Martes, 21 Enero 2020 06:24

Una historia de tres ciudades

Una historia de tres ciudades

Una casa es una cosa bastante simple. Pero también es una mercancía, lo que significa que abunda "en sutilezas metafísicas y sutilezas teológicas", como dijo Marx en una ocasión. Crecí en una casa en un barrio obrero seguro y respetable de Gran Bretaña después de 1945. La casa era un valor de uso - firme en su ordinariez-. Constituía un espacio seguro, aunque bastante represivo, en el que comer, dormir, socializar, leer cuentos, hacer los deberes o escuchar la radio; un lugar en el que la familia, con todas sus complejidades y tensiones internas, podía vivir y relacionarse sin demasiadas interferencias externas. Las relaciones con los vecinos eran cordiales y de apoyo, pero no íntimas. Esta era la ciudad del valor de uso.

Sin embargo, recuerdo el día en que se pagó la hipoteca. Hubo una leve celebración. La casa, me di cuenta entonces, tenía un valor de cambio que podía ser transmitido a las generaciones futuras (como yo). Pero eso nunca fue un tema de conversación. No muy lejos había urbanizaciones de viviendas sociales. A mí me parecían buenas, pero cuando salí con una chica de allí mi madre lo desaprobó rotundamente: eran personas irresponsables en las que no se podía confiar, dijo. Pero también ellos parecían tener una vivienda segura en un entorno no demasiado malo -aunque algo soso-. Escuchábamos los mismos programas de radio y los niños jugaban a los mismos juegos en la calle. Pero en época de elecciones apoyaron a los laboristas. En mi barrio había algunos carteles, algunos laboristas pero también algunos conservadores. La propiedad de viviendas de la clase trabajadora, promovida desde la década de 1890 en adelante en Gran Bretaña, siempre había sido un instrumento de control social y de defensa contra el bolchevismo. En Estados Unidos dicen: "los propietarios de viviendas con deudas no van a la huelga".

En los años 80 el énfasis cambió. Margaret Thatcher vendió las viviendas sociales y la gente se preocupó más apasionadamente por el valor de cambio de sus casas. Las empresas de construcción que promovían la propiedad de la vivienda dejaron de ser instituciones de la clase trabajadora local y se convirtieron en algo más parecido a los bancos. En 1981, casi un tercio de todas las casas de Gran Bretaña pertenecían al sector público, pero en 2016 esta cifra había caído a menos del 7%. En un mundo neoliberal ideal no debería haber viviendas sociales. Como sostiene Colin Crouch, “los inquilinos de viviendas sociales son el residuo no deseado de un pasado pre-neoliberal”. Se nos dio la oportunidad de ser una democracia propietaria. Se intercambiaban casas para alquilar o arreglar. Entonces tal vez la gente podría mudarse a un barrio de mayor estatus. El énfasis estaba en mejorar la casa como valor de intercambio, como una forma de ahorro y como un lugar para aumentar la riqueza personal. La riqueza individual en la propiedad de la vivienda era un tema común de conversación. La "gentuza" (como la gente de color o los inmigrantes) se mantendría al margen para proteger el valor de las propiedades del vecindario. La segregación se hizo más estricta y florecieron las comunidades cerradas. Se cerraron los espacios y se agotaron los bienes comunes urbanos.

A finales de siglo el énfasis cambió de nuevo. La casa fue vista como un instrumento de acumulación de capital y ganancia especulativa. Se convirtió en un cajero automático del que la gente podía extraer riqueza refinanciando sus hipotecas. El crédito y la liquidez se extendieron a través de los mercados inmobiliarios, llevando los precios de la vivienda de un lado a otro. Pero detrás de este cambio surgió un poder mucho más monstruoso. La atención no se centró en la casa sino en la tierra en la que se encontraba. La brecha entre el valor actual de la tierra y el valor bajo, el mejor y más alto uso atrajo a los inversores. Para realizar esta ganancia especulativa, los usos existentes tenían que ser desplazados y los ocupantes actuales desalojados, o bien los residentes actuales tenían que pagar alquileres de tierra más altos por el privilegio de permanecer en el lugar.

Se pueden encontrar ejemplos dramáticos en todas las grandes regiones metropolitanas del mundo. Tomemos el caso de China. El precio de la tierra se quintuplicó en China entre 2004 y 2015. Antes de 2008, el valor de la tierra representaba un promedio del 37% de los precios de la vivienda en Beijing. Después de 2010, ese porcentaje ha aumentado hasta el 60%. En todas partes, las poblaciones de bajos ingresos se vieron obligadas a abandonar el país o se vieron agobiadas por el aumento vertiginoso de los alquileres. "Millones", escribió Dinny McMahon en su libro La Gran Muralla de la Deuda de China, "han sido excluidos de los mercados de la vivienda en las ciudades en las que viven, y la situación sólo va a empeorar".

Marx no se habría sorprendido. "La pobreza es una fuente más fructífera para el alquiler de casas que las minas de Potosí para sus propietarios", dijo. La propiedad de la tierra tiene un poder enorme que le permite "excluir a los trabajadores que luchan por los salarios de la tierra misma como su lugar de residencia". Es, continuó observando, “el alquiler de la tierra y no la casa lo que es objeto de especulación”.

En muchos barrios, las poblaciones de bajos ingresos han sido desalojadas para dar paso a oportunidades de inversión de alto nivel, condominios caros y conversiones a nuevos usos, como Airbnb. Ya no era el mero valor de cambio lo que impulsaba la actividad del mercado de la vivienda, sino la búsqueda de la acumulación de capital mediante la manipulación de los mercados de la vivienda. El rápido aumento de los precios de los bienes inmuebles parece beneficiar a los propietarios de las viviendas, pero los principales beneficiarios son, de hecho, los bancos, las instituciones de crédito y los grandes conglomerados y fondos de cobertura que se han unido al juego especulativo.

Esto se hizo evidente cuando llegó la crisis. Los bancos fueron rescatados y los propietarios de viviendas fueron alimento para los tiburones de la bolsa. En los Estados Unidos millones de personas perdieron sus casas por ejecución hipotecaria en 2007-10, mientras que en el sector de los alquileres el ritmo de los desalojos de poblaciones de bajos ingresos se aceleró en todas partes, con consecuencias sociales devastadoras. Los fondos de cobertura y las empresas de capital privado compraron las viviendas embargadas a precios de venta al público y ahora están haciendo una matanza financiera en sus operaciones. En lo que quedaba del sector público, la austeridad condujo al mantenimiento diferido y al deterioro del parque de viviendas hasta el punto de que, según nos dijeron, sólo la privatización mejoraría las cosas. Los privatizadores resultaron ser especialistas en desalojos, por lo que se aceleró la conversión de viviendas asequibles para poblaciones de bajos ingresos en viviendas lucrativas basadas en el mercado.

Esta es la ciudad de la ganancia especulativa: la ocupación se vuelve inestable y efímera, las solidaridades sociales y los puntos en común de los barrios se desintegran, y la gente de la inmobiliaria marca barrios de lujo, a menudo cerrados, con cualidades ficticias de vida superior. Esto se ha convertido incluso en una profesión a tiempo completo: "imaginería urbana", lo llaman. La realidad es que las relaciones sociales se deshilachan, con resultados aterradores. Glyn Robbins dice de la ola de crímenes que está arrasando Londres: "Las políticas urbanas neoliberales y orientadas al beneficio han producido ciudades en las que muchos jóvenes sienten literalmente que no tienen cabida. Les resulta casi imposible encontrar un hogar que puedan pagar en las comunidades donde nacieron, frustrando su capacidad de desarrollar una vida independiente. Sus redes sociales, su sentido de pertenencia y el respeto del mundo adulto se han visto afectados hasta el límite. Nada podría estar más perfectamente calculado para crear una situación en la que los jóvenes no se preocupen, ni por la vida de los demás, ni por la suya propia". Este es un mundo diferente al que yo crecí. Pero la casa sigue siendo una casa.

Diferentes formas de valor siempre han coexistido incómodamente dentro de la forma de la mercancía. Su coevolución dentro de la historia reciente de los mercados de la vivienda ha culminado en el actual punto muerto en el que estas reglas de valoración especulativa hacen que más de la mitad de la población del planeta Tierra no pueda encontrar un lugar decente para vivir en un entorno de vida decente debido al poder hegemónico del capital sobre los mercados de la tierra y de la propiedad. No tiene por qué ser así. Limpiando mi despacho recientemente, me encontré con un folleto publicado por el Consejo Metropolitano de la Vivienda de Nueva York en 1978. El título era Housing in the Public Domain (Vivienda en el dominio público): La única solución. En 1978 el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos tenía un presupuesto de 83 mil millones de dólares para ayudar a buscar esa solución. Cooperativas de capital limitado e incluso fideicomisos de tierras comunitarias estaban surgiendo en la mayoría de las grandes ciudades para ofrecer soluciones que no eran de mercado. Para 1983 el presupuesto del HUD había sido reducido a $18 billones solo para ser abolido en la década de 1990 durante los años de Clinton. Cuarenta años después, me encuentro reflexionando sobre las desastrosas consecuencias mundiales de no perseguir resueltamente la solución obvia: la vivienda en el dominio público. El valor de uso debe ser lo primero.

