El primer sismómetro en Marte, listo para detectar 'martemotos'

La instalación robótica de los dos instrumentos de la sonda Insight permitirá descubrir el interior del planeta rojo.

La exploración robótica de Marte sigue adelante, a medida que nuevas naves, de un nivel tecnológico creciente, sustituyen a las muy exitosas anteriores. La última en llegar a la superficie es Insight, de la NASA, que acaba de terminar la instalación en suelo marciano del primer sismómetro que funcionará allí y dará pistas sobre el desconocido interior del planeta rojo. Primero, el brazo robótico de Insight sacó el sismómetro del interior del módulo de aterrizaje y lo situó en el lugar elegido. Ahora, ha conseguido cubrirlo con la cúpula protectora sin la cual no puede funcionar bien. Es la primera vez que una sonda despliega instrumentos a su alrededor.

Mientras tanto, a unos 600 kilómetros de distancia, el todoterreno Curiosity, que lleva en Marte desde 2012, sigue explorando lenta y minuciosamente algunas zonas. Todavía más tiempo lleva en la superficie marciana el célebre vehículo Opportunity, que el año pasado dejó de funcionar debido a una intensa tormenta de arena y que los técnicos siguen intentando despertar desde la Tierra. Su gemelo para la investigación geológica, el Spirit, dejó de funcionar en 2011, pero en ambos casos su misión puede considerase un éxito total, dado que llegaron en 2004 para una misión de solo tres meses.


Insight, por su parte, llegó a finales del año pasado y es un módulo de aterrizaje mandado para estudiar el desconocido interior del planeta mediante dos instrumentos principales, un sismómetro y un complejo termómetro. Debido a la estabilidad que necesita para captar lo que se puede llamar, por analogía, las constantes vitales del planeta (su pulso y su temperatura), se le hizo aterrizar en la llanura Elysium Planitia.


De hecho, el sismómetro de Insight, llamado SEIS, no es el primero que llega a Marte. Tanto la Viking 1 como la Viking 2, lanzadas en 1975, llevaron allí sismómetros de aquella época. Uno no funcionó y el otro no dio datos útiles por el ruido del viento. Por eso precisamente es tan importante que se haya podido instalar sin problemas la cúpula protectora sobre SEIS, un instrumento con el que Francia contribuye a la misión, en la que también participa el español Centro de Astrobiología (CAB) con los sensores de viento.

La cúpula ahora instalada es un escudo térmico y contra el viento para un instrumento muy sensible que está expuesto a las condiciones meteorológicas. En la Tierra, los sismómetros suelen estar enterrados a un metro de profundidad por lo menos. La diferencia de temperaturas en la zona de Marte donde se posó Insight abarca en un solo día marciano 94 grados centígrados, informa el Jet Propulsion Laboratory (JPL), que gestiona la misión para la NASA. El instrumento tiene además un complejo diseño para aislarlo lo más posible. Por otra parte, la forma aerodinámica de la cúpula y la falda de que dispone impiden que los vientos puedan darle la vuelta o moverlo. La estación meteorológica del Insight permite conocer los datos en cada momento y corregir así los que proporcione el sismómetro.


Todo esto es para conocer mejor la estructura interior y la composición de Marte, sobre los que se sabe todavía muy poco. SEIS detectará martemotos y el impacto de meteoritos y sus datos darán información básica para saber la fuente de las ondas sísmicas y comprender cómo Marte y otros planetas rocosos se formaron y evolucionaron, informa el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES).


Lo siguiente es instalar el otro instrumento de Insight, la sonda térmica HP3, que se introducirá mediante una taladradora hasta 5 metros de profundidad, un récord en suelo marciano. Medirá el calor que procede todavía del interior de Marte para intentar saber de dónde procede, si Marte se formó del mismo material que la Tierra y la Luna y cómo evolucionó. La sonda tardará unas seis semanas en llegar a la profundidad prevista, con pausas previstas para tomar medidas de conductividad térmica.


En la actualidad Marte tiene una atmósfera muy ligera compuesta principalmente de dióxido de carbono. Los ya largos años de exploración del planeta rojo, en su superficie y con sondas en órbita, han mostrado que en la antigüedad era húmedoy siempre queda la esperanza de que albergara vida. Maven, una de las sondas que orbitan Marte actualmente, ha confirmado que la atmósfera marciana perdió continuamente gases como el oxígeno y el hidrógeno (el aire y el agua) a lo largo de miles de millones de años debido al viento solar, que, mediante diferentes procesos, ha transformado el planeta más caliente y húmedo de la antigüedad en el frío desierto actual.


Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA), ha resumido 15 años de exploración de Marte con la sonda Mars Express en un vídeo que recoge las espectaculares imágenes que muestran la historia geológica y la evolución de un planeta que fascina.

 

“Si no se van, el agua los va a sacar”*

El diablo que son

Por, Equipo desdeabajo

Ofrecieron vida y regaron el territorio de cadáveres. Prometieron bienestar y destruyeron los boques, inundaron tierras de labor y acabaron la economía tradicional de los sin tierra. Garantizaron progreso, el que hasta hoy no conocen los naturales de esta región, pero si cumplieron con la destrucción del entorno que encontraron. No es una exageración, es la realidad sembrada con el megaproyecto Hidroituango, la mayor hidroeléctrica del país.

Muerte y destrucción, que no solo llega ahora con la “sorpresiva” crecida del río Cauca y el caos observado en la calculada obra, con cientos de pobladores de las riveras de municipios como […] expuestos en su integridad física, sometidos a la angustia del ¿qué vendrá?, quienes perdieron buena parte de lo poco que tenían, y otros cientos trasladados a refugios temporales. Muerte y destrucción extendida entre 1990 y 2016, según un estudio de la Corporación Jurídica Libertad*, a “[…] 110.363 personas (que) fueron víctimas del conflicto en los municipios de la zona de influencia del megaproyecto (sobre una población estimada por el Dane para el año 2016 de 175.471 habitantes). De estos, 106.027 fueron desplazados forzosamente, 163 fueron víctimas de agresión sexual, 616 fueron desaparecidas forzosamente, 3.557 fueron asesinados en el marco del conflicto”.

Proceso de muerte y terror generalizado, marca indeleble de la estrategia paramilitar y su contubernio con las fuerzas oficiales. Protección, dejar pasar-dejar hacer, silencio cómplice, encubrimiento, y otras prácticas tan comunes en otras regiones del territorio nacional, acá también se hicieron lugar común, además de la acción directa de las propias fuerzas armadas oficiales, que además dejaron su huella con “34 ejecuciones extrajudiciales”.

Es así, por medio de este accionar, extendieron sus huestes los paramilitares; el bloque Mineros y el bloque Noroccidental. La inconformidad social con la obra en proyección, las protestas contra la misma, fueron acalladas con la brutalidad del poder. El desplazamiento se impuso: de Ituango salieron de manera forzosa 39.383 pobladores; de Peque 15.127; Valdivia vio partir 7.991; Yarumal, 6.975.

Otros no alcanzaron a dejar su terruño, pues las masacres no les permitieron partir: entre 1990-1994 fueron ejecutadas seis masacres, con 36 víctimas; entre 1995 y 2006, cuarenta masacres con 240 víctimas. Seis de las masacres se presentaron en territorios donde se realizaron las obras del megaproyecto. Entre 2007 y 2016 tres masacres con 14 víctimas.
La desaparición forzosa también extendió su vuelo: 616 personas la padecieron–así lo registra la Unidad para la atención y reparación integral a las víctimas (Uariv), dato que desconoce que “[…] al solo bloque Mineros le imputan 1.150 desapariciones […]”. Como es reconocido, las víctimas fueron arrojadas al río Cauca o sepultadas en terrenos que terminaron inundados por la represa, garantizando con ello impunidad y la pervivencia de cientos de cuerpos insepultos, causa de dolor, violencia y venganza en nuestro país.
El potencial antioqueño

La región noroccidental de Antioquia está identificada como un territorio estratégico para la construcción de hidroeléctricas, la explotación minera y forestal, así como para el desarrollo de la industria lechera y turística.

