A su regreso, Guaidó fue recibido con gritos de "fuera" y "vendepatria".    ________________________________________ Imagen: AFP

Juan Guaidó regresó a Venezuela luego de su gira por Europa y Estados Unidos (EEUU). Ingresó por el aeropuerto internacional de Maiquetía, en el estado Vargas, a media hora de Caracas. Su llegada fue anunciada en la mañana y el recibimiento por parte de la oposición fue pequeño.

En el hall del aeropuerto lo esperaron más chavistas para gritarle “fuera” y “vendepatria” que sus propios seguidores. Entre quienes rechazaban su presencia estaban trabajadores de Conviasa, la aerolínea estatal venezolana sancionada recientemente por el gobierno norteamericano como parte del bloqueo económico.

Guaidó, como se esperaba, no tuvo inconveniente para entrar por el aeropuerto internacional, tal como había sucedido el año pasado, luego de su salida vía Colombia organizado a través del gobierno colombiano y el grupo paramilitar Los Rastrojos. Ingresó nuevamente por los canales regulares migratorios.

El autoproclamado llegó con la narrativa en alto luego de su viaje internacional que abarcó Colombia, varios países de Europa, Canadá y EEUU. Fue en la última escala, en particular en Washington, donde logró las fotografías más esperadas por la oposición golpista: el aplauso bipartidista en el discurso del estado de la unión en el Congreso, y la reunión con el presidente Donald Trump.

Al salir del aeropuerto se dirigió al municipio Chacao, en Caracas, uno de las principales zonas opositoras de la ciudad, para llevar adelante un acto. La asistencia al acto fue pequeña y volvió a evidenciar la distancia entre su construcción mediática y diplomática sostenida por los resortes de poder norteamericano, y la realidad dentro del país.

Guaidó mostró su incapacidad para lograr adhesiones masivas -o medianas- a pesar de su discurso ultimatista y triunfalista: carga con el peso de los errores políticos, los casos de corrupción, las desilusiones y hastíos, que no son patrimonio suyo sino del conjunto de la oposición.

Durante el acto anunció que habrá nuevas medidas de presión, pero sin especificar cuales serán: “hay cosas que tenemos que decir en su momento (…) los mecanismos de presión solo van a aumentar, por polémicos que sean”, afirmó.

También realizó un llamado de unidad a los diferentes sectores de oposición, un pedido central en un escenario donde se han multiplicado las fracturas entre partidos, al interior de los partidos, y, sobre todo, en cuanto a la hoja de ruta a seguir, donde un sector creciente opositor ya no lo reconoce como presidente encargado ni como liderazgo.

Los próximos días serán importantes para la estrategia Guaidó, donde el objetivo será conectar lo internacional con lo nacional, generar un escenario de movilizaciones, algo que no ha logrado desde hace casi un año, y se ha agravado con la perdida de la presidencia de la Asamblea Nacional a principios de enero.

Fue, en gran parte por esa derrota legislativa, que Estados Unidos creó la agenda internacional de Guaidó con el objetivo de relegitimarlo e indicarle a ese sector de la oposición cuáles serán los próximos pasos a dar para intentar derrocar al presidente Nicolás Maduro o, en caso de no lograrlo, cambiar la actual correlación de fuerzas.

Mientras tanto avanzan los debates entre el gobierno, sectores de la oposición cada vez más amplios, con respaldo internacional como el de Rusia, manifestado a través de la visita del canciller Serguei Lavrov, para llevar adelante las elecciones a la Asamblea Nacional que tendrán lugar este año.

Aún no se sabe cuándo será la contienda y, antes de eso, debería tener lugar la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral. EEUU ya anunció que no reconocerá esa elección y buscará escalar las presiones para lograr el derrocamiento del gobierno de Maduro.

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Lunes, 10 Febrero 2020 06:29

Peligro

Peligro

Dos frases autobiográficas resumen el peligro político que enfrenta Estados Unidos y el mundo en este año electoral. "Podría pararme en medio de la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ningún votante. Es increíble", declaró en Iowa el entonces candidato presidencial Trump hace casi exactamente cuatro años. En julio del año pasado declaró que, de acuerdo con la Constitución, "tengo el derecho de hacer lo que quiera como presidente".

Ambas frases indican que el jefe del régimen estadunidense tiene una idea profundamente cínica, pero a la vez precisa, hasta ahora, de sus seguidores; y, segundo, que considera que él es el Estado, algo que comparte con todos los tiranos de la historia.

Veamos: después de meses de investigaciones y un juicio político que comprobó que el presidente repetidamente violó la Constitución y, según sus acusadores, traicionó al país y después encubrió todo eso, no sólo fue exonerado, sino que su nivel de aprobación popular llegó a su punto más alto desde que llegó a la Casa Blanca hace tres años. No sólo no perdió ningún votante, parece que después de "disparar" contra la Constitución, ahora tiene más.

Y sus bases están de acuerdo en que tiene todo el derecho de hacer lo que quiera. Recuerda la frase célebre de Nixon en la era Watergate, cuando afirmó: "cuando el presidente hace algo, no es ilegal". Pero Nixon fue obligado a renunciar. Trump está en camino a su relección.