Por David Harvey, profesor de Antropología y Geografía en el Graduate Center de la City University of New York (CUNY), director del Center for Place, Culture and Politics, y autor de numerosos libros, el más reciente de los cuales es Seventeen Contradictions and the End of Capitalism (Profile Press, Londres, y Oxford University Press, Nueva York, 2014). Lleva enseñando 'El Capital' de Karl Marx durante más de 40 años.

18/01/2020

Publicado enSociedad
Lunes, 20 Enero 2020 06:10

¿Se avecina una crisis?

¿Se avecina una crisis?

Luego de la crisis financiera de 2008 se preguntaba recurrentemente cómo era posible que no se hubiese previsto.

Los economistas académicos y profesionales estaban en otra cosa, asentados en las respectivas conveniencias, y aún no parecen advertir del todo ni expresamente lo que ocurrió y su significado.

Los políticos y funcionarios en los ministerios de hacienda y bancos centrales aceptaban de buen modo los excesos que ocurrían en los mercados y se adaptaban a la “exuberancia irracional”, término que englobaba lo que sucedía. Pero no se impulsaba reacción alguna para frenarla y reorientar el destino de los fondos para invertir; en cambio, era como si se echara más leña al fuego.

A medida que ha pasado el tiempo, lo que se repiten son las advertencias de las derivaciones negativas de dicha crisis: las de carácter social, productivo, comercial y la fragilidad financiera que persiste en el mundo, disfrazada de distintas maneras.

Apenas hace unos días, la directora del Fondo Monetario Internacional dijo en una reunión en el Instituto Peterson de Washington DC que las tendencias económicas actuales se asemejan a las observadas en la década de 1920 y que culminaron en la Gran Depresión.

Se centró en el hecho de que la desigualdad económica al interior de los países se ha acrecentado y que, en el caso de los países de la OCDE, llega a cifras récord. Esto, predijo, junto con el cambio climático y el proteccionismo comercial agravarán la agitación social y la fragilidad financiera.

Deberán discutirse los escenarios políticos vigentes y también la visión del FMI, institución cuya propia historia y entorno político están de por medio y que no puede obviarse.

La enorme intervención que hizo la Reserva Federal, inundando con liquidez los mercados financieros, luego de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, llevó a una política monetaria que provocó un entorno de tasas de interés prácticamente de cero.

Este ambiente se mantuvo de diciembre de 2008 a finales de 2015, para luego irse ajustando hacia arriba, progresivamente, hasta el 1.75 por ciento actual.

Así se regresaba a lo que se considera la norma de la política monetaria. Pero está muy lejos de fincar un escenario de crecimiento sostenido, con una mejor distribución, menor volatilidad en los mercados de dinero y de capitales y menos confrontación de los intereses nacionales.

El proceso provocó distorsiones significativas en la asignación de las inversiones que buscaban mejores retornos, como es igualmente la norma. Así ocurrió en los mercados de bienes raíces, acciones y bonos, y, en general, en los precios relativos de todos los activos, en una perspectiva altamente especulativa.

La generación de valor en la producción se relegó, beneficiando los rendimientos provenientes de las rentas, con un impacto más grande en la desigualdad de los ingresos y la riqueza.

El fenómeno, iniciado en Estados Unidos, se propagó a otros países y en Europa, por ejemplo, hay casos de tasas negativas de interés para los depósitos.

El dinero disponible para la inversión de tipo financiero se coloca en mercados con mayores rendimientos, como fondos de bienes raíces; índices de inversión en las bolsas de valores; los que se colocan en mercados fuera de Estados Unidos y Canadá; los bonos de distintos tipos; el petróleo o el oro. En todos estos casos los retornos han estado por encima de la inflación promedio.

Los bancos, como los de Estados Unidos que estuvieron en el centro de la crisis financiera, se restructuraron siguiendo un patrón definido por el Tesoro y la FED, en un fuerte proceso de concentración de los activos que controlan. Sus ganancias se han recuperado con creces en el ambiente especulativo predominante. En esencia, un entorno de bajas tasas de interés favorece los márgenes que se ganan cuando se realizan las transacciones en los distintos mercados.

En este contexto es que se ha propuesto la noción de un estancamiento secular. El reducido crecimiento productivo exacerba la diferencia entre el ahorro y la inversión, y se provoca así una hipertrofia del sistema financiero. La política fiscal puede reforzar el efecto adverso cuando se reducen los impuestos a los estratos de más altos ingresos.

Lo que ha quedado fuera de foco es la necesidad de generar producción y empleo, aumentar el ingreso relativo de la gente que trabaja y ordenar la política fiscal y monetaria para aminorar las distorsiones que ocurren a partir del ámbito de las operaciones financieras.

Las advertencias sobre las condiciones de persistente inestabilidad, desigualdad, estancamiento, calentamiento global y confrontación social no pueden sino seguir creciendo, pero por lo pronto yacen en un campo poco fértil para que las políticas vigentes se transformen.

¿Qué papel juega la constante advertencia de una posible crisis?

Publicado enEconomía
El prototipo de la nave espacial Starship de SpaceX en Boca Chica, Texas, EE.UU., el 28 de septiembre de 2019Callaghan O'Hare / Reuters

El multimillonario está planeando enviar a Marte 1.000 naves Starship cada 26 meses con "cualquiera" que desee migrar al planeta rojo.

 

 El fundador y director general de la compañía aeroespacial SpaceX, Elon Musk, en una serie de tuits ha compartido este 17 de enero los detalles de su visión de cómo el ser humano se convertiría en una especie multiplanetaria, construyendo una ciudad de 1 millón de habitantes en Marte para el año 2050.

Estas personas llegarían al planeta rojo en las naves Starship, vehículo interplanetario reutilizable, que SpaceX está desarrollando en Texas (EE.UU.). De acuerdo con Musk, para alcanzar la meta hay que fabricar 1.000 en un plazo de 10 años: esto equivaldría a la construcción de 100 naves espaciales anualmente.

Musk planea lanzar diariamente un promedio de 3 naves a la órbita terrestre con el uso del cohete reutilizable Super Heavy.

"Se necesita llevar a la órbita megatones [1 millón de toneladas] por año para que la vida se convierta en multiplanetaria", ha aseverado el líder de SpaceX, precisando que se trata de "100 megatones anualmente".

Además, el multimillonario ha señalado que "alrededor de 100.000 personas" volarían al planeta rojo "cada sincronización orbital Tierra-Marte". Aquí Musk se refiere a la alineación de las órbitas de la Tierra y Marte, que ocurre cada 25 meses y dura 30 días.

Estas condiciones permitirían a las Starship salir de la órbita terrestre e iniciar la ruta hacia Marte con un bajo consumo de combustible. Musk ha planeado usar esta oportunidad para "cargar la flota de Marte en la órbita terrestre" y posteriormente mandar las 1.000 naves hacia el planeta rojo cada 26 meses.

Cada Starship sería capaz de transportar a la órbita una carga de más de 100 toneladas y a 100 pasajeros a la vez. Aunque el fundador de SpaceX no ha especificado esta vez qué llevarían las naves espaciales a Marte, se puede imaginar que sería agua, comida, herramientas y materiales para construcción, entre otras cosas.

Además, Musk opina que este viaje a Marte debería ser accesible para cualquiera que lo desee emprender.

"Tiene que ser para que cualquiera pueda ir si quiere, con préstamos disponibles para aquellos que carecen de recursos", ha escrito Musk. Estos préstamos se pagarían, ya que el multimillonario asegura que "habrá muchos trabajos en Marte".

 

  • El pasado 28 de septiembre, Elon Musk presentólas últimas actualizaciones del diseño y de la construcción de su sistema de transporte Starship
  • El 20 de noviembre de 2019, el primer prototipo a tamaño real de la nave espacial Starship explotódurante una prueba de hermeticidad
  • Un mes después de que explotara el primer prototipo, Elon Musk presentóla cúpula gigante de esta nave espacial 

Publicado:19 ene 2020 04:11 GMT

La falsa generosidad de los superricos, por qué Bill Gates es una amenaza para la sociedad
 

Si Gates representa una fuerza negativa neta en la política mundial, ¿por qué recibe tan buena prensa? Para empezar, hace importantes donaciones a una gran cantidad de medios de comunicación corporativos. 


