Lunes, 11 Junio 2018 07:57

Periodismo honesto

Periodismo honesto

La campaña mediática contra el candidato de la Colombia Humana saca a la luz lo peor del rancio y godo periodismo colombiano

 

El periodismo debe ser, al menos, honestamente subjetivo, pero nunca torticeramente tendencioso. La posición declarada del grupo editorial El Tiempo es una muestra de que cada vez es más raro el periodismo honesto y que muchas y muchos profesionales se venden por un plato de sopa. Que si hay hambre es comprensible, pero si no es difícilmente justificable.


El medio históricamente liberal de la prensa colombiana ha girado su rumbo para pegarse sectariamente a las filas de uno de los candidatos para las elecciones presidenciales del próximo domingo. Solamente hay que echarle un vistazo a la portada, el editorial y las columnas de opinión de la edición del domingo 10 de junio de este medio impreso, uno de los periódicos de mayor difusión y mayor poder en la información nacional colombiana.


Este medio no tomó tan claramente partido por la paz, cuando el plebiscito de octubre de 2016, como ahora lo hace, y de manera descarada, por el candidato del Centro Democrático, un rótulo eufemístico alejado de la verdadera posición ideológica del partido y sus miembros. El CD es una agrupación política a imagen y semejanza de su principal ideólogo, que es quien realmente lo gobierna. Los de la mano firme y el corazón grande tienen la mano grande para dar hostias a todo lo que no case con sus pretensiones y el corazón duro para no dejar entrar a lo que no sea blanco, capitalista, heterosexual y cristiano, todo ello a su manera.


Dice el editorial que apoya a la marioneta “uriduque” porque su “programa de gobierno es serio y quien representa una esperanza de moderación y cambio generacional, deseable en la coyuntura”. Añadiendo que “Solo alguien con poco equipaje será capaz de tender puentes y enterrar odios que entorpecen la marcha hacia un futuro mejor”. ¿Ceguera?, ¿hipocresía?, ¿ignorancia? En cualquier caso, desinformación. Parece que tenía razón Kapuscinski cuando decía que los periodistas modernos, el periodismo, parece no tener problemas éticos ni profesionales y ya no se hacen preguntas.


El periódico de Bogotá ha perdido el Sur, ese que alguna vez tuvo. Como cuando libraba batallas editoriales a favor del liberalismo de Olaya Herrera, o contra la censura que le llevo a ser clausurado por el Gobierno de Rojas Pinilla, o cuando conformó aquel “Frente Unido” para denunciar la violencia contra el periodismo en los años 80 del siglo pasado.
Un medio que hoy está en poder de la fortuna más grande de Colombia, el señor Sarmiento Ángulo, y cuyos intereses, sobre todo económicos, han incidido sobremanera en su línea editorial. El Tiempo es el diario de información general más leído de Colombia y fue, durante siete años, los que duró la crisis de El Espectador, el único de circulación nacional. Pueden hacerse una idea de su poder de construir imaginarios sociales a semejanza de sus utilidades espurias.


Si bucean en sus intríngulis verán que la organización empresarial de Sarmiento Ángulo controla el ciento por ciento del periódico a través de sus variadas empresas: Inversiones Vistahermosa, Inversegovia, Seguros de Vida Alfa, Liinus Van Pelti e Inverprogreso. Entre sus propiedades, las ediciones de ADN de las principales ciudades colombianas, las revistas Portafolio y Aló, el canal televisivo City TV.


No voy a discutir que la libertad de expresión, recogida por la Constitución Política colombiana de 1991 en su artículo 20, les permite decir lo que quiera sin censura previa, pero apuesta tan terciada y desvergonzada por el candidato de la guerra, el que no aprueba los acuerdos de paz de La Habana; el que no defiende la diversidad, de ningún tipo, en un país tan diverso; el que sigue llamando públicamente presidente a quien ya no lo es, dejando claro que él es un títere en manos del otro; el que recibe sin reparos el respaldo de asesinos paramilitares; al que solamente le cabe un tipo de familia; el que se mueve con un elenco de corruptos y sindicados; el que mantendría el extractivismo que está acabando con los recursos naturales del país y que cada vez más están en manos de multinacionales extranjeras; el que quiere acabar con la judicatura y concentrar todos los poderes en sus manos, esa apuesta es una jugada contra la paz y una vuelta a la “seguridad democrática” que trajo los falsos positivos y otro montón de injusticias y delitos. Es jugarle sucio a la democracia.


El periodismo honesto le debe apostar a la paz


Señoras y señores de El Tiempo, ustedes podrán ser lo que quieran, pero con ediciones como la que han publicado nunca podrán llamarse un medio de información serio y decente. Y sus profesionales, opinadores sin escrúpulos, nunca podrán tildarse de periodistas. También era el fallecido periodista polaco quien afirmaba que el verdadero periodismo es una manera de y una razón para vivir, una identidad que ustedes parecen haber perdido.


Señores y señoras de El Tiempo, periodistas fueron y son Antonio Nariño, García Márquez, Alfredo Molano, Castro Caycedo, Guillermo Cano, María Jimena Duzán, María Teresa Herrán, Javier Darío Restrepo, Patricia Lara, Antonio Caballero, Gloria Pachón de Galán, Jineth Bedoya, Daniel Samper, María Teresa Ronderos, Gloria Castrillón o Juanita León, entre otras y otros muchos en un país de cronistas alimentados por el realismo mágico para narrar.


Gente de El Tiempo, por supuesto que éste es tan solo mi punto de vista. Habrá quienes estén de acuerdo con su propaganda. Pero intenten construir país, dar cabida a todas las tendencias y presentar todas las propuestas aunque se casen con alguna.


Casa Editorial El Tiempo, voten por quien quieran, es su derecho, pero intenten informar y formar decentemente, es un derecho que tiene la ciudadanía colombiana. Es un deber del periodismo honesto.


Esperemos que sus portadas, editoriales y columnas de opinión no provoquen más violencia y extremismos. Siempre será mejor que nos pase como a García Márquez cuando se dio cuenta y escribió que con los Beatles había cambiado todo. En mi opinión, con el delfín todo seguirá igual o peor. El día 17 de junio no será uno más en la vida, será un día en el que deberemos intentar hacer algo para que esto funcione (“we can work it out”).


Como García Márquez con el cambio que supusieron los Beatles, demos una opción a esa posibilidad de transformar el país, esperando que sus mujeres y hombres,mayoritariamente, le den una oportunidad a la paz (“give peace a chance”); que imaginen (“imagine”) otra Colombia posible; que le entreguen el poder a la gente (“power to the people”); porque es el momento de abrir las alas y volar para empezar de nuevo (“starting over”); porque es tiempo de poder envejecer juntos (“grow old with me”) y reconciliados; porque podremos, como ese “beautiful boy” (chico bonito), cerrar los ojos, sin tener miedo y pensar que el monstruo de la guerra se ha ido; pensar que los verdaderos héroes sean las y los colombianos, todas y todos, incluidos los de la clase obrera (“working class hero”), el campesinado y las poblaciones afro e indígenas, y que se puedan soñar con que las próximas navidades sean felices (“happy Christmas!”), en paz, con esperanza y sin miedo, para los débiles y los fuertes, para los ricos y los pobres, al negro y al blanco, al amarillo y a los rojos, y que termine de una vez el conflicto armado.


Con el cambio tendrán sentido e importancia de verdad palabras como paz, mujer, imaginación, madre, amor, dios…


La verdadera maquinaria es la gente, así que voten por el cambio, para no decepcionar (“don´t let me down”) a la población ni al país.

 

Publicado enColombia
Lunes, 18 Diciembre 2017 07:33

Con Piñera avanza la ola de la derecha

Con Piñera avanza la ola de la derecha

El ex mandatario logró el 54 por ciento de los votos frente al 45 por ciento de Guillier. Este no pudo conquistar al electorado del Frente Amplio.

 

“Fue una jornada dolorosa”. Con esa frase corta, pero contundente, Alejandro Guillier, reconocía la derrota cerca de las 19.45 horas de ayer. Habló con dolor e hidalguía. “Es una noche triste, pero saldremos fortalecidos... al final serán nuestros principios los que regirán en Chile... Gracias a mi familia, tuvimos un año duro, pero maravilloso”, agregó el sociólogo periodista, arropado por su mujer y uno de sus hijos que lo flanquearon en quizás el momento más difícil de su carrera. El hotel San Francisco, en pleno centro de Santiago, fue el escenario indicado para despachar un discurso potente y esperanzador para la centroizquierda, impronta que, sin embargo, se echó de menos en la campaña. El también senador, además perdió en su región, Antofagasta, por eso quizás los aplausos fueron tibios por más que intentara calmar la hemorragia, asegurando que “Chile ya cambió, los vencedores han recogido varias de nuestras banderas” dijo. Estos tópicos son educación, salud, reforma a las AFP y reformas sociales y tributarias, por citar algunas. “Hemos sufrido una derrota dura. Tenemos que levantar nuestro ánimo y salir a defender las reformas en las creemos... Es una derrota electoral pero no va a ser una derrota política”, acotó.


