Martes, 26 Junio 2018 05:59

Pistolas Taser: electricidad letal

Pistolas Taser: electricidad letal

Los Mossos ya han comenzado a utilizar las pistolas eléctricas a pesar de que algunas entidades como Amnistía Internacional o Stop Taser advierten de sus peligros. La Directa lo explica en #DocsDirecta.

 

Más de 700 personas han muerto desde 2001 en Estados Unidos después de recibir descargas de pistolas eléctricas tipo Taser, según cifras facilitadas por Amnistía Internacional. Los datos, sin embargo, no han podido frenar que, después de una primera fase de pruebas, las pistolas de descargas eléctricas hayan llegado –a pesar de la polémica y después de un discreto debate parlamentario– a Cataluña.


“Se tendrían que equiparar a las armas de fuego por su potencial lesivo”. Así define Adriana Ribas, coordinadora de Amnistía Internacional Cataluña, las pistolas eléctricas. En cambio, para Josep Miquel Milagros, de la Unión Sindical de la Policía Autonómica de Cataluña (USPAC), “es una arma no letal”, asegura. “Esto tiene que quedar muy claro”, reitera el portavoz.


El polémico debate sobre la inclusión de estas armas en Cataluña viene de una reivindicación sindical de años de los Mossos d'Esquadra. Hasta ahora, sólo las podían usar algunas policías locales. Los Mossos aseguran que las necesitan porque así tendrían algo intermedio entre las armas de fuego y las porras. Añaden que esto les serviría para poder hacer detenciones sin tener que utilizar las contenciones mecánicas o el cuerpo a cuerpo.


De hecho, una de las cuestiones que más preocupa a entidades como Amnistía Internacional, Stop Taser o Irídia es que las Taser, por el potencial lesivo que tienen, no se están equiparando a las armas de fuego. Se trata de una recomendación que el Comité Europeo Contra la Tortura ha hecho a países como el Reino Unido, equiparándolas en su legislación a una arma de fuego. En Cataluña, a pesar de las recomendaciones de las entidades, esto no se ha hecho.
Armas para torturar y maltratar


Desde el Síndic de Greuges, siguiendo las recomendaciones del Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa y de la Comisión Contra la Tortura de las Naciones Unidas, recomiendan que no se usen nunca estas armas contra colectivos vulnerables. Esto incluye menores de edad, mujeres embarazadas y personas con cardiopatías. “¿Cómo sabe el agente de policía si una mujer está embarazada de pocos meses, si un joven tiene 17 o 19 años o si una persona tiene una cardiopatía?”, cuestiona Jaume Saura, adjunto al Síndic. Para Andrés G. Berrio, abogado de Irídia y miembro de Stop Taser, el principal problema radica en que “el policía no sabe cuál es la condición de la persona que soportará que le disparen con una Taser”. Por eso denuncia que no se están preparando protocolos de prevención suficientes y que, por lo tanto, el uso de las Taser puede acabar provocando efectos letales.


Las armas de electroshock se utilizan internacionalmente para cometer tortura y maltrato porque dejan poca marca física. Otra de las preocupaciones de las entidades es que el grupo de trabajo del Parlamento no especificó la prohibición de usarlas contra personas bajo custodia, como en comisarías. Sí que ha prohibido el uso en centros penitenciarios. Los acuerdos se tomaron en el grupo de trabajo de la cámara catalana el julio de 2016.


La principal discrepancia entre el Departamento de Interior y las entidades es el uso de pistolas eléctricas sobre personas que se encuentran en estado psicótico, ya sea por una patología o por encontrarse bajo los efectos de sustancias como el alcohol o las drogas, porque pueden no ser capaces de entender una orden. “Esta situación puede hacer que tengan más propensión a una consecuencia negativa por el hecho de la descarga”, asegura Saura. En cambio, desde el cuerpo de Mossos les reconocen que “este es el perfil para el que están pensadas estas armas”. Lo ejemplifican con el caso de Juan Andrés Benítez, muerto a manos de los Mossos d'Esquadra el octubre de 2013, después de ser reducido.


Cámaras, desfibriladores y confeti de colores


“Si un agente tiene que disparar una arma de fuego es muy posible que se lo piense dos veces, en cambio con una arma eléctrica quizás tenga más facilidad o esté más predispuesto”, cuestiona Saura. La clave, según Adriana Ribas, coordinadora de Amnistía Internacional, es que el número de pistolas eléctricas esté limitado y sea obligatoria una formación para conocer “el potencial lesivo”. Desde USPAC, sin embargo, reclaman que todas las patrullas estén dotadas de este armamento.
La legislación aprobada en el Parlamento dice que sólo las utilizarán jefes de área de servicio de los Mossos d'Esquadra, caporales con un rango específico. Por lo tanto, habrá un número concreto de pistolas, unas 130, que podrán utilizar ciertos agentes con una formación concreta. Llevarán una cámara en la solapa que grabará la actuación en vídeo, cada vehículo de la unidad policial incluirá un desfibrilador, por si la persona que recibe la descarga eléctrica tiene un paro cardíaco, y cada pistola tiene un número de serie que sale disparado en forma de confeti de colores que determina el lugar donde se ha producido la actuación.


Cómo ya avanzó la Directa, con el subterfugio “dispositivos conductores de energía” se escondió una de las licitaciones más polémicas del 2017, la de las pistolas Taser. La suculenta partida de 706.473 euros fue para la empresa Eurodistribución de Sistemas España, presidida por Andrés Manuel Soler. Se trata de 134 dispositivos que se distribuirán al conjunto de Áreas Básicas Policiales, es decir, a todas las comisarías comarcales y subcomarcales, así como a las de los diez distritos de Barcelona. También se destinarán algunas a las unidades de orden público. La partida incluye dispositivos de grabación de imagen y sonido, así como 11.000 cartuchos.

 

Por Sònia Calvó Carrió
La Directa

publicado
2018-06-25 13:41:00

fuente
Este artículo se ha publicado originalmente en la Directa.

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Colombia Plural

Declaran alerta roja en Hidroituango. El 16 de mayo fueron evacuadas más de 4.500 personas de los municipios Valdivia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Caucasia, Guaranda, entre otros. Este es el resultado de la decisión tomada por las Empresas Públicas Medellín (EPM) para salvar Hidroituango, después de que el embalse aumentara su nivel. Hay que resaltar que los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

 

A pesar de lo informado por las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el pasado 10 de mayo, confirmando que la emergencia reinante en Hidroituango, causante de la inundación del corregimiento de Puerto Valdivia estaba controlada, más pudo la naturaleza que la palabrería y la desinformación que cargan los comunicados emitidos por las EPM.