El mes pasado, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, superó al CEO de Amazon, Jeff Bezos, para convertirse una vez más en el individuo más rico del mundo, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. Animado por un enorme aumento del 48 por ciento en el precio de las acciones de Microsoft este año, Gates ha retomado el título que tuvo por última vez en 2017.

Ese resultado se debe en parte a los caprichos de Donald J. Trump. Recientemente Microsoft sorprendentemente derrotó la oferta de Amazon por un contrato de computación en la nube para el Pentágono extremadamente lucrativo de 10.000 millones de dólares que convertirá instantáneamente a la compañía en uno de los contratistas militares y de seguridad más importantes del mundo. Esta decisión - alega Amazon - se debió a la interferencia del presidente que guarda rencor personal contra Bezos, cuyo Washington Post ha mantenido una campaña de "resistencia" contra él.

Gates también apareció recientemente en las noticias atacando el impuesto al patrimonio que han propuesto los candidatos demócratas a la nominación presidencial Elizabeth Warren y Bernie Sanders. "Estoy totalmente a favor de los sistemas impositivos superprogresivos, pero cuando dices que debo pagar 100.000 millones, empiezo a hacer un poco de matemática sobre lo que me queda", dijo el nativo de Seattle . (Según registro, todavía tendría más de 6.000 millones).

En respuesta, Warren se disculpó y solicitó la oportunidad de reunirse con Gates para explicar cuánto pagaría en virtud del plan. "Prometo que no son 100.000 millones", dijo . Pero Sanders ha sido mucho más directo en su oposición a los superricos, declarando categóricamente "los multimillonarios no deberían existir".

En todos los medios Gates se presenta como uno de los "buenos multimillonarios", un filántropo de buen corazón dedicado a regalar toda su fortuna a causas necesitadas. Su organización caritativa, la Fundación Bill y Melinda Gates, es la más grande de su tipo en el mundo, con más de 50.000 millones de dólares en activos. Su visión y generosidad se enfatizan constantemente en los titulares, como lo demuestran los siguientes ejemplos.

"Bill Gates: filántropo", BBC , (2/1/10).

"Por qué Bill Gates piensa que acabar con la polio vale la pena", NPR , (5/8/13).

"Cómo Bill Gates pretende limpiar el planeta", The Guardian , (2/4/18).

"Lo que Einstein y Bill Gates nos enseñan sobre el viaje en el tiempo", NBC News , (5/10/17).

"Bill Gates y otros multimillonarios se comprometen a asumir el cambio climático", NPR , (30/11/15).

"Bill Gates sobre acabar con la enfermedad, salvar vidas: 'El tiempo está de nuestro lado'", Al-Jazeera , (27/04/19).

"Bill Gates da 4.600 millones de dólares a la caridad en la mayor donación desde 2000", The Guardian , (15/8/17).  

Hay algunos problemas con esa narrativa. En primer lugar, si Gates está tan comprometido en regalar su dinero, ¿por qué sigue enriqueciéndose? Esta no es una pregunta trivial, su patrimonio neto ha aumentado de 75.000 millones de dólares en marzo de 2016 a la asombrosa cifra de 106.000 millones de dólares en la actualidad - según la revista Forbes- un aumento de más del 40 por ciento en solo tres años.

Lee Camp , un comediante político que cubre en su programa Redacted Tonight temas como la desigualdad rampante, dijo a Mint Press News:

“Es una enfermedad de nuestro sistema que incluso existan multimillonarios. La ONU estima que harían falta 30.000 millones de dólares para acabar con el hambre mundial por año. Gates o Bezos podrían acabar con el hambre en el mundo por varios años. Ni siquiera podemos comprender ese nivel de riqueza. Es una sociopatía. Así que no digo que Gates no haga cosas buenas a veces, pero no debe ser visto como un héroe. Todos los multimillonarios deben ser vistos como enfermos de la cabeza. Necesitan profesionales de la salud mental para trabajar con ellos antes de que sea demasiado tarde para la humanidad".

No existen los regalos gratis dice Linsey McGoey, profesora de sociología de la Universidad de Essex, Reino Unido y autora de No Such Thing as a Free Gift: The Gates Foundation and the Price of Philanthropy . Es profundamente escéptica sobre la filantropía en general, afirmando que en realidad y a la larga, puede dañar la democracia."La filantropía puede y se está utilizando deliberadamente para desviar la atención de las diferentes formas de explotación económica que sustentan la desigualdad global en la actualidad", dijo a Mint Press News.

“El nuevo 'filantrocapitalismo' amenaza la democracia al aumentar el poder del sector corporativo a expensas de las organizaciones del sector público, que enfrentan cada vez más restricciones presupuestarias, en parte al remunerar excesivamente a las organizaciones con fines de lucro para prestar servicios públicos que podrían prestarse de manera más económica sin participación del sector privado".

Por lo tanto, las grandes donaciones otorgan a Gates un enorme poder sobre la educación, la salud y las políticas sociales de países enteros.

¿A dónde van los miles de millones de Bill?

Como señaló el Departamento de Asuntos Exteriores, "pocas iniciativas políticas o estándares normativos establecidos por la Organización Mundial de la Salud se anuncian antes de que el personal de la Fundación Gates las haya examinado de manera informal y no oficial". En este sentido, su riqueza es extraordinariamente antidemocrática, lo que le otorga poder de veto sobre las decisiones y direcciones de las organizaciones que deberían ser tomadas colectivamente por los más altos representantes de la población mundial y no por un hombre muy rico. Y Gates está lejos de ser omnipotente, ya que sostiene muchas de las suposiciones condescendientes sobre los países en desarrollo y la mejor forma de organizar el mundo que uno esperaría que tuviera un rico friki de la tecnología estadounidense.

McGoey explica el problema con esta actitud corporativa hacia el desarrollo:

“La Fundación Gates lleva veinte años defendiendo implacablemente las 'soluciones empresariales' para la desigualdad y la pobreza. A través de este enfoque corporativo, el Sr. Gates personalmente y la Fundación Gates en general han mejorado el poder y la influencia de las corporaciones en todos los niveles de toma de decisiones, a nivel regional, nacional e internacional. La Fundación Gates ha ayudado a hacer de la filantropía una doncella para el poder corporativo en lugar de ayudar a que el sector sin fines de lucro actúe como un control sobre las ganancias corporativas y los abusos de poder". https://twitter.com/betty__cam/status/1196933769862643713  

Un ejemplo de cómo la Fundación aumenta el poder corporativo es su estrecha relación con la muy controvertida farmacéutica y química gigante Monsanto Corporation, a quien ayudó a obtener una posición más fuerte en África. También supervisó un defectuoso ensayo clínico de la vacuna contra el VPH en India en 2009, donde 23.000 niñas pobres de entre 9 y 15 años estuvieron expuestas a medicamentos potencialmente letales sin el consentimiento de sus padres, provocando siete muertes. También está obsesionado por controlar la población de África a través de la planificación familiar, por temor a un aumento de la población . Como tal, parece estar más interesado en eliminar a las personas que sufren más que en la fuente del sufrimiento mismo.

Gates es también una de las personas más importantes que lidera el asalto a la red de educación pública estadounidense en forma de “escuelas chárter”. Dichas escuelas privatizan efectivamente el sistema de escuelas públicas, donde el público sigue pagando la factura de la escuela, pero no tiene influencia ni interviene en cómo se administra. No se ha encontrado que aumenten los puntajes de los exámenes, pero son muy populares tanto en el sector privado como en el derecho religioso, mientras que la gran mayoría de los maestros de escuelas públicas sindicalizados se oponen a ellas. Pero, como declaró Associated Press , "no hay un campeón más grande [de escuelas autónomas] que Bill Gates", que ha invertido enormes cantidades de dinero en el movimiento, incluso financiando el documental de escuelas autónomas Esperando a Superman.

Poder adquisitivo e influencia

Si Gates representa una fuerza negativa neta en la política mundial, ¿por qué recibe tan buena prensa? Una razón pueden ser sus importantes donaciones a una gran cantidad de medios de comunicación corporativos. Por ejemplo, la Fundación Gates suscribe toda la sección de Desarrollo Global de The Guardian y le ha dado al periódico británico más de 9 millones de dólares . Al estudiar su base de datos de donaciones, se deduce que también ha contribuido con más de 3 millones NBC Universal, más de 4 millones al influyente periódico francés Le Monde, más de 4,5 millones NPR1 millón Al-Jazeera, y la asombrosa cantidad de 49 millones de dólares para el programa Media Action de la BBC, por nombrar solo algunos. El que paga al flautista -se dice- elige la melodía. McGoey afirma que el motivo de que los multimillonarios donen a las organizaciones de medios es principalmente "para ayudar a legitimar la idea espuria de que los grandes actores corporativos pueden rectificar los daños económicos y la desigualdad económica que a menudo sus prácticas han agravado".