Noam Chomsky comentó que se puede argumentar que Trump "es el criminal más peligroso en la historia de la humanidad". Señala que Hitler era el principal candidato para ese "honor", pero que ese "no estaba dedicado con fervor a destruir las posibilidades de la vida humana organizada en la Tierra en un futuro no tan distante... Trump sí. Y aquellos que piensan que él no sabe lo que está haciendo, no se han fijado muy de cerca", afirmó en entrevista con Truthout.

¿Cómo se ha llegado a este punto? Una de las razones principales –entre varias– es que el bufón peligroso y su equipo están logrando, por ahora, anular la verdad.

El uso de redes sociales por el equipo de Trump ilustra cómo el manejo del universo digital por cualquiera en el poder representa uno de los grandes peligros para una sociedad democrática. Apenas al comenzar el ciclo electoral, su campaña de relección ya ha gastado casi el doble que el total combinado de todo el elenco de los nueve principales aspirantes demócratas en Facebook y Google; un nivel sin precedente, reporta Axios.

Un reportaje en The Atlantic sobre lo que llama "la campaña de desinformación de mil millones de dólares" para la relección de Trump, describe una estrategia parecida a la desplegada por líderes derechistas en el mundo, quienes usan las redes sociales para confundir el debate, y en lugar de silenciar a los disidentes los suprimen a través de volumen, o sea, "censura mediante ruido". Junto a ello continúa la ofensiva contra los medios de comunicación con el objetivo de debilitarlos, tal como se ha hecho desde el inicio de esta presidencia que los ha calificado de "enemigos del pueblo" (https://www.theatlantic.com/ magazine/archive/2020/03/ the-2020-disinformation-war/605530/).

El objetivo final, al parecer, es desorientar con mentira y engaño perfectamente diseñados para que toda verdad se vuelva dudosa. O sea, como Hannah Arendt lo resumió en 1953 analizando el surgimiento del fascismo europeo, donde “el sujeto ideal de un Estado totalitario… son gente para la cual la distinción entre hecho y ficción (eso es, la realidad de experiencia) y la distinción entre la verdadero y lo falso (eso es, las normas de pensamiento) ya no existen”.

Frente a esto, todo depende de la intolerancia necesaria –tanto dentro como fuera del país– a este peligro, y del creciente movimiento de resistencia estadunidense para rescatar el futuro inmediato, el cual necesita más que nunca (y aunque no se le ocurra solicitarlo) la solidaridad internacional.

https://open.spotify.com/track/ 2K8xtU4cnUgZS9apymp5tk?si= FFv9htGgTbS0JUF5mgHg-A; https://youtu.be/FKCmyiljKo0

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El Sinn Fein, la sorpresa de las elecciones en Irlanda

Un ascenso histórico del antiguo brazo político del ya inactivo IRA

La propuesta del partido de izquierda logró captar el voto joven, en un país con un notable crecimiento económico donde sin embargo persisten las desigualdades.

El partido Sinn Fein lidera las elecciones legislativas celebradas el pasado sábado en Irlanda por un estrecho margen, según las primeras cifras oficiales. El antiguo brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA) logró instalarse en una pelea voto a voto junto a los dos partidos que tradicionalmente dominan la política irlandesa, Fine Gale y Fiana Fáil. 

La propuesta del partido de izquierda logró captar el descontento de la juventud irlandesa, en un país con un notable crecimiento económico donde sin embargo persisten las desigualdades. Independientemente del resultado final, cualquiera de los partidos deberá formar alianzas para gobernar, un escenario que por el momento asoma complicado.

En concreto, el Sinn Fein logró bajo el liderazgo de Mary Lou McDonald un 23,94 por ciento de los votos, según las primeras proyecciones, mientras que el Fiana Fáil obtendría un 21,27 por ciento de votos y el Fine Gael del primer ministro saliente, Leo Varadkar, lograría un 21,08 por ciento del total de los sufragios. El recuento se inició a las 9 horas locales (las 6 en Argentina), pero los resultados definitivos podrían tardar días en darse a conocer.

Si se mantiene la tendencia, el izquierdista Sinn Fein, antiguo brazo político del ya inactivo IRA, terminaría con el bipartidismo en Irlanda gracias al apoyo de los más jóvenes y de aquellos a los que la recuperación económica dejó atrás. Su líder, la dublinesa Mary Lou McDonald, supo movilizar a los afectados por las desigualdades que han creado nueve años de gobierno del democristiano Fine Gael y de su primer ministro, Leo Varadkar, quien llegaba a estos comicios con viento de cola: la economía nacional crece al ritmo más alto de Europa y roza el pleno empleo.

El lento recuento de votos de los comicios, que comenzó el domingo, determinará el reparto final de escaños en la Cámara Baja de Dublin, de 160 diputados, si bien las primeras proyecciones dejan a cualquiera de las tres fuerzas (Sinn Fein, Fiana Fáil y Fine Gael) lejos de la mayoría absoluta.