Así quedó en evidencia al medio día del 16 mayo, cuando de nuevo fueron activadas las alarmas que le anunciaban a los pobladores del sector que el Río Cauca podía inundar toda su ribera y llevarse sus vidas, viviendas y enseres.


Luego de escuchar las alarmas, más de 4.800 personas salieron de sus casas con los enseres que pudieron rescatar. Los afectados habitan los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Caucasia, Briceño, Ituango; en Antioquia. Majagual, Guaranda en Sucre; Ayapel en Córdoba, y Achí y San Jacinto del Cauca en Bolívar. Los daños producidos por los desbordes son desmesurados y la creciente del río continúa descontrolada.

 

Mucho más que lluvia

 

El parte oficial del 10 de mayo informó que las constantes lluvias aumentaron el caudal del Cauca, explicación ingenua para lo que realmente estaba sucediendo aquel dia, cuando un movimiento de tierra (algunos ingenieros sustentan desde hace varios años que aquella área adjunta al Cauca aún está en asentamiento) propició un derrumbes que taponó el túnel de desviación del río, lo que terminó por aumentar el nivel de agua en la represa, poniendo en riesgo todo el proyecto hidroeléctrico. Buscando bajar el nivel del agua, las EPM decidieron inundar la sala de máquinas del megaproyecto y habilitar uno de los túneles de generación (taponado con concreto armado) para liberar más de 6.000 metros cúbicos de agua por segundo, incrementando el cauce del Cauca río abajo e inundando el corregimiento de Puerto Valdivia.


Aún faltaba que la crisis ganara un nuevo nivel. El 16 de mayo, pasadas las 12 del medio día, el túnel por donde podía evacuarse el agua de la sala de máquinas colapsó, y el líquido siguió su curso hacía la vía de acceso de la presa, incrementando la presión interna, amenazando con desestabilizar diversas secciones subterràneas del megaproyecto. Ante ello, los ingenieros optan por dinamitar dos tapones que sellaban sendos túneles de evacuación, por donde el río siguió su curso, hasta encontrarse, de nuevo, con su cause natural. La consecuencia inmediata y evidente de todo esto es una: la creciente del Cauca, amenazando a las comunidades que habitan la rivera del río aguas abajo del proyecto hidroeléctrico.


Lo hasta aquí realizado por ingenieros y todo tipo de funcionarios de EPM indica que su principal preocupación es salvar del desastre total al megaproyecto Hidroituango, la gente que allí habita aparece en segundo plano, lo cual queda ciertamente evidenciado cuando se observa la improvisación de albergues, las dificiles condciones en que debieron dormir, y la ausencia de explicación en cuanto a quién y cuándo cancelerá lo debido por casas destruidas, enseres perdidos, sembrados anegados, animales ahogados.


Errores de cálculo, oídos sordos ante lo exígido años atrás por la comunidad, afán de iniciar operaciones con esta hidroeléctrica para empezar a recuperar los dineros invertidos en la misma, etcétera, cualquiera sea la explicación de lo que propició este descalabro, es hora de que el país lo conozca. Y así debe ser, pues antes que los dividendos que genere cualquier empresa o proyecto, está la gente y su derecho a vida digna, así como el cuidado de la misma naturaleza, nuestra casa común.


La voz de la experiencia


Ante la confusión generada por las superficiales explicaciones dadas por las EPM, desdeabajo entrevistó a Luis Alberto Arias López, profesor de geología y geomorfología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional sede Medellín, con el fin de profundizar en las causas y responsabilidades de lo sucedido con la represa, ingeniero que en 1980 trabajó en la fase de factibilidad del proyecto Hidroituango,
Y él nos explica: “todo proyecto debe combinar varias racionalidades: económica, técnica, ambiental y social. En este proyecto, desde sus inicios, desde que está en manos de la Gobernación de Antioquia, no tiene todas esas racionalidades bien equilibradas. La racionalidad económica predomina sobre las otras”. Es por ello que para el profesor hay fallas en la ejecución técnica de las obras, que en su proceso de construcción no tuvieron en cuenta los daños ambientales y sociales.


Frente a esto, ¿quién responde por los impactos psicosociales que genera a las poblaciones vivir al lado de una represa que tiene problemas técnicos? Existe una sensación generalizada en los habitantes de que Hidroituango perdió el control del río; quienes allí habitan explican que “si no hubo muertos fue porque pudimos correr, pero las alarmas instaladas por la empresa sonaron tarde, es decir, si nos confiamos en las alarmas más de uno hubiese muerto”. Una vez más, la imposición de una forma de vida sobre otra, por priorizar los intereses económicos sobre la gente y sus conocimientos, termina generando tragedias y dolores personales y colectivos, que desangran el corazón de los territorios y sus poblaciones.


Entre tanto, entre los propietarios de la obra (EPM y Gobernación de Antioquia) y el gobierno nacional, empieza un puslo de compromisos, ayudas posibles, expiaciones de responsabilidades, todo favorecido por unos medios de comunicación oficiosos que no hacen sino reproducir los comunicados oficiales, sus explicaciones superficiales de lo sucedido, sin animar a la comunidad para que exija reparación por todo lo sufrido.


Ante los ojos de todo el país resalta, en este caso, así como con el derrumbe del puente Chirajara, que el afán oficial es el de minimizar las causas reales del desastre y sus responsables, silencio que en esta oportunidad podría traducirse –para colmo– en alza de tarifas en el servicio eléctrico. Es decir, unos destruyen la naturaleza y la misma vida de miles de personas, y otros pagaríamos por su proceder autoritario.

 

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“El territorio no se vende, se lucha y se defiende”

El domingo 25 de febrero en la vereda de Calucé, municipio de Palmira-Valle del Cauca, tuvo lugar el primer Festival por la Defensa del Territorio, evento que tenía como objetivo principal, empezar a generar procesos colectivos de reflexión y proyección de defensa del territorio palmirano, en riesgo ante la llegada del Grupo de Energía de Bogotá (GEB) tras el proyecto La Virigina-Alferéz: construcción de una gran red de torres de transmisión de electricidad que atraviesan una amplia zona rural palmirana y sus reservas naturales, afectando de manera irreversible sus ecosistemas. 