Guillier fue un candidato débil, más incluso que Eduardo Frei en 2009, cuando la ganó por primera vez la presidencia de manera democrática en cincuenta años. Dubitativo en momentos clave y con poca “pachorra”, a diferencia del vencedor, el multimillonario Sebastián Piñera.


El triunfo llegó tras una campaña dirigida a captar el 7,93% de los votos que José Antonio Kast (ex candidato presidencial de la extrema derecha que fue insultado ayer en el Estadio Nacional) obtuvo en la primera vuelta, así como también al electorado de centroizquierda. Para esto, el candidato de Chile Vamos dio un giro en algunos temas de su programa y prometió avanzar en la gratuidad de la educación técnico profesional.


Minutos antes, Guillier llamó al vencedor por teléfono, lo felicitó y reconoció un triunfo macizo. Al otro lado de la línea, se escuchaban los vítores: “se siente, se siente, Piñera presidente”, sus adherentes al fin podían saborear del triunfo, relajándose porque a pesar que el empresario multimillonario logró el 54 por ciento de las preferencias versus el 45 por ciento del periodista, sus huestes estaban preocupadas. La campaña Todos Contra Piñera y el posible traspaso de votos del Frente Amplio (la tercera fuerza política chilena), los mantuvo en vilo por semanas, por eso los gritos y caravanas de adherentes lo celebraron con todo. Este triunfo, que instala a Sebastián Piñera por segunda vez en La Moneda hasta el 2022, y lo convierte en el octavo que lo logra dos veces en la historia republicana de Chile, será recordada por la holgura de los resultados, pero también por el nerviosismo que sobrevoló todo el proceso.


La jornada del vencedor partió temprano la mañana de este domingo. Luego de tomar desayuno junto a su familia y la prensa, se dirigió al colegio República Alemania para emitir su voto. El proceso fue rápido y no emitió declaraciones, según contó La Tercera.


Tras acompañar a su esposa, Cecilia Morel, a votar en su local, el abanderado de Chile Vamos agradeció el respaldo e hizo un llamado a que Chile “vuelva por los caminos de la unidad”.


“Quiero manifestar mi gran esperanza en que después de esta elección, a pesar de las diferencias, podemos tener diferencias y es bueno que así sea, pero eso no nos convierte en enemigos (...) Quiero saludar a Alejandro Guillier, le tengo aprecio, trabajamos juntos en el pasado. También espero que sigamos trabajando juntos en el futuro”, indicó Piñera.


En esta línea, pidió por última vez el apoyo de los votantes: “Estoy convencido, porque conozco a mis compatriotas, que los chilenos y chilenas vamos a escoger el camino que conduce a los tiempos mejores (...) Quiero decirles a todos mis compatriotas que nos ayuden y apoyen, porque juntos vamos a construir ese camino que hemos soñado”.


La jornada tuvo otro momento cumbre cuando a las 20.15 Michelle Bachelet llamó a Piñera, conversación que fue televisada como reza la tradición republicana en este país. El presidente electo la invitó a desayunar hoy a las 9,30 de la mañana para coordinar el traspaso de mando, el cual ocurrirá el próximo 11 de marzo, repitiendo lo mismo que ocurrió el 2010 cuando la actual mandataria le puso la banda al empresario. En ambas ocasiones, Bachelet no pudo o no supo traspasar su adhesión ciudadana, hoy del 40 por ciento a su continuador lógico. Fue una conversación formal, pero en ningún casi feliz, entendiendo Bachelet que por mucho que su segunda administración repunte en las encuestas y su legado sea valorado con el rigor que merece, en su historial quedará grabado que entregó el poder dos veces a la derecha y, peor aún, a Sebastián Piñera, dicen en su sector.


Con todo, el presidente electo Piñera se impuso en 13 de las 15 regiones del país a Guillier, y en diez de ellas lo superó por cinco o más puntos porcentuales. Por esa razón, y pese a que hace cuatro días Gabriel Boric confirmó su apoyo al candidato oficialista de cara a las elecciones presidenciales, el líder del Frente Amplio se mostró crítico sobre la labor realizada por Guillier durante la campaña, luego de que se dieran los primeros resultados que daban a Piñera como ganador.


A través de su cuenta de Twitter, el diputado por Magallanes manifestó que “queda claro que no bastaba el ‘anti-Piñera’ para convocar a una mayoría”, y cuestionó a Guillier por no comprometerse “con transformaciones profundas y este es el resultado. La principal responsabilidad de su derrota es de quienes lideraron la campaña”. Además, tras el triunfo del candidato de Chile Vamos, Boric le quitó responsabilidad alguna a la colectividad que lidera y adelantó el trabajo que realizará durante el próximo gobierno. “Van a haber varios nuevomayoristas que tratarán de encontrar en el Frente Amplio una excusa a su fracaso. Nosotros nos dedicaremos a ser oposición firme, responsable, con proyecto propio y junto a movimientos sociales” (sic), expresó el diputado en la misma red social.


Las declaraciones de Boric son las primeras que vienen desde el Frente Amplio, movimiento que jugó un rol clave en la primera vuelta pero que a última hora antes de los comicios de ayer decidieron expresar su preferencia.


Al final del día, Guillier llegó al hotel donde estaba instalado el comando duro de Piñera para saludarlo y asegurar que será una oposición constructiva, en otro gesto republicano de este país.


A su turno, el presidente electo habló “desde la intimidad de mi historia y mi vida, le tengo cariño y estima a Guillier y su esposa y estoy seguro que seguiremos trabajando en el futuro. Hay legítimas diferencias y también cosas que nos unen como el amor por Chile y entregar lo mejor de nosotros para que todos los chilenos, los más vulnerables y la clase media, tengan una vida más plena y más feliz, si hay acuerdos más que enfrentamientos, los países crecen”, dijo Piñera.


Finalmente, sostuvo que los caminos nos unen, el futuro es más importante que el pasado. Leí el programa de Alejandro, lo tengo subrayado y hay muy buenas ideas, eso lo hablaremos con más calma para ver dónde tenemos acuerdos para impulsarlo juntos, y las diferencias las hablaremos con espíritu republicano”.


Al cierre de esta edición, Piñera tenía previsto hablar desde un hotel céntrico de Santiago y seguir celebrando este nuevo triunfo en las urnas y que le permitirán gobernar Chile por cuatro años.

Publicado enInternacional
Viernes, 18 Agosto 2017 06:52

La sociedad gestionada

La sociedad gestionada

La figura del empresario presidente, al igual que la idea de que la política en el fondo no es más que una tarea de gestión, eficiencia y cálculo de costo-beneficio, se extienden cada vez más en América y en el mundo. Mientras la ideología empresarial ha logrado calar hondo en la cultura popular y política, los empresaristas puestos a políticos buscan impulsar “modernas” reformas laborales reciclando viejas recetas neoliberales.

 

Emmanuel Macron no es Michel Temer. Tampoco Mauricio Macri, ni Sebastián Piñera, ni Vicente Fox. No es Guillermo Lasso, ni Gonzalo Sánchez de Lozada, ni Juan Carlos Varela, ni Ricardo Martinelli. Y menos que menos Horacio Cartes o Edgardo Novick. Refinado, charmeur, afecto a los tics que marcan el discreto encanto de la burguesía (francesa), egresado de los centros educativos de la elite (el liceo Henry IV, la Escuela Nacional de Administración), Macron le lleva varios cuerpos de distancia, en formación y espesor intelectual, a cualquiera de los integrantes de esa decena de presidentes americanos, actuales o pasados, o de aspirantes a serlo. Se jacta, por ejemplo, de haber estudiado filosofía. Y también de su “apertura” en temas de comportamiento, y de su conexión con el espíritu “libertario” de los jóvenes urbanos. Pero comparte con la enorme mayoría de esos presidentes, ex presidentes y aspirantes a presidentes americanos, muchos de ellos trogloditas básicos, una condición: la de estar fuertemente vinculado al mundo empresarial. Y una visión: la de creer que un país “se administra como una empresa”, con la “racionalidad” de una empresa y la lógica de costos-beneficios de una empresa. También una ubicación en el arco político: la de no reconocerse “en la izquierda ni en la derecha”, la de situarse en un no man’s land que en sí mismo es toda una definición ideológica. Macron lo hace con cierta distinción, con la elegancia que les falta a esa decena de americanos. Aun así, algunos de ellos –incluso los más improbables– lo han tomado como modelo. Novick lo ha hecho expresamente. Piñera y Macri también. El ultraliberal Mario Vargas Llosa saludó la victoria del francés como “un triunfo resonante de la libertad por sobre todas las cosas”. Y el brasileño Temer le dirigió una carta en los días siguientes a su éxito electoral: “Nos une la voluntad de llevar a cabo reformas modernizadoras”, le dijo.