En ese contexto, los partidos deberán buscar apoyos para formar gobierno con diputados independientes y formaciones minoritarias, como los verdes o laboristas. Por el momento, los tradicionales democristianos y centristas aclararon que no formarán Ejecutivo con el Sinn Fein por su pasado violento y sus políticas económicas, que tachan de populistas.

McDonald, que representa a una nueva generación de republicanos sin relación con el IRA, recogió rápidamente el guante. Sostuvo que el bipartidismo "sigue negando" la evidencia e "ignoran" el mensaje del electorado en estos comicios. "Quiero tener un gobierno para el pueblo. Lo ideal sería un gobierno en el que no estén ni Fine Gael ni Fianna Fáil. He empezado a contactar con los otros partidos para explorar durante los próximos días nuestras posibilidades", expuso la líder del Sinn Fein, actual tercera fuerza de la legislatura.

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Millennials con el socialista Bernie a quien temen más demócratas que republicanos

El 70 por ciento de los "millennials y/o generación Y", quienes nacieron después de 1980, tienden a votar por un socialista, pese a que el término socialismo es anatema en EU y del que el renergizado Trump, después del fallido impeachment, ha hecho su tiro al blanco propagandístico para enarbolar las bondades del capitalismo de Wall Street que ha llevado sus acciones a la estratósfera, en contraste con su economía que exhibe una patente mediocridad –exceptuando la aristocrática "economía digitálica" de Silicon Valley.

Los jóvenes de EU han perdido la fe en el capitalismo y ahora abrazan al socialismo, mientras que la principal propuesta de "cuidados médicos" de Bernie Sanders, confeso socialista demócrata, quien ondea la bandera de "Cuidados médicos para todos" que ha atraído a los millennials y "ha movido a la izquierda al Partido Demócrata en forma significativa" (https://bit.ly/3bllP72).

El 50 por ciento de los millennials y el 51 por ciento de la generación Z "sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra" y tienen una "mayor vista desfavorable del capitalismo".

Muchos de los jóvenes se encuentran abrumados con sus deudas colegiales, mientras que "el socialismo y comunismo" no aportan las mismas asociaciones negativas y memorias que sus generaciones previas.

Según Market Watch, los millennials representan 40 por ciento de los desempleados cuando más de 40 por ciento de los universitarios recién graduados son subempleados: sus empleos no cubren los créditos de sus costosos títulos universitarios (https://bit.ly/2SaqgtR).

El 19 por ciento de millennials y 12 por ciento de la generación Z juzgan que el Manifiesto Comunista "garantiza mejor la libertad y la igualdad para todos" que la Declaración de Independencia, en contraste a los baby boomers (nacidos después 1945 hasta 1960) y a la generación X.

El "socialista Demócrata" Bernie, de 77 años, es quien más atrae a los millennials (https://bit.ly/39dxXVM).

El desastre de los "cuidados médicos" y sus "seguros" en EU angustia a los estudiantes quienes adeudan 1.5 millones de millones de dólares, en comparación a 200 millones de dólares del año 2000 (https://bit.ly/3bl98Jr): ¡7 mil 500 veces más en 20 años: una monstruosidad!

Entre los estratosféricos pagos de los seguros médicos y el adeudo de sus préstamos colegiales, los millennials se han refugiado con Bernie, admirable judío progresista que choca con sus correligionarios de Wall Street: tanto de George Soros como de Jared Kushner.

El "socialismo democrático" de Bernie apela a la reforma de Wall Street mediante impuestos para beneficios sociales, más que en "la propiedad social de la producción".

Es notorio el choque electoral y cosmogónico entre los millennials (73 millones) y los baby boomers (76 millones).

Un problema del entusiasmo de los millennials es que en la elección de 2016 sólo votó la mitad –ahuyentados por el fraude del establishment demócrata a favor de Hillary contra Bernie–, en comparación de las 2/3 partes de sus mayores de edad.

El mafioso establishment del Partido Demócrata no sabe cómo contener a Bernie y busca impulsar al multimillonario Mike Bloomberg, ex alcalde de Nueva York con una fortuna de 61 mil millones de dólares, para literalmente comprar la convención demócrata.

Bloomberg todavía no aparece en los debates ni en las primarias de arranque de New Hampshire, pero ha gastado millones en publicidad para prepararse a contender en el famoso supermartes y así obtener un sustancial número de delegados (https://washex.am/2ODIoKi).

El desastre electoral "ciber-antidemocrático" de Iowa fue diseñado para debilitar a Bernie y favorecer a Bloomberg, mediante el ascenso artificial del racista Pete Buttigieg, de 38 años y anterior espía del Pentágono en Afganistán (https://bit.ly/2H72mJt).

La pandilla de los Clinton/Obama/Biden/Buttigieg fue expuesta en el caucus en Iowa mediante el manoseo digitálico del conglomerado empresarial de Shadow/Acronym/Pacronym y cuya primera víctima ha sido el ex vicepresidente Joe Biden. (https://bit.ly/39kVdkY).

¿Podrá detener a los millennials el arcaico Partido Demócrata?