Un proceso organizativo en marcha


Las comunidades rurales y colectivos urbanos de Palmira empezaron a organizarse desde hace varios meses, discutiendo entre ellas sobre las implicaciones de este proyecto, así como con los diferentes intermediarios que envía el GEB (la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca –CVC– e ingenieros ambientales de la Unidad de planeación minero–energética de la nación –UPME–) quienes llegan a las diferentes fincas y reservas naturales a realizar estudios de inspección. Lo curioso es que estas inspecciones están en marcha desde este año, justo después de la negativa de los ingenios azucareros de la zona plana del municipio de aceptar las torres de energía en sus predios, por lo demás a causa de los problemas ambientales y de productividad que este proyecto conlleva.


Este festival es el primero de varios pensados por las comunidades de los corregimientos de Calucé, Tenjo, La Quisquina y, claro, la comunidad urbana de Palmira. Tiene el precedente de la lucha desarrollada por varios colectivos en los corregimientos de Amaime y el Placer, donde después de 2 años de presión con varias audiencias públicas y mediante resolución de la CVC, el 21 de enero del presente año lograron el propósito de su resistencia: frenar la concesión para explotar materiales de construcción en el Rio Amaime para las empresas de Gravarena Rio amaime Lltda y Arenas Amaime Ltda.


El festival estuvo acompañado por intervenciones artísticas que incluían arte circense, muralismo y música, pero, sobre todo, espacios de reflexión asamblearios, instalados con el ánimo de construir estrategias colectivas para la defensa del territorio, los cuales iban desde reconstruir un tejido de comunicación entre los corregimientos, hasta repensarse nuevas formas de organización comunal que les permitan ser autónomos sin reproducir formas estatales, verticales e impositivas. Es así como se reflexionó sobre la construcción de un PCOT (Plan Comunitario de Organización Territorial), forma de concebir el territorio como un espacio cuyo principal agente decisorio sea la comunidad que lo habita y que se preocupe también por vivir en armonía con la naturaleza. El PCOT es una forma de autogestión territorial que busca repensarse los espacios de la sostenibilidad económica, cultural y ambiental del territorio.


Al ritmo de la consigna “El territorio no se vende, se lucha y se defiende”, las comunidades demostraron su capacidad organizativa para proponer alternativas ecológicas a las pretensiones del capital. Alternativas manifestadas en discusiones concretas sobre formas institucionales y no institucionales de participación comunitaria, redes o tejidos de acueductos comunitarios y de comunicación, zonas de reserva campesina, territorios ecológicos agroalimentarios y demás propuestas del ámbito popular.


En un ambiente participativo y de goce, también se habló de las disputas culturales, sobre la salvaguarda de la naturaleza y las comunidades, avanzando con propuestas como las guardias cívico-campesinas para caminar el territorio, para solucionar los conflictos de la misma comunidad, sin necesidad de que haya injerencia de los actores armados estatales o no-estatales. ajenos a quienes habitan el lugar. Además se discutieron alternativas de organización territorial, sobresaliendo el PCOT como algo que ya está pensando la comunidad de La Quisquina. Ideas y compromisos que articulan otras formas de concebir la democracia sobre la base de la defensa del territorio, y que buscan afianzar relacionamientos con comunidades en el municipio de Pradera, y de todo el departamento del Valle, en territorios afectados por megaproyectos agro-industriales o minero-energéticos.


La red de colectivos que abren este sendero, prosiguen en su labor, ahora caminan hacía el segundo Festival por la Defensa del Territorio en la comunidad de La Quisquina, el que tiene como fecha el 29, 30 y 31 de marzo, y al que están invitados todas las colectividades palmiranas, vallecaucanas, colombianas o individualidades interesadas en pensarse otras formas de vivir más ecológicas, a participar desde donde se sienta y se quiera, ya sea con arte, talleres, compartiendo ideas o simplemente acompañando y apoyando las ideas que ya se tienen. Se invita a todos los interesados a escribirles a través de las paginas del Colectivo El Mono Nocturno o Colectivo Prodefensa del Territorio y el Agua en el buscador de Facebook.


En la organización del festival participaron diferentes colectividades e individualidades, como la Junta de Acción Comunal de Calucé, el periódico desdeabajo con su campaña “Otra democracia es posible”, el colectivo Pro-defensa del Agua y el Territorio, el colectivo Mono Nocturno de la Quisquina, la Fundación Acción Colectiva, las colectividades artísticas de Kortina Negra, Cultura al Parque Palmira, y los procesos comunitarios de Asosanemigdio, Asoveraguas Calucé y Agenda ambiental en movimiento, entre otras.

 

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Científicos logran 'teletransportar' por primera vez la energía del Sol

El proceso implica el uso de antenas capaces de detectar el calor infrarrojo generado por la luz solar como ondas electromagnéticas de alta frecuencia, convirtiendo estas señales en electricidad.

 

Científicos han desarrollado un método para generar electricidad a partir de la radiación infrarroja sobrante de la Tierra y el calor residual, utilizando el llamado efecto túnel, un fenómeno cuántico que ocurre cuando una partícula viola los principios de la mecánica clásica superando una barrera que no debería ser capaz de superar.


Nuestro planeta absorbe cantidades masivas de luz solar que a su vez conduce a una emisión casi constante de radiación infrarroja, que se estima en millones de gigavatios de energía.


Los investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudita) creen que este calor infrarrojo "se puede 'cosechar' las 24 horas del día" para generar electricidad, usando el efecto túnel cuántico. El proceso implica el uso de antenas capaces de detectar el calor infrarrojo o residual como ondas electromagnéticas de alta frecuencia, convirtiendo estas señales en electricidad.


Como las emisiones infrarrojas tienen longitudes de onda muy pequeñas y pueden oscilar miles de veces más rápido que un semiconductor típico capaz de mover electrones, requieren nano antenas que pueden ser difíciles de crear o probar. Sin embargo, de acuerdo con el nuevo estudio, publicado en la revista Materials Today Energy, el efecto túnel puede proporcionar el avance necesario para lograr el objetivo.


"No hay un diodo comercial en el mundo que pueda operar con tanta frecuencia", aseveró en un comunicado Atif Shamim, investigador principal del nuevo estudio. "Es por eso que recurrimos al efecto túnel cuántico".


Para generar los intensos campos eléctricos necesarios para la construcción de túneles, los investigadores crearon una nano antena en forma de corbatín, intercalando la fina película aislante entre dos brazos metálicos ligeramente superpuestos hechos de oro y titanio.

Gas Natural reclama 1.100 millones al Gobierno colombiano por impagos

Gas Natural presentará una demanda de arbitraje internacional contra el Gobierno de Colombia si las autoridades del país no resuelven el conflicto por la deuda en torno a 1.100 millones de euros que han acumulado miles de clientes de electricidad de Electricaribe (ECA), la filial colombiana del grupo español.