***


En 2012 el politólogo español Juan Carlos Monedero, lejos todavía de convertirse en uno de los fundadores de Podemos, glosaba sobre la “posdemocracia”, esa noción con tantas acepciones que él definía como “el sempiterno intento liberal de desplazar la política a un lugar neutral, con el fin de proclamar la muerte del antagonismo político y la aceptación resignada del reformismo político y de la economía de mercado”. La posdemocracia, escribía (Nueva Sociedad, julio-agosto de 2012), había comenzado a gestarse tras la caída del muro de Berlín. “El ‘cliente’ ocupó el lugar del ‘ciudadano’, la ‘racionalidad de la empresa’ expulsó a la ‘ineficiencia del Estado’, la ‘modernización’ sustituyó a la ‘ideología’, lo ‘privado’ se valoró por encima de lo ‘público’ y el ‘consenso’ desplazó al conflicto.”


***


Hay hoy un hilo conductor, un punto común entre los empresarios o los empresaristas puestos a políticos en casi todo el mundo: el deseo de impulsar reformas laborales en un sentido claramente “liberalizador”, dice el investigador francés Emmanuel Dockés, profesor de derecho en la Universidad de Nanterre y especialista en derecho del trabajo. La laboral ha sido la piedra de toque de las reformas que ha emprendido en Brasil Michel Temer; y Emmanuel Macron presentó la suya como la madre de todas las que pretende realizar durante su quinquenio presidencial. Sueñan estos empresarios-presidentes con tercerizar lo más posible; facilitar despidos y contrataciones; eliminar los convenios colectivos; llevar las negociaciones salariales y de condiciones de trabajo al nivel de cada empresa, y –si se puede– imponer una negociación individual entre trabajador y empleador; disminuir las subvenciones por desempleo; desregular la jornada laboral; rebajar los impuestos a los empresarios; poner trabas al funcionamiento de los sindicatos, y por qué no, debilitarlos al máximo y destruirlos.


Buena parte de esas aspiraciones, con mayor o menor énfasis, están presentes en la reforma laboral que Emmanuel Macron quiere aplicar lo antes posible en Francia. El parlamento, en el cual su partido tiene amplia mayoría, lo acaba de autorizar a concretarla por decreto, sin negociación alguna. Macron ya había impulsado una reforma laboral de ese tipo cuando era ministro de Economía bajo la presidencia del socialista François Hollande, entre 2014 y 2016. Pero entonces se le armó una fronda interna en el Partido Socialista y hasta en el propio gobierno. Algo logró hacer de todas maneras: liberalizó la jornada laboral en supermercados y otros comercios, facilitó los despidos por “causas económicas”, rebajó en 40.000 millones de euros los impuestos pagados por las empresas. La presión de la calle y la proximidad de unas elecciones en las que los socialistas debían apelar otra vez a sus bases para tratar de escapar a una debacle que finalmente no consiguieron evitar, pudieron más.


***


Macron renunció, formó su propio partido y esperó. Hoy tiene las manos libres y sumó a su movimiento a no pocos de los socialistas que compartían su “social-liberalismo”. “La ideología empresarial, el famoso ‘entrepreneurismo’, ha penetrado muy hondo en dirigentes, militantes, electores, gente común que fueron de izquierda y se han pasado con armas y bagajes a un pensamiento que se dice a-ideológico pero que encarna valores que siempre fueron de derecha”, apunta Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa, la coalición de izquierda “radical” que en las elecciones presidenciales de abril-mayo pasado estuvo a punto de pasar a la segunda vuelta.


Semanas atrás Mélenchon acusó a Emmanuel Macron de haber dado un “golpe de Estado social”. Cuando apareció, el año pasado, como un “candidato renovador”, como un outsider de la política, Macron lo hizo con piel de cordero. Pero apenas llegó al poder, el lobo remplazó al cordero, y el que se mostró a cara descubierta fue el ex gerente del banco de negocios Rothschild que como ministro de un gobierno “socialista” había encontrado algunos (algunos) límites, dijo el dirigente de Francia Insumisa. Hay actualmente una voluntad muy clara en el empresario-presidente francés de “destruir las protecciones del trabajo, con la excusa de que constituyen trabas a la creación de empleo en tiempos de crisis”, considera Emmanuel Dockés (Reporterre, 13-VII-17). No es un discurso nuevo, precisamente, aunque se presente como tal. “Macron dice algo bastante clásico: que Francia no ha hecho las reformas necesarias, a diferencia de Reino Unido”, señala Frédéric Farah, coautor del libro Introduction inquiète à la Macron-économie (Mediapart, 10-II-17). “Detrás de la modernidad aparente de sus propuestas se esconde en realidad una visión regresiva de la economía”, dice este docente de economía en la Universidad de la Sorbonne Nouvelle. Y una visión regresiva de las relaciones sociales. La reforma laboral macroniana, sostiene Dockés, no llega al extremo de la reforma brasileña, que fomenta un trato directo entre trabajadores y empresarios, sin mediaciones sindicales y a través de contratos privados, pero va en esa dirección. Los patrones franceses podrán, por ejemplo, a partir de que la nueva ley entre en vigor, “obviar a los sindicatos realizando un referéndum entre su personal. Actualmente, a nivel de sector, empleadores y asalariados negocian convenios colectivos de obligado cumplimiento. Con las ordenanzas del presidente, salvo algunas excepciones, se les negará esa facultad. Y quienes negocien a nivel de sector no podrán impedir que sus acuerdos sean invalidados en las empresas. Se creará necesariamente una forma de dumping”, señala el investigador.


Macron viste con ropaje social viejas recetas thatcherianas de los ochenta y reivindica una desregulación, una “uberización” de la economía que en muchos países se ha ido aplicando en estos últimos treinta años con gran éxito para los empresarios –sobre todo para los grandes– y elevados costos –a veces con tragedias– para los asalariados, piensa Farah.


En Reino Unido la administración de esas recetas condujo a un aumento de las desigualdades, el empobrecimiento de amplios sectores de la clase trabajadora, la liquidación de derechos sociales y a la destrucción de más empleos que los que se crearon, afirma Dockés.


***


Que Macron pueda concretar sus planes dependerá en gran parte de la resistencia social que encuentre, de la fuerza que puedan oponerle, por ejemplo, los sindicatos, dice Frédéric Farah. En Francia el movimiento sindical no está precisamente en su mejor momento, pero conserva un poder que no tienen los gremios brasileños, paraguayos, peruanos, panameños, tampoco chilenos. Tal vez sí (algo) los argentinos. “Desregular en Europa, sobre todo en aquellos países donde el Estado tiene una presencia muy grande, no es lo mismo que hacerlo en América, del norte o del sur. Allá hay instituciones más sólidas, un entramado de leyes más sólido, aunque lo hayan perforado grandemente en los últimos tiempos”, sostiene un dirigente de la Confederación Nacional de Asalariados y Asalariadas Rurales (Contar) de Brasil. Si la reforma laboral de Michel Temer (inspirada por los mismos principios que la francesa, pero mucho más dura) “pasó” con tanta facilidad, con escasa resistencia callejera, declara este sindicalista, no sólo se debe a que el parlamento (uno de los más corruptos de la historia brasileña) está controlado por una derecha rancia y regresiva sino también a la debilidad “cultural” de la izquierda política y social, en particular de las centrales obreras. Alberto Broch, vicepresidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Rurales y Agricultores y Agricultoras Familiares (Contag), y Artur Bueno de Camargo, dirigente de la Confederación Nacional de Trabajadores de las Industrias de la Alimentación y Afines (Cnta Afins), van en la misma dirección. Ambos dirigentes brasileños coinciden en que la sociedad en su país está “anestesiada” (Broch), “aletargada” (Bueno de Camargo), y responsabilizan de ese estado catatónico al hecho de que la ideología empresarista ha logrado hacerle la cabeza a gran parte de la ciudadanía. “Los medios de comunicación, la gran prensa, han contribuido, claro, a este estado de situación, pero también los partidos progresistas y las centrales sindicales, que no ofrecieron una alternativa”, sostuvo Antonio Lucas Filho, presidente de la Contag. “Tenemos gran responsabilidad en todo lo que está sucediendo”, dijo (La Rel, 28-VII-17).