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Evo Morales impulsa el triunfo electoral de MAS en Bolivia desde el exilio

 

Entrevista con el ex vicepresidente Álvaro García Linera

 Desde su forzado exilio, el líder andino Evo Morales Ayma participa en la campaña política para lograr que el Movimiento al Socialismo (MAS) –base de su gobierno– triunfe en las próximas elecciones en Bolivia, que se celebrarán el 3 de mayo. Sin embargo, este esfuerzo es atacado mediante amenazas por el gobierno golpista de Jeanine Áñez, "preocupado y asustado frente a una estructura política, la nuestra, que no han podido destruir", dijo el ex vicepresidente de la nación suda-mericana Álvaro García Linera.

No obstante, esta estrategia tiene un efecto a la inversa. "En elecciones, la intimidación, los chantajes y la coacción son propaganda política" que se traduce en apoyo y victoria.

En entrevista, indicó que México ha sido el país que más ha sufrido en carne propia "la degeneración de este lenguaje violento" del gobierno de facto.

"Da vergüenza. A nombre de los bolivianos pido disculpas al gobierno de México por todo estos abusos, estos agravios que está sufriendo por una cosa simple que está haciendo: defender el derecho internacional", sostuvo.

El intelectual nacido en Cochabamba el 19 de octubre de 1962 se encuentra exiliado en Argentina a causa del golpe de Estado de noviembre pasado contra el gobierno de Evo Morales.

De visita en nuestro país, donde ofrecerá una serie de pláticas y conferencias relató que desde una pequeña oficina prestada por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), además de hacer una olla común para que los compañeros exiliados que aún no han conseguido empleo almuercen y cenen, Morales Ayma comparte su experiencia electoral y orienta a las nuevas generaciones para configurar una orientación de campaña.

"Evo es una máquina electoral, siempre lo ha sido, es un hombre con mucha sabiduría política-electoral", refirió García Linera quien suele definirse como intelectual de formación marxista seducido por la insurgencia indígena.

Luego de haber sido acogidos por México, Morales Ayma y sus colaboradores decidieron irse a Argentina debido a que deseaban estar más cerca de su país natal. "Si bien uno puede entablar comunicaciones por teléfono o Skype, nunca el efecto de esos encuentros, esas sugerencias, tiene una consistencia requerida".

García Linera, quien en 1990 colaboró en la fundación del ejército guerrillero Tupai Katari para apoyar la insurgencia indígena en Bolivia, expresó que el gobierno de facto apostó a deshacerse del líder, perseguir a los dirigentes para que el partido se sumergiera por largos años, pero eso no ha pasado.

“En situaciones normales el temor puede sedimentarse y alejarte, pero en campaña electoral y, especialmente en mi país, lo que hace es que te victimiza y en Bolivia dame una víctima, y te daré un líder, esa es una ley. Dame una víctima, te daré la victoria.

"Lo que están haciendo con estos mecanismos para aislar a Evo, para intentar desorganizar la estructura y que el MAS no saque cabeza, es que lo están victimizando y con ello generando una especie de prosa heroica de la militancia".

García Linera expresó que el golpe de Estado, su discurso, la emoción que lo envuelve, es la venganza del gobierno de Áñez contra la insolencia de los indios de haberse querido igualar. Es un levantamiento fundado en el odio, el revanchismo.

En este contexto, México ha sufrido este lenguaje violento. "Estamos en deuda, Bolivia está en deuda con la hermana República de México, su pueblo y su gobierno".

Luego del arribo de César Navarro, ex ministro de Minería de Bolivia, y Pedro Damián Dorado, ex viceministro de Desarrollo Rural y Tierras a México, siguen asilados en la embajada siete colaboradores del gobierno del presidente derrocado Evo Morales, entre ellos su brazo derecho, Juan Ramón Quintana, quien ya suma una decena de órdenes de aprehensión.

"¿Qué irá a pasar? Es difícil saber", expresa el ex vicepresidente sobre el futuro de los asilados en la legación mexicana. "Me inclino a pensar que está difícil que la situación cambie hasta antes de las elecciones".

Fundamentalmente, se refirió a Juan Ramón Quintana, hombre crítico de la intervención estadunidense en América Latina, quien para la administración de la golpista Jeanine Áñez “es como un trofeo… que exhiben ante Estados Unidos”.

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 El presidente Donald Trump llega para pronunciar su discurso sobre el estado de la Unión ante el Congreso, en Washington.Foto Ap

Más que informe, da inicio a su campaña

Resalta sus logros, como el T-MEC y el largo, alto y muy poderoso muro en la frontera sur // No menciona el impeachment

 Donald Trump entró triunfante al Capitolio, donde fue formalmente acusado de cargos que ameritan su destitución hace siete semanas, y donde aún está bajo juicio político que concluirá hoy con su exoneración, para ofrecer su tercer informe presidencial anual, conocido como "El estado de la Unión", pero que en los hechos fue un discurso para arrancar su campaña de relección (se escucharon consignas de "cuatro años más" de los legisladores republicanos).

Trump, quien no mencionó su impeachment –y rehusó dar la mano a Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, al llegar al podio–, ofreció un mensaje de optimismo cuyo tema fue “el gran retorno de America”.