 

La gasista española ya inició los trámites necesarios este verano para acudir al arbitraje, notificando el pasado 12 de julio al Gobierno colombiano la existencia del conflicto, y activando el mecanismo de protección de inversiones entre España y el país latinoamericano. Se trata del paso previo a acudir al Ciadi, tribunal de arbitraje internacional dependiente del Banco Mundial con sede en Washington. Las partes tienen ahora seis meses para resolver el contencioso de forma negociada. Si no llegan a un acuerdo, la gasista española presentaría la demanda.

 

El contencioso parte de los fuertes impagos que Gas Natural sufre por distribuir la electricidad a 2,5 millones de personas que viven en la zona norte de Colombia, frente a la costa del Mar Caribe, una de las regiones más deprimidas del país, con una tasa de devolución de recibos cercana al 80%, aunque la mayor parte de los impagos no tienen que ver directamente con la pobreza, según fuentes de la negociación.


Administraciones morosas


De hecho, entre los deudores se encuentran las propias administraciones como organismos oficiales, ayuntamientos y prisiones, a los que Gas Natural reclama 45 millones. Paralelamente, los tribunales locales deniegan sistemáticamente las peticiones de la compañía eléctrica de corte del suministro alegando la situación de necesidad de los barrios más pobres. La situación se ha agravado por la subida del precio de la electricidad de más de un 30% desde 2015.


Ante esta situación, Gas Natural ha ralentizado la ejecución del plan de inversiones previsto, lo que ha motivado a su vez la amenaza del Gobierno colombiano de intervenir la filial, según aseguró el pasado mes de agosto el superintendente de Servicios Públicos, José Miguel Mendoza.


Gas Natural ha provisionado dos terceras partes del agujero de 1.100 millones de euros pendiente de cobro, y no ha podido repatriar ningún dividendo del país desde 2000 ante las fuertes pérdidas que presenta cada año. Electricaribe fue adquirida en 2000 por Unión Fenosa, que fue absorbida por Gas Natural en 2009

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Hiroshi Amano, durante su participación en el foro de premios Nobel de Lindau.

Miles de experimentos tuvo que hacer el japonés Hiroshi Amano para conseguir el hito tecnológico que ha cambiado la iluminación y la comunicación digital.

 


MADRID.- Los ledes, esos puntitos de luz, están ya en todas partes, en las pantallas, grandes y pequeñas, y en la nuevas bombillas. Pero no salieron de la nada, sino del esfuerzo durante décadas de investigadores como Hiroshi Amano, premio Nobel de Física desde 2014 por conseguir hacer realidad el esquivo led azul, un hito tecnológico tan reciente que todavía no se ha explotado todo su potencial. Además, la historia de cómo se obtuvo el led azul tiene mucho que ver con la investigación dirigida, la que se propone lograr un objetivo concreto más que aumentar el conocimiento, pero acaba teniendo una gran relevancia general. También tiene que ver con la incapacidad de las empresas por sí solas para hacer avanzar la ciencia.

 

Amano, ingeniero japonés, es uno de los premios Nobel más jóvenes en la actualidad. Tiene 55 años y obtuvo el galardón junto a su mentor Isamu Akasaki hace solo dos años, pero el trabajo premiado lo realizó cuando estaba en la veintena. Compartieron ambos el Nobel con otro investigador japonés, Shuji Nakamura, “por la invención de diodos emisores de luz azul eficientes, lo que ha permitido que existan fuentes de luz blanca brillantes que ahorran energía”. Del trabajo de Amano vienen las nuevas bombillas que han sustituido a las incandescentes de toda la vida.


Amano contribuyó a hacer realidad a finales de los años ochenta lo que tantos científicos habían dejado por imposible en los años setenta, un diodo luminoso azul, que abrió la puerta a la luz blanca que está reduciendo el coste de la iluminación en todo el planeta y al mismo tiempo inició la segunda revolución digital, la de los teléfonos inteligentes y las grandes pantallas planas.


Los ledes son dispositivos electrónicos semiconductores como lo es el transistor, y su composición (galio, fósforo e indio entre otros elementos) determina el color de la luz que emiten. El primer led que se desarrolló fue el rojo, en 1962, en 1974 llegó el verde, y la tecnología se plasmó en los grandes monitores de aeropuertos y estaciones, pero el azul se resistió a los esfuerzos de numerosos científicos. El fracaso llevó al abandono general de esta línea de investigación, con la excepción de Akasaki, dice Amano. Sin embargo, la empresa en la que trabajaba también la dejó y Akasaki se pasó a la Universidad de Nagoya, donde Amano se convirtió en uno de sus estudiantes.


Si algo tienen en común Akasaki y Amano es su perseverancia, desde luego. Amano, que acudió por primera vez este año al foro de premios Nobel de Lindau (Alemania) dice que decidió conscientemente dedicarse íntegramente a esta línea de investigación porque encajaba en su vocación por la ingeniería, a la que veía como la forma de conectar a la gente entre sí. Hizo una elección que muchos científicos no se atreven a hacer, seguir una línea de investigación minoritaria, que no está de moda y no atrae tantos fondos como otras más populares, y le salió bien, aunque le costara miles de experimentos llegar a su objetivo. Sin embargo, Amano reconoce que no apreció la importancia de su trabajo, lo que resulta llamativo en un premio Nobel: “Pensé que el uso del led azul iba limitarse a las pantallas de todo tipo, que era lo que interesaba a las empresas”. Pero posteriores trabajos de investigación llevaron a conseguir la luz blanca, el aspecto más llamativo de este salto tecnológico, mediante la combinación de los tres colores o el añadido de fósforo a un led azul. “Una nueva tecnología lleva a nuevas aplicaciones”, es la explicación de Amano, que recuerda que la luz led blanca para iluminación general es ocho veces más eficiente que las bombillas incandescentes.

 

A Amano, como japonés, le interesa especialmente saber que la luz led facilitará la reducción del consumo eléctrico que se ha fijado Japón para 2020 como medida para depender menos de la energía nuclear, tras la catástrofe de Fukushima. Los ledes pueden, además, funcionar como lámparas alimentadas con energía solar en lugares donde no hay red eléctrica, y se utilizan también, en su versión ultravioleta, para el tratamiento de agua y la desinfección en hospitales, además de en conversores de corriente eléctrica continua, procedente de energía solar, a corriente alterna.