Publicado enPolítica
¿Cuba, reorganización de las reformas o pasos atrás?

A pesar de que el gobierno cubano ha repetido una y otra vez que la suspensión de las licencias para trabajadores autónomos es una medida temporal para reestructurar el sector privado, mucha gente teme que se prolongue en el tie


La suspensión de licencias para ejercer el trabajo autónomo cayó como un balde a agua fría sobre la sociedad cubana. A pesar de que el gobierno ha repetido una y otra vez que se trata de una medida temporal para reorganizar el sector privado, mucha gente teme que se prolongue en el tiempo. Alejandro, un lector del sitio oficial Cubadebate, comenta: “Ya veremos si el carácter temporal de la suspensión de las nuevas autorizaciones es como las cooperativas, que hace más de 3 años que no se abre ninguna”.
En esa misma página web, un representante del Ministerio del Trabajo trata de defender la medida, mientras la gran mayoría de los lectores la cuestionan. Yosjan, por ejemplo, advierte que “Cuando llegue la próxima alza del turismo en Cuba vamos a ver muchas calles y barrios de la Isla ocupados por casas de campaña y mochileros. La infraestructura hotelera del país no es suficiente para cubrir la cuota de turismo prevista”. Y no es una exageración, ya algunos turistas han tenido que dormir en los parques de Viñales y Trinidad.


Entre las razones para la suspensión de licencias, la fundamental es que los trabajadores autónomos compran insumos en el mercado negro, la mayor parte de los cuales proviene del robo en las empresas estatales. Otro lector, Emigdio, responde al Ministerio del Trabajo que “Llevamos desde antes de la primera autorización de licencia por cuenta propia hablando de la necesidad del mercado mayorista, y uds, los que dirigen este país, no se pronuncian ni toman una sola medida”.


El problema de fondo es que se autorizó el trabajo de herreros, chapistas y carpinteros, por ejemplo, sin abrir mercados donde pudieran comprar los insumos que requieren para desarrollar sus oficios. Inevitablemente el hierro, la madera o los gases para soldar salen, de forma ilegal, de las empresas del Estado. Otro tanto ocurre con los sastres quienes muchos casos se dedican a vender prendas de vestir, entradas al país de contrabando.


Estos problemas son muy antiguos y se han agudizado desde la apertura económica impulsada por el actual gobierno, cuando los trabajadores autónomos pasaron de 100 mil personas a casi 600 mil, convirtiéndose en el 12% de la fuerza laboral y ganando, como promedio, 3 veces más que los empleados estatales. Lo autónomos crearon 2500 restaurantes y bares particulares en pocos años, mientras las habitaciones de alquiler privadas para turistas llegaron a la cifra de 22 mil, una cuarta parte del total disponibles en la isla.


El Presidente Raúl Castro aseguró el pasado mes en el Parlamento que “no hemos renunciado al despliegue y desarrollo del trabajo por cuenta propia, ni a proseguir el experimento de las cooperativas” pero advirtió también “que el ritmo y la profundidad de los cambios” estarán “condicionados por la capacidad que tengamos de hacer las cosas bien”. Sin lugar a dudas era el preámbulo de lo que acaba de ocurrir, de hecho la resolución gubernamental fue firmada días antes de la reunión parlamentaria.
El rápido crecimiento del trabajo autónomo y de las pequeñas empresas (aun ilegales) podría ser lo que hizo sonar las alarmas. Las autoridades han sido claras al afirmar que el sector privado debe tener un peso menor que el estatal y recalcar también que no se permitirá la concentración de las riquezas. Además, algunos políticos se oponen a la apertura de mercados mayoristas porque eso significaría vender más barato a los que mayor poder adquisitivo tienen.


El debate es muy complejo en una sociedad en la que, durante décadas, las diferencias sociales fueron mínimas. Hoy la brecha entre ricos y pobres crece y, sobre todo, se hace evidente dado que quienes más ganan ya no tienen que ocultar sus privilegios. Aun así, Cuba está muy lejos de enfrentar la realidad de América Latina, donde conviven algunas de las mayores fortunas del mundo con unos altísimos niveles de pobreza extrema, desnutrición y no acceso a servicios básicos de salud o educación.
El debate está sobre la mesa. Para poder dedicarse a los temas centrales, el Estado necesita ceder a los particulares muchas de las actividades económicas menores. Así puede además reducir el número de empleados públicos, que actualmente representan casi el 90% de la población laboralmente activa. La apuesta fue abrir el trabajo autónomo y en un futuro las pequeñas y medianas empresas privadas. Sin embargo, temen que esto provoque una mayor concentración de las riquezas y aumenten las diferencias sociales.

Publicado enInternacional
La Fiscalía de Brasil sitúa a Temer en el eje de una trama de sobornos

El presidente esquiva de momento la investigación judicial por la inmunidad que le concede el cargo


Las investigaciones sobre la gigantesca red de corrupción de Brasil han terminado por golpear de lleno al presidente del país, Michel Temer. El fiscal general de la República, Rodrigmero Janot, ha situado a Temer en el centro de una trama de captación de sobornos para su fuerza política, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), cuando era vicepresidente con Dilma Rousseff. Temer logra por ahora esquivar el destino de los cinco anteriores presidentes del país, todos bajo el punto de mira de la justicia, pero únicamente por la inmunidad que le confiere la Constitución.


La delação do fim do mundo ya tiene imágenes y sonido. Y desde la tarde del miércoles se han apoderado de todas las televisiones y medios digitales brasileños. Son los vídeos divulgados por el Supremo Tribunal Federal (STF) con los testimonios de los 78 antiguos ejecutivos de la macroconstructora Odebrecht que accedieron a colaborar con la justicia. Su relato es el de una casta política corrompida de derecha a izquierda, que acudía a la empresa a pedir dinero para financiar sus fastuosas campañas electorales o simplemente para metérselo en el bolsillo. A cambio, Odebrecht conseguía leyes y concursos públicos a su medida.


Las revelaciones constituyen un nuevo mazazo para la imagen de Luiz Inácio Lula da Silva, el obrero metalúrgico que llegó a presidente y se convirtió en un mito para decenas de millones de brasileños hasta entonces abandonados en la pobreza. Marcelo Odebrecht, expresidente de la constructora, en prisión desde hace más de un año, relata que la compañía llegó a reservar un fondo de 40 millones de reales (unos 12 millones de euros) para atender las peticiones de Lula y de su fuerza política, el Partido de los Trabajadores (PT). Además de financiación para sus campañas, Lula es acusado de pedir favores para él, para sus hijos y para sus hermanos. El expresidente no solo otorgaba a Odebrecht un trato favorable en Brasil, sino que hacía gestiones para la constructora ante gobiernos de países extranjeros, de Venezuela a Angola.


De las relaciones de Lula con Odebrecht ya se conocían detalles, porque el expresidente tiene otros cinco procesos judiciales abiertos. Pero entre todos los documentos divulgados el miércoles hay también material inflamable contra Michel Temer, que llegó a la presidencia el pasado septiembre gracias al impeachment contra Dilma Rousseff. Un informe del fiscal general de la República, Rodrigo Janot, sitúa a Temer como el cerebro de una trama de captación de recursos ilegales cuando era vicepresidente de la República y jefe del PMDB en la Cámara de Diputados.


Temer “capitaneaba un núcleo político organizado”, en palabras del fiscal, junto a dos personas de su círculo de mayor confianza, los actuales ministros de la Casa Civil –una especie de primer ministro-, Eliseu Padilha, y de la Secretaría General de la Presidencia, Wellington Moreira Franco. Padilha era el encargado de “centralizar las recaudaciones financieras” procedentes de Odebrecht, ante la que actuaba “en nombre de Temer y del PMDB”, según concluye el fiscal tras escuchar las declaraciones de seis de los delatores.


El informe del fiscal detalla al menos dos pagos ilegales, ambos en 2014. El primero, de cuatro millones de reales (1,2 millones de euros), fue reclamado por Moreira Franco, entonces ministro de Aviación Civil, tras favorecer a Odebrecht en concursos públicos para la explotación de los aeropuertos de Río de Janeiro y Belo Horizonte. El segundo, según los exdirectivos de la constructora, se pactó en una reunión con Temer en el palacio de Jaburu, residencia oficial del vicepresidente. Uno de los delatores describe la escena, el 28 de mayo de 2014, en el balcón del palacio, antes de cenar. Allí, Marcelo Odebrecht, según ese testimonio, se comprometió a entregar al PMDB 10 millones de reales (unos 3 millones de euros).