Trump tenía razones para su optimismo: hoy será absuelto y goza de la tasa de aprobación más alta en su presidencia (en Gallup, 49 por ciento, niveles superiores a los de Barack Obama y de Bill Clinton en este periodo de su presidencia).

Declaró que sus logros económicos, cada uno "sin precedente" o "marcando récord", han beneficiado "como nunca" a todas las razas y clases, haciendo énfasis en el auge para los trabajadores.

Elogió sus logros recientes, incluida la ratificación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá y nuevos acuerdos con China, sus éxitos como guerrero, que incluyen el asesinato de un general iraní, y la reducción dramática del flujo migratorio.

En su discurso narcisista afirmó que "nuestro país es altamente respetado otra vez". Subrayó que "nuestra fronteras están seguras" y declaró que "el estado de nuestra Unión es más fuerte que nunca".

Trump afirmó que está "restaurando el liderazgo estadunidense en el mundo, y una vez más defendiendo la libertad en nuestro hemisferio", y agregó que se están apoyando "las esperanzas de cubanos, nicaragüenses y venezolanos". Estados Unidos, afirmó, está encabezando una coalición diplomática contra "el dictador socialista" Nicolás Maduro, y volteando hacia el palco de invitados especiales del presidente, declaró que estaba presente el "presidente legítimo" de Venezuela, Juan Guaidó, quien recibió una ovación bipartidista, incluida la de Pelosi. Advirtió: “El socialismo destruye naciones… la libertad unifica el alma”.

Hablando de eso, promovió iniciativas para debilitar escuelas públicas con becas para colegios privados, y prometió luchar contra iniciativas que buscan anular seguros privados para salud, ya que "nunca permitiremos que el socialismo destruya el sistema de salud estadunidense".

Sobre migración, resaltó la construcción de su "largo, alto y muy poderoso" muro en la frontera sureña, todo parte de "un esfuerzo sin precedente para asegurar a Estados Unidos", e informó que los cruces ilegales se han reducido 75 por ciento desde mayo, en parte resultado de "acuerdos de cooperación históricos" con México, Honduras, El Salvador y Guatemala.

Reiteró su ya añejo mensaje sobre los migrantes indocumentados que representan una amenaza contra la seguridad pública, narrando actos criminales brutales cometidos por ellos, y denunció que las políticas de las llamadas ciudades y estados santuarios los protegen.

Elogió sus políticas contra el aborto, otorgó la medalla civil más alta al conductor de radio ultraconservador Rush Limbaugh, resaltó su compromiso con defender la "libertad religiosa" y también el derecho a portar armas.

Resaltó la lucha contra el "terrorismo radical islámico", hablando de operaciones en las cuales Estados Unidos asesinó a líderes "terroristas", incluido el general iraní Qasem Soleimani, a quien acusó de matar o herir a miles de militares estadunidenses.

"Estados Unidos es tierra de héroes", concluyó, mencionando a varios nombres a lo largo de la historia, como Lincoln, Teddy Roosevelt, Frederick Douglass (quien hubiera odiado al presidente) el general Pershing (quien intervino en México), entre otros, recordando los primeros peregrinos anglos hasta los "patriotas texanos que libraron su última batalla en el Álamo".

Trump rindió su informe ante una sesión conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado, con la mayoría de ese público a favor de su impeachment y destitución. Por lo menos nueve legisladores decidieron boicotear la sesión en protesta, entre ellas la diputada Alexandra Ocasio-Cortez, quien señaló: "no usaré mi presencia en una ceremonia de Estado para normalizar la conducta ilegal y la subversión de la Constitución por Trump".

Al final, mientras Trump se retiraba, Pelosi, presidenta de la cámara baja, la demócrata más poderosa en el gobierno, despedazó su copia del discurso presidencial en el podio ante las cámaras de televisión. Cuando le preguntaron por qué poco después, respondió: "fue lo más cortés que pude hacer dada la alternativa".

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Martes, 04 Febrero 2020 06:22

Bolivia: se rompió el termostato

Bolivia: se rompió el termostato

Es lugar común afirmar que la esencia del Estado de derecho es la igualdad de todos ante la ley, sin discriminación alguna. Sin embargo, este es un ideal que nunca está del todo realizado en el mundo real, pese a lo cual, como “modelo” sirve de barómetro para calificar a los Estados reales e históricos.

En los últimos años, nuestra región viene sufriendo un alejamiento de ese modelo ideal pero, de todas maneras, esa brecha no resulta mucho más ancha que la reiterada en nuestra historia del sur y, por cierto, aunque algunos episodios sean preocupantes, en general es menos marcada que en otras épocas genocidas.

No obstante, el caso del Estado Plurinacional de Bolivia presenta particularidades que son realmente alarmantes, pues a partir de un clarísimo golpe de Estado que, por presión militar, forzó las renuncias del presidente y del vicepresidente, se instaló un régimen que se “autojustifica” con el pretexto de un supuesto fraude electoral que la OEA verificó inexistente (de 30.000 mesas se detectaron “irregularidades” en 260, lo que para nada alteraba el resultado). Los medios dominantes y la increíble mala praxis de un funcionario internacional permitieron que la fake news siguiese su curso.