A los científicos menores de 35 años que por centenares asistieron este año, como todos los años, al foro de Lindau, Amano contó cómo, al no disponer de dinero para comprar un carísimo sistema de hacer crecer cristales lo desarrollaron a su medida en el laboratorio, a pesar de que nadie allí conocía el tema. “Los profesores se equivocaron tanto como los estudiantes”, aseguró. Pasaron tres años y no lograban mejorar su producto, pero al final lo consiguieron y en 1989 nació el primer led azul. Sobre la base de otro método distinto, Nakamura, que sí trabajaba en una empresa, pidió posteriormente otra patente de led azul, y comparte ahora el premio Nobel con maestro y discípulo.

 

Amano, que ni siquiera era doctor todavía, estuvo realizando tres experimentos diarios para llegar a su objetivo y dejó de lado vacaciones y diversiones hasta conseguirlo. Ahora sigue trabajando en su universidad de siempre, sigue siendo modesto, a pesar del galardón, y es un jefe motivador, en palabras de uno de sus estudiantes, que acudió a Lindau. Su trabajo se centra en nanoestructuras que se espera mejoren los ledes y las células solares.

 

Como recordó a los asistentes Jürgen Kluge, el nuevo presidente del consejo directivo de la fundación que organiza el foro de Lindau, nada es gratis en esta vida: “Solo podéis venir una vez, no queremos volver a veros hasta que seáis premios Nobel!”, aseguró, medio en broma medio en serio.

 

 

Jueves, 26 Noviembre 2015 11:54

Estafa eléctrica

Estafa eléctrica

Como un baldado de agua fría cayó sobre los hogares colombianos el anuncio de nuevas alzas en las tarifas de energía. La disculpa en esta ocasión, el anunciado fenómeno de El Niño. De por medio estalla la evidencia de que esos mismos hogares han cancelado a las empresas generadoras de energía, durante los últimos 10 años, más de 8.000 millones de dólares para que estuvieran preparadas ante una eventualidad de estas. Recogidos estos dineros bajo el rubro "Cargo por confiabilidad", y sin cumplirse su cometido, es evidente que estamos ante una estafa. El Estado y el Gobierno de turno la amparan.

 

Para no olvidar y para que no se repita. El 30 de mayo, de 2014 el gerente de las Empresas Públicas de Medellín (Epm) decretó un aumento de las tarifas de energía eléctrica en los siguientes términos.

 

"Las empresas de distribución de energía del Grupo Epm en Colombia empezarán a aplicar un aumento tarifario del 2% durante algunos meses de este año a sus clientes del mercado regulado (residenciales, comerciales e industriales de bajo consumo). Los clientes de Epm y Cens (Norte de Santander) verán este incremento en las tarifas de mayo a septiembre, los de Essa (Santander) y Edeq (Quindío) de mayo a octubre, y los de Chec (Caldas) hasta el mes de julio".

 

Las razones: el fenómeno de El Niño anunciado por el Ideam (sequías prolongadas), el bajo nivel de lluvias registradas durante el último trimestre de 2013 fueron los principales factores que motivaron la aplicación de tal reajuste.

 

El impacto de esta medida puede verse la Grafica 1. Costo unitario del KW/h cobrado por empresas públicas de Medellín de abril a diciembre de 2014.

 

Pasaron los meses y aunque el anunciado fenómeno climático no se presentó en el 2014 tan fuerte como se esperaba, Epm sí incrementó entre enero y agosto de tal año la tarifa del Kw/h de la energía en más de 50 pesos.

 

Nuevo año e igual comportamiento empresarial. A partir de febrero 15 de 2015 inician una nueva alza de las tarifas hasta llevarlas en noviembre 15 del 2015 a un precio de 417 pesos por KW/h. Esto en Antioquia; pero en el Valle del Cauca significa que, para la ciudad de Cali, este aumento en la energía se le suma al anunciado por la Empresa Emcali a principios del mes de octubre, cuando se estableció un incremento del 3,5 por ciento para los estratos 1, 2 y 3 y un alza del 9 por ciento para los usuarios de estratos 4, 5 y 6, todo ello amparándose en las señales de que viene un fuerte calentamiento del océano Pacífico, que se traduce en el citado fenómeno de El Niño.

 

A la par de las empresas de energía, sin perder tiempo y valiéndose de esta realidad natural, el ministro de Minas y Energía, Tomás González, anunció que a partir de diciembre "El kilovatio por hora tendrá un incremento de entre $ 6 y $ 7 el KW/h para todos los usuarios, lo que representa un aumento en las tarifas de $ 400 para el estrato uno y de $ 3.000 para los niveles altos de la población. Es decir, que el aumento total para los estratos bajos sería de 1,75% y el incremento para los más altos sería superior al 2,5%".

 

Y aunque el Fenómeno es una realidad, los embales se encuentran hoy con aportes hídrico de un 50 por ciento de la media histórica.

 

Como soporte para su "sensata" maniobra tarifaria, el Ministro alegó que sus medidas pretenden evitar un racionamiento de energía en todo el país. Según su entender, con el dinero que recojan garantizarán que las plantas térmicas puedan generar energía, mientras se conserva y recoge agua en los embalses que hoy están por debajo del 65 por ciento de su capacidad promedio, la misma que ante la concreción de un fuerte fenómeno de El Niño podría caer por debajo del 40 por ciento, colocando en riego el suministro de energía y abocando al país a un eminente racionamiento.

 

Todo parece muy sano y lógico. Pero por esta medida gubernamental, a partir de diciembre de 2015, los colombianos pagarán unos 40 mil millones de pesos de más por mes, a través de la factura mensual que cancelan por el servicio de energía. Dinero que garantizará, eso sí, rentabilidad a las generadoras de energía. Es decir, y una vez más, las pérdidas se socializan y las ganancias se privatizan.

 

Lo anterior sin tener en cuenta que todos los hogares colombianos le han cancelado a los generadores, en el curso de los últimos 10 años, más de 8.000 millones de dólares a través del rubro denominado "Cargo por confiabilidad" (Resolución Creg-071 de 2006), el cual viene en todo recibo de pago tarifario.

 

Parece un chiste de mal gusto pero así es. Millones de colombianos han pagado mes a mes, y en el curso de casi una década, un dinero a estas empresas para que cuenten con las condiciones necesarias para atender un suceso natural o una falla de cualquier tipo, y evitar así un racionamiento o los apagones de luz. Tanto dinero ha sido cancelado que el mismo sería suficiente como para construir dos centrales de generación tan grandes como Hidrosogamoso (820 MW).

