Febrero 2012 05:35

“El candidato de los ricos”

“El candidato de los ricos”

Nicolas Sarkozy oficializó ayer su candidatura a la elección presidencial de abril y mayo próximo con una intervención sorprendente en la cual se presentó ante la sociedad como el candidato “del pueblo”. El presidente francés aspira a su reelección y para ello movilizó todos los resortes del arte de comunicar. Sarkozy, a quien una fuerte mayoría de franceses había apodado “el presidente de los ricos”, hizo caso omiso de su pasado y de las incontables medidas que adoptó y con las cuales favoreció a la gran burguesía, empezando por el ya famoso “escudo fiscal” con el que limitó el volumen de impuestos que pagaban las clases más pudientes. El ahora autoproclamado “candidato del pueblo” dijo en el canal TF1 que anhelaba permanecer en el poder porque “en cinco años no se puede hacer todo”. El eje de su naciente campaña electoral gira en torno de un dispositivo que Sarkozy aborreció en el pasado, el referéndum. El mandatario prometió restaurar “la voz a los franceses” y se presentó de paso como un gran padre que protege al país de una “crisis sin precedentes”. Como es su costumbre en casi todos los casos, Sarkozy no se privó de recurrir a su estilo confrontativo y advirtió que Francia no podía “terminar como Grecia o España”.
 

Pese a que la configuración electoral y el curso que ha tomado la campaña lo contradicen, el hoy candidato Sarkozy aseguró que “los conceptos de derecha e izquierda son anticuados”. Asimismo, en medio de una Europa debilitada por las crisis sucesivas, el jefe del Estado, a través del slogan de su campaña, promete “una Francia fuerte”. Los políticos son una raza de artistas elocuentes, pero Nicolas Sarkozy les gana a todos. A lo largo de sus cinco años de mandato, el referéndum que ahora propone como eje de su propuesta fue una palabra prohibida. Ni se le ocurrió recurrir a él cuando, en 2010, forzó la reforma del sistema de jubilaciones a la cual se oponía una aplastante mayoría de franceses. Pero ahora, el referéndum es la base de las nuevas reformas que el presidente piensa emprender, en particular la muy delicada transformación del seguro de desempleo al que la derecha rebautizó con el concepto de “asistanato”. Con el referéndum como arma, Sarkozy apunta a pasar por alto la oposición de los sindicatos y el debate parlamentario. Pero lo cierto es que en cinco años, Francia sumó más de un millón de desempleados suplementarios y en los últimos meses perdió la célebre triple A que otorgan las agencias de calificación norteamericanas. Nicolas Sarkozy pasó por encima de ello y, más que un programa propiamente dicho, apareció como el portador de una sola ambición: su reelección. “Desde hace 30 o 40 años, el trabajo ha sido desvalorizado. Mi proyecto consiste en poner el trabajo en el centro de todo”, dijo.
 

El mandatario saliente tiene 66 días para convencer y dar vuelta la dinámica extremadamente favorable de que goza su rival socialista, François Hollande. El candidato del partido de la rosa le lleva varios puntos de ventaja en la primera vuelta, 28 por ciento contra 24 por ciento, y mucho más en la segunda del 6 de mayo, 57 por ciento contra 43 por ciento. Sarkozy salió ayer a la arena oficial antes de lo previsto, forzado por la robustez de la candidatura socialista, los sondeos negativos, la impopularidad inamovible y la perplejidad de su propio campo, que veía instalarse en la sociedad la certeza de que François Hollande ya tenía la presidencia en el bolsillo. Sarkozy reveló que ya tenía desde hacia varias semanas la decisión de presentarse a la reelección, pero que no lo anunció antes porque “habría sido como abandonar al país, como si el capitán de la nave se fuera del barco en mitad de la tormenta”. De ahora en más comienza una batalla cuyos protagonistas se conocen. Fiel a su estilo, Nicolas Sarkozy cuenta con crear un “electroshock” en la opinión con la repetición de propuestas nuevas y, por consiguiente, la saturación del espacio público.
 

Sin embargo, esta vez, su mensaje carece de la originalidad de 2007. La idea motor del sarkozysmo, que consiste en “terminar con el asistencialismo”, no es otra cosa que el viejo objetivo conservador de derrumbar de una vez por todas el ejemplar Estado de bienestar en Francia y en el resto de Europa. Los próximos días serán decisivos para el futuro de Sarkozy. Uno de sus consejeros reconocía en off, en las páginas del vespertino Le Monde, que si no recuperaba por lo menos dos o tres puntos en un par de días, “Sarkozy está jodido”. En lo inmediato tiene cita con desafíos fuertes: dar vuelta la dirección de los sondeos, dejar en las sombras su pésimo balance y propulsarse con credibilidad como para encarnar una propuesta nueva, unir a su campo y salir indemne de los ataques y las contradicciones que su rival socialista, ahora que ya no es más sólo presidente sino también candidato, no se privará de sembrar en su agitado camino.
 

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Jueves, 09 Febrero 2012 17:15

Taiwán, monumento a la realpolitik

Las elecciones celebradas en Taiwán el pasado 14 de enero produjeron idéntico alivio en Taipei, Beijing y Washington. El presidente saliente, Ma Ying-jeou, ferviente partidario del acercamiento a China continental, fue reelecto por cómoda mayoría, lo que garantiza la estabilidad regional. Ni los empresarios ni la clase media desean aventuras.