Lo cierto es que, en Bolivia, el 22 de enero se extinguieron los mandatos de los poderes constitucionales Ejecutivo y Legislativo.

Ante esa situación, en lugar de seguir los pasos de la acefalía y entregar al gobierno a la autoridad constitucional que quedaba en pie, o sea, al presidente del más alto tribunal, para que convocase a elecciones y el pueblo pudiese decidir quién quiere que lo gobierne –como en otra ocasión se hizo, con feliz final democrático-, insólitamente el Legislativo decidió –por sí y ante sí- “prorrogar” su mandato (que no emanaba de sí mismo, sino del pueblo) hasta las elecciones que él mismo convoca el 3 de mayo próximo.

Hasta esa fecha continuará ejerciendo el Ejecutivo (no el poder, que no se sabe bien quién lo ejerce) una exsenadora (cuyo mandato, por supuesto, también venció el 22 de enero) designada por una minoría (pertenece a un partido que obtuvo el 4% de los votos).

Pero el régimen que controla Bolivia en este momento no sólo violó la inmunidad diplomática y expulsó a diplomáticos, sino que, mediante falsas seguridades, hizo salir de la embajada argentina al exministro de gobierno, para luego aislarlo en una casa sitiada por grupos armados instigados por un agente del franquismo español (Vox), hasta conseguir que fuese hospitalizado y preso.

Días después otorgó salvoconductos de salida a dos personas asiladas en la embajada de México, pero cuando llegaron al aeropuerto, en presencia de los diplomáticos las arrestaron. Ante el escándalo, decidieron dejarlas partir en otro vuelo, aduciendo que todo se debió a un “error de coordinación”.

Casi simultáneamente, la apoderada del expresidente Evo Morales, portando la documentación necesaria, entró a Bolivia para oficializar su candidatura a legislador, pero rápidamente consiguieron que un juez dispusiese su prisión y la documentación fuese secuestrada.

El candidato a presidente designado por el MAS –Arce- también llegó a La Paz y fue notificado de su citación a un proceso, curiosamente puesto en marcha simultáneamente con la indicación de su candidatura. Se ignora si ese coincidente proceso tiene por objeto inhabilitar o privar de libertad al candidato presidencial.

Mientras comete estas aberraciones, el régimen se precia de solicitar que las elecciones de mayo sean monitoreadas por organismos internacionales, algunos de reconocido prestigio y seriedad. Pero para nada los convoca para controlar el proceso pre-electoral pues, a juzgar por lo sucedido, el régimen no programa el fraude en forma de un “volteo de urnas”, sino de un tortuoso mecanismo previo de proscripción.

En el caso de Bolivia, no se trata de uno más de los supuestos de alejamiento del modelo ideal del Estado de derecho, sino de lo que puede definirse como un “Estado de no derecho”.

Rompe el molde del Estado de derecho y cae abiertamente en el del “Estado de policía” el que, brutalmente elimina o proscribe, encarcela y exilia a los opositores a su régimen, como hizo Hitler en Alemania, en Austria y en Checoslovaquia, como hizo Mussolini en la Italia fascista, o como hizo Stalin con las purgas o impuso en los países que quedaron bajo su órbita. Pero el “Estado de policía” pasa a ser un “Estado de no derecho” cuando viola también las normas que regulan las elementales relaciones entre Estados, o sea, el derecho consuetudinario y luego positivizado en la Convención de Viena de 1961. En ese caso, se rompe el termostato: ya no hay derecho, ni siquiera el internacional de siempre, el llamado “derecho de gentes”.

Es el momento de advertirlo antes que el ejemplo pueda cundir y pasemos a manejarnos como hordas y no como Estados. Por cierto, mucho de lo que sucede en la región no está bien, no cabe duda, pero estemos alertas, porque esto es demasiado: rompieron el termostato.

Raúl Zaffaroni es Profesor Emérito de la UBA 

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Evo Morales se presenta a senador en Bolivia para las elecciones de mayo

Morales encabeza la candidatura de su partido por la región de Cochabamba, donde comenzó su carrera política, en una lista que debe confirmar el órgano electoral

 

Evo Morales figura en la candidatura al Senado por el Movimiento al Socialismo (MAS) para las elecciones de mayo en Bolivia, en una lista presentada este lunes después de denunciar una "persecución política" para impedir que se inscribiera.

Morales encabeza la candidatura de su partido a la Cámara de Senadores por la región boliviana de Cochabamba, donde comenzó su carrera política como diputado en 1997, en un listado que debe ser aún habilitado por el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia.

El expresidente y su partido habían denunciado una persecución política para impedir la candidatura, con acciones como un intento esta misma jornada de detener a uno de los abogados que está apoderado por Evo Morales desde Argentina para presentar la documentación ante el órgano electoral.