 

La confiabilidad

 

Para ser más claros hay que ampliar lo anotado. El Cargo por confiabilidad consiste en pagar para que las empresas generadoras de energía tengan una cantidad de energía en firme lista para entregarla al sistema cuando éste así lo requiera. Tal cargo consiste, según la Comisión de Regulación de Energía y Gas Creg, en "Obligaciones de Energía Firme (Oef), que corresponden a un compromiso de los generadores respaldado por activos de generación capaces de producir energía en firme durante condiciones críticas de abastecimiento. Este esquema debería permitirles asegurar la confiabilidad en el suministro de energía en el largo plazo, todo ello a precios eficientes.

 

Para estos propósitos, se subastan entre los generadores las Oef requeridas para cubrir la demanda del Sistema. El generador al que se le asigna una Oef recibe una remuneración conocida y estable durante un plazo determinado, comprometiéndose a entregar determinada cantidad de energía cuando el precio de bolsa supera un umbral previamente establecido por la Creg y denominado "Precio de escasez". Tal remuneración es liquidada y recaudada por el Administrador del Sistema Interconectado (Asic) y pagada por los usuarios del Sistema Interconectado Nacional (Sin), a través de las tarifas que cobran los comercializadores1 a todos los clientes que utilizan el servicio de energía.

 

En otras palabras, el cargo por confiabilidad lo cancelan todos los colombianos a los generadores térmicos e hidráulicos por estar disponibles con sus recursos para generar energía. Hoy, que el Gobierno les pide a los generadores térmicos generar y cumplir con los contratos, ellos se declaran en incapacidad para cumplir arguyendo el alto costo de los combustibles, y otras plantas hidráulicas que distintos generadores se comprometieron a tener listas, hoy no lo están.

 

La presidenta de Acolgén, Ángela Montoya, resume bien el problema, "El asunto aquí es financiero, el diesel está muy costoso y no hace viable la generación"2. Chantaje y estafa. Sin plantas propias del Estado, y ante la evidencia de que futuras condiciones climáticas pueden generar un apagón de incalculables consecuencias, llevan a que el Gobierno se apreste a cumplir las exigencias impuestas por el gremio de generadores, que como un cartel más, defienden sus intereses incumpliendo los contratos, y ante posible pérdida de rentabilidad futura amenazan con no generar si el gobierno nacional no incrementa las tarifas.

 

Lo que habría que desembolsarles en los próximos meses se estima en unos 3 billones de pesos, una parte de lo cual lo pondrían los generadores, otro el Gobierno y otro porcentaje los clientes.


¡No cumplen con los compromisos adquiridos pero sí hay que pagarles como premio por ello! Hoy, ninguno de los que incumplieron, ni los que recibieron la plata, han recibido sanción alguna; mientras tanto el Ministro de Minas decreta medidas para garantizarles que el negocio de prestación del servicio continúe siendo rentable, a costas de la población, de la industria en general y de las finanzas públicas.

 

La coyuntura es oportuna para recordar que meses atrás se discutían en el Congreso las razones por las cuales el gobierno nacional pretende vender a Isagen –la segunda generadora más grande del país, con capacidad de generación superior a los 3.032MW–; entonces el ministro de hacienda, Mauricio Cárdenas, afirmaba que el sistema eléctrico colombiano era un sistema maduro y que por tanto el Estado podía salir de dicho activo sin que a futuro se afectara a los usuarios. Palabras necias. La realidad es otra, el Estado no está hoy en capacidad de generar la energía requerida por todo el país, y mucho menos cuenta con la voluntad para hacer que los privados cumplan los contratos firmados; contrario a ello, y como cómplice de estafa, procede a decretar medidas contra la población para, supuestamente evitar –de hacerse realidad los pronósticos climáticos– que el conjunto nacional quede sometido en los próximos meses a un apagón sin precedentes.

 

Es bien conocido por los colombianos que las tarifas implementadas por las leyes 142 (servicios públicos), y 143 (ley eléctrica de 1994) incrementaron los pagos de manera exponencial, sin ninguna reducción en las mismas, ni siquiera en épocas de inundaciones (cuando los embalses botaban agua por doquier). Igualmente, todas las empresas prestadoras de dichos servicios, privadas y públicas, ven crecer año tras año sus utilidades y los dividendos de los accionistas crecen sin sobre salto aún, incluso, ante la presencia de El Niño.

 

1 Página web de la CREG
2 Elpais.com.co|Colprensa

 


Recuadro

 

 

 

Publicado enEdición Nº219
Informe mundial de la energía 2012: Lo bueno, lo malo y lo verdaderamente horribl

Raras veces la publicación de un informe basado en datos sobre la energía tiende a provocar titulares en primera página por todo el mundo. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucedió el 12 de noviembre cuando la prestigiosa Agencia Internacional de la Energía (AIE), con sede en París, dio a conocer la edición de este año de su World Energy Outlook [“Perspectiva sobre la energía mundial”]. En el proceso, todo el mundo perdió de vista la verdadera información, una información que debería haber hecho sonar las alarmas por todo el planeta.

Al afirmar que los avances en la tecnología de la perforación estaban consiguiendo aumentar la producción energética norteamericana, la World Energy Outlook predecía que EEUU superaría a Arabia Saudí y a Rusia convirtiéndose en el principal productor de petróleo del planeta en 2020. “Norteamérica va a la vanguardia de una transformación radical en la producción de gas y petróleo que afectará a todas las regiones del mundo”, declaró la Directora Ejecutiva de la AIE, María van der Hoeven, en un comunicado ampliamente citado.
En EEUU, la predicción de una inminente supremacía en la lotería de la producción petrolífera fue recibida en general con un júbilo desvergonzado. “Este es un cambio notable”, dijo John Larson de IHS, una firma corporativa de investigación. “Es algo verdaderamente transformador. Cambiará esencialmente las perspectivas energéticas de este país”. No solo hará que disminuya la dependencia de la importación de petróleo, indicó, sino que también va a generar cifras inmensas de nuevos puestos de trabajo. “Esto va de puestos de trabajo. De puestos de trabajo para obreros. De buenos puestos de trabajo”.


Los editores del Wall Street Journal mostraron un éxtasis parecido. En un editorial con el llamativo título de “América Saudí”, elogiaban a las empresas estadounidenses de la energía por llevar a cabo una revolución tecnológica basada en gran medida en la utilización de la fractura hidráulica (“fracking”) para extraer gas y petróleo de la roca de esquisto. Eso era, afirmaban, lo que había hecho posible un nuevo boom mega-energético. “Esta es una auténtica revolución energética”, señalaba el Journal, “incluso aunque estemos lejos de ser el país de los sueños de la energía renovable de tantos subsidios y mandatos gubernamentales”.