El fiscal Janot encontró motivos más que suficientes para incluir a Temer en la lista de los más de 100 políticos que envió al STF para ser investigados. Pero, según explica, renunció porque la Constitución brasileña prohíbe juzgar a un presidente por “acciones ajenas al ejercicio de su función”. Janot, con todo, subraya que se trata de una “inmunidad temporal”, mientras Temer sea presidente, y que solo desiste de actuar contra él “por ahora”.
Esta no es la única carga de profundidad contra Temer que contiene el material de las investigaciones judiciales. Otro exejecutivo de Odebrecht cuenta con detalle un encuentro en 2010 en el despacho de Temer en São Paulo, cuando el dirigente del PMDB era por primera vez candidato a vicepresidente con Rousseff. El delator asegura que en la reunión se pactó una astronómica comisión de 40 millones de dólares para el PMDB, equivalente al 5% de un contrato de la compañía con la petrolera pública Petrobras. Temer asegura que esas acusaciones son una “mentira absoluta”, según un comunicado de la Presidencia de la República.


"No tengo miedo de los hechos, lo que me produce repulsa es la mentira", ha insistido Temer en un vídeo difundido esta tarde por sus servicios de prensa. "Jamás pondría en riesgo mi biografía pública. Mi mayor aliada es la verdad, materia prima del poder judicial, que revelará toda la verdad de los hechos". Pero el presidente no ha hecho la menor alusión a las sospechas lanzadas contra él por el fiscal general de la República ni a los cargos que pesan sobre dos de sus más estrechos colaboradores, los ministros Padilha y Moreira Franco.



Lula, el amigo de los ricos


TOM C. AVENDAÑO


Lula da Silva, el expresidente más popular de Brasil, se congratuló el jueves de que a muchos políticos "se les esté cayendo la máscara", pero eso mismo se le podría aplicar a él. Todavía el político más valorado en las encuestas, Lula aparece en varias de las confesiones alejado de su imagen de amigo de los pobres y no del dinero. Marcelo Odebrecht cuenta que a la partida de 12 millones de euros guardada específicamente para él lo llamaban en la empresa saldo amigo. “Cuando Palocci [Antonio, ministro de Hacienda en los gobiernos del líder del PT, actualmente en prisión] me pedía que sacase algo del saldo amigo, sabía que se refería a Lula”, explica. Su padre, Emilio Odebrecht, también destruye la leyenda de Lula como outsider de una forma especialmente dolorosa para nostálgicos. Ambos se conocieron mucho antes de lo que se sabía, cuenta, a finales de los años ochenta en un almuerzo que acabó durando nueve horas. Al patriarca de los Odebrechet le cayó tan bien el político que le financió las tres siguientes campañas. Pero el último golpe fue el peor: Emilio recuerda la Carta ao povo brasileiro, el documento histórico en el que Lula resumía su visión para el país y que, según muchos, le permitió ganar la presidencia en 2002 y el corazón de muchos brasileños. “Esa carta tiene mucha contribución nuestra”, remata Odebrecht.

 

Xosé Hermida
São Paulo 13 ABR 2017 - 16:35 COT

Publicado enInternacional
El caso Lagarde muestra la enorme corrupción de la política profesional

La directora del FMI, Christine Lagarde, ha sido hallada culpable de “negligencia” cuando era ministra de economía del gobierno francés con Sarkozy como Presidente. El dictamen es del Tribunal de Justicia de la República de Francia, corte especial para juzgar delitos de políticos y ex-políticos. Sorprendentemente ese tribunal ha dispensado a Lagarde de cumplir pena alguna. A pesar de que el delito reconocido supone cumplir hasta un año de prisión y 15.000 euros de multa. El delito reconocido de negligencia (en realidad es prevaricación) se perpetró en la demanda del empresario Bernard Tapie (amigo de Sarkozy) al Estado francés por la confiscación gubernamental y venta de la marca Adidas. Lagarde aceptó la multimillonaria indemnización de 400 millones de euros a Tapie que dictaminó una comisión de arbitraje y no apeló. Aunque, como consta en el veredicto, los asesores de Lagarde le aconsejaron recurrir. Si lo hubiera hecho, la indemnización probablemente hubiera sido menor.


¿Qué razones adujo ese Tribunal especial para no imponer condena alguna a Lagarde? La “personalidad” y la “reputación internacional” de la juzgada. ¡Increíble! Para completar el despropósito, el FMI comunicó públicamente que renueva totalmente su confianza en Lagarde, a pesar de su condena (sin castigo) en Francia. Algo huele a podrido.


¿Qué sucedería si algunos famosísimos futbolistas (que han defraudado a Hacienda) recurren las sentencias o multas argumentando que también tienen “reputación internacional”? En serio, esa sentencia deja con el culo al aire no ya un doble rasero de la justicia sino la profunda corrupción de la democracia representativa. ¿Alguien duda de que la ley no sea igual para todos? No descubro América, pero es higiénico ser conscientes de esa innegable verdad, así como del lodazal en el que las minorías de poder, las élites, la clase dominante que diría Marx, han convertido el sistema democrático representativo que, desde hace décadas, ya es una plutocracia. El gobierno de los ricos. Trump ha sido elegido tras gastar una fortuna en la campaña electoral. Como tantos presidentes antes que él. Lagarde, Trump, los presidentes de Estados Unidos y muchos jerarcas de otros países tienen en común que todos tienen muchísimo dinero.


Continuando con el caso Lagarde y la postura del FMI, como en economía y política no hay casualidades, conviene recordar que la ONU, en una de sus conferencias para la prevención del crimen, celebrada en El Cairo, denunció que “la penetración de las mafias en la economía ha sido facilitada por los programas de ajuste estructural (léase recortes sociales y rebajas salariales) que los países endeudados se han visto obligados a aceptar para poder recibir préstamos del Fondo Monetario Internacional”. A la postre, la economía mafiosa criminal está íntimamente ligada a la legal a través de la enorme industria del blanqueo de dinero sucio y negro. Según la ONU, la abundante actividad financiera especulativa del crimen organizado ha contribuido innegablemente a la aparición de crisis financieras y económicas en las últimas décadas.


El mecanismo es conocido. FMI, y Banco Mundial, entre otras entidades internacionales, imponen una austeridad implacable a los países en crisis. Las medidas provocan el cierre de empresas, recortes masivos de plantillas y desempleo en aumento. Y crece la economía sumergida, campo abonado para la economía criminal, cuyos beneficios vuelve a blanquear especulando en bolsas, mercados de capitales y banca en la sombra. Hasta la próxima crisis.


El emperramiento capitalista neoliberal se explica por talantes como los retratados por John Huston en el filme Cayo Largo. En un hotel de Florida coinciden un oficial, que regresa de Europa tras la guerra mundial, y Johnny Rocco, gánster deportado que ha vuelto a Estados Unidos clandestinamente. El soldado pregunta de modo retórico, “¿qué quiere Rocco?” Y él mismo se responde: “Quiere más”. Rocco lo confirma: “Eso es, quiero más”. El oficial pregunta de nuevo: “¿Tendrá Rocco bastante alguna vez?” Y es Rocco quien contesta: “Nunca tengo bastante. Nunca”.
Así es el capitalismo. Nunca tiene bastante. Y se pasan por el forro lo que haga falta en aras de sus ganancias, incluida la justicia. Hay que revertir la situación. Y que los y las Lagarde de este tiempo rindan cuentas y reparen.

¡Por razones!

Por Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid
ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Publicado enPolítica
La elección en EU, la más larga, costosa y peligrosa

La elección más larga, costosa y peligrosa en la historia moderna de Estados Unidos está a dos meses de culminar, y su resultado será definido por la pugna entre los dos candidatos más despreciados jamás, un mapa electoral y cambios demográficos que favorecen a los demócratas y una ola antimigrante, racista y antineoliberal encabezada por un multimillonario insurgente que pone en riesgo al sistema político del país.
La elección por ahora está caracterizada por los candidatos presidenciales de los dos partidos nacionales en una competencia entre quién es el menos reprobado; nunca antes ambos candidatos habían sido percibidos negativamente por la mayoría del electorado.


En la encuesta masiva más reciente del Washington Post se registró un alto índice de pesimismo en torno a la contienda entre ambos candidatos; 55 por ciento de los votantes dicen que una presidencia de Hillary Clinton amenazaría el bienestar de la nación, y 61 por ciento opinan lo mismo de una presidencia de Donald Trump.