Según el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (Bird), en un estudio del año 2011, el potencial hidroeléctrico instalado o en construcción de esta parte del país, es de 36 Gigawatios (GW); capacidad instalada o en construcción: más de 76 GW; y siguen en proyección casi 176 GW.


E indican, además que: “La región norte es el territorio con mayor potencial hidroeléctrico de Antioquia, aunque en el 2010 producía sólo el 17 por ciento de generación total. Tiene dos terceras partes (de este ) potencial […] en construcción (Hidroituango); el 90 por ciento del (mismo) en diseño y la mitad de los proyectos en estudios de factibilidad”.

Es decir, en las proyecciones de las mal llamadas Empresas Públicas de Medellín (EPM), en sus cálculos por extender sus negocios de venta de energía a Centro América y otras partes de nuestra región, todavía hay mucha naturaleza por devastar y miles de miles por desplazar. Los proyectos de microcentrales ya públicos en distintos municipios del departamento, así lo corroboran. En tales territorios, como lo garantiza en Hidroituango la alianza Fuerzas Militares (con 2.000 efectivos al 2016 dedicados a la protección de la obra), Policía Nacional, y empresa, todo aquel que manifieste inconformidad saldrá de la zona, sino es que le sucede algo mucho peor. Y así actúan porque, de acuerdo a los manuales aún en uso entre militares, la población civil es asumida como el enemigo interno. Contra toda lógica y evidencia, la protesta social recibe tratamiento de guerra, lo que posterga una real democratización del país.

Es un tratamiento de fuerza y violencia, que durante los últimos días arrebató a los movimientos sociales colombianos, con activismo en el movimiento social Ríos Vivos, dos victimas mortales más: Hugo Albeiro George Pérez –baleado junto a su sobrino Domar Egidio Zapata George el 2 de mayo– quienes a pesar de vivir en Ituango fueron asesinado en el corregimiento de Puerto Valdivia; y Luis Alberto Torres Montoya, baleado el 8 de mayo en el municipio de Valdivida, corregimiento de Puerto Valdivia.

* Caso Hidroituango: una lucha por la memoria y contra la impunidad, 2018, inédito


 Hidroituango:

“Si no se van, el agua los va a sacar”

Declaran alerta roja en Hidroituango. El 16 de mayo fueron evacuadas más de 4.500 personas de los municipios Valdivia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Caucasia, Guaranda, entre otros. Esto se suma a las 600 personas damnificadas el pasado jueves 10 de mayo en el corregimiento de Puerto Valdivia. Este es el resultado de la decisión tomada por las EPM para salvar Hidroituango, después de que el embalse aumentara su nivel. Hay que resaltar que los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

A pesar de lo informado por las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el pasado 10 de mayo, confirmando que la emergencia reinante en Hidroituango, causante de la inundación del corregimiento de Puerto Valdivia estaba controlada, más pudo la naturaleza que la palabrería y la desinformación que cargan los comunicados emitidos por las EPM.

Así quedó en evidencia al medio día del 16 mayo, cuando de nuevo fueron activadas las alarmas que le anunciaban a los pobladores del sector que el Río Cauca podía inundar y llevarse sus vidas, viviendas y enseres.

Luego de escuchar las alarmas, más de 4.800 personas salieron de sus casas con los enseres que pudieron rescatar. Los afectados habitan los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Caucasia, Briceño, Ituango; en Antioquia. Majagual, Guaranda en Sucre; Ayapel en Córdoba, y Achí y San Jacinto del Cauca en Bolívar.

Mucho más que lluvia

El parte oficial del 10 de mayo informó que las constantes lluvias aumentaron el caudal del río Cauca, lo que sumado a los derrumbes que taponaron el túnel de desviación del río, terminaron por aumentar el nivel de agua en la represa, poniendo en riesgo todo el proyecto hidroeléctrico. Buscando bajar el nivel del agua, las EPM decidieron inundar la sala de máquinas del megaproyecto y habilitar uno de los túneles de generación para liberar más de 6.000 metros cúbicos de agua por segundo, incrementando el cauce del Cauca río abajo e inundando el corregimiento de Puerto Valdivia.

El 16 de mayo, pasadas las 12 del medio día, el túnel que evacúa el agua de la sala de máquinas colapsó, ésta se inundó y dirigió el agua hacia la vía de acceso a la presa. La solución fue destapar dos túneles de evacuación que llevan el agua al cauce del Cauca, incrementado a niveles insospechados su caudal y poniendo en riesgo inminente a las comunidades que habitan la rivera del río aguas abajo del proyecto hidroeléctrico.

De esta manera, lo hecho indica que los intentos de los operadores de Hidroituango por evitar los desastres que pudiera causar la represa son inútiles; todo su esfuerzo está dedicado a proteger el megaproyecto, mas no la tranquilidad de quienes allí habitan, sus viviendas, enseres y cultivos.

Emergencia del 10 de mayo

Una tragedia con rostro humano. Juan Pablo Soler, vocero de Movimiento Ríos Vivos cuenta que hoy los impactos río abajo son desastrosos, pues todo el corregimiento de Puerto Valdivia se desplazó a dos albergues en donde las familias se mantienen con mucho temor y desazón por lo ocurrido y lo que les depara. “Existe una situación muy compleja porque hay viviendas totalmente destruidas y a la comunidad se le dijo que les van a pagar tres o seis meses de arriendo para luego ver su reubicación, o que van a recibir un alivio temporal y podrán retornar a sus casas. Adicionalmente, las comunidades que viven entre el kilómetro 15 y 14, y que perdieron sus cultivos de yuca, maíz y plátano por la inundación, luego de 6 días del incidente no han sido asistidas por ningún funcionario de la hidroeléctrica” añadió.
Pero lo sucedido no solo afecta a las poblaciones que se encuentran ubicadas aguas abajo de la represa, sino que también hay una seria afectación aguas arriba del embalse en los municipios de Toledo, Briceño e Ituango, ya que allí el impacto social se relaciona con el desplazamiento forzado ocasionado por las inundaciones imprevistas y el eventual llenado del embalse.

Soler manifiesta que es por esto que la población en general pide que la reubique, frente a lo cual no hay respuesta ni de la Gobernación ni de las EPM. Como vocero de Ríos Vivos, Soler expresa que “el reporte de EPM dice que este fenómeno puede ocurrir en cualquier momento. Nuestra pregunta es, ¿en qué dimensión?”, porque el caudal del Cauca no superó los niveles promedio que alcanza en una época invernal cualquiera, y se sabe que lo sucedido en Puerto Valdivia fue causado por el vertimiento descontrolado de grandes cantidades de agua.

Frente a esto, ¿quién responde por los impactos psicosociales que genera a las poblaciones vivir al lado de una represa que tiene problemas técnicos? Existe una sensación generalizada en los habitantes de que Hidroituango perdió el control del río, y explican que “si no hubo muertos fue porque pudimos correr, pero las alarmas instaladas por la empresa sonaron tarde, es decir, si nos confiamos en las alarmas más de uno hubiese muerto”.

La hidroeléctrica más grande de Colombia

El proyecto Hidroituango inició su etapa de construcción en el 2009, cinco décadas después de haberse concebido. Este megaproyecto abarca 75 km de longitud desde Santa Fé de Antioquia hasta el municipio de Ituango. y se espera que contenga más de 2.700 millones de metros cúbicos de agua. Su importancia radica en la influencia que tendrá para los sectores cafeteros y mineros del Bajo Cauca y del occidente del país, además de garantizar la supuesta soberanía energética nacional, gracias a la producción de 2.400 MW hora.