Gates mismo es el jefe de un gigantesco imperio mediático. Ya confiamos a Microsoft las redes sociales (LinkedIn), entretenimiento (Xbox), hardware y software como Windows Phone y Windows OS. La compañía también posee participaciones en gigantes de los medios como Comcast AT&T . Y la "MS" en " MSNBC " significa "Microsoft".

Es una historia similar a la de Jeff Bezos, quien, además de las innumerables empresas de medios de Amazon, posee el Washington Post, que el grupo de vigilancia de los medios Fairness and Accuracy in Reporting ha demostrado constantemente que desciende a poco más que un medio de propaganda para los intereses de su jefe. Parece que una vez que los multimillonarios han comprado todo el material mundano posible, lo único que queda por comprar son el poder y la influencia.

Si bien los medios de comunicación pueden estar llenos de historias que cantan las alabanzas de Gates, presentándolo como un buen multimillonario (a diferencia del presidente actual), la realidad es que un hombre con esa cantidad de poder, ya sea político (como Trump) o económico (como Gates y Bezos) tiene un efecto altamente corrosivo en la democracia y la sociedad en general.  

Si bien son retratados como visionarios, los multimillonarios a menudo se ven de otras maneras muy importantes. Justo cuando aparecían informes sobre los bajos salarios de los trabajadores de Amazon y las impactantes condiciones de trabajo Bezos declaró que la única forma en que podía gastar los recursos financieros que acumulaba era explorando el sistema solar y más allá. Compartir las ganancias con su mano de obra asediada parece que realmente no se le ha ocurrido.

Si queremos avanzar hacia una sociedad mejor la filantropía de los superricos debe ser examinada, ya que con demasiada frecuencia lo que parece ser un regalo generoso es en realidad una acción calculada destinada a aumentar su poder, imagen o influencia. Como dijo el exprimer ministro británico Clement Attlee, “La caridad es una cosa fría, gris y sin amor. Si un hombre rico quiere ayudar a los pobres, debe pagar sus impuestos con gusto, no repartir dinero a su antojo”. Bill Gates no es solo un tipo rico que no está seguro de querer pagar más impuestos, es una amenaza para la sociedad. 

Alan MacLeod es escritor del equipo de Mint Press, así como académico y escritor de Fairness and Accuracy in Reporting. Su libro, Bad News from Venezuela: Twenty Years of Fake News and Misreporting fue publicado en abril.

Por Alan Macleod

Mint Press News

Traducido del inglés Para Rebelión por J. M.

Publicado enSociedad
Miércoles, 27 Noviembre 2019 06:30

Bill Gates, agricultor africano

Bill Gates, agricultor africano

A partir de los años 1960 la revolución verde permitió incrementar de manera importante los rendimientos (toneladas por hectárea) de ciertos cultivos clave, en especial trigo y arroz, en algunas regiones de India. Esos aumentos se debieron a un paquete tecnológico que incluía el uso de semillas de alto rendimiento, insumos agroquímicos y, por supuesto, inversiones en irrigación. El crecimiento de los rendimientos puede atribuirse casi por igual al empleo de semillas mejoradas, fertilizantes e irrigación.

Estos son los beneficios que tanto impresionaron a Bill Gates. Desgraciadamente, Gates no leyó con atención las señales que estaban en el campo en toda África. El mensaje era claro: no es que la revolución verde hubiera pasado de largo a África. Simple y sencillamente, había fracasado.

Entre 1980 y 2004 el Consejo Consultivo de Centros de Investigación Agrícola Internacional (Cgiar) invirtió 160 millones de dólares anuales en transformar y modernizar la agricultura en África. Con esas inversiones no es posible afirmar que la revolución verde simplemente había ignorado al continente africano. La realidad es mucho más compleja e interesante. Pero Bill Gates prefiere configurar otra narrativa más a su gusto.

La revolución verde vino acompañada de varios problemas graves. Sin los insumos de agroquímicos y la irrigación, los rendimientos no podían aumentar y las semillas maravilla se quedaban sin rendir sus frutos. Por ese motivo los beneficios fueron para los agricultores más privilegiados. De hecho, muchos de los campesinos más pobres perdieron sus tierras al no poder enfrentar el peso del endeudamiento para pagar los insumos. Esto condujo a una mayor concentración de la tierra. Por el lado de la huella ecológica, la revolución verde y sus insumos químicos dejaron cuerpos de agua contaminados, suelos maltratados por la falta de rotación de cultivos y una fuerte erosión genética. En India había alrededor de 30 mil variedades de arroz utilizadas en la producción antes de la revolución verde. En la actualidad, la cosecha en ese país se produce a partir de unas 10 variedades.

Con este saldo es difícil imaginar que alguien quisiera repetir la experiencia en África. Pero en 2006, la Fundación Gates lanzó su iniciativa “Alianza para la revolución verde en África” (Agra). Su objetivo: duplicar los rendimientos e ingresos de más de 30 millones de hogares rurales en el continente para 2020. En estos días se ha dado a conocer una investigación de Tim Wise (Universidad de Tufts y Small Planet Institute), en la cual se demuestra que después de 10 años de inversiones multimillonarias las metas de la iniciativa Agra están lejos de ser alcanzadas. El análisis examina información a escala nacional para los 13 países cubiertos por Agra y también evalúa datos a nivel hogar en tres de ellos: Malawi, Zambia y Mozambique. (Este importante documento está disponible en afsafrica.org).

Wise demuestra que existe poca evidencia de que Agra esté en camino de hacer realidad sus objetivos sobre rendimientos e ingresos. Cuando se encuentran señales de progresos en esos rubros eso se debe a la existencia de programas gubernamentales de subsidios para la adquisición de insumos: la difusión del paquete tecnológico de Agra no se llevaría a cabo sin esos subsidios.

Se puede pensar que buscar una solución tecnológica para cualquier problema es el sesgo natural de una persona con la formación de Bill Gates. Pero quizás hay algo más profundo. En 2010 la Fundación Gates invirtió 23 millones de dólares en la compra de 500 mil acciones de Monsanto, el gigante de las semillas transgénicas y los agroquímicos como el glifosato. Desde entonces la postura respecto de los transgénicos ha sido ambigua, pero hoy se sabe que Agra también incluye ese tipo de semillas en sus programas de difusión tecnológica.

Lo más grave de Agra es que deja de lado otro tipo de trayectorias tecnológicas que son más eficientes para el manejo de agua, suelos y recursos genéticos. Por ejemplo, técnicas de permacultura y agroecología ya son aplicadas en muchas regiones de África y han demostrado ser más eficientes y menos agresivas con el medio ambiente.

Estas técnicas conservan la agrobiodiversidad y son además intensivas en trabajo, lo que permite crear y conservar empleos en el medio rural y proporcionan una mayor soberanía en las decisiones de los agricultores sobre la mezcla de producto y las técnicas de producción.

Organizaciones como Vía Campesina y la Alianza para la Soberanía Alimentaria en África son dos ejemplos de organizaciones que buscan construir desde abajo opciones que son tecnológicamente sanas y socialmente responsables. A final de cuentas, Bill Gates prefiere buscar la solución que desea el capital: apropiarse del proceso productivo campesino y convertirlo en un espacio de rentabilidad.

Twitter: //twitter.com/@anadaloficial" target="_blank">@anadaloficial

Publicado enMedio Ambiente
Kathleen Day

"Desafortunadamente, nuestra economía está basada en que la gente compre cosas. En nuestro sistema se piensa que podemos comprar nuestra salida ante los problemas. Esta idea está muy arraigada en los mercados internacionales"

"Lo facilitadores de crédito ofrecen a los consumidores lo que algunos han llamando "crack financiero"; "crack" como la droga. Te dicen que te lo puedes permitír, que lo puedes refinanciar, cayendo en una trampa insostenibles de deudas" 

"¿Quién va a comprar si los que trabajan son robots y no personas que puedan consumir? Aquí hay potencial para una crisis, porque puede ser que los consumidores no tengan nivel adquisitivo"

Kathleen Day pasó cuatro décadas cubriendo finanzas y asuntos económicos de primer orden en Estados Unidos para el diario The Washington Post. Esa experiencia le ha llevado a ser ahora profesora de crisis económicas para la Universidad Johns Hopkins, no lejos de la capital estadounidense.

Day ha presentado este año el libro que a ella le hubiera gustado leer cuando llegó a la redacción para cubrir la mayor economía del mundo. Se titula Broken Bargain (Ed. Yale University Press, 2019), algo así como "El trato roto", un volumen sobre "banqueros, rescates y los esfuerzos para domesticar a Wall Street".

Según Day, en Estados Unidos ya se han puesto las bases para que haya nuevas turbulencias económicas y financieras. En esta entrevista con eldiario.es, Day habla de "señales de alarma" en su país como son los elevados niveles de deuda de los hogares y una desigualdad en el reparto de la riqueza que recuerda a los momentos previos al crac del 29.