El propio Morales publicó que el abogado, Wilfredo Chávez, estaba "a buen recaudo" después de que "la dictadura" intentara detenerlo para "eliminar al MAS" del proceso para las elecciones del 3 de mayo. Wilfredo Chávez escribió en esta red social que fue objeto de un "intento" para detenerlo con el fin de impedir que inscribiera las candidaturas del MAS.

Se encuentra en Argentina desde diciembre

Evo Morales se encuentra desde el pasado diciembre en Argentina, donde ha solicitado refugio y desde donde ejerce como jefe de campaña del MAS. La posibilidad de que fuera candidato a senador o diputado se barajaba desde hace días, tras plantearla su partido desde la región de Cochabamba, donde Morales se dio a conocer como sindicalista cocalero antes de dar el salto a la política.

Este lunes concluía el plazo para inscribir listas electorales, que ahora tiene que revisar el órgano electoral para determinar si cumplen o no los requisitos.

La candidatura de Morales es cuestionada desde que transcendió la posibilidad de que la presentara, pues uno de los requisitos es residir de forma permanente al menos desde dos años antes en la circunscripción electoral por la que se presente el candidato.

Evo Morales cuando era presidente acudía a votar a un centro de votación en que estaba inscrito en el Chapare, una zona cocalera de Cochabamba, pero lleva fuera de Bolivia desde que el 11 de noviembre salió hacia México, donde estuvo asilado antes de viajar después a Argentina.

Morales anunció su renuncia tras un golpe de Estado para derrocarlo el pasado noviembre. Un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) afirmó que hubo "operaciones dolosas" en las elecciones del 20 de octubre, que alteraron "la voluntad expresada en las urnas". 

Por EFE / eldiario.es

04/02/2020 - 08:16h

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Lunes, 03 Febrero 2020 05:47

Rebelión antineoliberal

Rebelión antineoliberal

La noticia principal de la contienda electoral presidencial que arranca este lunes con elecciones internas en Iowa –y que seguirá durante los próximas meses en cada estado para culminar con la coronación de los candidatos presidenciales de ambos partidos nacionales– es que Bernie Sanders, el senador socialista democrático, va ganando.

Se sabe que va ganando no sólo porque ya alcanzó al precandidato demócrata de la cúpula, Joe Biden, en las encuestas nacionales y está adelante en varias encuestas estatales claves, ha acumulado más donaciones que todos los además y triunfa sobre Trump en cada sondeo, sino porque las cúpulas se están alarmando, y mucho.

Algunos señalan que la dirección del Partido Demócrata está más obsesionada ahora en frenar a Sanders que en derrotar a Trump, elaborando mecanismos para obstaculizar su triunfo en la convención demócrata mientras Hillary Clinton, Barack Obama y John Kerry, entre otras figuras del partido, alertan sobre su “amenaza” y advierten, a pesar de indicaciones contrarias, que el electorado no apoyará sus “ideas radicales” y menos el “socialismo”.

Para Sanders y sus seguidores sólo comprueba el potencial real de su movimiento. “Somos su peor pesadilla”, señaló el senador esta semana, recordando que su campaña está fomentando una “revolución política” para un rescate popular de esta democracia de las manos del uno por ciento más rico y sus políticos que la han secuestrado.

Aquí continúa una pugna que se inició en 2016 entre el futuro y el presente del Partido Demócrata, con candidatos como Joe Biden y el multimillonario Michael Bloomberg –quien ha indicado que se lanzó en parte para evitar la candidatura de Sanders (no es un misterio de que uno de los representantes más reconocidos del uno por ciento esté preocupado)– ofreciendo un retorno a la era pre-Trump. Pero el movimiento de Sanders (y parte de las filas en apoyo de Elizabeth Warren) están invitando a otro futuro, no a un retorno.

Y es que esto es más que sólo una batalla dentro de un partido, es una rebelión antineoliberal. Tiene sus antecedentes inmediatos en los movimientos altermundistas que originaron contra el TLCAN y el llamado “consenso de Washington” en los 90, pasando por expresiones como Ocupa Wall Street, pero también con algunas raíces aún más antiguas con el movimiento socialista de hace un siglo, pasando por los grandes movimientos sindicales y culturales durante la Gran Depresión, como también en las luchas de los años 60, donde Martin Luther King, poco antes de ser asesinado, declaró que la esencia de la lucha social no se limitaba al racismo, sino que se necesitaba una “revolución moral” contra la injusticia económica y el poder imperial de su país.

Desafiando a las cúpulas políticas y económicas de este país, Sanders, con su consigna “no yo, nosotros”, resume una campaña electoral basada en las solidaridad social, algo que explica por qué el candidato presidencial más viejo goza del mayor apoyo entre los jóvenes, quienes, si participan en grandes números, podrían determinar la elección. También hay otras señales de que esta campaña es diferente: el candidato judío goza del apoyo de las únicas dos diputadas federales musulmanas, el único que resalta que es hijo de inmigrantes (https://www.youtube.com/watch?v=xuYR1dwPzJE), quien habla abiertamente de la clase trabajadora, y quien ha votado siempre en contra de guerras, acuerdos de libre comercio (incluyendo el T-MEC) y otros asuntos promovidos por las cúpulas. (Para más información sobre sus propuestas específicas: https://berniesanders.com/es/?nosplash).