Una obra planeada y construida en contra de las comunidades que allí habitan, y con profundas implicaciones. Así, a lo largo de los 9 años transcurridos desde su inicio de obras, se han visto afectados 12 municipios del noroccidente de Antioquia (ver mapa). Bajo el discurso del desarrollo y la producción de energía “limpia”, las EPM arrasó 4.500 hectáreas de bosque seco tropical, desvió el Río Cauca y, amparada en el argumento de que en esa zona no hay mayor cantidad de pobladores, inició procesos de desplazamiento, amenazas y persecuciones en contra de las comunidades campesinas que habitan este territorio, llegando incluso a desplazar más de 400 campesinos en el 2013, que tuvieron que refugiarse durante 5 meses en la Universidad de Antioquia.

Además, la ejecución de este megaproyecto generó una creciente preocupación en las comunidades que fueron víctimas del conflicto armado a finales de la década de los noventa e inicios del 2000, ya que al finalizar la obra se inundarán las fosas comunes donde fueron enterradas más de 600 personas asesinadas en numerosas masacres cometidas por los paramilitares y el ejército. La casa de la memoria de Toledo fue quemada en el proceso de construcción del embalse, y el Puente Pescadero, uno de los puntos claves en el proceso de recuperación de la memoria histórica de éstas comunidades, también será destruido después de que la hidroeléctrica comience a operar; frente a todo esto, cabe preguntarse si es más importante la represa o la voluntad de las comunidades y su necesidad de verdad y reparación.

A todo este cóctel de negligencia por parte del Estado, hay que añadir que en el área de influencia se han otorgado 18 títulos mineros para explotar en Ituango, 20 para Briceño, y en Buriticá las concesiones a la multinacional Continental Gold que superan el área del municipio. Todo esto deja ver algunas de las intenciones secundarias que hay en este megaproyecto, como lo es el abastecimiento de energía para las empresas mineras que poco a poco se han instalado en este territorio.

La reciente inundación es otra de las tantas afectaciones soportadas por esta población, hoy más vulnerable. Soler le narró a desdebajo que a través de una manifestación realizada por la comunidad de Puerto Valdivia en el municipio de Sabanalarga el pasado 2 de mayo (día en el que fue asesinado Hugo George, integrante del movimiento y habitante de Puerto Valdivia), se increpó a las EPM cuestionándola sobre cuáles eran las estrategias para garantizar la tranquilidad de los habitantes que viven río abajo del proyecto, ante lo cual la empresa respondió reuniendo a las comunidades para decirles que no creyeran en chismes, que “todo está controlado, está controlado el caudal del río y cualquier riesgo posible”. Ocho días después quedó evidente que no había ningún control, que lo pretendido por las EPM era desmovilizar a la población para evitar las acciones de protesta.

¿Falla geológica o falla humana?

Una realidad dura, con profundo impacto social, que debe ser debatida por todo el país pues, más allá de la economía está, de manera prioritaria, la gente, garantizar el derecho fundamental a la vida, con dignidad. Por ello, desdeabajo entrevistó a Luis Alberto Arias López, profesor de geología y geomorfología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional sede Medellín, quién en el año 1980 trabajó en la fase de factibilidad del proyecto Hidroituango, con el fin de profundizar las causas y responsabilidades de lo sucedido con la represa.

En tal fase del proyecto, el equipo del cual él hizo parte concluyó que la represa se podía hacer, sin embargo su tamaño, la necesidad de energía del país y la envergadura del proyecto fueron razones suficientes para que su construcción se aplazara. A través del Instituto para el Desarrollo de Antioquia –Idea– el proyecto pasó a manos de la Gobernación de Antioquia, quién más adelante llegó a un acuerdo con EPM, quien concentró el 95 por ciento de la propiedad del mismo.

Arias considera que “todo proyecto debe combinar varias racionalidades: económica, técnica, ambiental y social. En este proyecto, desde sus inicios, desde que está en manos de la Gobernación de Antioquia, no tiene todas esas racionalidades bien equilibradas. La racionalidad económica predomina sobre las otras”. Es por ello que para el profesor hay fallas en la ejecución técnica de las obras, que en su proceso de construcción no tuvieron en cuenta los impactos ambientales y sociales.

Frente a las recientes inundaciones, el profesor declara que “ni siquiera quienes manejan el proyecto saben qué está ocurriendo allá; son problemas técnicos en los túneles, son los problemas del embalse que está sosteniendo el río, que también se está llenando muy rápido; no tienen control del desembalse del río, y tampoco pueden desembalsar rápidamente porque es un problema”.

Por lo tanto, las declaraciones de las EPM y los diferentes medios de comunicación, que le atribuyen lo sucedido a una falla geológica inesperada no son del todo convincentes para el investigador, quien declara que el término falla geológica ha sufrido una devaluación en el medio de la geología, convirtiéndose en un “cliché usado en los medios para referirse a cualquier imprevisto”. En su criterio, Arias considera que “en lugar de una falla geológica lo que hay es una falla humana… Como geólogo veo que en Hidroituango el problema es un terreno que ya se ha caracterizado como muy frágil y por lo mismo hay que manejar eso con mucho cuidado. Hay que romper con esa costumbre de utilizar un caballito de batalla para explicar lo inexplicable”.

Arias considera que la actitud ligera asumida por las EPM respecto a los problemas geotécnicos que implican estas obras, tiene como consecuencia la falta de predicción de los sucesos que han acontecido los últimos días. Respecto a lo que pueda suceder, el profesor declara que hay que dar espera a que se supere la situación de emergencia para ver las consecuencias del aumento del caudal del río Cauca y para evaluar lo sucedido con los túneles, “en cuanto pase esto hay que ver si se continúa con el proyecto, si hay que hacer ajustes –que es lo más probable que suceda–, todavía no sé si lo ocurrido sea un elemento suficiente para descartar el proyecto. Pero si la emergencia empeora, la discusión será de otro tipo”.

Por su parte, Juan Pablo Soler menciona que el aumento de las aguas en el embalse se da por decisiones técnicas mal tomadas al interior del proyecto hidroeléctrico. “Nos han hablado de que los túneles fueron sellados prematuramente; debieron esperar hasta que el muro de la presa estuviera terminado. Entendemos que hoy el muro no está totalmente terminado, por eso deciden llenar la casa de máquinas; de no hacerlo, el nivel del agua hubiese afectado la estructura del muro. Si bien el invierno aumentó el nivel del río, esto debió ser previsto; contrario a esto optaron por tomar riesgos innecesarios”.


Recuadro

Por qué no se debió construir Hidroituango donde se construyó

Los investigadores y docentes de la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, Luis Alberto Arias y Keneth Cabrera Torres, en su proyecto “estudio de actividad tectónica vigente en el cañón del Río Cauca”, encontraron que el Cauca, en su travesía por Colombia en vez de ampliar el valle se vuelve más estrecho, con una inclinación más fuerte y un cañón más cerrado. Este encañonamiento se debe, según los investigadores, a que en el departamento de Antioquia las cordilleras central y occidental están levantándose más al norte que al sur, situación que les ha permitido concluir que se trata de una zona que todavía tiene una actividad tectónica importante.

Según el desarrollo del estudio, existe un riesgo al haber construido la represa de Hidroituango en el lugar en donde está, ya que los datos recolectados en sus estudios les permiten asegurar que se trata de una zona que todavía se está asentando; esto podría significar deslizamientos y derrumbes de la montaña, por no mencionar eventos sísmicos y telúricos que pueden amenazar la vida de las personas que habitan el área de influencia, además del proyecto en sí mismo.