En este contexto, la administración del presidente de Donald Trump también es un problema. "La administración Trump le ha dicho básicamente a Wall Street: 'podéis hacer lo que queráis'", dice Day.

¿Qué opina de la gestión económica del presidente Donald Trump?

La administración Trump está preparando las bases para la siguiente crisis, deshaciendo todos los dispositivos de seguridad, no sólo para los consumidores, sino para todo el mundo. Esta administración está propiciando el trabajo básico para que haya una nueva crisis.

¿Se refiere a una nueva crisis financiera?

Dos tipos de crisis económicas son posibles. Una puede deberse a las fuerzas del mercado, algo que no se puede atribuir realmente a nadie en concreto. Puede ser que los consumidores dejen, por lo que sea, de comprar, por ejemplo. Esto puede deberse a preocupaciones diversas, por motivos que pueden estar relacionados, por ejemplo, con la inestabilidad internacional. Pero hay otro tipo de crisis que son evitables, que se pueden evitar frenando a la gente que hace lo que causa esas crisis. 

¿Cómo cree usted que será la siguiente crisis económica?

Hay un límite en la capacidad de la gente para comprar cosas. Y esto es importante. Desafortunadamente, nuestra economía está basada en que la gente compre cosas. En nuestro sistema se piensa que podemos comprar nuestra salida ante los problemas. Esta idea está muy arraigada en los mercados internacionales. Es una idea que viene de Estados Unidos y que se ha exportado a todo el mundo. Consiste en pensar que el consumo puede levantar la economía en todo momento.

Sin embargo, ahora más que nunca, se plantea un problema con las aplicaciones de la inteligencia artificial y la robótica. Las empresas están incrementando ahora su productividad a través del uso de robots. Estados Unidos es un gigante de las manufacturas, pero ahora lo somos, cada vez más, gracias al uso de robots. Esta es una realidad que plantea la siguiente cuestión: ¿Quién va a comprar si los que trabajan son robots y no personas que puedan consumir? Aquí hay potencial para una crisis, porque puede ser que los consumidores no tengan nivel adquisitivo.

También se habla de las posibles consecuencias de una desigualdad creciente.

Sí, el contexto general es que los ricos están haciéndose cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y, en un momento dado, ocurrirá que no habrá más gente que pueda comprar cosas. Ésta es una crisis económica estructural a la que tendremos que enfrentarnos.

Usted hablaba al inicio de esta entrevista del trabajo de la administración Trump y de cómo se está poniendo las bases para la siguiente crisis. ¿Podría desarrollar este punto?

Nadie sabe dónde está el origen de la siguiente crisis financiera y, además, no se suele tener razón cuando se hacen previsiones al respecto. Ahora bien, puede haber una recesión o una desaceleración económica por motivos relacionados con la guerra comercial que Donald Trump le ha declarado ha China o por inestabilidades políticas internacionales. Pero también podría darse otra crisis debido a un escándalo financiero.

La última crisis financiera fue una crisis de este tipo, cuando las instituciones bancarias estadounidenses, muchas de ellas internacionales, se dedicaron a animar la concesión de créditos sin evaluaciones de riesgos. De una situación así se puede decir: 'es culpa de los consumidores, que fueron estúpidos pidiendo esos créditos'. Pero eso no es así. Porque en muchos casos los consumidores fueron animados a firmar esas hipotecas [subprime]. Esto es algo que yo documento en mi libro.

¿Tiene usted pistas de qué prácticas en el mundo de las finanzas pueden llevar a otra crisis?

Ahora mismo hay mucha inversión en bonos corporativos de alto riesgo. Demasiada inversión en estos instrumentos y un mal uso de los bonos colaterales, que en principio pueden ser una buena idea, pero también pueden amplificar los problemas. Este mecanismo es el mismo que, usándose mal, dio lugar a la última crisis financiera.

¿De qué otros modos está contribuyendo la administración Trump a que se corran riesgos para la economía?

Se está facilitando a las entidades de crédito dar créditos a los consumidores de forma irresponsable. En el sector del crédito al consumo, se está facilitando el acceso a créditos a gente que no puede pagar esos créditos o que, directamente, no los necesita. Por ejemplo, entre los colectivos más afectados de estas prácticas se encuentran nuestros veteranos de guerra. En muchos aspectos, en Estados Unidos tratamos a nuestros veteranos de manera deplorable. Son el objetivo de entidades que dan dinero y se comportan como carroñeros, carroñeros que van a por hogares que están sufriendo económicamente.

Lo que estos facilitadores de crédito están ofreciendo a los consumidores es lo que algunos han llamando "crack financiero"; "crack" como la droga. Te lo ofrecen diciéndote que puedes permitírtelo, que luego lo puedes refinanciar, cayendo en muchos casos en una trampa insostenibles de deudas, mientras que los que ofrecen el crédito obtienen muchos beneficios a corto plazo. Cuando el consumidor se declara en bancarrota, los que ofrecían el crédito han cobrado varias veces lo que prestaron porque los intereses en este sector varían, entre un 300% y un 500%. A este tipo de créditos al consumo es más fácil acceder con la actual administración de la Casa Blanca.

¿Qué otras realidades económicas le preocupan?

La administración Trump le ha dicho básicamente a Wall Street: 'podéis hacer lo que queráis'. Por ejemplo, Betsy DeVos, la Secretaria de Estado para la Educación, está dificultando que los estados en Estados Unidos puedan proteger a los consumidores frente a las entidades que ofrecen créditos a los estudiantes para pagar sus estudios. Esto es lo mismo que pasó en la crisis de las hipotecas. Se dijo, como hace DeVos ahora, que sólo las autoridades federales pueden proteger a los consumidores. Pero con las hipotecas, las autoridades federales no hicieron nada.

Luego, hay otras realidades preocupantes. La administración Trump está haciendo más difícil que los ciudadanos vayan a los tribunales frente a entidades de crédito. El sector agrícola del país presenta una deuda de 409.000 millones de dólares (unos 369.600 millones de euros), lo que pone al sector cerca de los niveles de la crisis que vivió en los 80. Podría seguir dando datos, pero pienso, de todos modos, que llegará el día en que haya que hacer cuentas y habrá gente que no pueda pagar deudas. Entonces habrá otra crisis.

¿Cómo de malas serían esas noticias para la economía en Europa?

Una crisis en Estados Unidos se haría notar internacionalmente. Se dice, con una economía como la de Estados Unidos, que cuando Estados Unidos tose, el resto cogen neumonía. Nuestras economías están todas vinculadas, del mismo modo que lo estamos con China. Pero si hay una crisis financiera por mal uso de productos financieros en Estados Unidos como los que he mencionado, entonces Europa se puede ver afectada o no en función de cómo las instituciones europeas se comporten respecto a este tipo de actividades económicas, y también en función del tamaño de los desmanes cometidos en Estados Unidos.

Su análisis confiere mucha importancia a los consumidores. ¿Por qué?

Los consumidores son el motor de la economía. En Estados Unidos se identifican con los consumidores 6,5 céntimos por cada 10 céntimos que se consume en la economía. Cualquier cosa que dañe a los consumidores está dañando a la economía. Si uno se aprovecha de los consumidores como ocurrió con la última crisis, todo el mundo lo va a notar.

En 2018 la deuda de los hogares estadounidenses ya superó el nivel máximo de deuda en 2008. Además, en Estados Unidos, y pienso también que en el mundo, está creciendo la diferencia entre ricos y pobres. La desigual distribución de la riqueza comienza a parecerse a la de los años 20, antes de la gran recesión que supuso el crac del 29. Esto son señales de alarma.

¿Qué vínculo hay entre esta situación económica y la realidad política que se observa en Estados Unidos y Europa, donde se está produciendo un auge de la extrema derecha?

Yo puedo hablarle de que, económicamente, los efectos de las políticas de Trump van a ser un desastre. En los años 30, Estados Unidos flirteó con la dictadura, o al menos alguna gente. Y ahora también. Piense en que el Tea Party [movimiento ultraconservador del Partido Republicano] surgió de la última crisis, una crisis que el Tea Party nunca entendió. Ellos crearon el mantra: 'no creemos en la regulación, ni en la ciencia...'. Es ridículo.

El problema es que los dictadores saben que, cuando la gente tiene hambre o no pueden pagar la luz ni las cosas más básicas, lo que quieren es poder acceder a esas cosas y apoyarán al que se lo dé. Dará igual si es un dictador o alguien con tendencias dictatoriales. El problema con las crisis económicas es que ponen la atención de mucha gente en la próxima paga y en la próxima comida. Ahí es cuando se es capaz de apoyar a cualquiera, incluida una mala persona que promete que arreglará la situación.