Los jóvenes con Sanders son sólo parte de una coalición multirracial que se está rencontrando con luchadores sindicales, granjeros, ambientalistas, indígenas, veteranos militares antiguerra, y todos los que enfrentan ahora las consecuencias de un experimento neoliberal que fue impulsado por ambos partidos, desde Reagan hasta Obama.

Ante ello, esta es la vanguardia de una potencial rebelión electoral que busca no sólo derrotar a Trump o revertir sus políticas, sino transformar al país más poderoso del mundo. (https://www.youtube.com/watch?v=Ikgh4JbAWUU).

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El republicano Mitch McConnel, líder de la mayoría del Senado, en una reunión en el Capitalio del juicio político del presidente Donald Trump .Foto Ap

Los globalistas sufrieron el mismo día dos severas derrotas a manos de dos nacionalismos económicos nor-atlánticos anglosajones muy sui generis: el Brexit del primer ministro Boris Johnson y su gran aliado Trump quien parece haber librado el proceso del impeachment en el Senado.

El Brexit y el trumpismo sustituyen la fase caduca del thatcherismo/reaganomics.

En su estilo megalomaniaco, Trump festejó que "se había acabado el juego" (https://bit.ly/2vzxzlV): el rechazo de 51 senadores republicanos para llamar a testigos muy comprometedores.

Perdieron 47 Demócratas y los dos desertores republicanos esperados: Susan Collins y el mormón Mitt Romney, de padre chihuahuense y vinculado a la fratricida familia LeBarón a los dos lados de la transfrontera.

Los mormones forman parte de un sector muy influyente de la CIA/FBI/NSA (National Security Agency): el caso de Brent Scowcroft, anterior asesor de Seguridad Nacional con Gerald Ford y Daddy Bush, y ahora del fallido candidato presidencial Romney.

La CIA y el FBI, vinculados a Soros (Rudolph Giuliani dixit), son considerados parte consustancial del Deep State (Estado Profundo) que busca decapitar a Trump.

El asunto de la votación de llamar a los testigos comprometedores no era menor y su rechazo constituyó el paroxismo del drama del impeachment que hubiera prolongado el proceso –y, por ende, mancillado mucho más la imagen de Trump a ocho meses de la crucial elección presidencial– y, más que nada, hubiera resquebrajado la compactación monolítica del Partido Republicano con probablemente, un mayor número de deserciones cuando para el impeachment se requieren 2/3 partes, hoy inexistentes, en el Senado.

Entre los testigos piromaníacos se encontraba John Bolton, bombástico ex asesor de Seguridad Nacional de Trump, a quien estaba dispuesto propinarle una puñalada trapera.

La "bomba Bolton" (https://nyti.ms/2u3SYDk) de dramática última hora hubiera expuesto el quid pro quo del Ucraniagate: el vil chantaje de Trump al presidente de Ucrania Zelensky, comediante de profesión, de proseguir la ayuda militar a cambio de la fétida información de Hunter Biden, hijo del hoy desfalleciente candidato a la nominación del Partido Demócrata, Joe Biden, en sus tratativas mafiosas con la gasera Burisma.

Los Republicanos tampoco estaban mancos porque estaban prontos a enjuiciar ante el Senado a los Biden (padre e hijo), al mismo congresista Adam Schiff y al famoso soplón ( whistleblower) Eric Ciaramella.

Se hubiera tratado de una "guerra de fango" para ver quién caía más bajo ante una aburrida opinión pública.

Más allá de los primitivos subjetivismos solipsistas, existen dos niveles más trascendentales en el meta-análisis: 1. La batalla a muerte entre Soros y los globalistas contra Trump y los "nacionalistas económicos" (https://bit.ly/36OZ1Je); y 2. La orientación de la relación de EU con Rusia.

Los Demócratas en el Congreso –en especial Nancy Pelosi, Adam Schiff y Jerry Nadler, lubricados por George Soros (https://bit.ly/37QP2EC)– equivocaron la estrategia frente a un Trump que se renergizó y contaba con el auge bursátil y el apoyo de su base electoral en el cinturón bíblico ( Biblebelt), el cinturón industrial ( Rustbelt), y con los zelotes evangelistas sionistas (https://bit.ly/2ROddhx).

El inminente voto para cerrar el fallido impeachment será de mero trámite cuando se antoja imposible que los demócratas consigan 20 votos de los senadores republicanos para defenestrar a Trump.

Evidentemente que el cambio de la correlación de fuerzas en EU, a fortiori con la probable relección de Trump y la consolidación del trumpismo y su "nacionalismo económico" sumado del "supremacismo protestante blanco anglosajón" de los WASP (https://bit.ly/3b5gYXl), salvo errores estratégicos de ruta de aquí al primer martes de noviembre, afectará la relación con México, y sus elecciones de 2021 y 2024, donde Soros y Trump tienen a sus partidarios bien encumbrados: unos a la baja y otros al alza.

Mi muy humilde lectura es que se acelera el declive de Soros y los globalistas a escala local/regional/global.

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