Por ahora, el consenso es que la demócrata es la favorita, con una campaña más organizada y mejor financiada que goza de ventajas por los cambios demográficos, pero sigue sorprendiendo que no logre imponerse entre el electorado cuando tiene enfrente un rival tan repudiado. Los votantes ven una candidata con mucha experiencia y conocimiento, pero sencillamente no confían en ella o no les cae bien. Más aún, en una coyuntura en la que se ha exhibido el hartazgo generalizado contra las cúpulas, ella es la que representa en todos los sentidos la élite política y económica del país.


Donald Trump, el candidato republicano, ha llegado hasta la antesala de la Casa Blanca justo al presentarse como un insurgente, un no político que dice lo que piensa, y alguien que se atreve a desafiar las reglas del juego. Sin embargo, se esté o no de acuerdo con sus posiciones, hay dudas sobre su competencia como jefe de Estado, y algunos están alarmados por su temperamento y su falta de conocimientos. Más aún, ha ofendido a bases latinas y mujeres que son consideradas claves por los estrategas republicanos (por ahora está por debajo de los niveles de su antecesor Mitt Romney, quien sólo captó 27 por ciento del voto latino, algo que fue considerado clave en su derrota). Pero el disgusto con Clinton lo sigue ayudando aun entre bases republicanas e independientes que no están convencidos por él.


Todo esto se registra en sondeos en los que ambos son percibidos negativamente por la mayoría. Por ahora la ventaja de Clinton es que Trump está un poco más reprobado que ella. Charlie Cook, veterano analista electoral estadunidense, cuenta que esta situación le recuerda un cuento sobre dos tipos perseguidos por un oso: no es tan importante que corras más rápido que el oso, siempre y cuando corras más rápido que el otro tipo.


Aunque los expertos, analistas y principales modelos de pronóstico electoral señalan que Clinton tiene la ventaja (hoy, el modelo The Upshot del New York Times la tiene con 81 por ciento de probabilidad de ganar; Fivethirtyeight la tiene con 70 por ciento), las encuestas nacionales y estatales registran que esa ventaja disminuye cada vez más.


En algunos sondeos nacionales, como el de esta semana de CNN, están empatados; Clinton tiene ventaja de apenas 3 puntos (de un promedio de aproximadamente 8 puntos hace un mes). Más alarmante todavía es que las encuestas estatales en las entidades claves están registrando más o menos lo mismo. Hoy, nuevos sondeos estatales en dos estados potencialmente críticos –Florida y Ohio– muestran que Trump ha logrado empatar con Clinton.


Sin embargo, el consenso entre los expertos es que aunque la elección no está decidida, Clinton tiene todo para ganar, ya que Trump enfrenta un déficit difícil de superar en el mapa electoral del peculiar sistema electoral estadunidense, donde no hay voto directo y el voto popular no necesariamente define el resultado, pues este se determina por unos cuantos estados claves (ver).


Pero nadie se atreve a descartar un triunfo de Trump, sobre todo si pasa algo dramático que cambie las tendencias. Algunos especulan que esto puede ser desde un atentando terrorista hasta un escándalo político (se mencionan mas correos electrónicos, o algo relacionado con la Fundacion Clinton), o tal vez algo que suceda en los tres debates presidenciales programados (el primero, que promete ser uno de los actos más vistos por el electorado, será transmitido en vivo el 26 de septiembre).


Todos los días la batalla se vuelve más rara y a veces alarmante. Trump se ha destacado –y le ha funcionado, ante la ira de la cúpula de su propio partido– por atacar puntos casi sagrados del reino político –tanto personas como instituciones– a lo largo de su campaña, desde cuestionar el heroísmo del senador John McCain, cuando fue prisionero de guerra en Vietnam, a atacar a la familia Bush, hasta atreverse a oponerse a las guerras de intervención y los acuerdos de libre comercio, entre otros. Esta semana criticó directamente al Pentágono, al afirmar que los generales y almirantes a cargo de las fuerzas armadas han sido reducidos a escombros. Algunos advierten que tal pronunciamiento, si llega a la presidencia, podría detonar una crisis en relaciones político-militares en este país.


Por su parte, Clinton sigue presentándose como la única adulta en esta campaña, señalando que su contrincante pondría en riesgo la seguridad nacional, la economía mundial y al planeta mismo si llega a la Casa Blanca. Este jueves atacó a Trump al señalar que insinuó que Vladimir Putin era mejor presidente que Barack Obama. Pero al hacerlo, comprueba que es la defensora del estatu quo.


El nivel de estos intercambios sólo alimenta el pesimismo entre el electorado de que esta elección mejorará al país. Con ello, arranca la recta final que llevará a que uno de estos dos sea –como suele decirse– la persona más poderosa del planeta.

Publicado enInternacional
Viernes, 09 Septiembre 2016 07:57

Menos el extractivismo, todo es ilusión

Menos el extractivismo, todo es ilusión

Los cooperativistas mineros han sido aliados incondicionales de los gobiernos de Evo Morales, ya que forman una burguesía emergente con la que el nuevo poder contaba para controlar un sector estratégico como la minería. Pero la caída de los precios de los commodities dejó al desnudo una alianza de conveniencias.

 

La muerte del viceministro de Régimen Interior Rodolfo Illanes, precedida por la de tres cooperativistas mineros, elevó la tensión política hasta extremos que hacía tiempo no se vivían en Bolivia. En rigor, el modo en que fue asesinado Illanes, secuestrado, torturado y golpeado, fue lo que crispó los ánimos de las autoridades. El viceministro se había trasladado hasta el principal punto de bloqueo, la localidad de Panduro, para negociar en un conflicto que provocó la interrupción del tránsito en la importante autovía La Paz-Oruro y duros enfrentamientos con la policía.
El motivo de la protesta de los cooperativistas mineros es la oposición a que sus empleados puedan formar sindicatos, lo que limitaría seriamente el poder de los grupos dirigentes de ese sector económico que controla casi un tercio de la producción de minerales en un país minero. Se trata de una disputa por el poder en el núcleo del modelo extractivo. Hasta ahora los mineros había sido aliados fieles del gobierno de Evo Morales, incluso se movilizaron en la última convocatoria electoral –en febrero de este año– para promover el Sí en el plebiscito que habría permitido una nueva reelección del presidente.


Pero esta vez Morales denunció que en la movilización minera anidó un intento de golpe de Estado impulsado por la derecha y Estados Unidos. Morales explicó que lo sucedido es parte de una “conspiración permanente” en la cual sus opositores están “usando a los cooperativistas” para desestabilizar a su gobierno. Un argumento pobre, que busca eludir el eje de un conflicto entre dos actores situados del mismo lado de la barricada extractiva.


El encarcelamiento de la cúpula de los cooperativistas mineros deja al gobierno ante la necesidad de definir los próximos pasos sobre la modificación de la ley de cooperativas, que al habilitar la organización de los trabajadores está en la base del conflicto en curso. Hasta ahora la alianza con el gobierno les ha permitido a los mineros (como señala un trabajo del Centro de Documentación e Información, Cedib) la sobreexplotación de trabajadores que “no pueden organizarse autónomamente para defender sus derechos”.


Aliado conflictivo


Los cooperativistas mineros son un poder al que nadie puede ignorar. Controlan el 27 por ciento de la explotación minera (frente a sólo el 3 por ciento del Estado y el 70 por ciento de las multinacionales); tienen unos 120 mil trabajadores y una bancada de siete diputados y senadores elegidos en las listas del Movimiento al Socialismo (Mas), el partido de Morales. Tienen poder económico, poder político y capacidad de influir sobre una porción nada desdeñable de la población. Están agrupados en la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), que en los últimos años contaba con dos viceministros en el gobierno.


Las cooperativas mineras nacieron con la crisis de 1929, pero se expandieron con la privatización neoliberal de 1985, que desmanteló la Corporación Minera Boliviana (Comibol) y “relocalizó” a los trabajadores. Desde 2006, año en que el Mas llegó al Palacio Quemado, las cooperativas mineras comenzaron a ser respaldadas con el objetivo de contar con un sector productivo cercano a los objetivos políticos y estratégicos del nuevo gobierno. Con los altos precios internacionales, las exportaciones mineras pasaron de 500 millones de dólares en 2006 a más de 3.000 millones en 2013. El sector cooperativo representa el 30 por ciento de las exportaciones mineras totales, y el 37 por ciento de las exportaciones de plata, el 41 por ciento de las de estaño y el 71 por ciento de las de oro.


Las cooperativas mineras obtuvieron más de la mitad de los contratos desde 2008 y el 43 por ciento de la superficie total otorgada por el Estado. La cantidad de cooperativas se multiplicó por tres (de 447 en 2008 a 1.400 en 2013). Hoy emplean de forma directa a 120 mil personas, el 90 por ciento de los trabajadores del sector. Sin embargo, aportan muy poco al Estado, un 4 por ciento de impuesto al valor agregado y el 1 por ciento del valor de la producción por arrendamiento de los yacimientos de Comibol. En total, dejaban apenas 44 millones por regalías de los 1.059 millones de dólares exportados en 2012.


