Colombia Plural

Declaran alerta roja en Hidroituango. El 16 de mayo fueron evacuadas más de 4.500 personas de los municipios Valdivia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Caucasia, Guaranda, entre otros. Este es el resultado de la decisión tomada por las Empresas Públicas Medellín (EPM) para salvar Hidroituango, después de que el embalse aumentara su nivel. Hay que resaltar que los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

 

A pesar de lo informado por las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el pasado 10 de mayo, confirmando que la emergencia reinante en Hidroituango, causante de la inundación del corregimiento de Puerto Valdivia estaba controlada, más pudo la naturaleza que la palabrería y la desinformación que cargan los comunicados emitidos por las EPM.


Así quedó en evidencia al medio día del 16 mayo, cuando de nuevo fueron activadas las alarmas que le anunciaban a los pobladores del sector que el Río Cauca podía inundar toda su ribera y llevarse sus vidas, viviendas y enseres.


Luego de escuchar las alarmas, más de 4.800 personas salieron de sus casas con los enseres que pudieron rescatar. Los afectados habitan los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Caucasia, Briceño, Ituango; en Antioquia. Majagual, Guaranda en Sucre; Ayapel en Córdoba, y Achí y San Jacinto del Cauca en Bolívar. Los daños producidos por los desbordes son desmesurados y la creciente del río continúa descontrolada.

 

Mucho más que lluvia

 

El parte oficial del 10 de mayo informó que las constantes lluvias aumentaron el caudal del Cauca, explicación ingenua para lo que realmente estaba sucediendo aquel dia, cuando un movimiento de tierra (algunos ingenieros sustentan desde hace varios años que aquella área adjunta al Cauca aún está en asentamiento) propició un derrumbes que taponó el túnel de desviación del río, lo que terminó por aumentar el nivel de agua en la represa, poniendo en riesgo todo el proyecto hidroeléctrico. Buscando bajar el nivel del agua, las EPM decidieron inundar la sala de máquinas del megaproyecto y habilitar uno de los túneles de generación (taponado con concreto armado) para liberar más de 6.000 metros cúbicos de agua por segundo, incrementando el cauce del Cauca río abajo e inundando el corregimiento de Puerto Valdivia.


Aún faltaba que la crisis ganara un nuevo nivel. El 16 de mayo, pasadas las 12 del medio día, el túnel por donde podía evacuarse el agua de la sala de máquinas colapsó, y el líquido siguió su curso hacía la vía de acceso de la presa, incrementando la presión interna, amenazando con desestabilizar diversas secciones subterràneas del megaproyecto. Ante ello, los ingenieros optan por dinamitar dos tapones que sellaban sendos túneles de evacuación, por donde el río siguió su curso, hasta encontrarse, de nuevo, con su cause natural. La consecuencia inmediata y evidente de todo esto es una: la creciente del Cauca, amenazando a las comunidades que habitan la rivera del río aguas abajo del proyecto hidroeléctrico.


Lo hasta aquí realizado por ingenieros y todo tipo de funcionarios de EPM indica que su principal preocupación es salvar del desastre total al megaproyecto Hidroituango, la gente que allí habita aparece en segundo plano, lo cual queda ciertamente evidenciado cuando se observa la improvisación de albergues, las dificiles condciones en que debieron dormir, y la ausencia de explicación en cuanto a quién y cuándo cancelerá lo debido por casas destruidas, enseres perdidos, sembrados anegados, animales ahogados.


Errores de cálculo, oídos sordos ante lo exígido años atrás por la comunidad, afán de iniciar operaciones con esta hidroeléctrica para empezar a recuperar los dineros invertidos en la misma, etcétera, cualquiera sea la explicación de lo que propició este descalabro, es hora de que el país lo conozca. Y así debe ser, pues antes que los dividendos que genere cualquier empresa o proyecto, está la gente y su derecho a vida digna, así como el cuidado de la misma naturaleza, nuestra casa común.


La voz de la experiencia


Ante la confusión generada por las superficiales explicaciones dadas por las EPM, desdeabajo entrevistó a Luis Alberto Arias López, profesor de geología y geomorfología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional sede Medellín, con el fin de profundizar en las causas y responsabilidades de lo sucedido con la represa, ingeniero que en 1980 trabajó en la fase de factibilidad del proyecto Hidroituango,
Y él nos explica: “todo proyecto debe combinar varias racionalidades: económica, técnica, ambiental y social. En este proyecto, desde sus inicios, desde que está en manos de la Gobernación de Antioquia, no tiene todas esas racionalidades bien equilibradas. La racionalidad económica predomina sobre las otras”. Es por ello que para el profesor hay fallas en la ejecución técnica de las obras, que en su proceso de construcción no tuvieron en cuenta los daños ambientales y sociales.