El pueblo negado se niega a claudicar

Un caso que grafica las vivencias de las comunidades de la zona y el paulatino deterioro de sus posibilidades de seguir en el territorio, son los relatos de Isabel Zuleta, directora del Movimiento Ríos Vivos, quien habló con desdeabajo e hizo una crónica de los padecimientos que ha generado para ellos la construcción del embalse y todo lo que antecede al proyecto.

Isabel recuerda “hace mucho tiempo que venimos hablando de cómo se ha vaciado el territorio, precisamente al hacer seguimiento de la cifras de desplazamiento forzado, uno se da cuenta que en los periodos históricos en los que se empieza a motivar más la obra por Álvaro Uribe Vélez en 1997, cuando crea la sociedad promotora de pescadores Ituango, es precisamente en ese periodo donde se intensifican las masacres en el Cañón del Río Cauca, hasta hoy documentamos 72 masacres, y en ese periodo de tiempo pues fruto de esas masacres, prácticamente se vació el cañón del río Cauca”.

“... cuando ellos entraron matando gente entraron los paramilitares, masacraron en ese punto y volvieron a salir matando gente, entonces una masacre para nosotros es el recorrido de muerte, nunca fue un hecho puntual. Y ese recorrido de muerte, coincide con la zona geográfica del proyecto Hidroituango”.

En la proyección de Hidroituango se trabaja sobre el supuesto de que en esa zona no hay población. La negativa de las comunidades que allí habitan a la construcción de la hidroeléctrica no ha impedido la planificación de este megaproyecto, ya que la empresa ha implementado métodos para la ejecución de las obras, que la población ha experimentado en carne propia.

“Para mí lo más fuerte que escuché fue decir que en la zona no había gente, entonces la gente dijo “¿yo que soy?”, no es que en esta zona no hay gente, por eso la represa es tan barata y demás afirmaciones; entonces claro, la gente era como ¿yo no existo?, se arrebató el derecho a la identidad básica del “yo estoy aquí”.

Las distintas estrategias, que buscan invisibilizar, negar, extinguir o desaparecer a un pueblo, se implementan de todas las formas posibles, a pesar de la fortaleza y la estoica posición de sus habitantes, que no dejan de luchar y recoger lo que quede de sus memorias. Isabel sigue narrando y ella misma establece la relación que hay entre hechos y desapariciones.

“A eso me refería y las cifras de los desplazamientos, de las masacres también coinciden y las cifras de los asesinatos selectivos, cuando empieza el proyecto HidroItuango… por eso es que todo eso se combina y por eso nosotros estamos hablando de un vaciamiento del territorio, literal, espiritual y emocional”

Una vez más la imposición de una forma de vida sobre otra, por priorizar los intereses económicos sobre la gente y sus conocimientos, termina generando tragedias y dolores personales y colectivos, que desangran el corazón de los territorios y sus poblaciones.

 

*articulo incluido en la edición No. 246 del periódico desdeabajo –Mayo 20-Junio 20–; en circulación.

Publicado enColombia
Viernes, 18 Mayo 2018 18:15

“No hubo tiempo de sacar nada”

“No hubo tiempo de sacar nada”

Son miles las víctimas y, en consecuencia, miles las historias que se pueden contar, y con todas y cada una de ellas relatar lo sufrido por los habitantes de los municipios aledaños a la represa Hidroituango; historias, incluso, desde mucho antes de que esta empezara a construirse. desde abajo recogió los testimonios de tres mujeres que se niegan a aceptar la condena que los operadores de la hidroeléctrica les imponen.

Con lo sucedido a partir de la segunda semana de mayo, el megaproyecto Hidroituango quedó transformado, de una vez y por todas en una pesadilla, lo que realmente ha sido desde su inicio para quienes habitan los territorios donde está asentada, en especial para quienes viven en las riberas del rio Cauca.

Pesadilla, sí, desde que empezó la construcción de la hidroeléctrica, obra que alteró la paz y la tranquilidad de miles de ribereños, de los cuales muchos perdieron sus pertenencias, abandonaron sus hogares; hasta hubo quienes perdieron sus vidas, ya porque habitaron “en el lugar equivocado” o porque manifestaron estar en contra del desastre que se avecinaba.

Los primeros afectados datan de muchos años atrás; hablamos de las víctimas asesinadas por grupos paramilitares para desalojar los territorios que serían ocupados por Hidroituango: 3.800 hectáreas de área rural y de bosque. (Ver: El desa(rraigo)rrollo que deja Hidroituango ). Así mismo quienes ven –como si fuera poco el dolor por sus muertos– cómo el avance del proyecto representa el fin de su vida sencilla y pacífica en el campo.

Las víctimas, las de entonces, que son las mismas de ahora, cuentan cómo ha sido la angustia de vivir, día a día, con el temor de una calamidad latente y hablan de la desgracia que trajo el incidente del pasado 10 de mayo en el corregimiento de Puerto Valdivia, así como la alerta roja emitida por los operadores de las EPM el pasado 16 de mayo. (Ver: Hidroituango pone en alerta roja a 4 departamentos )

 

“El río, desde el 28 de abril, nos dejó prácticamente sin nada […]”.

Oliva Gómez es habitante del área rural del municipio de Ituango, hasta hace pocos días vivía en la ribera del Cauca, de allí sacaba su sustento pues siempre trabajó barequeando en las playas del río. Se le nota cansada, bastante preocupada, sin embargo permanece firme en su labor de ayudar a sus compañeros de albergue en el Coliseo de Ituango.

Es madre cabeza de hogar y responde por dos niñas que estudian y, además, por dos hijas mayores, una de ellas madre soltera de dos pequeños (el bebé tiene apenas 4 meses), y una joven de 19 años que terminó sus estudios de manejo ambiental en el Sena pero que todavía está en la casa a la espera de poder realizar sus prácticas. “Como estoy sola en la casa no tengo cómo colaborarle para que haga las prácticas en Medellín o en otra parte donde las pueda hacer, porque acá en el municipio no hay cómo hacerlas”, dice doña Oliva.

Respecto a los sinsabores dejados por la represa, nos cuenta: “La alerta debió darse mucho tiempo atrás. Desde el proceso de taponamiento de los túneles nunca tuvimos una alerta; la alerta que nosotros tuvimos, desde el día 28 de abril hasta el 3 de mayo que pudimos ser rescatados, eran las señales del nivel del río porque somos barequeros, trabajamos en las playas de Mote, Guayacán y Sardinas; jurisdicción de Ituango, al lado de arriba del muro de la presa.

Cuando vimos que el río empezó a crecer, subimos y subimos monte hasta donde vimos que ya no éramos capaces de movernos más por aquello de que no teníamos comida. El río, desde el 28 de abril nos dejó prácticamente sin nada, las pocas cositas que se habían sacado, vimos que estábamos ya muy cansados y no las pudimos seguir cargando; estábamos rendidos porque no podíamos dormir, porque si nos dormíamos el río nos llevaba. Entonces lo que pudimos hacer fue muy poco.

Sólo hasta el 3 de mayo fuimos rescatados por el Dapard, la Cruz Roja y el Plan de Contingencia de las EPM. Decidimos dejar nuestras cosas más arriba pensando que lo del taponamiento del túnel se solucionaba rápido y teníamos la esperanza que al volver las encontrábamos, no habíamos podido volver porque como no tenemos trabajo, y no tuvimos con qué. Hasta ayer (16 de mayo) logramos bajar, porque un señor nos colaboró con el transporte, bajamos, pero ahí donde dejamos nuestras cosas sólo había agua; el río acabó llevándose lo poco que nos quedaba”.