La estratificación económica y social dentro de las cooperativas es importante y está relacionada no sólo con la cantidad de socios, sino con la distribución interna del poder. Una pequeña cantidad de socios controla a las cooperativas, que emplean una enorme masa de trabajadores carentes de derechos y remunerados con muy bajos salarios, cobrando a destajo.


La ley de minería de 2014, pactada entre el gobierno y la dirigencia de Fencomin, prohíbe y penaliza la huelga y cualquier acción que impida la actividad minera. Ha servido también para consolidar un régimen de excepción en materia de impuestos y acceso a áreas fiscales para explotar nuevas minas.


En 2006 hubo un fuerte choque entre los cooperativistas y los mineros asalariados por el control de una mina estatal en Huanuni (Oruro). Un enfrentamiento con dinamita se cobró 16 muertos. En aquella ocasión el presidente le pidió la renuncia al ministro de Minería, el cooperativista Walter Villarroel, por haber jugado a favor de los suyos. Los cooperativistas azuzaron otros conflictos, sobre todo en Potosí. Hasta que llegó la crisis económica, con la caída de los precios de los minerales.


En opinión del filósofo Raúl Prada, ex viceministro de Planificación Estratégica del primer gobierno de Morales, lo que explica el pasaje de los cooperativistas mineros de aliados a enemigos es el cambio en la coyuntura económica, que en este sector se concreta con la caída de los precios de los minerales exportados. Ahora las cooperativas quieren avanzar sobre los derechos ambientales. El Estado, a su vez, necesita afirmar su control sobre toda la cadena de la minería.


“En tiempos de crisis económica, debida a la baja de los precios de las materias primas, es una estrategia de supervivencia el control monopólico del Estado, no sólo de los recursos naturales, sino sobre la explotación y mediación con los mercados y con el capital de inversión de las empresas extractivas trasnacionales”, señala Prada. Estas empresas son la manzana de la discordia, aunque sobre la mesa aparezcan los derechos de sindicación de los trabajadores de las cooperativas, porque son las que pueden aportar el capital que Bolivia necesita para incrementar la extracción de minerales.


El pliego minero actual busca modificar la ley de minería, con el fin de permitir que las cooperativas puedan suscribir contratos con las multinacionales, algo que en realidad debe ser aprobado por el parlamento. En suma, las cooperativas quieren capitalizarse entrando en relación con las grandes empresas del sector. Para éstas, firmar contratos con cooperativas y no con el Estado sería muy ventajoso, ya que “adquirirían derechos, mas no obligaciones. Lo más importante es que los grupos trasnacionales se beneficiarán, indirectamente, de los derechos y privilegios de que gozan las cooperativas”, tanto en materia laboral como impositiva, según un análisis del Cedib titulado “Tomar el Estado por asalto”.
Por eso Prada insiste en que se trata de un conflicto “entre partes que conforman el modelo extractivista”, un modelo al que considera limitado y que, lejos de la propaganda oficial, mantiene “una economía primario-exportadora y un Estado rentista”.


La solución no será sencilla. Según el investigador Carlos Arce, el gobierno “apoya a los cooperativizados como parte de la nueva burguesía emergente que fortalecerá al nuevo Estado Plurinacional”. Se trata de un tipo de conflicto en el que no puede haber un ganador absoluto y que se está resolviendo a través de una negociación. De hecho, Morales pidió, presionado por la Central Obrera Boliviana y otras organizaciones sociales, que no sólo se resuelva el asesinato de Illanes sino de los cuatro cooperativistas muertos por disparos policiales.

Publicado enInternacional
Viernes, 02 Septiembre 2016 06:04

Un trabajo demoledor

Un trabajo demoledor

El multimedios dominado por los hermanos Marinho trabajó para acabar con el gobierno de la ex presidenta, y antepuso sus intereses corporativos a los de 54 millones de ciudadanos.

 

El grupo Globo fue un actor decisivo en el golpe legislativo contra Dilma Rousseff. Maceró la idea ante cada una de sus audiencias, desde sus programas de TV, las radios que domina y su diario emblema. Difundió sin rodeos que la destitución de la ex presidenta era la salida adecuada para la crisis de Brasil y lo festejó en el campo simbólico y en sus titulares más importantes. Arrancó el periódico O Globo en twitter. La noche en que el Senado votó, hizo público un tuit donde sólo se veía la bandera nacional. Un significante muy preciso que después fue borrado, aunque ya era tarde. Desde la tapa del mismo medio, ayer emplazó al cuestionado presidente: “Dilma sufre el impeachment, ¿y ahora Temer?” La factura por el respaldo prestado apenas demoró unas horas. Vocero jerarquizado del establishment del que forma parte, en su primera plana enumeró las condiciones que deberá imponer el nuevo gobierno: “Presidente tendrá dos años y cuatro meses para cumplir compromisos”.


La lista apareció debajo de aquel título: “Aprobar el ajuste fiscal y las reformas del sistema previsional y de trabajo; reducir el desempleo, atraer inversiones y destrabar concesiones; mantener la promesa de no interferir en el caso Eduardo Cunha; apoyar el Lava Jato y rechazar acciones que estorben las investigaciones; administrar la división en el PMDB y pacificar la relación con el PSDB y el DEM (el ex partido del Frente Liberal) y además, enfrentar en el Congreso y en las calles la oposición anunciada por Dilma”.


Un decálogo de exigencias que podría aplastar a la pieza del mecano que el mismo grupo utilizó para construir un nuevo status quo: el debilitado ex vicepresidente de Rousseff, hoy en gira por China. Con tono admonitorio, el diario sentenció en el editorial que “ahora los políticos saben el riesgo que corren”. Otro periódico del mismo multimedios, el diario Extra, describió lo obvio: “El país quedó dividido” tras el Impeachment.


Globo se autodefine como “un grupo ciento por ciento brasileño” y usa un slogan que apela a la nacionalidad como emblema: “Brasil es su origen, su mayor inspiración y responsabilidad”.


El gigante dominado por los hermanos Marinho hizo un trabajo demoledor para acabar con el gobierno de la ex presidenta, antepuso sus intereses corporativos a la voluntad de 54 millones de ciudadanos y jaquea todavía a la figura de Lula que se proyecta hacia las elecciones de 2018. Su estructura se lo permite con creces: llega a cien países por medio de Globo Internacional, su audiencia televisiva alcanza los 170 millones de brasileños, participa en la industria del cine con Globo Filmes, pero su unidad de negocios más redituable es Globosat, la empresa de cable por suscripción.


No fue el único grupo que apostó por la destitución de Dilma, aunque sí el más importante. El diario Estado de São Paulo publicó ayer una tapa donde se observa un dibujo de Temer sentado y mientras cose o zurce con aguja una gran bandera de Brasil. El título es: “La hora de las medidas amargas”. En la bajada dice: “Oficializado como presidente de la República, Michel Temer deberá ahora conseguir que el Congreso apruebe las medidas fiscales que tienen por objetivo recuperar las finanzas de gobierno”.


En la misma línea editorial, el Correio Braziliense da una visión optimista basado en que “los especialistas apuestan que el PBI volverá a crecer” y destaca las promesas de reformas del dirigente del PMDB “para sacar al país de la crisis”.


En la vereda opuesta, medios menos influyentes pero prestigiosos como el portal Carta Maior, criticaron la destitución de Rousseff y sobre todo proyectan un futuro muy complicado para Brasil. Los análisis fueron desde el título de un editorial firmado por Saúl Leblon que dice “Golpe empuja a la nación hacia una noche de San Batolomé” (por la matanza de hugonotes de 1572 en París) hasta un artículo del teólogo Leonardo Boff que escribió “El día triste de Brasil: el golpe parlamentario”.


En su nota principal, Carta Maior titula: “Cinco motivos para gritar es golpe, ¡fuera Temer!”. La bajada de ese artículo completa la opinión del medio: “El golpe es una articulación entre las élites más atrasadas de Brasil, un verdadero golpe de clase contra los intereses de los trabajadores y las minorías”.


Quien coincidió con este tipo de críticas a la decisión del Senado de destituir a la ex presidenta, fue el ex juez del Tribunal Supremo Federal (TSF), Joaquim Barbosa. Dijo que “ellos –por los golpistas– están conduciendo los medios de comunicación, incluyendo canales de TV”.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


PROTESTAS EN TODO BRASIL Y REPRESION POLICIAL EN SAN PABLO TRAS LA ASUNCION DE TEMER


La dictadura blanda debutó con represión


En el mismo lugar donde horas antes un grupo de opositores a la depuesta mandataria había celebrado su remoción con bocinazos y descorchando botellas con champán, los simpatizantes de Rousseff enfrentaron a la policía.