Michel A. Levi, del Council on Foreign Relations, aunque mostró estar de acuerdo en que el esperado incremento en la producción estadounidense es en general una “buena noticia”, advirtió que los precios del gas no iban a caer de forma significativa, ya que el petróleo es una materia prima global y esos precios los fijan en gran medida las fuerzas del mercado internacional. “Puede que ahora EEUU esté un poco más protegido pero eso no te proporciona la independencia energética que algunas personas aseguran”, dijo al New York Times.
Algunos observadores se centraron en si el aumento de la producción y la creación de empleo podría posiblemente superar el daño que la explotación de recursos energéticos extremos, como el que el petróleo obtenido mediante fractura hidráulica o arenas bituminosas crea con toda seguridad en el medio ambiente. Daniel J. Weiss, del Center for American Progress, por ejemplo, advirtió de una creciente amenaza para los suministros de agua en EEUU a causa de la escasa regulación a que se somete a las operaciones de fracking. “Además, las compañías petrolíferas quieren abrir zonas de la costa norte de Alaska en el Océano Ártico, donde no están preparadas para hacer frente a una explosión grave del petróleo o un derrame como el que tuvimos en el Golfo de México”.


Ese enfoque ofreció ciertamente un oportuno recordatorio de lo importante que sigue siendo el petróleo para la economía estadounidense (y para su cultura política), pero sirvió para desviar la atención de otros aspectos de la World Energy Outlook que eran, en algunos casos, totalmente terroríficos. Su retrato acerca del futuro de nuestra energía global habría desalentado el entusiasmo por doquier, al centrarse, como hace, en el incierto futuro de los suministros energéticos, en la excesiva confianza en los combustibles fósiles, en la insuficiente inversión en las renovables y en el cada vez más errático, caluroso y peligroso clima. Aquí recojo algunos de los aspectos más preocupantes del informe:


Reducción de los suministros mundiales de petróleo


Dado el barullo que se ha creado acerca del incremento de la producción energética en EEUU, Vds. podrían pensar que el informe de la AIE estaba cargado de buenas noticias acerca del futuro de los suministros mundiales de petróleo. No hay suerte tal. En realidad, una lectura concienzuda haría estremecerse a cualquiera que estuviera levemente familiarizado con las dinámicas mundiales del petróleo, porque sus reservas globales van disminuyendo en picado y están envueltas en la incertidumbre.


Tomemos eso de que la producción de petróleo estadounidense va a superar a las de Arabia Saudí y Rusia. Suena estupendo, ¿no es verdad? Ahora, los inconvenientes: en anteriores ediciones del informe de la AIE y de la International Energy Outlook, su equivalente al Departamento de Energía estadounidense (DoE), apoyaba sus afirmaciones acerca de un futuro de crecimiento en los suministros de petróleo, en la asunción de que esos dos países iban a superar, y de lejos, la producción de EEUU. Y ahora, sin embargo, EEUU se va a colocar por delante de ellos en 2020 solo porque, según asegura ahora la AIE, su producción va a caer y no a aumentar como anteriormente se asumía. Esta es una de las sorpresas ocultas en el informe que ha pasado desapercibida. Según las proyecciones del DoE para 2011, se esperaba que la producción saudí aumentara a 13,9 millones de barriles al día en 2025, y la producción rusa a 12,2 millones de barriles, proporcionando conjuntamente gran parte de los suministros añadidos de petróleo del mundo; EEUU, en este cálculo, alcanzaría la marca de 11,7 millones de barriles. La última revisión de estas cifras de la AIE sugiere que la producción estadounidense aumentará, en efecto y como se esperaba, a unos 11 millones de barriles al día en 2025, pero que la producción saudí caerá inesperadamente a unos 10,6 millones de barriles y la rusa a 9,7 millones de barriles. Por tanto, EEUU se convertirá esencialmente en el número uno por defecto. Entonces, en el mejor de los casos, el suministro global de petróleo no crecerá de forma apreciable, a pesar de las proyecciones de la AIE de un alza importante en la demanda internacional.


Pero esperen, sugiere la AIE, todavía hay una última carta por jugar ahí: Iraq. Sí, Iraq. En la creencia de que los iraquíes de alguna manera superarán sus diferencias sectarias, conseguirán un alto nivel de estabilidad interna, establecerán un marco legal para la producción de petróleo y asegurarán las necesarias inversiones y apoyo técnico, la AIE predice que su producción saltará de los 3,4 millones de barriles al día de este año a 8 millones de barriles en 2035, añadiendo un extra de 4,6 millones de barriles al suministro global. En realidad, afirma la AIE, este aumento representaría la mitad del incremento total de la producción mundial en los próximos 25 años. Ciertamente, cosas más extrañas han sucedido pero, por razones obvias, sigue siendo un escenario inverosímil.


Añadan a todo esto –la caída en la producción de Rusia y Arabia Saudí, los continuos enfrentamientos en Iraq, los resultados inciertos por todas partes- y se encontrarán con que en las décadas de 2020 y 2030 no habrá petróleo suficiente para poder satisfacer la esperada demanda mundial. Desde la perspectiva del calentamiento global, puede que sean buenas noticias pero, a nivel económico, si no se incrementa masivamente la inversión en fuentes energéticas alternativas, las perspectivas son sombrías. No sabrán lo que son malos tiempos hasta que no tengan bastante energía para poner en marcha la maquinaria de la civilización. Como sugería la AIE: “Mucho está confiándose en el éxito de Iraq… Si no se produce ese crecimiento en los suministros iraquíes, los mercados del petróleo van a tener que pasar por tiempos difíciles”.


Continuar dependiendo de los combustibles fósiles


Respecto al discurso de la necesidad de aumentar la dependencia en los recursos renovables de la energía, los combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas natural- continuarán proporcionando la mayor parte de los suministros adicionales de energía necesarios para satisfacer la desorbitada demanda mundial. “Teniendo en cuenta todos los nuevos desarrollos y políticas”, la AIE informaba: “El mundo sigue fracasando a la hora de que el sistema energético mundial se base en una senda más sostenible”. De hecho, los recientes desarrollos parecen favorecer aún más la dependencia en los combustibles fósiles.