En el Coliseo de Ituango hay 22 familias a la espera de que el Gobierno y los responsables atiendan sus necesidades, pues se agotan los alimentos, carecen de atención médica y la buena voluntad de amigos y vecinos no es suficiente. Hay un solo deseo: volver a su vida en las playas del río Cauca, en el campo, en medio del cantar de las aves, y no en el bullicio abrumador de la cabecera municipal. ¿Cuándo podrá ser? El futuro es incierto pues aquellas playas están cubiertas por las aguas del embalse.

 

Necesitamos volver a nuestras viviendas, estábamos viviendo cómodamente y llegaron ellos con la idea de su represa y acabaron con todo lo que teníamos”.

En Puerto Valdivia, corregimiento del municipio de Valdivia, 600 familias tuvieron que abandonar sus hogares, muchas de ellas lo perdieron todo. Dos mujeres aguerridas le hacen frente a esta calamidad, exigen una solución pronta y satisfactoria que les permita volver a sus viviendas, que les devuelvan la tranquilidad y, sobre todo, que les respeten el derecho a una vida digna. En Valdivia se encuentran Cecilia Muriel y Dora Uribe, vecinas de Puerto Valdivia; Cecilia vio cómo el río arrasó su casa, Dora ansía volver a su corregimiento.

 

“Se llevó mi casa y la de algunos vecinos, o sea, eso fue una cosa muy horrible porque no nos prepararon para recibir eso […]”.

Doña Cecilia lleva días sin dormir, sus ojos cansados ocultan un poco lo alterada que está; con dificultad también oculta toda la rabia que lleva por dentro; la impotencia de ver no sólo a su familia, sino también a sus vecinos sumidos en esta desgracia; pone su optimismo a prueba. Así relata lo vivido días antes del 10 de mayo:

“Lo que pasó fue que a nosotros nos dijeron ocho días antes que nos habían puesto una alarma, pero que no pasaba nada, que todo estaba bien, que los profesionales de la hidroeléctrica Ituango estaban haciendo sus cosas muy bien, que no nos preocupáramos, que todo estaba muy bien. Ya el sábado llegaron los bomberos y nos dijeron que no nos asustáramos, que el rio iba a subir un poquito, lo normal, como en tiempo de lluvia normal, pero no era para alarmarse ni salir de las casas, ni mucho menos.

Llegó el jueves al medio día y en cuestión de una hora y veinte minutos por mucho, comenzó a subir lentamente el río, llevaba mucha madera, mucha cosa, entonces empezamos a alarmarnos y tratar de sacar algunos enseres. Cuando empezamos a sacar los enseres, no nos dio tiempo, llegó el agua adonde estábamos organizando las cosas, era una creciente mucho más grande, yo sentí que la casa traqueó; me salí, los vecinos me dijeron: “¡salga, no saque nada!”. No hubo tiempo de sacar nada, lo que sacamos el agua también se lo llevó. Se llevó mi casa y la de algunos vecinos, o sea, eso fue una cosa muy horrible porque no nos prepararon para recibir eso […]”.

 

“[…] Yo no perdí cosas materiales en mi casa, pero perdí a mi pueblo […]”

Por su parte la señora Dora, de quien tomamos sus declaraciones dadas a un medio radial* el día 18 en horas de la mañana, cuenta sin tapujos la situación que viven ella y las 40 familias albergadas en el predio de un habitante del municipio.

“[…] acá la gente muy amablemente nos prestaron un espacio y ahí están todos amontonados. Necesitamos de todo porque en el municipio de Valdivia no cabe la gente, hay más de 4.000 personas allá. Ya se han presentado muchos enfermos; estamos viviendo algo horrible que nunca lo habíamos vivido. Yo no perdí cosas materiales en mi casa, pero perdí a mi pueblo porque ese es el pueblo donde nací y viví más de 60 años con todo lo que tenía; ahora nos destruyeron la vida, la paz, la tranquilidad.

Queremos pedirle a EPM que bregue a conseguirle vivienda, cuanto antes, a esas personas porque entienda que somos seres humanos; no somos animales para vivir a la intemperie, durmiendo en el piso como un perro, porque las colchonetas no alcanzaron para todo mundo. Estamos viviendo muchas dificultades por la alimentación, hay mucho desorden y no hay suficiente para las personas; hay muchos niños, muchos adultos mayores discapacitados que merecemos una atención lo más pronto posible.

Necesitamos volver a nuestras viviendas, estábamos viviendo cómodamente y llegaron ellos con la idea de su represa y acabaron con todo lo que teníamos. Entonces, queremos que nos reubiquen en nuestras casas lo más ligero posible, porque estamos encerrados en un coliseo, y en las calles regados durmiendo en aceras, como si fuéramos animales. Eso no debe ser así”.

Son testimonios que describen con toda fuerza lo que están padeciendo miles de personas, como consecuencia de los errores –sea por el motivo que sea– de quienes no lo reconocen, de quienes dilatan las respuestas para no asumir la responsabilidad que les compete. Son testimonios que permiten concluir, a diferencia de quienes administran Hidroituango, que a las personas víctimas del megaproyecto lo que menos les importa es el dinero, sólo piden respeto, que sean tratadas con dignidad y que, por encima de todas las cosas, les permitan vivir tranquilos con las pocas posesiones que tenían, todas ellas necesarias y básicas, conseguidas con su labor diaria. Sólo quieren volver a sus trabajos, que sus hijos e hijas vuelvan a sus escuelas, y que de una vez por todas termine tanto sufrimiento.

* Caracol radio, programa 6 AM

Publicado enColombia
Hallado Zelandia, un enorme continente sumergido en el Pacífico

 

El territorio cubre un área de 4,9 millones de kilómetros y sus zonas visibles son Nueva Zelanda y Nueva Caledonia

 

Hace poco más de diez años, Plutón perdió su condición de planeta y cambió lo que se había enseñado en las escuelas durante décadas. Ahora es posible que los libros de ciencia tengan que añadir un continente —casi totalmente inmerso en las aguas del sureste del Pacífico— en sus mapas. Solo sus montañas más altas, el 6% de su territorio, se asoman sobre el mar: son Nueva Zelanda y Nueva Caledonia. Científicos del centro neozelandés GNS Science han publicado el descubrimiento de Zelandia (nombrado como Zealandia en inglés), en la revista de la Sociedad Geológica de América (GSA), dos semanas después de que se encontraran restos de otro continente bajo el océano Índico. Zelandia cubre un área de 4,9 millones de kilómetros, de la que forman parte Nueva Zelanda (con una extensión de 268.680 kilómetros cuadrados) y Nueva Caledonia (con 19.000 kilómetros cuadrados).

El equipo del GNS Science empezó a investigar la posible existencia del continente hace 20 años, pero solo ahora ha logrado probar, a través de datos colectados por sensores submarinos, que Zelandia reúne las condiciones necesarias para ser clasificado como tal: elevación sobre la zona circundante, geología distintiva, un área bien definida y una corteza más gruesa que el suelo oceánico normal. Según el estudio, los bordes de la corteza continental de Australia y del "nuevo" continente llegan tan cerca como 25 kilómetros entre sí.

Los investigadores sostienen que Zelandia se formó después de la desintegración del supercontinente Gondwana, desde hace 85 millones de años hasta hace unos 30 millones de años. "A los 30 millones de años, el continente estaba en sumergimiento máximo: hay calizas por todas partes. Desde entonces, la convergencia a lo largo y cerca de la frontera de la placa del Pacífico-Australia ha levantado partes de Zelandia que formaron las islas de Nueva Zelanda", explica Nick Mortimer, líder de la investigación.