La destitución de la presidenta Dilma Rousseff generó el rechazo de buena parte de la sociedad brasileña. Las protestas en contra de la salida del gobierno de la delfín de Inacio Lula Da Silva y su sustitución por Michel Temer, aprobada por el Senado brasileño, se multiplicaron en una decena de estados del país. Los incidentes más graves se registraron en Sao Paulo, donde la Policía Militar (PM) volvió a reprimir con violencia. Como tema principal, el portal de noticias paulista Vice Brasil tituló “El saldo sangriento del último acto muestra que no se puede protestar en Sao Paulo”, con una foto del rostro de la estudiante universitaria Deborah Fabri, totalmente ensangrentado. Por las heridas recibidas, la joven perdió la visión de su ojo izquierdo.


En el mismo lugar donde horas antes un grupo de opositores a la depuesta mandataria había celebrado su remoción con bocinazos y descorchando botellas con champán, los simpatizantes de Roussef enfrentaron a la PM, que intentó dispersar dos protestas contra el Gobierno de Temer.


Ambas concentraciones se originaron en inmediaciones al Museo de Arte de Sao Paulo (MASP), ubicado en el corazón financiero del país, y se dirigió rumbo al centro y, por tercera noche consecutiva, la policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a las personas que se habían acercado al lugar para mostrar su bronca contra Temer. Algunos manifestantes rompieron algunas vidrieras, marquesinas de negocios y una patrulla policial.


También en Sao Paulo, otra movilización convocada en favor de la presidenta cesanteada bloqueó varios tramos de la Marginal Tietê, una de las principales arterias de acceso a la ciudad brasileña. La concentración de ayer fue organizada y llevada a cabo por integrantes del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), que exigen que se restituya en el cargo a Rousseff, quien afronta un juicio en el Senado que puede acabar en su destitución, según informó el diario Folha de Sao Paulo.


Según el diario Globo, cuatro personas detenidas durante la manifestación del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) en la mañana del martes, en Sao Paulo, fueron puestos en libertad en la tarde de ayer, pero deberán responder por los delitos de resistencia, desobediencia y daños a la propiedad pública, de acuerdo con el Tribunal de Justicia de esa ciudad.


Uno de los manifestantes fue detenido cuando conducía un camión cargado con neumáticos que iban a ser utilizados para construir piquetes, según el Departamento de Seguridad Pública. En el día destinado para que la Cámara Alta decidiera si apartaba a Rousseff de su cargo, los manifestantes organizaron barricadas e incendiaron neumáticos –a primera hora de la mañana– para impedir que el tránsito circulara, lo que generó atascos de varios kilómetros.


Algunos de los manifestantes llevaban carteles con el mensaje “Fuera Temer”, habitual en las protestas convocadas desde que el 12 de mayo el por entonces vicepresidente de Brasil y ahora presidente, Michel Temer, asumiera la jefatura de Estado de manera interina.


Las protestas contra Temer se reprodujeron además en Río de Janeiro, donde centenares de personas se manifestaron en el centro de la ciudad, y otras capitales del interior, como Porto Alegre, Salvador, capital de Bahía, y Vitoria, Espírito Santo. Las manifestaciones contra la asunción de Temer también se llevaron a cabo en otras ciudades, como Curitiba y Brasilia. En Belo Horizonte, decenas de personas salieron a la calle pero para celebrar la destitución de Rousseff y la asunción de Temer.

Publicado enInternacional
Martes, 23 Septiembre 2014 05:59

Donar a la campaña para luego cobrar

Donar a la campaña para luego cobrar

Desde que la campaña electoral de este año fue iniciada oficialmente, a mediados de junio, y hasta el día 6 de septiembre, los partidos que disputan plazas que van de diputado estadual a diputado nacional, de senador a gobernador y, para completar, a presidente de la república, han recaudado nada menos que 500 millones de dólares.


Vale repetir: eso, hasta el primer sábado de septiembre. No se sabe cuánto habrá caído en los cofres de los partidos en las semanas siguientes, y mucho menos cuánto recaudarán las dos candidaturas presidenciales que pasen a la segunda vuelta. No es absurdo suponer que hasta el domingo 26 de octubre, cuando todo ese proceso termine, la suma total alcance la casa de siderales 750 millones de dólares.


Las reglas para realizar donaciones electorales en Brasil son claras y pasan por revisiones que buscan hacerlas más rigurosas en cada elección. La expresión "asegurar transparencia" es repetida como un mantra. Al mismo tiempo, saben todos que, al margen de las donaciones que obedecen a todas las letras de la ley, llueven en los cofres de los partidos lo que se llama de "caja dos", traducción local para dinero negro.


Es imposible calcular el monto de esas donaciones ilegales, pero ningún analista consideraría absurdo pensar en, por lo menos, 25 por ciento del total declarado de manera legal. Esa es la fuente principal de la corrupción que alcanza, sin excepción, a todos los partidos que tienen voz y participación activas en el escenario político brasileño. Y no me refiero solamente al dinero negro: también las donaciones legales responden, de forma clara, a asegurar privilegios futuros. Basta con saber que de esos 500 millones de dólares donados hasta la primera semana de septiembre, más de la mitad tuvo origen en solamente 19 grupos empresariales. Se dona hoy para cobrar mañana, y ese mecanismo perverso es considerado parte del juego político.

El PT y la actual presidenta, Dilma Rousseff, reclaman una reforma política que, por fuerza constitucional, tendrá que partir del Congreso Nacional, prohibiendo donaciones privadas. Ocurre que ese mismo Congreso es integrado por diputados y senadores que, al fin y al cabo, son los beneficiarios de las donaciones realizadas por aquellos grupos económicos a los que beneficiarán después.

Acorde con la actual legislación electoral brasileña, las empresas pueden donar hasta un dos por ciento de los ingresos declarados en el año anterior. Las donaciones individuales tienen como tope 10 por ciento de la renta declarada. Sin embargo, no hay límites absolutos, o sea, grupos que ingresan miles de millones de dólares pueden hacer donaciones siderales sin que eso signifique más que cosquillas en sus contabilidades. Al fin y al cabo, más que donación se trata de una inversión, cuyo retorno está asegurado por el grado de influencia que esas empresas conquistan sobre los que son electos.

En el balance parcial recién divulgado, el donador más generoso es la JBS, la mayor industria de carnes del mundo, una potencia planetaria que se consolidó en las dos presidencias de Lula: unos 55 millones de dólares llovieron en las cajas de al menos 168 candidatos a diputado nacional, 197 postulantes a diputado estadual, 12 a gobernador, 13 a senador y los tres principales candidatos a la presidencia.


También los gigantescos grupos de la construcción, que suelen conquistar obras públicas de valores multimillonarios, son de una generosidad asombrosa a la hora de donar. Por razones nada ideológicas, sus dineros suelen concentrarse en los candidatos oficialistas, pero la oposición –por las dudas– también recibe su parte. Cuando surge algún fenómeno de sorpresa, como es este año el caso de Marina Silva, los recaudadores, en lugar de golpear puertas, no necesitan hacer otra cosa que sentarse y esperar por las ofertas.


Hasta fines de agosto, las mayores constructoras brasileñas donaron unos 34 millones de dólares a las campañas de los partidos y alianzas de los tres principales candidatos: Dilma Rousseff, Aécio Neves y Marina Silva.


Entre los donantes individuales, este año se observan curiosidades. Alexandre Grendene, dueño de la Grendene, que la revista Forbes dice ser la mayor fabricante mundial de ojotas, donó, hasta la primera semana de septiembre, nada menos que medio millón de dólares al Partido Comunista de Brasil. Bastante más coherente parece ser la señora Maria Alice Setúbal, una de las herederas del Itaú, mayor banco privado de Brasil. Ella donó unos 700 mil dólares al partido de Marina Silva, de quien es una de las principales asesoras.

La banca en general suele sufrir brotes de generosidad en temporadas electorales. Hasta fines de agosto, los pulpos del sector donaron unos quince millones de dólares, la mayor parte destinada a los dos candidatos de oposición.
Esa fiesta perpetúa un sistema plagado de vicios y es la matriz de parte sustancial de la corrupción irremediable que el país enfrenta. Se dona hoy para cobrar mañana. Quien más dona más sabrá cobrar.


Cada político electo contrae una deuda, y la generosidad de los donantes se transforma en apetito voraz a la hora de obtener los resultados de su inversión.

Publicado enInternacional
Página 1 de 2