Frente a esto, ¿quién responde por los impactos psicosociales que genera a las poblaciones vivir al lado de una represa que tiene problemas técnicos? Existe una sensación generalizada en los habitantes de que Hidroituango perdió el control del río; quienes allí habitan explican que “si no hubo muertos fue porque pudimos correr, pero las alarmas instaladas por la empresa sonaron tarde, es decir, si nos confiamos en las alarmas más de uno hubiese muerto”. Una vez más, la imposición de una forma de vida sobre otra, por priorizar los intereses económicos sobre la gente y sus conocimientos, termina generando tragedias y dolores personales y colectivos, que desangran el corazón de los territorios y sus poblaciones.


Entre tanto, entre los propietarios de la obra (EPM y Gobernación de Antioquia) y el gobierno nacional, empieza un puslo de compromisos, ayudas posibles, expiaciones de responsabilidades, todo favorecido por unos medios de comunicación oficiosos que no hacen sino reproducir los comunicados oficiales, sus explicaciones superficiales de lo sucedido, sin animar a la comunidad para que exija reparación por todo lo sufrido.


Ante los ojos de todo el país resalta, en este caso, así como con el derrumbe del puente Chirajara, que el afán oficial es el de minimizar las causas reales del desastre y sus responsables, silencio que en esta oportunidad podría traducirse –para colmo– en alza de tarifas en el servicio eléctrico. Es decir, unos destruyen la naturaleza y la misma vida de miles de personas, y otros pagaríamos por su proceder autoritario.

 

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El petróleo, Azerbaiyán y el extraño caso de Rick Bourke

Rick Bourke está encerrado en una prisión federal en Englewood, Colorado.

 

El petróleo es fuente de mucho dolor en el mundo. En cada lugar del planeta en donde se extrae petróleo, la población sufre todo tipo de daños, desde golpes de Estado y dictaduras, hasta contaminación, desplazamiento y muerte. Los oleoductos tienen fugas, las refinerías pueden explotar, los buques petroleros se averían y en las plataformas petroleras de aguas profundas se pueden producir explosiones. La sed de petróleo altera la democracia y el clima. No muy lejos de los florecientes yacimientos de fracturación hidráulica de Colorado, Frederic "Rick" Bourke está encerrado en una prisión federal de mínima seguridad. Su crimen: haber denunciado hechos de corrupción y una red de sobornos en la región del Mar Caspio, rica en petróleo.

 

Rick Bourke probablemente sea más conocido por haber fundado la empresa Dooney and Bourke, que se dedica a diseñar bolsos de mano de lujo. Es un filántropo y ha invertido su fortuna en fundaciones que intentan hallar nuevas curas para el cáncer. A mediados de la década de 1990 conoció a un ciudadano checo llamado Viktor Kozeny, conocido como "El pirata de Praga", quien hizo millones de dólares a través de controvertidos acuerdos durante la era de la privatización de empresas nacionales checas. Kozeny amasó una gran fortuna mediante el reclutamiento de inversores para la adquisición de SOCAR, la empresa petrolera estatal de Azerbaiyán, una ex república soviética en la costa oeste del Mar Caspio.

 

Kozeny prometió que las inversiones darían ganancias sin precedentes. Importantes inversores analizaron la oportunidad y vertieron grandes sumas de dinero en la empresa. Algunos de los inversores fueron el fondo de inversión de la Universidad de Columbia, la empresa de seguros AIG, el legendario gerente de fondos de alto riesgo Lee Cooperman, un ejecutivo de trayectoria de Goldman Sachs y el ex líder de la mayoría del Senado George Mitchell. Michael Tigar, abogado de Bourke, resumió el resultado de la operación de inversión en el programa de noticias Democracy Now!: "Kozeny era un delincuente. Robó hasta el último centavo invertido por Rick Bourke y los demás inversores, sobornó a funcionarios azeríes y hoy vive feliz en las Bahamas, de donde no fue extraditado".