El geólogo defiende que la importancia de Zelandia va más allá de añadir un nombre a la lista de continentes. "Es el continente más fino y más pequeño que se ha encontrado, y el hecho de que esté tan sumergido pero no fragmentado lo hace útil para explorar la cohesión y desintegración de la corteza continental", afirma. Mortimer también explica que Zelandia proporciona un nuevo contexto de "una tierra que se hizo más pequeña y se hundió bajo las olas" para los estudios de biología evolutiva, que pueden explicar los orígenes de la flora y fauna endémicas de Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

Según el conjunto de datos de los satélites y buques de investigación que mapean todo el planeta, ya no hay ningún otro lugar para ocultar un continente sumergido, al menos no uno tan grande como el que han hallado los científicos neozelandeses. "Es posible que se encuentre microcontinentes, sobre todo en el océano Índico, pero no continentes", escriben los investigadores.

Que Zelandia sea reconocido por la comunidad científica no es una cuestión de apelar a ningún organismo y tampoco hay una lista oficial de qué continentes existen —de hecho, algunos geólogos afirman que hay cuatro, mientras que otros sostienen que son siete—. El trabajo de Mortimer y su equipo será validado cuando otros científicos empiecen a mencionarlo en sus investigaciones. "Nos gustaría que reconocieran que simplemente mostrar esa parte remota del Pacífico, con un continente sumergido, es más geológicamente preciso e informativo que el panorama anterior. Nos gustaría verlo en el mapamundi", dice el geólogo.

 

 

Descubierto en Etiopía un nuevo ancestro de los humanos


El 'Australopithecus deyiremeda' convivió en las llanuras de la región de Afar en Etiopía con Lucy. En el hallazgo, publicado hoy en 'Nature', ha participado el el geólogo Luis Gibert, investigador de la Universidad de Barcelona.

 

MADRID.- Australopithecus deyiremeda. Es el nombre de la nueva especie de homínido fósil descubierto en el yacimiento de Woranso-Mille -en la región central de Afar, en Etiopía. El nombre viene de: "Wdia-ihreme-dah" ("pariente próximo" en la cultura oral del pueblo Afar). Vivió hace más de tres millones de años en las extensas llanuras de la región de Afar (Etiopía) y compartió este territorio de Áfria oriental con el Australopithecus afarensis, especie a la que pertenece Lucy, descubierta por el equipo de Donald Johanson, Yves Coppens y Tim White en 1974.

 

El hallazgo ha sido realizado por un equipo científico internacional dirigido por el profesor Yohannes Haile-Selassie (Universidad de la Reserva Case Western, EEUU) y en el que participa el geólogo Luis Gibert, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Geoquímica, Petrología y Prospección Geológica de la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona (UB).

 

Durante años, la comunidad científica ha debatido si la especie de Lucy era el único homínido que vivió en la región en esa época. Con los descubrimientos de fósiles como los de Australopithecus bahrelghazali en Chad y los de Kenyanthropus platyops en Kenia se intentó desafiar este paradigma clásico en paleoantropología humana; lo que no fue completamente aceptado por los científicos.

 

Ahora, un estudio publicado en Nature confirma el hallazgo en el área de Woranso-Mille en Etiopía de otro homínido, Australopithecus deyiremeda, cuyos restos (mandíbula superior e inferior y piezas dentales) se han encontrado a tan sólo 35 km del lugar donde se documentó por primera vez el Australopithecus afarensis.

 

"La nueva especie proporciona, por primera vez, una prueba de que más de una especie de homínidos se superpusieron en el espacio y en el tiempo", explica a Sinc Yohannes Haile-Selassie, investigador en el Museo de Historia Natural de Cleveland (EE UU) y autor principal del trabajo.


Pero Lucy y Australopithecus deyiremeda compartieron más que el territorio: coexistieron al mismo tiempo. Según los investigadores, es probable que el A. Afarensis no fuera el único ancestro que dio origen a todos los homínidos posteriores. "Las evidencias fósiles del área de estudio de Woranso-Mille muestran claramente que, como mínimo, hubo dos especies –si no tres– de ancestros humanos que vivieron en el mismo momento en un área de proximidad geográfica", añade el investigador.


En busca de la tercera especie

 

Esta posible tercera especie, que aún no tiene un taxón asignado, corresponde a los restos fósiles de un pie de homínido datado hace 3,4 millones de años, y descubierto en el área de Burtele por el equipo del profesor Haile-Selassie, y cuyo hallazgo se publicó en la revista Nature en 2012.


"Aunque todavía no se ha podido asociar a ninguna especie en concreto, este homínido fósil es un ejemplar de gran interés científico ya que muestra otros patrones de adaptación a la locomoción de los homínidos hace más de 3 millones de años en esta región de África", subraya Luis Gilbert, investigador en la Universidad de Barcelona, miembro del equipo investigador en Woranso-Mille desde 2010 y responsable de la contextualización cronoestratigráfica y sedimentológica de los fósiles encontrados en los yacimientos de la zona.

 

La morfología de este pie sugiere un modo distinto de locomoción bípeda típica, pero también tenía un dedo gordo torcido hacia dentro para agarrar, similar a la estructura de otra especie: los Ardipithecus ramidu.


A pesar de no existir una asociación clara entre el pie y las mandíbulas y dientes de Australopithecus deyiremeda, "no se puede descartar que estos restos fósiles pertenezcan a la misma especie debido a su proximidad en el espacio y en el tiempo", afirma Haile-Selassie.

 

Un pariente más que cercano

 

Como su nombre indica, Australopithecus deyiremeda era un pariente cercano a los homínidos posteriores, pero sus características morfológicas de las mandíbulas y dientes demuestran que era diferente a otros ancestros de los humanos con los que convivió.

 

"La nueva especie tiene el esmalte dental más grueso y la mandíbula inferior más robusta que el Australopithecus afarensis y que el Kenyanthropus platytops", indica el antropólogo estadounidense. Estas particularidades apuntarían a un patrón de dieta más rico y variado que en el caso de A. afarensis, y probablemente más similar al del género Homo.

 

El estudio recalca además la similitud entre la nueva especie y algunas características morfológicas en mandíbulas y dientes generalmente asociadas con los géneros Paranthropus y Homo, como son el cuerpo mandibular relativamente sólido y el espesor del esmalte dental, que por primera vez aparecen en el registro fósil mucho antes de lo que se pensaba.


"La cronología de los nuevos fósiles de Woranso-Mille está muy bien delimitada por la geología regional, la datación radiométrica y los datos paleomagnéticos", explica Beverly Saylor, experta de la Universidad de la Reserva Case Western y coautora del artículo.

 

La aparición del homínido Australopithecus deyiremeda tiene importantes implicaciones para la comprensión del linaje evolutivo de la especie humana. El hallazgo también plantea nuevas incógnitas sobre el uso del territorio común y los recursos disponibles para las diferentes especies de homínidos en Afar.

 

"La nueva especie tiene el esmalte dental más grueso y la mandíbula inferior más robusta que el Australopithecus afarensis y que el Kenyanthropus platytops""Siempre que se encuentra un fósil importante, hay un gran debate científico —apunta Lluís Gibert—, y sin duda, este nuevo hallazgo generará nuevas discusiones sobre los orígenes humanos".

 

Miércoles, 24 Octubre 2012 06:59

Más petróleo de lo que se suponía

–Cuénteme qué hace. –Yo hago paleobotánica y palinología.


–Empecemos por el principio.


–Paleobotánica es el estudio de las plantas fósiles, que se pueden conservar tanto petrificadas (en general troncos o partes de plantas que se reemplazan por sílice) en las que se preserva la estructura de la planta, de modo tal que podemos estudiarlo desde el punto de vista anatómico, o también las plantas se pueden preservar como impresiones sobre las rocas sedimentarias, o también se pueden preservar como moldes. Eso es un poco lo que hace la paleobotánica.


–¿Y la palinología?