Por ejemplo, en EEUU, la incrementada extracción de gas y petróleo de las formaciones de esquisto ha silenciado en gran medida los llamamientos al gobierno para que investigue en las tecnologías de las renovables. En su editorial sobre el informe de la AIE, el Wall Street Journal ridiculizaba esas inversiones. Se habían convertido en innecesarias, según sugerían los escritores del Journal, debido al boom del gas y petróleo, al estilo Arabia Saudí, que está por venir. “Los historiadores se maravillarán un día de que se haya invertido tanto capital financiero y político en una revolución [fallida] por la energía verde en el mismo momento en que estaba a punto de nacer una revolución de los combustibles fósiles”, declaraba. Hay un aspecto de la tal “revolución” energética que merece especial atención. La disponibilidad creciente de gas natural barato, gracias a la fractura hidráulica, ha reducido ya el uso del carbón como combustible para las centrales eléctricas en EEUU. Esto podría considerarse como un plus medioambiental obvio, ya que el gas produce menos dióxido de carbono que el carbón, alterando menos así el clima. Lamentablemente, la producción de carbón y su uso no han disminuido: los productores estadounidenses han aumentado simplemente sus exportaciones de carbón a Asia y Europa. De hecho, se espera que las exportaciones estadounidenses de carbón alcancen los 133 millones de toneladas en 2012, superando el record de exportación alcanzado en 1981.
A pesar de sus nocivos efectos sobre el medio ambiente, el carbón sigue siendo popular en los países que tratan de incrementar su producción eléctrica y promover el desarrollo económico. Sorprendentemente, según la AIE, proveyó casi la mitad del aumento en el consumo de la energía global durante la pasada década, creciendo más deprisa que las renovables. Y la Agencia predice que seguirá incrementándose el uso del carbón en las décadas que tenemos por delante. El mayor consumidor de carbón del mundo, China, quemará mucho más que antes hasta llegar a 2020, cuando se espera que la demanda se estabilice finalmente. India seguirá utilizándolo sin tregua, con ese país superando a EEUU y constituyéndose en el segundo consumidor mundial hacia 2025.


En muchas regiones, señala el informe de la AIE, son las políticas de sus gobiernos quienes favorecen el continuado dominio de los combustibles fósiles. En el mundo en desarrollo, los países subvencionan normalmente el consumo de energía, vendiendo el combustible para el transporte, para cocinar y calefacción a tasas por debajo del precio del mercado. De esta forma, confían en amortiguar el creciente coste de las materias primas para sus poblaciones, protegiendo así a sus regímenes del descontento popular. Recortar esas subvenciones puede resultar peligroso, como ha ocurrido en Jordania, donde una reciente decisión del gobierno de aumentar los precios del combustible provocó extendidos disturbios y llamamientos a abolir la monarquía. En 2011, esos subsidios subieron globalmente hasta alcanzar la cifra de 523.000 millones de dólares, según la AIE, incrementándose en un 30% desde 2012 y seis veces superior a las subvenciones destinadas a la energía renovable.


Sin esperanzas de evitar el catastrófico cambio climático


De entre todos los descubrimientos expuestos en la edición de 2012 de la World Energy Outlook, el que merece la mayor atención internacional es el que menos la consigue. Incluso aunque los gobiernos adoptaran firmes medidas para poner coto a las emisiones de gases invernadero, concluía en informe, el aumento continuo en el consumo de combustibles fósiles provocará a “largo plazo un aumento de la temperatura media global de 3,6 grados Celsius”.


Esto debería bastar para detener a cualquiera. La mayor parte de los científicos creen que el planeta podría asumir un aumento de 2ºC sin inimaginables consecuencias catastróficas: aumentos en el nivel del mar que borraran del mapa muchas ciudades costeras, sequías persistentes que destruyeran las tierras agrícolas de las que dependen para sobrevivir millones de personas, colapso de ecosistemas vitales y mucho más. Un aumento de 3,6ºC sugiere esencialmente el fin de la civilización humana que hoy conocemos.


Poniendo todo esto en contexto, la actividad humana ha calentado ya el planeta alrededor de 0,8ºC, lo suficiente como para producir graves sequías por todo el mundo, desencadenar o intensificar graves tormentas como el Huracán Sandy y reducir drásticamente la capa de hielo del Ártico. “Teniendo en cuenta esos impactos”, escribe el conocido autor medioambiental y activista Bill McKibben, “muchos científicos han llegado a pensar que dos grados es un objetivo demasiado indulgente”. Entre quienes cita McKibben está Kerry Emanuel, del MIT [Instituto Técnico de Massachussets], toda una autoridad en huracanes. “Cualquier cifra por encima de un grado supone un gran riesgo”, escribe Emanuel, “y las probabilidades son cada vez menos favorables si sube la temperatura”. Thomas Lovejoy, que fue en otro tiempo asesor en biodiversidad del Banco Mundial, lo expone de esta forma: “Si estamos viendo lo que estamos viendo hoy con un aumento de 0,8ºC, dos grados más es sencillamente demasiado”.


En este punto, es incluso difícil imaginar cómo sería un planeta con 3,6ºC más, aunque algunos sabios y profetas del cambio climático –como el ex Vicepresidente Al Gore en “Una Verdad Incómoda”- lo han intentado. Con toda probabilidad, las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida se fundirían completamente, elevando los niveles del mar varias docenas de pies e inundando completamente ciudades costeras como Nueva York y Shanghai. Grandes partes de África, Asia Central, el Oriente Medio y el Suroeste americano se volverían inhabitables a causa de la ausencia de agua y de la desertificación, produciéndose incendios de una magnitud tal que hoy resultan inimaginables y que acabarían con los resecos bosques de las latitudes templadas.


En un informe que se encabeza con la “buena noticia” de la inminente supremacía estadounidense en la producción de petróleo, para sugerir después calmadamente que el mundo se dirige de cabeza hacia la marca de 3,6ºC, es como colocar una bomba termonuclear en un regalo de Navidad ostentosamente envuelto. En realidad, la “buena noticia” es en verdad la mala noticia: la capacidad de la industria energética para incrementar la producción de petróleo, carbón y gas natural en Norteamérica está alimentando un incremento global en la demanda de esos productos, garantizando niveles aún mayores de emisiones de carbono. Mientras estas tendencias persistan –y el informe de la AIE no proporciona pruebas de que vayan a invertirse en los próximos años-, estamos inmersos en una carrera para ver quién consigue ser el primero en alcanzar el Apocalipsis.


Michael T. Klare es profesor de estudios por la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch.com. Es autor de “The Race for What’s Left: The Global Scramble for the World’s Last Resources” (Metropolitan Books).
Fuente:
http://www.tomdispatch.com/post/175621/tomgram%3A_michael_klare%2C_a_thermonuclear_energy_bomb_in_christmas_wrappings/#more

 

por Michael T. Klare

Publicado por lalineadefuego el diciembre 5, 2012 · Dejar un comentario 

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Traducido por Sinfo Fernández

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