 

Kozeny pagó grandes sumas de dinero al presidente de Azerbaiyán Heydar Aliyev. Al igual que el Presidente ruso, Vladimir Putin, Aliyev es un ex funcionario de alto nivel de la KGB. Asumió la presidencia del país poco después de la ruptura del bloque soviético. Durante el período de la estafa de Kozeny, el hijo de Aliyev, Ilham, era el presidente de SOCAR. Kozeny contrató a un abogado suizo llamado Hans Bodmer para coordinar la compleja operación. Un ciudadano estadounidense llamado Thomas Farrell, que administra un bar en San Petersburgo, Rusia, era el encargado de los "envíos". Transportaba bolsos de lona repletos de dinero a Baku, la capital de Azerbaiyán.

 

La inversión no prosperó y Kozeny huyó con los fondos restantes. Rick Bourke se dirigió a la oficina del Fiscal de Distrito de Manhattan, que tiene experiencia en perseguir delitos de cuello blanco. Allí, habló con la Vicefiscal de Distrito Mariam Klipper, especialista en las privatizaciones de Europa del Este. La oficina del Fiscal presentó una acusación formal contra Kozeny, quien evitó ser procesado y goza de relativa inmunidad en Las Bahamas.

 

Bourke, que fue el único inversor que denunció lo sucedido, también cooperó con los fiscales federales. Sin embargo, estos decidieron poner la mira en Bourke. Más tarde fue hallado culpable en virtud de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, no por haber sobornado a alguien, sino por supuesto conocimiento de sobornos, a pesar de que todo el caso se basó únicamente en la declaración del abogado suizo Bodmer y la del estadounidense Farrell. En el momento de dictar sentencia, la ex vicefiscal de distrito Klipper escribió a la Jueza federal Shira Scheindlin, para procurar una condena leve para Bourke: "Fue de gran ayuda", dijo. "Vino voluntariamente a mi oficina y habló amablemente y con convicción acerca del caso. No le ofrecimos nada a cambio. ...Nunca tuve motivos para dudar de él". Si bien Bodmer y Farrell también fueron acusados, lograron un acuerdo de reducción de pena y ambos se fueron rápidamente de Estados Unidos".

 

La mayor parte del expediente judicial es secreto, probablemente debido a la participación de las agencias de inteligencia. En un giro sorprendente del caso, el ex director del servicio de inteligencia británico, el MI6, Sir Richard Dearlove, y el ex subdirector de operaciones de la CIA, James Pavitt, intentaron declarar a favor de Bourke, pero, según se informó, se les negó esa oportunidad, quizá para proteger el valor que Bodmer y Farrell tenían para las agencias de inteligencia . En el turbio mundo de la geopolítica del petróleo es muy difícil saberlo.

 

El hijo de Heydar Aliyev, Ilham Aliyev, sucedió a su padre en la presidencia de Azerbaiyán y gobernó el país mediante un régimen dictatorial. La semana pasada fue reelecto para un tercer mandato. Los resultados iniciales de las elecciones se anunciaron un día antes de que comenzara la votación. Human Rights Watch publicó un informe en septiembre denominado: "Apretar las clavijas: la represión contra la sociedad civil y los opositores en Azerbaiyán".

 

Rick Bourke está encerrado en una prisión federal en Englewood, Colorado. Fue condenado a un año y un día de reclusión. El ex periodista del Washington Post Scott Armstrong, que fundó el Archivo de Seguridad Nacional y presidió el Proyecto de Responsabilidad del Gobierno, pasó varios años investigando el caso. Como investigador principal del Comité del Senado sobre el caso Watergate, Armstrong reveló la existencia del sistema de escuchas telefónicas del ex Presidente Richard Nixon. Sabe muy bien cuándo hay corrupción y considera que Bourke es un verdadero informante. Armstrong resumió el caso de la siguiente manera: "El Gobierno de Estados Unidos básicamente encubrió esta intrincada serie de fraudes en los que participó Kozeny, y decidió, en cambio, centrar toda su energía en investigar al informante. Y, para mí, eso es algo que conmociona".

 

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2013/10/18/el_petrleo_azerbaiyn_y_el_extrao

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Nueva York, 24 febrero. No hay tema de mayor prioridad en Washington y a lo largo del país que el de la riqueza extrema ante un creciente desempleo. En una semana, cuando se divulgó al mismo tiempo que, por un lado, Wall Street recompensó a sus ejecutivos con cifras astronómicas y, por el otro, decenas de millones de trabajadores siguen perdiendo empleos, hogares y ahorros, la clase política busca intensamente cómo demostrar que "el sistema" funciona.