¿Hay otras soluciones?

Sí, sabemos, por ejemplo, que la solución a la crisis del sector del carbón está en crear puestos de trabajo en energía solar, por ejemplo. También hay ideas a considerar como la de establecer una renta mínima anual de subsistencia para así lidiar con el creciente desempleo que crea el uso de robots.

Por Aldo Mas

22/11/2019 - 21:37h

Publicado enInternacional
Lunes, 28 Octubre 2019 07:08

Capitalismo atorado

Capitalismo atorado

Se equivoca quien piense que la crisis financiera de 2008 es cosa superada. Las secuelas de ésta siguen presentes y son más patentes.

A pesar de que algunos indicadores económicos de coyuntura se mantengan en rangos favorables, lo que utilizan los políticos en su favor, otros indicadores apuntan hacia menores niveles de actividad productiva, la posibilidad de una recesión y una nueva crisis.

Así se advierte en Estados Unidos y se ha debatido recientemente en la prensa. El estado general de esa economía es bueno: el total del empleo y el producto no se contraen; los precios están estables; no hay excesiva presión sobre el dólar y las tasas de interés. La tasa de crecimiento del producto es de 2 por ciento anual.

Por otro lado, el producto y el empleo en las manufacturas se ha reducido este año y la actividad agrícola se debilita; las tasas de interés de largo plazo tienen menores rendimientos que las de corto, lo que indicaría una posible recesión.

Estos elementos conforman el estado de las expectativas hacia la baja. Se enmarcan en el hecho de que hay un comportamiento cíclico en la actividad económica que, a pesar de las elucubraciones de algunos economistas, no desaparece.

En este entorno se ha introducido en el debate económico en aquel país la noción de que el capitalismo se encuentra en un "estancamiento secular"; los recursos que existen no se destinan a acrecentar la producción y generar más empleo e ingresos.

Se trata, entonces, de una carencia de demanda suficiente y que el ahorro generado se destina preferentemente a la especulación. La situación se expresa en que los grandes ahorradores, es decir, quienes tienen un exceso de recursos, admiten ahora colocar su dinero incluso a una tasa negativa de interés, como pasa en algunos grandes mercados europeos. Esto es, claramente, signo de una fuerte anomalía.

En este ambiente, en el que el horizonte de la inversión y el gasto se acortan, se agranda la presión sobre las políticas monetarias y fiscales y se tensa la cuestión social, se celebró la reunión anual del Fondo Monetario Internacional en Washington.

En medio de muchos tópicos que caracterizan los repetitivos discursos oficiales en el terreno financiero apareció el ex gobernador del Banco de Inglaterra (2003 a 2013) con un mensaje poco convencional.

Dijo Mervyn King que luego de la grave crisis de 2008 no ha habido un cuestionamiento fundamental de las ideas que la acarrearon, y sentenció que "otra crisis económica y financiera sería devastadora para la legitimidad del sistema democrático de mercado". Esto, por cierto, parece estar ya ocurriendo anticipadamente en las calles de Chile.

La puya de King se hincó en el pecho de la ortodoxia que sigue rigiendo el pensamiento económico y las políticas públicas, sobre todo en materia monetaria y fiscal. Apuntó que reafirmándose esa ortodoxia y pretendiendo que las reformas y regulaciones aplicadas después de 2009 han hecho realmente más seguro el sistema bancario global, lo que se hace, en efecto, es caminar como sonámbulos hacia la próxima crisis.

King, quien gestionó la crisis de hace una década desde el Banco de Inglaterra, ha destacado entre los profesionales de los bancos centrales. Publicó en 2013 un libro titulado El fin de la alquimia, que en el nombre lleva ya claramente el mensaje. El dinero se ha ido reforzando en las últimas tres décadas como materia de alquimistas.

Las principales operaciones financieras se siguen realizando con instrumentos denominados derivados, precisamente porque constituyen un complejo entramado de deudas montadas sobre una deuda original, como fue el caso de las hipotecas chatarra, que en gran medida provocaron la crisis. Ese tipo de transacciones "desnudas" son eminentemente especulativas y refuerzan de manera creciente el carácter rentista de buena parte del sistema económico.

Las rentas son ingresos de naturaleza muy distinta de las utilidades generadas por inversiones productivas. Las primeras no generan riqueza para la sociedad y agravan el problema de la desigualdad del ingreso y el acceso a los recursos. Estos factores son el sustrato del estancamiento de carácter secular, según el análisis que valida el propio King.

La postura del ex gobernador destaca de la que proponen, en un reciente libro sobre las lecciones de la crisis, los tres funcionarios que la gestionaron en Estados Unidos. Bernanke, en la Fed; Paulson, en el Tesoro, y Geithner, en el influyente Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Se asumen como bomberos que apagaron un gran incendio financiero.

Entre las metáforas de la alquimia y del infierno hay muchas diferencias. El caso es que se socavó el impulso productivo, se agravó sensiblemente la precariedad social en todas partes y no se hizo sino alejar la crisis en el tiempo.

Publicado enEconomía
Sábado, 26 Octubre 2019 06:22

El cártel de las tierras de Bogotá

El cártel de las tierras de Bogotá

En los alrededores de Bogotá llaman volteo de tierras al truco de quitar la denominación de un predio de uso agrícola y clasificarlo como tierra urbana, que dispara su precio 100 veces.

Con el volteo de tierras modifican los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), al incorporar suelos rurales al perímetro urbano de los municipios cercanos a las grandes ciudades, incrementando así notablemente su valor.

El Departamento de Cundinamarca tiene 22.623 kilómetros cuadrados y 116 municipios, cerca del 89 por ciento de ellos son estratos 5 y 6, donde la gran mayoría del suelo es de uso agrícola; sin embargo, en los últimos ocho años las fincas ganaderas vienen siendo reemplazadas por grandes parques industriales llenos de bodegas y fábricas.

Detrás del suelo de la Sabana de Bogotá existe un multimillonario negocio, donde los municipios enfrentan un caos por cuenta de las determinaciones que trastocan la destinación de la tierra, realizado por intereses poderosos que manipulan los POT, produciendo un detrimento económico a millones de habitantes del Altiplano Cundiboyacense causando pobreza y desplazamiento.

El territorio pasa de bien común a propiedad privada

La constante violación al ordenamiento jurídico y las normas ambientales con complicidad de políticos y funcionarios públicos, ha permitido que miles de hectáreas que eran de uso agrícola y rural se conviertan en zonas para edificar, tener comercios y extracción de materiales, entre otros.

El Procurador General, Fernando Carrillo denunció que las empresas de desarrollo territorial -como las corporaciones regionales- se convierten en fuente de financiación de los partidos políticos:

“Es importante acabar con la manipulación y la interpretación amañada de los POT, el volteo y la usurpación de tierras y, sobre todo, con el cambio inescrupuloso del uso del suelo” [1].

El Senador C.F. Galán denunció que en diferentes municipios de Cundinamarca, Concejales y funcionarios de la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR) habrían manipulado el POT de manera fraudulenta:

“Hemos evidenciado que alcaldes, funcionarios, políticos y contratistas se están enriqueciendo a cambio del crecimiento desordenado de los municipios y esos son problemas que los harán colapsar” [2].

En Cajicá se aprobó en 2014 una modificación al POT que dejó al municipio con solo un 23 por ciento del territorio agropecuario y forestal, contrario a lo que ordena la Ley; esa misma modificación presentada por el exalcalde Óscar Mauricio Bejarano, dedicó 96 hectáreas de la Reserva Forestal Protectora para “vivienda campestre”.

Cómo devoran la Reserva Van der Hammen

El POT presentado por Peñalosa, Alcalde de Bogotá, acordado con la CAR determina que el área conocida como que Reserva Van der Hammen, que se caracteriza por su importancia la formación de afluentes hídricos, quedaría transformada en suelo de expansión urbana [3].

Cuando la CAR reglamentó la Reserva Van der Hammen en 2011, el Distrito tenia presupuestada la compra de 1.340 hectáreas destinadas a la conservación ambiental, con un costo de 300 mil millones de pesos; hoy esos mismos predios cuestan alrededor de 2,2 billones [4].

De los 361 predios que conforman la Reserva Van der Hammen, el 70 por ciento es propiedad de empresas constructoras, agentes inmobiliarios, bancos y fondos de inversión, que adquirieron los predios a un bajo costo y con la intención de poder urbanizar.

Viviendas VIS y VIP, otro método de saqueo

La Ley permite que una vez por periodo de un alcalde se cambien predios rurales a urbanos exclusivamente para la construcción de Viviendas de Interés Social (VIS) y Viviendas de Interés Prioritario (VIP), con el objeto de beneficiar familias de bajos recursos y sin capacidad financiera.