–Es, literalmente, el estudio del polen. Lo que nosotros hacemos es, en realidad, estudiar el polen fósil. Lo que hacemos es extraer la materia orgánica que está preservada como fósil en las rocas sedimentarias, la extraemos por métodos físico-químicos y estudiamos esa materia orgánica, que incluye partes amorfas, restos de tejidos vegetales y después incluye restos generalmente microscópicos que son los palinomorfos. Estos incluyen granos de polen, esporas (esas células reproductoras de las plantas). También incluyen restos de procariotas o protistas, o sea, pequeños elementos del fitoplancton que se preservan en los fondos de los lagos o de los océanos.


–¿Y con eso qué hacen?


–Todo eso nosotros lo podemos estudiar y caracterizar, y la información que sacamos es de muchos tipos. Por un lado nos da información bioestratigráfica, que es la información que da la mayoría de los fósiles. Nos ayuda a determinar la edad de los estratos. Por otro lado, nos da información paleoambiental, porque estos microorganismos se pueden relacionar con ambientes determinados o con paleoambientes determinados. Por otro lado, nos da información acerca de la génesis de hidrocarburos. Estudiando el tipo de materia orgánica que está incluida en las rocas sedimentarias, uno puede saber si esa roca puede ser o no eventual roca madre de petróleo o de gas.


–Estamos hablando de fósiles de rocas sedimentarias enterradas...


–Sí, son rocas sedimentarias antiguas.


–¿Y en qué rango de tiempo están trabajando?


–Bueno, yo específicamente trabajo alrededor de entre 250 y 60 millones de años, en lo que sería el mesozoico. Pero hay restos palinológicos desde mucho antes.


–¿Desde cuándo?

–Desde el precámbrico, o sea, 1800 millones de años. En ese momento hay restos de materia orgánica fósil: de las rocas ésas se puede extraer materia orgánica fósil, aunque no de la misma calidad o cantidad que se puede extraer de las que yo trabajo.


–¿Y qué nos dice esa materia fósil?


–Nos dice muchas cosas. Con respecto a la génesis de los carburos, por ejemplo... A ver: para que se generen hidrocarburos, la materia orgánica lo que tiene que tener es hidrógeno y carbono. Entonces uno observando el tipo de materia orgánica puede saber si esa materia orgánica es rica o no en hidrógeno y carbono. Y otra cosa que vemos en la materia orgánica es su alteración térmica. Justamente a causa del soterramiento de la pila sedimentaria a lo largo de los años, se van formando grandes espesores sedimentarios, y eso lo que hace es justamente lograr que esa materia orgánica madure térmicamente, de modo tal que los compuestos (originalmente vegetales o derivados de procariotas y protistas) se van transformando en hidrocarburos.


–¿Cómo es esa transformación? ¿Es la presión la que la genera?


–La presión y la temperatura básicamente. Para que haya hidrocarburos obviamente tiene que haber compuestos químicos originales que puedan derivar por presión y temperatura en hidrocarburos. No se pueden hacer hidrocarburos de rocas que no son ricas en carbono, hidrógeno y oxígeno.


–¿Cómo funciona esa presión?


–Imagínese que la materia orgánica es una estructura tridimensional, en la cual hay partes de carbono, partes de oxígeno y partes de hidrógeno. Cuando uno presiona esa estructura tridimensional, lo que va pasando es que se van rompiendo y reacomodando esas cadenas, y en principio lo que se va perdiendo son los puentes de hidrógeno, o sea, las partes más livianas de esa estructura. Eso va de algún modo formando o derivando en los hidrocarburos. Es una explicación muy esquemática, pero es más o menos así: una estructura tridimensional que va perdiendo su tridimensionalidad por presión y va derivando en la formación de elementos más livianos como pueden ser hidrocarburos líquidos o gaseosos.


–Es interesante, porque en realidad lo que se está transformando es energía gravitatoria en energía química.


–Sí.


–O sea que cuando uno pone la nafta en el coche y prende el motor, está usando la energía gravitatoria.


–Sí. Especialmente el peso. Porque todo esto se produce naturalmente en la corteza terrestre. Hoy en día hay técnicas para lograr extraer esa materia orgánica, esos hidrocarburos, por técnicas físico-químicas. Las nuevas tecnologías pueden exprimir las rocas sedimentarias y sacar hidrocarburos, que es lo que se está haciendo ahora.


–¿Se están fabricando hidrocarburos?


–Sí. Se está extrayendo la materia orgánica entrampada en las rocas sedimentarias. Ese es el gran potencial que tiene Argentina.


–Pero lo que se extrae no es el hidrocarburo sino la materia orgánica.


–Cuando el proceso se da naturalmente, el hidrocarburo se forma, migra, y una vez que migra queda entrampado en una roca porosa, una roca-trampa, que es de donde se extrae. Las nuevas tecnologías lo que permiten es agarrar la roca que tiene la materia orgánica original, que todavía no migró, y extraerla directamente de ahí. Hay distintas técnicas que permiten hacer esto. Eso es lo que se está haciendo ahora y es el potencial que tiene Argentina. Hay mucha de esa roca madre: nosotros tenemos por ejemplo en Neuquén y el sur de Mendoza una unidad, la formación Vaca Muerta, una unidad litoestratigráfica.


–¿Litoestratigráfica?


–Son paquetes de rocas con características físicas determinadas. Un techo, una base y determinadas características. Estas son rocas de tamaño de grano fino, oscuras, con mucha materia orgánica. Mucha de esa materia orgánica ha dado origen a la formación de petróleo y gases a lo largo del tiempo, pero mucha sigue ahí. Y hay mucho hidrocarburo entrampado en esa roca.


–¿De qué profundidades estamos hablando?


–Son rocas que están aflorando. Hay técnicas para explorar en profundidad, pero también hay técnicas para hacerlo a cielo abierto.



–¿Y de qué tiempos estamos hablando?


–Estas rocas tienen alrededor de 100 millones de años.


–Recientes.


–Sí. Los hidrocarburos son de 300 millones de años en adelante. Si los comparamos con el tiempo geológico en su conjunto, son más bien recientes, porque cuanto más antiguas son las rocas, más posibilidad tuvieron de ser sometidas a procesos de presión, de temperatura, procesos tectónicos, etcétera.


–¿No se pueden fabricar hidrocarburos artificialmente con grandes presiones a la materia orgánica?


–No son técnicas que yo conozca, pero es relativamente lo que se hace. Ante la falta de hidrocarburos, se está tomando esa materia orgánica directamente y se la procesa, extrayendo hidrocarburos mediante calentamiento y presión. Lo que pasa es que antes era más barato ir directamente y pinchar el pozo. Ahora, que hay menos, se están desarrollando estas tecnologías alternativas que en algún momento serán de uso corriente.


–O sea que las reservas de petróleo son mucho más grandes de lo que se suponía.


–Con este nuevo paradigma de producción, sí. Y Argentina es un país que tiene, en este sentido, una perspectiva muy interesante.

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Usted es el agregado científico de la Embajada de Italia en la Argentina y además es doctor en Geofísica..., hábleme de su actividad como geofísico.

–Mi actividad como investigador la desarrollé en el Consejo Nacional de Investigaciones de Italia CNR, en el Instituto de Acústica, cuyo primer director fue Guillermo Marconi.

–La acústica es la ciencia del sonido... pero bueno, ¿de qué frecuencias?

–Del hertz al gigahertz. Yo trabajo en el campo del ultrasonido; son las señales que llegan de una estructura que se está rompiendo, o deformando. Esto sirve para medir las variaciones de cualquier estructura de hormigón, pero también una montaña o un volcán. Esas señales son precursoras de una erupción volcánica o un terremoto. Nosotros utilizamos esta técnica de la emisión acústica aplicada al estudio de la geofísica.

–¿Y cómo se produce ese sonido?

–Cuando una estructura, un puente por ejemplo, se degrada, aparecen microfracturas que producen ese ultrasonido.... Y las microfracturas, con el tiempo, pueden producir una fractura. Y la fractura produce ese sonido. Se rompe el retículo cristalino, a nivel atómico se produce una implosión del sistema, que genera una onda a frecuencia muy alta, que es el ultrasonido.