Hoy el Senado aprobó otro proyecto de ley de 15 mil millones de dólares para estimular el empleo. La Cámara de Representantes prometió actuar lo más pronto posible para que el presidente Barack Obama promulgue la ley. Esto es sólo el comienzo, mientras se consideran iniciativas de entre 100 mil y 155 mil millones para crear empleo y extender asistencia para los desempleados y hacer todo lo posible para responder a una recuperación inicial, que mientras produce miles de millones de dólares para Wall Street no genera empleo para millones de personas.

Hay fiestas en Wall Street, donde los ejecutivos de los bancos de inversión se recompensaron con 20.3 mil millones de dólares en bonos (adicionales a sus salarios y otros pagos) en 2009, un incremento de 17 por ciento sobre el año anterior, reveló el contralor estatal de Nueva York, Thomas DiNapoli, dato que calificó de "píldora agria" para los contribuyentes.

La recuperación acelerada del sector financiero durante 2009, después de la peor crisis financiera desde la gran depresión –DiNapoli calcula que las utilidades totales de Wall Street sumarán 55 mil millones en 2009, tras un desplome récord de casi 43 mil millones en 2008–, fue posible gracias a miles de millones de dólares en fondos públicos para rescatar al sector. "Una gran razón de esta recuperación más rápida de lo esperado es que los contribuyentes estadunidenses básicamente rescataron a Wall Street con dinero gratis, y es bastante difícil no ganar dinero cuando te dan dinero gratis", consideró DiNapoli.

Wall Street no escucha la ira

El jefe de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, recibió 9 millones en bonos; su contraparte en JP Morgan Chase, Jaime Dimon, fue premiado con 17 millones, y James Gorman, de Morgan Stanley, se llevó 8.6 millones de dólares. Decidieron no pagarse más por la ira popular contra los banqueros de Wall Street rescatados por el pueblo estadunidense.

"Aparentemente Wall Street no escucha la ira y la frustración diaria por las prácticas de compensación que hemos visto hasta ahora", dijo ayer el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, al difundirse estos datos.

El gobierno de Obama continúa promoviendo una reforma de las regulaciones financieras, con el objetivo de evitar que se repita este tipo de crisis, pero enfrenta la enorme resistencia del sector que rescató con fondos públicos.

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, convocó a los líderes del sector financiero y de la Cámara de Comercio a una reunión este jueves para instarlos a no obstruir estas iniciativas, aunque no se han formulado ni están cerca de ser aprobadas.

No todos los bancos gozan. Mientras los poderosos y gigantescos de Wall Street y otros generan ganancias milagrosas, cientos de los medianos y pequeños quiebran o están en riesgo de hacerlo. Las bancarrotas de bancos en Estados Unidos están en su punto más alto en 16 años, y la agencia federal encargada de monitorear la solvencia y asegurar a los depositantes, el FDIC, anunció que ha colocado a 702 instituciones bancarias en su lista de bancos en problemas. Unos 140 quebraron en 2009, y el FDIC espera que este año sean más, ya que de los 8 mil bancos que existen en el país, muchos están afectados por la crisis de la cual fueron salvados los más grandes.

Mientras tanto, para millones de trabajadores que padecen una tasa de desempleo de 9.7 por ciento –la cual llega a más de 16.5 por ciento, si se incluye a subempleados y desempleados que ya se dieron por vencidos y dejaron de buscar ocupación– el panorama es oscuro, pues se pronostica poco cambio en su situación durante este año.

Más de 6 millones podrían perderlo todo

Peor todavía, los más de 6 millones de "desempleados de largo plazo" (los que han estado desocupados por más de seis meses) están al borde de perder todo sin perspectivas de mejorar. "Llámenlos los nuevos pobres: gente acostumbrada a las comodidades de una vida de clase media, que ahora dependen de asistencia pública por primera vez en su vida, potencialmente por muchos años por venir", reporta The New York Times.

Casi 3 millones de ellos podrían perder su última línea de salvación a fines de abril, cuando vencen sus pagos del fondo de desempleo, a menos que el Congreso –como intentó hacer el liderazgo demócrata– logre extender este plazo.

Según un sondeo de Gallup, la situación es peor que la pintada por las cifras oficiales, y calcula que casi 20 por ciento de la fuerza laboral estadunidense –uno de cada cinco– está desempleada, subempleada o con empleos que no pagan lo suficiente para abordar costos básicos de vida. Eso implicaría que 30 millones de personas están en esa situación.

Para algunos millonarios, la crisis ya se superó. Para millones la crisis, pronostican expertos, podría durar varios años más.

David Brooks
Corresponsal

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