En Facatativá en 2014, el Alcalde Luis Orlando Buitrago incorporó un predio rural –sujeto de protección por hacer parte de la micro cuenca Mancilla– para construir viviendas VIS y VIP [5]; sin embargo, solo el 20 por ciento estaba destinado a viviendas de este tipo, el resto del proyecto estaba dedicado a la construcción de “viviendas campestres” unifamiliares y multifamiliares.

Notas

[1] Volteo de Tierras en Cundinamarca. www.kienyke.com/kien-escribe/que-es-el-volteo-de-tierras-en-cundinamarca

[2] Hay carteles y mafias de tierreros que manejan el POT. https://www.procuraduria.gov.co/portal/Hay-carteles-y-mafias-de-tierreros-que-manejan-el-POT-y-el-volteo-de-tierras_-Procurador.news

[3] El tesoro bogotano perdido. El Espectador, Julio Carrizosa Umaña, 16-10-2019.

[4] Constructores: grandes dueños de la Van der Hammen.

https://www.elespectador.com/noticias/bogota/constructores-grandes-duenos-de-van-der-hammen-articulo-625149

[5] 40% del volteo de tierras ocurre en Cundinamarca. www.eltiempo.com/justicia/delitos/mas-del-40-de-las-investigaciones-por-volteo-de-tierras-son-en-cundinamarca

Publicado enColombia
Viernes, 04 Octubre 2019 11:27

Cacería urbana

Cacería urbana

Conseguir vivienda en la selva de cemento bogotana, vivienda alquilada ni siquiera propia, es toda una proeza. La “oferta” y la “demanda” está reglada por el particular criterio de los propietarios, su carácter, edad, ambición, ideología. Propietarios, especuladores urbanos, beneficiados de la incesante búsqueda de miles de familias de un techo donde guarecer sus pesares, reposar, resguardar la privacidad, recargar energía, celebrar la vida…

Búsqueda que a primera vista parece fácil, ya que por doquier se encuentran avisos de “Se arrienda”, además que en las redes sociales las ofertas también son múltiples. Pero la apariencia engaña, ya que una vez internados en los laberínticos recodos de esta selva las especies apartamentus ladrillus que trazan senderos y marcan fronteras, te espantan, llenándote de miedo, aunque en ocasiones despiertan alguna esperanza de amabilidad.

 

La cacería

 

“La necesidad tiene cara de perro” dicen desde tiempos inmemoriales, y sí que el saber popular tiene razón. Cargados de fuerte disposición, libreta en mano, teléfono cargado con toda su batería, y llenos de paciencia, los cazadores salen tras su presa, la cual imaginaban de tamaño amable, con espacio suficiente para instalar las camas, además de los otros enseres que acompañan la vida de hoy, nada de lujo, simples recursos para cocinar y proteger los alimentos de su descomposición. En realidad es salir tras la satisfacción de un derecho fundamental, al cual deberíamos acceder todos y todas, sin distingos de ningún especie. Pero una cosa dice la Constitución y otra dicta el mercado.

Luego de unas cuantas cuadras de recorrido la bestia apartamentus ladrillus ruge, y tras resguardarnos en sus puertas, empezamos a divisar sus tamaños y formas, lo que nos indica a todas luces que estamos ante distintas especies de la bestia, definida así según ubicación, tamaño, servicios que ofrecen sus especuladores propietarios.

Variedad de especies que nos hacen caer en cuenta que algunas de ellas ya son endémicas, pues de espacios grandes, áreas para la lectura y compartir con las visitas, con pieza para el peregrino, y espacios luminosos para cocinar, ya poco queda, claro, a no ser que te dirijas al bosque de los ricos, y pagues como rico. Selva segmentada según capital y no según clima. Selva poblada por mezclas de inter-especies ahora invasoras de barrios que ven caer sus casas tradicionales para levantar edificios de apartamentos, pero también de nuevo tipo, tanto por tamaño como por sorprendente distribución de sus espacios, de manera que el metro cuadrado parece valer oro.

 

Entre especies

 

Como si fueran plagas, lo que ahora invade el territorio por doquier, es la especie apartaestudio (del género vivienda, producto del apareamiento entre las especies apartamento y habitación). Tienen los genes dominantes y recesivos de las especies mayores, el costo de un apartamento y el espacio de una habitación. El primer ejemplar avizorado tiene la capacidad de incluir en un mínimo espacio cocina, baño y cama, su tamaño varía entre los 12 a 30 m2.

Descubierto entre las selvas Park Way y Palermo, el ejemplar más pequeño, como titi, tiene un área de 12 m2, lo arriendan por $600.000 pesos mes, ¡más $50.000 de administración! Al recorrerlo, con la mirada pues no aguanta el recorrido ni de una persona el asombro por lo que están diseñando los arquitecto y enseñando en las universidades nos lleva a preguntarnos por la ética de estos profesionales, ¿acaso no los rige una? ¿acaso no trabajan para facilitar la felicidad del ser humano, la cual debe encontrar un espacio cómodo y armonioso para hacerse realidad?

Continuando el recorrido por la misma selva encontramos otro ejemplar de la misma especie, su tamaño es de 18 m2 y su costo de 690.000 más $ 95.000 de administración; ninguno de los dos incluye tarifa por servicios públicos.

Como parte de esta especie también existe uno con genes internacionales no endémicos. Es así como descubrimos los denominados apartaestudio tipo “loft”, de dimensiones entre 21 y 30 m2, con cocina, baño, todo a un paso de la cama. Su costo es de $ 900.000 más $125.000 de administración. Los aullidos de los nuevos animales intimidan y salimos despavoridos en procura de proteger la esperanza de contar con un espacio cómodo para un descanso no azaroso.

Como si con lo visto no fuera suficiente, al proseguir en esta cacería encontramos un ejemplar común de la especie apartaestudio que se encuentra integrado de maneras muy creativa y diversa a la especie mayor denominada “casa”. Se encuentra incrustada casi parasitariamente en un piso o en el lugar de lo que alguna vez fue garaje, estudio, habitación. 

Una de estas especies encontradas durante el seguimiento de huellas, consiste en dos piezas dentro de una casa de tres pisos, las piezas están separadas por una pared levantada en medio de lo que podríamos deducir alguna vez fue una sala, el precio es de $ 890.000 sin administración. Este espacio tiene la cualidad de ser independientemente dependiente, es decir, tiene su espacio independiente pero los servicios básicos de luz, agua, gas, responden a una difícil ecuación matemática que consiste en la división del consumo total en proporciones “iguales” entre los habitantes, desagregado de la siguiente manera: energía 50 por ciento para el número de apartamentos por piso, agua y gas se divide entre los 7 habitantes de toda la casa. Esta extraña forma de designar los costos de servicios públicos es muy común entre estos especímenes.

Siguiendo con la búsqueda y clasificación de especies urbanas encontramos un ejemplar muy exótico y único, con habitante incluido, es decir, ofrecen el apartaestudio pero con inquilino. Vale recalcar que todos estas especies urbanas fueron en su mayoría localizadas a través de inmobiliarias “certificadas en la web”. Y, como sucede con las fotos de los perfiles de whatsapp, twitter e instagram, en su mayoría las fotografías publicadas tienen un evidente abuso de filtros o de photosohop, pues al realizar la visita directa la especie encontrada no corresponde ni en tamaño, iluminación, ni perspectiva, con lo ofertado. Tratan de meter gato por liebre.

En este recorrido selva adentro, verdadero safari, se descubren especímenes cada vez más extrañas. Uno que en el ofrecimiento indica que no incluye llaves de la puerta principal, que se cerrará a las 10 de la noche. Otro que comparte baño con una oficina únicamente por las mañanas, y uno más –quizá el especímen extremadamente especial–, un apartaestudio dentro de una casa cuya exigencia básica es que el inquilino/a trabaje con horario preciso de 8 a 5 pm, y que no ingrese ni permanezca fuera de ese horario... porque los dueños que ahí viven son jubilados y no quieren ser molestados en su cotidianidad...

El tiempo pasa y la búsqueda es cada vez más complicada, el calor ofusca, aunque en otras el frío encoge el cuerpo, además de que en casi todo el recorrido los bejucos de cemento no permiten caminar con tranquilidad, ver más allá de las narices es una proeza. Es así como el cansancio va ofuscando, cuando, de repente, avistamos la especie que reunía todos los requerimientos de habitabilidad, cercanía, entorno, costo –no ideal, pero ajustable– y entonces... vino el golpe de realidad: para poder pretender un espacio se necesitan papeles, codeudores con finca raíz, deudores solidarios,... y pedir eso es casi como solicitar a familiares, amigos, conocidos, la donación “voluntaria” de un riñón.