–¿Por qué implota y no explota?

–Por la presión.

–¿Sabía usted que en cierto tipo de supernovas, cuando una estrella explota, a último momento hay una onda sónica que produce la explosión?

–No, no lo sabía.

–Pero parece que es así. Bueno, volvamos a los volcanes.

–La onda sísmica es una onda elástica, apenas sale de la tierra produce un sonido a baja frecuencia, que va de 0,5 a 3 hertz, hay un sonido que no escuchamos. El ultrasonido es un sonido que el oído humano no puede escuchar por cómo está hecho.

–¿Y el oído humano cuánto puede escuchar?

–La banda acústica que puede oír el hombre es de 400 hertz a 116 mil hertz. Ahora, fíjese que la emisión acústica entra en los denominados ensayos no destructivos, no es invasiva, es decir, no se destruye la estructura para poner un sensor. Con esta técnica de ultrasonido se puede medir la separación (de micrones) que se va produciendo en los frescos de Giotto. El problema es la humedad que se condensa en ese espacio intermedio. Por su parte, la onda sísmica es una onda elástica que nos permite ver cómo está constituido determinado suelo. Es una técnica que parte de la noción de que cada material tiene una densidad acústica diferente, por lo tanto el sonido se refracta de manera distinta y se deduce la morfología de la tierra a partir de la velocidad del sonido en el material. Por ejemplo, en el hierro el sonido va a 4500 metros por segundo, en el agua la velocidad es de 1500 metros por segundo.

–Por eso los baqueanos para conocer movimientos lejanos ponen la oreja en la tierra, o en los rieles del ferrocarril...

–Y sí, en el ferrocarril es mejor porque en el acero el sonido se propaga más rápidamente, a unos 5000 metros por segundo.

–¿El Vesubio puede entrar en erupción?

–Entre los años 2018 y el 2025 puede entrar en erupción, según los estudios estadísticos más recientes. La última erupción fue en 1943. Allí tenemos una estación, similar a la instalada en el volcán Peteroa en Malargüe, que está monitoreando la respiración del volcán.

–¿La respiración del volcán?

–Sí, el volcán respira, porque produce gas, tiene una cadencia. La Tierra tiene un corazón y una dinámica, una marea sólida y una marea líquida que sube cada 12 horas. En la Basílica de San Pedro en Roma, por ejemplo, la corteza terrestre se eleva cada día medio metro.

–Es muchísimo.

–No es tanto. El mar puede variar de 3, 4 metros.

–Me hace sentir inseguro pensar que la tierra debajo de mis pies se eleva y baja medio metro por día.

–No se preocupe, porque se eleva toda la placa. La Tierra respira cada día.

–¿Y ustedes estudian esa respiración?

–Sí. En el volcán Peteroa vamos a colocar un sistema satelital para recoger los datos, vamos a poner una nariz electrónica para medir los gases sulfurosos que se emiten antes de una erupción. Podemos llegar a ver una deformación de 2, 3 milímetros y anticipar 7 meses la llegada de un terremoto. Hemos trabajado y probado estas técnicas en la Isla de Cefalonia, que tiene un sismo por semana, frente a Grecia. La actividad del Peteroa está muy sincronizada con las mareas.

–La tierra es una fuente inmensa de energía...

–El núcleo central de la tierra es de hierro, es un producto nuclear, alrededor de ese núcleo tenemos un núcleo externo, casi líquido. Después el manto que es plástico. La energía de la tierra se forma en el centro de la Tierra. La Tierra toma del sol el 18 % de la energía, el resto sale de su interior.

–¿Y cómo sale esa energía?

–Viaja, se propaga en flujos a través del manto hasta llegar a la corteza, y se origina en el núcleo exterior de la tierra por difusión del calor. La energía que se forma en el interior es 10 a la 28 joule, y en el manto 10 a la 8 joule.

–¿Cómo se origina?

–Es todavía la presión de la formación originaria de la Tierra y el Sol. Es una parte de la nebulosa que se comprimió.

–Y el núcleo está todavía caliente y emite ese calor desde entonces.

–Sí. Es la memoria de aquel momento.

–Pero estas mareas sólidas no las causa la Luna.

–No, la marea de la luna sólo causa una oscilación en el océano. No llega al manto. La corteza flota sobre el manto y tiene solamente 100 kilómetros de profundidad.

–Un volcán es algo bastante superficial entonces, ¿cómo se forma un volcán?

–Por propagación del calor, se calienta el manto y por corrientes convectivas, el calor pasa por donde es mayor la conductividad eléctrica. Llega a la superficie, empuja las placas y forma las termas, los volcanes y las dorsales oceánicas. Esta es la energía endógena de la Tierra. Comúnmente se dice que el dióxido de carbono (CO2) es el culpable del calentamiento global y del derretimiento de los glaciares. Yo creo que no es así. ¿Cómo es posible que un cambio en la atmósfera de menos de un grado pueda hacer deslizar a un glaciar de 60 o 100 metros de profundidad en la Antártida o en Groenlandia? ¿Cómo puede propagarse ese calor, en un medio como el hielo, que es aislante? Por otra parte, en la Antártida está subiendo gran cantidad de gas metano, que prenuncia la existencia de petróleo. Las estimaciones dicen que hay tres veces más petróleo que en el Medio Oriente.

–¿Por qué se produce entonces?

–Tenemos un calentamiento que proviene de debajo de la tierra, ése es el que hace derretir los glaciares.

–Pero ¿por qué aumenta la temperatura global?

–Estamos en un ciclo de calentamiento interno, así como están las eras glaciares, cada 26 millones de años se llega al máximo calentamiento. Porque el interior de la tierra tiene un ritmo, palpita como el corazón del hombre. Esto se mide a través de la producción de los volcanes, la química del basalto. El calentamiento por la contaminación del CO2 produce un calentamiento microlocal, en zonas donde crecieron las ciudades o la actividad fabril, pero no alcanza para explicar el fenómeno completo.

–¿Cuál es el mecanismo que hace que el interior de la tierra lata?

–La rotación del núcleo interno hace un giro completo cada 4 o 6 horas y la Tierra hace un giro completo cada 24 horas. Esta diferencia genera una fricción, que produce calentamiento.

–¿En esta rotación de 4 a 6 horas, el núcleo conserva el momento angular original?

–Sí, exactamente. ¿No quiere que le hable un poco de la colaboración científica entre Italia y Argentina? En definitiva estamos todos en la misma Tierra.

–Que respira.

–Que respira. Es muy intensa...

–¿La respiración?

–La colaboración bilateral.... Intensa y amplia. Constituimos el ICES, (Internacional Center for Earth Sciences), es uno de nuestros principales desafíos. El ICES es un think tank, un conjunto multidisciplinario de investigadores que trabajan en torno a ideas innovadoras en ciencias de la Tierra. En el área de las actividades espaciales la Agencia Espacial Italiana trabaja con la Conae en la constelación de satélites SIASGE, que es un sistema único en el mundo para la gestión de catástrofes. En medicina, las universidades de Córdoba y Rosario y Trieste están organizando un Centro Italoargentino de Criobiología en Rosario. También en el Observatorio Astrofísico Pierre Auger, de Malargüe, Italia aporta cerca del 12% de la inversión total. La Universidad de Tucumán y el Instituto de Geofísica de Roma instalaron una primera antena y un observatorio ionosférico. Con la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA, trabajamos en el campo de la nanotecnología, en el desarrollo de sensores, y apuntamos a construir un laboratorio en Bariloche. Tenemos varios proyectos conjuntos en ciencias de la Tierra, el estudio de los cambios climáticos, la desertificación.

Por Leonardo Moledo

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