Misión imposible. Sin los papeles completos no es factible acceder a los apartamentos escogidos, entonces la sugerencia es buscar especies menos exigentes, más alejadas de nuestro habitat natural... Claro, eso implica costos de movilidad, perder tiempo en un sistema masivo de transporte cuya constante, además de la alta tarifa, es el mal servicio, cruzar la ciudad entre smog, ruido, trancones... es una decisión complicada, invertir en vivir más cerca o destinar gran parte del tiempo en desplazamientos tortuosos que implican una hora y mucho más de tiempo, no un vez, sino dos al día.

La cacería termina sin resultado positivo. La bestia es esquiva. Es hora de buscar en otras selvas que seguramente ofrecerán nuevas especies. La búsqueda continúa, o lo que es igual: el derecho a vivienda es quimera...

Publicado enColombia
Jueves, 26 Septiembre 2019 17:09

Cacería urbana

Cacería urbana

Conseguir vivienda en la selva de cemento bogotana, vivienda alquilada ni siquiera propia, es toda una proeza. La “oferta” y la “demanda” está reglada por el particular criterio de los propietarios, su carácter, edad, ambición, ideología. Propietarios, especuladores urbanos, beneficiados de la incesante búsqueda de miles de familias de un techo donde guarecer sus pesares, reposar, resguardar la privacidad, recargar energía, celebrar la vida…

Búsqueda que a primera vista parece fácil, ya que por doquier se encuentran avisos de “Se arrienda”, además que en las redes sociales las ofertas también son múltiples. Pero la apariencia engaña, ya que una vez internados en los laberínticos recodos de esta selva las especies apartamentus ladrillus que trazan senderos y marcan fronteras, te espantan, llenándote de miedo, aunque en ocasiones despiertan alguna esperanza de amabilidad.

 

La cacería

 

“La necesidad tiene cara de perro” dicen desde tiempos inmemoriales, y sí que el saber popular tiene razón. Cargados de fuerte disposición, libreta en mano, teléfono cargado con toda su batería, y llenos de paciencia, los cazadores salen tras su presa, la cual imaginaban de tamaño amable, con espacio suficiente para instalar las camas, además de los otros enseres que acompañan la vida de hoy, nada de lujo, simples recursos para cocinar y proteger los alimentos de su descomposición. En realidad es salir tras la satisfacción de un derecho fundamental, al cual deberíamos acceder todos y todas, sin distingos de ningún especie. Pero una cosa dice la Constitución y otra dicta el mercado.

Luego de unas cuantas cuadras de recorrido la bestia apartamentus ladrillus ruge, y tras resguardarnos en sus puertas, empezamos a divisar sus tamaños y formas, lo que nos indica a todas luces que estamos ante distintas especies de la bestia, definida así según ubicación, tamaño, servicios que ofrecen sus especuladores propietarios.

Variedad de especies que nos hacen caer en cuenta que algunas de ellas ya son endémicas, pues de espacios grandes, áreas para la lectura y compartir con las visitas, con pieza para el peregrino, y espacios luminosos para cocinar, ya poco queda, claro, a no ser que te dirijas al bosque de los ricos, y pagues como rico. Selva segmentada según capital y no según clima. Selva poblada por mezclas de inter-especies ahora invasoras de barrios que ven caer sus casas tradicionales para levantar edificios de apartamentos, pero también de nuevo tipo, tanto por tamaño como por sorprendente distribución de sus espacios, de manera que el metro cuadrado parece valer oro.

 

Entre especies

 

Como si fueran plagas, lo que ahora invade el territorio por doquier, es la especie apartaestudio (del género vivienda, producto del apareamiento entre las especies apartamento y habitación). Tienen los genes dominantes y recesivos de las especies mayores, el costo de un apartamento y el espacio de una habitación. El primer ejemplar avizorado tiene la capacidad de incluir en un mínimo espacio cocina, baño y cama, su tamaño varía entre los 12 a 30 m2.

Descubierto entre las selvas Park Way y Palermo, el ejemplar más pequeño, como titi, tiene un área de 12 m2, lo arriendan por $600.000 pesos mes, ¡más $50.000 de administración! Al recorrerlo, con la mirada pues no aguanta el recorrido ni de una persona el asombro por lo que están diseñando los arquitecto y enseñando en las universidades nos lleva a preguntarnos por la ética de estos profesionales, ¿acaso no los rige una? ¿acaso no trabajan para facilitar la felicidad del ser humano, la cual debe encontrar un espacio cómodo y armonioso para hacerse realidad?

Continuando el recorrido por la misma selva encontramos otro ejemplar de la misma especie, su tamaño es de 18 m2 y su costo de 690.000 más $ 95.000 de administración; ninguno de los dos incluye tarifa por servicios públicos.

Como parte de esta especie también existe uno con genes internacionales no endémicos. Es así como descubrimos los denominados apartaestudio tipo “loft”, de dimensiones entre 21 y 30 m2, con cocina, baño, todo a un paso de la cama. Su costo es de $ 900.000 más $125.000 de administración. Los aullidos de los nuevos animales intimidan y salimos despavoridos en procura de proteger la esperanza de contar con un espacio cómodo para un descanso no azaroso.

Como si con lo visto no fuera suficiente, al proseguir en esta cacería encontramos un ejemplar común de la especie apartaestudio que se encuentra integrado de maneras muy creativa y diversa a la especie mayor denominada “casa”. Se encuentra incrustada casi parasitariamente en un piso o en el lugar de lo que alguna vez fue garaje, estudio, habitación. 

Una de estas especies encontradas durante el seguimiento de huellas, consiste en dos piezas dentro de una casa de tres pisos, las piezas están separadas por una pared levantada en medio de lo que podríamos deducir alguna vez fue una sala, el precio es de $ 890.000 sin administración. Este espacio tiene la cualidad de ser independientemente dependiente, es decir, tiene su espacio independiente pero los servicios básicos de luz, agua, gas, responden a una difícil ecuación matemática que consiste en la división del consumo total en proporciones “iguales” entre los habitantes, desagregado de la siguiente manera: energía 50 por ciento para el número de apartamentos por piso, agua y gas se divide entre los 7 habitantes de toda la casa. Esta extraña forma de designar los costos de servicios públicos es muy común entre estos especímenes.

Siguiendo con la búsqueda y clasificación de especies urbanas encontramos un ejemplar muy exótico y único, con habitante incluido, es decir, ofrecen el apartaestudio pero con inquilino. Vale recalcar que todos estas especies urbanas fueron en su mayoría localizadas a través de inmobiliarias “certificadas en la web”. Y, como sucede con las fotos de los perfiles de whatsapp, twitter e instagram, en su mayoría las fotografías publicadas tienen un evidente abuso de filtros o de photosohop, pues al realizar la visita directa la especie encontrada no corresponde ni en tamaño, iluminación, ni perspectiva, con lo ofertado. Tratan de meter gato por liebre.

En este recorrido selva adentro, verdadero safari, se descubren especímenes cada vez más extrañas. Uno que en el ofrecimiento indica que no incluye llaves de la puerta principal, que se cerrará a las 10 de la noche. Otro que comparte baño con una oficina únicamente por las mañanas, y uno más –quizá el especímen extremadamente especial–, un apartaestudio dentro de una casa cuya exigencia básica es que el inquilino/a trabaje con horario preciso de 8 a 5 pm, y que no ingrese ni permanezca fuera de ese horario... porque los dueños que ahí viven son jubilados y no quieren ser molestados en su cotidianidad...

El tiempo pasa y la búsqueda es cada vez más complicada, el calor ofusca, aunque en otras el frío encoge el cuerpo, además de que en casi todo el recorrido los bejucos de cemento no permiten caminar con tranquilidad, ver más allá de las narices es una proeza. Es así como el cansancio va ofuscando, cuando, de repente, avistamos la especie que reunía todos los requerimientos de habitabilidad, cercanía, entorno, costo –no ideal, pero ajustable– y entonces... vino el golpe de realidad: para poder pretender un espacio se necesitan papeles, codeudores con finca raíz, deudores solidarios,... y pedir eso es casi como solicitar a familiares, amigos, conocidos, la donación “voluntaria” de un riñón.

Misión imposible. Sin los papeles completos no es factible acceder a los apartamentos escogidos, entonces la sugerencia es buscar especies menos exigentes, más alejadas de nuestro habitat natural... Claro, eso implica costos de movilidad, perder tiempo en un sistema masivo de transporte cuya constante, además de la alta tarifa, es el mal servicio, cruzar la ciudad entre smog, ruido, trancones... es una decisión complicada, invertir en vivir más cerca o destinar gran parte del tiempo en desplazamientos tortuosos que implican una hora y mucho más de tiempo, no un vez, sino dos al día.

La cacería termina sin resultado positivo. La bestia es esquiva. Es hora de buscar en otras selvas que seguramente ofrecerán nuevas especies. La búsqueda continúa, o lo que es igual: el derecho a vivienda es quimera...

Publicado enEdición Nº261
Página 1 de 18